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Arthur Herman.

La idea de decadencia en la historia occidental.

En 1900, dos grandes templos dominaban el paisaje cultural de la Alemania


moderna, Cosima Wagner en Bayreuth, centro del establishment musical de
Alemania, y Elisabeth Forster-Nietzsche en los archivos Nietzsche de Weimar.

Alemania simboliza el triunfo de la ciencia, de la pericia tecnológica y del


dinamismo político y económico, su tradición militar prusiana, su habilidosa y
eficiente administración pública y su sistema educativo.

El poema sinfónico Also Sprach Zarathustra, de Richard Strauss, se estrenó en


Francfort en 1896, y al cabo de diez meses se ejecutaba en Paris, Londres, Nueva
York y Chicago. Sus famosos acordes iniciales de trompeta, que anuncian el alba
del Superhombre, hicieron de Nietzsche el filósofo más reconocible del mundo
musical. Ese mismo año Gustav Mahler completo su tercera sinfonía originalmente
titulada “La Gaya Ciencia” en honor del Frohliche Wissenschaft de Nietzsche.
Entretanto, en el mundo de la palabra escrita, las expresiones como Ubermensch,
“voluntad de poder”, “moral del amo y del esclavo”, superación de todos los
valores” y “bestia rubia” se incorporaban al vocabulario de los intelectuales y los
especialistas en política.

Los escritos de Nietzsche se convirtieron en moneda corriente de toda la gama


ideologica alemana después de 1900. Los socialistas apreciaban sus ataques
contra la burguesía y el cristianismo organizado. Los pangermanistas

Los alemanes teutónicos eran los nuevos Ubermenschen de la Europa


posburguesa.

En Alemania. La combinación de Kultur, disciplina militar y voluntad de poder


nietzscheana crearían “naturalezas lideres” para forjar un nuevo destino.

La voluntad de poder contenía una incisiva critica a la sociedad burguesa


decadente. Nietzsche sugeria que la voluntad de poder podía servir como “potente
martillo” para “romper y eliminar razas degeneradas y decadentes y preparar un
nuevo orden de vida”

Los cambios históricos revolucionarios “siempre han sido realizados por la


juventud”. Mientras los adultos “a causa de su vitalidad más débil”, se entregan a
las comodidades materiales y sociales.

La juventud se convirtió en símbolo de creatividad y renacimiento cultural.


Las universidades alemanas defensoras de valores espirituales superiores y del
cultivo del intelecto individual (Bildung). El ideal del Bildung descendía del pasado
clásico y humanista.

Grandes héroes Goethe y Kant se interesaba más en lo estético y espiritual que


en lo científico la busca de dinero carecía de “profundidad”.

Los reformadores educativos y los radicales de clase media propiciaban el


aumento de la cantidad de escuelas técnicas y la enseñanza universitaria de
temas prácticos y modernos, física e ingeniería.

El símbolo de la Kultur nietzscheana a fines de siglo era Zaratustra, el profeta


solitario y tenaz que creaba su propio orden a partir de la nada.

Las máquinas y la potencia mecánica eran enemigas de lo orgánico y lo espiritual.

La máquina era la criada del capitalismo. El triunfo de la tecnología traería una


viscosa marea de mercantilismo”, advertía sombríamente, y la producción masiva
de objetos “duros, fríos, inertes” que solo parecían beneficiar al empresario.

La tecnología moderna divorciaba al obrero de su identidad creativa.

La tecnología moderna, divorciaba al obrero de su identidad creativa. El trabajador


se desposaba con la máquina y no con su comunidad orgánica, verdadera fuente
de poder creativo.