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Encarnación de la memoria de la juventud

La primera sensación que produce ver el 13 junto al 200 es la de un salto


de la numeración , un escándalo de de la norma. Cuando la continuidad
se ve interrumpida ya no hay forma de de poder establecer cuál será el
número siguiente. La sucesión estaría establecida a partir de una lógica
arbitraria para el que se enfrenta por primera vez a ella. Hay algo de
inquietante en esa supuesta arbitrariedad: 13, 200, 47, 920. Ademàs este
último número aparece” pintado con tiza” ; como si un orden
estrictamente exterior que no tiene una relación de ninguna manera
motivada con su referente, que solo cumple la función de establecer un a
continuidad se estubiera siendo sometida a la voluntad de un individuo
que “interviene” La continuidad estaría entonces intervenida”

“No me detengas ; voy hacia mi juventud, mi juventud viene hacia mí .


Entra ya está en el jardín ya llega” dice Consuelo a su marido el General
Llorente según aparece trascripto en sus memorias las cuales Felipe
viene a completar o a “encarnar”

Hay en esa escritura con tiza una voluntad que interviene sobre algo
previamente establecido inponiendo a una serie conocida otra
desconocida. Como si poniendo una marca autógrafa se estubiera
diciendo “aquí la nomenclatura se establece según un orden autónomo.
Para nombrar sobre el eje de las ordenadas se constituye el eje de las
abcisas.

La inpersonalidad de la chapa inpresa en su caracter de definitiva es


sorpresivamente violentada por alguien que tiene nombre y apellido: 815,
antes 69. Ese antes que aparece en bastardilla es un atrascripción literal.
Aparece por primera vez una cita. El anuncio nos pone al tanto de la
historia de las nomenclaturas de esa casa. Hay un cambio de
perspectiva : no “ahora 815 sino 815”, “antes 69”. Si la primera opción
intenta privilegiar lo nuevo sobre lo perimido , esta última se exhuma
aquello que ya no es. Felipe como historiador de profeción es el
encargado de exhumar lo qu está ausente, de hacer presente lo pasado
mediante la escritura.
“ - Se trara de papeles de mi marido el general Llorente. Deden ser
ordenados antes de que muera”

Aquí leemos una ambiguedad : ¿Antes de que muera quien? el general


Llorente? La señora consuelo? o el mismo Felipe? Inmediatamente se
intenta desambiguar la situación abriendo otro enigma:

“ ( el general Llorente ) - Murió hace sesenta años, señor. Son sus


memorias inconclusas. Deben ser completadas antes de que yo
muera “

Como se hace para completar las memorias de alguien que ya no está


para escribirlas? La escritura de las memorias se interrumpe con la
muerte del sujeto de la enunciación que a su vez coincide con el sujeto
del enunciado. El yo que habla el un texto llamado “memoria” interrumpe
su relato en el momento que deja de existir Por definición el texto expira
con la extinción del sujeto de la enunciación. Supongamos que alguien se
propone escribir sus memorias: l primero que hace es acudir a sus propios
recuerdos, ordenarlos cronologicamente y establecer relaciones de
causalidad. El que escribe sus memorias está realizando el trabajo del
historiador con una diferencia: la única documentación que tiene a la vista
es su propia experiencia sin excluir obviamente los datos históricos fechas
acontecimientos que ponen al sujeto dentro del devenir. El general
Llorente se habría tomado el trabajo de recopilar sus recuerdos
ordenarlos cronológicamente y narrarlos como experiencias para dar
cuenta de su vida. ¿Cómo conocer la vida del general Llorente? leyendo
sus memorias.

Pero resulta que estas memorias están inconclusas por lo que habría
sucesos de los que el “yo” que narra no habría dado cuenta. En ese caso
esos sucesos serían irrecuperables. Habría que pensar, entonces,
nuevamente en la orden importida por de Consuelo “ memorias
inconclusas que deben ser completadas. Antes que yo me muera : -
completarás las memorias

La cuadra con nomenclaturas superpuestas se encuentra ubicada en


donde antes había palacios y ahora talleres de reparación relogerías
tiendas de zapatos. Actividades que reconocen el paso del tiempo. Un
sitio recidencial exponente del lujo y la ostentaación de la vida colonial
aparece convertida en espacio de trabajo con exponente de la
temporlidasd lineal

Felipe Montero llega a u espacio no tabulado

“ordenar papeles” y “completar memorias “ ordenar, leer, escribir como si


fuera el autor de las memorias

En Aura se desarrola un desajuste temporal

Trabajo del historiador : exhumación de papeles

Trabajo con la escritura : Narración en segunda persona

Diálogos entre los personajes

Citas : recorte de diario / Memorias del general Llorente / Número de la


chapa escrito en tiza. Cuando en el texto aparece traducido el texto del
general Llorente coincide el momento de la lectura con el tiempo de la
narración

Esta casa está llena de recuerdos

La segunda persona se es el yo tomado de manera especular. Felipe


Monter habla de si mismo en segunda persona. es un relatoo
autobibográfico

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