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En: El método epidemiológico en Salud Mental, Cap. 21, pgs. 307-318.

Editores: J. L. González de Rivera Revuelta, F. Rodríguez Pulido y A. Sierra López


Editorial: Masson-Salvat, Barcelona, 1993.

Capítulo 21

La metodología en el estudio
psiquiátrico de los homicidios
S. Delgado, F. Rodríguez-Pulido y J. L. González de Rivera

INTRODUCCIÓN
Son muy variados los factores que hacen de las conductas homicidas un tema objeto de inves-
tigación epidemiológica.
A medida que las sociedades, en sentido genérico, van progresando, perciben que ciertos
temas no se corresponden exactamente con los criterios o con las tendencias que tradicionalmente
los sustentaban; esto es así por multitud de factores, entre los que cabe destacar el mayor o me-
nor abandono sufrido por un determinado campo de investigación, el arraigo de ciertas ideas, la
ausencia de una investigación rigurosa o la falta de contacto entre ramas de un mismo tronco cien-
tífico, etc.
Escribir sobre el homicidio es difícil. El tema es repelente y va contra nuestros propios instin-
tos de conservación. Sin embargo, junto a una viva repulsión, despierta peculiares fuerzas de
atracción que no se explican totalmente calificándolas de morbosas o insanas (1). A pesar de nues-
tra resistencia a admitirlo, el homicidio es parte de nuestra humanidad y tiene su raíz en emocio-
nes humanas. Es este aspecto frágil y cruel de nuestra conducta el que hace a muchos de noso-
tros más capaces de matar de lo que imaginamos (2).
En suma, como señala Abrahamsen, si aceptamos como verdadera la sentencia de Pope: «El es-
tudio de la humanidad es el hombre», al estudio del homicidio hemos de concederle alta prioridad.

EL HOMICIDIO: UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA


Desde la década de los años 50, con los ya clásicos trabajos de Gibbens (3), son muchas las
investigaciones realizadas en este campo con múltiples y diferentes enfoques.
El acto homicida incluye multitud de factores, de los cuales una buena parte es de índole
social (estrés, alcoholismo, violencia familiar, maltrato infantil, etc.), por lo que parece llegado
el momento de ir relegando a un segundo plano las tradicionales hipótesis sobre la criminalidad,
para así asumir la realidad del problema e ir tomando conciencia de que se trata de una cuestión
que toca de lleno a la salud pública.

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En este mismo sentido, en 1988 parece pronunciarse la OMS, cuando en el último Anuario de
Estadísticas Sanitarias Mundiales y dentro de la Sección D, Causas de Muerte, incluye (de for-
ma innovadora) el homicidio como una más de ellas (concretamente en sus códigos E55 y E56),
dándole un tratamiento estadístico al mismo nivel que las demás (4). El hecho de que el citado
organismo incluya el homicidio como una de las causas de muerte nos da buena cuenta de las pro-
porciones del problema.
Ya en 1975 Vigderhous (5) calculaba, en su famoso trabajo sobre homicidio, suicidio y expec-
tativa de vida, que la prevención del homicidio sumaría 0,5 años a nuestra expectativa de vida.
Muchos homicidios pueden ser prevenidos a través de medidas de salud pública, las cuales requie-
ren educación y una legislación eficaz (6).
Otros autores hablan sobre ciertos factores de riesgo de violencia homicida (7) e, incluso, J.
Coid introduce, en su estudio sobre la epidemiología del homicidio anormal, una discusión sobre
el tema, al enunciar las denominadas leyes epidemiológicas y criticar las previamente existentes
de Verkko, añadiendo incluso que el homicidio ha de ser reconceptualizado en términos epidemio-
lógicos (8).
A partir de la fecha en que J. Coid publicó su trabajo, comenzaron a generalizarse estudios de
este tipo, amplias investigaciones sobre variables de población, económicas, etc., entre las que
merecen destacarse el estudio epidemiológico de muertes violentas, cambios de población y del
potencial predictivo (9) y sobre las relaciones entre muertes violentas en población de edad en
comparación con el de Holinger (10).
El homicidio y el suicidio, señala Holinger, constituyen la cuarta causa de muerte en Estados
Unidos, después de las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y los accidentes. Uno de los
aspectos más importantes del homicidio y del suicidio es su predictibilidad. Es precisamente este
aspecto, su predictibilidad, lo que hace del homicidio un problema a estudiar de forma rigurosa.
Basándonos en todo ello, pensamos que es el estudio de los factores individuales, familiares,
socioeconómicos, etc., lo que nos ayudará, mediante el método epidemiológico, a establecer
unas características determinadas y/o unos factores de riesgo en relación con el fenómeno que
estudiamos: el homicidio.
En suma, se trata del estudio de los factores epidemiológicos, entendido en el sentido de que
«la epidemiología es una disciplina fundamentada en la ecología, en la estadística y en el método
científico de análisis (hipotético-deductivo), cuyo objeto básico es el estudio descriptivo (epide-

Fig. 21-1. Muertes violentas.

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miología descriptiva) y analítico (epidemiología analítica) de la salud/enfermedad como fenó-


menos no sólo biológicoecológico, sino también como fenómenos sociales, económicos y políti-
cos» (11).

ESTUDIOS SOBRE EL HOMICIDIO


Los estudios sobre el homicidio están por lo general incluidos dentro de los dos siguientes
esquemas de investigación: o bien consisten en el análisis estadístico de un amplio número de
Casos o, por el contrario, se trata de detalladas observaciones psiquiátricas de un reducido nú-
mero de homicidas (3). Desde los trabajos de Wolfgang (12) en 1975 y de Gibbens (13) en 1983,
la literatura sobre el tema ha sido profusa, dedicándose todos los esfuerzos a analizar diferentes
factores relacionados tanto con la problemática del homicida sano como con la del homicida en-
fermo mental (14-17).
No obstante, pocos estudios presentan una metodología comparable, y resulta sorprendente el
escaso número de publicaciones con datos rigurosamente tratados de acuerdo con las reglas de una
metodología científica (8).
Esta realidad, puesta de relieve por Coid hace años, tiene su base en las especiales dificulta-
des que plantea la metodología de la investigación psiquiátrica en los homicidios, dificultades
que comienzan al tratar de encuadrar el propio término homicidio dentro del grupo de las muertes
violentas (fig. 21-1) e, inclusive, al intentar definirlo, etc.
Por ello nos centraremos en la metodología de la investigación de los homicidios, tratando de
dar respuesta, en la medida en que nos sea posible, a los problemas que se plantean en este tipo
de estudios.

METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN
Del análisis etimológico del propio concepto método se desprende su significado: «camino
hacia algo»; «persecución», etc., lo que, traducido en forma de definición, sería: «El camino a se-
guir mediante una serie de operaciones, reglas y procedimientos fijados de antemano de manera
voluntaria y reflexiva, para alcanzar un determinado fin, que puede ser material o conceptual»
(18).
Desde luego, no podemos caer en el error de pensar que para cada fin exista un solo método,
aunque sí podemos estar seguros de que una metodología de investigación concreta entre todas
será la más adecuada para el fin propuesto.
Será la más adecuada de entre todas, en tanto y en cuanto partimos de la idea de que ningún
método es exhaustivo o infalible, ni lleva por sí mismo al conocimiento, pero ayuda a una mejor
utilización de los medios para obtenerlo (19).

Concepto
En la investigación psiquiátrica del fenómeno homicida se plantean inicialmente una serie de
problemas de concepto, es decir, la investigación del homicidio aúna criterios y conceptos jurí-
dicos y médicos. Tanto es así que, si partimos de la base de que lo primero que hay que hacer es
definir el objeto o el concepto que se va a investigar, tendremos que admitir que la investigación
psiquiátrica de los homicidios parte de presupuestos conceptuales completamente jurídico-pena-
les (y, por ello, como señala Holinger), «debemos ser muy cautos al perfilar las conclusiones de
un estudio que interpreta datos de una disciplina sobre la base de modelos de otra») (10). Así,
entendemos claramente el término homicidio (no hablaremos de asesinato, dados su contenido
peyorativo en el sentido de Von Hentig y su peso jurídico específico), para referirse al acto vio-
lento en el cual, según el criterio del tribunal sentenciador, existía la intencionalidad de producir

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la muerte a otra u otras personas, situando en un plano secundario el resultado que de hecho se
obtuviera, es decir, si el acto homicida fue consumado o frustrado. El Código Penal vigente nos
lo define en su artículo 407 (20).
La intencionalidad será el factor determinante de la muestra a estudiar, tanto si se trata de agre-
sores homicidas como si lo que se pretende es estudiar a las víctimas, dado que, como es fácil
advertir, habrá víctimas de homicidio en tanto y en cuanto exista un delito de homicidio, el cual,
a su vez, estará en función de que el tribunal aprecie intencionalidad de matar en el agresor. Tal
apreciación es, desde luego, bastante subjetiva y habría que acudir a los comentarios de los
penalistas para su estudio. No obstante, determinados factores, como los medios utilizados para
llevar a cabo la agresión, la intensidad del ataque, la región corporal donde se infligieron las he-
ridas, etc. (21), contribuyen junto con otras circunstancias, a formar un concepto acabado sobre
la apreciación de la intencionalidad del agresor.

Factores de sesgo
Sin olvidar el sesgo debido al observador y el producido por variables no controladas, son mu-
chos, y en ocasiones muy complejos, los factores que actúan sesgando la muestra e incluso in-
fluyendo sobre la sentencia (22). Asimismo, factores de índole cultural (23) o derivados de las
propias limitaciones debidas al procedimiento legal hacen que un número indeterminado de agre-
sores que no fueron condenados por homicidio (no se apreció la intencionalidad), si fueran estu-
diados, cumplirían los criterios de inclusión en tal estudio (7). Por otro lado, no podemos olvi-
dar el factor de provocación por parte de algunas víctimas (2, 12, 24), que puede llegar en algu-
nos casos a invertir el papel que desempeña la intencionalidad (25).
Definido el parámetro de referencia fundamental, a continuación debemos ir a las fuentes de
datos disponibles en cada caso para, de acuerdo con unos criterios preestablecidos, recogerlos y
pasar así al estudio de los resultados obtenidos, mediante el análisis estadístico de los datos, y su
discusión detallada. Se plantean entonces las conclusiones a las que ha llegado y se efectúa un
análisis comparativo en relación con estudios practicados en otras muestras de población.
El planteamiento metodológico dependerá del estudio que se desee llevar a cabo. Por tanto, el
esquema metodológico de la investigación psiquiátrica de los homicidios se esbozará dentro de
los estudios epidemiológicos descriptivos (que pretenden describir el fenómeno y, si es posible,
inferir alguna teoría que debe ser corroborada por los estudios analíticos) y, sobre todo, retros-
pectivos, dejando (dado el espacio) los prospectivos para futuras publicaciones, se señalarán las
dificultades encontradas centrándose especialmente en su resolución. Para ello y con fines de es-
quematización, plantearemos el estudio en tres esquemas correlativos, referidos al supuesto de
que se efectuara en la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

Estudios retrospectivos
Muy acertadamente a propósito de los suicidios en las islas Canarias: «El registro oficial (INE)
de la mortalidad por suicidio no permite obtener información fiable dado que tiene graves defi-
ciencias cuantitativas» (26). El número de suicidios consumados registrados por el INE es el 50 %
de los registrados por nosotros (27). Estas graves deficiencias se deben a múltiples causas deri-
vadas tanto de su propia naturaleza como de la metodología seguida para su certificación como
causa de muerte (28).
Este grave problema denunciado tiene también repercusión en las investigaciones sobre la in-
cidencia de homicidios, entre otras por las mismas razones expuestas por el autor, aunque con
menor intensidad dado que el homicidio, como criminalidad grave, es controlada con mayor es-
mero. En otras palabras, y en relación con otro importante factor: la estadística criminal recoge
de forma correcta (en Alemania) la criminalidad calificada de más grave. La cifra negra es mayor
para los delitos leves que para los graves (29). La cifra negra para el delito de homicidio (inclu-

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yendo todas sus formas con excepción del infanticidio que, aunque también tiene una cifra ne-
gra pequeña, es superior a la del homicidio) es muy pequeña (30).

Dificultades

En el registro de los datos


1. Ausencia de mentalidad de investigación en la administración.
2. Saturación de trabajo en los juzgados.
3. Escasez de funcionarios.
4. Falta de medios materiales.
5. Escaso contacto INE/registro civil.
6. Escaso control de las certificaciones de muerte.

En los informes forenses


1. Prolongación de la remisión de las pruebas médico-forenses.
2. Informes de avance de autopsia que no se refieren a la etiología, sino a la causa de la muer-
te.
3. Informe de autopsia definitivo generalmente.
4. Dificultad en el diagnóstico diferencial: homicidio/suicidio/accidente.
5. Suicidio ampliado frente a homicidio seguido de suicidio.
6. Suicidio doble frente a homicidio seguido de suicidio.

En los sumarios
1. Sumarios de homicidios registrados/incoados por otros delitos.
2. Sumarios de homicidios sentenciados por otros delitos.
3. Sumarios de otros delitos sentenciados por homicidio.
4. Sumarios de homicidios registrados con la fecha en que son incoados y no con la fecha de
los hechos.

Fuentes de datos
Los datos se obtendrán de las siguientes fuentes:

Documentales
Se estudiarán uno por uno todos los sumarios* por homicidio que consten en el Archivo de la
Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife (para lo cual habrá que cursar la correspon-
diente solicitud) así como los archivos de los juzgados de primera instancia e instrucción de la
provincia (cuando corresponda, por encontrarse allí archivados los sumarios).
En un segundo paso (que se detallará en la metodología) se estudiarán todas las historias clí-
nicas que obren en los archivos de las dos instituciones públicas de la provincia con asistencia
psiquiátrica: Hospital Universitario de Canarias y Hospital Psiquiátrico de Santa Cruz de Teneri-
fe, para lo cual habrá que cursar las consiguientes solicitudes.
Además se estudiará el archivo del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Carabanchel en Ma-
drid, por cuanto buena parte de los agresores enfermos mentales fueron en su día trasladados a
ese centro (de acuerdo con los artículos 8.° y 9.° del Código Penal) (20).

* Es importante destacar que la mayoría de las publicaciones sobre el tema están fundamentadas en las es-
tadísticas policiales. Es conocido el hecho de que las cifras policiales son siempre inferiores a las judiciales.

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Personales
Se obtendrá información mediante una entrevista personal con todos y cada uno de los agre-
sores, en la medida en que esto sea posible, tanto en la Prisión Provincial de Tenerife, como en
aquellas donde estuvieran cumpliendo condena, como Cáceres, Puerto de Santa María, Cartage-
na, etc., para lo cual habrá que cursar las correspondientes solicitudes.

Método

Hoja de datos
Se efectuará una elaboración detallada de la hoja de datos común para todos los sujetos de la
muestra.

Primera fase
Sumarios (fig. 21-2). La metodología que hay que seguir, una vez perfilada la hoja de datos,
será la siguiente. Comenzaremos por el estudio de todos los libros de sumarios correspondientes
al período de nuestra investigación que obren en la Audiencia Provincial. Una vez concluida esta
fase, se estudiarán y confrontarán los datos obtenidos con los libros de sentencias (téngase en
cuenta que las fechas en los libros de sumarios corresponden a la fecha de registro en la audien-
cia). También habrá que tener presente que muchas veces algunas personas son procesadas por
un delito diferente (violación, tráfico de drogas, salud pública, etc.) pero condenadas por homi-
cidio, y a la inversa.
Dado que en ciertas ocasiones tales sentencias no fueron dictadas (por varios motivos):
agresor desconocido, sumarios devueltos, no concluidos, etc.), se estudiarán los libros de suma-
rios que deben existir en todos los juzgados de primera instancia e instrucción de la provincia
(consultando respectivamente cada archivo, donde se encontrarán dichos sumarios). Por último,

Fig. 21-2. Metodología de la primera fase (sumarios).

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debido a que una buena parte de los sumarios cuya sentencia fue dictada, pero recurrida ante el
Tribunal Supremo en Madrid se encuentran en el archivo de dicho tribunal, se consultará el libro
de sumarios recurridos al tribunal supremo, y todos los sumarios por homicidio de la provincia
de Tenerife se estudiarán en dicho tribunal.
Listado y agrupaciones. Una vez concluida la fase anterior y obtenidos los datos que cons-
ten en los sumarios, estaremos en condiciones de conocer, con la mayor aproximación posible,
el listado completo de todos los agresores procesados y condenados por delito de homicidio du-
rante el período correspondiente a nuestro estudio. Se iniciará entonces el proceso de agrupamien-
to según diferentes parámetros, comenzando de este modo el estudio epidemiológico descriptivo.
Así, por ejemplo, se estudiará la muestra total en referencia a la población; se dividirá el total
en dos grandes grupos (homicidios consumados y homicidios frustrados) para compararlos entre
sí, así como todas las combinaciones de edad, sexo, estado civil, naturaleza, tipo de delito,
motivación, relación agresor-víctima, perfil de agresor y víctima, etc., que pudieran derivarse
tanto para los agresores como para las víctimas.

Segunda fase. Historias clínicas (fig. 21-3)


Una vez estructurada la muestra, se procederá a estudiar los sujetos con antecedentes psiquiá-
tricos que la componen, para lo cual se consultarán los archivos de los dos hospitales menciona-
dos, así como el archivo del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Madrid.
Es entonces el momento del estudio por categorías diagnósticas, de acuerdo con las clasificacio-
nes internacionales (DSM-III-R/ICD-9 o ICD-10) o bien en relación con la literatura revisada en
otros países y por autores diferentes (31) o en relación con otros estudios de prevención (6).

Fig. 21-3. Metodología de la segunda fase (historias clínicas).

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Con la conclusión de esta fase se abrirán mayores posibilidades de estudio epidemiológico psi-
quiátrico (enfermos mentales versus sanos, tipos de patología mental, etc.). Así, tras finalizar esta
fase, estaremos en condiciones de conocer el listado de agresores con enfermedad mental y sin
ella.

Tercera fase. Entrevistas personales (fig. 21-4)


Por último, en la medida en que sea posible, se procederá a practicar entrevistas personales me-
diante una serie de preguntas previamente estructuradas (32) a la vista de la bibliografía consul-
tada, a todos y cada uno de los agresores que libremente accedan a ellas, tanto en la Prisión Pro-
vincial de Tenerife, como en otros centros de cumplimiento de condenas en la península, algunos
de los cuales ya se han citado anteriormente.
Todas las entrevistas serán realizadas por quien lleve a cabo la investigación, incluyendo
pruebas psicológicas de especial interés en este estudio:
General Health Questionnaire (GHQ-28) de «búsqueda de caso psiquiátrico», validado para la
población española por el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Zaragoza (33).
EPQ-A (Cuestionario de Personalidad de Eysenck para Adultos), de reconocido prestigio inter-
nacional y validado en España (34, 35), que usaremos para poder aproximarnos al estudio de la
personalidad del agresor en cada caso.
Sympton Chek list 90 (SCL-90), test de búsqueda a través de nueve variables psicopatológi-
cas, muy utilizado en este tipo de temas (36, 37).
De esta manera, personalizando e individualizando las entrevistas, pretendemos acercarnos de
una manera más completa al mundo que rodea a estas persoas, que alguna vez, por una razón o
por otra, son responsables o no de la muerte de otra.

Fig. 21-4. Metodología de la tercera fase (entrevistas personales).

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Cuarta fase. Análisis estadístico


Como último eslabón de esta cadena sucesiva de pasos que conforman el método de trabajo,
se procederá a la introducción y cuantificación mediante tratamiento informatizado de los datos
obtenidos, así como a su explotación estadística mediante el paquete de programas estadísticos
(SPSS, BMDP, etc.).

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