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En el capítulo 9 se explican los algoritmos genéticos, los cuales realizan la búsqueda del óptimo

basándose en los mecanismos de la selección natural y la genética. En ellos cada individuo


(variante de diseño) es definido mediante una cadena binaria llamada “cromosoma”, como
analogía al mundo biológico. El cromosoma contiene toda la información para describir la
variante de diseño que representa. Inicialmente cuando comienza a operar el método se
genera una población inicial de variantes de diseño contenida en el espacio factible de diseño.
Dicha población de individuos es cruzada y mutada según reglas estocásticas preestablecidas,
dando lugar a una población descendiente (los hijos). A continuación podrían tenerse unos
operadores de selección y los individuos seleccionados son evaluados para definir su grado de
adaptación o supervivencia al medio externo; mediante este proceso se realiza la selección de
los individuos mejor adaptados. Luego se revisa si se ha alcanzado la mejor solución o si se
cumple la condición de parada preestablecida. Si se satisface lo anterior se termina el proceso
y el individuo con la mejor adaptación significa la “mejor” solución de diseño. Lo anterior rara
vez ocurre luego de pocas generaciones. Si no se satisface, los nuevos individuos pasan a
formar parte del siguiente cruce genético y se repite todo el proceso explicado.