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LA SIRENA DE VIERNES SANTO

La mayoría de pobladores del departamento de Retalhuleu cuenta la leyenda de la Sirena


y Cupido, la cual destaca a un bella mujer que en tiempos lejanos se bañó en el río Bolas,
un Viernes Santo.
Según la creencia, Dios la convirtió en sirena porque la tradición para los católicos es
que está prohibido bañarse ese día “por la muerte de Nuestro Señor Jesucristo”.
a Sirena y Cupido fueron esculpidos por Francisco Gutiérrez Martínez, por orden del
Coronel de Estado Mayor Jorge Ubico Castañeda.

*Se encontraban frente al Palacio Departamental de Retalhuleu.


*Fue inaugurada el 21 de noviembre de 1913.
*En 1949 fue trasladada en la 7a. avenida y 6a. calle de la zona 1 (donde se encuentra
actualmente).
*Se cree que en 1980 desapareció Cupido.
*En una fotografía del 7 de marzo de 2016 se observa la estatua de Cupido nuevamente,
la cual fue restaurada por el Grupo Gestor Filial de ese departamento.
EL GRANO SAGRADO
Existen varias historias acerca del origen del maíz en Guatemala, las cuales muestran
características de riqueza cultural y cosmovisión maya. Conoce más acerca de
las leyendas a continuación.
Leyendas del origen del maíz
San Marcos
En Tacaná, San Marcos, se cuenta acerca del maíz que había salido del cerro Witz
Teninquin —que en mam significa Mazorca de maíz—, al pie de la gran Sierra Madre.
Desde que sembraron esa mazorca solo abundó el maíz bueno y fuerte para las personas.
Cuando tronaba el cerro significaba que llovería, ya que el maíz fue sacado directamente
del corazón de la tierra.
La historia es muy similar a la del pueblo de Tajumulco, donde cuentan que ancianos vieron
a un pájaro carpinteroentrar al cerro misteriosamente. Y cuando nadie lo miraba, sacaba
maíz y frijol para disfrutarlo.
Así que siguieron al pájaro, rompieron una piedra grande y encontraron varias cosas. Lo
primero que sacaron fue el maíz, luego el frijol, animales, agua, aire, marimbas, chile,
semillas de pino, jarros, madera, trajes de baile de moros, máscaras y fuego.
Según la historia, en el principio el volcán recogió todas aquellas cosas y las guardó para
protegerlas, especialmente las mazorcas de grano sagrado. Por eso dicen que el maíz es
tan bueno en Tajumulco, porque allí nació. Los ancianos le pusieron el nombre
de Chman al volcán Tajumulco, que en mam significa Corazón de trece cosas.
Santa Rosa
Leyenda de la Piedra de Los Compadres

Según el parentesco espiritual se había realizado precisamente con ocasión de haber


visitado la ciudad de Esquipulas,Chiquimula, el varón había apadrinado al hijo de la señora.
Se hallaban los dos compadres en este bello paraje en donde la alfombra de engramado y
el susurro de los pinos que rodean el lugar invitan al descanso y a la meditación.
Posiblemente la soledad y el embrujo del paraje hicieron que el compadre deseara a la
comadre, enamoradosconsumaron el hecho de la juventud de ambos.
De acuerdo a los relatos, cuando el compadre y la comadre violaron los preceptos morales
y religiosos quedaron petrificados en dos cuerpos de roca como un legítimo castigo por su
conducta y fue así como supuestamente nació este montículo.
Actualmente, algunas personas deciden visitar el lugar en busca de un contacto con la
naturaleza pues cerca de allí existe un riachuelo conocido como la quebrada El
Zapote donde se puede disfrutar de un almuerzo o cena en un ambiente fresco y natural.
Maximón, Santo protector del lago
Entre todas las tradiciones orales que provienen de las culturas indígenas de Guatemala,
siempre han prevalecido las historias de Deidades protectoras. Este es el caso de Maximón,
el Santo Protector del Lago de Atitlán...
Entre todas las tradiciones orales que provienen de las culturas indígenas de Guatemala,
siempre han prevalecido las historias deDeidades protectoras. Este es el caso de Maximón,
el Santo Protector del Lago de Atitlán.

No hay que confundir a Maximón de Santiago Atitlán que tiene raíces tzutuhiles con San
Simón de San Andrés Itzapa Chimaltenango, quien es un santo popular peregrino surgido
a finales del siglo XIX. Maximón refleja con su tradición, la cosmovisión maya antigua,
representa la fertilidad ancestral prehispánica y simboliza los orígenes mágicos antiguos de
las tradiciones y costumbres guatemaltecas.
Cuenta la historia, que en Santiago Atitlán hace muchísimo tiempo, existieron unos
“atitecos” provenientes del País del Agua, quienes eran capaces de profetizar y adivinar
muchas cosas, pero sobre todo, la llegada de las lluvias.

Estos eran seis hombres que poseían poderes sobrenaturales muy extraños y mantenían
inquietos a todos los pobladores de la región, quienes creían que eran seres malignos
enviados por los españoles para controlar a la población.

Un día, se unieron para realizar cierto ritual sagrado para controlar el agua y vengarse de
quienes habían traicionado a su pueblo y los habían mandado a un exilio forzoso a la tierra
de Atitlán. Estos verdugos de los seis hombres eran los colonizadores españoles.

Estando a orillas del lago de Atitlán, realizaron su magia y la recién fundada ciudad de
Guatemala asentada en el valle de Almolonga, fue reducida a escombros por una enorme
torrentada de agua que estos señores enviaron para cobrar venganza.Desde entonces la
paz se respiró nuevamente en la región sololateca de Atitlán, pues los seis señores
demostraron que su intención era proteger sus tierras.
La Leyenda del Árbol del Amor.
Oralia, la hermosa jovencita de leyenda que dió origen al nombre con que popularmente se conoce
al árbol, vivía en una de las señoriales casas que daban marco colonial al jardín. Con su cantarina
risa, contagiaba la alegría de vivir a todo el que la rodeaba.
Juan , era un humilde pero risueño y noble barretero, que soñaba encontrar la brillante veta de
plata para ofrecérsela a Oralia, a quien amaba en silencio, era así, pues sentía que siendo tan pobre,
no era digno de casarse con ella.
Por las tardes, al salir de la mina, Juan recitaba sus improvisados versos de amor, caminando más
de prisa con la dulce ilusión de contemplar a Oralia regar las plantas del jardín y en especial el árbol
que cuidaban con esmero.
Oralia comenzaba a sentir un entrañable cariño, más allá de la amistad, por Juan.
Pero sin saberlo Juan apareció un rival, que con palabrería y buenos modos, conquistaba poco a
poco el corazón de Oralia, quien se sentía turbada ante estos dos sentimientos.
El que empezaba a sentir por Pierre, aquel francés que la colmaba de atenciones. Y Juan.
El francés, la visitaba con la secreta esperanza de impresionar a Oralia, de quien se había
enamorado.
Con el permiso de los padres, solían sentarse bajo la sombra del árbol que Oralia regaba y cuidaba;
entonces la joven dejaba volar su imaginación al escuchar a Pierre contar como era su tierra.
Juan sufría en silencio al contemplarlos juntos, sintiendo que la clase social los separaba, y que era
mejor que estuviera con Pierre.
Al paso del tiempo la simpatía que el humilde enamorado le mostraba a Oralia hacía que ella lo
esperara con impaciencia cada tarde para que le ayudara a regar su árbol. El árbol sabiendo de esa
complicidad , confundía el susurro de sus hojas con el rumor de las risas de los jóvenes, e inclinaba
su follaje intentando protegerlos de miradas indiscretas.
Leyenda del Espíritu del Ahorcado en Quetzaltenango
Conoce la leyenda el Espíritu del Ahorcado, es reconocida en el departamento de Quetzaltenango,
donde un hombre se enamoró del espíritu de una mujer.
El Choco Café Bar o Casa de los Espíritus, en Quetzaltenango, esconde uno de los misterios
paranormales más extraños de Guatemala. Te contamos la leyenda de un romance trágico que tuvo
lugar en este edificio.
Leyenda
Esta casa fue construida hace más de 100 años por un ingeniero alemán que trabajaba en
el Ferrocarril de los Altos. El dueño utilizó el espacio para construir una torreta para el control del
movimiento ferroviario.
Se sabe que vino al país en compañía de sus familiares. Quienes, a causa de las epidemias,
fallecieron y el señor alemán los dejó enterrados en el jardín de la casa.
(Foto: tranviadelosaltos.com)
Al finalizar el funcionamiento del ferrocarril, vendieron el inmueble a la familia de don Marcelo
Ixquiac. Años después lo heredaron fraccionando las 16 cuerdas, cuando lo compró una señora de
apellido Salazar, en los años 60 aproximadamente.
La nueva dueña decidió llevar a su hijo soltero llamado José Luis Salazar a vivir con ella. A él le
gustaba beber y fumar y la torreta se convirtió en su habitación.
Una noche, viendo por la ventana y fumando un cigarro, el joven se percató que había
una mujer muy hermosa en el patio. Pero al bajar a investigar, no encontró a nadie en el lugar
Al pasar del tiempo, vio durante varias veces a la mujer y se enamoró de ella. Al darse cuenta que
se trataba de unfantasma, el joven decidió quitarse la vida y se ahorcó en una de las vigas de la
torreta.
Se dice que desde entonces su espíritu se encuentra habitando la casa.
Sucesos en la casa espantada
El árbol de Amate
Mi madre siempre me cuenta de los mitos y leyendas de Guatemala. La leyenda del
árbol de Amate no fue una excepción. Según me contó, las noches de cada viernes
en este árbol se aparecía el diablo, dejando siempre un olor a azufre...
Mi madre siempre me cuenta de los mitos y leyendas de Guatemala. La leyenda del
árbol de Amate no fue una excepción. Según me contó, las noches de cada viernes
en este árbol se aparecía el diablo, dejando siempre un olor a azufre. Las personas
que sabían de dicho acontecimiento se acercaban al árbol para invocarlo y hacerle
alguna petición o una brujería. Tal fue el caso de un joven ambicioso que siempre
quería tener más de lo que podía.
Un día alguien le dijo a este joven que fuera al árbol de amate, que allí se aparecía
el diablo y que le concedería todo lo que él le pidiera. Sin dudar, un sábado por la
noche el joven se decidió ir al Amate e invocar al diablo llamándolo tres veces, el
chamuco se le apareció y le preguntó qué quería, a lo que el joven respondió: dinero
y mujeres. El chamuco le dijo que le daría todo lo que deseaba con la única
condición de que fuera a visitarlo todos los viernes a las 9 de la noche. El joven
aceptó y desde entonces empezó a tener mucho dinero y las mujeres lo buscaban.

Al pasar el tiempo el joven empezó a sentir un profundo arrepentimiento, por lo que


ya no quiso ir más a ver al diablo, se dice que el diablo empezó a aparecérsele por
todas partes, así que él recurrió a un fraile de San Francisco, y aunque el fraile logro
curarlo, el joven quedo loco para siempre.

El árbol de amate, fue sembrado en 1779, en la unión de vías, que en aquellos


tiempos se conocía como ''Las Cinco Calles'', y lo que hoy en día los guatemaltecos
conocen como ''Plaza el Amate''.
Historia de San Simon
San Simón es un Espíritu noble que se representa en la imagen de una autoridad, una
persona sentada con sombrero y traje, generalmente, negro y que porta en la mano derecha
una vara como la que portan los alcaldes en Guatemala cuando son investidos, significa:
autoridad, poder.
Al tratarse de un Santo espíritu, este nos acompaña y esta presente en cualquier imagen o
estatuilla que tengamos, por esa razón también es representado de otras maneras, por
ejemplo, en un lugar que se llama Santiago Atitlan, se le encuentra formado con pañuelos,
y la cara esta representada con una mascara de madera con un orificio en la boca por
donde los cofrades que le cuidan pueden dar de beber y fumar. En otra población llamada
Zunil, la imagen esta representada como una persona de aspecto mas juvenil mas joven,
le ponen gafas de sol, etc. También puede ser representado con una rosa roja.
Estas miles de posibilidades de venerarlo y de que en realidad esté en todas partes,
permiten que muchas personas tengan la imagen de un santo en sitios en donde se darían
golpes de pecho por tener la imagen de otro “reconocido” por la iglesia, así lo podemos
encontrar en distintos negocios, bares, cantinas, prostíbulos.
San Simón no es un espíritu malo, ni de brujería, como se ha pensado.
Lo que sucede es que la permisividad con la que se le puede representar y el hecho de que
no se dicten reglas para su culto hace una verdadera libertad de expresión en la religiosidad,
se puede ver en el templo gente brindando con bebidas alcohólicas, dirigiéndose a él como
se le hablaría a un amigo realmente sincero.
Lo que es cierto es que si eres devoto de San Simón, realmente, el es un fuerte protector
contra daños físicos, espirituales y mentales que puedan hacerte y su protección es tan
grande que la gente que te quiera hacer daño la recibe el triple,de ahí que erróneamente
se le rece para pedirle cosas malas.
Origen de la monja blanca
La historia de la Monja Blanca como Flor Nacional inicia a finales de
1933, durante una exposición internacional de flores en Miami Beach,
Florida, al sureste de Estados Unidos. Terminada la exposición, la
señora Letitia Southerland, presidenta de ese evento, escribió una carta
al presidente Jorge Ubico para agradecerle haber ordenado enviar un
grupo de orquídeas. Entre esas flores, escribía Southerland, destaca
por su belleza una variedad alba de la virginalis forma alba -Monja
Blanca-, y habiendo sido informada que Guatemala no tiene su flor
nacional, sugirió respetuosamente que dicha orquídea sea tomada muy
en cuenta (Grimaldi, 2001).
Esta sugerencia de la señora Southerland fue remitida a la Casa de
Gobierno y al día siguiente se publicó un Acuerdo Gubernativo donde
Ubico acuerda que la Monja Blanca, que se da en los bosques de Alta
Verapaz, sea la Flor Nacional (Grimaldi, 2001).
Ante el peligro de su extinción, el presidente Juan José Arévalo emitió
un Acuerdo Gubernativo en 1947 prohibiendo completamente la libre
colecta y exportación de la planta, sus bulbos y sus flores, así como
también la de todas las especies de la familia de las orquídeas. Más
tarde, la Monja Blanca también está incluida en la organización
de Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora
Silvestres, la entidad internacional que regula y controla la flora y la
fauna en vías de extinción (Grimaldi, 2001).
EL CABALLO DE PIEDRA
Una de las leyendas más arraigadas de Petén es la del Caballo de Hernán
Cortés, esta se escucha en los pueblos del lago como San Miguel y Santa Elena.
Cuentan que en los tiempos de la Conquista de México y Guatemala, cuando Hernán
Cortés se dirigía a su expedición hacia Honduras y pasó por las márgenes del lago
Petén Itzá, como iba muy cansado y agotado, dejó recomendado su caballo a los
itza’es del Señorío del Rey Canek.
Cortés ya no regresó a México por esa ruta y el caballo se quedó con los itza’es,
pero el animal se murió de tristeza porque ellos le daban de comer flores y plumas
preciosas y no lo sacaban a pasear.
Los indígenas con la pena de quedar mal con Cortés, construyeron un caballo de
piedra, igual y del mismo color.
El caballo quedó entre los itza’es, quienes lo adoraron como deidad. Pero una vez
que querían trasladarlo de la punta del Nij Tum cerca de San Andrés, hacia la Isla
de Flores la balsa donde lo llevaban dio vuelta, el caballo cayó al agua y quedó de
pie en el fondo del lago.
Los pobladores dicen que el caballo está todavía ahí, frente a Tayasal, es decir,
frente a la Isla de Flores, y puede ser visto en las mañanas claras.
Los lancheros de San Benito cuentan que han escuchado los relinchos del
caballo en las noches del día de San Juan y que se oyen sus pasos en el fondo del
lago.
Los habitantes de la aldea El Remate dicen que debido a las flores que le dieron al
caballo a la isla se le dio el nombre de Flores.
EL BULTO NEGRO DE LA CALLE
en una pequeña localidad de Guatemala suceden con frecuencia sucesos similares
al que nos relata un ciudadano que se topó con un extraño bulto negro cuando
regresaba a casa de noche.
Hay un camino principal que comunica a Taxisco con el pueblo de Cacahuito, Santa
Rosa, alrededor de este camino hay casas de barro muy antiguas y entre casa y
casa hay fincas de ganado, también hay cultivos de maíz.
Es costumbre de los hombres ir al pueblo por los callejones a tomar cerveza y jugar
al billar, a veces regresan a muy altas horas de la noche, borrachos, casi siempre
en grupos.
Una de esas noches, Fabio, un labrador del pueblo, decidió regresar solo a su casa,
aprovechando que había comprado una bicicleta, la noche estaba muy oscura
porque no había Luna y los postes de alumbrado tenían los faros rotos.
Fabio justo a mitad de camino iba pedaleando lento, cuando de pronto vio algo que
le pareció como un borracho tendido en mitad del camino, se preocupó por el posible
estado de aquel hombre, así que se bajó de su bicicleta y le gritó: “¡Despertate!”.
Como no pasó nada, Fabio se acercó más y le dio una ligera patada, cuál sería su
sorpresa cuando sintió que no era elcuerpo de un hombre, era como un bulto, de
consistencia gelatinosa, que al ser pateado, salió flotando hacia la finca, los cabellos
de Fabio se erizaron y un escalofrío recorrió su cuerpo.
La borrachera se le fue inmediatamente y como pudo, agarró su bicicleta e intentó
pedalear pero la cadena se había zafado, así que la arrojó y salió corriendo como
alma que lleva el Diablo y gritando por todo el camino.
EL PUENTE DE LOS CHOCOYOS

El puente de los Chocoyos en Quetzaltenango es testigo de muchas leyendas


románticas. Es en este lugar donde las mujeres mestizas quetzaltecas han
despreciado y llorado amores hasta convertirse en fantasmas de la noche. Es punto
de reunión para todas las ánimas en pena de la ciudad altense.
Los viejos contadores de historias relatan que durante la luna llena, en la calle De
los Chocoyos, siempre aparecen dos coronaditos o pajaritos chocoyos.
Estos son la encarnación de dos enamorados que en las noches en la época k’iche’,
se contaban sus desventuras de amor. Finalmente, fueron convertidos en esas aves
danzarinas en una noche de lluvia, cuando el río Xequijel creció y los arrastró entre
sus piedras.
Como siempre, quedó el recuerdo de esta historia y para evitar que se repitiera. Los
quetzaltecos levantaron un puente de piedra en ese mismo lugar, para que jamás
ningún enamorado fuera arrastrado de nuevo por el río.
Y desde siempre, los enamorados de la ciudad se juran amor eterno en el puente
De los Chocoyos. Aquí es donde, escondidos entre los hilos de la luna, los dos
pájaros danzarines los protegen.
LOS PENITENTES DE LA RECOLECCION EN GUATEMALA
Según las leyendas de Guatemala, los vecinos del barrio de la Recolección, escuchan por las
noches los pasos de penitentes fantasmas que quieren librarse de sus culpas. Quienes los han
visto afirman que además de ir encadenados, visten capuchones antiguos y algunos se flagelan.
Son ánimas por las cuales las mujeres mayores dicen hay que rezar ya que verlos atemoriza, pero
también provoca pena y compasión porque a nadie le gustaría estar eternamente encadenado a sus
malas acciones.
Se cree que esta leyenda se dio a conocer previo al terremoto de 1917 en Guatemala, en
el barrio de la Recolección. Los vecinos del lugar afirmaban que no era prudente salir, ya que
los penitentes eran almas en pena cuyo propósito era llevarse a más personas con ellos.
Un hombre habitante de dicho barrio esperó una noche a que se aparecieran los penitentes, cuando
llegó el momento, vio pasar un centenar de personas cubiertas con trajes oscuros, capuchones
y una vela encendida en la mano, iban rezando, pero no se entendía lo que decían.
Uno de los penitentes se acercó a él y le entregó una de las velas, a la mañana siguiente encontró
un hueso en lugar de la vela. Lo que procedía era devolver el hueso a uno de los penitentes, pero
cuando lo intentó, el penitente lo tomó del brazo y se lo llevó con ellos.
LOS TZIPITÍOS DE LA CAÑA DE AZÚCAR
Don Luis era un hombre que poseía grandes tierras en las cuales se sembraba caña de
azúcar. Cuando la época de la cosecha llegó, la cantidad de caña fue abundante y don Luis
pensó que valía la pena haber invertido en la maquinaria del ingenio. Sin embargo, los
planes de don Luis se vieron afectados por algo extraño. El capataz llegó con la novedad
de que no toda la caña estaba bien.
Don Luis, molesto porque las cosas no salían a su satisfacción, se dirigió furioso a las
plantaciones culpando a los trabajadores del mal resultado de la cosecha. Los empleados
estaban molestos, porque no era su culpa. Ellos habían cortado bien la caña y, al
amanecer, había aparecido descompuesta.
Mientras don Luis se dirigía hacia el campo, su hijo, el pequeño Luis platicó con su amigo
José acerca de lo ocurrido. Este le dijo que los culpables de perjudicar la cosecha eran
los tzipitíos. El pequeño Luis no comprendía lo que su amigo le decía por lo que ambos
decidieron preguntar a don Eusebio.
¿Qué son los Tzipitíos?
Este le explicó que los tzipitíos son pequeños hombres que provienen del monte. Y que
estaban enojados con don Luis porque había mandado a quitar unas piedras de un lugar
sagrado para los tzipitíos. Eso representaba una falta de respeto hacia los dioses y hacia
esos pequeños seres.
Cuando don Luis regresó, su hijo quiso contarle todo lo que don Eusebio le había explicado.
Al principio no quiso escuchar, pero luego accedió. El pequeño le explicó que para poder
reparar lo ocurrido, debía devolver las piedras y todos los objetos que había removido del
lugar sagrado.
Don Luis no estaba convencido de hacerlo, pero en ese momento llegaron más trabajadores
a informarle que nuevamente había problemas con la cosecha, ya que luego de cortar la
caña de azúcar se habían secado antes de llevarla a su destino.
Unos días después, don Luis reunió todas la piezas que había tomado del lugar y las
devolvió. A los dos días recibió noticias de que la cosecha ya no se había estropeado. Don
Eusebio afirmó que los tzipitíos ya estaban tranquilos y desde entonces, don Luis aprendió
a respetar las creencias y prácticas de otras personas.
LA DAMA DE NEGRO
Cuenta la leyenda que hace muchísimo tiempo en la comunidad de Naranjillo vivía una
hermosa joven huérfana a la que recientemente se le había muerto su madre; por lo cual
se encontraba sola con sus hermanitos muy triste dentro de la casa donde había sido feliz
con ella, los únicos momentos que se sentía mejor eran las noches en las que se
encontraba a escondidas con su amante.
Un día una vecina del pueblo fue a buscarla para decirle aterrorizada que ella y algunas
personas de la comunidad se habían encontrado con su madre en el camino del Barrial,
ubicado en los alrededores de Naranjillo; a lo que la joven de manera incrédula esbozó una
melancólica sonrisa y le contestó que no era posible porque su madre ya estaba muerta y
había sido enterrada.
Pasaron los días y los vecinos del pueblo continuaban encontrándose con la mujer de
vestido negro y apariencia sucia que deambulaba por el camino. Las personas trataban de
averiguar quien era esa señora tan parecida a la difunta, pero nunca contestaba las
preguntas que la gente le hacía.
La misma vecina regresó a la casa de la joven para volver a decirle que tenía que ver a la
señora de negro porque era su mamá, a lo que le volvió a contestar que no era posible
porque ella había muerto.
Una mañana, la joven caminaba por la calle con mal aspecto debido a la desvelada del
encuentro con su amante, cuando se encontró con una señora que le dijo con voz fuerte
que dejara de verse a escondidas con un hombre casado y cuidara bien a sus hermanitos,
para que el alma de su madre dejara de andar vagando en pena.
La joven se sintió mal por lo que la mujer le dijo y decidió ir al camino del Barrial a ver si era
cierto lo que decían, encontrándose con que efectivamente se trataba de su madre. La
joven vio como la mujer de negro comenzó a llorar al verla sin decir nada, aunque
inmediatamente se dio cuenta que ella sabía lo que estaba haciendo.
La mujer de negro dejó de llorar y caminó hacia el lado contrario del camino hasta perderse,
dejando desconcertada a la joven, quien sintió la suplica en el llanto de su madre, por lo
que inmediatamente se encaminó a la casa de su amante para decirle que ya no lo volvería
a ver y que dedicaría todo el tiempo a cuidar a sus hermanitos hasta que estos pudieran
valerse por si mismos.
Se dice que después de ese encuentro nadie en el Naranjillo volvió a ver a la mujer de
negro caminando en el camino del Barrial.
EL TAXISTA
Lo que aquí se narra, ocurrió recientemente, quizá de esta fecha a unos 25 o 30 años
atrás. Este fue un caso sorprendente en el que aseguran, les costó la vida a un taxista a
quien llamaremos Pedro, porque sus familiares nos pidieron no mencionar su nombre
real.
Nuestro relato empieza cuando comienza un día cualquiera para un manejador y
propietario de un coche de alquiler, de un “carro cerrado” o de un “turismo”, como se le
solía llamar a los taxis hasta no hace mucho aquí en San Cristóbal, Dicen que ese día,
muy de mañana se le acercaron a Pedro, que estaba limpiando su unidad, dos señoras
con sendos ramos de flores y le pidieron que las llevara al panteón de la localidad. Las
mujeres subieron al coche y se hizo el rápido viaje de no más de cinco minutos. Se Cree
que como a las 7 de la mañana, y casi para enfilarse de nuevo a la ciudad, Pedro se
sobresaltó, cuando una voz en la parte posterior del coche, le ordenó que la llevara al
centro de la ciudad. Intrigado en la forma en que había subido la mujer al coche, mientras
va circulando por el zócalo de San Cristóbal, no deja de ver por el espejo retrovisor a
aquella mujer que cubre su blanco rostro detrás de un velo negro.
Al llegar a la altura del templo de Nuestra Señora de La Merced, la mujer ordena al taxista
a pararse y le dice que la espere. Baja del coche y Pedro se da cuenta del bien delineado
cuerpo de la mujer que se dibuja en un entallado vestido negro. Es alta, blanca y se
adivina tras del velo que cubre su rostro, sus bellas facciones. La mujer tarda un rato en el
interior del templo y despues, en vez de subir al carro, hace señas al taxista para que siga
esperándola y ella va hacia el templo del Calvario. Un rato después, la mujer regresa y se
introduce de nuevo al carro, ordena ir al barrio de Guadalupe y hace lo mismo. Baja del
carro y entra al templo, para salir un rato después y ordenar que la lleve a otro barrio, para
visitar otro templo.
Así pasan las horas y el día se va muriendo, finalmente, ya que han visitado todos los
templos de San Cristóbal de las Casas, aquella mujer con voz cansada ordena al taxista a
que la lleve al templo de San Felipe. Ya casi es de noche, las luces mortecinas de
algunas lámparas eléctrica se encienden, cuando la mujer sale del templo de San Felipe y
ordena al taxista a que la lleve de nuevo al cementerio de la ciudad. Allí, la mujer antes de
entrar al panteón, se vuelve al taxista y le pide que por favor cobre a la mañana siguiente
lo que le debe, en su domicilio; se levanta el velo que la cubre la cara y el taxista puede
ver en toda su plenitud el hermoso rostro de la muer, un tanto pálido y demacrado y le
entraga un papel escrito. La bella mujer sin esperar nada desaparece en la entrada del
cementerio y el taxista un tanto enojado, se retira del lugar.
LA CIGUANABA
La Siguanaba es uno de los personajes míticos más famosos en Guatemala, quien
es protagonista de varias historias de terror en boca de chapines que forman parte
del folclor.
Esta criatura de la mitología guatemalteca se presenta a los hombres infieles como
una mujer de hermoso cuerpo y cabello largo. Pero cuando la observan de cerca,
tiene rostro de caballo.
Según la leyenda, La Siguanaba se aparece frecuentemente en áreas solitarias,
especialmente en barrancos. Esto se debe a que es ahí a donde atrae a los
hombres para luego arrojarlos, haciendo que pierdan la vida y el alma a favor de
ella.
En otra de las versiones se afirma que La Siguanaba era una mujer joven que fue
obligada a casarse con un hombre cuarenta años mayor que ella. Dicho hombre
la hechizó, convirtiéndola en una mujer fea y vieja.
Otra adaptación de la leyenda dice que aparece en lugares cercanos al agua, ya
que se suele bañar al mismo tiempo que peina su cabello con un peine de oro. Los
hombres que la observan en esta situación quedan embrujados por la hermosa
mujer. Es entonces cuando ella los llama.
En el momento en que ya se los ha ganado, muestra su rostro con apariencia de
caballo. Sus víctimas ven sus ojos rojos y la piel arrugada, sus uñas crecen al
momento en que desata una risa aterradora.
Se desconoce su origen exacto, pero Adrián Recinos le atribuyó dos posibles
raíces. Una de ellas proviene de un idioma maya no identificado, donde la palabra
significa mujer desnuda. El otro tiene su origen en el náhuatl Ciuanauac o
Ciguanauac, que se traduce como amante.
EL CADEJO
Según las leyendas guatemaltecas, El Cadejo es el espíritu que cuida el paso
tambaleante de los hombres ebriosque deambulan por la noches. Este les ayuda a
encontrar el camino a sus casas. Se dice que es un ser en forma de perro, negro,
lanudo, con casquitos de cabra y ojos de fuego.
En la tradición oral se afirma que existen dos tipos de Cadejo, uno malo y diabólico
que es de color negro y cuida de quienes ingieren bebidas alcohólicas, y uno bueno
cuyo color es blanco y su trabajo es proteger a niños y mujeres.
Hay quienes manifiestan haber visto a los dos cadejos juntos. De hecho, afirman
que El Cadejo negro suele ser más inquieto y distante. Mientras que El Cadejo
blanco se mantiene siempre al lado de la persona a quien cuidan.
Pese a que se le considera como un espíritu protector, se debe tener mucho
cuidado. Ya que si encuentra a un hombre ebrio y le lame la boca, este jamás tendrá
la voluntad de volver a la sobriedad. Y El Cadejo lo seguirá por nueve días seguidos
hasta que el hombre muera..
EL SOMBRERON
Según las leyendas de Guatemala, El Sombrerón es un hombre de muy poca estatura que
siempre viste de negro, utiliza un cincho grueso y brillante y un par de botas que dejan un
ruido estruendoso a su paso. En la cabeza lleva un sombrero de grandes proporciones, el
cual esconde su mirada y sus intenciones y al hombro una guitarra.
Se afirma en la tradición oral que El Sombrerón recorre las calles y los barrios de Guatemala
acompañado de cuatro mulas. Su propósito es enamorar a jóvenes mujeres, especialmente
a las de ojos grandes y cabello largo. Las enamora y atrae interpretando canciones con su
dulce voz y los mejores acordes de su guitarra.
Se dice que este ser concreta su hechizo al amarrar las cuatro mulas frente a la casa de la
joven de la cual se ha enamorado. Las jóvenes al notar la presencia de El Sombrerón,
quedan embrujadas e hipnotizadas por él, quien luego las persigue, les trenza el cabello,
no las deja comer ni dormir.
El final para quienes caen en el hechizo de El Sombrerón es la muerte.
Lo que no sabías
El sombrerón también es conocido como Tzitzimite, que significa duende.
Existen creencias en Guatemala que cuestionan acerca de si El Sombrerón es un hombre,
un duende o un demonio.
El Sombrerón suele aparecer en noches de luna llena.
A El Sombrerón, a veces le gusta subirse a los caballos ajenos, a los que hace correr toda
la noche hasta cansarlos para que al siguiente día no puedan trabajar.
La única forma de salvarse que tienen las mujeres elegidas por El Sombrerón es que al
notar que ha sido seleccionada por el mismo, se corte de inmediato el cabello, ya que esto
desagradará al maléfico ser y la dejará en paz.
Se dice que cuando una de sus víctimas muere, El Sombrerón aparece en su funeral y
derrama lágrimas de cristal
EL VENADO DEL SEÑOR DE LOS CERROS
Cuentan los antepasados que antes de cazar en un cerro se él tiene que pedir permiso a el
señor del cerro.
Juan y José eran persones de 35 años ambos estaban casados, Juan tenía 5 hijos y
José tenía 2 hijos, a los dos les gustaban las aventuras así que salían diariamente a lugares
poco poblados a encontrar cosas antiguas para luego venderlas.
Un día llego la suegra de Juan y le dijo que tenía una nueva aventura para ellos, la
aventura era ir a un cerro (montaña) el cual estaba en la Nueva Guatemala de la Asunción
y tenían que ir en busca de un tesoro de instrumentos o armas Aztecas y Mayas sin pensarlo
dos veces se pusieron en camino.
Al llegar ellos encontraron bastantes artefactos de bastante valor y antigüedad
recogieron todo lo que pudieron, tenían hambre y entonces se dispusieron a matar a
un venado cuando lo mataron juntaron leña y lo asaron y se lo comieron , ambos se
durmieron cuando José oyó que un cerro le decía al otro:
¿Préstame a tus animales para vengar a mi venado que se han comido?
El otro cerro respondió:
¡Claro que sí!
José despertó a Juan y le platico de lo que había oído los dos rápidamente corrían
cuando culebras, lobos y más animales los seguían al llegar a su casa no dijeron nada
entonces al día siguiente estaban bien malos y entonces los llevaron con una curandera a
cual le tuvieron que decir lo que había pasado ella les dijo que para que se curaran tenían
que ir quemar mirra, incensio, velas de colores y más cosas al hacer eso se les presento
un señor grande de tamaño y ellos le pidieron perdón y el les dijo que solo por esta vez los
perdonaría.
EL CUADRO DEL PAYASO
Don Amilcar Muñoz era médico de profesión y amigo del Ministro de Salud de
Guatemala en ese entonces. Por varios años había trabajado en el hospital de
Quetzaltenango, hasta que en enero de 1980 es llamado a trasladarse a la capital
para ocupar un puesto importante en el Ministerio.

Todos están muy contentos con esta oportunidad. Todos, excepto Alberto, el hijo
mayor, ya que tendrá que dejar a su novia y amigos en Xela.

Al llegar a la ciudad de Guatemala, la familia es llevada a la casa que les ha


preparado el Sr. Ministro. Se trata de una casa muy grande y hermosa, frente a la
iglesia Yurrita en la zona 4 capitalina. La familia está entusiasmada, los mas
pequeños entran corriendo a la casa para explorarla, los padres entran abrazados
sintiendo que el futuro les depara cosas muy buenas, mientras que Alberto aún no
está convencido del cambio por lo que entra de último con un sentimiento de
frustración.

Los niños corretean por toda la casa, y ya han escogido los que serán sus cuartos
en el segundo piso, mientras que los esposos Muñoz inspeccionan la cocina, el
comedor y la sala antes de subir al cuarto principal para ver el que será su nuevo
nidito de amor.

La casa está amueblada, pero no ha sido habitada en varios años, por lo que unas
polvorientas mantas blancas cubren los muebles, cuadros y línea blanca. Tras el
recorrido inicial y dejar sus maletas en los que serán sus cuartos, la familia se reúne
en la sala familiar y decide dar inicio al siguiente paso: descubrir y desempolvar todo
el amueblado.

Inician pues por quitar las mantas de la sala familiar. Aparece un hermoso y cómodo
sofá de 3 piezas, una bella mesita de centro, unas convenientes mesas auxiliares,
un mueble con una vieja TV, un cuadro de un hermoso paisaje de Antigua, otro
cuadro extraño en el que se aprecia un circo, y un espeluznante cuadro de un
payaso.
LA CIGUAMONTA
A finales del Siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX, la capital guatemalteca se
expande y crece más allá de los barrancos que la rodeaban y habían mantenido hasta cierto
punto contenida en lo que hoy son las zonas céntricas de la ciudad. Este crecimiento trae
consigo horripilantes sucesos y surge así la leyenda de la Siguamonta…
Muchos confunden a la Siguamonta con la Siguanaba, primero por el obvio parecido en los
nombres, y también porque ambos nefastos personajes suelen atraer a sus víctimas a sus
muertes, aunque se valen para ello de estrategias muy distintas, dirigidas contra una presa
en especial: mientras la Siguanaba atrae a los hombres mujeriegos, la Siguamonta hace lo
propio con los niños curiosos y desobedientes.
Y es que a principios del siglo pasado, la ciudad no era para nada ruidosa –al menos no
comparada con el ensordecedor bullicio de estos días- y la rodeaban verdes barrancos
repletos de vegetación y animales. A falta de suficientes puentes y caminos, los habitantes
solían atravesar los barrancos para acortar las distancias entre una y otra zona. Es durante
estos cortos trayectos entre los matorrales que empezaron a suceder cosas horribles, pues
varias personas ya no volvían a casa, solo para ser encontrados muertas algunas horas o
incluso días después. Muchas de las víctimas eran niños que presentaban múltiples
heridas, pero no era claro si esos golpes habrían sido propiciados por algún adulto o por el
contrario los habrían sufrido al caer por el barranco.
La teoría más aceptada era que en los barrancos de la ciudad se escondían peligrosos y
desalmados bandoleros que aprovechaban para asaltar y despojar de sus pertenencias a
quienes se aventuraban a ingresar en sus profundidades con la esperanza de ganar
algunas horas en su recorrido.
La mayoría de padres de familia prohibiría a los niños acercarse a los barrancos, pero su
naturaleza rebelde y curiosa los obligaba en muchos casos a desobedecer, formando
pequeños grupos para sentirse más seguros al momento de ingresar al barranco a
investigar. En una ocasión, uno de estos grupos formado por 5 niños entre los 8 y 13 años
de edad, bajó por el barranco del barrio Gerona que separa las zonas 1 y 5 de la capital
para realizar su habitual recorrido de 2 horas. Eran aproximadamente las 4 de la tarde y los
niños ya casi terminaban su recorrido, cuando escucharon el peculiar silbido de un pajarito:

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LA LLORONA
Una de las leyendas más populares de Guatemala es la leyenda de la Llorona. Se le
describe como una mujer que perdió a sus hijos. Luego se convirtió en alma en
pena que los busca en vano para toda la eternidad, aterrorizando con su llanto a
todo el que la escucha.
Según el mito, la Llorona se aparece vestida de blanco y con el rostro cubierto por
un velo. Camina de forma lenta hasta acercarse a un lugar con agua, en el cual
desaparece.
En una de las versiones de la leyenda, se afirma que el nombre de dicha mujer era
María. Ella pertenecía a la alta sociedad y estaba casada con un hombre adinerado
y bastante mayor que ella. Además, erra costumbre de esta mujer despilfarrar las
riquezas de su esposo y divertirse frecuentemente en fiestas y eventos sociales.
Durante sus años de matrimonio, la pareja tuvo dos hijos.
Inesperadamente, el esposo de María falleció y la riqueza se fue terminando. Luego
de vender sus pertenencias, la mujer no halló forma de seguir alimentando a sus
hijos. Por lo que un día les hizo creer que los llevaría de paseo.
Al llegar al lugar que tenía planeado, arrojó a los menores a un caudaloso río en el
que murieron. La mujer abandonó el lugar, pero el remordimiento la hizo regresar y
tirarse también al río.
Continúa la leyenda afirmando a partir de la medianoche, su alma deambula por las
calles de Guatemala llorando y gritando ¡Aaaay mis hijos! Existen quienes afirman
haberla visto cerca de cualquier lugar en donde haya agua.
EL CURA SIN CABEZA
Esta leyenda se originó en las ruinas de los templos abandonados como en la Antigua
Guatemala, Santa Inés Petapa, San Miguel Petapa, Santiago Cotzumalguapa y Santiago
Zambo. Se dice que aparece en las noches con la luz de la luna, "un cura que, rodeado de
incienso, celebra misa", pero cuando está lo suficientemente cerca se puede distinguir que
no tiene cabeza.
El "cura sin cabeza" es también conocido como el Sacerdote, Fraile o Padre sin cabeza, es
un fantasma que deambula por las noches, sin embargo luce como un sacerdote católico
vestido con sotana pero con la cualidad de no tener cabeza. También se ha escuchado que
aparece en el interior de recintos religiosos celebrando misa o bien en sitios donde se
guardan tesoros.
En Guatemala se ha visto a un fraile que al caminar no pisa el suelo, regularmente en
iglesias más antiguas como La Merced, Catedral, Santo Domingo y San Francisco. Se
asegura que al verlo fijamente se vuelve transparente y se distingue sin cabeza. Hay
quienes aseguran que al llamar su atención o intentar entrar en contacto con él, este deja
una sensación de malestar, náusea, miedo, escalofríos y deja una extraña impresión de
tener las piernas hinchadas.
Los arrieros eran quienes desafortunadamente se encontraban al fraile con más frecuencia,
lo describían como un hombre de estatura alta de sotana negra y estola blanca. Al
encontrarse con el espanto a diez metros de distancia, este desaparecía provocando que
el arriero sintiese un frío helado con el objetivo de paralizarle. Después de unos pasos más,
el cura había pasado a través de las mulas junto al arriero y continuaba su camino.
Sin embargo hay varias versiones sobre esta leyenda, pues otros aseguran que el cura
llevaba la cabeza debajo del brazo envuelta en hojas sanguinolentas y amarradas con
bejucos que recogía en el bosque.
EL CARRETON DE LA MUERTE
Según los mitos de Guatemala, la leyenda del carruaje de la muerte habla sobre le vehículo que es
llevado por caballos negros con ojos de fuego y que se escucha por las calles y barrios del país
luego de la hora de las ánimas. El propósito del paso de este carruaje es ir en busca de las almas
de los moribundos. Pero todo aquel que ve el carruaje corre también el riesgo de ser llevado.
Después de un largo y arduo día de trabajo en el campo, Mario se dirigía a su casa en la ciudad. Ya
casi anochecía y caminaba de prisa. Poco antes de llegar a su casa escuchó el sonido de un carruaje
muy cerca, lo que era muy normal en aquella época. Pero este sonido era diferente, sintió mucho
temor. Corrió y decidió esconderse en el parque, detrás de los árboles.
Sin darse cuenta, Mario pasó la noche en el parque. De repente, despertó por el frío que sintió y
recordó lo ocurrido la noche anterior. En ese momento pensó que temerle a un carruaje había sido
algo absurdo. Se levantó y fue a su casa.
Los días pasaron y Mario no podía olvidar lo ocurrido, así que decidió contárselo a un amigo. Al
escucharlo el amigo también le compartió lo que contaba la gente al respecto. Dicen que por las
noches se escuchaba a un carruaje ir a toda velocidad y que iba recogiendo a la gente que moría,
era conocido como El Carruaje de la Muerte.
Mario no se quedó tranquilo y junto con su amigo decidieron esperar esa noche y así confirmar si los
rumores eran ciertos. Se encontraban en parque bajo la noche fría y solitaria cuando comenzaron a
escuchar el sonido de un carruaje. Poco a poco pudieron verlo, cada vez más cerca. En efecto, se
trataba de un carruaje negro, tirado por caballos negros y con un conductor vestido completamente
de negro también.
Cuando por fin el carruaje estaba frente a ellos, el conductor los observó fijamente y ambos hombres
se desmayaron. A la mañana siguiente, despertaron de frío. Desde entonces, tanto Mario como su
amigo se esconden donde pueden cada vez que escuchan el sonido de un carruaje, sobre todo por
las noches.
LEYENDA DEL XOCOMIL
Cada mañana, la hija del cacique de la región se bañaba en los ríos dirigidos hacia los
imponentes volcanes. Su nombre era Citlatzin, que significa Estrellita.
Citlatzin era hermosa y cantaba con una dulzura incomparable. Es por esto que los ríos se
enamoraron de ella. Cada día esperaban el baño de la doncella con anhelo. Los tres ríos
se consideraban a sí mismos como amantes de Citlatzin, pero sabían bien que ella era la
prometida del hijo de otro cacique.
Una mañana después de su baño cotidiano, Citlatzin se encontró con Tzilmiztli, un plebeyo.
En esa región no era permitido que la nobleza tuviera relación o contacto alguno con los
plebeyos. Sin embargo, eso no impidió que se enamoraran.
Romance de Citlatzin y Tzilmiztli
Citlatzin se apresuraba a bañarse en los ríos para encontrarse con Tzilmiztli y su habitual
canto fue desapareciendo. Los ríos no comprendían el cambio de la doncella y decidieron
preguntarle al viento qué era lo que sucedía en realidad. Este les contó a los ríos lo que
pasaba entre Citlatzin y Tzilmiztli.
Los ríos se cegaron por los celos y pidieron al viento que cuando los jóvenes enamorados
acudieran a los ríos, empujara a Tzilmiztli para que se ahogara en las aguas
enfurecidas mezcladas con el viento.
Cuando Citlatzin notó lo que estaba sucediendo, decidió que no podía vivir sin Tzilmiztli.
Así que voluntariamente entró a las aguas y, en medio de la furia, tomó la mano de Tzilmiztli
para luego hundirse con él hasta las profundidades.
Los ríos, al ver que Citlatzin había decidido acabar su vida junto a Tzilmiztli, se enfurecieron
aún más hasta formar un choque de corrientes que cubrió casi toda la región. Según la
leyenda, fue así como se formó el lago de Atitlán. Las aguas nunca olvidaron la traición
de su amada y junto con el viento todavía protestan su pecado.
LEYENDA DE LA SIGUANABA

Se cuenta que todos los hombres que viajan de noche están propensos a ella. Pero ella
prefiere perseguir a los hombres enamorados, “Don Juanes” a quienes les gusta presumir
de sus conquistas, y hay quienes dicen que la Siguanaba se aventura a aparecerse de día
en lugares lejanos y solitarios.

La Siguanaba se les aparece en cualquier tanque de agua o a las orillas de los ríos,
bañándose con una palangana de oro y peinando su hermoso cabello negro con un peine
del mismo metal, mientras su bello cuerpo se trasluce a través de su fino camisón blanco.

El hombre que la mira queda enamorado de ella. Entonces, la Siguanaba lo atrae hacia
un área solitaria y de poca infraestructura, generalmente un barranco o un basurero. Ahí,
suelta una estridente risa que paraliza de terror a quien la escucha, mientras gira hacia su
víctima para revelarle su espantoso rostro que se transforma en una calavera de caballo.
Sus ojos se tornan rojos y se salen de sus cuencas, su piel suave y delicada se vuelve
arrugada y verduzca y de su hocico suelta un olor nauseabundo.

El hombre, si acaso logra sobrevivir al susto, debe morder una cruz o una medallita y
encomendarse a Dios para no perder su alma. Las pesadillas, sin embargo, lo acosarán
hasta el día de su muerte.
EL JILGUERILLO
Cuenta la leyenda que en la zona del Atlántico de Guatemala, en lo que hoy es el departamento de
Izabal, se estableció hace cientos de años una tribu maya de poderosos guerreros y bellas
doncellas. Entre ellos, había un príncipe guerrero muy cruel llamado Batsú, que lideraba un
poderoso ejército y había ganado más de 100 batallas. Batsú era temido y respetado en toda la
tribu, y había acumulado grandes riquezas a través del pillaje de las tribus vecinas. En el corazón
de la mayoría de las doncellas vivía la esperanza de ser la elegida por Batsú el día que se casara.

Pero la más hermosa de las doncellas, llamada Jilgue, despreciaba a Batsú por las atrocidades que
había cometido. Jilgue tenía una hermosa piel morena clara, ojos cafés y cabello liso marrón
oscuro. A Jilgue le gustaba pasear por el bosque cantando como un pajarillo mientras recolectaba
frutos. Un buen día, Batsú decidió buscar esposa y escogió a Jilgue. Los padres de Jilgue,
temerosos por su vida, aceptaron casarla con el despiadado príncipe. Pero ella se enteró de las
intenciones de Batsú y huyó para esconderse en el bosque. Cuando los padres de Jilgue le dijeron
a Batsú que la joven había desaparecido, estalló en cólera y organizó cuadrillas de guerreros para
ir a buscarla. Al poco andar escucharon el canto de Jilgue. Pero cada vez que se acercaban al sitio
de dónde venía el canto, Jilgue volvía a desaparecer.

Enfurecido, Batsu mandó a quemar el bosque. Cuando las llamas comenzaban a levantarse le gritó
a Jilgue que si salía y se casaba con él podía salvarse. Ella le respondió que prefería la muerte.