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LA ÉTICA

BREVE HISTORIA
La historia de la Ética es tan antigua como la historia del hombre; el más primitivo de los Homos
tenía idea de lo bueno, lo justo, el deber y la virtud, buscando la manera de determinar y
justificar sus acciones.

En el mundo antiguo 4.500 años a.C. los primitivos tenían la preocupación por determinar lo que
está bien o está mal, aplicando un conjunto de valores, principios y normas concretas que en
caso de infringirlos suponía un castigo.

La explicación de lo que está bien o mal basadas en las leyes inmutables de la naturaleza creando
normas o códigos morales marcadas por la tradición.

En Mesopotamia la sabiduría de Hammurabi, rey de Babilonia 1750 años a.C.


se encuentran en un monumento legendario de cerámica, se han recogido
las normas morales derechos y obligaciones de los médicos y de la sociedad,
es el célebre Código de Hammurabi. (cap. 211 al 227).

En la Grecia arcaica desde el siglo VII al II a.C. Homero escribe en la Ilíada y


la Odisea sobre la ética del mundo antiguo, se describen los héroes
mitológicos y sus valores desde la fuerza física, la valentía, belleza,
habilidad y linaje, héroes QUE AUN HOY DEBERÍAMOS IMITAR SOBRE TODO
EN LOS VALORES.

Sócrates (siglo V a.C.) en sus “Diálogos” usa la reflexión como una actitud
de búsqueda del verdadero bien, el conocimiento y la sabiduría son
imprescindibles para una conducta y actitudes virtuosas; el auto-
conocimiento es la base de la moral, ya que la verdad habita en cada uno,
y podemos y debemos imitar y practicar la lección del Templo de Apolo en
Delfos:
“CONOCETE A TI MISMO”
Aristóteles (384-322 a.C. médico, biólogo, filosofo), su ética tiene como fin
alcanzar la felicidad buscando la sabiduría y usando la razón ya que en el hombre encontramos
una parte apetitiva (deseos–pasiones) y la parte racional, el hombre deberá ejercitar las virtudes
para dominar la parte apetitiva.

Platón (428-348 a.C. discípulo de Sócrates), lleva la Ética a nivel de ciencia y defiende los valores
absolutos BIEN-BELLEZA-VERDAD, en sus obras más importantes “Fedón”, “La República” y el
“Banquete”, y plantea que el hombre posee alma inmortal, defendiendo el mundo espiritual, el
mundo de las almas y proclama como conseguir la purificación mediante las virtudes que deben
iluminar siempre la vida humana.
SOCRATES
Sócrates, en el siglo V a. de C. ejerció una enorme influencia en la filosofía
antigua y moderna, por su modo de vida, su carácter y su pensamiento,
centrado en la moral y en el valor de la virtud ética.
Platón (siglo V a. de C.), discípulo de Sócrates, fue el que se encargó en sus
diálogos de escribir el pensamiento de su maestro, ya que Sócrates no dejó
nada escrito.

PLATON
El pensamiento de Platón posee aspectos lógicos, epistemológicos y
metafísicos pero gran parte de su motivación también es ética.
Platón cree en realidades abstractas, inalterables y eternas, que son las ideas inteligibles,
diferente de la apariencia del mundo sensible que está en permanente cambio y que no se
puede comprender con la razón.

ARISTOTELES
Aristóteles (siglo IV. a. de C.), discípulo de Platón, abarcaba la mayoría de las ciencias, se
especializó en el estudio de los principios de la lógica formal y fue el encargado de bajar a la
tierra las ideas trascendentes de Platón. El alma, no la idea, es la forma de la materia.
Sócrates, Platón y Aristóteles establecieron los fundamentos filosóficos de la cultura occidental

SAN AGUSTIN
Los filósofos más representativos de la Edad Media (desde el siglo IV. al siglo
XV), fueron San Agustín de Hipona (354-430) y Santo Tomás de Aquino
(1225-1274). Ambas filosofías, basadas en el dogma, trataron de racionalizar
la fe.

DESCARTES
Descartes (1596-1650), filósofo francés, es considerado el padre de la
filosofía moderna.
Adoptó la duda metódica como método de conocimiento, centrando toda
su filosofía en el pensamiento y la razón.
En un intento por explicar la realidad y salir del antropocentrismo de Descartes, surge el
empirismo inglés, admitiendo que la fuente del conocimiento es la experiencia y cuyos
principales representantes fueron Leibniz, (1646-1716; Hume, (1711-1776); Berkeley, (1685-
1753); y Locke, (1632-1704).

MANUEL KANT
El Idealismo trascendental de Kant nos dice que el tiempo y el espacio son dos formas que tiene
la mente humana de estructurar la realidad que son “a priori” de la experiencia. La conciencia
moldea la realidad dándonos una idea del mundo, y fuera de la percepción del hombre, la
realidad para Kant, no se puede comprobar que tenga existencia en si misma.
Hegel, (1770/1831), marca el pináculo del idealismo alemán después de Kant, desarrollando un
esquema dialéctico (tesis-antítesis-síntesis) para explicar la realidad.

CODIGO HAMMURABI
El Código de Hammurabi es un conjunto de leyes para organizar y controlar la sociedad, creadas
en Mesopotamia, hacia el siglo XVIII a. C.
El creador fue el rey Hammurabi, el responsable de fundar el primer imperio babilónico.
Está grabado en una estela de diorita, en cuya parte superior
está representado el propio Hammurabi junto al dios Sol de
Mesopotamia, Shamash. Las leyes están escritas debajo, en
caracteres cuneiformes acadios.

CONTENIDO JURÍDICO
Las leyes del Código de Hammurabi, (numeradas del 1 al 282,
aunque faltan los números 13, 66–99 y 110–111) están
inscritas en babilonio antiguo y fijan diversas reglas de la vida
cotidiana. Norman particularmente:

* la jerarquización de la sociedad: existen tres grupos, los hombres libres, los "muskenu"
(quienes se especula podrían ser siervos o subalternos) y los esclavos.
* los precios: los honorarios de los médicos varían según se atienda a un hombre libre o a un
esclavo.
* los salarios: varían según la naturaleza de los trabajos realizados.
* la responsabilidad profesional: un arquitecto que haya construido una casa que se desplome
sobre sus ocupantes y les haya causado la muerte es condenado a la pena de muerte.
* el funcionamiento judicial: la justicia la imparten los tribunales y se puede apelar al rey; los
fallos se deben plasmar por escrito.
* las penas: aparece inscrita toda una escala de penas según los delitos y crímenes cometidos.
La base de esta escala es la Ley del Talión.

Se tratan también el robo, la actividad agrícola (o pecuaria), el daño a la propiedad, los derechos
de la mujer, los derechos en el matrimonio, los derechos de los menores, los derechos de los
esclavos, homicidio, muerte y lesiones. El castigo varía según el tipo de delincuente y de víctima.

CORRIENTE FILOSÓFICAS DE LA ÉTICA


INTELECTUALISMO MORAL
Según esta teoría, conocer el bien es hacerlo: sólo actúa inmoralmente el que desconoce en qué
consiste el bien. Puede comprobarse que esta teoría es doblemente cognitivista, ya que no sólo
afirma que es posible conocer el bien, sino que además defiende que este conocimiento es el
único requisito necesario para cumplirlo. El filósofo griego Sócrates fue el primero en mantener
dicha postura ética, Para este pensador, no sólo el bien es algo que tiene existencia objetiva y
validez universal, sino que, además, al ser humano le es posible acceder a él. Así pues, Sócrates
concibe la moral como un saber. De la misma forma que quien sabe de carpintería es carpintero
y el que sabe de medicina es médico, sólo el que sabe qué es la justicia es justo. Por lo tanto,
para este filósofo no hay personas malas, sino ignorantes, y no hay personas buenas si no son
sabias.

EUDEMONISMO
Muchas veces habrás preguntado para qué sirve tal o cual
cosa, pero, en ocasiones, esta pregunta es absurda. Así, si
preguntamos para qué sirve la felicidad, la respuesta sería
que para nada, pues no es algo que se busque como medio
para otra cosa, sino que se basta a sí misma, es un fin. Las
éticas que consideran la felicidad (eudaimonía) el fin de la
vida humana y el máximo bien al que se puede aspirar son
eudemonistas. Ahora bien, decir que el ser humano anhela
la felicidad es como no decir nada, pues cada uno entiende la felicidad a su modo. Aristóteles
fue uno de los primeros filósofos en defender el eudemonismo. Pero ¿qué entendía Aristóteles
por felicidad? Todos los seres tienen por naturaleza un fin: la semilla tiene como fin ser un árbol;
la flecha, hacer diana... No podría ser menos en el caso del hombre. Como lo esencial del hombre
(lo que le distingue) es su capacidad racional, el fin al que por naturaleza tenderá será la
actividad racional. Así pues, la máxima felicidad del ser humano residirá en lo que le es esencial
por naturaleza: la vida contemplativa, es decir, el ejercicio teórico de la razón en el conocimiento
de la naturaleza y de Dios, y en la conducta prudente, que se caracteriza por la elección del
término medio entre dos extremos, el exceso y el defecto

HEDONISMO
La palabra hedonismo proviene del griego hedoné, que significa
placer. Se considera hedonista toda doctrina que identifica el
placer con el bien y que concibe la felicidad en el marco de una
vida placentera. Aunque existen muchas teorías, suelen diferir
entre ellas por la definición propuesta de placer. Los cirenaicos
formaron una escuela iniciada por un discípulo de Sócrates,
Aristipo (435 a.C). Según este filósofo, la finalidad de nuestra vida
es el placer, entendido en sentido positivo como goce sensorial,
como algo sensual y corporal, y no como fruición intelectual ni como mera ausencia de dolor.

ESTOICISMO
En un sentido amplio, pueden considerarse estoicas todas las doctrinas éticas que defiendan la
indiferencia hacia los placeres y dolores externos, y la austeridad en los propios deseos. Ahora
bien, en un sentido estricto, se conoce como estoicismo tanto la corriente filosófica
grecorromana, iniciada por Zenón, como la teoría ética mantenida por estos filósofos La ética
estoica se basa en una particular concepción del mundo: éste se encuentra gobernado por una
ley o razón universal (logos) que determina el destino de todo lo que en él acontece, lo mismo
para la naturaleza que para el ser humano.

NATURALISMO ETICO
Se puede calificar de iusnaturalista toda teoría ética que defienda la existencia de una ley moral,
natural y universal, que determina lo que está bien y lo que está mal. Esta ley natural es objetiva,
pues, aunque el ser humano puede conocerla e interiorizarla, no es creación suya, sino que la
recibe de una instancia externa. Tomás Aquino es el filósofo que ha mantenido de forma más
convincente el iusnaturalismo ético. Según este filósofo, Dios ha creado al ser humano a su
imagen y semejanza y, por ello, en su misma naturaleza le es posible hallar el fundamento del
comportamiento moral. Las personas encuentran en su interior una ley natural que determina
lo que está bien y lo que está mal, gracias a que ésta participa de la ley eterna o divina.

FORMALISMO
Son formales aquellos sistemas que consideran que la moral no debe ofrecer normas concretas
de conducta, sino limitarse a establecer cuál es la forma característica de toda norma moral.
Según Inmanuel Kant, sólo una ética de estas características podría ser universal y garantizar la
autonomía moral propia de un ser libre y racional como el ser humano. La ley o norma moral no
puede venir impuesta desde fuera (ni por la naturaleza ni por la autoridad civil...), sino que debe
ser la razón humana la que debe darse a sí misma la ley. Si la razón legisla sobre ella misma, la
ley será universal, pues será válida para todo ser racional.

EMOTIVISMO
Por emotivismo se entiende cualquier teoría que considere que los juicios morales surgen de
emociones. Según esta corriente, la moral no pertenece al ámbito racional, no puede ser objeto
de discusión o argumentación y, por tanto, no existe lo que se ha llamado conocimiento ético.
David Hume es uno de los máximos representantes del emotivismo. Afirma que las normas y los
juicios morales surgen del sentimiento de aprobación o rechazo que suscitan en nosotros ciertas
acciones. Así, una norma como Debes ser sincero o un juicio moral como Decir la verdad es lo
correcto se basan en el sentimiento de aprobación que provocan las acciones sinceras y en el
sentimiento de rechazo que generan las acciones engañosas.

UTILITARISMO
Es una teoría ética muy cercana al eudemonismo y al
hedonismo, pues defiende que la finalidad humana es
la felicidad o placer. Por ello, las acciones y normas
deben ser juzgadas de acuerdo con el principio de
utilidad o de máxima felicidad. Al igual que las
anteriores, constituye una ética teleológica, pues
valora las acciones como medios para alcanzar un fin
y según las consecuencias que se desprendan de ellas:
una acción es buena cuando sus consecuencias son útiles (nos acercan a la felicidad) y es mala
cuando sus consecuencias no lo son (nos alejan de ella).

ETICA DISCURSIVA
Heredera y continuadora de la ética kantiana, la ética del discurso o ética dialógica es formal y
procedimental, pues no establece normas concretas de acción, sino el procedimiento para
determinar qué normas tienen valor ético. El criterio es similar al kantiano, pero formulado de
modo distinto. Si en Kant tenía validez aquella norma que podía convertirse en ley universal,
para las éticas discursivas es norma moral aquella que es aceptable por la comunidad de diálogo,
cuyos participantes tienen los mismos derechos y mantienen relaciones de libertad e igualdad,
esto es, a la que se llega a través del diálogo y no del monólogo. Para Jürgen Habermas, sólo
tienen validez aquellas normas aceptadas por un consenso en una situación ideal de diálogo.

EJEMPLOS HIPOTÉTICOS IMPERATIVO Y ABSOLUTOS DE INMANUEL KANT

El imperativo hipotético es un principio de racionalidad práctica porque nos dice en qué consiste
actuar racionalmente: una persona racional toma los medios para realizar sus fines, una
personal irracional no. En el ejemplo anterior, supongamos que yo tengo pánico de hundirme
en la alberca y ahogarme; cada vez que pienso en aprender a nadar me imagino que no voy a
poder flotar; así que todos los días me dirijo hacia el deportivo en donde está la alberca y no
tengo el valor de inscribirme en las clases de natación. Supongamos, al mismo tiempo, que yo
realmente quiero aprender a nadar; digamos que mis amigos están planeando ir a bucear en las
vacaciones y que yo soy la única que no puedo nadar. Me muero de ganas por aprender y, sin
embargo, el pánico hace que me comporte irracionalmente: en vez de tomar los medios
necesarios para mi fin, no lo hago.

El imperativo absoluto o categórico exige incondicionalmente que hagamos ciertas cosas o que
las dejemos de hacer, esto es, sin suponer ninguna condición: uno debe, por ejemplo, respetar
a los demás sin importar lo que uno piense, quiera o desee. Además de apelar a nuestra intuición
moral, en la tercera sección de la Fundamentación Kant ofrece argumentos cuyo fin es, en parte,
mostrar que las exigencias incondicionales de este imperativo están bien fundadas, pero no
puedo entrar aquí en ello.