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DOMINGO XXIV - Per Annum - B

Tú eres el Mesías

A los que esperan en ti Señor, concédeles tu paz,


y cumple así las palabras de tus profetas;
escúchame, Señor, y atiende a las plegarias de tu pueblo.
(Antífona de Entrada: Cfr Sir 36, 15-16)

Procesión de Entrada (SALMO 118)

¡Feliz quien camina en la ley del Señor llevando una vida intachable;
Feliz quien, cumpliendo sus preceptos, lo busca de todo corazón;
feliz quien sigue sus caminos, sin obrar con maldad:
feliz quien ama intensamente la ley del Señor!

Liturgia de la Palabra
 I Lectura: Isaías 50, 5-9a
 Aclamación después de las lecturas

 Salmo Responsorial: Salmo 114

 II Lectura: carta del apóstol Santiago 2, 14-18


 Aclamación antes del Evangelio

Versículo: Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo,


por quien el mundo está crucificado para mí,
como yo lo estoy para el mundo.

 Evangelio: según san Marcos 8, 27-35


 Aclamación después del Evangelio

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Liturgia Eucarística
 Presentación de los Dones Nuestros ojos, Dios, en Ti esperan (Sal.144)
 Santo
 Amén Doxología

 Aclamación después del Padrenuestro

 Procesión de Comunión Pan de Vida nueva (M.Frisina)


1. Pan de vida eterna, 2. Sangre del Cordero
don divino para el hombre, inmolado por los hombres,
alimento que sostiene al mundo, memorial de ésta Nueva Alianza,
don espléndido de gracia. de la verdadera Pascua.
Pan de vida nueva, Sangre de la salvación,
Pan viviente que bajó del cielo, fuente de gracia para el mundo.
3. Sacerdote eterno, 4. Es tu Cuerpo el templo
Ara y Víctima de oblación, de alabanza de la Iglesia.
lleva al Padre como suave incienso Del Costado tú la has engendrado,
la ofrenda de tu Cuerpo. con tu Sangre la has comprado.

 Poscomunión
Heme aquí (M.Frisina)
¡HEME AQUÍ, HEME AQUÍ!
DIOS MÍO, YO VENGO PARA CUMPLIR CON TU VOLUNTAD.
Dios, en tu Ley has escrito cómo yo debo agradarte;
yo amo cumplir tus deseos, guardo tu ley dentro del corazón. (Sal 39,8-9)
 Salida Te alabamos Virgen Madre
Te alabamos Virgen Madre, pues nos diste al Redentor,
que alcanzó para los hombres toda gracia y salvación.
Eres tú el gran prodigio que creó Dios por bondad:
la promesa de victoria, nuestro triunfo sobre el mal.

NUESTRO PUEBLO PEREGRINO BUSCADOR DE ETERNIDAD


HALLE UN SIGNO DE ESPERANZA EN TU IMAGEN VIRGINAL.

Para una mejor preparación de la Santa Misa :


Se ruega asistir 10 minutos antes del comienzo a fin de preparar los cantos de la
celebración, entregar las intenciones y depositar la ofrenda.
No se realiza colecta durante la Misa.
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DEL TEMPLO
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XXIV DOMINGO ORDINARIO
ANTíFONA DE ENTRADA Cfr Sir 36, 15-16
A los que esperan en ti Señor, concédeles tu paz,
y cumple así las palabras de tus profetas;
escúchame, Señor,
y atiende a las plegarias de tu pueblo.

ORACION COLECTA

M íranos, Señor, con ojos de misericordia


y haz que experimentemos vivamente tu amor
para que podamos servirte
con todas nuestras fuerzas.
Por nuestro Señor Jesucristo.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

A cepta, Señor, con bondad,


los dones y plegarias de tu pueblo
y haz que lo que cada uno ofrece en tu honor,
ayude a la salvación de todos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTíFONA DE LA COMUNION Sal 35, 8

Señor Dios, qué valioso es tu amor.


Por eso los hombres se acogen
a la sombra de tus alas.
O bien: Cfr 1 Cor 10, 16
El cáliz de bendición
por el que damos gracias,
es la unión de todos en la Sangre de Cristo;
y el pan que partimos
es la unión de todos en el Cuerpo de Cristo.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Q ue la gracia de esta comunión


nos transforme, Señor, tan plenamente,
que no sea ya nuestro egoísmo, sino tu amor,
el que impulse, de ahora en adelante, nuestra vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
1 Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban

Lectura del libro del profeta Isaías 50, 5-9a

El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que
me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me
ultrajaban y escupían.
Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi
rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.
Está cerca el que me hace justicia: ¿quién me va a procesar? ¡Comparezcamos todos
juntos! ¿Quién será mi adversario en el juicio? ¡Que se acerque hasta mí!
Sí, el Señor viene en mi ayuda: ¿quién me va a condenar?
Palabra de Dios.

SALMO Sal 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9 (R.: 9)

R. Caminaré en la presencia del Señor,


en la tierra de los vivientes.

Amo al Señor, porque él escucha


el clamor de mi súplica,
porque inclina su oído hacia mí,
cuando yo lo invoco. R.

Los lazos de la muerte me envolvieron,


me alcanzaron las redes del Abismo,
caí en la angustia y la tristeza;
entonces invoqué al Señor:
«¡Por favor, sálvame la vida!» R.

El Señor es justo y bondadoso,


nuestro Dios es compasivo;
el Señor protege a los sencillos:
yo estaba en la miseria y me salvó. R.

El libró mi vida de la muerte,


mis ojos de las lágrimas y mis pies de la caída.
Yo caminaré en la presencia del Señor,
en la tierra de los vivientes. R.

2 La fe, si no va acompañada de las obras, está completamente muerta

Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 14-18

¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa
fe puede salvarlo? ¿De qué sirve si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana
desnudos o sin el alimento necesario, les dice: «Vayan en paz, caliéntense y coman», y no les da
lo que necesitan para su cuerpo? Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras,
está completamente muerta.
Sin embargo, alguien puede objetar: «Uno tiene la fe y otro, las obras.» A ese habría que
responderle: «Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras,
te demostraré mi fe.»
Palabra de Dios.

ALELUIA Gál 6, 14

Yo sólo me gloriaré
en la cruz de nuestro Señor Jesucristo,
por quien el mundo está crucificado para mí,
como yo lo estoy para el mundo.

EVANGELIO

Tú eres el Mesías... El Hijo del hombre debe sufrir mucho

X Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 27-35

Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les
preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos le respondieron: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros,
alguno de los profetas.»
«Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?»
Pedro respondió: «Tú eres el Mesías.» Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran
nada acerca de él.
Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por
los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar
después de tres días; y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó
a reprenderlo.
Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: «¡Retírate,
ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.»
Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «El que quiera
venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que
quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la
salvará.»

Palabra del Señor.

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