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04 - La celebracióó n de la uncióó n de lós enfermós.

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La celebración de la unción de los enfermos 1


Mientras que el ritual antiguo no preveía más que dos formas de celebración: la ordinaria y la breve,
el nuevo ritual propone ocho formas que, adaptándolas a las diversas circunstancias, dan lugar a
una mayor variedad todavía. De ellas las más importantes son: la celebración sin misa, la celebración
dentro de la misa, y la celebración en una gran asamblea de fieles. Solo veremos como ejemplo el rito
propuesto para la celebración de la unción fuera de la misa para un solo enfermo.

En analogía con el dinamismo estructural de la celebración eucarística, el rito ordinario de la


unción se desarrolla en cuatro tiempos. El primero y el último constituyen el marco litúrgico
necesario para que tengan su relieve específico la proclamación-escucha de la palabra de Dios y el
rito sacramental de la unción:

1. Ritos iniciales
2. Liturgia de la Palabra
3. Ritos de la unción
4. Ritos conclusivos.

Los ritos iniciales


Comprenden: el saludo; la aspersión del enfermo y de la habitación con agua bendita,
acompañada de una fórmula de fondo bautismal y pascual: "Que esta agua, al evocar nuestro
bautismo, nos recuerde a Cristo, que por nosotros y nuestra salvación murió y resucitó": la
exhortación inicial que es una invitación a encomendar al hermano enfermo a la bondad y el poder
de Cristo; el acto penitencial, que sólo se hace cuando no tiene lugar la confesión sacramental del
enfermo.

Liturgia de la Palabra
Como en toda celebración litúrgica, la Palabra de Dios es un elemento constitutivo de la misma. Se
indica como texto fundamental Mt 8,5-10.13, también están propuestas otras lecturas bíblicas en
el cap. VII del ritual. Se puede añadir una breve explicación u homilía. No debería faltar esto,
atendiendo al enfermo y a los que pueden participar, en la circunstancia concreta.

Liturgia de la unción
Los ritos de la unción son el vértice sacramental de este ritual como indica la introducción del
ritual:

La celebración de este sacramento consiste, principalmente en lo


siguiente: realizada la imposición de las manos por los presbíteros de la
Iglesia, se recita la oración hecha con fe y se aplica al enfermo el óleo
santificado por la bendición de Dios; con este último se significa y se
confiere la gracia del sacramento.

1
RUSSO, Roberto, Unción de los Enfermos, en Manual de Liturgia. La celebración del misterio Pascual. Los
Sacramentos: Signos del misterio Pascual, CELAM (Bogota, 2001), p. 349-353
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Los ritos de la unción empiezan con la plegaria litánica u "oración de la fe", que expresa en forma
de súplica los principales efectos del sacramento. Se trata de una letanía o unas oraciones en las
que se expresa la oración de fe del sacerdote, de la comunidad presente y del enfermo mismo.
Puede hacerse ahora o después de la unción.

Luego el sacerdote impone las manos. Este gesto pudo estar ya en Santiago, se realizaba en la
antigua liturgia, luego se desvalorizó y prevaleció un exorcismo en este momento. Se lo restableció
en 1925 y en el nuevo ritual adquiere mayor relieve. Se realiza en silencio: sin ser esencial, es parte
integrante del rito. El ritual introduce una innovación importante: sugiere la participación de todos
los presbíteros presentes mediante la imposición de las manos sobre la cabeza del enfermo. De
esta forma este rito logrará que el sacramento de los enfermos adquiera un sentido comunitario de
la acción presbiteral a la que alude el texto de Santiago.

Sigue la acción de gracias sobre el óleo bendecido por el obispo durante la misa crismal, o la
bendición del óleo por el sacerdote "preparado para consuelo y alivio de los que sufren". La
bendición del óleo es esencial, es parte constitutiva para el sacramento de la unción. La fórmula es
la antigua romana “Emitte” con una parte inicial nueva y algunos retoques para subrayar la
sanación integral. Conviene advertir que el sacramento de los enfermos consiste en una unción;
por ello debe procurarse que sensiblemente haya una verdadera unción, no el simple ademán de
ungir con algo que sensiblemente no se ve como aceite. Lo fundamental es que haya y aparezca
una real unción.

La unción se hace en la frente y en las manos con la fórmula renovada que "significa y confiere la
gracia del sacramento"2 y "recoge las palabras de Santiago quedando mejor expresados los efectos
sacramentales" 3. La elección de la frente y las manos se debe a su valor simbólico: la frente de-
signa a la persona y las manos su actividad.

Después de realizada la unción, el sacerdote recita una oración, que explicita el sentido mismo del
sacramento y expresa la fe de la Iglesia. El ritual ofrece seis textos adaptados a diversas
circunstancias. Algunos de ellos se inspiran en oraciones antiguas.

En estos ritos centrales que componen la liturgia de la unción se reconocen las indicaciones
contenidas explícita o implícitamente en el texto de Sant 5, 14-15 que promulga el sacramento de
la unción de los enfermos. La "oración de la fe" que habla el texto viene realizada en el ritual por el
conjunto de las oraciones pronunciadas: la fórmula litánica; la oración después de la unción; la
bendición del óleo y la fórmula sacramental. La "imposición de las manos" reclama y actualiza el
gesto de Jesús sobre los enfermos. En todos los sacramentos este gesto significa la invocación y
comunicación del Espíritu Santo; el silencio que acompaña esta imposición es signo del mismo
Espíritu, cuya venida está explicitada en "la fórmula de la unción" a través de la expresión: "la
gracia del Espíritu Santo".

2
Praenotanda del ritual, 5
3
Cons. Apost. Sacram Unctionem Infirmorum, 9
2
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Ritos de conclusión
Estos ritos comprenden el padrenuestro y la bendición del sacerdote. Para ésta se ofrecen diversos
formularios. La que propone el ritual se compone de cinco peticiones, que resaltan: estructura
trinitaria, petición de salud y protección en cuerpo y alma, y perspectiva escatológica.