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Este libro pretende acercarse a los usos orales y


visuales practicados por la cultura aristocrática
de corte durante los siglos xv1 y xv11, nunca aten-
didos por la historiografía, mientras que sí lo
han sido sus usos escritos. Formas expresivas que
pugnaban y se complementaban entre sí, con
objeto de dar a conocer, al tiempo que comuni-
car y crear memoria, la palabra y la imagen vi-
sual, gozaron en su tiempo de un especial esta-
tuto que las hacía eficaces a la hora de repre-
sentar un ethos estamental, en el doble sentido
de distinguir y sancionar las prácticas aristocráti-
cas . La obra pasa revista a la particular oralidad
que caracterizaría a los caballeros y damas de la
corte, mostrando cómo su voz los distinguiría
del común, trasladándose a cartas así como a li-
brillos de memoria . Asimismo, se atiende a lo
caballeresco visual, es decir, la vestimenta, el
ideal corporal o las posturas y ademanes a
adoptar. Trasladados convenientemente a los re-
tratos, se convirtieron en el mejor regalo que
podía intercambiarse con noticias y, en algunos
casos, con pequeños objetos hechos por los pro-
pios cortesanos, transformados en artífices que
dispensan, como un don, su tiempo y su inge-
nio. Su entrada en fiestas y torneos, en los que
sacaban a relucir sus galas y hacían brillar con
lucimiento sus personas, es la materia del último
capítulo que analiza el léxico caballeresco en ca-
lidad de forma cultural.
Fernando Bouza (Madrid, 1960), Profesor Titular
de Historia Moderna en la Universidad Complu-
tense de Madrid, ha dedicado su atención al Por-
tugal de los siglos xv1 y xv11 y a la historia cultural
de la Europa altomoderna, con especial interés
por la historia del libro en la corte y el debate
acerca de la interacción entre distintas formas de
comunicación. Entre sus libros destacan: Del es-
cribano a la biblioteca. La civilización escrita eu-
ropea en la alta Edad Moderna (siglos xv1-xv11)
(Madrid, 1992); Imagen y propaganda. Capítulos
de historia cultural del reinado de Felipe 11 (Ma-
drid, 1998); Comunicación, conocimiento y me-
moria en la España de los siglos xv1 y xv11 (Sa_la-
manca, 1999); Portugal no tempo dos Filipes. Po-
lítica, cultura, representa<;;óes (1580-1668) (Lis-
boa, 2000); y Corre manuscrito. Una historia cul-
tural del Siglo de Oro (Madrid, 2001).
FERNANDO BOUZA
Palabra e Imagen
en La Corte
LECTURAS DE HISTORIA cultura oral y visual
Serie Historia Moderna de la nobleza
DIRECTOR Fernando BOUZA
en el Siglo de Oro

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en sistemas de recuperación de la información ni transmitir alguna
p arte de esta publicación, cualquiera que sea el medio empleado -elec-
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diseño ESTUDIO j OAQUÍN GALLEGO


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producción GUADALUPE GISBERT

ISBN 84-96258-01-7
depósito legal M-40892 - 2003

preimpresión Mercedes Ramos


impresión Estudios '?ráficos Europeos , S.A.
A B A D A EDITORES
rª edición r.ooo ejemplares LECTURAS DE HISTORIA
j,

Para Carmen C. Langa Gassier


SIGLAS

ADA: Archivo de los Duques de Alba, Madrid.


AGS: Archivo General de Simancas.
AHCB: Arxiu Historie de la Ciutat, Barcelona.
AHPM: Archivo Histórico de Protocolos, Madrid.
AHPO: Archivo Histórico Provincial, Oviedo.
AHN: Archivo Histórico Nacional, Madrid.
ANTT: Arquivo Nacional da Torre do Tombo, Lisboa
ARG: Archivo del Reino de Galicia, La Coruña.
AST: Archivio di Stato, Turín.
BA: Biblioteca da Ajuda, Lisboa.
BC: Biblioteca de Catalunya, Barcelona.
BLO: Bodleian Library, Oxford.
BMP: Biblioteca Municipal, Oporto.
BNM: Biblioteca Nacional, Madrid.
Esta publicación responde a una investigación realizada en el marco de los BPDE: Biblioteca Pública Distrital, Évora.
proyectos "Cultura erudita y poder en el Siglo de Oro. Lucha política, BUV: Biblioteca Universitaria, Valencia.
comunicación y república de las letras en torno a la crisis ibérica de 1640", FZ: Biblioteca Francisco de Zabálburu, Madrid.
(BHA2002-03328) de la Dirección General de Polítíca Científica, HS: Hispanic Society, Nueva York
Ministerio de Ciencia y Tecnología; y "Cultural exchange in Europe, c. IVDJ: Instituto Valencia de Donjuan, Madrid.
1400-c.1700: lnformation and communication" de la European Science RAH: Real Academia de la Historia, Madrid.
Foundation-Standing Committee for the Humanities (Consejo de Europa, RB: Real Biblioteca, Madrid.
ESF Scientific Programmes). UW: Universitatsbibliothek, Viena
INTRODUCCIÓN:
PJNGESONUM
En su epigrama treinta y dos -In Echo pictam-, el bordelés Ausonio,
tan amigo de retratos, planteaba los límites del arte de la pintura
en la representación de la inasible voz, auténtico non plus ultra para
la técnica manual de los artistas por más refinada que ésta fuese.
"¿Por qué intentas, vano pintor, darme un rostro y colocar a la
diosa invisible ante las miradas?", se encaraba Eco con algún
maestro presumido de su arte, al que, desafiante, despide lapida-
ria: "si deseas pintarme tal como soy, pinta el sonido" 1 •
La prolongada sombra de este reto clásico se alcanza a ver en el
Retrato político de Alfonso VIII que, con evidentes tonos adoctrinado-
res, Gaspar Mercader, Conde de Cervellón, publicó y dedicó a
Carlos 11en1679 2 • Al frente de la obra se imprimió una epístola
censoria de Juan Luis López que, asegura, juzgaba aquella histo-
ria medieval recreada en acento barroco por el Conde como la
prueba más sutil del mayor ingenio. El antiguo desafío del Et si vis
similem pingere, pinge sonum había sido definitivamente superado por

I. "Vane, quid affectas faciem mihi ponere, pictor, / ignotarnque oculis sollicitare deam? / Ae-
ris et linguae sum filia, mater inanis I indicii, vocem quae sine mente gero. /Extremos pe-
reunte modos a fine reducens / ludificata sequor verba aliena meis. I Auribus in vestris ha-
bito penetrabilis Echo:/ et si vis similem pingere, pinge sonum". Cito en el texto por la so-
nora traducción anotada de Antonio Alvar Ezquerra, en Décimo Magno Ausonio, Obras.
Madrid ' 1990, II, p. 3or. Sobre este epigrama 32 y su fortuna en la España del Siglo de
Oro, véase la \<Introducción" de Antonio Alvar, 1, pp. 131-132, y 168-169 para una traduc-
ción poética de Francisco de Medina. Cfr. Neus Galí, Poesía silenciosa, pintura que habla. De Simóni-
des a Platón: la invención del territorio artístico. Barcelona : 1999.
2. Retrato político del Señor RryDonAlfonso el VIII que dedica a la SCRM de El rryD. Carlos II. Valencia, 1679.
]
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE INTRODUCCIÓN: PINGE SONUM 15
"la valentía de este pincel" con el que Cervellón había
escrito/pintado y, así, "ni se gloriará ya el Eco de que no pueda
pintarse su ligera naturaleza, viéndose en este escrito retratado
1 opinión pública antes del siglo xviii tampoco ha podido dejar de
evocar el uso polémico de distintos medios expresivos por parte
de coronas, iglesias, reinos, estamentos, ciudades y, también,
tan vivamente el ruido de tanta gloriosa hazaña"3. particulares.
Una parte no pequeña del dédalo cultural que trazaron sinuo- Las prácticas culturales de la nobleza de corte, a las que dedica-
sos los Siglos de Oro irrumpe en esta cita: un presente que busca mos este libro, reúnen condiciones muy atractivas para observar
restaurarse oyendo la voz de la historia, modernos que emulan a desde ellas, aunque reconociendo su especificidad, los tres cam-
los antiguos, nobles que son nuevos héroes armados de valiente pos arriba mencionados. De un lado, el surgimiento del tipo de
erudición, plumas que son pinceles, retratos que hablan, voces caballero devoto añade con relativa naturalidad funciones misio-
que se ven ... nales al estatuto nobiliario, bien porque los meliores terrae patroci-
Este libro pretende acercarse a los usos orales y visuales que nasen misiones en sus propios señoríos, bien porque actuasen
practicó la cultura aristocrática de corte durante los siglos xvi y ellos mismos como agentes del disciplinamiento confesional
xvii puestos al amparo de esa irrepetible relación a la que en ton - convirtiéndose en modelos que debían ser imitados socialmente.
ces se asistió entre formas expresivas que pugnaban y se comple- De otro, en atención al privilegiado lugar que ocupaban en los
mentaban entre sí para hacer conocer, comunicar y crear memo- aledaños palatinos de las personas reales, sus usos particulares re-
ria 4. Varios son los campos específicos en los que se puede estu - velan la eficacia, o no, de la domesticación a la que la Corona es-
diar esa interacción tan característica de la cultura de la alta Edad taría sometiéndolos y que, como se sabe, se produciría también a
Moderna y así se ha venido haciendo en los últimos años. 1 través de medios ceremoniales y simbólicos.
En primer lugar, la investigación sobre las misiones, tanto de Por último, además de su presentación como repúblicas llamados
interior como de exterior, ha demostrado ser una atalaya desde la a asumir los derechos regnícolas, los episodios de lucha política
que observar los usos, aislados o en persuasiva combinación, de la cerca del rey en los que participaron activamente, tanto entre dis-
voz, las imágenes y los textos escritos para audiencias y públicos tintas facciones de corte como en la oposición entre nobles y le-
letrados o no. En segundo lugar, ~os abundantes estudios dedica- trados o vieja y nueva noblezas, son indispensables para com-
dos a la majestad regia también han permitido ir conociendo la prender el proceso de creación de una posible opinión pública.
paulatina construcción de una propaganda que envolvia a las per- El recurso por parte de la aristocracia a expedientes de carácter
sonas reales y en la que se recurría a lo oral, a lo visual y a lo es- cultural en estos enfrentamientos parece indudable y, en buena
crito con resultados innegables en el proceso de absolutización medida, constituyó un elemento principal de su autopercepción
monárquica. En tercer lugar, por último y en estrecha relación como grupo egregio destinado a gobernar de forma privilegiada
con lo anterior, el debate a propósito de la existencia o no de una junto a los príncipes. Como veremos, el caballero político, erudito
amigo de hombres de letras, anticuario, literato e, incluso, artí-
fice él mismo, que aporta todas estas muestras de genio a su tra-

L
3. La carta de López está fechada en Valencia, ~O de febrero de 1679, Retrato político ... , sin foliar.
Cfr. Giovanni Pozzi, La parola dipinta. Milano : 1981; y Marc Fumaroli, L'école du sílence. Le senti- dicional función militar, justifica su papel a la hora de pensar/pro-
ment des images auxvíie si€cle. Paris : 1994.
4. Para una presentación general, remitimos a nuestro Comunicación, conocimientoy memoria en la Es- yectar el gobierno de la Monarquía en atención a su eficaz y prácti-
paña de lossiglos xviy xvii. Salamanca : 1999·
eo '1hM "tamental.
r6 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE INTRODUCCIÓN: PINGE SONUM

Sin embargo, como ya se ha señalado, se parte aquí de una re- década de 1590, encierra una preciosa equiparación del mundo
lativa autonomía de los usos culturales de la aristocracia cortesa- con la representación de una comedia, que, por cierto, escapa de
na. Esto nos ha llevado a aminorar el recurso a testimonios vin- la trascendencia moral para ceñirse a los usos de lo terrenal. U no
culados a los príncipes, cuya presencia, no obstante, es de alguna de los interlocutores pregunta a una dama cuál es el criterio que
manera continua, puesto que no cabría entender la vida de pala- se suele usar para juzgar si una comedia es digna de alabanza:
cio sin ellos ni los usos culturales nobiliarios sin el que fue uno
"A. ~ De qué las ha oyclo alabar [a las comedias]?
de sus obligados referentes.
Por esta misma razón, la insistencia que ahora hacemos en la B.~ Al que compuso la comedia, si hizo hablar a cada personaje
cultura escrita, tanto impresa como manuscrita, es también me- conforme al decoro de la persona que introduce. Y el maestro y
nor, bien porque ésta ha sido privilegiada, justificadamente sin representantes se alaban, si representan las comedias conforme a
los tiempos , si los vestidos son conforme a las personas que re-
duda, por numerosos estudios que se han ocupado de la escritura
presentan, si los ademanes y posturas y asseo del vestido es tal
y, en especial, de la lectura de los nobles del período5; bien por- qual conviene a la persona que representan.
que los libros no constituyeron su signo distintivo como esta-
mento, aunque, claro está, su relación con la escritura es extraor- A.~ Dice v.m. que éssa es la obligación de los representantes, de
modo que parecería mal el que representasse el personaje de una
dinariamente importante y permanente6. No obstante, no pre-
dama si sólo entrasse mal asseada en el tablado, o de un galán si
tendemos enfrentar lo oral y lo visual a lo escrito de forma drásti- entrasse cayéndosele la capa, sino fuesse que las palabras o la
ca, pues, como hemos señalado anteriormente, la alta Edad Mo- ocasión del galán que representa lo requiriesse, o si introduxe-
derna se caracterizó por no hacerlo, creyendo posible imaginar ssen un clérigo honrado caminando muy depriesa, o qualquiera
otra cossa por menor que sea.
leer escritas "vozes que se oían por los ojos" como acertó a decir
el citado Juan Luis López7. B.~ Esso es certísimo"8.
No podía ser de otra manera en una época en la que, con altas
tasas de analfabetismo, la sociedad se reconoce a sí misma vién - La comedia es alabada si todos, autor, empresario y actores,
dose en gestos, lugares o aparieJ?.cias, oyéndose en voces, palabras consiguen acomodar decoro y práctica, lo socialmente esperable
y léxicos distintos. El símil de la vida como representación teatral y lo que de hecho aparece en escena. Por ello, la atención se pone
vuelve a parecer el más pertinente. en cómo se visten, hablan, se mueven y gesticulan todos ellos,
El primero de los seis Diálogos en que se muestra quánto convengan a su distinguiendo con nitidez entre la dama, el galán y el clérigo.
Magestad las reformaciones que se han propuesto, fechable a mediados de la Bien sentado esto, el diálogo continúa justificando, en principio,
que las damas, en la realidad, no ya en el tablado , "tienen obliga-
5. Véase el reciente y excelente Pedro M. Cátedra, Nobl"'1y lectura en tiempos de Felipe II. La biblioteca ción de querer parecer asseadas y aún de traer de todas las joyas y
de don Alonso Osorio, Marqués de Asto•ga. Valladolid : 2002, con la abundante y selecta bibliografía
vestidos que se usan y muy bien puestos", pudiendo explicar, in-
a la que remite.
6. Nos ocupamos de ella en "Escribir en la corte. La cultura de la noblez.a cortesana y las for-
mas de comunicación en el Siglo d~e Oro", en Vivir el Siglo de Oro. Poder, cultura e historia en la época
moderna. Estudios en homenaje al Profesor Angel RodríguezSánchez, Salamanca : 2003, pp. 77 - 99. 8. Diálogos en que se muestra quanto convengan a su Magestady a sus vassallos las reformaciones que se han propuesto
7. Ut supra nota 3. Véase, asimismo, Aurora Egido, La voz de las letras en el Siglo de Oro. Madrid: convenir para el desempeñoy augmento del Patrimonio de su Magestady de todos sus vassallosy la facilidad para po-
2003. nerlos en execución. S.!.: n.a. [c. 1594], sin foliar.
18 PALABRA E IMAG EN EN LA CORTE INTRODUCCIÓN: PINGE SONUM 19

cluso, que "los que usan los dichos desórdenes [galas excesivas] en herían adoptar. Trasladados -éstos convenientemente a los retra-
alguna manera son obligados a traer lo que se usa"9. tos, y quizá su voz, se convirtieron en el mejor regalo que inter-
Los usos sociales de lo oral y de lo visual, por tanto, son cambiar c~n noticias y, en algunos casos, pequeños objetos he-
esenciales para comprender la autopercepción de la comuni- chos por los propios cortesanos, transformados en artífices que
dad en los siglos xvi y xvii. No sólo se supone que cada condi- dispensan como un don su propio tiempo y su ingenio. Por últi-
ción lleva aparejada una forma de hablar y de dejarse ver, sino mo, su participación en fiestas, justas y torneos, en los que salían
que la reputación exigiría el cumplimiento de esa oralidad y a relucir sus galas y brillarían sus personas con todo lucimiento,
visualidad predeterminadas. constituyen la materia del cuarto y último capítulo en el que el
Pero, como todo se puede fingir y aparentar en una economía léxico caballeresco militar es analizado como forma cultural.
monetarizada, la ascensión social equivale en parte a la adopción Así, de la voz a la fiesta, pasando por las galas y los retratos, es
de formas orales y visuales de los estamentos superiores, los cua- posible adentrarse en algunos usos culturales de la aristocracia de
les, acuciados por los que los remedan e imitan, buscan Y.en- corte que buscó representarse a sí misma en retratos y voces. Por-
cuentran nuevas formas, también orales y visuales, de mostrar su que para dar cumplida cuenta de su realidad y de la de su tiem-
distinción hasta el exceso . Por ejemplo, en 1656, el Conde de po, "si deseas pintarme tal como soy", también es necesario pintar
Linhares, futuro Duque, fue condenado a pagar dos mil ducados su sonido.
por haber celebrado las exequias de su padre, Miguel de Noro-
nha, en el madrileño convento de Santo Domingo con un lujo y Madrid, febrero de 2003
un aparato que se considerarían privativos de las personas reales.
El exceso había consistido en levantar un túmulo que "tenía seis
gradas, treinta pies de alto, todo cubierto de bayeta y encima sus
armas y algunas muertes a trechos de fas gradas y treinta blando- Este libro le debe mucho a muchos . En primer lugar, a los bibliotecarios,
nes de plata. Encima del túmulo una almoada con un morrión y archiveros, conservadores y propietarios que me han permitido trabajar con
un bastón de general. Y todo lo cubría un dossel rico y el suelo y los fondos que cuidan o son de su propiedad. En segundo lugar, a las perso-
nas e instituciones que hicieron posible en su día la redacción y publicación
bancos cubiertos de luto "ro.
inicial de algunas de sus páginas. Un recuerdo especial debo rendir a la ayuda y
Cuatro son los capítulos de los que se compone este libro. En apoyo de Isabel Aguirre, María Jesús Álvarez Coca, Tereza Amado , Selina Blas-
el primero, nos ocupamos de la particular oralidad que caracte- co, lago Barja, Juan Barja, Juan Calatrava, José M a nuel Calderón, Pedro A.
rizaría a los caballeros y damas de la corte, mostrando de qué ma- Cardim, Pedro M. Cátedra, Roger Chartier, Fernando Checa, Rosario Díez
del Corral, Friedrich Edelmayer, Aurora Egido, Margarita Estella, Pedro Fe-
nera se entendía que su voz los distinguiría del común y cómo és-
duchi, Antonio Feros, Guadalupe Gisbert, Carlos Hernando, María Victoria
ta se traslada a sus cartas y a sus preciados librillos de memoria. López-Cordón, Carlos López Fanjul , María Luisa López-Vidriero, Marta
En el segundo, se aborda lo caballeresco visual, atendiendo a la Madero , lan Michael, José Antonio Millán, Valentín Moreno , Giovanni Mu-
vestimenta, al ideal corporal y a las posturas y ademanes que de- to, Federico Palomo, Felipe Pereda, Carlos Petit, Delfín Rodríguez, José Luis
Rodríguez de Diego , Julia Rodríguez de Diego, Anastasio Rojo, Pedro Rueda,
Elena Santiago, Carmen Sanz, Jean Frédéric Schaub, Víctor Serrao, Peter
9. Ibidem. Stallybras y Bernard Vincent. Carmen C. Langa Gassier ha tenido la paciencia
ro. AHN, Consejossuprimidos, legajo 7166 , 46. de leerlo, oírlo y dibujarme escribiéndolo.
I
DE CLARA Voz
Repartidos entre una caja y una canasta, la reina Catalina de Por-
tugal envió en 1566 cuatro perrillos a su sobrina y nueraJuana de
Austria1 • Con todo cuidado, en el borrador de la carta de remi-
sión se detallaban colores, edades y otros rasgos de las tres "ca-
chorrinhas" y del "cachorro [. .. ] de caya dagoa" que componían
aquel perruno equipaje de camino hacia Madrid2.
Al ir las perrillas preñadas, Doña Catalina se detuvo con aten-
ción especial en aconsejar que sólo se les diera de comer "casta-
nhas asadas ou cozidas" con algo, poco, de carne3. Pero, quizá,
lo más notable de esta carta es que nos permite conocer los
nombres de aquellos cuatro viajeros que abandonaban la casa de la
reina de Portugal con destino al monasterio de las Descalzas Re-
ales. Así, el cazador en la canasta respondería a Trul y de las tres
"cachorrinhas", una se llamaba Bonítínha, otra recibía el literario
nombre de Amadís y a la tercera le cabía el no menos curioso

l. Sobre el envío y su fecha, cfr. AnnemarieJ ordan Gschwend, "Los retratos de Juana de Aus-
tria posteriores a 1554, la imagen de una Princesa de Portugal, una Regente de España y
una jesuita", en Reales Sitios (Madrid) 39-151 (2002), p. 53; y "Las dos águilas del empera-
dor Carlos v. Las colecciones y el mecenazgo de Juana y María de Austria en la corte de Fe-
lipe n", en Luis A. Ribot García (coord.), La monarquía de Felipe II a debate. Madrid ' 2000,
PP· H7-H8.
2. BMP, Ms. 85. Borradores y minutas de correspondencia de António Pinheiro, fol. 103v. La
condición de borrador de las piezas que componen este códice hace que su redacción no
siempre coincida con el texto de los despachos enviados oficialmente.
3. Ibidem.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE DE C LARA VOZ

de Asicomovós4. Ésta última parece haber pasado a ser continua Alonso Pérez de Guzmán, Patriarca de las Indias y Juez Eclesiástico
compañía de Juana y, como le escribió Bernarda Coutinha des- ordinario de la Real Capilla, Casa y Corte de su Majestad, se de-
de Madrid a la Reina, la "tras a princesa sempre consiguo"5 nunció la desaparición de unas caballerías en el parque de Balsaín y,
[Véase ilustración r]. lo que es más extraño, que "de la Casa Real de la Fuenfría, de la es-
Los nombres puestos a los animales, domésticos o no, nunca calera de cantería donde se sube su Magestad quitaron todo lo en-
han dejado de ser elocuentes testimonios de la cultura de los que grapado de yerro"8. Ante la denuncia, el Capellán Mayor publicó
fueron sus amos. Que, en Valladolid y ante la emperatriz Isabel, una carta de censura por la que amonestaba y mandaba, "so pena de
Carlos V alanceara un toro llamado Mahoma, "grande y negro co- excomunión mayor Trina Canónica", que quien tuviera los bienes
mo un cuervo"6, o que, de forma menos dramática, en 1597 se robados los devolviera, haciendo extensiva la pena a quienes encu-
pudiera llamar Drake a un perro especialmente hábil en cobrar brieran al ladrón. Si pasado el plazo de seis días no se hubiese cum -
perdices7 reflejan los intereses y las aficiones de una época, pero plido su mandato, ordenaba a los curas de todas las iglesias de su ju-
también nos hablan de una cultura construida sobre el ingenio risdicción que durante las misas mayores que se celebraban los do-
oral. Detrás de Asicomovós -su nombre es "Así como vos", como mingos y fiestas declarasen excomulgados a los autores del robo o a
vos os llaméis- se esconde un juego oral, una pequeña broma sus encubridores. Superados otros tres días, correspondía proceder
verbal que, sin duda, hubo de hacer sonreír a las damas de la cor- a una ceremonia de maldición de los contumaces.
te que habitaban las Descalzas. Reunida la feligresía durante la misa mayor, cubierta una cruz
Junto a estas amables e ingeniosas voces, el Siglo de Oro pudo con un velo negro, hallándose dispuestas candelas encendidas y
oír otras mucho más severas, infamantes voces de escarnio o te- un acetre de agua, habían de maldecirlos de la siguiente manera:
rribles de maldición, que todavía hoy nos sobrecogen. Conside-
remos, por ejemplo, el uso de la voz en las censuras de excomu- "Malditos sean los dichos excomulgados de Dios, y de su bendita
Madre, Amén. Huérfanos se vean sus hijos, y sus mugeres viu-
nión no muy lejanas a la vida palaciega.
das, Amén. El Sol se les escurezca de día, y la Luna de noche,
Entre las diversas competencias que recaían en el Capellán Mayor Amén. Mendigando anden de puerta en puerta , y no hallen
de su Majestad estaba la particular potestad de excomulgar a los que quien bien les haga, Amén. Las plagas que embió Dios sobre el
robasen en alguno de los sitios reales. Cuando ocupaba esa dignidad Reino de Egipto vengan sobre ellos, Amén. La maldición de So-
dorna, Gomorra, Datán, y Abirón , que por sus pecados los tragó
vivos la tierra, venga sobre ellos, Amén".
4. lbidem . La lectura del nombre Trul es dudosa. Bonitinha era "branquinha [ ... ] sera casi de dous
anos"; Amadís era "pretinh.a [. .. ]sera de quatro ou cinco anos", señalando la Reina que,
pese al nombre, e ra "femea"; y Asicomovós era un "cachorro aleonado [. .. ] e pasa dano e nao Para después, lanzando las candelas en el agua, decir:
ha de cre~er mais '' . Estas especificaciones qu izá permitan identificar con mayor precisión
al perrillo que acompaña a Juana de Portugal en uno de los retratos que d e la Princesa hi-
zo Alonso Sánchez Coello , hoy en el Monasterio de las Descalzas. Sobre él , véase A. Jor - "Assí como estas candelas mueran en esta agua, mueran las áni-
dan, "Los retratos .. . ", cit. , Cat. Q0 1 que ya vincula el regalo de Catalina de Austria con el
retrato. mas de los dichos excomulgados, y deciendan al infierno con la
5. En carta de 20 de diciembre de r566 transcrita por Francisco Marques de Sousa Viterbo, de ludas Apóstata, Amén".
"O theatro na corte de D . Filippe 11 . (Duas cartas de D . Bernarda Coutinha)", en Archivo Hu-
torico Portugue.dLisboa) l (!903), p. 6.
6. Luis d e Zapata, Miscelánea. Edición de Pascual de Gayangos. Madrid , 1859, p. 27r.
7. Carta del licenciado Luis Sarmiento de Valladares a Diego Sarmiento de Acuña, R e dondela , 22 de enero de 8. Utilizamos un ejemplar de censura impreso (s.l. [Madrid]' n .a. [Pérez de Guzmán falleció en
1597. RB, Ms. 11-2151, 5I. Agradezco a Valentín Moreno la amabilidad de esta referencia . 1671]) a propósito de la denuncia de Alonso de Córdoba Maldonado. Erlibris Escrigas Galán.
PALABRA E IMAGEN E N LA CORTE DE C LARA VOZ

Pero las censuras de excomunión mayor encerraban otra rela- zo Osario. D e alguna m anera , en suma , la convivencia era enten-
ción con la palabra oral que iba más allá de un uso tonante de la dida como una forma de conversación1 3 .
voz en su particular litur gia, pues , de hecho , existían restriccio- Aunque la eminencia de lo oral no se aviene bien a la división
nes para hablar con los excomulgados en el caso de que lo fueran en períodos históricos1 4 , es cier to que durante la Edad Moderna
cum omnibus ei participantes9. No sólo es que la herejía fuera presenta- esa idea de que convivir es conversar adquier e un carácter casi cons-
da como una fo r ma de voz que desentonaba en el coro armónico titutivo de la civilización europ ea , plenamente co nsciente de su
de la Iglesia , como quería Gregario Bautista en un maravilloso li- riqueza e n formas de comunicación, conocimiento y memor ia1 5.
bro en el que im agina que la cruz era el arpa con la que C r isto Si, por ejemplo, pasamos revista a uno de tantos manuales d e re-
cantó las completas10 de su vida, la excomunión suponía una expul- tórica , el]ardín de la eloqüencia de José Antonio de Hebrera, encon-
sión de la comunidad de creyentes, de la comunicación con el traremos que , más allá de considerar el recurso a lo oral como un
resto de sus miembros, y , por tanto, de ella se derivaba una pena necesario sustituto de la escritura como respuesta al ingente nú-
de incomunicación. Como exponía Lorenzo Osario en su oloro- mero de iletrados, la voz dominaría tres espacios tan relevantes
sa Piña de rosas, el excomulgado con participantes quedaba privado como los púlpitos , los teatros y los consistorios, repasando el au-
"también de la comunió n de los hombres " y ni siquiera se le de- tor l a cantidad enorme de frutos que de la retórica obtienen
bía oír rezar si llegara a hacerlon. "oradores, poetas y politicos"r6.
Por ello , no es de extrañar que e n las "Reglas del cortesano " Por oradores entiende Hebrera, ante todo , a los predicadores, con
que Luis Milán pone en boca del Duque de Calabria se insiste en un encomio evidente de los resultados obtenidos d esde púlpitos y
que no "se debe hablar a la persona qu' es prohibido, como esco- misiones , llegando a calcular que "sólo la Religión Seráfica [. .. ]por
mulgado con participa ntes , por no m e nospreciar la Iglesia de diversas partes del Mundo ha traído con la predicación y el exemplo
Dios que lo m a nda", añadiendo que tampoco se puede hablar al yugo de la Católica Romana Iglesia a veinte y cinco millones ca-
"con hereje ni moro, sino por necesidad o conversión dellos" 12 . torze mil y quinientos Bárbaros" 17. La exactitud de la cifra constitu-
Repár ese en que si uno de los signos de la excomunión m ayor es ye todo un misterio , inescrutable pese a su rotundidad , pero , en
la condena al silencio, pena de incomunicación , es porque , al
13. Remito a la excelente introd u cción con la que José A driano de Freitas C arvalho acompañó
mismo tiempo , la pertenencia a la comunidad se entiende cons- su edición de Francisco Rodrigues Lobo , Corte na aldeia. Lisboa ' 1991, pp. 7-42 . Véase , asi-
11

truida sobre la esencial sociabilidad de la palabra hablada , signo m is1no , la voz Conversación 11 del glosar io de Margh erita Morreale en su edición d e Lu cas
Gracián Dantisco , Colateo español. Madrid ' 1968, p . 279. Cfr. Nicola Panichi , La virtú eloquente.
de una comunión de los hombres, parafraseando al antes citado Loren- La civil conversazione ne/ Rínascimento. Urbin o : 1994.
14. Sobre su vitalidad decimo nón i ca en campos que consideraríamos a pn·ori dominio exclusivo
de la difusión escrita, véanse Marta Lorente, La voz del estado. La publicación de las normas (1 810-
1889). Madrid' 2001; y, en especial, Carlos Petit, Discurso sobre el discurso. Oralidadyescritura en/a
9. Véase Ángel Marzo a Rodríguez , La censura de excomunión. Estudio de su naturale;:a jurídica en ss XXIII culturajun'dica de la España liberal. H u elva : 200 0 , con una m ás qu e pertinent e lectura de la o bra .
(sic) - xv. Pamplona , 1985, "3 .5. El trato con un excomulgado ". magistral de Walter Ong. Cfi". T homasJ . Farrell, Walter Ong'scontributionstocultural studies. Thephe-
ro. CompletasdelavidadeChristocantadasalharpadelacrw:.porélmismo. Madrid, 1630. Cfr. Leo Spitzer, nomenology ofthe word and I-thou communication . C resskill, N .J. , 2000.
uclassical and christian ideas ofworld h armony: pro lego m ena toan interpret ation o fthe 15. Sob re la voz moderna , véase Philippe-Joseph Salazar, Le culte de la voixau xviiesiécle. Formesesthéti-
word 'Stimmung' ", en Traditio. Studies in ancient and medieval history, thovght and religion (N ew York) II ques de la paro le il l'éige de /'imprimé. Paris-Geneve, 1995 ; y, con una excelente síntesis h istor iográ-
(r944) , PP· 409 - 464; III (r945) , pp . 30 7- 364; y Dorothy Koe nigsberger , Renaissance man and fica , "La voix au xviíe siecle ", en Marc Fum a r o li (edr .), Histoire de la rhétorique daru l'Europe mo-
creative thinking. A history of concepts ofharmony, 1400-1700. London ' 1979 . derne, i 450 - 1950. Paris ' 1999, pp. 787- 821.
n. L orenzo Osar io Barba, Piña de rosas atadas por gravesy sanctas autores theólogosy canonistas para que las r6. Jardín de la eloqüencia. Flores que of rece la retórica a los oradores, poetasy políticos. S.l. [Zaragoza] , n.a.
puedan oler los sacerdotes en el sanctoy soberano inysterio del altar. Salamanca' 1589, p . 86 . [r677] .
12. Luis Milán , Libro intitulado el cortesano (1561] . Madrid ' 18 74 , pp. 79 - 80 . 17. "Prólogo a la curiosidad", Jardín ... , sin foliar.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE DE CLARA VOZ ~9

cualquier caso, es interesante que] osé Antonio de Hebrera emplee XIV, que ella padeció, "on chansonne tout" 19. De todo se guarda
precisamente el término bárbaros para indicar a los nuevos converti- recuerdo en simples canciones que, mejor que los libros , servían
dos que, pasando al yugo de la Iglesia, entran gracias a la voz de los para dejar constancia de "les choses tell es qu' elles se sont passées
predicadores en lo que cabría calificar de civilización. en réalité"2o. Quizá no se equivocara la, muy locuaz, Princesa Pa-
La alusión a los teatros, además de ser un eco del extraordina- latina porque, sin duda, los siglos xvi y xvii fueron una edad oral
rio éxito alcanzado a la sazón por el género dramático, también que vivió inundada de voces que cantan, oran, maldicen, aren-
podía encerrar una alusión al sesgo educador que se quería dar a gan, predican, amonestan , bendicen o, disimuladas , callan,
la representación de comedias, aunque, conociendo el marcado murmuran y se fingen. En tiempo tan sonoro, ¿cómo sorpren-
carácter oral de sus composiciones, la referencia a los poetas pa- derse de que hasta lo mineral tuviera voz?
rece bastante evidente por sí y, claro está, perfectamente funda- En sus Ocios morales, el cronista Félix Lucio de Espinosa y Malo
mentada en siglos de práctica retórica. La mención de los políti- imagina que el hierro habla cuando el pedernal lo acaricia o lo
cos exige, no obstante alguna aclaración, pues nuestro autor se hiere e, incendiándolo, le arranca su luminosa voz 21 . Palabras
refiere bajo ese nombre a los "procuradores del bien común" centelleantes que nacen del eslabón que respira en voz oyendo las
que actúan en embajadas, presidencias y consistorios 18, es decir, caricias de la suave persuasión o herido por la brutalidad seca
a la parte civil de la oratoria que construye y ordena la república. del golpe que lo agravia. Lo mineral, así, se dejaría oír en una
Por tanto, la voz, instrumento principal de la retórica, sería un voz que es doble, pues tanto hablaría el pedernal cuando hiere
medio eficacísimo para la comunidad de fieles (púlpitos-orado- o acaricia al hierro, como hablaría éste cuando, respondiendo a
res sagrados), el público de oyentes y espectadores (teatros-poe- aquella otra voz, él mismo se queja o suspira, golpeado o per-
tas) y la comunidad civil (consistorios-políticos). De esta mane- suadido.
ra, y hay que insistir en esto, no sólo porque el recurso a la voz se Si todo tiene voz, todo podría oírse, como se oyen, en su muda
impusiera corno una necesidad paliativa del analfabetismo, sería elocuencia, las imágenes, visuales o escritas, que hablan a quienes
posible calificar a la alta Edad Moderna corno una edad oral que las ven o las leen, en un mundo en el que, ante todo, la comuni-
otorgó a la voz y a la palabra hablada un estatuto particular sobre cación, oral o no, era concebida como una suerte de diálogo di-
el que conviene reflexionar. ferido o conversación aplazada mediante símbolos que había que
desentrañar, que eran interpelados, que hablaban por sí mismos
y por sí solos se dejaban oír.
ESTATUTO DE LA VOZ O VENTURAS Y En ese marco conceptual, a la voz le corresponde nada menos
PELIGROS DEL OÍR EN UNA EDAD ORAL que ser "mensagera de los afectos, intérprete de las passiones,
[ ... ] la fianza de los deseos; [ ... ] la declaración del discurso, la
Carlota Isabel de Orleáns aseguraba que , corno la antigua Roma
era estudiada en sus medallas, la historia del Gran Siglo se debe- 19. "Madame á la D uch esse de Hanovre " , Versalles, II de febrero de 1700 , en Carlota I sabel de
Orleáns y del Palatinado, Lettres de Madame Duchesse d'Orléans née Princesse Palatine, Edición de Oli-
ría conocer a través de sus canciones, porque en la corte de Luis vier Amiel. Paris ' 1985, p. 27!.
20. lbidem.
21. Félix Lucio de E spinosa y Malo, Ocios morales, divididos en descripciones 3'mbólicas,y declamaciones heroy-
18. lbidem. cas. Cito por la tercera impresión, Zaragoza' s.a. [1693] , §xxviii , p. 50.
30 PALADRA E IMAGEN EN LA CORTE DE CLARA VOZ 31

pregonera de la voluntad, la confianza del entendimiento, y Lo señala certero Juan Huarte de San Juan al insistir en que la
quando el celebro es el tesoro de la razón; la voz es el depósito de predicación no podía reducirse a un saber meramente letrado,
las razones: es el espejo del pecho, el retrato del corazón, oráculo porque la escritura no siempre era capaz de transmitir las virtu -
del alma desahogo del sentimiento, puerta del palacio de los sen - des de los sermones, que bien podían parecer excelentes al leer-
tidos, Ministro de la Corte de las potencias, razón de los concep- los en un cartapacio manuscrito "y, predicados, no se pueden
tos, informe de la idea" 22. Se comprende, así, que de los cinco oír", al tiempo que algunos de los que mejor parecían al ser oí-
sentidos se considerara la excelencia del oído como "el mejor dos "puestos en el papel no valen nada ni se pueden leer" 26 . Sin
maestro del alma" y su "boca" 23, en especial porque la voz "da ta- duda, asistir a un sermón del Siglo de Oro debía constituir un
rea a la memoria" 24 y todo se puede aprender gracias a ella, todo espectáculo realmente insólito en el que los gestos y las inflexio-
se puede enseñar mediante ella. nes de la voz conmovían hasta las lágrimas tanto a los oyentes co-
E s, como ya indicaba Hebrera en su jardín de la eloqüencia, en la mo al propio predicador, como en esa relación de una misión
predicación donde la retórica de esta edad de la elocuencia se hace ex- publicada en Granada en 1655 en la que la plaza pública se habría
traordinariamente práctica y se llena de abundantes ecos realis- convertido en un "lastimoso y dolorido teatro", en el que un mi-
tas que quizá no aparezcan de forma tan marcada en las clásicas sionero "comen~ó a predicar no sin el estorvo de sus propias lá-
instituciones de oratoria. Así, el franciscano Luis de Rebolledo grimas y sollozos", con "todas las señoras, y mugeres ilustres a sus
era capaz de advertir a los predicadores principiantes que los ser- pies rendidas, como convertidas Madalenas" 2 7.
mones funerales que se pronunciaran en verano, "que es el De ese espectáculo sonoro y visual sólo es un pálido reflejo lo
tiempo de más ordinarias muertes y extraordinario calor", tenían que nos transmiten los sermonarios, llegando a disculparse algu-
que ser necesariamente breves porque se decían ante "gente nos autores que publicaban los suyos por si acaso defraudaban a
enlutada, y que se halla en congregación y concurso con hachas aquellos lectores que no considerasen "quán difícilmente puede
encendidas"25. suplirse en el escrito la eficacia penetrante de las vozes, la viveza
Rebolledo había desarrollado su acción pastoral principalmen- de la acción, expresión afectuosa de el rostro, y otros adherentes
te en tierras sevillanas y, claro, sabía tanto de sermones como de que le acompañan [al sermón oído] hallarán menos el no experi-
los rigores del estío. Un consejo como éste, tanto o más atento a mentar tan gran moción, como quando le oyen en el Púlpito"28.
la particular situación de unos oyentes, acalorados, como a la co- En la particular pedagogía renacentista y barroca , tal y como
rrecta construcción de la oración o a la elección del tema, quizá nos la presentan los usos prácticos de la predicación, se reserva
no lo llegaríamos a encontrar en, digamos , Bossuet, pero resulta un espacio privilegiado para el específico aprendizaje de lo oral,
muy revelador de la dimensión práctica de que se dotó al apren- para que se eduquen los que deben hablar y, también, los que de-
dizaje de lo oral en el mundo hispánico. ben oír, trazándose una teoría tanto del perfecto orador como

26. Juan de Huarte de San J uan, Examen de ingenios para las artes. E dición de E. Torre . Madrid '
22. Ocios morales... ,§ xxvii, p. 48 . 1977, PP· 193-194.
23. Diego Calleja, Talentos logrados en el buen uso de los cinco sentidos, Madrid , 1700, p. 120. 27 . Relación de una missión que dos padres de la Compañía de Jesús hizieron a la ciudad de Bitonto de el Rvmo de Nápo-
24. Ocios morales... , § xxvii, p . 49 . les, el año de 1646. Escrita en lengua italiana por don luan Bautista de Elia ... Granada ' 1655, fol. !Ir.
25. Luis de Rebolledo, Primera parte de cien oraciones fúnebres. En que se considera la viday sus miserias, la muer- QB. Miguel Ángel Pascual, El <2)1€nte desengañado, convencidoy remediado en cinco sermones de missión. Valen-
tey sus provechos. Sevilla: 1600. "Epístola a los predicadores principiantes' s. f. 1
, cia : 1692, "Prólogo al lector" .
32 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE DE CLARA VOZ 33

del perfecto oyente cristianos. A todo ello dedicó buena parte de voz y, por tanto, del dominio del oído. En Talentos logrados en el buen
su ingenio, por ejemplo, el jesuita Miguel.Ángel Pascual, aquel uso de los cinco sentidos, un jesuita "descubre, y procura allanar, los
autor que se disculpaba ante sus lectores por si no conseguía tras- tropiezos, que de oír algunas Poesías arriesgan", señalando que
ladar por escrito el "puro fuego" de los sermones de misión y que "quando lo significado de las palabras es dañoso, el estilo elegan-
nos ha dejado una obra amplísima en varios volúmenes en la que te con que se diga, lo empeora: porque el rebozo culto despeja de
se desengaña, se convence y se remedia al oyente, sin olvidar que resguardo al Oído, que a bueltas de una sabrosa discreción dexa
también se le preserva, fortalece y se le enseña a aprovechar cuantas entrar en las Almas con mucho sossiego la ruina"33.
prédicas podrá llegar a oír29. La referencia de este jesuita se explica bien teniendo en cuen-
Porque se ha de aprender a oír, a usar de una manera recta ese ta, como señalamos anteriormente y como ha mostrado magis-
poderoso sentido que, recuérdese, era definido como el mejor tralmente Margit Frenk, la eminente voluntad oral de la creación
maestro del alma. Los peligros que acecharían a los oyentes inadver- poética de los Siglos de Oro, su condición de haber sido com-
tidos eran muchos y los que oyeran sin discreción se encontrarían puesta en primer lugar para ser oída34, en sesiones de academia,
en enorme riesgo, habida cuenta que la eficaz persuasión que se en lecturas en voz alta o, tantas veces, para ser escuchada dentro
esperaba de una voz sabiamente adiestrada sería muy difícil de de representaciones teatrales. Y contra las comedias también
combatir. Por ejemplo, en la descripción de los poderes de la arremeterá nuestro jesuita, en un intento de que, siendo difícil
lengua, ese "fantasma del oído" que es como "lanza de Aquiles, suprimirlas, los ingenios que las escriben empleasen su "arte,
que hiere, y sana", cabe que sea insolente e infecunda, que abra- versos y piedad" en hacer que sus personajes i;ryesen más correcta-
se y agravie cruelmente, que confunda y envanezca3°. mente para que, así, su auditorio prefiriese oír lo bueno que lo
En suma, es contra un arriesgado y dañino oír libre contra lo malo. Dice Calleja, el autor de Talentos logrados:
que alerta Lorenzo Ortiz en 1687, animando a todos a "vivir
con la cautela con que en los castillos se vive", puesto que "lo "Yo quisiera que estos Ingenios que las escriven a fuer~a de ar-
te, versos y piedad introduxessen en las Comedias un Cavallero
que se puede oy' res libre"3 1. Lo que es más, Ortiz pregunta pal- con las prendas que suelen y que al oír éste el desayre, al reci-
mario: "ase de oír todo?"; para responder: "no se tiene, pues, bir el mensaje del desafío, responda que no quiere salir, ni
de oír todo; todo aquello sí que después se puede dar a que vengarse, porque Dios lo prohíbe. Unas Damas tan entendidas
otros lo oigan"32. que no sepan hablar muy discreto, y que al darlas los papeles
del pretendiente la criada, la hiziesen despedir, y el Auditorio
Bien conscientes de lo que con este poderoso instrumento se entonces, agradecido al buen exemplo, se deshiciesse a vítores,
puede alcanzar, los tratadistas suelen alertar contra los poetas, de con que se habituarían todos y el oído a tener por malo lo que
alguna manera rivales de los predicadores en el magisterio de la tan ciertamente lo es"35.

29. Parafraseamos aquí distintos títulos del Padre Pascual, Elcryentedesengañado, Valencia; 1692; El 33. Diego Calleja, Talentos ... , p. III.
cryente remediado, Madrid , 1698; El operario instruidoy cryente aprovechado, Madrid ; 1698; El cryente pre- 34. Margit Frenk, "Lectores y oidores. La difusión oral de la literatura en el Siglo de Oro", Ac-
servadoy fortalecido, Valencia : 1698; El ~ente desengañado, convencidoy remediado, Valencia : 1698. tas del VII Congreso de laAsociación Intemacional de Hispanistas. 1, Roma' 1982, pp. 101-123; Entre la voz
30. Espinosa y Malo, Ocios morales... , pp. 48-49. y el silencio. (La lectura en tiempos de Cervantes). Alcalá de Henares ; 1997; y "Poesía y música en el
31. Lorenzo Ortiz, Ver, oír, oler, gustar, tocar. Empresas que enseñany persuaden su buen uso en lo políticoy en lo primer siglo de la Colonia", en Mariana Masera (coord.), La otra Nueva España. La palabra margi-
moral. León de Francia ; 1687, p. 70. nada en la Colonia. Barcelona; 2002, pp.17-39.
32. Ver, oír... , p. 72. 35. Talentos logrados... , pp. n8-n9.
34 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE DE CLARA VOZ 35
Porque de lo que se trataba era de conducir las conductas, como ve- "SI HABLA... ". EL IDEAL CORTESANO DE LA VOZ
mos, los moralistas del Siglo de Oro se preocuparon por las for-
mas de actuar sobre los sentidos, entendidos como principales En 1545, Martín de Azpilcueta cargó contra los cortesanos que, "de
suministradores de los materiales externos sobre los que se asen- poco tiempo acá", habían dado en saludarse entre sí deshaciéndose
taba la memoria, valorando especialmente lo que se podía lograr en "besamanos y pies". No acertaba a saber exactamente "qué spíri-
por medio del oído y de la voz. Junto a lo visual, la oralidad ha- tu" les había persuadido a "dezir y escrevir: beso las manos, y aun si
bría sido especialmente adecuada para lograr ese ideal de nueva os plaze" en sustitución de otras fórmulas como "Dios os salve , os
memoria confesionalizada, tanto en atención a que la mayoría mantenga, os dé su gratia o gloria". Fuera como fuese, el Doctor
de la población era analfabeta, como desde el postulado de que Navarro concluía que el "besamanos y pies nuevo de España ha quita-
la voz era especialmente eficaz a la hora de mover/conmover a do la oración de entre los que se topan, ayuntan o escriven"3 8 .
los oyentes, forjando recuerdos imperecederos que se perpetua- ParaAzpilcueta, era bobería preferir un besamanos a "cient Dios
rían en la memoria de las gentes y los moverían a actuar en el os haga bien aventuran~a" y querer "más un besapiés, cosa para
recto sentido. papas reservada, que mil Dios os dé su gracia y gloria"39. Con to-
De esta manera, la oralidad y la voz, su instrumento, podían da prontitud, recomendaba que se mantuvieran las fórmulas tra-
ser consideradas un medio para la propaganda y el disciplina- dicionales de salutación, porque "sabe a un poco de sobervia y va-
miento confesionales. Vale recordar ahora lo anteriormente se- nidad querer más que se os humille uno, que no que rruegue por
ñalado sobre los efectos orales de la censura de excomunión para vos a Dios"4°. Animaba, en suma, a seguir abriendo y cerrando
insistir en la dimensión comunitaria de la palabra hablada y cartas y parlamentos con invocaciones a Dios, lo que, a la postre,
comprender por qué examinar e intentar intervenir en lo que constituía una forma breve y sencilla de rezo.
era posible decir y oír era una forma de modelar la sociedad, una Ésta era la pretensión de Martín de Azpilcueta en su Commento
suerte de pretendida política del silencio. [Véase ilustración 3]. en romance a manera de repetición latinay scholástica de iuristas [. .. ]en el qual de
Pero, como se sabe, junto a esta disciplina confesional había 1"9J'ZSe trata de la oración, un tratado que, de hecho, se ocupa de todas
otras que también querían conducir las conductas y que coincidieron y cada una de las circunstancias en las que les sería posible rezar
con ella en dar reglas y modelos de actuación y comportamien - a personas de cualquier estado y condición. Así, de rústicos a
to, empezando por la cortesía o la buena crianza promotoras de príncipes, de grandes letrados a idiotas que ignoran el latín,
un particular disciplinamiento36 que, more Norbert Elias, no iba hombres y mujeres, nobles, clérigos y mercaderes son interpela-
a ver limitados sus efectos al restringido espacio de la corte37. dos en su oración.
Cuándo, cómo y dónde reza el caballero era, claro está, preo-
cupación principal del Navarro y, a lo que parece, su juicio no

36. Cfr. Dilwyn Knox, "Disciplina. Le origini monastiche e clericali della civiltá delle buone 38. Martín de Azpilcueta, Commento en romance a manera de repetición latinay scholástica de iuristas sobre el ca-
maniere in Europa", Annali dell'Istituto Storico Italo-Germanico in Trento (Trento - Bologna) r8 pítulo Quando de consecratione dist prima[. . .] en el qual de rgv'zse trata de la oración. Conimbricae ' 1545,
(r992), PP· 335-370. p. 344. Cursiva nuestra.
37. VéaseJerome Duindam , f.!yths ofpower. Norbert Elias and theear!J modem European court. Amsterdam ' 39. Idem , pp. 344-345.
1992. 40. ldem, p. 345.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE DE CLARA VOZ 37
era todo lo entusiasta que cabría esperar. En otro pasaje de este suya la consideraba esencialmente oración religiosa y correspon -
mismo Commento se ocupaba del "Paternóster de hidalgo, gentil- de a esa voz confesional que también proponían autores moralis-
hombre o cavallero", que toma del predicador Tommaso Illirico tas, como Ortiz, Calleja o Pascual, de los que nos ocupamos an-
da Üsimo (Thomas Illyricus) y según el cual: tes, pero también cabría hablar de la existencia de una voz propia
de los letrados, que surgiría en obras como, por ejemplo, el Exa-
"[. .. ] dize a Dios, Pater noster, y luego al mo~o, han pensado los
men de ingenios de Huarte de SanJuan45.
cavallo_s, y en de~iendo, qui is in cae/is, pregunta, si ay de comer, y
despues del sancti.ficetur nomen tuum, por qué se abate aquel a~or, y Martín de Azpilcueta, como se ha visto, no ocultaba sus críticas
después del adveniat regnum tuum, dize, almoa~arás los cavallos"41. a los modos verbales característicos de la nobleza (cortesías, salu-
dos, insultos, etc.), que nos son presentados, por otra parte, co-
Con bastante donaire, Martín de Azpilcueta retrata a los caballe- mo elementos que los diferenciaban estamentalmente y a los que
ros desatendiendo sus rezos y preocupándose más de sus cabalgadu- cabría atribuirles cierta voluntad de buscada distinción, pues no
ras, sus mesas y sus presas que del necesario hablar con Dios que de- en vano calificaba de nuevos, como recientemente implantados,
bería vertebrar sus días. En otra de sus obras conimbricenses de la sus ceremoniosos bésoos las manos que habían dado en dirigirse
década de 1540, el Commento en romance [. ..] sobre el capítulo lnter verba XI q. cuando se encontraban, se reunían o se escribían.
111, el Doctor Navarro se ocupará de otras palabras de los caballeros, En efecto, la tratadística cortesana busca diferenciar al estado
no las que enhebran en rezos y oraciones, sino las que dicen y oyen nobiliario mediante unos signos y comportamientos externos que
cuando alaban, vituperan o murmuran. También en este caso, lo permitan identificar y autorreconocerse a los caballeros y damas
hace para criticar severamente a los señores que, por ejemplo, lla- de buena crianza. Entre ellos se contarían los tantas veces repeti-
man "a los plebeyos en absentia y presentía villanos a cada passo"42. dos avisos para hablar o callar que, como todas sus reglas, tenían
De sobra es sabido que la tratadística cortesana hizo tal hinca- una indisimulada voluntad disciplinadora que actuaría tanto ha-
pié en el hablar y callar de caballeros y damas, que bien podría cia el interior del grupo, cohesionándolo , como hacia el exterior,
decirse que su elemento definitorio lo constituía, precisamente, distinguiéndolo.
lo oral43. Sin embargo, los dos commentos citados del Doctor Na- En las Prevenciones de discretos del no ser para el ser político, un texto ya
varro, a los que cabría añadir la edición independiente de sus co- tardío, pero decantación de toda la teoría cortesana altomoder-
mentarios sobre el silencio44, atestiguan la existencia de otras na, Uberte Balaguer acierta a expresar esa regulación de la pala -
doctrinas sobre la palabra en la España de los siglos xvi y xvii. La bra que es característica de la tratadística de corte. Dice el infan -
zón aragonés en su exposición de cómo no ser demasiado ceremo-
4r. 11
ldem, p. 245· "Pensar" i.e. alimentar las caballerizas; almohazar" i.e. cepillar.
42. Martín de Azpilcueta, Gommento en romance a manera de repetición latinay scholástica de iuristas sobre el
nioso para ser suficientemente cortés que:
capítulo Inter verba XI q. III [. . .]en el qua/ de rgvz se trata quándo el de¡jr, ~-r, o hl!Jlr las alabanfaS, los vitupe-
r10s,y las detract10nes o murmuraciones es mérito, quándo venial pecadoy quándo mortal. Conimbricae:
1544, p. 15r. "Hablar tal vez algo largo mezclando algunas hypérboles suele ser
43. Véase Peter Burke, ''El arte de la conversación en la Euro pa moderna temprana" en Hablar disimulo y erudición; pero ablar oiéndosse y reparar zeremo-
y callar. Func:.º".'ssociale~ dellenguaje a través de la historia, Barcelona , 1996, pp. u5 - 153; y Adolfo
Carrasco, F1sonom1a de la virtud. G estos, movimientos y palabras en la cultura cortesa-
no-aristocrática del siglo xvii", en Reales Sitios (Madrid) 147 (2001), pp. ~6 - 37. 45. Juan Huarte de San Juan, Examen de ingenios... , cit. Véase , como ejemplo, su capítulo "Donde
44. Hemos utilizado la edición romana d e 1582, El silencio ser necessario en el coroy otros lugares quando se se prueba que la elocuencia y policía en hablar no puede esta r en los hombres de grande en-
cantany rezan los divinos officios, pruevan estas vrynte razones. Roma : 158~. tendimiento", pp. 179 - 185.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE DE CLARA VOZ 39

nioso siempre manifiesta poca cortesía, mucha malicia y realzada mugiriega es mucho inbidioso e artero; el omne que ha la hoz
vanidad; y las más de las veces, sobrada ignorancia, que expresa , "48 .
clara e fermosa es loco dentender e de gran d cora~on
ser su zeremonia y ambición conozida, su trato infructuoso, sus
designios poco legales y de ninguna estima su verdad"46.
Reconociendo, una vez más, la riqueza léxica que rodea a la voz y
que testimonia una atención que ha venido a perderse en tiem~os
Cuando, en 1678, Anastasia Marcelino Uberte publica este
más recientes, es importante destacar la suposición de que las dis-
libro, a la voz del cortesano le están permitidos algunos ecos ha -
tintas naturalezas conllevaban una voz diferenciada. Así, como la
rroquizantes que quizá hubieran sido denostados como pedan-
delgada denotaría torpeza y desvergüenza y una demasiado gruesa
tería ciento cincuenta años antes, por ejemplo, en el hablar "sin
descubría malas maneras por sí sola, la voz clara sería propia de los
verbosidad, ni afectación, ni cantidad de palabras47" que acon-
de gran corazón. De esta adscripción voz-naturaleza surge con re-
sejaba Milán en la dedicatoria a Felipe II que abre su Libro intitu-
lativa facilidad la posibilidad de identificar a los nobles con un re-
lado el cortesano. No ha de pasarse por alto esta circunstancia por-
gistro de voz particular, suponiendo, como se hacía, que la con~i­
que testimonia que la concepción de la voz cortés también es tu -
ción hidalga era en sí misma un estado de naturaleza que, en pnn-
vo sujeta a algunas modificaciones entre el siglo xvi y el xvii. Pe-
cipio, se heredaba por sangre y se adquiría por nacimiento. . .
ro tanto en los tiempos de Milán como en los de Uberte, lo que
Además de que su cursus vitae pasaba en tantos casos por el ejerci-
les parecía evidente era que a través de su manera de hablar era
cio de la voz, desde las embajadas a la consulta oral en los conse-
posible conocer la naturaleza de una persona y, con toda pru-
jos, pasando por las arengas militares y otras oraciones de los que
dencia, prevenirse en su contra o entregarse a su confianza.
Hebrera llamaría políticos, la egregia ingenuidad natural de la no-
Aquel hablar oyéndose y reparando de continuo en los térmi-
bleza se expresaría en formas de oralidad: desinteresados y gene-
nos de ceremonia mostraba que no se era verdaderamente cor-
rosos, su voz sería veraz y espontánea, sin asomo de doblez ni fin-
tés y, lo que es más, permite augurar malicia, vanidad, ignoran-
gimiento, supuestamente irreconciliables con el ideal nobiliario.
cia o ambición.
Incluso, sería una voz que se expresaría en lenguas nativas para
Esta suerte de fisiognómica verbal, similar a la que considera -
mantener esa espontánea ingenuidad porque la traducción, aun
ba los rasgos faciales, hundía sus raíces en una larga tradición
la personal e inmediata, constituiría una primera forma de ~asi­
clásica y medieval. Por ejempl~, en sus Bienandanzas e fortunas, Lo-
ble falsedad, como viene a proponerse en El cortesano de Luis de
pe García de Salazar incluía la voz entre las señales que permitían
Milán, donde algunos de los interlocutores hablan en "nuestra
conocer la condición de los hombres:
lengua valenciana como ellos hablaban [. .. ] para representar el
"[. .. ]el omne que ha la vos gruesa es esfor~ado e ardite verda- natural de cada uno"49.
dero; el omne que ha la hoz apresurada e tenprada en todo es
sesudo e verdadero ; el omne que ha la boz apresurada e delgada 11
Título de las señales que Aristótiles escrivió en este libro a ~andre porque conoci~~a las
es desvergon~ado e torpe; el omne que ha la gruesa e demasiada- condii;iones de los ?mnes p ara se aprovechar e ~ardar dellos , Bienandanzas efortunas. Codice del
sigloxv. Edición de Angel Rodríguez Herrero. Bilbao' 1967, vol. l, p.292.
mente es sañudo e de malas maneras e manos; el que ha la hoz 49. Libro intitulado ... , cit., p. 5. Nos ocupamos del recurso a otr~s lengu~s q~e no eran e~ castella-
no en la cultura cortesana de los Austrias en Corre ma~uscnto. Una htstor1a cultural ~el Siglo de Oro.
Madrid , 2001, pp. 141-142. Véase, ahora, Rosario Alvarez y Xosé L~ís Rodnguez Monte-
46. Nápoles ' 1678, p. 34.
derramo, "O Diálogo de Alberte e Bieito. Dramaturxia, elites letradas e escrita en galega a fms do
47. Libro intitulado el cortesano ... , cit, p. 5.
século xvi" en Boletín da Real Academia Galega (A Coruña) 363 (2002) PP· 241-305.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE DE CLARA VOZ

Ni que decir tiene que esta representación de la superioridad mos no tendría que ver con las letras como literatura, sino con el
congénita de la nobleza era una construcción ideológica que no saber de los letrados , los cuales aspiraban a intervenir en el go-
se veía ratificada por una terca realidad de caballeros y damas tan bierno de la Monarquía sobre la base de su scientia profesional.
lenguaraces, chismosos y crueles de palabra como el resto de sus Merece la pena recordar, de nuevo, la carta que Juan de Vega
menos afortunados coetáneos. En la Floresta española de Melchor de escribió a Felipe II desde Messina en 1556 a propósito de los in-
Santa Cruz se encuentra un divertido ejemplo de lo que, pese a convenientes de "dar tanto crédito a doctores que nunca han
los insistentes preceptos cortesanos, debía ser habitual: gouernado". Allí el señor de Graja! asegura que:

"Fíngese que se puso este epitafio sobre la sepultura de una se- " [. . .] si por reglas y instructiones se pudiessen aprender lasco-
ñora que hablaba mucho: sas semejantes [gobernar y hacer justicia], no hauría nadie que
con un poco de ingenio no diesse a aprender estas reglas, ansí de
Aquí yace sepultada, / la más que noble señora, la paz como de la guerra y no saliesse excelente y bastante en el
Que en su vida punto ni hora/ tuvo la boca cerrada. arte, mas como la cosa no está en la sciencia acquista sino en
Y es tanto lo que habló, / que aunque más no ha de hablar, otras virtudes del alma y del ánimo que Dios da a quien es serui-
Nunca llegará a callar/ a donde el hablar llegó"5°. do, hay tan pocos subjectos para semejante officio por más leyes
ni libros que haya visto ni estudiado y por esto el alto juizio del
Y sobre las verdaderas condiciones de la vida de corte baste gran príncipe y governador en la decisión de las cosas ha de estar
sobre todo como perfecto halcón sobre la presa y caer sobre ella
recordar ese pasaje de una carta del Conde de Cifuentes en la
quando y como le paresciere sin estar atado a otra ley ni conse-
que, cuando casi acababa el xvii, se cifran en tres los "votos in- jo, sino el que muestra la vida y doctrina de Christo, que es amar
dispensables" de sus semejantes, a saber , "malignidad, osio y ig- la verdad y aborrescer la iniquidat"52.
norancia "S1.
Sin embargo, es innegable la insistencia en su definición por He aquí, claramente expuesta, la oposición de ánimo nobiliario
medio de una determinada forma de hablar , quizá para diferen - contra una scientía acquista propia de los doctores , la negación de
ciarse de los letrados a partir del ascenso de éstos cerca de los mo- que, en el fondo, se pueda aprender a gobernar y a hacer justicia
narcas, hasta convertir lo oral en un rasgo distintivo del ethos no- más que ejercitándose en la experiencia del gobierno. Muchos y
biliario y un instrumento de su lucha política. brillantes son, sin duda, los testimonios de una proyectada equi-
Es cierto, claro está, que siempre se ha dejado oír con fuerza el paración de letras y armas en el Siglo de Oro, pero, llegado el ca-
tópico de armasy letras como origen de la nobleza, cuyo ejercicio so de la lucha política concreta entre facciones, la retórica de su
no sería contradictorio , sino perfectamente compatible, y que, parangón puede venir a desvanecerse un tanto, como vemos, y
sin duda , mucha de la literatura de corte impresa en los siglos xvi más parece convertirse en una oposición armas versus letras.
y xvii insiste en ello. La diferenciación a la que aquí nos referi- En el ampliamente difundido a través de traslados manuscritos
Memorial del alférez. Barahona , un durísimo texto de crítica tras el desas-
tre de Gelves, se pregunta "quién hechó a los moros despaña,
50. Edición de Maximiliano Cabañas. Madrid ' 1996, p. 551.
5I. AHN, Consejossuprimidos, legaj o 7r49. La carta, fechada en Trujillo, camino d e Portugal, se
escribió después del alejamiento de Fernando de Silva, Conde de Cifuentes , por culpa de su
duelo con el Almi rante d e Castilla. 52. Messina, 16 de agosto de r556, IVDJ, Envío 113, Registrodecartasde]uandeVega.
¡·
1

42 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE DE CLARA VOZ 43


1

quién descubrió las indias, quién ha metido tantas rique~as en es- de virtuoso político, patrón de las artes, bibliófilo, erudito, cien-
paña, quién ha ganado los estados de ytalia y defendido los estados tífico, literato o artista él mismo, no hizo otra cosa que distan - 1
de flandes". La respuesta pasa por insistir en que "por cierto no el ciarse del conocimiento formal de los tradicionales saberes letra-
vachiller con sus parrógrafos ni el escrivano con sus plumas"53, en dos, jurídicos o gramáticos.
1
relación clara con la acusación de que el desastre había sido resul- Pero, volviendo a la oralidad caballeresca, aunque se supone
tado en parte de la mala política guiada por los secretarios y que que era la veraz y espontánea expresión de su propia naturaleza
entonces circuló también en versión poética ("Muerta queda la generosa, la preceptiva propia de la nobleza de corte se esforzó en
milicia/ que yo la vide matar / allá en el valle de Vargas/ y en campo modelar la voz de caballeros y damas mediante consejos, avisos y
de G19tán I por las florestas de Eraso I es lástima de mirar / a los máximas. Y, esto, desde casi su nacimiento, porque algunos pa-
muertos comen perros/ que no ay do los enterrar/ [ ... ]").54 recen haber atendido a su buena crianza hasta en el consejo de có-
De manera mucho menos dramática, Melchor de Santa Cruz mo debían ser las amas con los que se criaban los hijos de señores
en su ya citada Floresta española recoge un caso que también ejem- y caballeros. Giovan Battista de Luca suena así en la traducción de
plifica la vitalidad de la oposición armas vs letras: Rodrigo Rodríguez de Velasco:

"En un juego de cañas corrió un licenciado al puesto do estaba "Pero porque freqüentemente suyeda el casso que los cavalleros
el Mariscal Payo [Barroso de Ribera, señor de Parla]. Dijo el li- y señores posean feudos y señoríos donde por economía o por
cenciado: Señor, no embota las letras el hierro de la lanza. Res- otros motivos se retiran a vivir o por ocassión de algunos govier-
pondió el mariscal: Especial de que son pocas"55. nos o otros empleos, y que en aquellos payses la locución sea co-
rrupta y tosca, de aquí se sigue que sea un grande error el hacer
educar los hijos con las amas y los criados de el pay's, porque el
Es cierto que Payo Barroso puede estar burlándose del Licen -
niño aprehenderá aquella habla, no solamente en los vocablos,
ciado echándole en cara que sus letras no eran muchas56. Pero, en que podría haber remedio quando mayor, sino en los accen-
además, se está, de un lado, rechazando la presencia de los letra- tos, lo qual es irremediable y assí quando se conduzca a la ciudad
dos profesionales en el exclusivo espacio caballeresco como una y metrópoli o la corte y practique con sus iguales se hará ridículo
y por esto se le deben señalar amas y criados que hablen la len-
suerte de intrusión atrevida57 y, de otro, cabe entender que, en
gua pulida de la corte"58.
efecto, las letras no son demasiado necesarias allí, pues de poco
servirían caso de tenerlas. En términos culturales, además, la
Objetivo capital de la particular educación de una voz cortés
propia evolución del ideal cortesano aristocrático hacia el perfil
fue conseguir situarla entre dos extremos: el que, de un lado, su-
pondría la locuacidad del parlero y, de otro, la rusticidad del ta-
53. Cito por la copia de la BMP, exlibris de Pedro de Aragón, fol. 6rr. Barahona no ahorra tam- citurno silenciario. El parlero es recriminado por su excesiva lo-
poco su crítica sobre "los galanes con sus ynvenciones" (ibi). Sobre el texto, véase María Te-
resa Gil Mendes da Silva, "A Carta do Barahona (Ms. I.E.31 da Biblioteca Nacional de Ná- cuacidad que los conduce a una gracia fría más propia de truhán
poles)", en Annali dell'Istituto Universitario Orientali di Napoli- Sezione Roma11.<fl, (Napoli) XIX (1977),
pp. 241-27r. que de caballero59, como en el Cortesano de Castiglione traducido
54. Carta del soldado. BNP, Mss. Esp. 373, fol. 225r. Cursivas mías.
55. Floresta ... , cit. p . 204. La identificación del mariscal la tomamos de las notas de esta excelen-
te edición. 58. Elcavalleroyladamaodiscursosfamiliares, BNM, Mss. 17993, capítuloxv, 8, sin foliar.
56. Ésta es la interpretación de Maximiliano Cabañas, Ibidem. 59. Véase el epígrafe "No bufonices. El truhán descortés" de nuestro Locos, enanosyhombresdeplacer
57. Véanse otros casos infra en el capítulo "F. He fe". en la corte de losAustrias. Oficios de burlas. Madrid ' 1991, pp. 63-7r.
44 PALABRA E IMAGEN EN lA CORTE DE CIARA VOZ 45

por Juan Boscán al hablar de los "que por mostrarse muy corte- giado con un encarecimiento continuo, por ejemplo, en los cita-
sanos y decidores, según ellos dicen, en presencia de mujeres de dos Avisos que abren su capítulo "Hablar y callar" con un senten-
precio, y aun a ellas muchas veces, se ponen en decir deshonesti- cioso: "Siempre el loquaz arriesgó el acierto de hablar bien, por-
dades y desvergüenzas, y el que entonces las hace parar más colo- que éste consiste en ser poco, a tiempo y con moderación" 63.
radas, aquél se tiene por mejor hombre de corte"6°. Un siglo antes, en El cortesano de Milán se expresaba esta misma
El control mesurado de la propia palabra siempre es recomen - idea cuando, tomando la palabra el Duque de Calabria, se pro-
dado por las reglas de cortesía y buena crianza, reiterándose una y clama que el caballero cortés ha de "saber hablar y callar donde es
otra vez que el parlero acaba por equivaler a persona en la que no menester, que no en todos tiempos ni en todo lugar ni a toda
se podrá confiar. En los Avisos políticos, históricosy morales, obra de un persona es bien hablar, sino en su caso , y lugar" 64 . Ya antes, en la
fidalgo portugués que mantuvo su lealtad a Felipe IV después del dedicatoria a Felipe II, Milán defendía que la caballería perfecta
Primero de Diciembre de 1640 , se afirma que: sólo se alcanzaba en el cortesano , definido, entonces, como "que
es en todo saber bien hablar y callar donde es menester", creando
"Ninguno tiene por naturaleza el ser hablador que no falte en las la hermosa figura de un caballero en campo o en palenque por-
obras y en la verdad; y por esso con mucha razón había una ley tando una armadura simbólica hecha de sus silencios y de sus di-
antigua en este Reyno, en el tiempo en que tanto prevalecía la
sinceridad y candidez, que decía: Nam havemos empro/ que abundem de chos, que lo coronarían como un yelmo 65.
verba, por nam Jallecerem de obramenta. O tiempo dorado! " 6! . De hecho, la literatura de corte enseña con esos particulares
aforismos suyos que son las series de dichos y , valga la expre-
En el polo opuesto se encuentran los llamados silenciarios, de sión , silencios. Lejos de ser un saber meramente anecdótico y
los que se ocupó Uberte Balaguer en uno de los asuntos de sus Pre- banal , esa literatura de aurea dicta aulica responde muy bien a la
venciones de discretos, el dedicado a "No ser silenciario en la soledad , experiencia de la vida palaciega, pese a la etiqueta , tan plagada
como interesado en la hypocressía". Pero es Baltasar Gracián de ocasiones y de circunstancias variables en atención a la con -
quien mejor los presenta en su aforismo "Hombre con fondos, dición de los interlocutores, el momento y los espacios 66. Y si el
tanto tiene de persona" del Oráculo manualy arte de prudencia, hablan- cortesano lo es en esas mudables condiciones, debe saber hablar
do de aquéllos que "acabada la primera salutación, acabó la con- y callar dependiendo de las circunstancias que se puedan llegar
versación. Entran por las primeras cortesías, como cavallos Sici- a experimentar.
lianos, y luego paran en silenciarios, que se agotan las palabras, En esto, la literatura de corte eleva toda una economía de lapa-
donde no ai perenidad de conceptos"62. labra y del silencio diferenciando dónde, cuándo, con quién y un
El silenciario es, así, descalificado por su negativa a hablar, que largo etcétera de posibles ocasiones en las que mostrar la buena
lo reduce a soledad o, valga la expresión, que se incomunica a sí crianza hablando o callando. Ya recordamos que las " Reglas del
mismo apartándose de la conversación y de la convivencia o co-
63 . Avisos políticos, históricosy moro/es, cit., § "Hablar y callar", sin foliar.
munión de los hombres. En cambio, el silencio oportuno es elo-
64. Libro intitulado el cortesano, cit., p. 79 .
65. Idem, p. 2.
60. Edición de Mario Pozzi. Madrid ' 1994, p. 258. 66. Nos ocupamos de esta dimensión circunstancial de la vida palatina y d e la particular peda-
61. Mss. Exlibris Escrigas Galán, olim M ar tínez Kléiser, §"Hablar y callar'', sin foliar. gogía que conlleva en nuestro "Vies de palais: les biographies man u scri tes comxne manuel
62. Cito por la edición facs im ilar d e A ur ora Egido, Zaragoza, 2 0 0I, fol. 3rr .-v. de cour", enArquivos do Centro Cultura l Calouste Gulbenkian (Paris) XXXIX (2 000) PP · 63-85.
PALABRA E IMAG EN EN LA CORTE DE CLARA VOZ 47

cortesano" que se ponen en boca del Duque de Calabria advierten práctica de imitación que sólo era posible adquirir en palacio, lo
la imposibilidad de hablar a "escomulgado con participantes, por que, de hecho , venía a establecer una diferenciación difícilmente
no menospreciar la Iglesia de Dios que lo manda; ni con hereje ni superable entre los , muchos, que podían aprender las normas de
moro, sino por necesidad o conversión dellos", pero, además, se los tratados impresos o beneficiarse, quizá, de los traslados ma-
daban indicaciones para explicar "que si se habla en tiempos que nuscritos y aquéllos, pocos, a los que les cabía experimentar por
pueden causar algún mal, mejor es callar", así como que "menos se sí mismos las circunstancias mudables de la vida palaciega.
ha de hablar en el lugar que se debe tener silencio, que ha de ser en De alguna manera , es la voz de los cortesanos la que enseña a
la casa de Dios, cuando se ha de rezar o tener atención a los oficios hablar a los renovados integrantes del grupo. En sus dichos se cifra
que se dicen, y asimesmo en los lugares y casas reales estando de- una suerte de memoria oral de la corte que se transmite de unos a
lante del Rey, por la fidelidad y acato que se le debe, sino cuando otros, recogiéndose sus palabras como máximas o aforismos del
él lo manda, o hay ocasión o interroga que delante dél se hable "67. saber cortesano hasta convertirse en particulares auctoritates de un
Especial relevancia tendrá, por supuesto, el correcto modo de parnaso cortés en el que entraron figuras como Diego Hurtado
hablar ante el monarca o, quizá mejor, el modo de callar ante de Mendoza, Ferrán Folch de Cardona, Juan de Vega, Juan de
él68 . Pero en los tratados, instrucciones y demás escritos de edu- Silva, Diego de Córdoba, Vespasiano Gonzaga, Simao de Silvei-
cación de nobles 69, se darán máximas para atender a casi cual- ra, Francisco de Portugal y otros muchos.
quier ocasión que pueda presentarse en corte y palacio, desde có- Un caso singular lo constituye el de Manuel Alonso Pérez de
mo hablarle a una dama a cómo oír a un privado, prescribiéndo- Guzmán, Duque de Medina Sidonia, cuyas mejores sentencias
se, además, una teoría gestual muy determinada, pues el ejercicio fueron recogidas y publicadas por Pedro de Espinosa en el Elogio
de la voz caballeresca conllevaría precisos g~stos corporales, des- al retrato de 1625. Allí, el tópico de la voz caballeresca es evocado
de la correcta postura de la cabeza al movimiento de manos , pa- plenamente por el poeta antequerano, que, a propósito de su
sando por una cuidadosa prescripción de expresiones faciales7°. amo, afirma encomiástico que "si habla, haze creíbles las Sirenas
La voz cortés vino a imaginarse, así, como una ceremonia en sí de Omero"71. Lo que es más, pues "toda la Filosofía Moral, i Po-
misma. Una serie de cortesías, desde el saludo a l a despedida con lítica, Ética o Económica se halla en la voca deste Señor" y "las
cuidadas variaciones en atención a los interlocutores, pautarían palabras son imagen del ánimo i la virtud sin dotrina, cal sin are-
su discurso, al tiempo que éste se vertebraría sobre la proposición na", para imitación de todos Espinosa presenta una antología de
de galanterías, dichos, y a veces silencios, en los que la buena unos treinta de los mejores dichos del Duque, entre los cuales ese
crianza y el ingenio saldrían a relucir espontáneamente . Como impagable de "1[ Los criados son como capa de tafetán , que nun -
todo el mundo ceremonial cortesano marcado por los límites ca se ajusta al cuerpo , en tocándoles murmuran, con qualquier
restringidos que suponía la etiqueta, su aprendizaje exigía una viento se van , i assí an menester fiador" y estos otros:

"~No ai onra sin virtud,


67. Libro intitulado ... , p. 79. ~ I que ésta sin discreción es vicio.
68. Sobre la presentación ante el rey, véase infra el capítulo "Lo caballeresco visual".
~ Que el remedio de la injuria es el olvido.
69 . Sobre esa literatura véase Nieves Bar anda, "Escritos para la educación de nobles en los siglos
xvi y xvii", en Bulletin Hispanique (Bordeaux) 97 (r995) pp. r57-17r.
70. Cfr. A. Quondam y G. Patrizi (edrs.) , Educare il carpo, educare la parola. Roma , r998. 7r. Málaga ' 16~5, sin foliar.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE DE CLARA VOZ 49

1( Que los que nos calumniaron nos hazen recatados. "Éstas fueron las primeras que se usaron en el mundo, que bien
1( La sospecha es veneno de la amistad . consideradas son una conversación particular, un instrumento
1( Los vicios peores son los que tienen color de virtud. con que se da a entender el concepto de los corac¡:ones y la pluma
1( No ai fiar de beso de agraviado. viene a ser un sexto sentido para los ausentes y una respiración
1( No se comienc¡:a la enmienda, si el error no se conoce. que alienta el ánimo de la manera que un retrato recrea la vista"74.
1( Quien habla como muchos, siente como pocos.
1( Muchos amigos, ningún amigo.
Y si en todos los epistolarios es posible encontrar restos de ora-
1( Que cada qual se labra su fortuna.
1( El que govierna a de ser mejor que sus súbditos. lidad, en los de los cortesanos dicha pretensión de recrear el
1( Nada se desprecia seguramente"72. aliento y la respiración se hace aún más evidente. De un lado, la
particular sociabilidad nobiliaria vino a adoptar los modos de la
Pero es en las correspondencias, además de en las instrucciones amicitia ciceroniana que gustaba de recrear la atmósfera del diálogo
de herederos , donde en especial es posible encontrar el eco de esas entre iguales por escrito; y, de otro, la condición de avisos y ru-
auctoritates del saber cortés, por otra parte, con evidentes ecos clási- mores para estar bien informados que define buena parte de sus
cos. Conviene recordar aquí la consideración de las cartas como contenidos ayuda a llenar de inmediatez verbal a sus cartas que
una conversación a distancia en la que, además, se pueden oír los podríamos calificar de decidoras. Pero, además de en las cartas y en
ecos de los antiguos, conversando, así, también en el tiempo. las antologías de dicta , la oralidad cortesana parece haber sido re-
gistrada en algunos libros y librillos de memoria. Como todavía
es relativamente poco lo que sabemos sobre ellos, quizá sea nece-
DE VOZ CLARA, LIBRILLOS DE MEMORIA sario presentarlos de forma breve antes de ver cómo pudieron
Y LECTURAS EN VOZ ALTA llegar a evocar la palabra del Siglo de Oro.
En primer lugar, es destacable la frecuencia con la que los li-
En esta edad oral que fue el Siglo de Oro escribir y leer eran re- bros, librillos o libricos de memoria aparecen en novelas y piezas
ducibles a las categorías de la oralidad, como quiere el hidalgo teatrales, lo que, en principio, constituye un testimonio de su re-
Luis de Zapata con su "el escribir es una manera de conversación lativa abundancia. Por ejemplo, en el entremés de La casa de vecin-
de cosas honestas y buenas, y sin perjuicio de nadie, que habla dad aparece un personaje "flaco de memoria" que, enamorado de
siempre uno como el que ora o predica, aunque después habla - una mujer que lo rechaza, siempre anda escribiendo distintas
rán todos de lo que él habla"73. En semejante marco se compren- partidas con los desaires de su pretendida en un librillo que lleva
de bien que lo epistolar fuera considerado un sustituto del diálo- por título "Memoria de lo que yo don Basilio de la Taba después
go, por ejemplo en el siguiente texto del maestro Blas Antonio de que me entré a ser fino padezco por una· ingrata" 75. Así, cuando
Ceballos a propósito de las cartas misivas :
74. Libro históricoy moral sob1'e el origeny excelencias del nobilíssimo arte de leer, escribiry contary su enseñanza . Ma-
drid , 1692, p. 20. Cfr. Antonio Castillo, "Del tratado a la práctica. La escritura epistolar en
los siglos xvi y xvii", en Carlos Sáez y Antonio Castillo (edrs.) , La correspondencia en la historia.
72. Ibidem. Modelosy prácticas de la escritura epistolar. Actas del VT Congreso internacional de historia de la cultura escrita. Ma-
73. Miscelánea, cit., p. 480. Es importante destacar que aquí las figuras de autor y público se ima- drid, 2002, I, pp. 79 - ro7.
ginan en términos de oralidad: quien escribe habla, quien lee oye y, a su vez, habla de lo que 75. De Sebastián Rodríguez d e Villaviciosa. Edición de Daisy Ríp odas Ardanaz en El indiano en el
ha oído. teatro menor español de lossiglos xviy xvii. Madrid ' 1991, p.134.
50 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE DE CLARA VOZ 51

la mujer le dice, una vez más, que no lo quiere, él escribe: "Pon- zarse una vez que lo allí escrito/inscrito se borraba, como indica
gamos otra partida I más, me envió noramala"; y cuando le arro- el Diccionario de Autoridades, "para que vuelvan a servir las hojas" 84.
jan agua desde una ventana vuelve a sacar su librillo y anota: "En La posibilidad de escribir sin tinta parece haber provocado un
veintiocho de setiembre I me arrojó un caldero de agua"76. extraordinario interés, entre la maravilla y la utilidad de los se-
El librillo de memoria de don Basilio de la Taba debía ser un pe- cretos de la naturaleza. Hablando de invenciones nuevas, el tantas
queño libro manual, similar, en principio, a los cartapacios, aun- veces citado Luis de Zapata señala que es posible escribir sin tinta
que no pensado para asentar súmulas de lectura, excerptae o lugares con "zumo de limón en papel" y, añade que "también se trae en
comunes, sino para ir notando datos, partidas diversas -en su caso, el seno un papel negro que sin pluma ni tinta se escribe con un
continuos desaires diversos-y, en especial, recuerdos o circunstan- palillo puesto debajo en papel blanco"85. En el Fiel desengaño contra
cias personales y de familia77. De estas características debieron ser la ociosidady los juegos de Francisco de Luque y al hilo de cartas y nai-
el manejado sin escrúpulos por el Doctor Carlino para su cuenta y pes, Laureano diserta sobre la escritura anterior al papel y a la
razón de alcahuete78; el que llevaba Monipodio para las empresas imprenta, indicando que las hojas de papiro eran aderezadas "pa-
de su particular cofradía79; los que aparecen en la La villana de Vallecas ra escribir con un barniz" que, a su parecer, había de ser "a la
de Tirso 80 y en Lagitanilla de Madrid de Antonio de Solís8 1 ; y, quizá traza de lo que entre nosotros se usa en las tablillas, que ordina-
también, el célebre de Cardenio82. riamente sirven en los templos y otros lugares de considera-
Sin embargo, y sobre ellos han llamado la atención reciente- ción"86. Por su parte, en el Tesoro de la lengua encontramos que "las
mente Peter Stallybras y Roger Chartier83, también existieron tablas en blanco para escribir" eran barnizadas con una grasa de
unos pequeños libros o tablas que eran empleados para una es- goma de enebro mezclada con aceite de linaza o de olivo, propo-
critura muy especial, .que no se disponía sobre sus particulares niendo que las tablas así barnizadas para escribir sobre ellas co-
hojas barnizadas con tinta, sino con una suerte de estilo, a veces rresponden al latín tabella gypsata seu dealbata y, significativamente, al
terminado en "un pedazo agudo de piedra lápiz", que en los in - palimpsestos griego87.
ventarios suele denominarse palillo o clavo, pudiendo volver a utili- Su presencia en los inventarios nobiliarios es relativamente
frecuente y permiten suponer que algunos de ellos eran piezas
76. Ibidem.
77. Sobre la memoria de recuerdos personales y familiares, véase James S. Amelang, Thejlightof ricamente guarnecidas, con manecillas o llaves, como los que
Icarus. Artisan autobiograpliy in earJy modern Europe. Stanford, 1998; y la bibliografía a la que remite.
78. Antonio de Solís, "El Doctor Carlino. Comedia famosa" , en Parte treintay cinco. Comedias nue-
vas. Madrid ' 1670, p. 398.
79. Rinconetey Cortadillo. Edició n de Francisco Rodríguez Marín. Mad r id , 1914, pp. 219-221. Vo.r t'Libro de memoria" . "Libro de memoria: El librito que se suele traher en la faltriquera,
Recuérdese que los protagonistas le robaron a un francés otro libro d e memoria al llegar a cuyas hojas están embetunadas y en blanco , y en él se incluye una pluma de metal, en cuya
Sevilla. punta se inxiere un pedazo agudo de piedra lápiz, con Ia qual se annota en el librillo todo
80. En Comedias escogidas. BAE 5. Madrid' 1848, p . 50. aquello que no se quiere fiar a la fagilidad de la memoria, y se borra d es pués para que vuel-
8r. Comedia famosa lagitanilla de Madrid. Cito por la impresión de Sevilla, s.a. (Joseph Padrino], p. 28. van a servir las hojas , que también se suelen hacer de marfil" . No nos atrevemos a presentar
El contenido del libro de memorias de esta comedia recuerda mucho el que traía Monipodio, el cervantino libro de Cardenio como un librillo de memoria en el que escribir sin tinta;
con partidas como "Memoria de las que aprender a cebar las habas", ºCuenta del hierro que no obstante, el Diccionario de Autoridades remite al antes mencionado p asaje de Don Quijote como
1
se labra", ' Cuenta y recuenta de los hurtos que este año se han hecho " o 11 Lista nueva de niñas autoridad de esta voz . Queremos agradecer la ayuda que la Dra. Margarita Estella nos ha
perdidas", que es la que, finalmente, permite devolver a la Gitanilla a sus padres (ibi). prestado en la búsqueda de librillos de memoria de hojas de marfil.
82. Don Quijote I, 23. 85. Miscelánea, cit., pp. 356-357 ·
83. Esperamos la próxima publicación de sus hallazgos con enorme interés , con el reconoci- 86. Edición de Martín de Riquer. Valencia' 1955, 1, p. 92.
miento de que ha sido su llamada de atención la que nos ha indicado la importancia de es- 87. Edición de Felipe C. R. Maldonado. Madrid' 1995, p. 167. Cfr. Rocío Bruquetas, Técnicasy
ta materia. materiales de la pintura española en los Siglos de Oro Madrid ' 2002, PP· 355-358 Y 469-470.
52 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE DE CLARA VOZ 53
Duarte de Portugal, Marqués de Frechilla, poseía a su muerte en bros de memorias"92. Aunque es un asiento del inventario de su
1627 y que se describen como "un libro de memoria con sus abuelo, Felipe II, el que mejor nos permitiría evocar la suntuo-
manec¡:illas y palillo de oro en quatro ducados"; "dos libros de sidad de las piezas más extraordinarias:
memoria nuevos con sus llaves tasado cada uno en doc¡:e reales en
ve11'on "88 ; y " un lºb
1 ro d e memoria . con dos llaves tasado en ocho "Un librico a manera de libro de memorias; que tiene siete hojas
de tabla; encaxada en medio de cada tabla una piedra de diversos
rreales en vellón". A ellos cabría añadir ese otro "librito de me-
colores; y en las dos, antiguallas de plata, redondas, con caracte-
moria guarnesc¡:ido de oro y el clavo que se escrive en dos duca- res de diversas letras; en cada hoja tiene el título de la virtud que
dos" que figura entre sus bienes en una relación de 1601 y que, cada piedra tiene y, entre las hojas, unos tafetanes verdes; encua-
sin duda, corresponde a la modalidad estudiada por Chartier y de.rnado en cuero negro, con una encuadernación y un clavico
de plata que la cierra. Tasado en 4 ducados"93.
Stallybras 89. Por otra parte, Anastasia Rojo en su extraordinario
El Siglo de Oro. Inventario de una época ha recogido distintas noticias de
Ciertas referencias literarias a los librillos y tablas de memoria
"libros de memoria de piedra" y "libros de piedra guarnecidos"
los evocan como pensados para redactar breves mensajes escritos
que, asimismo, parecen responder a ese tipo tan particular de
con urgencia, para apuntar palabras que se oyen de pronto o para
material escriturario9°.
recoger enigmas, poemas o pensamientos de repente, como dejan
Aunque los comunes los solían vender los buhoneros, distin-
adivinar esos hermosos versos que Lope pone en boca de Mitilene
guiendo la Tassa reformada de 1628 entre los blancos y los "libros
y en los que "[. .. ] los ojos I como libros de memorias, I van apun-
de memoria dorados mejores y colorados"9 1 , la condición de jo-
tando desseos I pretensiones amorosas, I sentimientos y esperan -
yas que tuvieron algunos de ellos sale a relucir muy claramente
c¡:as"94. Esa idea de intimidad personal sale a relucir también en la
en los inventarios de personas reales. Por ejemplo, entre las
presentación que las fuentes literarias hacen de sus propietarios,
pertenencias que Ana de Austria llevó consigo a Francia, en
caballeros y damas, sacando sus librillos o sus tablas del pecho o de
1615, para su matrimonio con Luis XIII figuraba "un palillero de
la faltriquera mientras se solazan en los campos, están de viaje o
oro, de una ochava de alto, redondo, esmaltado de trasflor, con
andan por las calles o en coche. Algunos ejemplos de los usos con-
su tapador de tornillo, con un palillo de oro para escrivir en li-
cretos de los libros y librillos de memoria en las comedias pueden
ayudar a comprender mejor las prácticas que van aparejadas.
88. Así, en~' verdades que en amor, de Lope de Vega, encontramos
Testamentaría del señor D. Duarte, Marqués de Frechilla y Ma!agón. AHN-SN, Frías, Caja
1375- 85. Algunos ejemplos de aparición en inventarios femeninos se encuentran en Tre- este diálogo en el que una criada y su ama buscan a un caballero:
vor J. Dadson , _Libros, lectoresy lecturas. Estudiossobre bibliotecas particulares españolas del Siglo de Oro. Ma-
drid' ~998; as1, en 1602, e n el de Brianda de la Cerda y Sarmiento, Duquesa de Béjar, fi-
guran un librn de memoria enquadernado de colorado" (p. 424,) y "un libro de memorias
con unas manezillas de oro" (p. 430); y en el de Antonia de Ulloa, Condesa de Salinas de
1605, _aparece "un libro de memoria" (p. 434); y en el de Ana Piñeiro Manrique , Condesa
de Punonrostro, encontramos "un librito de memorias con ce1Tadura y llave" (p. 446).
AHN-SN, Frías legajo 1372-3-7. 92. Dalmiro de la Válgoma, El ajuar de Ana de Austria, Infanta de España, Reina de Francia. Madrid'1949,
Salamanca , 1996, p. 259. 55·

Tassa de l~~~ precios a que se han de vender las mercaderíasy otras cosas de que no se hizo mención en la primera tassay 93. F_ J. Sánchez Cantón. Inventarios reales. Bienes muebles que pertenecieron a Felipe [l. Madrid , 1956-
reformacwn que aora se ha hecho por los señores del consejo en algunos precios que se pusieron en ella. Madrid : 1959, § 4807.
1628, fol. r3r. El precio de los libros blancos se tasaba en 28 m aravedíes, mientras que los 94. "El premio de la hermosura. Tragicomedia" en Décima sexta pmte de las comedias . Madrid , 1621,
dorados y colorados ascendían a real y medio cada uno. fol. 13v.
54 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE DE CLARA VOZ 55

"Inés: Señora, escrive cruzan entre sí. Cumpliendo con la costumbre de hacer presentes
el nombre para buscarle, a las señoras cuando las sangraban, en El desprecio agradecido, de Lo-
que me parece difícil,
pe, Don Bernardo envía un librillo de memoria a Lisarda, lo que
aunque la posada es fácil.
Celia: Libro tengo de memoria. provoca las sospechas del caballero Otavio, quien se pregunta:
Alberto: Pues vuessa merced lo saque.
Cel.: Ya escrivo. "Por dónde quieres que ponga,
Alb.: Ascanio. o por qué qüenta esse libro
Cel. : ¿De qué? de memoria, que a dos cosas
Alb.: De li Estorneli, y mandadme puede servir, o a que escriva
otra cosa en que serviros"95 en él, y que él corresponda
en el mismo a sus favores,
o a ser empresa amorosa,
para dezir que la tenga / dél[ ... ]"98 .
En la también lopesca El saber puede dañar, a ruego del Príncipe de
Francia, Celia, al no tener papel, pues sube a una carroza, escribe
Lope, de nuevo, nos ofrece algunas curiosas noticias sobre la
en un libro de memoria un extraño enigma de dos versos ("Pre-
inestabilidad de esta escritura sin tinta. En Amar, serviry esperar, el
gúntasme si le quiero /número cincuenta y uno"); cuando Car-
criado Andrés proclama que "no es bronce la memoria, I sino ta-
los, su verdadero galán, lo lee, exclama: "[ ... ]Escrita I en barniz
bla con barniz, / que se borra fácilmente I y encima se sobre es-
ninguna forma / se conoce ni conforma / con la que el papel la
crive"99; y en El Príncipe peifecto. Primera parte, Beltrán juega con la li-
imita"96. Y en Auristelay Lisidante de Pedro Calderón de la Barca,
viandad amorosa femenina y esta escritura sobre tabla de barniz :
una parte de la trama gira en torno a un estuche que guarda "la
cándida tabla tersa I de un libro, nunca más I de memoria" y en "Dixo una vez un letrado,
el que se descubre un mensaje de Clariana, quien ha conseguido que era el amor de muger
burlar, así, la prisión donde se encuentra Arsides; la dama es, como tabla de barniz,
en cuyo blanco matiz,
entonces, elogiada porque aquella estratagema: "bien el artificio
memoria suelen poner.
deja / que en oprimida vitela / bruñó barniz que sin tinta / ni Que borrando con saliva
molde sirva de imprenta"97. lo primero que se escrive
A medio camino entre joya, útil de escritura y, en suma, emble- aquello que después vive
hazen que encima se escriva.
ma amoroso, los librillos de memoria parecen haber sido espe-
Como blanca tabla están
cialmente indicados como regalo cortés que damas y caballeros se las almas de las mujeres.
Si oy el escrito eres,
mañana te borrarán.
95. ObrasdeLopede VegapublicadasporlaRealAcademioEspañola. Obras dramáticas. Madrid' 1917, III, p.
518. Con sólo faltar un día
96. "El saber puede dañar. Comedia famosa", en Parte veintey tres de las comedias. Madrid ' 1638, p.
I7I. La resolución del enigma de la sagaz Celia era "sí", pues "número cincuenta y uno"
equivale a S [5] y I [r]. 98. "La gran comedia del desprecio agradecido", en Parte veinticinco de las comedias. Zaragoza ' 1647,
97. "Comedia famosa de Auristela y Lisidante" , en Parte veinte de comedias varias. Madrid ' 1663, pp. p.76. . .
rr5-rr6. 99. Obras de Lope de Vega publicadas porla Real Academia ... , cit., III, P· 225.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE D E CLARA VOZ 57
como es de barniz su amor, Este Libro de memorias se abre "en namur a 29 de enero 1578 en
pondrán don Pedro , señor, consejo" con las notas tomadas cuando hablaba Juan de Austria, que
adonde don luan dezía"100 .
siempre aparece como "S.A.", su Alteza, y que comenzó diciendo:

Se tratara de esos curiosos librillos y tablas de barniz en los que la "S.A.


tinta no sería necesaria o de los comunes de papel, lo cierto es que 1[ Gracias a dios de verse juntos, donde con tanto peligro y spe-
los libros de memoria, de una u otra clases, guardan cierta relación cialmente su A de que tiene mayor contento.
1[ spera que a de ser para servicio de D y M honrra, gloria y pro-
con la oralidad. Como hemos visto, podían, de un lado, servir para
vecho de todos.
apuntar lo que se oía decir, y no confiándolo a la memoria, flaca 1[ las fuer~as de su m d y del enemigo ya se saben.
como la de Don Basilio de la Taba, se consignaba por escrito en 1[ lo que conviene tomar resolución cada uno lo sabe" 10 3.
particular escritura transeúnte y efímera. De otro , se avenían bien
a los ejercicios de ingenio verbal, como los enigmas, que fueron tan A continuación, se registra una larga serie de intervenciones de
característicos de la cultura de corte. Podían, en tercer lugar, servir un consejo en el que llegan a participar hasta una docena de per-
también para trasladar los parlamentos de los que intervenían en sonas, acertando el anónimo notador a trasladar las preguntas de
reuniones o consejos, fijando con urgencia y prontitud las palabras Su Alteza y las respuestas de los interlocutores con una extraordi-
que luego podrían o no convertirse en votos escritos. naria agilidad. En efecto, en una de sus intervenciones, Juan de
Como ejemplo de esta última posibilidad, consideremos el caso Austria afirma que "no es plática" en tal materia y, por eso, "pre-
de un Libro de memorias correspondiente al primer tipo, de hojas de gunta a los que lo son"ro4, dando, así, entrada a distintas opinio-
papel y tinta , que fue de Antonio Cánovas del Castillo y que hoy nes y voces. Entre éstas se encuentran también las de miembros
atesora entre sus ricos fondos la Biblioteca de Catalunyarnr. más comunes de los tercios, como Antonio de Olivera, de quien
Con bastante claridad, aunque algunas veces de difícil lectura se recoge la siguiente intervención en el consejo del QO de febre-
por lo apresurado de la escritura, este Libro recoge las deliberacio- ro sobre qué hacer tras la victoria de Gemblours:
nes del pequeño consejo que, entre enero y septiembre de 1578,
acompañó a Don Juan de Austria en su última campaña de los "Olivera. 1[ que los capitanes y soldados discurren que lo mejor
sería tomar a brusselas, pero también dizen que son menester
Países Bajosro 2. La pretensión no es otra que registrar lo que ca-
mayores fuer~as que las que ay y que assí lo mejor sería [ ... ] co-
da uno de los participantes en esos sucesivos consejos dice , bien rrer con la cavallería la campiña donde dize se rehaze el enemigo
Pollweiler, Mondragón , Verdugo , Barlaymont, Hierges, Ottavio para estoruarlo"I05.
Gonzaga , Mansfelt, Tassis , Olivera, Pedro de Toledo, Montesdo-
ca , Valdés o bien Alejandro Farnesio y el propio Don Juan. En suma, gracias al notador de este Libro de memorias parecen po-
der escucharse las voces de los soldados en Flandes porque llega
!OO . "Comedia famosa del Príncipe perfecto" , en Doce comedias. Barcelona , 1618. fol. l35v. al extremo de apuntar un expresivísimo "no le e entendido"
IOI. BC, Mss. 2785 , 67 fols. Olim exlibris Antonio Cánovas del Castillo; y exlibris
Libro de memorias,
Porter Moix.
I 0 2. Cfr el relato de los sucesos de 1578, desde el I de enero al I de octubre, fecha de la muerte de 103. Libro de memorias, cit., fol. r8r.
Don Juan, en Luis Cabrera de Córdoba, Historia de Felipe JI. R9de España. Salamanca , r998, II, ro4. Namur, 29 de enero de 1578, Libro ..., cit., fol. 2Ir.
pp. 824-829;834-841;y857-862. ro5. Libro .. ., cit., fol. 4or.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE DE CLARA VOZ 59

con toda la inmediatez del que oye sin entender lo que alguien rios" m , y les leía la Sagrada Escritura y las obras de algunos san-
está diciendoro6. tos doctores de la Iglesia. Pero antes de entrar en las sesiones de
Además de proporcionar un rico caudal de noticias sobre los úl- lectura en voz alta que tan características son de los usos lectores
timos meses de la vida de Don Juan de Austria y su política de toma altomodernos11 2, reparemos un momento en esa palabra cantada n3
de decisiones estratégicas, las citadas notas constituyen un testimo- de Francisco Hurtado de Mendoza.
nio excelente de la particular oratoria militar de los caballeros. Po- No hace falta que se insista en la importancia del mecenazgo
demos conocer ahora su manera de articular el discurso y de argu- musical de la nobleza altomoderna. Algunos de sus miembros no
mentar, de una manera más inmediata que la que nos ofrecían las sólo patrocinaron importantes capillas, introdujeron géneros
cartas o despachos y los cronistas coetáneos , amigos de introducir nuevos y poseyeron ricas librerías musicales , sino que llegaron a
arengas y alocuciones orales en sus historias como herederos de una componer ellos mismos, como el octavo Duque de Braganza, en-
larga y bien conocida tradición que se remontaba a la historiográ- tronizado como Juan IV de Portugal tras una revuelta que fue
fica clásica romana 107. Lo único que no consigue nuestro notador es imaginada como una disonancia en la monarquíaII4.
trasladarnos cómo sonaban esas voces que acierta a recoger. Sin embargo, en comparación con las noticias sobre su condi-
Dotada de una memoria extraordinaria, Luisa Carvajal y Men - ción de instrumentistas, los testimonios sobre el canto de damas y
doza aseguraba, en cambio, que podía recordar perfectamente caballeros de la corte no son demasiado frecuentes, aunque sí es
como sonaba la voz de su tío, Francisco Hurtado de Mendoza, posible encontrarlos, en especial, en las relaciones sobre los es-
Marqués de Almazánro 8. En sus Escritos autobiográficos, la Venerable, pectáculos teatrales que se representaban en palacio y en los que
que había vivido con el Marqués durante los años como Virrey de ellos mismos entraron como actoresn5. Por ejemplo, en la Relación
Navarra, señala que "hablaba lindamente la lengua latina" y que de las máscaras del Alcázar madrileño de 1564 en las que rivalizaron
"tenía la voz clara y muy apacible"ro9. con distintas invenciones Juana de Austria e Isabel de Valois, acom-
El relato autobiográfico dé la Monja Carvajal nos introduce en pañadas de siete damas cada una de ellas, se alaba a María de An-
dos campos en extremo interesantes para evocar la voz del corte- gulo y a una Laura "que cantaban bien" y que, vestidas a la moris-
sano del Siglo de Oro, pues Doña Luisa rememora, de un lado, ca, entonaron Alhanbra harma al recibir a la Reina en uno de los
que el Marqués de Almazán cantaba con gracia, ante sus hijos y episodios de este exquisito juego teatraln6.
criados, los salmos de David, cuando no los entonaba solon°, pe-
ro, además , platicaba con ellos "en espirituales materias grave y es- lll. ldem, id, p. 164.
Il2. Véase, ahora, Antonio Castillo (coord.), Historia de la cultura escrita. Del Próximo Oriente Antiguo a la
piritualísimamente: si eran fiestas, sobre ellas y sus santos miste- sociedad infonnatii:ada. Gijón• 2002.
n3. Véase la sección "L a palabra cantada" de Mariana Masera (coord.), La otra Nueva España. Lapa-
labra marginada ... , cit. , pp. 16-97.
!06. Libro... , cit., fol. 53r. Remitimos a l a bibliografía de nuestro "Díssonance dans la Monarchie. Une fiction musi-
107. Recogemos las notas de algunas de las intervenciones d e Donjuan de Austi·ia en el ap éndice cale de la politique b a roque autour du mouve ment p ortugais de 1640" , en J ea n -Frédéric
que sigue a este capítulo . Schaub (edr .) , Recherche sur/' histoire de l'état da ns le monde ibérique (15e-20e siécle). Paris • 1993, PP·
108. Sobre el personaje y la relación con AJmazán , véase nuestro "Docto y devoto. La biblioteca 87-99.
del Marqués de Almazán y Conde de Monteagudo (Madrid, 1591) en Friedrich Edelmayer Sobre este fenómeno, véanse Teresa Ferrer Valls, Noblezay espectáculo teatral (1535-1622). Estudiosy
(edr.), Hispania -Austria II. Die Epoche Philipps II. (1556-1598). München-Wien • 1999, pp. 247- documentos. Valencia• 1993; l.-0 práctica escénica cortesana. De la époco del Emperador a Felipe III. London •
310 , al que remitimos. 1991; y Carmen Sanz, "Representar en p alacio. Teatro y fiesta teatral en la corte de los Aus-
ro9. Introducción y notas de Camilo Mª Abad. Barcelona , 1966, p. 152. trias", en Reales Sitios (Madrid) 153 (2002) PP· 28-43.
no. lbidem. II6. Ferrer Valls, Noblez.a ... , cit. , pp. 185-186.
60 PALABRA E IMAGEN EN lA CORTE DE CLARA VOZ 61

En este contexto, resulta extraordinario el Memorial que Luís El Memorial de Luís Real de Gouveia ofrece, de hecho, otras
Real de Gouveia dirigió a Manrique de Silva en 1637, porque es- muchas noticias interesantes sobre los usos de la música cantada
te miembro de la casa de los Condes de Portalegre alardea de sus en las cortes y casas nobiliarias. Por ejemplo, se presenta a sí mis-
condiciones para el canto y de cómo fue requerido para mostrar mo como "o Davy [David] de sua senhoria", el Conde de Porta-
su arte por la Emperatriz María de Austria o por el Cardenal legre, "[. .. ] continoamente com huma viola [ ... ] asentado a
Bernardo de Rojasn7. Éste habría quedado entusiasmado en To- ylharga da sua cama, cantando". Así, gracias a su voz y sus desve-
ledo cuando le oyó "cantar dous ver~os ao orgao"; y ante la pri- los, asegura, Juan de Silva lograba desterrar sus "malencollias", el
mera, en r6or, habría cantado "as lamenta~ons de Yeremias [ ... ] mal padecido por los grandes que la música ayudaba a disipar.
no oratorio que tinha pegado a alcoba pera onde tinha grades" en Pero, volviendo a la memoria de la voz clara del Marqués de Al-
el monasterio de las Descalzas Reales de Madrid. mazán, recordemos que don Francisco también cantaba los sal-
Sin embargo, a Luís Real de Gouveia le habría sido imposible mos ante su familia y criados, ante los que también leía pasajes
seguir una carrera profesional como miembro de alguna capilla evangélicos en voz alta. La venerable Luisa de Carvajal nos pinta
musical. Cuando el titular de la Casa, entonces Diogo de Silva, una escena harto elocuente en la que, sentado Hurtado de Men-
conoció la propuesta que el Arzobispo de Toledo le había hecho doza en el aposento donde tenía sus libros:
para que ocupase una plaza vacante, cuenta nuestro frustrado can-
tor que don Diogo se lo prohibió porque quien podía ser canóni- " [. .. ] con un bufete delante y yo del otro lado de rodillas y los
brazos sobre la mesa, le oía leer una o dos horas, y a veces más,
go en la catedral no podía ser músico en su coro. "Ao senhor en la Sagrada Escritura o Santos Doctores , de donde empecé
Conde -dice- nao faltou mais que matarme, tomando o ceo com yo a hallar facilidad en entender latín, aunque no hacía más
as maos, dizendo que hum homen como eu nao avia de ser mu- que volverle en romance para que lo pudiese yo entender; y
siquo nem tal pensamento tivesse hum homem que era nobre". doña Francisca [de Mendoza] su hija, que muchas veces estába-
mos entrambas con él"n8.
Es más que probable que, áquí, Gouveia estuviera exagerando
su condición nobiliaria, ínfima en el mejor de los casos. No obs-
Dejando a un lado la posibilidad de que la escuchadora volviese en
tante, su testimonio revela que la nobleza no se avenía bien con
romance por sí misma lo que a ella y a su prima les leía el Mar-
una carrera asalariada como era la de los cantantes profesionales,
qués de Almazán, objetivo intentado por otras mujeres, como la
aunque él se esfuerce en encontrar ejemplos de príncipes y empe-
religiosa que disparataba al querer traducir los rezos del coro y
radores que habían cantado con ellos. A este respecto, introduce
para la que Antonio de Cáceres habría compuesto sus paráfrasis
un episodio de la vida retirada de Carlos V en Yuste, donde:
de los salmosrr9, es probable que, en efecto, el Marqués leyera o
"[ .. . ] pa~ando hum mestre da Igreja mayor de Sevilla chamado salmodiara en latín ante su familia y sus criados. El antes citado
Gerreiro [i.e. Francisco Guerrero] por ali lhe fizera servi~o de Martín de Azpilcueta en su Commento en romance [. . .J en el qual de ~ z
hum livro de mi~as, e chansonetas, e mandando cantar huma das
mi~as, vio o prior estar o emperador na sua tribuna cantando n8. Escritos autobiográficos ... , cit., p. 185.
huma das vozes e fazendo o compa~o". n9. "Carta del autor siendo frayle en respuesta de otra de una devota religiosa pidiéndole que
hiziesse esta obra la qual sirve d e proemio", en Antonio de Cáceres y Sotomayor, Paráphrasisde
los psalmos de David reduzidos al phrasisy modo de hablar de la lengua española en el senti<lo que los dixo el propheta
u7. BPDE, Cod. cxvr/r -18. Rem:itimos a ésta para las siguientes citas del Memorial en el texto. según que lo entienden lossanctos. Lisboa: 1616 .
PALABRA E IM AGE N EN LA CORTE DE CLARA VOZ

se trata de la oración, reconoce algunas razones en favor de que "las cortesanos en un juego dialogado de disimulación y prontitud.
missas se dixiessen en lenguaje volgar de la tierra do se dizen", También de la corte de Carlos V e Isabel d e Portugal proviene el
para, de inmediato, afirmar que "no concluye empero ser ello segundo caso de lectura en voz alta que queremos evocar ahora,
del todo para la attención necessario como algunes herejes lo han el de Luis de Saboya , el joven Príncipe de Piamonte a quien "si
afirmado" 120 . Entre esos casos que avalarían el recurso del latín hera en tiempo de ymbierno Jefanle chrónicas y gentiles histo-
presenta, entonces, los de "idiotas y rústicos" que "attienden me- ri as" 123. Además de esas lecturas en voz alta, el Príncipe "plati-
jor al Pater noster y al psalmo que dizen de coro que otros muy cava con cavalleros en cosas de toda gentileza después que havía
grandes letrados" 121 . cenado una o dos oras hasta que hera ora de retraerse" 12 4 .
Las prácticas l ectoras de Francisco Hurtado de Mendoza ven- Como vemos, lo oral era fundamental en la e ducación de un
drían a constituir una suerte de misión familiar para hijos y joven caballero de corte que se forjaba en pláticas que escuchar
criados de la casa , pero , de hecho , no son m ás que la versión de- y lecturas que oír. Lo mismo haría el Duque de Medina Sido-
vota de una larga tradición de lectura en voz alta, habitual en el nia, aquél que , si hablaba , hacía creíbles las sirenas de Home-
medio cortesano. Así, por poner sólo un par de ejemplos entre ro , y el marqués Francisco Hurtado de Mendoza con su voz cla-
los muchos posibles, recordemos, de un lado, el caso curioso de ra y muy apacible . Todos, además, se presentaban y despedían
la portuguesa M a ría Manue l, dama de Isabel d e Portugal , que con. aquellos saludos tan corteses que molestaban a Martín de
"leyendo ante la Emperatriz una siesta un libro de caballerías al Azpilcueta, quien hubiera querido que su voz siempre se llena-
Emperador", dijo : ra de oración. Todos, pero muy en especi al y pese a su mucha
de:vo ción , el Hurtado de clara voz quien , en cierta ocasión, ce-
" Capítulo d e cómo Don Cristóbal Osorio , hijo del marqués rró una carta a Luis de Requeséns besándole las manos " cien
de Villanueva , casaría con Doña María Manuel , dama de la
mil qüentos de veces " 125.
Emperatriz, reina de Españ a, si el Emperador p ar a después de
los días d e su padre le hiciese merced d e la encomienda de Es-
tepa. El Emperador dijo : "Torná a le er esse capítulo , Doña
María". Ella tornó a lo mismo, de la misma m anera, y la Em-
peratriz acudió diciendo : "Señor, muy buen capítulo y muy
justo es aquello" . El Emperador dijo : "Leed m ás adelante, que
no sabéis b ien leer , que dice: sea mucho enhorabuena ". En-
tonces ella b esó las manos al Emperador y a la Emp er atr iz por
la merced"l22 .

Además de presentarnos l a escena de una solazada lectura de


libros de caballerías en palacio , el caso de María M a nuel nos
recuerda, una vez más , la insistencia en el ingenio verbal de los
123. Doct~ina d',~ Príncipe d~,Piamonte , BNM, Mss. 18699-48. Sobre su figura y educación, véase infra el
!20. Gommento .. ., cit., pp. 226-227. capitulo F. He fe .
I2I. Idem, id, p. 225. 124. lbidem.
122. Luis de Zapata , Miscelánea, cit. , pp. n6-n7, 125· Praga, 21 de julio de 1575, FZ , Carpeta 72, 137.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE DE CLARA VOZ

APÉNDICE 1{ si sería bien echar 1500 cavallos a las espaldas del enemigo y por
otra parte ponerse a la frente con la demás gente. [ ... ]
Notas de dos intervenciones orales de Donjuan de Austria en la
campaña de 1578 durante la Rebelión de los Países Bajos según el [En Ebre a 20 de hebrero 1578 en consejo]
Libro de memorias de la Biblioteca de Catalunya.
[fol. 41r.]
Biblioteca de Catalunya, Mss. 2785.
Tejuelo: Papeles varios M.S. S.A.
1{ esta guerra es desygual de las ordinarias.
1{ en éstas procura cada uno assegurar su negocio.
[En narnur a 29 de enero 1578 en consejo] 1{ la presente requiere combatir y aventurar muchas vezes.
1{ el exemplo de la vitoria passada que si no se aventurara no se huviera.
(fol. 2lr.) 1{ esta guerra es peligrosa, pero mucho más no aventurando.
1{ esperar a proveerse de todo lo necessario sería nunca acabar.
S.A. 1{ con la vitoria a entrado el temor en bruselas y assí la an desampa-
1{ Dos cosas se an de pretender en la guerra. rado los que goviernan.
1{ seguridad reputación. 1{ si se anda a tomar villetas dará ánimo al enemigo y assí no le parece.
1I conviene juntar la gente, priessa a ello. 1{ por otra parte, emprender pla~a que no se aya de salir también es
1I tratar el cómo evitar la confusión. de inconveniente .
1{ alojar el vagage. 1{ viendo que brusselas es más fuerte que antes es de consideración
1{ cómo passará sin confusión la gente por el puente de narnur pues intentarla, aunque no a de ser la artillería la que la a dexpugnar sino la
no ay otro. ~apa.

1{ entretanto que se junta toda la gente si se reconocerá si se tornará 1{ aunque bruselas se a fortificado suelen estas fortificaciones ser
florefe si se hará lo mismo de sella. contra los deffensores.
1I si se va sobre florefe con 2 ó 3 mil hombres y el enemigo carga po- 1{ si tuviese su gente junta con 20 pie\'.as de artillería se resolvería de
dría ser que sucediesse algún inconveniente. yr sobre brusselas mayormente estando los soldados tan animados a tra-
1I debría se yr un día o dos antes que toda la gente esté junta. vajo lo que no sabe si harán yendo a otra parte.
1I lo de selles es sustancial y si se pudiesse haser seguramente impor- 1{ piense sobre esto y quando aya difficultad· si será bien ponerse so-
taría, no es plático pregunta a los que lo son. bre malinas si no trae provecho por el sitio traeríale por la reputación
y exemplo, viendo executar el castigo que mere\'.e tras la clemencia que
[fol. 2lv.) se a usado [ ... ]

1I quanto a reconoscer.
1I presupuesto el poco número de gente del enemigo la confusión etc.
/

II

Lo CABALLERESCO VISUAL
El 5 de marzo de 1583, Fadrique Furió Ceriol , gentilhombre de
la cámara de su Majestad, ingresó formalmente en la Hermandad
de Caballeros vinculada al Hospital de Sa ntiago de Madrid, a la
que también pertenecieron el Príncipe de Áscoli, Jerónimo Wal-
ter Zapata, el Marqués de Auñ ón, Fadrique Enr íquez o el Conde
d e Barajas 1 • La hermandad era una obra piadosa que , fundada en
1557, reunía a los caballeros y personas d e hábito militar resi-
dentes en la villa que " in~itado s y movidos con zelo de devoción y
charidad" y, ante la falta de hospitales , habían empezado "piado-
sa mente a curar a todos lo s pobres enfermos que e n el dicho
pueblo se hallaban assf
lo s que tenían cassa como los que no la
tenían"2.
Como miembro de esta Hermandad de Ilustres Caballeros,
Furió Ceriol hubo de ocuparse de asistir al ho spital de Santiago
di ariamente durante las semanas que le cupiera ser caballero se-
manero y, además , de visitar algunas de las parroquias en las que se
dividía la corte "para la cura que se a de .hazer en las cosas parti-

l. Asientos d e la j u n ta de 5 de m arzo de i583 , e n Libro en que setrata de losconstitucionesy ordenanzJJS


que nuestro mllJ sancto Padre Pío Qµinto por su bulla a con.fimiado o los m"Y il/ustres cavallerosy santa congregación
de los diputados de la Jelii:y coronado villa de Madrid acerca del ordeny administración del Hospital de Sanctiago, fol.
99r. Ex libris E scrigas Galán.
2. Breve de Pío V d e confirmación. de las o rd enanzas d e la her man dad , Ro tna , 5 de enero de
1572. Libro en que se trata .. . , fol. rr.-v. Se trataba de una congregación o u n a cofradía hospita-
laria similar a las que men ciona María J iménez Salas en Historia de fa asistencia social en España en la
Edad Moderna. M adr id : 1958, pp. 177-182.
70 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE LO CABALLERESCO VISUAL 71
culares de los pobres. Y para coger la limosna ordinaria de aque- Característica esencial de la sociedad estamental fue la de reco-
lla parrochia"3. Es posible que Cosme de Aldana se refiera a estas nocerse a sí misma, en sus jerarquías y en sus grados, viéndose en una
solicitudes suyas en un poema en el que alaba la caridad del va - casi infinita serie de fiestas y ceremonias que periódicamente y a lo
lenciano, que "de bivo zelo I arder se vee con luz perseverante" y largo del año re-presentaban la liturgia del orden plural que daba
que en compañía de "varones muy altos [es] muy preciado" 4. cuerpo a una comunidad. Puesto que, como se sabe, era un orden
Sin embargo, aunque la villa pudiera ver a estos ilustres caba- de partes que, aun siendo todas necesarias, no eran todas iguales ni
lleros recorriendo las calles y plazas de las parroquias que les ha- en sus privilegios ni en sus hipotéticas funciones, la visión de esa
bían correspondido o asistir semanalmente a la comida y cena de clásica sociedad de estados debería ser también desigual, garanti-
la enfermería del hospital, lo cierto es que el grado de cumpli- zando, al menos en teoría, una imagen diferenciada para todas y
miento de sus obligaciones no fue todo lo completo que cabría cada una de ellas. Una de las formas canónicas de reflejar en la
esperar , algo que, por otra parte, no sorprende ante las ejecuto- práctica esta estructura de desigualdad social no fue otra que reser-
rias de algunos de los hermanos. Por ello, en 1581, lajunta de la var y jerarquizar convenientemente espacios particulares para cada
Hermandad ordenó una serie de penas para los que desasistían su uno de los estamentos y, de esta forma, tanto exaltar como preser-
compromiso y, entre ellas, la de que "el que no uviere rresidido var la diferencia que era, así, vista, defendida y difundida.
ni venido a las juntas ni servido la semana que le cupiere no se Bien podría decirse, entonces, que la sociedad estamental con-
halle a la procesión y fiesta que conforme a las ordenanyas nuevas llevó una peculiar economía del espacio y, con él, de la visión de
deste ospital se a de hazer cada año"5. los distintos cuerpos sociales, siendo posible, por supuesto, que
Y es que también la caritativa cofradía de los ilustres contaba con se pretendiese romper ese cerrado y predeterminado orden de es-
la preceptiva ceremonia procesional y festiva que organizaban to- pacios vistos. Esto sucedía cuando individuos de un estado ocupa-
das las, digamos, congregaciones existentes en un lugar, fueran és- ban , es decir eran vistos, en el lugar que no les correspondería en
tas de carácter religioso o no; aunque, sin duda, casi todas ellas principio porque estaría reservado para los miembros de un esta-
acabaron por ponerse al abrigo de alguna advocación. Así se mos- mento superior o de una corporación más antigua o de rango
traban a los demás en una ocasión especial en la que daban cuenta mayor. Las sempiternas disputas a propósito de los lugares que
de su propia existencia y de la condición de sus componentes, re- debían ocupar, por ejemplo, grandes, nobles y letrados nos indi-
conocibles en el seno del grupo del que formaban parte y se exhi- can una enorme litigiosidad que, en suma, no era otra cosa que
bían. Salir en la procesión de los caballeros era publicar que se era enfrentamientos por dónde aparecer y ser visto.
uno de ellos, ilustre y generoso; por contra, ser condenado a la De Juan de Silva, Conde de Portalegre, se contaba que "entrando
pena de no figurar en la procesión ni participar en su fiesta priva- un día en una Y glesia, donde por haver mucha apretura, no tenía
tiva era también una manera de ser rebajado de dicha condición. lugar, se le ofrecieron ciertos Hidalgos en una mesa que ocupaba
mucha gente". Una vez sentado, uno de los hidalgos le preguntó al
3. Ibidem , fols. 1v. -2r. Por ejemplo, enjunio d e 1584 se asentó que Fadrique Furió asistiese a la
parroqu.ía de San Sebastián durante cuatro meses, de juli o a octubre. Libro ... , fol. u 4r.
Conde "si estaba a su gusto" y don Juan contestó: "la persona sí, la
4. El elogio .aparece en ?osine de Al.d~~a, Invectiva contra el vulgoy su malidicencia, con otras octavasy ver- autoridad un poco apretada" 6 .
sos. M~drid ' 1591. Cito p or la ed1cwn de Henry Méchoulan de El concejoy consejeros del príncipe.
Madrid, 1978. p. 233 .
5. Asientos d e !ajunta de 19 d e septiembre de 1581, Libro... , fol. 95v. 6. Avisos pol11icos, hislóricosy morales, c. 1660. Mss. Exlibris Escrigas Galán , olim Martínez Kléiser, §
"Galantería" , sin foliar.
72 PALAB RA E IMAGE N EN LA CO RT E
LO CABA LLERESC O VISUAL 73
Era la autoridad de los titulados la que sufría, la que exigía un ción entre el estado y el vestido 9 y , así, algunos moralistas es-
lugar de importancia mayor, distinguirse de la mesa de los sim- grimen la exigencia de una indumentaria específica para cada
ples hidalgos para ocupar un espacio en el que se viera su jerar- condición, como hace Alonso de Andrade, en 1643, al ocu-
quía superior. En otro capítulo tendremos ocasión de acercar- parse de cómo deben vestirse los estudiantes para ser siempre
nos a la cuestión de la pretendida reserva de espacios privilegiados reconocidos como tales, pues, "aunque la lengua calle, el ves-
para los ejercicios caballerescos , pero, antes, conviene que nos tido habla"ro .
ocupemos de la particular visualidad que reclaman para sí los En el caso de los caballeros de órdenes militares la regulación
miembros de la nobleza, los que podríamos calificar de defensores era expresa. Así, la Regla de Santiago prohibía que los caballeros
de una visión privilegiada de sí mismos en el seno de la sociedad de su hábito vistiesen prendas con colores que no fuesen blancos,
estamental.
prietos y pardos, permi tiendo, no obstante , Felipe II en 1$60 que
Aparte de la reclamación de una escena privativa para su fiesta, tambié n pudiesen vestir de morado y coloradorr . En el caso de
se hizo especial insistencia en una apariencia singular, sostenida, que algún caballero de la orden quisiere vestir de otra manera,
de un lado, en una serie de gestos que , convenientemente ejecu- debería solicitar una licencia especial, como hizo Pedro de Val-
tados, revelaran por sí mismos la condición egregia de sus actores dés, quien, felizmente , la obtuvo en mayo de l$68 1 Q .
y, de otro lado, en un vestuario adecuado, debiendo portarse con El rigor de la vestidura de los caballeros de hábito, tantas ve-
lucimiento de caballeros , en el sentido de vestirse y engalanarse ces no observado por supuesto , tenía que ver con su particular
como tales. Recordando el acertado título de un libro reciente, estatuto entre lo clerical y lo civil. En el caso de los demás ca-
educada la palabra , veamos cómo se educaba el cuerpo7.
balleros y de las damas las posibilidades eran mucho mayores 13,
aunque también tendrían que vestir de una manera determi-
nada para mostrarse como tales , es decir, como los meliores te-
VEST IR COMPUESTO EN CUERPO COMO PINO DE ORO
rrae, de forma que "quien los viesse los pudiese conocer entre
todas las otras gentes para saberles honrar" , como rezaban las
Como es bien sabido, la imitación del lujo exterior constituyó Partidas 1 4·. Así, la apariencia de los potentados debería ser bri-
un instrumento principal de la ascensión social, real o preten- llante y espléndida, como lo era la de Vespasiano Gonzaga Co-
d i da, que llega a su máxima expresión en la cultura barroca8,
pudiendo entenderse las pragmáticas sobre el lujo , de los ca- Véase J erónimo Castillo d e Bovad illa, Política para corregidoresy señores de vassallos en tiempo de pcv,y de

rruajes a los trajes, como una forma de regulación social a tra- guerra [1597]. Ambe r es : 1704, " D el ado rno del corregido r " libro i, capítul o iii, § 44 . La
d istincíón se seguía en la práctica, pudiendo identificar se traj es d e hombres d e letras, d e
vés del control de las apariencias más allá de las pre ocupaci o- cortesano, de estudian t e o, claro está, d e clérigo, véase Carmen Ber nis, El trajey los tipos sociales
en El Quijote. Madrid : Q002.
nes mercantilistas . En principio , debería existir una correla- 10. El estudianteperfectoysusobligaciones. M ad r id : 1643, p. 203 .
II. Reglay establecimientos de la ordeny caballería del Apóstol Santiago. Madrid : 1655 , títu lo vi (" Del h áb ito
y vesti d os de las per sonas de la ord en"), capí tul o iii ( "D e las vestiduras que han de usar los
7- A. Q u ondam y G. Patrizi (edrs .), Educare il carpo, educare la parola. Ro m a : r998. Véanse A ugus-
caball eros de la ord en ") .
tin Redondo (edr.), Le corps comme métaphore dans l'&pogne des w ie el wiie siéc/es. Du corps métaphorique
12. Aranjuez, 16 d e mayo d e 1568, AHPO , Reuillagigedo, Valdés, 20, 4.
aux métaphores corporelles. Par ís : l 99Q; y Le corps dans la sociélé espagnole des ;wie et xviie siécles. Pa ris :
1990 . 13. Véase Carmen Ber n is, ''La moda en la Españ a de Felipe 11 a través de l retrato d e cor te" , en
Alonso Sánchez Coelloy el retrato en la corte de Felipe JI [exposición}. M ad r id : 1990, pp . 66 - III.
8. Véase, por excelen cia, J osé Antonio M aravall , La cultura del barroco. Análisis de una estructura históri-
ca. B arcelo na : 1980. 14. Partidas L. r8, tít . 21 , part. Q. Citado por Castillo de Bovadilla, Política ... , cit. , libro i , cap ítu -
lo iii, § 44 .
74 PALABRA E IMAGEN E N LA CORTE
LO CABA LLE RE SCO VISUAL 75
lonna, " amigo de galas y de traerse bien y vestir bien siempre con asseo, y ceñirse con adorno , ajustando la possibilidad de su
conforme a los tiempos y a su edad y cargos que ha tenido, y trato con la de su caudal" , sin olvidar que las galas de los cria-
con joyas riquísimas y piedras pre~iosas" 1 5 . No obstante, tam- dos también hacen lucir a su señor.
bién existía una preceptiva cortesana del vestir que, como se Se propondría , por tanto, un vestir compuesto que mostrase,
ha indicado anteriormente, estaba puesta bajo al amparo de la bajo el signo de la sprezzatura cortesana, cuidado sin exceso en si-
categoría cortés del lucimiento. quiera mostrar que se ha cuidado. Las virtudes cortesanas del
"No consiste el lucimiento en las demasiadas galas, sino en el equilibrio y la autodisciplina saldrían a relucir en la debida co-
acierto bien correspondido de ellas". Así comienza su capítulo rrespondencia entre los adornos o en el buen gobierno de sa-
dedicado al "lucimiento" el tratado manuscrito Avisos políticos, his- ber ajustar adecuadamente la hacienda y la presencia tanto en
tóricosy morales, continuando con la advertencia de que "prodiga- su propia persona como en las de sus criados. Entre las adver-
lizar listones en rosas , cargar de adornos sin correspondencia, tencias , no obstante, surge un modelo de vestimenta consisten-
fuera de los términos que permite la gala, es estar adornado, pe- te en zapatos pulidos, medias bien hechas, capas prensadas, cal-
ro no lucido"r6. zones ajustados y trajes a la moda que expresarían bien la cali- 1

Como toda la literatura de corte, los Avisos proponen en el vestir dad de curiosidad y aseo cortés.
un medio mesurado entre la extravagancia de las demasiadas galas y El lenguaje complejísimo de las galas difí cilmente puede ser , 1:

ese odioso envés suyo que supondría el desaliño. Además , el anóni- sin embargo, apenas descrito pues las posibilidades en la práctica 1

mo autor de este tratado nos revela que la vestimenta no era cues- parecen haber sido incontables en atención a la condición, la
tión de mera apariencia lujosa, sino que vendría a reflejar la buena edad , el estado , la ocasión e , incluso, la estación. Un breve pasa-
crianza del caballero cortés y, en el fondo, podría ser juzgada como je de unos Diálogos de finales del siglo xvi nos ayudarán a calibrar
una suerte de manifiesto de su condición1 7. tal número de variaciones , asegurándose , a propósito del vestua-
Así , insiste, "no consiste el lucimiento en lo pulido del zapa- rio de las damas, que:
to , en lo bien hecho de la media, en lo prensado de la capa , en
lo ajustado del calzón, en la imitación del trage, sino en lo "Y aún más tenemos que en puro rigor de gala unos vestidos son
a propósito si haze sol, otros si está nublado, otros si llueve: pues
compuesto dé él", al tiempo que "vestir brocados y traer los
según esto conforme ha sido vario este día presente [la jornada
criados rotos , tener muchos cavallos y criados, aquellos flacos y en la que se sitúa el diálogo] avíamos de aver mudado muchos
éstos mal vestidos, más es obstentación de desgobierno que vestidos. Hasta en los lutos no falta desto porque, aunque parece
ambición de lucimiento " 1 8 . Sin caer nunca en el desaliño que que con una toca y una saya negra se avía de poder passar, asegu-
ro a vuesas mercedes que la que se quisiere poner el luto en toda
es causa de descrédito , el caballero, en suma, debería "pulirse
propiedad tanto por la muerte de sus parientes, como para ha-
zer vísitas de luto tenie ndo justa cuenta si es verano o invierno o
15. "Semblanza de Vesp asian o Go n zaga Colonna'', en Algunos hechos Jomososygenealogía de la Casa de los primavera que se podrán contar más de veynte posturas de obli-
C,,n.u>ga, BUV, M 5 .
gación de luto" 1 9.
r6. Avisos.. . , cit., §"Lucimiento", s.in foliar.
17 · Cfr. Pi err e Civil, ·~co rp s , vf:tement et socié té: le costume ar istocratique espagn o l d ans la
deuxieme moitié du xvie siecle" en A. R edond o (edr.), Le corps dans la société... , cit., pp. 3 07 - 19. Diálogos en que se muestra quanto convengan a su Magestady o sus vassa /los las reformaciones que se han propuesto
3 19.
convenir poro el desempeñoy augmento del Patrimonio de su Mogestady de todos sus vossallosy lafaci lidad para po-
r8. Avisos.. . , cit., § "Lucimiento'', sin folía.r .
ner/osen execución. S .l.' n .a. [c. 1594] , sin fo liar .

l
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE
LO CABALLERESCO VISUAL 77
El primero de estos Diálogos está dedicado a los trajes y a las joyas y En la Plaza Mayor de la villa, se había instalado un gran tablado
parece estar relacionado con las reuniones de las Cortes de Castilla cuadrado que tenía "dos entradas tan llanas que por cada una subía
que se prolongaron en la última década del reinado de Felipe II, más y bajava un carro", que sería el de los Nueve de la Fama. Poco a po-
en concreto con la pubhcación de las Pragmáticas2° de 1594. De he- co , a la Plaza iban llegando distintas cuadrillas de caballeros. Los
cho, los Diálogos pretenden justificar la adopción de medidas que re- pajes y pífanos que acompañaban al Conde de Palma iban "bestidos
cortasen el lujo en los vestidos, así como en el número de criados, y, de tela de plata más quajada de rribetes de tafetán amarillo y leona -
para ello, describen algunas prácticas habituales de la época con bas- do", mientras que sus padrinos "vestían casacas de rraso leonado,
tante realismo, no exento de interés. Por ejemplo, explican que "las calyas de lo mesmo y sombreros guarneyidos de plata tirada y oro y
1

damas han dado en vestir de negro (cosa no menos costosa que tris- berde". Tras este cortejo, hizo su aparición Pedro de Mesa, cuyos
te) sin ponerse nunca vestidos de colores, sino en días de casamien- padrinos vestían "a la tudesca de una tela rrajadilla de blanco y ne-
1

to y otros semejantes" por "ser tan costosas las galas"2 1 • gro, tafetanes blancos". Poca cosa comparada con lo que había sacado 1

Así, el negro había resultado ser una suerte de obligación para Juan de Gaviria, mantenedor de la justa, que llegó con pajes, cajas y
las damas y los caballeros, aunque, como también los vestidos ne-
gros eran caros, "apenas ay ninguno que los más días del año, no
pífanos vestidos "de tafetanes blancos y encarnados y calyas y jubo-
n es de tela de plata" y padrinos que lucían "calyas y cueras de rraso I!
vaya con un sombrero de fieltro y un herreruelo de paño negro encarnado guarnecidos con entorchados de plata de punta de dia -
largo, que parecen más escuderos o estudiantes, y aún no de los mante de tan quajado que casi no se befan los canpos del bestido,
más estirados, que galanes" 22. He aquí , de nuevo, la identifica- gorras adereyadas de perlas" 24 . [Véanse ilustraciones 4-8]. .
ción entre condición y traje. La autopercepción de la vestimenta como un elemento defini-
Si había algún momento en el que los caballeros demostraban su dor del grupo privilegiado adoptaba un perfil muy particular
verdadera condición ése era el de la fiesta 23; allí era donde tenían cuando el caballero y la dama viajaban a otros reinos, por lo ge -
que aparecer más lucidos y galan~s ellos mismos y sus criados, a los neral, en embajadas y legaciones. Caso extraordinario y bien co-
que daban libreas. Las descripciones de los trajes que se llevaban en nocido es el de Sigmund von Herberstein , quien acompañó su
esas ocasiones causan verdadera estupefacción por sus colores, la ca- Commentariolus autobiográfico con distintos grabados en los que
lidad de sus telas y las joyas que se portaban. Consideremos, como aparece retratado con trajes que le fueron regalados o llevó con
uno entre los muchos ejemplos posibles, las galas que se sacaron en motivo de sus embajadas en Polonia y Rusia y su misión ante So- 11
una justa caballeresca celebrada en Madrid en la década final del xvi. limán el Magnífico en nombre de Carlos V 25. [Véanse ilustracio-
nes 9-1Q]. Pero, como todos los viajeros, los legados también 1 I
20. Al asegurar que el primer coche fue usado por M argarita d e Parma, a la que llaman "herma-
na del Rey n uestro señor", es decir 1 Felipe II, su texto debe ser fechado con anterioridad a aportan noticias e impresiones sobre las cortes que visitan, algu-
1598. Sus continuas referencias a las pragmáticas nuevas acon sejan , asim ismo, datarlas ha- nas de las cuales tienen que ver con la vestimenta. ¡.
'1
cia 1594, fecha de publicación de las Premáticas que han salida este año de noventay quatro (Madrid ,
1594). De esta manera, cobran sentido las referencias a la Infanta (Isabel Clara Eugenia), el
Príncipe (futuro Felipe lrr) y la Emperatriz (María de Austria).
1
21. Diálogos... , cit. , sin foliar. Sobre la larga historia deJ color negro en la vestimenta, véase j o hn 24. ADA, Caj a l43-ro4.
Harvey, Men in black. London ' 1995·
22. lbidem.
25. Gratae posteritati Sigimundus Liber Baro in Herbestein N9berg et Guettenhag [. . .] actianes suas a puer ad annum us-
que septuagesimum quartum brevi commentariolo notatas reliqui. Vienna : 1560. Sobre su figura , véase
z3. Sobre la fiesta caballeresca como apoteosis de la cultura caballeresca d e corte, véase infra "F. Marija Wako unig, "Sigismun d von Herberstein", en Divus Maximilianus. Una contea peri gorUjani,
H e fe " .
i500- 1619 [exposición]. Gorizia' 2002 , pp. l 75-l8I.
!
1
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE LO CABALLERESCO VISUAL 79
En 1562, el embajador portugués en Madrid, Francisco Perei- encargo expreso de "aprender os trayos desta terra pera servicio
ra, se hacía eco de los comentarios que Pedro Fajardo, Marqués delrrey nosso senhor", teniendo el embajador que asentarlo con
de los Vélez, había hecho a su regreso de Lisboa, donde había "o melhor alfaiate"29.
cumplimentado al jovencísirno Don Sebastián y a Catalina de Sin embargo, cuando Domingos Manuel se trasladó a Castilla
Austria. En una carta de abril de ese año, Pereira trasladaba a la en el verano de 1566 se encontró con que su misión encontraba
Reina los elogios hechos por Fajardo y le decía que lo único que algunos obstáculos. Felipe II se había trasladado al Bosque de Se-
éste había criticado de la corte portuguesa era el modo de vestir, govia, donde iba a nacer Isabel Clara Eugenia, y aquel agosto de
y con razón, añade, porque "na verdade he ele tao desusado qua 1566 Madrid se había quedado sin sus mejores cortesanos y tam-
e ern toda a parte do mundo, que nao averá pesoa estrangeira que poco podría ver a los más galanes en Segovia. Escribe Pereira que:
o veja que o nao avorreya, principalmente a pouca diferenya que
ha nele dos nobres aos que o nao o sao"26. "Chegou este homem na pior conynctura que podia ser porque
Francisco Pereira indicaba tanto el carácter anticuado (desusa- ElRey nao quis que se agasalhase nenhuma gente da corte nesta
~idade [Segovia] pello qual todos seus criados e o Prin~ipe [D.
do) del vestir en la corte lusitana corno que no se observaran gran-
Carlos] se forao cada hum pera sua parte , de modo que Madril
des diferencias entre cómo vestían los nobles y el común. Pero, está só e esta ~idade sem nenhum modo de corte, senao com os
yendo un poco más allá, el embajador portugués proponía a Cata- secretarios"3° .
lina de Austria que se buscasen medios para introducir una refor-
ma "a lo menos em quanto ElRey nosso senhor he de tao ternrra Si el objetivo era aprender a cortar los mejores trajes cortesanos, el bueno
ydade para se no criar em vista de trayo tao rnalenconico"27. del sastre portugués sólo podría ver a los secretarios. No obstante,
El anticuado traje de corte portugués es calificado de melancó- Francisco Pereira intentaría enviarlo a Madrid para que empezase
lico y, por tanto , capaz de producir algún efecto poco adecuado a trabajar "en casa de algurn alfaiate que seya o mais pollido da te-
en la formación del joven rey,' a la sazón de apenas ocho años. rra e corn que o mais da corte faya" para que "torne o talho desta
La cuestión no debió parecerle baladí al embajador portugués terra ho mays en breve que seja possivel" 3r .
porque, cuatro años después, le recordaba a la Reina corno La correspondencia de Francisco Pereira a propósito de los
"rnuito tempo ha que lhe escrevi ho mao talho dessa terra e quao trajes de corte en Portugal y de la particular embajada del sastre
mal de vestir se faz nella"28. que envió Catalina de Austria testimonia la pretensión de iden -
Esta nueva carta de Francisco Pereira tenía que ver con una de tificar visualmente grupos sociales con una determinada vesti-
las más particulares embajadas que pueda pensarse en la cultura menta , algo que en la corte de los Avis no llegaría a producirse
de corte quinientista, pues Catalina de Austria había decidido adecuadamente al insistirse en que se diferenciaban poco los de
enviar a la corte de Felipe II al sastre Domingos Manuel con el los nobles, diferencia que, en cambio , sí que sería notable en la
corte de Felipe II, por más que el pobre de Domingos Manuel

26. Madrid, 17 de abril de 1562, ANIT, Conselho Cera/ do Santo Ofício, libro 105, fol. 36r. Agradez-
co a Federico Palomo la confirmación d e los d atos de esta carta.
27. lbidem.
29. lbidem.
28. Francisco Pereira a Catalina de Austria, Segovia, 20 de agosto de 1566, ANIT, Conselho Cera/ do Santo 30. lbidem.
Oficio, libro 210, fol. 3v.~4r. 31. lbidem.
80 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE LO CABALLERESCO VISUAL 81
1

mal podría empezar a cumplir con su objetivo al no poder ver alguna manera cansadas, o atadas"35. Y tras esta moda en el ves-
1

más que a secretarios a su llegada. Pero, ante todo, este pequeño tir, claro está, subyacía un canon de cuerpo, una manera espe- l 1

episodio demuestra el valor de representación social y cultural, y cífica de imaginarlo en sus dimensiones y proporciones que, le-
no sólo mercantilista, que se atribuía al traje cortesano, hasta el jos de ser totalmente natural, también fue modelado y, de algu-
1

punto de que cabía ocuparse de él para la educación de príncipes na manera, construido.


y, en términos más generales, para la emulación entre cortes. En su Concejoy consejeros del príncipe, Francisco Furió Ceriol no du-
Parece que, en especial, Domingos Manuel debería aprender a da en ocuparse con detalle "de las calidades del consejero en
cortar las calzas a la manera de la corte hispánica, encareciéndose cuanto al cuerpo", materia a la que dedica todo un capítulo de su
la habilidad de los oficiales que trabajaban en Madrid32. En efec- tratado36. Nuestro valenciano distingue entre cinco calidades que
to, como ha señalado Carmen Bernis, las calzas constituyeron mostrarían la calidad y suficiencia en cuanto al cuerpo para ser
uno de los elementos más característicos de la moda a la española elegido consejero del príncipe, a saber: edad, complexión o tem-
que fue imitada en media Europa33. La misma estudiosa, máxima peramento, tamaño, proporción y expresión facial. Así, el con -
especialista en esta materia, indica algunas características de esta sejero perfecto no tendría menos de treinta años y no superaría
moda a la española, a saber: los sesenta; sería de complexión sanguínea o colérica, pues los de
este temperamento son "sueltos, ágiles, sanos i de buen temple";
"La moda española tendía a aprisionar el cuerpo, a reducir al mí- en cuanto al tamaño, habría de ser ni muy pequeño ni muy alto,
nimo los movimientos posibles, a obligar a la cabeza a estar siem- "de mediano talle en el altor i grossura"; asimismo, tendría que
pre erguida. Favorecía así los movimientos graves, sosegados y al-
ser bien proporcionado, sin haber nacido "tuerto, giboso, coxo,
tivos, lo que estaba acorde con la fama que entonces tenían los es-
pañoles [. .. ] En el traje del hombre el torso, muy ceñido, parecía sin algún brayo o pie o pierna"; por último, la quinta calidad "es
estar encerrado en una coraza y no en una prenda de tela. Por el que sea bien cara do, i de buena gracia".
contrario las caderas tendieron a abultarse. A la silueta cuadrada, La argumentación de Furió se basaba en una suma de citas clá-
típica de la primera mitad del siglo en toda Europa, sucede otra
sicas, de Aristóteles a Galeno e Hipócrates, pero para el común
muy distinta que tendió a inscribirse en un triángulo"34.
también existía un canon corporal, quizá menos autorizado, pero
también exigente, que se cifraba en ser como un pino de oro, expre-
Los ya citados Diálogos de finales del siglo xvi que se ocupaban
sión máxima de la perfección corporal tanto de la mujer como
de las galas de las damas y caballeros se hacen eco de la constric-
del hombre. En el Vocabulario de refranesy frases proverbiales de Gonzalo
ción corporal que conllevaba la moda de la época, hasta el pun-
de Correas se recoge "Como un pino de oro" en el sentido de
to de que "por la mayor parte las damas con los vestidos pesados
"alabanza de algún mozo de buen talle"37. Y el mejor requiebro
y joyas no muestran su gallardía, porque con el peso de los di-
era, precisamente, decir esto de alguien, como dice Teresa Panza
chos vestidos y joyas, poco o mucho, no pueden dexar de ir en
del paje mensajero que le ha traído las cartas y los demás presen-
tes de Sancho gobernador (Don Quijote II, 50).
32. El embajador Pereira insinuaba a Catalina de Austria la conveniencia de que uno de estos
oficiales activos en Madrid pasase a Lisboa para ejercer su oficio durante algún tiempo. Ibi-
dem. 35. Diálogos.. ., cit., sin foliar.
33. "La moda en la España de Felipe II ... ", cit., pp. 70-73. 36. Concejo ... , cit., pp. 161-166. Remitimos a esta referencia para las siguientes citas en el texto.
34. Idem, id, pp. 66-67. 37. Edición de Víctor Infantes. Madrid ' 1992, p. 547.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE
LO CABALLERESCO VISUAL

La idea de que esta expresión significaba la plenitud física la re-


tenerse pálidas, como hacía Felipa de Mendonya de la que se es-
cuerda El Criticón de Gracián cuando la Muerte narra que, cuando
cribe que "tuvo alguna inclinación a comer búcaro, desapoderada
aún estaba haciendo su noviciado letal, había elegido como pri-
passión en muchas Damas, y como era tan delicada y tierna, ro-
mera víctima a "un moyo rollizo y bello como un pino de oro,
bávale el color de las mexillas y le tenía quebrado y macilento"4 1 •
déstos que hazen burla de mis tiros". Recuerda también esta par-
Junto a estos sacrificios (grebas y calzas cosidas para enflaque-
lanchina Muerte que hizo duelo toda la ciudad por el "mancebo,
cer las piernas, fajas y laminitas de plomo para reducir el pecho),
el más lindo" cuya "belleza ha malogrado la traidora" 38 .
la preceptiva de corte establecía una serie de ejercicios corporales
Ser como un pino de oro constituía, pues, el ideal corporal
que eran necesarios para la educación caballeresca. Así, Juan de
del Siglo de Oro y las damas y caballeros se sentirían honrados a
Silva propone andar a caballo (jineta y brida), esgrimar, tirar ar-
ser requebrados d e esta manera. Lo que es más, incluso podrían cabuz y ballesta y danzar42.
llegar a pasar grandes privaciones para tener un talle y apostura
A través de esos ejercicios, el Conde de Portalegre pretendía
que mereciera serlo. Luis de Zapata, por ejemplo, nos ha d ejado
que se adoptase una postura, sin afectación ni en el rostro ni en
el testimonio, que suele ser recordado, de todo lo que había he-
el cuerpo, es decir, una vez más la búsqueda de un ideal de natu -
cho para no ser grueso, imaginando toda clase de reparos, dice,
ral desembarazo compuesto que pareciese en todo natural. En
para evitarlo:
cuanto a las damas, Madame d'Aulnoy elogia su forma de andar
en parecidos términos, pues "las españolas no usan tacones; an-
"No cené en más d e diez años, sino comía al día sola una vez;
nunca bebí antes ni después vino, con lo que se engorda mucho ; dan muy de prisa con los codos pegados al cuerpo, sin levantar
no comí en grandísimo tiempo coc;:ido ; anduve algún tiempo los pies, como si patinasen" , pero todo esto "con soltura y gracia
vendado el cuerpo; dormí algunas noches con grebas para enfla- que no tenemos las francesas "43 .
quecer las piernas; vestía y calc;:aba tan justo , que era menester
Gracia y soltura sin afectación ni en el cuerpo ni en el rostro, he
descoserme las calc;:as a la noche para quitármelas (porque a la
noche a todo hombre se le engruesan las piernas), y cuando ha- aquí un ideal de movimiento y presencia de corte que se esperaba
bía sarao y danc;:ar con las damas a la noche en palacio, porque la poder aquilatar a través del baile. El citado Silva nos presenta la
cama enflaquece las piernas, me acaesció muchas veces para las danza como ejercicio principal para adquirir "gracia y soltura", in-
llevar delgadas estarme en la cama todo el día, con lo que al fin
dicando que "el danyar aprovecha para estar y caminar de buen ay-
salí, gracias a Dios , con mi intento39. r:
re y hazer reverencias sin desgracias y assí viene a ser más necessario
de lo que parece, y también lo es en cualquier tiempo que huviere
Las damas no parecen haber salido mejor libradas de la violen -
damas[. . . ] No os descuidéis de aprendello con curiosidad"44.
cia del canon corporal y algunas , según Madame d'Aulnoy ,
"cuando los pechos empiezan a desarrollarse los cubren con te-
nues laminitas de plomo y se fajan como se les hace a los recién 4I. Andrés Ferrer de Valdecebro , Historia de la vida del venerable padre maestro frqy Juan de Vasconcelos de la
orden de predicadores. Madrid ' s.a [1669] , fol. 8r.
nacidos"4° . Otras no habrían dudado en comer arcilla para man- 42. Cito la Instrucción del Conde de Portalegre por "Cinco piezas p ara u na práctica nobiliaria", en
nuestro lmogeny propaganda. Cap11ulos de historia cultural del reinado de Felipe 11. Madrid ' 1998. pp. 229-
230.
38. Edició n de Santos Alonso. C átedra ' 1993, pp. 777-778. 43. Cito ahora a la Cond esa por Agustín Conzález de Amezúa y Gabriel Maura Ca mazo, Duque
39. Miscelánea. Edición de Pascual de Gayangos. Madrid' 1859 , p. 67. de Maura . Fantasíasy realidades del viaje a Madrid de la Condesa d'Auln'!J. Madrid ' s.a. [1943?] p. 149.
40. Cito por UnviajeporEspañaen1679. Madrid ' s.a .. p. lSL 44. "Cinco piezas . .. ", cil., p. 230 .
PALAB RA E I MAGEN EN LA CO RTE LO CABALLERESCO VISUAL

La vinculación de la danza con un adiestramiento corporal que de advertir , que las palabras que se le diser en, sean primero muy
facilitase pararse , caminar y hacer reverencias sin contratiempos examinadas , y de muchos días pensadas [ . . . ]Al tiempo de la plá-
tica mire bien y no ande jugando de mano en mano con la go-
es bastante habitual y nos recuerda que, además de vestim e nta y
rra, ni esté mirando al r ey a la cara, porque de lo uno no taránle
cuerpo , el caballero y la dama deben aprender a moverse y a pre- de loco, y por.lo otro de liviano. Trabage también por no escu-
sentarse en palacio. Repárese que aquí volverá a aparecer la teoría pir, y mucho más por no toser: y si por necessidad fuere de lo
de la voz caballeresca , mezclada ahora con disposiciones más o uno, o de lo otro constreñido abaxe, o buelva un poco la cabe~a,
porque no dé al rey con el ressuello en la cara [. . . ] Gu árdese
menos precisas sobre la postura y el movimiento en el marco de
también de hablar con la cabe~a como con la lengua, ni tampo-
un espacio físico y ceremonial que conlleva una particular econo- co debe jugar con el dedo, ni dar de barba , ni guiñar de ojos:
mía temporal y gestual45. porque hablar con tan feos meneos, más pertenesce a truhanes,
Por ejemplo, en su Aviso de privadosy doctrina de cortesanos, Antonio y locos, que a cortesanos polido s. En las pláticas que con el rey
tornare , guárdese no hable más de lo que a él le toca, y calle lo
de Guevara se ocupaba del correcto modo de hablar y estar ante el
qu e a otro daña. Puede decir en lo que él ha servido, mas no el
monarca o, quizá mejor , el modo de callar ante él, porque el mal que otro ha h echo , porque allí no es lugar de murmurar,
franciscano aseguraba que a "los Cortesanos que quiere n en la sino de negociar"47.
Corte valer, y tener, tan necesario les es domeñar los corazones a
callar, como los cuerpos a servir" 46 . Guevara se ocupó con detalle Ni que decir tiene que, una vez más, hay que insistir en lo que la
de la cuestión, dedicándole un capítulo entero , el quinto , titula- preceptiva tiene de ideal y que la realidad de la vida en palacio no se
do "De la manera que ha de tener y de las cerimonias que ha de acomodaba siempre a esta sencillez de gracia y soltura con parlamen-
hazer el cortesano quando al rey ha de hablar " . V e amos , pues, tos discretos y atinados. El Luis de Zapata que declaraba acostarse
cómo presentarse ante el rey: con grebas de metal todo un día para que sus piernas fueran delga-
das y poder lucir en el sarao con las damas de palacio, reconoce tam-
"Ya que el cortés cortesano se determinare de al príncipe ha- bién que "un principal señor, que hoy vive descuidado de estas de-
blar, haga primero una muy profunda mesura y si el rey estuvie-
fensas [i.e. prohibiciones] , llegó a tanto extremo de gordo que no ca-
re assentado hinque una rodilla, y tome con la mano izquierda
la gorra, la qual ha d e tener ni arrebujada en las manos ni apre- be en las ordinarias sillas; tiene ancha silla hechiza [i.e. de industria];
tada en los pechos. Ora esté el rey en pie, ora esté assentado, no puede dormir sino sentado, que echado se ahogaría"48. Y a pro-
póngase para hablarle al lado yzquierdo , porque estando nos- pósito de cortesías, ceremonias y posturas corporales vale la pena re-
otr os a su mano yzquierda , tenemos al rey a la mano d er e cha.
cordar un caso de Juan Téllez Girón, Conde de Ureña, que recoge ·I
[. .. ] El que hablare al rey, dévele hablar baxo , y no muy apres-
surado , porque si le habla alto , será de los que allí estuvieren Melchor de Santa Cruz en su Floresta:
1:1
oydo , y si le habla apressurado , no será entendido. Es también
"Mandó [Ureña] a un criado suyo que llevase una carta a una se-
45. D e la p ercepción y uso de los esp acios por los cortesano s n os h emos ocupado en varios traba- ñora. Y quiriendo probar el habilidad de aquel criado, le dijo : 1'
j os a los que aquí remi timos : "Servir d e lej os. Imágenes y esp acios dd cursus honorum co r tesano Haz cuenta que soy yo la señora doña N., y entra por aquella
d e la Espa ña d e los A u strias" en Ram ó n Tam ames y otros, Europa: pr'!Yeccionesy percepciones históri-
cas. Salamanca ' 1997, pp. 71-85; "El esp acio en las fiestas y en las ceremonias de corte. L o puerta, y dame la carta, y yo preguntaré ; veamos si sabrás res-
cortesano como dimen sión" , en Alfredo M orales (dir.), Lafiesta en la Europa de Carlos V. M adrid, 1

2000, pp. 155-173; y 'Tiempo y esp acio en la corte de C arlos V. Vidas de palacio"en Carlos V.
Europeísmoy universalidad. l. La figura de Carlos V. M adrid-Granada ' 2 0 0! , pp . 47- 55 . 47. Idem, id., fol viii r.-v.
46. Obras. Valladolid ' 1539, "Aviso d e privados y doctrina d e cortesan os" . fo l viii r . 48. Miscelánea ... , cit., p . 57 . 1
!
86 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE LO CABALLERESCO VISUAL

ponder. A esta sazón el conde se estaba rascando los genitivos. El En los dos capítulos siguientes podremos ver cómo lo caballe-
criado entró por la puerta, como le fue mandado; y hecho el de-
resco visual se trasladaba a los retratos y llegaba a su apoteosis en
bido acatamiento, besó la carta, como le había avisado; y hincan-
do la rodilla en el suelo, se la puso en la mano. El conde la reci- las grandes fiestas de corte, donde la exaltación de la naturaleza
I]
bió, y le preguntó: ¿Cómo está la señora condesa? Respondió: egregia de la nobleza llega a su máxima expresión. Quedémonos
1 ·
Buena está, señora, loores a Dios. Preguntóle más: ¿Y el conde ahora, después de haber visto cómo se educaba la palabra, con es-
qué hace ahora? Respondió: Señora, estáse rascando ... etc"49.
ta teoría de la visualidad propia del cuerpo de caballeros y damas,
1
imaginando la sensación de los que pudieran ver a Francisco Fer-
Pero, volviendo a la preceptiva, ésta insistía en las virtudes de la i
nández de Castro, Conde de Lemos, y a Pedro Antonio Fernán- 1

danza para saber adentrarse en el espacio ceremonial de palacio y,


dez de Castro, Conde de Andrade, padre e hijo, bailar delante
también, para la guerra, en su caso . En la traducción que, a fina-
del Santísimo en el convento de las Clarisas de Monforte.
les del siglo xvii, Rodrigo Rodríguez de Velasco hizo de JI cavalier e
Apuntaba el jesuita Andrés Mendo en 1638 que:
la dama de Giovan Battista de Luca se puede encontrar una breve
exposición del "exercicio de baylar" en la que se postula que: "De Monforte nos escriven que en un octavario que haze allí la
Condesa monja [Sor Catalina de la Concepción, en el siglo Ca-
"El bayle se estima un exercicio muy proporcionado y conve- talina de Sandoval, viuda del séptimo Conde,], a la Concepción
niente al cavallero no solamente por ornato en las ocasiones de de Nuestra Señora en que está descubierto el Santísimo Sacra-
festines y bodas, sino sobre todo porque acostumbrarse a baylar mento el último día, quando avía mayor concurso, salió en
bien ayuda mucho a la agilidad y a saver tomar los contratiempos cuerpo el Conde de Lemos a danc;ar delante del Santísimo y tras
de alejarse o de aproximarse y offender en las ocassiones de él el Conde de Andrade, su hijo, niño de cinco años: acción de
combates de la guerra a pie, pero en modo que no se haga por grande edificación y devoción"5 1.
solo deleite y sensualidad y por introducción a la lascivia y otros
fines illícitos y de tal suerte que no se origine la offensa de Dios
o el peligro del alma"50. Pequeño espectáculo de corte señorial: el Conde de Lemos y su
hijo de cinco años danzan en cuerpo ante el mayor concurso de la
población en una iglesia. Un baile edificante y devoto en el que se
La cita es elocuente de la búsqueda en la danza de un ejercicio
condensaba toda una cultura de gestos y ceremonias visuales bien
completo que propiciase el dominio del propio cuerpo en rela-
codificadas que hacían destacar lo caballeresco.
ción con otros , alejándose o aproximándose con agilidad. En su-
ma, nos ayuda a concluir que detrás de prácticas como la vesti-
menta, la gestualidad o el movimiento corporal de caballeros y
damas cabe ver no sólo una apariencia, sino una voluntad de dis-
tinción estamental a través de la creación de una visión particular
de lo caballeresco.

49. Edición de Maximiliano Cabañas. Madrid ' 1996, pp. 179-180.


50. El cavalleroyla dama o discursosfamiliares, BNM, Mss. 17993, capítulo A-vi, II , sin foliar. 5L Sevilla, 16 de enero de 1638, RAH, Ms. 9/3672, fol. 181r.

·I
1
1 i

11

III
1
NOBLES Y ARTÍFICES
Los RETRATOS COMO SERVICIO CABALLERESCO


li 1

111:

11

111

En 1616, las cortes europeas siguieron con extraordinario interés


el caso de los Condes de Somerset, un escándalo de corte, con
conjura incluida, de perfiles casi teatrales o novelescos. El lord
chamberlain Robert Carry su esposa, Frances Howard, con la que el
favorito del rey Jacobo VI se había casado poco antes tras su rui-
doso divorcio de Robert Devereux, fueron juzgados por el asesi-
nato de sir Thomas Overbury en la Torre de Londres 1 • Ese mis-
mo año, desde Madrid el Duque del Infantado le agradecía viva -
mente al Conde de Gondomar que le hubiese enviado "los re-
trattos de los Condes de Somerse (sic)", rogándole, además, que
le envíase "una particular relación del sucesso destos condes" que
esperaba poder leer cuanto antes2.
Juan Hurtado de Mendoza besaba las manos a Sarmiento de Acuña
con todo reconocimiento por el servicio que le había prestado al
remitirle los retratos del Conde y la Condesa de Somerset, prota-
gonistas de aquel formidable escándalo, mostrándonos la existen -
cia de una circulación de retratos destinada a satisfacer la demanda de
noticias, en paralelo a la remisión de avisos y relaciones de sucesos.
No era, por supuesto, la primera vez que Diego Sarmiento de Acu-
ña se dedicaba a servir pronto a sus amigos en materia de pinturas.

l. Sobre el caso y sus formas d e difusión, véase Alastair Bellamy, Yh e politics of court scandal in eorJy
modemEnglond. Newscu/tureandthe Overbwyajfair, 1603-1 660. Cambridge' 2002.
2. Madrid, 2 I de julio de 1616, RB , M s. II-2170, 10 .
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE
NOBLES Y ARTÍFIC ES 93
Una carta que le fue remitida desde la corte en 1593 nos lo <linaria carta en la que J ean Baptiste Colbert advertía al Marqués
presenta así, siempre diligente, al tiempo que ofrece interesantes de Villars de algunas de las prácticas de los coleccionistas españoles
noticias sobre el mercado de obras de arte a finales del siglo xvi3. del pleno Barroco , herederos de sus abuelos quinientistas 6 •
Con toda discreción , el futuro Conde de Gondomar debería in-
Como se sabe, en 1672 Luis XIV envió a la corte del rey niño
teresarse, en Valladolid, por una Venus dormida, unos Paisajes fla-
Carlos II a los pintores Gabriel Blanchard y J oseph Cussat con la
mencos al óleo y un retrato de la Reina Doña Isabel que habían sido intención de "faire choix des cinquante plus beaux" cuadros de
de Cristóbal de Santisteban. Una vez identificadas las obras a la
Gaspar de Haro y Guzmán , Marqués del Carpio, que se preten-
manera habitual en la época, sin mención de autor, pero conve-
día llevar a Francia, pudiendo llegar a pagar hasta un cuarto de
nientemente descritas por sus temas, marcos y, en su caso, pro-
millón de /iures. Colbert le señalaba al embajador galo en Madrid
cedencia4, don Diego tendría que averiguar "sin que [el entonces que " Sa Majesté désire qu'avant toutes choses vous conveniez du
propietario5] entienda para quiénes , si quiere hender" las pintu- prix avec luy ou avec ceux a qui il aura laissé pouvoir", p e ro,
ras y, una vez hecho esto, "saber lo qué quiere por ellas i si las fia- además, debería extremarse el cuidado en que "tous les tableaux
rá por año i medio".
compris en son mémoire sont originaux" , porque:
Pese a la petición de absoluta discreción, los aspectos materiales
de la posible venta no se pasaban por alto, pues, continuaba el "[ ... ] il est quelquefois a craindre que l' on ayt fait faire des co-
corresponsal con insistencia : pies des ces beaux tableaux, qui sont si bien faites que l' on a pei-
n e de les discerner d ' avec les originaux, et qu' a pres avoir faire
"Ágame v.m. rnercé de abisarrne de la última rresulución, en to- voir les vrais originaux, l ' on p eut quelquefois substituer en la
do procurando v.m. rregatear todo lo posible y de manera que place de quelques-uns des copies que l' on a peine a démesler
no se nos encarezca y si me pareciere el precio acomodado yo in - dans la quantité" 7.
biaré a v. rn. letra a~etada de canbio para el dicho pla~o".
Blanchard y Cussat volvieron a Francia sin que se llegase a rea-
Una transacción en toda regla, con su sigilosa negociación de lizar la que, sin duda , hubiera sido una de las más importantes
plazos, forma de pago y precio, incluido un conveniente regateo ventas de arte del xvii. Sin entrar en el complejísimo mundo de la
con el propietario, aunque entre las mercancías estuviese una evoca- copia y falsificación en los Siglos de Oro, convendría, quizá,
dora Venus dormida . A este respecto , conviene recordar esa extraor- prestar mayor atención a esos aspectos materiales del coleccionis-
mo y mecenazgo de la nobleza del xvi y del xvii. La relación de los
3. Madrid , 2 de noviembre de 1593. RB, Ms. II-2149, 82 . Por desgracia , no es posible cono - nobles con artistas fue continua y fecunda, pero no siempre estu-
cer el nombre del corresponsal al hab erse tachado la firma , pudiéndose leer, a duras penas,
un muy dudoso "Manrique". vo aureolada por los brillo s desinteresados del benéfico kunst-
4. Por ejeinplo, la Vlnw se describí.a com o t• una pintura que tiene de una benus dunnida que tiene freund. Si, por ejemplo, consideramos las cantidades que un buen
marco dorado y tallado [?] que la conpró de la almoneda de don rrodrigo manuel". Ibidem.
5. Es probable que se tratase de Francisco Manuel López y Santisteban , hijo d el Cristóbal de número de titulados le debían aJuan Pantoja de la Cruz por dis- 1
Santisteban que fue propietario del vallisoletano Palacio de las Aldabas en la calle de T er esa ~
Gil. y que en 1594 solicitó autorización regia para vender las casas que acabaron siendo pa-
tintas obras y que aparecen reseñadas con todo cuidado en el tes- 1

lacio de Rodrigo Calderón . V éase J esús Urrea, Arquitecturay noble;ui. Casasy palacios de Valladolid.
Valladolid ' 1996, p. 22!. Teniendo en cuenta la vinculación de una antep asada familiar,
6. "Au Marquis de Villars, Ambassadeur á Madrid", Versall es , 8 d e s_eptiembre de 1672, en
Isabel d e Rivadeneira, con Isabel la Católica (ibi) , el "rretrato de la rreina ysabel" p or el que
se interesaba d corresp onsal de Gondomar quizá fuera de la Reina Caló líca. Pierre Clémen t (e dr.) , Lettres, instructionsetmémoiresde Colbert. Tome V. Pans' 1868, PP · 333-334.
7. Idem, id, p . 333·

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94 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE NOBLES Y ARTÍFICES 95


tarnento que el pintor de cámara otorgó en 1599, la impresión de pecial, como se sabe, franqueando las puertas de su magnífica bi-
una nobleza morosa y despreocupada en el cumplimiento de sus blioteca a curiosos y escritores12. Y qué mayor gesto de caballero-
obligaciones con los artistas es abrurnadora8. sidad que ofrecer como presente el retrato de uno mismo.
Por otra parte, ese mismo testamento es un más que elocuente En reconocimiento del apoyo prestado en la empresa del Pe-
testimonio del continuo recurso a los retratadores, corno se decía ñón de Vélez de Gomera en 1564, Felipe II mandó visitar a Fran-
en la época, y, en general, a los artistas por parte de la nobleza his- cisco Barreta, antiguo gobernador de la India y por entonces ca-
pánica. La larga convivencia de la nobleza con las obras de arte la pitao-mor das galés portuguesas, con "un retrato de mi persona en
acertó a definir con palmaria sencillez el jesuita Lorenzo Ortiz una cadena" 13. El cronista Diogo do Couto, que da cuenta del
cuando , en 1677, aseguró que "dar con mediano acierto el voto en hecho en su Década Nona de Asia , añade que se trataba de una lámi-
la pintura es indicio de aver nacido entre paredes bien adornadas"9. na de oro, con su argolla y cadena gruesa, que, por tanto, debió
En esto, no es casual que una de las primeras noticias del con- ser similar a esos retratos en una medalla cuya mención es frecuente
sumo cultural de un bibliófilo tan extremado como fue el Conde de encontrar en la documentación y que también aparecen en algu-
Gondornar no sea la compra de libros, sino, precisamente, el nos retratos de personajes de la época1 4. Sin embargo, lo que
pago en 1584, con apenas diecisiete años, "de los santos que hace especialmente interesante esta noticia es que Couto decidió
mandó pintar por sí el señor don diego" en una errnitaro. Pero, trasladar con ella la carta que el rey había remitido a Barreta con
volviendo, a la carta en la que se le rogaba que fuese mediador aquel retrato suyo 15. En dicha carta es el propio Felipe II quien
en la compra de aquella Venus dormida, quizá, lo más curioso de explica el sentido que cabía atribuirle a su presente:
ella se encuentra en los términos en los que la petición le era di-
rigida a Diego Sarmiento: "suplico a v.m. me aga esta merced, "El buen successo de la empresa del Peñón yo le pongo más a
vuestra fortuna que a mi potencia, siempre le esperé tal como
que será para mí rnui grande i le suplico perdone este trabajo, estuve certificado que hiva Dom García de Toledo ayudado de
que no faltará en qué yo sirva a v.rn. en rretorno dél"n. vuestro fabor. El trabajo que en ello tuvistes os agradezco mucho
Trabajo por trabajo, merced por merced , su mediación en la y os quedo por él en mucha obligación, y no supe al presente
venta de las pinturas era entendida como el servicio de caballero con que os lo pueda pagar y agradecer, sino embiándoos un re-
trato de mi persona en una cadena, para que con ella me tengáis
bien criado que sabría mantener la discreción necesaria para no prezo [i.e. preso] todos los días de vuestra vida, para lo que os
descubrir al comprador e, incluso , la disimulación precisa para cumpliere"16.
que el precio final fuera el más acomodado posible. La carrera del
Conde de Gondornar está llena de servicios de este tipo , en los que
un caballero corno él podía sacar a relucir su liberalidad, en es- 12. Véase una cumplida semblanza de don Diego en Ian Michael, "O primeiro Conde de Gon-
domar (1 567-16~6), home e imaxe", en Marpormedio. VXornadasdecultu raga/ega, Unhavisiónde
GoliciadendeoReino Unido. Lugo, 2000, pp. 81-96, remitiendo a la bibliografía que acompa-
8. "Testamento de donjuan Pantoja de la Cruz. (Pintor de Cámara de Su Majestad). (23 de ña el artículo.
julio de 1599)'', en Antonio Matilla Tascón (edr.), 1estamentos de43personajesde/MadriddelosAus- 13. Diogo do Couto, "Copia da carta de E!Rey Filippe'', DécadasdaAsia [nona]. lisboa Occidental,
trias. Madi-id' 1983, pp. 101-109. 1726, p. 552.
9. "'!emoria, entendimientoy voluntad. Empresas que enseñan_y persuaden su buen uso en lo mora0' en lo polrtico. Se- 14.. Cfr. P.E. Muller,Jewels in Spain, 1500 - 1800. New York' 1972, pp. 43.50;Juan Miguel Serre-
villa' ¡677, fol. 26r. ra, "Alonso Sánchez Coello y la mecánica del retrato de corte" en Alonso Sdnchez Coelloy el retra-
ro. ARG, Rea/Audiencia, legajo ro15/63, Pleito de Diego Sarmiento de Acuña con Juana de Acuña, su madre, so - to en lo corte de Felipe lI [Exposición] . Madrid, 1990, pp. 53-54.
bre fos gastos que tuvo duran te su matrimonio con Beatriz Sarmiento, fol. 33 v. 15. La carta corrió también en copias manuscritas, como la que se encuentra en BA, 50-V- 27 n° 7.
u. RB, Ms. II-2149, 82, cit. 16. "Copia da carta de El Rey ... ", cit.
96 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE

Al enviarle una lámina de oro con su retrato , se estaba, en pri-


mer lugar, recompensando a quien había servido bien y, a juzgar
por los cuatro mil cruzados hasta los que Diogo do Couto eleva
su precio, esto se hacía espléndidamente. Pero, por encima del
elevado valor que pudieran alcanzar metal y hechura, aquel rega-
lo precioso tendría que ser entendido como el signo de la deuda
personal de gratitud que Felipe II reconocía abiertamente haber
contraído con Francisco Barreto. Éste, valga la expresión, lleva-
ría a su Majestad Católica, figurado en el retrato que él mismo le
había entregado, colgando de una gruesa cadena, "para -como
escribía el propio rey- que con ella me tengáis prez.o todos los días de
vuestra vida, para lo que os cumpliere"r7.
Un testimonio como éste nos recuerda, una vez más, que para
la cultura europea de la alta Edad Moderna un retrato, fuera del
rey o no, podía servir para otras cosas que para la simple figura-
ción de la presencia de una persona y lo que es más, raramente
servían sólo para esto último. r8
Sin duda, la época conoció retratos cuyo objetivo era el de re-
gistrar la vera facies de los individuos, sus rasgos considerados casi
materialmente, como esos retratos que se enviaban a las fronte-
ras y puertos para que los oficiales descubriesen a prófugos de la
justicia o a quienes debían cumplir penas de destierro o aleja-
miento. Entre varios casos posibles, como el de Gonzalo Chacón
o el del Conde de Ribagorza en tiempos de Felipe II, a este tipo
corresponderían los retratos del príncipe americano don Diego
Luis, descendiente de Moctezuma, que también el Rey Pruden-

17. lbidem. Cursivas nuestras .


18. Cfr . Javier Portús, "Soy tu hechura . Un ensayo sobre las fronteras del retrato cortesano en
España , en Fernando Checa (dir.) , Carlos V. Retratos de familia. Madrid ' 2000 , pp. r8r-2r9;
Lorne Campbell, Renaissanceportraits. European portrait-painting in the 1,¡.th, 15th and 16th centuries. New
Haven-London, 1990; AnnemarieJordan, "O Maneirismo e o retrato de corte em Portu-
gal: as fontes, as inova~5es e a importa~ao de um estilo", en Vitar Serrao (dir.), A pintura ma-
neirista em Portugal. Arte no tempo de Camoes [exposición]. Lisboa ' r995, pp. n4- I2I; Juan Miguel Se-
rrera, "Alonso Sánchez Coello y la mecánica del retrato ... ", cit.; y Garlo Ginzburg, "Le I . - Alonso Sánchez Coello, Retrato de Juana de Austria con la perrilla Asicomovós [?].
peintre etle bouffon, le Portrait'de Gane/la dejean Fouquet", en Revuedel'Art (Paris) III (r996), Patrimonio Nacional, Monasterio de las Descalzas Reales, Madrid. lnv. Nº
PP · 25-39.
PN 006n330
3. - Pedro Díaz Morante, Los más hablan comoyo. Biblioteca Nacional, Madrid.
Bellas Artes, Inv. 12990.

4, - Giovanni Guerra, dibujos d e la serie Alexandri Farnesii Ducis Parmae et Placentiae


2. - Tiziano, Retrato de Antoine Perrenot, Cardenal Granvela. Kansas City, The N elson- equitisqueAurei Velleris heroica acta. Biblioteca Nacional, Madrid. Bellas Artes, Bar-
Atkins Museum ofArt. lnv. 30 - 15. cia 7425 .
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5 y 6 - Giovanni Guerra, dibujos de la serie Alexandri Farnesii Ducis Parmae et Pla - 7 y 8 - G iovanni Guerra, dibujos de la serie Alexandri Farnesii Ducis Parmae et Placen -
centiae equitisqueAurei Velleris heroica acta. Biblioteca Nacional, Madrid . Bellas Artes, tiae equitisque Aurei Velleris heroica acta. Biblioteca Nacional. Madrid . Bellas Artes,
Barcia 7425; Barcia 7437 recto; Barcia 7437 vuelto; Barcia 7486 recto; Barcia Barcia 7425; Barcia 7437 recto; Barcia 7437 vuelto; Barcia 7486 recto ; Bar-
7486 vuelto. cia 7486 vuelto.

L.
11

f.LC1GIO AL RETRATO DEL EXCELENTlSSl\f_O


fcí1<,r Oon Aluaro de BJ~án. MJrquts dr Saolt:.1 Crnz, fr iior de: 13 · Vr 1ih ·lti <;,¡_,
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'Dtl l.Kmci,,.J;, M•/.¡..r, é< f'l''"'"-

9, ro , II y 12 .- Retratos de Sigmund von Herberstein con distintos trajes que


llevó durante sus embajadas . Gratae posterítatí Sígimundus Líber Baro in Herbesteín Nry - 13. - Álvaro de Bazán . Cristóbal Mosquera de Figueroa , Elogio al retrato del exce -
berg et Guettenhag [. .. ] actíones suas a puer ad annum usque septuagesímum quartum breví com- lentíssimo señor DonÁlvaro de Barán, Marqués de Santa Cruz, señor de las villas del Visoy Valde-
mentaríolo notatas relíquí. Vienna: 1560. peñas, Comendador m~or de León, del Consejo de su Magestady su Capitán General del Mar Océ-
anoy de la gente de guerra del Rrgno de Portugal. (S.I. : n.a. [1586]) ·

L_ _ 11
NOBLES Y ARTÍFICES ro5
te, "sin dexarle bolver a las Indias", ordenó poner "en los puer-
tos porque no passara a ellas" y de los que todavía se conservaría
uno en La Coruña en 1682, según un reivindicativo memorial de
la condesaJerónima María de Moctezuma que se reclama "quarta
nieta del Emperador" mexica1 9. Imaginamos que también debe-
rían buscar una identificación máxima retratos como, por ejem-
plo, los de "dos hombres que dizen quieren matar al Rey" que le
fueron enviados a Luis XIII desde Holanda en r6r7 y a propósito
de los cuales informó Ferdinand von Boischot al Conde de Gon -
domar en una carta elocuentemente cifrada2°.
A partir de estos retratos de absoluta similitud se abría un am-
plio registro de piezas en los que convendría hablar, propiamen-
te, de verosimilitud en la representación, de adecuación retórica
entre la condición y el estatus del modelo y su plasmación vi-
sual21. El caso máximo sería, claro está, el de los retratos de apa-
rato y majestad, en los cuales, si creemos a Francisco de Holanda,
ni siquiera sería necesario esbozar los rasgos particulares para re-
conocer una identidad regia. Así, en uno de los diálogos de su De
la pintura antigua, traducida por Manuel Denís, se propone que:

"Deseo, queriéndolo Dios, cuando comenzare a debujar los retra-


tos de sus altezas, o del Rey o de la Reina, que sin pintarle aún los
ojos, ni la nariz, ni la boca (que son cosas y indicios por donde se
conocen las personas cuando están bien pintadas), de hacer sola-
mente en la fación y perfil o talle de la cabeza, o del vestido, o del
cuerpo, que quien quiera que el tal comienzo viese, diga sin duda
14. - Jan Cornelisz Vermeyen y Pieter Coe- ser aquél el Rey o la Reina no teniendo aún nada en el rostro, sino
cke van Aelst (cartón) y Wilhem Panne - solamente en el primer rasgo y talle que hace la hechura de la ca-
maker, La reunión de las tropas en Barcelona, ta - beza y del cuerpo, y esto porque lo tengo yo por mucho, deseo de
piz de la serie La conquista de Túnez. Patrimo - lo hacer" 22 .
nio Naciona l , Madrid. lnv. Nº PN
rooo5908
15. - Detalle de Jan Cornelisz Vermeyen y
19. RAH, Ms. - 9/3633, 16. Cfr. Salvador Andrés Ordax, "Los frescos de las salas romana y meji -
Pieter Coecke van Aelst (cartón) y Wil- cana del palacio Moctezuma de Cáceres" en Norbo -Arte (Cáceres) V (1984).
hem Pannemaker, La reunión de las tropas en 20. París, 14 de junio de 1617, RB , Ms. II-2124, 213.
21. Véanse las obras citadas supra en nota 18 y la bibliografía a la que remiten, en especial la obra
Barcelona, tapiz de la serie La conquista de Tú -
ese:µc ial de Fernando Checa.
nez. Patrimonio Nacional, Madrid. 22 . Edición de Elías Tormo. Madrid' 1921, pp. 277-278.
1

l1
106 PA LABRA E IMAGEN E N LA CORTE
T-- NO BLES Y A RTÍFICE S ro7
Tanto podía el arte. No obstante, las personas debían ser reco- so con todo detalle en una carta a Maximiliano de Austria, a punto
nocidas individualmente en su representación pictórica, aunque de convertirse en Maximiliano 11 , cuál era el verdadero aspecto de
fuesen príncipes o monarcas. Incluso el médico Juan Cornejo Don Carlos al enviarle en julio d e 1564 el retrato del Príncipe que
alardeó , en 1594, de poder determinar las enfermedades de una acababa de terminar Alonso Sánchez Coello por encargo suyo y
persona a través de su retrato, siempre, claro, que éste fuera de que, por si sus palabras no eran suficientes, encomendó al caballe-
"dibujo muy al bivo ", como hizo con Ippolito Aldobrandini , ro Herberstein , que llevaba consigo la pintura, que volviera arela-
Clemente VIII, al que diagnosticó gota después de ver un retrato tar todas las diferencias entre lo real y lo pintado cuando lo entre-
suyo en la nunciatura madrileña:
gase en Viena25 . Pero, además, en el caso del encadenado que Feli~e
11 envió a Francisco Barreto sale a relucir la posibilidad de cons1 -
"El qual me representó, y significó muy a punto en todo el vulto
derar los retratos reales como, de un lado, instrumento al servício
la edad competente a la disposición y compostura de p artes , y
miembros principales, y la corpulencia de carne y sangre , con lí- de la política monárquica y elemento , de otro, de una espe cífica
neas claras , y el color bien sano en la superficie, acompañado cultura de corte, pues , recuérdese, quien añade un valor extra-ar-
todo , y como empapado de un no sé qué Divino , impresso en el tístico a su retrato no es otro que el propio monar ca.
vener able y jocundo aspecto del rostro , y sus cinco partes, bien
Junto a las nociones de amistad y servício 26 , la cultura cortesana
tra~adas y d ispuestas en una agradable propor ción, con la cabe~a
algo prolongada , un poco calba , abundante d el cabello, algo en- de la alta Edad Moderna europea se recreó en la idea de don hasta
trecano como el pelo de la barba , la frente grande , tersa y lisa, elevarla a categoría esencial de sus particulares habitus mentales 2 7.
los ojos ~arcos m edianos , no torvos ni hundidos, bien compues- Ser liberal era uno d e los r asgos que siempre deberían adornar al
tos, h ermosos y muy graves, en el mirar muy bivos y relumbran-
caballero, quien , ajeno a todo interés en su ino cencia, servía ge-
tes , con grande abundancia de espíritus vitales, donde se repre-
sentan como en espejo todos los movimientos del hombre, las nero samente a cuantos tenía , como a iguales , por amigos o a
iras o mansedumbres , las passiones, o p r opensiones interiores a quienes se debía, bien como a superiores, bien para devolver el
vicios, o a virtudes, o enfermedades, las fuer~as corporales y va- servicio que , t a mbién con liberalidad, se le había p r estado. En
lentías , y la grandeza de ánimo y p echo en todas suertes y las ani-
mosidades y cobardías "23 . esa, con propiedad, cultura del don el regalo se convirtió en un gesto
casi necesario porque expresaba amista d y servicio 28 .
Cartas autógrafas y retratos -éstos en cualquiera de sus soportes
He aquí un magnífico ejemplo de la lectura de un retrato en el si-
posibles- parecían especialmente indicados para cumplir con esa
glo xvi , donde se va de los rasgos físicos a las pasiones, vicios y vir-
tudes que esos mismos rasgos revelan o proclaman. Por ello , se en- obligación del don , en especial cuando se trataba de personas que se
t enderá que , por lo general , los retratos siempre disimulasen de algún
25. Dietrichstein a Maximiliano de Austria, Madxid, 4 de julio de 1564. Ahora en Friedxich Edehnayer
modo la verdadera presencia de las personas retratadas, con ese ca- (dir.), Die Korrespondem:. der Kaiser mil ihren Gesandten in Spanien. Band 1. Der Briejivechselzwischen Fe~dinand /. ,
Maximilian JI., undAdam von Dietrichstein 1563-1 565, bearb eitet von Arno Strohmeyer. Munchen '
so quizá extr emo y de sobra conocido que son los retratos del Prín- 1997 , 11 0 43. Se trataba del retrato de D on Carlos hoy en el Kunsthisto riches Museum de Vie-
11

cipe Don Carlos 24 . Recuérdese que Adam von Dietrichstein expu - na q ue se d ocumentó en H . Z immerrnann, "Zur Ikonograph1e d es Hau ses H absburg. II . An-
gebliche und Wirkliche Bildnisse des Don Carlos", en]ahrbuch der Kunsthistorischen Sam mlungen des 1¡¡
Allerhiichsten Kaiserhauses CWien ) 28 (1909 -1910) PP · 153-170.
26. Cfr. Sylvie D eswarte, JI "peifetto cortegiano" D. Miguel de Silva . ~orna ' 1989. .
23 . Juan Cornejo , Discursoy despertador preservativo decorrimientosy enferm edades dellos. S.!. [Madrid], n. a.
Antó nio Manuel H espan h a, "La economía de la gracia , en La grac w del derecho. Econom1a de la
[1594] , fols. r3v. - r4r. 27 .
cultura en la Edad Moderna. Madrid ' 1993, PP· 151- 176 ·
24. Véase Gabriela Betz, DieBildnisse desDon Carlos. Fran kfurt am Main , 1997.
Cfr. N atalie Zemon D avis, Thegiftin 16th centuryFrance. Madison ' 2000.
108 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE
-,-- NO BLES Y ARTÍFICES 109
hallaban separadas por la distancia y que, mediante ellos, mantení- Don Pedro y el Gran Duque de Alba, servirían al Archiduque
an un remedo de íntima conversación, con las primeras , y cerca- Fernando en su curiosidad y obrarían como verdaderos caballeros
nía, claro está, con los segundos. En el mencionado caso de Fran- enviándole sus retratos y las armas que habían llevado, el uno en
cisco Barreta, Felipe II recorría el camino habitual del cortesano la campaña portuguesa contra el Prior do Crato, el otro contra la
que tiene que devolver un servicio, el cual, liberalmente prestado,
Liga de Esmalkalda.
no se puede satisfacer con cantidad alguna, sino mediante una car- Como se sabe, el contenido de la "muy rica sala" de Fernando del
ta y un retrato que lo hacen doblemente presente. La extrema libe- Tirol fue publicado por Jakob Schrenck von Notzing en 1601, di-
ralidad de su rango (maxima largitio) le obligaba a que el retrato se fundiéndose, así, la extraordinaria colección de armas y retratos que
pintase sobre oro, pero el gesto de enviarlo -de enviarse- podía ha- había atesorado el Archiduque en su Armamentarium heroicum de Am-
ber sido compartido por buen número de sus cortesanos.
bras y, con ella, las hazañas y la caballeresca liberalidad de quienes,
Hans Khevenhüller, embajador cesáreo en la corte de Felipe 11, como el Duque de Alba, le habían franqueado armas y retratos3°.
actuó como agente en España, valga la expresión, del Archiduque A formar parte de uno de estos parnasos de héroes militares tam -
Fernando del Tirol, que deseaba nuevas piezas para completar su bién fue llamado el Marqués de Santa Cruz, pero, en este caso, se
galería/armería de "príncipes, señores y caualleros señalados por trató de una invitación del emperador Rodolfo 11 hecha a través
la guerra". Vuelto de la jornada de Portugal en 1583 en la que del Conde Trivulcio. Para conmemorar el gesto se imprimió un
había acompañado a la Emperatriz María, escribió la siguiente libro con un elogio ad hoc de Cristóbal Mosquera de Figueroa, cu-
carta a don Pedro de Médicis:
ya portada, acompañada, cl_aro, del preceptivo retrato, procla~~­
ba el honor recibido por Alvaro de Bazán y el generoso serv1c10
"El serenísimo Archiduque Fernando anda juntando con gran -
de curiosidad y diligencia todos los más retratos que puede hauer que prestaba al Emperador3 1 [Véase ilustración 13]:
de príncipes, señores y caualleros señalados por la guerra y ansi-
mismo las armas con que los dichos se hallaron siruiendo y pe- El Conde Trivu/z:.io Caballerizo Mr:Jor de la Emperatriz.pidió al Excelentíssimo
leando en alguna jornada para con todas estas memorias adornar Marqués de Santa Cruz. su retratoy armas por orden de la ~agestad del Emp:ra-
una muy rica sala y assí estos días me ha escrito u mandado que dor Rodolpho segundo de Alemaniay rry de Bohemwy Ungna. Y~ esta oc~sswn se
de su parte pidiesse a V.Exa . tuuiesse por bien darle su retrato y hJz.o el presente elogio o comentario. Elogio al retrato del excelent1ss1mo senor ~on
las armas que ha traydo y con qu_e ha seruido a su Magestad Ca- Alvaro de Bafán, Marqués de Santa Cruz, señor de las villas del Visoy Valdepenas,
thólica en esta jornada de Portugal, como el señor Duque de Comendador mr:Jor de León, del Consejo de su Magestady su Capitán General del
Alua tanbién lo hizo algunos meses atrás, dando a su Alteza las Mar Océanoy de la gente de guerra del Rryno de Portugal3 2 •
con que siruió en la guerra de Alemania. Supplico a V.Exa. sea
seruido de complazer a su Alteza en esto que le pide y mandár-
30. Augustissimorum imperatorum, serenissimorum regum, atq_ue archiducum, ilfustrissimorum prin~ip~m, necnon comi~
melo entregar a mí, pues tengo orden para ello, porque demás tum, baronum, aliorumque clarissimorum virorum qui aut ipsi cum imperio duces Juerunt, aut m m~em praeJe.ct~ns
del mucho contentamiento que recibirá con ello, será para mí insignioribus laudabiter Juncti sunt, verissimae imagines & rerum ab ipsis domi, forisque gesta':'nt s~ccmtae descripho-
muy particular m er~ed que me h ará en lo mismo V. Exa. Cuya nes. Quorum arma aut integra aut horum partes, quibus inducti, usique adversus hoste~ ~ero1ca,fa~mora p~trarunt aut
quorum auspiciis tam prospera quam adversa fortun a res magnaegestae suni, a ~eremss1mo Prmcipe Ferdmando, A~­
persona Exma y estado guarde Nuestro Señor y prospere como chiduce Austriae [. .. ]opus. Oeniponti, r6or. En efecto , Fernando Alvarez de T~!ed_o aparece efi-
sus más seruidores desseamos. De Madrid"29. giado en el Armamentarium heroicum como ''Ferdinandu s Toleta~us Alb~e Dux : sin folia~.
3r. Cfr . Cynthia Burlingham, ·~Portraitu re as propaganda~ p~·1ntmak1ng durin~.~he re1gn of
Henry 1v", en The French Renaissance prints from the Bibliothéque Nationale de Fran ce [exposic10n] · Los An-
29. HansKheve11hiilleraPedrodeMédicis, Madrid, s.d. [c. 1583]. UW, Ms./II 409, fol. 72r.-v. geles' 1994, pp. r39 - 15r.
32 . S.L n.a. [15 86).

.
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110 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE NOBLES Y ARTÍFICES III

Poco más de treinta años antes, desde Florencia y con la noticia de no sólo no puedo ver algo ni buscar pinturas por V.S., mas ape-
que había conseguido una imagen de Nuestra Señora "por gran ven- nas tengo este momento para escriuir ésta", pero en Cremona,
tura, que la hizo el maestro que tuvo Michaelangel en la pintura, que ahora en junio , insiste a la Duquesa en que "no dexe V.S. de
por ser devota y muy diferente de las hndezas con que ahora pintan a mandarme dar particular auizo de la pintura que quería y de la
Nuestra Señora pienso parescerá bien a Madama [Margarita]", el
embajador Francisco de Toledo le anunciaba a Antaine Perrenot de 1 medida, porque se cumplirá de muy buena gana, como en todo
lo que V.S. querrá mandar". Siempre hay, además, tiempo para
Granvela que estaba haciendo sacar, es decir, copiar un retrato suyo, J
¡ enviar algún regalo con el que servir, bien sea una scatula con me-
pero que "el original embiaré, que para moberme a mí a toda con- dallas, entre ellas una de yeso "del príncipe nuestro señor [Felipe
templación bastará el retrato "33. Juzgar ingeniosamente las "linde- n] que mi hermano hizo el díe que los daragón juraron su alteza
zas" de mediados del xvi con una madonna del xv, quizá de Ghirlan-
daio , no debía ser mala observación para que la saborease Granvela, 1 en Monyón ... [y] es tan blanco como su alteza estaua aquel díe"
(Barcelona, octubre de 1542), bien "una lagartija de plata"
uno de los más importantes coleccionistas y mecenas de las artes de

'
(Mons, octubre de 1543) , "un sierpe y un lagartijo de plata", que
mediados del siglo xvi y él mismo , como se sabe, metido a infatiga- "creo los hallará bien hechos", (Bruselas, diciembre de 1543) o
ble corresponsal en materias artísticas34. [Véase ilustración 2]. bien una caxeta "en la quale ay un joco de tablas, algunas medallas
Entre 1542 y 1581, el Cardenal Granvela y don Martín de Aragón, y poluos para hazer que las medallas de gesso, madera o otra ma-
Duque de Villahermosa , mantuvieron u:n'a extraordinaria corres- teria parescan covre" (Pavía, junio de 1543)36.
pondencia en la que, al hilo de la cortés amistad que los unía, me- Auténtico virtuoso, parece que algunos de estos objetos eran obra
nudean las noticias de retratos y pinturas que se cruzaban entre sí35. del propio Granvela. Como esos "lagartejos ... que se pueden po-
Perrenot, pese a sus muchas ocupaciones, parece haber actuado casi ner en copas, jarros o fuentes" que envía desde Bruselas en mar-
como un agente del Duque en media Europa, donde se ocupa de sus zo de 1549 y sobre los que escribe: "He apprendido mucho des-
encargos (tallas, libros , estampas, pinturas), donde se afana por en- pués que no vos vi, pero se me pierde , porque los negocios no me
contrar con que servirle a él y a su primera esposa doña Luisa de consienten el metter la mano a la obra" 37. Pero el elemento cen-
Borja y donde, además, siempre encuentra tiempo para escribirles tral de los intercambios son, sin duda, los retratos. En Núrem-
de su propia mano como muestra de la deferencia que le merecen. berg, abril de 1543, por ejemplo, Antaine Perrenot escribe:
En Mantua, enero de 1543, el entonces Obispo de Arrás con-
fiesa que "con tanta priessa hazemos esta passada por Italia ... que "Quanto al retratto mío hauía dicho que sería para quando pla-
cendo a dios yremos en flandes y con todo para cumplir más
presto he ja mandado h azer aquí seis y no hai ninguno que me
33. Francisco de Toledo aAnloinePerrenol, Florencia, diciembre de 1554, RB, Ms. Il -2286, fol. 255r. paresca, otros tres mando sacar, si alguno sará bueno yo lo man-
Cf. J oanna :W-ood~_I , 'Patr~n age and portrayal: Anto:ine Perrcnot d e Granvelle's relation:;hip
1
34· daré a V.S . y non dexe V.S . también de cumplir lo que me
with Antoms Mor , en Knsta DeJonge y GustaafJanssens (edrs.), Les Granvelle et les anciens P~s­
Bas. Liber doctoriMauricio VanDurmededicatus. Leuven, 2000, pp. 245-277.
35· Correspondencia autógrafa de Antaine Perrenot con don Martín de Aragóny doña Luisa de Borja, Duques de Villa-
/,ermosa, 1542-1581. ADA, Monlijo , Caja 34-1. Remitimos a la ficha catalográfica del códice
que realizamos para Felipe II. Un monarcay su época. Un príncipe del Renacimiento [exposición]. Madr id ; 36. Correspondencia ... , números 26 (Mantua, 3 de enero de 1543); 35 (Cremona, 22 de junio de
1998, PP· 333-334. Véanse como apéndice a este capítulo algunas noticias entresacadas de 1543); 58 (Bruselas, 30 de octubre de 1542); 29 (Mons, r6 de octubre de 1543); 30 (Bru-
dicho epistolario que se presentan como testimonio de l a cultu ra n ob ili aria a la esp era de selas, 24 de diciembre de 1543); 28 (Pavía, 12 dejunio de 1543).
una necesa.Tia edición anotad a.
37. Correspondencia... , n° 41 (Bruselas, 24 de marzo de 1549).
112 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE NOBLES Y ARTÍFICES II3

ha promettido de mandarme el suyo de mi señora doña Luysa y ser el retrato de doña Luysa porque lo desseo mucho. El de la
de vuestras hermanas, porque io los terné como un thesauro"38. duquesa de Lo re na que [hay] aquí es della y cada día me escriue
que quiere embiar por él y me lo ha confiado con tomar jura-
mento de no consertirlo se haga otro ny aun para my y guárdolo
Ni que decir tiene que Granvela no sólo habla de retratos, si- por atrauersarse mi palabra que ny aun al Príncipe N.S. he que-
no también de artistas, en especial del que llama reiteradamente rido dexarlo en su cámera 6 días, pidiéndole él con mucha ins-
"mi pintor" y que, sin duda, es Antonio Moro. Desde Bruselas, tancia, sino después que de la duquesa huvo la licentia y corno es
muy grande no lo podrá pintar mi pintor en dos messes y entre-
en marzo de 1549, da al Duque de Villahermosa la primera no-
tanto nos yremos y poco gustaría V.S. dél no auiéndolo visto
ticia de "un pintor que aquí he hallado", lamentando que los nunca y le prometto que ny para mí mesmo lo tengo y más digo
Aragón no se encontrasen allí con él porque le mandaría que que no me contenta lo que rny pintor saca en pequeño, pero
retratase "a toda vuestra casa ... qui~a mejor que del Tyciano". V.S. me scriua si quiere otro retrato que se pueda hazer , que yo
se lo mandaré pintar luego y por cierto que en grande lo haze
Un año después, ahora desde Augsburgo, le avisa de que "mi
diuinamente y fasta aquí no he visto su par ni V.S. ningún re-
pintor hámelo tomado la Reyna para embiarlo a portugal", tracto que sea de su mano dél y su arte es en retractos, más que
ofreciendo, sin embargo, que "si ella no me lo estorba haré que en otra cosa"4°.
tornando pass e por allá". U na y otra vez, pese a que le había sido
tomado por María de Hungría, Antoine Perrenot sigue insistien- Además de la reiterada alusión a un posible viaje a Pedrola con
do en que, cuando acabe los retratos que debe hacer en Portu- Moro, Antoine Perrenot recurre a su condición de patrón del
gal, le ordenaría a su pintor que pasase por la pequeña corte artista para servir como se merece al Duque de Villahermosa. En
provincial de los Duques en Pedrola39. esta ocasión, a propósito de un retrato de Cristina, Duquesa de
Una carta remitida desde Bruselas el 20 de diciembre de 1549 Milán, que la hija de Cristián II de Dinamarca y de Isabel de Aus-
es muy ilustrativa sobre el recurso a la pintura y a su pintor que de tria se opone a dejar copiar a cualquiera sin mediar su expresa li-
continuo hace Granvela en la correspondencia con los Villaher- cencia y que ha prestado bajo juramento, pero que, en efecto,
mosa. Después de dar cuenta del reciente matrimonio de Tho- Moro sacará en 154941. Las precisas alusiones a las cualidades del
mas Perrenot, señor de Chantonay, con Hélene de Brederode y pintor se integran de forma natural en esta correspondencia de
otra clase de noticias familiares, el Obispo de Arrás escribe: virtuosi, en la que Antonio Moro es presentado como una hechura
de Granvela, aunque éste reconocerá que, pese a seguir pagándo-
"Las cosas que aquí voy [a] mandarte son nada y mejores se po- le los correspondientes gajes anuales a su mujer, "no ha labrado
drían hazer allá, si dios nos truxesse algún día allá, y tengo espe-
por mí" durante los años en los que fue requerido por María de
ran~a que llegados una vez allá no nos faltaría tiempo y podría
ser que persuadiesse a mi pintor que llegasse conmigo hasta allí y Hungría (Bruselas , agosto de 1553)4 2.
con esto nos nos faltaría con que adre~ar algunas cosas a Pedrola , De esta manera, el haberse convertido en patrón de artistas se
aunque sé que todo va muy bien en orden y entretanto no oluide suma con toda naturalidad al perfil del caballero conocedor y vir-
V.S. de embiarme en todo caso el más breuemente que podrá
40. Correspondencia .. ., n ° 50 (Bruselas, 20 de diciembre [de 1549]).
38. Correspondencia ... , n° 15 (Núremberg, 28 de abril de 1543). 41. AnnemarieJordan, Retrato de corte em Portugal. O legado deAntónio Moro (1552-1572). Lisboa ' 1994,
39. Correspondencia ... , números 41 (Bruselas, 24 de marzo de 1549); y 42 (Augsburgo, 7 de octu- p. 102, n. 62.
bre de 1550). 42. Correspondencia .. ., n° 48 (Bruselas, 22 de agosto de 1553).
II4 PALABRA E IMAGEN EN LA CO RTE
NOBLES Y ARTÍFICES ns
tuoso, con aquel punto de emulación y rivalidad entre mecenas y olvida cadanno acudir por sus gajes en mi casa, pero le he man-
coleccionistas característico ya del xvi, el cual no oculta Perrenot dado responder que si su marido no responde y haze lo que le
al referirse a la Reina que le ha tomado a su pintor, ese extraordinario mando se puede yr a passear"45 .
artista que "es el mejor que yo haya visto para retractos después El patrón suple, en suma, el interés , la lentitud , la volubilidad
del Ti\'.iano "43.
0 la desobediencia de los artistas y un poco gracias a ellos ratifica
Incluso los pesares que le dan esos maestros, hábiles, pero , en su condición de egregio, liberal, servidor y constante. En el me-
el fondo, de muy poco fiar, acaban entrando en la correspon- jor de los casos, se convierte en protector de los o ficiales del ar-
dencia como una muestra más del talante paciente que es a tribu - te, amparándolos directamente o escribiendo cartas en su favor,
to de la ética del caballero patrón de artistas. En Augsburgo, oc- como la que Hans Khevenhüller hizo lle&"ar a Gabriel de Zayas en
tubre de 1547, Granvela se queja de los plateros porque "son tan apoyo de la pretensión de Hernando de Avila de suceder a Cristi-
largos . .. que no osso fiarme en dezir tiempo que se haya de aca- no de Amberes en la plaza de pintor de la caballeriza de su Majes-
bar" la obra de un jarro y una copa que le han encargado los Vi- tad, "pareciéndole que tiene méritos y partes para pretenderla ,
llahermosa; tres años antes , en Metz y a propósito de unos relica- como no dudo lo parecerá al señor Don Luys Manrique, que se
rios para Luisa de Borja, los acusados son los maestros bruselen- ha servido mucho de él, y yo hago lo mismo por tenerle por buen
ses "porque pocos hay siendo quasí todos ydos a la guerra y los officíal" 46 . Por su parte, con elocuencia de criatura, Giovanni
que quedan con el sono del atambor son tan sin gana de labrar Paolo Poggini invoca la protección de Gran.vela, el "padre de'po-
que nonqua acaban nada". En 1560, Perrenot describe así sus veri virtuosi che s' affaticano per vera gloria et onore" , en una
negociones , su pleito, con Franz Floris : carta de 1557 en la que solicita su intercesión47.
Sin embargo, recuérdese que las pinturas atesoradas por un
"Con frank flores me he concertado por los lien~os de los pla -
netas y he andado a pleito con él quatro meses antes que se aya caballero , como aquel Santisteban propietario de la Venus dormi-
que rido encargar dello . Tomaua por excusa que tenía mucha da cuyo precio debía regatear Sarmiento de Acuña, también te-
obra entre manos . No sé si era para encubrir que no tiene pláti- nían un valor material que, llegado el caso, puede transformar-
ca desto que toma, aun[que] para acabar la obra tiempo terná
para aprender si no lo sabe"H. se en ese dinero tan vulgar que se fi nge despreciar, pese a que,
como hemos visto, no deja nunca de estar presente4 8 • Un cor-
Hasta ese magnífico retratador que es Moro merece una repri - tesano especialmente cumplido como Diego Hurtado de Men-
doza tuvo que resolver esta cuestión de andar metido en com -
menda de su patrón porque no responde a sus cartas "endosan-
nos que ha que partió, ni memoria dél, sino de su mujer que no
45. Co rrespondencia ... , números 5 (Augsburgo, 20 d e octubre de 1547) ; 2I (Metz, 23 de julio de
1544) ; y 64 (Villach, en Carintia , 2 d e junio d e 155!).
43. Correspondencia ... , n° 42 (Au gsb u rgo , 7 de octubre d e 1550).
44. Correspondencia ... , n° 76 (Bruselas, 1 de noviembre de 1560). Parece que Granvela se r efiere
46. Carta de Jauor [de Hans Khevenliüller] para el Secretario 9~as . Madrid, s.d ., UW, Mss./II 4.º9· .
47. Bruselas 7 de agosto de 1557, en Lettere di artisti italiani ad Antonio Perrenot di Granvella. T1z¡ano, G1ovan
aquí a un encargo que hace a Floris en nombre de Villaherm o sa, posiblemente con d estino
BattistaMantovano, Primaticcio, Giovan niPaoloPoginoed altri. Madrid' 1977, p. 80.
al camarín de Pedrola, en el que estaban "las figuras de los siete plane tas de pincel represen -
48. Como ejemplo de la preocupación por las condiciones materiales d e los enca~~~s de obras
tando el señorío de Júpiter sobre los demás planetas con tal horden y postura que represen- de arte m erece la pena considerar la ca1·t a que el Licen ciado Pedro Valle remlt10 al Conde
tan las siete posturas del hombre", BNM, Mss. 22190, fol. 182 v. La bóveda d el camarín de
de Gondo mar a propósito de un Apostolado cuya copia era ofrecida a don Diego ' "El porta-
Pedrola era de estucos dorados y se estaba deco r ando en 1560 cuando se escribe esta carta,
1
dor es el señor Paiz que h a copiado las catorc;e pinturas de los Apóstoles p ara mí y tengo
en la que G ranvela (ibi) habla de "el yesso de p arís" que h a de enviar.
co ncertad o .h aga otras tantas por v.m . por el mesmo precio que es bien moderado, y ansí
I'
1

n6 PALABRA E IMAGEN EN LA COR.TE


NOBLES Y ARTÍFICES n7 1

pras y ventas cuando el Príncipe Don Carlos le ofreció una "A su Alteza rrespondo como v. merced verá la uerdad de lo
11
merced valorada en diez mil ducados por sus libros, antiguallas que yo entiendo, no apartándome de su rreal uoluntad, pero
y medallas, escribiendo dos sabrosas cartas desde Santander en paréceme que lo que manda se puede mejor hazer en presen-
1

1567 que son muy ilustrativas de la manera de hacer frente a se- tia por auer muchas cosas inciertas. No sé para qué quiere su
1
Alteza entrar en compras y ventas, sino serbirse de todo y so-
mejante asunto.
bre lo que me haze merced daríame por la misma uía lo que 1

El 21 de septiembre, don Diego le anunciaba al Príncipe que ya mandare, pues ni sus agüelos ni los míos trataron de comprar 1

había enviado a Alcalá de Henares los libros y antiguallas para que y vender, sino ellos de hazer merced y nosotros de rre~ybillas I'
allí se "juntasen" con los que haría venir desde Granada y que no y desta manera le salirá más barato y sea lo que me diere en el
tiempo que fuesse seruido, pues yo pueda gozallo que soy vie-
sería preciso recurrir a tasarlos porque él se conformaba con la 1
jo y no puedo por mi edad esperar a plazos largos ni tengo
merced prometida. Justificaba su rechazo a que se tasasen libros, con que pagar mis rrentas ni que comer. V. merced me la ha-
medallas y antiguallas porque la rareza de las piezas hacía que fue- rá en comunicar esto con su Alteza, que yo no se lo escriuo 1 1

sen muy difíciles de valorar por quien no fuera un entendido, ya por no rreplicar a su voluntad"5°.
que "no tienen pre~io porque consiste en la rreputa~ión y la af-
fición y en el autoridad del autor". Sin embargo, terminaba por Además de encontrarnos con un Don Carlos que intentaba ha -
conceder que, si la voluntad del Príncipe era que se tasasen, fuera cerse en secreto con una de las mejores colecciones de manuscri-
al menos en su presencia y que "Vuestr~ Alteza puede ser el tassa - tos y antigüedades de su tiempo51, las cartas de Hurtado de Men-
dor [. .. ]y por ésta prometo como cauallero de dezir [ver]dad a doza revelan el pudor de entrar a comprar y a vender lo que, co-
V.A. de lo que lo uno y [o]tro vale sin affi~ión particula[r]"4:9. mo decía el poeta y embajador, no tiene precio porque todo su
Ese mismo día escribió también al secretario Martín de Gaztelu
de forma algo más explícita: que mandase sin tassa-;:ione. Pero, pues vuestra A. es seruido de dar la orden y yo conozco su
condi~ión no ay qué rrephcar, sino guardalla prepsamente y sin r éplica con el secreto que
V.A. me manda. Los libros de molde son muchos y buenos y éstos no an menester tassador,
sino para las enquadernationes porque se tienen su pretio ordinario. Los de mano ay en
ellos muchos griegos que no se pueden tassar porquel tassador daría poco, porque ya están
imprimidos y valen mucho por ser los originales. Ay otros que en latín están ya trasladados,
mas no están imprimidos en griego y valen mucho. Ay otros que ni es tán imprimidos ni
trasladados, que son libros rraros y no tienen pre~io porque consiste en la rreputa\:ión y la
siendo v.m. servido pondrá luego la mano e yrá parejando los lienfOS y haziendo las moldu-
affición y en el autoridad d el autor. Lo· mismo es en las estatuas y antiguallas. Y por ser todo
ras para que después de santjoan se comien~en a pintar con mucho cuydado. De cada pin-
ello cosa confusa no se pod1·á hazer, sino en mi presenfia. Yo seré en Madrid a Jo más largo
tura me lleva cinqüenta reales y treynta de la moldura de madera y dorada, que cada pie~a
pienso a fyn de otubre y V.A. puede ser el tassador que no nos [ ... ]cortaremos , pues tassa sí
sale por ochenta reales, que cierto la estimo en más que doblado porque lo vale y si no fue-
y (ta]ssa no es todo suyo y por ésta pr[o]meto como cauallero de dezir [ver]dad a vuestra A.
ra porque ha recabado los originales no se puedíeran haver. V.m. le ordenará luego lo que
de lo qué uno y [o]tro vale sin affición particular. Por ventura salirá más ba[rato] a vuestra
fuere servido y me mandará a mí que asista por superintendente d e la obra". S.I, n .f. RB,
A. y si esto no le pareci[ere] a su real uoluntad que com[o lue]go seré allá y no ay rres[pon-
Ms. Il-QII6, l9Q. No resulta sencillo identificar a este "Paiz" , aunque quizá se trate del pin-
der]. Nuestro Señor ensalce y guarde la muy alta y muy poderosa persona de V.A. con mayor
tor conimbricense António Pais, activo en el norte de Portugal, quien hubo de huir a Casti-
acrecentamiento de rreynos y señoríos. En Santander a xxi de setiembre 1567. Humil criado
lla por problemas con el Santo Oficio ; véase Vítor Serrao, AndrédePadilhaeapinturaquinhentista
de V.A. Don Diego Hurtado de Mendo~a [rubricado] " .
entreoMinhoeaGa/iza. Lisboa' 1998, pp. l6Q-165.
50. Santander, 21 de septiembre de 1567, AGS, Patronato Eclesiástico, legajo 2.
4:9 · Santander, 21 de septiembre de 1567, AGS, Patronato Eclesiástico, legajo 2. Por su importancia,
merece transcribir el autógrafo de Hurtado d e Mendoza: M uy alto y muy poderoso señor.
11 5r. Los intereses anticuarios de Don Carlos eran conocidos por algunas entradas de su inven-
tario de bjenes, como esa "antigualla d esnuda de bronzo con un pie hueco de lo mismo y le-
Recibí la de V.A. d e xxiiii de julio en Santander. Los libros y antiguallas embié a Alcalá por
tra en él que comien~a instituit pan primus calamos ex- con los brafOS al~ados que Jian de
de V.A. a casa de don Francisco de Mcndo~a, para que allí se junten con los que vendrán d e
Vega dio a su alteza en Valladolid", AGS, Dirección General del Tesoro. Inventario 24, legajo 903.
Granada, por los quales embié a maestro Hugo. Creo que deue ser partido. La merced que
Véase, ahora, Rosario Coppel, "La colección de esculturas del Príncipe Don Carlos (r545-
V.A. me haze de los diez mil ducados aceuto como su leal i humil criado 1 que mi uoluntad
1568)", en El coleccionismo de escultura clásica en España. Actas del Simposio, ~Vy 22 de mll)IO de 2001. Ma-
se lo mcrefe y como de tal puede vuestra A. seruirse de libros y antiguallas y medallas por lo
drid, 2001, pp. 6!-87.
1:

118 PALABRA E I MAGEN E N LA CORTE N OB LES Y ARTÍFI C ES 119


1:
valor es la reputación del texto y la autoridad del autor. Piezas in - cia, cuyo retrato se ve teniendo en sus manos otro con la ymagen
1
vulgares que otros podían conseguir traducidas o impresas , pero del Rey Don Phelippe nuestro Señor"55 .
que sólo los verdade ramente entendidos y curio sos podían llegar Será bueno evocar al hilo de esta Sala Real de Retratos , aunque 1

a apreciar como un signo de inapreciable valor. Son, así , la co- sólo sea de paso , la r elación entre la cultura de la nobleza altomo-
lección singular o la biblioteca rara las que hacen al caballero , las derna y los modelos regios, cuestión siempre difícil, pero que en 1

que d e notan su condición egregia y esos rasgos de espíritu no tiempos de un monarca mecenas de las artes corno fue Felipe 1156 se
pueden satisfacer se con el precio que da un tasador , sino con el h ace especialmente complicada . En su excelente estudio sobre los
1

gesto que supone una merced5~ . libros de Alonso Osorio, Marqués de Astorga , Pedro Cátedra ha
En l a moderna cultura de corte tambié n acabará por ser un demostrado la pujanza de una bibliofilia nobiliaria en Castilla i'
signo el tener un pintor en la casa53 , aunque , ciertamente , no to- que parece haberse desarrollado de forma autónoma sin necesi- 1.
dos serían de la calidad del Antonio Moro de Antoine P erre not. d ad d e deberle todo al imperial modelo de la r egia biblioteca es-
Así, por ejemplo , e n el Cathálogo de todos los criados mcryoresy menores curialense57. Por su parte , en el campo del coleccionismo, el ci- ¡:
que Juan Pedro Velázquez recopiló en 1758 a partir de los libros tado Martín de Aragón, Duque de Villahermosa, quizá pueda ser
d e acostamientos d e servidores de los Duques de Medina Sidonia conside rado un ejemplo de, valga la expresión, autonomía en
se recogen nada menos que cinco "pinto r es de cámara" e ntre mate ria de patronazgo artístico, bien fundamentada sobre la tra-
i:
1

1533 y 163754. Ést os no parecen haber pasado de criados menores de dició n aragonesa de relaciones con Italia y con especial insistencia

la casa ducal, pero , sin duda , nos indican la definitiva entrada del en el saber anticuario58 .
artista en la cohors de los grandes . Sin duda, no todo puede ser reducido a la imit~ción del mode- 1

Los que sí podían ser considerados criados mcryores de sus patro- lo, ciertamente espléndido, de las empresas culturales del Rey Pru-
nos alcanzarán , sin embargo , una innegable familiaridad con és- dente y habría que prestar una ate nción mayor a otras propuestas
tos , quienes llegaban a incluirlos en sus galerías de retratos . En la de patronazgo , corno las que sur gieron en los concejos urbanos ,
célebre Descrición del Bosquey Casa Real del Pardo d e Argote de Molina se los cabildos eclesiásticos o las cortes nobiliar ias. No obstante , en
recoge el contenido d e la Sala Real de R e trato s donde entraban, el caso de las bellas artes es inne gable la fue r te impronta dejada
como se sabe, un "Antonio Moro, Natural d e Vtrec, ciudad en por Felipe 11. En primer lugar, por que la nobleza cortesana no
Olanda , Pintor famosíssimo , retratado de su propia mano " y podía ignorar que el monarca p asaba buena parte de su tiempo
"Ticiano Pintor, el m ás excelente de su tiempo, natural de Vene- entregado al arte y los artistas.

5 ~- Cfr. R.M. Smuts, ".Art and the material culture of majesty in earlyStuart England", en R. M.
Smuts (edr.), The Stuart court and Europe. Ess'!JIS inpolitics and political culture. Cambridge , I996 , pp.
86 - n ~ . qu e r ecoge e n este mism o se ntido l a influencia italiana y esp añ o la sobre las colec- 55. Cito por la edición de A. Palma Chaguaceda, El historiador Gonztilo Argote de Molina. Estudio biográfi-
ciones de la nobleza inglesa en el siglo xv:ii. co, bibliográficoy crítico. Madrid ' r949. p. 154.
53. Cfr. Martin Warncke, 7hecourt artist. Ontheancestryofthemodemartist. Cambridge' r993. 56. Véase, como obligada referencia, Fernando Checa, Felipell mecenasde las artes. Madrid ' 1992.
54. "1533 Xpbal de Morales, cantor de la capilla del duque y su pintor de cámara del sr. Do. 57. Pedro M. Cátedra, Nobl¡zay lectura en tiempos de Felipe JI. La biblioteca de don Alonso Osorio, Marqués deAs-
Juan Vl" ; "r555. Guillermo de San Forte flamenco pintor de cámara del dicho Duque y de torga . Valladolid ' 200~.
su nieto Dn.Alonso VII" ; "1604.Juan de Herrera Pintor del Duque On. Manuel VIII siendo 58. Gloria Mora, "La escultura clásica y los estudios sobre la Antigüedad en España en el siglo
conde de Niebla y después Duque"; "r604 FranciscoJoanete Pintor de Cámara de dicho sr. xvi . Colecciones, tra tados y libros d e d iseños" , en El coleccionismo de escultura clásica en España. Actas
siendo conde y despué,, Duque desde 1604" ; y "1638 Francisco Ginete Pintor de Cámara del del Simposio, 21y 2 2 de m'!Yo de 2 0 0 1. Madrid '2001, pp. rr5-145. La evocación de los.Alcalá se-
Duque Dn Gaspar IX". RB, Ms. II-573 n° 35, p. 50. villanos es también i1nprescind ibl e en este contexto.
IZO PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE NOBLES Y ARTÍFICES IZI

Así, el Duque de Béjar escribía en 1580 una divertida carta a era una garantía de excelencia. Por ejemplo, en 1594, desde Lis-
Mateo Vázquez en la que le cuenta que había dado su "razón" , es boa, donjuan de Silva escribía en dos de sus cartas familiares a
decir, su parecer "a los ministros de su Majestat" que atendían a Gómez Dávila, Marqués de Velada, que estaba intentando com-
las obras del palacio de Aranjuez - "aquella máquina que mues- pletar su galería de retratos de capitanes famosos y que "tomaría"
tra bien el dueño que tiene" - porque "los que somos remedones con gusto los "del marqués de Pescara, don Fernando, y del mar-
presumimos como si entendiénsemos las cosas de la arquitectu - qués del Gasto, su sobrino, y de don Fernando de Gonzaga",
ra"59. Por su parte, el caballerizo Diego de Córdoba descubría aunque sabía que "no los habrá buenos, sino los que tiene S.M." ,
para el Duque de Alba las maniobras arquitectónicas del Conde de preguntándose si sería posible copiarlos "si se pudiesen descol-
Chinchón en su intento de privar junto a Felipe II: gar, ido a San Lorenzo"6 2. Por otra parte, es bien seguro que, co-
mo se puede ver en el citado testamento de Pantoja de la Cruz,
"[. .. ] Chinchón[. .. ] no pierde [rato] ninguno y nunca le falta un los reales pintores de cámara atendían la demanda de una clien-
rresquicio, puerta o una ventana por do entre, que como lo más tela de cortesanos que deseaban poseer copias de los retratos de
son edificios sienpre asiste con Herrera que es el governur"6o.
las personas reales63.
Mecenas y coleccionista, al rey, que sin duda interviene en las
No cabe encarecer la pasión artística de este rey que, general-
trazas de sus arquitectos, parece que sólo le queda pintar, escul-
mente conocida, vemos remedada por cortesanos metidos a dar su
pir o labrar para convertirse en consumado virtuoso. Aunque Carl
opinión en materia de trazas y de la que algunos , como don Pe-
Justi recogió hace más de un siglo el testimonio del veneciano
dro de Cabrera y Bobadilla, se habían beneficiado no poco en la
Badoero sobre que el monarca "intende ... alquanto della statua-
construcción de su ascendente cursus honorum cerca de él. .Sin tanta
ria e pittura, e sente piacere alle volte operando in esse"64, poco
disimulación, ofrecer alguna buena pieza al rey era un medio se-
sabemos de estas presuntas aficiones reales , testimoniadas, por
guro de congraciarse con él. En 1558, Manuel Filiberto de Saba-
otra parte, ya en el xvii por Francisco de Miranda y Paz en su Sabi-
ya escribía al rey que Mos de Aremberg le había mostrado "[u]na
duría de príncipes, donde afirma que el Rey Prudente había sido
pintura buena", la cual "ame parecido tan buena que era dina de
"grande architecto, arismético, grande singular platero y conoce-
vuestra majestat y así él la mostrará a vuestra majestat y recibirá
dor de piedras"65.
merced que vuestra majestat la tome". Al margen de la carta, Feli-
En este curiosísimo tratado, el no menos curioso eclesiástico
pe II escribió de su propia mano: "Esta noche vino la pintura y yo
toledano se ocupa de la educación de príncipes e insiste en que:
la abía visto y e dicho yo a mus de aranberg que me parece muy
bien y hase tomado"61. "A todos se les enseña alguna arte y ellos descubren la inclinación
Sin duda, las mejores pinturas quedaban calificadas como dignas en las que aprenden, quien en hacer relojes , quien en trazas y ar-
de su Majestad y procurarse alguna copia sacada de las de su colección
62. Donjuan de Siloo a Góme.¡Dávila, Lisboa, marzo de 1594. Colección de Documentos Inéditos para la Historia
59. El DuquedeBéjaraMatea Vázquez, Madrid, 3 de abril de 1580. NDJ. Envío 7 (2), 283. de España, 43. Madrid ' 1863, pp. 518 y 519.
60. Dan Diego Fernándezde Córdoba al Duque de Alba, Madrid, I de febrero de 157i. ADA, Alba, Caja 63. "Testamento de donjuan Pantoja de la Cruz ... ", cit.
151, n° 19. 64. Citado por CarlJusti, "Felipe II como amante de las Bellas Artes", en R. de Hinojosa, Estu-
6r. AST, Lettere Principi Forastieri, mazzo 96 (Spagna), [endoso] "Su majestat responde a un billete diassabre Felipe JI traducidos del alemán. Madrid ,1887, p. 244.
mío, 1558". 65. BLO, Mss. Add. C 127, fol. 336r.
122 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE
NOBLES Y ARTÍFICES 123

chitectura, quien en la matemática y sus instrumentos, quien en Museo pictóricoy escala óptica7°. Aunque quizá sea Teresa Sarmiento,
platero o pintor y finalmente en una o muchas que son de gusto
IX Duquesa de Béjar, el caso más extraordinario, pues sus cuen-
pid.en ingenio y pueden grangear sustento y algunos an salido ta~
eminentes que a no ser reyes fueran ricos por artífices"66. tas revelan hasta qué punto el espacio nobiliario había acabado
por llenarse de colores, lienzos y pinceles7 1 •
El emperador Maxirniliano 11 es un caso bien conocido de mo- Fuera por imitación de los modelos principescos o no, en la
narca-artífice , como parece haberlo sido Felipe rn, quien se ha- cultura cortesana del pleno Barroco los nobles pueden no ser só-
bría dejado tentar por los pinceles y los pigmentos. Así, el arque- lo amantes de las artes, coleccionistas y mecenas, sino que llegan,
ro Enrique Cock poseía "una tabla que la pintó el rey niño", la corno hemos señalado, a ser artífices por sí mismos. En el pro-
cual fue comprada a su muerte por el maestro del Príncipe, don grama de caballero de corte acaban por incorporarse plenamente
García de Loay'sa, volviendo a aparecer en el inventario de éste co- el gusto y la opinión en materias artísticas como signos definito-
mo "una tabla de ca~a que dizen que pintó de su mano el rey don rios de la excelencia estamental de la nobleza, de la misma forma
felipe nuestro señor" 67. También el Archiduque Alberto de Aus- que lo hicieron el interés por la nueva ciencia o la bibliofilia72.
tria fue orfebre68 e inventor de patrones para tapicerías de "jardi- Una somera revisión de las justas inventadas por António Luís Ri-
nes y perspectivas que imitan la pintura", que, por supuesto, fue- beiro de Barros en honor de Mariana de Austria en diciembre de
ron objeto de enormes elogios por parte de los cortesanos. Uno r668 permitirá perfilar el retrato ideal de la caballería cortesana.
de ellos escribe desde los Países Bajos: "unos patrones nuevos En su Jornada de Madrid , Ribeiro de Barros da cuenta, como es ha-
[ ... ] ha hecho el archiduque, la mejor cosa que jamás se a visto, bitual en los relatos de torneos, de la colocación de un cartel por / 1

de manera que hablándole yo en ellos (sin intento de lisonjearle) el que se anunciaba la búsqueda de un campeón que demostrara
le dije que sólo tenían malo que destruyan las demás tapicerías poseer "todas las partes de Caballero con que se puede servir al 1
porque a su lado no podían mirarse"69. Rey o a una Dama". Teniendo como padrinos al Almirante de
Sin embargo, no sólo los príncipes militaron en esa particular Castilla y al Conde de Melgar, don António Luís sería el caballero
mantenedor del cartel y los marqueses de Aytona y Carpio, junto '1
compañía de los grandes-artífices. En el siglo xvii, la vinculación
del genio nobiliario a la idea artística~ en especial a la pictórica, con el Conde de Oropesa, se constituirían en jueces de la justa.
producirá un creador notable como el Marqués de Montebelo, Las pruebas de ésta no pueden ser más elocuentes e iban de la
Félix Machado de Castro, autor de cuidados retratos familiares, glosa de una décima y la composición, en menos de tres horas, de
entre otros muchos aristócratas que Antonio Palomino cita en su 1
70. Madrid' 1947. Tomo l, libro 11, capítulo X, "De los grandes príncipes y monarcas del mun-
do , y o tras dignidades, señoras y mujeres insignes que han ejercitado la pintura y de los es-
J,
critores de ella". Véase, también, la relación de "personas ilustres que han pintado y pintan"
66. Ibídem. que incluye Vicencio Carducho en sus Diálogos de la pintura (Madrid ' 1633), fols. l59v. - 16or.
71. Sobre la afición pictórica de la Duquesa de Béjar, con abundantes transcripciones de parti-
67. AHPM: Prot. 1042, fol. 1405r. para el inventario de Cock; y Pro t. r8n, fol. 1673v. para el das de sus gastos en materiales, véase Fernando Marías y Felipe Pereda, ·~Fray Juan Andrés 1'
de Loaysa Girón. Ricci y doña Teresa Sarmiento: introducción al tratado'', en Fray Juan Andrés Ricci, La.pin-
68. Juan Roco de Campofrío recoge que, durante su estancia en T urín, de camino hacia Flandes
tura sabia. Edición de F. Marías y F. Pereda. Toledo' 2002, pp. 19-2r. !
en 1595, Albe~to de Austria,. regaló a su prima Catalina Micaela, Duquesa de Saboya, "una 72. Continuamos aquí el discurso iniciado en ºEntre cortesanos y discretos. Cultura nobiliaria
s:lva de oro y ambar (con calidad de haver sido baciada por su mano)", España en Flandes. Trece y poder en la España de los Austrias", en lmageny propaganda. Capítulos de historia cultural del reinado
anosdegobiemodelArchiduqueAlberto (1595 - 1608). Madrid, 1973, p. 4r.
69. HS, Mss. B2467, Tervuren, 7 de noviembre de 1618; Gante, 17 de septiembre de 1618, fols. de Felipe /l. Madrid' 1998, pp. 197-245; y "Cartas, !raras e sátiras. Política, cultura e repre-
92v.; 89v. senta~oes no Portugal dos Füipes (1580-1668)", en Portugal no tempo dos Filipes. Política, cultura, re-
Lisboa ' 2000, pp. 21-38.
presentaroes (1580 - 1668) .
124 PALABRA E IMAGEN E N LA CORTE N OBLES Y ARTÍFICES 125

un soneto y un romance sobre los asuntos que pudieran proponer etc.) y que serían defendidas por el propio Ribeiro de Barros "en
los jueces del cartel a ejercicios tan característicos de la nobleza co- la Aula de Palacio "74. Estando llamados a argumentar "todas las Da-
mo torear con rejón, correr a la brida dos carreras a sortija y a la mas de Palacio y otros qualesquiera sujetos", la justa caballeresca
jineta otras dos de capa y gala y dos m ás a sortija. El , así propuesto, se convierte, propiamente , e n academia, como había anunciado
caballero perfecto daría también buena cuenta de su capacidad pa - Manuel de Faria e Sousa, en sus Noches claras, allí donde proclama-
ra saber danzar con una dama y tirar al vuelo con arcabuz, pero, ba que "las academias" eran una "nueva Cavallería"75.
además, debería demostrar que podía hablar tres lenguas distintas, El cartel imaginado por António Luís Ribeiro de Barros res-
la latina, la materna y otra cualquiera. Además, tendría que mos- pondía, de un lado, a una tradición bien asentada, en la que se
trar su capacidad para defender conclusiones de filosofía moral y mezclaban el dominio del cuerpo , demostrada al danzar y en la
especulativa ante los padres del Colegio Imperial de los jesuitas y, realización de distintos ejercicios ecuestres , con la maestría oral
lo que es más, la argumentación política sobre aforismos de Táci- que sale a relucir en composiciones poéticas hechas de repente y
to, Justo Lipsio, Tertuliano, Veleyo Patérculo y Séneca. en la posibilidad de hablar varias lenguas, prueba, por otra par-
El broche de perfección lo daría , no obstante , la pericia en te, de una buena crianza y cierto cosmopolitismo . Sin embargo,
materias de arquitectura. Así, anuncia Ribeiro de Barros en su el portugués propone otras pruebas que indican ya la incorpora-
cartel caballeresco: ción definitiva de algunas novedades altomodernas como la argu-
mentación política sobre aforismos tacitistas y lipsianos.
"Y últimamente de la Matemática que el Cartel es de partes de
A este respecto, conviene recordar que una figura tan impor-
Cavallero Político, dexando lo Militar , se toma de la Matemática la
parte de la Arcitectura y saberla por las reglas de Vitrubio y Se- tante para la difusión de este ideario en la Península como fue
bastiano Ser lio y por la práctica especulativa del mayor puli- Baltasar de Z úñiga propuso un tour de force tacitista que se asemeja
miento en el perfil exterior o interior de una planta, por ser en algo a la prueba política del cartel de Ribeiro de Barros. Estan-
parte muy importante de Cavallero saberlo con perfección para !
do en Lisboa en 1619, con la corte de Felipe III, Zúñiga propuso
lo que viere o se le preguntase en los edificios en plantas o exe-
cutados en que suceden algunas cosas muy notables como fue a Fernando Albia de Castro nada menos que compusiera una
entrando Antonio Luiz Ribeiro de Barros en esta Corte que le obra sobre las ventajas o inconvenientes de la Tregua de los Doce 1

llevaron a ver la C apilla de San Isidro por cosa muy admirable Años recurriendo únicamente a citas del autor latino. Albia
dezir luego lo que sentía"73 . 1 ·
aceptó el reto de discursar "sólo con autoridades de Cornelio Táci - !
to" , a quien califica de "mar océano político inagotable"76 y com-
Adelantamos que la lucha caballeresca que proponía este cartel
puso dos Oracíonesy discursos políticos contra los olandeses apoyándose en
no llegó a producirse por la enfermedad de uno de sus jueces,
448 citas de la edición de Amberes de 1589 que había sido ano-
pero el inefable portugués no cejó en su empeño lidiador y , de
nuevo a la carga, hizo públicas unas "Conclusiones palaciegas"
74. Tdem, id , fol. 32 r. Las "Conclusiones" ocupan los folios 32r.-33v.
sobr e distintos casos en los que se veían envueltas damas (cómo 75. Madrid ' r624, Primera noche, palestra segunda. "Qué es noche y la conveniencia que tiene
habérselas con dos galanes, finezas al oído, encuentros casuales, con el estudio . Para las A cademias, y nueva Cavallería" .
76. Fernando Albia de Castro, Oracionesy discursos políticos contra los olandeses. AH CB, Ms. A. 72 , Olim
ex libris Gaspar de Haro y Guzmán, Marqués del Carpio, fol. Iv. La introducción está fechada
73. Jornada de Madrid, Madrid ' r672 , fol. 30 r.-v. Cursivas nuestras. en Lisboa, 17 de febrero de 1629, pero el autor dice que había compuesto la obra diez años
atrás, volviéndola a sacar tras el desastre de Matanzas de 1628 (fol. 2r.).
PALABRA E IMAGEN E N LA CO.R.TE N OBLES Y ARTÍFICES 127

tada y comentada por Justo Lipsio77. Es cierto que el alarde de "Este breve diseño de un primer Ministro, que con los colores
auctoritates corrió por cuenta del letrado Fernando Albia de Cas- del afecto ha dibujado el pincel de la voluntad en la lámina del
tro78, pero quien, imaginamos que divertido y erudito, limitó el dis- público teatro de la Prensa, consagra obsequioso mi rendimien-
to (que huela con el deseo) al sagrado de los pies de V . Magd pa-
cursaren ello fue el muy cortesano Baltasar de Zúñiga.
ra que atendiendo a su puridad desnuda, perdone la Real Cle -
El caballero político de Ribeiro de Barros sin embargo, parece brillar mencia el desaliñado vestido de las voces"8o.
en la práctica especulativa de lo arquitectónico , demostrando que sabe
leer una planta por las reglas de Vitruvio o de Serlio. Esa capacidad Tras dos siglos de mecenazgo, de relación estrecha de nobles y
intelectual para interpretar visualmente unas trazas es el paralelo de artífices, el vocabulario del arte ofrecía sus términos (diseño, co-
lo que se pretendía en las argumentaciones de aforismos políticos, lores, pincel, lámina) como marco en el que pr?Yectar el gobierno
que no buscaría otra cosa que "comprobar las fábricas más superio- de la Monarquía. Sin duda, el recurso al lenguaje artístico, tan
res y ingeniosas de sus ideas"79. bien codificado, no fue exclusivo de la nobleza de corte , pero,
La larga convivencia de los nobles con las artes visuales -para como nos dejan ver con tanta elocuencia el cardenal Granvela y el
promover fábricas, para coleccionar antigüedades y pinturas, pa- duque de Villahermosa, prolijos corresponsales en materia de re-
ra regatear sus precios, para encargar retratos y para olvidarlos en tratos, antiguallas, estampas, artistas y esculturas, la forja de un
el taller del artista, para tomar en sus propias manos los pinceles diseño de la política en idea tiene un capítulo esencial en las cortes
o fundir sabandijas, para dar su opinión como muestra de gusto y nobiliarias del Siglo de Oro.
buena crianza, para falsificar o engañar a un comprador inadver-
tido- queda ahí resumida en la propuesta de que el perfecto ca-
ballero político mostrará su egregia condición especulando sobre
una planta arquitectónica, ejercicio mediante el cual se compro-
bará la fábrica superior e ingeniosa de sus ideas.
No parece casual que uno de los primeros proyectos políticos
que se le ofrecen a Felipe de Anjou como nuevo Rey Católico se
presente, precisamente, como el retrato de un buen ministro. Es lo que
hace el Marqués de Salmerón en l70l para pedir la definitiva cre-
ación de la figura de primer ministro, de la que se espera una
nueva articulación de todo el gobierno y despacho de la Monar -
quía. Escribe Salmerón que:

77. Idem, id, fol. 2r . La edición empleada por Albia fue la pla ntiniana C. Cornelii Tociti opero quae
exstant lustus Lipsius quintum recensuit additi com mentarii meliores plenioresque cum curis secundis. Antuer-
piae ' 1589.
78. SobreAlb ia , véase J ean-Frédéric Schaub , Le Portugal ou tempsdu Gomte-Ducd'Olivores (1621-1640).
Le conflict dejuridictions comme exercice de la palitique. M adrid , 2001 , p. 49 passim . 80. Afectos rendido9 retrato de un buen ministro que consagra a los pies de Nuestro Católico Monarca Don Felipe Qµin -
79. António Luís Ribe iro de Barros,JomadadeMadrid... cit. , fol. 3or. lo [. ..] el Marqués de Sa lmeróny de Sa n Felices. M adrid , s.a. (1701], sin foliar.

1

1
!11

PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE NOBLES Y ARTÍFICES 129

APÉNDICE lo tengo y más digo que no me contenta lo que my pintor saca en pe-
queño, pero v.s. me scriua si quiere otro retrato que se pueda hazer que
Extractos de noticias artísticas en la correspondencia autógrafa de yo lo mandaré pintar luego y por cierto que en grande lo haz e diuina -
Antoine Perrenot, Cardenal de Granvela, con los Duques de Vi- mente y fasta aquí no he visto su par ny v.s. ningún retracto que sea de
llahermosa. su mano dél y su arte es en retractos más que otra cosa [. .. ] .

Archivo de los Duques de Alba, Madrid. Montijo, Caja 34- I.


Tejuelo: Cartas del Duque de Villahermosa a su señora madre.

[NB.- Las cartas han sido ordenadas cronológicamente. La numera- II. [54] - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, s.l. [octubre
ción en romanos corresponde a su prelación en este Apéndice, remi- 1542?].
tiéndose entre paréntesis al lugar que ocupan en el códice original]

[. . .] El cómodo también es venido a mis manos muy hermoso y so~


S.d. brello hablaré a v.s. quando sea seruido y es la medalla muy hermoza.

I. [50] - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Bruselas, 20


de diciembre. III. [55] - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Barcelona,
23 [octubre, 1542]
[. .. ] Las cosas que aquí voy mandarte son nada y mejores se podrían
hazer allá si dios nos truxesse algún día allá y tengo esperan~a que llega -
dos una vez allá no nos faltaría tiempo y podría ser que persuadiesse a Bien diuinó v.s. que el plico grande que recibí la noche que de
mi pintor que llegasse conmigo hasta allí y con esto no nos faltaría con mon\'.Ón me partí eran medallas como io lo hallado aquí, io le ourí
que adre~ar algunas cosas a pedrola aunque sé que todo va muy bien en para saber lo qué fuesse y entrellas son algunas buenas de las antiguas,
orden y entretanto no oluide v.s. de embiarme en todo caso el más pero no sé si podrá v.s. aprouechar della porque son chicas. Algunas
breuemente que podrá ser el retrato de doña luysa porque lo desseo grandes ai de las quales he mandado hazer moldes, llegando recibí
mucho. El de la duquesa de Lorena que aquí es della y cada día [?] me otro plico de obras que son del señor gaspar de dueñas como asimis-
escriue que quiere embiar por él y me lo ha confiado con tomar jura- mo son las ariba dichas y son modernas de plombo que venieron tan
mento de no consertirlo se haga otro ny aun para my y guárdolo por mal encaxadas que de camino son muy mal trattadas y dellas no ai más
atrauesarse mi palabra que ny aun al príncipe N.S. he querido dexarlo de tres que sean para vasear tan guastadas son las otras todo dexaré en
en su cámera 6 días pidiéndole él con mucha instancia, sino después las manos del señor donJoan de Roxas para que todo dia a v.s. para
que de la duquesa huuo la licentia y como es muy grande no lo podría volver al dicho de dueñas las suyas y reuolviendo mis arcas quatro o
pintar mi pintor en dos messes y entretanto nos yremos y poco gustaría cinque blancas he hallado que también dexaré a v.s. El panizolo con
v.s. dél no auiéndolo visto nunca y le prometto que ny para mí mesmo la pictura de las herbas es acabado en la geolita comme~ata son más de
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE
NOBLES Y ARTÍFICES

cinque años se labra quando en tantos negocios que agora se offres-


1543
cen puedo robar el tiempo y mandaré todo a v .s. por mi señora doña
Loysa como io lo prometí y con esso se añadará una medaglia para VI. [26] - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Mantua, 3
ella de la cara de la persona a quien ella en esta vida más quiere por- de enero de 1543·
que no podiendo gozar de su presentia algunas vezes tenga esta som-
bre con que se consuele y io ruego a v.s. que quando esas cosas rece- Con tanta priessa hazemos esta passada por Italia y paramos tan
birá las mande de mi parte a la dicha mi señora . poco en los lugares, por cobrar el tiempo guastado esperando el pa-
saje en colibri, y las occupationes tan grandes en cada parte, que no
sólo no puedo ver algo ni buscar pinturas por v.s. mas apenas tengo
IV. [58] -Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Barcelona, este momento para escriuir ésta.
30 de octubre de 1542.

VII. [16] - Antonio Perrenot a Luisa de Aragón, Wosmarin /Roos-


La pintura de la senesa llevo conmigo por no haber tenido tiempo de marin [¿], 25 de marzo de 1543.
mandarla sacar. Yo li daré bueno recado y lo mandaré a v.s muy segu-
ramente [. .. ].La medalla para mi señora doña Luysa hallará v.s. con lo Las cabe~as escríuenme de flandres que conforme al orden que
que queda en poder del dicho doctor [Maluenda] hágame merced v.s. tenía dexado se acabaron y embiaron ajan Martín de recaldo, creo
de mandarla a ella assí como va con el panizolo y geolita sin detenerse son llegadas allá.
nada dello v.s . porque sería obligado a restitutión. Menos querría que
v.s. se pusiesse a hazer molde sin mí de la dicha medalla, porque yo sé
por cierto que la guastara si en esso se mette [. . . ]. La del príncipe nues- VIII. [25] - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Wosmarin
tro señor que mi hermano hizo el díe que los daragón juraron su alteza / Roosmarin [?], 25 de marzo d e 1543.
en Mon~ón mando io tambiém a v.s. en la scatola grande , verrá si pa-
resce, es tan blanco como su alteza estaua aquel díe [ ... ] . En la misma Mi retratto grande y aquel della camilla he mandado con las cabe-
sctatula van los hierros por vasear que son por el madardico v.s. me ha- ~as que es o en mar o llegado en poder de Juan Martín de Recaldo,
ga merced de dársela.
holgaré que sea al contentamiento de v. s., a lo menos no falta por
mi voluntad. Llegando aquí como era la feria de francafort mandé a
uno que me mandasse d e las estampas que v.s. me ha pedido para un
v. [57] - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Génova, 20 libro y el me truxo las que van con ésta que no son tales como yo 1:
de diciembre de 1542.
querría. Algún día yré plaziendo en flandes más despatio yo miraré

Ni seré más largo de ruegarla se acuerde de besar las manos por


de proueer v.s. lo que no me ha sido possible esta vez no he tenido li
1
tanto lugar para poder yr fasta enuersa y si passasse otro año tan tra-
mí al señor conte y a mi señora la cantesa y doña loysa y que se bajozo como son seydos los dos passados y más el postrero no creo I'
acuerde de mandarme auizar de la mensura del tammaño que quiere que podría viuir. 1

la pintura.

1:
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE NOBLES Y ARTÍFI C ES 133

IX. [151.-Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Núremberg, las medallas de gesso, madera o otra materia parescan coure como io lo
28 de abril de 1543 prometí antes de partir. Non dire más, seno que a v.s. beso cien mil ve-
zes la manos y a mi señora doña Luysa, de Pauía a los xii de junio 1543.
[. . . ] mi señora [. .. ] puede me mandar las pinturas que querrá aui- Seruidor de v.s.
1

zándome de las medidas y de todo lo que querrá particularmente y io A. Perrenot, obispo de Arrás. '

daré recado a todo y assientaré una cuenta para que todo me sea muy I,
bien pagado, y por esso hágalo sin respetto.
Yo no sé si Su Mad. nos dará tiempo para que la vengamos hallar en XII. [24]. -Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Cremona, 1

ytalia de la quale muy lexos estamos, si allá voy buscaré los libros ytalia- 22 de junio de 1543.
nos que pide pero no la biblia la qual no querría que leesse en estos
años si yo no fuesse con él, y por esso menos quiero procurarle la fa- De Flandes spero mandar el retratto, pero acuérdese v.s. también de
cultá para que la pueda leer. los prometidos. Si v.s. los mande ajoan Martín de Recades en bilbao él
Quanto al retratto mío hauía dicho que sería para quando placendo a me los hará traher por mar a enuersa en casa de los fúcares o maestro
dios yremos en flandes y con todo para cumplir más presto he ja man- de postas que es correo major.
dado hazer aquí seis y no hai ninguno que me paresca, otros tres man-
do sacar si alguno sará bueno yo lo mandaré a v.s. y non dexe v.s. tam- Procuraré passar a Colonia por sacar las cabe~as que pide mi señora
bién de cumplir lo que me ha promettido de mandarme el suyo de mi doña Luysa y mandaré hazer los voltos las más conformes que se podrán
señora doña Luysa y de vuestras hermanas, porque io los terné como a la memoria que me ha mandado y si otra cosa querés podrésme aui-
un thesauro. zar dello, lo que io recibiré por merced si los retrattos que en nurem-
berga he mandado hazer son buenos yo mandaré dellos, aunque dudo
que en este camino pues su magestad se quiere dar tanta priesa no pas-
X. [34] -Antonio Perrenot a Luisa de Aragón , Núremberg. 28 de saremos por ay.
abril de 1543
1 !
Mucho más me paga por el retratto y la g·eolica con hazer mención XIII. [35]. -Antonio Perrenot a Luisa de Aragón, Cremona, 22 [?]
dello por sus cartas. de junio de 1543.
11

Las cartas de v.s. de xxx de abril receuí a pauía adonde nos hauía
XI. [28] - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Pavía, 12 de mandado venir Su Md. por la posta en carros hóngaros que llaman
junio de 1543. coches.

1
Muy illustre señor No dexe v.s. pero de mandarme dar particular auizo de la pintura
.1i
Ésta no es para más sino por acompañar la caxeta que con ella va en que quería y de la medida porque se complirá de muy buena gana co-
la quale ay un joco de tablas, algunas medallas y poluos para hazer que mo en todo lo que v.s. querrá mandar.
134 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE NOBLES Y ARTÍFICES 135
Para las cabe~as que v.s. manda daré orden en llegando allá y pienso Yo mando a v.s. con ésta vn sierpe y un lagartijo de plata, creo que
que terné manera para sacarlas y por ser cosa que salirá gruessa no se los hallará bien hechos.
podrá mandar seno por mar el camino de Bilbau. yo terné cuydado pa-
ra todo lo que será menester fasta allí y v.s. para que desde allí le sea en-
dre~adas adonde querrá y esto digo con esperan~a que con los amigos 1544
que tengo en Colonia acabaré de sacar las dos que v.s. pide . Terné tan-
bién cuydado que las cabe~as se hagan lo más conforme que se pudiere a XVI. [21]. - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Metz, 23
la memoria que v.s. manda para esso. de julio de 1544·

No se puede buscar nada para serbir a los amigos y señores ny el re-


XIV. [29] - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa , Mons, 16 tratto grande se acabó en los pocos días que en Bruselles estuuünos ny
de octubre de 1543· sin mi presencia se puede cumplir:, también no se pudieron acabar las
cabe~as es muy gran trabajo tener agora que hazer con maestros porque
[. .. ] puedo casi dezir no hauer sido en flandres este yuierno cobraré to- pocos hay siendo quasi todos ydos a la guerra y los que quedan con él
11
h
do y se hará el retrato y las cabe~as, pues en Venlo me prometió el coadiu- sono del atambor son tan sin gana de labrar que nonqua acaban nada
tor de Colonia y el archidiano que me mandaran dos cascos de vérgenes agora son acabadas del entallador pero no quiere que se pinten asta que
de allá y para esto he mandado la bulla para que se puedan sacar porque de yo las vea porque si algo ay por remediar se aga con más facilidad, entre
otra manera ay pena descomunión. Mandaré también otras cosillas, pero tanto mando un chico retrato che me han hecho no sé si algo en él
como tenemos tanto en que entender y que mis coffres de Nuremberga haurá che aga acordar de mí v.s. lo verrá pero el suyo espero con gran-
no son aun llegados no lo puedo hazer con este correo. Allí tengo una la- díssirno desseo y mando a buscar por todo para veer si havrá rastro dél y
gartija de plata, como la que v.s. tiene de y con ella serviré a v.s. si como v.s. escriue será venido con la armada, pero po hallo nueuas
dél, también me promettió v.s. el de mi señora doña Luysa y della her-
mana doña Marina, creo que v .s. se acorderá de complir con su pala-
XV. [30].- Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Bruselas, bra. El de la saracina acabóse muy estremadamente de bien y tengo el
24 de diciembre de 1543 · lien~o de v.s. muy bien guardado y sce bien que el del señor conde , pe-
ro no lo quiero mandar seno con las sacradas cabe~as en una caxa por-
[. .. ] se acabará los boltos para mi señora doña Luysa y las sanctas ca- que como la pintura es vieja y el primo giesso en que se pintó mal pues-
be~as, yo me las tengo hauidas con harto trabajo, son dos y muy her- to toda se gastaría por la posta. Todo yrá un poco tarde pues se haze es-
mosas y tengo esperan~a que quando todo sea acabado quedará v.s . y mi te viaje de francia sin hauer passado por flandes , pero spero que al fin
señora doña luysa satisfecha dellas. llegará, pido perdonan~a por la tartancia aunque como v.s. puedelo
entender es sin mi culpa.
El retratto mío grande y en tabla como me lo mandó se comen~ó pe-
ro como el tiempo es muy frío aquí y húmedo no se secan los colores y [ha enviado un libro al obispo de Cartagena] el libro que eran epís-
por esto queda también por la vuelta. tolas del bembo que desseaua para su alteza.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE NOBLES Y ARTÍFICES 137
Hólgome de que la lagartija sea llegada en sus manos con la sierpe y acá aun no so n acabadas y más de :riiii meses ay que en ellas se lab ra,
que le hayan contentado. pero la se.ñora doña Luysa las allará como yo spero hermosas. Más lo
eran antes de pintadas dos vezes. Con todo no le parescerán mal.
Aquí dexo orden como se ayan de mandar en españa este mar\'.o mu-
XVII. [22] - Antonio Perrenot a Luisa de Aragón, D el campo cerca cho me peza que por no ser ellas acabadas no las he podido bendizir
Santo Desir [?], 13 de agosto de 1544. y metter las reliquias en ellas no faltará por allá obispo aunque el
bueno de huesca aquí quedó[ ... ].
Tengo vergüen\'.a muy grande con la tardan\'.ª en lo que v.s. me ha Los lien\'.os pintados esperaua yo comprar en enuersa adonde te-
encomendado, pero dios sabe que por mi no falta las cabe\'.as sagradas nía yr su Mad. antes que partir, y allí se allan, agora nos m¡mda que
tengo y son los bultos hechos tales como los verrá por el retratto man- vamos con toda la diligencia possible en vormes en alemania, sará
dado de Metz, sólo querría veerles antes que se pintassen para que se por un a otra vez, las estampas meiores yrán dalemania y de ytalia
remendasse lo que se pudiera de lo errado [ ... ] En lo de la tapissería voi más floxo pues me ha uniurado tanto
que la quiere pagar por esto me pesa que no aya mandado ante por-
que a tiempo de guerra valían arto menos y la aulna que entonces se
XVIII. [19]. - Antonio Perrenot a Luisa de Aragón, de la corte del vendía 3 ducados agora vale 5, digo de las adonde ay seda, y sin ella
Rey de Francia, l de octubre de 1544- no puede ser buena, adonde ay personajes y cuesta poco menoz la
carta del patrón o deseño como la tapissería mesma, digo de la bue-
Aquí he hallado un espejo que se suele traher en la cinta y también na, y a de ser queriendo personas en ella adonde es menester bon
un estuche para damas. Éstos mando a v.s. por no auer acá hallado otra maestro por la proporción, la quale si falta más querría paño verde
cosa mejor y aun éstas son nonadas y sólo por acuerdo. o qualquiera otra cosa. Con las primeras cartas que hablauan desto
no me escriuió nada v.s. de la medida de las pie\'.as en sus ultimas
habla sólo de la cayda que quiere sea de cinco aulnas v.s. tenría
mandar también el anxo y a de saber que se toma la medida toda al-
rededor que es que si una pie\'.a tiene 5 aulnas de cayda y otras tan-
XIX. [12].-Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Bruselas, 18 tas de ancho será la pie\'.a de xx aulnas y assí contan Las otras tam-
de febrero de I545- bién sería menester que escriuiesse qué historia querría y aun sería
menester que mandasse los cartones de allá para que se viesse la dis-
Algunas cosillas me demanda v.s. y entrellas retratos destos prín- positión que querría y ácase mentión en su medida que aun sería
cipes, pinturas de lien\'.o y estampas . Pésame que tan de partida me cosa muy larga y en la quale no me querría fiar a nadie saluo a mí
tomaron por acá sus cartas que no he podido hazer nada ni quiero mesmo y no siendo presente mal lo podría yo hazer. Házeme mas
que me sea puesta en cuenta esta mi venida en Flandes ( ... ] Por los entender esto la burla que han hecho en símil caso el vicerey de Si-
retrattos destos príncipes de agora es menester que se manden hazer cilia en algunas cosas que acá mandó hazer agora ay quatro años. Es
hechos no se allan y mandar hazer algo en ausencia nunca se acaba y cosa muy larga unos reposteros he mandado hazer acá por mil azé-
no vale nada. Vea v.s. en lo de las cabeps que por no haver yo sido milas adonde no ay más que solo el escudo de mis armas va un borde
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE

antiguo tres meses ay que en ellos se labra y no se acabarán este mez.


Mande v.s. lo que será servida porque procuraré que se haga todo el
possible. Con las cabe~as de bolto y las sagradas reliquias yrá un re-
T NOBLES Y ARTÍFICES 139

[ ... ] mandarle las llaues de las cabes:as de las vírgines que he em-
biado para mi señora doña Luysa, las quales he hallado passando por
bruxelles en poder de a quien auía encomendado embiar las dichas
trato mío grande para v.s. y la camilla suya, su retrato recebí y ólgo- cabes:as.
me en estremo con él y más pues con él veo que está muy bueno a
dios gracias. No me tengo por satisfecho de la promessa porque no [. . .] auisando v.s. que quería hazer una tapicería por mi [?] sólo de
es venido el de mi señora doña Luysa y de las hermanas de v.s. aun- colonas architraues y otras cosas darchitectura y de cosas de corridores
que todo me prometió. Si aquel de mi señora doña Luysa se me que son todas prespectivas in pictura y dada qual es una vez el orden un
mandasse haría que se hiziesse una escatula como la que mandé de niño las haría ay xviii meses que ando tras ello y nonca se acaba.
mi retratto desde Metz el verano passado en la qual estaría ella de
una parte y v.s . de la otra. V.s. no falte a complir su palabra que en XXII. [10] - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Nimega,
ello recebiré muy grande merced. El de v. guardo como perlas y me 15 de febrero de 1546.
pesa que aya tardado tanto en venir [ . .. ]. Mando a v. s. una cabep
del Bambino hecha en cobre, mandéla hazer en Augusta y me la han Espantado quedo que no sean muchos meses ay las cabe~as, mi re- I,
1

mandado acá, yo os prometto que si allí estuviera quando se hizo sa- tratto y lo demás llegado en poder de v.s., pues desde el marzo del año
liera otra v.s. la tenga por antigalla. passado se embarcó.
1

He mandado a un mío que algunas pies:as de liens:o busque para v.s.


XX. [I7]. - Antonio Perrenot a Luisa de Aragón, Worms, 8 de julio en su camerilla de pedrola, no sé si terná buen juyzio para ello y mas le
de 1545. digo que a mí me dizen que no se halló cosa buena de pinturas por acá
esta volta.
Creo que las cabe~as agora serán llegadas y querría mucho saberlo
de verdad, a mí pesó que no pudieron ir bendezidas por mi mano
fue la falta del maestro que me yerró su palabra [. .. ] largo ha sido el XXIII. [9]. -Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, del cam-
tiempo, pero tengo confians:a que no las hallará mal hechas y le diré po de su Majestad cerca de Ingoldstadt, 15 de septiembre de 1546.
la verdad que siendo de la madera de que son paréscenme aun me-
jores antes de pintadas. Yo tengo vergüens:a en lo de las cabe~as y hoi escriuo en flandres
porque mi hombre que tengo allá me mande dar auiso del nombre de
los respondientes deJoan Martín de Recalde que los ha hauido y toma-
do con lo demás a su cargo, no sé qué me diga de la camilla que allí yua,
seno que ofresco al señor conde otra pintura cualquiera que su signoría
XXI. [n]. - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Güeldres, será servido mandarme que yo le mande hazer en flandes y esto para el
IO de febrero de 1546. interesse del tiempo porque no tengo perdida la speranza que ella con
lo demás no paresca.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE

Con gran desseo espero el retratto de v.s. y el de la señora Doña Luy-


sa mi señora si los tuuiesse algo haría dellos y no quedaría sin que vos
señor huviesseis vuestra parte y aun ella sobre aquel de carta que no era
r
.
NOBLES Y ARTÍFICES

y luego yo le haré pintar para mandarle allí en chico como es el suyo


que allá tiene.
141

sino deseño del que se deuía hazer he mandado hazer uno chico que
aquí tengo yrá con esta porque vea que no os tengo olvidado y pues es
XXVI. [3]. - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Augsbur-
cosa que no podéys gozar será para mi señora doña Luysa porque aun-
go , 18 de agosto de 1547.
que ausente os tenga siempre en la mano.

Con ésta yrá un retratto mío chico, como v.s. lo ha mandado, aun-
que no me contenta, hánmelo mandado tal de flandres , si estuuiera yo
1547
allá se hiziera mejor, el de mi señora doña Luysa espero con gran des-
seo y el de las hermanas, querría también de los niños, vengan siempre
XXIV. [6] . - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Nurhing-
lo s primeros hechos, señaladamente el de doña Luysa y yo luego le
ha [?] , 11 de marzo de 1547.
mandaré retratar chico como el vuestro y el mío y assí lo haré de los

otros.
El retracto de Doña Luysa espero con tan gran desiderio y suplico a

v.s. que no le oluide porque si acabado esto passamos por flandres y
aun sin esto yo procuraré que se haga sobre plata como el de v.s. y les
XXVII. [5]. - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Augsbur-
mandaré si dios no será servido que vamos allá muy presto y que yo sea
go, 20 de octubre de 1547·
el mensajero y el mío, pues v.s. lo quiere, yo le mandaré [. .. ] l
• 1
1

Hólgome de que mi retratto os ha contentado más flaco estaua quan-


Nonca he podido acabar de leer lo que v.s. me escriue de un retablo
do se hizo que no agora a dios gracias, espero con incredible desseo los l .1
que me paresce querría de cinque palmos de alto para monasterio ny '
que v.s. me ha de mandar, hágame tan señalada merced que sea presto .
que querría qué fuesse pintado dentro ny qué tan hancho y si le quiere
La pintura de la anonciada que v.s. desseó hauer por su hermana ten-
con puertas que se hauren y sierren
go nueuas de flandes que está acabada, no sé que tal, desseo que buena,
allí escriueré que la manden a Burgos a los hermanos del doctor ma- 1

El retratto vuestro que tiene demasiado color no ha sido por error antes ·¡
luendo, capellán de su magestad. [. .. ] al jarro y a la copa se labra y doi
se ha hecho adrede porque siempre cala a lo menos los dos primeros años.
toda la priessa del mondo, pero son tan largos los plateros que no oso ¡, ·
fiarme en dezir tiempo en que se haya de acabar, yo lo abreuiaré todo
lo possible y si entretanto quiere otra cosa acuérdese de embiármelo a 11
XXV. [1]. - Antonio Perrenot a Luisa de Aragón, Augsburgo, 18 de
mandar.
agosto de 1547. 11
1

Algunas pinturas mando que me he hallado agora pocas son todo lo


[ ... ] Yo la suplico dos cosas, la una que quiera acuerdar al señor
tengo en flandres y envuelto con scripturas, servirán las pocas que van
don Martín lo que me ha prometido de embiarme el retratto de v.s. 1

para adjudar el pintor flamenco, desseo en estremo que aya tan bien !'

l
142

'
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE NOBLES Y ARTÍFICES 143

acertado a mi señora doña Luysa como el príncipe N.S. que trujo Ruy cargado que no saliesse del desiño y assí es la verdad porque lo mandaua
Gómez y que el retratto venga presto y los otros que me son promettidos. v.s. expresamente. La pintura por la hermana monja creo será ya llega-
da, desséolo scaber y si aurá contentado porque yo no la he visto
hauiéndose hecho después que estoi en allemagna.
XXVIII [7]. - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Augsbur-
go, 25 de diciembre de 1547 .
XXX. [40].- Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Augsbur-
[ ... ] gran desseo de venga su retrato [de doña Luisa] y que en todo go, 25 de abril de 1548.
caso se desembara~e el pintor también esperaua la de la señora doña
Marina, pero dios se la llebó [. .. ] [mi hermano Chantonay] lleva el jarro y la copilla que querría fuesse
mejores
En los jarro y copa se labra conforme al desino y se da toda la priessa
possible, los maestros en esta arte son tardivos yo terné cuydado de
abreuiar el tiempo y quanto a la costa bien haremos della, v.s. no se XXXI. [38] Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Augsbur-
metta por ella en trabajo. go, 14 de julio de 1548.

La pintura por la hermana monja creo que ya camina embié mandar La ruego que no oluidáys de mandarme el retratto de la hermana. Si
un mez a que fuesse con los primeros navíos dízenme que será buena el jarro no va de buena hechura vuestra es la culpa, porque mandastés
holgaré que contente encaminada va a los hermanos del Doctor ma- el retratto con añadir que por todo se siguiese sin mudar y por dizir la
luenda en Borgos, que son allí más conoscidos que el pan. . :verde no me contentaua la forma.

XXXII. [13]. - Antonio Perrenot a Luisa de Aragón, Augsburgo, 23


de julio de 1548.
XXIX. [39] . - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa , Augs-
burgo, 9 de abril de 1548. Y me h a dado grandíssimo contentamiento el retracto aunque viene
un poco dañado y yo conosxo que haze sin razón arta a v.s., pero con
Los retrattos espero con más desseo que puedo encarescer , hága- todo algo tiene della y por él beso las manos a v.s. y por tantas cosas que
me merced que no tarden porque dello recibiré infinito contenta- ha sido servida mandarme.
miento, aun me queda algo de las pastillas [de olor] que han sido
estremadas [. . . ] 1

1~
XXXIII. [37]. - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Bruse -
Las copa y jarro yrán presto teniendo mensagero, no me contenta las, 30 de septiembre de 1548.
1
mucho la hechura, pero el maestro se escusa con dizir que le hauía en-

l 1!
11
144 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE NOBLES Y ARTÍFICES 145

Para v.s. tengo un retablico de roble de un christo a la colona que Mi pintor hámelo tomado la Reyna para embiarlo a portugal y si
por ser de la materia que es ha parescido aquí muy bueno, pero como ella no me lo estorba haré que tornando passe por allá, es el mejor
tiene un pie y medio de largo y cerca de dos y otro tanto quasi de ancho que yo haya visto para retractos después del Ti~iano, pero él estará
no se puede llevar por la posta. Yrá plasiendo a dios por agua endere- más de un año en portugal antes que acabe lo que le han allí enco-
~ado a los hermanos del doctor Maluenda que creo será mejor camino mendado, pero entretanto querría los que allí se han hecho y crea
que por donde se encaminaron las vírgines. v.s. que yendo allá en todo caso quiero que me venga allí hallar aun-
que no huuiera acabado lo de portugal y que huuiesse de volver allá,
hágame todavía esta merced de que entretanto vengan como digo los
1549 que se han hecho allí que yo lo recebiré a muy señalada merced y
vengan con la primera oportunidad y estando ya tan adelante creo
XXXIV. [41]. - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Bruse- que cada día vernán gentes y qui~á holgará alguno de hazerme este
las, 24 de marzo de 1549. placer de encargarse dellos.

Vino también el retratto de v.s. pero a mijuyzio yo le tengo mejor sa-


cado del de carta que muchos días ha me embiastes, el myo yrá o con XXXVI. [43]. - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Augs-
madartico llegará antes por la posta chico como lo hauéis pedido. Plu- burgo, 27 de noviembre de 1550.
guiesse a dios que aquí fuéssedes y toda vuestra casa porque con un pin -
tor que aquí he hallado los mandaría sacar qui~a mejor que del Tyciano y Los retractos que me hauía prometido he mandado a mi pintor
verría algunas nonnadas que por aquí tengo como referirá Madarde. que si se puede sin faltar a lo que la Reyna le ha mandado passe por
allí, no sé lo que hará, pero querría aquel retracto vostro y el de mi
Una pintura embío por mar a v.s. hecha sobre tela de plata que Ma- señora doña Luysa que allí hizieron para entretanto que va mi pin-
darte ha visto y él trahe lagartejos que creo contentará y se pueden po- tor. A v.s. embío un ramillete de plata fondido y dos largatijas jontas
ner en copas, jarros o fuentes como v.s. quiziere. He apprendido mu- y una sola y para mi señora doña Luysa una medaglia con el reuerso
cho después que no vos vi, pero se me pierde porque los negocios no de mi mote Durate.
me consienten el metter la mano a la obra.

La muy querida no está aquí ny tengo retratto della ny sé quién lo XXXVII. [45] - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Augs-
tiene y está en parte adonde no tiene pintor y por esto no lo embío. burgo, 31 de diciembre de 1550.
1 'I

Los retrattos querría más y he escripto a mi pintor para que vaya ¡ I¡

1550 digo si en alguna manera lo suffriera la reyna pero por ser mi des-
seo tan grande holgaría infinito que entretanto de qualquier mano
·~ l 1

XXXV. [42] -Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Augsbur- vengan con tanto que sean buenos. 11

go, 7 de octubre de 1550.


I,
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE
NOBLES Y ARTÍFICES 147

XXXVIII. [64] - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Villars XLI. [76]. - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Bruselas, I
[?] en Carintia, 2 de junio de 1551 [?] de noviembre de I560.

Los retratos venieron tales como por mis postreras escriui, el de v.s. me- [Pésame por la muerte de la Duquesa de Villaherrnosa]. Con esto
nos malo aunque no me satisface tampoco como el de mi señora la conde- cessarán las fábricas y obras para vn tiempo de manera que podrá espe-
sa. Ymbié otras cartas para mi pintor no sé si aprouecharán a lo menos no rar el yesso de parís que llegará corno espero al principio de ebrero o
tengo respuesta suya en dos annos que ha que partió ni memoria dél sino por ay para poder poner la mano en formar las cabe~as y pienso tam-
de su mujer que no olvida cadanno acudir por sus gajes en mi casa, pero le bién que entoncesJongalhin terná la obra en que está ernbaraádo bien
he mandado responder que si su marido no responde y haze lo que le adelante. Con franck flores me he concertado por los lien~os de las
mando se puede yr a passear. Sabré con la vuelta de las galeras qué es dél y planetas y he andado a pleito con él quatro meses antes que se aya que-
lo que de si resuelue. Hame dado auiso un amigo, que nunca me falta al- rido encargar dello. Tomaua por excusa que tenía mucha obra entre
guno que me adjude, que v.s. tiene un chiquito de mi señora la condesa manos. No sé si era para encubrir que no tiene plática desto que toma
que es razonable, suplico a v.s. me haga merced él que yo lo pagaré con aun[que] para acabar la obra tiempo terná para aprender sino lo sabe.
tornarle a embiar otro hecho sobre aquel mesmo y mejor y si mi pintor va Todauía me dize que pondrá luego la mano en ello y que ya ha puesto
allá v.s. crea que de Tyciano afuera no se ha visto mejor retrattador, pero en orden sus lien~os. Venga el retrato de mi señora la duquesa que es el
entretanto suplico a v.s. que en todo caso venga aquel chiquito que digo. que más desseo de allá para ponerle con el de V.S.

[ ... ]
1553
Scríuame v.s. siempre de mano ajena que de otra manera no haurá
XXXIX. [46]. - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Bruse- orden de leer su letra.
las, 29 de abril de I553·

[ ... ] el retrattico por el qual hauía suplicado no es venido.

XLII. [75]. - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Roma, úl-


XL. [48]. - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Bruselas, timo de abril de 1566.
22 de agosto de I553· El pintor de v.s. trabaja y se comporta con toda modestia y estudia.
' 1 No me escriua v.s. de su mano porque no acabo de saber leer palabra y
Mi pintor está aquí vuelto ya de portugal mas tan ambara~ado por la tanbién escriuiré de mano de secretario.
rreyna que estos quatro annos [?] no ha labrado por mí aunque lepa-
gué sus gajes. Suplico a v.s. que vengan los retractos y que sean buenos.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE NOBLES Y ARTÍFICES 149
1575 He sentido mucho que la caxa que se embió de pinceles y colores lle-
gasse sin cartas mías y de que los retratillos se hayan perdido con ellas.
XLIII. [70]. - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa, Nápoles, Con ésta yrá copia de los dichos retratillos que de nueuo mandé se hi-
I de enero de 1575. ziessen a nápoles, pero a mi parescer los otros eran mejores que quan-
do la persona no está presente descúydanse los maestros.
Holgaría de ver los edificios que V.S. haze tan lindos de gisso y pues
tanto le plazen las medallas que le embié y quiere boluer a los exerci-
tios de Mon~ón yo le embio vn reués que se hizo para mi medalla que
embié a V.S. que es quando di al señor Donjuan en nombre de S.Sd.
el estandarte de la liga con el qual venció la armada turquesca y ay es-
tas palabras In hoc vinces, díselo en la yglesia de santa clara, y no sólo
la cara del señor Don Juan y la mía tienen un poco del natural, mas
aun todas las de los assistentes y también N.S. y N.Sra. getados en oro
no tan bien como yo quisiera, sino como aquí se ha podido hazer, y si
supiera qué cosa la Sra. Duquesa quiere hazer della procurara de aco-
modarla conforme a su voluntad. También embío dos cabeps de
Pompeo de que creo que embié el solfo, son sacadas de una piedra
antigua que tiene la sra Marquesa de Pescara, otra medalla antigua dél
no tengo, a lo menos aquí , y éstas y el revés que digo, van muy bien
getados y de materia harto más dura que estaño, si assí las supiessen
getar de oro y plata serían grandes maestros, pero aquí no ay los apa- 1l
rejos que en flandes. 1

'i'
),

XLIV . [68]. - Antonio Perrenot al Duque de Villahermosa , Roma, JO


de mayo de 1576.

Un crucifixo dorado pienso embiar con la primera occassión que i_:',


me ha ofrescido el maestre de acabar en pocos días, aunque esté tan
embara~ado con los sobrinos del Papa que le dan poco tiempo ny
hay otro que los haga buenos sino éste que es flamenco darrás.

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Aunque sea inadvertido, poco sufridor y desaseado o, por contra,
cuerdo, templado y limpio, viva en sus casas o en posada ajena, a
diario el caballero de corte se acerca a Palacio o a los oficios de
ministros; rúa y sale jinete al campo; juega, de armas o de tablas;
se ocupa de galas, fiestas y caballos; trata de aligerar despachos,
pleitos y rentas; indaga noticias y manda nuevas ; negocia y trata;
rinde visitas o las recibe; conversa, se ufana y queja; zahiere y ri-
ñe; hace alguna copla; gasta lo que tiene y lo que rio; da limosna,
si puede a su propia puerta; almuerza con sus criados, come, las
más de las veces solo, cena con caballeros; reza sus horas y devo-
ciones; lee o, mejor, oye leer ; escribe su pliego de cartas; confie-
sa y comulga si es pascua principal; da, en suma, fe de sí.
El léxico de los caballeros, como todos los lenguajes particula-
res, encierra una visión del mundo que se expresa gracias a él y
que sólo él acierta a explicar. En torneo perder lanza, haber de
volverla al ristre, tomar mano, soltar rienda, guardarse para ser-
vir. En las voces de justa se esconden brillantes sonoridades de
combate, de agitados lances imprevistos que se repiten con parsi-
monia ritual, como si estuvieran dotados de una perennidad fu-
gaz y siempre nueva. Así, descender al campo o salir al palenque
de las justas es una figuración de cuanto supone nacer; así, morir
exigirá erguirse sobre los estribos como caballero determinado a
correr cañas con la misma muerte .
154 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE F HE FE 155

A comienzos del siglo xvi, los episodios más corrientes de la vi- permite tomar la mano, quedando él, no obstante, victorioso
da podían reducirse a lances de un torneo o de cualquiera otro porque libremente ha aceptado sujetarse a su voluntad.
ejercicio ecuestre comúnmente identificado con la cultura caba- Pero, lo que es más, se diría que el torneo no sólo sirve como
lleresca. Por ejemplo, cabía expresar en tales términos las cir- metáfora brillante de una negociación determinada, en este caso
cunstancias de una negociación en materia tan común, y tan de- de una relativa al importe exacto de una dote, sino que en sí mis-
cisiva para una casa nobiliaria, como era fijar la cuantía exacta de mo es una manera de negociar. Quizá sería mejor decir que cabe
una dote matrimonial. entender los ejercicios ecuestres como una manera de aprender a
En 1535, Juan Téllez Girón, Conde de Ureña, se ocupaba de negociar, pues su práctica enseñaba a manejar con aprovecha-
ajustar los términos económicos del enlace entre María Enríquez miento todas las posibles variables de ocasión, espacio y fuerza,
y el Marqués de Cuéllar, negocio siempre arduo , pero que la ne- así como las demás circunstancias de unos encuentros en los que
gativa del Conde a pagar la cuantía exigida por los Alburquerque todo podía cambiar repentinamente, hasta la fortuna. Que en
había frustrado hasta entonces. En carta a Bartolomé de la Cueva, ellos, sin embargo, la pura violencia personal estuviera sometida
don Juan explicaba el fracaso inicial del acuerdo refiriéndose a al imperio de ciertas reglas que sancionaban los usos permitidos
"la lanp que se perdyó en el primer torneo de madryd", lo que y los no admisibles, dota a los juegos caballerescos de un valor ci-
había obligado a "bolvella agora al ristre" a la espera de un nuevo vilizador que no puede ser ignorado. 1
encuentro. Éste, sin embargo, no lo llevaría adelante él, sino la La identificación de las distintas formas de combate que resul- l. 1

Condesa "y pues ella toma la mano para negociar, yo devo soltalle taban consustanciales a la fiesta caballeresca con la condición no-
ji 1
la rienda y guardarme para servir". Ante la aparición de una da - biliaria parece haber llegado a su máxima expresión en los siglos
ma, aunque "nunca pensé ser mandado de nadie", Ureña asegura xvy xvii. Por ello, uno de los rasgos con los que se pretende dejar 1
que "qualquyera suje~ión ternya por vytoryosa"r. probada la condición de caballero en, por ejemplo, Vespasiano
Desde el punto de vista del análisis cultural, la carta de Téllez Gonzaga no es otra que la de haber sido "siempre [ ... ] amigo de
Girón resulta de una elocuencia extraordinaria. De un lado, don fiestas, juegos de cañas, toros y torneos, seraos y otros regozi-
Juan se presenta como caballero auténtico con sólo recurrir a un jos"~. En estos torneos, justas, cañas, estafermos, bohordos a la
léxico que tanto él como su corresponsal saben y consideran pro- carrera, sortijas, toros, escaramuzas y demás festejos de los que
pio, como son propiamente suyos los torneos. Además, es segu- siempre debían ser amigos los caballeros se conjuntaban, de un la-
ro que escribía de tal manera para dar muestras de que era natu- do, la autorrepresentación del estamento noble por oposición a
ralmente ingenioso y, sin duda , lo parece al haber transformado los ejercicios característicos de los demás estados y, de otro, el '1

en lances de un ejercicio ecuestre las cambiantes circunstancias de adoctrinamiento de sus propios integrantes en los valores milita- 1

una negociación, cuyos términos concretos y algo vulgares nunca res de ánimo y valentía que deberían de dar sentido a su existen - ' 1'
llegan a mencionarse. Por último, el Conde de Ureña, que ya sa- cía diferenciada dentro de la comunidad social y política.
bemos ingenioso y diestro en justas, afirma también su condición
de caballero al hacer protestos de servir a una dama, a la que le
2. "Semblanza de Vespasiano Gonzaga Colonna", en Algunos hechos famososy genealogía de las casa de los
I. Peñafiel, I de mayo [r535] , AGS, Estado legajo 30, Fol. 333.
Gom¡¡a. BUV, Ms 5.
156 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE F HE FE 157
Podría decirse que, salido al palenque y raso o puesto ante la tela, que debió colocarse en Zaragoza en los años iniciales de la década
el caballero no sólo se debía a sí mismo, a su lucimiento y a su diver- de 1$40 y que se ha conservado entre la documentación de la Ca-
sión, sino que aparecía como representante de todo su estado, te- sa de Gurrea de Aragón:
niendo, entonces, que regirse por una suerte de decorum estamental
hasta en el menor de sus gestos. Por ejemplo, a propósito de los ca- "Todos los caballeros que por servicio de sus amiguas quisieren
balleros toreros, Luis de Zapata no dudaba en reconocer que "el an- justar con arneses de guerra y lan~as aliarán en el mercado a di-
ziynueve de hebrero a graviel Sánchez que en servicio de la su~a
dar con los toros es mucha gentileza y razonable ánimo", pero desta-
les manterná con ayuda de otro caballero una tela con las cond1 -
caba que torear encerraba grandes peligros, de los cuales el mayor no ciones syguientes: que ninguno pueda sacar brocado ni tela de
era el "de la vida", cuanto el menoscabo "de la autoridad de andar oro ni chapería de oro ni de plata fina ni falsa ni puedan sacar
un caballero por el suelo rodando" a la vista de todos3. mo~os vestidos; y al caballero que en quatro carreras justare me-
jor de los que en este cartel se firmaren darle an seys pares de
Esta condición de espectáculo de los combates caballerescos
guantes adobados; y puede el mantenedor yr de precio e.n las
permite considerarlos, como elementos de lo caballeresco visual, primeras quatro carreras que corriere; y el caballero que pierda
una forma de propaganda de los propios valores nobiliarios, así la lan~a o yziere encuentro feo no pueda ganar precio; y el que
como de la naturaleza privilegiada y egregia de sus participantes. matare caballo que lo pague; y si otros caballeros de los que aquí
no se firmaren después de aber ajustado los firmados quisieren
El ya citado Luis de Zapata distingue entre los justadores que sa-
con las mismas condiziones correr quatro carreras aquel día el
len armados a caballo, rodeados de pajes y lacayos, galanes y biza- que mijor lo yzere dalle an una honza de ámbar. Serán juezes
rros con esos otros "pelados" que sin ser caballeros "se meten en por avernos merced el señor vizconde de Ebol y el señor _vayle
ejercicio ajeno" pidiendo prestados silla y aderezos, porque, en daragón. Los caballeros que aquí no se firmaren an de dezir sus
nombres a los juezes y no pueden correr al precio de los guantes
suma, "se convienen mal las armas con las calzas de paño"4. Y es
ni los firmados al de ámbar"6.
él mismo quien desacredita a un anónimo sangrador toledano
que había alanceado un toro delante del Emperador, "mas como
Todas las circunstancias de la justa de arneses de guerra y lanzas
cosa de hombre bajo no se tuvo en nada, y decían que como buen
que habría de celebrarse aquel 19 de febrero quedaban claramen-
barbero les acertaba la vena como con la lanceta con la lan~a"5.
te expresadas en éste su cartel: el lugar y la fecha, el nombre del
En suma, la existencia de un orden particular de los caballeros
principal mantenedor y los de los ilustres jueces, las galas que de-
dentro del cuerpo de la república se haría evidente porque se ce-
berían llevarse, las penas que se impondrían a quienes hicieren
lebraban públicamente esta clase de ejercicios ecuestres, cuya rea-
"encuentro feo" y, en suma, los premios con los que saldría el
lidad no se conocía tan sólo por los novelescos relatos de libros
que mejor sirviese a su, a buen seguro satisfecha, amiga. Pese a
de caballerías ni se reducía a los grandes festejos organizados allí
que cuantos quisieran participar deberían haber firmado al pie
donde residiese la corte, con motivo de una entrada regia o para
del mismo cartel con anterioridad al día de la celebración, cual-
conmemorar una victoria de la Monarquía en este o en aquel lu-
quier caballero, con tal de que lo fuera, podría ser admitido por
gar. Veamos, por ejemplo, el siguiente cartel de justa caballeresca
los jueces al privilegiado espacio de la tela, porque aquélla era una
3. Miscelánea. Edición de Pascual de Gayangos. Madrid ,1859, p. 270.
4. Idem, id, p. ?.I?.. 6. BNM, Mss. 7530, [tejuelo] Historia del Maestre de Calatrava Don Alonso de Aragóny varias cartas, sin
5. Idem, id, p. 27r. foliar.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE F HE FE 159

fiesta cerrada para muchos, pero que quedaba abierta a todos los Sin duda, la más importante de estas galerías/armerías fue la que
caballeros por igual. reunió en Innsbruck Fernando del Tirol, cuyo testimonio más
En esto, el torneo era una muestra de la egregia sociabilidad de completo es el impresionante Armamentarium heroicum de Jacob
la caballería, basada en la fe que sus miembros habrían deposita- Schrenck von N otzing9 y para la que el Archiduque recurrió a los
do tácitamente entre sí y expresada en el supuesto ideal de amis- más variados agentes presentes o enviados a los más distantes rin -
tad universal que existiría en el seno del estado nobiliario. Sensu eones de Europa. Uno de los héroes a los que se requirió retrato y
contrario, tal sociabilidad confiada saldría a relucir también en el armas fue Fernando Álvarez de Toledo, sirviéndose el Duque de
gesto de desafíar a otro caballero, en lo que éste tiene de mani- Alba enviar "las con que siruió en la guerra de Alemania" 10 •
fiesto de que una fe quebrantada exigía una reparación7. Pero no sólo las armas, incluso los lugares donde tradicional-
Respecto a esta sociabilidad, conviene insistir en que el espí- mente se celebraban estos ejercicios ecuestres, quedarían impreg-
ritu de los caballeros se trasladaba también a sus armas. Éstas, nados del espíritu de quienes los habían convertido en su escena-
convertidas en eslabones de una ensoñada memoria caballeres- rio predilecto, como viene a explicar el Conde de Nieva en una
ca, merecían tanto respeto como los que las habían portado o preciosa carta datada en 1542.
esgrimido, fueran aliados o rivales, y podían, por tanto, llegar a En noviembre de ese año, el Conde tomó la pluma para escri-
ser objeto de coleccionismo, entrando así a formar parte de las birle a Juan de Vega después de haber cruzado la Corredera de
wunderkammern. Los Mendoza, por ejemplo, habían reunido una San Pablo de Valladolid, que, como se sabe, era el lugar que den-
rica armería en Guadalajara, a la que Enrique Cock describe en tro de la topografía de la ciudad más y mejor se identificaba con
estos términos: los caballeros porque era allí donde solían organizar sus justas y
otros juegos. Con tono melancólico Nieva afirmaba que había
"El mismo Duque [del Infantado] tiene en otra parte de la ciu- decidido escribir aquella carta al Señor de Grajal porque se había
dad una linda casa de todo género de armas para guerra, y entre entristecido al encontrar la Corredera "muy sola y desamparada"
ellas hay unas que fueron del Duque de Sessa, de muy gran va -
de sus caballeros. En vez de arneses y penachos, lo que había po-
lor, de manera que las estiman en más de cinco mil ducados.
Otras hay muy ricas del mismo Duque del Infantado; otras que dido ver era una campante tropa de "licenciados y bachilleres"
le envió por presente el hijo del Papa; otras que fueron de don ocupando un espacio que nunca había sido suyo y, como si la
Juan de Austria; otras de don Rodrigo de Mendo\-a, su herma- Corredera fuese una dama abandonada a su suerte, usurpadores
no; otras muy maravillosas de ver, que trajeron de Indias. En
"triunfan della sin aver quien les diga mal hazes"n.
suma, se cuentan en la dicha casa \-iento y veinte y seis armadu-
ras de caballeros con otros muchos arcabuces y instrumentos La queja del Conde de Nieva no puede ser consideraba mera-
pertenescientes a la guerra que en la dicha casa se guardan"8. mente el símbolo de una actitud nostálgica hacia un tiempo de an-
taño que se mantendría vivo sólo en el recuerdo algo manierista de

7. Véase Pascal Brioist, Hervé Drévillon y Pierre Serna, Croiser le fer. Vlolence et culture de l'épée dans la
France moderne (xvie-xviiiesiecle). Seyssel: 2002. 9. Oeniponti, l6or.
8. Relación del viaje hecho por Felipe [[en 1585 aZ,,ragoza, Barcelonay Valencia. Edición de Alfred Morel-Fa- IO. Hans Khevenhüllera Pedro de Médicis, Madrid, s.d. [c. 1583]. UW. Ms./ II 409, fol. 72. r.-v. Sobre
tio y Antonio Rodríguez Villa. Madrid, 1876, pp. 13-14. Cfr. Alfredo Carrasco, "Guadala- esta carta, véase supra el capítulo "Nobles y artífices. Los retratos como servicio caballeresco".
jara, corte de los Mendoza en la segunda mitad del siglo x.vi", en Felipe Ily las artes. Actas del con- JI. Conde de Nieva a Donjuan de Vega, Señor de Gnyal, Valladolid, 15 de noviembre de 1542.- BNM, Mss.
greso intemacional 9-12 de diciembre de 1998. Madrid, '2,000, pp.57-69. 18638-'2,I.
F HE FE
160 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE

ciertos gestos reducidos a espacios muy determinados. Contra el obligaciones y ha cometido un acto de malicia o de indignidad que
tópico que la presenta como una hermosa, aunque caduca, pervi- lo rebaja y lo separa de la comunidad de caballeros que compartían
vencia esteticista del otoño de la Edad Media que resistiría por su fe estamental. Al mismo tiempo, en el desafío hay también una
simple inercia en tiempos de modernidad, como si esperase a que invocación del propio poder de los caballeros, que tendrían dere-
Don Quijote viniera a aventar sus últimas cenizas, la cultura caba- cho a ejercerlo, convertido en violencia, para hacer justicia ante el
lleresca en el siglo xvi gozó de una sorprendente vitalidad, incluso agravio que un igual ha hecho a otro igual dentro de esa pretendi-
en la segunda mitad de la centuria, y esto no sólo porque sus ca- da comunidad caballeresca que se basta a sí misma autorregulando
racterísticos juegos y fiestas no llegaran nunca a desaparecer. sus formas de justicia/venganza privadas. Un curioso cartel de de-
El tópico que viene a reducirla a la postre a mero esteticismo safío, fechable en 1536, puede ayudar a explicarlo 12.
parte de un doble postulado que conviene revisar. De un lado, El 7 de agosto, Miguel Fenollar, señor de Planes, firma un car-
imagina la cultura caballeresca como una forma cultural inamo- tel, uno de cuyos traslados será enviado a Alcoy y otro a Cocen-
viblemente anclada en el ritualismo del pasado e incapaz, por taina, por el que desafía a Ximén Pérez de Corella, sexto Conde
tanto, de adaptarse a los muchos cambios que se produjeron en la de Cocentaina, a un combate "con una spada y una capa, de mi
corte de los Austrias. De otro, da por sentado que la llamada do- persona a la vuestra solos" en cualquier "lugar conveniente" que
mesticación de la nobleza se llevó enteramente a la práctica, por él fuera elegido, quedando Bartolomé de Aguilar, baile de
cuando los testimonios de resistencia a semejante proceso, en es- Alcolea, a la espera de la respuesta del desafiado. El motivo del
pecial en las cortes provinciales, no deberían ser ignorados. enojo tenía que ver con el riego de una rambla que algunos de los
Aunque cabía definir al perfecto caballero como esforzado, vasallos moriscos del Conde habían hecho tomando agua de una
claro, justo, liberal, católico, fiel, confiado, ingenioso de repen- acequia cuya jurisdicción le correspondería a Fenollar. Ante la
te, galán, bizarro, feliz de memoria, prudente, sufridor de in- negativa de éste a permitir los riegos, se había producido una es-
temperies y todas las demás virtudes que cabría imaginar propias caramuza con arcabuces y la rotura del muro del aduz, de la que
de una condición nobiliaria, en la práctica los caballeros parecen el agraviado señor de Planes hacía responsable a la "malicia" que
haberse dejado llevar más veces por la furia, rasgo que en absolu- tendría contra él Pérez de Corella.
to ha de considerarse ausente de su perfil ideal. Así, enojarse, En el cartel, que comienza con un significativo "porque sea
agraviarse, disgustarse y ofenderse fueron pautas continuas en la nothorio", se descalifica al Conde de Cocentaina porque "todo
conducta caballeresca, quizá porque la supuesta ingenuidad natu- lo que avés hecho en mi tierra es muy mal fecho y no ~ierto como
ral de los nobles, en la que tanto insistieron, sabedores de que en caballero, sino como persona mali~iosa ... desatinadamente acor-
ella consistía su diferencia esencial, exigía que no se contuvieran dado y con despropósito". ¿Cómo considerarlo un verdadero ca-
en su ánimo y se alteraran hasta la violencia con la cólera que ballero si había mandado a "tanta suma de jente junta" y suya ha-
precisa el coraje. Sin duda, la mejor prueba de un caballero en bría sido la idea de "con~ertar de tirar arcabuzes por medio de
enojos es el desafío singular, el paso del disgusto a la acción, al
desagravio que borra una ofensa.
12. BNM, Mss. 200604°. El cartel, de grandes dimensiones, va fechado 7 de agosto viernes. La
En el desafío se encierra una suerte de excomunión, una pro- datación en 1536 ha sido añadida ex alia manu, quizá de Pascual de Gayangos, en cuya colec-
ción de manuscritos figuró antes de pasar a la BNM.
clamación del apartamiento que merece quien ha faltado a sus

l
PALAllRA E IMAGEN EN LA CORTE
F HE FE

vellacos"? Fenollar le reprocha que "tales cosas no an de caber en de Pescara que apareció publicada en Zaragoza en 1557 a instan-
caballeros" y le insta a mostrar su valor y ~rtud enfrentándose "de cias del mercader de libros Miguel de Qapila y que se comple-
vuestra persona a la mía sola". En suma, el enojado señor de Pla- taba con "los hechos memorables de otros siete excelentíssimos
nes aseguraba que la verdadera caballería consistía en algo más capitanes del Emperador" 1 4. Este Conde de Aranda, a quien se
que en ser de sangre noble, porque de "nascer vos de vuestros pa- dedicaban "verdaderas narraciones" de desafíos y una crónica
dres conde de coyentayna devés dar gracias a dios", pero "lo que del no menos desafiador Marqués de Pescara, conocía perfecta-
a vos se os a de agradescer y avés de alabar es de la virtud y valor mente la realidad de enojos y agravios entre señores, pues su
que en vuestra persona cabe, lo que yierto no mostráys en este casa era cabeza de partida en los bandos aragoneses.
negocio". La única forma de enmendar lo hecho era "haserme De la misma forma que ciudades y villas realizaban entre sí
saber vuestra voluntad" sobre dónde y cuándo se celebraría su alianzas que, como la de Valladolid y Burgos de 1517, podían ca-
singular lucha a espada de mi persona a la vuestra solos . pitularse "para contra todo el mundo ecepto el rey" 15, la fe mu-
Aunque es cierto que la normativa y la preceptiva contrarias a tua entre caballeros se formalizaba en solemnes cartas de amistad
estos combates entre caballeros particulares es abundantísima, al o hermandad, como la concertada por Pedro Álvarez Osario,
tiempo que se incrementa la imagen de la guerra como desafío Marqués de Astorga, y Alonso Pimentel, Conde de Benavente, en
entre príncipes y naciones, el caballero desafiador, como vemos, 1501 16 . Igualmente, era posible que miembros de una facción o
continuó existiendo y no perdió del todo su brillante aureola de bando nobiliario se juramentasen solidarios en defensa mutua
gesta embarcado en una batalla de dos con el libro negro del due- contra los también comunes enemigos. Aquí, entre enojos, tam-
lo en mano. Así, en la edición amberina de su Conquista de África , bién estaba presente el caballero.
Diego de Fuentes nos ha dejado varias verdaderas narraciones de des- Considérese, por ejemplo, la siguiente petición que el Obispo
afíos que parecen integrarse con toda naturalidad entre las "mu- de Huesca, en nombre de su hermano el Conde de Ribagorza,
chas y muy notables hazañas de particulares caballeros" que allí se remitió a Alonso Gurrea para que los ayudase contra los Aranda
quieren alabar. Una de esas verdaderas relaciones es la que recoge el siempre que se le requiriese a ello:
desafío en tres campos francos del aragonés Marco Antonio Lu-
nel al castellano Pedro de Tamayo en Gaeta, en el cual los carteles "Illustre señor. Aquí va lo que vuestra señoría mandó hiziesse mi
fueron enviados a los más distintos lugares de Italia y de España, hermano. Los dos supplicamos vuestra señoría y el señor don
Martín le den otro alvalá si fueren servidos ofreziéndole de ayu-
incluso a la misma ciudad de Ávila de la que era natural Tamayo 13.
dar siempre contra don Martín y su casa, porque dello rescivire-
No debe pasarse por alto que Diego de Fuentes dirigió su mos muy gran merced y quedo servidor de vuestra señoría. El
Conquista de África a un caballero concreto, Juan Ximénez de Obispo".
Urrea , Conde de Aranda, a quien también está "enderezada" la
Historia del fortíssimoy prudentíssimo capitán don Hemando de Ávalos, Marqués
Historia del forffssimoy prudentíssimo capitán don Hemando de Ávalos, Marqués de Pescara, con los hechos mem~ra ­
bles de otros siete excelentíssimos capitanes del Emperador Don Cor/os V Máximo Rry de Españo que faeron en su tiem-
13 . "Verdadera narración de un desafio que passó en Italia entre un cavallero arago n és llamado po a saber el Próspero Coluno, el duque de Borbón, Don Carlos de Lan'!J'. Don Hugo de Moneada, Philiberta Prínci-
Marco Antonio Lunel y un otro castellano llamado Pedro de Tamayo natural de Ávila" en
pe de Orange, Antonio de Lryva, el Marqués del Guasto. Recopilada por el Maestro Vallés. Zaragoza ' 1557.
Diego de Fuentes, Conquista de África donde de hallarán agora nuevamente recopiladas... muchasy m~ notables
15. BNM, Mss. 18768, n° 33.
hazañas de particulares cava/leras. Anvers ' 1570 .
16. H errera, 13 de enero de 1501, BNM, Mss. 12007, fols. 259r. - 260v.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE
F HE FE

La respuesta de Don Alonso no se hizo esperar y, en enero de tencia abierta a aceptar lo ordenado en la pragmática de las cor-
1541, dio el albalá que se le solicitaba en estos expresivos términos: tesías por parte de una nobleza que se negaba a modificar sus tra-
dicionales formas de tratamiento. Un incidente sucedido en Va-
"Yo don Alonso de Gurrea doy mi fe de caballero y prometto a
lladolid en la primavera de 1598 puede servir para testimoniar
vuestras señorías don Alonso de Gurrea de Aragón, Conde de
Ribagor~a, y don Martín de Aragón de siempre que tuvierdes esta atmósfera.
qüistión con las casas y personas de don Miguel Ximénez de En mayo de aquel año, la ciudad se había llenado de coplas in-
Urrea, Conde de A.randa, y de don Hernando de .Urrea , su hijo, famantes, "maltratando muy de beras a algunos", y los caballeros
y me requiriéredes contra esto de ayudaros. Y porque lo cumpli-
Antonio de Villegas, Gonzalo Enríquez y Diego Mejía acabaron
ré assí lo screví de mano ajena y lo firmé de mi nombre en Cara-
go~a a xviii de enero año MDXXXXL Don Alonso de Gurrea" 1 7. en prisión por tener en su poder traslados manuscritos de ellas.
Más avisado , el Marqués de Távara hizo entrega de sus copias al
Es cierto que este albalá para la mutua defensa de caballeros en Presidente de la Real Chancillería. Poco después , Rodrigo de
abierta bandería está fechado todavía en la primera mitad del xvi. Santillán mantuvo con el titulado este "coloquio muí bueno" que
Ese período se ganó una merecida fama por la bizarría y rigor de un corresponsal se apresuró a trasladar:
sus caballeros que era recordada no sin cierta nostalgia a finales
" ... fue que en la procesión que se acía en la otaba del santísimo
de la centuria; así, el Conde de Portalegre escribía, en 1592, que
sacramento en san Migel , don Rodrigo ynbió a dezir al marqués
en medio siglo "han crecido las delicias tanto y de manera que los se allase en ella porque tenía un negocio co_n él. Y le dijo : mu-
que entonces juzgávamos por afeminados parecieran ahora rústi- chas coplas tiene vuestra señoría estos días. El respondió : si vue-
cos"; por no recordar ese contundente "los mancebitos de este sas mercedes las ubieran castigado no tubiera yo tantas. Don Ro-
drigo le dijo que a las cinco fuese a su casa a un negocio del ser-
tiempo, en viéndose con sangre, luego dicen ¡ay, que me han
bicio del rey y él respondió que si era negocio de coplas que las
muerto!" que un cordobés habría pronunciado en 1586. abía de llebar al Presidente. Don Rodrigo dijo : al señor Presi-
Pero ni siquiera un rey como Felipe II fue capaz d e disciplinar dente. El Marqués respondió: el Presidente está en el lugar del
a su nobleza, pese a los avances del poder monárquico que pu- rey y decimos el r ey y no el señor rey. Don Rodrigo le dijo que
conforme a las leyes abía tenid<? obligación de llebarles luego las
dieran llegar a producirse durante la segunda mitad de la centu -
coplas sin mostrarlas a nayde. El respondió: no es de mi profe-
ria. Sin entrar en sucesos algo novelescos como el del matrimo- sión saber leyes. Don Rodrigo daba golpes con la bara y el mar-
nio de Gonzalo Chacón ni en supuestas conjuras como la del qués le dijo: no dé vuesa merced golpes con la bara que es mala
Marqués de Mondéjar, deben recordarse los muchos casos de crianza y que si le querían tomar algún dicho que casa tiene
donde se le hayan a tomar" 1 8 .
desacatos que los caballeros galanes protagonizaban incluso en
los sitios reales, la incapacidad de controlar a las cuadrillas de mozos
Aquellos licenciados y bachilleres que, en 1542, el Conde de
sueltos sobre las que repetidamente llamaba la atención el Consejo
Nieva había visto con tristeza usurpando el espacio caballeresco
de Castilla, la posesión y puesta en circulación de papeles con sá-
de la Corredera de San Pablo no habían terminado por vencer
tiras de las que no se libraba ni el mismo rey o, en suma, la resis-

18 . Francisco de Villapadierna a Diego Sarmiento de Acuña , Valladolid, 29 de mayo de 1598. RB , Ms. II-
17. BNM , Mss. 7530, sin foliar .
2135 , 122.
166 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE
--T F HE F E

completamente. Casi medio siglo después, el Marqués de Távara rídica y gramatical, en la instrucción de los caballeros de corte,
daba muestras de ánimo e ingenio al enfrentarse a uno de sus su - como señalamos anteriormente, se insiste no tanto en lo que se
cesares en la Chancillería, haciendo un alarde de su condición puede aprender por medio del estudio como en aquellos ejerci-
que era ajena al conocimiento profesional de las leyes y, por con- cios y actividades que permitirían mostrar y afianzar las virtudes
tra a Santillán, se fundamentaba en la buena crianza. del ánimo caballeresco.
La insistencia en la educación de sus miembros más jóvenes es Ni que decir tiene que uno de los ejes sobre los que se verte-
una constante en la cultura de los caballeros, bien entendido que braba esa educación tenía que ver con lo militar, pues no era otra
no se trata tanto de una preocupación por su nivel de instruc- la función que debería de caracterizar y dar sentido a su existen-
ción como por el aprendizaje de los hábitos y actitudes que defi- cia corno estamento, tanto para propios corno para extraños. En
nirían un ethos estamental. La paulatina transformación del ideal el colegio de los jesuitas en Macao se imprimió en 1590 un cu-
de caballería en el de cortesanía, como consecuencia del des- rioso libro del Padre Duarte de Sande cuyo título es De missione le-
arrollo de las cortes reales y principescas, hizo que el caballero gatorum iaponensium ad Romanam curiam [. . .] dialogus y en el que, no sin
perfecto se revistiera de los atributos del perfecto cortesano. Por cierta ambigüedad aculturada, se recogen las impresiones que un
ello, Diego Sarmiento de Acuña pudo proclamar, en sus comen- grupo de caballeros japoneses, convertidos al Cristianismo, ha-
tarios a la Instrucción de juan de Vega, que "el balar antiguo está ahora brían obtenido de su viaje hasta Roma en los años centrales de la
redu~ido a cortesía y assí es prueba de balar la buena crian~a y el década de 15802 1 • Veamos qué decían o qué se les decía a esos
suabe trato"•9. otros nobles sobre cómo eran educados sus iguales de la otra
En la práctica, tal adaptación supuso que los tradicionales doc- parte del mundo.
trinales de caballeros pasasen a convertirse en instrucciones para Todo un capítulo del De missione está dedicado a las diversiones
quien había de vivir en la corte. Éstas gozaron de una extraordi- honestas y agradables de los nobles europeos y a la educación que
naria difusión a través de copias manuscritas y, de hecho, presen - dan a sus hijos, con especial atención a los "exercícios dos nobres
tan importantes diferencias con los más comunes tratados de que professam a vida profana que lhes convém na ordern eques-
corte impresos, de esos "vulgar Rules and Examples" que todos tre e senatorial". Por boca del caballero Miguel Chingiva, sobri-
podían conocer, pero que, en palabras de Lord Herbert of no del daimío deArima, eljesuita Sande señala que "o primeiro
Cherbury, mal podían aplicarse a las necesidades de los verdade- exercício é o das armas", en las que se adiestran "quer para daí
ros caballeros 20 • En la buena crian.za de éstos y en su paso por la colherem distrac~ao e alívio dos outros trabalhos, quer ainda pa-
corte se cifraba, pues, el mantenimiento de la diferencia del or- ra se tornarem mais aptos e mais ágeis, quer para os combates a
den de los bel/atores por oposición a otros grupos en ascenso como sério, que para as lutas desportivas" 22 • En esta educación para la
los letrados. Frente al saber de éstos, que se definía en esencia guerra y para la paz, los ejercicios ecuestres se revelan esenciales
por la pericia en el conocimiento de la gran tradición letrada ju - en la buena crianza de un caballero en la corte y , por ello, deben
empezar a practicarlos casi desde niños, ejercitándose en el juego
rg. RB, Ms-II-2807 8 .
ZI. Utilizaremos la reciente traducción de Américo da Costa Ramalho. Duarte de San de , Diálo-
20. The lije oJEdward, first Lord Herbert of Cherbury written 1!J himself. Edición de J. M. Shuttleworth, Lon-
go sobre a missdo dos embaixadoresjaponeses d cúria romana. Macau : 1997.
don ' 1976, p. r.
22. Sande, Diálogo ... , p. wg .
168 PALABRA E IMA GE N EN LA CORTE F HE FE 169

de las armas , el tiro con arcabuz o ballesta, el montar a jineta y parte , la presencia de locos y truhanes en el cortejo de los caballe-
picar caballos , y la participación en justas y en torneos . '• ros no se redujo a juegos y demás ocasiones festivas, donde repre-
Una de esas cortes de jóvenes caballeros aventureros fue la de Feli- sentarían un papel entre cómico y retórico, sino que incluso apa-
pe 11 Príncipe, quien , ya antes de su célebre jornada a los Países recen formando parte de los alardes de gran aparato. Así, Perico
Bajos de 1548, conoció un brillante ambiente caballeresco que
parece no haber tenido nada que envidiarle al flamenco y que tu -
1

de Santervás puede ser identificado como el "Perico el loco" que
salió "vestido, syn armas, de brocado una ropa" delante del Conde
l
vo uno de sus momentos culminantes en el torneo de la Corre- de Benavente en el alarde, "reseña y muestra" , celebrado en el
dera de Valladolid de marzo de 1544 con motivo del matrimonio "campo de la Marina" barcelonesa antes de que el Emperador
con la infanta María de Portugal. Como se sabe, el Felipe II de Carlos se embarcase rumbo a su jornada africana de 1535 2 5.
esos años tiene poco que ver con el severo rey que se impone des- No hemos conseguido localizar a Perico el loco en el segundo
de mediados de la década de 1570, pues, por el contrario , es un paño de La Conquista de Túnez, l a extraordinaria serie de tapices de
Príncipe que "pasa las noches hasta las diez jugando con el Con- Pannemaker sobre cartones de Vermeyen, y que, precisamente,
destable sus duzientos reales", que manda que hoy le corten el muestra la escena del Emperador pasando revista a una multitud
pelo "para salir mañana galán" 23 o que ordena den "gran priessa de caballeros que se dirige ya hacia el Carrer Ample barcelonés
a sus armas a sacallas de los cofres y ponellas a punto para las ataviados con sus mejores galas y brillantes armas 26. La escena te-
exercitar esta quaresma" 24, por citar apenas dos cartas d e nuevas jida resulta, sin duda, magnífica, como espléndida es la impre-
datadas en febrero y marzo de 1547. sión que produce la lectura de la relación del alarde de 1535 que
Es , también, el Felipe que reparte su tiempo , familiar y diverti- - mencionaba la presencia del bueno de Perico. Su anónimo autor
do , con locos y truhanes de la corte, en especial con los fantásticos acierta a resumir la brillantez de la muestra señalando con el ma-
Perico de Santervás y Pero Hernández de la Cruz, más conocido yor encomio que todos los caballeros pasaron ante su Majestad
como Perejón. Ambos truhanes acompañaron al Príncipe justador "muy bien aderepdos de seda, que en toda la muestra no huvo
en varias de sus salidas a las telas caballerescas, por ejemplo , en el paño" 27, como si comulgase con la opinión de que "se convienen
ya citado torneo de la Corredera de Valladolid de 1544· Por otra mal las armas con las calzas de paño" que años más tarde procla-
maría Luis de Zapata28.
23. [juan] de Benavides, de la cámara del Príncipe, al Duque de Sessa, Madrid, 3 de marzo de 1547. IVDJ, En el segundo paño de La Conquista de Túnez las miradas se dirigen
Envío 4, 26. de inmediato hacia la gallarda figura infantil de gran penacho ro-
24. juan de Ortega al Duque de Sessa, Madrid, 26 de febrero de 1547. IVDJ, Envío 4, 193. Merece la
pen a transcribir el párrafo co mpleto d e esta c uriosa carta: " Porque vueslra señoría m e man- jo y a caballo que centra la composición con una enorme lanza.
dó que le abisase d e l o d e acá hago esto no p ar a más de para qu e si vuestra señoría quisiere
venir a quebrar lanfaS a la Casa de Vargas h allará una muy buena tela y quien le co rra las lan-
[Véanse ilustraciones 14 y 15]. No es posible· identificar con exac-
s:as que vuestra señoría quisiere, qu e aquí está su Alteza que dan gra n priessa a su s armas a titud al pequeño caballero , aunque probablemente se trate de
sacallas de los cofres y ponellas a punto par a las exercitar esta quares m a. Verdad sea qu e si
do n gómez y don alonso d e tovar y don alonso d e silva no justan no tendremos m ás aventu-
r eros de a rruy gómez y al príncipe d e ásculi que están aquf y si éstos fallan ser á ensayarnos y 25. Alarde que su Magestad mandó hazer en Barfe lona quando se embaró (sic) para la jornada de Tú ne.¡; año de mil qui-
si el comendador mayo r su mejoría va ad elante, ahunque se le hiziesse agravio a mi se ñora nientos trry ntay tres (sic.) . rvDJ , Manuscritos de la Biblioteca 26 -I-23, fol. 6ov.
l a duquesa, no haría vues tra seño ría much o en venirnos a onrar nuestr a tela ya que no aya 26. Pu ed e verse una relación d e La orden co n que su Magestad entró [en Barcelona] en IVDJ , M anuscritos
justadores y pues su Alteza de aquf
a veyntc dias se a de yr a nuestra señor a de Guadalupe, se- de la Biblioteca 26-I-23, fol. 6r r. -v.
gún dize, quando vuestra señoría no le quisiere yr a conpañar se podría bolver y en poco 27. Alarde... , fol. 6rr.
tiempo aber quitado en la Casa deVargas a alguno la sobervía". 28. Miscelánea .. . , cit., p. 2 12.
PA LABRA E IM AGE N EN LA CORTE F H E FE

una representación de algunos de los muchos pajes que tomaron " d e mal de costat" , acaecida el 25 de diciembre de 1535, Estefa-
parte en el alarde y que luego se dirigieron solemnemente hacia nía escribió a la Condesa de Palamós que " era molt bonica cria-
Barcelona portando la lanza y la armadura de cabeza de sus señores. tura i ben inclinada. Teni a dotze anys i tres setmanes, i paria de
Superada la sorpresa inicial que podría provocar encontrarse an- molts més, tant era gran, i esforyat i saníssim, que moltes voltes
te esta figura poco más que infantil en un alarde militar, convie- d esijaven que fos d'aquella m anera lo príncep"32. Sin embargo, a
ne r ecordar que, como hemos visto, los ejercicios ecuestres for- comienzos de ese mismo año y en otra de sus cartas, la de Reque-
maban parte esencial de la educación de los futuros caballeros y séns daba cuenta de una justa en la que el propio Carlos V había
que las cortes estaban llenas de niños que se familiarizaban rápi- corrido lanzas con el esforzado y, por entonces, sanísimo peque-
damente con los palenques. ño príncipe saboyano33 .
Luis de Requeséns y Juan de Zúñiga son Llui:set y Joanico en las L a justa se había celebrado el domingo 31 de enero en la "playa
cartas que Estefanía d e Requeséns escribió a Hipólita Roís de del mercado y arraval" de Madrid, convertida en improvisado pa-
Liori, Condesa de Palamós , abuela de los niño s y madre de esta lenque en el que, en presencia de toda la corte, treinta caballeros
singular corresponsal en lengua catalana por tierras de Castilla29. justadores hicieron la preceptiva mesura ante Isabel d e Portugal,
Al seguir de un lugar a otro a su esposo Juan de Zúñiga y Avella- que llegó acompañada de veinticuatro de sus damas y d e su hija la
neda , ayo del futuro Felip e 11, Estefanía se convirtió e n testigo Infanta María de Austr ia. El Conde de Benave nte , Antonio de
excepcional de la vida de p alacio y, como tal, su epistolario es una Pimentel, encabezaba la partida de los caballeros bla ncos , en la
utilísima y detallada crónica de cuanto sucedió en él entre 1534 y que entraba el Emperador , mientras que al frente de la contraria,
1540. Pero si por algo d estacan estas cartas es porque su autora "de color encarnado de sedas y penachos muy hermosos de la
acompaña los avisos de corte con el relato minucioso y puntual de misma color" , apareció Luis d e Saboya34. El mismísimo Príncipe
las "minyoneries" protagonizadas por sus hijos, primero , Llui:set Felipe actuó como su padrino y dio "la volta per la tela amb ell"
y, luego, Joanico, sin olvidar las que corrieron por cuenta de los con toda ceremonia, asistiendo también al espectáculo un "molt
otros niños palaciegos que se movían en torno a Felipe , María y galant" Llu'iset, aunque su m adre no lo había dej ado salir a la pla-
Juana de Austria3°. za "perque hi ha mil perills entre tants de cavalls" 35.
Uno de estos niños de la corte fue Luis, Príncipe de Piamonte, Seis años tendrían Llui:set y la infanta María que asi stieron al
quien se "criaba" en España como biznieto de los Reyes C atólicos e spectáculo, siete el Príncipe Felipe que actuó como padrino y
y sobr ino de la Emperatriz Isabel, pues sus padres er an la Infanta unos escasos doce Luis de Sabaya , cabeza de la par tida de lo s ca-
Beat r iz de Portugal y el Du.que Carlos de Saboya31. A su .muerte

29. Cartes intimes d'una dama catala na del segle XVl. Epistolari a la seva mare la Gomtessa de Palamós. Estefunia de Re- 32. Madrid , 30 de diciembre de 1535. Cartesíntime.<..., carta 62, p . 206. Varias noticias sobre su
guesens . Ed ición de M aite G uisad o . Barcelona , 1988. estan cia en Esp aña y su m u erte pued en encontrarse A G S Estado legajos n80 -n81. L u is d e
30 . ''I si esta lletr a hagués de llegir altra p ersona, tin dria que riure d'estes m inyoneries que es - Saboya fue enterrado en San J erónimo de M adr id; allí visitó su tumba. en 1584, Garlo Pa-
cric d e m os fills, perO , perqu e sé que vostra senyoria ha de folgar de llegir- les, ho voldr ia es- llavicini, enviado de C arl os Man u el d e Sab o ya a la corte de Felipe u, recordan do al p r íncipe
criur e més particularmen t" . Cortes intimes... Carta 89, Valladolid , 5 de mayo de 1537, p. 28r. q u e murió Hassai giovanetto in corte di Carlo v ", Madrid, I d e feb rero de 1 584~ AST, Lettere
La o b servación se hace a propósito d e q u e el pequeño Joanico ya "di u p ap a i te ta molt dar". Ministri. Carteggio diplomatico. Spagno, mazzo 3 .
31. El r elato más completo del p aso d e L u is d e Saboya por España es la Doctrina del Príncipe de Pia - 33. M adrid, 31 de enero de 15 35 . Cortes intimes .. ., carta 19, p. 8r.
monte. Diálogo tercero [hablanAlc'!Ydey Sereno]. El mtry excelente Príncipe de Piamonte primogénitoy heredero del 34. Doctrina del Príncipe de Piamonte, cit.
Duque de Sab'!Ya que muríó en Madrid llamado Ltrys. BNM , Mss. 1869948. 35 . Cartes intimes .. ., carta 19, p . 8 1.
PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE FHE FE 173

balleros encarnados y el único que tomó parte activa en la justa. Veamos cómo en una de sus jornadas cotidianas se encerraría
Lo hizo de esta forma: una auténtica instrucción caballeresca, dejando que la Doctrina nos
vaya adoctrinando por sí sola.
"Los primeros que corriron fueron el Emperador, nuestro se- Cuando corrió lanzas con el Emperador, Luis de Saboya ya sa-
ñor, y el Príncipe de Piamonte ... y el Emperador llevó alta la bía, por supuesto, "muy bien leer y scrivir". También había dado
lan~a y no la quisso bajar ni encontrarle por ser de onze o doze
muestras de su devoción, persignándose "en amanesciendo como
años, como es dicho , y el Príncipe rompió su lan~a en el Empe-
rador muy bien y luego corrieron la segunda carrera y su Mages- despertava y en la noche quando se acostava entrando en e l le-
tad Cessárea no quiso asimismo encontrar al Príncipe ni calar su cho"; por la mañana, rezaba un confiteor y decía un pasaje del
lan~a y el Príncipe herró el encuentro"36 evangelio según san Juan, algún salmo y el quicumque vult mientras
estaba "vistiéndose la camisa ... el jubón y se calyava las cal~ as".
La fuente que nos ha trasmitido este singular combate de Em- Una vez vestido, se lavaba, también rezando, y "luego le dezían
perador y niño no puede dejar de preguntarse "¿pues tan niño se missa y la oía con mucha devoción".
armava ?", para responder de inmediato que sí, "porque la corap Cumplidas éstas , el Príncipe pasaba a una cámara para oír las
no la comporta, sino el que la ha usado y la conoce". Quizá por lecciones de su maestro "una ora o hora y media", tras lo cual "le
esos valores ejemplares y, sin duda, por su temprana muerte, la tenían de armorzar un torreznico o otra cossa substanyial si era
semblanza del Príncipe podría servir como modelo para la e du - invierno que llegase a fuego y en verano alguna fruta liviana".
cación de otros caballeros que habrían de empezar a mo strarse Luego "salíase al campo ... meneando algún cavallo'', antes de,
como tales ya desde su niñez. vistiéndose para la ocasión, ir a Palacio a visitar a la emperatriz
Ése es el objetivo de la manuscrita Doctrina del Príncipe de Piamonte, Isabel. Hecho esto, "ibase a comer" con su ayo, maestro y algunos
un diálogo entre dos personajes llamados Sereno y Alcaide que caballeros , "pocos, hasta diez o doze". Tras la comida, llegaba el
cabe fechar hacia mediados del siglo xvi37, y que contiene una de- momento de la conversación "con sus criados y otros cavalleros
tallada descripción de cómo se criaba en Madrid junto a la Empe - en toda gentileza y exercicios honestos y decentes de cavallería, en
ratriz, su tía, rodeado por una pequeña casa de que preguntava y algunas vezes proponía como bien enseñado y
graciosamente lo qual desseava saber mejor y según lo que tocava
" . .. ocho o diez cavalleros generosos, sus criados y vassallos espe-
a las materias que se disputavan".
ciales hombres, el ayo muy sabio y noble por su persona y el
maestro muy docto y generoso y cinco a seys cavalleros manyevos , "Después en la siesta o jugava a la pelota un quarto de ora o ju-
diestros en las armas a pie y a cavallo y muy exercitados en bue- gava de armas diversas y en todo se dava muy buena maña y lo ha-
nas mañas y gentile~a y en exerciyios decentes de cavallería". zía tan bien que era para alavar a Dios su desenboltura y agili-
dad". De nuevo era ocasión de salir al campo, donde "corría lan-
~as y algunas vezes armado de todas armas e otras vezes desarma-
do" , para regresar a Palacio a estar " con sus magestades o con el
36. Doctrina .. . , cit. Remitimos a este manuscrito para todas las siguientes citas en el texto referen- Príncipe Don Phelipe". Hora de cenar, temprano si era verano,
te a la figura de Luis de Saboya. Príncipe de Piamonte. pero "si hera en tiempo de ymbierno leyanle chrónicas y gentiles
37. La Doctrina no está fechada, pero en ella se cita a María de Austria todavía como R eina de Bo-
hemia. historias o platicava con cavalleros en cosas de toda gentileza des-
r74 PALABRA E IMAGEN EN LA CORTE 175

pués que havía cenado una o dos oras hasta que hera ora de re-
traerse". Vuelto a la cámara, su maestro le recordaba la lección de
aquel día "para la rememorar". Después rezaba sus horas y, des-
vistiéndose, las mismas oraciones que al levantarse. Siempre con-
fesaba y comulgaba "todas las pascoas principales" y hacía muchas
limosnas con el dinero que le daban y "a la puerta de su possada
al tiempo que él comía nunca faltavan muchos pobres mendican-
tes a quienes se les dava de comer y dava a particulares personas
ÍNDICE DE NOMBRES, LUGARES Y OBRAS ANTERIORES A 1900
necesitadas otras limosnas mayores y secretas".
Hasta aquí el relato ejemplar de los ejercicios del Príncipe de
Piamonte. Aunque también le destinaba al estudio algún tiempo,
ÍNDICE DE NOMBRES Y LUGARES
sus horas se dedicaban a cumplir con sus devociones y obras de
caridad, a las habituales prácticas de la corte, como las visitas a Acuña, Juana de 94 Aragón, Fernando de, Duque de
Palacio y las conversaciones honestas y lecturas gentiles con los Aguilar, Bartolorné de, Baile de Al- Calabria 26, 45-46
caballeros que lo acompañaban en su posada, pero, sobre todo, a colea 161 Aragón, Martín de, Duque de Villa-
Alba, Duque de, véase Álvarez de herrnosa no-n6, ng, 128-149
adiestrarse en las armas.
Toledo, Fernando Aragón, Martín de, Obispo de Hues-
En la cimera de este niño justador se dejaba ver una simple F Albia de Castro, Fernando 125-126 ca 163
como timbre. Su letra decía "La vida puede acabarse / mas mi fe Alburquerque, Casa ducal de 148 Aragón, Pedro de 42
nunca mudarse". En la semblanza manuscrita del joven Príncipe Alcalá de Henares n6 Aranda, Conde de, véase Xirnénez
Alcalá, Casa ducal de 120 de Urrea, Miguel
que hemos venido siguiendo se explica el sentido de esa F que ha-
Alcoy 161 Aranda, Conde de, véase Xirnénez
bía adoptado como ingenioso timbre caballeresco y que no es Aldana, Cosrne de 70 de Urrea, Juan
otro que "la misma letra F dize he fe". Alrnazán, Marqués de, véase Hurta- Aranjuez 120
He fe, tengo y profeso fe. Fe de quien "habla como enamorado do de Mendoza, Francisco Arernberg, Mos de 120
Alvar Ezquerra, Antonio 13 Argote de Malina, Gonzalo n8
y como cathólico señor y en ambas opiniones dize bien", porque
Álvarez de Toledo, Fernando, Duque Aristóteles 8 l
"quien ésa tiene en lo que deve no puede herrar". He fe de cor- de Alba ro9,120,159 Arrás, Obispo de, véase Perrenot de
tés, he fe de católico y he fe de caballero. Luis de Saboya, prínci- Álvarez Osario, Pedro, Marqués de Granvelle, Antaine, Cardenal
pe niño justador de once años se nos presenta como ejemplo de Astorga 163 Granvela
Arnberes, Cristino de II5 Áscoli, Príndpe de, véase Leiva, Luis
toda una cultura que había hecho del amistoso confiar entre
Ana de Austria, Reina de Francia 52 de
iguales y del enojoso desafiar uno de sus signos distintivos. Naci- Andrade, Alonso de 73 Astorga, Marqués de, véase Álvarez
dos para combatir, combatiendo desde la niñez, no se podía Andrade, Conde de, véase Fernán- Osario, Pedro
aprender a ser caballero como no se podía aprender a ser niño, si dez de Castro, Pedro Antonio Astorga, Marqués de, véase Osario,
Angulo, María de 59 Alonso
es que se era niño en el siglo xvi.
Antonio l, Prior do Grato 109 Aulnoy, Marie Catherine de Berne-
Aragón, Alonso de, Maestre de Ca- ville, Condesa de 82
latrava 157 Auñón, Marqués de, véase Herrera,
177
Melchor de Benavente, Conde de, véase Pimen- Ceballos, Blas Antonio de 48 Elias, Norbert 34
Ausonio 13 tel, Alonso Cerda y Sarmiento, Brianda de la, Enríquez, Fadrique 69
Austria, Alberto de, Archiduque Benavente, Conde de, véase Pimen- Enríquez, Gonzalo 165
Duquesa de Béjar 52
122 tel, Antonio de Cervantes 50, 82 Enríquez, Juan Gaspar, Almirante
Austria, Carlos de, Príncipe D. Car- Benavides, Juan de r68 Cervellón, Conde de, véase Merca- de Castilla 40, 123
los 79, 106, u6-u8 Bernis, Carmen 80 der, Gaspar Enríquez, Juan Tomás, Conde de
Austria, Catalina Micaela, Infanta y Blanchard, Gabriel 93 Chacón, Gonzalo 96, 164 Melgar 123
Duquesa de Saboya 122 Borja, Luisa de, Duquesa de Villa- Chartier, Roger 50, 52 Enríquez, María 154
Austria, Fernando de, Fernando del hermosa IIO-II5, 128-129 Checa, Fernando 105 Eraso, Francisco de 42
Tirol, Archiduque 108-109, 159 Bosque de Segovia, véase Balsaín Chinchón, Conde de, véase Cabrera Espinosa y Malo, Félix Lucio de 29-
Austria, Isabel Clara Eugenia de, In- Bossuet, Jacques Bénigne 30 y Bobadilla, Pedro de 30, 32
fanta y Archiduquesa 76, 79 Brederode, Hélene de II2 Chingiva, Miguel 167 Espinosa, Pedro de 47-48
Austria, Juan de 56-57, 64-65 Burgos 163 Cifuentes, Conde de, véase Silva, Estella, Margarita 51
Austria, Juana de, Princesa de Por- Fernando de
tugal 23-24, 59, 170 Cabañas, Maximiliano 42 Clemente VIII, Papa 106 Fajardo, Pedro, Marqués de los Vélez
Ávalos, Alfonso de, Marqués del Cabrera y Bobadilla, Pedro de, Cocentaina 161 78
Vasto 121 Conde de Chinchón 120 Cocentaina, Conde de, véase Pérez Farnesio, Alejandro, Príncipe de
Ávalos, Fernando de, Marqués de Cáceres y Sotomayor, Antonio de 61 de Corella, Ximén Parma 56
Pescara 121, 163 Calderón de la Barca, Pedro 54-55 Cock, Enrique 122, 158 Felipe II 38, 41, 53, 72, 76, 78-79,
Ávila, Hernando de u5 Calderón, Rodrigo, Marqués de Sie- 95-96, 108, IIO, II9-12I, 164,
Colbert, J ean Baptiste 93
Avís, Beatriz de, Duquesa de Saboya teiglesias 92 Córdoba, Diego de 47, 120 168-171
170-171 Calleja, Diego 30,33,37 Córdoba Maldonado, Alonso 25 Felipe III 74, 122, 125
Azpilcueta, Martín de, Doctor Nava- Cánovas del Castillo, Antonio 56 Cornejo, Juan 106 Felipe IV 25, 44
rro 35-37, 62-63 Cardona, Duque de, véase Folch de Correas, Gonzalo 81 Felipe V 127
Cardona, Ferrán Coruña 105 Fenollar, Miguel, Señor de Planes
Badoero, Alberto 121 Carducho, Vicencio 123 Coutinha, Bernarda 23 161-162
Balsaín 25, 79 Carlos II 13 Couto, Diogo do 95-96 Fernández de Castro, Francisco,
Barajas, Conde de, véase Zapata de Carlos V, Emperador 24, 60-63, 77 Covarrubias, Sebastián de 51-52 Conde de Lemos 87
Cisneros, Francisco 163, 169, 171-172 Cristián II, Rey de Dinamarca Il3 Fernández de Castro, Pedro Anto-
Barcelona, Biblioteca de Catalunya Carpio, Marqués de, véase Haro y Cristina, Duquesa de Milán n3-u4 nio, Conde de Andrade 87
56, 64-65; Carrer Arnple 169-170 Guzmán, Gaspar de Cuéllar, Marqués de 154 Fernández de Córdoba, Gonzalo,
Barlaymont, Mos de 56 Carr, Robert, Conde de Somerset gr Cueva, Bartolomé de la 154 Duque de Sessa 168
Barreto, Francisco 95-96, 107 Carvajal y Mendoza, Luisa, venerable Cussat, J oseph 93 Ferrer de Valdecebro, Andrés 83
Barros, António Luís Ribeiro de 58-59, 61-62 Qapila, Miguel de 163 Floreffe 65 .
123-126 Carvalho,JoséAdriano de Freitas 27 Florencia IIO
Barroso de Ribera, Payo, Señor de Castiglione, Baldassare 43-44 Dávila, Gómez de, Marqués de Vela- Floris, Franz n4
Parla 42 Castillo de Bovadilla, Jerónimo 73 da 121 Folch de Cardona, Ferrán, Duque
Bautista, Gregorio 26 Catalina de Austria, Reina de Portu- De Elia, Giovanni Battista 31 de Cardona 47
Bazán. Álvaro de, Marqués de Santa gal 23-24, 78-79 De Luca, Giovan Battista 43, 86 Frechilla, Marqués de, véase Portu-
Cruz 109, IIO Catalina de la Concepción, monja, Denís, Manuel 105-106 gal, Duarte de
Béjar, Duquesa de, véase Sarmiento, véase Sandoval, Catalina de Devereux, Robert, Conde de Essex Frenk, Margit 33
Teresa Cátedra, Pedro M. 8r gr Fuenfría, casa real de la 25
r
179
Fuentes, Diego de I62 Holanda, Francisco de I05 -106 López Martínez, Juan Luis I3, I6 Milán, Luis de 26 , 38-40, 45
Furió Ceriol, Fadrique 69-70, 8I Homero 47 López y Santisteban, Francisco Ma- Miranda y Paz, Francisco de 121
Howard , Frances, Condesa de So- nuel 92 Moctezuma, Diego Luis de 96
Gante 122 merset 9I Luis XIII, Rey de Francia 52, 105 Moctezuma, Jerónima María de 105
García de Salazar, Lope 38- 39 Huarte de San Juan, Juan 3I, 37 Mondragón, Cristóbal de 56
Luis XIV, Rey de Francia 28-29, 93
Gaviria, Juan de 77 Hungría, María de II2, n3 Lunel, Marco Antonio I62 Monforte de Lemos, Convento de
Gayangos, Pascual de I6I Hurtado de M endoza, Diego 47, Luque Fajardo, Francisco de 5I las Clarisas 8 7
Gaztelu, Martín de u6 n5-u8 Montebelo, Marqués de, véase Ma-
Gelves 4I Hurtado de Mendoza , Francisco, Macao I67 chado de Castro, Félix
Gemblours 57 Marqués d e Almazán 58-59 , 6I-63 Machado de Castro, Félix, Marqués Morales, Cristóbal de n8
Ghirlandaio no Hurtado de Mendoza, Juan, Duque de Montebelo I22 Moreno, Valentín 24
Gondomar, Conde de, véase Sar- del Infantado 9I Madrid 78-80, I7I; Alcázar 60; Ca- Moro, Antonio n2-u4, rr8
miento de Acuña, Diego pilla de San Isidro I24; Colegio Mosquera de Figueroa, Cristóbal
Gonzaga, Ferrante 121 Infantado, Duque de, véase Hurta do Imperial 124; Convento de Santo 109
Gonzaga, Ottavio 56 de Mendoza, Juan Domingo I8; Descalzas Reales 23-
Gonzaga Colonna, Vespasiano 47, lnnsbruck 109, 159 24, 60; Hermandad de Ilustres Namur 57, 64
73-74, I55 Isabel I, Reina Católica 92 Caballeros del Hospital de Santia- Noronha, Fernando de, Duque y
Gouveia, Luís Real de 6o-6I Isabel de Austria, Reina de Dina- Conde de Linhares 18
go 69-70; Plaza Mayor 76-77
Gracián 44-45, 82 marca rr3 Manrique, Luis, Limosnero Mayor Noronha, Miguel de, Conde de
Granada n6 Isabel de Portugal, Emperatriz 24. II5 Linhares 18
Granvela, Cardenal, véase Perrenot 62-63, 170- 172 Mansfelt, Conde de 56
de Granvelle, Antoine, Cardenal Isabel de Valois, Reina 59 Manuel , D o mingos 78 - 80 Olivera, Antonio de 56-57
Granvela lxelles 65 Manuel, María 62-63 Ong, Walter 27
Guadalajara I58
María de Austria, Emperatriz 60, 76, Orléans y del Palatinado, Carlota
Guerrero , Francisco 6I Jacobo VI , Rey d e Escocia, I de In- 108, 170 - I73 Isabel de, Madame, Princesa Pala-
Guevara, Antonio de 84-85 glaterra 91 María Manuel de Portugal, Reina tina 28-29
Gurrea, Alonso 163 Juan IV, Rey d e Portugal 59 169 Ortega, Juan de I68
Gurrea, Casa de I57 Justi, Carl l2I-l22 Mariana de Austria, R eina I23 Ortiz, Lorenzo 32, 37, 94
Gurrea de Aragón, Alonso, Conde Maximiliano II, Emperador 107, 122 Osorio Barba, Lorenzo 26-27
de Ribagorza 96, I63-I64 Khevenhüller, Hans 108-109 , u5, Médicis , Pedro de 108-109, I59 Osorio, Alonso, Marqués deAstorga
159 Medina, Francisco 13 n9
Raro y Guzmán, Gaspar de , Mar- Medina Sidonia, Casa ducal de n8- Osorio, Cristóbal 62
qués del Carpio 93 , 123 , 126 Leiva, Luis d e, Príncipe de Áscoli 69 Overbury, Thomas 91
n9
Hebrera, Antonio de 27-28, 30, 39 Lemos, Conde de, véase Fernández Medina Sidonia, Duque de, véase
Herbert of Cherbury, Edward, Lord de Castro, Francisco Pérez d e Guzmán, Manuel Alonso Pais, Antóni~ n6
I66 Lemos, Condesa, véase Sandoval, Mejía , Diego I65 Países Bajos 56-57, 65-66, 122
Hernández de la Cruz, Perejón I68- Catalina de Mendo, Andrés 87 Palamós, Condesa de , véase Roís de
I69 Linhares, Conde y Duque de , véase Mendoza, Casa de 158 Liori, Hipólita
Herrera, Juan de I20 N oronha, Fernando de Mendoza, Francisca de 6I Palma, Conde de 77
Herrera, Melchor de, Marqués de Lipsio, Justo 124 Mercader, Gaspar, Conde de Cerve- Palomino, Antonio I22
Auñón 69 Lisboa 78-80, I2I, 125 llón I3 Pallavicini, Garlo I7I
Hierges , Mos de 56 l.oafsa Girón, García de I22 Mesa, Pedro de 77 Pannemaker, Wilhem 169
180
r 181

Pantoja de la Cruz, Juan 93, 121 Frechilla 52 Sarmiento, Teresa, Duquesa de Bé- Uberte Balaguer, Anastasio Marceli-
Parma, Margarita de 76, no Portugal, Francisco de 47 jar 123 no 37-38, 44
Pascual, Miguel Ángel 31-32, 37 Sarmiento de Acuña, Diego, Conde Ulloa, Antonia de, Condesa de Sali-
Patérculo 124 Rebolledo, Luis de 30 de Gondomar 24, 91-95, rn5, nas 52
Pedrola n2-n3, n4 Requeséns, Estefanía de 170-171 n5, 165-166 Ureña, Conde de, véase Téllez Gi-
Peñón de Vélez de Gomera 95-96 Requeséns, Luis de 63, 170-171 Sarmiento de Valladares, Luis 24 rón, Juan
Pereira, Francisco 78-79 Ribagorza, Conde de, véase Gurrea Schrenck von Notzing, Jakob 109, Urrea, Fernando de 164
Pérez de Corella, Ximén, Conde de de Aragón, Alonso 159
Cocentaina 161 Rivadeneira, Isabel de 92 Sebastián I, Rey de Portugal 78-80 Valdés, Pedro de 73
Pérez de Guzmán, Alonso, Patriarca Roco de Campofrío, Juan 122 Segovia 79-80 Valladolid 24, 163, 165; Corredera
de las Indias 25 Rodolfo II, Emperador 109 Séneca 124 de San Pablo 159, 168; Palacio de
Pérez de Guzmán, Manuel Alonso, Rodríguez de Velasco, Rodrigo 43, Serlio 124 las Aldabas 92
Duque de Medina Sidonia 47-48, 86 Silva, Diogo de, Conde de Portale- Valle, Pedro II5
63 Rodríguez de Villaviciosa, Sebastián gre 60 Vargas, Diego de 42
Perrenot de Granvelle, Antoine, 50 Silva, Fernando de, Conde de Ci- Vázquez, Mateo 120
Cardenal Granvela no-n6, 128- Roís de Liori, Hipólita, Condesa de fuentes 40 Vega Carpio, Félix Lope de 53-55
149; enAugsburgo II2, u4-u5; Palamós 170-171 Silva, Juan de, Conde de Portalegre Vega, Juan de, Señor de Grajal 41,
en Barcelona IIl; en Bruselas Ul - Rojas, Bernardo de, Cardenal 60 47, 61, 71, 83-84, 121, 164 47, 159, 166
II4; en Cremo na IIl; en Mantua Rojo, Anastasio 52 Silva, Manrique, Marqués de Gou- Velada, Marqués de, veáse Dávila,
IIO; en Metz II4; en Mons lII; en veia 60 Gómez
Monzón lII; en Núremberg IIl; Saboya, Carlos de, Duque de Saboya Silveira, Símil.o de 47 Velázquez, Juan Pedro n8
en Villach, Carintia n5 171 Solimán el Magnífico 77 Vélez, Marqués de los, véase Fajardo,
Perrenot, Thomas, Señor de Chan- Saboya, Carlos Manuel de, Duque Solís, Antonio de 50 Pedro
tonay II2 de Saboya 171 Sousa, Manuel de Faria 125 Verdugo, Francisco 56
Pescara, Marqués de, véase Ávalos, Saboya, Luis de, Príncipe de Pia- Stallybras, Peter 50, 52 Vermeyen, Jan Cornelisz 169
Fernando de monte 63, 170-174 Viena I07
Pimentel, Alonso, Conde de Bena- Saboya, Manuel Filiberto de, Duque Tácito 124-125 Villahermosa, Duque de, véase Ara-
vente 163 de Saboya 120 Tamayo, Pedro de 162 gón, Martín de
Pimentel, Antonio de, Conde de Salmerón y San Felices, Marqués de Tassis, Juan Bautista 56 Villahermosa, Duquesa de, véase
Benavente 171 126-127 Téllez Girón, Juan, Conde de Ure- Borja, Luisa de
Pimentel, Bernardino, Marqués de Sánchez Coello, Alonso 24, rn7 ña 85-86, 154-155 Villapadierna, Francisco 165
Távara 165 Sande, Duarte de 163 Tervuren 122 Villars, Marqués de 93
Pinheiro, António 23 Sandoval, Catalina de, Condesa de Tirso de Molina 50 Villegas, Antonio de 165
Piñeiro Manrique, Ana, Condesa de Lemos, Sor Catalina de la Con- Tiziano II2, n4, n8 Vitruvio 124
Puñonrostro 52 cepción 87 Toledo 60 von Boischoi:, Ferdinand 105
Pío V, santo 69 Santa Cruz, Marqués de, véase Ba- Toledo, Francisco de, embajador en von Dietrichstein, Adam 107
Poggini, Giovanni Paolo n5-n6 zán, Álvaro de Florencia IIO von Herberstein, Sigmund 77-78
Pollweiler, Nicolás 56 Santa Cruz, Melchor de 40, 42, 85 Toledo, García de 95
Portalegre, casa condal de 60 Santervás, Perico de 168-169 Toledo, Pedro de 56 Walter Zapata, Jerónimo 69
Portalegre, Conde de, véase Silva, Santillán, Rodrigo de 165 Tommaso Illirico da Osimo, beato 36
Juan de Santisteban, Cristóbal de 92 Trivulcio, Conde !09 Ximénez de Urrea, Juan, Conde de
Portugal, Duarte de, Marqués de Sarmiento, Beatriz 94 Turín 122 Aranda 162-163
T
Ximénez de Urrea, Miguel , Co nd e Zaragoza 157, 162 Quando de consecratione dist prima [. . .] en el Criticón (ed. Madrid : 1993) 82
de Aranda 164 Zayas, Gabriel de u5 qua/ de ~zse trata de la oración, M artín de
Zúñiga, Baltasar d e 125, 126 Azpilcu eta (Conimbricae: 1545)35 - De la pintura antigua, Francisco de
Yuste 6r Zúñiga, Francisco de, Duque d e Bé- 36, 62 Holanda/Manuel D enís (ed.
jar !20 Commento en romance a manera de repetición Madrid: 1921) ro5 -ro6
Zapata de Cisneros, Francisco, Con- Zúñiga, Juan de, Príncipe de Pietra- latinay scholástica de iuristas sobre el capítulo De missione legatorum iaponensium ad Ro-
de de Barajas 69 percia 170 Inter verba XI q. III [. .. ] en el qua/ de ~z se manam curiam [... ] dialogus, Duarte de
Z apata , Luis de 48 - 49, 51, 82-83, Zúñiga y Avellaneda, Juan de 170 trata quándo el dezir, 9J1Í; o hl!Yr las ala banfaS, Sande (ed. Macau : 1997) 167-168
85, 156 los vituperios,y las detractiones o murmura- DécadasdaAsia [nona] , Diogo do Couto
ciones es mérito, quándo venial pecadoy quán - (Lisboa Occidental : 1726) 95-96
do mortal, Martín de Azpilcueta (Co - Descrición del Bosquey Casa Real del Pardo,
OBRAS ANTERI ORES A 1900 (MANUSCRITOS E IMPRESOS) nimbricae: 1544) 36 Gonzalo Argote d e Molina. (ed.
Completas de la vida de Christo cantadas al Madrid 1949) n8
Afectos rendidosy retrato de un buen ministro Barca, en Parte veinte de comedias varias harpa de la cruz por él mismo, Gregario Desprecio agradecido, Lop e de Vega, en
que consagra a los pies de Nuestro Católico (Madrid: 1663) 54 Bautista (Madrid: 1630) 26 Parte veinticinco de las comedias (Zaragoza:
Monarca Don Felipe Quinto [. . .] el Marqués Aviso de privadosy doctrina de cortesanos, Concejoy consejeros del príncipe, Fadrique 1647) 55
de Salmeróny de San Felices, (Madrid: s.a. Antonio de Guevara (ed. Valladolid: Furió Ceriol (ed. Madrid: 1978) 81 Diálogos de la pintura, Vicencio Cardu-
[1701]) 127 1539) 84-85 Conde Trivu/zio Caballerizo Mqyor de la Em- cho (Madrid: 1633) 123
Alarde que su Magestad [Carlos v] mandó Avisos políticos, históricosy morales, Manus- peratriz pidió al Excelentíssimo Marqu és de Diálogos en que se muestra quanto convengan a
haza en Barfelona quando se embaró (sic) crito 44-45 , 71, 74 - 75 Santa Cruz su retratoy armas por orden de la su Magestady a sus vassallos las reformaciones
para lajornada de Túnez año de mil quinientos 1Ji, verdades que en amor, Lo p e de Vega Magestad del Emperador Rodolpho segundo de que se han propuesto convenir para el desem-
trryntay tres (sic). Manuscrito 169 (ed. Madrid: 1917) 53 Alemaniay rry de Boh emiay Ungría. Y a esta peñoy augmento del Patrimonio de su Magestad
A(gunos hechos famososy genealogía de la Casa ocassión se hizo el presente elogio o comentario. y de todos sus vassallosy la facilidad para po-
de los Gonzaga, Manuscrito. 47 , 74, 155 Bienandanzas e fortuna s, d e Lope García Elogio al retrato del excelentíssimo señor Don nerlos en execución. (S.l.: n.a . [c. 1594])
Amar, serviry esperar, Lope d e Vega (ed . de Salazar (e d . Bilbao : 1967) 38 - 39 Álvaro de Bafán, Marqués de Santa Cruz, 16-18 , 75-76, 80
Madrid: 1917) 55 señor de las villas del Viso y Valdepeñas, Discursoy despertador preservativo de corri-
Augustissimorum imperatorum, serenissimorum Caries íntimes d'una dama catalana del seg/e Comendador mqyor de León, del Consqo de su mientosy enfermedades dellos, Juan Corne-
regu m, atque archiducum, illustrissimorum XVI. Epistolari a la seva mare la Comtessa de Magesta d y su Capitán General del Mar jo (S.l. [Madrid]: n.a. [1594]) ro6
principum, necnon comitum, baronum, alio- Palamós. Estefania de Requesens (ed. Océanoy de la gente de guerra del Rryno de Doctor Carlino, Antonio d e Solis, en
rumque clarissimorum virorum qui aut ipsi cum Barcelona: 1988) l7ü - I7l Portugal, Cristóbal Mosquera d e Parte treinta y cinco. Comedias nuevas
imperio duces foerunt, aut in iisdem praefecturis Casa de vecindad, Sebastián Rodríguez Figueroa (S.l.: n.a. [1586]) no (Madrid: 1670) 50
insignioribus laudabiter functi sunt, verissimae d e Villaviciosa (ed. Madrid: 1991) 49 Conquista de África donde de hallarán agora Doctrina del Príncipe de Piamonte, Manus-
imagines & rerum ab ipsis do mi, for isque ges- Cathálogo de todos los criados mqyores y nuevamente recopiladas ... muchasy ml!Y no- crito 63, 170- 174
tarunt succintae descriptiones. Quorum arma menores [de la Casa de Medina Sidonia], tables hazañas de particulares cava lleros, Don Quijote 50 ,81
aut integra aut horum partes, quibus inducti, Juan Pedro Velázquez. Manuscrito Diego de Fuentes (Anvers: 1570) 162
usique adversus hostem heroica facinora pa- u8-u9 Correspondencia autógrafa de Antain e Perrenot Elogio al retrato, Pedro de Espinosa
trarunt aut quorum auspiciis tam prospera Cavallero y la dama o discursos familiares, con don Martín de Aragóny doña Luisa de (Málaga: 1625) 47-48
quam adversa fortuna res magnaegestae sunt, a Giovan Battista d e Lu ca/Rodrigo Boija, Duques de Villahermosa . Manuscrito Escritos autobiográficos, Luisa d e Carvajal
Serenissimo Principe Ferdinando, Archiduce Rodríguez de Velasco. Manuscrito no-n5, 128-146 (ed. Barcelona: 1966) 58-59, 6r
Austriae [.. .]opus, Jakob Schrenck von 43, 86 Cortesano, Baldassare Castiglone/ Estudiante perfectoy sus obligaciones, Alonso
Notzing (Oeniponti: 1601) ro9 Commento en romance a manera de repetición Juan Boscán (ed. Madrid 1994) 43- de Andrade (Madrid: 1643) 73
Auristela y Lisidante, Calderón d e la latinay scholástica de iuristas sobre el capítulo 44 Examen de ingenios para las artes, Juan
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Hurtado de SanJuan (ed. Madrid: retórica a los oradores, poetasy políticos, An- Noches claras, Manuel de Faria e Sousa Polfüca para corregidoresy señores de vassallos
1977) 31, 37 tonio de Hebrera (S .l. [Zaragoza] : (Madrid: 1624) 125 en tiempo depUZJ! de guerra [1597], Jeróni-
n .a. [1677]) 27-28, 30 mo Castillo de Bovadilla (Amberes:
Felipe II como amante de las Bellas Artes, Jornada de Madrid, António Luis Ocios morales, divididos en descripciones rym- 1704) 73
CarlJusti (ed. Madrid : 1887) 122 Ribeiro de Barros (Madrid: 1672) bólicasy declamaciones herqycas, Félix Lu- Premáticas que han salido este año de noventay
Fiel desengaño contra la ociosidady los juegos, 123-126 cio de Espinosa y Malo (Zaragoza: quatro (Madrid: 1594) 76
Francisco de Luque (ed. Madrid: s.a. [1693]) 29-30, 32 Premio de la hermosura, Lope de Vega, en
1955) 51 Lettres, instructions et mémoires de Colbert Operario instruido y '!.Yente aprovechado , Décima sexta parte de las comedias (Madrid :
Floresta española, de Melchor de Santa (París: 1868) 93 Miguel Ángel Pascual (Madrid: 1621) 53
Cruz (ed. Madrid: 1996) 40,42, 85 Libro de memorias . Manuscrito 56-57, 1698) 32 Prevenciones de discretos del no ser para el ser
64-65 Oracionesy discursos políticos contra los olan- político, Anastasio Marcelino Uberte
Gitanilla de Madrid, Antonio de Solis Libro en que se trata de las constitucionesy orde- deses, Fernando Albia de Castro. Balaguer (Nápoles: 1678) 37-38, 44
(ed. Sevilla : s.a.) 50 nanzas que nuestro m19 sancto Padre Pío Quin - Manuscrito 125 Primera parte de cien oraciones fúnebres. En
Gratae posteritati Sigimundus Líber Baro in to por su bulla a confirmado a los m1:91 illustres Oráculo man ua!J arte de prudencia, de Bal - que se considera la viday sus miserias, la muerte
Herberstein Nryberg et Guettenhag [. . .] ac- cavallerosy santa congregación de los diputados tasar Gracián (ed. Zaragoza: 2001) y sus provechos, Luis de Rebolledo
tiones suas a puer ad annum usque septuagesi- de la feliz,y coronada villa de Madrid acerca del 44-45 (Sevilla: 1600) 30
mum quartum brevi commentariolo notatas ordeny administración del Hospital de Sanctia- Orden con que su Magestad [Carlos V] entró Príncipe perfecto. Primera parte, Lope de
reliqui, Sigmund von Herberstein go, Manuscrito 69-70 [en Barcelona]. Manuscrito 169 Vega, en Doce comedias (Barcelona:
(Vienna: 1560) 77 Libro históricoy moral sobre el origeny exce- Oyente desengañado, convencidoy remediado 1618) 55-56
lencias del nobilíssimo arte de leer, escribiry en cinco sermones de missión, Miguel Ángel
Historia de la vida del venerable padre maestro contary su enseñanza, Blas Antonio de Pascual (Valencia: 1692) 31-32 Reglay establecimientos de la ordeny caballería
fr<!Y Juan de Vasconcelos de la orden de predi- Ceballos (Madrid: 1692) 49 Oyente desengañado, convencidoy remediado, de/Apóstol Santiago (Madrid: 1655) 73
cadores, Andrés Ferrer de Valdecebro Libro intitulado el cortesano, Luis de Milán Miguel Ángel Pascual (Valencia: Relación de una missión que dos padres de la
(Madrid: s.a [1669]) 83 ([1561] Madrid : 1874)26, 38, 39, 1698) 32 Compañía de Jesús hizieron a la ciudad de
Historia del fortíssimoy prudentíssimo capitán 45-46 Oyente desengañado, Miguel Ángel Pas- Bitonto de el Rryno de Nápoles el año de
don Hernando de Ávalos, Marqués de Pescara, Lije of Edward, first Lord Herbert of Cherbury cual (Valencia: 1692) 32 1646, Giovanni Battista de Elia
con los hechos memorables de otros siete excelen- written 1!J himself (ed. London : 1976) 166 9Jente preservado y fortalecido, Miguel (Granada: 1655) 31
tíssimos capitanes del Emperador Don Carlos V Angel Pascual (Valencia: 1698) 32 Relación del viaje hecho por Felipe II en 1585
Máximo Rry de España que fueron en su tiempo Memoria, entendimientoy voluntad. Empresas Oyente remediado, Miguel Ángel Pascual a Zjiragoza, Barcelonay Valencia, Enrique
a saber el Próspero Coluna, el duque de Borbón, que enseñan y persuaden su buen uso en lo (Madrid: 1698) 32 Cock (ed. Madrid: 1876) 158
Don Carlos de Lanqy, Don Hugo de Moneada, moral y en lo político, Lorenzo Ortiz Retrato político del Señor Rry Don Alfonso el
Philiberto Príncipe de Orange, Antonio de Lry- (Sevilla: 1677) 94 Paráphrasis de los psalmos de David redwjdos VIII, Gaspar Mercader, Conde de
va, el Marqués del Guasto. Recopilada por el Memorial relafao, Luís Real de Gouveia. al phrasisy modo de hablar de la lengua es- Cervellón (Valencia: 1679) 13-14
Maestro Vallés (Zaragoza: 1557) 162-163 Manuscrito 60-61 pañola en el sentido que los dixo el propheta Rinconetey Cortadillo (ed. Madrid: 1914)
Historia del Maestre de Calatrava Don Alonso Memorial del alférezBarahona. Manuscrito según que lo entienden los sanctos, Antonio 50
de Aragóny varias cartas. Manuscrito 157 41, 42 de Cáceres Sotomayor (Lisboa:
Miscelánea, Luis de Zapata (ed . 1616) 62 Saber puede dañar, Lope de Vega, en
Invectiva contra el vulgoy su malidicencia, con Madrid: 1859) 24, 48, 51, 63, 82- Piña de rosas atadas por gravesy sanctos autores Parte veintey tres de las comedias (Madrid:
otras octavasy versos, Cosme de Aldana 83, 85, 156, 169 theólogosy canonistas para que las puedan oler 1638) 54
(Madrid: 1591) 70 Museo pictórico y escala óptica, Antonio los sacerdotes en el sanctoy soberano "2)/Sterio Sabiduría de príncipes, Francisco de Mi-
Palomino (ed. Madrid: 1947) 123 del altar, Lorenzo Osorio Barba (Sala- randa y Paz . Manuscrito 121
Jardín de la eloqüencia. Flores que ofrece la manca: 1589) 26 Silencio ser necessario en el coroy otros lugares
186

quando se cantany rezan los divinos officios, Tesoro de la lengua, Sebastián d e Cova-
pruevan estas vrynte razones, Martín de rrubias (ed. Madrid: 1995) 51-52
Azpilcueta (Roma: 1582) 36
Ver, oír, oler, gustar, tocar. Empresas que en -
Talentos logrados en el buen uso de los cinco señany persuaden su buen uso en lo políticoy en
sentidos , Diego Calleja (Madrid: lo moral, Lore n zo Ortiz (León de
1700) 30,33 Francia: 1687) 32
Tassa de los precios a que se han de vender las Villana de Vallecas, Tirso de Malina (e d.
mercaderías y otras cosas de que no se hizo Madrid: 1848) 50
mención en la primera tassay reformación que Vocabulario de refranesy frases proverbiales ,
aora se ha hecho por los señores del consejo en Gonzalo de Correas (e d. Madrid:
algunos precios que se pusieron en ella 1992) 81
(Madrid: 1628) 52
REFERENCIAS

"De clara voz" procede parcialmente de "Venturas y peligros del oír en una
edad oral", sección de "Cómo recuerda la voz. Memoria , oralidad y escritura
en los Siglos de Oro", conferencia pronunciada dentro del ciclo La memoria.
Residencia de Estudiantes, Madrid, 16 de octubre de 2002.

"Nobles y artífices" p rocede parcialmente del epígrafe "Los retratos como ser-
vicio caballeresco. Patronos y artistas en la política y la cultura de corte en el siglo
xvi", en "Ardides del arte . Cultura de corte, acción política y artes visuales en
tiempos de Felipe n ", en Felipe II. Un monarcay su época. Un príncipe del Renacimiento.
Madrid : Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Feli-
pe II y Carlo s V, 1998 , pp. 57-81

"F. He fe" procede parcialmente de "F. Cultura nobiliaria y ej ercicios de gue-


rra", en Carlos J. Hernando (coord .), Las fortificaciones de Carlos V. Madrid : Aso-
ciación española de amigos de los castillos, Ministerio de Defensa, Sociedad Es-
tatal para la conmemoración de los centenarios de Felipe II y Carlos V, 2000,
PP· 95-n5 .
ÍNDICE GENERAL

SIGLAS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
INTRODUCCIÓN: Pinge Sonum .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . II
CAPÍTULO I. De clara voz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
Apéndice I. Nota de dos intervenciones
orales de Donjuan de Austria . . . . . . . . . 64
CAPÍTULO II. Lo caballeresco visual. . . . . . . . . . . . . . . 67
CAPÍTULO III. Nobles y artífices. Los Retratos como
servicio caballeresco . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89
Apéndice II. Extractos de correspondencia
del Cardenal Granvela con los Duques de
Villahermosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 128
CAPÍTULO IV. F. He fe. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 151
ÍNDICES DE NOMBRES, LUGARES Y OBRAS ANTERIORES A 1900 . 175
REFERENCIAS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 187

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