Está en la página 1de 5

LICEO PRESIDENTE BALMACEDA Curso: NM3 F

DEPARTAMENTO DE LENGUAJE Fecha: ___________


Profesores: Roberto Labarca-Daniela Umaña

El amor en la literatura
Lenguaje y Comunicación

Nombre: Curso :

Nombre del Profesor (a) : Fecha :

TIPOS DE AMOR EN LA LITERATURA

A lo largo de los siglos, el amor ha sido fuente de inspiración


para toda clase de artistas, esto porque el amor es
considerado el vínculo fundamental de la unidad universal;
un poder casi irresistible que puede desencadenar grandes
desastres o precipitar el alcance de la anhelada felicidad.

En la tradición literaria, el amor es un motivo recurrente


que ha sido abordado desde diversos puntos de vista, por
ejemplo, a través del amor sensual-terrenal o el amor
idealizado. Tales clasificaciones están asociadas a otros
temas literarios, entres ellos, la trascendencia, la muerte o
los celos; lo que da origen a nuevas manifestaciones del
tema del amor en literatura. Es interesante también tener
en consideración que el amor ha sido representado a través
de figuras míticas como Eros y Cupido, personajes que
encarnan la idea de que este sentimiento es ineludible.

El amor en el tiempo

El tema del amor ha presentado múltiples cambios a lo largo de la historia de la literatura, ya que las formas
de ver el mundo y de relacionarse del ser humano también han variado. Por lo tanto, si bien aparece en
gran parte de las obras literarias, la visión que se tiene de él no se repite, sino que se reformula en cada
época, de acuerdo a los contextos de producción. Es por ello que, al leer un texto, hay que prestar atención
no solo al tipo de amor al que se alude, sino también al contexto de producción para comprender
correctamente su sentido.

Una característica muy importante a la hora de definir el tipo de amor que se presenta en un escrito es el
nivel de idealización que existe en torno al ser amado o el grado de erotismo y sensualidad que interviene
en el sentimiento amoroso. Esto porque, en general, la literatura ha oscilado entre distintas formas de amor
idealizado y diversas expresiones de amor sensual erótico:

 El amor idealizado proyecta una idea de perfección en el ser amado que se percibe como superior
a la persona enamorada. Este sentimiento puede prescindir del contacto físico y se puede dar de
manera unilateral.

 El amor sensual o erótico está vinculado a los sentidos y lo corpóreo, por lo que no se trata de
una relación puramente espiritual. Este tipo de amor se distingue por el deseo de un contacto físico
que busca realizarse.

Durante la Antigüedad la literatura no hizo una distinción tajante entre el cuerpo y el alma, la persona real
y la idea sobre ella. A pesar de que en el siglo IV a.C. ya existía una filosofía platónica del mundo y del
amor, esta no se había extendido y solo fue retomada con fuerza en la Edad Media.

Una importante muestra del amor idealizado del amor cortés característico de la Edad Media (a partir del
siglo XI). La mujer era perfecta ojos del enamorado, quién se ennoblecía al amarla. La relación no se realiza:
casi siempre se trata de una mujer casada, lo que obliga a la contemplación a la distancia, la contención del
deseo y la paciencia.

En el Barroco (siglo XVII) surge la idea del amor tormentoso, lleno de contradicciones, de alegrías extremas
y de dolor y tristeza; es decir, se trata de un sentimiento desmesurado.
En el Romanticismo (siglo XIX) predomina lo sublime del amor por sobre las inclinaciones sexuales, aunque
el cuerpo cobra más relevancia que antes. Su mayor objetivo es la unión espiritual o psíquica con el ser
amado en una comunicación completa. Este amor trasciende las fronteras físicas de la muerte.

A partir del siglo XX la idea del amor se ha vuelto cada vez más compleja. Intervienen en ella nuevos
elementos como la incomunicación, la imposibilidad de conocer a otro de manera total y la idea de
independencia y autonomía de cada una de las personas. Ya nos pretende entonces una comunión total,
sino más bien una relación y un conocimiento mutuo considerando que cada persona es distinta de otra.

Presencia del tema del amor en la tradición literaria

El tema del amor, al igual que el del viaje, ha estado presente en la literatura universal a lo largo de la
historia literaria, las que lo expresan de diferentes maneras:

Tipos de representaciones del tema del amor en la literatura

A lo largo de la tradición literaria, muchos autores han intentado definir el concepto “amor”, destacándose
en ello los artistas del Barroco; el resultado ha sido una interesante variedad de descripciones. Algunas de
ellas se encuentran en los textos bíblicos y en autores como Aristóteles, Juan Ruiz Arcipestre de Hita,
Lope de Vega, Francisco de Quevedo, Mario Benedetti y Gonzalo Rojas, por nombrar algunos. Sin
embargo, como no solo se da el amor romántico en la vida diaria, en las obras literarias el amor aparece de
diferentes maneras, y asociado a temas que lo dificultan o lo potencian. Hemos de tener presente que esta
variedad de expresiones del amor en las obras literarias depende, en gran medida, de la época histórica
a la que pertenecen, por otra parte, en una misma obra, generalmente encontramos más de un tipo de
amor.
Identifica en cada fragmento el tipo de amor presente:

¡Dame un beso de tus labios!


Son más dulces que el vino de tus caricias,
Delicioso al olfato tus perfumes, tu nombre es perfume derramado.
¡Por eso te aman las mujeres!
¡Llévame pronto contigo!
¡Llévame, oh rey, a tus habitaciones!
Salomón, Cantar de los Cantares.

El amor de la madre se me parece muchísimo a la contemplación de las


obras maestras. Es magistral, con la sencillez de un retrato de Velázquez;
tiene la naturalidad del relato en la Odisea, y también la familiaridad, que
parece vulgar, de una página de Montaigne. No hay dramatismo histérico
ni alharaca romántica en los días de la madre. Su vivir cotidiano corre
parejo con la de una llanura al sol; en ella, como en el llano agrario, la
siembra y la cosecha se cumplen sin gesticulación, dentro de una sublime
llaneza (…)
El amor maternal, al igual que la obra maestra, no arrebató a su creadora,
ni astuta, por aparatosa, a su espectador.

Gabriela Mistral, La madre: obra maestra.

Doña Inés: No; heme ya aquí,


Don Juan; mi mano asegura
esta mano que a la altura
tendió su continuo afán,
y Dios perdona a don Juan
al pie de mi sepultura.
Don Juan: ¡Dios clemente! ¡Doña Inés!
Doña Inés: Fantasmas, desvaneceos:
Su fe nos salva…, volveos
a vuestros sepulcros pues.
La voluntad de Dios es;
de mi alma con amargura
purifiqué su alma impura,
y Dios concedió a mi afán
la salvación de don Juan
al pie de la sepultura.
José Zorrilla, Don Juan Tenorio

Siempre me pongo triste. Yo digo que me da esa pena de ver cómo yo la


quiero mientras ella me quiere como a un niño. Y es natural. ¿Cómo me
va a querer? ¡Qué desgracia, Dios mío, qué desgracia!

Eduardo Barrios, El niño que enloqueció de amor.

Por otra parte se estaba poniendo muy sentimental. Habían tenido que
intercambiarse retratos, se habían cortado mechones de cabello, y Ema
pedía ahora un anillo (…).
Este amor sin desenfreno esa para él algo nuevo, y sacándole de su
costumbres fáciles, halagaba a la vez su orgullo y su sensualidad. (…)
Entonces, seguro de ser amado, no se molestó, e insensiblemente sus
maneras cambiaron (…).
No quería creerlo; redobló su ternura; y Rodolfo, cada vez menos, ocultó
su indiferencia.

Gustave Flaubert, Madame Bovary.

(…) si te quiero es porque sos


mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

(…) y porque amor no es aureola


Ni cándida moraleja
Y porque somos pareja
Que sabe que no está sola.

Mario Benedetti, Te quiero

Traigo conmigo un cuidado


Y tan esquivo que creo
Que aunque se sentirlo tanto,
Aun yo misma no lo siento.

Es amor, pero es amor


Que faltándole lo ciego,
Los ojos que tiene son
Para darle más tormento (…)

Muero, ¿quién lo creerá? A manos


De la cosa que más quiero,
Y el motivo de matarme
Es el amor que le tengo (…)

Amo a Dios y siento en Dios,


Y hace mi voluntad mesma
De lo que es alivio, cruz;
Del mismo puerto, tormenta.

Padezca, pues Dios lo manda,


mas de tal manera sea
que si son penas las culpas,
que no sean culpas las penas.

Sor Juana Inés de la Cruz, Expresa los efectos del amor divino.

¡Amar! Había nacido para soñar el amor, no para sentirlo. Amaba a todas
las mujeres un instante (…) Y esa mujer, que es hermosa como el más
hermoso de mis sueños de adolescente, que piensa como yo pienso, que
gusta delo que yo gusto, que odia lo que yo odio, que es un espíritu
hermano de mi espíritu, que es el complemento de mi ser…

Gustavo Adolfo Bécquer, El rayo de luna.


TÓPICOS LITERARIOS

Los tópicos literarios son esquemas fijos de pensamiento que, debido a su empleo reiterado en distintas
épocas a lo largo de la historia de la literatura, han quedado prefijados como temáticas literarias comunes.
Sin embargo, aunque sean fórmulas reiteradas, cada escritor o poeta le otorga un sello personal. El origen
de los tópicos literarios hay que buscarlo en el arte de la retórica, en los textos bíblicos y en la tradición
literaria grecolatina, de ahí que, en su mayoría, se les denomine con términos en latín.

• Edad de Oro: se trata del recuerdo de un tiempo pasado y de la añoranza de una forma de vida que se
considera mejor, en comparación con el presente. Habitualmente este tema se asocia a una visión utópica
del mundo, en tanto se aspira a un mundo mejor que el que se vive.