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3. ¿Cuáles son los mecanismos de producción del ácido clorhídrico?

Las glándulas fúndicas o gástricas están presentes en toda la mucosa gástrica,


excepto en regiones relativamente pequeñas ocupadas por las glándulas
cardiales y pilóricas. Las células que componen las glándulas fúndicas
pertenecen a cuatro tipos funcionales, cada una con aspecto distintivo. Las
diversas células que constituyen la glándula son las siguientes: Células
mucosas del cuello, células principales o adelomorfas, células parietales o
delomorfas, células enteroendocrinas y células madre indiferenciadas. 1

Las células parietales, delomorfas u


oxínticas se encuentran en el cuello de
las glándulas fúndicas y en su parte
profunda. Estas células son las
encargadas de secretar HCl (ácido
clorhídrico) y factor intrínseco. Poseen
un extenso sistema de canalículos
intracelulares que se comunican con la
luz de la glándula, y el HCl se produce
en la luz de estos. La función de las
células parietales no está regulada
solamente por hormonas (gastrina,
CCK) y mensajeros paracrinos
(histamina, somatostatina), sino
también por neurotransmisores de las
neuronas entéricas, como acetilcolina,
catecolaminas y neuropéptidos (como
el péptido pituitario activador de la
adenilato ciclasa, el péptido intestinal
vasoactivo y la galanina). La principal,
la acetilciolina, expresa 5 subtipos de
receptores, M1 en las células líder y
mucosas de la superficie, M2 y M4 en
las células D, M3 en las células
parietales y M5 en fibras nerviosas
entéricas posganglionares. De todos 1
estos estímulos para la producción de Diagrama de una glándula gástrica
ácido, el principal es la histamina vía
las células similares a las enterocromafines (ELC). 2

El ácido facilita la digestión de proteínas y la absorción de calcio, hierro y


vitamina B12, y además ejerce una acción protectora contra microorganismos
exógenos. La secreción de ácido ha sido clásicamente dividida en tres fases
interrelacionadas, una cefálica, otra gástrica y la intestinal. En la fase cefálica,
la simple imaginación o percepción visual de la comida es capaz de aumentar
el estímulo vagal e iniciar la actividad gastrointestinal, así como el oler, probar o
tragar. La fase gástrica es producto del efecto químico de los alimentos y la
distensión gástrica, donde la gastrina parece ser su principal mediador. La
última, la intestinal, es responsable solo de una pequeña proporción de la
secreción de ácido en respuesta a la comida, y sus mediadores aún están en
controversia.3
Con respecto al papel de los distintos alimentos en la producción de ácido, las
proteínas y los aminoácidos estimulan la secreción de ácido, mientras los
carbohidratos y las grasas lo inhiben. El efecto de los carbohidratos requiere de
la exposición intestinal a los mismos y su mecanismo de acción es incierto. La
grasa estimula la liberación de colecistocinina (CCK), un potente inhibidor de la
secreción ácida. Los L-aminoácidos y no los D-aminoácidos pueden inclusive
modular la secreción gástrica en ausencia de los intermediarios hormonales
clásicos como la gastrina e histamina, esto por ser potentes activadores
alostéricos del receptor sensador de calcio (CaSR) expresado en las células
parietales y las células G.3

La secreción ácida gástrica está regulada mediante la interacción de señales


endocrinas, paracrinas y neurocrinas por al menos tres vías mensajeras
principales: Gastrina-histamina, CCK-somatostatina y neural, mediante la
acetilcolina y neuropéptidos. También existen comunicaciones entre los
receptores H2 y M3, y CCK2 y sst2 de las células parietales, probablemente a
través del traslape de segundos mensajeros como el cAMP y la fosfolipasa C. 3

Después de la estimulación ocurren varios fenómenos que coducen a la


producción de HCl:

-Producción de iones H+ en el citoplasma de la célula parietal por acción


de la enzima anhidrasa carbónica. Esta enzima hidroliza ácido carbónico
(H2CO3) a H+ y HCO3-. El dióxido de carbono (CO 2), necesario para la
síntesis de ácido carbónico, se difunde hacia la célula a través de la
membrana basal desde los capilares sanguíneos de la lámina propia.
-Transporte de iones H+ desde el citoplasma a través de la membrana
hacia la luz de los canalículos por acción de la bomba protónica ATPasa
H+/K+. Al mismo tiempo se transporta K + desde los canalículos hasta el
citoplasma celular en intercambio por los iones H+.
-Transporte de iones K+ y Cl- desde el citoplasma de la célula parietal
hacia la luz de los canalículos a través de la activación de los conductos
de K+ y Cl- (uniportadores) en la membrana plasmática.
-Formación de HCl a partir de H + y del Cl- que se transportaron hacia la luz
de los canalículos.1
4. ¿Cuáles son los mecanismos de defensa de la mucosa gástrica?
Diagrama de la síntesis de HCl por una célula
A pesar del ataque constante que sufre la1 mucosa gástrica por múltiples
parietal
agentes nocivos endógenos (ácido clorhídrico, pepsina, ácidos biliares,
enzimas pancreáticas) y exógenos (alcohol, fármacos y bacterias), así como
una variedad de condiciones inflamatorias (colitis ulcerosa), su integridad se
conserva gracias a un intrincado sistema que proporciona defensa y reparación
de la mucosa.4
En general, la secreción mucosa de
las células superficiales se describe
como moco visible, dado su aspecto
turbio. Forma una gruesa cubierta
viscosa gelificada que se adhiere a
la superficie epitelial y la protege
contra la abrasión de los
componentes más ásperos del
quimo. Además, su concentración
alta de bicarbonato y potasio
protege el epitelio del contenido
ácido de los jugos gástricos. El Mecanismos defensivos y factores
bicarbonato, que torna alcalino el agresivos de la mucosa gástrica
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moco, es secretado por las células


superficiales, pero su restricción dentro de la cubierta mucosa impide que se
mezcle con los contenidos de la luz gástrica. Por último, parece que las
prostaglandinas desempeñan un papel importante en la protección de la
mucosa gástrica. Estimulan la secreción de bicarbonatos e incrementan el
espesor de la capa mucosa con vasodilatación asociada en la lámina propia.
Esta acción mejora el suministro de sustancias nutritivas a cualquier región
lesionada de la mucosa gástrica, lo cual toma óptimas las condiciones para la
reparación del tejido.1
Desde un punto de vista conceptual y didáctico, los mecanismos de defensa se
pueden visualizar como una barrera de tres niveles, compuesta por elementos
preepiteliales, epiteliales y subepiteliales. En cada uno de estos niveles existen
importantes mecanismos encaminados a mantener la homeostasis de la
mucosa.5
-Elementos preepiteliales: Este nivel comprende una capa de moco y
bicarbonato que actúa como una barrera fisicoquímica contra múltiples
moléculas. La totalidad de la superficie de la mucosa gástrica existente entre
las glándulas posee una capa continua de células mucosas superficiales,
encargadas de secretar un moco viscoso para cubrir las células epiteliales. Los
componentes principales son mucinas (glicoproteínas), bicarbonato (HCO3−),
lípidos y agua (95%). En el estómago se han identificado principalmente dos
tipos distintos de mucinas: MUC5AC secretadas por las células mucosas
superficiales y MUC6 secretadas por las células mucosas del cuello. El moco
gástrico está dispuesto en dos capas: La capa interna también denominada
moco visible, forma un recubrimiento gelatinoso con una alta concentración de
bicarbonato para mantener un pH neutral (7.0), protegiendo a la mucosa del
ácido corrosivo, retardando la difusión retrógrada de iones hidrógeno (H+) y
manteniendo el HCO3− secretado por el epitelio. Las moléculas de mucina
contenidas en esta capa se entrelazan por puentes disulfuro confiriéndole una
consistencia altamente viscosa y con la capacidad de expansión al hidratarse.
La capa externa o moco soluble es menos viscosa debido a la falta de enlaces
disulfuro entre las moléculas de mucina que contiene. Esta capa se encarga de
la liberación constante de óxido nítrico (NO) y de la unión con agentes nocivos,
se mezcla con los alimentos y se desprende. La estabilidad de la mucosa se
incrementa por la presencia de péptidos pequeños conocidos como factores
trefoil. Los factores trefoil son péptidos pequeños y compactos que participan
en la reparación de las superficies mucosas mediante los procesos de
restitución y regeneración epitelial. 5
-Elementos epiteliales: Las células epiteliales brindan protección mediante
diversos factores. Entre estos se encuentran transportadores iónicos que
mantienen el pH intracelular, la producción de moco, HCO3 −, péptidos trefoil y
proteínas de choque térmico. Estas últimas impiden la desnaturalización de
proteínas, protegiendo a las células de ciertos factores como el aumento de
temperatura, agentes citotóxicos o estrés oxidativo. La exposición de la mucosa
a diversos agentes agresores puede causar un desequilibrio entre la pérdida y
la renovación celular. Cuando se presenta el daño, en la restitución celular
intervienen factores como el factor de crecimiento epidérmico (EGF), el factor
transformador del crecimiento (TGF) α y β, el factor de crecimiento de los
fibroblastos (FGF) y los factores trefoil.5
-Elementos subepiteliales: La microvasculatura subepitelial tiene el efecto
protector más importante de la mucosa gástrica. Tiene a cargo mantener el flujo
sanguíneo ininterrumpido hacia las células epiteliales, sirviendo como medio de
transporte de nutrientes y productos de desecho, además de ser una fuente
productora de prostaglandinas importante. Estas sustancias son las
encargadas de estimular los mecanismos protectores. Las tres clases
principales de prostaglandinas son las series A, E y F. Actualmente se sabe que
las PGE2 son un elemento clave en la defensa de la mucosa gástrica y que
funcionan como ligando de subtipos específicos de receptores EP. La
activación de los receptores EP1 provoca un aumento de flujo sanguíneo en la
mucosa, disminución de la motilidad gástrica y aumento en la secreción de
bicarbonato. Por su parte la activación de los receptores EP3 provoca una
disminución de AMPc y por tanto una inhibición de la secreción de ácido
gástrico. La estimulación de la secreción de moco ocurre a través del receptor
EP4.5
REFERENCIAS
1. Pawlina W. Ross Histología Texto y Atlas. 7a ed. Barcelona, España: Wolters
Kluwer; 2016, pp. 623-629.
2. Chen D, Aihara T, Zhao C, Hakason R, Okabe S. Differentiation of the Gastric
Mucosa. I Role of Histamine in Control of Function and Integrity of Oxyntic
Mucosa: Understanding Gastric Physiology Through Disruption of Targeted
Genes. AJPGastrointest Liver Physol. 2006; 539-544.
3. Busque S, Kerstetter J, Geibel J, Insogna K. L-Type Amino Acids Stimulate
Gastric Acid Secretion by Activation of The Calciumsensing Receptor in Parietal
Cells. Am J Physiol Gastrointes Liver Physiol. 2005; 664-669.
4. Rodríguez D, Alfaro A. Actualización de la Fisiología Gástrica. Med leg Costa
Rica; 2010, pp. 59-68.
5. Carretero M. Citoprotección Gástrica. OFFARM. 2001; julio-agosto: 122-5
[consultado 12 Nov 2014]. Disponible en:
http://www.dfarmacia.com/farma/ctl_servlet?_f=37&id=13018314.