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FACULTAD DE FILOSOFÍA, LETRAS Y


ESTUDIOS ORIENTALES

ESCUELA DE LETRAS

PARCIAL DOMICILIARO DE LITERATURA ITALIANA


MEDIEVAL Y RENACENTISTA

PROFESORA: CLAUDA PELOSSI

ALUMNA: SOFIA STECCONI

FECHA DE ENTREGA: 6/6/16

CAMPUS NUESTRA SEÑORA DEL PILAR


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INTRODUCCIÓN

El presente trabajo consta de un análisis de cinco fragmentos seleccionados por la

profesora. Los fragmentos corresponden a diferentes escritores de la Literatura Italiana

medieval. Las consignas son las siguientes:

Leer atentamente los siguientes fragmentos de obras poéticas estudiadas y determinar

los aspectos que siguen a continuación.

Responder las preguntas de tal modo que quede un texto único, coherente y cohesivo,

que exponga un análisis claro y preciso.

Utilizar bibliografía crítica, la que figura en el programa u otra que conozcan.

Aspectos:

a. ¿A qué autor pertenece el fragmento y a qué obra?

b. Breve contextualización socio-cultural y literaria de la obra en cuestión.

c. Análisis del fragmento: explicarlo claramente, tratando de iluminar la obra completa

(poema o libro). Escoger una o varias líneas críticas determinadas.

Extensión total para cada fragmento: alrededor de 600 palabras.


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1. Alabado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,


Especialmente el señor sol, hermano mío,
Quien trae el día, y tu iluminas mediante él;
Y él es hermoso y radiante, con gran esplendor;
A ti, Altísimo, te significa.

Alabado seas, mi Señor, por la señora luna y las estrellas:


En el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento,


Y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
Con los cuales das subsistencia a tus criaturas.

El primer fragmento pertenece a San Francisco de Asís.

San Francisco nació en Asís, Umbría en el año 1182. Gozaba de una vida de excesos

y derroche de dinero, hasta que fue prisionero durante la guerra entre Asís y Perugia. Se

tornó débil y enfermizo, luego, recupera su salud y comienzan sus caminatas por los

alrededores de Asís. Un día, mientras rezaba, escuchó a un crucifijo que le pedía que

arreglara su casa, San Francisco tomó esto como un llamado de Dios, y de manera más

simbólica, también. Él debía renovar la Iglesia de Cristo.

Su conversión va tomando forma, incluso, les dice a sus amigos que se casaría con

Madonna Povertá “que no sólo fue para él una figura simbólica, sino que se convirtió en la

inspiradora de su ideal, en su madre y señora a la vez” (Fronteras, 1982, p.20). Se hizo

pobre por propia voluntad. Por último, otro episodio sumamente importante de su vida fue
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que su padre no estaba de acuerdo con sus elecciones de vida, ocurre un dictamen en la

plaza y allí, San Francisco, se despoja de su ropa frente a su padre y al obispo.

Otro dato importante es que recibió los estigmas de Cristo. Luego de ese episodio,

enfermó y murió en el año 1226.

San Francisco escribió en dialecto umbro, en prosa y en verso. En prosa escribió

reglas de la orden que formó, epístolas a Santa Clara y otros. En verso escribió Laudas

domini, Laudas dei, Laudas vertutives virgo y el “Cántico de las criaturas o creaturas”.

Era un gran conocedor del latín y de la lengua vulgar. Comenzó escribiendo en latín,

pero luego pasó a la lengua vulgar. Se considera al “Cántico de las criaturas” como el

origen de la Literatura Italiana, por convención.

CÁNTICO DE LAS CRIATURAS

El primer fragmento, como se ha dicho, es de autoría de San Francisco de Asís. Se lo

conoce como el “Cántico de las criaturas”. Es una prosa rimada y rítmica. Fue compuesta

una noche en la cual San Francisco sufría muchos dolores, dos años antes de su muerte.

Está escrita en vulgar, en el dialecto umbro. Tenía un acompañamiento musical para

que pudiera ser cantada. Si bien tiene reminiscencias latinas, estaba todo escrito en vulgar

porque era el dialecto que conocían las clases más bajas.

San Francisco tenía una visión ptolemaica de la tierra, mejor dicho, la tierra como

centro del mundo y el hombre como el centro de la creación. “La lauda franciscana es un

himno de acción de gracias a Dios y una profesión de la fe en la armonía cósmica”

(Fronteras, 1982, p.21).


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El poema comienza con una loa o alabanza a Dios y a todas sus criaturas. Esta parte

del poema se puede ver en paralelo con el Génesis, momento en el que Adán se encuentra

con todas las criaturas y las nombra. San Francisco considera a los planetas, a los animales,

y a todo lo que lo rodea como hermanos, porque son creación de Dios y, a través de ellos,

alaba a Dios. Es una visión alegre sobre la fe.

Utiliza algunos términos bíblicos, como “altísimo” u “omnipotente”. También, la

figura del Sol va a ser muy importante porque remite directamente a Dios. Es el primer

elemento que aparece, tiene que ver con la luz, el fuego. La luz es la vía por la cual el

hombre llega a la visión de Dios y el conocimiento. De la luz se mueve hacia la oscuridad,

alaba a la Luna, otra hermana. Hay movimientos de ascenso y de descenso, se incluyen

elementos de lo alto, la luna, y las estrellas, también el viento, por ejemplo. Y esto tiene que

ver con la ascensión mística hacia Dios. Lo último para destacar es que, cuando menciona

algún elemento, le adjudica sus buenas características, por ejemplo, en el caso del viento,

en vez de mencionar sus posibilidades de catástrofe, menciona su poder de subsistencia

para todas las criaturas. Porque la finalidad del poema es alabar a Dios a través de los

hermanos de San Francisco y a través de toda la naturaleza y las criaturas.

2. En el corazón gentil se refugia siempre Amor,


Como un pájaro en el verde del bosque;
La Naturaleza no creó Amor antes que el corazón gentil,
Ni corazón gentil antes que Amor.
Apenas existió el sol
Existió el esplendor luminoso,
Pero no antes que el sol;
Y Amor se instala en la gentileza
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Tan propiamente
Como el calor en la claridad del fuego.

Fuego de amor se prende en corazón gentil


Como virtud en piedra preciosa:
Desde la estrella no desciende a ella
Antes que el sol la vuelva gentil cosa.
Después que el sol le ha quitado
Con su fuerza lo que es innoble,
La estrella le da valor:
Así el corazón, que naturaleza hizo
Selecto, puro, gentil
La mujer, como la estrella, lo enamora,

El segundo fragmento pertenece a Guido Guinizelli.

Guido Guinizelli nació en Bolonia en el año 1240. Fue exiliado por pertenecer a una

familia gibelina. Era un gran conocedor de los más grandes sabios, como Aristóteles, Platón

y Cicerón.

Para comenzar a hablar sobre sus creaciones poéticas debemos situarlo en una

corriente que se llamó el Dolce stil novo. Es la consagración de la literatura del siglo XIII

que culmina en Dante. El germen de este tipo de poesía se da en el sur de Francia, en

Provenza. Era una lírica centrada en lo que se llamó “amor cortés”. En ciertas palabras:

“inconmensurable superioridad de la mujer, entrega del hombre al servicio de la amada,

humildad y angustia, y al propio tiempo esperanza, un amor de fantasía y ensueño, que a

veces se dirige a una mujer nunca vista, columbrada sólo por la fama de su belleza y de su
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cortesía (Petronio, 1990, p.18). Volviendo al Dolce stil novo, se podría decir que es la

escuela poética más importante del medioevo italiano. Estos escritores centran su mundo

poético en el amor humano. Ellos toman los temas de la literatura feudal, todo lo que

conformó a la nobleza feudal.

El Dolce stil novo nace en Bolonia, el sentimiento va a ser la base de todo. La duzura

y la musicalidad se mezclan para darle forma a este tipo de lírica. Badin dice que: “Dos

Guido son los forjadores de este movimiento: Guinizelli, el que establece los fundamentos,

y Cavalcanti, su primer gran poeta” (Badin, s/f, p 112).

Haciendo un paréntesis, no hay que dejar de recordar a la Escuela Poética Siciliana,

fundada por Fernando II, una escuela de nobles que también había retomado los temas del

“amor cortés” y esto tiene influjo en el Dolce stil novo, porque los de esta corriente retoman

los conceptos de nobleza sin hablar de una nobleza social, sino que lo trasgreden a una

nobleza del corazón, del espíritu. Por ende, esa corte real de Federico II, se transforma en

una corte ideal. Hay dos convergentes en esta poesía, la religiosidad y el amor. El punto de

partida es el amor pero allí también se adapta la moral cristiana. La mujer va a ser el medio

entre el hombre y Dios, se espiritualiza el amor, se justifica desde lo teológico.

EN EL CORAZÓN GENTIL SE REFUGIA SIEMPRE AMOR

La lírica está dividida en seis estancias, en este caso, analizaremos la primera y la

segunda.

El poema comienza con el tema principal del Dolce stil novo, el corazón gentil, esto

habla de la gentileza que se obtiene desde la naturaleza y no por herencia social. El tema es

la nobleza del corazón, y es justo allí donde puede estar Amor. El amor es sustancia, hay
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símiles entre el corazón gentil y el pájaro en el bosque. También, se hace alusión a la luz

del sol, a ese calor, que se instala en el fuego, de la misma forma, el amor se instala en el

corazón gentil.

El sol es lo que brinda potencialidad a ese amor en sustancia. El corazón gentil es una

piedra preciosa. El influjo de la mujer es la causa eficiente, al igual que la influencia de la

estrella. Por ende, la mujer pasa desde ese corazón en potencia a transformarlo en acto.

En conclusión, se puede ver cómo a través de símiles va forjando el poema. Hay,

también, algunas características importantes, como la materia y forma, el acto y la potencia.

Que son características de la sustancia, que es el amor. El amor está en potencia y pasa a ser

acto a través de la mujer. Lo mismo pasa con el símil de los astros que ayudan a esa

potencialidad.

3. Vos, que por los ojos pasaste a mi corazón


Y despertaste la mente que dormía
Mira la angustiosa vida mía
Que suspirando la destruye Amor.

Viene cortando con tanta potencia


Que los débiles espíritus escapan
Queda sólo la figura en señoría
Y un poco de voz que habla de dolor.

Esta virtud el Amor que me ha rehecho


De vuestros ojos gentiles rápidamente surgió;
Un dardo me lanzó dentro del flanco.
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Así llegó directo el golpe al primer instante


Que el alma temblando hizo vibrar,
Viendo muerto el corazón donde faltaba.

El tercer fragmento pertenece a Guido Cavalcanti.

Guido Cavalcanti nació en el año 1260 en Florencia. Tenía una amada, Giovanna, a

quien le dedicó algunos de sus poemas, se refiere a ella como “primavera”. Se lo considera

como averroista1. Al igual que Guinizelli, perteneció al Dolce stil novo, pero tenían algunas

diferencias. Por empezar, como se dijo antes, Guinizelli fue quien sentó las bases de esta

nueva corriente y Cavalcanti es el primer gran poeta. También, le da: “valor y reputación

para siempre” (Badin, s/f, pp. 112/3).

Cavalcanti es un poeta que despierta la admiración de los jóvenes, así como la de

Dante, que lo toma como un gran ejemplo. El amor va a ser oscuro, a diferencia de

Guinizelli que lo tomaba como algo luminoso. El amor lo va a alejar de la perfección y del

conocimiento, hay un conflicto entre el sentimiento y la razón. La mujer posee una gran

belleza pero es inalcanzable. Ella, también, obliga al poeta a hacerse servidor.

El amor esta por fuera de todo, el poeta no lo puede conocer. El amor lo destruye, es

una experiencia tormentosa. Incluso, personifica los estados del alma, son los llamados

“Spiritelli”.

Se encuentra una admiración por Santo Tomás de Aquino y se retoma el hecho de que

la naturaleza está formada por sustancias, la materia y la forma. Cuando se conoce, se capta

la forma y se hace por un medio de abstracción.

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Averroes: Filósofo andalusí. Decía que había una verdad única y dos formas de llegar a ella, la filosofía y la
religión, o sea, teología. El alma tiene dos partes, una individual y otra divina.
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PARA GIOVANNA

En este caso, el fragmento que se debe analizar es un soneto. Para eso se hará una

breve introducción para saber lo que es el soneto. Tomaremos la definición de Wolfgang

Kayser:

Es oriunda de Italia la composición poética que llegaría a ser la más importante

de todas: el soneto. Consta de dos cuartetos y dos tercetos, entre ambas partes hay una

separación manifiesta. La forma más severa sólo permite dos rimas para los cuartetos y

otras dos para los tercetos:

Abba abba cdc d c d (Kayser, 1972, pp. 123/4).

Luego de haber aclarado esto, se puede comenzar con el análisis del poema.

Como se dijo anteriormente, muchas de sus poesías se las dedicó a Giovanna. Este

soneto es una de esas composiciones. En primera instancia, alude a los ojos, los ojos como

el primer sentido que capta la belleza y a través de los cuales la amada pasa a su corazón. Y

que despiertan a su vida, a la cual está destruyendo Amor (se debe recordar su concepción

del amor como algo tormentoso).

Luego menciona los espíritus que escapan a ese amor, esos son los espíritus débiles,

no son nobles, aquí se hace énfasis sobre la nobleza del corazón como algo natural. El

amor, como una batalla proviene del dios Marte, dios de la guerra. Algo importante para

destacar, es esa comparación entre los ojos de la mujer y un dardo que le han lanzado, por

ende la mirada es una especie de arma, que se clava en el hombre. Y le da un golpe, que va

a dar con su alma, la cual queda vibrando y ese golpe es tan fuerte que mata al corazón.
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4. “Tened presente, pues, vuestra ascendencia,


No os engendraron para vivir cual brutos,
Mas para ser virtuosos y sapientes”

El cuarto fragmento pertenece a Dante Alighieri.

Dante Alighieri nació en el año 1256 en Florencia. Su familia era de origen noble,

pero se encontraba en decadencia. Tenía relación con otros literatos de la época, también

intervino en cuestiones de política, se adhirió al gremio de los médicos, seguramente

porque allí pertenecían los filósofos.

Perteneció al partido güelfo. Hacia el año 1300 el partido güelfo se fragmentó en dos,

los negros y los blancos. Dante tomó parte por los güelfos blancos, quienes se oponían a las

injerencias del papa Bonifacio VIII en la vida de la ciudad. En octubre 1301 viajó a Roma

a una embajada ante Bonifacio VIII. En su ausencia, Florencia cayó en manos de los

güelfos negros y a Dante lo condenaron al exilio durante este viaje. Él no se presentó ante

quienes lo llamaban y no pudo regresar a Florencia nunca más. Dante fue adquiriendo fama

por sus escritos, entre ellos se encuentran, la Vita nova, que es una “interiorización

progresiva del amor de Dante por esa mujer a la que llama Beatriz” (Petronio, 1990, p. 92).

También se encuentran las Rime, que son sus poemas juveniles, algunos compuestos según

esquemas toscanos y otros que pertenecen al dolce stil novo. Otro grupo dentro de estas

composiciones son las rime pietrose, que son para una mujer denominada, para indicar su

insensibilidad y su renuencia hostil al amor. En el último grupo dentro de estas

composiciones están sus poemas filosóficos y del exilio.


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Otro de sus escritos es el convivio, que es una obra doctrinal que no llegó a terminar.

“El deseo de mostrar, ahora que se veía condenado al exilio, su cultura y su grandeza de

espíritu, para ascender así en el aprecio de quien lo conociese; la voluntad de ordenar su

pensamiento en un organismo unitario que abarcase todas las cuestiones culturales de la

época” (Petronio, 1990, p. 95). De vulgari eloquentia es otro tratado que analiza la

importancia de la lengua vulgar. La monarchia, trabaja el tema sobre qué es la monarquía y

si resulta indispensable para la paz del mundo. Luego, están las epístolas, églogas y

quiestio. Pero lo más importante fue su Divina comedia. Se sitúa la composición de la obra

alrededor del 1307 y quizá hasta su muerte, “en ella volcó el fruto de todas las experiencias

vitales, reflexivas y artísticas que había venido realizando desde entonces” (Petronio, 1990,

p. 102). La estructura es bastante simple, es un viaje de Dante como personaje, guiado, en

principio, por Virgilio, luego por Beatriz y por último, por San Bernardo, a través del

infierno, luego el purgatorio y por último, el paraíso.

En este viaje se concentra todo el saber universal de la época, las concepciones de

Dios, el camino de la salvación, el libre albedrío y la cosmología de la época. En unas

concepciones ptolemaicas.

CANTO VIGESIMOSEXTO

El fragmento cuatro pertenece al canto vigesimosexto del infierno. Allí llegan al

círculo octavo, el de los fraudulentos. Se les aparecen algunas llamas y una de ellas

comienza a hablar, son Ulises y Diomedes.

Ulises le cuenta su historia luego de la guerra de Troya. Algo a tener en cuenta es que

los manuscritos traspasados de la Odisea no se habían encontrado aún, por ende la versión
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de este Ulises es distinta de la que nos llega por Homero. En esta versión Ulises decide que

no quiere volver a Ítaca y navega con sus compañeros. Llegan a las columnas de Hércules y

allí se topan con una montaña, que resulta ser la montaña del purgatorio con la que se

encuentra Dante en su libro unos capítulos más tarde. El círculo de los fraudulentos es “la

pasión que se transmuda en vicio, el carácter que se torna costumbre, la fuerza hecha

malicia” (De Sanctis, 1960, p. 214). Allí se encuentran la bajeza, los vicios, la malicia. Se

encuentran muchas descripciones en ese canto y la transformación del hombre en bestias,

como dice De Sanctis. Lo que se puede resaltar es el emprendimiento de un viaje semejante

que hizo Ulises, lo que se puede ver en paralelo con el viaje, igual de asombroso, que

realiza Dante por los reinos de ultratumba. De Sanctis dice:

La poesía eleva una estatua a este precursor de Colón, que, con el brazo, señala
nuevos mares y nuevos mundos, y dice a los compañeros:

Considerate la vostra semenza:

Fatti non foste a viver come bruti,

Ma per seguir virtude e conoscenza

(De Sanctis 1960, p. 221)

Según el análisis de Borges, esa frase que dice Ulises a sus tripulantes, es para

recordarle que no nacieron para vivir como los brutos, sino que deben buscar el

conocimiento (Borges, s/f, p. 354).

5. Su cementerio hacia esta parte tienen


Con Epicuro todos sus secuaces,
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Que creen que el alma muere con el cuerpo.


……………………………………………….
Así que estuve yo al pie de su tumba,
Me miró un poco, y luego, desdeñoso,
Me preguntó: “¿qué antepasados tienes?”

Yo que de obedecer estaba ansioso,


Nada celé, pero le confié todo,
Por lo que alzó las cejas algún tanto;

Y dijo: “fueron fieros adversarios


Míos, de mi ascendencia y mi partido,
Tanto que los eché de allá dos veces”

“si fueron arrojados, regresaron”,


Le respondí, “y así una vez y otra;
Ese es un arte que tu gente ignora”
……………………………………………….
“Si ese arte”, dijo, “han mal aprendido,
Ello más me atormenta que este lecho.

Pero no encenderá cincuenta veces


Su clara faz la reina que aquí rige,
Que ya sabrás cuanto ese arte pesa.

Y así regreses luego al dulce mundo,


Dime, “¿Por qué ese pueblo es tan adverso
Contra todos los míos en sus leyes?”

Y yo a él: “el exterminio enorme


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Que el Arbia todo coloró de rojo,


Tal oración levanta en nuestro templo.”

Tras suspirar, moviendo la cabeza,


“No estuve en ello solo”, dijo, y cierto
Que sin razón a otros no me uniera;

Mas me quedé solo allí donde admitieron


Que a Florencia importaba devastarla
Y supe defenderla a cara abierta.

CANTO DÉCIMO

El quinto fragmento, y último, no será introducido por la vida del escritor, porque

también pertenece a Dante Alighieri y a su Divina comedia. El fragmento pertenece al

canto décimo del infierno. Es el canto en donde, Dante y Virgilio, luego de cruzar unas

murallas, se encuentran con Farinata Degli Uberti y Cavalcante de Cavalcanti.

Es el círculo de los herejes y ateos, el sexto círculo. Son aquellos que no han

respetado la ortodoxia, Farinata fue un guerrero que logró echar a los güelfos, atacó

Florencia, pero Dante le muestra su respeto por ser un gran guerrero y por elegir el no

destruirla, puso un límite. Y Cavalcante de Cavalcanti es el padre de Guido Cavalcanti,

poeta mencionado anteriormente.

En los fragmentos vemos el entramado de episodios que se dan en un mismo canto,

primero, Virgilio y Dante hablando con Farinata, luego, interrumpe Cavalcante y luego

retoma la palabra Farinata. Auerbach dice “en el breve espacio de unos setenta versos
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ocurre un triple cambio de sucesos; son cuatro escenas, llenas todas de ímpetu y sustancia,

que se suceden atropelladamente” (Auerbach, 1996, p. 168).

Mientras dante habla con Farinata sobre la expulsión de los güelfos, interrumpe

Cavalcante preguntando por su hijo, Guido. Pero en el fragmento que se presenta en el

trabajo, sólo está el episodio de Farinata, por ende en la segunda parte del fragmento

quinto, se encuentra la continuación del discurso de Farinata y se da a conocer que una vez

invadida Florencia, él fue quien hizo que parase la destrucción, allí está el reconocimiento

de Dante hacia él como gran guerrero.

“Abundan las conexiones temporales, comparativas, gradualmente hipotéticas,

reforzadas por la mayor elasticidad en el uso de las formas verbales y en la colocación de

las palabras” (Auerbach, 1996, p.173). si bien ese uso estilístico es bien conocido en estos

tiempos, para la época, es un adelanto, allí queda resaltada la grandeza de Dante como

escritor, como conocedor de la lengua, de recursos estilísticos, el corte justo de un diálogo a

otro para presentar a dos personas con sus dos historias al mismo tiempo. En este caso

analizamos sólo el diálogo de Farinata, que, si suprimimos del medio las interrupciones de

Cavalcante, queda totalmente unido y se puede seguir el hilo del relato.

Se presenta este momento, como la última oportunidad de los muertos para hablar

con alguien vivo, alguien del mundo de los vivos. Otra cosa destacable, es cómo estas

personas muertas poseen los recuerdos, eso es lo que los mantiene unido a sus vidas,

porque carecen del cuerpo, pero conservan los recuerdos, su moral y demás.
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CONCLUSIÓN

Se pretendió, dentro de la brevedad, realizar un análisis que fuese lo bastante claro

como para poder comprender la vida de los escritores y el estudio de esos fragmentos en

particular.
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En conclusión, se entiende que son obras que pueden ser analizadas exhaustivamente,

por ejemplo, la Divina comedia. Sin embargo, se intentó captar los rasgos más importantes

de cada fragmento y de cada autor.

BIBLIOGRAFÍA

 Auerbach, E., (1996), Mímesis, México, FCE.

 Badín, M. E. (S/F), Poesía italiana en el medioevo, Buenos Aires.

 Borges, J L., Nueve ensayos dantescos.


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 De Sanctis, F., (1960), Las grandes figuras poéticas de la Divina Comedia,

Buenos Aires, Emecé.

 Fronteras de la expresión artística, Año 4, nº 26, noviembre de 1982

 Kayser, W., (1972), Interpretación y análisis de la obra literaria, Madrid,

Gredos.

 Petronio, G., (1990), Historia de la literatura italiana, Madrid, Cátedra.