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La táctica en el fútbol 5 amateur

Published noviembre 20, 2013 Fútbol 14 Comments

El fútbol 5 con amigos es uno de los pasatiempos


deportivos más populares entre hombres jóvenes (y no
tanto). Jugar en cancha de 11 es más difícil por varias
razones, geográficas, económicas, deportivas,
organizativas y demás. En cambio, un partido de fútbol 5
es fácil de organizar y la ciudad de Buenos Aires está llena
de canchitas dispuestas a tal fin, con una amplia variedad
en calidades y precios. El Placer quiere dedicar algunas
líneas a discutir algo que muchas veces se pasa por alto
pero que tiene gran importancia para que los partidos en
cancha chica sean competitivos y divertidos: la táctica.

Mucha gente piensa que la táctica tiene poca importancia


en fútbol 5 o que directamente no existe. Es bastante claro
que no cumple el mismo papel que en el fútbol 11, pero de
ahí a sacarla completamente de la escena hay un paso
demasiado grande. Una táctica adecuada puede lograr que
equipos formados por jugadores poco dotados se vuelvan
razonablemente competitivos y que equipos donde hay
cierto talento sean capaces de potenciarlo. Una aclaración
vale aquí: estamos hablando del fútbol 5 amateur puro, es
decir, el que juegan grupos de amigos o compañeros de
trabajo entre sí, o bien en torneos de muy bajo vuelo
organizados por canchas de barrio. En el fútbol 5 de alta
competencia (que en rigor también es amateur en general)
casi todo lo que sigue no aplica.

Los principales problemas tácticos en fútbol 5 son


consecuencia del hecho de que la mayoría de los jugadores
cree que está jugando en 11 y trata de imitar, en concepto
al menos, las cosas que ve en la televisión.
Independientemente de que tenga o no el talento para
hacerlo, el jugador termina fallando porque lo que quiso
hacer realmente no es una buena idea en el deporte que
está practicando. Hay que empezar por el principio: no es
lo mismo jugar en una cancha de 120 metros que en una
de 40. Las reglas cambian, los espacios cambian, las
opciones cambian y por ende la forma de pensar el juego
tiene que cambiar también. A continuación vamos a
enumerar 9 ideas que consideramos esenciales para
mejorar el esquema táctico de un equipo de fútbol 5 y
lograr que, si no se puede hacer magia con la pelota como
hacen los que juegan en serio, por lo menos se use la
cabeza lo suficiente como para no decepcionar a propios y
ajenos.

1) El arquero es un jugador de campo más. Siempre tiene


que ser opción de pase, especialmente luego de sacar
corto. En los corners tiene que ir hasta mitad de cancha,
ya sea para cortar la contra o bien para ser opción si todos
los compañeros están marcados (que es lo que debería
pasar si el equipo que defiende lo hace bien, ver punto 7).
Siempre tiene que salir a achicar cuando queda solo, aun
si es contra 2 rivales. En definitiva, un arquero que se
queda quieto no sirve en fútbol 5.

2) La única táctica viable es 2-2, es decir, jugar en


cuadrado. Es cierto que los equipos de alta competencia
no suelen jugar así sino 1-2-1, en rombo, pero eso no es
aplicable en un nivel amateur puro. El rombo requiere que
los 2 del medio suban y bajen prácticamente sin parar y
que el del fondo sea impasable en el mano a mano. En
otras palabras, es una formación muy exigente tanto en
calidad técnica como en rendimiento físico, dos cosas que
escasean en casi cualquier picado de solteros contra
casados. El 1-3 no tiene el más mínimo sentido y es
garantía de comerse una goleada, mientras que el 3-1 es
tan antifútbol que ofendería hasta a Caruso Lombardi. Por
ende no queda más remedio que el 2-2 (eventualmente el
2-1-1 puede ser una variante razonable).

3) En fútbol 5, el pressing arriba es fundamental. De hecho


la calidad e intensidad de la presión que se ejerza sobre la
salida del rival puede definir el resultado. Presionar la
salida en fútbol 11 es físicamente muy demandante, lo
cual, sumado a la cuestión del offside, lo vuelve una táctica
cuanto menos discutible. Pero en fútbol 5, donde las
distancias a recorrer son mucho menores y no hay offside,
no existe excusa para no intentar al menos incomodar a
los defensores rivales cuando salen. El delantero tiene que
tapar la salida del equipo rival siempre y no correr hacia
atrás, ubicarse siempre adelante de la línea de mitad de
cancha, mientras sus compañeros de la defensa se ubican
atrás de ella. Si el delantero trata de esperar la salida
corriendo hacia atrás, termina marcando a su propio
defensor. Eso no sirve y abre huecos al equipo que ataca.

4) Por lo dicho en el punto anterior, cabe esperar que el


rival presione la salida. Por ese motivo es que no hay que
caer en la tentación de poner a los dos jugadores más
rústicos del equipo a jugar al fondo. En todo caso es más
bien al revés, si hay poco talento, mejor tenerlo en la salida
que arriba. Al fin y al cabo definir en el fútbol 5 amateur
(donde los arcos son relativamente grandes y casi nadie
sabe atajar) no es tan difícil. Mucho más difícil es salir y
armar sin perderla. Y ya sabemos que perderla abajo es
medio gol en contra.
5) El fútbol 5 se juega con la pelota al ras del piso.
Levantarla más allá de la línea del pecho no sirve
prácticamente nunca. Los únicos pelotazos que pueden
llegar a destino son los frontales, si el delantero tiene un
juego aéreo decente y el defensor rival no es
particularmente bueno. Los cruzados muy rara vez andan
y hay que ir olvidándose de tirar centros desde antes de
empezar. Eso es fútbol 11, no 5. En 5 no hay espacios para
hacer eso; solo jugadores que tengan una pegada
exquisita la logran poner adonde quieren y la más de las
veces el arquero la descuelga con facilidad. En esto sí hay
que intentar imitar a los que saben (por más que no
siempre salga) y jugar a los toques por abajo.

6) No hay que abusar del bombazo de lejos. Es un recurso


que solamente sirve si el panorama está más o menos
despejado, caso contrario las chances de que rebote en un
jugador de campo son muy altas. Cuando todo el equipo
rival está metido en su área, rematar al arco desde afuera
no sirve, hay que intentar empezar la jugada de nuevo. Es
cierto que el bajo nivel de los arqueros hace que patear de
cualquier lado sea tentador, pero una vez más, no hay la
misma cantidad de metros cúbicos que en una cancha
grande, entonces lo mejor es no abusar del recurso.

7) En los corners el equipo que defiende siempre tiene que


hacer marca personal, nunca en zona. Poner un jugador a
tapar la línea de la pelota es un craso error. Esa pelota es
fácilmente dominable por el arquero casi siempre, en
cambio, el jugador que queda libre siempre amenaza con
meter el gol. Por lo dicho en el punto 5, realmente es poco
probable que el gol llegue por arriba, por lo tanto, una
marca personal eficaz obliga al equipo que ataca a jugar
para atrás con el arquero y arrancar de nuevo la jugada,
como recomendamos en el punto 6. Es el menor daño
posible y es lo que hay que buscar.

8) Si el equipo rival presiona la salida como explicamos en


el punto 3, es probable que el arquero no tenga un pase
libre cuando va a sacar. Cuando eso pasa, uno de los
delanteros tiene que picar al fondo. Eso libera espacios y
otorga la posibilidad de buscarlo con un pelotazo frontal.
Ahora los otros 3 jugadores de campo tienen más por
donde moverse, al equipo que defiende se le complica
presionar y a su vez empieza a preocuparse por el pelotazo
frontal, de modo que quizás termine aflojando un poco la
presión.

9) También hay que medirse a la hora de pisar la pelota.


Es cierto que las jugadas en una baldosa y los lujos son
característicos del fútbol 5 y para muchos son su principal
atractivo, pero una vez más, es importante no caer en el
abuso. Al final del día, una cosa sí es común al fútbol en
todas sus variantes: todos los goles valen 1 y los lujos más
vistosos siempre valen 0. Soltarla a tiempo puede marcar
la diferencia entre un lujo individual intrascendente y un
gol en equipo. Recordemos además que en el desafío entre
amigos del barrio los mano a mano se convierten más de
lo que se erran.