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El Buen Trato en la Familia y en la Escuela

Crecer y aprender con amor, placer y respeto

Asociación Convenio del Buen Trato


Rafael Santos Calderón
Presidente

Fundación Restrepo Barco


Angela María Robledo Gómez
Directora Social

Textos preparados por


Sonia Mejía de Camargo

Dirección editorial
Carlos Alberto Vélez Venegas

Edición y revisión
Alvaro Quiroga Cifuentes

Diseño y diagramación
Carlos Martín Riaño Moncada
Profesor U. Nacional

Impresión

© Derechos Reservados
Santafé de Bogotá, abril de 2000
ISBN: 958-8013-37-2
Esta publicación fue financiada por la Fundación Restrepo Barco. Las opiniones expresadas son de
entera responsabilidad de la autora y no comprometen la filosofía institucional de las entidades
miembros del Convenio del Buen Trato. Sus comentarios y sugerencias pueden hacerlos llegar a la
Carrera 7 # 73-55 piso12. Tel. 312 15 11 o 313 08 38. Santafé de Bogotá. Fundación Restrepo
Barco.

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Presentación

Familia
y Escuela
Un pacto del corazón por los niños

E
n un país monotemático, bien vale la pena hablar de algo bueno
y promoverlo, edificarlo, hacer que sea una realidad. Por esta
razón un día se movió entre algunas instituciones el interés
por algo que, por sus propias características, se convierte en una dife-
rencia visible en Colombia: el Buen Trato.
Al igual que una semilla que se siembra y crece paulatinamente, el
Convenio del Buen Trato nació en 1996, como una alianza suscrita
entre la Asociación Afecto, la Fundación Fes, la Fundación Restrepo
Barco, la Fundación Rafael Pombo y Casa Editorial El Tiempo, para
encaminarse por el derrotero que se expresa en el nombre de esta
iniciativa interinstitucional.
Estas instituciones comparten un propósito que intenta reconstruir
esa buena costumbre que es el buen trato entre las personas, desde el
momento más propicio para ello, es decir, desde la infancia.
Con elementos como los contenidos en la Convención Internacio-
nal de los Derechos del Niño y la Constitución Nacional Colombia-
na, que consideran a los niños como sujetos plenos de derecho, don-
de el maltrato es una flagrante violación a tales derechos, se constitu-
yó entonces el espíritu y la voluntad de trabajar en coordinación des-
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de frentes diferentes para destacar esa prioridad nacional que consis-
te en la promoción de una cultura del buen trato en Colombia.
La articulación de los objetivos individuales diseñó esta convergen-
cia, pues la Asociación Afecto tiene como objetivo promover y prote-
ger los derechos de los niños y su calidad de vida a través de estrate-
gias que contrarresten los factores de riesgo de maltrato para generar
nuevas formas de convivencia y participación ciudadana. La Funda-
ción FES busca propiciar el desarrollo social del país mediante accio-
nes que contribuyan al mejora-
miento de la calidad de vida de
En un país monotemático, la población con especial énfa-
sis en los niños. La Fundación
bien vale la pena hablar de Restrepo Barco tiene como ob-
algo bueno jeto primordial en niñez, promo-
ver condiciones que garanticen
y promoverlo, edificarlo, el cumplimiento de los derechos
hacer que sea una realidad. de los niños y niñas, mediante
programas y proyectos que in-
cidan en los ámbitos políticos,
sociales, culturales y de comunicaciones. Además se preocupa por el
desarrollo educativo, técnico y cultural de jóvenes y familias carentes
de recursos. La Fundación Rafael Pombo propende por la formación
integral del niño, el mejoramiento de su calidad de vida y la promo-
ción de sus auténticos valores humanos dentro de los postulados de
la identidad nacional, y Casa Editorial El Tiempo, en cumplimiento
de su función social de informar y formar opinión, busca apoyar la
creación de una cultura de la niñez en el país.
De este modo, a manera de una convocatoria permanente a todos
los componentes de la sociedad colombiana, mujeres, hombres, jó-
venes, niñas y niños, el Convenio se ha impuesto la misión de movi-
lizar el interés hacia el Buen Trato de ellos hacia ellas y de ellas hacia
ellos, en general, y de grandes hacia chicos, en particular, tratando de
difundir en el espíritu de nuestra gente un aire definitivo de conviven-
cia y tolerancia: una cultura del Buen Trato.
Entendido su interés, personas especializadas en temas sociales, por
medio de investigaciones de campo y estudios teóricos comparados
han encontrado cinco claves que sirven de base para el encuentro
con la vida y con la gente que nos rodea todos los días. Cinco semi-
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llas que podemos sembrar diariamente entre todos en cada uno de
nuestros encuentros cotidianos: el Reconocimiento, la Empatía, la
Interacción, la Comunicación efectiva y la Negociación.
Con estas cinco palabras, que podemos considerar de iniciación
hacia el Buen Trato, recorre sus primeras líneas esta cartilla, hablando
de ellas en términos expositivos y amplios para procurar su compren-
sión y, sobre todo, su aplicación a la vida diaria.
Es sobre la base de estos temas mencionados que el Convenio del
Buen Trato se ha propuesto unos objetivos a alcanzar:

- Sensibilizar a la ciudadanía en la práctica del Buen Trato, en todos


los espacios de la vida cotidiana.

- Promover al interior y a través de los medios de comunicación los


principios del Buen Trato.

- Apoyar las iniciativas que promuevan el Buen Trato, y

- Movilizar ciudadanos.

Como los logros se alcanzan solamente mediante la aplicación del


interés sistemático, se han propuesto unas estrategias de trabajo que
tienen que ver con la formación y la educación, talleres y espacios de
participación, de diálogo, de sensibilización entre padres de familia,
maestros, periodistas, especialistas en diversas áreas y, desde luego,
los niños y las niñas.
Con ello se busca crear procesos de cambio que conduzcan a la
convivencia pacífica en la familia, la escuela, la empresa y la socie-
dad en general; y en esa dinámica darle acreditación y reconocimien-
to a espacios de la comunidad y los medios que promuevan el Buen
Trato.
Esta cartilla es uno de los productos resultado de los objetivos del
Convenio, en relación con sus planes de estudio, análisis y difusión.
Su énfasis está centrado en la exposición de un plan metodológico de
aplicación del Buen Trato, integrando dos espacios muy importantes
en el proceso de formación y socialización, de ahí su estructuración
en dos partes: la primera corresponde a la Familia y sus integrantes: la
pareja y los hijos. La segunda, a la Escuela. Dos secciones que apun-
tan hacia la posibilidad de aplicar nuevas formas de relación entre
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padres e hijos y entre maestros y estudiantes, dentro de ese proceso
que fusiona la formación y el aprendizaje.
En desarrollo de éstas, se hace una exposición amplia de los princi-
pios básicos del Buen Trato y sucesivamente una serie de elementos
conceptuales y prácticos que sirven de base y orientación en la prác-
tica cotidiana de la vida en familia y lo que puede ser su espíritu ideal
en el acontecer diario si esa relación logra mantenerse con calor de
hogar, afecto y comprensión aun en medio de las diferencias que su-
pone cada uno de los componentes dentro del conjunto familiar.
Luego se avanza sobre la descripción de lo conceptual y lo práctico
que sirve de orientación en el quehacer de la pedagogía. Dicho de
otra manera, la interacción entre profesores y estudiantes, docentes y
discentes. Ese tiempo fundamental en la vida de toda persona, el de la
formación, que recorre con cada hombre o cada mujer el mundo por
donde quiera que vaya. Ese sello que se imprime en cada ser para
mostrar la fusión entre su familia, su sociedad y su cultura.
En conjunto, la presentación de todo lo que tiene que ver con el
Buen Trato en espacios tan fundamentales, formativos y socializantes
básicos, es justamente una invitación a ser partícipes y agentes acti-
vos del Buen Trato.

Rafael Santos Calderón Angela María Robledo Gómez


Presidente Junta Directiva Directora Social
Convenio del Buen Trato Fundación Restrepo Barco

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Cinco principios
del Buen Trato*

E
xisten cinco aspectos sobre los cuales se puede fundamentar
una Cultura de Buen Trato. El Convenio sugiere su lectura y
conocimiento previos a las consideraciones que luego se ha-
cen en relación con los elementos que conducen al Buen Trato en la
familia.
Con ellos se quiere promover cambios que nos permitan a todos los
colombianos relacionarnos de tal forma que nos sintamos bien trata-
dos.
Tales principios son:

1 Reconocimiento

El lenguaje sobre el que se fundamenta el Buen Trato se enfoca so-


bre el Reconocimiento de los otros. Reconocimiento como personas,
como seres humanos, desde una forma de relación que permita
visualizar todos los aspectos positivos y el punto de vista del otro.
Reconocimiento entendido como la necesidad de ser aceptados en
la individualidad, como seres diferentes y especiales que tienen dere-
cho a ocupar un espacio físico, intelectual y afectivo en la vida de
otros.
El Reconocimiento permite que a las personas se les otorgue el de-
recho a ser escuchadas, vistas y a disfrutar de garantías para su vida,
su integridad y desarrollo.

* Textos de Sonia Mejía de Camargo, para el Convenio del Buen Trato.

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El Reconocimiento y la aceptación se evidencian en las oportunida-
des de desarrollo que los padres les dan a los hijos desde la concep-
ción. Aquí nos referimos no sólo a la satisfacción de las necesidades
físicas y materiales sino a la provisión de las necesidades emociona-
les y afectivas, es decir, el amor, las oportunidades de expresión, de
creatividad, de realizar actividades aplicadas a la vida física , intelec-
tual y emocional.
Físicamente, toda persona necesita libertad de movimientos para
desarrollar sus destrezas musculares y sensoriales.
Intelectualmente, debe practicar los conocimientos formales que le
da la escuela y tener la oportunidad de desarrollar sus capacidades,
su inteligencia y obtener Reconocimiento por la aplicación de todo
esto.
Emocionalmente, debe tener la libertad para expresar sus sentimien-
tos no sólo frente a las personas cercanas, sino en relación con las
situaciones del entorno.
El Reconocimiento conduce al fortalecimiento de la autoimagen y
de la autoestima. Por esto es fundamental Reconocer y aceptar al otro
tal como es, sin esperar la perfección que soñamos o idealizamos,
Reconocemos en el otro, un ser con potencialidades, con valores,
con falencias y con muchas fortalezas, único, irrepetible y especial.
Pero también reconocemos en nosotros mismos todas nuestras cuali-
dades y defectos.

2 Empatía

La Empatía se construye sobre la conciencia de uno mismo. Cuanto


más abiertos estamos a reconocer y manifestar nuestros propios senti-
mientos más fácilmente podemos aceptar y reconocer los sentimien-
tos de los demás.
La habilidad para saber qué sienten los demás entra en juego en una
gran cantidad de situaciones de la vida: desde las ventas y la adminis-
tración hasta el idilio y la paternidad, pasando por la compasión y la
actividad política.

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Las emociones de la gente no siempre se expresan en palabras, con
frecuencia existen otras señales, canales no verbales como los gestos,
el tono muscular, los ademanes, el tono de la voz, etcétera.
Podemos ver que las raíces de la Empatía se encuentran desde la
infancia. Los bebés en la guardería muestran preocupación por los
otros niños a su alrededor cuando manifiestan “preocupación” por lo
que les pasa a sus “compañeros”.
Prácticamente desde el día que nacen los niños se sienten perturba-
dos por el llanto de otros niños, respuesta que algunos consideran
como el principio de la preocupación por otros.
Esa preocupación solidaria surge inclusive antes que el bebé pueda
darse cuenta plenamente de que
existe como ser separado de los
demás. Daniel Stern1 dice que
hay intercambios entre padres e El amor es quizá la activi-
hijos que son reconocidos por
los bebés, que él denomina
dad adulta que más se
sintonía, es decir, que el niño parece a la sintonía
sabe que sus emociones son re-
cibidas con Empatía, que son
íntima que existe entre
aceptadas y correspondidas. La la madre y el niño
Empatía se produce de manera
tácita, como parte del ritmo de
la relación.
Ese mismo proceso lo sentimos como adultos, por eso el amor es
quizá la actividad adulta que más se parece a la sintonía íntima que
existe entre la madre y el niño. Stern sostiene que “el acto amoroso
incluye la experiencia de sentir el estado subjetivo del otro: deseo
compartido, intenciones alineadas y estados mutuos de excitación
que cambian simultáneamente.” En el mejor de los casos el acto amo-
roso es un acto de Empatía mutua. En el peor, carece de correspon-
dencia emocional.
Sentir como siente el otro es preocuparse, es sentir el dolor del otro
en carne propia, es ser capaz de “ponerse en los zapatos del otro.” La
actitud empática está presente en los juicios morales. Nos ponemos
1
STERN, Daniel. El mundo interpersonal de los niños. New York. Bassic Book. 1990. Pág. 30

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de parte de las víctimas, por eso aparece la “ira empática”, que John
Stwart Mill llama “el guardián de la justicia” o el sentimiento natural
de la represalia, de la compasión, la construcción de los valores y los
sentimientos de solidaridad y de altruismo.
La supresión o falta de empatía hace que unas personas les hagan
daño a otras, pasen por encima de ellas sin remordimientos, sin en-
tender lo que pasa o le puede pasar al otro, sin aceptar al otro y sin
reconocerlo.
El costo de la falta de Empatía en la infancia puede ser muy alto no
sólo para el niño, sino para quienes tengan relaciones con ellos en el
futuro.

3 Interacción

Se considera como la relación de doble vía que permite que uno y


otro se vean y se reconozcan.
La Interacción es la capacidad de encontrarse con los demás y res-
ponder adecuadamente a sus sentimientos y preocupaciones. Es lo
que nos permite trabajar con otros, establecer equipos, colaborar ha-
cia el logro de metas comunes, establecer lazos de afecto y amistad, y
lo que posibilita interpretar las emociones a partir de las expresiones
y gestos de las personas.
La Interacción está, desde luego, relacionada con la Empatía y con
la comunicación.

4 Comunicación Efectiva

Todas las formas que desarrollamos para decirnos lo que queremos,


lo que sentimos, los que deseamos, lo que esperamos y lo que vivi-
mos, constituyen la Comunicación.
Así pues, la Comunicación abarca las formas y el sentido que las
personas le dan a la información que reciben y que quieren expresar
a otros.
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La Comunicación se inicia cuando el emisor envía el mensaje-estí-
mulo, con una intención específica y el receptor, que es el destinata-
rio del mensaje, lo interpreta; es decir, selecciona la información de
acuerdo con su propia experiencia, conocimiento, escala de valores,
sistema de creencias e intención, lo cual genera una respuesta que
retroalimentará al emisor en forma casi automática. De esta forma la
Comunicación es continua, dado que el emisor en algún momento
pasa a ser receptor y viceversa.2
Las personas manifiestan en ocasiones estilos de Comunicación en
los que muestran arrogancia, grosería, crítica despectiva o desprecio,
es decir, dan respuestas agresivas.
Otras personas tratan de complacer a otros. No se valoran y buscan
la aprobación de los otros y lo aprueban aunque no estén de acuer-
do.
Otros son fríos, imperturbables, sin demostración alguna de sus sen-
timientos. Pero también hay personas que se muestran abiertas, con
la libertad para decir lo que sienten y lo que piensan, envían mensa-
jes claros, directos y asertivos, respetando lo que los otros piensan
pero haciendo valer sus derechos.
Estas últimas personas pueden comunicarse efectivamente con los
otros, siempre y cuando, a las condiciones de claridad y asertividad,
agreguen la capacidad para escuchar a los otros. Escuchar no sola-
mente el lenguaje verbal, sino más allá, el lenguaje corporal y gestual,
en el cual se encierra mucho de lo que pensamos y sentimos.
Ser escuchado y poder escuchar a los otros construye la relación y
hace parte del sentirse bien tratado.
Para crear la mejor posibilidad de ser escuchado es necesario captar
la atención de la otra persona: elegir el momento y el lugar apropia-
dos, intentar que el otro se sienta cómodo cuando le vamos a hablar;
decir las verdades con claridad, pero sin acusar a nadie.
Para escuchar auténticamente es necesario tomarse el tiempo para
hacerlo y también querer oír lo que nos tienen que decir, practicar la
atención activa, dejando de lado nuestros intereses para escuchar real-
2
MEJIA DE CAMARGO, Sonia. VARGAS TRUJILLO, Elvia, VARGAS TRUJILLO, Clara. MOLINOS
DE DUSSAN, Victoria. RAMIREZ ,Clemencia. Aprendiendo a vivir en armonía. Fundación FES.
Asociación Afecto. Icifap. Bogotá, 1994. Págs. 16-20

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mente. En la manera de escuchar se debe notar el interés y el respeto
por el otro. Esto favorece la verdadera Comunicación, la seguridad, el
respeto, la confianza, la comprensión y la intimidad.
Es necesario emplear un lenguaje positivo, aprender de las buenas
jugadas en un contexto en el que se construya sobre lo bueno que
poseemos, construir habilidades, trabajar con sueños y no con pro-
blemas.
Hay que emprender una búsqueda de lo que va bien. Ampliar la
capacidad para descubrir las cosas buenas que nos suceden, que ve-
mos y sentimos en cada momento, en cada persona.
Cuando empezamos a cambiar las formas recriminatorias y
deficitarias de lenguaje y le damos reconocimiento a lo bueno y a lo
maravilloso que es, su comportamiento comienza también a cambiar.
Como dice Sped Mc Adam, algunas formas de construir un lenguaje
apreciativo son:
1. Descubrir lo mejor.
2. Señalar qué lo genera.
3. Entender el detalle que nos ha hecho sentir bien.
4. Soñar lo que debe ser, hablándolo.
5. Decir de qué nos sentimos orgullosos.
6. Descubrir nuestros valores y los de los demás.

5 Negociación

Todos tenemos acuerdos y desacuerdos. Ser capaces de resolver los


desacuerdos es fundamental para mantener un clima de Buen Trato.
No basta con aceptar los que otros dicen. Es necesario construir la
tolerancia y el respeto por las diferencias para poder conceder a otros
las razones en los desacuerdos.
Alcanzar un nivel en la solución de los conflictos y desacuerdos es
de gran importancia para el bienestar de la persona, la familia, el
grupo o la empresa.

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Muchos tratamos de resolver los conflictos aferrándonos a la rabia y
al enfado o al poder que ellos parecen darnos para controlar la situa-
ción. En realidad la rabia encubre los sentimientos de impotencia,
inseguridad o miedo y se usa como sustitución de los sentimientos
del verdadero poder personal.
La rabia crónica impide comprender la realidad del conflicto. En la
edad preescolar ya hay manifestación en algunos niños y niñas de su
capacidad para mediar y negociar en los conflictos. El mediador es la
persona que previene conflictos, resuelve los que han estallado y es
capaz de establecer acuerdos en las disputas.
Para negociar los problemas o conflictos, si seguimos las siguientes
reglas, vamos a construir Buen Trato:
1. Ser conscientes de cuáles son los verdaderos problemas
que se tienen.
2. Atacar el problema y no a la persona.
3. Escuchar sin interrumpir, escuchar como base de la comu-
nicación efectiva.3
4. Estar en comunicación con los propios sentimientos y pre-
ocuparse de los sentimientos de los demás.
5. Expresarse de manera clara y sin acusaciones.
6. Mantener el corazón abierto mientras se dicen las verda-
des sin ofender ni humillar.
7. Ser responsables de lo que hacemos y decimos.
8. Emplear afirmaciones en primera persona, las cuales favo-
recen la sinceridad mutua.
Para decir y escuchar la verdad se requiere valor, porque uno se
arriesga a tener que cambiar de actitud y oír cosas de las cuales no
desea enterarse.
Para resolver los conflictos es necesario: traducir el enojo en afirma-
ciones claras y no en acusatorias y practicar la escucha activa.

3
Peace Education Foundation. Miami. Rules for Fighting Fair. Grace Cotrino. 1996.

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