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APUNTES DE HISTORIA CONSTITUCIONAL DE CHILE.

1. INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA CONSTITUCIONAL DE CHILE

• La Historia. Concepto

Historia: Conjunto de hechos sociales del hombre, que tienen un encadenamiento


causal e influyen en el desarrollo de la comunidad.

• Las clases de Historia.

Historia Narrativa: Exposición de los hechos, verificados en forma literaria. Ejemplo:


Heródoto.

Historia Pragmática: Pretende sacar enseñanzas del pasado y hacer del relato histórico
una exposición de máximas morales. Ejemplo: Polibio.

Historia Genética: Intenta algo más que la narración de los hechos y la inducción de las
máximas morales. Los acontecimientos son un todo orgánico, íntimamente ligado, cuya
orientación es necesario indagar. Se estudian las causas del proceso histórico y la
finalidad del mismo (el término lo inició Voltaire).

Historia del Derecho: Analiza el pasado jurídico, entendiendo por tal, no sólo el estudio
aislado de un código o una ley o una determinada institución, sino el estudio dinámico
del derecho y sus realizaciones.

El derecho es un elemento de la cultura y como tal necesita ser captado por medio de la
historia, que nos muestra el origen, desarrollo y modificación de las instituciones
jurídicas. Se busca el derecho real, muchas veces opuesto al derecho legislado. (El
derecho no es sólo una teoría o una ley positiva, sino una vida).

Así, en códigos tan racionalistas como el Código Civil Chileno, un medio de interpretar
una expresión oscura de la ley, es recurrir a la historia fidedigna de su establecimiento.

Sujetos de la Historia del Derecho son las personas naturales y las personas jurídicas.

• Objeto de la Historia del derecho

El objeto de la Historia del Derecho es el conocimiento de los hechos del hombre que
han influido en la génesis, desarrollo o extinción del derecho, de modo directo o
indirecto. Entre estos hechos, están las fuentes del derecho, las doctrinas de los
filósofos del derecho y las circunstancias ideológicas, políticas o económicas que han
enmarcado el proceso histórico del derecho.

Divisiones de la Historia del Derecho:

• Entre las clasificaciones que se plantean, destaca la que distingue entre Historia
Externa e Historia Interna, que se debe al filósofo y matemático alemán Gottfried
Wilhelm Leibnitz (1646 – 1716): La historia externa comprende todo el movimiento
social de un pueblo; en tanto que las ideas y los hechos que lo constituyen que se
traducen en el derecho, que es materia de la historia interna. De aquí se ha llegado a
estimar que la historia externa es la de las fuentes e historia interna la de las
instituciones. Sin embargo, a veces es imposible hacer la distinción entre fuente e
institución, como en el caso del derecho consuetudinario y, por otra parte, para entender
la vida del derecho, es necesario incluir factores de orden social, cultural y económico.
• Historia como Suceder e Historia como Saber: Otra clasificación es la distingue la
Historia como “Suceder” (Historicidad) y la Historia como “Saber” (Historiografía). La
historia como suceder o realidad está constituida por las cosas hechas por el hombre
en el tiempo. Este tipo de historia existe con entera independencia del historiador y las
fuentes del conocimiento histórico. Hablar de de la historia como suceder es referirse a
las cosas que en el tiempo suceden o acontecen por la acción del hombre. La historia
como saber o Ciencia Historiográfica en cambio, es relato o narración y su objeto
consiste en la recreación del pasado y en reflexionar sobre él. No todo acto del proceso
de suceder o acontecer ejecutado por el hombre merece ser considerado por la historia
como ciencia o historiografía. Un suceso es histórico desde esta perspectiva, no tanto
por su calidad de pasado, sino porque la presencia que tuvo en el tiempo de alguna
manera permanece en otro presente distinto de aquél en que se produjo. La recreación
de ese pasado requiere de un historiador y la utilización de un método apoyado en la
selección, crítica e interpretación de las fuentes del conocimiento histórico.

Otras clasificaciones:

• Historia del Derecho Nacional e Internacional.


• Historia del Derecho Público y del Derecho Privado.
• Historia General y Especial.

Historia Institucional: Expone en forma sistematizada al esfuerzo humano que han


hecho los pueblos y los Estados, por organizarse de acuerdo a sus ideas, sus
sentimientos, sus condiciones geográficas y étnicas. Es una rama del Derecho Público,
que se refiere a la organización de los países, exponiendo en forma sistematizada los
hechos, los intentos y ensayos, logrados o frustrados, que se han realizado para dar
forma material a los postulados filosóficos que la generan, destacando los sentimientos
e ideas que surgieron para afianzar los derechos de los habitantes y para estructurar el
Estado en bien de la colectividad social.

• Concepto de Historia Constitucional.

Historia Constitucional: La “Historia Constitucional” estudia la génesis, desarrollo y


vicisitudes que en el curso del tiempo han experimentado las instituciones políticas y
sociales de un pueblo. Este estudio comprende no sólo el conocimiento de las fuentes
jurídicas que dieron forma a las instituciones, sino también el de los hechos no jurídicos
que influyeron decisivamente en la existencia de éstas. En efecto, son muchos los
factores que intervienen en la organización institucional de un estado, desde los físicos
de su estructura geográfica hasta los espirituales que se vinculan con la religión y la
filosofía.
En Chile, los factores geográficos, económicos y sociales han tenido gran influencia en
la organización de la República, pues la concentración preferente de la vida nacional en
las provincias agrícolas del centro antes de la guerra del Pacífico, trajo consigo el
establecimiento de un régimen político enteramente controlado por la aristocracia
terrateniente. A estas circunstancias, se agregaron factores ideológicos, como la
influencia religiosa, que era muy fuerte desde los tiempos de la dominación española y
subsiste en el régimen de unión de la Iglesia y el Estado. Después, por la influencia
filosófica francesa, las estructuras políticas se orientaron hacia un mayor liberalismo.
El término Historia Constitucional está íntimamente ligado con el concepto de
“Constitución”.
La Constitución es un modelo de organización del Estado inspirado en la ilustración,
para reemplazar el Estado del Antiguo Régimen.
Este modelo conocido como Doctrina Constitucional, se basa en ciertos principios que
en doctrina se conocen como Principios del Constitucionalismo Clásico. Algunos de
estos principios ya estaban en el ordenamiento jurídico indiano. Para que un Estado
sea constitucional, basta que estos principios estén incorporados en el ordenamiento
nacional, no siendo necesario que exista una constitución escrita. Con el tiempo, se
fueron escriturando, con la finalidad de asegurar su protección y cumplimiento. El
constitucionalismo escrito surge en América en 1787 y luego en Europa. La segunda
Constitución escrita es la francesa de 1791, que fue impuesta al rey.
La Doctrina Constitucional se manifiesta con fuerza en América, producto del proceso
de independencia. En Europa, los reyes fueron reticentes a las constituciones.

• Fuentes de la Historia Constitucional de Chile.

Son de dos clases: inmediatas y mediatas.


Son fuentes inmediatas: tanto las que proporcionan los textos del Derecho
Constitucional que rigió en una época determinada (fuentes directas), como las que dan
a conocer la forma en que se aplicó dicho derecho en la práctica (fuentes indirectas: ej.:
Actas de los Congresos de la República).
Son fuentes mediatas: las obras de los autores que han estudiado la historia del
derecho constitucional. En el siglo XIX, José Victorino Lastarria con su “Bosquejo
histórico de la Constitución de Chile durante el primer período de la revolución de 1810
hasta 1814”; Jorge Huneeus con “La Constitución ante el Congreso”. En el siglo XX,
Luis Galdames con la “Evolución constitucional de Chile”; Jaime de Eyzaguirre con
“Historia de las Instituciones Políticas y Sociales”, etc.

• División de la Historia Constitucional de Chile.

Hay que distinguir dos grandes etapas: la época pre constitucional y la época
constitucional.
La época pre constitucional o Período Hispánico comienza jurídicamente con la toma de
posesión de Chile para la Corona de Castilla en Copiapó por Pedro de Valdivia a fines
de 1540 y con la fundación el 07 de Marzo de 1541 del Cabildo de Santiago, primera
manifestación institucional chilena. Este período se cierra el 18 de Septiembre de 1810,
con la instalación de la Primera Junta Nacional de Gobierno. En esta etapa, Chile fue
una provincia o reino de la monarquía indiana unida a España por el vínculo personal
del Rey común. En ella se distinguen el período de la Casa de Austria (1516 – 1700) y
el período de la Casa de Borbón (1700 – 1810).
La época constitucional comprende:
La Revolución Emancipadora, desde el 18 de Septiembre de 1810 hasta la Batalla de
Chacabuco el 12 de Febrero de 1817, que puso fin a la administración española.
La formación de la República, que se extiende desde el 12 de Febrero de 1817 hasta la
Batalla de Lircay, el 17 de Abril de 1830, en que concluye el período de la Anarquía y de
ensayos de gobierno.
La República Organizada, que se inicia con el triunfo pelucón en Lircay en 1830 y
jurídicamente con la Constitución de 1833 y se extiende hasta el Quiebre Constitucional
de 1973. En este período hay que distinguir cuatro etapas:
a) Época conservadora o pelucona, de 1831 a 1861;
b) Época liberal, de 1861 a 1891;
c) Época Parlamentaria, de 1891 a 1924, y
d) Época presidencial, desde 1925 hasta nuestros.

1.-Período Hispánico.

Esta época se inicia con la toma de posesión de Chile para la Corona de Castilla, en
Copiapó, por Pedro de Valdivia a fines de 1540 y con la fundación el 07 de Marzo de
1541 del Cabildo de Santiago y termina con el establecimiento de la Primera Junta
Nacional de Gobierno el 18 de Septiembre de 1810.
A este largo período se le ha llamado “Colonia”, por los historiadores del siglo XIX, pero
el término carece de exactitud jurídica. En los documentos legales y políticos de la
corona española o en las obras de los tratadistas o jurisconsultos de la época se llama
a las nuevas tierras como “Reinos” o “Provincias” o “Estado de las Indias” pero no figura
“colonias”.
A este período se le denomina también “período español” o “período de la monarquía
indiana”, aludiendo al hecho que se llama “Derecho Indiano” al que se aplicaba en
América por la Corona española.

Características generales del período hispánico:

España llevó a cabo la colonización del Nuevo Mundo en condiciones más favorables
que las que tenían otros pueblos de Europa Occidental. España poseía una tradición
guerrera excepcional por los largos siglos de lucha contra el Islam; era un pueblo de
navegantes experimentados, ya que la flota dominaba el Mediterráneo y la costa del
Atlántico; con el matrimonio de los reyes de Castilla y Aragón se había consumado la
unidad política española; la fe católica había llegado a constituir un elemento
determinante de la unidad nacional, y coincidió con el momento de máximo esplendor
para las letras y las artes de la península.
En la época medieval, las facultades de los reyes se hallan limitadas por los principios
superiores del derecho natural, que inspira y justifica toda la legislación positiva. La
comunidad, primero a través de la Curia Plena, integrada por nobles y obispos, y luego
las cortes, en que se agregan los mandatarios de las ciudades, equilibra el poder del
monarca, obligándole a pedir su consentimiento para los asuntos de gobierno más
importantes. En Castilla, los municipios se multiplicaron en un ambiente de libertad e
independencia y con ellos los fueros o conjuntos de normas jurídicas en que las
garantías individuales y los derechos de la persona se consagran cuidadosamente.
Con el matrimonio de los Reyes Católicos (1469), junto con producirse la asociación de
las Coronas de Castilla y Aragón y el término de la guerra contra el Islam (1491), se
robustece el poder real y declina la vida municipal y de las Cortes. Esta unión de
Castilla y Aragón, junto con la conquista de Granada y la anexión de Navarra, se
consolida la unidad política española. Por otra parte, la religión católica que fue decisiva
en la guerra contra el Islam, llega a constituir un elemento determinante de la unidad
nacional.

La Donación Pontificia:

Castilla había orientado su acción expansiva hacia el Atlántico, donde chocó muy luego
con Portugal. La guerra terminó con el Tratado de Alcaçovas, suscrito en 1479 y 1480 y
confirmado por el Papa. Según el Tratado, Portugal se aseguró el domino de las islas
Madera, Azores y Cabo Verde y toda la costa de Guinea y Castilla circunscribió sus
aspiraciones africanas a las Islas Canarias.
Pero el primer viaje de Colón movió a Fernando el Católico a pedir al Papa el dominio
de las tierras descubiertas y por descubrir en aquellas partes del océano. El Papa
Alejandro VI, basándose en la doctrina de los canonistas de la época y aceptada por el
Código de las Partidas, que concedía a los Papas el dominio temporal universal y el
derecho a instituir soberanos, emitió con fechas 03 y 04 de Mayo de 1493 las bulas
Inter Caetera, por las que donó a los Reyes de Castilla y León y a sus sucesores las
tierras firmes descubiertas y por descubrir que se hallaren al occidente de una línea
trazada de polo a polo a 100 leguas al oeste de las islas Azores y que no hubiesen sido
poseídas antes de la reciente Navidad por algún príncipe cristiano.

Portugal reclamó a Castilla esta delimitación y se siguió una negociación diplomática


que culminó con la firma del Tratado de Tordesillas el 07 de Junio de 1494, que fijó
como meridiano de partición el situado a 370 leguas al oeste de las Azores, confiriendo
a Castilla las tierras del poniente y a Portugal las del Oriente.
Las Bulas Inter Caetera permitieron a los Reyes Católicos adquirir las Indias. Cada uno
de ellos, al testar, dispuso que la cuota que le tocaba pasara a la corona de Castilla. La
plena y total incorporación de las Indias a Castilla vino a realizarse a la muerte de
Fernando (1516), que sobrevivió doce años a Isabel.
Las Indias quedaron vinculadas a la Corona de Castilla y no al reino, lo que significa
entre otras cosas, que no son una propiedad privada del rey, sino un dominio público de
la monarquía, sometido a la corona y que no puede ser enajenado o entregado a otro
señorío.
La legislación para las Indias se inspiro en la castellana y además ésta rigió en América
como supletoria. Sin embargo, no hubo confusión entre la personalidad política de
Castilla y la de Indias.
Los Reyes Católicos después del descubrimiento de Colón, entregaron a una autoridad
especial Juan Rodríguez de Fonseca la dirección de los asuntos americanos. Más
adelante, en 1503, se creo la Casa de Contratación, para supervigilar el comercio y la
navegación al Nuevo Mundo y en 1524 se creó el Consejo de Indias, órgano superior
gubernativo, legislativo y judicial de América, que tenía la misma jerarquía que el
Consejo de Castilla. Sin el asentimiento del Consejo de Indias, no estaría permitido
ejecutar en ultramar ninguna ley dictada por otro Consejo ni ninguna orden real.

Etapas de la Monarquía Indiana:


Se distinguen dos etapas en los trescientos años de dominación española: el período
de la Casa de Austria, que para Chile comienza en 1541 y que termina para toda la
monarquía con la muerte de Carlos II en 1700 y el período de la Casa de Borbón, que
comienza con Felipe V y concluye para Chile el 18 de Septiembre de 1810.
El Período de la Casa de Austria en Chile (1541 – 1700):

El siglo XVI es para España el momento culminante de su vida política y de su potencia


internacional. El Estado se siente misionero; la conquista de América, sin prescindir de
los objetivos políticos y económicos, tiene como norma suprema la inspiración
cristiana.
Durante el siglo XVII, las letras y las artes españolas llegan a su punto más alto. Pero
esta plenitud de la inteligencia coincide con los comienzos de la decadencia estatal. De
un lado, las recias personalidades de Carlos I (Carlos V, como emperador de Alemania)
y Felipe II, que encauzaron con fuerza la vida española del siglo XVI, encuentran en el
siglo XVII sucesores débiles e incapaces (Felipe III, Felipe IV, Carlos II), que abandonan
el gobierno en manos de los privados. Por otra parte, las largas guerras de Europa y la
colonización de América, producen despoblación y empobrecimiento progresivos. Don
Quijote y Don Juan Tenorio son ejemplos de la crisis interior y la lucha entre los ideales
y la realidad.
Las primeras ciudades fundadas por Pedro de Valdivia y sus sucesores inmediatos
(Santiago, La Serena, Concepción, Imperial, Osorno, Valdivia) no son sino
campamentos militares de donde parten las expediciones de reconocimiento de nuevas
tierras o se agrupan los soldados españoles para defenderse de los periódicos ataques
indígenas.
La población blanca es escasa, aunque sucesivos emigrantes la van incrementando a
lo largo del siglo XVII. Al finalizar el siglo XVI existían unos dos mil individuos de raza
europea y al terminar el siglo XVII se calcula que llegaban a 80.000 los pobladores
blancos y mestizos. Se estima que por lo menos un 50% de los españoles
colonizadores pertenecían a la clase de los hidalgos, de lo cual hay constancia en los
registros de pasajeros a Indias de la Casa de Contratación.
En cuanto a la población indígena de Chile, se cree que al llegar los españoles,
ascendía a 500.000 habitantes. La mayor parte estaba radicada al Sur del Bío Bío y fue
la que más resistió a los conquistadores. Los más pacíficos fueron sometidos al
régimen de encomiendas y en general, pobló las haciendas de la zona central.
El mestizaje que se produce en gran escala en el siglo XVII, absorbió la población
indígena de la zona central. El mestizo, que era libre y no pagaba tributo, pasó a ser el
elemento más numeroso de las ciudades y se dedicó de preferencia al artesanado.
Como se estimaba que carecían de una base moral sólida, Felipe II prohibió en 1580
que se le recibiese para las órdenes sagradas, a pesar de los Papas lo habían
permitido. Además, no podían ejercer las funciones de notario y de protector de indios.
El negro esclavo era traído desde Panamá por el Perú y después desde el Río de la
Plata. Lo ocupaban en las labores domésticas y, a mediados del siglo XVII eran
alrededor de 3.500 pobladores.

LA ENCOMIENDA:

La ley considera al indio como un incapaz relativo. En sus actos jurídicos, debía
comparecer mediante un representante que velaba por sus intereses.
Las razones que justificaron la creación de la encomienda fueron religiosas y de orden
político económicas. La razón religiosa: dar cumplimiento a los deseos del Papado de
que se evangelizaran las tierras de América, de acuerdo a la Bula Inter Caetera de
1493. Razones político económicas: premiar a los conquistadores y sus descendientes.
La encomienda consistía en el privilegio otorgado por el Rey a un benemérito de las
Indias para recibir por sí y su inmediato sucesor, el tributo que un grupo de indios
estaban obligados a pagar en su calidad de súbditos de la corona, con cargo de cuidar
del bien espiritual y temporal de los encomendados y de defender la tierra del indio.
La encomienda era sólo una percepción de tributo y no implicaba la cesión de tierras
del indio ni la anulación de su libertad. El beneficio duraba sólo por dos vidas: la del
encomendero que lo había obtenido y su inmediato sucesor. Los indios no quedaban
(como los siervos medievales) adscritos a la tierra ni sujetos a la jurisdicción del señor y
con su trabajo libre percibían un salario y pagaban así el tributo. Seguían siendo
súbditos directos de la corona y ésta en cualquier momento podía anular la concesión
en caso de abuso del encomendero.
Sin embargo, la escasez de mano de obra y la necesidad de los españoles de concurrir
periódicamente a la guerra, hizo que los encomenderos, interesados en asegurar el
tributo del indio y en disponer de mano de obra en sus haciendas, sustituyeran la
percepción del impuesto por el trabajo personal del indio.

La regulación del trabajo: las Tasas.

Para impedir los abusos y humanizar la situación de los indios, se dictó en tiempos del
Gobernador Hurtado de Mendoza la “Tasa de Santillán”, que obtuvo aprobación real en
1561. Esta tasa mantuvo el servicio personal, pero lo limitó a los naturales de 18 a 50
años de edad y estableció entre ellos el trabajo por turno (“mita”). Los indios mineros
adquirieron el derecho a percibir el “sesmo” o sexta parte del oro extraído y los
labradores y pastores a recibir ropa y los últimos, además, animales.

En 1580, el Gobernador Martín Ruiz de Gamboa dictó una nueva tasa, que hizo cesar
el servicio personal y lo sustituyó por un tributo en oro o especies para los
encomenderos. Pero tres años más tarde, el Gobernador Alonso de Sotomayor derogó
dicha tasa y con algunas modificaciones, restableció la Tasa de Santillán.

Los Obispos y los jesuitas fueron enemigos del trabajo obligatorio y presionaron a la
Corte y al virrey del Perú para su supresión. Para dar un ejemplo del trato que debía
darse a los indios, los jesuitas en 1608 se comprometieron ante el Protector de Indios
de Santiago a garantizar en sus casas la libre contratación del trabajo indígena,
obligándose a pagar al obrero el salario familiar, jubilación a los cincuenta años de edad
o cuando se imposibilitare para el trabajo y una especie de pensión vitalicia para la
viuda. Esta reglamentación voluntaria del trabajo influyó en la legislación positiva,
produciéndose en 1621 la dictación por el virrey del Perú Príncipe de Esquilache, de la
tasa que lleva este nombre, que contó en 1622 con la sanción real y que en 1680 fue
incorporada en la Recopilación de Leyes de Indias.
La tasa de Esquilache suprimió el servicio personal obligatorio del indio encomendado,
disponiendo la periódica tasación de los tributos por las autoridades. Reglamentó el
salario de los empleados domésticos, obligando al patrón a darles habitación, vestuario
y alimento y permitirles abandonar el trabajo al término del año, que era la duración del
contrato. También dictó normas sobre el contrato de los trabajadores agrícolas,
estipulando que era obligación trabajar ciento sesenta días al año y recibir del patrón un
pedazo de tierra para su propio cultivo, semillas y bueyes y utensilios de labranza en
préstamo para su explotación. Además, debían percibir jornal por cada día de trabajo,
deduciéndose del jornal el tributo.

Régimen político y administrativo:

El régimen político, de acuerdo con la tradición española, el Estado se consideraba


integrado por dos elementos: la corona o rey y la comunidad, república o pueblo. La
doctrina de los filósofos y teólogos más importantes (Francisco Suárez, Juan de
Mariana, Luis de Molina) afirmaba que el poder emanaba de Dios y descendía a la
comunidad, la cual se encargaba de concretarlo en el titular. Por haberse donado por el
Papa Alejandro VI las tierras de América a la corona de Castilla y no al pueblo español,
las Indias mantuvieron su personalidad propia y constituyeron una entidad política
distinta de la metrópoli. El rey común era el nexo que unía a ambas. Las Indias no eran
consideradas “colonias”, sino reinos o provincias constitutivas de una monarquía
especial, la “monarquía indiana”, ligada a España por la unión personal del Rey. De esta
manera, América se incorporó al sistema general que consideraba la monarquía un bien
público formado por diversos reinos o patrimonios con organización propia.
Como consecuencia de esta organización política, las Indias no dependían de las
autoridades locales de España, sino que estaban regidas por un sistema administrativo
especial, que dependía directamente del Rey. Estos órganos de administración eran de
dos clases: metropolitanos y territoriales.
Organismos metropolitanos de administración:
Son los radicados en España para el gobierno de las Indias: el Consejo de Indias y la
Casa de Contratación.
El Consejo de Indias era un organismo independiente e igual en rango al Consejo de
Castilla. Sus funciones principales eran preparar las leyes que iban a aplicarse en
Indias; conocer de los juicios de residencia, en los que se averiguaba la conducta
funcionaria de los virreyes y gobernadores; conocer de los recursos de segunda
suplicación interpuestos en contra de las sentencias dictadas por las Reales Audiencias
americanas en juicios civiles cuya cuantía subía de seis mil pesos; vigilar la aplicación
del derecho de Patronato Real otorgando el pase a las bulas pontificias que iban
dirigidas a las Indias.
Bajo la dependencia del Consejo de Indias, funcionaba la Casa de Contratación,
encargada del control de la navegación y comercio con América, de organizar flotas y
conceder licencias para pasar a América.
Clase de 30-ago-2011.-

Organismos territoriales de administración:


En Chile, estas autoridades eran: el Gobernador, la Real Audiencia y los Corregidores.

El Gobernador: representaba la persona del monarca. Tenía además los títulos de


Presidente de la Real Audiencia y de Capitán General del Ejército. Al término de su
mandato, era sometido al juicio de residencia, en el que se recibían las quejas que
pudiera motivar su conducta funcionaria. Durante los siglos XVI y XVII la Capitanía
General de Chile dependió en diversos asuntos de gobierno del control del Virrey del
Perú,
La Real Audiencia: fue creada para Chile en 1565 con sede en Concepción, con la
finalidad de vigilar el cumplimiento de las leyes de protección a los indios y de fiscalizar
los intereses de la real hacienda. Se la suprimió en 1575 para restablecerla en 1606,
aunque comenzó a funcionar tres años después en Santiago. Estaba integrada por el
Gobernador, que la presidía, cuatro oidores y un fiscal. Entre sus atribuciones, estaban
las de tomar interinamente el mando en cuerpo en caso de fallecimiento del
Gobernador; de servir de tribunal de apelaciones del reino; de actuar de consejo
consultivo del Gobernador; y de velar por el ejercicio del real patronato eclesiástico.
Los Corregidores: ejercían funciones judiciales y de protección a los indios en los
distritos territoriales llamados “partidos”.

Los Cabildos:

La tradición jurídica española consideraba el Estado integrado por dos elementos: la


corona y el pueblo. Este último en Indias era denominado “república” y tenía su órgano
de expresión en los Cabildos. Pedro de Valdivia creó el primer Cabildo en Chile el 07 de
Marzo de 1541, al instituir el Cabildo de Santiago con Francisco de Aguirre y Juan
Dávalos como primeros Alcaldes.

El cabildo de Santiago estaba integrado por dos Alcaldes que servían de jueces; seis
Regidores encargados de la administración de la ciudad; el Procurador, que tenía la
representación legal de la comunidad; el Alguacil Mayor, jefe de la policía urbana; el
Alférez Real, que custodiaba el estandarte real y el Fiel Ejecutor, que controlaba los
precios y aranceles. En la elección del Cabildo no intervenía directamente el pueblo,
sino que al término de cada año, sus componentes designaban a las personas que
debían sucederles. Aparte de sus reuniones ordinarias en que asistían todos sus
miembros, el Cabildo solía convocar a asambleas públicas de los vecinos principales de
la ciudad, para dirimir asuntos de alta importancia; eran los Cabildos Abiertos (Ejemplo:
elección de Valdivia como Gobernador).
Las atribuciones de los Cabildos fueron en un principio muy amplias, sobre todo las del
Cabildo de Santiago, por ser la ciudad cabecera del reino. En el orden político, entre
otras, llegó hasta nombrar Gobernador Interino a Valdivia; a sucederle en cuerpo a su
muerte como autoridad interina; y a exigir a los Gobernadores nombrados por el Rey un
juramento al tomar posesión del cargo. Como guardianes de los intereses de la
comunidad, los Cabildos se sintieron con derecho a deponer a las autoridades tiránicas,
como ocurrió en 1655 en que el de Concepción depuso al Gobernador Antonio Acuña y
Cabrera. Estas atribuciones políticas de los Cabildos no derivaban de la ley, sino que de
la Costumbre y se redujeron con la creación de la Real Audiencia desde 1609.
Los Cabildos ejercían también funciones administrativas: cuidar de las obras públicas,
administrar el hospital de la ciudad, controlar a los gremios de artesanos, fijar los
precios de los artículos de primera necesidad y organizar las milicias locales. También
administraban justicia en primera instancia por medio de los Alcaldes y en segunda
instancia por dos de sus miembros.

La Legislación en Chile:

Las Leyes para Chile eran preparadas por el Consejo de Indias, que se enteraba de las
necesidades locales por los informes oficiales del Gobernador, de la Audiencia y de los
Obispos. Además, cualquier particular podía libremente hacer llegar hasta el Rey sus
inquietudes por correspondencia. Con frecuencia, los Cabildos delegaron procuradores
hasta la Corte para presentar quejas o peticiones, que influyeron en la legislación.

Redactada la ley por el Consejo de Indias, la enviaba al Gobernador de Chile para su


vigencia. La ley se entendía promulgada cuando se publicaba por bando, pregón u otra
forma.
En caso que la ley despachada por el Consejo de Indias contuviera los vicios de
“obrepción” (dictada con ignorancia de los hechos) o “subrepción” (falseamiento de los
hechos), el Gobernador podía suspender su vigencia, suplicando de inmediato al Rey
para que reparara los defectos que contenía. Sin perjuicio de ello, aunque se reclamara
su enmienda, las leyes de protección a los indios debían cumplirse de inmediato.
Fuera del Consejo de Indias, también eran órganos legisladores en Chile, el
Gobernador, que dictaba Bandos; la Audiencia, que emitía Autos Acordados, y los
Cabildos, que dictaban Ordenanzas.

El Real Patronato y la Iglesia:


En 1508, el Papa Julio II concedió a los Reyes Católicos por la Bula “Universalis
Ecclaesiae” el derecho de patronato de Indias, permitiéndoles la presentación de
personas idóneas para los cargos de Obispos y canónigos de las iglesias catedrales.
En la práctica, los reyes de la Casa de Austria extienden las concesiones del patronato
e incluyen el pase regio o “exequatur”, que exige el permiso del Consejo de Indias para
la vigencia en América de los documentos pontificios y el “recurso de fuerza”, que
autoriza a los eclesiásticos para acudir a los tribunales civiles en contra de las órdenes
emanadas de sus superiores.
El derecho de patronato consiste en una serie de privilegios que la Iglesia concede a los
fundadores de un lugar sagrado y a sus sucesores, estos privilegios son el derecho de
presentación, el de preferencia honorífica y en caso de indigencia el de alimentación.
En América, como en España, la Iglesia estuvo vinculada al papado y a la monarquía.
Los unía el Derecho a Patronato, según el cual los reyes proponían a Roma a los
eclesiásticos que debían ocupar altos cargos. También autorizaban la vigencia de las
bulas y otros documentos papales exequatur, y el recurso de fuerza que permitía a los
religiosos recurrir en ciertos casos a los tribunales civiles para resolver materias de
disciplina interna.
En un plano práctico, sólo el Rey podía autorizar la erección de iglesias, capillas y
conventos. A su vez, proporcionaba los fondos para todos los gastos, cobrando por su
cuenta el derecho al diezmo. En Chile, después de la Conquista e iniciada la Colonia, la
base de la organización eclesiástica eran los obispados de Santiago y Concepción. Las
principales órdenes que llegaron al país fueron: Los mercedarios, franciscanos y
dominicos. Posteriormente se agregaron agustinos y jesuitas. Esta última alcanzó gran
influencia, poder y prestigio. El papel fundamental de la Iglesia en América estaba
centrado en la evangelización de los naturales. Se trataba así no sólo de cristianizar al
natural, sino también de defenderlo frente al abuso, crueldad y prepotencia de
españoles y criollos. En el ámbito americano, fray Bartolomé de Las Casas
representaba uno de los más ilustres defensores de los indios, y en Chile en el siglo
XVII, el jesuita Luis de Valdivia fue un fiel seguidor del padre De Las Casas. En Chile y
en la América hispánica colonial el derecho a patronato lo ejercía el Consejo de Indias,
que era un organismo autónomo que sólo daba cuenta de sus actos al Rey.
Se hizo habitual que los reyes dictaran numerosas disposiciones sobre la forma de
realizar el culto y la disciplina eclesiástica, invadiendo el poder civil los asuntos
privativos de la iglesia.
Para los efectos de la administración eclesiástica, Chile estaba dividido en dos diócesis,
siendo el límite el río Maule. La sede del Norte estaba en Santiago y la del Sur en la
ciudad de Imperial, hasta que en 1603 fue trasladada a Concepción.
Las órdenes religiosas que llegaron a Chile y que se dedicaron a la predicación
apostólica y a la educación fueron los mercedarios, los franciscanos, los dominicos, los
agustinos y los jesuitas, sobresaliendo estos últimos por su especial empeño que ponen
por obtener para los indios un trato justo y el término de la guerra de Arauco, que
impedía la expansión libre y pacífica de las misiones.
La Enseñanza:
Desde los inicios de la conquista, el Cabildo de Santiago proporciona ayuda para
instituciones de escuelas primarias. Un grado más alto lo constituían las escuelas de
Gramática, en que se enseñaba gramática latina, filosofía y retórica. En 1578, abrió una
el clérigo Juan Blas y más adelante otras los dominicos y jesuitas.
La pobreza del país y la guerra permanente no permitían a España instalar en Chile una
Universidad, como en otros sitios de América (en 1551, en México y Lima). El Papado
suplió esta deficiencia estatal, concediendo en el siglo XVII a los colegios dominicos y
jesuitas de Santiago (Colegio de Santo Tomás y Colegio Máximo de San Miguel) el
rango de Universidades Pontificias, con lo cual pudieron otorgar los grados de Bachiller,
Licenciado y Doctor en Filosofía y Teología. Para estudiar Derecho, los chilenos tenían
que viajar a Lima.

30-agosto-2011
El Período de la Casa de Borbón en Chile (1700 – 1810):

Con el siglo XVIII se produce un cambio esencial con el advenimiento al trono de


España, a partir de 1700, de la dinastía francesa de Borbón con Felipe V, que introduce
en la Corte y la nobleza las costumbres francesas. La nueva cultura pone su acento en
el valor de la razón y pretende a través de ella sacar al hombre de la oscuridad y del
error que había vivido hasta entonces: es la época del Racionalismo y por eso se le
llama “el siglo de las luces o de la Ilustración”.
En el orden político, los Borbones traen el absolutismo centralizador instaurado en
Francia por Luis XIV y se proponen por una parte, eliminar los fueros políticos y
autonomistas de las regiones de la península y por otra, anular la intervención del
pueblo en las decisiones del Estado a través de las Cortes y Consejos Municipales.
Como contrapartida, la monarquía se empeña en realizar grandes reformas que lleven
bienestar material e intelectual a los súbditos. Por esta razón, a esta época se le ha
llamado “Despotismo Ilustrado”, cuyo momento culminante en España fue bajo el
reinado de Carlos III (1759-1788).
En Chile, el siglo XVIII se caracteriza por la progresiva paz en Arauco, el incremento del
comercio y un mayor desarrollo de la cultura, no obstante el perjuicio que representa en
este aspecto la expulsión de los jesuitas en 1767.
Durante el siglo XVIII se produce el tránsito de la vida rural a la vida urbana, en virtud
de una orden del rey en 1703, que dispuso la agrupación en las ciudades de los
pobladores dispersos. Así, el Gobernador Manso de Velasco (1733-1745) fundó las
ciudades de San Felipe, Rancagua, Curicó, Cauquenes, Talca, San Fernando, Melipilla,
Los Ángeles, Curicó y Copiapó. El Gobernador Ortiz de Rozas (1745-1755) fundó
Florida, Casablanca, La Ligua, Petorca y trasladó Concepción a su actual ubicación. El
Gobernador Ambrosio de O’Higgins (1788-1796) fundó las ciudades de Nueva Bilbao
(Constitución), Linares, Parral y Vallenar.

Los Mayorazgos:
El aumento de la riqueza y el mayor bienestar general se tradujo en la fundación de
algunos mayorazgos, encargados de asegurar la estabilidad y el lustre de los linajes de
la aristocracia. El Mayorazgo consiste en el derecho a suceder en un conjunto de
bienes sujetos al perpetuo dominio de una familia, con prohibición de enajenarlos.
Los mayorazgos fueron instituidos al finalizar la Edad Media por la nobleza, para no
empobrecerse. Es una institución que encuentra sus orígenes en el fideicomiso romano:
la vinculación. Vinculación o efecto de vincular es la unión y la sujeción de los bienes al
perpetuo dominio de una familia, con prohibición de división o enajenación. Las
vinculaciones que pasaron a Chile son los mayorazgos y las capitanías. El fundador del
mayorazgo que impone la vinculación sobre los bienes muebles o inmuebles podía
conformarse a la ley de sucesión regular de la Corona de España, caso en que el
mayorazgo era regular; si se apartaba, era irregular. El mayorazgo regular es aquel a
cuya sucesión se nombra primero al hijo mayor y a sus legítimos descendientes,
prefiriendo siempre el mayor al menor y el varón a la mujer y después a los demás
hijos, atendida la línea, el grado, el sexo y la edad. Esta vinculación se fue haciendo
sucesiva, pero en un principio sólo se extendía a cuatro sucesores. El primer
mayorazgo se fundó en Chile en 1693 por don Pedro Torres y todos los restantes en el
siglo XVIII, ascendiendo en total a no más de veinte mayorazgos. Desde 1693 hasta
1810, se fundaron catorce mayorazgos en Chile, cifra a la cual hay que agregar siete
vinculaciones que producían efectos muy similares. Destacaron por su riqueza los
Larraín, Irarrázaval, Lecaros, García Huidobro, Valdés, Balmaceda, Ruiz Tagle y Toro
Zambrano. Esta institución tuvo en Chile una gran importancia, porque ella mantuvo por
varias generaciones el poder económico de un grupo de grandes familias que formaron
parte de la clase dirigente del país.

|Las Capellanías estaban establecidas en el Derecho Canónico español y eran una


especie de beneficio eclesiástico impropio, de |
|fundación particular, cuyo beneficiario se llamaba “capellán” y que obligaba al que lo
poseía a celebrar o hacer celebrar cierto |
|número determinado de misas, de acuerdo a lo dispuesto por el fundador y con
derecho a percibir los emolumentos o a gozar de los |
|bienes que constituyen la fundación. Hubo capellanías eclesiásticas y laicas. Las
primeras quedaban sometidas por el fundador a |
|la intervención de la autoridad eclesiástica; las segundas, no. |
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La población en Chile:

Los criollos han aumentado en número y en 1800, alcanzan a alrededor de 150.000.


Forman parte de los Cabildos, participan en el ejército y cargos de la administración,
rivalizando con los europeos, a quienes desean desplazar de todas las funciones. Los
mestizos forman el grueso de la población y se dedican de preferencia a la artesanía.
Los negros y mulatos a fines del siglo XVIII alcanzan a unos 20.000, de los cuales la
mitad son esclavos y reciben un trato benigno. Las autoridades civiles y eclesiásticas
protegen a los esclavos; podían comprar su libertad pagando al amo lo que le había
costado y son frecuentes en los testamentos las liberaciones espontáneas.
Los aborígenes habían casi desaparecido en la región central, pero al Sur del Bío Bío
continuaban independientes. Periódicos “parlamentos” reglamentaban las relaciones de
paz entre el reino de Chile y Arauco (ejemplo: el de Negrete, celebrado en 1793 por
Ambrosio de O’Higgins).
El número de extranjeros radicados en Chile era muy reducido. En el curso del siglo
XVIII se establecieron algunos franceses y un número mayor de irlandeses (ejemplo:
Juan Mackenna y Ambrosio de O’Higgins, llegando el último a ocupar los cargos
administrativos más altos).

El trabajo, la previsión social y la economía:


Las encomiendas en el siglo XVIII casi desaparecieron, por la reducción de la población
indígena. En 1720, la Corona decretó la abolición general de las encomiendas
americanas, con el objeto de recibir en forma directa el beneficio del tributo que el indio
estaba pagando a los encomenderos. Esta medida originó reclamos en Chile, que
consiguieron en 1724 que se restableciera la encomienda, pero en 1789 el Gobernador
Ambrosio de O’Higgins dispuso la abolición del servicio personal y poco después en
1791, la Corona suprimió las encomiendas.
El trabajo de los artesanos estaba reglamentado por disposiciones especiales: en 1802
el Gobernador Muñoz de Guzmán aprobó un reglamento del gremio elaborado por el
Cabildo.
En 1734, se abrió en Santiago la Casa de Recogidas, destinada a albergar a mujeres
de mal vivir para conseguir su regeneración y educación. Por Real Cédula de 1771, se
creó en Santiago el nuevo Hospital San Francisco de Borja, que comenzó a funcionar
en un antiguo local de los expulsados jesuitas.
La iniciativa privada colabora con la acción gubernativa y en 1758 don Juan de Aguirre,
marqués de Montepío, fundó la Casa de Huérfanos, en un terreno de su propiedad,
para recibir inválidos, niños expósitos y mujeres arrepentidas. Don Manuel de Salas con
el apoyo económico de don Mateo de Toro y Zambrano, conde de la Conquista, fundó
en Santiago en 1803 el Hospicio, para combatir la mendicidad, recogiendo a los vagos y
proporcionándoles enseñanza industrial.
La agricultura sigue siendo la industria principal. A la producción tradicional del trigo, se
agregan el cultivo del lino y de las viñas.
La explotación de las minas de oro de Copiapó, Tiltil, Peldehue y Petorca sustituye a los
antiguos lavaderos. La producción de oro y también la de plata van en su mayor parte
destinadas a la acuñación de la Casa de Moneda, que estableció en Santiago el
español García Huidobro, previa autorización real de 1743.
En 1779 se dictó la Ordenanza de Minería de Nueva España, cuya vigencia se extendió
a Chile en 1795, junto con la creación del tribunal de Minería.
Durante el siglo XVIII, desaparece progresivamente el privilegio estatal del comercio de
Indias que tenía la Casa de Contratación. Se autoriza el despacho de navíos
independientes de las flotas oficiales, que recibieron el nombre de “navíos de registro”,
porque debían consignar minuciosamente en un registro los pasajeros y mercaderías
que transportaba. En 1740 se suprimieron las flotas oficiales de la Casa de
Contratación.
En 1778 el rey Carlos III dictó la llamada Ordenanza de Comercio Libre, que abrió lo
puertos de España e Indias al tráfico directo. En Chile, fue necesario crear en Santiago
el Tribunal del Consulado, para conocer de las causas mercantiles.
Régimen político y administrativo:

En el siglo XVIII, la Corona española acentúa su poderío dentro del Estado, en


desmedro de los antiguos derechos de la comunidad. El lema del rey francés Luis XIV
“El Estado soy yo”, encuentra eco en la política de los Borbones españoles. Se procura
establecer un régimen unificador de las diversas coronas en una monarquía
centralizada. Un paso en este sentido fue la abolición de los fueros políticos de la
corona de Aragón. El robustecimiento de la autoridad del rey choca con las antiguas
doctrinas que la limitaban. Este hecho constituye una de las causas de la expulsión de
los jesuitas, sostenedores del pensamiento político de Francisco Suárez y Juan de
Mariana.
En el plan de robustecimiento de la autoridad del Rey, los Consejos comienzan a perder
importancia. El Consejo de Indias será reemplazado por la Secretaría de Marina e
Indias creada en 1714 por Felipe V. Este nuevo organismo metropolitano afectó también
a la Casa de Contratación, a la cual se le quitó la dirección de las expediciones
marítimas y fue suprimida definitivamente en 1790.

Dos reformas importantes experimentaron los órganos administrativos radicados en


Chile: la creación en 1776 del Regente, que pasa a presidir la Audiencia en lugar del
Gobernador y la institución en 1786 de los Intendentes, funcionarios que representaban
al monarca en las provincias de Santiago y Concepción y que tuvo por objeto acentuar
el centralismo administrativo. El cargo de Intendente de Santiago era servido por el
mismo Gobernador, siendo el primero Ambrosio Benavides; primer Intendente de
Concepción fue don Ambrosio de O’Higgins. Las provincias se subdividieron en
partidos, a cargo de un subdelegado, que paso a reemplazar al Corregidor.
El reino de Chile sufrió una pérdida territorial con motivo de la creación en 1778 del
Virreinato del Río de La Plata, al que pasó a pertenecer la provincia de Cuyo, cuyo
límite sur era el río Diamante. Por otra parte, durante este siglo se acentuó
progresivamente la independencia administrativa de la Capitanía General de Chile
respecto del Virreinato del Perú.

Los Cabildos:

La intervención gubernativa en los nombramientos de los cargos edilicios culminó en


1757, ya que a partir de ese año todos los Regidores del Cabildo de Santiago pasaron a
ser de designación real, mediante la compra en pública subasta del cargo. Los dos
Alcaldes continuaron siendo de elección anual del cabildo.
A pesar de la intervención real en su generación, los Cabildos mantienen su influencia
en la vida chilena. Al Cabildo de Santiago se debe la creación de la Universidad y de la
Casa de Moneda. También, se conserva el espíritu de fiscalización político
administrativa y el aumento de las ciudades y la consiguiente creación de nuevos
cabildos, estimuló la formación en os criollos de la conciencia política.

La legislación:

En los dos siglos anteriores, la mayoría de las leyes provenientes de España tenían la
forma de “Reales Cédulas”, que eran disposiciones del rey dictadas con el concurso del
Consejo de Indias. En el siglo XVIII, de acuerdo a ese espíritu centralizador y absoluto,
se legisla a través de “Reales Órdenes”, que son mandatos directos del Rey
transmitidos por intermedio de un Ministro.

Relaciones con la Iglesia:

Los reyes borbones pretenden ejercer el Patronato no como una concesión del Papa,
sino como un atributo inherente a la soberanía del Estado.
En cuanto a las órdenes religiosas, en 1767, el gobierno español ordenó la expulsión de
los jesuitas de todos los dominios de la monarquía. Esta expulsión tuvo diversas
causas, entre ellas la influencia antirreligiosa de origen francés, pero la más relevante
fue el deseo del absolutismo de extirpar las doctrinas sobre el origen popular de la
soberanía y la limitación del poder, que enseñaban los jesuitas.
En Chile, la expulsión de los jesuitas tuvo importantes consecuencias: se cerraron
numerosos establecimientos educacionales (14 en Santiago, con más de mil alumnos);
la Iglesia perdió a 127 sacerdotes escogidos; las artes y la manufactura en formación
quedaron privadas de sus mejores maestros y operarios; los bienes de los jesuitas
fueron incautados y vendidos en pública subasta. Algunas de las haciendas de los
jesuitas sirvieron de base a la fundación de mayorazgos: la Compañía de Rancagua al
mayorazgo Toro Zambrano; Calera de Tango al mayorazgo Ruiz Tagle y Bucalemu al
Mayorazgo Balmaceda.
En 1748, los jesuitas habían introducido en Chile la primera imprenta, la que después
de su expulsión fue entregada a la Universidad de San Felipe.

La Educación:
Por iniciativa del Gobernador Ambrosio de O’Higgins, los Cabildos costearon escuelas
de primeras letras. La educación secundaria recibió un duro golpe con la expulsión de
los jesuitas. Para compensar el cierre en Santiago del Convictorio de San Francisco
Javier, en 1778 se fundó allí el Colegio de San Carlos.
En 1797, por la iniciativa de don Manuel de Salas, se fundó en Santiago la Academia de
San Luis, establecimiento de educación técnica, en el cual se enseñaba geometría,
aritmética y dibujo.
En 1713, el Alcalde Santiago don Francisco Ruiz de Berecedo propuso a la Corona la
fundación de una Universidad en la ciudad. En 1738, se dictó la orden de erección de la
Real Universidad de San Felipe, pero ella comenzó a funcionar en 1758. En ella se
enseñó derecho, teología, filosofía, matemáticas y medicina. La Universidad de San
Felipe contaba con las mismas facultades que las de Lima y México: Teología, Filosofía,
Derecho, Medicina y Matemáticas.
El local que albergó a la Universidad fue terminado en 1764. Ocupaba media manzana,
cuyo frontis daba a la calle Agustinas, el costado poniente a la de San Antonio y la parte
posterior a la calle del Chirimoyo, actual Moneda. El hecho de carecer Buenos Aires de
una Universidad y de no contar la que existía en Córdoba de Tucumán de una Facultad
de Derecho, trajo una afluencia continua de estudiantes argentinos a Santiago. En
1810, doña Dolores Egaña, hija de don Juan Egaña, se matriculó para estudiar
Filosofía.

Instituciones estatales del siglo XVIII:


Entre las reformas de carácter administrativo llevadas a cabo durante la época de los
Borbones en el siglo XVIII, destacan:
1. Casa de Moneda: A fin de acuñar el oro y la plata y aumentar el dinero circulante en
el país, se creó la Casa de Moneda. Los primeros pesos y escudos se acuñaron en
1750. Al comienzo, esta Casa fue administrada por un particular, pero en 1772 el rey la
transformó en un servicio público a cargo de un funcionario nombrado por él, que
llevaba el título de Superintendente de la casa de Moneda, siendo el primero en servir
este cargo don Mateo de Toro y Zambrano.
2. Estanco del Tabaco: Según la Ordenanza de 1753, sólo el Gobierno podía expender
este artículo. Desde el siglo anterior, se habían “estancado” o monopolizado otros
artículos como los naipes y los dados. Se trataba de no limitar el consumo, sino
rebuscar entradas al erario real.
3. Reorganización de la Aduana: Hasta entonces la recaudación del impuesto de
“almojarifazgo” (contribución aduanera sobre las mercaderías internadas al país o
extraídas de él de un 5% sobre su valor, que se pagaba en el puerto de desembarque),
se hacía por particulares que remataban a un precio fijo el derecho a cobrarlo. Por
orden real, pasó a ser ahora un servicio público y se designó para su jefatura a un
Administrador de Aduanas, para que percibiese por cuenta del rey el impuesto. Igual
cosa ocurría con la “alcabala” (impuesto del 2% al 6% sobre el valor de los bienes
muebles o inmuebles que se transferían), cuya recaudación también se puso en manos
de un funcionario del Estado.
4. Servicios de Correos: Desde los tiempos de Carlos V, eran Correos Mayores de las
Indias los mayorazgos de la familia Carvajal y Vargas, radicada en Lima y en
Concepción. En 1772, la Corona contrató con don Fermín de Carvajal y Vargas la
desvinculación del cargo hereditario de Correo Mayor de Indias a cambio del título de
Duque de San Carlos, saliendo de manos particulares este servicio, que estaba mal
administrado y peor atendido. El rey nombró un Administrador General de Correos que
debía despachar cada dos meses a Buenos Aires y Chile las cartas desde España y a
su regreso viceversa, el que después se hizo cada mes.
5. Tribunal del Consulado: En 1795, se estableció en Santiago el Tribunal del
Consulado, cuyo objeto no era sólo fallar los juicios de comercio, sino promover
mejoras en las actividades económicas, en la industria y en la agricultura.

2.- EL PROCESO DE EMANCIPACIÓN Y LA INDEPENDENCIA DE CHILE


LA REVOLUCIÓN EMANCIPADORA

La Independencia de Chile, como punto de partida del Derecho Patrio.


Causas de la Emancipación:

La independencia de Chile es parte de un proceso mucho más amplio que es la


Independencia de Hispanoamérica, donde encontramos causas comunes.
La causa más decisiva es la crisis que afecta a la monarquía española en el siglo XIX.
La crisis de España del siglo XIX encuentra sus orígenes en la situación de Europa
durante el siglo XVIII, en que el poder político lo concentraban dos bloques con poder
económico: Inglaterra y el bloque Francia-España.
Además de la influencia decisiva que tuvo la Revolución Intelectual que se produjo
durante la Ilustración, para Hispanoamérica fue fundamental el equilibrio político que,
según algunos historiadores, se concentró en esos dos bloques. España inició una
alianza con Francia en 1700, con la llegada de un Borbón al trono español y se unen en
su lucha contra Inglaterra.
La Alianza franco-española apoyó la Independencia de las trece colonias que Inglaterra
tenía en Norteamérica, guerra que duró siete años, entre 1776 y 1783. El beneficio que
obtuvo España fue recuperar parte de la Florida, que estaba bajo dominio inglés; en
1840, decidió vender esas tierras a los EE.UU.
Sin embargo, seis años después de la guerra de la Independencia Norteamericana, se
inició un movimiento liberal en Francia, cuyo objetivo era transformar la monarquía en
una monarquía constitucional, imponiéndole al rey francés una Constitución. La
Revolución Francesa terminó por suprimir la Monarquía y transformó a Francia en una
República.
Para España, lo que ocurría en Francia constituyó un problema, porque no rompió su
alianza con Francia y, por ende, no condenó la Revolución.
La otra causa común es la influencia que en Europa, especialmente en Francia, tienen
los filósofos, científicos, políticos y pensadores que propiciaron a contar del siglo XVII
una verdadera Revolución Intelectual, cuyo objetivo era transformar la monarquía,
primero en una monarquía constitucional y después en una república.
Las ideas liberales habían llegado a Hispanoamérica, y España está preocupada de
mantener sus dominios, pues había súbditos que estimaban que era el momento de
separarse de la Corona.
En Francia, en 1789 ocurre la Revolución Francesa, que desde el punto de vista del
constitucionalismo clásico, tiene la característica de que en 1791 se le impuso una
constitución escrita al rey Luis XVI.
La primera Constitución había sido la norteamericana en 1787.
Cabe recordar que los principios más importantes del Constitucionalismo Clásico son:
1) Principio de la División de los Poderes Públicos, o sea las autoridades públicas se
organizan en poderes separados e independientes.
2) La organización del poder estatal y los derechos individuales deben constar en un
documento escrito solemne, producto del poder constituyente.
3) Incorporación de un listado de derechos fundamentales, para asegurar su
protección.
4) El Estado se concibe como un sujeto de Derecho sujeto a la ley, lo que se ha llamado
Estado de Derecho.
5) Teoría del pueblo o nación como titulares de la soberanía, lo que origina el
mecanismo de la representación.
6) Los gobernantes son responsables ante el pueblo de sus actos políticos y
administrativos.

Como España era aliada de Francia, su rey no condenó la revolución y mantuvo el


pacto. Con la llegada de Napoleón al poder, el rey español ratificó la alianza.
Esta situación se tornó insostenible, porque Napoleón aspiraba al dominio de Europa
para difundir las ideas la revolución y exige a España su apoyo para derrotar a
Inglaterra. El rey Carlos IV de España trató de evitar involucrarse, porque a su vez
España tenía el problema de que numerosos súbditos de sus dominios en América,
influenciados por las ideas de la Ilustración y de las Revoluciones Francesa y
Norteamericana, estimaban que era el momento de separarse de la Corona. Carlos IV
era un rey débil y finalmente España se vio involucrada en la guerra contra Inglaterra,
que pretendía terminar con el poder marítimo inglés.
Napoleón formó una flota franco-española para destruir el poderío marítimo de
Inglaterra, pero en la Batalla de Trafalgar, frente a Cádiz el 21 de Octubre de 1805,
Inglaterra perdió al almirante Nelson, pero derrotó a la alianza y comenzó la declinación
del poder y el deterioro de la Corona española, que se traduce en ineficiencia y mala
administración.
Por su parte, Napoleón con el apoyo de los EE.UU. pretende bloquear las relaciones
económicas de Inglaterra con toda Europa, poniendo tropas en todos los puertos
europeos. Sin embargo, el rey de Portugal mantuvo el comercio con Inglaterra y a
Napoleón se le presentó el problema de que debía pasar por España para llevar tropas
a Portugal.
Después de una confusa situación, en que Carlos IV había delegado funciones en uno
de sus Ministros (Manuel Godoy) quien habría autorizado a Napoleón para llevar tropas
a España, lo que provocó una airada reacción del pueblo español (Masacre de Aranjuez
de 03 de Mayo de 1808, en que tropas francesas fusilaron a civiles españoles, incluso
usando la guillotina), Napoleón tomó preso a Carlos IV y a su hijo Fernando. En
Bayona, en la frontera con Francia, los recluyó y dictó una constitución provisoria para
España, que legitima un gobierno de ocupación a cargo de su hermano José
Bonaparte.
Los españoles formaron Juntas, reconociendo como única autoridad a Carlos IV, quien
abdicó a favor de su hijo Fernando VII. Napoleón obligó a este último a abdicar en favor
de José Bonaparte, lo que no aceptaron los españoles.
La situación en España se distingue porque coexistían dos gobiernos:
1.- Gobierno de José Bonaparte.
2.- La Junta de Cádiz, apoyada por lo que quedaba del Ejército español.

Junta de Cádiz.
El fundamento jurídico de la Junta de Cádiz está en el Código de las Siete Partidas,
cuya segunda partida dispone que cuando el rey no puede gobernar por ausencia,
enfermedad u otra causa, el poder vuelve a la comunidad y ésta debe elegir una junta
provisoria de gobierno hasta que el rey vuelva a gobernar.
Esta junta organizada en Castilla y las que se formaron después en América, tienen
todas ese fundamento. El título 15 ley Tercera de la Segunda Partida, que dice,
“los reyes vienen de Dios por mano del pueblo y para bien del pueblo”, y si los reyes no
pueden gobernar por no tener tiempo, por muerte, por enfermedad u otra causa, “deben
juntarse los principales y elegir sujetos formales para que gobiernen”. Esta ley disponía
que la Junta debía elegirse por Cabildo Abierto, o sea, por todos los vecinos y que los
miembros de la Junta debían ser un número impar para efecto de las votaciones.
Lo importante de esta Junta es que el rey ya no gobierna, sino que lo hace el pueblo,
pero esta Junta sólo es competente para gobernar el reino de Castilla y ningún otro
reino.
En América, un sector de los súbditos también son partidarios de formar Juntas, para
reemplazar a los Gobernadores y Virreyes, según el caso. El fundamento está en que
los poderes de Virreyes y Gobernadores habían caducado, desde que el rey había
caído preso, porque el poder había vuelto al pueblo.
La Junta de Cádiz observó que la pluralidad de Juntas locales y provinciales entorpecía
el manejo de la guerra contra Napoleón. El 25 de Septiembre de 1808, las Juntas
decidieron formar una Junta Central Suprema y Gubernativa de España e Indias, que
actuara en forma unitaria.
La Junta Central tomó una serie de decisiones; entre otras, en Enero de 1809 invitó a
los americanos a formar sus propias Juntas. En Mayo de 1809, convocó a cortes
generales y extraordinarias, con diputados elegidos por cada 50.000 habitantes.
Además, el 29 de Enero de 1810, nombró un Consejo de Regencia que asumió todo el
poder.
Las Cortes extraordinarias se reunieron el 24 de Septiembre de 1810, sosteniendo que
representaban legítimamente a la Nación. Los españoles así radicaron el Poder
Constituyente en la Nación.
Se produjo un debate en las Cortes para aprobar una Constitución, en que salen
victoriosos los liberales, para despejar los obstáculos sociales y económicos que
impedían el desarrollo de la burguesía.
En ejercicio de la soberanía nacional, las Cortes sancionaron la Constitución Política de
la Monarquía Española de 19 de Marzo de 1812.
Esta Constitución de 1812 española tenía, entre otras características:
1. Consagraba expresamente la soberanía nacional: El Artículo 1º estableció que la
Nación era la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios. El Artículo 3º
dispuso: “la soberanía reside esencialmente en la nación y por lo mismo pertenece a
ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales”.
2. Se consagró en el texto constitucional el principio de la división de poderes.
3. Se declararon sucintamente los derechos individuales: El Artículo 4º establecía: “La
Nación está obligada a conservar y a proteger por leyes sabias y justas la libertad civil,
la propiedad y los demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen”.
4. No contempló derechos políticos inmediatos para las castas. La constitución
estableció que comprendían la Nación española los españoles de ambos hemisferios
pero no otorgó a todos los mismos derechos: De partida no se abolió la esclavitud
aunque sí el tráfico de esclavos.
5. Estableció responsabilidad por infracción de Constitución: Se veló por el respeto al
orden constitucional, estableciendo el mecanismo de responsabilidad por infracción de
Constitución.
6. Regulaba la suspensión de garantías como fórmula de derecho constitucional de
excepción: La Constitución estableció la suspensión de garantías individuales como
mecanismo de protección extraordinaria del Estado.
7. La constitución es un texto jurídico del tipo código. En el Discurso Preliminar así
como en diversos decretos, se califica a la constitución como código político. También
se la llama Código Constitucional.
8. La Constitución consagró la religión católica como oficial del Estado.
9. Es una constitución extremadamente rígida: la modificación de las normas
constitucionales debe hacerse con un sistema más complejo, más exigente que la
modificación de la ley común y corriente.
10. Se reguló pormenorizadamente el proceso de formación de la ley.
Juntas en América.
En América, el movimiento juntista logró triunfar en algunos lugares, así como en otros
triunfaron los realistas. El primer intento fue la formación de Juntas en 1809 en La Paz y
en Quito, pero fueron disueltas por el sector realista. La Primera Junta es la de Buenos
Aires el 25 de Mayo de 1810. En Julio de 1810, se organizaron las de Caracas y
Bogotá, que reemplazaron al Virrey de Nueva Granada.
En Septiembre de 1810, el Cabildo de Santiago, en cabildo abierto elige una junta de
gobierno.
Todos los reinos indianos donde se formaron Juntas, tarde o temprano se
independizaron a partir de 1816 con la Declaración de Independencia de las provincias
del Río de la Plata; la de Chile en 1818 y la de Bolivia fue la última en 1825, después de
la Batalla de Ayacucho.
El único territorio sudamericano que se mantuvo dentro de la monarquía española fue
Chiloé hasta 1826.
Caso aparte es Cuba, que se mantuvo hasta 1898, cuando por presiones de Estados
Unidos sobre España, se logró la Independencia.
La Independencia no se consumó con la constitución de las Juntas y tampoco en el
momento en que ella se proclamó. Se desarrolló en un período de aproximadamente
catorce años y se obtuvo cuando los ejércitos criollos derrotaron a las fuerzas realistas
en las llamadas “guerras de independencia”. Estas guerras tuvieron el carácter de
guerras civiles, porque se enfrentaban casi siempre españoles y criollos, pero en ambos
bandos había de unos y de otros, atendido que España enviaba a América escasos
contingentes militares.
Apuró el proceso de emancipación la reacción que provocó en América la restauración
absolutista de Fernando VII en 1814. Con su vuelta al poder, Fernando VII desconoció
la Constitución Liberal de 1812 e intenta recuperar el control de América.
Más adelante, el movimiento liberal español de 1820 vuelve a imponer la Constitución
de 1812, fue contrario al intento de Fernando VI de enviar nuevos y fuertes
contingentes militares para “pacificar América”. En 1823, no obstante haberla jurado en
1820, Fernando VII volvió a abolir la Constitución de 1812.

Junta de Santiago de Chile.

Una serie de hechos facilitaron la formación de la Junta. En 1808, falleció el


Gobernador Luis Muñoz de Guzmán. Se aplicó una ley que estableció que al quedar
acéfalo el cargo, debía asumir como interino un militar que no tuviera rango inferior a
Coronel. Según leyes antiguas, el cargo debía asumirlo la Real Audiencia, pero en
definitiva asumió como Gobernador de Chile Antonio García Carrasco, que había sido
Brigadier en Concepción.
García Carrasco asumió el cargo en una situación muy difícil: el rey estaba preso en
España, se hablaba de formar una Junta Provisoria, y la Real Audiencia se manifestó
en contra de que asumiera, o sea fue rechazado tanto por los juntistas, como por los
realistas. Además, cometió errores graves en el gobierno, como haber dispuesto el
arresto de tres vecinos notables de Santiago (José Antonio Ovalle, José Antonio Rojas y
Bernardo de Vera y Pintado) acusándolos de conspiración y ordenando su traslado al
Perú. El Cabildo le exigió la renuncia y la Real Audiencia se plegó a la petición.
La renuncia de García Carrasco se produjo el 16 de Julio de 1810 y asume en virtud de
la misma ley de 1806, Mateo de Toro y Zambrano que era Brigadier de Milicias, a los 83
años, con el apoyo de todos los sectores.
Don Mateo debe decidir si se mantiene en el gobierno o declinaba en favor de los
juntistas. Decidió llamar a un Cabildo Abierto para el 18 de Septiembre a las nueve de
la mañana en el Tribunal del Consulado. Allí debía decidirse si se formaba una Junta o
se seguía con el gobernador.
Al cabildo asistieron unos 500 vecinos de Santiago. En Santiago vivían unos 900
españoles que deberían haber asistido, pero sólo asistieron 14, porque los juntistas se
las arreglaron para que no lo hicieran.
La Junta fue presidida por el propio Mateo de Toro, quien falleció el 26 de Febrero de
1811. El día 18 de Septiembre de 1810, el procurador del Cabildo, José Miguel Infante,
dejó claramente establecido que el gobierno de la Junta sería provisional y tendría por
objeto la observancia de las leyes y la conservación de estos dominios a su legítimo
monarca Fernando VII.
Acta del 18 de Septiembre de 1810:
El Gobernador Interino don Mateo de Toro y Zambrano, siguiendo el ejemplo de la Junta
de Cádiz, que había sido dado a conocer por el Consejo de Regencia, como digno de
seguir en las provincias de América, depositó toda su autoridad en el pueblo, para que
acordase el gobierno más digno de su confianza. Por acuerdo de los concurrentes al
Cabildo Abierto, se estableció una Junta de Gobierno “conservadora de los derechos
del rey durante su cautiverio”, presidida a perpetuidad por el mismo Toro e integrada por
vocales interinos, mientras se convocaba a diputados de todas las regiones de Chile
para organizar el gobierno que debía regir en lo sucesivo.
El 19 de Septiembre de 1810 la Real Audiencia juró respeto y obediencia a las nuevas
autoridades chilenas.
La Junta estuvo integrada por ocho miembros más un presidente. Su nombre fue “Junta
Gubernativa del Reino de Chile”.

Entre las acciones de la Junta, se puede destacar:

1°. Dictó un Reglamento electoral de 10 de Diciembre de 1810. Tiene por objeto elegir
un Congreso Nacional de 42 diputados para que ejerzan el poder legislativo. Se busca
la separación de poderes. Este primer Congreso Nacional fue elegido durante los
primeros meses de 1811.
2°. La Junta desconoció los nombramientos de autoridades hechos por el Consejo de
Regencia (General Javier Elío).
3°. Decretó la libertad de comercio con las naciones aliadas de España.
4º. Estableció relaciones con la Junta de Gobierno de Buenos Aires.
5°. Creó nuevos regimientos, organizando cuerpos armados a lo largo de todo el país
para asegurar la defensa del reino.
6°. Reemplazó la Real Audiencia, estableciendo la Corte de Apelaciones.
7°. El 4 de Julio de 1811 se celebró la primera reunión o sesión del Congreso Nacional.
Este Congreso se abocó a redactar una Constitución para Chile.
8°. Martínez de Rozas encabezó la redacción del primer reglamento constitucional, que
entró en vigencia al 14 de Agosto de 1811. Este texto constitucional fue aprobado por el
Congreso Nacional.

Reglamento Electoral de 1810:


Fue redactado por el Cabildo de Santiago y lo promulgó la Junta con algunas
modificaciones el 15 de Diciembre de 1810. Se concedió derecho a voto a todos los
mayores de 25 años que gozaban de buena fama. No podían ser elegidos los párrocos,
oficiales veteranos y subdelegados. Se excluía del derecho de sufragio y a ser elegidos
a los extranjeros, entendiéndose por tales a los que no eran españoles ni hispano-
americanos, a los que no fuesen vecinos, a los procesados por delitos, a los que
hubieran sufrido pena infamante y los deudores a la real hacienda. Se distribuyeron los
cargos del Congreso en proporción entre los diversos partidos o circunscripciones
territoriales, tomándose en cuenta la población de éstos.

06 de septiembre 2011.-

El Primer Congreso Nacional:

Los realistas apoyados por la Audiencia, intentaron detener la apertura del Congreso y
derrocar a la Junta con un golpe militar que encabezó el 01 de Abril de 1811 el Teniente
Coronel Tomás de Figueroa. El intento fracasa, siendo fusilado Figueroa y disuelta la
Audiencia. Por esta razón, las elecciones en Santiago sólo se realizaron en Mayo. El 04
de Julio de 1811 se inauguró el Congreso y cesó la Junta en sus funciones.
En el Congreso predominó un espíritu moderado de reformas y fueron pocos los
diputados que deseaban cambios más audaces (Ej.: Bernardo O’Higgins) y que optaron
por retirarse del Congreso. La familia de los Larraín, llamada de los Ochocientos,
preparaba el golpe militar, que se vio encabezado por José Miguel Carrera, recién
llegado de España, que tiene un claro espíritu separatista, el 04 de Septiembre de
1811.
El Congreso entró en una etapa de importantes reformas: 1.- creación de la provincia
de Coquimbo, 2.- creación del Supremo Tribunal Judiciario en reemplazo del Consejo
de Indias; 3.- suspendió las remesas de dinero que se enviaban al Perú, para el pago
de agentes de la Inquisición en Chile, lo que equivalía a terminar con ese tribunal; 4.-
suprimió los derechos parroquiales que se pagaban a los curas por óleos, casamientos
o entierros y los sustituyó por un sueldo para la mantención de los curas párrocos; 5.-
abolición parcial de la esclavitud, mediante la LIBERTAD DE VIENTRES, propiciada por
Manuel de Salas: aprobada el 11 de Octubre de 1811, establecía que los hijos de
esclavos nacerán libres y todos los esclavos que pisen el territorio chileno serán libres a
los seis meses (hasta entonces, en ningún país de América se había dado este paso);
6.- envío de don Francisco Antonio Pinto como agente diplomático ante la Junta de
Buenos Aires, 7.- dictación del reglamento Constitucional Provisorio y 8.- Nombramiento
de una comisión para redactar un proyecto de Constitución Política definitiva.
Un segundo golpe militar de don José Miguel Carrera, que rompió con los Larraín, trajo
la instalación de una Junta encabezada por él. Ante la resistencia del Congreso,
Carrera lo clausuró el 02 de Diciembre de 1811.

Primer Reglamento Constitucional de Chile.

Se llama “Reglamento para el Arreglo de la Autoridad Ejecutiva Provisoria de Chile” y


fue sancionado el 14 de Agosto de 1811.
El Congreso ordenó ponerlo en vigencia como “único depositario de la voluntad del
reino”.

Este primer Reglamento Constitucional Chileno tenía 19 artículos y un preámbulo


bastante confuso, porque se anuncia la separación de poderes, pero muchas funciones
ejecutivas se las entregaba al Congreso. Esta confusión se debía a que en el Congreso
Nacional había dos tendencias:
1. Sector de los Exaltados (Juntistas: O’Higgins, Manuel de Salas).
2. Sector de los Moderados (Monarquía Constitucional: José Miguel Infante).

El Poder Legislativo lo ejerce el Congreso Nacional que está integrado por 42


diputados, que en la práctica además ejercen el poder ejecutivo. Ejemplos: 1.- Al
Congreso le corresponde dirigir las relaciones exteriores; 2.- tiene el mando de las
tropas; 3.-nombra a los militares y empleados públicos.
Al ejecutivo le corresponde iniciar los juicios por alta traición, pero la aplicación de la
pena de muerte requiere permiso del Congreso. En definitiva, el Congreso asume
funciones ejecutivas, incluso de carácter judicial.
El Poder Ejecutivo está integrado por una Junta de tres miembros elegidos por el
congreso. Esta Junta debía estar en funciones hasta que se dictara una Constitución
definitiva y para esto tenía el plazo de un año.
Al Poder Judicial casi no se le menciona. La Real Audiencia había sido disuelta y en su
reemplazo se había creado un Tribunal de Apelaciones (Corte de Justicia).
Este reglamento del año 1811 no ha sido bien criticado, porque no hay claridad en
materia de derecho público.
Las facultades ejecutivas las entregó al Congreso; se refiere a la dictación de una
nueva Constitución, cuando ésta debió dictarla el Congreso; se establece un Poder
Ejecutivo muy débil, de carácter colegiado.
Contra este sistema, más tarde vino a reaccionar O’Higgins, porque no hay autoridad
más débil que los ejecutivos colegiados.
El reglamento de 1811 no estableció derechos subjetivos, ni garantías individuales.
La explicación la encontramos en que la aristocracia de Santiago triunfó en la
composición del Congreso de 1811. Estuvieron representadas las principales familias
santiaguinas, a excepción de los Carrera y los Larraín. Concepción había elegido a
fogosos insurgentes, pero junto a O’Higgins y el canónigo Fretes, Manzano, Urrutia y
Arriagada, representaban a la misma provincia connotados realistas, como Andrés de
Alcázar, Conde de la Mariquina y otros. O’Higgins fue en aquel Congreso un líder de la
minoría insurgente.

En aquella época, se podían distinguir tres corrientes distintas:

1) La de los seguidores absolutos de España, compuesta por españoles avecindados


en el país, partido al que se le denominó “de los godos o sarracenos” (realistas).
2) Los pelucones, que reunía a la mayoría de la aristocracia criolla del país, partido al
que se le llamó “de los pelucones carlotinos”, porque se les suponía partidarios de la
sujeción a la Corte del Brasil, y por el nombre de la princesa Carlota Joaquina de
Borbón, hermana de Fernando VII y esposa del destronado rey de Portugal
(moderados).

3) Los insurgentes o patriotas, partido revolucionario cuyo objetivo era la emancipación


de España (exaltados).

En la elección de los diputados para el primer Congreso Nacional, se produjo un


problema político muy grave: Santiago eligió doce diputados en vez de seis, que era la
cuota que le correspondía.
El Congreso de 1811 fracasó en su intento por administrar el país. Antes de las
modificaciones impuestas por José Miguel Carrera, tomó este Congreso dos medidas
importantes: 1) Delegar el poder ejecutivo en la Junta de Gobierno, dirigida por
Martínez de Rozas y 2) La dictación del Reglamento Constitucional.

Las rivalidades políticas que distrajeron a los componentes del primer Congreso,
dilataron la dictación de la Constitución Política.
El 13 de Noviembre de 1811 se designó una comisión encargada de redactar el
documento, que no alcanzó a cumplir el encargo, porque Carrera disolvió el Congreso
el 02 de Diciembre.

Segundo Reglamento Constitucional de Chile: “Reglamento de 1812”.

La confusión imperante ha sido llamada por algunos historiadores como el “Colapso de


la Revolución”.
Martínez de Rozas se retiró a Concepción, Bernardo O’Higgins contrae una pulmonía
que lo obliga a retirarse. Los dos eran jefes reconocidos de los insurgentes y su retiro
es aprovechado por los moderados.
Una nueva Junta es designada por el Congreso, que integran Calvo Encalada, Aldunate
y Juan Miguel Benavente. Al mismo tiempo, se temía que el Virrey del Perú Abascal,
enviara tropas a Chile para sofocar la revolución.
Se necesitaba un Jefe que tomara el mando del Gobierno, que fuera un hombre de
armas. Ese hombre fue Don José Miguel Carrera.
Carrera que residía en España, meditó que ya era hora de que Chile se independizara.
Al saber que se había formado la Junta en Chile, decidió regresar y al momento de
colapsar la revolución, acababa de llegar a Valparaíso. Carrera había militado en los
ejércitos de España y por su indiscutible valor se había ganado el título de Sargento
Mayor en el Regimiento de Húsares de Galicia. Carrera era un hombre muy inteligente
y ambicioso de poder y de fama, y supo aprovechar las ventajas que le daba su
posición social y sus dotes personales. Los exaltados transformaron a Carrera en su
líder natural.

Primer Golpe Militar de Carrera.-


Con ayuda de sus hermanos, el 04 de Septiembre de 1811 realiza una revuelta militar
que dio como resultado la elección de una nueva Junta de Gobierno y la incorporación
al Congreso de patriotas más entusiastas con las ideas de la independencia.
Sólo 20 días de residencia en Chile le bastaron a Carrera para acaudillar un movimiento
revolucionario.

Segundo Golpe Militar de Carrera.-

El 15 de Noviembre de 1811 y contando con el apoyo de todos los colores políticos,


patriotas y realistas, realiza el segundo golpe militar, exigiendo el cambio de los
miembros de la Junta de Gobierno, reservándose él un puesto y dando los otros a
Martínez de Rozas y a Gaspar Marín. Nombró como Comandante del Batallón de
Granaderos a su hermano Juan José y como Comandante de la Brigada de Artillería a
su hermano Luis.
Carrera tenía el don de mando y se convirtió en el primer caudillo. Martínez de Rozas,
desde Concepción, no aceptó el caudillaje de Carrera y formó una Junta Revolucionaria
en Concepción.

Tercer Golpe Militar de Carrera.-

El 02 de Diciembre de 1811, Carrera disuelve el Congreso Nacional y lo reemplaza por


una Junta de Gobierno, que aunque era un triunvirato, el Gobierno lo ejerce él mismo.
Carrera se convierte en un dictador después de este golpe y aunque mantiene en
apariencia la adhesión al rey, cuyo retorno es casi imposible, da pasos resueltos hacia
el separatismo total. Organizó militarmente al país, preparándolo para una invasión
realista.
Se fundó una imprenta y apareció en Chile el primer periódico: “La Aurora de Chile”,
cuya redacción estaba a cargo de Fray de Camilo Henríquez.
Se iniciaron relaciones exteriores con los Estados Unidos, que envió a Chile al primer
cónsul Sr. Joel Poinsett, quien se transformó en un decidido partidario de las ideas
revolucionarias de los patriotas chilenos.
Carrera creó una bandera nacional y escarapelas de los mismos colores: azul, blanco y
amarillo (04 de Julio de 1812), para reemplazar los emblemas reales.
El gobierno de Carrera dictó un nuevo Reglamento Constitucional, promulgándolo el 26
de Octubre de 1812.
Este reglamento es muy superior al de 1811, recoge el principio de separación de
poderes, reconoce garantías individuales y en forma velada se propicia la
independencia de España.
En efecto, en el artículo 3º se establece que el soberano de Chile era Fernando VII,
“que aceptará nuestra Constitución en el modo mismo que la de la Península”. Y en el
artículo 5º, se dice que, “ningún decreto, providencia u orden, que emane de cualquiera
autoridad o tribunales de fuera del territorio de Chile, tendrá efecto alguno”, y además,
“que los que intenten darles valor, serán castigados como reos de estado”.
Se parte de la base que un reglamento constitucional que aunque no ha sido dictado
por el rey, este rey debe acatarlo, produciéndose una monarquía constitucional.
Además, como en Chile sólo rigen las órdenes y sentencias de Chile, queda excluido el
rey.
El reglamento declara que el pueblo elegirá sus representantes para elaborar una
Constitución definitiva bajo la cual reinará Fernando VII. Mientras tanto, “a su nombre
gobernará la Junta Superior Gubernativa”, compuesta de tres miembros que durarán
tres años, removiéndose uno al fin de cada año, empezando por el menos antiguo
(Carrera era el más antiguo y así se aseguraba la continuidad en el mando).
Se establece un Senado de siete miembros, por tres años: dos representantes de
Coquimbo, dos de Concepción y tres de Santiago, elegidos por el sistema de
suscripciones. Sin el dictamen del Senado, la Junta no puede resolver en negocios
graves, tales como imponer contribuciones, declarar la guerra, trasladar tropas, firmar la
paz, establecer relaciones diplomáticas.
En el artículo 18 del Reglamento Constitucional de 1812, encontramos el
reconocimiento del derecho al debido proceso: “Ninguno será penado sin proceso y
sentencia conforme a la ley”.
En materia de derechos individuales, se reconocen la libertad individual, de imprenta,
de casas, efectos y papeles, habeas corpus (Art.15), igualdad (Art.24).
Se establece la responsabilidad de los gobernantes de todo acto, que directa o
indirectamente diesen un paso en contra de la voluntad del pueblo (Art.6). “Si los
gobernantes (lo que no es de esperar) diesen un paso contra la voluntad general
declarada en Constitución, volverá al instante el poder a las manos del pueblo, que
condenará tal acto como un crimen de lesa Patria y dichos gobernantes serán
responsables de todo acto, que directa o indirectamente exponga al pueblo”.
Este reglamento de 1812 significó un gran paso en nuestra evolución constitucional.
Gabriel Amunátegui ha dicho que era muy avanzado para su época, por consagrar una
doctrina política que empezaba a germinar: soberanía nacional (Art.2), régimen
representativo, división de los poderes públicos, garantías individuales, y se esbozan
los fundamentos de la potestad legislativa (materias de ley).

Proyecto Constitucional de Juan Egaña de 1813:


Don Juan Egaña era abogado y profesor de la Universidad de San Felipe y un
jurisconsulto y constitucionalista de gran prestigio. Formó parte del primer Congreso
Nacional y éste le designó en la comisión encargada de redactar el proyecto de la
Constitución.
Aunque el Congreso fue clausurado por Carrera, Egaña continuó en forma privada
estudiando la materia y escribió un proyecto constitucional que en 1813 fue publicado
por orden de la Junta de Gobierno (Infante, Eyzaguirre y Pérez), para que sirviera de
base a la elaboración de un texto constitucional.
Egaña en el proyecto sigue las ideas de Rousseau en el origen de la soberanía y en la
exposición de los derechos individuales. El Gobierno lo entrega a un Presidente, dos
Cónsules y dos Secretarios (Ministros). Un Tribunal de Censura vela por las buenas
costumbres y correcta administración y puede vetar las leyes perjudiciales.
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