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Primera ley de la termodinámica

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La Primera Ley de la Termodinámica o Primer Principio de la Termodinámica se


postula a partir del siguiente hecho experimental:

En un sistema cerrado adiabático que evoluciona de un estado inicial A a otro


estado final B, el trabajo realizado no depende ni del tipo de trabajo ni del
proceso seguido.

Este enunciado supone formalmente definido el concepto de trabajo termodinámico, y


sabido que los sistemas termodinámicos sólo pueden interaccionar de tres formas
diferentes (interacción material, interacción en forma de trabajo e interacción térmica).
En general, el trabajo es una magnitud física que no es una variable de estado del
sistema, dado que depende del proceso seguido por dicho sistema. Este hecho
experimental, por el contrario, muestra que para los sistemas cerrados adiabáticos, el
trabajo no va a depender del proceso, sino tan solo de los estados inicial y final. En
consecuencia, podrá ser identificado con la variación de una nueva variable de estado de
dichos sistemas, definida como Energía.

Se define entonces la Energía, E,como una variable de estado cuya variación en un


proceso adibático es el trabajo intercambiado por el sistema:

Cuando el sistema cerrado evoluciona del estado inicial A al estado final B pero por un
proceso no adiabático, la variación de la Energía debe ser la misma, sin embargo, ahora,
el trabajo intercambiado será diferente del trabajo adiabático anterior. La diferencia
entre ambos trabajos debe haberse realizado por medio de interacción térmica. Se define
entonces la cantidad de energía térmica intercambiada Q (calor) como:

Esta definición suele identificarse con la ley de la conservación de la energía y, a su vez,


identifica el calor como una transferencia de energía. Es por ello que la ley de la
conservación de la energía se utilice, fundamentalmente por simplicidad, como uno de
los enunciados de la primera ley de la termodinámica:

La variación de energía de un sistema termodinámico cerrado es igual a la diferencia entre la


cantidad de calor y la cantidad de trabajo intercambiados por el sistema con sus alrededores.

En su forma matemática más sencilla se puede escribir para cualquier sistema cerrado:

donde:
es la variación de energía del sistema,
es el calor intercambiado por el sistema, y
es el trabajo intercambiado por el sistema a sus alrededores.

TERMODINAMICA:

La termodinámica (del griego θερμo-, termo, que significa "calor"1 y δύναμις,


dinámico, que significa "fuerza")2 es una rama de la física que estudia los efectos de los
cambios de la temperatura, presión y volumen de los sistemas a un nivel macroscópico.
También podemos decir que la termodinámica nace para explicar los procesos de
intercambio de masa y energía térmica entre sistemas térmicos diferentes. Para tener un
mayor manejo especificaremos que calor significa "energía en tránsito" y dinámica se
refiere al "movimiento", por lo que, en esencia, la termodinámica estudia la circulación
de la energía y cómo la energía infunde movimiento. Históricamente, la termodinámica
se desarrolló a partir de la necesidad de aumentar la eficiencia de las primeras máquinas
de vapor.

El punto de partida para la mayor parte de las consideraciones termodinámicas son las
leyes de la termodinámica, que postulan que la energía puede ser intercambiada entre
sistemas en forma de calor o trabajo. También se postula la existencia de una magnitud
llamada entropía, que puede ser definida para cualquier sistema. En la termodinámica se
estudian y clasifican las interacciones entre diversos sistemas, lo que lleva a definir
conceptos como sistema termodinámico y su contorno. Un sistema termodinámico se
caracteriza por sus propiedades, relacionadas entre sí mediante las ecuaciones de estado.
Éstas se pueden combinar para expresar la energía interna y los potenciales
termodinámicos, útiles para determinar las condiciones de equilibrio entre sistemas y
los procesos espontáneos.

Con estas herramientas, la termodinámica describe cómo los sistemas responden a los
cambios en su entorno. Esto se puede aplicar a una amplia variedad de temas de ciencia
e ingeniería, tales como motores, transiciones de fase, reacciones químicas, fenómenos
de transporte, e incluso agujeros negros. Los resultados de la termodinámica son
esenciales para la química, la física, la ingeniería química, etc, por nombrar algunos.

Primera ley de la termodinámica [editar]

Artículo principal: Primera ley de la termodinámica

También conocida como principio de conservación de la energía para la termodinámica,


establece que si se realiza trabajo sobre un sistema o bien éste intercambia calor con
otro, la energía interna del sistema cambiará. Visto de otra forma, esta ley permite
definir el calor como la energía necesaria que debe intercambiar el sistema para
compensar las diferencias entre trabajo y energía interna. Fue propuesta por Nicolas
Léonard Sadi Carnot en 1824, en su obra Reflexiones sobre la potencia motriz del fuego
y sobre las máquinas adecuadas para desarrollar esta potencia, en la que expuso los
dos primeros principios de la termodinámica. Esta obra fue incomprendida por los
científicos de su época, y más tarde fue utilizada por Rudolf Clausius y Lord Kelvin
para formular, de una manera matemática, las bases de la termodinámica.
La ecuación general de la conservación de la energía es la siguiente:

Eentra − Esale = ΔEsistema

Que aplicada a la termodinámica teniendo en cuenta el criterio de signos


termodinámico, queda de la forma:

U=Q−W

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La termodinamica puede definirse como el tema de la Física que estudia los


procesos en los que se transfiere energía como calor y como trabajo.

Sabemos que se efectúa trabajo cuando la energía se transfiere de un cuerpo a otro


por medios mecánicos. El calor es una transferencia de energía de un cuerpo a un
segundo cuerpo que está a menor temperatura. O sea, el calor es muy semejante
al trabajo.

El calor se define como una transferencia de energía debida a una diferencia de


temperatura, mientras que el trabajo es una transferencia de energía que no se
debe a una diferencia de temperatura.

Al hablar de termodinamica, con frecuencia se usa el término "sistema". Por


sistema se entiende un objeto o conjunto de objetos que deseamos considerar. El
resto, lo demás en el Universo, que no pertenece al sistema, se conoce como su
"ambiente". Se consideran varios tipos de sistemas. En un sistema cerrado no entra
ni sale masa, contrariamente a los sistemas abiertos donde sí puede entrar o salir
masa. Un sistema cerrado es aislado si no pasa energía en cualquiera de sus
formas por sus fronteras.

Previo a profundizar en este tema de la termodinamica, es imprescindible


establecer una clara distinción entre tres conceptos básicos: temperatura, calor y
energía interna. Como ejemplo ilustrativo, es conveniente recurrir a la teoría
cinética de los gases, en que éstos sabemos están constituidos por numerosísimas
moléculas en permanente choque entre sí.

La temperatura es una medida de la energía cinética media de las moléculas


individuales. El calor es una transferencia de energía, como energía térmica, de un
objeto a otro debida a una diferencia de temperatura.

La energía interna (o térmica) es la energía total de todas las moléculas del objeto,
o sea incluye energía cinética de traslación, rotación y vibración de las moléculas,
energía potencial en moléculas y energía potencial entre moléculas. Para mayor
claridad, imaginemos dos barras calientes de un mismo material de igual masa y
temperatura. Entre las dos tienen el doble de la energía interna respecto de una
sola barra. Notemos que el flujo de calor entre dos objetos depende de sus
temperaturas y no de cuánta energía térmica o interna tiene cada uno. El flujo de
calor es siempre desde el objeto a mayor temperatura hacia el objeto a menor
temperatura.
Primera Ley de la Termodinamica

Esta ley se expresa como:

Eint = Q - W

Cambio en la energía interna en el sistema = Calor agregado (Q) - Trabajo


efectuado por el sistema (W)

Notar que el signo menos en el lado derecho de la ecuación se debe justamente a


que W se define como el trabajo efectuado por el sistema.

Para entender esta ley, es útil imaginar un gas encerrado en un cilindro, una de
cuyas tapas es un émbolo móvil y que mediante un mechero podemos agregarle
calor. El cambio en la energía interna del gas estará dado por la diferencia entre el
calor agregado y el trabajo que el gas hace al levantar el émbolo contra la presión
atmosférica.

Aplicaciones de la Primera Ley [editar]

• Sistemas cerrados:

Un sistema cerrado es uno que no tiene intercambio de masa con el resto del universo
termodinámico. También es conocido como masa de control.

El sistema cerrado puede tener interacciones de trabajo y calor con sus alrededores, así
como puede realizar trabajo a través de su frontera.

La ecuación general para un sistema cerrado (despreciando energía cinética y potencial


y teniendo en cuenta el criterio de signos termodinámico) es:

Donde Q es la cantidad total de transferencia de calor hacia o desde el sistema, W es el


trabajo total e incluye trabajo eléctrico, mecánico y de frontera; y U es la energía interna
del sistema.

• Sistemas abiertos

Un sistema abierto es aquel que tiene entrada y/o salida de masa, así como interacciones
de trabajo y calor con sus alrededores, también puede realizar trabajo de frontera.

La ecuación general para un sistema abierto en un intervalo de tiempo es:


O igualmente:

Q+W+ ∑m θ −∑ m
in in θ = ΔUsistema
out out

in out

Donde:

in representa todas las entradas de masa al sistema.


out representa todas las salidas de masa desde el sistema.
θ es la energía por unidad de masa del flujo y comprende la entalpía, energía
potencial y energía cinética:

La energía del sistema es:

La variación de energía del sistema en el intervalo de tiempo considerado (entre


t0 y t) es:

• Sistemas abiertos en estado estacionario

El balance de energía se simplifica considerablemente para sistemas en estado


estacionario (también conocido como estado estable). En estado estacionario se tiene
ΔEsistema = 0, por lo que el balance de energía queda:

• Sistema Aislado

Es aquel sistema en el cual no hay intercambio ni de masa ni de energía con el exterior.

APUNTES:

Termodinámica

Primero te conviene leer calorimetría antes de comenzar con Termodinámica.

Ley Cero: si dos sistemas distintos están en equilibrio termodinámico con un tercero,
también tienen que estar en equilibrio entre sí.
Si uno de estos sistemas se pone en contacto con un entorno infinito situado a una
determinada temperatura, el sistema acabará alcanzando el equilibrio termodinámico
con su entorno, es decir, llegará a tener la misma temperatura que éste. (El llamado
entorno infinito es una abstracción matemática denominada depósito térmico; en
realidad basta con que el entorno sea grande en relación con el sistema estudiado).

Primera Ley: Analicemos una situación imaginaria para redondear una idea: si
tenemos un sistema que cambie de un estado inicial de equilibrio i, a un estado final de
equilibrio f, en un forma determinada, tendremos a Q como el calor absorbido por el
sistema y W como el trabajo hecho por el sistema; después calculamos el valor de Q –
W. Ahora, cambiemos el sistema manteniendo, por supuesto, el mismo estado i para
llegar hasta el estado final f, pero en esta ocasión utilizamos un camino diferente.
Repetimos el procedimiento una y otra vez usando diferentes caminos en cada caso.
Nos encontramos que en todos los intentos Q – W mantiene su valor numérico siempre
igual. La explicación se debe a que: aunque la magnitud de Q y W, separadamente,
dependen del camino tomado, Q – W no depende de cómo pasamos de un estado a otro,
sino sólo de ambos estados, el inicial y el final (de equilibrio).

El lector seguramente recordará, por lo visto en mecánica, que cuando un objeto se


mueve de un punto a otro en un campo gravitacional en ausencia de fricción, el trabajo
hecho depende solo de las posiciones de los puntos y no de la trayectoria por la que el
cuerpo se mueve. Podemos concluir que hay una energía potencial, en función de las
coordenadas espaciales del cuerpo, cuya diferencia entre su valor final y su valor inicial
es igual al trabajo hecho al desplazar el cuerpo. En termodinámica se encuentra
experimentalmente que, cuando en un sistema ha cambiado su estado i al f, la cantidad
Q – W dependen solo de las coordenadas iniciales y finales y no del camino tomado
entre estos puntos extremos. Se concluye que hay una función de las coordenadas
termodinámicas cuyo valor final menos su valor inicial es igual al cambio Q – W en el
proceso. A esta función le llamamos función de la energía interna (la que se representa
mediante la letra U)

La diferencia entre la energía interna del sistema en el estado f (U f ) y el estado inicial i


(Ui) es solo el cambio de energía interna del sistema, y esta cantidad tiene un valor
determinado independientemente de la forma en que el sistema pasa del estado i al
estado f: Tenemos entonces que: U f – U i. = ∆ U = Q – U

Como sucede con la energía potencial, también para que la energía interna, lo que
importa es su cambio. Esta ecuación se conoce como la primera ley de la
termodinámica, al aplicarla debemos recordar que Q se considera positiva cuando el
calor entra al sistema y que W será positivo cuando el trabajo lo hace el sistema. A la
función interna U, se puede ver como muy abstracta en este momento. En realidad, la
termodinámica clásica no ofrece una explicación para ella, además es una función de
estado que cambia en una forma predecible. La primera ley de la termodinámica, se
convierte entonces en un enunciado de la ley de la conservación de la energía para los
sistemas termodinámicos. La energía total de un sistema de partículas (U), cambia en
una cantidad exactamente igual a la cantidad que se le agrega al sistema, menos la
cantidad que se le quita.

El hecho que consideremos que el valor de Q sea positivo cuando el calor entra al
sistema y que W sea positivo cuando la energía sale del sistema como trabajo está
determinado por el estudio de las máquinas térmicas, que provocó inicialmente el
estudio de la termodinámica. Simplemente es una buena forma económica tratar de
obtener el máximo trabajo con una maquina de este tipo, y minimizar el calor que debe
proporcionársele a un costo importante. Estas naturalmente se convierten en cantidades
de interés.

Si nuestro sistema sólo sufre un cambio muy pequeño, infinitesimal, en su estado, se


absorbe nada más una cantidad infinitesimal de calor y se hace solo una cantidad
infinitesimal de trabajo, de tal manera que el cambio de energía interna también es
infinitesimal. Aunque la cantidad infinitesimal de trabajo y la cantidad infinitesimal de
calor no son diferencias exactas (el por que va más allá de este apunte por lo que
deberá acceder a un texto de termodinámica avanzado), podemos escribir la primera
ley diferencial en la forma: dU = dQ – dW.

Podemos definir la primera ley diciendo: todo sistema termodinámico en un estado de


equilibrio, tiene una variable de estado llamada energía interna U cuyo cambio dU en
un proceso diferencial está dado por la ecuación antes escrita.

La primera ley de la termodinámica se aplica a todo proceso de la naturaleza que parte


de un estado de equilibrio y termina en otro. Un sistema esta en estado de equilibrio
cuando podemos describirlo por medio de un grupo apropiado de parámetros
constantes del sistema como presión ,el volumen, temperatura, campo magnético y
otros. La primera ley sigue verificándose si los estados por los que pasa el sistema de
un estado inicial (equilibrio), a su estado final (equilibrio), no son ellos mismos estados
de equilibrio. Por ejemplo podemos aplicar la ley de la termodinámica a la explosión
de un cohete en un tambor de acero cerrado.

La primera ley establece que la energía se conserva, sin embargo, cuando un cuerpo
caliente y otro frío se ponen en contacto no ocurre que el primero se pone más caliente
y el segundo más frío. Si bien no estamos violando la primera ley, esta no restringe
nuestra capacidad de convertir trabajo en calor o calor en trabajo, especifica
únicamente que la energía debe conservarse durante el proceso. La realidad es que,
aunque podamos convertir una pequeña cantidad de trabajo en calor, no se ha podido
hallar un procedimiento que convierta por completo una cantidad dada de calor en
trabajo. La segunda ley de la termodinámica se ocupa de este problema y aunque su
contenido pueda parecer esotérico o abstracto, su aplicación ha demostrado ser
extremadamente práctico.

PRIMERA LEY DE LA TERMODINÁMICA

La primera ley surge en considerar al calor como una forma de energía y en la


conservación de esta, cambiando de una forma a otra. Ésta conservación de la energía,
fue enunciada por el médico alemán Julius Robert MEYER en 1842 y los trabajos
experimentales del cervecero inglés James Prescott JOULE, que comenzaron en 1843 y
finalizaron en 1878, permitieron determinar la equivalencia entre las unidades de calor
empleadas en la época con las unidades de energía.
Si a un sistema le suministramos cierta cantidad de energía en forma de calor, por
ejemplo poniéndolo en contacto con otro cuerpo más caliente y la frontera del sistema
se desplaza, haciendo que el sistema se dilate o contraiga, deberá verificarse
experimentalmente, que el trabajo que realiza las fuerzas que aplica el sistema sobre la
frontera, es menor o igual a la energía calorífica suministrada. La energía no se crea.
Sólo se transforma.

Ejemplifiquemos lo antes mencionado con un


experimento ideal. Consideremos un gas ideal encerrado en un cilindro que dispone un
émbolo a cierta temperatura T1 y presión Po. Lo ponemos en contacto con un cuerpo
caliente, como representamos en la figura 3, El émbolo se desplazará de la posición “A”
a la posición “B” donde establece un equilibrio térmico con el cuerpo caliente a una
temperatura T2 y a la misma presión Po que es la presión del aire que rodea al sistema.
Como el émbolo estaba inicialmente en reposo, tuvo que acelerarse para comenzar a
desplazarse. Por lo antes dicho, la presión del gas tuvo que ser mayor que el aire que lo
rodea, entonces la presión del gas varía, no siendo la misma en cada punto del sistema.
Por lo tanto no existe una presión del gas. Tampoco existe una temperatura del gas,
dado que en la zona que está en contacto con el cuerpo caliente, está a mayor
temperatura que en las cercanías del émbolo.
Podemos afirmar que el sistema evoluciona apartado del equilibrio termodinámico.
De acuerdo al principio de conservación de la energía, el trabajo (T ) que realiza la
fuerza que aplica el gas sobre el pistón para desplazarlo , no puede ser mayor que el
calor (Q) suministrado al gas. Ambos expresados en las mismas unidades, que en el S.I.
es el Joule.

Energía interna
Si repetimos el experimento, pero impidiendo que el sistema se expanda (proceso
isométrico), el gas se calienta hasta la temperatura T2 por lo que se le ha suministrado
calor al sistema en una cantidad no necesariamente igual a la anterior que llamaremos
Q’, y el trabajo realizado por el sistema es nulo porque su frontera no se ha desplazado.
Concluimos en este segundo experimento ideal, que la energía tuvo que ser
almacenada de alguna manera en el gas que es nuestro sistema. A la energía almacenada
en el sistema, le llamamos energía interna (U).

Nota: La energía interna de un sistema, es la suma de todas las energías que poseen las
partículas (átomos, moléculas, etc.) que lo forman y estas pueden ser: cinética
traslacional y cinética rotacional debidas al movimiento, y potenciales debidas a las
fuerzas de interacción (eléctrica, magnética, gravitatoria, etc.)
En los gases ideales, se consideran nulas las fuerzas de interacción y la energía cinética
rotacional es mucho menor que la energía traslacional. Por estas razones, la energía
interna de un gas ideal es energía cinética traslacional que es función exclusiva de
la temperatura.
En los gases ideales, si la temperatura no cambia la energía interna es constante.
No sabemos cuanta energía interna posee nuestro sistema en las condiciones iniciales,
pero si admitimos que la energía se conserva, al calentarlo esta tuvo que ser
incrementada y escribimos:

Si el gas se expande o contrae, sin intercambiar calor con el medio ambiente (proceso
adiabático) de acuerdo al principio de conservación de la energía escribimos:

Podemos concluir que en cualquier proceso, parte de la energía suministrada al sistema


en forma de calor, será transformada en energía interna, incrementando la que ya poseía
el sistema y otra parte en el trabajo que realiza el sistema sobre el medio ambiente,
expandiéndose o contrayéndose y esto lo resumimos en la siguiente ecuación
matemática:

que habitualmente se escribe:

Esta ecuación es lo que se conoce como primera ley de la termodinámica.

GERENCIA HUMANITARIA Y PROTAGONICA:


Formación de capital social para fortalecer la
institucionalización de la gobernabilidad.
www.redcientifica.com
El capital social se define como el poder adicional para aplicar las reglas
disponibles a las comunidades con una red extendida de relaciones
sociales. La habilidad de una comunidad o grupo de agentes ligados por
relaciones sociales horizontales para disciplinar la conducta individual. El
capital social se refiere no solamente al conjunto de recursos sociales
involucrados en las relaciones, sino también a las normas y valores
asociadas con dichas relaciones sociales.

El capital social se suele conceptualizar como los “mecanismos de la


organización social tales como las redes, normas, y la confianza social que
facilita la coordinación y cooperación para beneficios mutuos”. Esto incluye
la confianza, las normas y las redes que establecen relaciones de
reciprocidad activadas por una confianza social que emerge de dos
fuentes, las normas de reciprocidad y las “redes de compromiso
ciudadano”.

El capital social se define como el poder adicional para aplicar las reglas disponibles a las
comunidades con una red extendida de relaciones sociales horizontales (Banfield, 1958;
Putnam, 1993a; Helliwell and Putnam, 1995) La habilidad de una comunidad o grupo de
agentes ligados por relaciones sociales horizontales para disciplinar la conducta individual.
Según varios autores, entre otros, Coleman (1990), Portes & Sensenbrener (1993) y Putnam
(1995), el capital social se refiere no solamente al conjunto de recursos sociales involucrados
en las relaciones, sino también a las normas y valores asociadas con dichas relaciones
sociales.

El mismo Putnam (1995), por ejemplo, conceptualiza el capital social como los “mecanismos de
la organización social tales como las redes, normas, y la confianza social que facilita la
coordinación y cooperación para beneficios mutuos”. El capital social es definido por el mismo
Putnam (1993a) como los elementos de la organización social, tales como la confianza, las
normas y las redes que establecen relaciones de reciprocidad activadas por una confianza
social que emerge de dos fuentes, las normas de reciprocidad y las “redes de compromiso
ciudadano”.

Para Woocklock (1998), el capital social es un concepto que se relaciona con una estructura de
relaciones sociales que tienen como base la confianza de un grupo, lo que le permite lograr sus
fines. Spagnolo (1999) define el capital social como la holgura para aplicar el poder presente en
una relación social, la cantidad de poder de castigo social creíble y disponible como una
amenaza en exceso del requerido para mantener cooperación en la interacción social. Putnam
(2000) realiza un acercamiento empírico al capital social enfatizando las evidencias en la
membresía organizacional.

El capital social tiene importantes implicaciones para el desempeño de las organizaciones y las
instituciones, así como en los mismos ciudadanos. Las sociedades pueden incrementar su
capital social propiciando, apoyando e invirtiendo en conocimientos, habilidades, valores y
talentos, etc. Recientes investigaciones en economía y ciencia política atribuyen las altas tasas
de eficiencia organizacional e institucional, crecimiento e ingreso per cápita entre las regiones
italianas a diferencias en su capital social. El capital social se define ampliamente como un
activo que es inherente a las relaciones sociales entre los individuos, comunidades, sociedades
y redes, etc. Como activo tiene que ser administrado para que adquiera valor, no puede
comprarse en un mercado pero que puede cambiar con el tiempo (Leana y Van Buren III, 1999)

Las relaciones sociales median entre las transacciones económicas dimensionando el papel
que juega el capital social, definido así en los términos de relaciones de apoyo con otros
actores económicos, como por ejemplo, con los consumidores y usuarios potenciales. Las
relaciones de apoyo mutuo entre los diferentes actores son vistas como “redes de compromiso
cívico, por Putman (1993) Se consideran “redes de compromiso mutuo” tales como las
asociaciones de vecinos, las sociedades de coros, las cooperativas, clubes de deportes,
partidos basados en las masas, etc. que son las formas esenciales del capital social. Esto
porque entre más densas sean éstas redes en la comunidad, es más probable que los
ciudadanos sean capaces de cooperar para beneficio mutuo.

De acuerdo con Pennings, Lee y Witteloostuijn (1998), tales relaciones se forman de muy
diferentes maneras como por ejemplo las enseñanzas mutuas, conexiones personales y
familiares, membresías que se interlapan, movilidad interorganizacional, inversiones conjuntas
y otros arreglos colaborativos. Estos arreglos colaborativos institucionales reducen las
condiciones de incertidumbre y las diferencias existentes entre los diferentes agentes
económicos. La economía no ha considerado la importancia que tienen las redes de relaciones
sociales en las que se llevan a cabo las transacciones económicas. La consolidación de estas
redes de relaciones sociales promueve la participación directa.

Spagnolo (1999) ha desarrollado una teoría de la influencia de las relaciones sociales como
habilidad de los agentes para cooperar en el lugar de trabajo se basa en las conexiones entre
las relaciones sociales y de producción. Sostiene que las relaciones a largo plazo entre los
miembros de un equipo de trabajo son también interacciones estratégicas repetidas. Cuando
los miembros de un equipo de producción comparten relaciones sociales, el capital social
disponible puede ser transferido e invertido con utilidades para reforzar la cooperación en la
producción. Las transferencias de confianza de las relaciones sociales a las relaciones de
producción son siempre en el interés de la organización pero no siempre en el mejor interés de
los agentes. Por lo tanto, la cooperación y la connivencia son términos que pueden ser usados
para el mismo fenómeno entre quienes tienen intereses opuestos.

El capital social es considerado como un atributo de los actores individuales (Belliveau, O¨Relly,
& Wade, 1996; Portes & Sensenbrenner, 1993) que tienen ciertas ventajas debido a su posición
relativa o de localización en un grupo, como redes individuales (Burt, 1992), las interacciones
entre empresas (Backer, 1990) A nivel macro, Putman (1993) describe el capital social como un
atributo de las comunidades, Fukuyama (1995) como un atributo de las naciones o de las
regiones geográficas y Walker, Kogut, y Shan (1997) como redes industriales. Así, las
investigaciones sobre capital social se han enfocado a variaciones en Estados, regiones y
países y a variaciones individuales. Faltan estudios que determinen hasta donde las
variaciones individuales son el resultado de los grupos sociales a los que se pertenece.

La acumulación de capital social es un proceso no bien entendido por los gobiernos, cuya
política económica no debe permitir que los efectos perversos de las fuerzas invisibles del
mercado destruyan el capital social de las comunidades, como la inestabilidad y la inseguridad
publica lo consiguen. Las investigaciones de Glaeser, Laibson and Sacerdote, 2000: 29)
concluyen que los patrones de acumulación de capital social son consistentes con el modelo
standard económico de inversiones. La resistencia a la transición de la utopía neoliberal con
sus desastrosas consecuencias y efectos, tiene lugar gracias a la existencia de reservas de un
capital social que protege los valores del orden social viejo y no permite que se conviertan en
anomia, al menos a corto plazo, mientras duren, se renueven y preserven estas reservas. Estas
fuerzas de resistencia, argumenta Bourdeau, (1998) son fuerzas conservadoras que se resisten
al establecimiento del nuevo orden social y se convierten en fuerzas subversivas.

Estas fuerzas existen adheridas a las instituciones estatales y en individuos y grupos con
orientaciones de ciertos actores sociales y políticos que mantienen privilegios del Estado y del
orden social establecido. Una vez destruido el capital social de un pueblo por políticas públicas
irresponsables que solamente buscan el desempeño racional economicista eficiente o la
maximización de las utilidades, resulta catastrófico reponerlo, como en el caso de la agenda de
la Nueva Derecha cuya orientación economicista tiene ciertas implicaciones moralistas de la
sociedad. Pero la respuesta economicista para la Nueva Derecha es la mercadización que
alienta un consumismo activo. El capital social es un recurso que es conjuntamente poseído,
más que controlado por un solo individuo o una entidad organizacional. Tanto de la
organización como de cada uno de sus miembros se incorporan aspectos públicos y privados al
capital social. Así, del capital social emergen dos patrones, el énfasis en los bienes públicos y
el énfasis en los bienes privados. Desde la faceta de bienes públicos, el capital social es un
atributo de unidad social, más que de un actor individual, y los beneficios individuales de su
presencia o sufre de su ausencia de una manera secundaria. El capital social es el principal
componente de la sociedad civil, principal actor sobre la cual recaen los procesos
democratizadores.

El enfoque del capital social a los bienes privados, se refiere al individuo y a sus activos
sociales, tales como prestigio, credenciales educativas, membresías a clubes sociales (Leana
and Van Buren, 1999). Los investigadores correlacionan las variables del capital social, tales
como la membresía a las organizaciones, con el desempeño económico. En vez de considerar
al capital social como un atributo de la comunidad, el tratamiento de Glaeser, Laibson and
Sacerdote (2000:7) es considerarlo como una característica individual, es decir como un
conjunto de recursos sociales que ayudan a acumular capital humano. Las distinciones entre
los modelos de capital social como bienes públicos y bienes privados se muestran a
continuación:

DISTINCIONES ENTRE LOS MODELOS DE CAPITAL SOCIAL DE


BIENES PÚBLICOS Y BIENES PRIVADOS.

Capital social como


Atributo Bien Público Bien Privado
Nivel de Análisis Macro y meso (unidad social) Micro (individual)
Beneficio Indivicual Indirecto Directo
Beneficio Colectivo Directo Incidental
Ligas necesarias Débil o moderado Frágil
Beneficios Individuales Beneficios indirectos Fuerte
Fuente: Leana and Van Buren (1999)

Sin embargo, el capital humano que es un atributo individual y el capital social están siendo
cuestionados y sometidos a discusión bajo el enfoque basado en los recursos de las
organizaciones en el cual se concibe que la mercantilización, imitabilidad y apropiabilidad de
los recursos intangibles son vistos como preocupantes para las ventajas organizacionales. Sin
embargo, la reestructuración económica bajo el esquema de la globalización, requiere de la
promoción y desarrollo de capital humano y organizacional. Leana y Van Buren III, (1999)
definen el capital organizacional social como un recurso que refleja el carácter de las relaciones
sociales dentro de la organización, realizadas a través de los niveles de los miembros
orientados por objetivos colectivos y confianza compartida.

Es por lo tanto un atributo colectivo más que una agregación de las conexiones sociales de los
individuos, es un subproducto de otras actividades organizacionales y por lo tanto constituye un
componente indispensable para la acción colectiva. El capital organizacional social es un activo
cuya posesión conjunta entre los miembros y la organización beneficia a ambos. Una nueva
organización tiene la ventaja de que puede crear su capital social organizacional, en tal forma
que mantenga un equilibrio óptimo entre los intereses individuales y los intereses
organizacionales, a pesar de su naturaleza contingente de su relación con el desempeño
organizacional.

Tanto las formas del capital humano (específicamente en las organizaciones, es el


conocimiento acerca de las rutinas y procedimientos que tienen un valor limitado fuera de
dichas organizaciones en las cuales las bases del capital ha sido desarrollado) y el capital
social, varían en grados de acuerdo a su idiosincrasia con determinadas organizaciones. Esto
hace que a mayor grado de idiosincratismo existente con las organizaciones, mayor es su
contribución a la fortaleza de la organización. Características de especificidad y no
apropiabilidad del capital humano y social se involucran en las relaciones sociales, económicas
y políticas de los individuos, quienes pertenecen a las organizaciones, complicando sus
efectos. Ambos capitales pueden ser importantes recursos de la ventaja competitiva,
asumiendo que reside en los miembros o es específico a las organizaciones como partes
integrales de recursos que son únicos y que son inobservables. Las organizaciones con altos
niveles de capital humano y social generan más competitividad que aquéllas con bajos niveles.
Una economía competitiva sustentable requiere de programas de mejora del capital humano y
social.

La teoría de la organización basada en los recursos (Penrose, 1959; Wernerfelt, 1984) enfatiza
los recursos que mantiene una organización para explicar la rentabilidad. Por otro lado, la
teoría de la ecología de la población (Hannan & Freeman, 1984) enfatiza las características de
la población para explicar la disolución organizacional como resultado de las tensiones que
surgen entre los diferentes niveles de análisis: los individuos, las organizaciones y las
poblaciones. El ambiente ecológico de las localidades tiene relaciones estrechas con el sistema
local, también denominado ecoware (Vázquez, 1993), el cual es un elemento importante del
sistema medio ambiente.

Conclusión

La globalización de los fenómenos económicos, políticos y sociales requiere de ser centrada en


una humanización, con el fin de establecer equilibrios y balances entre el crecimiento
económico, el desarrollo socio-político, la democracia y el bienestar de la sociedad. La
globalización está aquí para quedarse, pero el neoliberalismo puede ser parcialmente
manejado. Las políticas neoliberales que han llevado a una creciente desigualdad necesitan
una reversa urgente porque amenazan la democracia global y complican la crisis del medio
ambiente.

Los cambios tecnológicos, económicos, políticos, y sociales acelerados que están ocurriendo
en el medio ambiente, han puesto en crisis la gobernabilidad de las instituciones del Estado-
nación. La emergencia de una nueva gobernabilidad, base de una estructura de crecimiento
sostenido, debe fundamentarse en cambios profundos de comportamientos, estructuras y
procedimientos. Investigaciones más profundas se hacen necesarias para determinar los
fundamentos sociales e institucionales de la actual tendencia dominante de la globalización
centrada en el libre mercado.

Las nuevas formas de gobernabilidad de la sociedad en un ambiente de globalización deben


considerar como opciones la democratización de los sistemas políticos, el desarrollo de una
vida política propia y la autogestión de los pueblos. Los procesos de descentralización política y
administrativa no toman ventaja de los beneficios de los grupos sociales autogestivos, ni
tampoco desarrollan una cultura que propicie su implantación en las organizaciones del sector
social.

Además, el imperativo de cualquier forma de gobernabilidad es lograr el fortalecimiento de un


sistema que propicie el crecimiento económico y distribuya los beneficios equitativamente entre
los pueblos, generando igualdad de oportunidades efectivas y accesos al desarrollo social. Si
se considera las formas de gobernabilidad como coordinación, su efectividad se determina en
función de los costos de transacción. Cada una de las formas de gobernabilidad tiene sus
propios costos de transacción y el asunto es determinar cual forma de coordinación es la que
promete menores costos en circunstancias específicas.

La transición a las nuevas formas de gobernabilidad de la sociedad requiere la construcción a


largo plazo de los equilibrios institucionales necesarios a través de sistemas más pluralistas. El
reto es crear un sistema de gobernabilidad y de gestión publica que implique la interacción de
los niveles locales, nacionales, regionales y mundiales y que, además, den respuesta a las
prioridades del desarrollo social y crecimiento económico. Un acercamiento a la gobernabilidad
se traduce del macronivel de sectores a un mesonivel de programas y a un micronivel de un
oficial tomando decisiones de qué debe hacer. Una orientación hacia la gobernabilidad se
centra en estas circunstancias diferentes y en las maneras en que cada una de las formas de
gobernabilidad puede ser más exitosa que otra.

La alternativa para que los Estados-nación recobren su gobernabilidad con niveles saludables
de interacción con los componentes y actores del sistema global, con los que será necesario
negociar nuevas formas de interacción ajustadas a nuevas reglas del juego de tal forma que
equilibren los efectos de la globalización corporativa. Además, que posibiliten un crecimiento
económico y un desarrollo social más equilibrado e incluyente de toda una ciudadanía capaz de
racionalizar los proceso de globalización, con la participación de todos los sectores
económicos, más equilibrado con las fuerzas e intereses capitalistas externos, más realista al
tomar en cuenta nuestras propias necesidades prioritariamente por sobre los deseos o
preferencias. A pesar de los buenos deseos, la globalización económica guiada por las
corporaciones ya se ha expresado en crisis financieras recurrentes con resultados desastrosos
para algunos países, la quiebra de empresas y de cadenas productivas completas, la
polarización de la sociedad, etc., lo que hace que muchos analistas anuncien el fin del
neoliberalismo.

Un proceso de esta naturaleza requerirá la creación de nuevas instituciones que fomenten y


protejan la autodeterminación y autonomía como garantía de la diversidad y pluralidad de
intereses y que fundamenten el ejercicio democrático de la sociedad. La hegemonía ideológica
de la democracia del mercado pregonada como la única alternativa de los procesos de
globalización, que sublima la política y desdeña lo social, está socavando y dañando las
mismas bases democráticas de la sociedad global.

Las repercusiones de estas prácticas globalizadoras del mercado alteran la funcionalidad de la


sociedad mediante el tratamiento de las relaciones de la vida social como simples mercancías
cuyos derechos de propiedad son más importantes que los derechos humanos. El
establecimiento de un régimen de derechos de propiedad no es garantía de la creación de los
incentivos que el mercado necesita, ni tampoco puede prevenir de futuras interevenciones
políticas. La prevalencia de la ideología del mercado pone en riesgo las bases mismas de la
democracia, de tal forma que el mercado libre es un mito porque limita y subordina la acción
política promotora del desarrollo de los pueblos.

Cualquier teoría del cambio debe dar poder a los individuos para oponer resistencia al modelo
de los procesos de globalización. Para que los movimientos populares tengan éxito en sus
demandas, tienen que reconstruir y fortalecer su identidad colectiva y sus prácticas comunes,
de tal forma que les permita preservar su propia integridad y autonomía. Es la identidad
colectiva la que crea el sentido de pertenencia de los individuos a la comunidad y desarrolla los
lazos de solidaridad, a través de una red de relaciones.

El desarrollo lateral en red de las relaciones sociales está intensificando las presiones por una
mayor autonomía e identidad culturales locales. Pero las disociaciones entre la identidad
cultural y los procesos de globalización económica provocan fuertes rupturas sociales. Por otra
parte, los movimientos populares tienen que ser capaces de influir tanto a otros actores y
operadores políticos, como al mismo medio ambiente institucional en que operan, demostrando
una mayor habilidad de organización para reunirse en torno a otras estructuras de movimientos
populares, con quienes compartan preocupaciones comunes.

Las posibilidades para participar exitosamente en los beneficios de la globalización dependen


de la capacidad que tienen los Estado-nación para desarrollar programas de capital humano y
social que involucre la formación y administración de recursos humanos de alta competitividad
y calidad con una orientación fuerte hacia las tareas de investigación científica y tecnológica.
Para avanzar en el estudio del capital humano y social y sus implicaciones en el desempeño
de las instituciones, se necesita un enfoque teórico metodológico que combine el punto de
vista de la organización basado en los recursos con el punto de vista de la ecología
poblacional.
Formación de capital en la base de la
pirámide social
unpaisparatodos.wordpress.com/2010/02/05/formacion-de-capital-en-la-base-de-la-
piramide-social/

La formación de capital en la base de la pirámide social cumple un crítico rol para lograr
un desarrollo sustentable y evitar que se reproduzcan las circunstancias que condujeron
a la crisis: es un factor clave en el esfuerzo por abatir la desigualdad y la pobreza,
posibilita movilizar a pleno el potencial realizador de una sociedad, canaliza el ahorro
hacia actividades productivas y no especulativas, ensancha el mercado interno, cambia
el perfil de la demanda efectiva, contribuye a resolver graves conflictos sociales, ayuda
a contener la inseguridad y refuerza la gobernabilidad democrática.

Se trata de generar capital social en materia de salud, educación, organización social e


instituciones de apoyo a familias de escasos recursos, y capital económico, de contactos
y conocimientos en las pequeñas y micro unidades productivas. Para esto último hay
una variedad de instrumentos que pueden ser utilizados: los ya conocidos programas de
microfinanzas, desarrolladoras tanto de negocios como de emprendimientos inclusivos,
pequeños fondos locales de apoyo a la inversión productiva, diversas modalidades de
cooperación por parte de la comunidad científica y tecnológica, sistemas públicos,
privados o mixtos de apoyo técnico y de gestión al pequeño productor, nuevas redes de
inversores ángeles social y ambientalmente responsables.

Existe también moderna ingeniería de negocios que está disponible y puede ser
utilizada con efectividad para articular pequeña producción, hoy dispersa, en
organizaciones económicas de porte medio capaces de acceder a mejores
oportunidades de mercado. Entre otras modalidades, son bien conocidos los sistemas de
franquicias, los consorcios de comercialización y de exportación, las centrales de
servicios que trabajan en apoyo de pequeños productores manufactureros, las
modernas cooperativas de producción, las agroindustrias locomotoras o supermercados
solidarios que integran redes de pequeños agricultores.

No falta conocimiento ni canales para facilitar la formación de capital en la base de la


pirámide social; tan sólo la decisión política de avanzar a gran escala en esa dirección.