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DERECHOS INDIVIDUALES Y COLECTIVOS

Derechos individuales, es un concepto perteneciente al derecho constitucional, nacido de


la concepción liberal que surgió de la Ilustración, que hace referencia a aquellos derechos
de los que gozan los individuos como particulares y que no pueden ser restringidos por
los gobernantes, siendo por tanto inalienables, inmanentes e imprescriptibles.
En la clasificación de los derechos humanos en tres generaciones, estos derechos
aparecen repartidos entre los de primera y los de segunda generación.

Derechos

Son los derechos que todos tenemos, por el solo hecho de ser persona. Estos deben ser
reconocidos en cualquier parte del mundo a todos los seres humanos, independientemente
de su situación social, económica, étnica, religiosa, entre otros.

Historia

En 1688 en Inglaterra, Jacobo II, tras no encontrar el apoyo necesario para reinar, dejó el
trono sin violencia a Guillermo de Orange. Así triunfó la “Revolución Gloriosa”, que
estableció la monarquía parlamentaria sin dejar un solo muerto y se institucionalizaron los
derechos individuales que tuvieron como base la Carta sobre la tolerancia, así como los dos
tratados sobre el Gobierno Civil de John Locke, quien es considerado como el primero en
hacer mención a “The Individuals Rights”, anteriores y diferente a los derechos humanos.

Si bien el proceso comenzó en Inglaterra, quienes los llevaron a sus últimas consecuencias
fueron los norteamericanos cuando, cambiando la relación entre el gobierno y el ciudadano,
determinaron el papel del gobierno en relación a la protección de los derechos individuales.
Y quizá lo más específico de este cambio fue "el derecho a la búsqueda de la felicidad",
con el reconocimiento del valor ético de los intereses particulares como condición necesaria
para el reconocimiento jurídico y político de los derechos individuales.

Clasificación

Bien por su evolución histórica o por estar recogidos en dos convenciones internacionales
distintas es por lo que se suelen clasificar los derechos individuales (o fundamentales) en
dos grandes grupos:

derechos de primera generación, como el derecho a la vida, a la integridad personal, a


la libertad individual, a la libertad de expresión, a la libertad de reunión, a la igualdad ante
la ley, los derechos de propiedad, al libre comercio, a la libertad de movimiento.

derechos de segunda generación, así llamados porque reciben reconocimiento


constitucional después de la Primera Guerra Mundial y que se refieren sobre todo a los
derechos sociales, como derecho al trabajo, derecho a la salud, derecho a la
educación, derecho a la seguridad social, la libertad de asociación, entre otros.

Existe una incompatibilidad de naturaleza entre los derechos de primera y segunda


generación así como en la tercera hay diferencias en cómo son conocidas y en cómo se
han clasificado por las leyes. Junto con las 3 generaciones se formó la cuarta y quinta
generación de los derechos civiles o humanos. Así como los primeros son derechos
negativos, que obligan al resto de la sociedad (o a los gobernantes) a no atacar o coartar
dichas libertades, los de segunda generación son derechos positivos que imponen una
carga y obligación sobre toda la sociedad de proporcionar unos bienes materiales a sus
beneficiarios. Esto se muestra patente a la hora de aplicarlos: el derecho a la vida o a la
propiedad obliga a no arrebatarlas, sin embargo, el derecho al trabajo obliga a
proporcionarlo. Esta contradicción tiene su origen en la cuestión de si somos responsables
de las consecuencias de nuestras omisiones; mientras que los defensores de los derechos
individuales dirán que no, los defensores de los derechos humanos dirán que sí. Entra en
consideración también la cuestión de si el fin justifica los medios; los defensores de
los derechos individuales dirán que no, los defensores de los derechos humanos dirán que
sí (o que el bienestar común supera moralmente el bienestar de los individuos).

El concepto anglosajón de individual rights que ha influenciado el derecho constitucional


moderno puede tener tres equivalencias en el derecho continental:

Derecho fundamental, que se corresponden plenamente a aquellos derechos nacidos de la


esencia humana, irrevocables, inalienables e imprescriptibles.

Derecho personalísimo, es un concepto propio del derecho civil, que se refiere a aquellos
derechos que son inalienables e imprescriptibles, que solo admiten el goce por parte de su
titular, pero que no se refieren necesariamente a derechos civiles, políticos o económicos
de una persona. El derecho de uso y habitación, propio del derecho civil, es por ejemplo un
derecho personalísimo.

Derecho subjetivo, es la atribución de una pretensión a una persona determinada, la


adjudicación de un crédito, o sea una obligación jurídica de hacer o no hacer, constituye
una obligación para el comprador, y obtener el precio, el derecho subjetivo equivalente.

Enfoque objetivista

Ayn Rand, filósofa del objetivismo, aduce que un grupo, como tal, no tiene derechos. El
hombre no puede adquirir nuevos derechos uniéndose a un grupo ni perder los derechos
que posee. El principio de los derechos individuales es la única base moral de todos los
grupos o asociaciones. Ella sostenía que puesto que solo un hombre como individuo puede
poseer derechos, la expresión "derechos del individuo" es una redundancia (la cual uno
debe usar para el propósito de clarificación en el caos intelectual de hoy en día), pero la
expresión "derechos del colectivo" es una contradicción en términos. Los derechos
individuales no están sujetos a un voto público; una mayoría no tiene derecho a cancelar
por voto los derechos de una minoría; la función política de los derechos es precisamente
el proteger minorías de la opresión de las mayorías (y la minoría más pequeña es el
individuo). Ayn Rand (1961), "Collectivized 'Rights,'" The Virtue of Selfishness.
Derechos colectivos

Derechos colectivos son los derechos cuyo sujeto no es un individuo (como es el caso de
los derechos individuales), sino un conjunto, colectivo o grupo social. Mediante esos
derechos se pretende proteger los intereses e incluso la identidad de tales colectivos. Se
definieron a partir del derecho de autodeterminación, y se engloban en los llamados
"derechos de tercera generación" , según la teoría de las tres generaciones de derechos
humanos.
El "derecho de autodeterminación de los pueblos" tuvo su primera utilización a gran escala
en los catorce puntos de Wilson, con los que se pretendía acabar con la Primera Guerra
Mundial y establecer una paz definitiva. La Conferencia de Paz de París (1919) no fue una
aplicación de dicho principio, que no obstante fue constantemente aludido en las relaciones
internacionales del periodo de entreguerras y en la Sociedad de Naciones. La decisión del
futuro político de muchos territorios europeos (como por ejemplo, el Sarre) se decidió
mediante consultas populares en forma de referéndum.

En 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó (por 48 votos a favor,
ninguno en contra y 8 abstenciones) la Declaración Universal de Derechos Humanos, que
a partir de entonces ha sido adoptada por cada uno de los Estados. Todos los derechos
especificados en la declaración estaban basados en el individuo, como el derecho a la
no discriminación, a la libertad de movimiento, privacidad, al matrimonio por libre
consentimiento de los esposos, a condiciones justas y favorables en el trabajo, a la
participación en la vida cultural, a una igual protección ante la ley, entre otros.

No obstante, la Carta de las Naciones Unidas (firmada el 26 de junio de 1945 y en vigor


desde el 24 de octubre del mismo año) recoge expresamente el concepto de "libre
determinación de los pueblos" (en el artículo 1, dedicado a los principios de la Organización,
y el artículo 55, dentro del Capítulo IX, sobre Cooperación internacional económica y social).
La autodeterminación también inspiró el tratamiento que se dio a los territorios coloniales.
Los artículos 73 a 91, que corresponden a los capítulos XI (Declaración relativa a territorios
no autónomos), XII (Régimen internacional de administración fiduciaria) y XIII (Consejo de
Administración Fiduciaria) recogen el régimen de estos territorios. En 1966 se elaboró
el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, cuyo primer artículo proclama:

Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho
establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico,
social y cultural.
Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y
recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la cooperación
económica internacional basada en el principio del beneficio recíproco, así como del
derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios
de subsistencia.
Controversia

Este es un tema controvertido, particularmente cuando los derechos colectivos entran


en conflicto con los derechos individuales. Como con todas las demás clases de derechos,
se debate si los derechos colectivos realmente existen, y en el caso de existir, cuáles son
realmente (además de el de autodeterminación).

Otra controversia la suscita la calificación de determinados derechos sociales como


la huelga o la negociación colectiva, que para algunos son derechos colectivos, mientras
que para la opinión más extendida son derechos individuales ejercidos colectivamente.

En el caso de España, el "derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones" que


integran la "nación española" es el único derecho colectivo que reconoce la Constitución de
1978, al ser su sujeto tales nacionalidades y regiones (por ejemplo, el rey ha de jurar
"respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas"); aunque su
interpretación es objeto de constante controversia. La jurisprudencia del Tribunal
Constitucional consiste esencialmente en que en España sólo hay una "nación" a efectos
jurídico-constitucionales (la "nación española"), y solo un pueblo soberano (el "pueblo
español"), siendo los "pueblos de España" entidades protegidas por la "Nación española...
en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones".

Tres generaciones de derechos humanos

Derechos de primera generación: individuales, civiles o políticos

Derechos de segunda generación: sociales, económicos y culturales

Derechos de tercera generación: de solidaridad o de los pueblos

Fernando Savater, ¿Humanos o colectivos?, 4 de octubre de 1988.

Gurutz Jáuregui, ¿Derechos individuales o derechos colectivos?, 4 de agosto de 1998; y Humanos y colectivos,
5 de enero de 1999.