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KUHN, THOMAS (1922-1996)

LA TENSIÓN ESENCIAL: TRADICIÓN E INNOVACIÓN EN LA


INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

 En las ciencias, como indicaré más adelante, es preferible emplear lo mejor que
se pueda las herramientas de que se dispone, que detenerse a contemplar los
enfoques divergentes.

 Todo trabajo científico está caracterizado por algunas divergencias, y en el


corazón de los episodios más importantes del desarrollo científico hay
divergencias gigantescas.

 Por eso, sugeriré más adelante que algo así como el "pensamiento convergente"
es tan esencial como el divergente para el avance de la ciencia.

 debo hacer destacar que las revoluciones no son sino uno de los dos aspectos
complementarios del avance científico. Casi ninguna de las investigaciones
emprendidas, aun las de los más grandes científicos, está destinada a ser
revolucionaria; sólo una parte muy pequeña de ésta es de naturaleza
revolucionaria.

 sólo las investigaciones cimentadas firmemente en la tradición científica


contemporánea tienen la probabilidad de romper esa tradición y de dar lugar a
otra nueva…Muy a menudo, el científico que logra el éxito debe mostrar,
simultáneamente, las características del tradicionalista y las del iconoclasta.

 puedo reconocer, sin embargo, que ha sido intrínseco a las ciencias, casi desde
sus orígenes, un riguroso adiestramiento en materia de pensamiento
convergente. Y sugiero que, sin éste, las ciencias nunca habrían alcanzado el
estado en que se encuentran en la actualidad.

 Tampoco se anima a los estudiantes de ciencias para que lean los clásicos
históricos propios de sus campos, trabajos en los cuales podrían descubrir otras
maneras de considerar los problemas que aparecen en sus libros de texto, pero en
los cuales podrían encontrar también problemas, conceptos y normas de solución
que, dentro del campo de sus respectivas profesiones, han sido descartados y
sustituidos por otros.

 Nada mejor calculado para producir "predisposiciones mentales" o


Einstellungen.

 debe aprender a reconocer y a evaluar problemas para los cuales no se han dado
todavía soluciones inequívocas; debiera dotárseles de todo un arsenal de técnicas
para atacar estos problemas futuros; y debiera enseñárseles a juzgar la
pertinencia de estas técnicas y a evaluar las posibles soluciones parciales que de
ellas resultan.

 Primera, que la educación en ciencias naturales no parece haber sido afectada


por la existencia de tales actitudes. Persiste la iniciación dogmática en una
tradición preestablecida que el estudiante no está capacitado para evaluar.
Segunda, que por lo menos en la época en que fue seguida por una especie de
noviciado esta técnica de exposición exclusiva a una tradición rígida ha
producido una inmensa clase de innovaciones.

 Desde Newton, la educación y la investigación en el campo de la óptica han


venido siendo convergentes.

 Si nos preguntamos por el conocimiento que existió en ese mismo campo antes
de la época de Newton, nos encontraremos con una pauta significativamente
distinta, la cual sigue siendo familiar todavía en los campos de las artes y
algunas de las ciencias sociales, pero que prácticamente ha desaparecido de las
ciencias naturales.

 Este modo de educación tenía, obviamente, más posibilidades de producir un


científico libre de prejuicios, alerta a los fenómenos nuevos y flexible en la
manera de enfocar su campo. Por otro lado, es muy difícil librarse de la
impresión de que, durante el período caracterizado por esta práctica educativa
más liberal, la óptica hizo muy pocos progresos.

 el desarrollo ocurre de un consenso a otro, y comúnmente los enfoques distintos


no compiten entre sí. Salvo, quizá, en condiciones especiales, el profesional de
una ciencia madura no se detiene a examinar los modos divergentes de
explicación ni de experimentación.

 Éstos son proyectos de investigación normales en las ciencias básicas, e ilustran


las clases de trabajos en que todos los científicos, aun los más grandes, emplean
la mayor parte de sus vidas profesionales y a los cuales muchos otros dedican
íntegramente sus vidas. Claro está que sus trabajos no pretenden producir -ni
tampoco tienen la probabilidad de hacerlo- descubrimientos fundamentales ni
cambios revolucionarios dentro de la teoría científica. Sólo cuando se asume la
validez de la tradición científica contemporánea es cuando estos problemas
adquieren sentido teórico o práctico

 Sin embargo -y aquí está la clave-, el efecto final de este trabajo dentro de la
tradición es ejercido invariablemente sobre esta misma. Una y otra vez, el
intento constante por dilucidar la tradición vigente termina por producir uno de
esos cambios en la teoría fundamental, en la problemática y en las normas
científicas, a todo lo cual me he referido ya como revoluciones científicas.
 Como lo indiqué en el primero de mis artículos preparatorios, las teorías nuevas
y, en grado creciente, los descubrimientos, dentro de las ciencias maduras, no
ocurren independientemente del pasado.

 En las ciencias maduras, el preludio a muchos descubrimientos y a todas las


teorías nuevas no consiste en la ignorancia, sino en el reconocimiento de que
algo anda mal en lo que se sabe y en lo que se cree.

 Al científico le hace falta un compromiso total hacia la tradición con la cual, en


caso de que logre el éxito, habrá de romper.

 Este papel central de una tradición compleja y a menudo esotérica es lo que


tengo en mente, ante todo, cuando hablo de la tensión esencial dentro de la
investigación científica. No dudo que el científico deba ser, por lo menos en
potencia, un innovador, que debe poseer flexibilidad mental y estar preparado
para reconocer los problemas en donde éstos se presenten.

 Creo que tenemos muchas más probabilidades de explotar a fondo nuestro


talento científico potencial si reconocemos la medida en que el científico básico
debe ser también un firme tradicionalista, o, para decirlo en las palabras de
ustedes, un pensador convergente. Lo más importante es que debemos entender
la manera como estos dos modos de solución de problemas, superficialmente
discordantes, pueden reconciliarse tanto dentro del individuo como dentro del
grupo.

 Por último, aunque está fuera de mi competencia el inferir correlatos de


personalidad de esta concepción del desarrollo científico, espero haberle
infundido significado a la idea de que el científico productivo debe ser un
tradicionalista que disfrute de juegos intrincados, con reglas preestablecidas,
para ser un innovador de éxito que descubre nuevas reglas y nuevas piezas con
las cuales jugar.

LA ESTRUCTURA DE LAS REVOLUCIONES CIENTÍFICAS


II: EL CAMINO HACIA LA CIENCIA NORMAL
 "ciencia normal" significa investigación basada firmemente en una o más
realizaciones científicas pasadas, realizaciones que alguna comunidad científica
particular reconoce, durante cierto tiempo, como fundamento para su práctica
posterior.
 Su logro carecía suficientemente de precedentes como para haber podido atraer a
un grupo duradero de partidarios, alejándolos de los aspectos de competencia de
la actividad científica. Simultáneamente, eran lo bastante incompletas para dejar
muchos problemas para ser resueltos, por el redelimitado grupo de científicos.
Voy a llamar, de ahora en adelante, a las realizaciones que comparten esas dos
características, "paradigmas", término que se relaciona estrechamente con
"ciencia normal".
 El estudio de los paradigmas, incluyendo muchos de los enumerados antes como
ilustración, es lo que prepara principalmente al estudiante para entrar a formar
parte como miembro de la comunidad científica particular con la que trabajará
más tarde.
 La adquisición de un paradigma y del tipo más esotérico de investigación que
dicho paradigma permite es un signo de madurez en el desarrollo de cualquier
campo científico dado.
 Estas transformaciones de los paradigmas de la óptica física son revoluciones
científicas y la transición sucesiva de un paradigma a otro por medio de una
revolución es el patrón usual de desarrollo de una ciencia madura.
 queda todavía en pie la pregunta de qué partes de las ciencias sociales han
adquirido ya tales paradigmas.
 Para ser aceptada como paradigma, una teoría debe parecer mejor que sus
competidoras; pero no necesita explicar y, en efecto, nunca lo hace, todos los
hechos que se puedan confrontar con ella.
 En el desarrollo de una ciencia natural, cuando un individuo o grupo produce,
pro primera vez, una síntesis capaz de atraer a la mayoría de los profesionales de
la generación siguiente, las escuelas más antiguas desaparecen gradualmente. Su
desaparición se debe, en parte, a la conversión de sus miembros al nuevo
paradigma.
 El nuevo paradigma implica una definición nueva y más rígida del campo.
Quienes no deseen o no sean capaces de ajustar su trabajo a ella deberán
continuar en aislamiento o unirse a algún otro grupo.
 O sea, habían obtenido un paradigma capaz de guiar las investigaciones de todo
el grupo. Excepto con la ventaja de la visión retrospectiva, es difícil encontrar
otro criterio que proclame con tanta claridad a un campo dado como ciencia.

III: NATURALEZA DE LA CIENCIA NORMAL


 en una ciencia, un paradigma es raramente un objeto para renovación. En lugar
de ello, tal y como una decisión judicial aceptada en el derecho común, es un
objeto para una mayor articulación y especificación, en condiciones nuevas o
más rigurosas.
 Los paradigmas obtienen su status como tales, debido a que tienen más éxito que
sus competidores para resolver unos cuantos problemas que el grupo de
profesionales ha llegado a reconocer como agudos.
 El éxito de un paradigma… es al principio, en gran parte, una promesa de éxito
discernible en ejemplos seleccionados y todavía incompletos. La ciencia normal
consiste en la realización de esa promesa, una realización lograda mediante la
ampliación del conocimiento de aquellos hechos que el paradigma muestra como
particularmente reveladores, aumentando la extensión del acoplamiento entre
estos hechos y las predicciones del paradigma y por medio de la articulación
ulterior del paradigma mismo.
 Las operaciones de limpieza son las que ocupan a la mayoría de los científicos
durante todas sus carreras. Constituyen lo que llamo aquí ciencia normal.
 la ciencia normal posee un mecanismo interno que siempre que el paradigma del
que proceden deja de funcionar de manera efectiva, asegura el relajamiento de
las restricciones que atan a la investigación.
 La existencia del paradigma establece el problema que debe resolverse; con
frecuencia, la teoría del paradigma se encuentra implicada directamente en el
diseño del aparato capaz de resolver el problema.
 Pocos de esos esfuerzos complejos hubieran sido concebidos y ninguno se
habría llevado a cabo sin una teoría de paradigma que definiera el problema y
garantizara la existencia de una solución estable.
 Quizá no resulte evidente el hecho de que sea necesario un paradigma, como
requisito previo para el descubrimiento de leyes como éstas. Con frecuencia se
oye decir que son descubiertas examinando mediciones tomadas por su propia
cuenta y sin compromiso teórico, pero la historia no ofrece ningún respaldo a un
método tan excesivamente baconiano.