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Emily Dickinson a su diario

por Javier Vivanco 23-10-2017

Querido diario:

Morí por la Belleza,


pero apenas acomodada en la Tumba,
Uno que murió por la Verdad yacía
En un cuarto contiguo-
Me preguntó en voz baja por qué morí.
-Por la Belleza -repliqué-
-Y yo -por la Verdad- Las dos son una: Somos Hermanos -dijo-
Y así, como Parientes, reunidos una Noche-
Hablamos de un cuarto a otro-
hasta que el Musgo alcanzó nuestros labios-
y cubrió -nuestros nombres-.
No es por casualidad que hoy me encuentro entre estas paredes, sola.

Como única compañera la luz, el paso de las estaciones y tu, mi querido diario.

Hoy te hablo desde la verdad, desde el momento en que supe

que pertenecía a un mundo que no estaba preparado para mi existencia.

Me niego a renunciar a mí misma.

Atrapada en la trilogía de la Verdad, la Belleza y la Bondad, y tras varios intentos de coexistir

con el mundo, la vida que he decidido vivir es la que me parece más sincera.

No busco el reconocimiento pues eso me debilitaría.

Yo soy por mí misma.

Por eso te hablo a ti, mi diario, mi fiel compañero .

¡El mundo no está preparado para nosotros! Ese mundo que se revela cuando me muestra que no todo lo que de él
procede es real.

La conversación entre tú y yo, la Verdad y la Belleza será eterna

cuando desde mi más infinita Bondad hoy decido existir sólo para ti

pues como ser que soy , siempre he sido, siempre seré.

Con esperanza: Emily