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NOMBRE:

Traicy Brito

MATRICULA:

15-2849

ASIGNATURA:

Penología y Derecho Penitenciario

FACILITADORA:

Marleny Marrero

Entregada a los dos (27) días del mes de febrero de año 2019.
Introducción

Esta producción final se basa en El Régimen Legal del Sistema Penitenciario,

abarcándose todos los puntos que la ley 224-84 contempla como fundamentales

para el establecimiento de sistema carcelario en la República Dominicana, inspirado

en los conceptos modernos de la Penología.

Así como también en sugerencias para la transformación de la realidad penitenciaria

dominicana. Todos los días, en los periódicos de nuestro país es muy común

titulares referentes a la condición de las cárceles dominicanas, o sobre la violación

de derechos por las autoridades, que aparentemente están plasmados en la

constitución y en las leyes internacionales como fundamentales.


Concepto de Derecho Penitenciario

Conjunto de normas que regulan la readaptación de los individuos sujetos a una

sentencia privativa de la libertad.

La penología, se dice que el penitenciario nace paralelamente al derecho penal

surgiendo la penología cuando se convierte en la prisión en una pena formalmente,

y se sigue utilizando hasta nuestros días como un medio para obtener un cambio

de conducta personal y mental de los delincuentes teniendo como base la sanción

correctiva de su privación de libertad.

EL SISTEMA PENITENCIARIO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA

2.1 EL RÉGIMEN LEGAL PENITENCIARIO

En nuestro país a través de la constitución y la ley 224 de junio de 1984 se crea el

régimen penitenciario. Un régimen que armoniza las penas privativas de libertad y

los derechos fundamentales.

El legislador dominicano en el texto de la ley establece como su principal fin que

mediante las penas privativas de libertad se llegue a la protección social y la

readaptación del condenado, para restituirlo a la sociedad en voluntad y capacidad


para respetar la ley. Es preciso que esto último sea visto no como un objetivo del

régimen penitenciario, sino que sea un resultado de este.

El régimen Penitenciario y los derechos de los detenidos.

La constitución de la Republica establece en su artículo 8 que la finalidad principal

del estado es la protección efectiva de los derechos de la persona humana y el

mantenimiento de los medios que le permitan al individuo perfeccionarse

progresivamente.

En este fundamental articulo y en todos los pactos internacionales de derechos

humanos suscritos con la Republica Dominicana es que el legislador se inspira para

establecer en el régimen penitenciario todo un catálogo de derechos que permitan

como ya dice el citado artículo 8 proteger los derechos de las personas, y mantener

los medios que le permitan perfeccionarse progresivamente, en este caso, para ser

devuelto a la sociedad en capacidad de respeto a la ley.


Para un estudio más detallado de los principales derechos de los reclusos es

imprescindible comenzar con un análisis del artículo 8 de la constitución, en el que

se establece como derechos individuales y sociales:

Inviolabilidad de la vida. En el cual el estado deja garantizado que no se castigara

a nadie con torturas, ni con la pena de muerte.

Seguridad Individual, en el cual el estado prohíbe:

-La prisión por deuda.

-Que la causa y modo de privación de la libertad es solo con una orden motivada y

escrita por un funcionario judicial, salvo delito flagrante.

-Que la prisión sin causas o Formalidades legales es Nula.

-Establece que el plazo de toda detención es de 48 horas.

-Establece que la condición de traslado de los detenidos debe ser por una orden

motivada y escrita por una autoridad competente.

-Establece el Habeas Corpus (Presentar el cuerpo toda persona detenida).

-Principio de Non bis in Ídem, No dos veces por lo mismo, nadie podrá ser juzgado

dos veces por la misma causa.


-Establece como fundamental el respeto al procedimiento de ley en el juzgado de

las personas.

-Establece el derecho que tiene toda persona a ser oído, a no declarar contra sí

mismo y el derecho de defensa.

-La libertad de tránsito, principio por el cual toda persona tiene derecho a trasladarse

libremente de un lugar a otro.

El Principio de igualdad, principio por el cual, toda persona tiene derecho a un trato

igualitario, prohibiéndose diferencias en el tratamiento o discriminación fundadas en

perjuicio de raza, religión, color, nacionalidad, clase social u opinión política.

Pero antes de entrar de lleno en enumerar un catálogo de principios y garantías que

protegen a nuestros reclusos consagrados por nuestro sistema penitenciario, quiero

hacer hincapié en lo que debe ser su trato que es fundamental para garantizar la

ejecución de estos derechos.


Lo primero que quiero decir es que lo fundamental en el trato no es solo que sea

igualitario, sino que sea un trato correcto.

El trato correcto no es más que el conjunto de actividades desarrollas en los recintos

penitenciarios en respeto de los derechos de los reclusos, mediante el cual se busca

como fin último del proceso la preparación de la persona para su reinserción social

cuando salga en libertad.

De esta definición, se pueden desprender tres componentes:

La Atención: Que es el conjunto de actividades y programas cuyo objetivo es

satisfacer las necesidades básicas de los reclusos, aquellas que ellos no pueden

satisfacer por si mismos por el hecho de estar privados de libertad.

En estas necesidades se incluyen básicamente las necesidades de alimentación,

vestimenta, salud y seguridad.

La importancia de esto de capital, ya que de no cubrir estas necesidades el estado

en la práctica está agravando la pena.

La Custodia: La custodia consiste, en el conjunto de acciones y procesos que

permiten mantener al recluso en el lugar al que fue asignado por orden de un tribunal

o disposición de este sin que se fugue.


En términos genéricos, la función de la custodia debe garantizar, al interior del

penal, las condiciones de vida que permitan a cada recluso el ejercicio de los

derechos no conculcados por la pena de privación de libertad.

La Asistencia: La función de asistencia se cumple a través del ejercicio de los

derechos no conculcados por la pena, de todos los derechos que sea posible

desarrollar en la situación de reclusión.

Entre los derechos cuyo ejercicio el estado debe posibilitar a todos los reclusos se

puede citar:

-Derecho al trabajo.

-Derecho a la educación o instrucción.

-Derecho al libre ejercicio de su religión.

-Derecho al deporte, la recreación y la cultura.

-Derecho al contacto con el mundo exterior.

-Derecho a la información.

-Derecho a la relación con su familia.


El tratamiento penitenciario, definitivamente, no puede confundirse, ni consiste en

una especie de intervención clínica terapéutica destinada a sanar a un enfermo, a

transformar a un hombre malo en uno bueno, a un transgresor en un ciudadano

respetuoso de las leyes. Esa acepción de tratamiento ha probado su fracaso, a

pesar de lo cual sigue utilizándose en el lenguaje corriente.

Hoy se entiende que el tratamiento penitenciario es, la forma en que el sistema trata

al interno, la forma en que se relación con él, la forma en que lo maneja. En otras

palabras, es el conjunto de actividades que se desarrollan en el interior de una

cárcel.

Ya que hemos citado cuales son los principales derechos de los cuales debe gozar

toda persona, establecido por la constitución y como debe ser el trato de toda

persona privada de libertad, ahora vamos a centrar nuestro foco de estudio en los

derechos contemplados en la ley 224 de 1984.

Todo recluso tiene derecho

· A un trato igualitario

· A su integridad física, quedando prohibido ejercer contra ellos torturas,

maltratos, vejaciones o humillaciones.


· A su seguridad individual quedando, en consecuencia, prohibido al personal

de vigilancia el uso de la fuerza o de la violencia, salvo en los casos en que

circunstancias específicas en la ley lo permitan.

· Todo recluso tiene derecho de interponer sus quejas ante el alcalde o quien

haga sus veces cada vez que se considere que ha habido víctima de una

arbitrariedad y de no ser atendía a presentarla ante la Dirección General de

Prisiones.

· Derecho a salida luego del cumplimiento de un tercio de la pena y sujeto a las

condiciones en la ley.

· Derecho a que en el establecimiento penitenciario haya un ambiente de higiene

que le permita conservar y mejorar la salud física y mental.

· Al aseo personal, para lo que deberán existir instalaciones adecuadas para

tales fines.

· A un alojamiento o dormitorio dentro del establecimiento penitenciario.


· A vestimenta uniforme sin que en ningún caso sea degradante o humillante.

Fuera del establecimiento el recluso usara sus ropas personales y en caso de no

tener, deberá proporcionárseles.

· A cama individual con ropa adecuada y limpia

· A recibir alimentación adecuada en cantidad y calidad para el mantenimiento

de la salud

· A salir diariamente al patio o dependencias al aire libre por un plazo no inferior

de una hora.

· A que se le sean devueltos a su egreso, el dinero, objetos de valor, ropas, y

otras pertenencias que quedaron en el depósito a su ingreso al establecimiento

· Derecho de todo recluso a que se le mantenga debidamente informado de los

acontecimientos más importantes de la vida nacional e internacional, permitiendo la

circulación de periódicos, libros, revistas, así como a través de charlas,

conferencias, programas de radio y televisión

· A formular y dirigir peticiones y quejas a la dirección del establecimiento,

autoridades administrativas y judiciales


· A recibir visitas de sus parientes, abogado, amigos con la frecuencia que

dispongan los reglamentos

· A despachar y recibir correspondencia.

· A que se de aviso a sus familiares o a la persona que indique, de su ingreso,

traslado o egreso de un establecimiento penitenciario.

· A ser escuchado previo a la aplicación de una medida disciplinaria en su contra

· A comunicarse y mantener contactos con representantes de su religión,

pudiendo permitírseles participar en los servicios religiosos organizados en el

establecimiento, y tener libros piadosos y de instrucción religiosa

· Derecho de asistir al lecho de enfermedad grave o funerales de algún pariente

del recluso, siempre que fuese autorizado por el director del establecimiento

· Derecho de toda reclusa de conservar su hijo en el establecimiento

penitenciario por el tiempo estrictamente necesario, debiendo a tal efecto habilitarse

dependencias apropiadas en el penal.


· Derecho de todo recluso encausado ( o preventivo) a que se le presuma

inocente debiendo ser tratado en consecuencia.

· Derecho del recluso preventivo, a usar, si es su deseo, sus propias prendas

de vestir y ropa de cama, así como también a ser atendido por su propio medico y

su dentista.

· Derecho de todo recluso egresado a recibir asistencia y protección moral y

material a fin de poder desarrollar normalmente su vida en libertad.

Prohibiciones dentro de los establecimientos Penitenciarios.

En el texto legal el legislador contempla todo lo que está prohibido realizar dentro

de los recintos carcelarios, entre los cuales voy a mencionar solo los más

importantes:

· Están prohibidas las torturas, maltratos, vejaciones o humillaciones contra los

reclusos

· Toda forma de discriminación entre los reclusos.

· Prohibición absoluta de bebidas alcohólicas y sustancias alucinógenas.


· Prohibición en el establecimiento penitenciario de programas que atenten

contra la moral y las buenas costumbres.

· Prohibición absoluta de que funcionen cantinas, pulperías, ventas o negocios

en poder de los reclusos.

· De los juegos de azar y toda apuesta de dinero o especies en los juegos de

destreza física y mental.

· El personal de vigilancia no puede apelar a la fuerza o a la violencia en el

tratamiento de los reclusos, salvo en los casos en que fuere estrictamente

indispensable para evitar una fuga u otras circunstancias.

· Prohibición al personal penitenciario de exigir, cobrar o recibir de los reclusos,

familiares o amigos, derechos, gratificaciones o regalos de ninguna especie.

3. ¿A QUIÉN LE CORRESPONDE LA ADMINISTRACIÓN CARCELARIA SEGÚN

LA LEY 224-84?

Para un eficiente sistema penitenciario sea desarrollado en protección de todos los

derechos antes mencionado, el estado ha creado varias instituciones, que son las

encargadas de administrar los recintos carcelarios.


a) Dirección General de Prisiones:

A raíz de esta ley el estado dominicano crea la dirección general de prisiones a la

cual le compete el control y la supervisión de las cárceles del país exceptuando las

cárceles de niños, niñas y adolescentes. Este organismo estará bajo la dirección de

la procuraduría general de la Republica.

Establece que la Dirección Nacional de Prisiones es un servicio civil de bienestar,

asistencia y readaptación social. Sus funcionarios serán reclutados entre la

población civil, tendiéndose a la progresiva exclusión de quienes provengan de

instituciones militares y policiales.

b) Comisión de Vigilancia, evaluación y Sanción:

Esta comisión es un organismo colegiado integrado por un Director penal, un

Psiquiatra, un visitador social, con la misión de evaluar el tratamiento de los

reclusos, su adaptación, concesión de permisos y aplicación de sanciones.

Dicho organismo es también una instancia de apelación para las quejas o peticiones

que los reclusos puedan presentar a la dirección del establecimiento.

La existencia de este organismo es de vital importancia para los reclusos por su

carácter de tribunal interno, que está constituido por personas de un roce cotidiano

con ellos ante las cuales pueden hacer sus reclamos.


c) Departamento de vigilancia y tratamiento penitenciario:

La ley 224 también crea el Departamento de vigilancia y tratamiento penitenciario,

que es la policía penitenciaria. La cual se encarga de la supervisión y custodia de

los recintos carcelarios. Este personal enfrenta un alto nivel de exigencia en el

desempeño de sus funciones, particularmente en el ámbito de conductas morales,

ya que este debe constituir un ejemplo para los reclusos a su cargo.

Este es un cuerpo civil, que depende de la Dirección General de prisiones. Y su

personal ira en sustitución de la policía y el Ejército Nacional.

Cada funcionario de la policía penitenciaria deberá ser formado de manera rigurosa,

de acuerdo con la ley, incluyendo una formación acabada en aspectos legales,

reglamentarios y ética profesional.

4. LOS RECINTOS CARCELARIOS SEGÚN LA LEY 224-84

Como mencione anteriormente la finalidad del estado con la aplicación de las penas

privativas de la libertad del individuo es retornarlo a la sociedad como un ente capaz


de cumplir la ley. Pero para poder llegar a este resultado es preciso que se lleve a

cabo un cierto orden en los recintos carcelarios, por lo cual el legislador ha

establecido que el estado debe disponer de diferentes categorías de

establecimientos, conforme a las penas. Y diferentes secciones de acuerdo al sexo,

edad y antecedentes. Y los detenidos preventivos deben estar separados de los

condenados.

La ley establece también que deben existir celdas individuales, y si esto no es

posible entonces deben alojarse siempre un número impar de reclusos siendo

preferible un máximo de tres reclusos por celdas.

En la política penitenciaria establecida por el estado se contempla que es una

obligación fundamental del estado el mantener los recintos carcelarios en las

debidas condiciones de higiene para la conservación y mejoría de la salud física y

mental del recluso. Atendiendo al clima, al volumen de aire y a la ventilación.

Además, en todo recinto carcelario según la ley 224 debe existir un baño y ducha

adecuadas, debe haber un comedor e instalaciones de agua potable, como también


terrenos e instalaciones para la práctica de actividades deportivo-recreativas. Y

deben diseñarse y construirse lavanderías, bibliotecas, cocinas y enfermerías.

Al crear todas estas medidas el legislador piensa que las personas allí recluidas

enfrentan el mismo entorno día y noche, siete días a la semana, durante meses y

años. Su vida entera se desarrolla en ese espacio, por lo que su diseño debe cumplir

las múltiples funciones que para los ciudadanos libres cumple el variado espacio de

la ciudad o el campo.

Es obligación del estado también el proporcionarle al recluso trabajo apropiado a fin

de procurarles una justa remuneración que les permita atender las necesidades de

sus familias y formar un fondo de reservas para su egreso.

Así mismo el estado hará lo que este a su alcance para enseñarle una profesión o

labor que le permita ganarse la vida decorosamente en libertad.


El trabajo del recluso será un medio de tratamiento penitenciario y no un castigo

adicional. Y su objetivo la búsqueda de la rehabilitación del recluso y no un beneficio

pecuniario del estado.

Las Visitas a los Reclusos:

De acuerdo con las políticas del Estado Dominicano, los reclusos tienen derecho a

recibir visitas de sus abogados, de personas relevantes para su protección y

rehabilitación y de sus parientes o amigos de buena reputación.

La visita a los reclusos es el mayor acontecimiento en la vida de un penal; puede

afectar en la vida de una pena; puede afectar tanto la seguridad del mismo, como

el desarrollo de los programas de apoyo a la reinserción, y en la actualidad

constituye además una oportunidad para que los reclusos reciban, de sus familiares

o amigos, alimentos u otros bienes que puedan requerir para su subsistencia.

La frecuencia y duración de las visitas varia de un sistema a otro y depende de la

respectiva realidad cultural, pero se considera en general adecuada una frecuencia

de dos veces por semana y una duración de tres horas.

Respecto a las visitas íntimas o conyugales, debe tenerse presente que la ley 224

de 19884 no señala el derecho de los reclusos a recibir visitas conyugales

reglamentadas; su artículo 36 solo indica que “se podrá autorizar visitas en


departamentos privados cuando el establecimiento lo permita”, por ellos es que a la

hora de ponerse en práctica, el director de cada establecimiento deberá arbitrar las

medidas que corresponda.

Por otra parte, no debe reducirse la visita conyugal, entendida como la visita del o

la cónyuge o pareja estable al recluso o reclusa, que si contribuye a mantener los

lazos familiares, a una mera relación sexual. La visita conyugal, para que cumpla

con sus propósitos, debe constituir una oportunidad de interacción íntima,

confidencial y privada entre los cónyuges; el que exista o no relación sexual es

secundaria.

A este respecto, considerar valida, en el contexto de la prisión, la opinión

relativamente generalizada, según la cual las relaciones sexuales constituyen un

mecanismo fisiológico por el que el individuo, además de obtener una gratificación

inmediata, disminuye los niveles de tensión física y emocional.

Esa lógica puede llevar a la legitimación del comercio sexual al interior de las

prisiones, autorizando explícita o implícitamente el ingreso de prostitutas lo cual,

además de estar expresamente prohibido en el Art. 35 de la ley 224-84 ( que solo

autoriza el ingreso de personas de buena reputación), constituye con mucha

probabilidad un mecanismo de ingreso de sustancias prohibidas, de importación o


exportación de enfermedades de transmisión sexual y un aumento de la

oportunidades de corrupción.

Trabajo de los Reclusos:

De acuerdo a la política del estado dominicano el trabajo del recluso no es un

castigo, sino un medio para preparar su reinserción social, para ayudar a su familia

mientras dura la reclusión y para mejorar las condiciones de su permanencia en

prisión.

El tipo de trabajo que el estado privilegia para los reclusos es el trabajo productivo,

aquel cuyo resultado es un bien o servicio que efectivamente tiene demanda en el

mercado.

Al interior del establecimiento penal ese trabajo debe desarrollarse en las mismas

condiciones en que se lleva a cabo en el medio libre, incluyendo remuneraciones,

seguridad industrial, previsión, control de calidad y otros.

Una población penal ocupada, finalmente, es más fácil y segura de manejar que

una en estado de ocio permanente; es por ello que se debe incentivar no solo el
trabajo de los reclusos, sino también toda otra actividad que signifique un uso

edificante del tiempo de reclusión.

Tratándose de reclusos de probada buena conducta y que estén en calidad de

condenados, se podrá autorizar salidas de grupos de ellos, con la adecuada

custodia, para realizar trabajos remunerados por el ayuntamiento, por empresarios

privados o por organizaciones sin fines de lucro.

El trabajo de los reclusos debe cumplir básicamente tres finalidades, de similar

importancia relativa; prepararlos para ganarse la vida en forma honrada a su egreso

del penal, permitirles obtener ingresos para mejorar las condiciones de vida de sus

familiares y las suyas propias, y proporcionarles una actividad que contribuya al

orden y tranquilidad cotidiana.

La ley 224 establece la forma en que se distribuyan los ingresos de los reclusos,

agregando a los anteriores un 10% para contribuir a los gastos de permanencia en

el establecimiento, permitiendo además que en casos calificados se aumente a un

30% el fondo de uso personal.

La vida religiosa:
Es política del Estado Dominicano permitir y facilitar el libre ejercicio del derecho a

la libertad de culto proclamada por la constitución de la Republica.

La administración penitenciaria debe permitir la entrada de sacerdotes, ministros o

pastores de las diferentes denominaciones religiosas a los establecimientos

penales.

Al interior de cada establecimiento penal deberá existir un recinto que podrá ser

utilizado como lugar de culto por las diferentes religiones; para ello, ese recinto solo

estará provisto de los elementos comunes a todas ellas, debiendo cada religión

alhajarlo con sus respectivos ornamentos e imágenes en cada ocasión en que lo

utilice.

Por otra parte, quienes practican regularmente una religión en prisión suelen

mostrar un mejor comportamiento que los demás reclusos. Por esas rezones,

además del imperativo constitucional, la practica de las religiones debe no solo

permitirse sino reforzarse.

La dirección del establecimiento, finalmente, deberá permanentemente equilibrar la

realización de actividades de culto con otras que puedan tener igual o mayor
urgencia o relevancia, como pueden serlo las de instrucción o las actividades

laborales.

Sanidad:

Es política del Estado Dominicano otorgar a las personas recluidas una atención en

salud adecuada a sus necesidades, de tal suerte que la permanencia en prisión no

afecte su estado general de salud, tanto en los aspectos médicos como dentales.

A su llegada al establecimiento penal, cada recluso será objeto de un examen

diagnóstico, destinado a establecer su estado de salud general y sus eventuales

necesidades de atención o tratamiento médico, con especial atención a las

enfermedades transmisibles.

Para el cumplimiento de estas políticas y algunas otras más que por el hecho de no

mencionarlas no carecen de importancia, el estado se compromete que en cada

establecimiento penal deberá haber por lo menos una enfermería dotada de los

recursos humanos, materiales y técnicos necesarios para atender emergencias

penitenciarias, especialmente traumatismos y enfermedades infectocontagiosas.


Los reclusos que presenten enfermedades infectocontagiosas deberán ser aislados

del resto de la población penal, si ellos significan un riesgo de contagio.

En el chequeo inicial al ingreso del estado de salud de los reclusos, se deberá llevar

a cabo con el objeto de delimitar las responsabilidades en caso de que los reclusos

lleguen golpeados o heridos a su ingreso al penal, con el fin de prestarles la atención

médica o sanitaria que puedan requerir en forma más o menos inmediata, para

separar o segregar a reclusos con necesidades especiales (enfermedades

infectocontagiosas, subprograma SIDA).

Las funciones del área de salud en un establecimiento penal son las siguientes:

-El mantenimiento del penal en condiciones de higiene ambiental que sean dignas

y aceptables y que permitan prevenir enfermedades o epidemias.

-La atención regular de salud a quienes la requieran (enfermedades y prestaciones

normales o habituales, tanto medicas como dentales)

-La atención de urgencia en emergencias, sean estas penitenciarias o no.


-La organización, operación y control de un sistema de derivación a hospitales

externos cuando sea necesario (diagnóstico y pronostico, incluyendo una primera

evaluación de las medidas de seguridad necesarias.

6. DESCRIPCIÓN DEL SISTEMA CARCELARIO

Al entrar en la descripción del sistema carcelario actual, parecería que la ley 224

describe el régimen penitenciario de otro país, puesto que la crisis carcelaria que

nos arropa abarca todos los puntos ya anteriormente abordados, nuestra

insuficiencia administrativa en materia carcelaria va desde la violación del principal

de los derechos, hasta el deterioro absoluto de los servicios básicos y reglas

mínimas de higiene. Por lo que me parece apropiado citar en este punto al Dr.

Guillermo Moreno, que se refiere en este aspecto de la siguiente manera: “las

cárceles Dominicanas no son más que un depósito de seres humanos a la espera

de que el ineficiente aparto judicial penal tenga a bien decidir su suerte”.

Esta definición me parece la más atinada y apropiada para describir en pocas

palabras la realidad por la que atravesamos los dominicanos.


Conviene Precisar que la gran mayoría de las cárceles fueron construidas en la

década de los 40 y según la Dirección General de Prisiones “Casi el 100% de las

cárceles presenta serias deficiencias en los sistemas sanitarios, eléctricos y de agua

potable”.

Todo esto se agrava con las estadísticas que prueban que la población carcelaria

está por encima de la capacidad de los establecimientos, lo que trae como resultado

un constante crecimiento de los ya limitados recursos existentes y convierte a las

cárceles en “espacios físicos regidos por la ley del más fuerte”.

Pero como si todo esto no fuera suficiente, viene la agravante de la violación de los

derechos de los reclusos por los guardias y administradores penitenciarios, los

cuales someten a los presos a tortura, tratos inhumanos y degradante, completando

así el “combo” perfecto para denominar las cárceles dominicanas como verdaderos

Infiernos terrestres.

RÉGIMEN DISCIPLINARIO EN LOS CENTROS PENITENCIARIO.

Las Reglas Mínimas para el tratamiento de los reclusos señalan, a este punto, que

la conducta que constituyen una infracción disciplinaria y el carácter y la duración


de las sanciones disciplinarias que se pueden aplicar deberán ser establecidas por

la ley o por reglamentos de la autoridad administrativa competente.

Las Reglas Mínimas también señalan que las penas corporales, encierro en celda

oscura, así como toda sanción cruel, inhumana o degradante son absolutamente

prohibidas como sanción disciplinaria. Pero lamentablemente esto es demasiado

sofisticado para las autoridades NO penitenciaria que custodian las cárceles

dominicanas, carentes de instrucción y todo tipo de preparación, por consiguientes

incapaces de llevar una política adecuada para la reinserción del recluso a la

sociedad.

En una visita realizada a la cárcel La Victoria, se pudo observar que, por ejemplo,

la celda de castigo se encuentra en condiciones de insalubridad tales como

humedad, oscuridad y sin ventilación.

Pero esto no es realmente lo preocupante de este acápite, sino que los guardias y

los administradores de las cárceles cometen a diario actos de extrema violencia

contra las personas allí recluidas. Tales actos van desde simples “batazos” para así

lograr una “más efectiva interrogación” hasta proporcionarles armas blancas a


alguno reos para que acaben con otros por la razón de que “para que la comida

(que tiene un costo de $3.12 por día por recluso) rinda más.

Estos reclusos, condenados o no, menores o adultos, enfermos o sanos, nacionales

o extranjero reciben de las autoridades, que deben ser sus principales protectoras

y colaboradoras, tratos inhumanos, tales como torturas y castigos indignos y muy

crueles. Convirtiendo en “Victimas a los que ingresan a las cárceles como

victimarios” G.M.

Hay organizaciones no gubernamentales que han puesto en marcha campañas

sobre los derechos de las personas detenidas, donde se recogían las Reglas

Mínimas para el tratamiento de los reclusos de las Naciones Unidas, la Constitución

de la Republica y la ley 224, la cuales indica la obligación de respetar la integridad

física, mental y moral del detenido.

CONCLUSIÓN SOBRE ALGUNAS SUGERENCIAS PARA UN MEJORAMIENTO

EN LA PROBLEMÁTICA CARCELARIA.

El gran problema dominicano, radica no es en las cárceles como forma de control,

sino que, la política que el Estado plantea, y lo que se lleva a cabo en la práctica

son hasta cierto punto, dos caras de una misma moneda.


Es porque lo que la ley dice expresamente que se debe hacer, en la práctica no se

hace, y lo que no se debe hacer, la autoridad se esmera en hacerlo. Esto es algo

en cierta medida irónico, es como si en teoría es La Política Penitenciaria y en la

práctica La Anti-política.

Yo con esto no quiero decir que privar a las personas de su libertad este mal, todo

lo contrario, es preciso que se persiga y se encarcele a los violadores de las leyes

penales para la tranquilidad y seguridad de todos, pero que esto no implique que a

estas personas no se les respete su dignidad y sus derechos más fundamentales.

Para que la privación de la libertad sea procedente se deben observar varios puntos:

· Que la privación de la libertad emane exclusivamente de un funcionario

competente.

· Que se produzca respetando los plazos y formalidades de la ley.

· Que se respeten los presupuestos de la ley, esto es, que la prisión preventiva

se produzca sobre la existencia de indicios coherentes y ciertos, que

razonablemente le hagan sospechoso de la violación de la ley penal.


· Que la prisión preventiva se prolongue por el tiempo mínimo razonable para

el procedimiento judicial, que, a nuestro juicio, en lo criminal, no debe exceder los 6

meses. Si esto se logra el porcentaje de presos preventivos no superaría un 40%.

· Que la condena debe siempre fundarse en pruebas incontrastables.

· Que la única opción del juez frente al que resulte culpable o responsable

penalmente no debe ser la privación de la libertad, y explore otras opciones como

el perdón condicional de la pena, según el caso.

Otro problema que debe ser resuelto cuanto antes, es el hacinamiento de los presos

y las condiciones infrahumanas en que se encuentran los recintos carcelarios. Por

eso debe crearse un plan estratégico para el desarrollo de una verdadera

infraestructura carcelaria suponiendo la construcción o remodelación, según el

caso, de por lo menos un penitenciario para condenados por cada Departamento

Judicial y una cárcel para presos preventivos por cada Distrito Judicial.

Y esto es, porque tiene una incidencia muy negativa en nuestro país, la cantidad de

presos preventivos que se encuentran en las cárceles dominicanas. “El porcentaje

de presos preventivos es directamente proporcional al tiempo que dura el aparato

judicial penal en establecer la condena o descargo, desde el momento de su

apresamiento”.
Por todo esto, es de vital importancia hacer que la administración de justicia, realice

su labor de manera eficiente, reduciendo considerablemente el tiempo de prisión

preventiva.

También es necesario que el Ministerio Publico, en coordinación con la Dirección

de Prisiones cree mecanismos gerenciales que permita:

· Elaborar un record Judicial con los nombres, apellidos, fotos, huellas,

violación, jurisdicción apoderada, fecha de detención o condena.

· Llevar un control estricto por cárcel de todo quien guarda prisión, alimentando

una data diariamente de todo quien ingresa o egresa, indicando una u otra causa.

· Identificar todos los presos que están fuera de su jurisdicción. Con los

preventivos iniciar un proceso de traslado al distrito judicial donde se conoce su

expediente, tomando iniciativas para el conocimiento del fondo del expediente,

según el caso.

· Desarrollar un plan concreto de agilización del conocimiento de los

expedientes con presos preventivos que llevan más tiempo, viviendo de atrás hacia

el presente.
· Adoptar medidas para que la falta de autobuses, o la falta de esposas o de

custodia o que el preso en una cárcel del interior no pudo pagar su traslado, no siga

siendo la excusa perfecta para no presentar al preso ante el juez, y con ello evitar

el aplazamiento de los expedientes. Por igual hay que evitar la tardanza en la

llegada de los presos a los juzgados y las cámaras.

Todo lo antes descrito continuara siendo igual, y no pasara de ser un simple papel

en blanco, con el sueño y la ilusión de todos, si no se lleva a cabo lo que sería una

verdadera política penitenciaria.

Su necesidad es de vital importancia, ya que con una verdadera política se

permitiría, no solo que las violaciones y atropellos cesen, sino que se podría por fin

hablar de un resultado en el recluso reinsertándolo a la sociedad como un ente

superado y productivo.