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El Colmo: so Pretexto de Ampliar Horario, Cobrarán Comidas Cautivas

Micaela Encino tiene 3 hijos en escuelas gubernamentales de educación básica: Karla, en


la primaria “Benito Juárez” de San Gabriel Cuauhtla, y dos niños en la secundaria técnica
36 de La Joya, por los que fue obligada a pagar en conjunto unos 2 mil pesos, a modo de
“cooperación” obligatoria para que sus hijos fueran inscritos durante el ciclo escolar que
arrancó este día en Tlaxcala y todo el país.
Micaela ajustó como Dios le dio a entender el exiguo gasto familiar ahorrando algo en
alimentación, pospuso el pago de deudas y hasta pidió prestado para lograr que sus niños
fueran recibidos en escuelas que teórica (constitucionalmente) debieran ser gratuitas.
Inocencia Olarte sólo tiene una hija inscrita en la secundaria 32, Rosa María, y tal vez por
ello le cargaron la mano, pues fue obligada a pagar la friolera de 800 pesos para permitir
a la adolescente proseguir sus estudios.
Todos los padres de familia entrevistados por Código Tlaxcala en las calles de la capital al
finalizar la primera jornada del nuevo ciclo, coincidieron en la existencia de dichos cobros
simulados eufemísticamente como “cooperaciones”.
“Yo creo que no los dejarían entrar a la escuela si no pagamos”, opinaron al unísono el
padre Luis David García y la madre Concepción Sanjuanpa.
Esta joven pagó 500 pesos en la escuela “Educación y Patria” por el primer día de
escuela de la encantadora Jenifer. En cambio, allí mismo le cobraron aún más a
Leodigana Bautista, 660 pesos, por otra orgullosa debutante escolar, Paola Celeste.
Leodigana fue una de las pocas que pudieron comprar los tres uniformes uniforme nuevos
que exigen las autoridades escolares, generalmente en lugares recomendadas por estas
cuando no contratados directamente por directores, profesores y –a veces- hasta las
politizadas sociedades de padres. Se gastó en ropa 1,500 pesos.
En otra primaria del centro, la “Salamanca”, el cobro por “cooperación” fue asimismo de
500 pesillos según los padres Luis David (por su Mayra) y Nicolás Raveles (por Eylen).
Y podría haber más.
Trascendió que, tras ampliarse los horarios en algunas escuelas hasta las 16:00 horas, y
viéndose obligados los niños a comer allí, ya existe un proyecto de vender comida a los
pequeños consumidores cautivos, tentativamente por entre 11.50 y 15 pesos diarios cada
uno, según versiones no confirmadas aún.
Paradójicamente, este lunes de inicio de clases, las autoridades pusieron la nota negativa
al incumplir su promesa de entregar hoy mismo los libros de texto “gratuitos”. En otras
palabras, ya cobraron pero no hicieron lo suyo.
La cereza del pastel la anticiparon ayer mediante un comunicado de la coordinación de
prensa (CGIRP) del gobierno de Mariano González Zarur, al anunciar que la inauguración
formal de los cursos será hasta el próximo jueves, en una escuela remota de Tlaxco.
En otras palabras, los niños tlaxcaltecas asistirán a las escuelas sin los pesados libros
durante tres días (poco más de 1 por ciento del ciclo escolar 2012-2013)