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Guía

para la Interpretación de Análisis de agua para


riego

Tabla de contenido
I. Valores normales de un agua de riego ................................................................ 2
II. Conductividad eléctrica ........................................................................................ 4
III. Restricciones en el uso del agua para riego .................................................... 5
a) Salinidad .......................................................................................................................... 7
b) Infiltración ........................................................................................................................ 7
c) Toxicidad de iones específicos .................................................................................... 8
Sodio ......................................................................................................................................... 8
Cloro ......................................................................................................................................... 8
Boro .......................................................................................................................................... 8
pH .............................................................................................................................................. 9

Un agua será de buena calidad para el riego agrícola cuando, cumpliendo
con sus funciones básicas hacia la planta de manera que garantice un
rendimiento óptimo, no produzca efectos perjudiciales al suelo.

La calidad del agua para el riego por tanto está ligada a la terna suelo-agua-
planta, porque, además de considerar el efecto sobre la nutrición de la planta,
se debe de considerar el efecto que la calidad del agua produce en el
equilibrio del suelo.
Los parámetros que un agua debe de reunir y los valores normales que debe
de tener se obtienen de los numerosos estudios FAO sobre riego y drenaje,
estudios que por otra parte están en continua revisión.

I. Valores normales de un agua de riego


A continuación se da una tabla con los valores normales que debe de
proporcionar un análisis de agua para poder proceder a su evaluación para
su uso como agua de riego.
Tabla 1 “Valores considerados normales de un análisis de aguas para riego”
II. Conductividad eléctrica
La conductividad eléctrica del agua (CEa) es una medida indirecta de la
concentración de sales de una solución, basada en el hecho de que, si bien
el agua pura es mala conductora de la electricidad a las sales les sucede lo
contrario.

“La conductividad eléctrica es proporcional al contenido total de sales


disueltas en el agua”.

La unidad de conductividad más usada en análisis de aguas era el mmho/cm


(milimho por centímetro); sin embargo, por acuerdo general pasó a
denominarse Siemens (S) en el sistema internacional de unidades de
medida. La equivalencia entre ambas es:
1 mmho/cm = 1 dS/m (un milimho por centímetro equivale a un deciSiemens
por metro)
Los análisis de aguas proporcionan el contenido o concentración de cada ión
en las muestras de agua que llevamos a analizar. Pero un obstáculo para la
correcta interpretación de los análisis de aguas está en que los laboratorios
frecuentemente proporcionan las medidas en diferentes unidades.

La concentración de iones puede darse en los análisis en varias unidades. La


relación entre partes por millón (ppm), miligramos por litro (mg/l) y gramos por
litro (g/l) es sencilla:

• 1 ppm = 1 mg/l = 0,001 g/l


• 1 mg/l = 0,00156 dS/m
• 1g/l = 1,56 dS/m
En cuanto a miliequivalentes por litro (meq/l) se recuerda que se determinan
dividiendo los mg/l entre el peso equivalente del ión correspondiente:

meq/l = mg/l (ppm) / Peq

En la tabla siguiente se recogen los iones estándar del agua de riego con sus
Peq
Tabla 2 “Iones más comunes en el agua de riego con sus pesos
equivalentes”

III. Restricciones en el uso del agua para riego


Las directrices para valorar la utilización de un agua para el riego pretenden
dar tan solo una primera orientación, habiendo de observar los síntomas que
en las plantas nos indiquen una determinada reacción ante las sales. Con
respecto al suelo, habrá que realizar análisis periódicos que nos permitan
controlar la evolución del contenido en sales en el tiempo.

En la siguiente tabla se dan una serie de restricciones del agua de riego


según la concentración de algunos de sus componentes.
Tabla 3 “Restricción en el uso de agua de riego según su composición”
Con estas directrices se pretende cubrir la mayor parte de las condiciones
que se suelen presentar en la agricultura de regadío.

Se presentan tres grados de restricciones: ninguna, ligera o


moderada y alta. Interpretemos a continuación las deficiencias en relación
con la tabla 3.

a) Salinidad
Las sales presentes en el agua o en el suelo reducen la disponibilidad de
agua para el cultivo, provocan un estado de marchitamiento y afectan por
tanto a los rendimientos.

A partir de 0,7 dS/m de CEa se produce riesgo para los cultivos más sensibles
a las sales.

Respecto al Total de Sólidos Disueltos (TSD) comentar que este parámetro


se utiliza para estimar la concentración de sales disueltas en el agua cuando
no se dispone de conductímetro. La concentración de sales en la mayor parte
de las aguas de riego es menor de 200 mg/l, si bien en aguas
subterráneas este valor puede ser más alto.

b) Infiltración
Un contenido relativamente alto de sodio o relativamente bajo de calcio en el
agua o en el suelo reduce la velocidad a la cual el agua de riego se infiltra,
hasta el extremo de, en situaciones graves, no poder abastecer al cultivo de
manera adecuada.

Los problemas más frecuentes relacionados con una baja infiltración suelen
producirse cuando el sodio se incorpora al suelo y deteriora su estructura.
Los agregados del suelo se dispersan en partículas pequeñas que taponan o
sellan los poros y evitan que el agua pueda circular e infiltrarse con facilidad.
El suelo adquiere un aspecto pulverulento y disforme, perdiendo rápidamente
su permeabilidad. El efecto contrario lo produce el calcio y el magnesio, por
lo que para evaluar realmente el problema que puede generar un exceso de
sodio hay que conocer también la cantidad de calcio y magnesio que hay en
el suelo.

El parámetro utilizado para determinar el riesgo que supone el sodio es el


RAS (Relación de Adsorción de Sodio). Esta medida indica la cantidad de
sodio en el agua de riego en relación con los cationes calcio y magnesio. El
calcio y el magnesio tienden a contrarrestar como hemos comentado el efecto
negativo de sodio.

A menudo la adición de yeso al suelo mejora la infiltración del mismo.

La combinación de la salinidad (CEa) y la alcalinidad o sodicidad (RAS) del


agua de riego determina la estabilidad estructural de los suelos.

c) Toxicidad de iones específicos


Algunas sales, cuando se acumulan en cantidad suficiente, resultan tóxicas
para los cultivos u ocasionan desequilibrios en la absorción de nutrientes.
Veamos a continuación las principales.

Sodio

Para la mayoría de las plantas cultivadas no se ha demostrado que el sodio


(Na+) sea esencial. Los síntomas de toxicidad del sodio en las hojas son
manchas necróticas de color pardo.

El efecto perjudicial del sodio sobre los cultivos es, en la mayoría de los casos,
indirecto, debido a la influencia negativa que tiene este catión sobre la
estructura del suelo como ya ha sido comentado.

Cloro

El cloro es uno de los elementos que más abundan en el agua de riego. Éste
aparece como anión cloruro (Cl-). El cloruro es indispensable para el
desarrollo de la planta pero cuando su concentración es muy alta, el cloruro
puede convertirse en un elemento tóxico.

El cloruro se concentra sobre todo en las hojas. Los daños por exceso de
concentración de cloro produce principalmente necrosis en la punta de las
hojas, caída de flores, frutos y hojas y reducción del crecimiento de la planta.

Boro
El boro es un elemento esencial para el desarrollo de las plantas. Sin
embargo la diferencia entre la concentración requerida por la planta (0,3-0,5
ppm) y la toxicidad (0,6-1,0 ppm en la mayoría de las plantas cultivadas) es
muy pequeña, por lo que se debe tener especial cuidado con este elemento.
Los síntomas de toxicidad se presentan generalmente como zonas
amarillentas en las hojas, parecidas a quemaduras, partiendo de las puntas
y difundiéndose hacia la base.

pH

Cuando el suelo presenta una alta concentración de iones hidrógeno [H+], se


considera ácido y cuando presenta una baja concentración se considera
básico.

El valor del pH de un suelo suele oscilar entre 4 y 9. Los suelos que menos
problemas dan para los cultivos son los de pH comprendido entre 6,0 y 7,5,
ya que los nutrientes de las plantas en general presentan su máxima
solubilidad en este intervalo. A medida que el valor del pH se aparta de dicho
intervalo pueden presentarse los problemas de asimilación de nutrientes.

El agua con un pH inferior a 7 se considera ácida (tiene una mayor


concentración de iones H+). Con un pH igual a 7 sería neutra y con pH
superior a 7 básica (tiene una menor concentración de iones H+). La medida
del pH depende también de la relación suelo/agua, ya que al aumentar la
cantidad de pH del agua aumenta el pH del suelo.

Fuente: igua.es

PDF generado por infoagronomo.net