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ÁLBUM DE SEÑORITAS DE JUANA MANSO

PERIODISMO Y FRUSTRACIÓN PARA UN PROYECTO DOMÉSTICO

DE FUNDAR UNA NACIÓN

EÑORITAS DE J UANA M ANSO P ERIODISMO Y FRUSTRACI Ó N PARA UN PROYECTO ‘

LELIA AREA es Doctora en Letras (UBA) y Profesora y Licenciada en Letras (UNR). Sus áreas de interés académico y de investigación son las miradas de género y la escenografía de lo familiar en la Literatura Argentina Siglos XIX y XX. Es Profesora Adjunta por concurso de la Cátedra de Análisis del Texto, Escuela de Letras, Facultad de Humanidades y Artes así como Profesora Titular de Gramática Teatral y Literatura Dramática de la Escuela Provincial de Teatro y Títeres de Rosario y Coordinadora de Intercambio Académico de la Fundación del Gran Rosario. Asimismo, es Coordinadora Académica de la Carrera de Postítulo de Actualización en las Artes Escénicas, Dirección Provincial de Enseñanza Artística, Ministerio de Educación Provincia de Santa Fe y Coordinadora de Intercambio de Académico, Subsede UNR Cátedra UNESCO para el Mejoramiento de la calidad y Equidad de la Educación en América Latina con base en la lectura y escritura. Por otra parte, se desempeña como Profesora Titular Permanente, en la Maestría de Análisis del Discurso, Facultad de Filosofía y Letras, UBA y es Profesora Titular Permanente, Carrera de Especialización en Literatura Hispanoamericana, Universidad Nacional del Comahue. Ha sido profeso- ra invitada como conferencista y dictante de seminarios de su especialidad en las universidades de Copenhague, Aalborg, Odense, Aarhus (Dinamar- ca), Pittsburgh y The Ohio State University (USA), Ottawa y Montreal (Canadá) y Lille3, (Francia). Es autora de numerosos artículos y ediciones nacionales y extranje- ras en torno a la relación ficción / política en la literatura y cultura argentina y latinoamericana del siglo XIX.

LELIA AREA

Álbum de Señoritas de Juana Manso

Periodismo y frustración para un proyecto ‘doméstico’ de fundar una nación

Álbum de Señoritas de Juana Manso Periodismo y frustración para un proyecto ‘doméstico’ de fundar una
Álbum de Señoritas de Juana Manso Periodismo y frustración para un proyecto ‘doméstico’ de fundar una

Colección ARCHIVOS

Area, Lelia Albúm de señoritas de Juan Manso : periodismo y frustración para un proyecto doméstico de fundar una nación. – 1° ed. – Buenos Aires : Feminaria, 2005. 88 p. ; 20x14 cm

ISBN 987-21999-0-6

1. Estudio Literario. I. Título CDD 801.95

Diagramación de tapa:

© 2005

I. Título CDD 801.95 Diagramación de tapa: © 2005 feminaria@fibertel.com.ar © 2005 Lelia Area
I. Título CDD 801.95 Diagramación de tapa: © 2005 feminaria@fibertel.com.ar © 2005 Lelia Area

feminaria@fibertel.com.ar

© 2005 Lelia Area

larea@citynet.net.ar Buenos Aires, República Argentina Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723 Impreso en la Argentina - Printed in Argentina

Introducción

Uno puede juzgar el grado de civilización de una nación a través de la posición social de sus mujeres. D. F. Sarmiento

La Manso, a quien apenas conocí fue el único hombre en tres o cuatro millones de habitantes en Chile y la Argentina que comprendiese mi obra de educación y que inspirándose en mi pensamiento, pusiese el hombro al edificio que veía desplomarse. ¿Era una mujer? (s/m) Domingo F. Sarmiento

Las dos citas de Sarmiento que encabezan este trabajo han sido privilegiadas con la aviesa intención de dibujar los bordes del paradigma de contradicciones que caracterizó el mapa cultural en el que Juana Paula Manso de Noronha (1818-1875) instala su proyecto de publicar el periódico Álbum de Señoritas. Periódico de Literatura, Modas, Bellas Artes y Teatros en los inicios del año 1854. En este sentido, entiendo por mapa a esa seriaficción que representa un paisaje intelectual particular desde un, no menos, particular punto de vista. Situada Manso en el Buenos Aires pos- Caseros y dando con ello fin a la proscripción que protagonizara junto a su familia durante el rosismo, con escasos recursos, separada de su marido y teniendo a cargo a sus dos hijas pequeñas, 1 su tarea consistirá en llevar a cabo la edición del Álbum. Esta propuesta tenía como antecedente el O Jornal das Senhoras. Modas, Litteratura, Bellas Artes, Theatros e Critica (1852-1854), 2 publicación que la contó como redactora durante los primeros seis

meses de esa revista cultural en la ciudad de Río de Janeiro donde vivió la última etapa de su exilio, casada aún con el violinista portugués F. S. Noronha. 3 Una vez en nuestro país destinará a sus compatriotas mujeres, el semanario Álbum de Señoritas el que aparece, no obstante, durante tan sólo las ocho primeras semanas del año 1854, período suficiente para demostrar a esa incansable mujer que su empresa había fracasado al perder todos sus suscriptores como reacción a los tonos y temas que pusiese en escena. Su proyecto de reforma en el Buenos Aires de 1854 perseguía el objetivo de actualizar el campo de conocimiento de las mujeres rioplatenses al mismo tiempo que pretendía lograr un modo de susbsitencia a través de la venta del periódico. Como uno de los tantos emblemas político-literarios que Sarmiento supiera acuñar, es mi intención hacer jugar, en clave oximorónica 4 si se me permite utilizar un neologismo un tanto salvaje, los acápites mencionados con el objeto de exponer la controvertida escena pública que tanto periodista como periódico revelan. En este sentido no deja de ser altamente llamativo que, cuando el escritor sanjuanino décadas más tardeelogia el compromiso intelectual de la Manso siente que deba modalizar a

éste con un cambio genérico, con el solo fin de poder dar con el tono que ella supo desatar en su época. De este modo, La Manso fue el

encarnó las contradicciones irreconciliables

único hombre que

de esta doble pertenencia genérica pagando, en una difícil trayectoria de obstáculos, los costos que una subversión de tal tipo implica. 5 En mi trabajo parto del presupuesto siguiente: escribir sobre el pasado no es simplemente decirlo sino que es igualmente

producirlo dado que todo texto histórico participa de la experiencia de lo visto-percibido-comunicable sobre los dos planos simultáneos

y enclavados de un presente que se hace pasado y de un pasado

que es rehecho. En este marco, los procesos de representación

simbólica que integran la cultura son complejos y contradictorios y

el diseño que visualizamos hoy es, en realidad, el producto de una

larga trama narrativa producida como relato de la historia. 6 La perspectiva del estudio del discurso histórico como operación a la

vez arqueológica y taxonómica, es una violencia sobre la empiria histórica, un ejercicio del poder interpretativo, un proceso de selección donde la subjetividad se apoya en las coartadas narra- tivas ya codificadas que teatralizan los sucesos con arreglos a modelos que definen y legitiman la hegemonía discursiva. Es también un sistema de preferencias, de otorgamiento y silenciamiento de voces que eleva o desplaza actores y proyectos sociales, delimita los espacios de lo privado y lo público, y opera como un proceso de producción de significados donde el criterio de pertinen-

cia o relevancia histórica releva al oscuro nivel de la cotidianeidad

o del olvido los pequeñosrelatos o seres la intrahistoriaque

constituyen el basamento anónimo de la epicidad. 7 Sabemos entonces que, cuando una narración se enuncia como historia, nos encontramos con una operación que cuenta una cosa para decir otra, que no tiene un lugar propio porque el saber histórico es lo legendario. Mezcla de ciencia y de ficción, podría pensarse como esa zona discursiva donde se dibuja el espacio,

mientras se introduce el tiempo. 8 El interés en conocer esta historia surge del hecho de que ella pueda ayudarnos a interpretar mejor las claves de la cultura en la que estamos inmersos y en la que participamos. En una década en la que los movimientos de mujeres han avanzado de modo significativo en nuestro país y en nuestro continente, el tema del género, entendido como construcción cultural en torno a una diferencia biológico-sexual, se convierte cada vez más en una perspectiva a incorporar en la investigación y en la vida cotidiana. Es esta una reflexión que pone sobre el tapete

el tema de la reivindicación del derecho de las mujeres a la voz y

a la representación que, en última instancia, es su derecho a ser activas participantes en la producción de la cultura.

I

Prefigurar una patria es soñar un espacio y sus límites; ello no

siempre (o no sólo) consiste en un espacio físico concreto, sino que es mucho más que eso: es imaginar una geografía cuyos accidentes asignan lugares, separan y jerarquizan posiciones mientras exclu- yen del mapa territorios no deseados. No debemos olvidar que este mapa es el mapa de una ideología y que en toda cultura nacional coexisten y pugnan, a nivel del discurso social, mapas diferentes. Según Marc Angenot, en el discurso social, existe una cierta hegemonía transdiscursiva que tiende a homogeneizar las prácti- cas, a imponer las temáticas comunes, a arbitrar entre los géneros

y los sectores. Dicho de otra forma, la contemporaneidad de los

discursos sociales debería ser percibida como una realidad com- pleja y parcialmente heterogénea, donde se inscribe la historia misma de los discursos particulares, su relativa autonomía, sus

tradiciones propias y su ritmo de evolución. En otros términos, el discurso social es visto como una yuxtaposición de campos discursivos, de lenguajes marcados y de finalidades establecidas

y reconocidas, donde un tráfico más o menos oculto hace circular

los paradigmas mayores de una hegemonía dada. 9 Dado que los espacios arriba mencionados no son necesa- riamentefísicos, un determinado paisaje, una determinada topo- grafía, pueden constituirse en metáfora de una cierta identidad colectiva en un momento preciso; de este modo, ellos coexisten en nuestro imaginario a la manera de distintos escenarios y protago- nistas. Así, entre nostalgias y utopías cada época va construyendo diferentes mapas de la patria ya que toda composición de cartografíases, 10 por supuesto, una cuestión política. Si nos ubicamos, explícitamente, en el siglo XIX vemos que

será el Estado nacional quien le de al país, a las múltiples nacionesque coyuntural y bélicamente convivían en esos territorios, un dibujo de sus fronteras. El Estado crea el mapa y el mapa crea la nación. Cuando las fronteras son delimitadas, los sentidos y, por tanto las identidades, serán finalmente normalizadas. Es precisa- mente en este contexto que Benedict Anderson considera a la nación como una comunidad imaginada políticamente; es imagina- da afirma Andersonporque los miembros hasta de las naciones más pequeñas nunca conocerán a sus pares, ni los verán o hasta oirán sobre ellos y sin embargo en su pensamiento vive la imagen de su comunión. 11 Por otra parte y del mismo modo que podemos imaginar a la nación, como representada por una geografía, sea esta rural, urbana, o con aspectos más específicos de estos paisajes, también podemos representarla desde una perspectiva de género, entendida como afirmáramos anteriormente, como la construcción social que realiza cada cultura sobre la base de una diferencia biológico-sexual. En este sentido, también existe un mapa de los géneros 12 y este mapa tiene su historia porque cada cultura ha variado sus versiones sobre qué es lo masculino y qué es lo femenino y cuáles son sus relaciones o superposiciones, sus jerarquizaciones o dependen- cias; en definitiva: cuáles son sus espacios y qué lugar ocupan en las instancias fundacionales de la nación. 13 Es por todo ello que distintas retóricas contestarán esta pregunta a lo largo de la historia; ellas son retóricas que debaten entre sí, disputándose el derecho a representar la nación, o mejor dicho, a construirla. Precisamente es en este punto que desearía insistir sobre una marca que iré retomando a lo largo de este análisis: en el caso de Juana Manso, veremos que su retórica tuvo el poder de fascinar por la brusquedad y la fuerza de la palabra publicística; sin embargo, esa palabra dura, fuerte, sin ornatos, estuvo en boca de esa mujercondenada al fracaso.

II

Que después de una ausencia de veinte años, al volver a mi país natal encuentre lo que iria á conocer por vez primera. El lar Patrio! ese bienestar que solo conozco por las descripciones de Lamartine, por los cantos del Child

Harold de Byron

si en vez de

simpatias me volviesen indiferencia, si en vez de herma- nos hallase enemigos, ¿qué haria? Alzar el bordon del peregrino e ir á buscar una Patria en

alguna parte del mundo, donde la inteligencia de la muger no sea un delito». (Ultimo dia del año y año nuevo, Álbum de Señoritas, Nº 1, 1/1/1854, p. 2)

si así no fuese

Como hemos expuesto más arriba, el diseño y configuración de cartografías imaginarias ponen en escena espacios culturales donde modalidades discursivas abren (y se abren a) una multipli- cidad de recorridos genéricos al mismo tiempo que permiten atravesar los modos de decir de una época. En este sentido, la noción de espacios cartográficos siempre implica una específica topografía epistémica: un paisaje, una forma de conocer o de decir. 14 En función de lo que viniéramos proponiendo hasta el momento, me interesa hacer jugar el periódico Álbum de Señoritas de Juana Manso como un mapa de los modos de decir los que indiscutiblemente ponen en funcionamiento tanto los modos de narrar cuanto los modos de leerde una de las más controvertidas mujeres argentinas del siglo XIX Es necesario recordar aquí que, en el siglo XIX, la contribución

femenina a la cultura impresa se vio significativamente potenciada por las revistas literarias y los periódicos, una forma sugestiva para las mujeres de entrar en la res publica y brindar una voz propia a la nación. A través de la via de los periódicos culturales, las mujeres no sólo se comprometieron en la discusión nacional sino que produjeron un lenguaje propio para poder ingresar en ese deba- te. 15 Estas publicaciones tenían por objeto considerar no sólo las responsabilidades domésticas sino que también revisaban concep- tos sobre la belleza femenina y patriotismo. En busca de un nuevo discurso sobre las mujeres que pudiese compensar la atención puesta en la moda, estas revistas femeninas dirigían especialmente su atención a la educación formal. La verdadera conquista de las diferencias físicas, que separaban a las mujeres de los hombres, afirmaban, debía lograrse a través de la instrucción y el desarrollo moral. En este contexto, la propuesta 16 de Juana Manso de Noronha fue particularmente abarcadora ya que pretendió realizar un cambio revolucionario tanto en la esfera pública como en la privada; sus blancos fueron el autoritarismo de la religión y la familia y la injusticia social de la esclavitud y el racismo. Es interesante recordar que cuando Juana Manso, apenas levantado el sitio de la ciudad llegó al Buenos Aires pos-Caseros, no fue recibida por la sociedad porteña con entusiasmo sino que por el contrario tuvo que enfrentarse a un ambiente que le fue abiertamen- te desfavorable. Sin embargo, como ya hemos afirmado, su objetivo era claro: introducirse en el mundo de la prensa, ejercer el periodismo como modo de vida en el marco de las necesidades de su casa las propias y las de sus dos hijasy sostener el espacio familiar, dado que había sido abandonada por su marido durante la última etapa del exilio en Brasil. En un primer momento, buscó empleo en periódicos de tendencia liberal sin éxito a pesar de haber tenido como antecedente y experiencia la exitosa revista semanal O Jornal das Senhoras de Río de Janeiro. No obstante los contratiempos y el escaso dinero que aún poseía, llevó a cabo la riesgosa empresa de fundar el Álbum de Señoritas, Periódico de Literatura, Modas, Bellas Artes y Teatros cuya primera entrega apareció en Buenos Aires el 1º de enero de 1854.

El proyecto de Manso explicitado desde ese primer número aparece jugando un juego doble a través del cual podemos observar cómo la palabra panfletaria se esfuerza por aparecercomo domésticamente periodística.

y he de probar que la inteligencia de la muger, lejos

de ser un absurdo, ó un defecto, un crímen, ó un desatino, es su mejor adorno, es la verdadera fuente de su virtud y de la felicidad doméstica porque Dios no es contradictorio en sus obras, y cuando formó el alma humana, no le dió sexo --La hizo igual en su escencia, y la adornó de facultades idénticasSi la aplicacion de unas y de otras facultades difiere, eso no abona para que la muger sea condenada, al embrutecimien- to, en cuanto que el hombre es dueño de ilustrar y engrandecer su inteligencia; desproporcion fatal que solo contribuye á la infelicidad de ambos y á alejar mas y mas nuestro porvenir. Y no se crea que la familia no es de un gran peso en la balanza de los pueblos, ni que la desmoralizacion y el atraso parcial de los individuos no influye en bien ó en mal de la sociedad colectiva. (La Redaccion, Álbum de Señoritas, Nº 1, 1/1/ 1854, p. 1)

quiero,

No olvidemos que todo texto es, en realidad, un escenario armado por el autor o la autora para establecer su propuesta en el campo de un diálogo imaginario con el público lector, al que ubica como un cómplice, una autoridad, un objetador o un adversario. Es que ese autor juega a instalarse siemprecomo un lector social del rumor de discursos fechados, mientras se vuelve al mismo tiempo- en un escritor o escritora de silencios pautados por la época. En este sentido, el Álbum de Señoritas puede ser pensado como un verdadero mapa desplegado a través del cual es posible leer los temas y problemas que interesaban a la proscripta recientemente vuelta a su patria. A través de sus páginas la Manso comentará las leyes en Estados Unidos, discutirá la importancia de los nuevos aporte tecnológicos, atacará la base de la iglesia católica, 17 insistiendo en la necesidad de la libertad de palabra: 18 escenas

discursivas que apuntan desde todos sus flancosa la soledad que protagonizaría su proyecto dado que, salvo la colaboración de Anarda en la sección Correspondencia-Modasde la primera y segunda entregas, el resto de los artículos, como veremos a continuación, llevan su firma:

í culos, como veremos a continuaci ó n, llevan su firma: Á LBUM DE SE Ñ

ÁLBUM DE SEÑORITAS.

Periódico de Literatura, Modas, Bellas Artes y Teatros.

Primer número (enero 1º de 1854):

*La Redacción. Juana Paula Manso de Noronha *Ultimo día del Año y Año Nuevo *Emancipación moral de la muger por Juana Paula Manso *Viages del Conde de Castelnau por El Interior de América Entrada al Perú, Puno, Lago de Chucuito, Arequipa, Islay *Correspondencia - Modas (firma Anarda) *La familia del comendador. Novela Original por Juana Paula Manso de Noronha (La quinta de Bota Fogo) *Crónica Semanal (Poema: Una flor sobre la tumba de mi compa- triota la Sra. Da. María Alvarez de la Peña por Juana Paula Manso de Noronha. Río de Janeiro, Abril de 1850) *Anécdotas

Segundo número (enero 8 de 1854):

*Organización de las Escuelas (continuará). *Ilustración de la Muger - Filosofía. Estudios - Primera Parte (continuará)

*Mesas Giratorias *Correspondencia - Modas (firma Anarda). *La familia del comendador. Novela Original por Juana Paula Manso de Noronha (Cap. II: El novio) *Anécdota. Nombres Históricos

Tercer número (enero 15 de 1854):

*Educación popular. De la Educación de los Niños *Ilustración de la Muger - Primera Parte - Filosofía (cont.) *Viages del Conde de Castelnau por El Interior de América Entrada al Perú, Puno, Lago de Chucuito, Arequipa, Islay (cont.) *La familia del comendador. Novela Original por Juana Paula Manso de Noronha (Todavía capítulo antecedente) *Crónica de la quincena *Variedades *Navegación a vapor *Cristóbal Colón

Cuarto número (Enero 22 de 1854):

*Ilustración de la Muger. (Filosofía) *Educación Popular. (continuará) *Los Baños de Cap-May *Clasificación Artista *La familia del comendador. Novela Original por Juana P. Manso de Noronha (Cuadro de Interior)

Quinto número (enero 29 de 1854):

*Ilustración de la Muger. Filosofía. Psicología - Estudio del Alma Humana *La Homeopathia. Medicina Casera *Viages del Conde de Castelnau por El Interior de América. Entrada al Perú, Puno, lago de Chucuito, Arequipa, Islay *Al Cruzar la Equinoccial *La familia del comendador. Novela Original por Juana P. Manso de Noronha (Nuera y Suegra) *Las Misiones *Coincidencia Singular

*Al Señor G. de la «Tribuna» *A Nuestras Subscriptoras. Juana P. Manso de Noronha *Modas - Máximas Morales

Sexto número (febrero 5 de 1854):

*Educación Popular. Libros de enseñanza primaria *Ilustración de la Muger. Filosofia *La Homeopathia (Continuación) *Casa de refugio del estado de Pensilvania *La familia del comendador. Novela Original por Juana Paula Manso de Noronha (Revelaciones) *Luisa Miller

Séptimo número (febrero 12 de 1854):

*Educacion Popular *Viages del Conde de Castelnaux por El Interior de América. Lago de Chucuito ó Titicaca *La familia del comendador. Novela Original por Juana P. Manso de Noronha (Ernesto de Souza) *La Trenza de sus Cabellos *Desembarco en Buenos Aires *Libertad de Conciencia *Hechos de la vida humana *Promesas de Muger *Los comedores de arsenico

Octavo número (febrero 17 de 1854):

*Ilustración de la Muger. Filosofía. (Estraido de un curso de filosofia de Geruzez) *Educacion de la Muger *Drama desconocido *La familia del comendador. Novela Original por Juana P. Manso de Noronha (Situaciones). (La Fugitiva) *Cierre del periódico LA REDACTORA)

PIE DE IMPRENTA: (Imprenta Americana, calle Santa Clara núm. 66)

Al recorrer los títulos que conforman las sucesivas entregas nos es posible observar las marcas explícitas de un modo de leer que pone en escena una versión-otra de la época donde una voz de mujer polemiza con la imagen de la madre republicanainstalada por la historia oficial, una imagen que destinaba a la mujer sólo el lugar de ocuparse de las tareas domésticas y la instrucción hogareña de los futuros ciudadanos de la nación. Esta voz tendrá, entonces, por objeto sacar a la luz escenarios tradicionalmente ensombrecidos por las costumbres patriarcales, 19 hecho éste que apunta a la intencionalidad de Manso de elevar los tonos de la polémica hasta convertirlos en ejemplares. Sin lugar a dudas esta ejemplariedad se propone, como fin explícito desde la primera entrega; en Emancipación moral de la mujerJuana Manso planta (y se planta en) el pólemos ejemplar al descorrer con extrema y militante claridad discursiva el velo que la sociedad patriarcal del Buenos Aires de 1854 pretendía mantener frente a sus ojos cuando del lugar de participación que la mujer tenía en la sociedad se trataba. 20 Apelando en forma sostenida a cerrar las brechas aparente-

mente insalvables sostenidas por las dicotomías de la esfera pública

y privada con el objeto de organizar un diálogo acerca de la

nación, Manso proponía reconsiderar el debate sobre civilización

y

barbarie, desde la casa. Al ubicar la escena de dicho debate en

el

ámbito del hogar, es decir, al hacer que la instancia privada se

convirtiese en una verdadera caja de resonancia de la pública, invierte los polos emblemáticos; hecho éste que tenía por objeto revisar los temas y problemas políticos fundantes del imaginario del siglo XIX americano: Europa/América, Civilización/Barbarie, Cul- tura/Naturaleza.

El elemento americano dominará exclusivamente los artículos literarios. Dejaremos la Europa y sus tradiciones seculares, y cuando viagemos, será para admirar la robusta naturaleza, los gérmenes imponderables de la riqueza de nuestro conti- nente: y no perderemos nada. Allá el pensamiento del hombre y el polvo de mil generaciones! aquí el pensamiento de Dios, puro, grandioso y primitivo, que no es posible contemplar sin

sentirse conmovido. (La Redaccion, Álbum de Señoritas Nº 1, 1/1/1854, p. 1).

Sin embargo, no podemos dejar de observar que su gesto abre una brecha aún mayor ya que el mismo politiza espacios en apariencia neutralizados por códigos fuertemente arraigados en las costumbres de la época. Recordemos que la representación de la unidad familiar había servido a la estabilidad de la nación emergente. Ella no sólo se había convertido en un modelo para la reproducción de los valores nacionales y para el avance de la ideología del estado sino que había contribuido a brindar una

equilibrada versión de la vida doméstica de la sociedad al desafiar toda evidencia de anarquía nacional o caos. Así, la familia nuclear era utilizada para representar una Argentina normalizada donde

el orden doméstico parecía exponer tanto las pruebas como las

bases de la prosperidad nacional. Es precisamente este orden el que amenaza ser desordenado

por los señalamientos del Álbum al tensionar hasta el límite las posibilida- des discursivas que pone en funcionamiento la escritura generada en el hogar; una escritura que se propone como un modo de extender el diálogo sobre la ausencia de una educación 21 adecuada que capacitara al futuro ciudadano del Estado. 22 Asimismo, en esa época,

la estabilidad y el orden domésticos cumplían con una función política

a través de la cual los padres, al imponer la paz familiar, se mostraban capaces de tranquilizarel clima de la nación. Es necesario, entonces, tener en cuenta que, cuando el paradigma de la civilización versus la barbarie definía el siglo XIX en tensiones políticas, la familia era pensada a partir de la imagen de un orden para la nueva sociedad cuyos extremos eran el caos y las reglas autoritarias. 23 Es fácil observar así que, a través de la propuesta de Manso

y su Álbum, esa pazdel hogar corría el peligro de verse conmovida desde dentropor el cuestionamiento de los lugares sancionados y establecidos: el espacio de lo femenino/el espacio de lo masculino. De este modo, la casa, las tareas domésticas y un amplio mundo de sensibilidad y sentimientos se convertirían en el

mapa ideal para juzgar los abusos del matrimonio, el acceso limitado a la educación o los viajes.

Si soy tan feliz que consigo la proteccion de mis compatriotas, desenvolveré un plan de estudios que creo apropósito para mi objeto. Conocimientos fáciles de adquirir que estuvieron hasta hoy en el recinto del misterio y en el dominio exclusivo de los hombres y que publicados en este periódico harán mas por el

desenvolvimiento de la inteligencia que millares de reflexiones y de palabras. Todos mis esfuerzos serán consagrados á la ilustracion de mis compatriotas, y tenderán á un único propósitoEmanciparlas de las preocupaciones torpes y añejas que les prohibían hasta hoy hacer uso de su inteligencia, enagenando su libertad y hasta su conciencia, á autoridades arbitrarias, en oposicion

(La Redaccion, Álbum de

á la naturaleza misma de las cosas Señoritas, Nº 1, 1/1/1854).

Las modalidades discursivas articuladas por la cronista del Álbum son inequívocas: con un lenguaje duro, frontal y en ciertas ocasiones hasta amenazante llamaba a sus pares a hacerse cargo de una tarea que las ubicaría en una centralidad inteligente. Acostumbradas a circular por la marginalidad de los bordes de una identidad (aparentemente) masculina, las funciones femeninas

habían sido hasta ese entonces las de soportar el silencioso peso de

la dependencia. Ese peso histórico y cultural hace que Juana Manso

asuma el tono militante con el objeto de mostrar la pesada carga que las mujeres sostienen en el momento de ejercer su lugar de representación en la sociedad. Sociedad que las ubicaba en una trastienda 24 vivida y sentida por Manso como escenario subalterno

y degradado. No obstante, su propuesta no pretende ubicarse en

la mera denuncia plañidera de quien resiste débil pero tozudamente con tretas oblicuas. Su apuesta es, por el contrario, desafiante:

y he de probar que la inteligencia de la muger, lejos

de ser un absurdo, ó un defecto, un crímen, ó un desatino, es su mejor adorno, es la verdadera fuente de su virtud y de la felicidad doméstica porque Dios no es contradictorio en sus obras, y cuando formó el alma humana, no le dió sexo- -La hizo

igual en su escencia, y la adornó de facultades idénticasSi

quiero,

la aplicacion de unas y de otras facultades difiere, eso no abona para que la muger sea condenada, al embrutecimien- to, en cuanto que el hombre es dueño de ilustrar y engrandecer su inteligencia; desproporcion fatal que solo contribuye á la infelicidad de ambos y á alejar mas y mas nuestro porvenir. Y no se crea que la familia no es de un gran peso en la balanza de los pueblos, ni que la desmoralizacion y el atraso parcial de los individuos no influye en bien ó en mal de la sociedad colectiva (La Redaccion, Álbum de Señoritas, Nº 1, 1/1/

1854).

En esta insistencia de la Manso por hacer emerger una identidad que fuese compatible con la dignidad nos vemos enfren- tados a la configuración de una dicotomía militante cuyos polos parten y reparten los bienes reales y simbólicos que se dirimen en una nación en formación. Sin embargo no sólo de bienes trata este alegato sino también y mucho más importante de espacios de decisión donde era necesario, cada vez y con más fuerza, insertar una imagen de mujer cuya dignidad operase sin escamoteos ni subterfugios. En este sentido vemos como la publicista destaca con sólidos argumentos una visión distinta sobre la capacidad y presencia femeninas en la lucha por la vida. No es de extrañar que dichos argumentos hayan sido percibidos como una abierta amenaza al civilizadonuevo orden nacional que se intentaba poner en marcha. Cómo habrán resonado en la sociedad posrosista estos planteos apartados en demasía de las decorosasmodalidades que el buen gusto imponíaque los tonos discordantes orquestados por Juana Manso llevaron al semanario a ver su fin, por falta de suscriptores, tan sólo ocho semanas después de haber aparecido por primera vez. En la entrega número 8 del día 17 de febrero de 1854, en la última página casi nos asombra por lo escueto y descarnado de su tonola aparición de una nota, carente de título, que anuncia’ –esta vez sin preámbulo algunoel cierre del Álbum. No obstante, no puede escapar a nuestra observación las modalidades maternales con las que Juana Manso da por tierra con su proyecto y asume la frustración del fracaso.

Concluyen con este número mis tareas, y con el derecho del amor maternal, labro aquí el epitafio de este mi querido

hijo, 25 cuya muerte prematura es para su madre una decepcion de mas en la vida, una gota mas de acíbar en el cáliz, una espina de mas en el alma!(s/m) Vivió y murió desconocido como su madre lo fué siempre en la region del Plata; no bastaron ni cuidados ni sacrificios á robustecerle una vida minada por la consuncion desde que nació en el desamparo y en el páramo de la indiferencia: ahí quedas hijo mio, página de mi alma, que encierras mas de un misterio de dolor: en tu fosa solitaria quién depondrá una flor? Nadie! (Nota final s/t en Álbum de Señoritas, Nº 8, 17/2/ 1854, p. 64, s/ del texto.)

Tampoco se nos escapa el sordo sarcasmo con el que increpa a sus lectoras en la despedida: cuestiones de pureza de lenguaje, utilidad y estilo, impuestas desde la normativa del deber serde la lengua, han tenido siempre la función de disciplinar el desborde cacofónico de voces subalternas. 26 En este sentido, Manso acusa el desafío, toma el guante y amargamente lo devuelve:

Adios pues, lectoras, perdonad si acostumbrada á escribir en otro idioma, no usé un lenguage puro y castizo; si mi corta inteligencia nada creó que os fuere útil, y si mi estilo no tiene la fluidez y la frescura de otros. (Nota final s/t en Álbum de Señoritas Nº 8, 17/2/1854, p. 64, s/m.)

Acaso, le faltó tacto y le sobró coraje o tal vez cometió el error de creer que las mujeres de ese Buenos Aires que pretendía a toda costa tranquilizarsepolíticamente tras la caída de Rosaspodrían llegar a tener parecidas necesidades intelectuales a las suyas o similar empuje para ganar sus derechos naturales y asumir sus responsabilidades. No casualmente, al asumir el fracaso, sentencia con patetismo lo que podría ser caracterizado como el lema de su trayectoria pública: No fué la voluntad la que me faltó, pero cada uno es lo que es y no lo que debería ser.

Anarda, esa única colaboradora

Nuestra única colaboradora, la señorita Anarda, nos ha enviado su primer artículo sobre la moda, hemos obte- nido su cooperacion, bajo promesa solemne de conser-

varle el incógnito mas impenetrable. Cumpliremos nues- tra promesa, pero recomendamos a nuestras compatrio- tas que la imiten enviando sus correspondencias al escritorio de la redaccion calle de Santa Clara núm. 11

(Álbum de Señoritas, Nº 1, nota s/t, 1/1/1854, p. 5) (s/m).

El impacto que produjo el periodismo en el diseño del mapa cultural en la Argentina del siglo XIX ha sido fundacional e innegable. A mediados de este siglo, además, era posible observar dos tipos de periódicos de mujeres27 : revistas editadas por hombres 28 y dedicadas insistentemente a cambiar gustosfemeni- nos en lo que a estilos y modas se refería y como venimos planteando más arribaperiódicos liberales republicanos, edita- dos por mujeres, dedicados principalmente a demandar por la emancipación femenina y por una voz en el debate nacional. Esta última clase de publicaciones, a menudo, se encontró con fuertes reacciones en contra, hecho éste que las enfrentó a la constante amenaza de una existencia efímera. Asimismo, con el levantamiento de la censura tras la caída de Rosas en Caseroslas mujeres comenzaron a participar activa- mente en los debates contemporáneos sobre la reconstrucción del estado. Los diarios del período pos-rosista indicaban el creciente número de mujeres letradas y también señalaban la presencia femenina en una proporción significativa de lectoras. En este

contexto, las mujeres utilizaron la esfera doméstica para desarrollar nuevos códigos de aprendizaje y expandir la conversación 29 pública

a través de redes intradomésticas que les eran propias. Esto se observa particularmente en la riqueza de diálogos sostenidos por los periódi- cos feministas del siglo XIX, que abarcan desde el comentario de modas y cosméticos hasta la especulación filosófica y científica.

En este sentido, las columnas de Modaspertenecientes a

estos periódicos urgían a las mujeres a no imitar el estilo europeo sino a defender la autonomía americana en cuestiones de moda y de ideas. La vestimenta se convertía, así, en una cobertura del cuerpo político, una forma de comprometerse en discusiones sobre ambientes, orden social, y ley. El tema de la moda, además, funcionaba como una verdadera estrategia discursiva a partir de la cual no sólo se trataban cuestiones que tenían que ver con el modo, el lugar y el tiempo que las mujeres, en una nación del continente americano recientemente conformada, ponían en funcionamiento al vestirse sino que también operaba como un baremo del grado de recepción y por ende de lecturaque el periódico en cuestión lograba en la sociedad.

No sólo la columna Modasserá el espacio privilegiado para tratar sobre estos temas. En diversos momentos del Álbum Manso planteó con insistencia que la organización de la vida cotidiana afectaba todas las cuestiones del vestido. Según sus planteos la distribución social del espacio público y los conflictos en la ciudad emergente determinaban tanto los códigos del vestido como la conveniencia de la moda. Finalmente, ella se precavía en contra del excesivo énfasis en el estilo; la forma de remediar el sistema social era atender no lo que ella llamaba lo visible y lo falsosino los encum-brados valores del espíritu, la ética y el intelecto. Es precisamente en este contexto que el Álbum de Señoritas se vuelve emblemático dado que a través de algunas de sus entregas podemos dibujar el mapa discursivo del proyecto periodístico de Juana Manso y su fracaso.

Mi deseo es hacer jugar aquí la historia de la señorita Anarda,

nuestra única colaboradoracomo dirá la redactora del periódico, debido a que la misma se presenta a modo de una narración particularmente interesante de enhebrar tanto explícita cuanto

implícitamente a través de la lectura de los números uno, dos, cinco

y siete de la revista. El relato comienza, entonces, en género

epistolar 30 desde la primera entrega del Álbum donde la eleganteporteña de impenetrable incógnito, 31 no lo olvidemosdeclara haber cedido a la invitación de participar en el proyecto publicístico de Manso. Es por ello, agrega, que:

os envio mi primer artículo para nuestro periódico que yo espero será muy breve nuestro, quiero decir el del Bello Sexo Argentino que no podrá sin alto crímen de indiferentismo sus propios intereses negaros la simpatia y proteccion que mereceis. (Modas, Álbum de Señoritas, Nº 1, 1/1/1854, p. 5) (El énfasis pertenece al texto original)

Desearía detenerme sólo por un momento en la modalidad nuestro que con verdadera insistencia aparece tanto en la convoca- toria del Álbum que abre a modo de acápite esta seccióncuanto en el encabezamiento que hace Anarda en su artículo. A riesgo de hacer una lectura demasiado literal, creemos que ese nuestro incluye en su espacio enunciativo solamente a la Redactora y a la colaboradora lo que daría señales de un expreso rechazo por parte del Bello Sexo Argentinohacia la propuesta periodística inaugu- rada por Manso. Asimismo se podría connotar en dicha modalidad

un tono afectivo y, por ello, concluir que hasta ese momento tan solo

el dúo protagónico se consideraba comprometido positivamente

con el proyecto. Si bien en la primera entrega la modalidad de escritura de Anarda corre el riesgo de ser fácilmente homologada a la de Manso por lo crítico de su acento (no sólo crítico, también y mucho másirónico, 32 si se quiere) y pretender que la Redactora hubiese podido ficcionalizarla puesta en escena de una colaboradora para su periódico, a medida que se van dando las sucesivas entradasde Anarda en la escena discursiva (y digo entradasy no entregas

ya que el Álbum la contará en sus páginas sólo una vez más) su distancia con Manso parece confirmarse. En este sentido asistimos a través de la lectura de la segunda colaboración de Anarda aparecida en el número dos del Álbum (8/

1/1854)a una puesta en escena cuyos tonos han desplazado tanto la modalidad afectiva nuestro cuanto al par crítico-irónico enunciados antes para privilegiar otro par de características verdaderamente diferentes: el reproche y el lamento. En esta segunda entrega observamos cómo la imagen periodística de Anarda se desmorona y los tonos discursivos con los que había, osadamente, asaltadoel espacio de la sección Correspondencia -Modas´ del número anterior desaparecen completamente para dar paso a los nuevos acentoscon los que la compungida colabora- dora intenta no tanto hacerse oír sino -tal vez- hacerse perdonarpor su osadía a través de una verdadera demarcación de límites y responsabilidades. Dirá, entonces:

Mi querida Redactora. Mucha es la amistad que debo profesarle á vd. cuando

consiento en continuar la dificil tarea de ayudar á vd. en la empresa de la publicacion de su periódico. Pregunté á vd. como encontraba mi artículo antecedente, me contestó vd. «Perfectamente». Ay amiga mia, vd. me ha engañado por moderacion, ó porque su cariño mismo ha sido

el

culpado!

Es verdad señora Noronha qué cosa tan buena

y

tan mala es el incognito.

Tan buena, porque oimos la verdad, desnuda de toda

consideracion, porque esa Anarda a quien nadie conoce, que le es indiferente á todos, de cuya capacidad nadie se cura, porque no hay un nombre que respetar, ni un respeto humano

esa Anarda se le dice en su

delante del cual inclinarse

á

cara: «Lo que vd. escribe no vale la pena. Cómo se atreve vd. á poner en letra de imprenta sus necedades?

Y si esta Anarda, esta incógnita fuese la señorita D.a Fulana, rodeada del prestigio, del nombre, del lujo, de la fortuna,

cosas todas que consienten la impunidad, tal vez seria espirituosa, chistosa &. &.

Es bueno el incógnito mi querida redactora!

allá, que ruin y villana cosa es oir el fallo cruel de la

opinion.(Álbum de Señoritas, Nº 2, 8/1/1854, p. 12) (El énfasis pertenece al texto original)

Pero ay quite vd.

El fallo cruel de la opinionse hace oir coralmente; 33 su contundencia en la desautorización es de tal magnitud que Anarda no tiene otra alternativa que darle un espacio preferencial en su nota. Aunque tensionando la lectura un poco más allá podemos arriesgarnos a figurar que las voces de la opinión invaden la columna del periódico, la contaminan con su juicio descalificante 34 hasta sumir a la firmante en el más absoluto silencio. Tan es así que Anarda se trastocará de seudónimo protector en epíteto que disuelve la (pseudo) identidad de una firma apócrifa. Restan tan sólo exponer las marcas de las dos últimas entradas(o tal vez cabría mejor denominarlas salidas) de este personaje en el escenario del Álbum; ambas de la mano de la Redactora, ambas, también, presentes para señalar su ausencia y silencio. Una aparece en la quinta entrega bajo el título Modasdonde Juana Manso lacónicamente anuncia: Nuestra colaboradora de Barra- cas, está enferma hacen tres semanas, razon esta por la cual no nos envia su apreciado contingente. (Álbum de Señoritas, Nº 5, 29/1/1854, p. 40); la otra, teñida con el peso del cansancio y la soledad en que la tarea de llevar adelante el periódico la había embarcado hace que el recuerdo de la deserción de la colaboradora le arranque (casi) una malhumorada imprecación. En Desembarco en Buenos Aires, nota perteneciente al séptimo número, Manso ya no puede enmascarar el grado de insatisfacción y falta de respuesta que el Álbum de Señoritas protagoniza:

hacia media hora que revolviamos en la mente, mil proyectos confusos de artículos; ya queriamos una cosa, ya la otra,

vaya, y qué le agradará al público, y qué le dirémos de bueno; esto es sério, aquello es chuzco por lo demas; ciencias? ay!

es tiempo perdido; artes? sí, pero sino las hay

haya la colaboradora de Barracas que tan mal á propósito se

modas? mal

enfermó! (Álbum de Señoritas, Nº 7, 12/2/1854, p. 54. El énfasis es mío).

Enfermedad y silencio serán, así, los componentes del último par de acentos, encarnados por Anarda; acentos tan femeninosen la historia patriarcal de las ideas que no dejan lugar a dudas

sobre el agujero negro que señalan en el espacio discursivo que habían intentado abrir. Enfermedad y silencio marcas explícitas del lenguaje dependiente en que la mujer queda sumida cuando se la inserta en un modelo sexual y psíquicoque no es el suyo propio y que constituye tradicionalmente la única legitimación que se le ha permitido como voz social. Dice a este respecto Angélica Gorodischer que: 35

[C]uando se trata de la voz escrita, todos los lugares para nosotras siguen siendo hostiles lugares de silencio, ya que si se define el conocimiento como el conjunto de significaciones de que se dispone, y si se tiene en cuenta que todo ese conocimiento es una construcción de la sociedad patriarcal y que con él esa sociedad intenta dar sentido explícito a una existencia que usa la voz precisamente por carecer en apariencia de todo sentido, es entonces evidente que el quizá vasto, quizá inimaginable repertorio de las significaciones pertenecientes a las mujeres, que podrían explicar y ordenar

su visión del mundo y ampliar la de la sociedad, ese repertorio no existe, está borrado del lenguaje y como dijo Dale Spender, no hay lugares semánticos para la mujer en ciertas áreas de experiencia codificadas como historia o arte o ciencias políticas. Adrienne Rich lo expuso de otra manera: en un mundo en el que el lenguaje y la adjudicación de nombres pertenecen al poder, el silencio es opresión y violencia.

Anarda-nuestra colaboradora de Barracas-la colaboradora

de Barracas finalmente calla porque está enferma o tal vez a fuerza de ser suspicaces y maliciosaspodríamos decir que se enferma para poder (a)callar el rumor que su palabra había desatado. Tal vez, desde entonces, sus intercambios discursivos habrán adscripto al registro permitido y permisivo de la charla inofensiva y protectora. Claro que el término charlaya indica que estamos nuevamente ante una tipificación despreciativa dado que charlano es conversaciónsino que es el menosprecio de la conversación. Es la conversación que se les permite a ellas, es decir, el intercambio de palabrasque se les consiente. Como dice el

DRAE, charlar es hablar mucho, sin sustancia o fuera de propósi- to; esto llevaría a concluir que dado que las mujeres no son mudas, permítaseles siquiera charlar, por supuesto, entre ellas y en la seguridad de que no van a arreglar el mundo. Sin embargo Juana Manso nunca charlará en cualquiera de los espacios en que tuvo que instalar su palabra sino que en ellos hablará, conversará, reflexionará y hasta arengará, cuando llegue el tiempo de su militancia educativa. El Álbum de Señoritas es un emblema de los tonos discordantes que ella supo poner en escena en el mapa cultural de mediados de siglo XIX en la Argentina. Pero al mismo tiempo, es el paradigma de las reacciones con las que tuvo que enfrentarse a lo largo de su incansable tarea. No casualmente, algún tiempo después, Sarmiento seguirá aconsejándole: Baje U., pues la voz en sus discursos y en sus escritos a fin de que no llegue hasta aquí el sordo rumor de la displicente turba (Nueva York, 1867). 36

29 de enero de 1854. Quinta entrega.

Nations themselves are narrations. Edward Said 37

Si bien en la actualidad resulta difícil recrear en la imagina- ción un estado de vida en que una nación sea considerara como algo totalmente nuevo, ello no fue lo que sucediera en Occidente en general y en las Américas en particular a lo largo de todo el siglo XIX. En este sentido nos encontramos con una idea altamente sugerente a través de la propuesta de Benedict Anderson cuando plantea que fueron tanto el periódico cuanto la novela como formas narrativas las que brindaron los términos técnicos de re-presenta- cióndel modo de comunidad imaginada que es la nación. 38 Para tomar en consideración la relación imaginaria que existió entre lengua-impresa, conciencia nacional y estado-nación, es necesario propone Andersonechar una mirada sobre el gran agrupamiento de nuevas entidades políticas que se dieron lugar en el hemisferio occidental en el período comprendido entre los años 1776 y 1838, las que conscientemente se definieron como nacio- nes y que con excepción de Brasildecidieron darse la forma de repúblicas (no-dinásticas). Ellas no sólo fueron históricamente los primeros estados que emergieron en el escenario mundial, y por lo tanto inevitablemente proveyeron los primeros modelos reales de los que tales estados deberían sersino que su número y nacimiento contemporáneos ofrecen un rico campo para el trabajo comparativo. La verdadera posibilidad de imaginar la nación sólo surge históricamente cuando, y dónde, tres fundamentales concepciones culturales -en verdad antiguas- pierden su encuadre axiomático en

la mente de los hombres. La primera de estas fue la idea de que un particular lenguaje escrito ofrecía acceso privilegiado a la verdad ontológica, precisamente porque era una parte inseparable de esa verdad. En realidad, fue esta idea la que permitió la existencia transcontinental del cristianismo, el islamismo y el resto de las religiones. En segundo lugar nos encontramos con la creencia de que la sociedad estaba organizada naturalmente alrededor y bajo grandes centros-monarcas, los que al aparecer como personas distintas de los restantes seres humanos gobernaban a través de alguna forma de dispensa cosmológica (divina). En este sentido, las lealtades humanas se presentaban como necesariamente jerár- quicas y centrípetas a causa del gobernante, así como las sagradas escrituras, se convertían en un nudo de acceso al ser y a la herencia. Y para terminar, existía en tercer términouna concep- ción de la temporalidad en la cual la cosmología y la historia eran indistinguibles ya que los orígenes del mundo y de los hombres se concebían como esencialmente idénticos. Combinado con ello, estas ideas marcaron firmemente las vidas humanas en la natura- leza de las cosas, dando cierto significado a las fatalidades cotidianas de la existencia (sobre todo la muerte, las pérdidas y la servidumbre) y ofrecieron, en varias formas, redención de ellas. El lento declinar de estas certezas interconectadas, primero en Europa occidental, más tarde en todas partes, bajo el impacto del cambio económico, los descubrimientos(sociales y científicos) y el desarrollo de las comunicaciones cada día más rápidas, abrió una ancha brecha entre cosmología e historia. No sorprende entonces, que la búsqueda fuera la de un nuevo modo de relacionar fraternidad, poder y tiempo significativamente juntos. Tal vez nada precipitó más esta búsqueda, ni la hizo más fructífera, que el capitalismo-impreso, el que hiciera posible que un creciente número de pueblos, pensaran en sí mismos y se relataran unos a otros, en modos profundamente nuevos. En este sentido, la idea de un organismo sociológico trasladándose por el calendario a través de un tiempo vacío y homogéneo es análoga precisamente a la idea de nación, la que también es concebida como una sólida comunidad moviéndose sostenidamente hacia un lado (u otro) de la historia.

Me interesaría ubicar en este momento una pregunta que pueda abrirse como interrogante en el estudio del periódico Álbum de Señoritas, en la medida en que considero que éste se presenta como el emblema del proyecto domésticoa través del que Juana Manso imagina una nación. Me refiero, en este contexto, a preguntarnos cuál sería la convención literaria esencial del perió- dico como modalidad genérica y discursiva. 39 La respuesta podría ser ubicada en la idea de que todo periódico como también propone Andersongenera la ficción de imaginar conexiones entre hechos que se darían en un aquí y ahorafigurados narrativamente. Estos lazos imaginados derivarían de dos fuentes relacionadas oblicuamente: la primera es simplemente la coincidencia de calen- dario; la fecha en el encabezado del periódico proveería de la esencial conexión entre los hechos’ —el estable reloj interno de un tiempo vacío, homogéneo. Dentro del tiempo, es el mundoel que avanza tenaz y narrativamente, por lo que el formato novelístico del periódico aseguraría la reaparición de los personajes. Por otra parte, la segunda fuente de un lazo imaginado residiría en la relación que existe entre el periódico, como una forma de libro, y el mercado. 40 En este contexto, los periódicos hispanoamericanos que surgieron hacia fines del siglo XVIII se escribieron con plena conciencia de sus provincianos editores y escritores acerca de la existencia de mundos semejantes al suyo. Los lectores de periódico de la ciudad de México, Buenos Aires o Bogotá, aunque no leyeran los periódicos de las otras ciudades, estaban muy conscientes de su existencia. Así se explica la conocida duplicidad del temprano nacionalismo hispanoamericano, su alternancia de gran alcance y su localismo particularista. Por otra parte, en el siglo XIX, el surgimiento y evolución de la prensa significó un sensible desarrollo para la literatura. El lenguaje interrumpido, discontinuo, de la conversación encontró en la simultaneidad y el fragmentarismo periodístico una forma privile- giada para luego desplazarse también como forma’– a la literatura. Aunque sin duda la entrega semanal o mensual del material escrito debe haber causado dificultades a los escritores, en especial debido a la tensión y a la urgencia en la elaboración del

material creativo, también hay que reconocer que esta modalidad

de escritura tenía sus ventajas: la publicación periodística permitió una difusión de la obra hasta entonces pensada como imposible; como consecuencia de la urgencia por entregar el material escrito, los escritores tuvieron que acostumbrarse a hacer más ágil la labor,

a combinar las acciones de tal manera que la atención de los

lectores pudiera mantenerse en suspenso hasta la siguiente entrega. Es decir que los escritores debieron alcanzar un gran dominio técnico. El género folletín 41 nace, entonces, a fines del siglo pasado

cuando el periodismo, con el fin de mantener y aumentar suscriptores, se aparta de la pura función noticioso-crítica que le era propia e incluye la ficción narrativa en sus páginas. Este tipo de literatura muestra el funcionamiento de «máquinas» montadas para retener

la fidelidad consumidora del lector, funcionamiento que por impo-

sición de los mecanismos de la prensa abarcaba centenares de páginas y decenas de tomos. La modalidad folletinescatiene por característica poner en escena frecuentes cortes en la narración los que provocan y prolongan el suspenso, el proceso de desplaza- miento de un personaje principal y el paralelo ascenso de un protagonista secundario, las incongruencias y los paralogismos, las resurrecciones impuestas por las presiones del público, los juegos con las apariencias de las cosas, los puentes tendidos hacia el lector

y las complicidades del narrador omnisciente. Hay elementos que desde el comienzo aseguraron al folletín el éxito de público que siempre obtuvo, entre ellos se pueden destacar: la fragmentación y el suspenso. Las novelas de folletín utilizaron el suspenso como el procedimiento privilegiado para mantener en vilo la atención de los lectores entre un número y otro (que podía aparecer cada semana o cada quince días). El dejar abierta la narración, con diferentes posibilidades de continuación, reforzaba el contacto con el lector y posibilitaba una especie de juego de ajedrez entre autor y lectores, que tenía por objeto lograr un grado extremo de tensión. En este contexto discursivo, es decir, el del género periodístico como puesta en escena de una comunidad imaginada y el del folletín como modo narrativo explícito e implícito de un relato

fragmentario, analizaré la quinta entrega del Álbum de Señoritas fechada el 29 de enero de 1854. Dicho análisis me permitirá, a modo de síntesis emblemática -y desde un ángulo-otro de lectura, que intenta posicionarse en un punto de vista oblicuo a los hasta aquí apelados- atravesar el proyecto periodístico de Juana Manso tanto temática como problemáticamente al mismo tiempo que hará posible evaluar la imagen de nación que el periódico sostuviera. De esta forma, no resulta en modo alguno ocioso reiterar aquí el hecho de que desde el punto de vista publicístico– “Álbum de Señoritas amplía considerablemente la gama de temas de las revistas anteriores ya que habla del progreso argentino, la ciencia

y el oficio de escritor/a, vistos exclusivamente desde la perspectiva de la mujer». 42 Asimismo, es fácil notar que cuando Juana Manso se dirige a las mujeres de su época a quienes con insistencia denomina compatriotas’– instala su propuesta a través de la potenciación de dos polos también temáticos y problemáticos; polos a los que les otorgara carácter de etapas para la consecución de su proyecto. Ellos son:

1.la emancipación moral e intelectual de las mujeres 43 2.la integración de esas mujeres así emancipadas en el proyecto de renovar el país una vez que se hubiese logrado corregir las modalidades imperantes en la familia y en el Estado. En este sentido, la elección de la quinta entrega como objeto de análisis tiene, a mi entender, varias razones operativasque desearía poner de manifiesto:

a) considero que este número de la revista juega como una

verdadera bisagra en el proyecto periodístico de la Manso en función de que objetivamentepodemos ubicarlo en la mitad de

esta empresa y leer’ –tanto en sentido literal cuanto en el metafó- ricola evaluación que realiza de la misma 44

b) al mismo tiempo, dicha entrega cierrael primer mes de la

publicación y (nos) muestra los temas y tonos que la cronista había privilegiado hasta entonces en su periódico

c) por otra parte, en su número cinco, el Álbum despliega una

escena discursiva donde los tonos de la esperanza y el desencanto juegan un rol protagónico nunca repetido a lo largo de las entregas precedentes y posteriores.

Para finalizar, retomemos aquí el diseño explicitado más arribadel número cinco de Álbum de Señoritas para así, a continuación, poner en funcionamiento los modos de leer que configuran los modos de narrar una imagen de nación en conflicto:

Quinto número (enero 29 de 1854):

*Ilustración de la Muger. Filosofía. Psicología - Estudio del Alma Humana *La Homeopathia. Medicina Casera *Viages del Conde de Castelnau por El Interior de América. Entrada al Perú, Puno, lago de Chucuito, Arequipa, Islay *Al Cruzar la Equinoccial *La familia del comendador. Novela Original por Juana P. Manso de Noronha (Nuera y Suegra) *Las Misiones *Coincidencia Singular *Al Señor G. de la Tribuna *A Nuestras Subscriptoras. Juana P. Manso de Noronha *Modas - Máximas Morales

Si nos viéramos en la necesidad de apelar a una calificación generalizadora para evaluar la actitud asumida por Juana Manso en lo que a publicar el Álbum de Señoritas se refiere, ésta nos llevaría a retomar la de ejemplariedadpropuesta más arriba. 45 En este contexto, el plan general del periódico, reiterado a lo largo de sus ocho números, permite dibujar algunas zonas donde ese modo ejemplar’ –polémicamente ejemplar como lo caracterizáramosde la periodista trama su recorrido de intereses; zonas éstas que pueden ser clasificadas de la siguiente manera: educación para la mujer, información sobre temas no-convencionales (mesas girato- rias, homeopatía), viajes, relatos autobiográficos, «La familia del comendador» 46 (novela en folletín), modas, 47 crítica teatral (con especial acento en el género operístico) miscelánea (poemas, anécdotas, máximas). A través de ellas, podemos recorrer los temas que la cronista consideraba de interés para las lectoras argentinas de mediados de siglo XIX; sin embargo no podemos dejar de notar que la mencionada ejemplariedaddebe haber resultado, en más

de una ocasión, demasiado aleccionadora para aquéllas. En este sentido, es fácil percibir una escena discursiva en la que Manso aparece confundiendo(o tal vez podríamos decir mejor: co- fundiendo) tanto los temas cuanto los tonos de su época al pretender hacer con y del Álbum un gran espacio escolar en el cual podemos verla plantarse como única enseñante. Es precisamente en este contexto que desearíamos arriesgar una conclusión (parcial) a lo expuesto hasta el momento: desde su Álbum de Señoritas, ella (nos) propone un diseño de nación entendido como gran escena áulica donde la comunidad es imaginada en el grado cero tabula rasa

de la historia de un estado que aspira a ser moderno. De esta forma,

el gesto de fundación se piensa a partir de una ejemplar construc-

ción del conocimientoa través de la cual las mujeres debían tomar un rol protagónico tras haber aprendido a asumir su lugar en la nueva escena política que surgiera después de la caída de Rosas. En función de lo planteado anteriormente podemos, entonces, observar cómo la quinta entrega se abre con la nota Psicología- Estudios del Alma Humanaen el marco de la sección Ilustracion de la Mugerdonde la cronista 48 intenta con innegable dificultad imponerun conocimiento a sus lectoras: los fenómenos del alma como objeto de estudio de la psicología. Desde una laicidad

altamente significativa para la época la que, por ello mismo, debe haber resultado no menos amenazanteen la pluma de una mujerJuana Manso propone considerar la existencia personal como base

y legítimo punto de partida de la ciencia. Dirá entonces que:

Yo pienso, luego existo: el yo, piensa, siente y obra, y quien le dá la certeza de que piensa, siente y obra, es la conciencia. El testimonio de la conciencia es irrecusable. El juicio puede extraviarse, la conciencia jamás, porque sentimos como sentimos y queremos como queremos, y no hay argumentos que valgan á persuadirnos de lo contrario, porque contra esos hechos íntimos y arcanos que pasan en el fondo de nosotros mismos, nada se puede decir. (Ilustración de la Muger. Filosofía. Psicología - Estudio del Alma Humana, Álbum de Señoritas, Nº 5, p. 33. El énfasis pertenece al texto original).

A continuación podremos leer un artículo sobre Medicina caseraen el marco de un tema para-científico: La Homeopathia donde nos enfrentamos a la apuesta discursiva que realiza la periodista para llegar a descorrer los velos que el saber comúncristalizara con respecto al tema. Así, declarará sin embages que el error que generalmente condena la homeopathia sin conocerla, nos induce á dar á nuestras lectoras una idea verdadera de lo que viene á ser la homepathia. Apelando a una cita de autoridad –“oíd lo que dice Jahrr, la mejor autoridad á este respecto”– interesa a sus lectoras a informarse sobre la Naturaleza y forma de los remedios homeopáthicos con vistas a desautorizar los numerosos prejuicios que invalidaran este saber. Viajes del Conde de Castelnau por el interior de America. Entrada al Perú, Puno, lago de Chucuito, Arequipa, Islayes el título que encabeza la siguiente nota, la que debe ser leída en el marco de la serie de notas similares iniciadas en el primer número. Inserta en la trama genérica narración de viajes 49 este artículo escenifica una miradahacia el interior de América de la mano de un ignoto Conde de Castelnau 50 quien ofrece, en este número, información sobre la ciudad y el departamento de Puno. Aquí también podemos percibir que el tono puesto en escena evoca mucho más los acentos de un manual escolar que el de las narraciones de viajes tradicio- nales dado que la nota se articula en el marco de una sucesión de datos sobre cantidad de habitantes, 51 tipo de población y produc- ción (tipo de animales, producción agrícola) sin marcas explícitas de la subjetividad del viajero. 52 Probablemente, en la elección de esta narración, Manso haya pretendido alejarse de la exaltación de ese tipo de subjetividad, el que había dado como resultado los, a menudo, caóticos relatos de navegantes y aventureros y por ello haya apelado a uno cuyas marcas ponían el acento en el aleccionadorlenguaje proveniente de las ciencias naturales. No quedan dudas de que detrás de la miradacientífica del viajero está el ojo atento de la periodista-docente pendiente de su superobjetivo: 53 educar a las mujeres de su patria, decidiendo sobre qué, cómo y hasta dónde deben de informarse. En este sentido Manso es explícita por lo que finalizada la nota del Conde de Castelnau podemos leer lo siguiente:

Sigue un mapa de las minas hoy en trabajo, su extraccion de

mineral, azogue, sus gastos &c. &c. Esta noticia estadística, como es probable que no agrade á mis lectoras, la suprimire- mos, tomando el hilo de la historia, mas adelante, en el

próximo número. (Viajes

1/1854, p. 34. El énfasis me pertenece).

,

Álbum de Señoritas, Nº 5, 29/

No obstante, frente a la cuarta nota nuestra operación de lectura (aparentemente) debe dar un giro de ciento ochenta grados para así poder percibir el cambio de tono que, «Al cruzar la equinoccial», actualiza. Con este objeto, evocamos aquí una de las figuras 54 discursivas que acuñara alguna vez David Viñas 55 en su trabajo sobre Lucio V. Mansilla cuando propusiera pensar la metáfora del círculo protagonizado por los gentlemen escritores con un adentro encarnado por aquellos que sostenían los valores de la genteel traditiony un afuera asumido por los que quedaban fuera de los márgenes delimitados por el círculo mencio- nado. A partir de dicha delimitación, Viñas jugabacon diversas combinaciones las que, a su vez, con-figuraban espacialmente grados de cercanía o lejanía respecto de la centralidad; ellas eran:

el afuera del adentro y el adentro del afuera. Precisamente es la gestualidad de estos dos entrecruzamientos figuráticos la que desearía articular en la lectura de Al cruzar la equinoccialya que si la impronta docente puesta en escena por Juana Manso en las dos primeras notas parecía referencializar una figura de centralidad ejemplar con límites interiores y exteriores claramente demarca- dos por el saber y el no-saber, la modalidad montadaen esta nota atraviesa esos bordes, confundiendo y co-fundiendo, como lo planteáramos más arribalo privado en lo público. Al apartarse del (público) tono docente para adoptar el (privado) de la confidencia, la periodista atraviesa transversalmente, con movimiento zigzagueante, los bordes de las mencionadas fronteras mientras confía algunos acontecimientos de su vida privada a las lectoras del

Álbum.

Desde un ángulo-otro al de la ejemplariedad, la figura de la confidencia 56 evoca a vecesel secreto, siemprelo privado dado que podría ser pensada como esa escena de lenguaje que,

al poner en juego la intimidad, permite a la palabra transitar a media voz. Es precisamente esa tonalidad la que Manso articula en esta nota: la de una media voz a partir de la cual procederá a relatar(nos) las sensaciones que tuviera una noche de Diciembre de 1848cuando junto a su marido e hijasregresaba al Brasil,

por barco, y la disminucion progresiva de la latitud, [les] anuncia- ba que de un momento al otro [debían] cortar la línea misteriosa que divide en dos los hemisferios del globo terráqueo.

El tópico narrado será una buena excusa para vehiculizar el

tono elegido en función de que una anécdota menor nos permite descubrir, también, a una Manso-otra, protagonista de una esceno- grafía de sentimientos privados:

A bordo era un silencio profundo, ni mas que el ruido de la

quilla cortando las aguas, ni mas que la brisa pasando por entre las cuerdas y amarras, que producia como el sonido de una arpa rolia, y la risa inocente de mis chiquitas, agenas todavia á las diferentes escenas del drama de la vida despues, hasta esa inocente charla cesó, ellas durmieron, y el

silencio reinó mas profundo. El capitan se habia ido á la proa, alli con el anteojo de noche recorria siempre el horizonte. El otro capitan africano pasagero estaba á un lado de la borda, en el tope del mastelero de descubierta un bravo marinero.

Nosotros al pié de la puerta de la cámara, conversando en voz baja, palabras de un idioma que no es de este mundo, porque

la augusta magestad del espactáculo que teniamos á la vista;

aquel Oceano sin límites, aquella luna tan luminosa, aquellos millares de astros que fulguraban, sobre nuestras cabezas, ese reposo y placides de una naturaleza que en solo un minuto podia trocar su faz y sumergirnos para siempre, ese espectá- culo pues, dá una gravedad religiosa a los pensamientos, y un colorido singular á las conversaciones, cuando esa proviene de dos corazones poetas, que saben sentir esas bellezas de la naturaleza, que no son para delinearse con los débiles, incorrectos trazos de la pluma. («Al cruzar la equinoccial» en

Álbum de Señoritas, Nº 5, 29/1/1854, p. 35. El énfasis me pertenece.)

Así, una lógica (femenina) del afecto aparece configurando una escena de rasgos románticos, guiños, complicidades, es decir, sutilezas. En este marco, memoria y recuerdo se posicionan en un espacio privilegiado, teatralizado, donde naturaleza y cultura se confunden en un murmullo, en un susurro. Vemos, entonces, que la privacidad de esta media voz pareciera como si operara «entre paredes», mientras lo íntimo se muestra potenciando la confianza 57 que toda confidencia estatuye en el otro, que en este caso es una confianza que Juana Manso deposita en sus eventuales lectoras. Tras este hiato confidente a través del cual pareciera que la cronista hubiese querido dejar por unos instantes la sonora palabra militante para perder su mirada en el recuerdo y construirla, desde la memoria, en una media voz, la quinta entrega del Álbum de Señoritas enhebra el capítulo (también quinto) Nuera y Suegraperteneciente a la novela original (en folletín) La familia del comendador 58 escrita por Juana P. Manso de Noronha. En su estudio de esta novela ya publicada en forma de libro, Lea Fletcher afirma que el tema principal es la injusticia del racismo y la esclavitud, tema que ella instala con el siguiente interrogante:

¿Por qué creía e insistíaManso en que las argentinas, primero en las páginas del Álbum de Señoritas y después en forma de libro, deberían leer La familia? La cultura dominante de la Argentina agrega Fletchersiempre se vanaglorió de ser un país blanco y la historia nos enseña que se hizo todo lo posible para que así fuera. 59

Consideramos que dicho cuestionamiento puede ser fácilmen- te extendido a todo el periódico en la medida en que se muestra como el proyecto de una comunidad imaginada en discordancia mientras señala una imagen de nación en conflicto. Si bien la lectura de un capítulo en particular nunca puede dar idea de la temática narrada en un texto, nuestra pretensión, aquí, no reside en llevar adelante el análisis de la historia 60 sino, por el contrario, detectarel eje problemático de la narración a partir de un golpe de sincronía 61 que hemos operado en la lectura de la quinta entrega del Álbum de Señoritas. Al atravesarla no podemos sino ratificar el

fuerte sentimiento anti-esclavista puesto juego en el relato, lo que nos permite percibir que Juana Manso y su novela estaban indiscutiblemente a la vanguardia de los nuevos aires y los nuevos líderes que tenían en sus manos la reconstrucción nacional. Deten- gámonos tan sólo en un fragmento de este quinto capítulo para escucharuna mirada” –valga el oxímorona todas luces acerba- mente crítica que señala sin concesiones y a través de la metáfora narrativa que escenifica toda novelalas crueldades de un sistema de relaciones perverso basado en el sometimiento del otro.

Doña Maria das Neves nunca dormia en su cama; vivia el día

y la noche reclinada en un inmenso sillon de ruedas, y cuatro esclavas en derredor suyo, no tenian otra ocupacion que la de velar de continuo á las necesidades y comodidad de su señora. Ya moviéndola del sillon, ya rodando este con esfuerzo á donde aquella ordenaba, ya lavándola, peinándola, hacién- dole aire, ó dándola de beber.

En premio de tan ímprobo trabajo, cuando doña Maria estaba en sus dias de mal humor, las arañaba, las maltrataba y les decia mil improperios.

La comida fué suntuosa, y servida con aquel requinte de delicadeza y buen gusto de una mesa brasilera de buen tono, en que los manjares son siempre escogidos, y en que una multitud de esclavos atentos y vigilantes procuran adivinar el pensamiento de los blancos! Míseros! menos felices que los perros, ni aun asi suelen recibir un elogio ó una mirada benévola! («La familia del comenda- dor: Nuera y Suegra. Álbum de Señoritas, Nº 5, 29/1/1854 p. 36. El énfasis me pertenece).

El fragmento privilegiado más arriba dibuja emblemáticamente

el diseño de una nación autoritaria y por ende, injusta en la cual los sometidos quedaban reducidos a un estado de naturaleza, pre- social. ¡Gesto aleccionador el de Manso! Aleccionador, además, porque no se detiene tan sólo en este señalamiento -el que podría haber sido considerado hasta previsible para el imaginario de la

época- sino que se atreve y osadamenteda un paso más adelante cuando, algunos párrafos después, decide homologarimplícita- mente el estado de esclavitud a la situación de precaria subsidiariedad que debían soportar las mujeres en una sociedad patriarcal:

Creo, continuó doña Maria, que vosotros haríais bien en casar á Gabriela con Juan. Es el modo mas simple de reunir bajo un mismo nombre toda nuestra fortuna. Gabriel puede ser el tutor de su yerno, la muchacha, tal vez repugne, pero eso no viene al caso; en mi tiempo no se consultaban caprichos de muñecas, yo me casé sin querer á mi marido, lo conocí el dia que fuimos á la Iglesia; despues demas de dos años es que me resolví á levantar los ojos para mirarlo, pues no lo hallé ni feo ni bonito, antes le tenia rabia que no amor. Ni creo que el amor sea necesario para casarse, ¡qué amor ni qué sonsera! (La familia del comendador: Nuera y Suegra, Álbum de Señoritas, Nº 5, 29/1/1854 p. 37. El énfasis me pertenece).

Como lo planteáramos más arriba, toda sociedad organizada bajo presupuestos patriarcales se consolida a partir de una figura paterna, la que al mantener y conservar el poder absoluto sobre los miembros de la casa, actualiza una modalidad que puede ser fácilmente homologada a algunos sistemas de esclavitud. Esto es precisamente lo que dice Juana Manso en su periódico: lo dice a través de las modulaciones de un relato de ficción y en tono novelado como modo de narrar. En este contexto, una forma cultural como la novela es considerada de suma importancia en la formación de los imaginarios simbólicos de los modos sociales a través de los cuales -y finalmente- se inscriben (y se escriben) las naciones. No digo que sólo la novela sea importante sino que la considero como el objeto estético cuya conexión con esas socieda- des (naciones) en formación es particularmente interesante de estudiar desde su emergencia como práctica simbólica. Esta afirmación parte, obviamente, de considerar a la (forma)novela en sentido extendido, es decir, como esa forma cultural que funda actitudes, referencias y experiencias en el imaginario de una época al mismo tiempo que realiza el gesto de decirlo. Desde su(s) trama(s)

narrativa(s) organiza el espacio de la historia modalizándola como ficción, bloqueando otras narraciones emergentes o en formación. Gran parte de la crítica reciente se ha concentrado en la

ficción narrativa, no obstante muy poca atención se le ha otorgado

a

la posición que esta ficción narrativa tiene en la constitución de

la

historia y en el mundo de la nación. Lo narrativo es crucial dado

que los relatos están en el centro (digamos mejor, en el corazón) de lo que viajeros y novelistas dicen (es decir, miran) acerca de los espacios que narrativizan. Como un crítico ha sugerido, las naciones en sí misma son narraciones y como decíamos hace un momento, el poder de narrar, o de bloquear otras narrativas en formación o en emergencia, es muy importante para la relación entre cultura/nación dado que constituye una de las principales conexiones entre ambas. En este sentido cultura es una suerte de teatro donde varias causas políticas e ideológicas se comprometen entre sí. Lejos de ser un plácido dominio de una amable conviven- cia, la cultura puede ser hasta un campo de batalla donde las causas se exponen a sí mismas a la luz del día mientras compiten

unas con otras. Sabedora de estar encabezando un espacio combativo en ese campo de batalla, Juana Manso de Noronha señala con el dedo los lugares que han sido invadidos por el silencio y los descubre sin compasión. Al homologar la esclavitud con la situación real de la mujer en una sociedad patriarcal debe haberse enfrentado con el

desagrado explícito de sus lectoras. No contenta, sin embargo, con

la homologación ficcionalizada decide rematar’ –tanto en sentido

literal cuanto en el metafóricosu planteo, por lo que suspendeel relato hasta la próxima entregacon el siguiente planteo:

Despues, la abuela se dirigió á Gabriela, haciéndole mil elogios, enumerando un largo catálogo de lo que le tocaba en suerte, sobre alhajas, esclavos &a. &a. y el párrafo final fué el anuncio de su casamiento con su tio D. Juan el loco!

A ese anuncio fatal Gabriela se puso en pié, abrió los ojos

espantada, se puso pálida como la muerte, y despues de un

momento de silencio en que su cuerpo temblaba, como el vástago

de una tierna planta sacudido por el huracan, dijo con voz firme:

-Antes seré monja que casarme con mi tio. Muchas reflecciones se le hicieron, y muy brillantes fueron las promesas. Gabriela oyó todo en silencio. Como todos los caracteres resueltos, usaba pocas palabras. Creia que habia contestado y reunía sus fuerzas para la lucha. (La familia del comenda- dor: Nuera y Suegra, Álbum de Señoritas, Nº 5, 29/1/ 1854, p. 38. El énfasis me pertenece).

Nuevamente, el silencio, aparece con toda su sonoridad. Si en el caso de Anarda, la única colaboradora del Álbum, nos enfren- tábamos a la dupla enfermedad y silencio como única alternativa

a la respuestaque generara su palabra escrita, en este capítulo de

La familia

aparece otra posibilidad sonora para el silencio: la del

claustro, es decir, la del encierro como única salida para un caracter resuelto que utiliza pocas palabras y reúne sus fuerzas para la lucha. En este contexto, la denuncia ficcional de la narradora nos conduce a confirmar que el silencio a menudo, se sostiene como única respuesta cuando ese otro se ve sumida en un modelo de legitimaciones que no le pertenecen. 62 Sin embargo, se puede elegir no hacer silencio, es decir, no (a)callar resignadamente la propia voz, sabiendo eso sí– que dicha elección implica salirse de madre o tal vez, para ser más justos, deberíamos decir salirse de los bordes fronterizos que el paternalismo que ejerce el control simbólico en una sociedadtraza como márgenes insalvables para todo aquel(la) que quiera ser reconocido/adentro del grupo 63 protector. Con Juana Manso es fácil observar cómo ella decide atravesar esos bordes ruidosa- mente; ruido que va in crescendo a medida que saltamos de un artículo a otro, es decir, de un tema a otro; ruido que hasta, en alguno casos, se vuelve ensordecedor y nos renueva el recuerdo de

aquel (casi) ruego que le dirigiera Sarmiento: Baje U., pues la voz

en sus discursos y en sus escritos

mujer se refiere En Las Misiones, nota que sigue a continuación, somos espectadores de un salto a un metafórico vacío en la pluma de alguien que pretende decir lo que no se debe y tanto peor si ese

Pretensión inútil en lo que a esa

.

alguien, además, viste polleras y escribe. El tópico tratado en este artículo asume el tono de la denuncia a través de la cual se puede inferir que el proyecto político que, en ese año 1854, impulsaba la construcción de una nueva nación adolecía de parecidas injusticias de las que tan acerbamente se le habían criticado a Rosas. Recordemos, por ejemplo, una de las tantas acusaciones dirigidas al Restaurador de las Leyes, esta vez en la pluma de Esteban Echeverría, cuando en la polémica que sostuviera con Pedro de Angelis a propósito de los ataques de éste al Dogma Socialista, credo y programa de la Generación del 37el escritor replicaba:

Estais oprimiendo, profanando, barbarizando vuestra tierra, la estais convirtiendo en una toldería donde no se reconoce más ley que la fuerza, más razón que el instinto o el capricho bruto, más pena que la confiscación o el degüello. 64

En un tono similar, pero esta vez ya no dirigido al gobierno de Rosas sino a los representantes del proyecto civilizador, Juana Manso muestra su preocupación frente a una inminente campaña contra los indios: va á correr la sangre de nuevo” –nos dice, mientras articula un cuestionamiento político– “Será que no haya

otros medios de persuasión para esos desventurados, sino el sable

y el plomo? El interrogante abre mucho más que el espacio de una

pregunta retórica ya que el estado de beligerancia permanente en que se había visto inmersa la regió