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El

aumento de la tasa de suicidio en la República Dominicana es algo real y no podemos obviar


su creciente aumento. Este hecho demuestra la falta de información con que cuentan algunas
personas a la hora de su salud emocional. Es una situación en la que todos resultamos afectados,
pero en la que todos podemos actuar y ayudar a esa persona a abandonar esas ideas.
Hay que tener en cuenta que el 80% de las personas que deciden cometer suicidio dan claras
ideas sobre esto. Muchos especialistas están de acuerdo en que la mejor manera de prevenir es
mediante la observación, la escucha y desde luego la búsqueda inmediata de la ayuda.
Lo más triste de este hecho son las cifras: en 2000, 359 muertes; en 2014, 557 muertes. La
mayoría cometidos por hombres. Si bien lo parece, evitar esto no es tarea sólo de los psicólogos,
médicos, psiquiatras, o curas, más bien de todos; esto afecta la estabilidad de las familias y su
núcleo.
La idea de suicidio está dictado por las condiciones emocionales del individuo en determinado
momento, es decir, no es algo que en verdad se desee o necesite, si no, algo que se cree
solucionará un problema. Las terapias a personas que han intentado cometer suicidio, o han
estado a punto de cometerlo revelan que luego de haber iniciado, o incluso justo cuando estaban
en el punto de no retorno estas personas se arrepintieron de la idea suicida, escogiendo la vida
sobre la muerte.
Finalmente, tratemos de proveer a estas personas del apoyo emocional que tanto necesitan, no
seamos quienes provoquen en ellos estas ideas. Promueva la idea de visitar a un psicólogo de ser
necesario, y no lo vea como un signo de debilidad, si no, como un signo de humanidad, de una
persona que tiene emociones. ¿Qué podemos esperar de la comunidad en reacción a esto? Si
bien muchos mostrarán indiferencia, habrán algunos que no.


¿Por qué los depresivos piensan que el suicidio es una opción?
El suicidio no es algo nuevo, lo hemos visto desde tiempos ancestrales, de hecho, la primera
nota suicida data del siglo III a.C., en Egipto, y fue redactada por un consejero faraónico. Sin
embargo, una pregunta permanece, ¿por qué lo consideramos como una salida?
Las personas realizan intentos de suicidio por todo tipo de razones. Algunas veces las personas
desean morir o medio desean morir.
Según el psicólogo Charles Raison, frecuentemente los intentos de suicidio son un grito para
pedir ayuda, o una manera de castigar a las personas con las que están molestos o una forma
en la que buscan controlar una situación.
Ocasionalmente la gente se suicida debido a que enfrenta una condición incurable que solo les
augura un corto futuro lleno de dolor. Por ejemplo, un anciano que, en medio de un
insoportable dolor físico producto de un cáncer inoperable, decidió quitarse la vida cuando se
le había dado una esperanza de vida de 2 o 3 meses.
Son psicóticos. Voces interiores malévolas a menudo les ordenan la autodestrucción por
razones incomprensibles. La psicosis es mucho más difícil de enmascarar que otras razones, y
podría decirse que es aún más trágica.
Otra causa comúnmente registrada, es el hecho de haber cometido un error. El haber cometido
un error, o una serie de errores no sólo disminuye la confianza del individuo en sí mismo, si no
que, dependiendo de la magnitud del error, puede tener graves consecuencias que el individuo
no quiere afrontar, o no quiere que aquellos de los que es responsable afronten.
Sin embargo, tal vez la causa de fuerza mayor de las personas que eligen métodos para quitarse
que casi garantizan el éxito de lograrlo, lo hacen debido a que están perdiendo la batalla en
contra de una depresión severa. Esta es definitivamente la más común.
Para quienes no han vivido una depresión, quizás carezca de sentido, pero, hablando desde mi
propia experiencia: una depresión severa es, probablemente, el dolor más insoportable que un
ser humano puede aguantar durante un largo periodo.
Con cualquier otro tipo de dolor, la mayoría de las personas pueden mantener cierto sentido de
separación entre ellos y el dolor que sienten. Por agudo que sea el dolor, este se encuentra en
una parte de su cuerpo, de modo que aún existe un “ellos” que está separado de esa sensación.
La depresión es diferente. Debido a que es en esencia un trastorno de percepción, provoca que
uno vea al mundo entero como dolor. Se siente dolor dentro, pero también se siente por fuera.
Esto provoca cierta sensación de que no hay escapatoria, y esto hace del suicidio una idea tan
seductora, ya que parece ofrecer una opción de escape.
Al final, existen decenas de razones no documentadas por las que un ser humano consideraría
dejar de vivir, algunas, debo admitir, justas razones, otras sin embargo, no tan justas. Mi
exhortación final es que cuando se piensa en el suicidio como idea se considere si no se está
considerando esta como una salida apresurada de un problema, recuerde, que siempre habrá
una solución real, y que siempre habrá personas dispuestas a ofrecer ayuda en estos casos.

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