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PRONUNCIAMIENTO PÚBLICO EN DEFENSA DE LA JEP

La Corporación CREDHOS, se pronuncia ante las seis (6) objeciones y la propuesta de reforma constitucional
presentadas por Iván Duque, Presidente de la Republica a la Ley Estatutaria de la JEP, que ya surtió su trámite de
debate y aprobación en el Congreso y fue objeto del respectivo control constitucional en el año 2018 por parte de la
Corte Constitucional; concluye que la actuación del jefe de Estado, es contraria a la naturaleza del Acuerdo de Paz
suscrito por el Estado Colombiano con la antigua guerrilla FARC-EP y constituye un grave incumplimiento de los
mismos. Las objeciones y la propuesta apuntan a cambiar la naturaleza de lo pactado con el propósito:

Primero, de reducir la competencia y el alcance de la Jurisdicción Especial para la Paz – JEP, como componente de
justicia del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y garantías de No Repetición - SIVJRNR, pactado para
la reparación integral de las víctimas y la superación del conflicto armado interno con garantías de verdad y justicia;
argumentando que la jurisdicción ordinaria debe mantener la competencia en los procesos en los que avoque
conocimiento la JEP, lo cual no brinda ningún tipo de seguridad jurídica a las víctimas y a los comparecientes.

Segundo, limitar las actuaciones del Tribunal de Paz en relación con los casos en los que se solicita la extradición
de potenciales comparecientes, con lo cual se pretende que un organismo judicial transicional como la JEP, no pueda
velar por las garantías previstas en el artículo 29 de la Constitución Política, desconociendo que la Corte
Constitucional en el Auto 401 de 2018 y en la Sentencia C-080 de 2018, expresamente refirió que esta es una de
las funciones que debe cumplir esta autoridad judicial. Toda vez que, de prosperar la objeción, la JEP no podría
valorar las pruebas en los casos en los que se implica a actores del conflicto armado para determinar si el caso es
objeto o no de su competencia o si los hechos materia de investigación fueron cometidos con posterioridad al 1 de
diciembre de 2016. La pretensión principal que se vislumbra en este punto es repetir la experiencia de Justicia y Paz,
donde los mandos de las estructuras armadas acogidas al proceso, fueron extraditados y juzgados en otro país por
delitos como el narcotráfico, mientras que las víctimas de crímenes de guerra y lesa humanidad en Colombia no
obtuvieron reparación integral, no conocen la verdad y todavía se encuentran a la espera de justicia.

Tercero, desviar el objetivo de hallar, juzgar y sancionar a los máximos responsables de crímenes de lesa humanidad,
genocidio y crímenes de guerra cometidos en el contexto, en relación o razón con el conflicto armado, señalando a
las bases de los actores: guerrilla, ejército, policía, etc. como los principales responsables a juzgar y sancionar,
intentando con esto mantener un esquema similar al proceso de Justicia y Paz, y desatendiendo uno de los
principales estándares internacionales en materia de justicia transicional. Coartando así, el alcance del derecho a la
verdad y a la justicia de las víctimas y la sociedad, encubriendo a los máximos responsables.

Cuarto, imponer a los actores armados la responsabilidad total de indemnizar a las víctimas con sus bienes y activos,
retomando una vez más el esquema fallido en esta materia de Justicia y Paz, en clave de librar al Estado de su
principal obligación como garante de los Derechos Humanos y por ende de los derechos de las víctimas a una
reparación integral a través del sistema de reparaciones masivas. (Corte Constitucional C-080 de 2018).

Quinto, sostener la injerencia del Gobierno a través del Alto Comisionado para la Paz en las actuaciones y decisiones
de la JEP, como quiera que el Comisionado es quien verificaría si el compareciente cumple o no con los requisitos
y/o criterios para acogerse a esta Jurisdicción; vulnerando así el principio de autonomía e independencia de este
organismo judicial transicional.

Sexto, plantear una reforma constitucional que abriría nuevamente el debate, con la posibilidad de modificar otras
normas sustanciales de la Ley Estatutaria de la JEP y del Acto Legislativo 01 de 2017, en manos de las bancadas y
la nueva correlación de fuerzas políticas presentes en el Congreso de la Republica, representa el riesgo más grande,
pues existe la posibilidad que termine de desdibujar el papel y la importancia de la JEP y finalmente, condene al
fracaso la implementación del Acuerdo de Paz.

Por todo lo anterior, la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos – CREDHOS, comprometida
con los procesos de paz territorial y comunitaria, realiza un llamado urgente a las organizaciones sociales y
defensoras de Derechos Humanos para presionar al Estado Colombiano a través de la incidencia y la movilización
social, a respetar el Acuerdo de Paz, el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y garantías de no Repetición,
a la Jurisdicción Especial para la Paz y a la sociedad Colombiana.

Barrancabermeja, marzo 12 de 2019

JUNTA DIRECTIVA
CORPORACIÓN REGIONAL PARA LA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS- CREDHOS

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