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Alan Giovanni Montes de Oca Ceja.

Psicología social: Crítica a las diferentes teorías.

Crítica a los humanistas:

Si bien la pirámide de Maslow ha sido ampliamente criticada debido principalmente a


jerarquizar las necesidades del hombre, la teoría humanista cuenta con algunos otros
fallos; uno de ellos salta a la vista cuando empezamos a revisar la teoría; no todos los
humanistas se ponen de acuerdo, sin embargo, podemos tomar como ejemplos para la
siguiente crítica lo siguiente que son los puntos en los que están de acuerdo los
humanistas: carácter positivo de todas las emociones auténticas, independientemente de
su valoración social; concepción optimista del ser humano; confrontación terapéutica en el
presente (prioridad del cómo" sobre el "porqué"); no devaluación de lo infantil; concepto
de inconsciente; implicación total del terapeuta como persona en la terapia; toma de
conciencia como paso previo y necesario para la asimilación e integración del conflicto en
forma creativa y productiva (Gimeno, 1983). Desde aquí podemos observar, que los
humanistas vienen a tratar de sacar el yo genuino de cada persona cualquiera que este
sea, ahondando cada vez más y más en el subconsciente de la persona. Es decir, se
confía en la bondad natural del ser humano, en lo siguiente, consideraríamos que los
humanistas, “pecan de excesivo optimismo” (Capó, 1986). A todo esto, cabe hacer un
poco de reflexión para contrastar un poco lo dicho anteriormente, cuando hablamos de la
teoría humanista, debemos considerar que no son conceptos rígidos y que sólo se está de
acuerdo en las máximas, por lo que los métodos para lograr cambios podrían varias
mucho de terapeuta a terapeuta.

Otro concepto que estaría en el ojo del huracán sería el “desarrollo personal”. En este
sentido se deja atrás el mero concepto de “crecimiento personal” y se amplía con el
“desarrollo”. Para encajar esto, tomaré la siguiente afirmación: El responsable principal de
mis limitaciones en el crecimiento personal soy yo mismo y no mis padres o la sociedad
(Villegas, 1984a). En este sentido va la siguiente crítica: aunque válidas en ciertos casos,
tal vez infravaloren los aspectos macro-ambientales antes aludidos si se les entiende de
modo excesivamente generalizador (Capó, 1986). Ambas van en sentido de la conjunción
entre lo que es la práctica y la teoría, pues al parecer la teoría intenta maximizar el
alcance con una síntesis de los agentes del cambio, dejando a la persona misma como
máxima dueña y señora de sus condicionamientos. El apunte de Capó cabe en el sentido
en el cuál se habría de poner más atención al lado del diagnóstico y quizá no tanto en el
campo del tratamiento.

Crítica al psicoanálisis:

El desencanto de la ciencia por el psicoanálisis parece ser tan o parecido al que se tiene
con las ciencias sociales, es decir, se discute sobre si es ciencia o no, en este sentido va
el artículo publicado en la revista TIME del 23 de noviembre de 1993, donde se exponía
en la portada “¿Freud está muerto?”. Así pues, se cita a Popper y se publica la contra

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hecha en el primer número de la revista “Vigencia del psicoanálisis” (Tappan, 2005). El
principal argumento de los que apoyan esta teoría es precisamente lo expuesto por
Popper, lo que refiere a recurrir a la interpretación de las hipótesis de manera que
cuadren con lo dictado por la teoría. Esto es, que para Popper, una teoría científica debe
ser infalseable. Sin embargo, desde la óptica Freudiana se acepta que es imposible
obedecer las normas de la investigación científica (Faldori, 2001). Por otro lado en la
revista “Vigencia del psicoanálisis”, se hace énfasis en la necesidad de montar propuestas
muy “sui generis” (Tappan, 2005) para la crítica de la teoría. Aquí, se hace una crítica a la
pobreza de los argumentos con los que defienden la teoría y los que la atacan. Pero, las
interpretaciones de Popper siguen y se analiza otro postulado interesante que refiere a la
actitud del científico, expone, que éste no debe tratar de seguir un método de manera
ciega, y pone énfasis en el proceso del conocimiento (Tappan, 2005).

Por otro lado, saltan a la vista los inexorables ataques al esquema rígido Freudiano: El
ello, el yo y el súper yo. Si bien es una posición inamovible para el psicoanálisis,
podríamos hoy interpretarla para utilizarla como recurso, ya que al igual que la pirámide
de Maslow llegan a tener un impacto inmediato por el atrevimiento a encasillar aspectos
de la psique humana y jerarquizarlos. De igual manera, se ignoran los procesos
totalmente y se llega a la conclusión desde el psicoanálisis que los procesos de
internalización del conocimiento son un misterio y que se debe y se tiene que trabajar con
lo que hay.

Crítica al conductismo:

Bueno, como contraparte paradigmática del psicoanálisis aparece el conductismo, un


determinismo ambiental. Todo esto cae principalmente en la ecuación principal del
conductismo, E-R, estímulo respuesta. Esto ocasiona un hueco en el esquema, el cuál se
llenaría con ¿qué sucede con el individuo ante el estímulo? Es decir, el proceso cognitivo
en que desemboca la respuesta. Para esto, salta a la vista hacer la siguiente crítica casi
inmediatamente: Para Morgan: «En ningún caso podemos interpretar una acción como el
resultado del ejercicio de una facultad psíquica superior, si puede interpretarse como el
resultado del ejercicio de una acción psíquica inferior en la escala psicológica» (citado
según Boring, 1992: 495) (Campos, 2005). “La crítica al conductismo es saludable con tal
que no se convierta –como en el caso de Chomsky- en una apología del mentalismo. Al
fin y al cabo, el conductismo, lejos de ser anticientífico, peca tan sólo por ser científico-a
medias” (Campos, 2005). De esto, podemos observar en la crítica conductista el carácter
antitesico de la tesis Freudiana(o viceversa), lo que sólo le dejaría la tarea de rellenar un
punto.

Conclusión:

Después de haber revisado diversos documentos sobre las diferentes teorías, queda clara
la conclusión, en la cual, en la búsqueda del conocimiento todos creen haber encontrado
el arca de la alianza que viene a refutar las demás teorías y dejando como única la suya,

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sin embargo, es clara la manera en la que se complementan todas las teorías. Todo esto
salta a la vista cuando se observa el objeto de análisis, la psique humana, casi
inmediatamente en nuestros días, nos llamaría la atención los determinismo que son
expuestos aquí. Mucho más faltaría por revisar para la teoría humanista, sin embargo,
parece ser una lucha constante de todas las ciencias sociales y toda la teoría psicológica
la aceptación de la comunidad científica de ciencias naturales. Es entonces una guerra de
percepciones, sin embargo, no se pueden negar ninguno de los aportes que se han hecho
por las ciencias que intentan de dar explicación a los hombres como objeto de estudio.

Trabajos citados
Campos, R. M. (2005). Una reevaluación de conductismo radical. Liberabit,
revista de psicología , 5-10.

Capó, S. J. (1986). Psicología humanista y educación. Anuariode psicología , 14.

Faldori, C. H. (2001). Psicoanálisis y ciencia, bases del desencuentro. Polis,


revista académica Universidad Bolivariana , 5-7.

Gimeno, A. (5 de 1983). El análisis transaccional como fuente teórica de la


terapia Gestalt. Revista de psiquiatría y psicología humanista , págs. 26-31.

Tappan, E. J. (2005). Las críticas al psicoanálisis. Vigencia del psicoanálisis , 2-


14.

Villegas, R. (1984a). La psicología humanista a debate. Revista de psiquiatría y


psicología humanista , 64-71.