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La acción cambia el sentimiento y el sentimiento cambia el pensamiento.

Lo que yo pienso,
siento, imagino y creo lo atraigo a mi vida. Hoy tomo la correcta actitud hacia todo lo que me
concierne. Veo mi vida con una nueva perspectiva. Saludo este día con amor en mi corazón.
Comparto mi corazón y se alegra la tierra. De hoy en adelante contemplo todas las cosas con
amor y nazco de nuevo. Comienzo este día con alegría en mi corazón y es esa la técnica del
día para mí. Hoy me expreso en forma positiva y con total confianza en mí mismo.

Lo que me imagino y retengo constantemente en mi imaginación entra en mi vida. Así es,


porque el poder de mi mente interior no tiene límites. Al igual que un imán yo atraigo hacia mi
aquellas cosas que deseo y visualizo; y hoy deseo que el amor motive todas mis acciones,
deseo expresar buena voluntad y regocijo, deseo pensar y actuar con fe. Hoy deseo ser fuerte
y valiente. Tengo el poder de crear lo que deseo. Atraigo lo que quiero que sea que yo
transmito. Atraigo lo que quiero mentalmente, elijo y acepto. Y ahora yo comienzo a elegir y
aceptar la paz, la salud, el amor, el éxito, la abundancia y la felicidad.

Soy un hombre que puede crear su destino sin ninguna interferencia. Tengo total dominio sobre
mi propio destino. Determino por mí mismo mi propia naturaleza, de acuerdo con mi propia
voluntad. Poseo la libertad de modelarme en la forma en que yo prefiera, pues así como tengo
el poder de pensar, de amar, de reír, de imaginar, de crear, de planear, de hablar, de rezar, de
determinar, también tengo el poder de elección. Poseo el poder de elección para generar la
forma más baja de vida, pero también tengo el poder fuera del juicio de mi alma de renacer en
la forma más elevada que es divina. Tengo un gran poder eterno, o sea, el de la elección. Qué
he hecho con esta tremenda fuerza? Pienso en las elecciones que he hecho en mi vida y
recuerdo ahora aquellos amargos momentos en los que caería de rodillas, si tan solo tuviera la
oportunidad de elegir nuevamente. Lo pasado, pasado está y ahora uso sabiamente mi poder
de elección.

- Elijo dominar mis emociones y controlar mis pensamientos mediante mis acciones.
- Elijo destruir la indecisión con la acción.
- Elijo destruir el temor con la fe.
- Elijo amar en lugar de odiar
- Elijo reír en lugar de llorar,
- Elijo la alegría en lugar de la tristeza
- Elijo ver, oír, pensar, hablar y hacer solamente el bien y no el mal
- Elijo crear en lugar de destruir
- Elijo perseverar en lugar de renunciar
- Elijo alabar en lugar de criticar
- Elijo curar en lugar de herir
- Elijo unir en lugar de la discordia
- Elijo orar en lugar de robar
- Elijo actuar en lugar de aplazar
- Elijo crecer en lugar de consumirme
- Elijo creer en lugar de dudar
- Elijo la esperanza en lugar de la desesperación
- Elijo bendecir en lugar de blasfemar
- Elijo perdonar en lugar de condenar
- Elijo callar en lugar de ofender
- Elijo la verdad en lugar del error
- Elijo la luz en vez de las tinieblas
- Elijo vivir en lugar de morir
- Elijo ver todo de oro. Viéndolo todo de oro será de oro.

Ahora sé que mis desventuras eran mis elecciones. soy algo más que un humano. Soy un
humano digno. Y al igual que antes, puedo elegir entre el fracaso y la desesperación o el éxito
y la felicidad. La elección es mía. Y elijo el éxito y la felicidad. Este día ha sido notificado.

Se me ha permitido vivir este día extra, cuando otros han muerto. Será que mi propósito está
inconcluso? Si malgasto el hoy destruyo la última página de mi vida. Este día es todo lo que
tengo, y estos momentos son ahora mi eternidad.
Los deberes de hoy los cumplo hoy. Hoy expreso mi amor a quienes amo. Hoy es el mejor día
de mi vida y si es el último, será mi monumento más grande.

No hay nada que resulte tan sencillo que engañarse a uno mismo, puesto que siempre es fácil
creer lo que queremos. Sé que me he engañado en el pasado. Se que trate de ocultar mis
pequeños logros y fracasos bajo un manto de palabras que toman a la ligera mi trabajo, o que
ofrecían disculpas por mi falta de capacidad y llegué a creer en mis propias excusas a tal grado
que gustosamente estaba dispuesto a vender mis días a cambio de unos centavos, mientras
me consolaba pensando en que las cosas todavía podían ser peores. Pero eso está en el
pasado. Ha llegado el momento de estudiar el reflejo en mi espejo hasta que sea capaz de
reconocer que el enemigo más poderoso que tengo soy yo mismo.

En este día consciente de mis errores, temores y miedos, salgo de mi sepultura para empezar
una nueva vida. Este es mi aniversario, mi nueva fecha de nacimiento. He renacido. He
renacido en vida y termino desde hoy mi permanencia en la sombra de los demás y mi
ocultamiento detrás de mis lamentaciones y disculpas. Se acabaron los chivos expiatorios y
culpables de mis fracasos pasados, mis defectos, mis mediocridades, mis fallas, las faltas de
oportunidad. Pido perdón a todos aquellos a quienes culpé. Estaba equivocado.

Sé que puedo construir una nueva vida con todas las herramientas que tengo. Tengo
demasiadas cosas. Mis dones se derraman de mi copa. Sé que fui negligente con ellos en el
pasado, como un niño echado a perder por los lujos.

Ahora sé que en el pasado me valoré en centavos cuando mi valor es comparable a la riqueza


de un rey. Observo a mi alrededor y veo que en donde sólo ayer me revolqué en la
autocompasión, ahora camino erguido sobre una alfombra de oro.

Que tonto era cuando me encontraba de pie desesperado a un lado del camino envidiando a la
gente de éxito y a los opulentos que desfilaban por el camino.

Nada ha cambiado excepto yo.

Estoy listo y ansioso de comenzar una nueva vida. Hoy comienzo el mejor día,la mejor semana,
el mejor mes, el mejor año de mi vida y atraigo las mejores cosas y situaciones de la vida hacia
mí. Hoy sé que un milagro de muy buena fortuna me va llegar. Hoy creo y sé que puedo lograr
todo lo que me propongo. Me he resuelto a lograr hacer grandes cosas, y espero este día con
entusiasmo, deseando hacer frente a la aventura y a los acontecimientos que me trae. Puedo
realizar mucho más de lo que he realizado y lo haré. Extiendo el milagro de mi nacimiento a mis
hechos de hoy, y mi mente interior acerca a mí todas aquellas oportunidades que deseo,
necesito y son mi derecho innato.

Espero este día con entusiasmo deseando hacer frente a la aventura y a los acontecimientos
que me trae. Y yo tengo derecho a un cambio. Tengo derecho a buscar la grandeza y la
abundancia. Las reclamo. Yo lo reclamo ahora porque es mi perfecto derecho. Tengo sed de
felicidad y paz mental. Imparto órdenes y obedezco mis propias órdenes. Ahora es el momento
oportuno. Este es el lugar. Yo soy el hombre.

Me olvido de todos aquellos aspectos y experiencias negativas que me han aprisionado hasta
hoy; me olvido de los acontecimientos del día pasado y saludo este nuevo día con la fe de que
éste será el mejor día de mi vida. Y si es mi último día, será mi monumento más grande. El
ayer ha quedado sepultado para siempre y no pienso más en él. Y ahora aquello que en el
pasado limitó mi potencial ilimitado desaparece y se desvanece, borrándose de mi vida para
siempre. No tiene ninguna influencia sobre mí. Se ha disuelto y alejado de mi vida para
siempre. Todo lo pasado negativo ha desaparecido y hoy todas las cosas son nuevas y
positivas para mí.

Cancelo toda negatividad.

Disuelvo en mi mente y en la mente de los demás todo pensamiento que me pueda limitar.
Elimino de mi mente el miedo a la pobreza.
Supero fácilmente este obstáculo. Elimino de mi mente el miedo a la crítica. Me libero del
resentimiento generado por las críticas. Me libero del miedo a la mala salud. Me despojo de
enfermedades imaginarias. Me libero del miedo a la muerte. Me libero de las circunstancias y
pensamientos negativos del pasado. Me libero de todos los miedos conocidos y abrigo siempre
pensamientos de salud y alegría. A todo lo que me ha ofendido, yo perdono. Por fuera y por
dentro, yo perdono. Perdono las cosas del pasado, del presente y del futuro. Soy libre y ellos
también lo son. Todo está en orden entre nosotros ahora y para siempre.

Todos los pensamientos, palabras y acciones negativas se han disuelto. Trasmuto y cambio mi
pasado negativo, mis convicciones erradas y limitantes, mis formas de pensar y/o personas que
de una u otra forma limitan y entorpecen mi expansión personal. Me abstengo de escuchar a
aquellos que se quejan sin razón válida porque la enfermedad es contagiosa.

Me acepto y me amo a mi mismo, y así acepto y amo a los demás. Refuerzo mis instintos de
vida y debilito los de muerte y mi vida está rodeada de fuerza, alegría y prosperidad, y mi
cuerpo es sano, fuerte y atractivo.

Alegre y voluntariamente me despojo de cosas, pensamientos, condiciones y relaciones


anticuadas e inadecuadas. Yo voluntariamente abandono las ideas y todo aquello que
entorpece mi vida. Lo abandono y confío.

Diariamente practico dirigiendo una luz violeta hacia la negatividad que todavía exista en mi
vida. Esta luz disuelve la negatividad de mi mundo, y la negatividad que se me presenta en mi
camino es para mi bien. Saco a la superficie las limitaciones de mi mente subconsciente. Las
descubro y por medio de una purificadora llama violeta éstas son disueltas, deshechas y
borradas de mi vida para siempre. A medida que voy conociendo mis propias limitaciones veo
lo que realmente son, algo que ya no tiene valor, que ya no forma parte de mi mundo y que la
llama violeta consume y borra continuamente. Percibo que todos mis problemas, mis
desánimos y sufrimientos son en realidad grandes oportunidades veladas. Mis problemas son
oportunidades para mi crecimiento. Ellos me permiten ampliar mi imaginación y vencer las
barreras y los obstáculos que las limitaciones del pasado han colocado en mi camino. Mis ojos
están abiertos y descubro el disfraz en los problemas y la ilusión de la negatividad.

Cada desventura que me sobreviene contiene en sí la semilla de la buena suerte del mañana.
Debo contemplar la noche para apreciar el día.

La naturaleza toda es un ciclo de estados de ánimo y yo soy parte de la naturaleza. Sé que mis
estados de ánimo suben y bajan, que dentro de mí hay una rueda que cambia constantemente
de la tristeza al gozo, de la alegría a la depresión, de la felicidad a la melancolía. Sin embargo
recuerdo que las flores secas de hoy llevan la semilla del pimpollo de mañana. Los árboles y
plantas dependen del tiempo para florecer, pero yo elaboro mi propio tiempo, lo llevo conmigo,
por eso domino‚ mis emociones negativas a fin de que mis días sean felices y productivos.

Controlo mis pensamientos mediante mis acciones. Obligo a mis acciones a controlar mis
pensamientos. Si me siento triste cantaré y reiré. Si me siento enfermo trabajaré, Si me siento
inseguro levantaré la voz; Si siento miedo me lanzare adelante; Si me siento insignificante
recordaré mis metas. Reconozco e identifico el misterio de los estados de ánimo de toda la
humanidad, y en mí. Evito juzgar a aquél que me demuestra odio. Resisto sus saetas e insultos
porque sé que mañana será un gozo tratarlo. Hoy no comprará carrozas de oro por un centavo
y sin embargo mañana canjeará su casa por un árbol.

Estoy preparado para dominar cualquier tipo de personalidad que se despierte en mí todos los
días. Domino mis estados de ánimo mediante una acción positiva y de esta forma controlo mi
destino, creando mis oportunidades a medida que avanzo.

Pinto este día con risas. Tengo el don de la risa y lo puedo usar cuando quiero. Sonrío y mi
digestión mejora. Me río y mis cargas son aliviadas. Me río y mi vida se alarga. Pongo marco a
este día con una canción. Disfruto hoy la felicidad de hoy. Y con mi risa todas las cosas quedan
reducidas a su justa medida. Me río del mal y sucumbe sin ser probado. En este asunto
siempre soy un niño.
Tengo la facultad de elección y elijo sembrar mi semilla a fin de que crezca hasta que sus
espigas de oro produzcan mil granos de uno. Sé que es necesario plantar mi semilla en la
oscuridad de la tierra, y mi fracaso, mi desesperación, mi ignorancia y mis inhabilidades son la
oscuridad en la cual he sido plantado a fin de madurar. Y para que fructifique nutro mi mente y
mi cuerpo fijándome metas para el día, la semana, el mes y el año. Tengo metas y objetivos
para que mi vida cristalice. Si tropiezo en el camino a ellas, me levanto de nuevo con más
ánimo. Sólo el gusano está libre de la preocupación de tropezar. Soy un hombre y sé que si se
me presentan dificultades es porque voy a aprender y retener valiosas enseñanzas para mi
vida. Toda adquisición noble se obtiene con sus riesgos. Quien teme encontrar algo no debe
esperar obtener lo otro.

Me es necesario salir cada día con rumbo por el mundo, con timón, con destino fijo, con
propósito. Es fácil ir a la deriva de un día a otro. No se requiere ninguna habilidad, ningún
esfuerzo, ningún dolor. Me fijo metas y las cumplo. Tener siempre la intención de llevar una
mejor vida nueva, pero sin jamás encontrar el tiempo para dedicarse a ello, es como si
pospusiera la comida, la bebida y el sueño de un día para el siguiente hasta morir.

Para ir de aquí hacia allá puedo prescindir de conocer todos los giros y recodos de mi viaje en
éste preciso momento. Concentro todas mis energías en hacer frente al desafío del momento y
mis actos contribuyen a que me olvide de todo lo demás. Ahora ya quedó atrás ese
desconsolador pasado donde los días no tenían principio ni fin y yo me encontraba perdido en
un desierto de frivolidad, sin esperar nada del futuro, como no fuese la muerte y el fracaso.

Y así como el sol calienta la tierra a fin de producir la planta, estas palabras calientan mi vida y
convierten mis sueños en realidad mediante la acción. Si, sólo la acción es la chispa que
enciende estas palabras, mis sueños, mis planes, mis metas, hasta convertirlos en una fuerza
viviente. La acción es mi alimento y bebida que nutren mi éxito. Sé que la demora que me ha
sujetado es hija del temor y ahora reconozco este secreto extraído de corazones valientes.
Conquisto el temor procediendo sin vacilación y lo estremecimientos de mi corazón
desaparecen. Sé que la acción reduce al león del terror a una hormiga de ecuanimidad.
Recuerdo la lección de la luciérnaga que proyecta su luz solamente cuando vuela, solamente
cuando está en acción.

Y así, consciente de que debo entrar en acción, saludo cada amanecer fijándome metas para
el día, asegurándome de que todo lo planeado haya quedado terminado antes de irme a
dormir. Muy pronto los logros de cada día se van reuniendo, uno encima del otro, en la misma
forma en que la hormiga amontona sus granos de arena y con el tiempo es erigido un castillo lo
bastante grande para albergar cualquier sueño.

En verdad todo esto es factible de lograr una vez haya frenado mi impaciencia, enfrentándome
a la vida un día a la vez. Puedo hacerlo, lo hago.

Porque el ahora es todo lo que tengo. Mañana es el día reservado para el haragán. Imparto
órdenes y obedezco mis propias órdenes. Ahora es el momento oportuno. Este es el lugar. Hoy
es el día. Yo soy el hombre. Mi tarea consiste en hacer lo que está claramente a mi alcance y
no borrosamente en la distancia. Hago claramente lo que está a mi alcance. Ejecuto solo una
actividad por vez. Una siempre detrás de la otra.

Evito postergar y eludir tareas para el mañana. Procedo ahora mismo aunque mis acciones no
traigan la felicidad o el éxito, porque es mejor proceder y fracasar que quedarse inactivo.
Procederé ahora mismo. Repito estas palabras constantemente, cada hora, cada día, todos los
días y son un hábito como el respirar. Con estas palabras preparo mi mente para hacer frente a
todo desafío. Al saltar de mi cama, cuando me enfrento a una puerta cerrada y llamo, cuando
estoy tentado a abandonar la lucha.

Reconozco que todos los días de mi vida me ponen a prueba. Los premios de la vida se
encuentran al fin de cada jornada y no cerca del comienzo y no sé cuántos pasos son
necesarios para alcanzar mi meta. Jamás sabré cuán cerca estoy del éxito a menos que doble
la esquina. Siempre doy un paso más. En realidad un paso por vez es fácil. Y así es con mis
esfuerzos de hoy. Se me compara con las gotas de lluvia que finalmente se llevan la montaña.
Huyo de la desesperación trabajando en medio de ésta. Persisto hasta alcanzar mis metas.
Persisto aguantando y trabajando. Paso por alto los obstáculos que se irguen a mis pies y
mantengo fijos mis ojos en mis metas por encima de mi cabeza, porque sé que donde termina
el árido desierto, crece la verde vegetación. Planto la semilla del éxito de mañana y logro
ventaja insuperable.

Sé que hay un péndulo para cada acto de la vida, y lo que hoy trabaje, si no me es
recompensado ahora, mañana lo será multiplicado por diez. Causa y efecto, medios y fines,
semilla y fruto siempre están juntos. El efecto es la causa, el fin preexiste en los medios y el
fruto está siempre en la semilla.

Evito preocuparme por mi mismo, pues estoy seguro que a su tiempo, cada minuto, cada
servicio extra será remunerado. Mientras mayor sea el pago retenido, mejor será para mí, y el
interés compuesto sobre el interés compuesto es el beneficio más grande de la ley.

Si alguien me pide que lo acompañe un kilómetro lo acompaño dos. Soy una persona de
excelencia y siempre camino otro kilómetro, pues vale la pena seguir adelante. Caminar otro
kilometro es un privilegio del que me apropio por iniciativa propia. Ahora sé que el camino más
seguro para condenarme a la mediocridad es realizar solamente el trabajo por el que se me
paga. Hago siempre más de por lo que se me paga.

Incluso la labor más tediosa se hace soportable si yo marcho a lo largo de cada día convencido
de que cada tarea, no importa lo humilde o tediosa que sea, me acerca varios pasos a la
realización de mis sueños. Que forma más agradable de seguir adelante con mi vida, ya que si
la mañana no me ofreciera ninguna nueva alegría a medida que cumplo con las metas que me
he fijado para este día, o si la noche no me brindará nuevos placeres por cumplir con mis
metas, ni siquiera valdría la pena vestirme y desvestirme. La vida puede ser tan gozosa como
un juego de niños cuando despertamos con la esperanza de que nos aguarda una senda por
construir con toda claridad.

He aprendido que no hay paz sin problemas, descanso sin esfuerzo, risas sin pesadumbre, ni
victorias sin luchas, y que ese es el precio que todos debemos pagar por vivir.

Nunca imito a nadie. Sé que si imito al malo lo superaré, mientras que si imito al bueno me
quedaré corto. Soy yo mismo. Muestro al mundo mi individualidad y él me baña en oro.

Tengo el valor para arriesgarme, tengo el valor para triunfar, para fracasar o cometer
errores. Me enfrento siempre con todo aquello que me lleva siempre hacia adelante, hacia mi
objetivo, veo siempre hacia adelante, hacia mi objetivo y estoy siempre en constante
movimiento hacia adelante, hacia mi objetivo.

Vivo este día como si fuera el último de mi existencia. La naturaleza sólo conoce éxitos.
Siempre con el tiempo emerge victoriosa y así lo hago yo.

Siempre amplio mis metas tan pronto como las alcanzo. Proclamo mis metas al mundo y me
abstengo de proclamar mis éxitos.

Procedo ahora mismo.

Me formo buenos hábitos. Me someto a los buenos hábitos. Mis buenos hábitos dominan y
erradican a los malos. Me disciplino diariamente para adquirir buenos hábitos. Por eso leo y
escucho estas palabras todos los días y se convierten en parte integral de mi mente activa,
filtrándose también hasta la otra mente mía, ese misterioso venero que nunca duerme y que
crea mis sueños. Y así, estas palabras son absorbidas por mi mente subconsciente y despierto
todas las mañanas con una vitalidad que no he conocido nunca. Mi vigor aumenta, mi
entusiasmo se acrecienta y mi deseo de enfrentarme con el mundo domina todos los temores
que antes me asaltaban al amanecer. Esta es mi voluntad. Estoy ingiriendo la semilla.