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Derechos humanos

Los derechos humanos son aquellas «condiciones instrumentales


que le permiten a la persona su realización».1 En consecuencia
subsume aquellas libertades, facultades, instituciones o
reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos2 que incluyen
a toda persona, por el simple hecho de su condición humana, para la
garantía de una vida digna, «sin distinción alguna de raza, color,
sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole,
origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier
otra condición».3

Para autores naturalistas los derechos humanos son independientes o


no dependen exclusivamente del ordenamiento jurídico vigente, por
lo que son considerados fuente del derecho; sin embargo desde el
La Libertad guiando al pueblo, por Eugène
positivismo jurídico la realidad es que solamente los países que
Delacroix (1830). Los derechos humanos fueron
suscriben los Pactos Internacionales de Derechos Humanos o Pacto recogidos en las leyes -positivación- a raíz de las
Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y el Pacto revoluciones burguesasde los siglos XVII y XVIII:
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales la Revolución inglesa, la Revolución Americana y
(PIDESC) y sus Protocolos –Carta Internacional de Derechos la Revolución francesa; esta última promovió la
aprobación, en la Asamblea Nacional de26 de
Humanos– están obligados jurídicamente a su cumplimiento.4 Así,
agosto de 1789, de la Declaración de los Derechos
por ejemplo, en relación con la pena de muerte, contraria a la
del Hombre y del Ciudadano. La ONU aprobó, el
Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Segundo 10 de diciembre de 1948, laDeclaración Universal
Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y de los Derechos Humanosque recoge en sus 30
Políticos, destinado a abolir la pena de muerte, no ha sido firmado artículos los derechos humanos considerados
por países como China, Irán, Estados Unidos, Vietnam, Japón e básicos.
India.5

Desde un punto de vista más relacional, los derechos humanos se han definido como las condiciones que permiten crear una relación
integrada entre la persona y la sociedad, que permita a los individuos ser personas jurídicas, identificándose consigo mismos y con
los demás.6

Índice
Marco teórico
Histórico
Origen cultural
Evolución histórica
Antecedentes remotos
Sociedad grecorromana
Influencia del cristianismo
Conformación del concepto
Revoluciones burguesas y positivación de los derechos humanos
Nuevas demandas e internacionalización de los derechos
Naturaleza y fundamento
Iusnaturalismo
Iuspositivismo
Tesis realistas
Utilitarismo
Aspectos institucionales y jurídicos
Derechos humanos y derechos constitucionales
Clasificación generacional
Tres generaciones de derechos humanos
Pactos y convenciones de derechos humanos
Otras propuestas
Derechos Humanos del siglo XXI: la Declaración Universal de Derechos Humanos Emergentes
Derecho humano a la paz
Véase también
Referencias
Bibliografía
Bibliografía adicional
Enlaces externos

Marco teórico
Se definen como facultades inherentes a la persona, irrevocables, inalienables, intransmisibles e irrenunciables. Por definición, el
concepto de derechos humanos es universal (para todos los seres humanos) e igualitario, así como incompatible con los sistemas
basados en la superioridad de una casta, raza, pueblo, grupo o clase social determinados.7 Según la concepción iusnaturalista
8
tradicional, son además atemporales e independientes de los contextos sociales e históricos.

La doctrina teórica de tales derechos ha realizado un importante esfuerzo por clasificar y sistematizar los derechos humanos.
Normalmente se dividen en dos categorías: derechos positivos y derechos negativos. Los derechos negativos, como el derecho a la
intimidad o a no sufrir tortura, se definen exclusivamente en términos de obligaciones ajenas de no injerencia; los derechos positivos,
por el contrario, imponen a otros agentes, tradicionalmente —aunque ya no de manera exclusiva— el Estado,9 la realización de
determinadas actividades positivas.10 Otra clasificación muy extendida es la que ordena los derechos humanos en tres o más
generaciones, atendiendo por lo general al momento histórico en que se produjo o produce su reivindicación.

Histórico
Los derechos humanos, herederos de la noción de derechos naturales,11 son una idea de gran fuerza moral12 y con un respaldo
creciente.13 Legalmente, se reconocen en el derecho interno de numerosos Estados y en tratados internacionales. Para muchos,
además, la doctrina de los derechos humanos se extiende más allá del derecho y conforma una base ética y moral que debe
fundamentar la regulación del orden geopolítico contemporáneo. La Declaración Universal de los Derechos Humanos se ha
convertido en una referencia clave en el debate ético-político actual, y el lenguaje de los derechos se ha incorporado a la conciencia
colectiva de muchas sociedades.13 Sin embargo, existe un permanente debate en el ámbito de la filosofía y las ciencias políticas
sobre la naturaleza, fundamentación, contenido e incluso la existencia de los derechos humanos;14 y también claros problemas en
15
cuanto a su eficacia, ya que existe una gran desproporción entre lo violado y lo garantizado estatalmente.

De acuerdo con De Souza Santos, hoy es innegable la hegemonía de los derechos humanos como lenguaje de la dignidad humana.
Sin embargo, esta hegemonía debe convivir en una realidad alarmante. La gran mayoría de la población mundial no es sujeto de
16
derechos humanos, sino el objeto de los discursos de derechos humanos.

Origen cultural
Existe un importante debate sobre el origen cultural de los derechos humanos. Generalmente se considera que tienen su raíz en la
cultura occidental moderna, pero existen al menos dos posturas principales más.17 Algunos afirman que todas las culturas poseen
visiones de dignidad que se plasman en forma de derechos humanos, y hacen referencia a proclamaciones como la Carta de Mandén,
de 1222, declaración fundacional delImperio de Malí. No obstante, ni en japonés18 ni en sánscrito clásico,19 por ejemplo, existió el
término derecho hasta que se produjeron contactos con la cultura occidental, ya que estas culturas han puesto tradicionalmente el
acento en los deberes. Existen también quienes consideran que Occidente no ha creado la idea ni el concepto de derechos humanos,
aunque sí una manera concreta de sistematizarlos, una discusión progresiva y el proyecto de una filosofía de los derechos
humanos.20

De acuerdo a lo dispuesto en la Declaración adoptada por consenso de los 171 Estados reunidos en Viena en la Conferencia Mundial
de Derechos Humanos en 1993: “todos los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes y están relacionados
entre sí”. “Entonces, la universalidad, indivisibilidad e interdependencia son los pilares conceptuales en que trata de sustentarse el
21
reconocimiento y protección internacional de los derechos humanos”

La universalidad es “inherente a los derechos fundamentales del hombre porque estos son expresiones de la dignidad de todo
individuo”22 y por lo tanto deberían ser aceptados, respetados y garantizados por los Estados no importando el sistema político-
ideológico, económico y socio-cultural que expresen. Cuestión que viene a ser un tanto ambigua y complicada debido a las distintas
cosmovisiones regionales y localistas.

Las teorías que defienden la universalidad de los derechos humanos se suelen contraponer al relativismo cultural, que afirma la
validez de todos los sistemas culturales y la imposibilidad de cualquier valoración absoluta desde un marco externo, que en este caso
serían los derechos humanos universales. Entre estas dos posturas extremas se sitúa una gama de posiciones intermedias. Muchas
declaraciones de derechos humanos emitidas por organizaciones internacionales regionales ponen un acento mayor o menor en el
aspecto cultural y dan más importancia a determinados derechos de acuerdo con su trayectoria histórica. La Organización para la
Unidad Africana proclamó en 1981 la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, que recogía principios de la
Declaración Universal de 1948 y añadía otros que tradicionalmente se habían negado en África, como el derecho de libre
determinación o el deber de los Estados de eliminar todas las formas de explotación económica extranjera. Más tarde, los Estados
africanos que acordaron la Declaración de Túnez, el 6 de noviembre de 1993, afirmaron que no puede prescribirse un modelo
determinado a nivel universal, ya que no pueden desatenderse las realidades históricas y culturales de cada nación y las tradiciones,
normas y valores de cada pueblo.23 En una línea similar se pronuncian la Declaración de Bangkok, emitida por países asiáticos el 22
de abril de 1993, y la declaración de El Cairo, firmada por la Organización de la Conferencia Islámicael 5 de agosto de 1990.24

Evolución histórica
Muchos filósofos e historiadores del derecho consideran que no puede hablarse de derechos humanos hasta la modernidad en
Occidente. Hasta entonces, las normas de la comunidad, concebidas en relación con el orden cósmico, no dejaban espacio para el ser
humano como sujeto singular,25 concibiéndose el derecho primariamente como el orden objetivo de la sociedad. La sociedad
estamental tenía su centro en grupos como la familia, el linaje o las corporaciones profesionales o laborales,26 lo que implica que no
se concebían facultades propias del ser humano en cuanto que tal, facultades de exigir o reclamar algo. Por el contrario, todo poder
atribuido al individuo derivaba de un dobleEstatus: el del sujeto en el seno de la familia y el de esta en la sociedad. Fuera del Estatus
no había derechos.27

La existencia de los derechos subjetivos, tal y como se piensan en la actualidad, fue objeto de debate durante los siglos XVI, XVII y
XVIII.28 Habitualmente se dice que los derechos humanos son producto de la afirmación progresiva de la individualidad29 y, de
acuerdo con ello, que la idea de derechos del hombre apareció por primera vez durante la lucha burguesa contra el sistema del
Antiguo Régimen.30 Siendo esta la consideración más extendida, otros autores consideran que los derechos humanos son una
constante en la Historia y hunden sus raíces en elmundo clásico.

Antecedentes remotos
Uno de los documentos más antiguos que se han vinculado con los derechos
humanos es el Cilindro de Ciro, que contiene una declaración del rey persa Ciro el
Grande tras su conquista de Babilonia en 539 a. C. Fue descubierto en 1879 y la
ONU lo tradujo en 1971 a todos sus idiomas oficiales. Puede enmarcarse en una
tradición mesopotámica centrada en la figura del rey justo, cuyo primer ejemplo
conocido es el rey Urukagina, de Lagash, que reinó durante el siglo XXIV a. C., y
donde cabe destacar tambiénHammurabi de Babilonia y su famosoCódigo, que data
del siglo XVIII a. C. No obstante, el Cilindro de Ciro presenta características
novedosas, especialmente en lo relativo a la religión. Ha sido valorado Del Cilindro de Ciro se ha dicho que
es la primera declaración de
positivamente por su sentido humanista e incluso se lo ha descrito como la primera
derechos humanos.
declaración de derechos humanos.31 Numerosos historiadores, sin embargo,
consideran que el término es ajeno a ese contexto histórico.

Documentos medievales y modernos, como la Carta Magna inglesa, de 1215, y la


Carta de Mandén mandinga, de 1222, se han asociado también a los derechos
humanos. En contra de esta idea, José Ramón Narváez Hernández afirma que la
Carta Magna no puede considerarse una declaración de derechos humanos, ya que
en esta época existen derechos pero solo entre iguales, y no con carácter
universal:32 no se predica la igualdad formal de todos los seres humanos. Lo mismo
sucedía en el Imperio de Malí, cuya constitución oral, la Kouroukan Fouga, refleja
cómo la población se estructuraba según su tribu de origen. Estas consideraciones
La Carta Magna, Magna Carta
son extrapolables a documentos como la Bula de Oro de Andrés II en Hungría en
Libertatum de 1215
1222; la Confirmatio fororum et libertartum de 1283 y el Privilegio de la Unión de
1287, de Aragón ambos; las Bayerische Freiheitsbriefe und
Landesfreiheitserklärungen desde 1311 o la Joyeuse Entrée de Brabante de 1356. En todos estos casos, los derechos y libertades
reconocidos pertenecen al ámbito de los pactos entre el monarca y los estamentos del reino:33 no se trata, en suma, de derechos
humanos; sino de derechos corporativos oprivilegios.

Sociedad grecorromana
En la Grecia antigua en ningún momento se llegó a construir una noción de dignidad humana frente a la comunidad que se pudiera
articular en forma de derechos, sino que se entendió que las personas pertenecían a la sociedad como partes de un todo y eran los
fines de esta los que prevalecían.34 La única oposición a la tiranía se sustentaba en la apelación a la Ley divina como opuesta a la
norma, como se muestra en el mito deAntígona, plasmado por Sófocles en la obra trágica del mismo nombre.

La sociedad griega se dividía en tres grupos principales: los ciudadanos, los metecos o extranjeros y los esclavos. La esclavitud se
consideraba natural, lo que se refleja en la afirmación de Aristóteles, para quien "es evidente que los unos son naturalmente libres y
los otros naturalmente esclavos; y que para estos últimos es la esclavitud tan útil como justa".35 La organización política se
estructuraba en polis o ciudades-estado: para los griegos, la sociedad era una consecuencia necesaria de la naturaleza humana. En este
contexto, las teorías políticas de Platón y Aristóteles hicieron un gran hincapié en el concepto de bien común. Para Platón, agrupados
los hombres en sociedad, esta se configura en la polis, cuyo bien común se sobrepone al bien particular de los individuos que lo
componen. La justicia, a su vez, es la salvaguarda del bien común, y se expresa a través de las leyes, que son los instrumentos que
permiten la consecución del bien colectivo e individual.36 No obstante, en su afán por alcanzar una sociedad perfecta, Platón llegó a
37
recomendar dar muerte a los recién nacidos deformes o enclenques, y matar o desterrar a los insociables.

Aristóteles también consideraba que el hombre era un ser social y que no podía realizarse fuera de la familia y la sociedad, por lo que
también subordinaba el bien individual al bien común. Además, al definir la ciudad como una comunidad de ciudadanos libres,38
redujo el bien común al bien de un grupo social determinado39 que excluye a las mujeres, los extranjeros, los obreros y los esclavos.
Sobre esta visión se sustenta la idea aristotélica de la justicia que afirma que «es tan justa la igualdad entre iguales como la
desigualdad entre desiguales».40
Ya en la decadencia de la cultura griega, conquistada la Hélade por Roma, se extendieron filosofías que ponían el acento en la
búsqueda de la felicidad individual: entre ellos, el epicureísmo y el estoicismo. El estoicismo consideraba la razón humana como
parte de un logos divino, lo que contribuyó a concebir al hombre como miembro de una familia universal más allá de la polis.
Séneca,
Epicteto, Marco Aurelio o Cicerón fueron algunos de los que extendieron la filosofía estoica por el mundo latino.

Influencia del cristianismo


La filosofía estoica, difundida en la sociedad grecorromana, concibió la idea de cosmopolitismo, a la que el cristianismo dio un
sentido más espiritual41 para afirmar la igualdad de los hombres y las mujeres en tanto que ciudadanos del Reino de Dios42 y su
dignidad; no obstante, según Luis de Sebastián, para los teólogos cristianos medievales la igualdad teológica era compatible con la
desigualdad social: las personas nacían con un estatus social que, de acuerdo con los designios divinos, era el más adecuado para su
salvación.43

El cristianismo, derivado de lareligión judía, heredó de ella, entre otras, la tradición del mišpat, un concepto jurídico de rica amplitud
semántica. Indica las decisiones judiciales y el juicio legal justo; en relación con el derecho, aquel que se manifiesta en la defensa de
los pobres y oprimidos y que se vincula a su vez con los bienes mesiánicos que se esperan.44 Dado que, hasta la modernidad, el
término derecho se atribuía principalmente a "lo justo" como orden objetivo, en el pensamiento cristiano antiguo o medieval no
existió una referencia explícita a los derechos humanos; pero sí un reconocimiento de exigencias de justicia que descendían de esta
tradición judía. Por ejemplo, el Nuevo Testamento contiene enseñanzas contra la injusticia, el homicidio, el robo, la calumnia o el
egoísmo en el uso de los bienes. En la Epístola de Santiago, el apóstol denunció a los empleadores que no pagan a sus empleados sus
justos salarios.45 El cristianismo fue gradualmente derramando su doctrina en el derecho romano, mejorando la situación de los
esclavos, de los hijos y de las mujeres, cuyo estatus en la filosofía cristiana era mucho más alto que en la grecorromana.46 En el
plano económico, condenó lausura y la explotación, estableciendo las bases de la doctrina del justo precio.

Tales ideas fueron desarrolladas por los Padres de la Iglesia, proclamando un sentido social y limitado de la propiedad y de la ley.
Pero fue Tomás de Aquino quien asentó las bases del orden jurídico medieval, retomando ideas de Aristóteles y Agustín de Hipona y
afirmando que existe, además del derecho positivo determinado y establecido por los hombres, un derecho natural, propio de la
criatura racional, que ningún hombre ni ningún gobierno puede desconocer
.

La doctrina cristiana postulaba la existencia de dos reinos, el temporal y el espiritual, siguiendo la distinción hecha por Jesús de
Nazaret («Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»). Ante el problema de la conciliación de los intereses
individuales y los sociales, Tomás de Aquino afirmó en su obra Summa Theologiae que si existía un conflicto entre lo social y lo
individual en el seno del mundo material, debía prevalecer el bien común. Pero, por el contrario, si el conflicto afectaba a la esfera
íntima del ser humano y a su salvación, en ese caso prevalecería el bien del hombre frente al de la sociedad.47 En este ámbito, de
existir un conflicto patente entre el derecho positivo y el derecho natural, del pensamiento tomista se desprende la existencia de un
48
derecho de resistencia contra el arbitrio de los gobernantes.

Conformación del concepto


La idea del derecho subjetivo, básica para concebir los derechos humanos, fue anticipada en la baja Edad Media por Guillermo de
Ockham, que introdujo el concepto de ius fori o potestad humana de reivindicar una cosa como propia en juicio. La escolástica
española insistió en esta visión subjetiva del derecho durante los siglos XVI y XVII: Luis de Molina, Domingo de Soto o Francisco
Suárez, miembros de la Escuela de Salamanca, definieron el derecho como un poder moral sobre lo propio.49 Aunque mantuvieron
al mismo tiempo la idea de derecho como un orden objetivo, enunciaron que existen ciertos derechos naturales, mencionando tanto
derechos relativos al cuerpo (derecho a la vida, a la propiedad) como al espíritu (derecho a la libertad de pensamiento, a la dignidad).
El jurista Vázquez de Menchaca, partiendo de una filosofía individualista, fue decisivo en la difusión del término iura naturalia. Este
pensamiento iusnaturalista se vio auspiciado por el contacto con las civilizaciones americanas y el debate producido en Castilla sobre
los justos títulos de la conquista y, en particular, la naturaleza de los indígenas. En la colonización castellana de América, se suele
afirmar, se aplicaron medidas en las que están presentes los gérmenes de la idea de derechos humanos, debatidos en la conocida
Controversia de Valladolid que tuvo lugar en 1550 y 1551. No obstante, algunos critican que, en la práctica, estas medidas fueron
formuladas para lograr objetivos de colonización.28 El pensamiento de la Escuela de Salamanca, especialmente mediante Francisco
Suárez y Gabriel Vázquez, contribuyó también al impulso del iusnaturalismo europeo a través deHugo Grocio.50

Durante la Revolución inglesa, la burguesía consiguió satisfacer sus exigencias de tener alguna clase de seguridad contra los abusos
de la corona y limitó el poder de los reyes sobre sus súbditos. Habiendo proclamado la Ley de Hábeas corpus en 1679, en 1689 el
Parlamento impuso a Guillermo III de Inglaterra en la Bill of Rights una serie de principios sobre los cuales los monarcas no podían
legislar o decidir. Se cerró así el paso a la restauración de la monarquía absoluta, que se basaba en la pretensión de la corona inglesa
de que su derecho era de designio divino.51 Según Antonio Fernández-Galiano y Benito de Castro Cid, la Bill of Rights puede
considerarse una declaración de derechos, pero no de derechos humanos, puesto que los mismos se reconocen con alcance nacional y
no se consideran propios todo hombre.52

Durante los siglos XVII y XVIII, diversos filósofos europeos desarrollaron el concepto de derechos naturales. De entre ellos cabe
destacar a John Locke y Voltaire, cuyas ideas fueron muy importantes para el desarrollo de la noción moderna de derechos. Los
derechos naturales, para Locke, no dependían de la ciudadanía ni las leyes de un Estado, ni estaban necesariamente limitadas a un
grupo étnico, cultural o religioso en particular. La teoría del contrato social, de acuerdo con sus tres principales formuladores, el ya
citado Locke, Thomas Hobbes y Jean-Jacques Rousseau, se basa en que los derechos del individuo son naturales y que, en el estado
de naturaleza, todos los hombres son titulares de todos los derechos.53 Estas nociones se plasmaron en las declaraciones de derechos
de finales del siglo XVIII.

La causa directa del nacimiento de los Derechos Humanos, desde una perspectiva sociológica, ha sido también un importante objeto
de debate. Por una parte,Georg Jellinek ha defendido que los derechos humanos estaban directamente dirigidos a permitir el ejercicio
de la libertad religiosa; por otra,Karl Marx afirmó que se deben a la pretensión de la burguesía de garantizar el derecho de propiedad.
Max Weber, en su obra La ética protestante y el espíritu del capitalismo, afirma que existiría una conexión entre la ética
gimiento del capitalismo moderno.54
individualista en que se basaron los derechos humanos y el sur

Revoluciones burguesas y positivación de los derechos humanos


Las distintas culminaciones de la Revolución estadounidense y la Revolución
francesa, hitos fundamentales del efectivo paso a la Edad Contemporánea,
representan el fin o el principio, según se quiera ver, del complejo proceso de
reconocimiento o creación de los derechos humanos. Si las revoluciones son el
revulsivo que da lugar a la gestación de los derechos humanos, las diversas actas de
nacimiento lo constituyen las declaraciones de derechos de las colonias
estadounidenses. La primera declaración de derechos del hombre de la época
moderna es la Declaración de Derechos de Virginia, escrita por George Mason y
proclamada por la Convención de Virginia el 12 de junio de 1776. En gran medida
influyó a Thomas Jefferson para la declaración de derechos humanos que se contiene
en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, de 4 de julio de 1776.
Ambos textos influyen en la francesa Declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano de 1789. Estas declaraciones, fundamentadas en el iusnaturalismo
racionalista, suponen la conversión del derecho subjetivo en centro del orden
55
jurídico, y a aquel se supedita el derecho como orden social.
Declaración de los Derechos del
Hombre y del Ciudadano, adoptada
Fruto de este influjo iusnaturalista, los derechos reconocidos tienen vocación de
por la Asamblea Nacional francesa el
traspasar las fronteras nacionales y se consideran "derechos de los hombres".52
26 de agosto de 1789.
Aunque el primer uso constatado de la expresión "derechos del hombre" (iura
hominum) se produjo ya en 1537, en un texto de Volmerus titulado Historia
diplomática rerum ataviarum,25 la denominación no se popularizó entre la doctrina hasta finales del siglo XVIII, con la obra de
Thomas Paine The Rights of Man (1791-1792).56 Según se plasmó en las Declaraciones, tanto los revolucionarios franceses como
los estadounidenses consideraban que estos derechos eran inalienables e inherentes a la naturaleza humana, incluso verdades
"evidentes" según la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Pese a ello, decidieron recogerlos en declaraciones
públicas, lo que se justifica por motivos jurídicos y políticos. En lo primero, debe tenerse en cuenta que para la Ilustración
revolucionaria la constitución es la que garantiza los derechos y libertades, lo que explica la formulación positiva de los mismos.57
En lo segundo, se pretendía facilitar la salvaguarda del libre desarrollo del individuo en la sociedad frente a la arbitrariedad del
poder:58 ya el Preámbulo de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano afirmó expresamente que "la ignorancia,
la negligencia o el desprecio de los derechos humanos son las únicas causas de calamidades públicas y de la corrupción de los
gobiernos".59

Nuevas demandas e internacionalización de los derechos


La noción de derechos humanos recogida en las Declaraciones, basada en la ideología burguesa del individualismo filosófico y el
liberalismo económico,60 no experimentó grandes cambios a lo largo del siglo siguiente hasta que, ante las pésimas condiciones de
vida de las masas obreras, surgieron movimientos sindicales y luchas obreras que articularon sus demandas en forma de nuevos
derechos que pretendían dar solución a ciertos problemas sociales a través de la intervención del Estado, como la garantía del
derecho
de huelga, unas condiciones mínimas de trabajo o la prohibición o regulación del trabajo infantil. Desde la primera mitad del siglo
XIX se había desarrollado una nueva filosofía social que se manifestó en el socialismo utópico, el reformismo de la Escuela Católica
Social, la socialdemocracia, el anarquismo o el socialismo científico.61 En esta nueva fase fueron muy importantes la Revolución
rusa o la Revolución mexicana y por la Reforma Universitaria en Córdoba(Argentina).

Además de las luchas obreras, a lo largo de la edad contemporánea los movimientos por el sufragio femenino consiguieron para
muchas mujeres el derecho de voto; los movimientos de liberación nacional consiguieron librarse del dominio de las potencias
coloniales; y triunfaron diversas reivindicaciones de minorías raciales o religiosas oprimidas, movimientos por los derechos civiles o
movimientos de políticas de identidad que defienden la autodeterminación cultural de colectivos humanos.

El siglo XX se caracterizó también por la incorporación de los derechos humanos al


derecho internacional. Si a principios del siglo se afirmaba que esta rama del
derecho solo regulaba las relaciones entre Estados y excluía a los particulares, el
cambio fue rápido y tras la Segunda Guerra Mundial, según Juan Antonio Carrillo
Salcedo, los derechos humanos podían considerarse un principio constitucional del
derecho internacional contemporáneo.62 Es especialmente desde el nacimiento de la
Organización de las Naciones Unidas, en 1945, cuando el concepto de derechos
humanos se ha universalizado y alcanzado la gran importancia que tiene en la
cultura jurídica internacional. El 10 de diciembre de 1948 la Declaración Universal
de los Derechos Humanos fue adoptada y proclamada por la Asamblea General de Eleanor Roosevelt sosteniendo la
las Naciones Unidas en su Resolución 217 A (III), como respuesta a los horrores de Declaración Universal de los
Derechos Humanos en español
la Segunda Guerra Mundial y como intento de sentar las bases del nuevo orden
internacional que surgía tras el armisticio.

Posteriormente se han aprobado numerosos tratados internacionales sobre la materia, entre los que destacan la Convención Europea
de Derechos Humanosde 1950, los Pactos Internacionales de Derechos Humanosde 1966 (Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos y Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales), y la Convención Americana sobre Derechos
Humanos de 1969, que crean diversos dispositivos para su promoción y garantía.

Naturaleza y fundamento
Norberto Bobbio afirma la imposibilidad de encontrar un fundamento absoluto a los derechos humanos y alega para ello cuatro
razones. Primera, la ausencia de un concepto inequívoco y claro de los mismos; segunda, su variabilidad en el tiempo; tercera, su
heterogeneidad; y, cuarta, las antinomias y conflictos que existen entre distintos derechos, como entre los civiles y políticos, por un
lado, y los sociales y culturales, por otro. En el Coloquio del Instituto Internacional de Filosofía celebrado en L'Aquila en 1964,
Bobbio propuso sustituir la búsqueda de un imposible fundamento absoluto por el estudio de las diversas fundamentaciones posibles
que las ciencias sociales avalaban.63 Y, en cualquier caso, para el jurista italiano, el problema básico relativo a los derechos humanos
no es su fundamentación, sino su puesta en práctica y protección.64 Pero son muchos los juristas y filósofos que no comparten esta
creencia sino que, por el contrario, la fundamentación de los derechos humanos ha sido y es objeto de gran interés a lo largo del
65
tiempo, y la mayoría considera que es una labor teórica con gran incidencia en la práctica.

Cada una de las numerosas teorías que los pensadores han desarrollado está influida por la Filosofía dominante en el momento
histórico en que se gestó y parte de muy diferentes cosmovisiones y concepciones del ser humano, al que atribuyen o niegan
determinadas características inmanentes.66 Para algunos, el eje de los derechos humanos es una serie de derechos concretos (según
Herbert Hart, el derecho a la libertad; atendiendo a John Rawls, determinados derechos fundamentales que corresponden a unos
deberes fundamentales; de acuerdo con Ronald Dworkin, el derecho a la igualdad ante la ley);67 para otros, los derechos humanos
son la traducción normativa de una serie de valores, aprehendidos de la realidad o construidos socialmente. Un tercer grupo considera
que los derechos humanos son criterios o límites a los que debe adecuarse la actividad de los poderes públicos o el mercado, tesis
defendida tanto desde una axiología iusnaturalista (Luis Recasens Siches)68 como desde un iuspositivismo crítico (Luigi
Ferrajoli).69 Finalmente, diversas teorías sostienen que los derechos humanos son la codificación de la conducta moral que, de
acuerdo con David Hume, es un producto social y humano que se desarrolla en un proceso de evolución biológica y social. Las
teorías sociológicas del derecho y los trabajos de Max Weber consideran que la conducta se desarrolla como un patrón sociológico de
fijación de normas.

En cuanto a su fundamentación, según qué tipo de concepción se tenga sobre el derechoiusnaturalista,


– iusracionalista, iuspositivista,
vinculada al realismo jurídico o al dualismo jurídico, entre otras– la categoría conceptual de derechos humanos puede considerarse
derivada de la divinidad, observable en la naturaleza, asequible a través de la razón, determinada por los contextos en las muchas
maneras que es posible entender la Historia, una síntesis de ideas de estas u otras posiciones ideológicas y filosóficas o un mero
concepto inexistente y sin validez.

Iusnaturalismo
Son tesis iusnaturalistas las que afirman la existencia del derecho natural. Aunque en cada época se ha entendido este concepto de
manera diferente, todas estas doctrinas coinciden en afirmar la existencia de una juricidad previa y fundamentadora del derecho
positivo: la positivación, por lo tanto, se limitaría a declarar derechos ya existentes. En las declaraciones de derechos del siglo XVIII
se refleja esta concepción, y el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma que "todos los seres humanos
nacen libres e iguales en dignidad y derechos", lo que es considerado por juristas como Hans Kelsen una clara manifestación de la
doctrina del iusnaturalismo.70

Algunas teorías iusnaturalistas afirman que los derechos humanos se basan en aspectos biológicos, tales como la conveniencia para la
supervivencia de la especie, en el contexto de la selección natural, de una conducta basada en la empatía y el altruismo. Otras los
sustentan en el orden moral natural tal y como se deriva de determinados preceptos religiosos. Consideran que la conducta moral es
un conjunto de prescripciones objetivamente válidas y apelan a textos como la Biblia o el Corán. Frente a estas, desde el siglo XVII,
con Hugo Grocio, ha cobrado fuerza el iusnaturalismo racionalista, de la mano de autores que se desvinculan progresivamente de la
idea de Dios, basándose únicamente en la razón pura,71 aunque si bien existen en la actualidad diversas fundamentaciones
iusnaturalistas de carácter o inspiración religiosa. Entre ellas se encuentra la Doctrina Social de la Iglesia, que retoma las ideas de los
Padres de la Iglesia y Tomás de Aquino. Llegar a lo realmente humano es una de las críticas principales de las ponencias de Pablo VI
en su encíclica "Humanae vitae". La vida es un sentir desde una divinidad al bien común expreso en la realidad cristiana, desde la
moralidad del bienestar.

Según la Doctrina Social de la Iglesia, el fundamento sólido o inmediato de los derechos se encuentra en la ley natural, la norma -de
derecho natural- que es fuente equilibrada de derechos y deberes de cada uno; a su vez, su fundamento último es Dios mismo: el
orden con que Dios gobierna el universo recibe el nombre de ley eterna, del que la ley natural es una participación o derivación. Los
derechos humanos son objetivos en tanto que no dependen de la subjetividad de quien es su titular o está obligado por ellos. Por
tanto, no quedan sujetos a los estados de ánimo, las opiniones o la voluntad de nadie; tampoco el consenso, ni siquiera de la mayoría.
Para la Iglesia Católica, además, otra característica de los derechos humanos es su sociabilidad: siendo el hombre naturalmente
social, existen derechos naturales de la persona en cuanto individuo, pero también en tanto miembro de diversos grupos sociales
naturales; es decir, derechos naturales de la familia, de las asociaciones o de las naciones. Por la misma razón, los derechos se
ordenan al bien común y están constitutivamente limitados. Concretando más en cuanto su precisión y limitación, los derechos
humanos remiten a lo justo concreto, por lo que no significan el reconocimiento de una libertad para realizar cualquier cosa, en
cualquier momento o de cualquier manera.72

Uno de los teóricos de derechos humanos más relevantes e influyentes fue John Locke, que elevó la defensa de los derechos naturales
a la categoría de principio fundamental de legitimación del gobierno y fin básico de la sociedad civil. Locke basó sus ideas en el
concepto de propiedad, que utilizó en un sentido amplio y en un sentido restringido. En sentido amplio, se refiere a un amplio
conjunto de intereses y aspiraciones humanas; más restrictivamente, alude a los bienes materiales. Locke afirmó que la propiedad es
un derecho natural y que se deriva del trabajo. Además, dijo que la propiedad precede al Estado y que este no puede disponer de la
propiedad de los sujetos arbitrariamente. De acuerdo con Locke, negar el derecho de propiedad es negar los derechos humanos. El
filósofo británico tuvo una gran influencia en el Reino Unido y fue decisivo en la filosofía en que se basó la fundación de Estados
Unidos.

Algunos filósofos han considerado que los derechos humanos se derivan de un derecho o valor fundamental determinado. Para
muchos autores,73 entre los que se encuentra Samuel Pufendorf,74 el sistema de derechos naturales del hombre se deriva de su
dignidad; otros, como Hegel o Kant, afirmaron que la libertad es fundamento de los derechos humanos y, al mismo tiempo, el
principal de estos. Kant representó la culminación de un proceso encaminado a depurar las teorías iusnaturalistas de elementos
históricos o empíricos, al fundamentar su teoría del derecho natural en principios a priori, entendidos como exigencias de la razón
práctica.

En la segunda mitad del siglo XX, y tras su decadencia en favor de las ideas iuspositivistas, el derecho natural resurgió con fuerza
con multitud de teorías muy diversas. De ellas, algunas mantienen una fundamentación objetivista de los derechos humanos, en tanto
que afirman la existencia de un orden de valores o principios con validez objetiva y universal, independiente de los individuos. Otras,
las subjetivistas, sitúan a la autonomía humana como fuente de todos los valores; basan los derechos humanos en la autoconsciencia
racional de la dignidad, libertad e igualdad humanas.75 Finalmente, las llamadas tesis intersubjetivistas, que surgen de un intento de
síntesis entre las dos tendencias anteriores, consideran los derechos humanos como valores radicados en necesidades comunes y por
lo tanto intrínsecamente comunicables.

Iuspositivismo
Las tesis positivistas se oponen frontalmente a las iusnaturalistas, ya que consideran que el único conjunto de normas que tiene
carácter jurídico es el derecho positivo.76 Afirman, por tanto, que la positivización tiene carácter constitutivo, al negar la juridicidad
del derecho natural o incluso su existencia.John Austin consideró que los derechos humanos forman parte de las normas sociales que
influyen en el derecho, pero no son derecho:77 para muchos positivistas, los derechos humanos son ideas morales, pero sin valor
jurídico por sí mismas. Para que tengan dicho valor, deben incorporarse al ordenamiento jurídico: las leyes son la formulación
jurídica de la voluntad soberana del pueblo y obligan a su cumplimiento. No es necesario ni procedente acudir a otro sustento que el
legal.

La creciente aceptación del iuspositivismo a lo largo del siglo XIX produjo un arrinconamiento del derecho natural y motivó la
plasmación de los derechos humanos, como derechos fundamentales, en las Constituciones de los países occidentales.78 El proceso
se apoyó en la categoría de los derechos públicos subjetivos, que surgió como alternativa a la de derechos naturales, que los
iuspositivistas consideraban de carácter ideológica. La teoría de los derechos públicos objetivos reconocía la personalidad jurídica del
Estado, que adquiría así la titularidad de derechos y deberes.79 Tras el ascenso de regímenes totalitarios en los años 1920 y 1930 y la
Segunda Guerra Mundialse produjo un resurgimiento del iusnaturalismo que hizo que autores como Hans Kelsen, Alf Ross, Herbert
Hart y Norberto Bobbio reaccionaran clarificando los conceptos fundamentales de las teorías positivistas. Ello provocó una
80
diversificación del iuspositivismo que produjo tesis a veces incompatibles entre sí.

Algunas de estas tesis recientes dan cabida a la defensa de los derechos humanos. Una de ellas es la teoría dualista de los derechos,
formulada por Gregorio Peces-Barba y muy similar a la articulada por Eusebio Fernández, que incorpora algunos elementos propios
del iusnaturalismo, en tanto que solo los derechos con un fundamento moral son fundamentales; pero al mismo tiempo considera que
la positivación es requisito necesario para que un derecho humano lo sea. Por lo tanto, concibe los derechos como la encrucijada
entre lo jurídico y lo ético; y como traducción normativa de los valores de dignidad, libertad e igualdad, al tiempo que legitimadores
de los poderes públicos.81 La teoría del garantismo jurídico, defendida por Luigi Ferrajoli, afirma que el Estado de derecho posee
una legitimación formal y otra material. La legitimación formal hace referencia al imperio de la ley; la material, a la vinculación de
todos los poderes del Estado a la satisfacción de los derechos fundamentales,82 de los cuales, según el jurista italiano, los derechos
humanos son una subclase.

Ambas teorías superan un iuspositivismo puramente formal y, ciñéndose a los mecanismos internos del ordenamiento jurídico,
aportan criterios materiales para garantizar la estabilización del orden jurídico y la garantía de los derechos fundamentales. María de
Lourdes Souza considera que es importante considerar su contexto: el garantismo, que se basa en el estado de derecho, surge en un
contexto socio-jurídico democrático que, aunque presenta tendencias regresivas, es más o menos igualitario y justo.83 De la misma
manera, el dualismo jurídico se inserta dentro de un marco jurídico-político determinado, el del Estado social y democrático de
derecho.81

Tesis realistas
Las tesis realistas pueden definirse como aquellas para las que la positivación es un requisito más, junto con otros, que influye en la
efectividad de los derechos humanos. Engloba un conjunto de posiciones doctrinales muy diverso y heterogéneo, que afirman que es
84 Critican la concepción ideal que de estos tiene el
la práctica de las personas los que dotan de significación a los derechos humanos.
iusnaturalismo, así como la puramente formal del iuspositivismo, afirmando que ambas corrientes son excesivamente abstractas y no
tienen en cuenta las condiciones económicas y sociales de las que depende el efectivo disfrute de los derechos. Con carácter general,
las tesis realistas insisten en alguno de los siguientes ámbitos: en el plano político, en las condiciones de democracia política y
económica necesarias para el disfrute real de los derechos humanos; en el jurídico, en los mecanismos de garantía y protección; y en
el sociológico, en la conciencia colectiva sobre derechos humanos.

La postura realista se relaciona, en gran medida, con el socialismo.85 Ya en La cuestión judía, una de sus primeras obras, Karl Marx
criticó la noción burguesa de derechos humanos, que describió como derechos del individuo egoísta y basados en una concepción
abstracta de libertad y emancipación. Para el filósofo alemán, los derechos humanos burgueses eran un conjunto de protecciones
86 Marx afirmó que son las condiciones materiales las que
legales para la defensa de la clase propietaria de los medios de producción.
determinan el alcance real de los derechos humanos, y que para su realización efectiva es necesaria una auténtica emancipación
política.

Helio Gallardo o Joaquín Herrera Flores afirman que los derechos humanos se sustentan en las tramas sociales, en las relaciones y
experiencias intersubjetivas.87 Helio Gallardo considera que el fundamento de los derechos humanos son las transferencias de poder
que se producen entre los grupos sociales, así como las instituciones en que se articulan y las lógicas que inspiran las relaciones
sociales.88 Estas transferencias de poder pueden positivarse o no, y ser más o menos precarias. Para Joaquín Herrera, en una línea
similar, los derechos humanos son las prácticas y medios por los que se abren espacios de emancipación que incorporan a los seres
89
humanos en los procesos de reproducción y mantenimiento de la vida.

La teoría consensual de la verdad, desarrollada por Jürgen Habermas (perteneciente a la Escuela de Fráncfort), propone una
fundamentación intersubjetiva de los valores y derechos, a través de un acuerdo racional alcanzado en unas condiciones ideales.90
En una línea similar, para Chaïm Perelman los derechos humanos se fundamentan en la experiencia y la conciencia morales de un
consenso que se alcanza a través de un proceso determinado. Se trata de fundamentos en los que coincidan los que denomina
«espíritus razonables» y que serían asimismo aprobados por «audiencias universales», los que se consideran interlocutores válidos
para cada asunto.91

Utilitarismo
En un principio, el utilitarismo surgió como una alternativa a la idea de los derechos humanos, más que como una propuesta de
fundamentación; aunque posteriormente John Stuart Mill y otros autores han tratado de sustentar los derechos humanos desde esta
filosofía.92 El utilitarismo, como doctrinaética, considera «la mayor felicidad para el mayor número como la medida de lo justo y de
lo injusto».93 Los utilitaristas parten del rechazo de la idea de derechos humanos como derechos naturales: especialmente crítico con
dicha idea fue Jeremy Bentham, que calificó como un sinsentido la afirmación de que existen derechos previos al Estado:94 los
95
derechos, de existir, son un producto social que se justifica desde el principio de la utilidad.

Según John Stuart Mill, los derechos son reglas para la maximización de la felicidad; pero añade que los derechos no son absolutos
dado que, en determinadas condiciones excepcionales, su cumplimiento nos aleja tanto del fin (maximización de la utilidad social)
96
que no cabe compensar la pérdida de felicidad con el peso, importante, que tienen.

Esta fundamentación utilitarista ha sido objeto de críticas que enfatizan la falta de garantía de los derechos humanos, que podrían ser
violados para la consecución de la mayor felicidad para el mayor número. En esta línea han incidido especialmente John Rawls92 o
James Fishkin.97 Thomas Nagel y muchos otros han denunciado el uso del enfoque utilitarista para justificar el uso de violencia a
gran escala contra la población civil o el uso de armas de destrucción masivaentendidas como un mal menor, la forma más rápida de
obtener la victoria en una guerra y evitar, supuestamente, un mayor número de muertes.98 La reacción de los utilitaristas ante estas
críticas hicieron surgir teorías como la del utilitarismo de normas, el utilitarismo de normas ideales o la integración de un principio de
respeto a las personas. Richard Brandt define el utilitarismo de normas como el que afirma que "un acto es obligatorio solo si la
aceptación uniforme de una regla correspondiente maximizará la utilidad esperable".99 El utilitarismo de normas, por lo tanto, no
valora solo los efectos de un acto específico, sino los efectos de su generalización.

Aspectos institucionales y jurídicos


Los derechos humanos tienen una creciente fuerza jurídica, en tanto que se integran en las constituciones y, en general, en el
ordenamiento jurídico de los Estados. También, en el ámbito de la comunidad internacional, por su reconocimiento en numerosos
tratados internacionales–tanto de carácter general como sectorial; universal y regional– y por la creación de órganos jurisdiccionales,
cuasijurisdiccionales o de otro tipo para su defensa, promoción y garantía.

Además, debido a su aceptación, diversos derechos humanos se consideran parte del derecho internacional consuetudinarioy algunos
incluso normas de ius cogens, tal y como han afirmado órganos internacionales como el Comité de Derechos Humanos o la Corte
Internacional de Justicia. Entre ellos se encuentran la prohibición de la tortura y de la privación arbitraria de la vida100 o el acceso a
101
unas mínimas garantías procesales y la prohibición de detención arbitraria.

Derechos humanos y derechos constitucionales


Es importante diferenciar y no confundir los derechos humanos con los derechos constitucionales o fundamentales. Aunque
generalmente los derechos humanos se suelen recoger dentro de los derechos constitucionales, no siempre coinciden. Para determinar
qué derechos son "constitucionales" basta con recurrir al catálogo de derechos reconocidos por las constituciones políticas de los
Estados; el concepto de "derechos humanos" pertenece más bien al ámbito de la
Filosofía del derecho.

La relación entre ambos conceptos ha sido estudiada por numerosos autores y es problemática. De entre los que reconocen la
virtualidad del concepto de derechos humanos,102 las teorías iusnaturalistas consideran que la existencia de los derechos humanos es
independiente de su reconocimiento como derechos constitucionales. Para algunos autores, como Francisco Laporta, existiría un
103
pequeño número de derechos humanos básicos, de los que se derivarían los derechos constitucionales más concretos.

Por su parte, para las teorías dualistas –las que otorgan importancia tanto al fundamento moral de los derechos como a su
positivación– los conceptos de derechos humanos y derechos constitucionales tendrían un contenido equivalente. Luigi Ferrajoli
considera, en su teoría del garantismo jurídico, que, siendo los derechos constitucionales o fundamentales los reconocidos en la carta
magna de los Estados, los derechos humanos son aquellos que se reconocen a todos, independientemente de su ciudadanía y su
capacidad de obrar: la constitución de un país, por ejemplo, puede otorgar derechos a sus ciudadanos que no abarquen a los no
nacionales (por ejemplo, elderecho al voto). En ese caso se trataría de derechos constitucionales que se reconocen al ciudadano, pero
no podrían ser derechos humanos si no se reconoce a todas las personas sean de la condición que sean.

Clasificación generacional
Aunque la mayoría de las doctrinas jurídicas distinguen varias generaciones de derechos humanos, existen múltiples y diferentes
clasificaciones. Todas suelen coincidir al describir la primera generación, pero posteriormente se ramifican y se vuelven más
complejas. Además, existen al menos dos concepciones de esta visión generacional. Para una de ellas, son expresión de una
racionalidad que se realiza progresivamente en el tiempo; para otras, cada generación de derechos humanos es expresión de una
racionalidad diferente y puede entrar en conflicto con las demás. Por otra parte, existen posiciones que evitan pronunciarse acerca de
las categorías de derechos humanos y más bien tienden a enfocarlos como un sistema unitario.

Cada nueva generación, que se clasifica cronológicamente en relación con las anteriores, ha sido objeto de críticas. Si ya los derechos
de la primera generación fueron criticados, también sucedió con los derechos de la segunda durante el siglo XX, si bien en la
actualidad la casi totalidad de los juristas los aceptan. Hoy en día es objeto de debate la existencia de una tercera generación de
derechos humanos ya que, tanto desde el punto de vista jurídico como político, se critica la indeterminación de esta categoría y su
difícil garantía.104 No obstante estas objeciones, existen teorías que hablan de cuatro e incluso cinco generaciones de derechos
humanos.105

Tres generaciones de derechoshumanos


La división de los derechos humanos en tres generaciones fue concebida por primera vez por Karel Vašák en 1979. Cada una se
asocia a uno de los grandes valores proclamados en laRevolución francesa: libertad, igualdad, fraternidad.

Los derechos de primera generación son los derechos civiles y políticos, vinculados con el principio de libertad. Generalmente se
consideran derechos de defensa o negativos, que exigen de los poderes públicos su inhibición y no injerencia en la esfera privada. Por
su parte, los derechos de segunda generación son los derechos económicos, sociales y culturales, que están vinculados con el
principio de igualdad. Exigen para su realización efectiva de la intervención de los poderes públicos, a través de prestaciones y
servicios públicos.106 Existe cierta contradicción entre los derechos contra el Estado (primera generación) y los derechos sobre el
Estado (segunda generación). Los defensores de los derechos civiles y políticos califican frecuentemente a los derechos económicos,
sociales y culturales como falsos derechos, ya que el Estado no puede satisfacerlos más que imponiendo a otros su realización, lo que
para estos supondría una violación de derechos de primera generación.

Por su parte, la tercera generación de derechos, surgida en la doctrina en los años 1980, se vincula con la solidaridad. Los unifica
su incidencia en la vida de todos, a escala universal, por lo que precisan para su realización una serie de esfuerzos y cooperaciones en
un nivel planetario. Normalmente se incluyen en ella derechos heterogéneos como el derecho a la paz, a la calidad de vida o las
garantías frente a la manipulación genética,107 aunque diferentes juristas asocian estos derechos a otras generaciones: por ejemplo,
mientras que para Vallespín Pérez la protección contra la manipulación genética sería un derecho de cuarta generación,108 para
Roberto González Álvarez es una manifestación, ante nuevas amenazas, de derechos de primera generación como el derecho a la
vida, la libertad y la integridad física.109

Pactos y convenciones de derechos humanos


Los siguientes pactos y convenciones han sido adoptados por numerosas organizaciones, entre ellas la Organización de las Naciones
Unidas. Algunos países han firmado yratificado los pactos, otros solo los han firmado y otros no los han firmado ni ratificado.
Fecha de
Fecha de Número de países
Evento entrada en
adopción que lo ratificaron
vigor
16 de
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y 3 de enero
Culturales
diciembre
de 1976 164110
de 1966
16 de
23 de marzo
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos diciembre 167
de 1976
de 1966
21 de
Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las 4 de enero
diciembre 167
Formas de Discriminación Racial de 1969
de 1965
20 de 23 de
Convención Internacional para la protección de todas las
diciembre diciembre de 53
Personas contra las Desapariciones Forzadas
de 2006 2010
18 de 3 de
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
diciembre septiembre 187
Discriminación contra la Mujer
de 1979 de 1981
10 de
Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, 26 de junio
diciembre 161
inhumanas o degradantes de 1987
de 1984
20 de
18 de enero
Convención sobre los Derechos del Niño noviembre 196
de 2002
de 1989
18 de
Convención internacional sobre la protección de los derechos 1 de julio de
diciembre 149
de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares 2003
de 1990
13 de
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas 3 de mayo de
diciembre 173
con Discapacidad 2008.
de 2006

Otras propuestas
Autores como David Vallespín Pérez,111 Franz Matcher,112 Antonio Pérez Luño,113 Augusto Mario Morello,114 Robert B.
Gelman,115 Javier Bustamante Donas116 y Juan Carlos Riofrío Martínez-Villalba117 afirman que está surgiendo una cuarta
generación de derechos humanos. No obstante, el contenido de la misma no es claro, y estos autores no presentan una propuesta
única. Normalmente toman algunos derechos de la tercera generación y los incluyen en la cuarta, como el derecho al medio ambiente
o aspectos relacionados con la bioética. Javier Bustamante afirma que la cuarta generación viene dada por los derechos humanos en
relación con las nuevas tecnologías,118 mientras Riofrío117 prefiere hablar de derechos digitales, donde se encontrarían una nueva
gama de derechos, como:

El derecho a existir digitalmente


El derecho a la reputación digital
La estima digital
La libertad y responsabilidad digital
La privacidad virtual, el derecho al olvido, el derecho al anonimato
El derecho al big-reply
El derecho al domicilio digital
El derecho a la técnica, al update, al parche
El derecho a la paz cibernética y a la seguridad informática
El derecho al testamento digital
Otros señalan que el elemento diferenciador sería que, mientras las tres primeras generaciones se refieren al ser humano como
miembro de la sociedad, los derechos de la cuarta harían referencia al ser humano en tanto que especie. Tal idea había quedado
acordada en la Carta de las Naciones Unidas (ver punto 5) cuando en su preámbulo se escribió, "nosotros los Pueblos de las Naciones
Unidas resueltos … a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la
igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas... hemos decidido sumar nuestros esfuerzos para
realizar estos designios" y luego de manera más explícita, cuando expresaron entre sus propósitos el siguiente: "realizar la
cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el
desarrollo y estímulo del respeto de los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos
de raza, sexo, idioma, religión". Para el cumplimiento de tal propósito inicialmente se continuaba concibiendo como agente
inmediato al Estado, a cuya custodia la tradición occidental había confiado cierto número de garantías al ciudadano, a partir de las
revoluciones inglesas, norteamericanas y francesas. Mas el precario desarrollo de la democracia en el mundo, la amarga experiencia
de la Segunda Guerra Mundial y la caótica situación política creada por sus consecuencias en muchas naciones demostraba la
consagración de los derechos humanos en constituciones y leyes internas que no eran suficientes para asegurar su protección y
respeto por parte de los gobiernos. En numerosos Estados, por factores diversos, la protección del derecho nacional resultaba
eliminada, suspendida, inoperante o abiertamente conculcada por gobiernos de fuerza o de careta jurídica.

Helio Gallardo, por su parte, defiende la existencia de cinco generaciones de derechos humanos,119 que identifica con las
reivindicaciones de diferentes grupos sociales. Serían los derechos civiles y políticos, reclamados por la burguesía; los económicos,
sociales y culturales, propios de los movimientos obreros y antiesclavistas; los derechos de los pueblos y sectores diferentes,
incluyendo las luchas de descolonización y feministas; los ambientales, que define como derechos las generaciones futuras; y los
relativos al control del cuerpo y la organización genética de uno mismo, enfrentados a la mercantilización del interior de la vida.

Derechos Humanos del siglo XXI: la Declaración Universal de


Derechos Humanos Emergentes
La Declaración Universal de los Derechos Humanos Emergentes (DUDHE) surge de un proceso de diálogo de diversos componentes
de la sociedad civil, organizado por el Instituto de Derechos Humanos de Cataluña en el marco del Foro Universal de las Culturas
Barcelona 2004, titulado Derechos Humanos, Necesidades Emergentes y Nuevos Compromisos.120 El 2 de noviembre de 2007, en el
marco del Forum de Monterrey (México) es aprobada la DUDHE.

Los derechos humanos emergentes suponen una nueva concepción de la participación de la sociedad civil, dando voz a
organizaciones y agrupaciones nacionales e internacionales que tradicionalmente han tenido poco o ningún peso en la configuración
de las normas jurídicas, como las ONG, los movimientos sociales y las ciudades, frente a los retos sociales, políticos y tecnológicos
que plantea la globalización y la sociedad global. La DUDHE no pretende sustituir ni quitar vigencia a la Declaración Universal de
Derechos humanos de 1948, ni a los instrumentos nacionales o internacionales de protección de los derechos humanos, más bien
pretende actualizar, complementar, responder a los retos de la sociedad global y actuar como complemento desde el punto de vista de
la ciudadanía participativa.

Nosotros, ciudadanas y ciudadanos del mundo, miembros de la sociedad civil comprometidos con los
Derechos Humanos, formando parte de la comunidad política universal, reunidos en ocasión del Foro
Universal de las Culturasen Barcelona 2004 y Monterrey 2007, e inspirados por los valores de respeto a la
dignidad del ser humano, libertad, justicia, igualdad y solidaridad, y el derecho a una existencia que
permita desarrollar estándares uniformes debienestar y de calidad de vida para todos […]

Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos Emer


gentes

Derecho humano a la paz


Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el concepto de paz ha ido experimentando evoluciones conceptuales que
han llevado a considerarla como una paz «positiva y dinámica que comporta el respeto de los derechos humanos y el desarrollo
integral de los pueblos»121 y no como el mero hecho de la ausencia de violencia.
A lo largo del tiempo el concepto ha ido englobando otros aspectos como la resolución de conflictos y el desarme, el desarrollo
socioeconómico, los derechos humanos y los problemas medioambientales. Es decir, la paz ya no se considera como aquel estado
posterior al fin de un conflicto. La paz «tiene un sentido positivo con un triple objetivo: lograr la satisfacción de las necesidades
básicas de todos los seres humanos, la eliminación de todo tipo de violencia (estructural, familiar, conyugal) y el respeto efectivo de
todos los derechos humanos (…)». Tener y vivir en paz no solo quiere decir no vivir en guerra, sino que implica la satisfacción de las
necesidades básicas, un desarrollo económico, social, político y cultural garantizado; el respeto al medio ambiente y la exigencia de
la justicia y conocimiento de la verdad, así como el asilo. De este modo, la paz es una consecuencia de la satisfacción y existencia de
los otros Derechos Humanos y, por ende, también inherente a todo ser humano.

Esta reciente concepción implica, entonces, considerar la paz como un derecho individual pero también colectivo, puesto que «las
personas, los grupos, los pueblos y toda la humanidad tienen el derecho inalienable de una paz justa, sostenible y duradera»,
condiciones garantizadas, entre otros, por parte de los estados. Esto implica considerar que la paz es un derecho de tercera generación
o derecho de la solidaridad. Los derechos de Tercera Generación o de la solidaridad son derechos colectivos surgidos en la década de
los 60 que contemplan, por ende, cuestiones de carácter supranacional. Su resolución afecta a conjuntos específicos de la sociedad y,
por lo tanto, contienen intrínsecamente el valor de la corresponsabilidad.

Esta visión cristalizó en España con la Declaración de Luarca del Derecho a la Paz en 2006 recogida por la Asociación Española para
el Derecho Internacional de los Derechos Humanos(AEDIDH). En su preámbulo ya se menciona que la «paz no se limita a la estricta
ausencia de conflicto armado». Poco después el texto «califica el derecho humano a la paz como un derecho con entidad propia,
vocación universal y carácter intergeneracional. La paz es un derecho y una necesidad de las personas y de los grupos (…). Con estos
presupuestos el derecho a la paz se sitúa claramente entre los llamados derechos de la solidaridad, de corte marcadamente colectivo y
que, aunque con contenido propio, reposan sobre los derechos individuales».

La Declaración de Luarca reconoce los siguientes derechos: derecho a la educación en y por la paz y el resto de derechos humanos;
derecho a la seguridad humana y a vivir en un entorno seguro y sano; derecho al desarrollo y al medio ambiente sostenible; derecho a
la desobediencia y a la objeción de conciencia; derecho de resistencia contra la opresión y el totalitarismo; derecho al desarme;
libertad de pensamiento, opinión, expresión, conciencia y religión; derecho al refugio; derecho a emigrar y a participar; derechos de
las víctimas y de los grupos en situación de vulnerabilidad.

También considera obligaciones. Esencialmente, son los estados y la ONU las principales responsables de garantizar el derecho
humano a la paz. Los estados tienen la obligación de adoptar medidas para construir y consolidar la paz, así como de proteger a la
Humanidad de la guerra. Por otro lado, la ONU debe ser fortalecida en la doble acción de prevenir las violaciones y proteger los
derechos humanos y la dignidad humana, incluido el derecho humano a la paz.

Otras entidades han adoptado la Declaración en sus ciudades (como es el caso de Barcelona de la mano del Instituto Catalán
Internacional por la Paz, ICIP, en 2010) y actualmente hay diversos grupos de trabajo concentrados en integrar el derecho a la paz en
el derecho internacional ayudándose, entre otros, de la Alianza Mundial del Derecho Humano a la Paz.

El preámbulo de los dos Pactos Internacionales de Derechos Humanos ya considera que «la libertad, la justicia y la paz en el mundo
tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la
familia humana». En la misma línea le sigue la Proclamación de Teherán (1968), la Declaración sobre el progreso y el desarrollo en
lo social (1969) y la Declaración de Viena (1993).

Actualmente, existen instrumentos internacionales que consagran el derecho a la paz como un derecho humano, pero son todas
resoluciones de carácter declarativo, sin poder jurídico. Así, el derecho a la paz está reconocido122 ,[cita requerida] pero de momento
no tiene protección jurídica, responsabilidad o medio de ser garantizado. Es por esta razón que urge incorporar el derecho humano a
la paz en un tratado internacional que, debidamente ratificado, tendría efectos en los sistemas jurídicos internos. Pero, para generar
obligaciones entre los estados, el derecho a la paz debe ser incorporado en los tratados internacionales. Hay tres formas para ello: en
un protocolo adicional al Convenio Europeo de Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales, en un nuevo pacto de derechos
de tercera generación y en una Declaración de la Asamblea General de Naciones Unidas.
Las opciones anteriores no son sencillas. Por lo que respecta a la primera opción no podría considerarse válida puesto que, para
garantizar el cumplimiento del Convenio se creó un órgano judicial para proteger los derechos civiles y políticos que se desprenden
del Protocolo. Estos no se tutelan igual que los derechos económicos, sociales y culturales puesto que estos son colectivos y de
desarrollo progresivo. La paz es un derecho colectivo, pero también tiene elementos de carácter individual que permitirían a las
víctimas acudir a la justicia internacional. Un nuevo pacto de derechos de tercera generación es beneficioso en cierto modo porque
los derechos de tercera generación deben tratarse de forma especial al ser fundamentalmente colectivos. Sin embargo, y como se ha
mencionado antes, el derecho a la paz tiene una dimensión individual que se vería privada al no poder ser justiciable mediante esta
vía. Finalmente, el último método produciría un gran impacto teórico a nivel internacional, pero poco relevante en términos jurídicos.
La Declaración en sí misma carece de efectos jurídicos y, por lo tanto, los estados no se ven obligados a su cumplimiento. En este
123
caso, una declaración sería el paso previo para que se escalase e incorporase en un tratado internacional.

Véase también
Portal:Derecho. Contenido relacionado Derechos individuales
con Derecho. Derechos reproductivos
Derecho natural Discriminación
Derechos civiles y políticos Emancipación de la mujer
Derechos constitucionales Fondo de las Naciones Unidas para las
Derechos del niño Mujeres UNIFEM
Doctrina Social de la Iglesia Hábeas corpus
Amnistía Internacional Justicia
Carta Internacional de Derechos Justicia social
Humanos Ley de derechos civiles de Estados
Comisión Interamericana de Derechos Unidos de 1871
Humanos Libertad
Comisión Investigadora de Atentados a Movimiento por los derechos civiles en
Periodistas CIAP-FELAP Estados Unidos
Controversia de Valladolid Organización Internacional del Trabajo
Convención Europea de Derechos Organización Mundial Contra la Tortura
Humanos Principios de Tavistock
Corte Interamericana de Derechos Recurso de amparo
Humanos
Secreto de la correspondencia
Corte Internacional de Justicia
Tribunal Europeo de Derechos Humanos
Corte Penal Internacional
Crítica social
Declaración de Responsabilidades y
Deberes Humanos
Declaración Universal de los Derechos
Humanos

Referencias
org/es/documents/udhr/)
1. Hernández Gómez, José Ricardo. Tratado de derecho
4. CARTA INTERNACIONAL DE DERECHOS
Constitucional. Editorial Ariadna, 2010.
HUMANOS, Convenciones y pactos, ONU – Oficina
2. Papacchini, Ángelo. Filosofía y derechos humanos, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
fueron creados y ratificados en el año de 1945 pág. 44; derechos humanos. (https://web.archive.org/web/2010
de forma similar, Nino, Carlos S. Ética y derechos 0221183241/http://www2.ohchr.org/spanish/law/)
humanos, pág. 40. El concepto "bienes primarios"
5. Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional
procede de John Rawls.
de Derechos Civiles y Políticos, destinado a abolir la
3. Véase artículo 2 de la Declaración Universal de pena de muerte, ohchr.org (https://web.archive.org/we
Derechos Humanos de la ONU – 1948 (http://www.un.
b/20120205211113/http://www2.ohchr.org/spanish/law/ que es difícil aportar ideas nuevas en este campo»
ccpr-death.htm) (Zimmerling, Ruth (abril de 2004). «Los derechos
6. Héctor Morales Gil de la Torre (1996). «Introducción: humanos en un mundo globalizado y unipolar. Contra
notas sobre la transición en México y los derechos la devaluación conceptual y el cinismo práctico»(http://
humanos». Derechos humanos: dignidad y conflicto. www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/0369739
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8. Diversas tesis realistas, por el contrario, vinculan los
derechos humanos con los contextos sociohistóricos. 16. De Souza Santos, Boaventura (2014). «Derechos
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Bibliografía adicional
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Enlaces externos
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El Diccionario de la Real Academia Españolatiene una definición paraderechos humanos.


Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (Déclaration des Droits de l’Homme et du Citoyen).
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Texto español en Wikisource.


Texto francés en Wikisource.
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Página de la ONU sobre los Derechos Humanos.
Derechos Humanos - Guía de investigación- Sitio de la Biblioteca de la ONU
Naciones Unidas: ¿qué son los derechos humanos?
Video en Youtube: La Declaración de los Derechos Humanos, por Human Rights Action Center.
Tabla normativa de los derechos humanos ysus mecanismos de protección.
Derechos humanos para construir igualdad, Manos Unidas nº 192, 2013.

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