Está en la página 1de 396

Movimientos Migratorios Desde y Hacia La República Dominicana

TOMO I

Movimientos Migratorios Desde y Hacia La República Dominicana

TOMO I

Isis Duarte

Milka Cuello

Felipe Santos

Bridget Wooding

Alicia Sangro

Jaime Aristy Escuder

Ramonina Brea

Joel Arboleda

TOMO II Raymundo González Jose na Zaiter Mónica González

Liliam N. García Márquez Victor Ml. Brens Paulino

Frank D´Oleo Ramírez

Francisco I. Cáceres Ureña Francisco B. Báez Evertz César A. Caamaño Díaz

Alejandro Martínez

Alicia Sangro

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO MOVIMIENTOS MIGRATORIOS DESDE Y HACIA LA REPÚBLICA DOMINICANA TOMO

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

MOVIMIENTOS MIGRATORIOS DESDE Y HACIA LA REPÚBLICA DOMINICANA

TOMO I

ISBN: 978-9945-8696-5-1

Editor:

Roberto E. Liz

Co-editores:

Lucas Vicens Natacha Féliz Franco

Diseño y Arte Final:

Katherine Cocco

Portada:

Stefannie Cedano

Impresión:

Editora Alfa y Omega

Impreso en República Dominicana Printed in the Dominican Republic

Santo Domingo, República Dominicana Marzo, 2011

TOMO I

Contenido general

TOMO I

PRESENTACIÓN. Roberto E. Liz PRÓLOGO. Juan Temístocles Montás INTRODUCCIÓN. Wilfredo Lozano

LA MANO DE OBRA HAITIANA EN LA CONSTRUCCIÓN:

CARACTERÍSTICAS, VALORACIONES Y PRÁCTICAS.

Isis Duarte

COSTOS Y BENEFICIOS DE LA MANO DE OBRA HAITIANA.

SJRM-CENTRO BONÓ. Milka Cuello y Felipe Santos

LA PRESENCIA DE LAS MUJERES MIGRANTES HAITIANAS EN EL SERVICIO DOMÉSTICO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA.

FLACSO: Bridget Wooding y Alicia Sangro.

IMPACTO DE LA MIGRACIÓN HAITIANA SOBRE EL MERCADO LABORAL Y LAS FINANZAS PÚBLICAS DE LA REPÚBLICA DOMINICANA.

Jaime Aristy Escuder.

REMESAS, POBREZA Y DESIGUALDAD: UNA PERSPECTIVA DESDE LOS HOGARES Y LAS REGIONES DE LA REPÚBLICA DOMINICANA.

PUCMM/PARETO: Ramonina Brea y Joel Arboleda.

5

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

TOMO II

PRESENTACIÓN. Roberto E. Liz PRÓLOGO. Juan Temístocles Montás INTRODUCCIÓN. Wilfredo Lozano

LA MIGRACIÓN Y SUS REPERCUSIONES EN LA ESCUELA: ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN Y DE LAS PERCEPCIONES DE CAMBIO SOCIAL.

POVEDA: Raymundo González, Josena Zaiter y Mónica González.

INCLUSIÓN DE NIÑOS INMIGRANTES HAITIANOS EN EL SISTEMA ESCOLAR DOMINICANO: ESCUELAS PÚBLICAS Y PRIVADAS DE ZONAS URBANAS DE SANTIAGO DE LOS CABALLEROS, PUERTO PLATA Y DAJABÓN.

PUCMM- Recinto Santiago de los Caballeros: Lilian N. García Márquez y Víctor Ml. Brens Paulino.

LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS HAITIANOS EN LA REPÚBLICA

DOMINICANA. Frank D´Oleo Ramírez

LA OTRA MIGRACIÓN: ESTUDIO SOBRE LAS CORRIENTES DE INMIGRACIÓN DE PROCEDENCIA EXTRA-INSULAR Y LA INTEGRACIÓN SOCIAL Y ECONÓMICA DE LOS INMIGRANTES DE LAS PRINCIPALES COMUNIDADES ETNO-NACIONALES.

PRO-FAMILIA: Francisco I. Cáceres Ureña, Francisco B. Báez Evertz y César A. Caamaño Díaz.

MIGRACIÓN A ESPAÑA Y REMESAS.

JRM-CENTRO BONÓ: Alejandro Martínez y Alicia Sangro.

6

Indice

Indice general

i

Presentación de los editores, Roberto E. Liz, Director Ejecutivo del FIES

ix

Prólogo de Ing. Juan Temístocles Montás, Presidente del FIES

xv

Introducción: Las rutas de inmigración Wilfredo Lozano, Miembro del Consejo Directivo del FIES

xxvii

MERCADO LABORAL Y MANO DE OBRA HAITIANA

La mano de obra haitiana en la construcción:

características, valoraciones y prácticas Isis Duarte

41

Costos y benecios de la mano de obra haitiana en el sector construcción Milka Cuello, Felipe Santos SJRM - Centro Bonó

107

La presencia de las mujeres migrantes haitianas en el servicio doméstico en la República Dominicana Bridget Wooding, Alicia Sangro FLACSO

159

7

Impacto de la migración haitiana sobre el mercado laboral

y las nanzas públicas de la República Dominicana Jaime Aristy Escuder

223

Remesas, pobreza y desigualdad:

una perspectiva desde los hogares y las regiones de la República Dominicana Ramonina Brea, Joel Arboleda PUCMM-Sto.Dgo / Grupo de Consultoría Pareto

325

Nota biográca de los autores

385

8

Presentación de los Editores

En nombre de los editores de este libro me place hacer la presentación formal del mismo, destacando lo que ha sido su proceso de concepción, elaboración y conclusión de este volumen, el cual es el primero de una serie de publicaciones que se realizarán como resultado de las investigaciones auspiciadas por el Fondo para el Fomento de la Investigación Económica y Social (FIES).

El FIES fue creado por el antiguo Secretariado Técnico de la Presiden- cia dentro del Programa de Reforma y Modernización del Poder Ejecutivo (PRO-REFORMA) que con apoyo del Banco Interamericano de Desa- rrollo –BID- fue ejecutado en los últimos años. El FIES está dirigido por un Consejo Directivo que preside el Ministro de Economía, Planicación y Desarrollo, e integrado por otros seis (6) representantes del sector público y cuatro (4) del sector privado y un Secretario que es el Director Ejecutivo del Fondo, tal y como se establece en el artículo 10 de la ley 496-06 que crea el Ministerio de Economía, Planicación y Desarrollo.

El FIES, además de contar con un Director Ejecutivo, está asistido por la Unidad Técnica de Apoyo (UTA), responsable de la gerencia y monitoreo de sus actividades.

El propósito del Fondo es promover la investigación en temas relacionados con la política económica y social en la República Dominicana, a través del desarrollo y nanciamiento de acciones que estimulen investigaciones relevan- tes para respaldar los procesos de toma de decisiones de políticas públicas.

IX

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Al mismo tiempo, los estudios sobre aspectos económicos y sociales pre- tenden responder a objetivos del desarrollo nacional y contribuir directa o indirectamente a la estabilidad macroeconómica, crecimiento económico sos- tenible, equidad distributiva, bienestar y cohesión económica, social y terri- torial. Igualmente, se procura elevar el capital humano y social en un marco de equidad, integralidad y sostenibilidad. En cada convocatoria, los temas de estudio son priorizados por el Consejo Directivo (CD).

La intención del Fondo es también fortalecer los procesos de toma de decisiones en materia de políticas públicas e impulsar el desarrollo de una cultura de investigación que contribuya, a través del análisis, generación de propuestas y promoción del debate, a un mejor diseño e implementación de políticas que eleven la efectividad de la gestión pública.

La presente obra, que por su extensión se decidió publicar en dos tomos, ha implicado un complejo proceso que nos ha llevado hasta este resultado nal. Para nes de ilustración, pasaremos a enumerar las diferentes etapas por las que hemos atravesado hasta llegar a la presente publicación que a su vez son explicativas del proceso operativo del FIES:

La primera fase se reere a todas las gestiones que preceden a la elabora- ción de las investigaciones en cuestión. Se trata de la etapa de contratación de la investigación misma. Para ello se parte de i) la denición y aprobación de temáticas de la convocatoria que es el resultado de uno o varios debates al interior del Consejo Directivo del FIES, en donde en base a criterios de

pertinencia y relevancia, son seleccionados los temas de la convocatoria, tra- tando siempre de que exista, al menos, un tema económico y otro social; ii) se procede así al Lanzamiento Público de la Convocatoria de Investigación mediante la publicación de los Términos de Referencia de la misma; iii) una vez cumplido el plazo, se reciben todas las propuestas; iv) Se constituyen paneles de evaluación integrados por cinco (5) especialistas de cada tema,

de Análisis Económico y

Social (UAAES) del Ministerio. Cuando se hace necesario se generan con- trataciones Ad-Hoc de especialistas para integrar o completar la integración

regularmente expertos de la Unidad Asesora

X

TOMO I

de los paneles de evaluación; v) Al nal del proceso estrictamente riguroso de evaluación se procede a la selección de las propuestas que superaron el umbral del mínimo de la puntuación requerida; vi) La Dirección Ejecutiva y la unidad de Apoyo Técnico del FIES, someten nalmente el resultado de estas evaluaciones a la consideración del Consejo Directivo que aprueba, enmienda o rechaza las recomendaciones de los paneles de evaluación.

Cumplida esa primera fase que termina con la contratación de las in- vestigaciones, la cual implica la rma de un contrato formal que establece los compromisos y responsabilidades de cada una de las partes durante el proceso, se pasa a la segunda fase de elaboración de las investigaciones, en la cual se desarrolla i:) un proceso de seguimiento y desembolsos de las investigaciones y entregas parciales de resultados el cual dependiendo de si se trata de una investigación de gabinete o de campo puede durar entre cuatro (4) meses a un año y tener varios desembolsos de acuerdo a la dinámica misma de la investigación. Esto culmina con ii) la recepción de los informes nales, pasando luego a la dinámica de la aprobación de los informes nales de investigación.

Esta nueva fase de aprobación implica una serie de procesos como son : i) La realización de un taller de discusión sobre los resultados de los informes nales de las investigaciones en donde un grupo de expertos (pares) de cada tema se les encomienda hacer una evaluación crítica del trabajo presentado y luego los mismos son sometidos a un proceso de discusión entre todos los participantes, estas sugerencias y observaciones sirven de base a los autores para introducir las enmiendas, aclaraciones o ampliaciones que se consideren necesarias; ii) Una vez se cumple este proceso la versión nal de los informes de investigación recibe la aprobación nal, lo que implica a su vez la auto- rización para el otorgamiento del último desembolso y la decisión de si dicho trabajo termina ahí o entra en la fase de publicación.

Como se puede observar, hemos agotado una serie de etapas hasta cul- minar con la publicación de este libro, las cuales han signicado el tiempo y recursos de un conjunto de personas muy valiosas y dedicadas a las que les

XI

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

debemos una mención, siendo la primera al Presidente del Consejo de Direc- tores del FIES, el Ministro de Economía, Planicación y Desarrollo, In- geniero Juan Temístocles Montás, un enamorado de la investigación y principal ideólogo y promotor del FIES, dedicándole su limitado tiempo y mucho esfuerzo.

A los integrantes del Consejo Directivo del FIES: el Dr. Rafael Al- burquerque en su condición de Vicepresidente de la República y jefe del Gabinete Social y a la Lic. Susana Gámez, Coordinadora Técnica de dicho gabinete y quien ejerce la labor de suplente del Señor Vicepresi- dente; asimismo, al Lic. Enrique Ogando, suplente. A la Lic. Li- gia Amada Melo Vda. Cardona, Ministra de Educación Superior Ciencia y Tecnología; al Dr. Marcos Villamán Director Ejecutivo de PRO-REFORMA y CONARE y suplente del Presidente; a la Dra.

Magdalena Lizardo, Coordinadora de la UAAES; Al Dr. Max

Puig, Ministro de Trabajo y su suplente, el economista Lic. Manuel Robles; al Dr. Francisco Cueto, Presidente de la Facultad Latinoa- mericana de Ciencias Sociales (FLACSO); al Dr. Wilfredo Lozano López, Director Ejecutivo del Centro de Investigación Económica y Social (CIES); y al Dr. Rafael Emilio Yunén, Director General del Centro Cultural Eduado León Jimenes (Centro León).

Una mención especial a nuestro Director Fundador, el Padre José Luis Alemán, quien se alejó físicamente, pero permanece entre nosotros a través de su valioso legado intelectual, cientíco, cultural y, sobre todo moral. Por igual, también nuestro reconocimiento al relevo de Alemán, Ingeniero

Ramón Flores.

La dedicación y esfuerzo intelectual del equipo de investigadores y especia- listas de la Unidad Asesora de Análisis Económico y Social (UAAES), responsables de la delicada y ardua tarea de evaluación de las própuestas de investigación debe ser reconocida en las personas de Rodrigo Jáquez, Juan Monegro, Leopoldo Artiles, Antonio Morillo; Maritza García; María Al- tagracia Mendoza; Ilsa Nina; Alexis Cruz; Luz Patria Bonilla, Manuel

XII

TOMO I

Mejía; Ángeles Calzada; Martín Francos; Yudy Estrella y Dagmar Ro- mero.

No podemos dejar de mencionar al equipo de PRO-REFORMA, res- ponsable del surgimiento y desarrollo inicial del FIES, en el que intervinie- ron actores como la Dra. Yocasta Guzmán; Dr. Julio Sánchez Maríñez; Dr. Ayacx Mercedes; Lic. Rossana Hernando y todo el equipo de apoyo.

Mención especial merecen los ejecutivos del Ministerio de Economía, Pla- nicación y Desarrollo, especialmente el Lic. Aníbal Taveras, Viceministro, y los Licenciados Raysa Facundo y Manolo Caba de las áreas administra- tiva y nanciera, respectivamente; Hepzy Zorrilla y a todo al personal de Ministerio.

Debemos también dejar aquí expresada nuestra gratitud a todo el equipo de la Editora Alfa y Omega quienes asumieron como suyo este proyecto, en particular a su Directora General Minerva de Cocco y a la Coordinadora Katherine Cocco a quien le toco la ardua tarea de bregar con diez autores y un equipo de editores. Felicitamos a la artista Stefannie Cedano por el diseño de la hermosa portada y valoramos la excelente labor de revisión y co- rrección de Luis Beiro. Estamos en deuda con este grupo de profesionales.

Finalmente, debemos destacar la participación del economista Lucas Vi- cens y la periodista Natacha Féliz Franco, como co-editores. A esta última le correspondió, además, prestar una estrecha colaboración en la coordinación con el equipo de la UTA- FIES, Cristóbal Jáquez; José Casado; Rocío Montás y Yiselis Portes. A todos, el reconocimiento por su apoyo.

Roberto E. Liz

Director Ejecutivo del FIES y Responsable de la Edición

XIII

Prólogo

Nos complace presentar la primera de una serie de obras que recogen un conjunto de investigaciones nanciadas por el Fondo para el Fomento de la Investigación Económica y Social (FIES), con un triple propósito; primero, conocer con mayor profundidad nuestra realidad como sociedad; segundo, contribuir a la formulación y puesta en marcha de un conjunto de políticas públicas orientadas a mejorar nuestro quehacer como nación y, tercero, apo- yar el gran esfuerzo nacional en que estamos involucrados en darnos una Estrategia Nacional de Desarrollo que, como Plan de Nación, contribuya a trazar esa carta de ruta por la que debemos guiarnos con visión de futuro.

El tema que nos ocupa: “Los movimientos migratorios desde y hacia la República Dominicana” fue concebido de manera am-

plia, buscando estudiar las características de dichos movimientos, tanto en la inmigración como en la emigración, tratando de escudriñar en las complejida- des y características de estos desplazamientos y asentamientos humanos.

Este libro se encontraba en la imprenta cuando nos sorprende el te- rrible terremoto en el hermano vecino país de Haití, razón por la cual se interrumpe su publicación. Ante el impacto de la catástrofe, los esfuerzos de todos los dominicanos, gobernantes y gobernados, se orientaron a aportar cada cual su cuota de contribución para ayudar a mitigar el efecto que, sobre la población haitiana, ha signicado esta grave situación.

En la presente edición se incorporán diez trabajos de investigación escogidos como los de mayor aporte y contribución al tratamiento de la temática. Todos ellos constituyen textos originales con fuentes inéditas de información, los cuales

XV

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

o han desarrollado una fuente primaria mediante el levantamiento de encuestas, sondeos, entrevistas de profundidad y grupos focales, o han sido capaces de en- riquecer algunas encuestas y cuanticaciones previas con nuevas informaciones complementarias que aportaron novedosos datos para enriquecer el análisis.

Sin embargo, lo más relevante aquí es destacar que, las diez investiga- ciones constituyen un nuevo enfoque en el tratamiento de un viejo problema y con un nivel de profundidad, análisis y riqueza de información que, sin duda, harán una contribución al debate que, sobre las migraciones, debe mantenerse en la agenda de discusión de la sociedad dominicana. Debemos señalar el esfuerzo de los autores en resumir sus investigaciones en un tercio de su extensión para cumplir con las normas de la publicación.

Dada la amplitud del material y la extensión de los trabajos de inves- tigación, los editores, con el propósito de facilitar la lectura y el manejo de los mismos, decidieron publicarlos en dos tomos. En el tomo I se incorporan cinco (5), cuatro (4) de ellos relativos a la mano de obra haitiana en la cons- trucción y en el mercado laboral, y las mujeres en los quehaceres domésticos, así como un último (1) trabajo sobre pobreza y desigualdad.

En el tomo II se incorporan las otras cinco (5) investigaciones; dos (2) referidas a la participación de inmigrantes haitianos en la educación básica, una (1) sobre los haitianos en la educación superior, y las otras dos (2) refe- ridas, una (1) a la emigración de dominicanos a España, y la otra (1) a la inmigración de múltiples nacionalidades extranjeras no insulares al país.

Siete de estos trabajos constituyen el resultado de estudios avalados por universidades y reconocidos centros de investigación, dirigidos por profesionales de larga tradición. Los restantes, corresponden a participantes individuales, ampliamente reconocidos como estudiosos de las ciencias sociales en el país.

El discurrir de la historia de los pueblos del mundo está ligado a los movi- mientos de grandes contingentes humanos que han ido poblando y repoblando territorios, movidos por diferentes causas y razones, ya sean estas políticas,

XVI

TOMO I

económicas, geográcas o a consecuencia de grandes crisis o catástrofes natu- rales o creadas por el hombre.

La República Dominicana, aún siendo una nación insular, ha recibido corrientes de inmigrantes de diferentes naciones, aunque la de mayor cuantía proviene de la vecina República de Haití, la cual ha aumentado de forma sustancial en las últimas décadas. Este incremento se ha debido a condiciones propias de la inestabilidad política, económica y social que ha experimenta- do dicho país, unido a determinadas circunstancias del mercado de trabajo dominicano, principalmente en algunas áreas de baja productividad, como el azúcar, las construcciones y ciertas labores agrícolas.

Sin embargo, en los últimos años, esa población inmigrante se ha ido expan- diendo por casi todas las demás actividades del quehacer económico-social de la nación.

Algunas coyunturas históricas han sido causantes de generar movimientos de emigración (inmigración desde y hacia la República Dominicana). Entre estas coyunturas que ejemplican el resultado de ciertas políticas migratorias en el pasado, podemos citar el albergue ofrecido por el Dictador a determina- dos grupos poblacionales afectados por acontecimientos históricos y políticos, como lo fueron la acogida de españoles cuando la guerra civil republicana; la de judíos-alemanes en ocasión de la persecución nazi, y la de japoneses para impulsar asentamientos agropecuarios.

De igual modo, el desarrollo del turismo en la República Dominicana durante las últimas décadas ha traído consigo un número importante de in- migrantes de múltiples nacionalidades, principalmente europeos, los cuales se han establecido en el país, muchos de ellos bajo un estatus de ilegalidad.

Cuatro trabajos se enfocan en el estudio de la incidencia de la mano de obra haitiana en el mercado laboral dominicano: el de la profesora Isis Duarte y el del Centro Bonó, a cargo de Milka Cuello y Felipe Santos, sobre la mano de obra haitiana en el sector construcción; el trabajo de la Fa-

XVII

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

cultad Latinoamericana de Ciencias Sociales –FLACSO-, realizado por Bridget Wooding y Alicia Sangro, que estudia la participación de la mujer haitiana en el servicio doméstico, y el de Jaime Aristy Escuder más referido al mercado laboral en su conjunto.

La construcción se ha consagrado como polo de atracción de la nueva inmi- gración haitiana, ya que hasta hace algo más de una década, la mayoría de la fuerza laboral en este sector era dominicana (77%) y provenía de corrientes migratorias internas originadas en las zonas rurales del suroeste y norte del país, mientras solo un 23% era de nacionalidad haitiana. 1

No obstante, a partir de los fuertes movimientos migratorios de la mano de obra dominicana para Puerto Rico, Nueva York y otros destinos, en el sector construcción: “se ha venido vericando una escasez de esta mano de obra nativa que se acentúa a partir de la década de los 90, ya que, a partir de las condiciones laborales imperantes en el sector y bajo el efecto de la migración dominicana hacia el exterior, la mano de obra nativa desarrolla nuevas estrategias laborales y de reproducción”. 2

El obrero haitiano que en la actualidad labora en la construcción no forma parte de un ujo migratorio circular de tipo estacional que en tiempo

muerto se desplaza a esta actividad, para luego retornar al sector azucarero; por el contrario, ingresa a la sociedad receptora para buscar trabajo en las principales ciudades dominicanas, básicamente en el sector construcción y

disfruta

esporádico a su país de origen”. 3

En relación a la inmigración haitiana, el trabajo del Centro Bono 4 pone de relieve la existencia de una clara segmentación en el uso de la mano de

mayor movilidad laboral y territorial, incluyendo el retorno

“de

1. “La mano de obra haitiana en la construcción: características, valoraciones y prácticas”, Duarte, Isis.

2. Ibídem.

3. Ibídem.

4. Costos y benecios de la mano de obra haitiana, SJRM-Centro Bonó: Cuello, Milka;

Santos, Felipe.

XVIII

TOMO I

obra en la construcción, de tal manera que la mano de obra local se utiliza en los trabajos de mayor nivel de calicación y, por tanto, de mejores salarios; mientras que la mano de obra haitiana es utilizada en los trabajos más fuertes y peores pagados, demostrándose que no existe efecto desplazamiento alguno. Por igual, a la mano de obra haitiana no se le otorgan los benecios de la seguridad social, la legislación de accidentes de trabajo ni otras compen- saciones consignadas en las leyes laborales del país.

La migración femenina ha aumentado de manera signicativa a nivel mundial en las últimas décadas, a tal punto que, según el estudio realizado por las investigadoras 5 , constituye aproximadamente la mitad de la pobla- ción de 190 millones de migrantes globales. Fuentes consultadas revelan que en todas partes del mundo la mujer migrante ha experimentado varias formas de discriminación y exclusión.

¿Cómo se caracterizan y cuál es la situación de las mujeres migrantes haitianas que se desempeñan en el servicio doméstico en las ciudades de Santo Domingo, Santiago de los Caballeros y Dajabón? El 16.1% de las mujeres migrantes trabajadoras haitianas estaban ocupadas en el servicio doméstico, y de estas, un 22% se encuentran en Santo Domingo y Santiago.

El estudio pone de maniesto el proceso de feminización de la migración haitiana, las diferencias en términos de derechos laborales adquiridos, en el caso dominicano en relación al haitiano, así como la naturaleza y caracterís- ticas de esta migración en términos socieconómicos y culturales.

Las investigadoras han presentado un estudio que se destaca no solo por la rigurosidad analítica y empírica, sino por la profundidad del carácter cualita- tivo y el formato de presentación de los resultados en una matriz original en la que incluyen las conclusiones, recomendaciones y actores responsables para la puesta en ejecución de nueve componentes que estiman esenciales. A la vez, cabe resaltar el hecho de que el estudio establece con claridad el rol de los

5. La presencia de las mujeres migrantes haitianas en el servicio doméstico en la República Dominicana, FLACSO: Wooding, Bridget; Sangro, Alicia.

XIX

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

diferentes protagonistas de la sociedad haitiana en la búsqueda de soluciones

a la problemática planteada.

¿Cuál es el impacto de la inmigración haitiana sobre el mercado laboral

y las nanzas públicas en la República Dominicana? 6 Según el resultado de las investigaciones y cuanticaciones realizadas por el autor, se evidencia que los empleadores contratan mano de obra haitiana porque eleva la renta- bilidad de sus operaciones de construcción o comerciales. En sentido general,

se puso de maniesto que el benecio de los negocios se incrementa al usar la oferta laboral inmigrante.

Resulta novedosa la utilización de ejercicios de estimación econométrica para establecer algunas relaciones causales de vital interés para el estudio del mercado laboral, a saber: la reacción del retorno de capital invertido como una función de la inmigración haitiana y la relación de sustituibilidad entre mano de obra dominicana y haitiana y su impacto en las remuneraciones e ingresos.

Los resultados arrojados por la investigación determinaron que un incre- mento de un 10% en la inmigración, provocaría que el salario promedio de los trabajadores dominicanos se reduzca en un 3.7%. Esto signica que la inmigración haitiana eleva el grado de desigualdad del ingreso en el país; es decir, aumenta la remuneración del capital y de la mano de obra calicada y reduce los ingresos laborales de los trabajadores menos calicados.

Tres de estos trabajos se reeren a la inmigración y la educación en sus diferentes manifestaciones, desde el que trata sobre los estudiantes haitianos en la educación superior presentado por el profesor Frank D´Oleo; hasta los interesantes análisis sobre la inmigración haitiana y la educación bá- sica, como son los presentados por Lilian N. García Márquez y Víctor Ml. Brens Paulino de la Ponticia Universidad Católica Madre y Maestra

6. Impacto de la migración haitiana sobre el mercado laboral y las nanzas públicas de la República Dominicana, Aristy, Escuder, Jaime.

XX

TOMO I

— PUCMM— a través del CEUR, 7 y el de Raymundo González, Jose- na Zaiter y Mónica González del Centro Cultural Poveda.

En relación a la presencia de niños haitianos en la escuela básica, ambos trabajos se fundamentan en algunos estudios, a través de herramientas cualita- tivas y cuantitativas; a partir de las cuales se plantean un conjunto de hallazgos e interrogantes que arrojan resultados de interés para la problemática, y sugie- ren retos para nuevos aportes de mayor profundidad, entre los que destacan la importancia numérica, la erogación presupuestaria del Estado, la documenta- ción requerida para nes de inscripción, y el rendimiento escolar, entre otros. 8

En los resultados de estos estudios se advierte además una convivencia escolar positiva entre alumnos haitianos y dominicanos. No hay indicios de discriminación en cuanto el alumno percibe la actitud del maestro, y no hay evidencia de rechazo a los niños haitianos por razones de exclusión. Asi- mismo, existe una gran deserción escolar que se maniesta principalmente después de dos o tres meses de iniciadas las clases en agosto y luego de las va- caciones de Navidad. El alumno haitiano deja de asistir a clases con mayor frecuencia que el dominicano.

Contrario a los estudios sobre educación básica, el de educación superior 9 reeja algunos hallazgos contradictorios. Por un lado, se evidencian patrones de integración y comunicación entre estudiantes de ambas nacionalidades y por otro lado, se puso de maniesto la percepción de algunos grupos de estudiantes haitianos sobre ciertos tratos discriminatorios de parte de sus compañeros.

7. Centro de Estudios Urbanos y Regionales.

8. Inclusión de niños inmigrantes haitianos en el sistema escolar dominicano: escuelas públicas y

privadas de zonas urbanas de Santiago de los Caballeros, Puerto Plata y Dajabón, PUCMM- CEUR: García Márquez, Lilian N., Brens Paulino, Víctor Ml.; La migración y sus re- percusiones en la escuela: análisis de la situación y de las percepciones de cambio social, Centro Cultural Poveda: González, Raymundo; Zaiter, Josena; González, Mónica.

9. Los estudiantes universitarios haitianos en la República Dominicana, D´Oleo, Frank.

XXI

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

La realidad es que tanto la universidad pública como las privadas están recibiendo en sus aulas un número cada vez más creciente de estudiantes haitianos, con una participación heterogénea en cuanto a las ramas profe- sionales, y un desempeño académico que no reeja diferencias con respecto al estudiante de origen dominicano. Los otros tres trabajos se reeren a temas novedosos y especializados tal como el de Francisco I. Cáceres Ureña, Francisco B. Báez Evertz y Cé- sar A. Caamaño Díaz presentado por Pro-Familia sobre los movimientos migratorios de procedencia extrainsular; el que se reere a la migración a España a cargo de Alejandro Martínez y Alicia Sangro, del Centro Bonó, y el de Ramonina Brea y Joel Arboleda presentado por la Ponticia Uni- versidad Católica Madre y Maestra –PUCMM–, recinto Santo Tomás de Aquino en Santo Domingo, a través del CUEPS, 10 y el Grupo de Consul- toría Pareto, sobre remezas, pobreza y desigualdad.

La Otra Migración, 11 es un estudio sobre la corriente de inmigración de procedencia extra-insular que analiza, con datos de carácter cuantitati- vos y cualitativos, los niveles de inmigración procedentes de naciones euro- peas, latinoamericanas, árabes y asiáticas; en la que destacan los perles

socioeconómicos y culturales, los patrones socio-históricos, los niveles de inser- ción social y económica, y el rol integrador que han venido desempeñando en las diferentes comunidades etno-nacionales donde se han concentrado.

Con excepción de la haitiana, la población inmigrante no insular en la República Dominicana es bastante reducida, no excediendo el cinco (5) por ciento de la población total del país, siendo los grupos más representativos los venezolanos (21%), norteamericanos (13%), puertorriqueños (12%), españoles (10%), e italianos (10%), quedando los demás inmigrantes por

10. Centro Universitario de Estudios Políticos y Sociales.

11. La otra migración: estudio sobre las corrientes de inmigración de procedencia extra-insular

y la integración social y económica de los inmigrantes de las principales comunidades etno-na- cionales, PROFAMILIA: Cáceres Ureña, Francisco I; Báez Evertz, Francisco B.; Caamaño Díaz, César A.

XXII

TOMO I

orden de importancia en los nacionales provenientes de Cuba, Alemania, Colombia, China, y Francia.

Todos los grupos de inmigrantes se han integrado a la sociedad dominica- na y desarrollan actividades económicas, sociales y culturales sin ningún tipo de limitaciones; por el contrario, se reporta que un alto porcentaje de ellos reciben de las diversas fuentes institucionales más apoyo y facilidades que sus homólogos dominicanos.

El trabajo del Centro Bonó 12 estudia los movimientos migratorios de do- minicanos a España y analiza las características de nuestra diáspora en esa nación europea, la cual resulta de gran interés por la creciente importancia que ha venido cobrando esta emigración.

República Dominicana se caracteriza por ser un país tanto receptor como emisor de migrantes. El Informe Nacional de Desarrollo Humano (2005) para República Dominicana estimó que en el año 2000, la emigración do- minicana alcanzó casi el millón de personas, estimación que para algunos resulta moderada. De esta cantidad, un 5% reside en España, país que ocupa el tercer lugar entre los receptores de emigrantes dominicanos luego de Estados Unidos (73%) y Puerto Rico (8%). Al igual que otras naciones de Europa, esta población presenta un alto índice de feminidad.

España comenzó a ser un importante destino de migración de dominicanos luego de que Venezuela dejó de ser opción por la crisis económica presentada en la década de los años 80 y porque Estados Unidos fue aumentando los requisitos de documentación para entrar a su territorio. A mediados de la referida década, España experimenta una situación de bonanza económica, factor que se fortalece con la incorporación de este país receptor a la Comu- nidad Europea.

12. Migración a España y Remesas, SJRM-Centro Bonó: Martínez, Alejandro; San- gro, Alicia.

XXIII

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

En el caso de la emigración a España, las provincias de Barahona y Bahoruco se caracterizan por el ujo de mujeres migrantes hacia ese país. Ambas provincias están ubicadas en la región más empobrecida de nuestro territorio, en la frontera con el vecino Haití.

Las remesas enviadas por la diáspora tienen un impacto de primera importancia en la economía de República Dominicana. 13 Al momento del estudio el 10.2% de los hogares eran receptores de remesas, las cuales se destinaban a alimentación (75%), salud (4%), educación (5%), vivienda (7%) y a otras necesidades (8%).

Como parte de los resultados de este estudio, se indica que tanto el nivel de legalidad como el educativo es mayor que en otras migraciones. En efecto, en la última década, la población dominicana en España se ha multiplicado por cinco, de la cual el 69% poseía tarjeta de residencia. En la actualidad, un tercio del total de residentes está nacionalizado español; el 10 % de los trabajadores tiene estudios superiores, mientras aproximadamente el 45 % tiene estudios medios, técnicos o mayores al nivel básico.

Finalmente, incorporamos un trabajo de investigación 14 que si bien no per- tenece directamente a esta materia, sino a la relacionada con la apertura co- mercial, ha sido incluida por su vinculación con la temática del libro. Se trata del resultado de un esfuerzo conjunto entre el Grupo de Consultoría Pareto y la Ponticia Universidad Católica Madre y Maestra, a través del CUEPS.

En ese trabajo se hace una muy interesante relación entre el comporta- miento de los grupos sociales de emigrantes y cómo los mismos se diferencian, dependiendo de las características propias de las regiones de donde proceden y de la condición socioeconómica de dichos migrantes.

13. Para el año 2003, al país ingresaron por remesas familiares US $2,060.5 mi-

llones, lo cual representó 10% del PIB, mientras para el año 2009 ingresaron por este concepto US $3,041.5 millones, lo que signicó un 6.5% del PIB.

14. Remesas, pobreza y desigualdad: una perspectiva desde los hogares y las regiones de la

República Dominicana, PUCMM –CUEPS/ Grupo de Consultoría Pareto: Brea, Ramonina; Arboleda, Joel.

XXIV

TOMO I

En arreglo a consideraciones y patrones de similitud en los comportamien- tos, características socioeconómicas y culturales, el indicado trabajo hace una clasicación de los grupos de emigrantes dominicanos, según la incidencia de categorías tales como, la pobreza de ingresos, grado de urbanización, con- centración urbana y el peso de la mujer en la migración. Para tales nes, se destacan los efectos en al menos cuatro de las dimensiones estudiadas: las con- diciones de la vivienda, la estructura familiar, la ocupación de los miembros y la condición de pobreza de ingresos en el hogar.

Tal y como indica el referido estudio, es evidente que el impacto de la migración en general, y de las remesas en particular, tiene un sabor agridulce en las comunidades de origen. Se evidencia que las remesas parecen actuar como un fondo salarial compensatorio para los hogares que ven mejorar su situación, sobre todo aquellos de regiones menos favorecidas económicamente. Si bien es cierto que los hogares receptores de remesas destinan una porción mayor de sus ingresos a la salud y la educación, su impacto no puede con- siderarse signicativo ni en términos de salud preventiva e incorporación a una mayor protección social (seguros médicos), si no más bien a ofrecer una respuesta puntual y coyuntural. Asimismo, tampoco se traduce en cambios cualitativos en materia educativa.

Por otro lado, es importante considerar que el perl de las comunidades ha cambiado interna y externamente en los últimos veinte años. Es muy notorio el desarrollo inmobiliario, la aparición de negocios relacionados con la migra- ción, como ferreterías, dealers de carros y motocicletas, centros de diversión, comercios de alimentación, entre otros.

La presente publicación “Los movimientos migratorios desde y hacia la República Dominicana” constituye un primer esfuerzo

del FIES en materia de migración que, además de abrir las puertas al de- bate y la discusión amplia, franca y plural, evoca la antesala de una serie de estudios, análisis y ponderaciones sobre la problemática económica y social del país. Esperamos que tanto las discusiones y debates que generarán estas investigaciones, como las próximas por venir, permitan que los dominicanos

XXV

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

profundicemos el estudio de nuestras realidades económicas y sociales y poda- mos ofrecer una mejor respuesta como nación.

Ing. Juan Temístocles Montás

Ministro de Economía, Planicación y Desarrollo y Presidente del Consejo Directivo del FIES

XXVI

Introducción:

Las Rutas de la Inmigración

La presente publicación reúne, en dos tomos, los principales resultados de las investigaciones realizadas en torno a la inmigración en República Domini- cana, presentados en el marco de la primera convocatoria del FIES, en su programa de estímulo a la investigación socioeconómica en torno a la agenda de desarrollo dominicano. Dichos estudios resumen los principales hallazgos y presentan un perl bastante completo de cada una de las investigaciones realizadas en la primera convocatoria.

Los resultados de las investigaciones son más que halagadores. De hecho, bien miradas las cosas, constituyen un hito en la escasa tradición de investiga- ción empírica en ciencias sociales en el país y, a su vez, la estimulan. Estable- cen un hito puesto que, por primera vez, se ha emprendido un programa tan vasto de estudios de un tema harto delicado como el de la inmigración, sobre todo de trabajadores haitianos. Estimulan, porque sus hallazgos y reexiones no solo aclaran y responden interrogantes, sino porque nos retan con nuevas inquietudes que de seguro moverán a nuevas investigaciones, siendo esta una de las principales virtudes de toda buena investigación: interrogarnos y dudar.

No es que hasta este momento no existiera en el país un acopio de estudios empíricos de calidad. Todo lo contrario, esos esfuerzos existen, han dado fru- tos importantes y, de hecho, han denido el marco orientador de los esfuerzos de investigación de los que aquí se reúnen sus principales resultados. Esta tradición de investigación previa se hace evidente en el caso de la inmigración haitiana, la cual a lo largo de más de cincuenta años se ha estudiado desde ópticas diversas.

XXVII

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Con el n de ubicar al lector en el contexto que orienta los resultados de las investigaciones reunidas en ambos textos, presentaremos un breve resumen del tratamiento que históricamente ha tenido el tema inmigratorio en el país desde los años sesenta de la pasada centuria a nuestros días. A seguidas, reexionaremos acerca del alcance y valor de los hallazgos alcanzados en los estudios que se comentan, para concluir con un par de notas acerca de los retos futuros que estos estudios nos plantean.

La evolución del debate migratorio nacional

Tras la destrujillización del país en los años sesenta, y durante toda la déca-

da de los setenta, la llamada “cuestión haitiana” fue abordada por la moder- na y emergente historiografía nacional, con contribuciones decisivas al estudio de las relaciones inter/estatales domínico-haitianas, por historiadores como Hugo Tolentino Dipp, Franklyn Franco, Emilio Cordero Michel y Frank Moya Pons, entre otros. Esos estudios concentraron sus esfuerzos en torno

a la cuestión nacional. En los setenta, los esfuerzos de investigación fueron

más de alcance antropológico y sociológico, distinguiéndose las contribuciones

pioneras de Andrés Corten, Isis Duarte, Magda Acosta y Frank Marino

Hernández. Ya en los ochenta, y sobre todo en los noventa, la investigación empírica se profundizó con modernas técnicas de encuestas y procedimien- tos cuantitativos de medición. Es esencial destacar aquí que estos estudios concentraron su “mirada” en torno a la realidad del batey, la economía y

el sistema de plantación azucareros, puntos de articulación del sistema de

inmigración de jornaleros haitianos desde principios del siglo XX.

En torno a la cuestión de la inmigración se produjeron en esos años estudios fundamentales, hoy referencias clásicas, como los libros de Báez Evertsz 1 , de Martin Murphy 2 y de Moya Pons 3 . A partir de esa tradición, se fue

1. Báez Evertsz, Franc (1986): El Bracero Haitiano en la República Dominicana. Edi-

tora Taller, Santo Domingo.

2. Murphy, Martin (1986): Dominican Sugar Plantation: Production and foreign Labour

Integration. Praeger Publishers, N.Y.

3. Moya Pons, Frank, et al. (1986): El Batey. Estudio socioeconómico de los bateyes del

Consejo Estatal del Azúcar. Fondo para el Avance de las Ciencias Sociales. Impre- sión Amigo del Hogar, Santo Domingo.

XXVIII

TOMO I

articulando en los años noventa una nueva agenda, cuyo punto de inexión lo marcó la reexión del seminario de 1991 organizado por la FLACSO 4 . En ese encuentro se pasó balance a la cuestión inmigratoria, apreciándose que los décits de investigación iban más allá del tema de la cuanticación de inmigrantes; se adentraban en la cuestión del sistema inmigratorio; exigían la profundización de su antropología; reconocían el décit en la incorporación de la cuestión de género, y plantearon la problemática de las políticas de in- migración, cuyos ejes centrales se concentran en la acción estatal.

Ahora bien, la dinámica misma de la inmigración estaba cambiando, y este nuevo proceso se inició con la orientación de los ujos que, en los años no- venta, serían claramente visualizados. En este sentido, ya a mediados de los ochenta, Báez y Lozano 5 analizaron la presencia de la inmigración haitiana en la cosecha cafetalera y en 1998 Lozano 6 analizaría la inmigración en la cosecha arrocera.

Con el declive de la industria azucarera la dinámica de la inmigración no solo redenió sus ujos hacia otros cultivos agropecuarios como el arroz y el café, sino que se reorientó hacia la economía urbana. Con ambos cambios, la inmigración pasó a conectarse a la dinámica y racionalidad económica de los mercados de trabajo de base, impactando la economía informal urbana y recomponiendo la oferta de trabajo rural, resolviendo de hecho los problemas de escasez estacional de trabajadores rurales provocados, entre otros factores, por la crisis del minifundismo precarista de base campesina.

4. Lozano, Wilfredo (editor) (1992): La cuestión haitiana en Santo Domingo. Migración

internacional, desarrollo y relaciones inter-estatales entre Haití y la República Dominicana. Programa FLACSO-República Dominicana-Centro Norte-Sur Universidad de Miami. Santo Domingo.

5. Lozano, Wilfredo (1990): Lozano, Wilfredo y Franc Báez Evertsz: Migración

internacional y economía cafetalera. Estudio sobre la migración estacional de trabajadores hai- tianos a la cosecha cafetalera en la República Dominicana. CEPAE, impreso por Editora Taína. Santo Domingo, 1985.

6. Lozano, Wilfredo (1998): Jornaleros e inmigrantes. Instituto Tecnológico de Santo

Domingo.

XXIX

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

A estos cambios en la base económica y laboral se asociaban cambios de carácter sociopolítico que redibujaron la coyuntura migratoria de los noventas hasta nuestros días. Por lo pronto, la visibilidad del fenómeno migratorio lo colocó como objeto de atención de la opinión pública. En una tradición política autoritaria y tradicionalista como la dominicana, el debate político pronto asumió la visibilidad de la cuestión migratoria. Sin embargo, con esa asunción emergían a su vez fenómenos poco debatidos a nivel nacional y que se mantenían como coto privilegiado de la reexión académica. De esta ma- nera, la generalización del fenómeno inmigratorio haitiano pronto visibilizó la condición de exclusión social y de violaciones de derechos humanos en que reiteradamente se encontraban envueltos dichos inmigrantes, sobre todo los indocumentados o irregulares, así como hizo visible la problemática de la adscripción nacional de sus descendientes.

En esta nueva situación hizo bandera en sectores políticos y, en general, pro- dujo debates acalorados que si bien tuvieron la virtud de plantear la cuestión inmigratoria en su dimensión política, subjetivizó en muchas ocasiones los términos mismos de la discusión, oscureciéndola en ocasiones, partidarizando en otras las dimensiones del debate y, en general, provocando una reacción defensiva de las élites ante las críticas internacionales que se abrían paso.

De todos modos, ya desde el seminario CIES/FLACSO del 2008 7 , se vio claro que otros asuntos eran, si no iguales en importancia, al menos merecían tanta atención como la inmigración en lo relativo al tema de las relaciones con Haití. De esta forma, esfuerzos inter-estatales como el de la Comisión Mixta Bilateral se visibilizaron como mediación necesaria para el acercamiento de los dos estados en la discusión de su compleja agenda; la frontera se hizo un fenómeno visible en su importancia política y económica, a partir de la coyuntura de los noventa; el desarrollo sostenible y el desarrollo local se asumieron como objetivos necesarios para el desarrollo fronterizo, y, en general, el tema inmigratorio quedó envuelto en una agenda más amplia,

7. Lozano, Wilfredo y Wooding (2008): Los retos del desarrollo insular. Desarrollo sos- tenible, migraciones y derechos humanos en las relaciones domínico-haitianas en el siglo XXI. Santo Domingo: FLACSO-CIES.

XXX

TOMO I

relativa a las relaciones entre ambos estados, las conexiones entre las dos economías y las articulaciones societales entre los dos pueblos.

El inicio del siglo XXI replanteó el tema inmigratorio. Esta vez, atrapado en la compleja agenda que la globalización como fenómeno planetario im- ponía al país. Por lo pronto, ya desde los años ochenta y, sobre todo en los noventa, se asumía que la República Dominicana era una nación migratoria por doble partida, pues no solo la inmigración se había generalizado en sus impactos económicos debido al ingreso periódico de miles de trabajadores

haitianos, sino que otras nacionalidades estaban incidiendo en esta dinámica, como eran los casos de la inmigración china, cubana, colombiana y europea, entre otras. A esto se añadía el ingreso anual de miles de turistas, en torno

a una economía turística que se había constituido en el eje central de nuestras exportaciones de servicios como economía abierta. La otra dimensión del fe- nómeno migratorio era la emigración de dominicanos. Los Estados Unidos

fueron el centro de esa emigración, pero en los noventa, Europa, Puerto Rico y Venezuela concentraron también importantes núcleos de dominicanos emigran- tes. Con la emigración se abrió una nueva carpeta de impactos en la economía y

la sociedad: de un lado, se apreció la creciente importancia de las remesas como

fuente de divisas, mientras, por otro lado, se había creado un verdadero sistema de relaciones transnacionales entre la comunidad dominicana en el exterior (la diáspora) y el país, constituyendo así verdaderas comunidades transnacionales, como temprano advirtiera Portes en un libro pionero 8 .

De alguna forma, la transnacionalización del país ha obligado a reconocer, con nuevos lentes, el fenómeno inmigratorio que nos ocupa, apreciando que el mismo no es patrimonio exclusivo de la nación, sino que forma parte de los cambios en el orden global, donde las migraciones internacionales ocupan un lugar destacado. Por otro lado, la globalización demostró que la inmigración no solo producía impactos económicos sino que su gobernabilidad estaba condicionada por un sistema de compromisos del Estado con instituciones del sistema internacional, que ponía en la agenda el tema de los derechos huma-

8. Portes, Alejandro y Guarnizo, Luis (1991): Capitalistas del Trópico. Santo Do- mingo: FLACSO

XXXI

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

nos de los migrantes como requisito del funcionamiento mismo de los sistemas migratorios. Esto, unido a los impactos de la emigra- ción ya destacados, ha tenido consecuencias en la agenda política, en parte debido a la creciente participación de la diáspora domini- cana en los debates nacionales y su poder de apoyo y nanciación al sistema de partidos dominicanos, en parte por la importancia adquirida por el tema de los derechos humanos en la globalización que incide directamente en el manejo de las políticas migratorias del estado. Por ambos caminos, aunque en vertientes distintas, el contexto de la globalización en que se mueve la República Domi- nicana, como economía abierta y sociedad transnacionalizada, ha introducido en la agenda política el tema migratorio, sobre todo en su dimensión inmigratoria.

De esta forma, el tema de las políticas migratorias se ha ido abrien- do paso y como consecuencia de ello, en gran medida, unido a la cre- ciente importancia del comercio haitiano como segundo destino de nuestras exportaciones, y las crisis políticas recurrentes del vecino país, la cuestión de la inmigración ha venido incidiendo en el debate político en torno a las relaciones con Haití, planteando a su vez la discusión acerca de sus impactos y consecuencias para el desarrollo. Es de esta manera cómo una nueva carpeta de interrogantes en tor- no a la inmigración se ha abierto paso: los costos de la inmigración y sus impactos en materia de desarrollo económico y social.

En la actual coyuntura, y sobre todo tras la tragedia del terremoto en Haití en enero del pasado 2010, la cuestión migratoria se recon- textualiza en el país. Por lo pronto, ha replanteado las relaciones entre el Estado y el sistema de organizaciones de la sociedad civil que trabajan la cuestión de los derechos de las minorías inmigran- tes, los derechos humanos y, en general, la cuestión migratoria. Ha abierto espacios de diálogo y compromisos entre estos actores con el Estado y sus relaciones con el estado haitiano, fortaleciéndose lazos de cooperación y entendimiento recíprocos. El Estado dominicano

XXXII

TOMO I

se ha visto, a su vez, obligado a introducir en su agenda la cuestión de las políticas migratorias en un marco de derechos humanos como requisito sine quanon de su e cacia en materia de políticas; aunque dicho sistema permanece disperso en su gestión, y su andamiaje legal entraña un incierto porvenir, como es el caso de la ley de migración 285-04. La prensa y los medios de comunicación han ido también apreciando un cambio en el tratamiento del tema: de reacciones xe- nófobas unas veces, tradicionalistas otras, y temerosas la mayoría de ocasiones, ha venido comprendiendo el fenómeno migratorio en su dimensión global y en su naturaleza ligada al desarrollo.

Queda mucho por recorrer en esta materia, pero del rechazo puro y simple de la realidad de la migración como fenómeno ligado al desarrollo y a la argumentación del tema ideológico de las invasio- nes silenciosas, el país ha venido reconociendo la importancia de estudiar objetivamente sus impactos; analizar los problemas que genera, y crear las condiciones institucionales adecuadas para su manejo. El camino ha estado poblado de escollos, pero visto de esta manera, hoy estamos situados en una perspectiva más cercana a un mejor trato de los inmigrantes y sus descendientes; hoy estamos en mayor capacidad de reconocimiento de que nuestros emigrados mere- cen mejor trato en sus destinos y que en ambos casos, el país requiere coherencia de las políticas de Estado para gobernar con e cacia un fenómeno a todas luces complejo, pero que llegó para quedarse como un capítulo importante de la agenda global del desarrollo.

Comentando los hallazgos

Es este el contexto en que deben ubicarse los dos volúmenes que pu- blica el Ministerio de Economía, Plani cación y Desarrollo. Si lo apreciamos no solo considerando la calidad de los hallazgos que po- demos reconocer desde la perspectiva académica, sino también enten- diendo su signi cado desde el punto de vista del compromiso estatal

con las buenas políticas públicas.

XXXIII

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

No nos proponemos resumir el contenido de los diversos trabajos reunidos; de alguna manera el interesante prólogo del ministro Te- místocles Montás me ha ahorrado esa tarea. Nos concentraremos solo en algunos aspectos de tipo analítico.

Por lo pronto, ambos libros revelan cómo el tema de la migración como fenómeno social es complejo y diverso. Esto se aprecia en la diversidad temática que abordan los autores, y sus estrategias metodoló- gicas. En primer lugar, se aprecia que el fenómeno inmigratorio, principal- mente, no se reduce a la inmigración haitiana, puesto que, como demuestra el estudio de Cáceres y Báez Evertsz, otras inmigraciones tienen un impacto signicativo en la economía y en la sociedad. El otro asunto es el tema de la exclusión social de los migrantes y sus descendientes. La condición de ex- clusión de los migrantes es abordado desde diversas perspectivas y enfoques:

desde la propiamente socioeconómica en los ámbitos laborales, como revelan los estudios de Duarte, de Cuello y Santos y de Aristy Escuder, hasta los ni- veles vinculados a la educación y los procesos de inclusión social en la escuela, como los estudios de González, Zaiter y González.

Un aspecto novedoso del presente libro es el reconocimiento de la dimensión de género del fenómeno migratorio, no sólo en el sentido de reconocer la cre- ciente importancia de la mujer migrante en la dinámica de los ujos, sino en apreciar que la mujer ha sido el gran invisible en el estudio de tales procesos, ya que la misma desempeña un rol central en la articulación de los circuitos y dinámicas de la inmigración. Este es un asunto sobre el que debe insis- tirse. El estudio de Wooding y Sangro coloca bien el acento al visibilizar el problema del enfoque de género, bajo la discusión de la feminización de la migración, aunque vale la pena comentar que la feminización que las autoras descubren no es la demográca, ya que la inmigración haitiana al país sigue siendo un modelo clásico de ingreso periódico de mano de obra masculina, joven y soltera. La feminización de la que hablan las autoras es más com- pleja e interesante: se trata de la dimensión social del fenómeno en el que la mujer desempeña un rol de primer orden en la articulación de los sistemas migratorios. A su vez, ciertamente, las autoras descubren la creciente impor-

XXXIV

TOMO I

tancia de la mujer, ahora como sujeto económico, en circuitos especícos como

el pequeño comercio y la economía informal.

Un aspecto relevante de los estudios, sobre todo en los trabajos de Duarte y Aristy Escuder, es la preocupación por el análisis del impacto demográco de la inmigración; los resultados no son concluyentes, como reconoce claramente el segundo, pero todos los autores parecen estar de acuerdo en un punto: la inmigración haitiana, al generalizarse a todo el contexto nacional e impactar áreas del mercado laboral con demanda masiva de mano de obra como las construcciones y la agropecuaria, no solo se ha hecho visible a las élites y medios de opinión, sino que, muy posiblemente, su peso demográco es hoy creciente.

En el análisis de los ujos, Duarte reconoce que los mismos se orientan hoy hacia otros circuitos productivos y laborales, como las construcciones y la agropecuaria de exportación. Aprecia que esto rompe la dinámica de movimiento circular que fue propia del circuito productivo que ligaba la producción azucarera dominicana a la mano de obra campesina haitiana. Su apreciación es en general correcta, y otros estudios que la han precedido

ya lo han apuntado, como es el Báez y Lozano del 2008, pero debe hacerse la salvedad de que el abandono de la circularidad migratoria a que la autora alude no implica que por ello el carácter circular del sistema de inmigración se haya roto o desaparecido. De hecho, los datos que la misma Duarte maneja indican que el grueso de los inmigrantes laborales haitianos mantienen lazos periódicos con sus comunidades de origen y que esa conexión mantiene un lazo circular en su dinámica, combinando ahora no a las azucareras domi- nicana y campesina haitiana, sino a economías urbanas y regionales de Haití con circuitos laborales dominicanos en las ciudades como Santo Domingo y Santiago y en ámbitos regionales especícos como la Línea Noroeste. De esta forma la circularidad lo que ha hecho es cambiar su orientación, dimensión

e impactos, integrando espacios urbanos y regionales a nivel binacional, en

dinámicas periódicas de movilidad del trabajo a escala insular. De todos modos, su trabajo aprecia, con brillantez, las complejidades del mundo del

trabajo en el sector construcción y precisa con meticulosidad su dinámica.

XXXV

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Aristy Escuder completa el análisis que proporciona Duarte, aportando un estudio de índole económica acerca de los impactos de la integración del trabajo inmigrante en los mercados laborales urbanos, especícamente en las construcciones. Sus tesis no son concluyentes aunque sí sugerentes, indicando que dicha integración rinde muchos benecios a los empresarios del sector, tiende a generar efectos negativos del trabajo de base al mercado laboral en el sector construcción y frena el cambio tecnológico. Sus tesis deben llamar la atención a los planicadores de nuestra economía, ya que establecen reco- mendaciones pertinentes para frenar las tendencias negativas de los impactos migratorios, sobre todo en materia de políticas sociales y sugieren estrategias para el mejor aprovechamiento de sus impactos positivos. En este último sentido, los resúmenes reunidos en estos dos tomos se esfuerzan por presentar no solo conclusiones de tipo general, sino que derivan de las mismas útiles recomendaciones de política migratoria, de gestión laboral y modernización del sistema educativo, de inclusión social, así como el adecuado manejo de una política migratoria respetuosa de los derechos humanos.

Hay dos aspectos relevantes que, nalmente, es necesario destacar. El prime- ro es relativo a la diversidad de estrategias metodológicas manejadas por los autores y las autoras. Se distinguen así, metodologías cuantitativas apoyadas en encuestas por muestreo, como se detallan en los trabajos de Duarte, Brea, Arboleda y Aristy Escuder. Metodologías cualitativas en base a entrevistas dirigidas y estrategias de observación de tipo etnográcas, como los trabajos de Wooding y Sangro de González y Sangro. Estudios documentales como los de D’Oleo y García y Brens. Análisis econométricos (Aristy Escuder) y socio demográcos. En casi todos los trabajos se combinan también las técnicas y análisis cuantitativos con estrategias cualitativas. En n, se trata de una rica gama de maneras de abordaje que enriquecen mucho el ejercicio comparativo y el perl general que se deriva de estos trabajos.

El último aspecto a destacar tiene que ver con el señalamiento de algunos autores, sobre todo de Aristy Escuder, cuando plantean que en el campo de estudio migratorio hay muchas lagunas informativas, datos poco sistemati- zados y series cuantitativas poco o nada sistemáticas, relativas a cuestiones

XXXVI

TOMO I

centrales como la movilidad estacional de ingreso de trabajadores, series sa- lariales, información sobre acuerdos laborales, etc. Es importante que en estas líneas no solo se estimulen nuevos estudios que continúen enriqueciendo el acervo de conocimientos, sino que se tomen medidas institucionales que permitan al Estado producir información estadística periódica en materia migratoria. En la ley 285-04 se prevé la creación de un Instituto Nacional de Migración que podría pasar a ser un espacio idóneo para generar este tipo de información estadística.

Los retos de la investigación futura

El único estudio presentado en este libro que aborda el tema de la emigración dominicana es un interesante trabajo sobre la emigración a España, el cual nos brinda un panorama esclarecedor de ese proceso. Destaca en este análisis los impactos de la emigración en materia de remesas y en las lógicas de inclu- sión a la sociedad española del migrante dominicano. A esto debe añadirse el estudio de Brea y Arboleda sobre el impacto de las remesas recibidas en los hogares de las familias de los emigrantes.

En esta convocatoria primaron los trabajos sobre la inmigración. Queda pendiente un análisis sistemático como el que en este libro se presenta en ma- teria inmigratoria, relativo a la emigración. En esta tarea debería estimular- se experiencias de cooperación con universidades norteamericanas y españolas que se encuentran analizando la inmigración dominicana en dichos países, y esto podría constituirse en un objetivo del Fondo FIES. Asimismo, se debe- rían estimular estudios acerca de los impactos de la emigración dominicana en nuestra sociedad y en la economía en ámbitos como las remesas, el capital cultural, el transnacionalismo económico y, naturalmente, los impactos socia- les negativos. Un campo particularmente interesante es el estudio comparati- vo de los costos y benecios en materia inmigratoria y emigratoria en lo que tiene que ver con el desarrollo humano y el crecimiento económico.

De la lectura de los trabajos reunidos se desprenden muchas interrogantes e inquietudes que, como las que acabo de enunciar respecto a la necesidad de

XXXVII

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

mayores estudios sobre la emigración, permitan precisar ámbitos especícos de las dinámicas migratorias como el relativo a sus impactos regionales, la estacionalidad de la demanda, las políticas de control de ingreso de trabaja- dores, las articulaciones de redes y los procesos de articulación de los ujos en cadenas de movilidad espacial y en términos de grupos primarios (familias, amigos, organizaciones de la sociedad civil y religiosas) e intermediarios, en- tre otros. Asimismo, los hallazgos de este libro deberían estimular nuevos estudios sobre el papel de la mujer en las experiencias migratorias contem- poráneas, el cual es cada vez más importante en mercados laborales exibles y economías altamente informales. También deberían analizarse en estudios comparativos a nivel regional la articulación entre el pequeño comercio, las ló- gicas de reproducción familiar y el género de los y las inmigrantes. Particular interés debería tener la región fronteriza en sus conexiones con otras regiones como el Cibao Central, el Sur y provincias como Barahona y Pedernales.

La experiencia de investigación cuyos hallazgos principales se presentan en este libro constituyen un verdadero estímulo a la reexión. Brinda esperan- zas de que es posible en nuestro país producir políticas más racionales en esta materia, que ayuden a un mejor manejo de las migraciones y a dignicar a los migrantes, desde el punto de vista de los derechos que les asisten, sean haitianos en Santo Domingo o dominicanos en New York. Estudios de esta naturaleza son la base para la construcción de buenas políticas instituciona- les y de buenas decisiones que hagan gobernable el fenómeno migratorio.

Debemos felicitar la iniciativa del Ministerio de Economía, Planicación y Desarrollo por la creación del FIES, por su apoyo a estos estudios y –nos consta- por la completa libertad que en tan delicado asunto se aseguró de brindar a los investigadores, respetando su independencia de criterio, meto- dologías y enfoques. Experiencias como esta deberían estimular en nuestro sistema universitario el apoyo a programas de investigación e invito a las autoridades del Ministerio de Economía, Planicación y Desarrollo para que, conjuntamente con el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tec- nología y las universidades dominicanas, aúnen esfuerzos de cooperación en pos del fortalecimiento de un sistema de investigación cientíco y tecnológico

XXXVIII

TOMO I

a nivel nacional que multiplique aportes similares para enfrentar los retos a los que se enfrenta el país en materia de desarrollo.

Wilfredo Lozano

Miembro del Consejo Directivo del FIES.

XXXIX

MERCADO LABORAL Y MANO DE OBRA HAITIANA

MANO DE OBRA HAITIANA EN LA CONSTRUCCIÓN:

CARACTERÍSTICAS, VALORACIONES Y PRÁCTICAS

Investigadora principal:

ISIS DUARTE TAVÁREZ

Con la colaboración de Julia Hasbún

Santo Domingo, D.N. Noviembre, 2009.

1. La Problemática Objeto de Estudio y su Metodología

a) Antecedentes

Tras un prolongado y valioso esfuerzo de investigación, la República Dominicana cuenta con una signicativa literatura so- bre la utilización de mano de obra haitiana en diversos sectores económicos. 1 Centradas inicialmente en el estudio de los braceros azucareros, las investigaciones realizadas sobre las características de esta fuerza laboral han diversicado el ámbito de interés, abarcan- do otros sectores agrícolas (café, arroz y tabaco, principalmente),

1. Un amplio acerbo de conocimientos se ha producido sobre la inmigración haitiana en sectores agrícolas tradicionales, principalmente en el azucarero. En- tre los principales estudios se destacan: Báez Evertsz, Franc: Braceros Haitianos en la República Dominicana, IDIS, Santo Domingo, Taller, 1986. Corten, Acosta y Duarte: “Relaciones de producción en la Economía azucarera dominicana”. En: Azúcar y Política en la RD, Santo Domingo: Taller, 1976. Lozano, W., La do- minación imperialista en la RD, Editora. de la UASD, Santo Domingo, Impresión Taller, 1976. Lozano, W. y F. Báez E., Migración internacional y economía cafetalera, Santo Domingo: CEPAE, 1992. Lozano, W. “Agricultura e inmigración: la mano de obra haitiana en el mercado de trabajo rural dominicano, en La Cuestión Haitiana en Santo Domingo, SD: FLACSO y North & South Center, University of Miami, 1992. A. Corten e I. Duarte, “Quinientos mil haitianos en República Dominica- na, En: Estudios Sociales, Un asunto dominicano llamado Haití, Año XXVII, No. 98, Octubre-Diciembre, 1994. IOM-OIM, Propositions pour une politique de gestion de la migration de main-d oeuvre en Haïti, Groupe interministeriel et intersectoriel pour le renforcement des capacites de gestion de la migration de main-d œuvre, Port-au- Prince, Haïti, septembre 2006.

45

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

hasta incluir el análisis de la nueva inmigración haitiana hacia los centros y actividades urbanas del país. 2 Para los nes de esta investigación, de corte sectorial y monográco, auspiciada por el Fondo para el Fomento de la Investigación Económica y Social (FIES), nos limitaremos a reseñar los antecedentes asociados al objeto de conocimiento, vale decir, los estudios relativos a la in- corporación de inmigrantes haitianos en el sector construcción, con el propósito de plantear el estado de la cuestión y sustentar la relevancia del objeto de conocimiento. Entre las principales informaciones y hallazgos que consideramos oportuno citar se destacan los siguientes:

Aunque el sector construcción ha perdido el dinamismo que experimentó en la década del noventa del pasado siglo 3 , todavía constituye uno de los principales medios de generación de empleo con que cuenta la economía dominicana, tanto en el ámbito pú- blico como privado. Tiene, además, la virtud de lograr un mayor impacto a corto plazo y un radio de acción más amplio en términos geográcos, principalmente en lo que atañe a las obras públicas.

En los últimos diez años, los datos de la Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo (ENFT), levantada por el Banco Central, indican que la construcción se ha mantenido en un quinto lugar como rama de actividad generadora de empleo en el país, posición que solo es superada, en orden de importancia, por el comercio, la manufactura, la agropecuaria y el transporte. 4 Merece ser destaca-

2. R. Silié, C. Segura y C. Dore, La nueva inmigración haitiana, Santo Domingo.

FLACSO, 2002.

3. Según las cifras del Banco Central de la República, el aporte del sector del

Sector Construcción al PIB, en términos absolutos y a precios de 1970, aumentó de RD$323.6 millones en 1990 a RD$872.8 en el 2000 y descendió a RD$ 775.4 en el 2004.

4. Véase: Secretariado Técnico de la Presidencia, Programa de Apoyo a la Re-

forma y Modernización del Poder Ejecutivo: Perspectiva Social Dominicana, Boletín mensual de la Unidad de Información Social (UIS), Dic. 2006. Año 1 No. 9.

46

TOMO I

do que, mientras la población ocupada en agricultura-ganadería e industrias manufactureras permanece constante, en los últimos 15 años, los trabajadores ocupados en el sector construcción experi- mentan un notable incremento en términos de valores absolutos, pasando de 93,155 en 1991, a 113,850 en 1995, 190,921 en 2000, hasta alcanzar la cifra de 213,378 en 2005.

Cuando se analiza la composición según sexo de esta rama de actividad se revela otra característica del empleo en la construc- ción: el alto predominio de mano de obra masculina ya que de las 123,128 personas que, según los datos del Censo del 2002, estaban ocupadas en esta rama de actividad, 118,143 eran hom- bres y solo 4,985 mujeres, es decir, una participación femenina de solo un 4%.

Ofrecer estimaciones y explicaciones sobre las condiciones labo- rales de los trabajadores haitianos en el sector construcción cons- tituye uno de los aspectos que serán despejados en este estudio; sin embargo, interesa mencionar, como antecedente, que ya otras investigaciones han destacado la importancia de la construcción como polo de atracción de la nueva inmigración haitiana, a partir de los años ochenta, como reseñaremos a continuación.

Al inicio de los ochenta, datos aportados por la investigación Trabajadores Urbanos, recopilados a través de una encuesta aplicada a obreros de empresas constructoras, revelan que la mayoría de esta fuerza laboral era dominicana (77%) y provenía de corrientes migratorias internas originadas en las zonas rurales del suroeste y norte del país; mientras solo un 23% era de nacio- nalidad haitiana. 5

5. Véase: Isis Duarte, “Proletarios y Marginales: Migración y Fuerza Laboral Ur- bana en RD”. En: Trabajadores Urbanos, Santo Domingo, Editora Universitaria, 1986. El levantamiento de los datos de la Encuesta a Obreros Constructores se realizó en 1981.

47

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

En contraste con el segmento de nacionalidad haitiana, los datos de la investigación citada también revelan que los obreros dominicanos de la construcción tenían más tiempo trabajando en ese sector (dos terceras partes llevaba cuatro años y más laborando frente a solo un 34% de los haitianos).

Con respecto al origen de la mano de obra haitiana que laboraba

en el sector construcción, los datos sugieren que la incorpora- ción se inicia antes de los 80 y es resultado del desplazamiento de fuerza laboral que logra escapar de las condiciones de vida en los bateyes: el 66% de los haitianos entrevistados indicó que labo- raba en la actividad azucarera antes de llegar a la capital, el 78% declaró la construcción como su primer trabajo en esta ciudad y un 67% considera peores las condiciones de trabajo en el corte de la caña. La información aportada por esta encuesta aplicada al inicio de los 80, sugirió una primera hipótesis: de modo diferente

a la incorporación de mano de obra haitiana a la recolección del

café o al cultivo del arroz y a otras actividades agrícolas, el obrero haitiano que en la actualidad está incorporado a la construcción no forma parte de un ujo migratorio circular de tipo estacional que en tiempo muerto se desplaza a otras actividades para luego retornar al sector azucarero. 6

El estudio Trabajadores Urbanos aporta una perspectiva compara-

tiva acerca de las condiciones laborales de los obreros industriales

y de la construcción, poniendo en evidencia las precarias condicio-

nes en que laboran estos últimos y deniendo un perl propio del sector. Entre las principales diferencias reportadas en el estudio se destacan las siguientes: 30% de los obreros de la construcción recibía un ingreso por debajo del salario mínimo mensual frente a solo un 7% entre los obreros industriales, el 50% de los obreros de

6. Sobre esta modalidad de desplazamiento de mano de obra entre dos cultivos, véase: Lozano, W. y F. Báez E., Ob. Cit. Lozano, W. 1992, Ob. Cit. También hallazgos destacados por otros estudiosos han reseñado el uso de mano de obra haitiana por conuqueros. Véase Silié, Segura y Dore, Ob. Cit. p.146, nota 12.

48

TOMO I

la construcción tenía acceso al seguro social sin diferencias según nacionalidad, en contraste con un 81% en los obreros industria- les, el 40% de los obreros de la construcción no disfrutaba del benecio del seguro de accidente laboral, que de acuerdo con la legislación es obligatorio para este tipo de actividad. Solo el 10% de los obreros de la construcción estaba aliado a un sindicato en comparación con el 91% de los obreros industriales. Por último, los datos de esta encuesta evidencian que los obreros de la cons- trucción también estaban excluidos de otras prestaciones sociales como son el doble sueldo, seguro médico privado, bonicaciones y pactos colectivos. Es decir, en el contexto sociolaboral de los años 80, esta encuesta documenta las precarias condiciones de trabajo de los obreros de la construcción en contraposición con las con- quistas laborales que habían logrado importantes segmentos de la clase obrera dominicana, en un período en que los trabajadores tenían mayor capacidad de negociación. 7

Hay que agregar, para concluir con los hallazgos de este estu- dio, que si bien esta encuesta revela diferencias al interior de los obreros de la construcción según su nacionalidad, en perjuicio de la mano de obra haitiana, estas diferencias son consecuencia de una segmentación relacionada con el nivel de calicación y el tipo de actividad que realizan dentro del sector. En tal sentido el 73% de los haitianos había sido reclutado para laborar como peones (zanjeros), mientras la mayoría de los dominicanos realizaban labores más calicadas (ayudantes, albañiles y maestros).

Los hallazgos del estudio citado muestran que las condiciones laborales que predominan en la rama de la actividad evaluada afectan por igual a sus trabajadores al margen de la nacionalidad y nivel de calicación, que es la segunda hipótesis que se pone a prueba a través de esta nueva propuesta de investigación. Es decir, no sería la incorporación de inmigrantes haitianos, en sustitución

7. I. Duarte, 1986, Ob. Cit. P. 169.

49

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

de la mano de obra dominicana lo que reduce los niveles salariales y deprime las condiciones laborales del sector, sino más bien una estrategia empresarial dirigida a incorporar una mano de obra especíca que puede reproducirse en condiciones más adversas. También en este estudio se explorará la hipótesis que conecta el mayor uso de mano de obra haitiana en la construcción con el incremento de la migración internacional de dominicanos y dominicanas y su impacto en el incremento de las remesas. 8 Es posible argumentar que en el sector construcción se produce una escasez de esta mano de obra nativa en la década de los 90, como resultado del incremento de la migración dominicana hacia el exterior.

Los estudios realizados bajo el auspicio de la Facultad Latinoa- mericana de Ciencias Sociales (FLACSO), sede República Domi- nicana, 20 años después de la encuesta previamente reseñada, han permitido documentar las transformaciones que experimentó la inmigración haitiana durante el período transcurrido y aportaron una base empírica de amplia cobertura y mayor representatividad estadística.

El conjunto de estudios auspiciados por FLACSO permiten identicar un perl de la nueva inmigración haitiana en el país: 9

8. Es relevante destacar que los ujos migratorios hacia España se incrementan

en esta década y que la construcción representa el principal sector ocupacional de los hombres dominicanos que trabajan en ese país. Véase, entre otros estudios:

Pedro Álvarez, Carlos J. Báez E. y Esteban Navarro Coord., La inmigración Domi- nicana en el tercer milenio, Ed. Betania, Santo Domingo, 2000.

9. Véanse Silié, Segura y Dore, Ob. Cit. Esta publicación contiene los resultados

de varios estudios sobre inmigrantes haitianos y población dominico-haitiana, sustentados en una encuesta con muestra no aleatoria y el uso de técnicas cua- litativas. Véase también la investigación más reciente de este centro: FLACSO-

OIM, Encuesta sobre Inmigrantes Haitianos en República Dominicana, Santo Domingo,

2004.

50

TOMO I

Los nuevos ujos migratorios proceden de centros urbanos de Haití “donde escasean los empleos y se ha producido una satura- ción de las actividades del sector informal”. 10

El principal destino laboral en República Dominicana es el sector construcción, utilizado tanto en obras públicas como en el sector privado, donde “los principales contratistas arman que sin estos inmigrantes no podrían realizar adecuadamente sus obras”. 11

Los nuevos inmigrantes no disfrutan de contratos escritos de trabajo, aunque una signicativa proporción dispone de diferen- tes documentos de identidad y son mantenidos en condiciones de ilegalidad. Tampoco disfrutan de las prestaciones laborales y otras conquistas sociales garantizadas por la legislación laboral dominicana. La ausencia de normas reguladoras de esta mano de obra ha sido considerada como “uno de los principales meca- nismos para asegurar los bajos salarios y la sobreexplotación de estos trabajadores”. 12

De modo diferente a la situación que predominaba entre los braceros azucareros, que estaban connados al batey, los nuevos inmigrantes haitianos disfrutan de mayor movilidad laboral y territorial, incluyendo el retorno esporádico a su país de origen, principalmente para ayudar o mantener los contactos con la familia que permanece en Haití.

La investigación Mano de Obra Haitiana en la Construcción, Ca- racterísticas, Valoraciones y Prácticas, cuyos principales resultados presentamos en este documento, utilizó la base de datos de la Encuesta OIM-FLACSO-2002 como principal fuente de infor-

10. Silié, Segura y Dore, Ob. Cit., p.171.

11. Ibid.

12. Ibid., p. 172.

51

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

mación cuantitativa, lo que permitió identicar y profundizar en el análisis de las peculiaridades de los trabajadores haitianos de la construcción, y, además, aportar una perspectiva comparativa con respecto a otras ocupaciones desempeñadas por los inmigrantes haitianos en la República Dominicana, identicando las principales semejanzas y diferencias. Este nuevo esfuerzo de indagación también utiliza fuentes cualitativas y documentales, recursos metodológicos que permitieron actualizar la información aportada por la encuesta citada y enriquecer y ampliar el análisis incluyendo la visión de in- formantes clave involucrados en la problemática bajo estudio.

b) Hipótesis de trabajo

Luego de identicar la problemática objeto de estudio, las hipótesis constituyen herramientas fundamentales del proceso de investigación, ya que orientan la indagación que se lleva a cabo, aclaran acerca de cuáles son las dimensiones y variables que han de analizarse y las relaciones que pueden establecerse entre ellas. Igualmente, las hipótesis pautan el proceso de recopilación y análisis de la información y permiten arribar a conclusiones que podrían coincidir con los postulados iniciales o abrir nuevas pistas de investigación. Las hipótesis iniciales formuladas en este estudio fueron las siguientes:

Primera hipótesis: de modo diferente a la incorporación de mano de obra haitiana en otros sectores de la economía, el obrero haitiano que en la actualidad labora en la construcción no forma parte de un ujo migratorio circular de tipo estacional que en tiem- po muerto se desplaza a esta actividad para luego retornar al sector azucarero; por el contrario, este inmigrante ingresa a la sociedad receptora para buscar trabajo en las principales ciudades dominica- nas, principalmente en el sector construcción y disfrutan de mayor movilidad laboral y territorial, incluyendo el retorno esporádico a su país de origen.

52

TOMO I

Segunda hipótesis. En el sector construcción se produce una tendencia a la sustitución de mano de obra nativa por haitiana, desplazamiento que se produce fundamentalmente en puestos de trabajo de baja calicación, como parte de una estrategia em- presarial dirigida a reclutar una fuerza de trabajo no calicada más disponible y que responde mejor a características especícas del sector: trabajo ocasional, inmigrante ilegal, contratación no regulada, baja remuneración y ausencia de prestaciones sociales.

Tercera hipótesis. La sustitución de mano de obra nativa por haitiana está vinculada al incremento de la migración internacional de dominicanos y dominicanas y su impacto a través del envío de remesas. Nuestra argumentación sostiene que en el sector cons- trucción se produce una escasez de esta mano de obra nativa que se acentúa a partir de la década de los 90 ya que, a partir de las condiciones laborales imperantes en el sector y bajo el efecto de

la migración dominicana hacia el exterior, la mano de obra nativa

desarrolla nuevas estrategias laborales y de reproducción.

Cuarta hipótesis. La inserción de la mano de obra haitiana en

el sector construcción se produce en condiciones laborales mucho

más precarias que las predominantes en el sector industrial y en otras actividades del sector formal, situación que está asociada

a características peculiares de esa rama de actividad, que afectan de modo semejante a dominicanos y haitianos que realizan las mismas labores.

Quinta hipótesis. La estrategia empresarial de sustitución de la mano de obra local por el inmigrante haitiano, por lo general privado de documentación y sin capacidad de negociar condi- ciones laborales, se ha facilitado por la escasa intervención del Estado a través de iniciativas tendentes a regular este tipo de contratación.

53

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

c) Estrategia Metodológica de la Investigación

Para el análisis de la dimensión cuantitativa de los trabajadores haitianos en la construcción se utilizó la base de datos FLACSO- OIM, que proviene de una muestra estraticada de conglomerados compactos (completos). La muestra es aleatoria y permitió consi- derar elementos no contemplados en la cartografía (ONE), tales como edicaciones o áreas en construcción, áreas de cosecha y población en viviendas improvisadas o población otante sin do- micilio jo (en las calles). El universo del estudio abarca el territorio de la República Dominicana y fue aplicada a población haitiana de ambos sexos, residente (y presente), de 18 años y más. Abarca a inmigrantes haitianos en condiciones legales como ilegales. 13 El trabajo de campo fue realizado en diciembre del 2002.

La base de datos FLACSO-OIM, no expandida, en su versión original, contiene un total de 2527 personas (76% hombres y el 24% mujeres) de las cuales 1756 estaban ocupadas al momento de la encuesta (70%).

Tomando en consideración la problemática considerada en este estudio, centrado en el análisis de los trabajadores de la construc- ción, se elaboró una nueva versión de la base de datos excluyendo la población femenina y los hombres que no trabajaban al mo- mento de la encuesta. De este modo, la base de datos utilizada en esta investigación quedó conformada por un total de 1,567 hombres ocupados de los cuales, aproximadamente, una tercera parte labora en el sector construcción (537), cifra que permite un análisis desagregado de sus peculiaridades y también una pers- pectiva comparativa con respecto a los inmigrantes haitianos que están incorporados a otros sectores de la economía dominicana.

13. Para mayor información sobre el diseño metodológico de la muestra, véase:

FLACSO-OIM, Encuesta sobre Inmigrantes Haitianos en República Dominicana, Santo Domingo, 2004. p. 143 y ss.

54

TOMO I

Del total laborando en construcción, 229 (43%) estaban ocupados en el sector formal de la economía y 308 (57%) en el informal. 14

Con el propósito de profundizar en el conocimiento de percep- ciones, valores y prácticas relativas al uso de la mano de obra hai- tiana en la construcción, se realizó un estudio cualitativo mediante el empleo de entrevistas en profundidad e individuales, estudios de casos y sesiones focales grupales. La dimensión cualitativa aportó información no recopilada a través de las otras fuentes de datos y permitió profundizar en el conocimiento de los principales as- pectos que se incluyeron en la Encuesta FLACSO-OIM.

Tabla Resumen de Técnicas Cualitativas según Tipo de Informante

Población

Sesión focal

Entrevistas

Entrevistas

Estudio

entrevistada

grupal

estructuradas

en Profundidad

de casos

Funcionarios y

       

empleados Sector

Público

12

Firmas

       

constructoras

1

5

Trabajadores de la construcción Hait.

2

 

6

3

Trabajadores de la construcción Dom.

   

4

 

Dirigentes laborales

   

2

 

Total de técnicas cualitativas

3

12

17

3

14. En esta investigación no se modicó el criterio utilizado en la Encuesta FLA- CSO-OIM para de nir el sector formal, que abarca a los trabajadores y empleados

asalariados de los siguientes sectores: industria azucarera, sector agrícola azuca- rero y no azucarero, industria de la construcción, turismo, zona franca, comercio, otras empresas privadas y empleados del sector público.

A su vez, el sector informal está compuesto principalmente por trabajadores inde-

pendientes: pequeños productores y artesanos, ocios y labores vinculadas a la construcción, ventas ambulatorias, comercio en pequeña escala y otros servicios

y actividades que se ejercen por cuenta propia. También se incluye en este sector

el trabajo doméstico remunerado y el trabajo agrícola que se realiza en conucos o

para pequeños propietarios agrícolas.

55

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Esta síntesis persigue tres propósitos fundamentales: i) pasar balance a los principales hallazgos de la investigación enfatizando los aspectos más singulares de la población objeto de estudio; ii) revisar las hipótesis formuladas en la investigación con el objeto de mostrar en qué medida los resultados obtenidos avalan sus postulados; y iii) ofrecer un conjunto de recomendaciones o me- didas para enfrentar los problemas de la mano de obra haitiana en el sector de la construcción, aportadas por los informantes clave que fueron entrevistados en la fase cualitativa.

I1. Aspectos Sociodemográcos y Migratorios:

La Singularidad de los Trabajadores de la Construcción

a) Características sociodemográcas y familiares

Los resultados del análisis bivariado indican que, con relación a sus compatriotas que laboran en otros sectores de la económica dominicana, los trabajadores haitianos de la construcción son más jóvenes, tienen mayor nivel de escolaridad (incluyendo conoci- mientos de español), al momento de la encuesta habían procreado menos hijos y una proporción mayor de la descendencia nació y vive en Haití.

Con respecto a la edad, el 72% de la mano de obra haitiana ocupa- da en la construcción era menor de 30 años, cifra que se reduce a 52% entre los que realizaban otras actividades laborales. Estos datos de la encuesta coinciden con las opiniones externadas por los informantes clave del enfoque cualitativo. Un ingeniero en- trevistado explicaba: “son muchachones que están dispuestos a

56

TOMO I

trabajar transportando bloques. Para estas labores tú no puedes contratar a una persona de edad, porque ya no lo aguanta”. Mien- tras un obrero haitiano relató: “Yo llegué de 16 años a RD, y me puse a trabajar inmediatamente en la construcción. Pasé mucho trabajos y calamidades. Lluvia, sol ardiente, levantando carretillas. En algunos momentos la carretilla caía al suelo por un lado y yo por el otro”.

Notables diferencias en el ámbito educativo entre estos inmigrantes se ponen en evidencia al examinar la proporción que asistió a la escuela: 70% en los trabajadores de la construcción frente a solo un 50% de los otros sectores. Los inmigrantes haitianos del sector construcción exhiben también una mayor formación educativa:

la escolaridad promedio es de 8.4 años en la construcción, 7.4 entre quienes laboran en otros sectores y de un 6.5 años en los ocupados en el sector azucarero.

Todas las rmas constructoras entrevistadas relataron algún caso de nacionales haitianos con alta escolaridad y, a veces, univer- sitarios que llegaban a la obra a buscar trabajo. Las rmas repor- taron que empleaban a estos nacionales haitianos y los ponían en labores con mayor responsabilidad y mayor salario diario, previo entrenamiento.

La condición de soltería no es exclusiva del sector. La mayoría de los trabajadores de la construcción comparte con sus nacionales que forman parte del estudio la condición de soltería (aproxima- damente el 47%). Al ser entrevistados en las sesiones focales y entrevistas individuales reportaron que, en la decisión de migrar a RD, el hecho de ser soltero constituía una ventaja. “No tenemos esa carga que tienen otros de mandar dinero para sostener a la mujer y a los hijos. Nosotros mandamos dinero a nuestra familia, padres y hermanos, pero no con esa obligación de tener que pagar la escuela o los útiles escolares de los niños. Se hace más fácil.

57

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Podemos malpasar y trabajar más tranquilamente sin la presión de que el niño no va a poder ir a la escuela”.

La descendencia y el lugar en que habitan. Los datos de la encuesta relativos a la descendencia de los trabajadores haitianos inmigran- tes indican que una alta proporción declaró no tener hijos (41%), y el promedio de hijos es de 2.4 en la construcción y 3.3 en otros sectores ocupaciones. Ambos aspectos resultan singulares res- pecto a los patrones predominantes en la RD.

Tabla 1. Número y país en que nacieron y viven los hijos de los inmigrantes según sector económico. Encuesta Inmigración Haitiana en República Dominicana. FLACSO-OIM. Dic. 2002.

 

Construcción

Otros

Total

No tiene hijos vivos

43.8%

40.0%

41.3%

Número promedio de hijos

2.44

3.30

3.03

País donde nacieron los hijos:

Todos los hijos nacieron en Haití Todos los hijos nacieron en R. D. Una parte en Haití y otra en RD

     

66.1%

55.8%

59.2%

24.5%

32.0%

29.6%

9.4%

12.2%

11.2%

Total

100.0%

100.0%

100.0%

(n)

(298)

(615)

(913)

País donde viven los hijos:

     

Todos en Haití Todos en RD Parte en Haití y parte en RD

66.0%

55.3%

58.8%

24.2%

32.7%

29.9%

9.8%

12.0%

11.3%

Total

100.0%

100.0%

100.0%

(n)

(297)

(615)

(912)

58

TOMO I

La mayoría de los hijos de los inmigrantes haitianos que tenían descendencia nacieron y viven en Haití (60%), situación que resulta más acentuada entre los trabajadores de la construcción (véase tabla 1). La proporción de nacidos en Haití es mayor, abarcando un 70.1% del total, si se agrega al computo los casos de entrevis- tados que indicaron tener descendencia nacida en ambos países. Por último, la asociación entre las variables lugar de nacimiento y de residencia de los hijos revela un hallazgo signicativo, los hijos de los de estos inmigrantes tienden a vivir en el país donde nacieron (sea RD o Haití).

b) Historia y características del proceso migratorio

Los ujos migratorios se originan en las zonas urbanas. Los datos acerca de la zona de procedencia del primer ujo migratorio que reali- zaron los inmigrantes haitianos indican que la mayoría proviene de zonas urbanas ya que 34% habitaba en una ciudad haitiana grande, 26% de una localidad pequeña, mientras el 40% residía en zona rural o campo. Este hallazgo conrma los resultados de estudios recientes realizados por Silié, Segura y Dore (2002), evidenciando así un tipo de corriente migratoria diferente a la que acaecía hasta nales del siglo pasado y que, de acuerdo con la documentación aportada por Andre Corten (1976) y Franc Báez (1986), tenía su origen en zonas rurales y estaba conformada por integrantes de la economía campesina haitiana que se desplaza- ban para laborar como braceros haitianos o realizar otras faenas agrícolas en la RD.

La antigüedad de la migración. En lo que atañe a este aspecto, se destacan diferencias signicativas según el sector económico, revelando que la mayoría de los trabajadores de la construcción forman parte de desplazamientos más recientes, como se destaca con nitidez al comparar la temporalidad promedio del primer desplazamiento entre Haití y RD: 5.6 años en los trabajadores

59

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

de la construcción y 10.9 años en los inmigrantes haitianos que laboran en otras ramas de la economía.

Tabla 2. Tiempo de ingreso por primera vez a la RD según estrato ocupacional. Encuesta Inmigración Haitiana en la República Dominicana. FLACSO-OIM. Dic. 2002

 

Construcción

Otros

Total

Tiempo hace que vino por primera vez a la RD:

     

Menos de 6 meses

10.7%

11.3%

11.1%

De 6 meses a 1 año

17.7%

9.3%

12.2%

De 1 año y 1 día a 5 años

36.3%

26.5%

29.9%

De 5 años y un día en adelante

35.4%

52.8%

46.8%

Total

100.0%

100.0%

100.0%

(n)

(537)

(1030)

(1567)

Temporalidad promedio (años)

5.6

10.9

9.1

P<0.001

Al examinar las razones para emigrar, medida a través de la pregun- ta “¿Cuál fue el motivo principal de su primer viaje a la República Dominicana?”, se pone de maniesto el carácter eminentemente laboral de la emigración haitiana: el 86% armó haber llegado al país para trabajar, hallazgo que no presenta diferencia según el sector económico. Los resultados de la indagación cualitativa conrman este propósito que es, al mismo tiempo, un factor de expulsión del lugar de origen y de atracción hacia el país de des- tino por las posibilidades que ofrece. Como destacó uno de los informantes al argumentar por qué tomó la decisión de venir a República Dominicana, “es la misma situación que me ha obli- gado a lanzarme fuera. Es la búsqueda de una vida mejor”. Otro obrero añadía: “En RD podía encontrar mejores trabajos y con mejores salarios que los que yo encontraba en mi país”.

60

TOMO I

Gráfico 1. Motivo principal del primer viaje a RD. FLACSO-OIM Dic. 2002

2% 3% 7% 87%
2%
3%
7%
87%
Paseo Avivir a la RD A trabajar Otros
Paseo
Avivir a la RD
A trabajar
Otros

Cómo llegó a la República Dominicana. Con el propósito de indagar

la presencia de redes de apoyo o la incidencia de mecanismos de re-

clutamiento laboral, a todos los inmigrantes haitianos entrevistados

se les preguntó cómo llegó a la RD. La mayoría de las respuestas se concentran en tres modalidades: hizo el viaje con familiares

o amigos (47%), viajó por su cuenta (39%), y llegó bajo algún

mecanismo de contratación o reclutamiento para trabajar (14%). La diferencia signicativa, según el sector económico, se ubica en

este último aspecto: una proporción menor de trabajadores de la construcción llegó al país gracias a mecanismos de reclutamiento mediante un buscón o de contratación laboral: en total un 8% y 17%, respectivamente. Estos datos resultan consistentes con la presencia más acentuada y de vieja data de estos mecanismos de reclutamiento laboral en el segmento de trabajadores haitianos que laboran en el sector agrícola azucarero.

El retorno periódico al país de origen. Varias preguntas se hicieron para evaluar la migración de retorno y la frecuencia con que se lleva a cabo el desplazamiento entre los dos países. Uno de los hallaz- gos más signicativos sobre este aspecto aportó información que permite avalar una de las hipótesis de trabajo de esta investigación

61

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

que postula una mayor movilidad geográca de los inmigrantes haitianos que laboran en la construcción, a saber:

“De modo diferente a la situación que predominaba entre los braceros azucareros, que estaban connados al batey, los nuevos inmigrantes haitianos disfrutan de mayor movilidad laboral y territorial, incluyendo el retorno esporádico a su país de origen, principalmente para ayudar o mantener los contactos con la familia que permanece en Haití”.

En efecto, la retabulación de la encuesta FLACSO-OIM pone en evidencia que, como se postula en la Primera Hipótesis, hay diferencias estadísticamente signicativas entre los dos agrupa- mientos ocupacionales construidos para el análisis de los datos de esta investigación y que indican una menor permanencia en RD y una mayor frecuencia en los desplazamientos entre aquellos inmigrantes que laboran en la construcción y que, como ya se indicó, forman parte de un ujo migratorio más reciente:

• 66% de los trabajadores de la construcción “viajan de

vez en cuando a Haití” porcentaje que desciende a 55% en el otro estrato laboral: una diferencia muy signicativa de 11 puntos porcentuales.

• 41% de los que laboran fuera de la construcción no ha

vuelto a Haití luego de salir para trabajar en la RD, mientras en el caso de la mano de obra haitiana en la construcción, esta proporción es sólo 28%.

Si solo se incluyen en el análisis los que han retornado, también se destaca un ujo migratorio más frecuente entre los trabajadores de la construcción: el 65% dijo haber viajado a Haití en los últimos 6 meses, en contraste con el 57% del otro estrato laboral

62

TOMO I

Los motivos para retornar periódicamente a Haití. La respuesta a la inda- gación sobre “el motivo principal de retorno a Haití en más de una ocasión, luego de estar en RD”, pone en evidencia la importancia de los vínculos familiares como motivación principal de la migración de retorno: el 85% viaja periódicamente porque su familia permanece en Haití y tiene la necesidad de atender los compromisos afectivos o económicos que mantienen en el país de origen.

Esta movilidad de los trabajadores haitianos del sector de la construcción no se les escapa a sus empleadores. Un ingeniero entrevistado en el estudio cualitativo compartía:

“Ellos viajan a Haití con frecuencia. No me pregunten cómo cruzan la frontera sin visa, pero la cruzan. Cada tres o seis meses, los nacionales haitianos viajan a Haití a ver a sus familiares, ya sean padres o esposas e hijos. Cuando se acerca la Navidad, por ejemplo, nosotros tenemos que planicar las cosas para no quedarnos sin mano de obra no calicada, porque se van masivamente a pasarlas con los suyos. Hay algunos que se quedan, pero si no se van para Navidad se van para el día de la Altagracia o Semana Santa”. Esos viajes a Haití son muy frecuentes”.

Tiempo de permanencia en el país de destino y reunicación familiar. El aná- lisis de los datos cuantitativos relativos a los trabajadores del sector construcción revela que la probabilidad que posee un inmigrante haitiano de tener hijos nacidos en RD aumenta con la antigüedad de la migración: mientras aquellos que vinieron por primera vez a la RD hace más de 5 años registra un 42% de hijos nacidos en el país de destino, esa proporción es de 12% entre los que tienen de uno a 5 años, y de menos de 5% entre los que llegaron hace menos de un año. Igualmente, la probabilidad de que un inmigrante haitiano que labora en la RD tenga hijos residiendo en este país aumenta con la antigüedad de la migración.

63

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Gráfico 2. País nacieron hijos de trabajadores construcción por tiempo viviendo en RD. FLACSO-OIM. Dic. 2002

100%

90%

80%

70%

60%

50%

40%

30%

20%

10%

0%

91% 88% 91% 80% 45% 42% 13% 12% 12% 8% 4% 6% 4% 3% 0%
91%
88%
91%
80%
45% 42%
13%
12%
12%
8%
4%
6%
4%
3%
0%
Tiempo viviendo en RD
Hasta 30 dias
1 a 6 meses
6 meses a 1 año
1 a 5 años
Más de 5 años

Todos en Haití Todos en RD En ambos países

Gráfico 3. País residen hijos de trabajadores construcción por tiempo viviendo en RD. FLACSO-OIM. Dic.2002.

100%

90%

80%

70%

60%

50%

40%

30%

20%

10%

0%

91% 82% 77% 75% 50% 39% 13% 13% 9% 9% 14% 10% 12% 4% 4%
91%
82%
77%
75%
50%
39%
13%
13%
9%
9%
14% 10%
12%
4%
4%
Hasta 30 dias
1 a 6 meses
6 meses a 1 año
1 a 5 años
Más de 5 años

Tiempo viviendo en RD

Todos en Haití En ambos países Todos en RDa 1 año 1 a 5 años Más de 5 años Tiempo viviendo en RD Por

Por último, el tiempo que tiene la mano de obra haitiana resi- diendo en RD aumenta la probabilidad de que la cónyuge viva también en este país.

En síntesis, el tiempo de permanencia del inmigrante haitiano en la RD está asociado signicativamente a la probabilidad de re- unicar la familiar en el país de destino y de procrear hijos nacidos en territorio dominicano.

c) Posesión de documentos

El tema de la falta de documentación y la condición de trabaja- dor no registrado o ilegal de la mano de obra haitiana inmigrante

64

TOMO I

en el país ha sido uno de los temas más polémicos y sensibles tanto en el ámbito nacional como en las intervenciones de las organizaciones internacionales de defensoría de los derechos de los inmigrantes haitianos.

La ausencia de contratación formal y de normas reguladoras de esta mano de obra ha sido considerada por diferentes analistas como uno de los principales mecanismos para asegurar los bajos salarios y la sobreexplotación de estos trabajadores. También la Segunda Hipótesis de trabajo de esta investigación centrada en los trabajadores de la construcción plantea que la falta de documen- tación constituye una de las características de esta mano de obra que la hace más susceptible de aceptar las condiciones peculiares de trabajo en el sector:

“En el sector construcción se produce una tendencia a la sustitución de mano de obra nativa por haitiana en puestos de trabajo fundamentalmente de baja calicación como parte de una estrategia empresarial dirigida a reclutar una fuerza de trabajo que se incorpora en condiciones más adversas y responde mejor a características especícas del sector: trabajo ocasional, inmigrante ilegal, contratación no regulada, baja remuneración y ausencia de prestaciones sociales”.

Gráfico 4. Documentación haitiana que declaró poseer por sector económico. FLACSO-OIM. Dic. 2002.

Pasaporte

Acta de bautismo

Cédula haitiana

Acta de nacimiento

19% 57% 57% 72% 52% 74% 89% 91% 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60%
19%
57%
57%
72%
52%
74%
89%
91%
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%

65

Otros Construcción
Otros
Construcción

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

A partir de los hallazgos de la encuesta FLACSO-OIM, la idea a sostener es que la documentación no es un obstáculo para regularizar la contratación de la nueva migración haitiana, lo que es particularmente válido en el caso de los obreros que laboran en empresas constructoras. En efecto, los resultados de esta encuesta arrojan nuevas pistas para el examen de la documentación que po- seen y su posible incidencia en las condiciones laborales de los inmi- grantes haitianos en el país. El hallazgo más relevante ha sido poner en evidencia que la mayoría cuenta con algún tipo de documento de identidad: el 90% de estos trabajadores inmigrantes dijo poseer acta de nacimiento haitiana, el 60% cédula haitiana y una tercera parte (32%) manifestó estar dotado de pasaporte de su país.

Historia de Vida 1. Caso de inmigrante haitiano que reside en un batey de la zona este del país y tiene 27 años en la República Dominicana.

“Vine joven a RD, con 20 años. Vine a mejorar mi vida porque vivía de modo muy miserable en mi país. Llegué por la frontera sin pasaporte y sin nada. Me la jugué. Tenía dinero para poder pagar mis primeros días en el país. Tenía varios amigos que me ayudaron al principio. Intenté trabajar en un ingenio y allí estuve por un tiempo. Pero uno se descalabra en ese trabajo y pronto comprendí que allí no había futuro. En el mismo inge- nio donde estaba fui buscando a alguien que me conectara para trabajar en la construcción”.

“Finalmente, me marché del ingenio y comencé cargando ma- teriales en obras de la capital. Estaba soltero y no tenía hijos. Sólo tenía a mi mamá en Haití. Dormía en donde podía. Ha- ciendo eso pude mandar algo de dinero a mi mamá”.

“Cuando empecé a trabajar, muchas palabras las entendía por- que se parecían al francés, solo que se pronunciaban diferente. Al principio yo hablaba en monosílabos. Sí, no, agua, comida.

66

TOMO I

Más tarde fui haciendo oraciones con las palabras que ya cono- cía. A los dos años ya yo hablaba español. Pero al principio fue duro, porque yo no entendía lo que me decían y a veces tenía que adivinar lo que quería el maestro. Yo no hablaba mucho en las obras, ni con mis compatriotas. Trataba de entender lo que tenía que hacer y no meterme en conversaciones en ninguno de los dos idiomas”.

“Me busqué una mujer, que es haitiana como yo y tuvimos cua- tro hijas. Ellas nacieron aquí. Con esta familia tenía que buscar en donde vivir y que no fuera caro. Por eso he tenido que vivir en este batey”.

“Aquí en el batey no hay trabajo. Esa escuela la construyeron y yo trabajé pegando bloques unos 10 días porque había que dar-

le chance a los demás para que trabajaran. Yo para tener trabajo

me tengo que mover, porque los trabajos no esperan por uno. Uno tiene que caerles atrás. Uno se mueve mucho a donde hay posibilidades de trabajar”.

“Yo me iba a trabajar en Bávaro. Me pagaban 400 pesos por poner bloques. Es un buen salario diario, pero yo tenía que gas- tar 200 pesos en la comida, 40 pesos por un refresco y cuando venía a ver, los cuatrocientos pesos se habían vuelto nada. No podía ahorrar para sostener a mi familia. Además, en Bávaro hay muchos delincuentes que esperan a que los obreros cobren para atracarlos y hasta matarlos”.

“Gana más el que más sabe, eso no importa si es dominicano

o haitiano. Si tú sabes poner bien los bloques, te van a ofrecer más que a uno que es un novato”.

“Después de 27 años en el país, puedo hablar muy bien el espa- ñol y entender qué es lo más difícil. Yo les hablo en español a mis hijas. Ellas casi no hablan creóle. Son dominicanas”.

En segundo lugar, la encuesta pone también en evidencia que, en comparación con sus compatriotas que laboran en otros sectores

67

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

de la economía dominicana, los trabajadores de la construcción haitianos están mejor documentados: el 74% dijo poseer cédula de identidad y un 57% pasaporte, mientras que en el otro estrato ocupacional, estos porcentajes descienden a 52% y 19%, res- pectivamente.

Por último, el reprocesamiento de la información sobre la docu- mentación que poseen revela que solo un segmento muy pequeño de estos inmigrantes está desposeído de documentos de identidad, es decir, no tiene acta de nacimiento, cédula, o pasaporte: 6% en la construcción y 11% en otros sectores.

La posesión de documentos de identidad resulta de suma re- levancia para los inmigrantes haitianos de la construcción ya que constituye, en muchos casos, un requisito para poder obtener trabajo y para evitar mayores dicultades con las autoridades al transitar. Como se ha puesto en evidencia en este estudio, el 62% de estos trabajadores armó que “alguna vez le han exigido do- cumentos de identidad para darle trabajo” y un 47% señaló que “le han pedido los documentos en la calle”.

III. Trayectoria Laboral de los Inmigrantes

a) Ocupación antes de emigrar y movilidad sectorial

Aunque en sentido estricto, el desempleo no fue medido en la encuesta, los datos obtenidos permiten armar que la mayoría de los inmigrantes haitianos estaban ocupados antes de venir a la República Dominicana, sin diferencias signicativas, según su estrato laboral: aproximadamente dos terceras partes declaró estar ocupado (69.0%) y sólo una tercera parte no trabajaba (31%).

68

TOMO I

Cuando se examina el tipo de ocupación que desempeñaban antes de emigrar, se concluye que los trabajadores de la construc- ción aprendieron estas faenas en la República Dominicana, ya que la mayoría laboraba en agricultura o como jornalero (56%) y solo una cuarta parte de los ocupados (24.5%) se desempeñaba en ocios relacionados con la construcción. Estos hallazgos coin- ciden con las informaciones aportadas por el estudio cualitativo. En efecto, según las percepciones de los informantes clave do- minicanos del sector de la construcción, los nacionales haitianos ingresan al país sin tener mucho conocimiento acerca del trabajo en la construcción. “Pero como son contratados para un trabajo no calicado, realmente no lo necesitan, tú no necesitas haber acarreado arena para hacerlo. Ellos aprenden aquí, con los otros que les enseñan. Sus mismos compañeros haitianos o los maestros dominicanos”.

Al llegar a la República Dominicana, la mano de obra haitiana bajo estudiado demoró, en promedio, aproximadamente un mes para conseguir trabajo, y, al momento de ser encuestada, una alta proporción, dos de cada tres, aún permanecía en el primer trabajo que realizó a su llegada al país (véase tabla 3).

En el caso de los trabajadores haitianos de la construcción, la tasa real de movilidad sectorial es de un 20%, es decir, solo una quinta parte de quienes laboraban en la construcción al momento de la encuesta se había desplazado de otro sector laboral, principal- mente del azucarero, mientras el 80% realiza esta labor desde que llegó al país. En síntesis, los datos obtenidos permiten concluir que la construcción constituye la principal puerta de entrada de la inmigración haitiana al mercado laboral dominicano.

La temática de la construcción como vía de acceso al mercado laboral dominicano, también fue analizada por las personas entre- vistadas en el estudio cualitativo. Un informante narra:

69

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

“La mayoría de los nacionales haitianos que vienen a bus- car trabajo en este sector, ya saben a qué y a dónde vienen. Ellos vienen con sus cédulas haitianas preparadas porque saben que se las van a pedir para darles trabajo. El sector de la construcción es atractivo para ellos porque se paga bien, pueden ganar su dinero.” Otra persona comentó: “Con los salarios irrisorios de los trabajadores del CEA, ¿quién quiere trabajar allí? Vienen directos a trabajar en la construcción. Es más productivo para ellos”.

Historia de Vida 2.

Caso de inmigrante haitiano que llegó a RD hace dos semanas y que reside temporalmente en un batey

“Llegué hace dos semanas a RD. Tengo unos familiares que viven en este batey y que me iban a recibir. Yo convencí a mi familia de que debía irme de Haití porque allá yo no estaba haciendo nada. No estaba trabajando porque los trabajos son escasos y muy malos. Así que cogí para acá”.

“Los conocidos que trabajan en RD ya me habían contado cómo es la cosa para trabajar aquí. Así que saqué mi pasaporte y una visa de tres meses en Haití, y vine. Yo aún no he comenzado a trabajar. Estoy tratando de aprender el español y algunos vecinos me enseñan cosas de la construcción. En eso es que

quiero trabajar. Yo soy bachiller, pero voy a trabajar de peón. A

mi no me importa, siempre y cuando pueda ganar dinero”.

“Yo no tengo que mantener a mis padres. Pero tampoco puedo

ser una carga para ellos, porque el dinero que ganan apenas

les da para vivir y mantener a mis hermanos más pequeños.

Por eso estoy dispuesto a concentrarme en trabajar. Yo quiero

aprender a leer los planos, porque así aprendes más rápido y subes de nivel. Comenzaré por abajo, pero mi meta es llegar más arriba, con un buen salario diario”.

70

TOMO I

“Un amigo ya me habló de una obra en que él va a trabajar que comienza en cinco días. Yo voy a ir con él para que me

contraten. No sé hacer muchas cosas pero yo aprendo rápido

y tengo estudios. Ya me han dicho que al principio no es fácil, pero yo estoy bien dispuesto. Y yo tengo muchas aspiraciones. Yo quiero ir a la universidad cuando pueda. Quiero estudiar computadoras. Y después, buscarme un trabajo en esa área. Pero primero tengo que trabajar mucho para poderme mantener

y ahorrar su ciente. Yo escucho a todos los compatriotas y trato de aprender con sus experiencias”.

“Yo tengo la esperanza de que en cinco días estaré trabajando. Y

si

paso trabajos me aguanto, pero quiero tener esta experiencia

y

poder cumplir mis sueños”.

b) Características del trabajo actual

Los resultados de la Encuesta FLACSO-OIM muestran que la construcción constituye la fuente principal de ocupación de la nueva inmigración haitiana en RD, tanto en lo que atañe al primer empleo como al actual, desplazando de esta posición al sector cañero que en el pasado constituía el polo principal de atracción de las corrientes migratorias desde el vecino país. En lo que atañe al empleo al momento de la encuesta, el 27% de la mano de obra haitiana inmigrante laboraba en la industria azucarera, un 18% en faenas agrícolas fuera del sector azucarero, y un 35% estaba ocupado en la construcción (véase tabla 3).

La encuesta también pone de relieve la condición esencial- mente proletaria de la mano de obra haitiana inmigrante (52%), situación que contrasta con la forma de inserción laboral que predomina en el ámbito nacional: el cuentapropismo. El porcen- taje de proletarios, es decir, obreros que venden su fuerza laboral a cambio de una retribución con independencia de la modalidad

71

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

de contratación (tiempo completo, ajuste, nominal, etc.) puede ser más elevado, abarcando un 68% del total, si se incluye en esta categoría a la mano de obra haitiana que se desempeña en trabajo en pequeños conucos con pequeños propietarios agrícolas (sector que representa 16% del total).

Tabla 3. Sector en que laboraba al momento de la encuesta según siga o no en el primer trabajo que realizó al llegar a RD. Encuesta Inmigración Haitiana en República Dominicana. FLACSO-OIM. Dic. 2002

Sector en que laboraba al momento encuesta

Movilidad laboral con respecto al primer trabajo realizado al llegar a RD

 

Sigue en el mismo trabajo

Ha cambiado

Total

de trabajo

Industria azucarera privada y estatal

31.6.%

15.8%

26.6%

Sector Construcción:

30.2%

44.5%

34.7%

Industria de la construcción

13.8%

17.1%

14.8%

Otros trabajadores de la construcción

16.4%

27.4%

19.9%

Trabajo en pequeños conucos con pequeños propietarios agrícolas

17.1%

13.8%

16.1%

Sector agrícola no cañero

1.2%

3.0%

1.8%

Empleado de la otras empresas privadas u otro en sector formal (*)

9.5%

8.4%

9.0%

Vendedores, artesanos, y otros trabajadores por cuenta propia e informales

3.8%

7.6%

5.0%

Otros no especicados

6.5%

6.9%

6.7%

Totales:

100.0%

100.0%

100.0%

 

(68.2%)

(31.8%)

(100.0%)

(n)

(993)

(463)

(1456)

(*) Abarca Área del turismo, Zona Franca y comercio, entre otros. El sector azucarero estatal sólo representa el 2.1% del total.

72

TOMO I

Si bien el sector construcción sirve como la puerta de entrada al mercado laboral de la RD y constituye la fuente principal de ocupación de estos inmigrantes, todavía para el 2002, la industria azucarera tenía la primacía en la creación de ocupación para el segmento proletarizado de la inmigración haitiana, incorporan- do un 26% frente a sólo un 15% de las empresas constructoras (véase tabla 3).

c) Emigración de obreros dominicanos

La emigración de obreros dominicanos calicados hacia otros países, un aspecto no considerado en la encuesta FLACSO-OIM, fue abordado utilizando fuentes secundarias y cualitativas, que aportaron evidencias a favor de la Tercera Hipótesis de este estu- dio que vincula la sustitución de mano de obra nativa por haitiana con el incremento de la migración internacional de dominicanos y dominicanas y su impacto a través del envío de remesas.

Todas las rmas constructoras entrevistadas ofrecieron tes- timonios de la emigración de obreros dominicanos calicados, principalmente hacia España, pero también hacia Canadá. Un ingeniero describe el proceso de reemplazo de la manera siguien- te: “Unos se van al exterior a trabajar, que desgraciadamente son los más preparados y otros vienen del exterior, que si bien tienen muchas ganas de trabajar, no son los más preparados. Pero estos haitianos van entrenándose y subiendo peldaños. Llegará el día en que la mano de obra calicada sea la haitiana”.

El estudio realizado por VOMADE 15 muestra que la cantidad de hombres dominicanos contratados legalmente para laborar en España ha sido cada año mayor, disminuyendo así la feminización

15. VOMADE/CODESPA. Análisis de la migración en España y República Dominica- na. Una oportunidad para el codesarrollo. 2008.

73

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

de la emigración laboral hacia este país. De acuerdo a esta fuente, el 45% de los hombres dominicanos emigrantes consiguieron su primer trabajo en España en el sector de la construcción.

d) Condiciones laborales de los haitianos asalariados del sector formal.

Inseguridad e inestabilidad laboral. Aunque más acentuada en el caso de la industria de la construcción, la inseguridad e inestabili- dad laboral afectan a la mano de obra haitiana inmigrante vinculada al sector formal de la economía dominicana, peculiaridad medida en esta encuesta a través de diversos indicadores:

• El trabajo en la construcción es ocasional: solo el 16% declaró

que su primer trabajo en RD fue “a tiempo completo” mientras la mayoría dijo que era a tiempo parcial o por ajuste, condiciones

laborales que no se han modicado de modo relevante con el transcurso del tiempo.

• La mayoría no disponía de un trabajo jo al momento de la

encuesta, ya que el 60% es ocasional o trabajador contratado para labores especícas. Esta situación es mucho más crítica entre los obreros de la construcción.

• En tercer lugar la inseguridad laboral se pone de maniesto

a través de la modalidad de contratación con un alto predominio

del contrato por ajuste o nominal: 81% en obreros construcción

y 74% en el otro estrato ocupacional.

• Los datos respecto al tiempo que tenía la mano de obra haitiana

“laborando para esa compañía o en el trabajo actual” reportan un tiempo de permanencia muy bajo y una gran rotación respecto al lugar de trabajo o a la ocupación realizada: aproximadamente, el 60% del total solo tenía un mes y otro 10% entre uno y seis meses.

74

TOMO I

La permanencia en un mismo lugar de trabajo o empresa es mucho menor entre los trabajadores de la construcción: el 85% armó que tenía menos de seis meses laborando en esa obra (gráco 5).

Gráfico 5. Tiempo laborando en ese trabajo o compaña por sector económico. FLACSO-OIM. Dic. 2002.

80% 70% 70% 60% 53% 50% Construcción 40% Otros 30% 18% 20% 15% 14% 0%
80%
70%
70%
60%
53%
50%
Construcción
40%
Otros
30%
18%
20%
15%
14%
0%
10%
8%
10%
5%
1%
0%
Hasta 30 dias
1 a 6 meses
6 meses a 1 año
1 a 5 años
Más de 5 años

En las técnicas cualitativas se exploraron diferentes aspectos acerca de los tipos de contratación. De acuerdo con estos hallazgos, predominan dos tipos de contratación: por ajuste o producto, o por día. Los dos tipos de contratos se dan frecuentemente. Mientras un ingeniero de una rma constructora privada prefería pagar por día a los obreros no calicados, un contratista del Estado lo hacía por ajuste.

Usualmente, las rmas constructoras privadas contratan la

mano de obra haitiana directamente, sin ningún intermediario. En

el caso de los contratistas del Estado, estos contratan por escrito a

maestros constructores, que son los que se encargan de conseguir

a sus obreros, por lo que la mano de obra haitiana es reclutada a

través del maestro constructor y no directamente por la empresa contratista. “Nosotros sub-contratamos a los maestros y ellos son los responsables de sus obreros”. Un maestro entrevistado sub-

contratado en una obra del Estado explicó: “Yo me ocupo de buscar

a los obreros no calicados y los apalabro. El ingeniero me paga a mí y yo le pago a todos mis obreros”.

75

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

La duración de la jornada de trabajo es un indicador de primer orden al evaluar las condiciones laborales de un grupo ocupacional. Según reporta la encuesta, la mano de obra haitiana inmigrante trabaja 9 horas diarias en promedio, una hora por encima de lo establecido en el Código de Trabajo de la RD. Si bien los pro- medios de horas laboradas no guardan diferencias signicativas según estrato ocupacional, los trabajadores de la construcción registran mejores condiciones laborales en este aspecto ya que una proporción menor (42%) excede las 8 horas laboradas al día respecto al 49% que exhibe el otro estrato.

Tamaño y composición étnica de la empresa donde laboran los inmigrantes haitianos. Los datos de la encuesta FLACSO-OIM indican que una mayor proporción de los obreros de la construcción labora en empresas pequeñas y medianas, con menor concentración de haitianos, supervisados por dominicanos y personal técnico (maestro de obra). Mientras que, por el contrario, el otro estrato ocupacional está incorporado a empresas de mayor tamaño y con alta concentración de nacionales haitianos, bajo la vigilancia de capataces de los que, uno de cada tres, también es de nacionalidad haitiana.

¿Existen o no diferencias salariales entre dominicanos y hai- tianos? El resultado de la medición divide a la población objeto de estudio en dos grupos claramente identificados: quienes consideran que, con respecto a los trabajadores dominicanos, los haitianos reciben igual retribución por igual trabajo (47%) y los que no están de acuerdo, es decir, quienes arman que hay diferencias en el pago según el grupo étnico al que se pertenezca (53%), discriminación que opera en contra de la mano de obra haitiana. Resulta llamativo que una menor proporción de obreros haitianos de empresas constructoras considera que hay discrimi- nación salarial, 44% y 58% respectivamente.

76

TOMO I

Si bien más de la mitad de los inmigrantes haitianos encuestados percibe que es víctima de una discriminación salarial, cuando se les preguntó acerca del monto especíco de los salarios deven- gados por dominicanos y haitianos que realizan la misma labor, las diferencias disminuyen, principalmente en el tramo más bajo de ingreso. Cuando se revisan los promedios según modalidad de pago se destacan diferencias cuando el pago no es por día y que tienden a incrementarse cuando la frecuencia del pago es men- sual. Es decir, hay percepción de discriminación que no puede ser claramente avalada por los datos suministrados en la encuesta. Tampoco se llegó a resultados concluyentes mediante el enfoque cualitativo, aunque la mayoría de los informantes considera que a los obreros no calicados, sean haitianos o dominicanos, se les pagaba lo mismo; y todos los obreros dominicanos entrevistados armaron que ganan igual que un obrero haitiano.

Según nuestro parecer, los promedios salariales construidos en la encuesta no permiten llegar a conclusiones en esta materia ya que se requiere conocer el predominio o no de la mano de obra haitiana, según calicación ocupacional. El planteamiento que sustentamos sobre este aspecto sostiene que mientras mayor es la dependencia de la mano de obra haitiana en un estrato ocupa- cional, mayor es la probabilidad de sus empleadores de abaratar los salarios y de homogenizar la tarifa. Y viceversa. En este esce- nario los dominicanos que entran a realizar las mismas labores en empresas o sectores con predominio de mano de obra haitiana se ven compelidos a trabajar en condiciones salariales igualmente deprimidas. El resultado nal es la separación o salida de la mano de obra nativa del sector.

Este planteamiento remite al aspecto central de nuestra Cuarta hipótesis. La inserción de la mano de obra haitiana en el sector construcción se produce en condiciones laborales mucho más precarias que las predominantes en el sector industrial y en otras

77

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

actividades del sector formal, situación asociada a características de esa rama de actividad, que afectan de modo semejante a do- minicanos y haitianos que realizan las mismas labores. Es decir, esta hipótesis obliga a una reexión acerca de la segmentación de los mercados laborales: la reducción de los niveles salariales en los sectores de la economía que utilizan mano de obra haitiana se produce por el empleo mayoritario de esta masa inmigrante en determinadas labores y no tanto por el predominio de escalas salariales diferentes, según etnias. En otras palabras, de modo semejante a lo que acontece en el sector azucarero, las empresas constructoras dominicanas logran reducir el costo de los salarios cambiando la composición étnica y no tanto estableciendo remu- neraciones diferentes para dominicanos y haitianos en la misma labor.

Gráfico 6. Percepción diferencias en condiciones laborales por sector económico. FLACSO-OIM. Dic. 2002 38% Igual
Gráfico 6. Percepción diferencias en condiciones laborales
por sector económico. FLACSO-OIM. Dic. 2002
38%
Igual que
dominicanos
50%
50%
Peor que
dominicanos
38%
12%
Mejor que
dominicanos
12%
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
Otros
Construcción

Los resultados obtenidos al evaluar la percepción que tiene la mano de obra haitiana de su situación laboral en una perspectiva comparativa, aportan elementos a favor de esta hipótesis. A los entrevistados de la encuesta que laboraban se les preguntó: “¿Si compara su situación de trabajo con la de los dominicanos que realizan la misma actividad, usted diría que es mejor, peor o igual?” Los resultados obtenidos indican que el 54% armó que era igual o mejor que la de los dominicanos, cifra que es más elevada en el caso de los trabajadores de la construcción (62%).

78

TOMO I

e) Acerca de los ingresos por sectores económicos

La encuesta FLACSO-OIM midió el ingreso mensual deven- gado por concepto de trabajo y otras fuentes, tomando como referencia el mes de noviembre del 2002. Los datos indican que, por lo menos, el 43% de los trabajadores haitianos de la cons- trucción y el 72% de los ocupados en otros sectores percibieron ingresos por debajo del salario promedio, que para esa fecha era de aproximadamente RD$2,000.00.

En segundo lugar, los datos de la encuesta revelan que el ingreso que perciben los haitianos en la construcción es mayor en com- paración con el de sus compatriotas en otras ramas de actividad económica, lo que se pone de maniesto al calcular los ingresos promedios que oscilan entre RD$3,050.80 y RD$1,821.94. Tam- bién la mejor situación económica de los obreros de la construc- ción se destaca al comparar el segmento que percibe ingresos por encima de RD$2,000 que alcanza un 57% en los trabajadores de la construcción y solo un 28% en el otro estrato ocupacional.

f) Envío de remesas y canales utilizados

De acuerdo con los resultados de la encuesta FLACSO-OIM, un poco más de la mitad (53%) de la mano de obra haitiana in- migrante informó que envía dinero a cónyuges, hijos, familiares o amigos en Haití; porcentaje que es mucho más elevado entre los trabajadores de la construcción, 70% en contraposición con un 44% que registra el otro grupo ocupacional: una diferencia muy signicativa de 26 puntos porcentuales.

También se observan diferencias en el envío de remesas según el lugar donde viven los hijos: 60% cuando todos viven en Haití, 44% cuando una parte está en RD y otra permanece en Haití, y 36% si todos los hijos residen en la RD.

79

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Los medios utilizados para enviar las remesas son muy variados y muestran el uso de vínculos y redes informales que, al parecer, son merecedoras de mayor conanza o más baratos. Si bien los entrevistados reportaron utilizar más de un medio, la gran mayo- ría, aproximadamente 86 de cada 100, envía el dinero utilizando amigos que viajan a Haití. Otra vía es llevar el dinero personal- mente, lo que se facilita por la proximidad geográca de los dos países, vía utilizada con mayor frecuencia por los obreros que no laboran en la construcción (43%). Por último, solo una minoría (8%) declaró haber utilizado remesadoras, siendo esta práctica más elevada entre los vinculados a la construcción (12%).

La proporción de ingresos que la mano de obra haitiana ha en- viado a Haití en los últimos tres meses da cuenta de la importancia de las remesas como estrategia de subsistencia familiar dentro del proyecto migratorio de estos trabajadores: el 71% indicó que había enviado a familiares y relacionados en Haití entre el 25 al 89% de los haberes percibidos en la RD.

Historia de Vida 3.

Caso de inmigrante haitiano que reside en el Distrito Nacional y se hospeda en una obra en construcción

“Vine pagando a militares haitianos y dominicanos. Mi papá me ayudó a sacar mis papeles y me dio algo de dinero para el viaje. Yo estoy casado y tengo dos hijos pequeños. Ellos viven en Haití.

“Yo conseguí trabajo muy pronto en la construcción. Un amigo me llevo a la obra y me contrataron. Me pagan 300 pesos dia- rios. Yo vine a trabajar para poder mantener a mi familia. Estoy ilegal pero yo no hago nada malo, ni perjudico a nadie”.

80

TOMO I

“Para ahorrar yo hago de todo. Yo duermo en las obras y así no pago alquiler de casa. Duermo en cartones en el piso. Yo no compro muebles. El agua que bebo es de la llave. Yo no com- pro agua.Y no pago transporte diario durmiendo en la obra. Con la comida, yo le pago a la cocinera de la obra que el plato cuesta 70 pesos. Pero los días en que quiero mandarles más di- nero a mi familia por alguna razón (un hijo enfermo o cualquier otra situación), yo no como de la cocinera de la obra, sino que me compro panes y salami en el colmado y me como eso. La cena y el desayuno mío, normalmente lo compro también en el colmado (pan y queso). Trato de no gastar más de 110 pesos al día, para poder ahorrar más de la mitad de mi salario diario” (su salario diario era de 300 pesos).

“Yo les envío dinero a mis padres y a mis hermanos. Yo les en- vío dinero a mi esposa y a mis hijos. Cuando tú vienes a ver son muchos a los que les mandas dinero. Pero lo tienes que hacer.

Yo no hubiera salido de mi país si la situación no fuera tan mala.

Y lo peor es que la situación no parece poderse arreglar. Todos

los políticos tienen a Haití hundido en la miseria.”

“Hasta ahora no he tenido problemas en la RD. No me han detenido ni deportado. Trato de salir lo menos posible para que no me paren. Me dedico a mi trabajo y eso le gusta al ingeniero para el que trabajo. Él me trata bien y relaja mucho conmigo preguntándome en qué más voy a ahorrar. Él sabe que yo duer- mo en la obra”.

“Yo no planeo quedarme en RD. Yo quiero regresar a mi país.

Pero tengo que hacer dinero para poder hacerlo. Cuando regre-

se quiero poder tener un negocio que me permita vivir bien, sin pasar tantas penalidades”.

“Mis planes son aprender lo más que pueda para que después me contraten como terminador. Porque pagan más y el trabajo es más suave. Cuando llegue a terminador, podré ahorrar más para el sostén de mi familia y para mi futuro negocio”.

81

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

“Extraño a mi familia. No he podido irlos a visitar. Pero cuan- do pueda lo haré. Mientras tanto, no paro de trabajar. Antes de que se acabe una obra ya tengo otra buscada. Me muevo mu- cho buscando trabajo. No me siento a esperar a que vengan”.

IV. Entre la Segregación y la Integración Sociocultural

En esta investigación se examinaron dos tipos de factores que están incidiendo en las condiciones de vida de los inmigrantes haitianos y en particular en la población objeto de estudio. Por un lado, los factores que propician una mayor movilidad e inte- gración sociocultural de estos inmigrantes, más allá del ámbito ocupacional. Y, por otra parte, el marco normativo y las prácticas coercitivas implementadas por las autoridades para restringir esas tendencias. A modo de síntesis, presentamos los principales hallazgos utilizando los datos de los tres índices construidos: de Integración sociocultural de los inmigrantes, de Incidencia del uso de prácticas represivas como mecanismo de control y el Índice de percepción de discriminación por ser haitianos.

a) El índice de integración sociocultural de los inmigrantes

Siete indicadores fueron utilizados para crear un índice que permitiera identicar en qué medida los trabajadores haitianos in- migrantes están asumiendo valores, comportamientos y prácticas socioculturales que contribuyen al logro de una mayor integración al país de destino de este ujo migratorio, es decir, a la sociedad dominicana. Estos indicadores, y el porcentaje de casos que abarca cada uno, se subdividen en dos categorías y son los siguientes:

82

TOMO I

Indicadores que miden comportamientos y prácticas:

• Mostró dominio del español durante la realización de la en- trevista (48%).

• Comparte con sus compañeros dominicanos fuera del trabajo

(60%).

• Fuera del trabajo se relaciona más con dominicanos o con domínico-haitianos (29%).

• Sus mejores amigos son dominicanos, domínico-haitianos o de ambas nacionalidades (43%).

• Vive en un sector donde la mayoría de sus vecinos no son haitianos (46%).

Indicadores que miden actitudes y valoraciones:

• Si se fuera a mudar, le gustaría que sus vecinos fueran domi-

nicanos o de ambas nacionalidades (37%).

• Si se casara ahora, le gustaría que su cónyuge fuera dominicana o domínico-haitiana (22%).

Tres de los indicadores, que remiten a comportamientos y prácticas, exhiben cifras cercanas al 50%: dominio del español, compartir con compañeros dominicanos fuera del trabajo, y asentamiento en vecindarios no segregados. Mientras que, por otro lado, los dos indicadores que registran porcentajes más bajos son aquellos que miden relaciones de carácter más espontáneo e íntimo, vale decir, la amistad y el matrimonio: la mayoría (78%) preere casarse con una mujer haitiana y escoger a sus mejores amigos dentro de su mismo grupo étnico (71%), vale decir, estos datos sugieren una mayor valoración de la endogamia cultural en las relaciones primarias.

Cuando se examinan los resultados del índice, es decir, el pro- ducto de la combinación del conjunto de indicadores utilizados para medir la integración sociocultural, se puede concluir ar- mando que la mayoría de los inmigrantes haitianos que laboran en la República Dominicana y que fueron entrevistados en esta

83

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

encuesta ha recorrido un importante camino hacia la integración sociocultural, tendencia que se presenta de manera más acentuada entre los trabajadores de la construcción: el 51% del colectivo haitiano registró mediana o alta integración, proporción que se eleva a 61% en los trabajadores de la construcción y desciende a 45% en el otro estrato ocupacional (gráco 7).

Gráfico 7. Índice de Integración sociocultural de los inmigrantes según sector económico. LACSO-OIM 2002

70%

60%

50%

40%

30%

20%

10%

0%

61% 55% 55% 51% 55% 45% 39% Baja Mediana o alta Contrucción Integracion socio cultural
61%
55%
55%
51%
55%
45%
39%
Baja
Mediana o alta
Contrucción
Integracion socio cultural
Otros sectores
Total

Esta integración se lleva a cabo a pesar de la pervivencia de actitudes y comportamientos propios de la cultura original de estos inmigrantes, por ejemplo, el uso del creóle en la comuni- cación cotidiana entre pares y la valoración de la endogamia en los vínculos primarios, ya citada. Finalmente, esta tendencia a la integración de la mano de obra haitiana inmigrante se desarrolla de modo accidentado ya que encuentra un poderoso valladar en el sistema normativo y las prácticas coercitivas institucionalizadas por el Estado dominicano, como veremos a continuación.

b) El índice de incidencia del uso de prácticas represivas como mecanismo de control

A partir de la información disponible en la Encuesta FLACSO- OIM, se construyó un índice que mide el alcance de la utilización de prácticas regresivas como mecanismo de control de la mano de obra haitiana inmigrante, por autoridades del país de acogida. Las prácticas seleccionadas para construir el índice, y la proporción de

84

TOMO I

inmigrantes que fueron afectados por su implementación, son las si- guientes: uso de redadas (20%), detenciones o apresamientos (25%), sobornos para otorgar libertad (22%) y repatriaciones (18%).

Los datos muestran que, aproximadamente, una quinta parte de la mano de obra haitiana inmigrante armó haber sido víctima de estas prácticas represivas y trato indebido. También resulta notorio que las prácticas más recurrentes sean el apresamiento (25%) y el soborno (22%). El análisis bivariado sugiere que ambas acciones están conectadas: el 60.5% de los inmigrantes haitianos que fueron detenidos o apresados declararon haber tenido que pagar dinero para su libertad o para que los traten bien, frente a sólo un 9% de incidencia de corrupción entre los que no fueron apresados.

Tabla 4. Incidencia del uso de prácticas represivas como mecanismo de control de la fuerza laboral haitiana según sector económico. Encuesta Inmigración Haitiana en República Dominicana. FLACSO-OIM. Dic. 2002

Incidencia del uso de prácticas represivas como mecanismo de control

Sector económico

Total

 

Construcción

Otros

 

Indicadores:

     

Lo han atrapado en alguna redada

21.3%

19.7%

20.3%

Le han detenido o metido preso

27.4%

23.5%

24.8%

Ha tenido que dar dinero para que lo dejen libre o lo traten bien

23.6%

21.1%

22.0%

Lo han devuelto a Haití

15.9%

19.7%

18.4%

Índice: **

     

No utilización

58.4%

68.4%

65.0%

Uso de prácticas represivas (por lo menos una)

41.6%

31.6%

35.0%

Total

100.0%

100.0%

100.0%

(n)

(531)

(1023)

(1554)

** P<0.001

85

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

El índice elaborado mediante reconteo de los cuatro indicadores muestra con mayor precisión la incidencia de este fenómeno (véase tabla 4). Por un lado, se evidencia que 35 de cada 100 trabajadores haitianos han sido víctimas de, por lo menos, una de estas prácticas represivas. En segundo lugar, el uso de estas prácticas (entre las cuales, por lo menos una (la redada) esta prohibida por el nuevo Código Procesal Penal, vigente en la República Dominicana a partir del 2004), afecta de modo desigual a los dos grupos ocupa- cionales delimitados en la investigación: 42% entre los trabajadores de la construcción en contraposición con un 32% de incidencia entre quienes laboran en otros sectores de la economía domini- cana. En este sentido, la incidencia de esta modalidad de coerción es mayor entre los trabajadores de la construcción, hallazgo que podría estar relacionado con un mayor riesgo o vulnerabilidad de estos trabajadores por su asentamiento en las grandes ciudades

y otras localidades urbanas, y en razón del carácter itinerante de su ocupación.

c) El índice de percepción de discriminación por ser haitiano

El índice construido para medir la percepción de discrimina-

ción por ser haitiano que tiene el propio inmigrante abarca tres indicadores cuyos resultados son, en orden de menor a mayor frecuencia: 1) arma que en algún momento los dominicanos del barrio o del trabajo lo han ofendido por ser de origen haitiano (29%), 2) considera peor su situación de trabajo con respecto a

la de los dominicanos que realizan la misma actividad (46%), y 3)

considera que no le pagan igual que a los dominicanos que hacen el mismo trabajo (53%).

Sobresale, en primer lugar, que según el sentir de los entrevis- tados, hay mayor discriminación en el ámbito de las relaciones contractuales de trabajo, es decir, de parte de los empleadores o

86

TOMO I

personas a las cuales ofrecen sus servicios, ya que perciben un tratamiento desigual con respecto a los dominicanos que reali- zan la misma actividad. Mientras que es menor la percepción de discriminación cuando se mide a través del trato recibido por los vecinos y los compañeros de trabajo, es decir, las personas con las cuales mantiene vínculos informales o relaciones horizontales.

100%

90%

80%

70%

60%

50%

40%

30%

20%

10%

0%

Gráfico 8. Índice de Percepción de discriminación por ser haitiano según sectores. FLACSO-OIM. 2002. 11%
Gráfico 8. Índice de Percepción de discriminación por ser haitiano
según sectores. FLACSO-OIM. 2002.
11%
13%
16%
Alta discriminación
44%
54%
60%
Mediana discriminación
Discriminacion baja
40%
33%
29%
Construcción
Otros sectores
Total

La combinación de los tres indicadores que forman el índice revela, en primer lugar, que los entrevistados perciben discrimi- nación en algún grado. En segundo lugar, se destaca que más de la mitad de los inmigrantes que forman parte de la muestra se ubica en la categoría intermedia de discriminación (55%). Y, en tercer lugar, la percepción de discriminación por ser haitiano es menor entre los trabajadores de la construcción: 60% se ubica en mediana o alta discriminación frente a un 71% en este grado entre los haitianos que laboran en otros sectores de la economía dominicana (gráco 8).

d) La percepción de discriminación según informantes clave.

En este tema, los diferentes informantes que contribuyeron en la realización del estudio cualitativo ofrecieron diversas opiniones.

Las personas dominicanas entrevistadas que laboran en el sector de la construcción como obreros, maestros, ingenieros y

87

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

arquitectos percibían que, en general, se exageraba con el tema de la discriminación hacia los nacionales haitianos. Un ingeniero constructor explicaba: “Si aquí hubiera discriminación, no habría empleos para los haitianos. Cuando usted odia a una persona no le da empleos. Y si está ilegal hace lo posible para que lo deporten. Oiga, si el dominicano quisiera hacerle daño al haitiano, solo lo tendría que delatar para deportación y eso no lo hace”.

Otro contratista entendía que había una historia negativa entre ambos países y que, entre países vecinos:

“Siempre hay una rencilla por territorios, o por alguna ra- zón. Mire, lo que me da más coraje es ver cómo las agencias internacionales arman escándalos y desacreditan al país di- ciendo que somos esclavistas y que les violamos los derechos. Pero esos no hablan de que entre la frontera de México y Estados Unidos, ha pasado de todo, y violan mujeres mexi- canas los mismos ociales gringos de migración o de la zona fronteriza. Cuando sucede eso en Estados Unidos y hacen deportaciones, los gringos están cumpliendo la ley. Si ocurre en la RD los dominicanos están haciendo atropellos. Y los haitianos se hacen las víctimas para ganar simpatías. Yo no digo que no se trate mejor a los haitianos. Yo soy partidario de eso. Pero ya basta de desacreditarnos. Usted ve los docu- mentales extranjeros acerca del trato de los dominicanos con los haitianos y usted no se lo puede creer de lo sensacionalista que son. Si aquí tratáramos tan mal a los haitianos, ¿por qué siguen viniendo? Usted no se va a ningún país para que lo maltraten, para que lo maten de hambre, para que lo maten y lo golpeen. Eso no es verdad. Ese es un cuento chino, pero sabroso para otros países que no saben qué hacer con Haití y nos lo largan a nosotros”.

Los obreros dominicanos entrevistados, por su parte, expresa- ron que trabajan en un ambiente de camaradería con los obreros

88

TOMO I

haitianos. La proximidad en el trabajo con los obreros del país vecino parece haber facilitado que los obreros dominicanos ex- presen actitudes favorables de aceptación hacia los haitianos:

“Nosotros comemos juntos. Cuando algún obrero haitiano está en cuenca (no tiene dinero) o quiere ahorrar y no come bien, uno comparte la comida con esa persona. El haitiano es trabajador y si se ja, ellos no vienen con malas intenciones al país. Usted no ve haitianos vendiendo drogas en las esquinas. Lo que venden es frutas. En las obras hacen sus trabajos con muy buena disposición y no están buscando problemas. Yo sé que hay un sentimiento anti-haitiano en el país. Pero yo no lo comparto. Yo he trabajado con ellos. Son buenas personas y muy trabajadores”.

Para los nacionales haitianos entrevistados sí hay discriminación hacia ellos en la RD:

Uno de ellos armó: “Desde una revisión histórica en la RD se ha formado la idea que Haití la había ocupado. Yo creo que esto no debió ser colocado en la cabeza de los dominicanos de esta forma”. Otro completa y dijo: “Hubo problemas en el pasado, hace muchísimos años y todavía esos problemas siguen presentes en los dominicanos. El 27 de febrero, los dominicanos celebran la independencia de Haití. Esto inuye mucho en un país. Los haitianos que estamos aquí necesitamos ayuda, pero no estamos pidiendo, estamos trabajando en la construcción. No robamos ni atracamos”.

Otro obrero de nacionalidad haitiana reexionaba que el do- minicano que se queda en la RD no logra comprender y sensi- bilizarse con los motivos de las migraciones haitianas, mientras que sí podían comprender la emigración de los dominicanos hacia otros países extranjeros:

“Aquí los dominicanos se van en yola para Puerto Rico y allá trabajan y pasan muchas experiencias como nosotros

89

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

aquí. Y cuando el dominicano se entera de lo que pasan sus compatriotas les da coraje con los puertorriqueños. Pero no se dan cuenta de que eso mismo nosotros lo pasamos aquí. No ven la paja en su ojo, sino en el ajeno”.

Al preguntar si existía discriminación hacia los haitianos a las personas entrevistadas del área sindical, la respuesta fue contun- dente: sí hay discriminación hacia los nacionales haitianos en el país. Un dirigente sindical dominicano analiza la problemática con amplitud:

“Claro que hay discriminación hacia los haitianos en la RD. Pero la discriminación no está en que le digan haitia- nos porque, en denitiva, son haitianos. No está en que los deporten, porque al n y al cabo, todos los países tienen el derecho de ejercer sus leyes. Yo le voy a decir dónde está la discriminación. Está en las rmas constructoras que contra- tan a los haitianos no porque los quieran ayudar, sino porque ganan más con ellos. Porque abaratan los costos de salarios con los haitianos. Es una discriminación laboral en prejuicio de los haitianos y también de los dominicanos, porque con esas medidas, las rmas constructoras alejan a los obreros dominicanos. La estrategia es decirles a los dominicanos, si tú no quieres trabajar por esta tarifa, no trabajes. Tenemos a los haitianos, Cuando las rmas constructoras uniquen los salarios de los obreros no calicados, y les paguen un salario digno, entonces podremos saber si es que el dominicano no quiere trabajar o es que las constructoras los rechazan con su oferta de salarios miserables. Hay discriminación en el Gobierno, cuando se cruza de brazos ante la situación. ¿Por qué no dialogan con las rmas constructoras y les preguntan sobre su necesidad de la mano de obra haitiana? Si en ver- dad la necesitan, pues que se haga como en otros países, que se calcula cuál es la necesidad y se contratan a trabajadores con empleos temporales que en ningún momento lesionan

90

TOMO I

sus derechos. Hay discriminación cuando las autoridades no son capaces de detener los vejámenes a que son sometidos los haitianos. Esa continua extorsión que da vergüenza. Los tratan mal y encima les exigen dinero. Esa práctica es malvada, asquerosa. Los acosan porque son ilegales. Si son autoridades, lo que deberían hacer es cumplir la Ley. Hay discriminación cuando los políticos despiertan sentimientos anti-haitianos en la población, provocando violencia en la población contra ellos. Cuando lo que deberían hacer es pedir que se respeten las leyes y buscar soluciones que no lesionen a los pueblos”.

e) Incidencia del sistema normativo en las condiciones laborales de los inmigrantes

El análisis de los mecanismos coercitivos de control de la mano de obra haitiana inmigrante realizado en este estudio se apoyó en una revisión de la legislación en materia de derechos laborales y migratorios, principalmente las disposiciones contenidas en el Código de Trabajo y la Ley General de Migración, instrumentos que, desde la primera mitad del Siglo XX, han sustentado sus disposiciones en la necesidad que tiene el Estado Dominicano de proteger el trabajo de los nacionales en condiciones de un alto nivel de desempleo.

La primera conclusión que se deriva de la revisión de la nor- mativa en esta materia es que la utilización masiva de trabajadores haitianos por parte de las empresas constructoras constituye una acción que en general se realiza al margen de las disposiciones contenidas en el Código de Trabajo, práctica que afecta a los inmigrantes que laboran en este sector.

Las disposiciones relativas a la denominada nacionalización del trabajo han resultado inoperantes. En la práctica, las empresas

91

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

agrícolas violan el Art. 135 al contratar una proporción mayor de un 20% de trabajadores extranjeros como braceros, sin obtener autorización del Poder Ejecutivo, como establece la normativa. En el caso de las empresas constructoras se registra una doble violación a las disposiciones del Código de Trabajo ya que, además de utilizar una proporción mayor de mano de obra haitiana con respecto a la dominicana, el sector construcción no puede ampa- rarse en el Art. 145 y solicitar, de modo excepcional, autorización al Poder Ejecutivo para exceder la proporción que la legislación establece, ya que esta disposición sólo aplica a las empresas que utilizan braceros agrícolas. La inoperancia de la legislación labo- ral en esta materia es de vieja data y, a n de cuentas, ha tenido y tiene consecuencia para la fuerza de trabajo haitiana inmigrante que es utilizada al margen de estas disposiciones por los grupos empresariales dominicanos. En este sentido, el Código de Trabajo ha tenido el efecto imprevisto de fomentar el empleo de mano de obra indocumentada. Como destacó Perdomo Cordero, de una posición en principio razonable -la protección de la mano de obra nacional- se llega a una situación de hecho, donde sólo un grupo determinado de extranjeros se ve afectado por la medida. En efec- to, el examen del contenido y la aplicación de la Ley de Migración vigente en el país pone en evidencia que se trata de un caso de discriminación indirecta, ya que afecta, fundamentalmente, a un grupo humano especíco que, en razón de su estatus migratorio ilegal, tiene poca o ninguna capacidad de reclamar los derechos y benecios que la legislación laboral del país podría otorgarle. 16

16. Véase: Nassef Perdomo, La discriminación racial en el ordenamiento jurídico domi- nicano, Santo Domingo, SJRM, 2006, p. 54. La idea de discriminación indirecta fue desarrollada por Perdomo Cordero luego de un examen de lo establecido en la Constitución y los tratados internacionales de derechos humanos -y de manera especíca la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Dis- criminación Racial- N. Perdomo concluye señalando que “la discriminación racial no puede tener presencia en el ordenamiento jurídico dominicano. La posición de superioridad que tienen la Constitución y los tratados limita y dene el mar- co de cosas que las leyes pueden regular y cómo pueden hacerlo”. Agrega, sin embargo, que esta observación “no excluye la existencia en el país de normas cuyas consecuencias en los hechos fomentan la desprotección de grupos sociales

92

TOMO I

La revisión de la normativa vigente, así como los testimonios ofrecidos por informantes clave entrevistados en el estudio cuali- tativo, aportan abundantes evidencias para esclarecer y conrmar la QUINTA HIPÓTESIS de este estudio: “La estrategia empresarial de sustitución de la mano de obra local por el inmigrante hai- tiano, por lo general privado de documentación y sin capacidad de negociar condiciones laborales, se ha facilitado por la escasa intervención del Estado a través de iniciativas tendentes a regular este tipo de contratación”.

Las iniciativas reportadas por la Secretaría de Trabajo para controlar la contratación de mano de obra haitiana en el sector construcción, son pocas y muy limitadas. Limitadas porque en muchos casos escapan de sus manos y porque, en otros, no hay una implementación ecazmente dirigida a buscar soluciones que abarquen a todas las partes en conicto.

determinados. Esta discriminación no siempre afecta a las personas en razón de su pertenencia a los grupos étnicos. Lo que sucede en muchos casos es que las normas que producen desigualdades reales afectan desproporcionalmente a un determinado grupo étnico o racial”. Ob. Cit. p. 51.

93

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Historia de Vida 4. Caso de inmigrante haitiano que se siente discriminado por los dominicanos.

“Yo llegué a la RD hace tres años. Vine con otros amigos que también necesitaban a trabajar para mantener a su familia. Cuando yo le dije a mi mamá que venía a RD ella no estuvo conforme. Me dijo que me iban a tratar mal aquí, pero yo es- taba desesperado por trabajar con mejor salario. Así que decidí venir con un grupo de amigos. Conseguimos trabajo en la cons- trucción cargando materiales. Poco a poco hemos aprendido el español y ya lo podemos hablar sin muchos problemas”.

“Nosotros tenemos rentada una habitación entre tres. La ha- bitación no es gran cosa, pero por lo menos no dormimos a la intemperie. Cada cual se resuelve su comida y se lava su ropa”.

“Hemos tenido suerte ya que hemos conseguido trabajo en las obras de construcción. A veces hay períodos en que no encon- tramos nada, pero la mayoría de las veces, si nos movemos mu- cho, encontramos trabajo como peones. Yo no había trabajado antes en esto. Yo era agricultor, pero cuando llegué al país yo no quería trabajar en un cañaveral o en alguna cosecha porque se paga muy poco. En la construcción se gana más, aunque no sea jo y siempre te sientes inseguro de si vas a conseguir trabajo”.

“Yo he podido ayudar a mi familia en estos tres años. La casita en que vivíamos en Haití se estaba cayendo. Pero ya yo mandé dinero para arreglarla. La última vez que fui a Haití, la casa es- taba en mejores condiciones. También el sustento de mi mamá está mejor asegurado. Mis hermanos también la ayudan, pero ella cuenta conmigo para poderse mantener. Yo nunca conocí a mi papá. Simplemente la abandonó y nunca fue responsable con nosotros”.

“Yo no estoy a gusto aquí. El dominicano piensa que el hai- tiano es lo peor del mundo. Que nos comemos a los perros y

94

TOMO I

a los gatos. Que somos brujos y malignos. Hay mucho odio

en la RD hacia Haití. Ahora se agrava porque la comunidad

internacional presiona a RD para que dé mejor trato a los na- cionales haitianos. Esto los pone más rabiosos, pero el caso es que nos necesitan. ¿Quién recogería cosechas o trabajaría en

la construcción? Somos nosotros lo que lo hacemos por poco

dinero. Los dominicanos no tienen derecho a quejarse, ya que ellos mismos son los que nos los ofrecen para sacar benecios de nosotros. El salario de los haitianos es mucho menor que

el de los dominicanos aunque no los reconozcan. Nos tienen

sin seguro de salud o de accidentes. Si te pasa algo en la obra esa es tu responsabilidad. Cuando un haitiano muere nadie se entera”.

“Andar en la calle sin permiso de trabajo te expone constante- mente a que la policía te moleste para sacarte dinero. Los hai- tianos somos una fuente de ingreso para los policías. Uno se faja a trabajar para que venga uno de estos a quitarte tu dinero. Eso es lo peor de todo. Este país está muy desarrollado pero también hay mucha corrupción y abusos”.

“Tú vas por la calle y si se dan cuenta de que eres haitiano la gente te mira mal, como con asco. Hay algunos dominicanos que no hacen eso, pero la mayoría lo hace. En la obra, los com- pañeros dominicanos no son tan malos con uno. Hay algunos que trabajan sin problemas con nosotros. Pero hay otros que te acusan de que tú les robas algo. Y sólo lo hacen para molestarte porque tú no le has robado nada a nadie”.

V. Recomendaciones por los Informantes Clave

A todos los informantes clave del estudio cualitativo, que fue realizado para completar y ampliar los resultados de la encuesta de FLACSO/OIM analizada en este reporte, se les solicitó aportar sugerencias de posibles soluciones o medidas para enfrentar los

95

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

problemas de la mano de obra haitiana en el sector de la cons- trucción. Como se presenta más adelante, la mayoría de las ideas ofrecidas por estos informantes concuerdan en señalar que el Gobierno Dominicano debería regularizar la situación migrato- ria y laboral de los inmigrantes haitianos en la RD, de forma que benecie a todos los sectores involucrados. A continuación se exponen las voces de los diferentes sectores, tales como fueron externadas.

Entrevistados en las rmas constructoras

1. “El Gobierno dominicano debe hacerse cargo de que es la

mano de obra haitiana lo que sostiene el sector de la construcción.

No debe seguir ignorando esta situación. Debe hacer algo para regularizar esto. Quien se benecia es el país”.

2. “¿Qué le cuesta al Gobierno darles carnés a los obreros haitia-

nos como lo hacen en el sector agrícola? La carnetización se hizo para incentivar este sector. ¿Por qué no hacen lo mismo con el sector de la construcción? Hay falta de voluntad para regularizar e incentivar las construcciones”.

3. “Las multas estipuladas en la Ley de Migración no son la

solución. Tienen que darse cuenta de que necesitamos los obreros haitianos”.

4. “Se deben dar los pasos necesarios para permitir que los

inmigrantes haitianos puedan trabajar en nuestro sector. En otros países esto se hace. Y se hace de manera legal. De esta forma se evitarían esas demandas absurdas de que somos objeto, en donde por denición de las leyes dominicanas los patrones ya las pierden de antemano por contratar mano de obra indocumentada”.

5. “Se debe modicar la Ley de Migración en cuanto a incluir

96

TOMO I

permisos de trabajo temporales que sean más fáciles de obtener. Migración no hace nada. Tiene leyes pero ni las cumple por irrea- les, ni las modica”.

Obreros haitianos

6. “Si el sector de la construcción necesita la mano de obra se debe

incentivar a la que está disponible. Nos deben dar visados de trabajo, de forma que podamos trabajar sin perder nuestros derechos”.

7. “Los visados dominicanos deben ser más baratos, son muy

caros. Queremos entrar legalmente a la RD pero los visados nos cuestan mucho”.

8. “Los visados que da la Embajada Dominicana en Haití son

muchos. Ellos saben que venimos a trabajar. Entonces, ¿para qué

nos los dan? Hay visados por tres meses, por seis meses, por un año. Si tú pagas, te lo dan”.

9. “Nos deben dar papeles que nos permitan trabajar en lo que

estamos haciendo. Las leyes dominicanas deben reconocer que la mano de obra haitiana aporta al desarrollo del país”.

10. “La situación se debe legalizar. De esta forma, los salarios

se unicarían y nadie podría ofrecernos ingresos abusivos que los compatriotas aceptan por la necesidad. La necesidad de una persona no debe ser motivo para robarle su dignidad”.

Obreros dominicanos

11. “A nosotros no creo que nos perjudique el control de la

mano de obra haitiana. Si la acepta el Gobierno, esto signica que las tarifas podrían ser más decentes para los obreros no calicados. Y esto benecia a todos”.

97

MINISTERIO DE ECONOMÍA, PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

12. “Los maestros de la construcción deben respetar más los

salarios de los obreros haitianos. Los ingenieros se lavan las ma- nos, aunque saben que los maestros les están pagando menos a los haitianos”.

13. “Se debe subir las tarifas para que más dominicanos se

animen a trabajar en la construcción, como están ahora no son

atractivas”.

Sector sindical

14. “Debe haber una revisión gubernamental de las tarifas

del trabajo calicado y no calicado más adaptada al costo de la vida. Esto hará que los trabajadores se sientan protegidos y no tengan que aceptar todas esas situaciones abusivas que se dan en ese sector”.

15. “Se debe aplicar la Ley de Migración. ¿Para qué se modi

recientemente? El sector de la construcción se burla de esta Ley todos los días. ¿Y qué hace el Gobierno? Nada. Cierra los ojos como si la situación no existiera. Yo creo que una buena parte de lo que pasa con la inmigración haitiana es culpa de las autoridades de Migración que no controlan nada. Y este descontrol lo único que trae es corrupción en todos los sentidos”.