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RESEÑAS

LISTADO DE RESEÑAS sus detractores. Por Santiago Arroyo


(p. 258).
ABELLÁN, JOSÉ LUIS, El Escorial. Por BOMBACI, N., Partire la trascendenza.
Marta Nogueroles (p. 230). L’uomo nel pensiero di María Zam-
AGIS, MARCELINO, Camiñantes. Un iti- brano. Por María Aránzazu Seran-
nerario filosófico. Por José Luis Ba- tes (p. 260).
rreiro (234). BUNGAARD, ANA, Un compromiso apasio-
AGUIRRE, M., ARTURO, Primeros y últi- nado. María Zambrano: una intelec-
mos asombros. Por Verónica Néquiz tual al servicio del pueblo (1928-
(p. 239). 1939), Por Cristina Sánchez (p.
ALTAMIRA, PILAR, Diálogos con Rafael 261).
Altamira. Por Marta Nogueroles CAPELLÁN DE MIGUEL, GONZALO, Gum-
Jové (p. 235). ersindo de Azcárate. Biografía in-
ARANGUREN, J.L., Filosofía en la vida y telectual. Por Antonio Heredia So-
vida en la filosofía. Por María Cris- riano (p. 267).
tina Pascerini (p. 236). CARAMUEL, JUAN DE, Leptatos: metalógi-
ARRIBAS, SONIA Y BAYÓN FERNANDO (CO- ca (1681). Por Carlos Megino Ro-
ORDS.), Crisis republicanas, políticas dríguez (p. 266).
del exilio. Arbor. Por Andrea Luquin CERUTTI GULBERG, HORACIO, Filosofan-
Calvo (p. 240). do y con el mazo dando. Por Antolín
ARRIOLA, JUAN FEDERICO, La filosofía Sánchez Cuervo (p. 267).
política en el pensamiento de Octavio COLOM GONZÁLEZ, Francisco, Moderni-
Paz. Por Cristina Hermida del Lla- dad Iberoamericana. Cultura, Políti-
no (p. 242). ca y cambio social. Por Rogelio Gar-
ARROYO SERRANO, SANTIAGO (COORDS.), cía Espinosa (p. 269).
La Filosofía Española inventariada. CONFORTI ROJAS, CRISTINA, Hacer hom-
Homenaje a Gonzalo Díaz. Por Án- bres. La alianza de la humanidad en
gel Casado (p. 246). el pensamiento educativo de Giner de
ASTORGANO ABAJO, ANTONIO, Lorenzo los Ríos. Por Antolín Sánchez Cu-
Hervás y Panduro (1735-1809). Por ervo (p. 272).
Santiago Arroyo Serrano (p. 248). COUCEIRO-BUENO, JUAN CARLOS (EDS.),
AUB, MAX, Escritos sobre el exilio. Por Europa ante sí misma. Por Petra
Fernanda Mancebo (p. 250). Horváth (p. 273).
BERNECKER, WALTHER; ÍÑIGUEZ HERNÁN- CHAGUACEDA TOLEDANO, ANA (ED.),
DEZ, DIEGO; MAIHOLD, GÜNTHER Miguel de Unamuno. Estudios sobre
(EDS.), Crisis. ¿Qué crisis? España en su obra IV. Por Gemma Gordo Piñar
busca de su camino. Por Pedro Ribas (p. 278).
(p. 251). DÍAZ, ELÍAS, De la Institución a la Con-
BIAGINI, HUGO, Identidad Argentina y stitución. Política y cultura en la Es-
Compromiso Latinoamericano. Por paña del siglo XX. Por Jorge Novella
Juan Francisco Martínez Peria (p. Suárez (p. 289).
257). DUSSEL, ENRIQUE, Política de la liber-
BLANCO CORUJO, OLIVA, La polémica ación II. Por Alex Pérez (p. 281).
feminista en la España ilustrada. La ENCINAR, ÁNGELES Y VALCÁRCEL, CAR-
Defensa de las mujeres de Feijoo y MEN (EDS.), Escritoras y compromiso.

Revista de Hispanismo Filosófico 227 ISSN: 11368071


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Literatura española e hispanoameri- MENDIZÁBAL VILLALBA, ALFREDO, Preté-


cana de los siglos XX y XXI. Por rito imperfecto. Memorias de un uto-
Amelia Fernández Rodríguez (p. pista. Por Antonio Heredia Soriano
284). (p. 306).
FORNET BETANCOURT, RAUL, Mujer y fi- NICOL, EDUARDO, El problema de la fi-
losofía en el pensamiento iberoameri- losofía hispánica. Por Arturo Agu-
cano. Momentos de una relación difícil. irre (p. 310).
Por Gemma Gordo Piñar (p. 285). NICOL, EDUARDO, Homenaje (1907 –
GANDLER, STEFAN, Marxismo crítico en 2007). Por Carmen Arriaga (p. 313).
México: Adolfo Sánchez Vázquez y OLIVEIRA MARTINS, JOAQUIM PEDRO,
Bolívar Echeverría. Por Pedro Ribas Historia de la civilización ibérica.
(p. 287). Por Pedro Ribas (p. 315).
GONZÁLEZ-SANDOVAL, JOSÉ, La mirada PUERTA, ANTONIO MARTÍN, Ortega y
de “El Espectador”. Conocimiento y Unamuno en la España de Franco.
método en Ortega. Por José Lasaga (El debate intelectual durante los
(p. 290). años cuarenta y cincuenta). Por José
HAECKEL, ERNST, Una ascensión al Pico Lasaga (p. 318).
de Tenerife. Por Fernando Hermida QUINTANILLA, SUSANA, “Nosotros”. La
de Blas (p. 292). juventud del Ateneo de México: de
ÍMAZ, EUGENIO, Luz en la caverna y Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Re-
otros ensayos. Introducción a la psi- yes a José Vasconcelos y Martín Luis
cología. Por Antolín Sánchez Cu- Guzmán. Por Raúl Trejo Villalobos
ervo (p. 293). (p. 321).
LUBY, BARRY J., The Uncertainties in RAMÍREZ BRICEÑO, EDGAR ROY, Apuntes
Twentieth – and Twenty-First Century éticos. Por Esperanza Guisán (p.
Analytic Thought: Miguel de Unamu- 324).
no the Precursor. Por J. A.G. Ardila REBOK, SANDRA, Una doble mirada.
(p. 295). Alexander von Humbolt y España en
LULLUS, RAIMUNDUS, An introduction to el siglo XIX. Por Hiltrud Friederich-
his Life, Work and Thought. Por Ana Stegmann (p. 325).
María C. Minecan (p. 298). RIBEIRO DOS SANTOS, LEONEL, Antero de
MARAÑON, GREGORIO, Epistolario in- Quental uma visao moral do mundo.
édito. Marañon - Ortega – Unamuno. Por Filipa Maria Valido-Viegas de
López Vega, Antonio (Edición Críti- Paula-Soares (p. 329).
ca). Por José Lasaga (p. 300). RIVERO RODRÍGUEZ, MANUEL (COORD.),
MARTÍNEZ, JOSÉ MANUEL Y PUENTE, Nobleza hispana, Nobleza cristiana.
GUSTAVO (COORDS.), Homenaje al in- La Orden de San Juan. Por Marcelo
signe veterinario Ramón Turró. Por Luzzi (p. 333).
Gemma Gordo Piñar (p. 302). ROZALÉN MEDINA, JOSÉ LUIS, Entre la in-
MARTÍNEZ MILLÁN, J. Y RIVERO RO- quietud y la esperanza (Saber pensar,
DRIGUEZ, M. (COORDS.), Centros de saber sentir). Por Gerardo Bolado
poder italianos en la Monarquía His- (p. 333).
pánica (siglos XX – XVIII), VOL. III. SAN AGUSTÍN, La ciudad de Dios. Por
Por Carlos Javier de Carlos Mo- María del Carmen Dolby Múgica
rales (p. 304). (p. 338).

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Reseñas 229

SÁNCHEZ DE ANDRÉS, LETICIA, Música humanismo iberoamericano en la


para un ideal. Pensamiento y activi- época colonial. Por Antonio Sán-
dad musical del krausismo e institu- chez (p. 358).
cionalismo españoles (1854 – 1936). VV.AA., Doctor Buenaventura Delgado
Por Susan Campos Fonseca (p. Criado. Pedagogo e historiador. Por
342). Ángel Casado (p. 361).
SARANYANA, JOSEP-IGNASI, Breve Histo- VV.AA., Menéndez Pelayo y la novela del
ria de la teología en América Latina. siglo XIX. Por José Luis Mora Gar-
Por Elisa Luque Alcaide (p. 343). cía (p. 363).
SARDÁ i SALVANY, FÉLIX, El liberalismo VV.AA., Una vida presente: estudios sobre
es pecado. Por José Luis Mora (p. Julián Marías. Por Juana Sánchez-
345). Gey Venegas (p. 364).
TEJADA, RICARDO, De una sensibilidad VV.AA., Vocare. La actualidad educati-
por venir. Ensayos de estética con- va de María Zambrano. Por María
temporánea. Por Miguel Ángel Ri- Aránzazu Serantes (p. 369).
vero Gómez (p. 347). WINGARTZ PLATA, ÓSCAR, De las ca-
VÁZQUEZ GARCÍA, FRANCISCO, La filo- tacumbas a los ríos de leche y miel
sofía española: herederos y preten- (Iglesia y revolución en Nicaragua).
dientes. Una lectura sociológica. Por Por Pedro Ribas (p. 371).
Gonzalo Velasco (p. 351). WINGARTZ PLATA, ÓSCAR (COORD.), Re-
VELASCO GÓMEZ, AMBROSIO (COORD.), flexionando desde nuestros contor-
Vida y Obra. Homenaje a Adolfo Sán- nos. Diálogos iberoamericanos. Por
chez Vázquez. Por Luis F. Pacheco Valerio Rocco Lozano (p. 373).
Cámara (p. 355). ZUÑIGA, DIEGO DE, Física. Por Carlos
VELASCO GÓMEZ, AMBROSIO (COORD.), Megino Rodríguez (p. 375).
Significación política y cultural del

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ABELLÁN, JOSÉ LUIS, El Escorial, Ma- una interpretación libre de prejuicios de


drid, Ediciones 98, 2009, 124 pp. la otra cara del Monasterio, la Contrarre-
forma, en la que destaca el papel positivo
A lo largo de los doce capítulos que y progresista de ésta.
componen este delicioso libro —ilus- Uno de los aciertos de este libro es
trado con una colección de magníficas que el autor nos relata el testimonio de
imágenes de Laurent, Moreno y Loty, otros que, como él mismo, sufrieron “el
algunas de ellas inéditas, seleccionadas encantamiento del entorno escurialense”.
con gran acierto por Jesús Alfonso Bláz- Así, por ejemplo, hay un capítulo entero
quez— el profesor Abellán nos descubre dedicado a Manuel Azaña, hombre de ex-
aspectos inéditos del Monasterio de El tremada sensibilidad en quien El Escorial
Escorial y su entorno, a partir de su pro- influyó en su concepción política; otro a
pia experiencia vital. El libro, escrito con Luis Cernuda, considerado el poeta más
un estilo casi poético, nace del enamora- antiespañol pero que para Abellán es el
miento del autor hacia este lugar mágico, más español y el más escurialense de to-
y es el resultado de sus veinticinco años dos, pues en él El Escorial toma cuerpo
de convivencia con el Monasterio pues, como mito eterno; y otro a Ortega, quien
como declara en la Introducción, El Es- convirtió para siempre el paisaje La He-
corial se convirtió en su lugar de veraneo rrería en un lugar filosófico.
y descanso desde 1983. De ahí que sus El autor no olvida incluir en su libro
páginas destilen, además de un profundo aspectos desconocidos del entorno escu-
conocimiento de este lugar histórico, la rialense. En este sentido el capítulo VIII
gran vinculación sentimental del autor aborda el tema de la tertulia literaria de
con este espacio, del que confiesa haber Manuel Andújar celebrada en el Cafetín
vivido en él los mejores años de su vida. Croché “el primer viernes de cada mes”
Sin duda alguna, Abellán ha sabi- entre los años 1986 y 1994. No menos in-
do captar de forma magistral no solo la teresante es el capítulo IX en el que hace
esencia del edificio escurialense sino un repaso por las distintas interpretacio-
también la de su privilegiado emplaza- nes que se han dado de El Escorial a lo
miento, rompiendo así con muchos de largo de la historia, o el X, donde el au-
los tópicos habidos hasta ahora. De este tor analiza el símbolo de la parrilla que,
modo su tesis es que no es el Monasterio como sabemos, es la forma que tiene el
el que da importancia al lugar sino que, Monasterio en honor a San Lorenzo. Por
por el contrario, es el sitio mismo el cau- otro lado, “La retama”, título del capítulo
sante de que el Monasterio se construya XI, es un bello ejercicio literario sobre
allí, por ser un lugar privilegiado y único, este humilde arbusto que inunda de ama-
dotado de un cierto carácter sagrado y rillo intenso los parajes escurialenses.
misterioso. Rompiendo igualmente con Y para terminar “El pudridero”, donde
todo tipo de prejuicios históricos el autor Abellán reflexiona sobre el sentido más
ha querido, además, reivindicar con su profundo de esta maravilla del mundo.
libro la figura del fundador del Monaste- En definitiva, se trata de un libro muy
rio, presentándonos a Felipe II como un bien escrito, en el que el autor hace gala
hombre abierto y culto, gran amante de de una gran clarividencia para conectar
los libros y la cultura. En la misma línea con este lugar simbólico, logrando que el
y en sintonía con Unamuno nos ofrece lector, además de enamorarse de El Es-

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corial, se interese en desvelar los miste- la peregrinación, el mito, el símbolo y el


rios que esconde. texto, el método icónico, la identidad y la
cultura, etc. Y en el mismo ámbito de la
Marta Nogueroles Jové metáfora (tercer momento) se sitúan tam-
bién los múltiples (hasta la fecha nueve)
Encuentros Internacionales de Filosofía
AGÍS VILLAVERDE, MARCELINO, Cami- en el Camino de Santiago, que él mismo
ñantes. Un itinerario filosófico, Vigo, viene coordinando —en colaboración
Editorial Galaxia, 2009, 249 pp. con Carlos Baliñas y Jesús Ríos— des-
de el año 1993. Los mismos rótulos su-
Como es sabido, la metáfora del ca- cesivos de estos eventos confirman esta
mino tiene muchas aplicaciones y dimen- pluralidad metafórica: “Horizontes de
siones, desde el ámbito poético-literario la hermenéutica”; “Pensar la vida coti-
al ensayo filosófico, pasando por las ver- diana”; “Pensadores en la frontera”;”La
tientes teológico-religiosa, cultural, polí- filosofía y sus márgenes”; “La tarea del
tica, hasta la misma representación plás- pensar. Homenaje a C. Baliñas”; “Filo-
tica (en su acepción física, imaginaria y sofía del camino y el camino de la filoso-
simbólica). No es nuestro objetivo incidir fía”; “Hermenéutica y responsabilidad.
en esas dimensiones, sino simplemente Homenaje a Paul Ricoeur”; “Concordia
subrayar la polivalencia, polisemia y ri- y violencia”; “Galicia-Japón: Del sol na-
queza de esta metáfora. ciente al sol poniente”. Y si bien el autor
Marcelino Agís (profesor Titular de (que es Hermano Mayor de la Archico-
Filosofía en el Departamento de Filoso- fradía del Apóstol Santiago) confiesa en
fía y Antropología Social. Universidad una reciente entrevista que este libro no
de Santiago) constituye en sí mismo un versa sobre la “Ruta”(es decir, sobre el
claro ejemplo de utilización de la poli- Camino de Santiago) a cualquier lector
valencia significativa de la metáfora del de su obra —como es mi caso— no se le
camino, como lo evidencia un recorri- oculta que la metáfora del camino (que
do puramente nominal por su actividad por antonomasia es el Camino de Santia-
productiva en tres momentos: primero, go) late siempre en el fondo de su pensa-
como autor (en exclusiva) de obras en miento y va aflorando —según los tiem-
formato de libro: M. Eliade, una filoso- pos y circunstancias— como un motivo
fía de lo sagrado, 1991; Del símbolo a recurrente, que se orienta y diversifica en
la metáfora: introducción a la filosofía múltiples direcciones y manifestaciones.
hermenéutica de P. Ricoeur, 1995; His- A una de estas perspectivas (en clave
torias da filosofía, 1997; Crónica viva do filosófica) responde exactamente la obra
pensamento galego, 2001; Paul Ricoeur, Camiñantes. Un itinerario filosófico, que
a força da raçao compartida, 2004; y se ocupa del hombre (concreto) y de su
la obra actual, Camiñantes. Un itinera- mundo, “de la vida como un camino con
rio filosófico, 2009. Su productividad se encrucijadas que llevan a la filosofía ac-
complementa (segundo momento) con tual a buscar en el lenguaje una nueva
otra serie de trabajos en los que se ocupa forma de supervivencia. Una modalidad
de temas diversos como el personalismo, de encuentro en el inestable conflicto de
aspectos filosóficos y antropológicos del interpretación de los múltiples discursos
Camino de Santiago, fenomenología de sobre la realidad. Camiñantes aborda los

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problemas derivados de la globalización, la metáfora del camino y su enraizamien-


de la violencia y de la soledad del hombre to filosófico; el camino de la filosofía; la
contemporáneo”. Ni que decir tiene que importancia de la educación como cami-
el simple título me trae a la memoria otros no para conseguir la madurez del ser hu-
títulos iguales o muy semejantes (me re- mano; el diálogo como ética educativa; la
fiero sobre todo al rótulo), como Homo responsabilidad como itinerario interior;
Viator: Introducción a una metafísica de el tema de la muerte con un interrogante
la esperanza, de G. Marcel; El viaje y el ¿es el final del camino? (batidero filosófi-
camino (prólogo a Pedro Pisa, Caminos camente misterioso e inexplicabe: “como
Reales de Asturias) de Gustavo Bueno; tema filosófico —dice— la muerte fue
El hombre medieval como Homo Viator: siempre uno de los mayores retos para
peregrinos y viajeros, de J. A. García de los filósofos”); y termina con la conside-
Cortázar; o incluso el reciente documen- ración del amor, como última frontera:
tal Haroldo Conti, Homo viator: contra “Sólo a través del amor perderá la muerte
la historia necrofílica, de Miguel Mato su omnipotencia y ya no reprimirá nues-
(sobre el autor argentino Haroldo Conti tras ansias de vivir. Si amamos de verdad,
—filósofo, secuestrado en 1976 y desde no moriremos del todo, ni estaremos so-
entonces desaparecido— a través de sus los aunque estemos solos, porque no hay
relatos y de su voz rescatada de archivos). distancia que no pueda ser recorrida con
Entrando ya en el contenido del pre- los latidos del corazón (…) Cuando lle-
sente ensayo, conviene indicar que cons- gue ese momento, no quedará más que el
ta de una introducción, tres partes y un amor que dejamos sembrado en el mundo.
epílogo. En la Introducción aclara que no Sólo él podrá salvarnos” ( p. 86). Consi-
pretende dar “soluciones definitivas” a deración que alejaría al autor de la severa
problemas universales, sino simplemente recomendación hegeliana en la Fenome-
realizar algunas consideraciones guiadas nología del espíritu respecto a la función
por el deseo de comprender la condición de la filosofía que, en cuanto concepto, ni
humana, en la que él mismo está com- es intuición, ni es sentimiento: “lo bello,
prendido, desde un horizonte comparti- lo sagrado, lo eterno, la religión y el amor
do que es la vida misma en movimiento —afirma Hegel— son el cebo y el anzuelo
(biológica y culturalmente considerada). que se ofrece para morder el anzuelo (…)
Para ello se sirve (y se apoya) de otros Pero la filosofía debe guardarse de preten-
filósofos y culturas más distantes y dis- der ser edificante”.
tintas con las que dialoga, aceptando la En la segunda parte (Encrucilladas do
diferencia “como señal de identidad”, y mundo actual) se ocupa de problemas de
se considera a sí mismo, no como un au- máxima actualidad y envergadura, como
tor que cultiva “las grandes cooperativas la globalización (fronteras, mitos, excluí-
del pensamiento”, sino modestamente dos, globalización solidaria); la filosofía
como un jardinero, con clara conciencia y la violencia; la democracia y el futuro
de jardinero, que “cuida un pequeño jar- de la paz; los valores olvidados de la vida
dín enteramente suyo” del que espera ob- cotidiana; la ética como laboratorio de va-
tener pequeños frutos, pero con el valor lores; y la soledad de un mundo sin sujeto
que tiene lo artesanal. (de un ser humano de carne y hueso, que
En la Primera Parte (A condición itine- nace, sufre y muere; que siente nostalgia
rante) aborda, en una serie de apartados, —saudade— de Dios…): “En su impara-

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ble avance, la tecnociencia, desarrollada dejar de vivir (…) Lamentablemente no


por hombres, alcanzó también al hombre, hay recetas para ser felices. Se trata de un
sin disponer del sosiego necesario para aprendizaje continuo que hay que iniciar
sopesar los efectos de nuestras casi ilimi- tan pronto como sea posible y practicar
tadas potencialidades: la prolongación de durante toda la vida, pues la felicidad,
la vida, la manipulación genética, la clo- como la sabiduría, no tiene edad. En rea-
nación. En menos de cien años se ha susti- lidad, bastaría con ser uno mismo, fór-
tuido al Dios de los Cielos por la Tierra: el mula simple que no está al alcance de to-
hombre. Se ha cambiado la trascendencia dos puesto que se requiere grandeza para
por la inmanencia, lo absoluto por lo re- que todo resulte tan sencillo” (p. 245).
lativo, lo necesario por lo contingente, la Hasta aquí, la síntesis apretada del
omnisciencia por la ciencia, la eternidad contenido de esta obra. A mi modo de
por el reloj. Decididamente, el hombre era ver, se trata de un ensayo destinado al
un dios de papel” (pp. 159-160). gran público (no sólo el especializado
En la Tercera Parte (Camiños da lin- en filosofía); que presenta, en ese itine-
guaxe), desde la hermenéutica y la filo- rario, un panorama de temas y problemas
sofía del lenguaje intenta construir un actuales y preocupantes; que pretende
nuevo concepto (hermenéutico) para una orientar (servir de guía) en un mundo
nueva filosofía: “En este camino, meto- de encrucijadas y conflictos, mediante
dológico y gnoseológico, que viene a ser la propuesta (y recuperación) de una de-
la hermenéutica contemporánea, descu- terminada escala de valores. Y aquí es,
brimos que somos justamente esto: cami- justamente, en donde puede haber dis-
no…” (p. 182). Y a continuación presen- crepancias (aún manteniendo un diálogo
ta varios de estos caminos “que unieron constructivo que respete las diferencias).
el camino de la filosofía al lenguaje que No todo el mundo estaría de acuerdo con
inevitablemente acompaña al pensar”: la la escala de valores que se proponen (p.e.,
razón poética (María Zambrano); la poé- la vinculación ética-religión-educación
tica del ser (Martín Heidegger) y la rebe- “…difícilmente podremos encontrar un
lión de las metáforas (Paul Ricoeur ), con recambio a la religión como nutriente de
alguna mención específica al uso y abuso valores…”, o la mistificación del amor
de la metáfora en J. Derrida. “solo el podrá salvarnos”..). Pero estas
Un Epílogo (Eloxio da felicidade sos- posibles discrepancias en la escala de va-
tible) cierra este ensayo en el que (pese lores no empañan los méritos objetivos
a las difíciles circunstancias en las que de una obra bien estructurada, redactada,
se encuentra el “homo viator” actual) el comunicativa y fluida (a nivel de estilo
autor quiere transmitir un mensaje opti- literario), sincera desde el punto de vista
mista, de esperanza, de aspiración a una de las creencias personales y escrita en el
felicidad posible, sostenible, aunque no idioma gallego (renunciado a otras posi-
universal, ni universalizable: “Todo en bilidades de mayor rentabilidad difusiva
nuestra vida es camino. Camino que co- y, a lo mejor, económica). Por todo ello,
mienza cuando nacemos y que no termi- me place felicitar al autor del ensayo y
na, ni siquiera con la muerte, porque el también a la Editorial Galaxia por la edi-
amor (…) es más fuerte que la muerte ción y cuidadosa presentación del libro.
(…) La vida del hombre es un continuo
peregrinar; dejar de caminar significa José Luis Barreiro Barreiro

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AGUIRRE MORENO, ARTURO, Primeros y úl- Con oficio esta obra nos conduce
timos asombros, México, Afínita, col. a examinar aquello que en los griegos
Callejón del Porvenir, 2010, 264 pp. constituyó el carácter fundamental de la
educación, al evidenciar a ésta no como
La vida no cesa de conducirnos a tra- un hecho concreto y concluido, sino con
vés de un cúmulo de asombros, la con- la dimensión de formación permanente
signa es saber discernir entre el asombro y que dista completamente de una con-
fundamental y el impulso cotidiano: don- cepción utilitaria; es decir, esta obra, sin
de el primero es aquello que nos lleva a la duda, propicia una re-valoración de aquel
búsqueda de la verdad, a la teoría; mien- ideal heleno conocido como paideia y
tras que el segundo carente de reflexión, que de acuerdo con el autor: “representó
nos atrae al espectáculo enajenante. Pri- para el hombre occidental la introducción
meros y últimos asombros resulta de gran inaugural, en su horizonte vital, de una
valía hoy en la educación, ya que tiene conciencia de sí”. Tal situación resulta de
la capacidad de reorientar la dirección de carácter fundamental para entender la pro-
la mirada, pues Arturo Aguirre nos invi- blemática contemporánea de una desarti-
ta a meditar sobre el ya olvidado, según culación entre los conceptos fundamenta-
sus propias palabras, “oficio vital de la les, hombre: educación y cultura.
filosofía” que es el radical asombro, ese La situación actual en torno a lo edu-
que propicia la búsqueda de la verdad, y cativo demanda un enfoque auténtico, di-
que el autor nos hace diferenciar de lo ferente del prescriptivo que no excede de
que señala como “la renuncia propia de la dirección que se le ha asignado y que
la razón” y que alguna vez Platón llamara determinan juicios valorativos ajenos a
“la barbarie del alma”. Así, constante y una finalidad en pos de una legítima con-
ampliado el planteamiento de la forma- cepción humana. Esta rigurosa investiga-
ción humana por los factores y energías ción hace un llamado a la re-orientación
de la comunidad capitalizadas en la cul- del papel que han venido figurando hoy
tura, hay una línea directa que va desde la filosofía y la pedagogía en Iberoamé-
la filosofía presocrática, la socrático- rica, bajo una tradición de humanismo y
platónica, la fenomenología filosófica comunidad como se ha puesto de relieve
y la antropología cultural del siglo XX, en los estudios actuales en ambas orillas
así como aspectos centrales de la filoso- del Atlántico.
fía de la expresión del pensador exiliado Primeros y últimos asombros señala
Eduardo Nicol, que conviven y muestran las imprecisiones actuales forjadas en
un teorización tan permanentemente his- la utilidad y los dispositivos disciplina-
tórica como novedosa por los momentos rios en que ha caído la educación y que
actuales que atravesamos. Así, en asun- sólo evidencian la falta de un concepto
tos de educación resulta medular asirnos que oriente y esclarezca la idea de que
del radical asombro, pues cuántas veces toda influencia es educativa. Por lo tanto,
confundimos éste con la fascinación que se torna trascendental identificar dichas
despiertan en nosotros estrategias pu- incertidumbres pues de lo contrario re-
blicitarias a las que recurren constante- sultaría cuestionable el sentido mismo
mente los medios de comunicación y que del proceso educativo como formación
recrudecen intensamente nuestra propen- humana. Reflexiones de la misma radi-
sión a la desmesura. calidad van surgiendo a lo largo de la

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obra que, aunque nace de cuestiones tan tal manera de mostrarnos de donde po-
fundamentales para la filosofía, se tornan demos asirnos aún, cuando perseguimos
medulares para la educación, pues acaso “retornar a las preocupaciones primeras
hemos olvidado también que la filoso- de la paideia”.
fía investiga la mutabilidad del hombre
cuando de educación y cultura se trata. Verónica Néquiz
Pocos trabajos contemporáneos, en
el ámbito educativo, a nuestro parecer,
nos conducen a una reconsideración que ALTAMIRA, PILAR, Diálogos con Rafael
emana de la teoría, del conocimiento de Altamira, Editum, Universidad de
causa y consecuencias. Primeros y últi- Murcia y Ediuno/Universidad de
mos asombros se hace primordial en la Oviedo, 2010, 213 pp.
labor pedagógica, pues a través de una
investigación rigurosa y clara nos va de- El presente libro está escrito en forma
limitado el poder de “hacerse” —dice de diálogo imaginario entre Pilar Alta-
Aguirre— “tal como es el proceso de mira y su abuelo, el jurista, historiador,
la vida humana”. La obra nos lleva a re- pacifista y pedagogo Rafael Altamira. La
conocer el camino entre estos dos polos autora, gran conocedora de la obra alta-
opuestos que son la paideia y la barba- mirana, nos hace un conmovedor recorri-
rie, donde interviene definitivamente el do por la trayectoria intelectual y humana
proceso educativo y que si asimilamos de este multifacético intelectual español
como tal, determinarán en el hombre la exiliado en México, mostrándonos, a tra-
inclinación hacia alguno de los extremos. vés de unas profundas reflexiones sobre
Asimismo, este libro invita a reconside- conceptos que no han perdido vigencia,
rar sobre la dimensión de la barbarie ante los principales valores que guiaron su
la magnitud de la alteración humana que pensamiento. Se trata, en definitiva, de un
dista mucho de un fenómeno social pues retrato moral de la figura del historiador
en ese sentido es tarea filosófica y, por español. En este sentido, en la Introduc-
tanto, educativa dar razón de dicha pro- ción Pilar Altamira declara la necesidad
blemática. de mantener vivo el legado intelectual
Cada uno de los títulos de la inves- de su abuelo —al que no pudo conocer a
tigación van posibilitando el esclareci- causa del exilio— valioso no únicamente
miento, asuntos de asombro, de voca- por su aportación en el campo de la his-
ción, de metamorfosis cultural, son fenó- toriografía o de la jurisprudencia, sino
menos que aun distinguen la racionalidad por su carga profundamente humanista,
humana, por lo que títulos como: “El ser heredera de los valores del krausismo.
de la expresión. La posibilidad de las for- La primera de las reflexiones está dedi-
mas en la forma de ser humana”, “El afán cada al patriotismo, concepto que ocupó
de ser más y la acción educativa”, “Fun- un lugar prioritario en el pensamiento del
ción del ideal educativo y la maleabili- intelectual español. La segunda analiza
dad del hombre”, “La realización en lo el tratamiento, en la obra de Altamira, de
mejor de sí” y “Últimos asombros. La dos opciones contrapuestas ante la vida
metamorfosis de nuestros días”, resultan como son el optimismo y el pesimismo.
imprescindibles en el estudio. Primeros y Asimismo la tercera aborda la concep-
últimos asombros es, así, una fundamen- ción altamirana de los conceptos de bon-

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dad y felicidad. La siguiente nos muestra El Instituto de Filosofía del Centro de


la gran sensibilidad de Altamira hacia el Ciencias Humanas y Sociales (CCHS) del
paisaje y la naturaleza, en la que se puede Consejo Superior de Investigaciones Cien-
apreciar la honda influencia que ejerció tíficas (CSIC), junto a la Sociedad Estatal
sobre el ilustre alicantino la Institución de Conmemoraciones Culturales y a la Co-
Libre de Enseñanza. La quinta se detie- munidad Autónoma de Madrid, han queri-
ne en una de las facetas más importantes do homenajear en 2009, en el centenario de
de la obra de Altamira, el americanismo, su nacimiento, a una de las figuras más re-
de la que además fue pionero. Del mis- levantes del pensamiento español, como es
mo modo la sexta nos ofrece algunas de José Luis López Aranguren, con una obra
las claves de su pensamiento educativo, colectiva mostrada a continuación.
otra de las facetas en las que destacó el En su presentación, Concha Roldán
intelectual español y en la que también se Panadero nos avisa que Aranguren “se
vislumbra la profunda huella de la ILE. resiste a los moldes, los rebasa”, y que
Rafael Altamira fue nominado en dos la intención de este homenaje es la de
ocasiones para el Premio Nobel de la Paz, “transmitir una imagen, si no más com-
de ahí que la autora dedique la siguiente pleta, sí más compleja” del filósofo. En
reflexión a exponer la líneas principales este proyecto, en el que participan impor-
del pacifismo altamirano. Pilar Altamira tantes autores, dice Ana Romero de Pa-
remata este emotivo diálogo con su abue- blos que aparecen reflejados los muchos
lo haciendo balance de las enseñanzas Aranguren: el filósofo intimista, el cris-
que de él ha recibido a través de la lectura tiano heterodoxo, el maestro, el político,
de su obra. Seguidamente la autora traza el intelectual, el literato... Javier Muguer-
una biografía de su abuelo utilizando el za, de quien Aranguren fue maestro, se
método del doctor Bernard Lievegoed, es pregunta en su trabajo Los magisterios
decir, recorriendo las etapas en que se fue de Aranguren si éste “fue de veras un
desarrollando su vida desde el punto de maestro, un maestro filosófico”, y recuer-
vista de su evolución moral y espiritual. da cómo él no aspiraba a transmitir cer-
Al final de la obra se incluye una lista de tezas indubitables ni a enseñar (dogmá-
los nombramientos, cargos y condecora- ticamente) filosofía, sino que pretendía
ciones otorgadas a Rafael Altamira, así someter a crítica y cuestionamiento las
como una útil bibliografía del historiador doctrinas enseñadas, es decir, enseñaba
alicantino en el exilio y un álbum de fo- (críticamente) a filosofar.
tografías. Sin duda, estamos ante un her- Para Muguerza, Aranguren no fue sólo
moso libro que nos acerca a la parte más su maestro, sino el maestro de la ética en
humana de este intelectual español. España. Si en “el primer Aranguren” de
la Ética (1958) prima la “ética individual
Marta Nogueroles Jové y personal”, “el segundo Aranguren” de
Ética y política (1963) advierte la nece-
sidad de una ética pública en la que el
ARANGUREN, JOSÉ LUIS, Filosofía en la individuo se abre a los otros; “el tercer
vida y vida en la filosofía, Madrid, Aranguren” de las intervenciones en los
Sociedad Estatal de Conmemoracio- periódicos sería el intelectual o moralista
nes Culturales/ Instituto de Filosofía comprometido con la conformación de la
CCHS-CSIC, 2009, 399 pp. opinión pública.

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Pedro Cerezo Galán, autor del texto tructura de esa peculiar realidad que es
José Luis Aranguren: su primera singla- el ser humano. La necesidad de justificar
dura en la universidad, considera el en- la elección es, tanto para Zubiri como
cuentro con Aranguren “una experiencia para Aranguren, un momento central en
personal única, gratuita como un don, el carácter moral del hombre, que para
que transformó [su] vida y la marcó de este último queda justificado en tanto
modo indeleble”; también ha sido “li- que prefiere la realidad buena; su felici-
bertador” de su conciencia, en el sentido dad llega de la conjunción de eupraxía y
de que le ayudó a deshacerse de viejas eudaimonía, como un don que requiere
creencias, y a aspirar a nuevas actitudes e la presencia de un donante que pueda y
ideales. Cerezo, que bien le ha conocido, quiera regalarla, así que no resulta ex-
le define como “hombre de buen talante, traño que la ética de Aranguren quede
equilibrado, bien humorado, nada adusto abierta a la religión. Manuel Fraijó, en
y seco”; como un maestro que sabía oír su ensayo Del catolicismo intimista al
y acoger, compartir el silencio y la pa- cristianismo heterodoxo, pretende poner
labra, que cautivaba con un estilo único, de relieve la coherencia y la actualidad
caracterizado por una inmensa libertad del itinerario religioso de Aranguren. En
frente a todo y a todos, y por la fidelidad la que se puede considerar su obra más
al tiempo y a la realidad que le había to- lograda, Catolicismo y protestantismo
cado vivir. como formas de existencia, Aranguren
El ensayo de Felipe López-Aranguren, pasa de un catolicismo “orsiano-guardi-
Aranguren, la poesía y los poetas, trae a niano, clásico o clasicista, cultural-cul-
la memoria el interés del filósofo por la tual, y benedictinista de María Laach” a
poesía, especialmente en su relación con “un cristianismo existencial”. Fraijó des-
la existencia humana: lo que le importa cribe la obra como un gran relato “con
es la poesía como experiencia de vida. Es voluntad de concordia”, que reflexiona
posible que las Obras completas de San con finura intelectual sobre la tradición
Juan de la Cruz estén en el origen de este católica y protestante; su punto de vis-
interés, que también se debe a la amistad ta es el de un pensador laico que llega
con varios poetas. Aranguren publica en a crear una obra maestra de filosofía de
distintas revistas ensayos sobre el tema la religión desde la argumentación y la
poético como “Habla poética y creación libertad. Por ella Fraijó le eleva a la ca-
cósmica”, en el que, siguiendo a Heideg- tegoría de heterodoxo. Pero si Aranguren
ger, llega a decir que “la poesía es la fun- fue crítico, nunca fue cismático, como
dación del ser por la palabra y en la pa- él mismo se preocupó de subrayar en el
labra”; escribe como crítico literario que, trabajo Sobre imagen, identidad y hete-
sin ser literato, es capaz de sentir lo poé- rodoxia de 1982, pues los abandonos de
tico. Adela Cortina destaca, en Aranguren la iglesia conducen a la esterilidad y a la
como maestro, cómo a él se le acercaban marginalidad, mientras que él confía en
por la calle gentes de toda la escala social que la heterodoxia de hoy será la ortodo-
mostrándole su admiración, siendo el en- xia de mañana.
trañable maestro capaz de llegar a todos Isabel López-Aranguren explica, en
con su palabra sencilla y certera. el texto El archivo Aranguren, el gran
Cortina rotula la ética arangureniana trabajo que ha supuesto ordenar el archi-
como “estructuralista” por diseñar la es- vo epistolar de su padre, en el que, per-

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diendo algo de encanto y lógica, el orden siendo recibido en el salón de actos con
alfabético de catalogación se ha impues- una ovación de tres minutos por los seis-
to sobre el cronológico de las cartas, al cientos asistentes puestos en pie. Muy
que la autora vuelve en su ensayo. En el lejos de la emotividad que acompañó la
archivo se conserva la carta de 7 de sep- primera lección, los tres siguientes años
tiembre de 1944 que Aranguren escribe a en los que Aranguren volvió a impartir
Eugenio d’Ors, en la que le agradece unas clase en la Facultad de Filosofía de la que
glosas que le ha dedicado, y proclama el había sido expulsado doce años antes, se
firme propósito de consagrar su vida a la desarrollaron con tranquilidad: cumplió
filosofía. El archivo, entre otras muchas, escrupulosamente con sus obligaciones
conserva las más de cuatrocientas cartas como profesor, impartiendo puntualmen-
de solidaridad de amigos, conocidos y te los cursos de licenciatura y de doctora-
personas anónimas, que le llegan de toda do, organizando seminarios y recibiendo
España y del extranjero, cuando la expul- a todo alumno o profesor que lo solici-
sión de los catedráticos de la universidad tara. Sin embargo, la principal actividad
se hace firme, aunque no sólo guarda intelectual y ética de Aranguren se desa-
cartas y documentos, sino también reco- rrolló en este tiempo fuera de la univer-
nocimientos que se otorgaron al filósofo. sidad, con la intervención en múltiples
Soledad Puértolas, en su Aranguren en actos y cursos, con sus libros y escritos
Isla Vista recuerda que, al irse a estudiar en la prensa.
en 1972 a Santa Bárbara (California), le En el trabajo conjunto con Joseph
intimidaba un poco la presencia de Aran- María Castellet, José Luis Aranguren,
guren en el Departamento de Lengua y diálogo a dos voces de Eugenio d’Ors
Literatura Española y Portuguesa; le fue a una Cataluña posible, José Francis-
conociendo poco a poco, recibiendo lo co Yvars explica que a través de d’Ors,
inesperado de una persona famosa: su que tanto influyó en Cataluña en los
amistad. Puértolas cree que los años en años 1906 a 1918, Aranguren descubrió
California fueron un paréntesis lumino- el Noucentisme, un peculiar clasicismo
so y apacible en la vida de Aranguren, contemporáneo, en el que llegó a ver
en los que demostró capacidad para estar cierta civilidad, contrastante con el mun-
con los jóvenes y disponibilidad con sus do rural y caciquil del ochocentismo.
estudiantes, incluso terminada la clase. Castellet recuerda un coloquio en 1959,
De regreso a España, algo quizá se al que él mismo asistió junto a Arangu-
quedó en el filósofo de aquellos años en ren y a otros españoles, para dinamizar el
Isla Vista, el barrio de los estudiantes: el diálogo entre las culturas hispánicas, y en
haber mirado las cosas de otro modo, el particular entre la catalana y la castella-
haber descubierto nuevas cosas. En su na; este diálogo fue retomado en 1981 en
caso, quizá, la de querer ser, con la hu- Sitges, en un encuentro al que Aranguren
mildad tan característica de él, uno más. participó abogando por una interacción
Eusebio Fernández, en el ensayo La vuel- cada vez más estrecha entre catalanes y
ta a la cátedra: la reposición, habla de castellanos.
los años en los que Aranguren se reincor- Elías Díaz, en el texto, Entre los vie-
poró a su cátedra de Ética y Sociología jos maestros, coincide con Muguerza en
en la Universidad Complutense de Ma- definir a Aranguren como disidente, en
drid. La primera clase fue multitudinaria, el sentido de que nunca fue un intelec-

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tual “orgánico” que se limita a ocupar un de vuelta a España, la necesidad de pre-


puesto en una determinada institución; servar la imaginación utópica frente a
su actitud fue más bien la de un intelec- los constreñimientos de la política, y se
tual “comprometido”, tanto con su traba- fue apartando de las grandes decisiones
jo como profesor como con su oficio de de gobierno; vivió con ilusión la apari-
filósofo. Para Elías, Aranguren y Tierno ción de los movimientos por la paz y la
Galván fueron dos de los grandes maes- no violencia, y se resistió al sí a la per-
tros de la universidad española en la épo- manencia de España en la OTAN, mante-
ca franquista, y también después, con la niendo hasta el final su disidencia, quizá
llegada de la democracia, han dejado una por su fidelidad a la otra América, que le
huella profunda en España. Para Elías, había mostrado donde está el auténtico
en las distintas etapas de su vida, Aran- poder. José M. González García, en La
guren no fue siempre lo mismo, pero sí constante literaria en la obra de Aran-
el mismo, y desde su personal ética de guren, examina la relación de Aranguren
la infidelidad a sí mismo, mantuvo la con la literatura, pues, sin ser poeta ni li-
lealtad a la libertad y a la defensa de los terato, fue crítico literario que comentaba
derechos humanos. Ignacio Sotelo, en El poesías, novelas, y obras teatrales.
intelectual Aranguren, muestra que para No sólo la literatura fue un tema recu-
Aranguren la democracia requiere siem- rrente en toda su obra, sino que en la Éti-
pre luchar contra el conformismo, y al in- ca Aranguren consideró importante que
telectual, al que define como hereje mo- el profesor de esta materia recurra a la
derno de la sociedad, le toca la necesaria mejor literatura, especialmente a la con-
y desairada función de discrepar. Antes temporánea, para captar la atención del
que cualquier otra definición, Aranguren alumno, y para ponerle en contacto con
es el heterodoxo que, adicto a la infideli- las formas vigentes y reales de la vida
dad, ha sido fiel a la vida; no ha querido moral. También perfiló otra posibilidad
fijarse, sino aprender continuamente de para la literatura, que no es ya sólo vía de
ella y de los otros. Aranguren se ha man- la enseñanza de la ética, sino narración
tenido crítico con el poder hasta el último de los textos vivos que somos, que todos
día de su vida, siendo coherente con su podemos contar e interpretar. Juan Ma-
creencia de que la democracia no es un nuel Navarro Cordón, en el texto Aran-
cómodo estatus en el que instalarse, sino guren en nuestra Facultad de Filosofía,
una conquista ético-política de cada día, recuerda haber sido alumno de Arangu-
que ha de mantenerse con una autocrítica ren en los cursos de Ética y Sociología; el
siempre vigilante. argumento del curso al que asistió fue el
En el ensayo Entre España y América, de la ética anglosajona, pero Aranguren
Antonio García Santesmases recuerda también enseñaba la función de la ética
que el filósofo consideró determinante el para la vida, prestando atención a la rea-
influjo norteamericano en su manera de lidad, es decir, a la experiencia, a la vida,
entender la política, la cultura y la reli- a la historia, a la religión, a la literatura.
gión en la sociedad actual, pues en esta Terminada la clase, tenía la costumbre de
sociedad mueven la historia las minorías quedarse con los alumnos en los pasillos
contestatarias, que pretenden un cambio de la Facultad para dialogar sobre la rea-
en las actitudes, en los modos, en los lidad cultural, social o política, en una
hábitos culturales. Aranguren mantuvo, época en la que la libertad había de con-

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quistarse cada día. En sus textos sobre la más importantes que, durante el pasado
universidad, Aranguren se detuvo sobre siglo, sucumbieron ante el surgimiento
lo que la universidad puede ser y reclamó de los movimientos fascistas y totalita-
la universidad positiva, es decir, abierta a rios: la República de Weimar y la Segun-
las ciencias, tanto de la naturaleza como da República española. El acierto de los
humanas, frente a una universidad sacri- coordinadores Sonia Arribas y Fernando
ficada a la tecnología. Bayón, consiste precisamente en presen-
En Aranguren, hoy, Reyes Mate su- tarnos, a través de los trabajos que inte-
braya que en la filosofía de Aranguren gran este volumen, dos caras de una mis-
hay, además de rigor académico, una ma moneda, al centrarse en la debacle de
clara voluntad de pensar su tiempo, que aquellos proyectos republicanos trunca-
se va intensificando con el pasar de los dos y en el exilio de quienes tuvieron que
años, pues Aranguren sintió que, en tanto abandonar sus países víctimas de la per-
que moralista e intelectual, había de dar secución y la violencia. Miles de hom-
voz a las inquietudes de la sociedad y bres y mujeres que sólo pudieron llevar
formular en palabras sus problemas. Para consigo aquellos valores en los que cre-
Reyes Mate, hoy se echa de menos al in- yeron y a los que, como apuntaba Adolfo
telectual tal y como Aranguren lo enten- Sánchez Vázquez, se mantuvieron siem-
día, que no sólo tenga autoridad para ser pre fieles allá a donde partieron.
crítico con la realidad, sino que, en una Aunque el monográfico se divide en
perspectiva general de emancipación, dé dos secciones, que tratan cada una de las
voz a los sin voz. En este sentido, Aran- Repúblicas y su crisis, es innegable la
guren logró tener una autoridad que le capacidad de relación que se desprende
permitió expresarse libremente desde de cada una de ellas. El sentido de la de-
cualquier tribuna. Hoy queda como mo- rrota institucional y política, bajo el peso
delo de pensador que encontró, en medio de la exclusión, se presentan en cada uno
de muchos ruidos, el justo tono de voz de los rostros y obras que recorre el mo-
para llegar a los hombres de su tiempo. nográfico a uno y otro lado, logrando el
El volumen se cierra con una cronolo- principal acierto de este número de Ar-
gía esencial y una bibliografía exhaustiva bor: establecer el diálogo entre dos de los
del filósofo, además de mencionar las fenómenos decisivos de la historia eu-
obras y documentos de la exposición de ropea del siglo XX. A través de algunos
la que esta obra colectiva es catálogo. de los intelectuales alemanes (Auerbach,
Eisler, Schönberg, Mann, Adorno ó Ben-
Maria Cristina Pascerini jamin) y españoles (Sánchez Vázquez,
Arasquistain, Machado o Ímaz) que vi-
vieron aquellas crisis republicanas, se
ARRIBAS SONIA y BAYÓN FERNANDO (CO- conforma un pensamiento comprometido
ORDS.) Crisis republicanas, políticas con su tiempo, gracias a un interesante
del exilio. Arbor. Ciencia pensamiento caleidoscopio interdisciplinar que desde
y cultura (CSIC), número 739, Madrid, la sociología, la música, la historia, la ar-
Septiembre-Octubre 2009, 250 pp. quitectura, la literatura y la filosofía, nos
muestra esa diversidad imprescindible de
El presente número de Arbor se aden- perspectivas desde las que se percibe la
tra en dos de los proyectos republicanos complejidad del exilio. De esta manera,

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los textos reunidos no pierden de vista exiles to the establishment of Sociology


las trasformaciones políticas que vivie- and Art History in Britain 1933-1960 de
ron aquellos republicanos, ni olvidan la Peter Burke, nos muestran cómo a todo
impotencia de su marcha, las dificultades exilio subyace una filosofía de la identi-
de su adaptación, así como su testimonio dad, que afecta tanto a su inclusión como
y reflexión sobre la sociedad que sobrevi- a la transformación de las sociedades de
vió a aquel periodo oscuro. acogida, en un encuentro que supone una
Los testimonios sobre una Repúbli- verdadera hibridación intelectual.
ca de Weimar incapaz de sostenerse, así Además, los exiliados llevan consi-
como los problemas sociales a los que go, como señalan los coordinadores en
se enfrentaron los exiliados alemanes en la introducción, la marca de la falta de
sus sociedades de acogida, muestran las libertad política que sufrieron. Signo
líneas generales de revisión de los textos que se amplia dramáticamente, en el
que se presentan, que revelan así, como caso español, con la permanencia de la
sucede con las obras del exilio, cómo dictadura después de derrotado el fascis-
la experiencia personal se sublima en la mo en el resto de Europa. La reflexión
teoría. Jordi Maiso en Ser devorado no sobre el exilio republicano de 1939 se
duele. Theodor W. Adorno y la experien- abre así con el interesante trabajo del
cia americana nos desentraña, precisa- investigador Francisco Caudet, De que
mente, las vivencias del pensador como hablamos cuando hablamos de literatu-
un proceso decisivo en la elaboración de ra del exilio republicano de 1939, que
su teoría crítica. Trabajos como Mime- nos muestra cómo nuestra historia no
sis, en la encrucijada del exilio de Erich puede continuar escribiéndose en base
Auerbach de Karlheinz Barck, Iconos de a la exclusión territorial que supone el
la ley, literaturas del desastre. La figu- exilio. Precisamente, a través de los ar-
ra de Moisés en la obra de Schönberg y tículos que conforman el apartado sobre
Thomas Mann de Fernando Bayón, An- la República española regresa a noso-
tes, desde y para el exilio. Herencia de tros esa historia plasmada en un pensa-
esta época (1935-1962): Ernst Bloch miento comprometido siempre con su
de Miguel Salmerón, Las canciones de tiempo. Así, Francisco J. Martínez, en
Hanns Eisler: lucha, exilio y autonomía Exilio y compromiso: el caso de Adolfo
del arte de Sonia Arribas y Elipses y pa- Sánchez Vázquez, nos muestra como el
rábolas de la experiencia: La obra de filósofo español, sea en la teoría o en el
Franz Kafka según Walter Benjamin de verso, busca encontrar el compromiso
Daniel García, nos muestran la interpre- y significado político, moral y cultural
tación del pasado y la tradición de Occi- del exilio español con los ideales que
dente que realizan los intelectuales ale- partieron con él al destierro. Eugenio
manes, teniendo como base las políticas Imaz y la guerra contra la guerra de
que sufrieron. Esta labor se muestra tam- Antolín Sánchez Cuervo nos muestra a
bién a través de la tradición judía, para un Ímaz señalando las contradicciones
configurar así los modelos de conciencia de las democracias europeas, que die-
de la modernidad alemana en la Repú- ron la espalda a los defensores de sus
blica de Weimar. Otros textos como Exi- propios valores en la Guerra Civil espa-
lios en la Bauhaus de Stella Wittenberg ñola, para recordarnos cómo la guerra y
y Traslatio studii: The contribution of el exilio son experiencias humanas ra-

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dicales que todo pensamiento debe asu- ARRIOLA JUAN FEDERICO, La filosofía po-
mir. Experiencia radical que se refleja lítica en el pensamiento de Octavio
en el trabajo Guerra, pueblo y cultura: Paz, México, UNAM, 2008, 246 pp.
Antonio Machado en el congreso de Va-
lencia (1937) de Matías Escalera; en la Octavio Paz, Premio Nóbel de Lite-
historia que Julia M. Labrador nos cuen- ratura en 1990, no fue sólo intelectual o
ta en Muerte no accidental de un anar- literato, aunque son los oficios en los que
quista español: el periodista y escritor más destacó, sino que también ejerció
Benigno Bejarano muere en un Campo como filósofo, desarrollando una bien
de exterminio, y en Regeneracionismo, fundamentada filosofía política a partir
socialismo y escepticismo en Luis Aras- de tres elementos que aparecen perfec-
quistán de Antonio Rivera. Historia que tamente trabados en su pensamiento:
por igual nos descubre, con la propuesta libertad, autoridad y poder. Ello queda
de María Eugenia Martínez y Juan Luis perfectamente plasmado a lo largo de
Hernández, El impulso educativo, cul- las páginas de este nuevo libro de Juan
tural, científico, deportivo y socioeco- Federico Arriola, Doctor en Derecho y
nómico que significó el exilio español Maestro en Filosofía por la Universidad
republicano en Colombia. Una signifi- Panamericana, en el que profundiza en
cativa aportación al progreso cómo los los aspectos más sobresalientes del pen-
exiliados trabajaron comprometidos con samiento filosófico-político de su admi-
las sociedades que les recibieron, en rado Octavio Paz, al igual que años atrás
este caso, a través de las trayectorias de hiciera con otra gran figura filosófica del
Mercedes Rodrigo y Manuel Usano en panorama español: José Ortega y Gasset.
el país sudamericano. Un rasgo que, en mi opinión, carac-
Cierra este número de Arbor el apar- teriza tanto a Paz como al autor de esta
tado La Guerra de España con los tra- obra es su gusto por la crítica verdadera,
bajos El “aura” benjaminiana y los sím- leal, rigurosa y apasionada. El iusfilósofo
bolos del Guernica de Matei Chihaia, de origen mexicano es plenamente cons-
interesante ensayo sobre el estatuto de ciente de que cuando uno se aventura a
icono de la obra de Picasso, y Spender, la realizar la labor crítica es indispensable
Guerra de España y los límites de la au- conocer de antemano el objeto del análi-
tobiografía de Gabriel Insausti, reflexión sis crítico y no hay duda alguna de que él
sobre los límites de la autobiografía del domina la obra de Paz puesto que, como
poeta que participara en la Guerra civil se resalta en el Prólogo al libro realizado
española. por el Profesor Feher, logra diseccionar
Es así que este interesante monográfi- con fino bisturí el pensamiento político
co nos recuerda cómo hay que dialogizar del reconocido pensador.
los valores de aquellas Repúblicas que Coincidiría con Arriola cuando expli-
fracasaron ante el acoso del fascismo, ca que Paz no fue sólo un “observador
como una manera en que la propia socie- comprometido”, sino que también fue un
dad recupera, no sólo los nombres perdi- actor y sobre todo un creador, un artis-
dos de aquellos que partieron al exilio, ta de la palabra y un esteta. La literatura
sino su propia dignidad. como una de las siete bellas artes tiene
en Paz a uno de sus máximos exponen-
Andrea Luquin Calvo tes mundiales en lengua castellana, como

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bien prueba su insigne galardón de Pre- (p. 148). Es cierto que Paz no tuvo el ofi-
mio Nóbel de Literatura en 1990. Según cio de puro historiador, pero de lo que no
el propio autor precisa en la Introducción, parece haber duda es de que ha sido uno
el propósito de este libro es “redescubrir de los intelectuales que mejor ha com-
el pensamiento filosófico-político de Oc- prendido y divulgado algunos episodios
tavio Paz a partir de su vocación estética de la historia de México. Como apunta
y literaria” (p. XXI). Por tanto, aunque Arriola: “La diplomacia le proporcionó
el capítulo segundo del libro nos narre dos telescopios, uno para observar el
con detenimiento aspectos esenciales de mundo desde México y otro para obser-
la vida de Paz, no estamos ante una mera var a México desde el mundo” (p. 54).
biografía intelectual que examina unila- Ello hasta el punto de que sus vivencias
teralmente la trayectoria del pensamiento fuera de México le permitieron conocer
del literato e intelectual, sino que Arriola aún todavía mejor su patria. Recorde-
pretende ir mucho más lejos. mos que su estancia en Estados Unidos
Interesa advertir que de la misma ma- le sirvió para documentarse lo suficiente
nera que la filosofía política de Paz no es como para escribir y dar forma a su gran
sistemática tampoco lo es la manera que obra, El laberinto de la soledad, publica-
tiene Arriola de exponer el pensamiento da por vez primera en 1950 y desde en-
filosófico-político de Paz. Y creo que ello tonces repetidamente aplaudida.
obedece a dos razones: la primera, más Me parece un acierto que Arriola par-
involuntaria e inconsciente, deriva de la ta en su libro de una concepción filosófi-
propia personalidad de Arriola, inquieta, co-política asentada sobre tres vértices:
compleja, rica, dinámica y no sujeta a cá- la libertad como vértice más importan-
nones preestablecidos que condicionan, te, y junto a ella, la autoridad y el poder.
a mi modo de ver, en buena medida el Con ello, parecen disiparse las dudas de
modo de acercarse al tema; la segunda, si Paz fue o no un convencido de la polí-
más meditada y quizás hasta deliberada- tica. Parece incuestionable que si la polí-
mente elegida, la de optar por ir introdu- tica fue importante para él es porque sin
ciendo al lector al hilo de la lectura de ella la organización social, la conviven-
la obra en cantidad de ideas y elementos cia, la cultura y la sociedad en general,
que le permitan configurar de un modo no podían subsistir. Su visión de la mis-
personal y casi único la filosofía política ma no se redujo a la visión maquiavélica,
de Paz. oportunista y de cálculo de estrategias en
Aunque la palabra intelectual no le la que el fin justifica a los medios, sino
agradara a Octavio Paz y prefiriera otras que claramente pretendía trascenderla y
como escritor, científico, artista, filóso- superarla por considerar a aquélla reduc-
fo, sin embargo, era consciente de que cionista, insuficiente, falsa y equivocada.
la reforma de la nación mexicana era Paz examina el vértice de la política
impensable sin los intelectuales. De ahí desde el ángulo de la lucha por el po-
que considerara enormemente valiosa la der pero, asimismo, desde la lucha por
labor realizada por ellos. Como él mismo las ideas, mejor aún, de los ideales. No
escribió en una ocasión: “…Los hechos exagera en modo alguno Arriola cuando
sociales son complejos. La función del afirma que Paz fue un hombre político, al
intelectual consiste en esclarecerlos y estar inmerso en su Polis, como buen he-
descifrarlos hasta donde sea posible…” redero de la cultura griega. Vale la pena

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recordar que mientras la Constitución do triángulo que conforma el pensamien-


mexicana precisaba en su artículo tercero to político de Paz, son debidamente exa-
que la democracia es un sistema de vida, minados en esta obra. El poder para Paz
Paz se encargaría de apostillar que “la tiene sus reglas: “destruye al que lo usa
democracia es una convivencia no sólo sin medida, pero también al que, debien-
de personas, sino de ideas, religiones y do ejercerlo, lo rehúye”, (p. 153). Conse-
filosofías… Un método de convivencia cuente y en coherencia con este principio
civilizada…”. Sin Estado de Derecho y jamás simpatizaría con los totalitarismos
sin educación era inviable para él la de- y los autoritarismos, manteniéndose muy
mocracia. Una democracia hueca, apun- crítico con figuras como Hitler, Stalin,
taría, no sirve para el desarrollo integral Franco o Mussolini. Asimismo se rebe-
del país. laría con firmeza frente a las inconsisten-
Arriola destaca en el libro cómo el cias e incongruencias de las democracias
poeta desde sus primeros escritos de- occidentales. De hecho, fue muy crítico
mostró la importancia del valor libertad, con los excesos de las potencias militares
el cual se presenta necesariamente vincu- formalmente democráticas. Muy oportu-
lado al de verdad. Paz precisaba literal- no me parece el recordatorio de aquellas
mente: “La mentira nace de la pobreza palabras escritas por Paz el 21 de enero
física y espiritual, como una compensa- de 1994, con motivo de los sucesos de
ción; la imaginación nos engaña con tor- Chiapas: “La democracia, no me cansa-
pes fantasías puesto que la realidad nada ré de repetirlo, es ante todo una cultura:
nos puede dar… Una verdad a medias es algo que se aprende y se practica hasta
más nociva que una mentira completa”. convertirse en hábito y segunda natura-
Realmente importante me parece que es leza”.
resaltar la tesis de Arriola de que la liber- No fue revolucionario ni fue un hom-
tad no la concebía Paz como un asunto bre que creyese en la violencia como mé-
exclusivo del ámbito privado o un mero todo de transformación social y política.
acto estético, sino que constituía una Se preocupó por el fenómeno de la buro-
cuestión central del quehacer y de la vida cratización en los Estados y la deforma-
pública. Precisamente, por ello en su ción que ello provocaba. El autoritarismo
obra Hombre en su siglo y otros ensayos presidencial que padeció México durante
(1984) defendería que libertad y demo- la mayor parte del siglo pasado fue uno
cracia no son términos equivalentes, sino de los aspectos que más estudió Paz. No
complementarios: “sin libertad la demo- dejan en modo alguno indiferentes las re-
cracia es despotismo, sin democracia la flexiones del poeta sobre el poder porque,
libertad es una quimera”. El concepto como recuerda el iusfilósofo mexicano,
de libertad en Octavio Paz aparece des- Paz se atrevió entre muchos intelectua-
cubierto en estas páginas como realidad les de su tiempo a defender la necesidad
humana fundamental, desde la poesía y de una democracia para hacer de Méxi-
la libertad intelectual. Su poesía se en- co una sociedad abierta y participativa.
tiende precisamente desde la libertad y es De hecho, una de las ideas que Arriola
que el poeta para Paz no puede ser poeta defiende con más fuerza y reiteración en
sin amor, o mejor dicho, sin amar. esta obra es que la visión de Paz frente al
La autoridad y el poder, como vértices poder no fue la de un político, sino la de
también indispensables del bien medita- un esteta y artista de la palabra inmerso

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en la política. Como él mismo precisa: estaba convencido de que aquellos jóve-


“Es muy diferente ver el fenómeno del nes representaban un empeño e intento
Estado y el poder como su principal pro- de democratización socio-política.
tagonista desde el mirador del arte que Paz, como otros autores, considera
desde la pasión política” (p. 47). que pueden coexistir la libertad por una
Digno de reflexión es también el he- parte y la autoridad y el poder por otra.
cho de que Paz sostuviera una imbrica- No es menos cierto que el abuso de la
ción profunda entre la literatura y la po- libertad es libertinaje y el abuso de la au-
lítica. El poeta dejó escrito: “Nadie de- toridad y el poder es autocracia. En este
bería atreverse a escribir sobre temas de sentido, el poeta guardaría el equilibrio
filosofía y teoría política sin antes haber aristotélico, exigiendo que se equilibrara
leído y meditado a los trágicos griegos el ejercicio del poder a partir del ejer-
y a Shakespeare, a Dante y a Cervantes, cicio de las libertades humanas. Aun-
a Balzac y a Dostoievsky” (Itinerario, que Paz conocía el peligro que corre el
1993, p. 128). La literatura no podía se- hombre en el poder (la corrupción), su
pararse de la política porque aquélla la visión política no fue en modo alguno
consideraba inmersa en ésta. Esto no sig- anarquista. Sabía que frente al poder lo
nificaba que el escritor no se mantuviera mejor es una regulación jurídica adecua-
independiente con respecto al poder. De da para controlarlo. Además consideraba
hecho, en numerosas ocasiones exigió la indispensable que se generara un clima
crítica al poder establecido. Para Paz el de condiciones políticas, económicas y
político que no tiene visión de Estado y sociales para que quien ejerciera el poder
padece una ceguera singular propia del no abusase de él y por tanto de los gober-
poder necesita la aportación que dan los nados violando derechos humanos.
literatos: poetas, novelistas, ensayistas, Fue un ferviente creyente de la demo-
dramaturgos, cuentistas, narradores, et- cracia aunque no terminaba de simpatizar
cétera. Por ello reivindicaba que se tuvie- con ningún partido político. Tanto es así
ran en cuenta para la acción política a li- que en toda su trayectoria como escritor
teratos y pensadores. No deja de resultar mantuvo siempre una lúcida y constan-
un tanto paradójico que, por una parte, te crítica del poder, de sus usos y sobre
animara a que el intelectual estuviera ale- todo de sus abusos. Formaba parte de una
jado del poder pero, por otra, considerara clase humana peculiar, la de los poetas,
que el intelectual tenía derecho a partici- que guardan celosamente su independen-
par activamente en procesos electorales cia pero a la vez colaboran con pasión
para encabezar un cambio socio-político. y también con eficacia en labores de re-
Ahora bien, en mi opinión, parece presentación y por supuesto de cultura.
comprensible que el hecho de que ini- Quizás, como recuerda Arriola, alguna
ciara los estudios de Derecho le acercara vez le pudo reprender a Platón por qué
desde muy joven al tema de la justicia so- no podían estar los poetas y los pintores
cial. Sin embargo, a pesar del abandono en la República teniendo en cuenta que
de la carrera universitaria, nunca dejaría los políticos no han sido merecedores en
de sentirse universitario, como prueba su muchas ocasiones de estar en la cumbre
acercamiento vital y moral al movimien- del poder. Se sumó a las visiones filosó-
to estudiantil de la década de los sesenta ficas de Aristóteles y de Ortega y Gasset
en México, fundamentalmente, porque y las amplió: “El hombre es un animal

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político y es un animal metafísico. Por numerosas entidades e instituciones aca-


ser lo uno y lo otro es también un animal démicas y profesionales, intervinieron
poético: una metáfora andante” (p. 110). prestigiosos estudiosos y especialistas
En esta obra se nos revela Octavio procedentes de distintas partes del país,
Paz antes que nada como hombre, pero todos ellos buenos conocedores de la
también como poeta, escritor, diplomáti- trayectoria vital y académica de Gonza-
co, observador político e intelectual com- lo Díaz, que han trabajado y reflexiona-
prometido con la realidad de su tiempo, do sobre su obra. En sus intervenciones
pero nunca como intelectual orgánico al acertaron a reflejar, de forma rigurosa y
servicio del poder. El insistía en que si no cordial a un tiempo, las peripecias del
hay libertad intelectual, no puede haber devenir investigador del homenajeado,
libertad política. El reto era, a su juicio, destacando la valía y consistencia de sus
aprender a pensar con verdadera libertad aportaciones, que son ya referencia im-
a sabiendas de que no hacerlo no era una prescindible para los estudiosos e inves-
falla intelectual sino moral. tigadores del pensamiento hispano.
Me gustaría terminar con un bello pa- El volumen que comentamos, en
saje extraído de su obra Pasión crítica y cuya edición se ha implicado personal-
recogido en el libro de Arriola: “Gober- mente Alfonso González Calero, director
nar no es la misión específica del intelec- de ediciones Almud, recoge —con las
tual. El filósofo en el poder termina casi excepciones que se indican en la intro-
siempre en el patíbulo o como tirano co- ducción— las intervenciones de aquel
ronado… El intelectual ante todo y sobre acto de homenaje, hilvanadas en torno a
todo, debe cumplir con su tarea: escribir, diversos aspectos de la vida y peripecias
investigar, pensar, pintar, construir, ense- de Gonzalo Díaz, puente de unión e hilo
ñar. Ahora bien, la crítica es inseparable conductor de todas ellas. Pequeño por
del quehacer intelectual… Entonces el el tamaño, pero sustancioso por su con-
intelectual descubre que su verdadera tenido, el libro de que hablamos merece
misión política es la crítica del poder y nuestra atención por varias razones. En
de los poderosos” (p. 191). primer lugar, por motivos estrictamente
académicos, pues su lectura arroja da-
Cristina Hermida del Llano tos significativos —muchos de ellos, de
primera mano— sobre aspectos funda-
mentales de la vida y la obra del Gon-
ARROYO SERRANO, SANTIAGO (COORD.), zalo Díaz; permite, por tanto, apreciar y
La Filosofía española inventariada. valorar mejor la amplitud y profundidad
Homenaje a Gonzalo Díaz Díaz, To- de su trabajo, así como los avatares y cir-
ledo, Ediciones Almud, 2008, 85 pp. cunstancias que han rodeado su dilatada
trayectoria como investigador, y muy es-
El 30 de octubre de 2006, en la sede pecialmente el valor y trascendencia de
de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, su obra magna, Hombres y documentos
en el Alcázar de Toledo, tuvo lugar un de la filosofía española. De otra parte,
homenaje a Gonzalo Díaz Díaz, en reco- la obra tiene el aliciente añadido de que
nocimiento a la labor realizada por este las aportaciones que incluye, centradas
insigne investigador, nacido en Albacete, como es lógico en la figura y la obra de
en 1931. En el acto, al que se sumaron Gonzalo Díaz, se proyectan de forma

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inevitable en torno a la “filosofía espa- p. 29-34); Juana Sánchez-Gey Venegas


ñola”, tema ciertamente enjundioso, que (“La aportación de Gonzalo Díaz a la his-
enlaza y da unidad a los trabajos aquí re- toriografía española”, p. 35-38); Antonio
unidos, ayudando a clarificar con jugosos Jiménez García (“Los estudios sobre his-
comentarios y consideraciones, su senti- toria de la filosofía española. Nombres,
do y alcance en el panorama del pensa- obras y grupos”, p. 39-52); Feliciano
miento hispano. Blázquez (“Gonzalo Díaz: el hombre y
La obra se abre con una introducción su obra”, p. 55-60); Antonio Heredia (“A
del coordinador del proyecto, Santiago solas con Gonzalo Díaz”, p. 61-76) y Mi-
Arroyo (“Gonzalo Díaz, memoria del guel Andújar Miñarro (“Gonzalo Díaz
pensamiento español”), que glosa a gran- en la Red: El Centro de Documentación
des rasgos la justificación y oportunidad Gonzalo Díaz y María Dolores Abad”, p.
del homenaje celebrado en Toledo, seña- 77-84).
lando algunos datos significativos sobre No es posible en esta breve reseña
el proceso de edición del volumen. Inme- dar cuenta pormenorizada de cada una
diatamente después el lector se encuen- de estas aportaciones, aunque es de jus-
tra con la “Autobiografía” del propio ticia subrayar la valía de todas ellas y el
Gonzalo Díaz (p. 13-16), que constituye buen hacer de sus autores. En conjunto,
una aproximación vital e intelectual, en constituyen una excelente aproximación
primera persona, un recorrido cordial por a la obra de Gonzalo Díaz, con referen-
momentos o sucesos más o menos gra- cias y testimonios de evidente tono cor-
tos, que revelan una larga y fructífera tra- dial, que evocan pasajes significativos en
yectoria, plena de reconocimientos. Pese el proceso de formación y en la vida del
a su tono modesto, el texto deja entrever homenajeado, con alusiones emotivas,
hitos importantes de su peripecia vital de honda significación vital e intelectual.
y académica: estudios, becas, viajes…; Todo ello, en el marco del objetivo cen-
matrimonio con Mª Dolores Abad, su tral de la obra, como el coordinador de la
compañera de siempre; premios y home- misma recuerda en su introducción: de-
najes dentro y fuera de España…, con in- jar constancia de la “valiosa aportación
evitables alusiones a pasajes emotivos y de Gonzalo Díaz a la Filosofía Española”
a episodios académicos y extraacadémi- (p. 7). Dos referencias generalizadas, a
cos. Bajo la sobriedad del relato, escrito modo del “leit motiv”, afloran en los tra-
en un lenguaje sencillo, nada arrogante, bajos enumerados: de un lado, la signi-
se percibe la profunda convicción que ficativa aportación de Mª Dolores Abad,
late en el quehacer de este prestigioso in- esposa del homenajeado, ya fallecida,
vestigador, reconocido dentro y fuera de colaboradora y auxiliar eficacísima en el
España. proceso de elaboración de sus trabajos,
Siguen los trabajos y aportaciones circunstancia expresamente reconocida
de los profesores y estudiosos que inter- por nuestro investigador, y que de algu-
vinieron en el homenaje de Toledo, ya na manera se recoge en la denominación
comentado: Raimundo Drudis (“Gonza- del “Centro de Documentación Gonzalo
lo Díaz: una vida, una obra”, p. 17-29); Díaz y María Dolores Abad”, de la Uni-
Gerardo Bolado (“Gonzalo Díaz y el versidad de Murcia. Por otro, la forzosa
crecimiento de los estudios de historia alusión a la obra magna de Gonzalo Díaz,
de pensamiento y la filosofía española”, Hombres y documentos de la filosofía es-

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pañola, cuyos 7 tomos se editaron entre presente y futuro inmediato en los estu-
1980 y 2003. Referencia imprescindible dios sobre el pensamiento español.
en el ámbito del pensamiento hispano,
esta obra supone la culminación de una Ángel Casado
ardua tarea, llevada a cabo durante varias
décadas, cuyo resultado configura un ex-
haustivo panorama histórico de autores ASTORGANO ABAJO, ANTONIO, Lorenzo
y corrientes filosóficas en España, con Hervás y Panduro (1735-1809), Ciu-
nombres y títulos indispensables del pen- dad Real, Almud Ediciones, 2010,
samiento hispano, acompañados siempre 298 pp.
de una reflexión sobre los principales
aspectos o líneas de su pensamiento, así En el año 2009 se cumplió el bicente-
como datos bibliográficos de las obras de nario de la muerte del polígrafo Lorenzo
cada autor y de los estudios sobre ella. Hervás y Panduro (Horcajo de Santia-
Cuando se escriben estas líneas —enero go, Cuenca, 1735-Roma 1809), uno de
de 2010— está en proceso de publicación los líderes de los más de quinientos ex
el tomo VIII (“Addenda”), que coordina jesuitas expulsos que escribían sobre las
el Prof. Heredia Soriano, y que será sin más diversas materias. Aparentemente
duda un digno cierre de esta obra, admi- son bastante conocidas la vida y obra de
rable por tantos motivos. Hervás, gracias a los trabajos de varios
La edición de este libro, enriquecido estudiosos, en una ruta que abrió Fermín
con fotografías de algunos episodios de Caballero (Conquenses ilustres. I. Abate
la vida de Gonzalo Díaz (entre ellos, la Hervás, Madrid, Imprenta del Colegio de
entrega del Premio Humbolt, en 1992), sordomudos y de ciegos, 1868). Existe
constituye sin duda un buen remate del también una edición facsímil de la Di-
acto celebrado en Toledo, en octubre de putación de Cuenca. Pero a excepción de
2006, y está llamado a ocupar un lugar algunos especialistas que han trabajado
destacado entre los trabajos sobre la a Hervás, en el ámbito del hispanismo
vida y la obra de este insigne investiga- es una figura totalmente desconocida.
dor manchego. Enhorabuena, pues, a los A pesar de la extensa bibliografía sobre
responsables y colaboradores que han el filósofo de Horcajo, ni su figura ni su
llevado a feliz término la empresa, cuyos obra ocupan el lugar que le corresponde-
resultados, fruto de un trabajo tenaz e ría en la historia de la cultura española y
ilusionado, cumplen con creces la fina- europea, como demuestra que el bicente-
lidad ya apuntada: recapitular hechos y nario de su muerte haya pasado con mu-
acontecimientos que configuran la peri- cha más pena que gloria, completamente
pecia vital e intelectual de Gonzalo Díaz. desapercibido en el ámbito nacional e
Cabe destacar, en todo caso, el interés de internacional.
iniciativas como la que nos ocupa, me- Pocos personajes de la Ilustración
recedoras siempre de gratitud y recono- española han tenido peor fortuna críti-
cimiento, ya que, al hilo de reflexiones ca que el abate de Horcajo, pues, sien-
y comentarios en torno a experiencias do uno de los que más y mejor escribió,
“personales”, de inevitable tono intimista es uno de los que permanece si no en el
y autobiográfico, aportan algunas de las olvido más profundo, ciertamente en la
claves que enriquecen y dan sentido al manifiesta indiferencia, a pesar de haber

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sido un precursor en su tiempo en varias pensa, que fue el caso de Hervás, quien la
ramas de la ciencia. Falta por descubrir obtuvo tras prepararse concienzudamen-
al luchador Hervás, al hombre “de carne te en el colegio de la vecina localidad de
y hueso”, de grandes cualidades perso- Villarejo de Fuentes. Poco después (el
nales, preocupado por los problemas de 29 de septiembre de 1749) entró en el
toda clase de gentes, y al Hervás-erudito noviciado de Madrid de la Compañía de
que dominó multitud de ciencias como la Jesús (45-52). A esta etapa le sigue otra
lingüística, demografía, matemática, fi- de docencia en Cáceres y en Madrid, has-
losofía, astronomía, antropología, medi- ta la expulsión; este periodo comprende
cina, psicología, teología, pedagogía, etc. desde 1760 hasta 1767, terminados para
La dificultad de este trabajo es la Hervás en Alcalá de Henares los estudios
compilación, para todos los públicos en que pudiéramos llamar “ordinarios” en la
un libro de pequeño formato y con un Compañía, y aún antes de ordenarse sa-
estilo eminentemente divulgativo, de la cerdote, descubrió claramente su afición
vida y la obra de uno de los mayores polí- a las ciencias exactas y se dedicó a ellas
grafos que ha dado la literatura española, en la Corte (53-68).
fundador de disciplinas tan complicadas Tras la expulsión, Hervás ejerció do-
como la lingüística comparada. Pode- cencia en Córcega y Forlì (1767-1774)
mos destacar que Antonio Astorgano lo (69-84), y más adelante (1774-1784)
ha conseguido sin abusar o excederse de vivió en Cesena, en el palacio de los
notas críticas. A lo largo del libro, Astor- marqueses Ghini (85-108). Allí, empezó
gano esboza los rasgos fundamentales de a publicar en italiano (1778) un conjun-
la personalidad de Hervás y de su obra, to seriado de obras con el título de Idea
resaltando su vinculación a La Mancha dell’Universo, che contiene la Storia de-
en que nació y recogiendo las últimas lla vita dell’uomo, Elementi cosmografi-
investigaciones, tanto ajenas como pro- ci, Viaggio statico al mondo planetario
pias, siendo estas últimas principalmente e Storia della terra. Lógicamente, con
dos: la edición de la Biblioteca Jesuítico- el transcurso del tiempo la planificación
española (dos tomos en cuyos estudios de la enciclopedia se va perfeccionando
introductorios hay cerca de 400 páginas y sufriendo alguna alteración, aunque
con información sobre la vida y obra de en lo esencial permanece. Por ejemplo,
Hervás) y el portal web que dirige en la queda algo de ambigüedad sobre si to-
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. dos los tomos se pueden arropar en este
Astorgano distingue en la vida de título de Idea dell’Universo: los ocho
Hervás varios periodos. El primero de primeros, publicados entre 1778 y 1780,
ellos comprendería la niñez (hasta los forman una antropología en clave enci-
14 años) y abarca hasta que Hervás in- clopédica y tratan del hombre desde su
gresa en la Compañía de Jesús. Esta es concepción hasta su muerte, incluyen-
una etapa que rememoró con frecuencia do una anatomía (tomo VIII. Notomia
desde su destierro italiano (pp. 9-44). La dell’uomo, 1780); los siguientes ocho
segunda etapa correspondería a la for- tomos son cosmográficos (Viaggio esta-
mación jesuítica (1749-1760), según las tico, tomos IX y X, ambos de 1781), con
constituciones de la Compañía de Jesús, una astronomía «narrada» y diversas cos-
para ingresar en la misma se requerían 15 mogonías, la creación, pecado de Adán,
años de edad, a menos que mediase dis- magnitud y elementos de la tierra, para

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acabar con el diluvio universal, Babel y AUB, MAX, Escritos sobre el exilio, Edi-
sus consecuencias (Storia della Terra, ción, selección y presentación de Ma-
tomos XI-XVI, aparecidos entre 1781 nuel Aznar Soler, Sevilla, Editorial
y 1784). Desde el tomo XVII al XXI, Renacimiento, Biblioteca del Exilio,
el tema es filológico y cada tomo tiene 2008, 379 pp.
ya un título individualmente: Catálogo
de las lenguas conocidas (tomo XVII, Manuel Aznar Soler prosigue su tarea
1785), Origen y armonía de los idiomas de dar a conocer, difundir y divulgar la
(tomo XVIII, 1785), Aritmética de las obra de Max Aub. Con su habitual sa-
naciones (tomo XIX, 1786), Vocabulario gacidad no sólo ha publicado ediciones
de más de 150 lenguas (tomo XX, 1787), anotadas de obras tan fundamentales
y el “Padrenuestro” en más de trescien- como La gallina ciega (1955), los Dia-
tas lenguas (Saggio pratico delle lingue, rios 1939-1972 (1998) y Nuevos diarios
tomo XXI, 1787). inéditos (2003), sino que ha escrito sobre
Luego pasó a Roma para una primera su teatro, San Juan (varias ediciones),
estancia en la que tuvo ocasión de con- y ha propiciado estudios sobre el mis-
sultar la Biblioteca de Propaganda Fidei. mo como el de Carmen Venegas, Morir
El resto de su vida, excepto el periodo de por cerrar los ojos. Varias empresas hay
1798-1802 en que pudo regresar a Espa- que destacar en su incansable actividad:
ña (148-214), residió en Roma, donde su trabajo como patrono e impulsor de
llegó a ser bibliotecario del palacio pon- la obra de la Fundación Max Aub, las
tificio del Quirinal y en cuyo Colegio se numerosas reuniones que ha generado
alojó hasta su muerte. sobre el exilio y específicamente sobre
Además de la estructura marcada- Max Aub, entre las que descuellan los
mente biográfica del libro que analiza doce Congresos de 1999 en el sesenta
los rasgos más íntimos de su persona, de aniversario del comienzo del mismo; o la
un Hervás que fue simpático, perseve- creación del Grupo de Estudios sobre el
rante, inteligente, afectuoso, laborioso, Exilio Literario (GEXEL), con sede en la
oportuno, dotado de la facultad para ad- Facultad de Filología de la UAB; y final-
quirir bienes materiales, circunspecto, mente esta Biblioteca del Exilio que diri-
prudente, cosmopolita y generoso; Sos- ge (Comité Editorial), con el gran artista,
tiene Astorgano que «hizo de su vida un editor y poeta gallego Isaac Díaz Pardo,
servicio a los demás, procurando, a tra- su colaboradora Charo Portela Yáñez,
vés de la literatura pedagógica, ayudar el escritor José Esteban y el singular li-
al cultivo de la fe, puesta en diálogo con brero y anticuario Abelardo Linares. Sus
la cultura». Completan el libro una am- publicaciones llegan al número 36 con
plia cronología y bibliografía que hacen este libro de Aznar Soler, y con seguri-
que esta biografía intelectual mantenga dad no tardarán los cien primeros títulos
la línea de otros títulos de la colección que están proyectados. Quería destacar el
y permita al investigador y al público en número X: Anejos Max Aub y Francia de
general poder acercarse a la obra de este Gérard Malgat.
hombre, relevante figura del pensamien- En éste que reseñamos, Escritos so-
to español. bre el Exilio, recoge diecisiete obras
cortas o fragmentos de algunas más ex-
Santiago Arroyo Serrano tensas, con las que pretende dice que “la

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Reseñas 251

lectura de estas ficciones literarias puede yer, en los que refleja las más hondas
[a] servir como material para el análisis y preocupaciones de su inconsciente. A
la reflexión crítica sobre la complejidad este inicio siguen textos quizá menos
psicológica, histórica, social y política conocidos —como el “De los beneficios
de nuestro exilio republicano de 1939”. de las guerras civiles”— en el que su lu-
No resisto al placer de seguir reprodu- cidez amarga se transforma en esa ironía
ciendo sus palabras pues nada mejor po- tan característica suya. Y finalmente una
dría yo escribir para caracterizar la obra selección de las obras que más ha traba-
de Max Aub: “nostalgia e idealización jado: La gallina ciega y los Diarios.
de la tierra perdida, destierro y destiem- No faltan, desde luego, los discursos
po, lucha a través de la literatura contra apócrifos de Max y su gran amigo Juan
el olvido histórico, memoria emociona- Chabás en su recepción en la Academia
da y viva de la experiencia democrática Española de la Lengua. Y la referencia
republicana y de la guerra civil como te- a la publicación de las Obras Comple-
mas recurrentes, obsesión por el retorno tas, gran trabajo que lleva adelante la
e imposibilidad del regreso, tragedia del Biblioteca Valenciana y la Diputación,
desarraigo”. con el apoyo de la Fundación Max Aub.
Quienes hemos dedicado parte de Publicación que facilita en gran medida
nuestra investigación a la etapa com- la edición de obras de este carácter. Una
prendida entre la segunda República y su vez más enhorabuena al autor por este
continuación en el exilio, debemos reco- trabajo.
nocer que es necesario recurrir a la obra
de Max Aub para completar y entender Mª Fernanda Mancebo
“la complejidad” de éste que despojó a
España no sólo de sus mejores intelec-
tuales, profesionales y artistas, sino tam- BERNECKER, WALTHER, ÍÑIGUEZ HER-
bién de la élite política, sindical y de gran NÁNDEZ, DIEGO, MAIHOLD, GÜNTHER
parte de la población civil que era, por (EDS.), Crisis. ¿Qué crisis? Espa-
convicción, republicana. ña en busca de su camino, Madrid/
Si una frustración de Max Aub fue que Frankfurt a. Main, 2009.
sus escritos no iban a ser conocidos —no
iba a ser leído— en España, esta tristeza El libro está compuesto por una serie
va siendo compensada y tal vez aliviada de ensayos sobre la actualidad española,
en sus herederos, especialmente sus hi- todos ellos con rica bibliografía. El pri-
jas Mª Luisa, Elena y Carmen. El libro mero, “¿Qué mantiene unida a España?”
está pensado en clave cronológica pero (pp. 21-51), de Walther L. Bernecker,
también temática y recoge sus vivencias aborda los cambios y tendencias domi-
a lo largo de sus más de treinta años fuera nantes que se manifiestan en la vida so-
de España. Los poemas de Djelfa son es- cial y política del país. A pesar de la cris-
tremecedores y poéticos valga la redun- pación que hemos vivido y que ha sido
dancia, aunque falta aquel, dedicado al agudizada moviendo contra el gobierno
guardián Gravela “hijo de puta”, segui- socialista todos los resortes de la dere-
dos por las ficciones Tránsito, Librada y cha española: jerarquía eclesiástica, tema
la Verdadera muerte de Francisco Fran- del terrorismo, unidad territorial supues-
co, de reciente edición por Eugenia Me- tamente puesta en peligro por vascos y

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catalanes, a pesar de que las tensiones regiones históricas). Con la adhesión a la


están efectivamente ahí, la sociedad re- Europa comunitaria se reforzaría enor-
conoce cada vez más que los grupos y memente la autoestima de los españoles,
fuerzas sociales tienen derecho a expre- que salían así de un largo periodo de ais-
sar sus intereses y a competir por ellos. lamiento. Esto explica que los españoles
De manera que la democracia consiste, sean de los europeos que tienen una ima-
no tanto en la armonía sin conflictos, gen más positiva de Europa y que estén
como en la capacidad de convivir con dispuestos a cederle “funciones centrales
ellos. Bernecker recuerda las encuestas y de la soberanía, incluyendo la defensa
debates sobre la enseñanza de la histo- y la política exterior.”(p. 64) Las Auto-
ria. Gonzalo Anes fue el encargado, en nomías han supuesto el final de un cen-
nombre de la Academia de la Historia, tralismo sofocante. Es cierto que aquí se
de presidir una comisión para analizar el encuentra un núcleo de tensiones perma-
estado de la enseñanza de la historia en nentes, pero la mayoría de españoles ven
el bachillerato. El informe, presentado positivo el “Estado de las Autonomías”.
en 2000, criticaba, como ya lo había he- El tema de las identidades es el tra-
cho Esperanza Aguirre en su periodo de tado por Antonio Elorza en “España:
ministra, la supuesta preeminencia de as- identidades y opinión pública” (pp. 53-
pectos metodológicos y didácticos en la 69). Aunque se trata de una considera-
enseñanza de esta materia, en detrimento ción general sobre la identidad se nota
del estudio de los hechos. Sobre todo, se mucho la referencia al País Vasco y al
criticaba una supuesta preeminencia de nacionalismo sabiniano. En este sentido,
aspectos regionales y autonómicos fren- Elorza diferencia los casos de España y
te a la realidad nacional. Este informe Francia, subrayando que la “España del
de la Academia no resistió un estudio de siglo XIX siguió formalmente el patrón
la Fundación Jaime Bofill, realizado en francés, pero el atraso económico tejió
2001 por una comisión de expertos, el la tela de los estrangulamientos que en
cual “contradecía prácticamente en todos todos los órdenes afectaron al funciona-
sus puntos la valoraciones de la Acade- miento del estado nación.” (p. 57). El au-
mia” (p. 35). Hubo, pues, que dejar a un tor habla de una “identidad dual” en refe-
lado los recortes de contenidos regiona- rencia a los “nacionalismos periféricos”.
les. En cuanto a los símbolos que pueden El estado nación de sello liberal tardó
unificar o representar a España, es otro en consolidarse debido a las debilidades
terreno conflictivo, pero la falta de una económicas: quiebra provocada por la
“tradición” para fundamentar la demo- pérdida de imperio, falta de un mercado
cracia parlamentaria ha resultado favo- nacional, persistencia de una agricul-
rable a la constitución, y en torno a ella tura mísera. El fracaso de la República
se ha cimentado durante la transición una Federal de 1873 fue un botón más de
imagen positiva de España, una imagen la escasa fuerza del liberalismo. Con la
de la que los españoles se sienten, al fin, pérdida del último resto del imperio en
orgullosos. Con la palabra “consenso” se 1898 quedaba al descubierto el “proble-
halló el concepto clave de la transición, ma de España” como una sensación de
como ocurrió después con el de “na- fracaso, de maldición histórica, de la que
ción de naciones” (aceptando la unidad no se veía la salida. Mientras tanto, la
nacional sin anular la diversidad de las industrialización en Vizcaya y Cataluña

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produjo efectos distintos. En Cataluña se es crítico con el funcionamiento del Con-


defenderán sus derechos y se propondrá sejo General del Poder Judicial (CGPJ),
una modernización “compatible con la que “ha fracasado como organización en
inclusión en el estado español”, mientras el cumplimiento de sus fines y como ins-
que en el País Vasco surge un naciona- titución política. (…) Su modo de actuar
lismo radical, desde Arana a ETA, “con corrompe en cierto sentido a la pequeña
sesgo de ruptura” (p. 60). Desde la época parte de éstos [los jueces] que pulula en
de las Cortes de Cádiz, con reaccionarios su derredor buscando un cargo o saltar a
como el P. Alvarado, surgió una defensa la política”. De todos modos, la irrelevan-
de España como país católico, en lucha cia del CGPJ hace que no sea el principal
con el liberalismo. Franco encarnó, en la problema, que es la falta de eficacia, falta
guerra civil, ese modelo reaccionario, el debida a la desorganización. En cambio,
que quiere una “operación quirúrgica”, se han transformado con éxito en la tran-
esto es, con amputación de sus miembros sición “la Hacienda, la Seguridad Social,
gangrenados (p. 61). En el siglo XIX, los la empresa pública y el poder militar” (p.
pensadores catalanes elaboran un esque- 93). Que la política judicial sigue siendo
ma dual en el que se marca la contrapo- insatisfactoria lo muestran las estadísti-
sición de una Cataluña en marcha hacia cas y las encuestas. Los remedios no son
la modernización, frente a una Castilla fáciles ni rápidos. El autor escribe que
opresora, anclada en la parálisis econó- hace falta “personalidad suficiente para
mica y el militarismo. En la etapa de la iniciar un cambio. Sencillamente, con-
guerra civil y la dictadura fue tal el pre- duciéndose de otro modo: usando bien
dominio de la nación como aglutinador su independencia, con lealtad al cargo y
de todos los elementos reaccionarios, que conscientes de que la legalidad tomada
en el posfranquismo sigue siendo difícil en serio debería constituir el horizonte
separar nación española de contenidos obvio de una democracia” (p. 104).
franquistas. En cuanto al nacionalismo Ángel Estrada escribe el siguiente
vasco, Elorza considera que sigue siendo capítulo, “Crisis económica y factores
racista y excluyente; “se mantiene la in- estructurales en España” (pp. 111-132).
transigencia derivada del odio al invasor, Según este autor, la crisis tiene un do-
que aún hoy anima al entorno político de ble origen, doméstico, “por los excesos
ETA y a los sectores independentistas del acumulados durante el periodo de expan-
nacionalismo democrático” (p. 66). sión” (1999-2007, p. 122), y externo, las
Diego Íñiguez Hernández aborda en turbulencias financieras desencadenadas
su colaboración, “¿Crisis o continuidad desde julio de 2007. Es verdad que Es-
en la política judicial?” (pp. 71-107), el paña tenía en ese año un endeudamiento
tema judicial. Su tratamiento no es pre- favorable, comparado con Estados Uni-
cisamente una disertación teórica sobre dos o la media de la Unión Europea. Pero
el derecho, sino un análisis de la relación se ha deteriorado enseguida. Suponiendo
entre poder y derecho en la política es- la normalización de los mercados finan-
pañola actual. Su diagnóstico es bastan- cieros, lo decisivo en España, para lograr
te crítico con la situación, justamente competitividad, será la tasa de crecimien-
en relación con instancias que muestran to de la productividad. Llama la atención
cuánto falta para que el poder judicial sea que en las reformas estructurales que su-
independiente del ejecutivo. Sobre todo giere el autor se halle en primer lugar el

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desajuste entre el 60% que representan partido. Los partidos mayoritarios con-
los contratos laborales fijos y el 30% de siguen ventajas notables en el sistema
temporales. Son estos últimos los que su- electoral español, que se desvía hasta
fren el impacto de la crisis. El autor sos- un 17% de la proporcionalidad perfecta.
tiene que la negociación colectiva se ca- Además, se aseguran un acceso contro-
racteriza por su rigidez. El incremento de lado a las instituciones representativas,
los salarios en 2008 (5,3%) es el mayor aparte de adquirir protagonismo en algu-
de los últimos 15 años (p. 128). También nas como el TC, el CGPJ, etc. Sobre todo
los márgenes sobre costes en los servi- se advierte su dominio en la capacidad
cios son muy superiores en España a los legislativa: en la legislatura 2000-2004
Estados Unidos, “que siempre se ha con- fueron aprobados 173 de los 175 Pro-
siderado como una de las economías más yectos de Ley presentados por el partido
flexibles del mundo (p. 129). Un tercer gobernante (el PP) (p. 151). Presno habla
factor es la cualificación de los emplea- por ello de “obstruccionismo de la mayo-
dos, que ha mejorado constantemente ría” cuando se intenta controlar la acción
desde 1995, pero que se ha estancado en del gobierno o presenta alternativas. Un
los últimos cinco años. Un cuarto factor punto más, añadido al afianzamiento del
es la inversión en I+D, que también ha partido gobernante, es el reforzamiento
tenido un constante incremento desde el de la autoridad del presidente, como se
mismo año, pero que sigue hallándose ve “en la organización del Gobierno, la
a excesiva distancia de Estados Unidos selección de sus miembros, la dirección
y de los grandes países de Europa. Los de la actividad ministerial y su coordina-
ajustes a realizar en todos estos factores ción” (p. 156).
han de producirse ahora en condiciones Ludger Mees escribe el siguiente ar-
adversas. tículo, “El nacionalismo vasco democrá-
El siguiente capítulo es “La evolución tico 1998-2009” (pp. 161-205), en el que
del sistema de partidos en España: del comprueba el declive del nacionalismo
reconocimiento constitucional a la ins- violento. Las tablas estadísticas son de-
titucionalización del partido gobernante moledoras en este sentido. La sociedad
como ‘príncipe moderno” (pp. 111-132), vasca ha ido progresivamente restando
de Miguel Ángel Presno Linera. El autor apoyo a ETA y a su entorno. El proce-
sostiene que nuestra constitución surge so de paz en el Ulster fue también un
de la tradición constitucional española, elemento importante, como ejemplo de
sobre todo de 1931, pero teniendo muy arreglo pacífico de un conflicto todavía
presentes otras constituciones europeas, más sangriento que el vasco. El foro de
especialmente la alemana, y aduce ra- Ermua, instrumentalizado después por el
zones para justificar este especial papel PP, constituyó una palpable manifesta-
de la constitución alemana. En concreto ción del creciente rechazo del terrorismo
Presno aborda el sistema de partidos, que y de la paralela organización de sus víc-
son instrumentos de participación polí- timas. El final de la colaboración PNV-
tica, de expresión del pluralismo políti- PSOE en 1998 significó una revitaliza-
co, de formación y manifestación de la ción del nacionalismo: el PNV gobernó
voluntad popular. Pero el Ministerio del gracias a los votos de Euskal Herritarrok,
Interior, no un órgano judicial, puede aunque la ruptura de la tregua de ETA,
suspender la inscripción registral de un al año siguiente, dinamitó el pacto entre

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ambas formaciones. El PNV se enfren- “notable arraigo” (protestantes, judíos y


tó en 2001 a la izquierda abertzale, por musulmanes) con los católicos. Urrutia
un lado, y al pacto antiterrorista firma- examina las consecuencias que el marco
do por PSOE y PP, por el otro. Entonces democrático de convivencia comporta
el PNV y EA concurrieron juntos a las para la dominante institución católica,
elecciones. Ibarretxe había incluido en su acostumbrada a dictar dogmáticamente
programa una reivindicación soberanista, los valores éticos, valores que ahora tie-
alegando que el estatuto de Guernica se ne que compartir con otras posiciones.
había quedado corto. Este plan sobera- Sin embargo, la interpretación según la
nista se presentaba como proyecto de “li- cual el desplazamiento de la religión de
bre asociación”. Tal proyecto fue tildado la vida pública a la privada equivalía a su
de anticonstitucional e independentista. irrelevancia social es puesta en cuestión,
El gobierno de Aznar quiso incluso lle- al revelarse la importancia de lo privado
var a prisión a Ibarretxe. Mientras tanto, en la vida social (p. 228). Urrutia esboza
en 2007 se sucedieron las divisiones, pú- algunas tendencias sobre esta interesante
blicamente aireadas, entre Ímaz, Egibar cuestión, insuficientemente analizada, de
y otros dirigentes. Finalmente, Urkullu la relación entre el tejido asociativo espa-
relevó a Ímaz en la presidencia del PNV ñol y la presencia pública de la Iglesia o
y la consulta fue declarada anticonstitu- sociedad civil eclesial: la tradicional, la
cional por el TC. Tras el pacto entre so- que intenta recuperar el terreno perdido
cialistas y populares, en mayo de 2009, el y acusa al PSOE de descristianizar Es-
PNV tuvo que dejar el gobierno, después paña (Legionarios de Cristo, Radio Ma-
de 30 años ininterrumpidos, en favor de ría); la neoconservadora, que representa
Patxi López y sus socios del PP. Mees a católicos tolerantes, pero que consi-
efectúa una serie de consideraciones deran éticamente superiores sus princi-
sobre el nacionalismo vasco, indicando pios religiosos (Opus Dei, Comunión y
que tanto el programa y la estrategia de Liberación, el Camino Neocatecumenal
ese nacionalismo como los conceptos de [“Kikos”], algunos sectores de la FERE);
soberanía e independencia pueden muy la crítica, en la que se sitúan grupos más
bien adaptarse a una realidad cambiante vinculados a sindicatos y asociaciones de
y adoptar, mediante el pacto y el consen- izquierda. En conclusión, Urrutia habla
so, una línea política que ha llevado a de la dificultad que manifiesta la institu-
la sociedad vasca a envidiables cotas de ción católica para integrarse en un siste-
bienestar social. ma democrático moderno, que le supone
“El ¿cambiante? Papel de la Iglesia” ceder el monopolio de la ética social.
es la colaboración de Víctor Urrutia (pp. Pero, al lado de aspectos de ultramonta-
2208-234), en la que se constata el des- nismo y cisma soterrado entre Iglesia y
censo progresivo del número de españo- ciudadanía, Urrutia considera que tam-
les que se declaran católicos. En 1980 se bién existe un movimiento de creyentes
promulgó la Ley Orgánica de Libertad católicos que se integran en organizacio-
Religiosa, a partir de la cual se estableció nes pacifistas, ONGs, de cooperación,
la separación Iglesia-Estado, proclamada etc., que revelan el carácter ambiguo de
en la Constitución, y el reconocimiento la religión y sus contradicciones sociales.
de confesiones no cristianas, equipa- “La crisis de la universidad (pp. 238-
rándose jurídicamente las minorías de 271) es la aportación de Elena Hernán-

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dez Sandoica. Comparada con los países “La políticas migratorias en tiempo
de la OCDE, España tiene un alto por- de crisis económica”, de Axel Kreien-
centaje de estudiantes universitarios, brink, es el penúltimo artículo de este co-
pero el rendimiento y la calidad de los lectivo (pp. 273-294). Desde el año 2000
títulos no ha sido una preocupación no- han entrado más de 4 millones de inmi-
toria. En 2008 y 2009 se hicieron oír grantes, convirtiéndose España en el se-
movilizaciones estudiantiles frente a la gundo país receptor de ellos, tras Estados
convergencia europea. El Ministerio de Unidos. Esto ha supuesto muchos pro-
Educación y Ciencia advirtió entonces blemas de regulación en términos jurídi-
la falta de una explicación clara de lo cos, tanto para controlar su entrada en las
que significaba tal convergencia, que, fronteras como para evitar su indefensión
bajo la etiqueta de “Bolonia”, tendía a en el mercado laboral. Kreienbrink pone
promover la movilidad estudiantil y a es- de manifiesto el debate político produci-
tablecer la estructura de las carreras en do en España a raíz de la inmigración,
tres ciclos. Este proceso de cambio ha especialmente en torno a los llamados
tenido variaciones referidas a muchos “sin papeles”, los países de procedencia,
puntos (años de las titulaciones, núme- el impacto en la economía, la legislación
ro de éstas, etc.) que afectan a innume- al respecto. Esta legislación ha tenido
rables aspectos de una estructura muy que ir desarrollándose casi siempre supe-
anquilosada y centrada en intereses gre- rada por el flujo inmigratorio. La crisis
miales. Por otro lado, las tensiones entre económica ha supuesto una ralentización
opciones ministeriales no han llegado a de este flujo. El autor reconoce que, más
promocionar eficazmente los lazos entre que las medidas de control desarrolladas
industria e investigación. Así, no es de por el gobierno español, “la situación
extrañar que en enero de 2009 la Unión económica es la causa del descenso en la
Europea alertara acerca del retroceso de llegada de inmigrantes” (p. 286).
España en “innovación” (p. 247). San- El artículo que cierra el libro es el de
doica pasa revista no sólo a la diversidad Günther Maihold, “¿Por qué no te callas:
de situaciones que atraviesa la universi- el debate sobre la acción exterior de Es-
dad, desde su gasto por estudiante hasta paña” (pp. 295-316). El autor sostiene
su grado de implantación de la nueva que la política exterior española carece
estructura, sino a la creciente presencia de estabilidad por estar sometida a una
de universidades privadas según sea el ley pendular, ligada al cambio de gobier-
gobierno de la comunidad autónoma en no. Por ello no ha logrado “desarrollar
que surgen. En todo caso, la autora cons- una identidad propia” que la convierta
tata que se va superando el déficit de una en contraparte fiable. Maihold compara
cultura científica y de una tradición edu- las diferencias entre la política exterior
cativa que primen la libre discusión de del PP, con su alineamiento con Estados
los textos y la experimentación práctica. Unidos, y la del PSOE, con su “vuelta al
También entra en cuestiones como el co- corazón de Europa” y mayor atención a
bro de matrícula y su cuantía. Algunos Latinoamérica. También el espacio me-
(Castells) las aumentaría al estilo ameri- diterráneo es objeto de atención; aquí
cano, de manera que las universidades se se observan altibajos relativos a una po-
viesen obligadas a competir para atraer lítica bilateral España-países ribereños
estudiantes (p. 257). o una política de perfil comunitario (de

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la Comunidad Europea). En el artículo En la Introducción, Biagini aborda el


se hacen interesantes consideraciones debate en torno al espinoso concepto de
sobre el papel que puede desempeñar identidad y propone lúcidamente una de-
una “potencia media”, como España, en finición plural y no esencialista de ésta.
la política internacional y sobre cuáles Asimismo, postula, con gran acierto,
son los condicionantes para que este pa- que en el devenir histórico de la socie-
pel adquiera relevancia. En este sentido dad argentina y latinoamericana, puede
alude al potencial todavía inexplotado rastrearse una disputa cultural-política
que España posee como espacio cultural entre dos concepciones identitarias an-
atractivo “para la proyección del país en tagónicas, una popular, autocentrada y
el mundo” (p. 310). latinoamericanista y otra heterocentra-
da, elitista y eurocéntrica. Muy crítico
Pedro Ribas de la última, defiende con la primera,
revindicando como tarea fundamental la
unidad de América Latina, unidad que,
BIAGINI, HUGO, Identidad Argentina y sin embargo, no debe obliterar el carác-
Compromiso Latinoamericano, Ed. ter plural de la realidad social de la re-
Universidad de Lanus, 2009, 192 pp. gión. En el capítulo inicial analiza las
corrientes republicanas de la Argentina
El prestigioso filósofo argentino independentista y postindependentista,
Hugo Biagini, Director del CECIES, resaltando continuidades y divergencias
fundador junto a otros, del Corredor de entre posturas defensoras de la autono-
las Ideas del Conosur y autor de una pro- mía política y cultural y otras francófilas
lífica obra, nos presenta en este reciente e hispanofóbicas. A continuación, en el
trabajo un estudio erudito y crítico sobre segundo capítulo, estudia el panorama
el devenir del pensamiento argentino y intelectual de fines del XIX y principios
latinoamericano de los siglos XIX y XX, del XX, centrándose en las disputas en
en torno a la construcción de la identidad torno al IV Centenario de la Conquista
y la unidad de Nuestra América. Como de América, la influencia del panhispa-
sus investigaciones previas, ésta se en- nismo y las posiciones en contra y a fa-
marca en la línea teórica inaugurada por vor del modelo societario anglosajón. En
el maestro Arturo A.Roig, que entiende el tercer capítulo aborda el pensamiento
la filosofía latinoamericana como una re- crítico de las primeras décadas del siglo
flexión sobre la historia de las ideas de la XX, resaltando las corrientes anti-impe-
región, ideas que, dan cuenta del proceso rialistas, latinoamericanistas y utopistas.
de autoafirmación del sujeto latinoameri- En este contexto recupera las figuras de
cano en el devenir temporal. Desde ésta Manuel Ugarte, José Ingenieros, Alfre-
perspectiva, el filosofar latinoamerica- do Palacios y las asociaciones que estos
no tiene no solo una labor erudita sino fundaron para difundir el noble ideal de
también comprometida, ya que intenta la unidad de Nuestra América. Asimis-
aportar concientización a aquella auto mo, reivindica la Reforma Universitaria
conformación y busca rescatar idearios iniciada en Córdoba y liderada por Deo-
democráticos y alternativos negados por doro Roca, como un vasto movimiento
la hegemonía cultural elitista de los sec- de renovación cultural progresista que se
tores de poder. expandió por toda la región, agitando a

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la juventud y abriendo nuevos senderos sumamente interesante y erudito, escrito


intelectuales y políticos. En el cuarto ca- en un estilo elegante y ameno, cuya vir-
pítulo trata de una forma crítica el pen- tud principal es introducir al lector en
samiento liberal—conservador, racista el mundo del pensamiento filosófico ar-
y neocolonial—, hegemónico durante gentino y latinoamericano, ayudándolo a
la argentina oligárquica y en contrapar- comprender los ricos debates en torno a
tida, exalta y promueve la memoria de la identidad y a la unidad regional. Me-
tendencias alternativas, que, en su opi- rece rescatarse también su compromiso
nión, merecen ser exhumadas del olvido. democrático y su revalorización de aque-
El capítulo quinto es, sin duda, uno de llos idearios progresistas acallados, que
los más ricos del libro, ya que aporta un tienen absoluta vigencia. Por todos estos
cuadro conciso e introductorio, pero muy motivos, creemos que es un libro que, sin
claro y profundo de las distintas formas lugar a dudas, vale la pena leer.
de entender a la filosofía latinoamericana
y las diversas corrientes que la practican. Juan Francisco Martínez Peria
Asimismo, completando dicho análi-
sis, aporta una breve historia intelectual
que rescata los hitos más importantes de BLANCO CORUJO, OLIVA, La polémica
la construcción de aquel proyecto en la feminista en la España Ilustrada. La
Argentina. En el sexto capítulo, rescata Defensa de las Mujeres de Feijoo y
las voces críticas de distintos pensadores sus detractores, Ciudad Real, Almud
iberoamericanos como Nicanor Larrain, ediciones, 2010, 175 pp.
y Alfonso Castelao, entre otros, realizan-
do una rica exégesis de sus obras. El li- Tradicionalmente y como cuestión
bro concluye con un epílogo en el que se frecuente en la historia pasada, el pensa-
estudia el presente de la región, marcado miento español se ha posicionado contra
por los conflictos en torno a la emergen- las mujeres, su ridiculización y el olvido
cia de movimientos y gobiernos naciona- en los ámbitos de investigación, puesto
les y populares de izquierda. Asumien- que la mujer ha sido considerada infe-
do un fuerte compromiso se posiciona rior desde tiempos pretéritos. Estos son
frente a la amenaza del retorno del neo- los antecedentes del libro que inicia una
liberalismo y deconstruye lúcidamente nueva colección de Almud Ediciones, Bi-
el discurso mediático hegemónico, que blioteca Añil Feminista.
(des)califica a aquellas nuevas corrientes Oliva Blanco Corujo (Gijón, 1951) ha
tildándolas de populistas, bárbaras y au- sido profesora de Literatura en Enseñan-
toritarias. Con maestría Biagini desmon- za Media en Asturias, Albacete y Madrid.
ta cada uno de estos epítetos, mostrando Pertenece al Instituto de Investigaciones
las intenciones antidemocráticas que Feministas de la Universidad Complu-
ocultan, rescatando, en contraposición, tense de Madrid. Ha trabajado sobre las
el carácter democrático y latinoamerica- polémicas en torno a las mujeres en los
nista de la izquierda plebeya que augura siglos XVII y XVIII. Es autora de numerosos
un futuro de mayor unidad y libertad para artículos, ponencias y comunicaciones y
la región. de una biografía de Olimpia de Gouges
A modo de conclusión, podemos de- (Ediciones del Orto, 2000), ha prepara-
cir que este es un trabajo muy valioso, do la edición de Feminismo, de Adolfo

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G. Posada (Ed. Cátedra, colección Femi- los papeles a representar. Sin embargo,
nismos) y en la actualidad trabaja en una este ‘status’ será cuestionado a lo largo
edición de la obra de la albacetense Oliva del siglo de la Ilustración, dando origen
de Sabuco, Nueva Filosofía de la Natu- a una de las polémicas más vehementes
raleza del hombre, siguiendo con el em- y relevantes del pensamiento español,
peño de rescatar a las mujeres destacadas en que todos los autores se posicionaban
en diversos ámbitos del olvido en el que como juez y parte y su fallo decisivo para
han sido sumidas. apuntalar o erosionar la médula espinal
La Defensa de las Mujeres que em- de la sociedad, vertebrada, estructurada
prende el reverendo Benito Jerónimo y jerarquizada en la dominación secular
Feijoo en el tomo 1, Discurso XVI del ejercida por un sexo sobre otro.
Teatro Crítico Universal y la consiguien- Debido a la extensión y complejidad
te polémica engendrada se mantiene la- de la polémica, la autora se centra en
tente en nuestros días, en que la teoría el presente trabajo tomando como refe-
feminista toma cobra fuerza no sólo en rencia el Discurso XVI del tomo 1 del
lo cotidiano, sino que alcanza el ámbi- Teatro crítico de Feijoo y a las opiniones
to académico y llega a la esfera política suscitadas principalmente en la primera
con la puesta en marcha en España de un mitad del siglo, a través del enfrenta-
Ministerio de Igualdad. El término “fe- miento de conceptos fundamentales en el
minismo” resulta a veces un tanto ambi- siglo XVIII. Asistimos entre perplejos y
guo, pero no si por tal entendemos la idea decepcionados al sutil cambio de papeles
de mejorar la condición sociopolítica, que, desde las concepciones progresis-
educativa y económica de la mujer, así tas del padre Feijoo hasta la realización
como todo cuanto tienda a reconocer sus práctica de las mismas (admisión del
acciones y creaciones como dotadas de sexo femenino en la Sociedad Económi-
importancia, aunque no necesariamente ca de Amigos del País) se les va a atribuir
antagónica del hombre, sino equilibrada a las mujeres, las cuales, de protagonistas
y complementaria. principales serán relegadas nuevamente a
Esta idea de defensa de la mujer ha un papel secundario.
tenido partidarios y detractores y ha sido El libro se estructura en seis bloques
una polémica frecuente de las ciencias diferenciados, una completa revisión de
humanas y sociales. Sin embargo, es el los antecedentes históricos sobre la po-
siglo XVIII, cuando la mujer entra de lleno lémica feminista hasta el siglo XV (pp.
en el escenario de la historia al estallar 11-34). A continuación se centra en los
con fuerza incontenible un proceso cuya caracteres generales de la polémica en el
lenta maduración se había fraguado a lo siglo XVIII (35-52) donde contextualiza
largo de los siglos. La vida de la mujer el problema y revisa lo que llamará pri-
había transcurrido en un mundo hecho mera oposición entre verdad y opinión,
por y para el hombre en el que ella ha- analizando la aparición de la mujer como
bía sido siempre “ciudadana” de segun- público en revistas, periódicos y tertulias.
da clase, sin apenas participación en la En el siguiente capítulo aborda la segun-
vida pública y sin otra misión que la de da oposición en la polémica entre moral
reproductora de la especie, o, a lo sumo, y política (53-90). En el cuarto capítulo
la de constituirse en el ‘reposo del gue- aborda a la mujer desde los opuestos de
rrero’. Esposa, madre y prostituta eran placer y trabajo (91-116) y en el quinto

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la educación y la cultura como fuente de bre con otra forma de autoconocimiento:


debate y discusiones en relación al surgi- la piedad; que junto a la escritura gesta
miento de espacios para la educación y la historia sacrificial y revela la profun-
cultura de la mujer. didad abismal de lo real, que conecta
lo sagrado con lo divino, manifiesto en
Santiago Arroyo Serrano “l´ansia di vivere una vita pura senza his-
toria” (p. 25).
Lo realmente innovador del estudio
BOMBACI, N., Partire la trascendenza. de Nunzio Bombaci es su forma de en-
L’uomo nel pensiero di María Zam- tender la idea de razón poética como ra-
brano, Roma, Studium, 2007, 246 pp. zón mediadora a través del personalismo
y el pensamiento dialógico, superador
El libro del autor italiano Nunzio de un raciovitalismo que aspira a un “vi-
Bombaci pone de manifiesto la difusión vere che sia convivere” (p. 102) lo cual
que está teniendo la vida y la obra de la proyecta al ser humano a vivir fuera de
filósofa María Zambrano en el resto de sí, ampliando sus límites y experiencias
Europa. Con una breve y cuidada presen- durante el tiempo de vigilia para aspirar
tación, a modo de prólogo, a cargo del a la vivencia de un tiempo múltiple y ac-
prof. Armando Savignano, se enuncian ceder a las sombras de la vida actuante,
algunos de los factores que hacen del a través del subconsciente o “massima
pensamiento de Zambrano un saber que attivitá pensante” (p. 109).
busca la autenticidad lejos de tecnicis- Bombaci explora las diversas ver-
mos o academicismos que pudieran velar tientes de la realidad: la vida interior del
el significado de la denominada razón hombre, la realidad exterior y el entorno
poética. Savignano hace hincapié en el vital, como recursos potencialmente poé-
hecho de que la discípula más hetero- ticos, pero ante todo creativos, al dar sig-
doxa de Ortega acuñara un nuevo modelo nificado a un mundo lleno de sentido que
de racionalidad impregnada de un valor no atiende tanto a lo objetivo cuanto a lo
religioso o “pietas del pensiero” (p. 7), ambital, pues a lo que aspira Zambrano
que tiene a la poesía como camino y al es a recuperar la metafísica y con ella su
exilio como tránsito. mundo simbólico, porque no se trata de
La obra en cuestión se divide en dos cambiar la realidad sino de verla bajo una
bloques temáticos, una primera parte, nueva perspectiva. En este sentido, Bom-
que va desde la etapa formativa de María baci se convierte en un guía que va mos-
Zambrano: infancia, influencias, maes- trando, a lo largo del libro, las estancias
tros…, recibidas como una herencia que que traspasa el ser para salir al encuentro
se transformaría en un modo de trascen- con el alma —entendida como metafísica
dencia a través de la escritura —concre- de la interioridad— que aspira a la salva-
tamente, desde la guía y la confesión— ción por el conocimiento (nous). En esta
dos géneros rescatados del olvido y que publicación se nos muestra, cómo el reto
podrían calificarse —en palabras de de Zambrano es la reforma del entendi-
Zambrano— como ensayos del ser, que miento, con el propósito de que la rela-
coadyuvan al sueño para detener al tiem- ción hombre-razón no sea un ejercicio de
po y volver al sentimiento originario. En dominación sino de conversión de lo real
una segunda parte se relaciona al hom- en verdadero.

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El autor pone su mirada en la recons- libro de excelente factura, sistemático, en


trucción cultural y en la idea de Europa donde el lector encontrará expuesto con
para ofrecernos su comprehensión sobre rigurosidad el pensamiento político de
esta última, pues en ella están las claves Zambrano, enmarcado en el contexto de
de lo numinoso, aquello que es capaz la historia de la España desde 1929 hasta
de reconstruir la experiencia anímica de su exilio en 1939.
lo sagrado y de explicar la constitución La primera parte del libro está dedi-
ontológica y axiológica del hombre con- cada a dibujar el compromiso político
temporáneo. Si se tiene en cuenta la afir- de los intelectuales, desde la dictadura
mación de Zambrano en El hombre y lo de Primo de Rivera hasta la República.
divino “Toda cultura depende de la cali- Figuras como Unamuno, Ortega y Aza-
dad de sus dioses”, y una de las misiones ña ocupan un lugar prominente en el
de la filosofía debe ser contemplar la cul- análisis del telón de fondo sobre el que
tura occidental para descifrar su vínculo Zambrano tomará posiciones. Frente a la
con lo sagrado, la impronta de la infini- generación del 14 y la del 27, Zambra-
tud, cuya meta es un saber de salvación. no designa a su generación (la de 1930)
A mi juicio, creo que este libro es fiel a como la generación del toro, de los que
ese compromiso. iban a ser sacrificados por la historia, a
diferencia de las generaciones anterio-
Mª Aránzazu Serantes res, para los que “todo era espectáculo:
estaban sentados, aunque no fueran a
los toros, siempre en la barrera. A salvo,
BUNGAARD, ANA, Un compromiso apa- viendo” (p. 51). Bungaard traza un relato
sionado. María Zambrano: Una inte- esclarecedor y ameno acerca de los di-
lectual al servicio del pueblo (1928- ferentes compromisos políticos que irán
1939), Madrid, Editorial Trotta, 2009, tejiendo los intelectuales de la época y
291 pp. la vinculación de Zambrano con los mis-
mos. Zambrano inicia su compromiso
Ana Bungaard ya era conocida en el político y social tempranamente como
panorama de los estudios de hispanismo estudiante universitaria durante la dicta-
filosófico como reputada experta en el dura de Primo de Rivera. En ese período
pensamiento de María Zambrano a tra- publica algunos artículos en el periódico
vés de su excelente obra, Más allá de la El Liberal, acerca de la necesidad de con-
filosofía. Sobre el pensamiento filosófi- templar la liberación de la mujer como
co-místico de María Zambrano (Madrid, parte ineludible de la acción política.
Editorial Trotta, 2000), en el que ofrecía Sin duda, estos artículos constituyen una
una visión sistemática y rigurosa del pen- visión anticipadora de un incipiente fe-
samiento filosófico de Zambrano. Con la minismo que, aunque no explorado por
publicación del libro que aquí comenta- Bungaard, ha encontrado eco en otras
mos sigue ahondando en su pensamiento, autoras encaminadas a desbrozar una
explorando aspectos que no habían sido genealogía feminista en el pensamiento
tratados: la temática que aborda en este filosófico español.
nuevo libro presenta un viraje hacia el 1930 será, sin embargo, el año de la
compromiso político y social de Zam- encrucijada, de alineamiento político.
brano. El resultado es, una vez más, un Como nos recuerda la autora del libro,

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en ese año se publican tres obras signi- de Zambrano. Por tanto, la visión de ese
ficativas respecto al análisis de la cues- nuevo humanismo/liberalismo contiene
tión social: La rebelión de las masas de esa dualidad y tensión entre elementos
Ortega, El nuevo romanticismo de José racionales, pero también irracionales, tan
Díaz, y Nuevo Liberalismo de Zambrano. presente en su pensamiento filosófico.
Es a este último al que se dedican unas Acaba Bungaard las páginas dedicadas a
páginas relevantes en el libro y a partir ese texto con unas interesantes reflexio-
del cual, Bungaard plantea la radicaliza- nes en torno a unas cartas de Zambrano a
ción posterior en el compromiso político Ortega, escritas entre 1930 y 1932, en las
de Zambrano. El análisis de Bungaard de que Zambrano expone las divergencias
este texto resulta especialmente intere- filosóficas con el maestro a raíz de que
sante, pues en él se vislumbra, con clari- Nuevo Liberalismo se interpretase como
dad, parte del proyecto filosófico-político una oposición directa a las posiciones de
de Zambrano, apelando a realizar la re- Ortega. Más allá de la interpretación del
volución liberal todavía pendiente. Pero, tono acusatorio hacia Ortega que desti-
además, la relevancia del texto queda lan las cartas, parece interesante subrayar
perfectamente explicada en las páginas en este punto las coincidencias respecto
dedicadas a su análisis ya que, acerta- a las, en ocasiones tensa relación, maes-
damente, Bungaard afirma que Nuevo tro-discípula con otra eminente filósofa
Liberalismo contiene el germen de los —Hannah Arendt— en la que también
planteamientos zambranianos posterio- podemos observar cómo, en realidad, la
res: la razón poética, la relación entre discípula subvierte y supera las enseñan-
verdad y vida o la crítica del racionalis- zas del maestro —Heidegger en el caso
mo humanista (p. 147). Zambrano define de Arendt y Zambrano en el caso de Or-
la política en ese texto como una forma tega—.
de actuar sobre la vida que se presenta Con el inicio de la guerra civil, el
como material maleable. “Política es re- pensamiento político de Zambrano se
forma, creación, revolución siempre, por radicaliza y se alinea con el comunismo.
tanto” (p. 138). La política se sitúa en En esos años, escribe artículos para Hora
el ámbito de la contingencia e incorpo- de España y El Mono Azul, a la vez que
ra la dimensión histórica a su desenvol- desempeña cargos oficiales en la Repú-
vimiento. Como señala acertadamente blica. De nuevo, en esos años, vuelve el
Bungaard, la visión zambraniana de la reproche al maestro, Ortega, ante su neu-
política recoge, al igual que Ortega, cier- tralidad política. Mientras tanto, Zam-
tos aires nietzscheanos, comprobables brano vuelve de Chile, donde su marido
cuando describe la política de un modo trabajaba en la embajada española, para
agonal como “lucha entre el individuo y desarrollar una actividad política intensa
la vida”, o apela al heroísmo del indivi- y comprometida con una causa que ella
duo. Sin embargo, en el diseño econó- misma ya sabía perdida. En el marco de
mico y social del liberalismo humanista esa actividad política, Bungaard analiza
que propone Zambrano encontramos cómo se expresó en Zambrano la rela-
analogías con el socialismo humanista ción entre arte y política, la creación de
de Fernando de los Ríos, expuesto en su un “arte de urgencia” en expresión de
obra El sentido humanista del socialis- Rafael Alberti, cuestión que polarizó y
mo, publicado con anterioridad al texto dividió a los intelectuales del momento.

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Zambrano pasó a integrarse en la recién “misericordiosa” y “caritativa” en los úl-


creada Alianza de los Intelectuales Anti- timos meses de la contienda” (p. 228).
fascistas y a la escritura que ella deno- El libro que comentamos presenta
minó “literatura de circunstancias” o “li- pues, un indudable valor, ya que anali-
teratura de guerra” (p. 201). Sus textos za aspectos menos trabajados de María
de los años de guerra reflejan, de nuevo, Zambrano, a la vez que incide en la con-
la escisión entre el “intelectual burgués” tinuidad entre su pensamiento político y
y el “pueblo”, oponiendo a la “libertad su pensamiento filosófico. Igualmente,
burguesa” una “libertad verdadera” que, hemos de destacar el intenso trabajo de
como bien señala Ana Bungaard, tiene contextualización de los análisis de Zam-
fuertes tintes colectivistas o, diríamos brano, que expresa perfectamente el en-
hoy, un marcado acento comunitarista. torno cultural y político de la República
El análisis textual de Los intelectuales y la guerra. Un libro por tanto, necesario,
en el drama de España y de sus artículos ameno y sugerente que nos muestra las
en Hora de España que aborda Bungaard pasiones de Zambrano.
nos desvela de una manera sugerente y
bien documentada los diferentes aspec- Cristina Sánchez
tos del pensamiento político de Zambra-
no en esa etapa, cuestión sobre la que la
bibliografía es escasa. Facilita mucho la CAPELLÁN DE MIGUEL, GONZALO, Gu-
comprensión del lector, sobre todo de los mersindo de Azcárate. Biografía inte-
artículos publicados en Hora de España, lectual, Valladolid, Junta de Castilla y
la tarea que realiza de agrupar temática- León, 2005, 424 pp.
mente los artículos. Así, en el análisis de
Bungaard, aparecerían en ellos tres temas Sea cualquiera el objeto a que se
principales: 1) la justificación de la gue- aplique, el conocimiento histórico es
rra y el elogio del pueblo. 2) cuestiones de suyo inagotable. Ciñendo nuestra re-
relacionadas con temas literarios en los flexión al género biográfico, parece claro
que se analiza el papel de la poesía como que aun cuando ya supiéramos todo de
expresión popular. 3) el alumbramiento un personaje —que es mucho decir—,
de una “nueva razón” que se vislumbra siempre quedaría por saber el punto de
ya como una “razón poética”. Como se- vista del último biógrafo. Si su “lectura”
ñala Bungaard, podemos encontrar en no es pura mímesis de lo que otros han
esos artículos un tono mesiánico y una dicho y escrito, está destinada con segu-
afirmación absoluta de la tesis de las ridad no sólo a enriquecer con nuevos
dos Españas, en términos de oposición datos o puntos de vista el conocimiento
irreductible entre “la especie humana” y de su personaje, sino a entreverarse con
“otra no humana todavía” (p. 259). Pero la propia figura de éste. Un buen biógra-
sobre todo, tendríamos que destacar la fo une en cierto modo su perfil y retrato
relevancia de esos artículos como funda- personal a su biografiado, por más que
mento teórico de la razón poética. Así lo ello, como es lógico, no implique iden-
explica Bungaard: “la razón poética na- tificación. Adaptando el viejo dicho que
ció de la experiencia revolucionaria del tanto repetían los mayores a los niños de
pueblo en 1934, se transformó en “razón mi época cuando frecuentábamos ciertas
armada” durante la guerra civil y se hizo compañías no deseables —“dime con

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quién andas y te diré quién eres”—, po- serena amores y odios, y la investigación
dríamos también nosotros afirmar “dime paciente y escrupulosa, que pone a punto
tu biografiado y te sacaré virtudes y de- y descubre nuevas fuentes de informa-
fectos”. Porque el biógrafo no deja de ción, va recreando en verdad la figura
relacionarse noche y día y aun por años del personaje, la va dotando de realidad
enteros con su personaje, y acaba, que- verosímil…
riéndolo o sin querer, imitándolo. Bueno, Esa época llegó un poco tarde para
al menos simpatizando con él en aquello don Gumersindo por el cruce en nuestra
que más se parece a su particular perso- vida colectiva de la guerra civil. Pero lle-
nalidad y proyecto de vida. Y es que has- gó al fin y al cabo y, como tantas otras
ta cierto punto es criatura suya… cosas nuevas entonces, llegó a partir de la
Por eso decía que aun cuando ya su- década de los 60 con la recuperación aca-
piéramos todo, o al menos lo esencial de démica de la imagen histórica del krau-
un personaje, una buena biografía siem- sismo (Vid. A. Heredia: “El krausismo
pre añade algo nuevo a lo ya sabido, sea español. Estudio histórico-bibliográfico”,
en el orden objetivo (nuevos datos, rela- en VV. AA.: Cuatro ensayos de historia de
ciones, fuentes…) o subjetivo (la visión España. Madrid, Cuadernos para el Diá-
del biógrafo, su punto de vista). Por rela- logo, 1975, pp. 75-150). La figura de G.
ción a Gumersindo de Azcárate Menén- de Azcárate se fue haciendo más cercana
dez (1840-1917), uno de los krausistas y familiar en estudios de Pablo de Az-
más representativos de la segunda hor- cárate (su sobrino), López Morillas, Elías
nada junto con Salmerón, Giner y otros, Díaz, Gil Cremades, Marcos Oteruelo,
el complejo de circunstancias que hizo Ramón Carande, Torregrosa Peris, Tur
posible su vida quedó ciertamente clau- Ferrer, etc., etc. Ellos abrieron una épo-
surado con su muerte. Antes de ella al- ca de rigor en el estudio del personaje,
gunos, como Palacio Valdés y González pero sin ánimo, y acaso sin posibilidad
Serrano; o con ocasión de ella, Alvaro de en los trabajos de mayor antigüedad, de
Albornoz, Altamira, Ortega y Gasset, Po- estructurar su vida, obra y pensamiento
sada, Zulueta, Unamuno…, hicieron para en una biografía sistemática y completa.
su época el retrato esencial de la persona Pues son tales los matices que configuran
que habían visto y oído. Los contempo- la vida humana (tanto más cuanto más
ráneos sobrevivientes más atentos a las compromiso o papel social ha asumido
zonas altas de la cultura sabían quién el personaje, como es el caso) que nunca
había sido el ilustre muerto y lo transmi- nadie los alcanza de una vez y para siem-
tieron con fidelidad cordial y mental a la pre; y más cuando los medios de infor-
posteridad. Pero los suyos eran testimo- mación disponibles no ayudan a ello. Por
nios, testimonios ardientes arrancados eso, por la insatisfacción que producen
del alma por la emoción de una pérdida lo dicho y escrito en tiempo anterior, aun
irreparable… De gran valor sin duda por reconociendo su excelencia en tantos as-
proceder de textos vivos abiertos en ca- pectos, el investigador atento y laborioso
nal —cosa única e irrepetible—, pero siente la necesidad de revisar, de com-
faltos de la distancia reposada y de esos pletar, de enriquecer el acerbo de cono-
mil detalles objetivos que acompañan a cimiento que otros han ido depositando
una vida y la hacen racionalmente com- como fruto de su trabajo. En realidad, lo
prensible para todos. Sólo el tiempo, que que el nuevo investigador hace es meter-

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se por las vías señaladas o abiertas por cuanto se ha publicado sobre su biogra-
sus antecesores mejores, pero que no han fiado hasta el presente. Se trata en reali-
sido transitadas por ellos. Es la virtuali- dad de un exhaustivo, crítico y minucioso
dad de la tradición viva… estado de la cuestión, imprescindible en
Pues bien, en ese correr de los años todo trabajo de auténtica investigación.
de revisión biográfica de Gumersindo Con sola su presencia marca ya una lí-
de Azcárate que va de su muerte a la ac- nea interna de calidad respecto de otras
tualidad, Gonzalo Capellán de Miguel, biografías. A este apartado preliminar le
profesor de Historia Contemporánea en sigue otro dedicado a exponer la vida de
la Universidad de Cantabria, joven com- don Gumersindo desde la infancia has-
prometido con su tiempo, motor de nu- ta su muerte. Destaca aquí el autor dos
merosas actividades culturales, sociales momentos de especial relieve para com-
y políticas, muy inclinado a la historia prender el pensamiento de su biografia-
de las ideas o del pensamiento, dotado do: la importancia del entorno familiar,
él mismo de altas cualidades para la in- especialmente su padre, don Patricio,
vestigación, mostradas ya con creces en espiritualista ecléctico, liberal y católico
numerosas publicaciones sobre temas y en una pieza; y el encuentro en Madrid
personajes de la España de Isabel II a la con el grupo krausista en la década de
Restauración (Vid. como botón de mues- los 60. Dentro de este mismo apartado se
tra La España armónica: el proyecto del detiene Capellán en dos de las actuacio-
krausismo español para una sociedad nes más llamativas del Azcárate joven:
en conflicto. Madrid, Biblioteca Nueva, 1) Aquel comentario suyo, incidental en
2006; o Parlamento y parlamentarismo su obra El serf-government, comentario
en la España liberal. Manuel de Orovio y tan manido desde principios de siglo,
Práxedes Mateo-Sagasta. Logroño, Par- pero que en esta ocasión dio lugar a la
lamento de La Rioja/ Ateneo Riojano, que entiendo fue la tercera polémica de
2000), nos ofrece en este libro una muy la ciencia española, la protagonizada
completa y actualizada biografía intelec- por Menéndez Pelayo en 1876 (Vid. mi
tual de don Gumersindo. Y quien dice de trabajo: “Debate sobre la filosofía espa-
don Gumersindo, dice de una parte muy ñola. La polémica de 1857”, La Ciudad
sustantiva de la escuela krausista españo- de Dios, 212/2 (1999) 415-439). Y 2) sus
la. De ahí que el curso de su vida sea aquí intervenciones en el Ateneo de Madrid a
estudiado y presentado siempre en estre- propósito de la discusión sobre el positi-
cha relación con dicha escuela, vista no vismo y la Sociología.
en solitario sino inserta en el tejido cultu- A este segundo apartado le siguen
ral de España, en diálogo y polémica con otros tres dedicados a exponer el pensa-
otras escuelas. Además, Gonzalo Cape- miento religioso, socioeconómico y polí-
llán ha tenido especial interés en cubrir tico de Azcárate. En cuanto a lo primero,
lagunas y en hacer hincapié en aspectos se detiene morosamente Capellán en es-
poco atendidos en estudios anteriores. tudiar el origen y significado religioso de
Así pues, una biografía que es al mismo Channing y “la secta de los unitarios”, a
tiempo una radiografía del tiempo espa- la que puede decirse que perteneció Az-
ñol que la cubre. cárate, según confesó él mismo en 1881.
Dividida en siete apartados, el prime- En este punto es de alabar el esfuerzo
ro es un lúcido balance bibliográfico de analítico e historiográfico del autor, que

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aclara cuestiones hasta hora confusas en que arrastra, y queda como a la espera de
torno a la religiosidad de don Gumersin- nuevas circunstancias que las hagan fruc-
do y lleva a su justo límite la influencia tificar. Y es que en el mundo del espíritu,
de Channing, pero se echa en falta la re- como en la naturaleza, nada se pierde, o
ferencia propiamente teológica del caso, como decía Unamuno, “lo que pasa, que-
a la que el propio don Gumersindo fue da”. Da la impresión, pues, que es éste
particularmente sensible. De haberla in- el mensaje esencial del libro a vueltas de
cluido, hubiera dado mayor profundidad un largo recorrido hecho con las armas
al problema estudiado. Los otros dos bien templadas de un historiador riguro-
asuntos, el socioeconómico y el políti- so, siempre apoyado en una base docu-
co, los trata Capellán con gran lujo de mental sólidamente establecida y dando
detalles aportando nuevos datos. Aquí entrada además a escritos y documentos
Azcárate, como buen krausista, se aleja poco frecuentados hasta ahora.
de las soluciones radicales de socialistas, En última instancia, por el impulso
comunistas y anarquistas, y se apunta al con que de principio a fin ha sido llevada
liberalismo moderado y reformista que, a cabo esta biografía y por lo que se deja
más tímido que la doctrina social cató- entrever en el epílogo, su ejecución pone
lica, pretendía armonizar la libertad per- una vez más de relieve la necesidad que
sonal con la índole social del individuo, tiene cada época de exigirse a sí misma
pero entendida casi exclusivamente en su una visión de su pasado. Lástima que el
dimensión jurídica. Si tenemos en cuenta libro no contenga un índice de nombres
que fue Azcárate el designado para presi- propios, y aun analítico, para haberla he-
dir el Instituto de Reformas Sociales, no cho más útil y manejable.
hay más remedio que concluir que la Es-
paña oficial de la Restauración fue hasta Antonio Heredia Soriano
cierto punto en este sentido guiada por
un fondo de ideas krausistas. A ellas pues
habría que atribuir las luces y las som- CARAMUEL, JUAN DE, Leptotatos: meta-
bras de aquella política social. lógica (1681), trad. de Pedro Arias,
El libro termina con una considera- estudio preliminar de Lorenzo Veláz-
ción e interpretación del krausismo es- quez, Pamplona, EUNSA, Colección
pañol en general, y dentro de su escuela de pensamiento medieval y renacen-
el papel que le cupo cumplir a Azcárate. tista, 2008, 357 pp.
Para el autor es éste, don Gumersindo,
quien mejor habría encarnado el signifi- Después de la edición de la Gramá-
cado teórico y práctico del ideario krau- tica audaz del mismo autor, toca ahora
sista. Sin entrar en valoraciones, lo cierto el turno de su Leptotatos (transcripción
es que Gonzalo Capellán realiza en el del griego λεπτότατος, “sutilísimo),
epílogo de su libro un notable esfuerzo aunque sólo de la primera disertación de
de síntesis por desentrañar el significado las tres en que se divide la obra: la meta-
histórico y filosófico cumplido entre no- lógica (las otras dos disertaciones son la
sotros por el krausismo a través de una filosófica y la teológica). Es una suerte
vida ejemplar. El fracaso histórico que de continuación de la Gramática, y la
esa ejemplaridad llevó consigo, no im- última palabra de Caramuel en el campo
pide al autor reconocer la carga positiva de la gramática, la metafísica, la lógica,

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la lingüística y la filosofía del lenguaje. na manera llegan hasta Wittgenstein y la


Obra curiosa y peculiar en su género, moderna filosofía del lenguaje.
y al mismo tiempo erudita y profun-
da, en ella, siguiendo y superando los Carlos Megino Rodríguez
esfuerzos medievales sobre gramática
especulativa, se intenta un estudio de
la estructura común del pensamiento y CERUTTI GULDBERG, HORACIO, Filoso-
de su expresión lingüística, que sirva de fando y con el mazo dando. México,
base de una gramática general, común a Universidad Autónoma de la Ciudad
todas las lenguas, que remedie las defi- de México-Madrid, Biblioteca Nueva,
ciencias de éstas y con la que se cons- 2009, 290 pp.
tituya una lengua universal que exprese
sin ambigüedades el pensamiento (sobre El presente libro constituye el estu-
todo, metafísico y teológico). En con- dio más completo de los realizados hasta
creto, se trata de la construcción de un ahora sobre una obra fundamental para
nuevo dialecto metafísico que, sobre la entender la filosofía latinoamericana,
base del conocimiento de las estructuras especialmente durante sus últimas déca-
generales lógico-lingüísticas comunes das, como la de Arturo Andrés Roig. Su
con la que pensamos y hablamos de lo autor, Horacio Cerutti, no sólo posee un
que existe, permita una ciencia correcta conocimiento riguroso y exhaustivo de la
sobre el ser. En ese sentido, se incluye misma, tal y como traslucen algunos de
un interesante y original intento (ya ini- sus libros anteriores, sino que además ha
ciado en la Gramática audaz) de superar sido testigo directo de su evolución desde
la ambigüedad semántica del verbo ser, sus mismos inicios; desde, por ejemplo,
con la propuesta de una nueva termino- aquel innovador estudio de 1969 sobre
logía capaz de expresar de forma clara y los krausistas argentinos, reeditado en
precisa todos los sentidos de ser, creán- 2006 y que aún sigue siendo una refe-
dose toda una nomenclatura completa rencia insoslayable en los estudios sobre
de flexiones verbales nuevas. Caramuel krausismo y sobre pensamiento argen-
aplica este nuevo dialecto a la defensa tino. Horacio Cerutti es un discípulo de
de sus opiniones metafísicas frente a la Arturo A. Roig que siempre ha asumido
tradición escolástica anterior, mostran- crítica y creativamente sus propuestas y
do que con él se solucionan y aclaran que conoce su pensamiento por dentro,
cuestiones que antes eran tratadas erró- sin olvidar algunas coincidencias biográ-
neamente por la falta de un instrumento ficas significativas, pues ambos han pro-
lingüístico adecuado. bado el cáliz del exilio y ambos proceden
Es de gran interés esta obra como de “la Barcelona del interior argentino”,
muestra de la aportación hispana a los como dijo Sarmiento en su Facundo re-
intentos de solucionar los problemas filo- firiéndose a Mendoza, tal y como se re-
sóficos con la creación de una nueva len- cuerda hacia el comienzo del presente
gua universal que represente exactamen- libro (p. 15).
te la estructura del pensamiento, intentos Pienso que la obra de Roig constitu-
que pueden verse, entre otros autores ye un ejemplo sobresaliente de filosofía
contemporáneos menos importantes, en latinoamericana plenamente madura,
Descartes y en Leibniz, y que de algu- desarrollada al hilo de los problemas y

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los debates que suscita la filosofía como autorreflexivo que esa labor supuso. La
tal. Es decir, a partir de unas coordenadas historia de las ideas se mostraría enton-
tan concretas como las que puedan loca- ces como un medio idóneo para la iden-
lizar a la filosofía alemana, anglosajona tificación de sujetos, a menudo plurales
o española, desde las que se proyecta un y colectivos, que emergen del conflicto
potencial interpelador que no cabe en social; para la revisión de humanismos y
fórmulas esquemáticas y demasiado ma- de tradiciones propias partir de sus con-
nidas a estas alturas, aun cuando hayan tradicciones internas; para la reconstruc-
sido recurrentes en su momento como ción en definitiva de aquellos procesos
las del viejo debate entre universalistas y por medio de los cuales se conforma una
latinoamericanistas o las del “circunstan- conciencia productora de objetividad.
cialismo” orteguiano. La cuestión es mu- De todo ello y a lo largo de un diálogo
cho más compleja, tal y como muestra el fecundo con las tradiciones historicista
presente estudio. Exige recorrer no pocos y marxista, con la sociología del saber y
laberintos, siempre provechosos pero al- la historia de la cultura, de una singular
gunas veces incómodos por la propia di- recepción del “giro lingüístico”, la teoría
ficultad de los mismos, pues la filosofía del discurso y la crítica de ideologías, re-
latinoamericana no es un florilegio de sultará la que quizá sea una de las prin-
recepciones exógenas, interesantes pero cipales aportaciones de Roig: la elucida-
difusas, o una demarcación contextual ción de un a priori, “no ya como mera
de filosofemas abstractos, o una especie formalidad, sino con un contenido histó-
de trasunto de la filosofía española aun rico y antropológico constitutivo” (p.69).
cuando sí contribuya, y de manera muy Es decir, como mediación fundamental
notoria, a la maduración de un “pensar en en la generación de ideas y como clave
español”. Es algo tan aparentemente sim- hermenéutico-crítica para un rescate de
ple y sin embargo tan escurridizo como modos no alienantes de objetividad. De
aquella filosofía “que no se ocupa del la historia de las ideas se transita así ha-
ser, sino del modo se ser de un hombre cia una cierta “filosofía de la filosofía” en
determinado, en relación con sus formas la que no falta el diálogo con “clásicos”
de objetivación y afirmación históricas” como Kant y Hegel, hermeneutas de la
(p. 152). sospecha como Marx y filósofos cerca-
Filosofando y con el mazo dando nos como Gaos y Zea.
plantea un recorrido por esos laberintos La segunda y tercera secciones se
al hilo de la reflexión roigiana, desentra- centran en las aportaciones de dicho
ñada a lo largo de cuatro secciones que giro lingüístico, entendido siempre
se simultanean a la manera de una repre- bajo la primacía de la “parole” sobre la
sentación mural (p.31), más rica y crea- “langue” —de ahí el término “giro ha-
tiva que la que hubiera resultado de una blístico”, a propósito de un rescate de la
exposición meramente cronológica, más cotidianeidad y a contrapelo de sublima-
convencional y académica. ciones hipostasiadas del lenguaje como
En la primera sección se da cuenta la heideggeriana— y cuyo carácter me-
de la labor historiográfica de Roig, do- diador obliga a la historia de las ideas a
blemente relevante, por sus trabajos in- transformarse, de alguna manera, en una
novadores sobre historia del pensamiento historia de los discursos. Se distinguen y
argentino y ecuatoriano, y por el “plus” recorren entonces planos de este nuevo

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ámbito —“universo discursivo, texto, ni- lo Hispano y de manera particular, en


veles contextuales y discurso contrario” la manera cómo se va construyendo la
(p. 111)—, se dialoga ampliamente con modernidad latinoamericana, disponer
Volshinov-Bachtin y se encuentran re- ahora de este texto, que definitivamente
ferencias de esta reflexión en la propia y a doscientos años de distancia, mucho
tradición —concretamente, en el ecua- ayudará para comprender mejor esos
toriano Espejo y en los “exiliados ilus- procesos de cambio y desarrollo, esos
tres” Alberdi, Sarmiento, Bello y Simón movimientos independentistas y como
Rodríguez (p. 147)—. Asimismo, se dis- resultado de estos, la construcción de las
tingue el potencial negativo de la discur- diferentes identidades que permiten dis-
sividad y su sentido “contradialéctico” tinguir a cada uno de los pueblos y países
frente a todo afán totalizador, rescatando de América.
la vocación eminentemente negadora del Ha sido una actitud recurrente enten-
pensamiento utópico y cuestionando los der a la modernidad, como esa transfor-
lugares de la reflexión académica en el mación aparente y que surge desde Euro-
medio social. El lenguaje conduce así a la pa al mundo entero, esa transformación
política, una de cuyas referencias roigia- en la cual el sujeto se entiende libre y
nas más significativas es la cuestión de seguro para decidir, transitar, comerciar,
la llamada Segunda Independencia. So- crear y ser. Hablar de la modernidad es
bre el trasfondo de esta última, la cuarta un tema bastante complejo ya que tiene
sección recorre cuatro debates contem- de suyo una gran carga de misterio y de
poráneos fundamentales para la filosofía transformación, pero es bastante acep-
latinoamericana como son los que se di- tado que la raíz de todo este proceso se
rimen en torno a la filosofía de la historia ubica en mucho con la reforma luterana,
y sus dimensiones narrativas, la filosofía en esa reforma protestante y en todos los
de la liberación, la posmodernidad y la fi- cambios científicos, económicos y polí-
losofía intercultural. A todos ellos aporta ticos derivados de la misma, y de la si-
Roig reflexiones y contrapuntos jugosos. tuación que en la Europa de la época im-
Una bibliografía exhaustiva de su obra, peraba. Atendiendo a lo anterior, puede
precedida de algunos corolarios, culmina resultar claro que estas transformaciones
este itinerario, que todo estudioso de la llegan a los territorios americanos, con
historia del pensamiento iberoamericano un considerable retraso. Por lo que en es-
debería tener en cuenta. tos principios de la modernidad, pero sin
el impacto de la modernidad, se empieza
Antolín Sánchez Cuervo a construir esa otra España fuera de Es-
paña y, por lo tanto, fuera de Europa.
Atendiendo a lo anterior, podríamos
COLOM GONZÁLEZ, FRANCISCO (Ed.), suponer entonces que la modernidad es
Modernidad Iberoamericana. Cul- una y que de manera rotunda y determi-
tura, Política y cambio social, Espa- nante se impuso a los procesos anterio-
ña, Iberoamericana, Vervuert, CSIC, res. Me parece que no, por su vertiginoso
2009, 588 pp. desarrollo y rápida aceptación, no pode-
mos considerar que la modernidad sea
Es un verdadero placer, para quienes una sola. Que se impuso a los procesos
queremos profundizar en el estudio de anteriores es indiscutible, pero hay una

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gran cantidad de maneras de ser moder- El capítulo primero: “La apertura Ibé-
no y, por lo tanto, una gran cantidad de rica al Mundo occidental”, nos permite
modernidades. Me parece necesario en- con facilidad comprender los momentos
tonces entender a la modernidad como de ruptura con los modelos anteriores y
una nueva manera de ser y de vivir, una la búsqueda de los nuevos paradigmas
nueva manera de entender el mundo y que nos llevarían de frente y de cara a la
la naturaleza, concepción que cambia a modernidad; comprender también como
partir de los principales acontecimientos fueron los primeros intentos de los por-
suscitados durante los siglos XV y XVI tugueses para aventurarse por los abier-
y que han resultado trascendentales en tos y desconocidos mares, de tal manera
el desarrollo histórico de la humanidad, que para 1455 el papa Nicolás V otorga a
me refiero principalmente a: El Renaci- Portugal, a través de Enrique el Navegan-
miento, El Humanismo, La Reforma, La te, la potestad y las tierras que descubrie-
Ilustración, la vertiginosa evolución de la ran navegando hacia las Indias. Mencio-
ciencia, y el que me parece ha resultado el na los acuerdos que se establecen entre
acontecimiento más importante en toda la Portugal y España, (alcacovas), en donde
Historia Universal y que de alguna mane- se determina que todos los territorios al
ra es el que cambia radicalmente el senti- sur de Canarias serían reconocidos como
do de la modernidad y la concepción que portugueses, posibilitando con esto la
del mundo se tenía, me refiero concreta- primera gran expansión atlántica perso-
mente al descubrimiento de América. nalizada en la figura de Cristóbal Colón.
Resultaron de tal magnitud los cam- Termina este primer capítulo con lo que
bios provocados por este acontecimiento, el autor llama “La incorporación jurídi-
que con inusitada rapidez se empieza a ca del vencido”, en el cual se sostiene la
construir entre los dos mundos, una nue- idea de que esta incorporación en mucho
va realidad cultural, a tal grado que en la se logra con los enlaces matrimoniales
actualidad resulta verdaderamente difícil entre la nobleza indígena y los conquis-
por no decir imposible, tratar de entender tadores españoles, situación que con ra-
el desarrollo latinoamericano, separado o pidez provoca el mestizaje, la imposición
descontextualizado del desarrollo Euro- de una nueva religión y de los nuevos y
peo. Y a la inversa, el desarrollo europeo, modernos modelos culturales.
concretamente de España y Portugal no En el segundo capítulo, “La síncre-
puede entenderse a cabalidad si no es con sis barroca”, los autores señalan que es
el estudio y consideración del desarrollo precisamente en el siglo XVII, cuando se
latinoamericano y en mucho también del cultiva lo que se llamó la “Ciencia Me-
norte de África. dia”, momento en el cual se da la reorga-
El texto está cuidadosa y muy atina- nización de la riqueza y la integración de
damente estructurado; a través del con- la actividad económica, política, religio-
tenido del mismo podemos con facilidad sa, social, cultural; en fin, la vida cotidia-
transitar desde “La apertura Ibérica al na. De tal suerte, que podemos conside-
Mundo Occidental” hasta los momentos rar que el barroco no impacta únicamente
de “La resistencia a la tradición”. El libro en las manifestaciones artísticas, va más
se compone de seis capítulos y a manera allá y se convierte en una nueva y moder-
de Introducción, una muy cuidadosa pre- na forma de vida, impulsada fuertemente
sentación del editor. por el espíritu de la Contrarreforma y en

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ese sincretismo que se empieza a gene- la autoridad reside originalmente en el


rar entre los valores ibero-católicos y las pueblo, que el origen del poder es comu-
culturas indígenas. Se trata, en definiti- nitario y que solo puede ser transferido
va, de impulsar el proyecto de rehacer con el consentimiento de la comunidad;
o construir Europa fuera del continente proponen una solución teórica a un pro-
europeo, tratando de fundir la dimensión blema político. Señalan que el poder de
clásica europea con la riqueza cultural la soberanía procede inmediatamente del
totalmente diferente de los pueblos del pueblo y que la transferencia de esta a un
nuevo mundo y con la nueva e ilustrada príncipe o gobernante debe ser resultado
propuesta criolla, en donde lo que se pre- de un acto de libre elección.
tende es mostrar la realidad, pero esa que El texto menciona, también, que los
no vemos. Prueba de ello es el singular preceptos de la Ilustración repercuten en
poema que, con motivo de la dedicación Iberoamérica, de manera más notoria en
del templo de San Bernardo escribe en el terreno de lo económico-administra-
1690, la llamada Décima Musa Mexica- tivo, por lo que muchos de los temores
na: Sor Juana Inés de la Cruz. despertados por esta naciente moderni-
Si como marco de referencia consi- dad, aunados a los movimientos de Con-
deramos como hispánicos todos aquellos trarreforma de alguna manera provocan
territorios que, a partir de los grandes un estancamiento en cuanto a la creati-
descubrimientos geográficos, estuvieron vidad cultural. En este sentido el cuarto
dependiendo política, administrativa y capítulo, “Bajo el síndrome de la Míme-
culturalmente de la España peninsular, el sis”, destaca que uno de los rasgos del
tercer capítulo, “El pueblo, el poder y la desarrollo cultural Iberoamericano ha
urbe”, centra su atención en la necesidad sido su autocuestionamiento y la recu-
de entender a los habitantes y a su socie- rrente pregunta en torno a su autentici-
dad, como el motor que impulsa la legiti- dad y originalidad, lo que ha remitido a
mación del poder político y la soberanía, la importación de modelos artístico-cul-
culminando éste con la construcción de turales totalmente alejados y ajenos a las
los nuevos y variados nacionalismos y la experiencias sociales propias.
conformación de los nuevos países ame- En opinión de Simón Rodríguez, fi-
ricanos a partir de las primeras décadas losofo sudamericano del S XIX, “La
del S XIX. “El propio concepto de iden- América está llamada, (si los que la go-
tidad nacional, nace en aras de la moder- biernan lo entienden), a ser modelo de la
nidad… y toda identidad nacional, nace buena sociedad… Tomen lo bueno, dejen
con el reverso de la identidad extranjera lo malo y lo que les falta inventen…”.
y bajo la amenaza implícita del enemigo Con estas reflexiones, Rodríguez propo-
de la patria”. ne las bases para construir la modernidad
Se destaca, con claridad, la marcada americana. Inventar sería la contraparte
influencia que la Escuela de Salamanca del desarrollo moderno. La modernidad
transmite para la construcción de la teo- iberoamericana tiene también un de-
ría moderna del derecho natural del Esta- sarrollo particular y fuertes problemas
do, en la cual los pensadores españoles, específicos. Octavio Paz señalaba que:
encabezados por Francisco de Vitoria y “La modernidad es una palabra en busca
Francisco Suárez, fueron de los prime- de su significado… ¿Somos hijos de la
ros en defender la idea tomista de que modernidad o ella es nuestra creación?...

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Nadie sabe a ciencia cierta y poco impor- vitar por último a los lectores para que
ta: La seguimos, la perseguimos”. disfruten al máximo el contenido del
Es la intención de enfrentar los resul- mismo.
tados generados por la modernidad y sus
diferentes interpretaciones, lo que obliga Rogelio García Espinosa
a ciertos sectores políticos y de la iglesia
católica a tratar de buscar su legitimidad
en referentes pasados y a buscar también CONFORTI ROJAS, CRISTINA, Hacer hom-
iniciativas que permitieran restaurar el bres. La alianza de la humanidad en
orden y el poder. Estas iniciativas, des- el pensamiento educativo de Giner de
embocan en otras realidades, por lo que la los Ríos. Bogotá, Pontificia Universi-
separación de la iglesia y el Estado sigue, dad Javeriana, 2009, 283 pp.
en ese momento, caminos y tiempos muy
distintos a los del protestantismo. El ca- No son precisamente abundantes los
pítulo V, “La resistencia de la tradición”, estudios monográficos sobre la obra de
refiere cómo se empieza a adoptar enton- Francisco Giner de los Ríos, pese a ser un
ces una actitud conservadora, surgiendo autor fundamental en el pensamiento es-
las diferencias entre modernidad y tradi- pañol del último siglo y medio. Sí abun-
ción y la constitución de los grupos que, dan las citas, alusiones y referencias a la
a partir de ahora, manifestarán una fuerte misma en un contexto tan relevante para
presencia durante todo el siglo XIX en el este pensamiento como el de la llamada
desarrollo político-administrativo de las “Edad de Plata” y no son tan escasos,
nuevas naciones latinoamericanas. quizá, los estudios enfocados hacia algu-
Me parece relevante mencionar que nos de sus aspectos concretos, con rigor
de todas las nuevas naciones que ha- y exhaustividad en algunos casos. Pero
bían sido territorios de la católica mo- siguen faltando en mi opinión síntesis
narquía española, solo México, a través monográficas del pensamiento de Giner
del triunfo del grupo tradicionalista y y —dicho sea de paso— quizá también
conservador, en algunos momentos de biografías intelectuales minuciosas sobre
su desarrollo político decimonónico e este autor. El presente estudio de Cristina
inmediatamente después de consumada Conforti Rojas, fruto de varios años de
su independencia, sorprendentemente dedicación a una tesis doctoral defendi-
adopta como modelo político el sistema da en la Pontificia Universidad Javeria-
monárquico, a diferencia de las otras na- na de Bogotá y estructurado en torno a
ciones, ya que ninguna consideró que la cuatro capítulos y un anexo, constituye
monarquía pudiera llegar a ser siquiera un aliciente en este sentido, pues ofrece
una opción real de gobierno. una síntesis amplia y ordenada de este
El libro resulta, pues, un verdadero y pensamiento, a propósito de su dimen-
placentero regalo y es muy grato también sión educativa. Para ello tiene además en
en su lectura, por lo que no me resta más cuenta sus fuentes krausianas y sus diver-
que felicitar nuevamente a los autores de sos contextos krausistas, incorporando a
los textos por su acucioso y profesional este respecto la amplia y rica bibliografía
trabajo de investigación, a los editores que en torno a estas cuestiones se ha ido
por lo acertado de la elección y el par- acumulando durante las últimas dos dé-
ticular cuidado en su presentación, e in- cadas a raíz de los trabajos innovadores

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de Enrique M. Ureña. Los dos primeros recibió, en la gestación no sólo de su


capítulos (“La unidad de la ciencia” y pensamiento educativo, sino también de
“La unidad del hombre”) se centran así sus proyectos escolares —un Gimnasio
en los fundamentos teóricos —metafísi- Moderno y un Gimnasio Femenino—,
cos y antropológicos— del pensamiento así como de su papel refromador en la
educativo de Giner, su sentido organicis- educación nacional —tan lastrada por la
ta, su significación moral y su proyección tradición católico-conservadora, según
social. Los dos capítulos siguientes (“La ciertos comentarios que el presente tra-
formación: el dinamismo de la unidad” bajo mereció al distinguido profesor co-
y “Un espacio para hacer hombres”) re- lombiano Guillermo Hoyos—. Sería en
corren con detenimiento los principales este sentido muy deseable que Cristina
puntos de dicha dimensión educativa: el Conforti profundizara en esta proyección
concepto gineriano de formación, tan li- del institucionismo en Colombia. Sus
gado al proyecto krausista de una “Alian- aportaciones serían muy novedosas.
za de la Humanidad”, la relevancia del
método intuitivo para dicha formación Antolín Sánchez Cuervo
y el papel específico de la pedagogía
correccional. Ofrece asimismo una rica
contextualización histórica, registrando COUCEIRO-BUENO, JUAN CARLOS (ED.),
algunos momentos fundamentales de la Europa ante sí misma, Madrid, Bi-
Institución Libre de Enseñanza —espe- blioteca Nueva, 2010, 198 pp.
cialmente de sus orígenes, a raíz de las
dos cuestiones universitarias— y de la A veces nos envuelve el silencio. Nos
historia de la educación en España du- chocamos contra su realidad inefable e,
rante el último tercio del siglo XIX, así inaccesible. Son esos momentos en que
como del krausismo entendido como un uno se pregunta por su propio ser, por
proyecto europeo. su destino y porvenir, por sus raíces y
En mi opinión, este recorrido sinté- por su identidad. Cuando uno se pone
tico justificaría por sí mismo la publi- ante sí mismo y se enfrenta a lo que es
cación del presente libro, teniendo en y a lo que puede llegar a ser, encarando
cuenta esa escasez de monografías a la esa tensión vital y vivificante que surge
que antes me referí. Pero, además, cuen- en el abrazo de aquella verosímil y gra-
ta con el aliciente de un muy novedoso dual sinceridad que toca a cada cual. La
anexo titulado “Agustín Nieto Caballe- cuestión que surge sobre Europa trata de
ro, un institucionista colombiano”, que responder a la incertidumbre actual de
abre perspectivas historiográficas muy nuestra identidad social, arrastrando con-
valiosas a la hora de explorar la proyec- sigo también los problemas de la identi-
ción del krauso-institucionismo en un dad individual. Cuando Europa se pone
contexto latinoamericano en el que las ante sí misma en realidad somos noso-
referencias de esta proyección son casi tros los que confesamos nuestra fe en
nulas como el colombiano. Se docu- ese proyecto europeo que hemos soñado,
menta así la relación cercana, a través de que vivimos y cuya espiritualidad debe-
correspondencias epistolares, que Nieto mos alimentar. Porque Europa parece ser
Caballero mantuvo con sus amigos ins- mucho más que una comunidad formada
titucionistas y la influencia que de ellos por diversas naciones intuimos, en ella,

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más bien una misión creadora de coope- da infructuosa de Europa, los hermanos
ración mutua, una abertura de culturas fundaron y colonizaron varias ciudades,
polifacéticas, una posibilidad de salva- desde el Mar Negro hasta Asia Menor,
ción para las naciones europeas tras la trazando más o menos una línea geográ-
deshumanización de los horrores de dos fica virtual que contorneaba los límites
Guerras Mundiales. Europa es, simultá- orientales de Europa, indicando en forma
neamente, un ideal, una realidad y como implícita los territorios donde Europa no
proyecto una posibilidad viva, sin ningún estaba, donde no la podían encontrar. La
significado predeterminado, así que cada localización de Europa se convirtió así
generación tiene el deber de preguntarse: en algo enigmático para los familiares,
¿Qué significa Europa hoy para nuestra para los más vinculados a su ser, para los
generación? ¿Qué significado puede te- más próximos. Y esta leyenda sigue viva.
ner Europa hoy, en tiempos de crisis, en Es difícil, pues, configurar ese espacio
2010, cuando parece que se necesita una geográfico de nuestra Europa tal como
«radical revalorización de los valores», nos cuenta el ensayo de Ignacio Sotelo:
tiempo en que debemos enfrentarnos al “Los límites de Europa”. Ofreciendo una
deber de dar algún contenido al esquele- perspectiva geográfica e histórica nos re-
to moral de la Europa del siglo XXI, una fleja el despecho de los hermanos de Eu-
estructura latente y muy potente a la vez? ropa en esa búsqueda sin éxito, porque
¿Qué es Europa para nosotros? nos la silueta de esta “dama” llamada Euro-
preguntamos. “Europa es leyenda, filoso- pa sigue siendo difusa y turbia. Sigue
fía, democracia, espacio (difuso) geográ- escondiéndose de forma algo pudorosa
fico”, responde la recomendación edito- ante la mirada indiscreta de los viajeros
rial de la contratapa del libro y “también infatigables, usando la metáfora de viaje
es la posibilidad simbólica de regresar a de David Ramos Castro de “La fractura
nuestra constituyente e inolvidable “casa primordial del viaje europeo antropoló-
familiar” anterior al surgimiento de las gico”.
ulteriores realidades nacionales”. Europa se esconde ante las miradas
Europa es leyenda y, como leyenda, próximas, escrutadoras. “Toda identi-
brota de la mitología griega. Para el ser dad se revela como tal desde la exterio-
humano todo saber parece radicar en lo ridad” —dice Couceiro-Bueno— en la
mítico. Lo que llamamos logos nació mirada del «otro”. Para ver con claridad,
del seno místico de la mitología. En este y para entender nuestras circunstancias,
sentido Europa representa una unión y tenemos que alejarnos un poco de lo que
una comunidad de corte metafísico Es nos rodea de forma más íntima. Sergio
“anterior al surgimiento de las ulterio- Vences en su “testimonio vivencial” ex-
res realidades nacionales”. Europa era clama: “¡Bendita Europa! que recorrí,
una mujer fenicia y al verla Zeus —un donde me formé, trabajé, viví y desde la
Dios bastante ardiente— se enamoró. El que pude conocer mi propio país”. Tan
rey de los dioses olímpicos se transformó sólo con alejarnos un poco de lo acos-
en un toro blanco y manso para seducir y tumbrado, de lo doliente, de lo apático,
raptar a la doncella. Agenor, el padre — de lo que parezca indiferente por insensi-
rey de Tiro—, al enterarse del raptó de su bilizarse frente a ello, podemos alcanzar
hija, ordenó a sus hijos que la buscasen la capacidad perdida de que las cosas nos
y no regresasen sin ella. En la búsque- sorprendan de nuevo con aquella depu-

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rada y vivaz presencia que tenían en los llamamos “la psicología de adanes” y es
tiempos de nuestra niñez. la misma actitud “que se mueve entre el
El proceso de la deshumanización menosprecio de lo propio y el papanatis-
que, según José Ortega y Gasset, carac- mo ante lo foráneo. A menudo se olvida
teriza la historia del arte, se extendió al que los países con los que se quiere mi-
terreno de la vida cotidiana. Hubo tiem- metizar mecánicamente han dado leccio-
pos históricos que tenían preferencia a nes magníficas de cómo conciliar el pa-
lo cercano e inmediato. Eran tiempos de sado con el presente, la tradición fecunda
inmanencia total que se distinguían por con el progreso”. Lo que necesitaríamos
un tono de miopía generalizada. Como —según Mora García— es “una nueva
de cerca no se ve uno, el énfasis lo ponía- forma de mirar que corrija viejos errores
mos en los detalles de las cosas circun- producidos por una mirada miope”. Hay
dantes, pero la óptica ha cambiado pron- pueblos enteros, en nuestra Europa, que
to y el ser humano comenzó a ocuparse todavía sufren las consecuencias desola-
por el más allá, por los trasmundos leja- doras de una fragmentación histórica, de
nos, por la trascendencia. La vista que se un “desvío de su ideal trayectoria”.
generalizó de ese modo era la hiperme- Es el caso, por ejemplo, del pueblo
tropía. El ser humano no se veía así tam- húngaro. El ensayo de Ágnes Kaczúr
poco, porque tenía sus ojos fijados en lo —profesora de la Universidad de Szeged
trascendente. Después de la modernidad (Hungría)— titulado “Europa oriental:
nuestra vista se cansó de mirar tanto lo Cambio de régimen en Hungría” nos re-
inalcanzable y la vista que tenemos hoy, vela esta desviación, esta fragmentación
que hemos heredado y no hemos podido histórica, esta “psicología de adanes”, re-
superar, es más bien la presbicia: no po- sultado de un pasado histórico sin com-
demos enfocar bien porque no tenemos prensión y sin consenso. Un pasado sin
el horizonte de interpretación adecuada, asumir, por lo tanto, una desorientación
ajustada a nuestro tiempo. Vivimos per- absoluta. Uno de los más grandes proble-
didos en nuestro inconsciente, en el cír- mas en Hungría es la argumentación en-
culo mágico y enloquecedor de nuestro fática en los círculos políticos e intelec-
ser extremadamente cercano a nosotros tuales: valorar, culpar, buscar los respon-
mismos, a nuestros adentros, a nuestra sables, despertar emociones, fomentar la
intimidad, sin poder ver al mundo, o al desconfianza venenosa en vez de intentar
«otro» con claridad. entender nuestro pasado. “Juzgar a toro
Muchos vivimos todavía en la ilusión pasado (…) es jugar con ventaja”, dice
de la discontinuidad de las “culturas im- Mora García, y tiene mucha razón. Di-
presionistas” —como advierten las pa- gámoslo citando a Ortega: “No se trata
labras de José Luis Mora García en sus de avalorar sino de comprender [lo espa-
“Reflexiones en torno a José Ferrater ñol]. Desertemos de la vana ocupación
Mora”: “Muchos autores con propósi- ditirámbica con que los eruditos han tra-
to de relevancia han tratado de erigirse tado los hechos [españoles]. Ensayemos
como la voz que clama en el desierto, fórmulas de comprensión e inteligencia;
como si quisieran convencernos de que, no sentenciemos, no tasemos. Solo así
en cada gesto, en cada obra suya, estaban podrá llegar un día en que sea fecunda la
inaugurando la historia cultural [de Espa- afirmación [del españolismo]”. El pueblo
ña] tras un vacío insoportable.” Es lo que húngaro, —como también “la interpreta-

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ción gallega del mundo” revelada por el mutilado de “infinita reversibilidad”.


ensayo de Xesús Alonso Montero: “Eu- “Vivimos en una permanente inmanen-
ropa vista desde Galicia” representa una cia extática, dice Sloterdijk, dentro pero
sensibilidad específica, un tono especial fuera” —acentúa Isidoro Reguera— en
en la sinfonía europea, un tinte singular la mística digital, que se caracteriza por
en la paleta de Europa. Y no debe(mos) la “levedad del ser”, vivimos en la fic-
olvidar la advertencia orteguiana, según ción virtual y pagamos su precio. Según
la cual “cada paso de avance en ese pro- Reguera la melancolía y, sobre todo, la
ceso de desviación soterra y oprime más depresión endógena e inconsciente son
la intención original, la va envolviendo las enfermedades características del si-
en una costra muerta de productos fraca- glo XXI, “época globalizada, disolvente
sados, torpes, insuficientes. Cada día es de identidad y alma”, donde la búsqueda
ese pueblo menos lo que tenía que haber de la verdad, que le toca a cada cual, se
sido”. Y cada día se esconde más esa Eu- convierte en un camino neurótico. “Eu-
ropa, “doncella” tan pudorosa, de nues- ropa (como todo Occidente) vive una
tros ojos desorientados. época de ocaso, de autoapagamiento, de
¿Cómo puede ser Europa? La Europa indisimulada delicuescencia, justo en el
de las leyendas. La Europa que capturó momento en que gran parte del mundo
el corazón de Zeus. Pienso que los mo- se encuentra bajo las crueles condiciones
mentos de la revelación de su ser deben de la mundialización del mercado y la
ser aquellos mismos que Karl Jaspers técnica”, subraya Juan Carlos Couceiro-
llamó “las situaciones límite” como son Bueno. “Europa está enferma de nihilis-
la muerte, la culpa, el azar, la enferme- mo negativo” porque Europa es mucho
dad, el sufrimiento (así también el “su- más que “un mercado supranacional”
frimiento metafísico”, lo que llamamos alimentado por el “capitalismo más asil-
en el habla cotidiana: amor), historicidad vestrado”. Europa está en crisis pero este
y lo relativo de lo fáctico. Son situacio- hecho conlleva también un sentido posi-
nes que ponen al ser frente a sus límites tivo: cada crisis denota a su vez una po-
existenciales y le obligan a tomar algu- sibilidad, nos abre a algo nuevo. Dicho
na posición. Estas “situaciones límite” con palabras de Mora García: “Vivimos
nos abren a nuestro propio ser y quizás un tiempo interesante, inicio de una fase
al significado actual que podemos dar a nueva en la construcción de la razón” y
Europa. Al encontrarnos “al fin de un ci- por ello tenemos la posibilidad de “corre-
clo cultural” —como llama a estos tiem- gir los extremos en los que se fundan el
pos Ortega y Gasset en su «De Europa universalismo vacío y la fragmentación
Meditatio Quaedam»—, sumergidos en que disuelve el ser.”
crisis, lo que tan superficialmente llama- Volviendo a las huellas mitológicas:
mos crisis económica —un autoengaño sabemos que Zeus había llevado Europa
absoluto— parece que Europa quiere a Creta, donde ella regala tres hijos al
desvelarse a nosotros mismos desenca- dios del cielo y del trueno: Minos, Rada-
denando un diálogo y un interés vival de mantis y Sarpedón. De estos tres frutos
su porvenir. Nuestros conceptos se han de un amor divino dos se convertirán en
vaciado de contenido, vivimos el espa- jueces de los muertos en Hades: Minos y
cio virtual bajo un concepto de tiempo Radamantis. La figura de Minos es algo
congelado, convertido en un presente contradictoria porque se conocen dos de

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sus actuaciones: una benévola y otra po- se hace presente en lo llamado posmo-
lémica, pero parece que era magnífico derno, o “sobremodernidad” —usando la
gobernante y legislador y por eso llegó expresión de Marc Auré— que represen-
a ser juez en el inframundo. Radamantis, ta el escrito de Isidoro Reguera: “Europa
sin embargo, merecía este mismo pues- postmoderna”. Estamos atrapados en la
to por su inflexible identidad. El tercer fosilización muerta de los misterios he-
hijo, Sarpedón fue un rebelde, simboli- donistas de la “posmodernidad”. El ideal
zando quizás la libertad individual. Los falso de la libertad que creemos conquis-
tres hijos de Europa son los pilares de la tado con el “derecho al placer y derecho
democracia europea: legislación, es decir al consumo” ha generado una nueva es-
derechos y obligaciones establecidos y clavitud. Sarpedón, el rebelde, se convir-
vigentes; identidad y civilización con- tió en un esclavo rebelde, un “votante-pa-
quistada; y libertad individual, es decir, gador-de-impuestos” o un “consumiente-
el derecho a una vida digna de ser vivida. mass-mediáticamente entontecido” —se-
El ensayo de Javier Gil Martín: “Pa- gún Reguera— legitimando así el “error
triotismo constitucional y ética policial: de la democracia hoy por hoy” de los
una perspectiva europea” nos perfila “políticos sin política”. Nuestra sociedad
aquel aspecto jurídico de la democracia de la información y del conocimiento —
que lleva condensado la figura simbólica de forma paradójica— está sumergida en
y polémica de Minos. A Radamantis le el misticismo inconsciente. Pero “lo mís-
pregunta —entre otros— Jacobo Muñoz, tico —concluye Reguera— es siempre
en “La Europa de los ciudadanos”, por emancipador, revolucionario, tanto en el
la identidad europea. ¿Es la identidad eu- pensar como en la acción pensada; tanto
ropea una identidad política? ¿Exige una en la teoría de Europa, como en la Euro-
participación activa en la vida política de pa de la práctica futura”.
la comunidad? Según Muñoz habríamos Volviendo a las míticas raíces de
de afirmar la primacía de la ciudadanía nuestro presente recordemos que Zeus
sobre el Estado “como un proyecto de le dió tres regalos a Europa. Le regaló
formación de ciudadanos realmente de- Talos, un gigante hecho de bronce (hoy
cididos, (…) con las conocidas palabras quizás lo llamaríamos inteligencia arti-
de Kant, a afrontar la tarea de “salir de ficial, un robot); Laelaps, un perro que
su minoría de edad autoculpable”, es de- nunca erraba con su presa; y una jaba-
cir, genuinos sujetos activos que autode- lina que nunca erraba. Talos simboliza
terminan su propio civismo; individuos lo científico y, quizás, lo militar. De la
en suma, capaces de convertirse en los figura de Laelaps, como perro, símbolo
verdaderos protagonistas de la sociedad de la lealtad y servicio, el amor incondi-
civil”. cional, brota una paradoja que persigue
El ensayo de Manuel Cruz, “Europa: a Zeus y que le deja perplejo: ¿Cómo
Una mirada —de momento—” aborda podría Laelaps, el perro infalible, cazar
la misma cuestión: “Hay que determinar la zorra teumesia, que según dicen, era
—dice— si Europa está constituida por inalcanzable? Pues Zeus no supo resol-
un territorio o por sus ciudadanos”, por ver la aparente contradicción y decidió
la identidad europea, una opinión públi- convertirles en piedra. Creo que la figura
ca europea perceptible que todavía está de Laelaps la podemos interpretar como
por construir. La rebeldía de Sarpedón un protosímbolo del pensamiento filosó-

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fico, siempre atento a cazar fenómenos nutrir aquel proyecto que llamamos la
curiosos, a primera vista contradictorios Unión Europea, porque el último regalo
pues tiene el afán de descifrar algo enig- de Zeus, aquella jabalina mística, no nos
mático. Y, por último, la jabalina, que servirá sin ideales y metas, sin un objeti-
nunca erraba, presume una finalidad, una vo más o menos claro y fijo, sin autodis-
meta, algún tipo de objetivo que Europa, ciplina y responsabilidad, sin reflexión,
la lanzadora, debía tener o de alguna for- sin lograr la autoconsciencia soñada a la
ma llevar en sí, para lograr tal perfección. altura de nuestros tiempos.
Tres regalos de Zeus a Europa. La cien- Porque, como acentúa Jacobo Muñoz,
cia, que puede convertirse en un poder y sirvan estas palabras como conclusión
destructivo, “un instrumento de domina- al comentario de este libro, “la locomo-
ción” —como dice Juan Carlos Coucei- tora europea no puede impulsarse mera-
ro— es símbolo del progreso mítico para mente por políticas económicas o buro-
Europa, un agente para la autodefensa. cráticas, sino por una estrategia cultural
El segundo regalo, la filosofía, que es de mayores miras consciente de sus raí-
“la esencia de Europa” —como subra- ces, de su rica herencia y de la necesidad
ya el propio Couceiro— “es el armazón de revisión crítica de sus antiguas expec-
conceptual previo para la emergencia y tativas universalistas”.
ulterior existencia de la pluralidad de tra-
diciones” y es a la vez “la ciencia gene- Petra Horváth
ral del amor”, como lo llamó Ortega, o
“amor intellectualis”. Dicho con palabras
de Spinoza, que lleva en sí la posibilidad CHAGUACEDA TOLEDANO, ANA (ED.), Mi-
de la salvación, del entendernos y del guel de Unamuno. Estudios sobre su
acercamiento mutuo. Como nos advierte obra. IV. Universidad de Salamanca,
Ortega en sus Meditaciones del Quijote: 2009, 431 pp.
“Hay, (…) en el amor una ampliación de
la individualidad que absorbe otras cosas Reflejo de la celebración de las VII
dentro de esta, que las funde con noso- Jornadas Unamunianas, celebradas
tros. (…) Lo vemos entero, se nos revela bianualmente en Salamanca, son estas
en todo su valor. Entonces advertimos actas. Como siempre, en ellas se reco-
que lo amado es, a su vez, parte de otra gen las últimas investigaciones llevadas
cosa, que necesita de ella, que está ligado a cabo por los más destacados unamunó-
a ella. (…) De este modo va ligando el logos, evitando así que sus valiosas inter-
amor cosa a cosa y todo a nosotros, en venciones no perduren.
firme estructura esencial”. Nosotros, los El paso del tiempo y el cambio de las
filósofos tenemos el deber de reconocer, circunstancias provocan que las luces y
de aprender a ver que dentro de todo lo las sombras proyectadas sobre el pen-
que nos rodea está “la indicación de una samiento de don Miguel vayan varian-
posible plenitud. Un alma abierta y noble do. En esta ocasión, los estudios se han
sentirá la ambición de perfeccionarla, de centrado en seis bloques temáticos. El
auxiliarla para que logre esa su plenitud. primero, “Poesías, 1907-2007”, lo com-
Esto es amor, el amor a la perfección ponen un estudio de José Paulino Ayuso,
de lo amado”. Por eso es la filosofía un “La libertad aislada. De Fuerteventura
factor imprescindible del que se debería a París como <Diario íntimo>”, otro de

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Stephen J. Summerhill sobre “Unamu- nacional: Unamuno, el carlismo y las


no y Cernuda” y, por último, la aporta- guerras civiles”, de Jordi Canal. A con-
ción de Bénédicte Vauthier, “Releyendo tinuación John A. G. Ardila abordó la re-
Teresa. Rimas de un poeta desconocido lación entre “Unamuno y el regeneracio-
presentadas y presentado por Miguel de nismo”. De la amistad entre “Miguel de
Unamuno a la luz de una cuartilla inédi- Unamuno y Bernardo G. de Candamo”
ta. Un alegato unamuniano a favor de la se ocupó Jesús Alonso Blázquez Gonzá-
modernidad de Bécquer”. lez. Seguido de la aportación de Eugenio
El segundo bloque versa sobre “La Luján Palma sobre “Unamuno y el pen-
recepción universal de Unamuno”. Ru- samiento liberal: los inicios de una larga
manía, Reino Unido, Japón y Grecia y peculiar relación”. “Unamuno y Azaña:
son los hitos de este recorrido. Al pri- dos liberalismos en guerra civil”, presen-
mero nos conduce Ileana Scipione con tado por Eduardo Pascual Mezquita. “La
su trabajo “Unamuno, autor preferido de recepción de Unamuno en la España de
Mircea Eliade: el destino de su obra en 1940 a 1980” fue la contribución de Pe-
Rumanía”. “Las huellas de Unamuno en dro Ribas Ribas. El bloque terminó con
el Reino Unido” es la aportación de Julia el trabajo de Antonio Sandoval Ullán,
Biggane. Kirill Korkonósenko se ocupó “1936. Hermenéutica del último Unamu-
de “El destino ruso de la obra unamunia- no. Epistolario de guerra”.
na”. La “Entrada y difusión de la filoso- No podían obviarse los “Aspectos
fía unamuniana en el Japón” fue la apor- literarios en la obra unamuniana”, con-
tación de Tetsuyasu Sumita. El bloque tenido del bloque quinto. De ellos se
tocó su fin con la relación entre “Miguel ocuparon Carlos Alex Longhurst, “La
de Unamuno y Nikos Kzantzakis: dos gi- tradición hermenéutica en la narrativa
gantes del espíritu se encuentran en Sa- unamuniana”. Carles Bastons i Vivanco,
lamanca” presentada por Styliani Voutsa. “M. de Unamuno y A. Machado: Parale-
“El pensamiento filosófico” es la lismos y divergencias (y dos apostillas fi-
cuestión que se aborda en el tercer blo- nales)”. Thomas R. Franz, “Hispanoamé-
que, formado por Pedro Cerezo Galán, rica, Unamuno y Lévi-Strauss”. Puerto
Etelvino González López, Miguel Ángel Gómez Corredera “Sombras de sueño:
Rivero Gómez y Juana Sánchez-Gey Ve- dos puestas en escena”. “Humorismo
negas. El primero se ocupó de “El vacío polémico en Un pobre hombre rico o el
y la palabra. El nihilismo y la experiencia sentimiento cómico de la vida”, Domin-
de la palabra en Miguel de Unamuno”. go Ródenas de Moya.
La influencia de los “Místicos renanos en El sexto y último bloque está dedica-
el Diario íntimo” corrió a cargo de Etel- do a “La Generación del 98. Entre litera-
vino; de la de “Balmes en la filosofía del tura y filosofía”, abordado por José Luis
joven Unamuno” se ocupó Miguel ángel Mora García.
Rivero. Para terminar con “Filosofía y La extensión e importancia intelec-
cristianismo en Miguel de Unamuno y su tual y académica de todos los trabajos
influencia en María Zambrano”, de Juana nombrados anteriormente me impiden
Sánchez. profundizar en su contenido y, ni siquie-
El cuarto bloque, el más extenso, se ra, hacer un pequeño resumen del mismo.
destinó al “Pensamiento político y so- Por este motivo, invito a todos los intere-
cial”. Compuesto por “Un gran episodio sados en el pensamiento de Unamuno a

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leer este extenso volumen caracterizado, los Ríos y Julián Besteiro, los demócra-
como siempre, por el rigor, la adecuación tas cristianos auténticos (como Joaquín
y el saber hacer de sus autores y edito- Ruiz Jiménez). En definitiva, se trata de
ra, Ana Chaguaceda, a quien agradezco, hacer justicia con la tarea de los intelec-
creo que en nombre de muchos, la formi- tuales como personajes que mantenían
dable capacidad de la que dispone para en el franquismo los anhelos de justicia
llevar tan lejos el pensamiento de nuestro y democracia.
don Miguel. Todo esto es materia del libro que con
solvencia y rigurosidad nos ha dado el
Gemma Gordo Piñar catedrático de Filosofía del Derecho de la
UAM, pero también es algo más, es una
buena introducción para todos aquellos
DÍAZ, ELÍAS, De la Institución a la Cons- que quieran aproximarse a un periodo
titución. Política y cultura en la Espa- histórico clave para la España actual; sin
ña del siglo XX, Madrid, Trotta, 200, academicismos se asiste a una reflexión
pp. 263. vibrante sobre ese proceso de conformar
una España democrática. Cien años y una
En este nuevo libro, el profesor Elías guerra incivil de por medio. Por eso es
Díaz, incide e insiste en las claves de la un libro que desde el ámbito académico
modernización y democratización de la trata de hacer un planteamiento más am-
España contemporánea. La elocuencia plio. Lo puede leer cualquier español que
del título es manifiesta. Cien años de quiera saber el hilo conductor, los per-
nuestra historia, de largo recorrido de la sonajes y los esfuerzos colectivos para
tradición liberal y democrática, a través reconstruir la razón y lograr un acuerdo
de los cuales encontramos los jalones de para una norma fundamental de convi-
aquellos que resistieron y, a la vez, sem- vencia y concordia entre los españoles. Y
braron lo que hoy es la España cívica, la que tenga el coraje cívico y la voluntad
de casi de todos, la de la Constitución de política de seguir orientando su vida con
1978. estos valores.
Un siglo da para mucho. De la mano De la Institución a la Constitución
del maestro asistimos a los debates pro- es, también, el emblema de la labor do-
piciados por los institucionistas -con su cente y el compromiso público de Elías
proyecto de ilustración-, así como la re- Díaz. Los que conocemos su obra y su
cepción del positivismo y la eclosión de ethos vemos reflejado aquí, resumido, la
las ciencias a finales del siglo XIX. La tarea intelectual de cincuenta años. Bor-
resistencia de la Iglesia ante el libera- ges vería en ese título el rostro del maes-
lismo, “el miedo al mono”, el encuen- tro, pues si queremos descifrar estos cien
tro con aquellos que desenmascararon años de historia de España hay que to-
falsas polémicas sobre “la ciencia espa- parse con los libros y el compromiso de
ñola” (donde lo que había era un debate Elías Díaz. Desde una triple perspectiva,
ideológico entre tradición y razón) son jurídica, filosófica y política ha desentra-
igualmente abordados en el libro. Y, por ñado los problemas que operaban en el
supuesto, hace lo propio con el legado panorama contemporáneo.
de esa tradición liberal entrelazada con Reconstrucción de la razón de la
el socialismo de cátedra de Fernando de España contemporánea, o lo que es lo

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mismo, incorporar a nuestra tradición la en detalle y asegurarnos de que podemos


memoria de los vencidos, desde hetero- esperar algo…”. El profesor Elías Díaz
doxos a disidentes, desterrados, que han pone a nuestra disposición una brújula
permanecido en los arcenes de la historia y un cuaderno de bitácora para no extra-
porque eran los vencidos… la historia viarnos y encontrar nuestra orientación,
la escriben los vencedores. Pero la tarea aunque hoy el proceloso mar esté sur-
intelectual y política del profesor Elías cado por globalizaciones, sociedad del
Díaz ha sido doble: de una parte recons- riesgo, neocoms, teocoms y por aquellos
truir esa razón díscola, disidente y crí- que tienen vocación de inquisidor. De la
tica, conformar una cartografía y hacer Institución a la Constitución es una de
visible el silencio de la memoria. Eso es las cartografías, más consistentes, para
la reconstrucción de la razón. Una ra- llegar a buen puerto.
zón anamnética que incorpora y desvela
aquello que se tenía por antiespañol. Jorge Novella Suarez
Walter Benjamin habló de dos tipos
de memoria: Andenken, en donde se re-
cuerda un pasado que está presente por- DUSSEL, ENRIQUE, Política de la libe-
que es el pasado de los vencedores; y ración II. Arquitectónica, Madrid,
Eingedenken, aquella que tiene presente Trotta, 2009, 542 pp.
el pasado ausente porque es el pasado de
los vencidos. Con las distintas tradicio- De unos años acá, el profesor Dussel
nes ha pasado lo mismo, a lo largo de los lleva elaborando una obra orientada a
años se ha ido suprimiendo del imagina- establecer el cuadro teórico para pensar
rio colectivo todas las teorías modernas lo político desde la vida de los excluidos
democráticas; el franquismo reforzó esta del orden vigente, aquellos que se en-
línea y desterró de la memoria “oficial” cuentran en la indigencia de la periferia
estas líneas de pensamiento. Pero el pro- y la alteridad. Es más, sus consideracio-
fesor Elías Díaz no se deja subyugar por nes arrancan de un lugar geopolítico que
el ángel de la historia, nos conduce por lleva desangrándose durante demasiado
corrientes de pensamiento, autores (dis- tiempo, “desde el Sur, y particularmente
pares), liberales, socialistas, cristiano desde América Latina” (p.11). Reconoce
demócratas, con sus diferencias pero con el llanto desgarrado que allí lanzan per-
un proyecto común: la España civil. Una sonas como Rigoberta Menchú, a la cual
España donde la democracia sea tam- conoció personalmente y dedicó su Ética
bién una moral, reformista, una forma de de la liberación, y traslada esas reivindi-
vida, una ética tolerante, donde Francis- caciones a sus reflexiones filosóficas. Por
co Giner de los Ríos aparece como ese ello resultan tan interesantes sus escritos.
educador que sembró un patriotismo ra- Trata de expresar el sentir de los pueblos
cionalista, científico, pedagógico y ético. latinoamericanos a través de una filosofía
“Ciencia con conciencia” que decían los política que les devuelva la voz. Y ello
institucionistas para poder arribar a una porque el sufrimiento de las diversas co-
España plural. munidades que pueblan el hemisferio sur
No se puede ofrecer más, sólo queda parece mitigarse en la actualidad bajo un
invitar a los lectores a aventurarse, como lento convalecer. Países como Brasil o
diría Kant, “en ese mar para explorarlo México ya no pueden considerarse como

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meros actores secundarios en la política una serie de categorías genéricas para


y comercio mundial: cada vez cobran entender qué determina el campo de lo
más protagonismo y se codean con el político. Hay que comenzar por una re-
viejo continente. De ello también dan construcción de los términos. Y para ello
testimonio la pluralidad de movimien- hace falta una labor positiva o descrip-
tos emancipatorios que han surgido en tiva que ayude a establecer un marco
las últimas décadas, desde la Revolución general del objeto de estudio. El primer
cubana hasta la movilización del Ejérci- volumen, Historia mundial y crítica, se
to Zapatista de Liberación Nacional en dedica a rastrear la trayectoria histórica
1994. Si bien durante las independencias de la filosofía política dentro y fuera de
iberoamericanas gran parte de sus habi- las periferias. Había que forjar un rela-
tantes —negros, mestizos e indios— fue- to alternativo que permitiese arraigar
ron ignorados por los que sustentaban los conceptos políticos de los proyectos
el poder, el presente narra una historia de liberación en las vivencias de las co-
diferente, un relato en el que los gritos munidades que se hallan más allá de las
de los desharrapados retumban por todo fronteras occidentales. Una vez indica-
el continente, exigiendo a los políticos a das las sendas de un pensamiento que ha
tenerles en cuenta. Nuestro autor no es en sido excluido e ignorado por la hegemo-
absoluto ajeno a las reivindicaciones de nía occidental y eurocéntrica, el segundo
todos estos movimientos. Su propósito volumen ahora recupera las principales
es ofrecer las herramientas conceptuales lecciones que puso de manifiesto la parte
necesarias para comprender y amparar histórica para articular una nueva teoría
esos proyectos políticos volcados sobre política que se ajuste a la mirada de los
la liberación que se están cristalizando pueblos y tradiciones que la Modernidad
por toda América Latina. Lo cierto es ha dejado fuera.
que se trata de un cometido ambicioso La Arquitectónica es un libro pre-
cuyo despliegue cuenta ya con la publi- ocupado por perfilar el modo como se
cación de varios volúmenes. constituye el concepto de lo político. Se
Cada uno de ellos remite a un mo- pregunta cuáles son los elementos “mí-
mento concreto de la argumentación. La nimos y necesarios” para comprender
política de la liberación se ha ideado de semejante campo de estudio (p. 21). Y
manera que sus partes queden ensambla- es que la política ha de entenderse como
das según las exigencias de la crítica, tal una totalidad u orden vigente dentro del
y como la pone en marcha Dussel. Sien- cual intervienen más factores que se en-
do un gran estudioso de Marx, toma nota garzan los unos a los otros, aumentándo-
de la importancia que este último daba se así la dificultad de dilucidar su senti-
al movimiento metódico que marcha de do. Aunque sea tentador reducirla a una
lo general hacia lo específico (p. 14). De de sus partes, debe hacerse el esfuerzo
aquí la motivación de dividir su análisis por entenderla desde su complejidad. Su
de lo político en tres partes sucesivas: significado se erige mediante la arqui-
Una histórica, una arquitectónica y una tectura que la sustenta. Puede hablarse
crítica. Esas tres piezas reciben un trata- de las bases del edificio de lo político,
miento detenido en cada tomo. Para lle- pero siempre sin olvidar que también hay
gar al tercer estadio —a la crítica— es otras vigas y columnas que forman una
preciso haber configurado previamente parte importante de esa infraestructura.

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Así, la argumentación discurre como un de sus organismos más visibles hasta las
albañil que poco a poco construye lo po- instituciones dispersas por la comunidad.
lítico subiendo andamios cada vez más Es, si se quiere, una expresión de la vo-
altos. Desde los cimientos hasta el techo, luntad de vida que tienen los miembros
se busca una definición que incorpore de la sociedad. El ejercicio de ese poder
todos los elementos imprescindibles. Lo delegado siempre debe partir de una ac-
político es, pues, un concepto arquitectó- titud servicial que escucha las necesida-
nico, como ya adelanta el título de este des y demandas que vienen desde abajo,
segundo volumen. nunca desligándose de sus responsabili-
Tal vez la piedra angular de todo el dades para con los ciudadanos. Los re-
libro se encuentra en la arriesgada for- presentantes prestan un servicio impor-
mulación del poder político que inten- tante, pero siempre desde la obediencia a
cionadamente se distancia de la noción aquellos que constituyen el pueblo. Que
tal y como la manejan pensadores como duda cabe que esta interpretación del po-
Thomas Hobbes y Max Weber. Ya no se der político abandera una rebelión contra
trata de la imposición de la voluntad, de la concepción occidental en la que los
la dominación del otro. El poder es más gobernantes “mandan mandando”, como
bien una capacidad que brota de la volun- dicen los zapatistas en México (p. 24).
tad de vida del pueblo. Alguna que otra Se trata de una aguda crítica que tanto
vez en sus cursos de filosofía política, el nos cuesta aprender desde una Europa en
profesor Dussel ha brindado una analogía la que cada día parecen destaparse más
sorprendente para ayudar a sus estudian- tramas corruptas de políticos, mientras el
tes a comprender ese hecho inherente a paro asciende a porcentajes alarmantes.
toda comunidad política. Imaginemos a Con todo, el segundo volumen de la
una persona que sufre un asalto violento. Política de la liberación es una lectura
El agresor le zarandea e intenta ahogarle. muy recomendable, pero bastante exi-
En ese instante en el que la víctima siente gente. El carácter sistemático de su expo-
que le falta aire, que no puede aguantar sición a penas facilita la tarea de captar el
más la respiración, su cuerpo se tensa significado de muchos de los conceptos
y lucha con toda su voluntad contra el desglosados a lo largo del texto. Mues-
asesino. De esa misma manera el pueblo tra el esfuerzo que el autor ha realizado
manifiesta su poder político sin recurrir a por sintetizar la investigación de toda
las instituciones políticas cuando se sien- una vida, ofreciendo a los estudiosos un
te oprimido. Es ahí cuando se advierte amplio material desde el cual avanzar
que los representantes sólo preservan su las reflexiones en torno a una filosofía
potestad en tanto que la comunidad optó que no se conforme con buscar las ra-
por delegar de manera temporal su poten- zones de ser del orden establecido, sino
cia. Esto supone que el poder político se que se ocupe también en transformarlo.
juega en una quiebra, un desdoblamiento Para aquellos interesados en ahondar y
que marca el acontecimiento fundacional complementar su lectura es aconsejable
del orden vigente: la enajenación de la adquirir el pequeño libro 20 tesis de po-
potentia en la potestas. La primera es el lítica, publicado en Siglo XXI. Es muy
poder recogido en sí, latente al pueblo. accesible y didáctico, aunque no entra en
La segunda es la cristalización de ese po- los detalles tan valiosos que se encuen-
der en todo el armazón del gobierno, des- tran en los tres tomos mencionados. No

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obstante, la obra del profesor Dussel no refiere, pero también —y desde una más
es en absoluto definitiva. Falta mucho amplia perspectiva— en lo referente a
por hacer y escribir en torno a los temas la historia, a la crítica y a la recepción y
esbozados. Es un comienzo parcial pero creación literarias de la literatura españo-
muy prometedor. Quizás ahí resida su la e hispanoamericana.
auténtico valor: en la promesa de que es Bajo el lema “escritoras y compro-
posible considerar un mundo en el cual la miso” quedan convocadas en el texto
exclusión y la alteridad no sean excusas dos fórmulas clave para comprender el
para apartar la mirada sino razones que estadio actual en el que se encuentran
inciten al pensamiento hacia nuevos ve- los estudios no sólo relativos al género,
ricuetos hasta ahora desconocidos, pero sino también a las cuestiones identitarias
siempre necesarios. intímamente relacionadas. Desde que en
1977 Elaine Showalter publicó A litera-
Axel Pérez ture of Their Own (Princenton N. J., Prin-
ceton University Press) —un verdadero
clásico de la teoría literaria feminista—
ENCINAR, ÁNGELES Y VALCÁRCEL, CAR- han sido muchos los intentos de dibujar
MEN (EDS.), Escritoras y compromiso. el mapa secreto de aquella habitación
Literatura española e hispanoame- que en 1929 Virginia Woolf reclamaba
ricana de los siglos XX y XXI, Ma- propia en A Room of One’s Own.
drid, Visor Libros, 2010, Colección Elaine Showalter trazo tres etapas
Biblioteca Filológica Hispana, 111, de autodefinición creciente y en defini-
1.239 pp. tiva de asunción de la propia identidad,
con independencia del ajuste o rechazo
Editado por Carmen Valcárcel y Án- al modelo patriarcal dominante. La fase
geles Encinar y publicado por la editorial femenina, la fase feminista y la fase de la
Visor Libros, el libro Escritoras y com- mujer constituyen tres etapas sucesivas
promiso. Literatura española e hispano- de una búsqueda que Showalter describió
americana de los siglos XX y XXI recoge históricamente pero que bien pueden ha-
las más de cien intervenciones que tuvie- llarse de manera simultánea. Aluden res-
ron lugar en el II Congreso internacional pectivamente a la interiorización de los
celebrado en mayo de 2008 y organizado modelos patriarcales, a la protesta y a la
en la Universidad Autónoma de Madrid defensa de los valores y de los derechos,
y en la Saint Louis University, Madrid y finalmente a una fase de autodescubri-
Campus. El libro está estructurado en miento, a una mirada hacia el interior.
tres secciones; “Perspectivas” —dividida Tres décadas después y bajo el influyente
en “Reflexiones” y “Creación”-; “Co- paradigma actual de los estudios identi-
municaciones”— dividida en “Literatura tarios, el estudio de Showalter cobra un
española” y “Literatura hispanoamerica- interés renovado y muy en especial esa
na”—; y “Lecturas poéticas”. Se abre así fase final —que permanece abierta—
un amplísimo campo en el que se abor- en la que una mujer establece su propia
dan muy interesantes caminos de investi- identidad sin que venga determinada pa-
gación de manera que queda desplegado reja, igual o distinta de la de un hombre.
un verdadero “estado de la cuestión” por De este voluminoso libro, de más de
lo que a la investigación sobre género se 1.200 páginas, apenas si hay espacio aquí

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para hacer un recuento preciso de todas rosa a la hora de dibujar la propia identi-
las valiosas contribuciones que lo com- dad en una cuarta fase que haga innece-
ponen. Sí, al menos, es posible resaltar saria las tres primeras. El intercambio y
tres aspectos cruciales a nuestro parecer. diálogo profundo entre recepción crítica
En primer lugar, podrá hallarse en el vo- y creación literaria es uno de los muchos
lumen un verdadero intento de rescatar atractivos que convierten en singular esta
figuras históricas que han permanecido iniciativa.
ocultas bien por razones políticas e his- En nuestra opinión el libro se cons-
tóricas, bien por quedar en la sombra tituye en el panorama actual de referen-
de un canon en exceso masculino. Debe cia más amplio de estudios identitarios
destacarse además la apertura hacia re- y de género. Es una edición cuidada al
novadas perspectivas investigadoras, a detalle, con un excelente prólogo que
través por ejemplo, del análisis de la li- adelanta en lo esencial una variedad en-
teratura femenina en el exilio político o riquecedora plena de sugerencias, atenta
del trabajo de mujeres periodistas en el al debate interno y al respeto profundo
frente. Son trasvases discursivos entre por la diferencia como raíz del compro-
campos aparentemente ajenos pero que miso. En sus páginas el lector encontra-
desde la diferencia, desde el aislamiento, rá estudios muy rigurosos en el plan-
muestran componentes esenciales de ese teamiento y en la oferta bibliográfica,
sentimiento alienante —de extrañeza y ensayos decididamente actuales en la
apartamiento— tantas veces atestiguado observación no sólo del mundo pasado
por la crítica feminista. sino del presente y en todos los aspectos
En segundo lugar, es interesante ob- relativos a la cuestión de género, ade-
servar los motivos renovados para el más de obras creativas, y todo ello tan
compromiso en este siglo XXI y después singular como lo es la literatura escrita
de dos siglos atravesados por la defensa por mujeres; no es una habitación pro-
de los derechos civiles. Las tres fases pia, ni una literatura propia, es literatura
analizadas históricamente por Showal- con nombre propio.
ter estaban marcadas por el optimismo
en una fase ascendente de progreso, la Mª Amelia Fernández Rodríguez
historia sin embargo ha demostrado que
queda mucho por hacer y que hablamos
en realidad de una progresión circular, FORNET-BETANCOURT, RAÚL, Mujer y fi-
casi en eco. Cuestiones como la violen- losofía en el pensamiento iberoame-
cia de género, los “techos de cristal”, la ricano. Momentos de una relación
representatividad o la interiorización de difícil, Anthropos, 2009, 206 pp.
modelos patriarcales nos alejan de una
habitación propia o nos empujan a cons- Un prólogo, tres capítulos, unas ob-
truir una nueva sobre todo en aquellos servaciones finales y una bibliografía son
lugares en los que no se garantizan los los cuatro apartados de este… libro. Y
derechos de las mujeres. dejo puntos suspensivos por la larga lista
En tercer lugar, este libro recoge tan- de elogiosos y merecidos adjetivos que
to escritos teóricos y críticos como textos se le podrían atribuir, la misma lista que
de creación en su mayor parte inéditos en a su autor. Ya que sólo desde la empatía,
una propuesta realmente original y gene- la humildad, el deseo de conocer lo dife-

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rente y lo denostado se puede abordar la las líneas fundamentales del pensamien-


temática y el panorama que Fornet nos to de estas mujeres, siendo consciente de
presenta aquí. Desde su cuestionamien- que sólo mencionándolas o dándonos un
to de si podrá llevar a cabo su empresa pequeño bosquejo de su biografía o pen-
(cuestionamiento que me hago extensible samiento nos está invitando a que formen
a la hora de hacer esta reseña, ya que la parte del nuestro.
condición, sea cual sea, siempre condi- Si bien sus “musas” son las pensa-
ciona; sólo nos resta ser consciente de doras de la América Latina, la preocu-
ello), presentar un panorama de la filo- pación por las influencias que encuentra
sofía realizada por mujeres en Iberoamé- en ellas o que ellas mismas reconocen
rica, desde su condición de hombre-in- (como es el caso de Simone de Beauvoir,
telectual-productor de cultura desde una cuyo pensamiento es la base o el punto
posición privilegiada, nos queda claro el de partida de muchas de estas pensado-
talante de su autor y del libro en gene- ras) nos permite tener una visión más
ral. Después de esta lectura nos resulta amplia y compleja del pensamiento “fe-
innegable la existencia de toda una red de menino”, de su origen, desarrollo, direc-
aportaciones femeninas al pensamiento ción… trascendiendo por ello el ámbito
y la cultura iberoamericana y universal. iberoamericano.
Al igual que resultan también innegables Como señala en las “Observaciones
los obstáculos que estas mujeres han te- finales” el libro se compone de dos partes
nido que salvar y las dificultadas que se diferentes, con objetivos distintos, pero
han encontrado para poder desarrollarse que confluyen en el intento de “abrir una
como pensadoras, poder sacar a la luz puerta a la tarea de cambiar el rumbo y
sus producciones y llevar a cabo sus pro- el carácter de la filosofía en América La-
puestas en el ámbito de la sociedad y la tina” “con y a partir de la experiencia de
cultura. Y digo esto porque, a pesar de su las mujeres” (p. 183), por lo que, en con-
condición de filósofo o pensador, no ha secuencia, propone “tareas” que habría
obviado las actividades que en ámbitos que llevar a cabo para la consecución de
como el político, el educativo… estas ese objetivo.
mujeres han realizado. La razón teórica A pesar de lo anterior, dedica un es-
no ha eclipsado a la razón práctica. pacio a tres figuras masculinas: Eugenio
Describe con objetividad los “mo- María de Hostos, José Martí y Francisco
mentos” de lo que, acertadamente, lla- Romero quienes, “a pesar de las limita-
ma “relación difícil”. Pero para que esta ciones de su visión de la mujer, percibie-
sea difícil tiene que haber relación, y ron con claridad el reduccionismo injus-
son estos intentos por relacionarse (con tificable que significa el androcentrismo
la filosofía androcéntrica) de estas mu- para la realización de la razón humana y
jeres protagonistas de este libro lo que son así parte de la historia argumentativa
aquí nos ofrece intentando, por su par- que la crítica feminista debe hoy radica-
te, superar así la “anomalía cultural que lizar y continuar” (p. 184).
representa el <monólogo masculino> en De gran ayuda son las páginas de bi-
filosofía” (p. 138). bliografía que aporta al final y las con-
Por la dimensión omniabarcante del tinuas notas repartidas por todo el libro.
tema el libro parece saber a poco. Aun- Consciente de que este libro es una pre-
que no por ello deja su autor de esbozar sentación de los trabajos más importan-

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tes de estas autoras. Esta bibliografía nos pero a ella le cuesta salir de sí misma. Es
permitir tener conocimiento de ellos. todo un indicio de la pobreza del euro-
peísmo, de la necesidad de comunicación
Gemma Gordo entre diversas lenguas y culturas. Vamos,
que hay que volver a leer a Vico y a Her-
der.
GANDLER, STEFAN, Marxismo crítico en Empezando por Sánchez Vázquez,
México: Adolfo Sánchez Vázquez y Gandler ofrece, en primer lugar, un do-
Bolívar Echeverría, México, Fondo cumentado recorrido por su biografía,
de Cultura Económica/UNAM/UAQ, gracias a lo cual puede seguirse bastan-
2007, 621 pp. te bien su etapa estudiantil, su actividad
como cronista de la guerra civil y las
En la historia del marxismo español y fases de su formación teórica en el exi-
latinoamericano han sido pocos los auto- lio, así como su distanciamiento y críti-
res que han destacado por su aportación ca del diamat y su copiosa producción
teórica. Adolfo Sánchez Vázquez es uno intelectual. La obra con la que Sánchez
de ellos. Sin duda es el más destacado Vázquez apareció como teórico de en-
entre los que aún viven. Tras combatir vergadura, la que figura en la biblioteca
en la guerra civil como militante de las de todo marxista latinoamericano o espa-
Juventudes Comunistas, llegó exiliado a ñol, es Filosofía de la praxis, publicada
México, país que se convirtió en su se- en 1967 en México, segunda edición en
gunda patria para siempre. En su persona 1980, con importantes modificaciones.
reúne la experiencia de la guerra civil y Gandler analiza minuciosamente el con-
el aprendizaje continuo a lo largo de una tenido de Filosofía de la praxis, un libro
trayectoria vital que, aparte de fecunda, en el que, frente al economicismo típico
es todo un modelo de evolución crítica. del marxismo ortodoxo, se subraya el
Gandler hace aquí justicia a la obra de lado subjetivo, la praxis como elemen-
Sánchez Vázquez y a la del ecuatoria- to primordial del compromiso político.
no Bolívar Echeverría, otro exiliado en Este aspecto es apoyado en los escritos
México al que está dedicado el libro. Y del Marx joven, especialmente las “Tesis
creo que es acertado el título que ha esco- sobre Feuerbach” y La ideología alema-
gido, Marxismo crítico en México, pues na. Partiendo de estos escritos, construye
de eso se trata, de marxismo crítico, no Sánchez Vázquez una presentación de la
dogmático, y de marxismo en una len- filosofía de Marx centrada en la praxis.
gua que no es ni el alemán ni el ruso. El No es que el autor hispano-mexicano
lector de lengua española agradecerá la haya inventado esta categoría. Ya Grams-
franqueza con que Gandler, investigador ci había elaborado su marxismo como
alemán con más de 10 años de residencia filosofía de la praxis. Y Gandler recuer-
en México, confiesa su descubrimiento da muy oportunamente el conocimiento
de los condicionantes con que se estudia que Sánchez Vázquez tiene del grupo
filosofía en Alemania, una filosofía que yugoslavo “Praxis”, con el que mantu-
ignora autores, problemas y culturas de vo un vivo intercambio. Pero es, sobre
otros medios geográficos. En todos los todo, el marxismo enlatado, el diamat, el
países europeos se estudia la filosofía que queda puesto en evidencia como un
alemana como una cumbre del filosofar, esquema inservible por dogmático, por

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constituir un catecismo simplista y de- esa pregunta es, ante todo, una pregunta
formante del pensamiento de Marx. de la praxis política y no una escolástica
El libro de Gandler tiene el mérito que pudiera contestar dentro del marco
de ofrecer al lector un análisis porme- meramente teórico. Experiencias pare-
norizado de la comprensión, supuestos y cidas tuvo el autor una y otra vez en el
alcance del concepto de praxis tal como curso del seminario filosófico (!) imparti-
lo utiliza el autor hispano-mexicano. No do en esta institución, donde varias veces
hay que olvidar que en 1967, cuando fue exhortado a no hacer tan académicas
apareció Filosofía de la praxis, estaba en las discusiones teóricas ni considerarlas
el primer plano la revolución cubana, la aisladas de la praxis política concreta.
cual avivó la esperanza de de construir Para el autor, que en la Universidad de
una nueva sociedad partiendo de un pro- Frankfurt sólo escuchó siempre exacta-
yecto humanista. Esta nueva sociedad iba mente lo contrario, ésta es una impresio-
a surgir de la capacidad creativa de gru- nante experiencia teórico-política”.
pos humanos combativos, guiados por Además de Filosofía de la praxis,
ideas que tenían poco que ver con el mar- Gandler examina, naturalmente, el resto
xismo de cuño estalinista, como es evi- de la producción intelectual de Sánchez
dente en el caso del “Che”. La experien- Vázquez y resalta que su choque con
cia socialista en Chile, en 1970, así como el diamat nace de su tesis de maestría,
la posterior revolución sandinista de Ni- Conciencia y realidad en la obra de arte
caragua, son otros elementos que tienen (1955). Aunque en esta tesis defiende to-
mucho que ver con el reforzamiento de davía el “realismo socialista”, ahí comen-
la lectura praxeológica de Marx que pro- zará un distanciamiento que es creciente
pone Sánchez Vázquez. Todo ello hace en su teoría estética (uno de los fuertes
que esta lectura sea una respuesta crítica de Sánchez Vázquez, que publica en
al “corte epistemológico” propagado por 1965 Las ideas estéticas de Marx) y en
Althusser. Este autor francés, de tanta di- toda su producción, según van pasando
fusión en el ámbito de lengua española, los años. Gandler no escatima, de todos
muy especialmente en Latinoamérica, modos, observaciones críticas acerca de
tiene en Filosofía de la praxis una con- la persistencia de “residuos” ortodoxos y
trapartida humanista y práctica al cien- en torno a alguna incoherencia en el vo-
tificismo (“teoricismo” lo llama Sánchez cabulario. Además, Gandler recoge crí-
Vázquez) propuesto en libros como La ticamente algún trabajo publicado ante-
revolución teórica de Marx o Para leer El riormente sobre Sánchez Vázquez, como
capital, dos de los títulos más conocidos el del cubano Acanda González, quien
de Althusser. Filosofía de la praxis apun- presentó en Leipzig, un año antes de la
ta a la acción, no a la acción espontánea, caída del muro, una tesis sobre el autor
sin criterio, desgajada de la teoría, sino a hispano-mexicano en la que reprochaba
la acción que no permite ser camuflada o a éste que su “interpretación del marxis-
disuelta en el mundo de las ideas, ya sea mo-leninismo es tercamente negada en
el platónico, el hegeliano o el althusse- todo su trabajo” (pp. 140-141), lo cual
riano. Gandler cuenta en una nota de la no impide a Acanda presentarse, “sin
p. 191 cómo respondió Sánchez Vázquez reflexionar su propio pasado filosófico,
a la pregunta acerca de cómo veía el mar- como alguien que siempre ha practicado
xismo en Latinoamérica: “contestó que una interpretación crítica de Marx” (pp.

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243-244). En la España posfranquista co- subjetivos, sino objetivos. El ethos es la


nocemos bien esta historia de demócratas herramienta teórica con la que critica la
de toda la vida. modernidad realmente existente, la ca-
En cuanto a Bolívar Echeverría, otro pitalista, intentando salvar el mercado
marxista, ecuatoriano, también exilia- como producción de valores de uso, pero
do en México, sigue una línea bastante sin que estén subordinados al valor. ¿Es
diferente de la transitada por Sánchez la cuadratura del círculo?
Vázquez. Arranca de la “forma natural” Echeverría persigue una modernidad
del proceso de reproducción social, cuyo no capitalista, y para mostrar las diferen-
centro de gravedad es la vida cotidiana. cias en su seno, distingue los menciona-
Desde una consideración antropológica, dos tipos de ethos. El resquicio por el que
observa que las tradiciones culturales pueden filtrarse señales que apunten a la
tienen una densidad que suele pasarse superación de la modernidad capitalista
por alto con demasiada facilidad. Par- son esas diferencias, las representadas
tiendo de estos elementos, Echeverría por los distintos ethos. Claro que, al pres-
presenta un enfoque crítico del euro- cindir del concepto de clase y atenerse a
centrismo. El carácter distorsionante del determinaciones geográficas y cultura-
eurocentrismo está muy acentuado en les, surge la duda de si no se atenúa el
su teoría, la cual, por medio de la se- potencial crítico del planteamiento de
miótica, como esfera de los signos, re- Marx. De lo que no hay duda es de que
laciona valor de uso y signo. La lengua el objetivo perseguido por Echeverría
produce y consume signos sin crear ba- es la superación de la modernidad ca-
rreras insalvables. La capacidad huma- pitalista y el apoyo a los ethe (plural de
na de crearlos, usarlos, interpretarlos, ethos) oprimidos, poniendo claramente
es transferida por Echeverría al campo de manifiesto lo falso que es el preten-
de la vida social y económica. En este dido universalismo de tal modernidad.
sentido, llama ethos a un determinado Quizás el rechazo del eurocentrismo
aspecto de los signos que hacen posi- muestra aquí sus mejores frutos, ya que
ble la organización de la vida cotidiana, el eurocentrismo no sólo es deformante
distinguiendo cuatro tipos de ethos: rea- por creerse modelo universal, sino que lo
lista, romántico, clásico y barroco. En es por aplicar a América (bajo el rótulo
especial apunta al ethos barroco como de países “subdesarrollados” o “en fase
más específico de América Latina, en de desarrollo”) un esquema de feudalis-
el sentido de que, si bien no contiene mo-capitalismo que enseña a las clases
tendencias anticapitalistas, encierra el explotadas a apoyar a la burguesía con el
intento incesante de romper sus reglas. fin de que ésta “modernice” (desarrolle)
El alzamiento zapatista de 1994 podría el país.
ser una manifestación de ello. La obra incluye exhaustiva biblio-
Ethos es el concepto básico creado grafía sobre ambos autores (pp. 495-562
por Echeverría, quien lo usa con cierto sobre Sánchez Vázquez; pp. 563-584
paralelismo al de “ideología”. Gandler sobre Bolívar Echeverría). No incluye,
somete a una cuidadosa comparación en cambio, índice onomástico, que no
este concepto y el de ethos, concluyen- habría estado mal en un libro tan com-
do que éste es más amplio que “ideolo- plejo. Estoy convencido de que tanto
gía”, y alude, además, a aspectos no sólo Sánchez Vázquez como Bolívar Echeve-

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rría se sentirán orgullosos de que Stefan estudiado, debido a la dificultad objetiva


Gandler les haya dedicado este estudio de una forma de hacer teoría poco res-
riguroso de su obra. Gandler rinde así petuosa con los procedimientos acadé-
tributo a Sánchez Vázquez y a Bolívar micos que tendemos a identificar con las
Echeverría, al tiempo que mete de lleno presentaciones escolares de las filosofías.
a ambos en el debate acerca de la ac- Puede decirse con una punta de exage-
tualidad del marxismo y a su capacidad ración que desde Perspectiva y verdad
para analizar y, sobre todo, transformar (1966) de Antonio Rodríguez Huéscar no
el insoportable mundo, por injusto, en se había publicado una monografía cen-
que vivimos. El libro es toda una invita- trada en los problemas del método según
ción a ese debate. la razón vital.
El autor organiza su estudio a partir
Pedro Ribas de lo que denomina “problemas noda-
les” y elige como el que mejor se presta
al objeto de su investigación el examen
GONZÁLEZ-SANDOVAL BUEDO, JOSÉ, La mi- sistemático de la intuición, forma oblicua
rada de “El Espectador”. Conoci- de aproximarse a la cuestión decisiva que
miento y método en Ortega, Murcia, subyace a toda reflexión sobre el conoci-
Ed. Isabor, 2008 miento y método de un filósofo, “el eter-
no problema de la verdad”. En efecto, la
El carácter anual de la publicación reconstrucción genética de los sentidos
bien puede justificar el hecho de que re- que el término “intuición” va tomando a
señemos un libro aparecido en el 2008, lo largo de la obra orteguiana permite al
sobre todo si se presenta como un estudio autor pensar los elementos para una teo-
con vocación de perdurar entre las refe- ría del conocimiento de corte fenomeno-
rencias bibliográficas con las que tendrán lógico, tema de la primera parte del libro.
que contar los futuros investigadores de Que el autor haya preferido servirse
la filosofía de Ortega. del concepto de “intuición” y no del de
Es verdad que en los últimos años “perspectiva” lo explica argumentando
se escribe mucho sobre Ortega, espe- que se apoya en él por su condición de
cialmente en los medios académicos. “problema nodal” que, en definición del
Pero, también es verdad que el Ortega, propio Ortega, es aquel cuya solución
estrictamente filosófico, sigue estando irradia hacia cuestiones más generales,
amortiguado por los demás: el político, que siempre son más difíciles de plantear.
el periodista, el personaje histórico, el La revisión que hace de él es exhaustiva.
crítico de arte y promotor cultural, etc. Y, Tiene buen cuidado en diferenciar los
si bien, todos son valiosos y auténticos, tres tipos de objetos que pueden corres-
también resultan ser “realidad radicada” ponder a la intuición, como percepción
en otra que es la que da entidad a todo lo de lo sensible, de valores y del prójimo,
que pensó y que no es sino su obra como relacionada esta última con el actualí-
filósofo. Viene este exordio a cuento por- simo problema del conocimiento del
que nos encontramos ante un libro que “otro”. Lógicamente, dedica más espacio
se ocupa de la filosofía de Ortega en su al primer contenido, recorriendo la obra
aspecto más técnico, el del conocimien- de Ortega, desde los artículos, previos a
to y el método. Se trata de un tema poco Meditaciones del Quijote, en donde asi-

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mila el método fenomenológico, hasta el dos brazos o caminos, “de ida” o de asi-
póstumo La idea de principio en Leibniz, milación de los problemas y búsqueda de
texto tardío que revisa sus posiciones an- las soluciones, que lleva a cabo partiendo
teriores. No hay forma de resumir aquí la de la remodelación de los métodos tradi-
minuciosa reconstrucción de los sentidos cionales de la filosofía, el deductivo, el
del término llevada a cabo. dialéctico y el fenomenológico; y el “de
En el capítulo II, “El método de la vuelta” o de presentación y despliegue
razón vital”, procede a reconstruir ex- de su propia solución, que González-
presa y ordenadamente las “reglas del Sandoval cifra en los recursos estilísticos
método” de las que se sirvió Ortega para de los que se sirve Ortega, a los que con-
pensar su filosofía, acervo metodológi- sidera parte sustancial del propio modo
co que fue naciendo de la urgencia a que de pensar orteguiano y no meros adornos
estuvo sometida una forma de entender literarios. Dedica así breves estudios a
y practicar la filosofía que se reclamaba los siguientes instrumentos de estilo: la
como “salvación de la circunstancia”. El ironía, la paradoja, la tensión dramática,
método efectivo del filosofar orteguia- los desvíos laterales, recurso cuyo uso
no, según Sandoval, se articula en dos critica con razón, sinestesia, carácter líri-
fases, “camino de ida y vuelta”, median- co del discurso y circunstancialidad en el
te el cual aspira a conceptualizar (acaso tratamiento de los temas.
tarea imposible) el modo de mirar del Precisamente, un pensar que se re-
Espectador propio de la razón viviente. clamó desde el principio “de circuns-
Y cuando aludo a la alta dificultad de tancias” y que tenía que ejecutarse en
la empresa me limito a hacerme eco del un país sin tradición filosófica moderna,
reconocimiento del “carácter problemá- esto es, secularizada, en el sentido de
tico de la obra de Ortega” que declara el situada más allá del debate escolástico
propio autor. razón-fe, como era la España de comien-
La originalidad de este libro hay que zos del XX, no podía escribirse según las
buscarla en su segunda parte donde, formas canonizadas por otras tradicio-
después de establecido el método de la nes como la francesa o la alemana. Para
razón vital, se lleva a cabo un análisis Sandoval la filosofía de Ortega tenía que
de las consecuencias que dicho método enfrentarse simultáneamente con el pro-
tiene para la forma y el contenido de la blema de la forma y el del fondo, cosa
filosofía que fue generando. Tercia así que hizo reinventando el ensayo filosófi-
en varias polémicas que vienen de muy co. Éste “origina una actitud intelectual
atrás sobre el ensayismo de Ortega y si y existencial que, si bien dispensa de
éste es o no compatible con el sistema. un sistematismo formal cerrado, obliga
También, pues guarda relación con lo an- a pensar de una manera sistemática; es
terior, en la cuestión de los “nombres” de decir, con coherencia y rigor objetivo y
esta filosofía: si la razón vital y la razón conceptualización constante a lo largo de
histórica son diferentes, una evolución de sus escritos” (159). Ahora bien, el prin-
la otra o la primera absorbe en su interior cipio que ordena no puede estar dentro
a la segunda. Para el autor, la dificultad del universo de las ideas, sino fuera de
en el filosofar de Ortega, que reconoció él. Y así, el principio que crea sistema
en el arranque de su libro, reside en la para la razón vital no es una tesis, sino
complejidad de un método, dispuesto en la realidad de la propia vida, o “realidad

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radical”, como quedará tematizada desde El viaje de Haeckel a Tenerife, que


¿Qué es filosofía? tuvo lugar en 1866, le permitió conocer
Lo que la lectura de este libro de- unas islas que él había admirado desde
muestra es que su autor, dado el grado de sus lecturas de las emblemáticas obras
familiaridad con la obra orteguiana y su de Alexander von Humboldt y Leopold
buen hacer, ha tenido éxito al enfrentarse von Buch. De esa experiencia nacieron
con el ambicioso proyecto que ejecuta en dos obras que contribuyeron de forma
sus páginas. No es poca la clarificación importante al conocimiento y difusión
alcanzada a partir de su plausible recons- de la geografía canaria en el mundo de
trucción del método de la razón vital o habla alemana: “Eine zoologische Excur-
histórica y su aportación a cerrar las po- sion nach den Canarischen Inseln” (Una
lémicas arriba mencionadas, entre ellas, excursión zoológica a las Islas Canarias),
la de considerar que la razón histórica es aparecido en 1867 en la Jenaische Zeits-
una fase evolutiva metódicamente exigi- chrift für Medicin und Naturwissens-
da por el mismo despliegue de la razón chaft (Revista de Jena para la Medicina
vital, algo así como su destino interno y la Ciencia Natural) de Leipzig y “Eine
y la leyenda, interesada como todas las Besteigung des Pik von Teneriffa” (Una
leyendas, de que no se puede filosofar es- ascensión al Pico de Tenerife), publicado
cribiendo ensayos. en 1870 en la Zeitschrift der Gessells-
chaft für Erdkunde (Revista de la Socie-
José Lasaga dad para la Geografía) de Berlín.
Esta edición retoma la traducción que
de este segundo trabajo hizo en 1925
HAECKEL, ERNST, Una ascensión al Pico Juan Carandell y Perigay, catedrático de
de Tenerife. Estudio crítico de Manuel Ciencias Naturales en el Instituto de Ca-
Hernández González. Traducción y bra (Córdoba), y que presentó en el mar-
prólogo de Juan Carandell Pericay. co del Congreso Geológico Internacional
Santa Cruz de Tenerife/Las Palmas celebrado en Madrid en 1926. Aunque,
de Gran Canaria, Ediciones Idea, col. como señala Manuel Hernández en su
Escala en Tenerife, 2009, 90 pp. “Estudio crítico”, Carandell se vale en su
traducción de una reedición de la obra de
Este breve libro recupera uno de los Haeckel publicada en Von Teneriffa bis
dos trabajos que publicó el reputado bió- zum Sinai (De Tenerife hasta el Sinaí),
logo alemán Ernst Haeckel, discípulo de Leipzig 1923.
Charles Darwin y principal difusor de Aparte del texto en sí de Haeckel, lo
las teorías evolucionistas del gran natu- más interesante del libro es precisamen-
ralista británico. De hecho, comentaris- te el “Estudio crítico” de Manuel Her-
tas y críticos coinciden en señalar que nández, Profesor Titular de Historia de
fue Haeckel quien integró la anatomía América en la Universidad de la Laguna
y la embriología en la teoría darwinista, (Tenerife). En efecto, Hernández traza
lo mismo que el filósofo Herbert Spen- en primer lugar una síntesis del pensa-
cer fue quien convirtió el transformis- miento de Haeckel, que toma como base
mo darwiniano en auténtica teoría de la su formación en el campo de la medicina
evolución, no ya de las especies, sino del y de las ciencias naturales. Así, sostiene
universo. que los desarrollos del biólogo alemán

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en el marco del naturalismo, en general, dos de descanso, realizada en circuns-


y de la teoría darwinista, en particular, tancias climatológicas tan difíciles que
estuvieron fuertemente imbricados con casi les cuesta la vida a él y al botánico
sus puntos de vista filosóficos y teoló- suizo Hermann Wildpret.
gicos. Su visión monista de la realidad, Para terminar su estudio, Manuel
materialista y, en cierta medida, pan- Hernández ofrece algunas interesantes
teísta, integraba así el darwinismo con noticias biográficas sobre Juan Caran-
el positivismo y el determinismo en una dell.
suerte de teoría que aspiraba a unificar Sin duda, recomendamos la lectura de
ciencia y religión. El núcleo de esta teo- este interesante libro, tanto por el relato
ría, aparte de una concepción mística en sí de Haeckel como por el magnífico
de la realidad, era una ley fundamental “Estudio crítico” del profesor Hernán-
biogenética, según la cual la evolución dez.
del individuo (ontogenia, desarrollo em-
brionario) es paralela a la de la especie Fernando Hermida de Blas
a la que pertenece (filogenia, desarrollo
evolutivo). Es decir, que, en palabras de
Manuel Hernández, según Ernst Haec- ÍMAZ, EUGENIO, Luz en la caverna y otros
kel, “cada animal recorre a lo largo de ensayos. Introducción a la psicolo-
su desarrollo embrionario todas las fa- gía. Madrid, FCE, 2009, 355 pp.
ses evolutivas que le han llevado a des-
empeñar su lugar dentro del orden natu- Nuevo volumen de la colección “Pen-
ral” (pág. 15). sar en español”, publicada por el FCE,
A continuación, el profesor Hernán- que en esta ocasión reedita dos trabajos
dez explica las circunstancias del via- de una de las personalidades más atrac-
je de Haeckel a Tenerife siguiendo las tivas y sacrificadas del exilio filosófico
huellas de Humboldt y Buch, pero tam- español de 1939, y que con más dignidad
bién queriendo consumar el deseo que e indignación acusó el impacto de la gue-
el propio Darwin no pudo ver cumplido rra y el paso por las armas de la legitimi-
en 1832, durante su viaje en el Beagle, dad republicana. Eugenio Ímaz, de cuya
debido a una cuarentena ante la amena- obra no se ha hecho aún toda la memoria
za de cólera: residir por un tiempo en que merece, fue un pensador singular e
las Canarias. Desembarcando del buque independiente que nunca se adscribió a
de guerra prusiano Niobe en Santa Cruz una escuela o corriente filosófica deter-
de Tenerife, Haeckel viajó por todo el minada y no precisamente porque no
Norte de la isla, pasando por La Laguna, conociera el pensamiento de su tiempo
Icod, Garachico, Tacoronte, El Sauzal y con un radio de largo alcance, capaz de
La Orotrava, entre otras poblaciones, comprender las diversas tendencias del
vertiendo en su cuaderno toda clase de historicismo, la fenomenología, el exis-
anotaciones sobre flora, frutales y culti- tencialismo, el personalismo y el prag-
vos de cereales, pero también sobre el matismo norteamericano, o el amplio
paisanaje de Tenerife, sus viviendas y panorama que hasta entonces había di-
modo de vida, para terminar relatando bujado la psicología científica. De radio
su ascensión al Teide, en una maratonia- asimismo largo era su conocimiento de
na marcha de veintidós horas, con sólo la tradición filosófica, desde clásicos

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como Platón o Aristóteles hasta críti- dicación a la traducción de la obra de


cos radicales de esa misma tradición Dilthey a la que además dedicó su libro
como Marx o Nietzsche, pasando por Asedio a Dilthey (1945). Seguramente
una amplia nómina de pensadores de la ningún filósofo español haya penetra-
modernidad —Ímaz también había tra- do más y mejor en dicha obra. Además,
ducido a Kant—. Mención aparte merece Ímaz no sólo conocía muy bien el his-
su conocimiento de la tradición huma- toricismo alemán. Tal y como muestran
nista, tan ligada al utopismo renacentis- algunos ensayos de Luz en la caverna,
ta, el erasmismo y la reflexión sobre el había profundizado asimismo en otros
Nuevo Mundo, y de la que siempre buscó autores y escuelas de inspiración histo-
una lectura actual, capaz de iluminar los ricista, cuya recepción en España había
tiempos violentos y oscuros que le tocó sido muy limitada, como Croce, Collin-
vivir. gwood y la “nouvelle école historique”.
El presente volumen es más que una En cualquier caso, pienso que el interés
muestra de todo ello. Recoge todos los de Ímaz por estas concepciones no ra-
artículos y ensayos de Ímaz publicados dicaba tanto en el problema de la fun-
desde 1942 hasta su muerte en 1951 -de damentación de las ciencias del espíritu
su propia mano y por un error del desti- como en la pregunta por el hombre y su
no, como apunta Alfonso Reyes en uno radical historicidad. Es decir, por eso a
de los prólogos que le preceden-, que no menudo tan vago, tópico y recurrente
habían sido incluidos en su libro Topía denominado “humanismo”. A menudo
y utopía, de 1946. Se trata por tanto de pero no en este caso, aun cuando Ímaz
una recopilación de carácter póstumo, no pretenda encontrar una definición
publicada por el FCE en 1951 gracias más o menos cerrada del término. Si nos
a la iniciativa de varios amigos y com- fijamos en algunas aproximaciones con-
pañeros del autor, al que quisieron brin- ceptuales, humanismo sería simbiosis de
dar un justo homenaje, y reúne más de cultura y política (p.70); “obligación de
treinta trabajos ordenados cronológica- ser concretamente universal, universal
mente con la sola excepción del que da en carne y hueso” (p.72); búsqueda de
nombre al conjunto, precedidos de dos “la armonía secreta del Universo” o del
prólogos de Alfonso Reyes y José Gaos. “modus vivendi armonioso del hombre
Una segunda edición aparecería en 1988, en el Universo” (p.114); esperanza en el
a cargo de José Ángel Ascunce Arrieta, “homo amans” (p.115); un “movimiento
publicada por Cuadernos Universitarios histórico moderno” ligado al erasmis-
de San Sebastián. mo (p.160) y al mito del Nuevo Mundo
Con la excepción de la Introducción (p.73); “el producto consciente, delibe-
a la Psicología, que comprende las úl- rado, históricamente maduro , del injerto
timas 53 páginas del libro y ofrece una de la conciencia cristiana en la concien-
panorámica completa y ordenada de sus cia estoica, heredera de toda la tradición
diversas tendencias y escuelas, se tra- universalista y clásica humana” (p. 161);
ta de ensayos breves, algunos de ellos o exigencia de “efectiva igualdad moral
escritos a propósito de alguna nove- del hombre” (p. 254), de acuerdo con la
dad bibliográfica. No sin razones suele tradición del honor caballeresco. Se trata
asociarse el nombre de Eugenio Ímaz no obstante de aproximaciones afirma-
al historicismo, por su exhaustiva de- tivas que, leídas fuera de contexto, po-

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drían sugerir cierta visión idealizadora título que lo encabeza podría ser la me-
del hombre o del humanismo. Si así fue- jor definición del humanismo: luz en la
ra, traicionaríamos la reflexión de Ímaz, caverna.
pues para este pensador el humanismo
fue una necesidad más que un ideal fi- Antolín Sánchez Cuervo
lantrópico —algo que a su juicio encar-
nó el teólogo y activista Albert Schweit-
zer (pp.131-135), una respuesta a la LUBY, BARRY J., The Uncertainties in
experiencia histórica de inhumanidad Twentieth- and Twenty-first Century
más que una teoría abstracta o un “au- Analytic Thought: Miguel de Unamu-
rea mediocritas” (p.156), salvación de no the Precursor. Newark, Delaware:
lo humano antes que formación huma- Juan de la Cuesta, 2008, 205 pp.
nística o erudición sobre el hombre. Por
eso es pacifismo beligerante y denuncia El objeto de The Uncertainties in
del “cinismo sistemático del crimen” Twentieth- and Twenty-first Century
de nuestros días —afirma en la p.34, a Analytic Thought [Las incertidumbres
propósito de un libro de Archibald Mac del pensamiento analítico de los siglos
Leish sobre el trasfondo de las recientes XX y XXI] radica esencial y fundamen-
guerras— o advertencia ante un estallido talmente en demostrar que a Miguel de
de paz más ficticio que real. Es comuni- Unamuno debe tenerse por el precursor
dad o “entrega enteriza y personal a los de parte de las tendencias filosóficas ma-
demás y a la vida con los demás” como duradas desde el siglo XX hasta nuestros
única vía de transparencia del Ser para días. Los planteamientos de este libro
el hombre, dirá a propósito de Buber y merecen toda consideración e interés,
a contrapelo de los pseudo-humanismos tanto por parte de los unamunistas como
espectrales y esqueléticos de Heidegger de los historiadores de la filosofía. Cier-
y Sartre, a quien, por cierto, recordará tamente, la obra —literaria, filosófica e
que una reivindicación del hombre como ideológica— de Unamuno se anticipó a
“posibilidad de ser todas las cosas” las grandes tendencias del siglo XX: sus
(p.248) ya había sido planteada por Luis nivolas son (lato sensu) existencialistas
Vives, entre otros humanistas del siglo antes de que cuajara la novela existencia-
XVI. Y es también conciencia vigilan- lista; su teatro se caracteriza por su áni-
te ante el dogmatismo y la tecnocracia, mo innovador; y su proceder analítico,
especialmente ante el más anticientífico como demuestra Luby, preconizan a los
de los dogmatismos, encarnado en la pensadores del siglo XX. Esta capacidad
pretensión domesticadora de la ciencia innovadora de Unamuno quizá no haya
cuando olvida que “es un producto de atraído la atención crítica de la cual, en
la convivencia humana” y que “ésta le justicia, es meritoria, con algunas hon-
rebasa infinitamente” (p.234). Se trata rosas excepciones —como los trabajos
sólo de un pequeño acopio de citas que de Carlos Longhurst sobre la novela, de
son representativas. En mi opinión, la Stephen Roberts sobre su acción intelec-
cuestión del humanismo subyace en la tual, o de Elías Díaz y Manuel Urrutia
reflexión desplegada a lo largo del pre- sobre su pensamiento político—. Y en
sente volumen, haciéndose explícita en esto estriba, acaso, la tarea más urgente
numerosos pasajes. Después de todo, el para los estudiosos del insigne autor vas-

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co-salmantino: en ahondar y clarificar terno proceso de cambio que a menudo


las dimensiones renovadoras de toda su deviene contradicciones insoslayables.
obra. Luby cumple su cometido honrosa Esta concepción del análisis filosófico,
y eficazmente demostrando que Una- según ha reconocido el eminente mate-
muno supo adelantarse a las principales mático Morris Kline, se contiene en Del
corrientes contemporáneas del analyti- sentimiento trágico de la vida y puede
cal thought. Explica Luby la visión fi- condensarse en la máxima de que el ma-
losófica de Unamuno como resultado de yor triunfo de la razón reside en cuestio-
refutar el positivismo cuando éste era el nar su propia validez.
método filosófico predominante. Ello, El primero de los capítulos versa
en rigor, no resulta especialmente inno- en torno al concepto conciencia, trata-
vador, puesto que el antipositivismo de do por numerosos filósofos en tiempos
Unamuno se inspiró, mutatis mutandi, recientes, v.g. por Daniel Dennett en
en el antihegelianismo de Kierkegaard. Consciousness Explained (1922). Luby
Así las cosas, cierto es que Unamuno señala la relevancia de los estudios que
identifica y denuncia las deficiencias entroncan la conciencia del hombre con
congénitas al positivismo, desde prácti- la de los animales, por ejemplo los de
camente sus Ensayos en torno al casti- Karl Popper, y observa la fascinación de
cismo. Unamuno por los trabajos de Darwin y el
Las incertidumbres del pensamiento reino animal. Clara instancia de ello es
analítico de los siglos XX y XXI se es- el papel del perro Orfeo en Niebla, tex-
tructura en seis capítulos, precedidos de to en el cual el animal se torna en una
una introducción y a los que se apostilla suerte de confidente del hombre. Mas, en
un apartado de conclusiones. En su intro- líneas generales, Unamuno se adelantó
ducción, Luby resalta el carácter inclasi- a filósofos posteriores, tales que Block,
ficable de Unamuno y cómo prescindió Goldman y Nagel, al concluir la inacce-
de una orquestada metodología que do- sibilidad de la conciencia humana como
tase a su pensamiento de un sistema de objeto de análisis.
complejidad pareja a los de otros filóso- El segundo capítulo gira en torno a
fos. Esta carestía, aduce Luby, se debe a la teoría del lenguaje. Al igual que Saus-
su condición de “philosopher-poet” (11), sure, Unamuno acredita que el lenguaje
cuyos intereses e inquietudes rebasaban sea discurso, es decir, que el lenguaje lo
y se expandían más allá de la filosofía. constituye el uso que los hablantes ha-
Así las cosas, Luby presenta como tesis cen de él, o, en términos de la moderna
central de su trabajo que la mayoría de pragmática lingüística, que el lenguaje
los “analytical philosophers” (12) — radica en los actos de habla. No alude
desde el círculo de Viena hasta el día de Luby a la pragmática —corriente de la
hoy, así en Europa como en los Estados lingüística que cobró fuerza en los años
Unidos— han culminado casi siempre en ochenta con Geoffrey Leech y Stephen
posturas que ya adoptó Unamuno. Fun- Levinson—, pero apunta muy sagazmen-
damentalmente han llegado al convenci- te la correspondencia entre esta visión
miento de que los problemas planteados unamuniana y el pensamiento de Noam
por la metafísica no pueden resolverse Chomsky. Para Unamuno, el lenguaje
mediante rígidos sistemas filosóficos, por constituye un sistema de metáforas sus-
cuanto se hallan inmersos en un sempi- tentadas sobre una base antropológica,

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idea que se corresponde, groso modo, en físicos, como David Bohm y Eugene
el planteamiento del juego de palabras Wigner. En relación con la filosofía de
de Wittgenstein. Este carácter metafórico estos, Luby encuentra dos importantes
dota al lenguaje de un halo poético que lo puntos de coincidencia con Unamuno.
impregna y que tiene como primer coro- Primero, la imperiosa necesidad de re-
lario la contemplación del mundo desde conocer las diferencias entre la realidad
una perspectiva antipositivista. En este y el conocimiento. Segundo, que es un
sentido, la relación lenguaje-realidad, o error renunciar a entender la verdad aun
el realismo interno promulgado por Una- cuando ésta se escape al conocimiento.
muno, antecede claramente a Richard Así, Unamuno, como los estudiosos de
Rorty e I. A. Richards, entre otros. los fenómenos físicos después, acabó por
El tercer capítulo se centra en la com- entender y asumir que el conocimiento es
prensión de la realidad desde la premisa una estructura limitada e impráctica en el
de que el valor de la razón en este empeño terreno de lo espiritual. Todo ello permite
ha de medirse en función de su capacidad a Luby presentar a Unamuno como el pa-
de suscitar la duda. Además de ello, Una- dre de la filosofía posterior que confirió a
muno entiende irrefutable el principio de la poesía una importancia capital.
que la razón se halla abocada al fracaso El sexto capítulo se centra en la reli-
más estrepitoso cuando se aventura a sis- gión. Luby sugiere que los conocimien-
tematizar lo espiritual. De esta suerte, tos de física y química de Unamuno
aunque la razón no sea una herramienta —por rudimentarios que fuesen— le die-
efectiva para el entendimiento de la reali- ron pie a rechazar el positivismo lógico.
dad, Unamuno no renuncia a su empleo, Sin embargo, Luby estima que el empi-
pero sí reconoce la primacía en este or- rismo lógico inspirado en los primeros
den de la metafísica especulativa. En este trabajos de Wittgenstein —una suerte de
sentido, entre las innovaciones de su pen- positivismo lógico más alejado del positi-
samiento cabe destacar cómo Unamuno vismo decimonónico— recuerda las dis-
rechaza la creencia en que el pensamien- quisiciones de Unamuno en torno a Dios,
to humano y la realidad pueden asimilar- la muerte y la inmortalidad. Luby se cen-
se algorítmicamente, idea desarrollada tra aquí en las analogías entre Unamuno
ulteriormente por filósofos como Roger y Hilary Putnam, quien en su libro Ethics
Penrose y Colin McGinn. Without Ontology alude repetidamente a
El cuarto capítulo aborda las carestías William James. Toda vez que James in-
de la ciencia como canal exegético del fluyó en Unamuno, el trabajo de Putnam
mundo. En este capítulo continúa Luby tiene en el rector salmantino un evidente
su explicación de las fisuras de la razón. precursor. De especial interés resulta que
Como es notorio, Unamuno entendía la posición central que Unamuno conce-
que, en toda observación del mundo y de de a Dios y la muerte fuera reconocida
la existencia, la ciencia precisa inevita- después por filósofos de varias escuelas,
blemente de la creatividad y la imagina- por ejemplo Paul Davies, Russell Stan-
ción. De esta suerte, es menester que el nard, Ann Foerst y David Gelernter.
arte ocupe una posición de primacía en Las incertidumbres del pensamiento
todo argumento filosófico. En ello, Una- analítico de los siglos XX y XXI demuestra
muno se adelanta a la concepción dialéc- sobradamente que Unamuno se adelantó
tica de los estudiosos de los fenómenos a muchas de las corrientes filosóficas del

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siglo XX. En sus páginas, Luby ofrece Supplementum Lullianum, Tomo II,
una explicación nítida y clarividente de Turnhout- Belgium, Brepolis Publis-
cómo el pensamiento analítico del último hers, 2008.
siglo —y algunos nombres tan conocidos
y venerados como Wittgenstein, Choms- Alexander Fidora y Josep E. Rubio
ky, Rorty o Putnam— ha repetido ideas proponen, en esta obra, en colaboración
axiales apuntadas y desarrolladas antes con Óscar de la Cruz, Fernando Domín-
por Unamuno. Otra cosa, de no menos guez, Jordi Gaya y Marta M. M. Roma-
importancia, se demuestra aquí: que no, una profunda, cuidadosa y detallada
todos estos pensadores desconocían a reflexión en torno a la biografía y el pen-
Unamuno y que nuestro autor no ejerció samiento teológico y filosófico de Ramón
influencia alguna en ellos. Caso ilustrati- Llull (c. 1232-1316). Su grandioso lega-
vo hallamos en Putnam, quien recurre a do intelectual, conformado por más de
James cuando tenía un antecedente más 280 obras, es abordado a través del hilo
próximo en Unamuno. Y ésta es, quizá, conductor del ars lulliana, instrumento
la gran tragedia intelectual de Unamuno: pedagógico de carácter filosófico-teoló-
que aun cuando se adelantó décadas a los gico en el que las diversas ciencias halla-
pasos que la filosofía y la literatura fue ron una unión epistemológica expresada
dando, no ejerció influencia alguna en en una gran variedad de formas literarias
filósofos como los reseñados por Luby y lingüísticas en las que se evidencia una
o en literatos como Pirandello o Joyce, estrecha relación con las circunstancias
porque no le habían leído. Algo similar biográficas del autor. Con la intención
ocurrió a los novedosos trabajos de ana- de ofrecer una visión general de este in-
tomía de Leonardo da Vinci, perdidos y agotable pensador, los autores de la obra
recuperados una vez que la ciencia había ofrecen un esmerado estudio dividido en
repetido sus asombrosos descubrimien- tres principales secciones.
tos. En su introducción, Luby declara La primera parte de la obra, a cargo
haber escrito su libro en inglés con el fin de Fernando Domínguez y Jordi Gayà,
de ponerlo al alcance de quienes no lean está dedicada a los avatares biográficos
español. Éste quizá sea el mayor valor del pensador mallorquín. Se presentan,
de Las incertidumbres del pensamiento en primer lugar, las fuentes empleadas
analítico de los siglos XX y XXI: mostrar para el estudio, entre las que destaca es-
a filósofos angloparlantes el extraordina- pecialmente su Vita coaetanea de 1311,
rio valor que el pensamiento filosófico de junto a las numerosas referencias biográ-
Unamuno atesora. ficas que el propio Llull introdujo en sus
textos y la compilación de datos realiza-
J. A. G. Ardila da tras su muerte, bajo la dirección de su
discípulo, el maestro Thomas Le Myé-
sier. A continuación, los autores dedican
LULLUS, RAIMUNDUS, An introduction to un amplio espacio al entorno geopolítico
his Life, Works and Thought, ALEXAN- que jalonará los primeros años de vida
DER FIDORA Y JOSEP E.RUBIO (EDS.), de Raimundo, en el cual el entorno so-
Corpus Christianorum, Continuatio cio cultural mallorquín queda enmarca-
Mediaeualis, 214, Doctoris Illumi- do por un estudio de la casa de Aragón
nati, Raimundi Lulli Opera Latina, y el Reino balear al que se suma una

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perspectiva de las relaciones entre los ju- lana, empleada tanto para describir sus
díos, musulmanes y cristianos de la isla. sentimientos como para transmitir los
Un detallado apartado se dedica también más abstractos pensamientos filosóficos.
a sus orígenes familiares, infancia, ma- Todo ello viene complementado por un
trimonio e integración en la vida social estudio en el que se detalla la transmisión
y económica. A continuación el estudio de los más de 2000 manuscritos que se
se centra en su conversión, motivada por conservan, recogidos principalmente de
sus recurrentes visiones de Cristo cru- la Biblioteca Pública de Palma de Ma-
cificado que le llevaron a la decisión de llorca, Biblioteca Apostólica Vaticana,
adquirir un papel activo en las controver- Bayerische Staatsbibliotek de Munich,
sias religiosas de su tiempo. Los nueve Biblioteca Nacional de París y de la Bi-
años de estudios en Mallorca donde Llull blioteca Ambrosiana de Milán, y los cri-
aprendió el árabe culminaron con el des- terios seguidos para la catalogación de
cubrimiento del Arte cuando “el Señor los trabajos. A continuación se presenta
iluminó de repente su mente, ofreciéndo- la lista de obras basada en el material del
le la forma y el método de un libro contra Raimundus-Lullus-Institut, usado para
los errores de los no creyentes”. En los la edición ROL (1957) y publicado por
sucesivos apartados se van exponiendo primera vez en la presente obra. Las 280
momentos clave de la vida de nuestro referencias vienen acompañadas por da-
autor cuyo hilo conductor serán sus via- tos relativos al periodo y lugar en el que
jes a Montpellier, Roma, París, Génova, fueron escritas, rasgos e influencias, len-
Túnez, Pisa y sus misiones en África, ex- gua original de redacción, traducciones y
poniéndose en cada momento, de forma contenidos del tema desarrollado.
cronológica y minuciosamente detallada, La última gran parte de esta obra, de-
las obras que fueron redactadas al ritmo dicada al pensamiento de Raimundo Lu-
de sus vivencias personales. La primera llio, se halla a su vez subdividida en cuatro
parte se cierra con las circunstancias del secciones. La primera de ellas, a cargo de
Concilio de Viena y sus últimos viajes a Josep Enric Rubio, está dedicada al pro-
Sicilia y África. pósito y función del ars lulliana, presen-
La segunda parte, a cargo de Fernan- tando el sustrato colectivo de las religio-
do Domínguez, consiste en un catálogo nes como punto de partida del Arte y su
pormenorizado de todos los escritos lu- fundamentación interna a través del estu-
lianos, en total 280 obras, que han sido dio de los textos y métodos empleados. El
certificados, con excepción de unos po- desarrollo del método de Llull se presenta
cos, hasta el momento. El listado crono- dividido cronológicamente en dos etapas.
lógico viene precedido por un estudio La primera, representada por Ars inuen-
dedicado a las características de los es- tiua ueritatis, Ars compendiosa inuenien-
critos de Llull, donde se hace referencia di ueritatem y Ars demostratiua, abarca el
a los rasgos de su estilo monótono y di- periodo que va hasta 1290, y en ella se es-
recto —que sin embargo tenía como fin tudian principalmente las figuras, modos
la búsqueda de un lenguaje comprensible y cuestiones características de esta etapa
por todos— al carácter autodidacta de hasta los primeros intentos de simplifica-
su conocimiento del latín, al empleo de ción del sistema en Ars inuendi particula-
las lenguas y a su singular importancia ria in uniuersalibus, Liber propositionum
como origen de la prosa literaria cata- secundum Arte demostratiuam compila-

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tus, Lectura super figuras Artis demostra- El cuarto apartado, Ámbito divino,
tivae y Compendium Artis demostratiuae. presenta al Ramón Llull teólogo. Jordi
La segunda comprende los cambios en el Gayá expone el pensamiento teológico
arte a partir de 1290, representados prin- del mallorquín profundizando en sus es-
cipalmente por el Ars inuentiua veritatis, critos acerca de la divinidad como sujeto
hasta la estructura, reglas, figuras, cuestio- y punto central del arte, del concepto de
nes y nuevas formas de definición del Arte dignidad y del uso, principios y finali-
final en Ars generalis ultima de de 1305. dad de la teología, tanto en su contexto
Este primer apartado se complementa con histórico como en el ámbito del Arte. El
dos apéndices dedicados respectivamente apartado se completa con un estudio del
a las figuras del arte cuaternario y las figu- uso y el significado de la demostración
ras del arte ternario. en la teología, el papel de las autoridades
En el segundo apartado, que lleva por y la misión de los teólogos, la finalidad
título Ámbito natural, Josep Enric Rubio de las misiones y apologéticas, para fina-
se centra en el estudio del lugar de la fi- lizar con el tratamiento que Llull ofrece a
losofía natural en los trabajos de Llull. los misterios de la trinidad, la creación y
En el texto se presta especial atención al la encarnación.
simbolismo cosmológico y a la estructu-
ra del cosmos analógico. Su estructura, Ana María Minecan
similitudes y significados aparecen ex-
plicados en un apartado dedicado a la es-
cala de las criaturas del mundo sublunar, MARAÑON, GREGORIO, Epistolario in-
caos, cuerpos elementales, teoría de los édito. Marañón - Ortega - Unamu-
cuatro elementos, cualidades, las mez- no, Edición crítica de Antonio Ló-
clas, y la alquimia; y otro dedicado a las pez Vega, Madrid, Espasa, 2008,
esferas celestes, donde se estudia la con- 308 pp.
tribución de Llull al modelo tradicional,
sus consideraciones acerca de la acción Nos presenta su editor las cartas que
a distancia, el estatus científico de la as- cruzaron entre sí Marañón con Unamu-
tronomía y su crítica a la ciencia antigua. no y Ortega. El estudio que antepone
Ámbito humano, a cargo de Marta M. M. proporciona al lector el marco histórico
Romano y Óscar de la Cruz, constituye de las vidas entrecruzadas de estos tres
el tercer apartado centrado en los temas intelectuales que influyeron en la histo-
relativos a la naturaleza del hombre, des- ria contemporánea de España a lo largo
crito como un ser capaz de adquirir el co- de más de medio siglo. La excelente
nocimiento por medio del Arte, y tratada reconstrucción del contexto histórico
especialmente en el Llibre de contempla- y biográfico, sobre todo de las vidas de
ció en Déu, la constitución de sus facul- Marañón y Ortega, ambos prácticamente
tades y potencias, razón, imaginación, coetáneos —Ortega nace en 1883 y Ma-
memoria, intelecto y deseo, junto a sus rañón en 1887—, miembros, por tanto,
reflexiones acerca de la moralidad, el ám- de la Generación del 14, resulta muy bien
bito cívico y eclesiástico, las cruzadas y completada por el minucioso aparato de
las misiones, los periodos de la historia, notas con que esclarece prácticamente
naciones, y relaciones entre judíos, mu- cualquier dato, fecha, personaje o acon-
sulmanes y cristianos. tecimiento que aparezca en las cartas. Y

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cuando hay una cita o una alusión a algu- ciencia y la moralidad pública que habían
na obra del autor o receptor de la misiva, hecho los cimientos de la Europa que
Antonio López ofrece la referencia con ellos identificaban como el ideal salva-
ampliación y contextualización de la cita dor. Los tres, sin embargo, coincidieron
de que se trate. Esto convierte a la edi- en un liberalismo profundo, en el sentido
ción que presentamos con un cierto retra- de que compartieron la creencia de que
so, por las limitaciones que presenta un el ser humano está obligado a hacer su
anuario, en una auténtica edición crítica propia vida y, para ello, debe tomar sus
de un notable interés. decisiones con el máximo de libertades
La correspondencia entre Marañón y públicas y personales. Coincidieron tam-
Unamuno, líder de la generación del 98 bién en una concepción de la inteligen-
y Ortega, del 14, nos ofrece la ocasión cia como algo que debía servir al bien
para ejecutar una amplia mirada histórica público y un sentido del patriotismo que
al periodo que cubre el intercambio epis- hoy resulta incluso difícil de entender. Y
tolar, las décadas de más peso y trascen- no digamos de hallar entre nuestros con-
dencia para el destino de la España con- temporáneos. A pesar de las diferencias
temporánea: la década de los veinte, con de formación y carácter, entre el espíritu
la crisis del sistema de la Restauración poético-trágico-religioso de Unamuno,
y con ella, la de la monarquía, la dicta- el filosófico-vital de Ortega y el cien-
dura de Primo de Rivera; los treinta, con tífico-reformista de Marañón, los tres
la llegada de la República y la Guerra coincidieron en cultivar ciertas virtudes
Civil y los cuarenta con la consolidación consustanciales al espíritu liberal que se
de la dictadura de Franco y la Segunda extinguió con ellos: la veracidad intelec-
Guerra Mundial, cuyo desenlace con la tual, la independencia de juicio respecto
derrota de las potencias del Eje no afectó de los partidos políticos y los grupos de
al destino de España. Cabe aún otra pers- presión, la interpretación del compromi-
pectiva: leer la correspondencia como so con la comunidad en términos éticos
un episodio decisivo de nuestra historia antes que políticos —repárese en que a
intelectual, no sólo por quienes son sus pesar de su proximidad al mundo polí-
protagonistas sino porque las cartas nos tico, ninguno de los tres ejerció cargos
permiten asistir a la tensión entre Una- de responsabilidad en las instituciones
muno y Ortega como “antagonistas” que del Estado, con la excepción del paso de
luchaban por definir y acotar el espacio de Unamuno por el Rectorado de Salaman-
ideas y valores en torno al problema de la ca, del que salió en 1914.
modernidad científica, política y filosófi- Se presenta primero la corresponden-
ca de cara a la superación de la crisis de cia Unamuno-Marañón porque es crono-
la España surgida de la derrota de 1898. lógicamente anterior a la de Ortega. Es
Marañón fue un testigo de excepción en una pena que sólo se conserve una carta
una polémica que enfrentó dos concep- de Unamuno porque, nos informa el edi-
ciones de la vida, del conocimiento y de tor, Marañón perdió muchos papeles en
la acción, una, la de Unamuno refractaria los vaivenes de la guerra civil. El inter-
a la modernidad, de la que desconfiaba cambio más intenso corresponde a los
profundamente, no sin razón. Y otra, que años veinte, cuando ambos comparten
compartían por temple y formación Orte- su lucha contra la dictadura de Primo de
ga y Marañón, que lo esperaba todo de la Rivera. Se enfría a raíz del estrechamien-

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to de relaciones entre Marañón y Ortega 1937”. Y la explicación que da para jus-


que se produce cuando éste se suma a la tificar esta postura es que los tres amigos
lucha contra Primo de Rivera, ya en los que había contribuido a traer la república
estertores de su mandato, hacia 1929. consideraban que había desaparecido en
Aunque en rigor, habría que decir que el enfrentamiento de dos bandos igual de
Ortega entra en el campo político para antiliberales y antidemocráticos, cuyo
ayudar a organizar el futuro, que identifi- mal menor lo representaba una dictadura
có, como es sabido, con el advenimiento militar que imaginaban destinada a pasar
de la República. pronto. La correspondencia cubre hasta
La correspondencia de Ortega a Ma- finales de los cuarenta. Desde que Ortega
rañón se había iniciado con una nota volvió a pasar largas temporadas en Ma-
fechada en 1916, dando las gracias el drid, el intercambio epistolar se volvió
filósofo al médico por su suscripción al innecesario.
Espectador y otra de Marañón fechada en El epistolario inédito, que ha conoci-
1920 de agradecimiento por el apoyo de do varias ediciones en su primer año de
Ortega a una protesta de Marañón contra existencia, aporta un conocimiento in-
la corrupción de los tribunales de cáte- sustituible de las trayectorias biográficas
dras. Vega reconstruye los años compar- de sus protagonistas y de la época com-
tidos de Ortega y Marañón, primero en pleja y doliente que les tocó vivir.
la lucha política, luego en la desilusión
ante el rumbo de la república (más acu- José Lasaga
sada en Ortega), y más tarde en el exilio.
Lógicamente a ellos pertenece el grueso
de la correspondencia. Los detalles de MARTÍNEZ, JOSÉ MANUEL Y PUENTE,
la estancia parisina, donde coincidieron GUSTAVO (COORDS), Homenaje al in-
tantos amigos y compañeros de las ge- signe veterinario Ramón Turró, PU-
neraciones del 98 y del 14, los expone DIAMAR, 2008, 485 pp.
López Vega con precisión. Pertenecen a
este periodo las cartas más interesantes “Hablemos, pues, de nuestros asun-
al reflejar la postura que los dos amigos tos, formulemos nuestro programa, di-
mantuvieron frente al conflicto español. gamos honradamente lo que queremos,
Ambos intentaron mantenerse al mar- lo que nos proponemos conseguir…”.
gen de los bandos enfrentados, pero en Palabras de Don Ramón Turró y Dardé
ambos está claro su rechazo del bando (Malgrat, 1854-Barcelona, 1926) que
republicano, al que identifican con el co- me sirven para presentar este libro, el
munismo estalinista, y por implicación cual encarna el reconocimiento que esta
necesaria, el deseo de que venciera Fran- personalidad paradigmática de la España
co. López Vega lo ve así: “Políticamente de finales del siglo XIX principios del XX
Marañón y Ortega desearon que la guerra merece.
fuese ganada por el llamado bando “na- Como se nos indica en la Presenta-
cional” (…) En todo caso, si bien el filó- ción realizada por los editores de este
sofo no adoptó una postura pública ex- volumen homenaje, este libro formaría
plícita, el apoyo de Marañón, junto al de parte de la labor de “restitución históri-
Pérez de Ayala resultó más activo a favor ca” tan necesaria “para rescatar del olvi-
de la propaganda “nacional” a partir de do los estudios históricos, sobre todo en

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una sociedad como la española, falta de llevada a cabo por D. Benito Madariaga
tradiciones y sobrada de retórica tradi- de la Campa (donde se comenta la rele-
cionalista procedente de la diversidad de vancia de Turró en los diversos ámbitos a
nacionalismos” (p. 7). Aunque el estudio los que se dedicó, sus obras más impor-
de la vida y obra de Ramón Turró queda tantes, sus amistades más destacables:
suficientemente justificado por su impor- Galdós, Unamuno, Ortega y Gasset, Ja-
tancia en el ámbito académico y cientí- cinto Verdaguer, Gabriel Miró…; ade-
fico, también hay que destacar su labor más de repasar algunos de los cargos más
en el panorama político y social, tanto importantes que desempeñó: Director de
español como europeo. la Sección de Bacteriología del Labora-
En el Discurso del Presidente del Co- torio de Ciencias Médicas de Cataluña,
mité de Organización y Propaganda de la Presidente de la Sociedad de Biología de
IV Asamblea Nacional Veterinaria cele- Barcelona, ciudad de que la que también
brado en Barcelona en Octubre de 1917 fue director del Laboratorio municipal…
Turró deja claro que su preocupación por A nivel internacional, su reconocimiento
la veterinaria (tanto a nivel teórico como lo muestra su invitación al Tercer Con-
práctico) es algo más que un interés cien- greso de Medicina Rusa, el nombra-
tífico, un elemento regenerativo de la na- miento de Socio de Honor por parte de
ción, de la patria: “El problema de la Ve- la Academia de Medicina de Buenos Ai-
terinaria en España es un problema vital res…), un Estudio de la Obra Científica
y de urgencia; es también un problema del veterinario catalán realizado por Mi-
de patria. La vida de un pueblo depende, lagros Saiz Roca (quien nos aporta una
como la vida de una familia, de su patri- catalogación de la obra de Turró por te-
monio, y el patrimonio verdadero de Es- máticas: literatura, crítica, bacteriología,
paña no he de deciros donde está: en su epidemiología, inmunología, filosofía,
suelo, en el aire que orea su vegetación, veterinaria…) y el interesante Epistola-
en el sol que la fecunda” (p. 13). rio Unamuno-Dr. Turró, obra de Laurea-
Veterinario, médico, fisiólogo, filó- no Robles (que contiene 21 documentos,
sofo… pero, sobre todo, Maestro. La en los que se ve claramente la amistad
Justificación realizada por el profesor que hubo entre ambos y su repercusión:
Francisco Rojo Vázquez, presidente de “Mi exitazo en Madrid, como el éxito de
la Asociación Leonesa de Historia Vete- mi libro en España y en algunos pueblos
rinaria, hace especial hincapié en ese as- de América, sin el factor Unamuno no
pecto, ya que “quien no establece límites serían explicables”).
para ejercer su pedagogía, quien persigue Como complemento a los anteriores
metas universales de verdad, de justicia y trabajos se incluye un facsímil de los es-
de belleza para iluminar con su lección critos publicados con motivo de la muerte
el ámbito del aula y las penumbras de la de Turró en la Revista de Higiene y Sani-
calle, ese es el Maestro” (p. 27). dad Pecuarias, dirigida por Félix Gordón
Después de la Presentación, el Dis- Ordás. Compuesto por: 1) In Memoriam.
curso y la Justificación, que nos ayudan Ha muerto Don Ramón Turró. 2) Vida y
a comprender la adecuación del volumen obras de Turró. Notas para una biografía
y a ubicar al autor y su obra, el libro con- y bibliografía. 3) Muestras de trabajos
tinúa con una Introducción, que consta del maestro. 4) La obra de Turró juzgada
de una reseña biográfica de Ramón Turró por sus discípulos (que contiene análi-

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sis de su obra inmunológica, fisiológica, pana, Nobleza cristiana. La Orden de


anafiláctica, pedagógica, veterinaria y fi- San Juan. No resulta esta presentación
losófica; todas de gran interés). ociosa pues la presente obra no solo tie-
El volumen se cierra con un Anexo ne una extensión semejante a la de los
documental recopilado por D. Benito estudios anteriormente citados, sino, so-
Madariaga de la Campa, D. Miguel Cor- bre todo, las tres están elaboradas bajo
dero del Campillo, D. José Manuel Pérez el criterio de reunir los estudios en ellas
García y D. Enrique Miralles García, que contenidos bajo un mismo enfoque meto-
contiene numerosos documentos sobre dológico. El tema no es baladí, dado que,
datos biográficos y académicos de Turró, en este caso, Centros de poder italianos
alguna carta y fragmentos de sus obras. en la Monarquía…, consta de 2.240 pá-
A esto hay que añadir que a lo largo de ginas distribuidas en tres volúmenes, en
estas más de cuatrocientas páginas se los que unos sesenta profesores de me-
intercalan gran cantidad de fotos y otros dio centenar de universidades y centros
documentos que nos ayudan a entender de investigación europeos presentan ori-
mejor el contenido. ginales estudios sobre el tema, y este es
Por todo lo anterior, podemos afirmar otro mérito considerable para los coordi-
que este volumen dedicado al “gran Tu- nadores de la obra.
rró” (como le llamó Marañón) consigue No podría ser de otra manera. La
mostrar la relevancia de este Maestro obra que nos ocupa es el resultado de un
para la tradición española, tanto cien- luengo proceso, vertebrado a través de
tífica como humanística. Esperamos y seminarios, congresos y reuniones inter-
animamos a que la Colección Polifemo nacionales de diversa índole disciplinar
prosiga con este desvelamiento de perso- celebradas a lo largo de los años en sus
nalidades tan ilustres e irrelevantes para vertientes políticas, institucionales, so-
nuestra cultura. ciales, artísticas, literarias, musicales,
espirituales y económicas. No de otra
Gemma Gordo manera, sino como fruto de un constante
intercambio de conocimientos, lecturas,
ideas y entendimientos, habría podido
MARTÍNEZ MILLAN, J. Y M. RIVERO ver la luz una obra tan diversa y, sin em-
RODRÍGUEZ (COORDS.), Centros de poder bargo, tan cohesionada. En este sentido
italianos en la Monarquía Hispánica (si- ha sido fundamental la labor que desde
glos XX-XVIII), 3 vols., Madrid, Editorial hace años realiza el Instituto Universita-
Polifemo, 2010, pp. 2240. rio La Corte en Europa de la Universi-
dad Autónoma de Madrid, dirigido por el
Dentro de la colección La Corte en profesor Martínez Millán, catedrático de
Europa. Temas, de la Editorial Polifemo Historia Moderna, y vertebrador de una
en colaboración con el Instituto Univer- corriente historiográfica centrada en el
sitario La Corte en Europa de la Univer- estudio de la Corte.
sidad Autónoma de Madrid, nos llega El punto de partida de esta excep-
este tercer estudio, después de Las re- cional obra se encuentra en la dialéctica
laciones discretas entre las monarquías existente entre tres conceptos: moderni-
hispana y portuguesa: Las casas de las dad, Italia y Monarquía hispana. Siem-
reinas (siglos XV-XIX)”, y Nobleza his- pre que se alude a los fundamentos de

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la modernidad europea el horizonte se Corte, cuatro son los bloques de Centros


centra en Italia. Para la Península Ibérica de poder italianos en la Monarquía His-
el referente artístico, literario y cultural pánica. El primero, las Relaciones polí-
fue sin duda este territorio, pero las in- ticas, reúne veinticinco estudios de pres-
fluencias resultaron más complejas de tigiosos (Pere Molas, F. Benigno, Pier-
lo que hasta ahora la historiografía nos paolo Merlin, el propio Martínez Millán,
ha mostrado o, al menos sus cauces con- Pere Molas, …) y jóvenes (Rubén Gon-
tuvieron dinámicas más diversas. Los zález, Henar Pizarro, Marcelo Luzzi…)
intercambios entre ambas penínsulas, historiadores. Diplomacia, conflictos,
de donde partían unos y de donde otros, ciudades, inquisición, instituciones y
permiten ubicar un espacio cohesiona- personajes son abordados desde distintos
do y unido, en la que los lazos políticos, enfoques para reflejar que la Italia Espa-
económicos y culturales constituían ver- ñola es un tópico historiográfico nacido
daderos entramados supraterritoriales. en el siglo XIX que a día de hoy revela
Frente a la visión de la Italia Española una base científica muy precaria. Tal y
ahora se presentaría una España Italiana como se propone en la obra, el estudio de
que, en suma, nos ofrecería una visión lo político debe centrarse en las redes de
de conjunto historiográficamente com- cortes y de elites, con todas sus variables,
petente, renovada, documentada y sólida, dada su función como sistemas de poder
que ofrece un puntal indispensable para supraterritorial. También en este sentido
comprender con visión más acendrada un se analiza el segundo bloque, los Intere-
asunto, la modernidad, en cuyo eje gira ses económicos, en el que se aborda una
todo el planteamiento de la obra. de las cuestiones más trascendentes del
El objetivo fundamental de la mis- tema, las relaciones financieras y el papel
ma es, por consiguiente, indagar hasta de los genoveses.
dónde penetró, y de que forma, la cul- El tercer bloque, Influencias espiri-
tura italiana en España, entendida como tuales y literarias, consta de once estu-
manifestación de realidades y procesos dios que muestran la intensidad de las re-
más profundos y persistentes. Roma y laciones culturales y el universo compar-
los demás estados italianos, sus elites tido por las elites hispanas e italianas, así
y actividades, se acoplaron a la Monar- como las diferencias que existieron en el
quía hispana convirtiendo la Península, plano religioso, las disputas y discrepan-
más allá de los territorios incluidos en cias que surgieron respecto a determina-
el patrimonio dinástico de los Austria, das devociones y dogmas.
en un complemento fundamental en las Finalmente, el cuarto bloque, Rela-
vertientes política, militar, religiosa y ciones artísticas y musicales, se compo-
económica. En definitiva, con esta pre- ne de diecisiete artículos que insisten en
misa se ha pretendido estudiar de ma- la reconsideración de la naturaleza cultu-
nera pormenorizada qué papeles desem- ral del “imperio español”. En este caso,
peñaron los italianos en la Monarquía, a de la misma manera que no se entiende
través de los diversos centros de poder el Humanismo y el Renacimiento sin
e influencia que mantuvieron durante la la aportación hispánica, tampoco cabe
Edad moderna. comprender el Siglo de Oro o el Barroco
Siguiendo un enfoque interdisciplinar sin el intercambio de ideas que tuvo lugar
basado en el significado y funciones de la entre las cortes de ambas penínsulas.

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Para concluir, tal y como en la intro- este mismo. De ahí la importancia que
ducción se señala, debemos hacer hinca- tiene para el conocimiento de la historia
pié en que obras como estas solo pueden “menuda” la publicación de memorias; y
realizarse con un sólido proyecto cuyas tanto más cuanto su autor haya partici-
simientes se sembraron hace décadas, y pado en acontecimientos que han dejado
cuyos resultados y frutos se recogen len- huella… Es el caso de las memorias de
tamente a lo largo de los años. Se trata de Alfredo Mendizábal (1897-1981), y de
un libro que perdurará en la historiogra- ahí la oportunidad de este libro, que ve
fía modernista, pues, en este sentido, no la luz gracias al empeño de sus editores
hace sino continuar una senda que cuenta más que a la voluntad del autor.
con importantes obras precedentes y que Las reticencias que, según cuenta
disfrutará de continuidad en futuros es- Mendizábal, tuvo no ya a publicar sino
tudios. a escribir sus recuerdos pudieran expli-
carse desde su propio carácter, más dado
Carlos Javier de Carlos Morales a la comunicación espontánea y diálogo
vivo y directo con amigos que estimulan
y ayudan con su complicidad y preguntas
MENDIZÁBAL VILLALBA, ALFREDO, Preté- a dar a luz el fondo a veces borroso de
rito imperfecto. Memorias de un uto- la memoria, que a recitar retóricamen-
pista. Edición a cargo de Benjamín te ante un público anónimo historias ya
Rivaya García, Etelvino González elaboradas dirigidas a imponer o impre-
López y Rafael Sempau Díaz del Río. sionar más que a proponer… Pudiera
Oviedo, Real Instituto de Estudios ser… Pero sin descartar su psicología,
Asturianos, 2009, 335 pp. lo que parece explicar en última instan-
cia su retraimiento a escribir y publicar
La historia no puede escribirse sólo sus recuerdos tiene que ver —creo— con
con libros de memorias o dictados a la la base de su posición filosófica: el per-
sola luz de los recuerdos personales. La sonalismo comunitario, movimiento de
función selectiva que todo hombre hace pensamiento y acción inspirado en auto-
de su experiencia es un hecho bien pro- res como Jacques Maritain y Emmanuel
bado y pudiera suceder que en virtud Mounier, entre otros. Este movimiento le
de ese fenómeno inevitable se resienta imponía desde luego el deber de compro-
de una u otra forma la veracidad de la meterse con firmeza en la defensa de de-
narración por alguno de sus varios y di- terminados valores filosóficos, políticos,
versos niveles… Por tanto, una historia religiosos y económicos (que en él fueron
basada únicamente en este tipo de fuen- de signo tomista, democrático, católico y
tes no es fiable. Y, sin embargo, ningún social), pero a la vez, por su concepción
historiador estaría dispuesto a prescindir de la persona como valor absoluto, sujeto
para su trabajo de los libros de memo- de derechos y obligaciones, debía revisar
rias… Y ello porque esa clase de libros, el pasado y escribir del mundo vivido no
si están escritos con buena intención, a como ajuste de cuentas sino para asumir
la vez que oculta, descubre e ilumina no y comprender a todos en su verdad. Eso
sólo a veces lo más vivo y secreto del significaba situarse en una “tercera vía”
curso de la vida de que ha sido testigo hermenéutica, incómoda, que sabía ha-
el narrador, sino el alma profunda de bría de resultar equívoca para no pocos y

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no fácil de digerir por militantes conven- pensando —eso sí— que su biografía no
cidos de cualquier causa… era de las llamadas en los diversos círcu-
Por otro lado, la pereza a escribir un los de la vida social…, importante. “No
libro de memorias procedía también de he sido —decía— ni gobernante ni jefe
otras causas: de sus propias ideas acer- militar, ni conductor de multitudes ni de-
ca de ese género literario, del pudor que lincuente célebre, ni capitán de industria
le producía exhibir su vida íntima ante ni criminal de guerra. Sólo un modesto
gente desconocida y de un cierto temor operario por la paz y la justicia” (p. 55).
a ser pasto de la “malsana curiosidad” de A pesar de eso, creyó que sus memorias
lectores interesados más por lo llamativo podían cumplir un buen servicio porque,
de la anécdota que por la estructura bio- aun teniendo que hablar de sí mismo, lo
gráfica que la sostiene. Además, los rela- haría “en relación con otros, o con he-
tos autobiográficos e introspectivos que chos o actos que, aunque emanen de una
se ofrecen al público —decía— “suelen experiencia individual, la desbordan” (p.
ser falsos a pesar de su apariencia de au- 55). En general, los libros de memorias
tenticidad” (p. 54). Caen fácilmente en —venía a decir llevado de su fino instin-
exhibicionismo psicológico y narcisista, to social y público—, sólo se justifican
“cuando no ceden a la tentación de mor- de cara a la publicación si hay en ellos
bosas confesiones cínicas” (p. 54). Si un interés general de por medio, si en sus
todo esto le retraía de dar a la impren- páginas se hace presente una vida perso-
ta sus recuerdos personales, razón más nal entroncada de algún modo a la comu-
fuerte encontraba en el aprecio que le nidad y habla el narrador como testigo
merecía la intimidad de su propia con- directo que ha sido de hombres y aconte-
ciencia. Recinto sagrado que había que cimientos sociales y políticos que tienen
cuidar y respetar, como primer paso para que ver de algún modo con el común…,
no invadir intempestivamente la concien- no si se limita el autor a contar historias
cia de los demás… Sin embargo, como puramente personales, sin otro horizonte
el celo por mantener oculto lo más per- que la estricta privacidad o intimidad.
sonal no se logra nunca del todo, pues el Llevado, pues, de ese convencimiento
mero hecho de escribir es ya de por sí un y guiado, según expresa confesión, por el
ejercicio de exposición en que inevitable- principio de sana objetividad, que “aspira
mente se transparenta la personalidad del a informar honradamente de lo que sabe”,
escritor, lo que en última instancia que- se decidió por fin a escribir sus memo-
da oculto en estas memorias son ciertos rias para contribuir —como dijo— “con
hechos y fenómenos relacionados con la una partecilla de verdad al cuadro de una
experiencia externa del narrador, no él historia que por contemporánea es quizá
mismo en la hondura de su conciencia, peor conocida a causa de la pluralidad de
que es lo que creía salvar a toda costa de apasionados testimonios discordantes,
la pública curiosidad. capaces de sumergir en un mar de con-
Afortunadamente, rondando ya los 80 fusiones a una generación distanciada de
años de edad, Alfredo Mendizábal tuvo lo sucedido, no sólo por el tiempo, sino
ánimo bastante para dejar a un lado es- por un largo paréntesis de carencia de in-
crúpulos personales y superar la descon- formación o de plétora de tergiversacio-
fianza que siempre le había producido nes oficiales” (p. 56). Se está refiriendo,
poner por escrito sus recuerdos. Seguía claro está, a la historia principalmente de

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España y de Europa que él ha vivido y de orígenes y él mismo antiguo militante del


la que en parte al menos ha sido protago- partido de N. Alcalá-Zamora y Miguel
nista y testigo privilegiado; a ese lapso Maura (Derecha Liberal Republicana);
de tiempo que va sobre todo de la dicta- por un representante cualificado de lo
dura del general Primo de Rivera (años que en los años 30 se llamó la “tercera
20 del siglo XX) hasta mediado los años España”, que no era ella misma ni homo-
60. Lo más interesante de su testimonio génea ni unívoca; por un español que en
desde el punto de vista político se refiere la guerra civil adoptó una “personal po-
a la revolución de octubre en Asturias y a sición independiente” (p. 144); por uno
su actividad y situación de exiliado de la que se había opuesto de siempre “al tota-
guerra civil española, primero en Francia litarismo bolchevique y a toda suerte de
y luego en otros lugares de Europa, Áfri- fascismo” (p. 155); por un católico fiel
ca y EE. UU. y a la vez crítico y liberal, propugnador
Hijo del catedrático de Filosofía del de un “nuevo orden”… Antimilitarista
Derecho de la Universidad de Madrid, y pacifista convencido, reconocía, como
don Luis Mendizábal (1859-1931), Al- Unamuno y tantos otros, que en tiempos
fredo siguió los pasos de su padre, no anteriores al alzamiento del 18 de julio
sólo en la carrera docente (fue también “la enfermedad carcomía a la sociedad
catedrático de Filosofía del Derecho en española, pero el ‘remedio’ que se ha
la Universidad de Oviedo, 1926-1936), preferido —esta abominable guerra fra-
sino en el estudio y defensa del iusna- tricida— es aún peor que el mal y lleva
turalismo cristiano. Católico practicante el mal al paroxismo…” (p. 276). En todo
y hombre de firme compromiso social, caso, por estar redactadas en terreno de
puso la base filosófica de sus escritos nadie (es un decir), tenía claro que su lec-
y actuación pública en el tomismo más tura no podía satisfacer a los intereses de
abierto de su tiempo y en el movimiento partido, a las causas victoriosas y venci-
personalista comunitario, enraizados am- das, a los conformismos e inconformis-
bos profundamente en la cultura francesa mos sistemáticos (p. 56).
de la época; y cómo no, de su profunda Aparte el relato de anécdotas y si-
religiosidad y de estas corrientes de pen- tuaciones en que se vio envuelto el au-
samiento recibió la luz a través de la cual tor en España o fuera de ella, dramáticas
escribió sus memorias. Muy sensible al unas, pintorescas otras, todas de interés
principio jurídico del suum cuique e incli- para conocer los entresijos por los que
nado a la utopía, expresión en él de idea- discurre muchas veces la vida ordinaria
les no imposibles sino coyunturalmente personal o colectiva, por estas páginas
extemporáneos, tanto que le hacían estar escritas sin pretensión literaria y en es-
casi siempre en lo “políticamente inco- tilo y lenguaje académico, correcto y de-
rrecto”…, quiso examinar el “pasado de purado en todo caso, desfilan en sobrio
nuestras flaquezas” que, como tales, es- retrato muchas personalidades e institu-
taban en su opinión bien repartidas por ciones públicas y privadas de la época.
todos los rincones del país… Por lo que se refiere a personas, tratadas
Para acercarse, pues, algo orientado con sumo respeto y pintadas casi siempre
a estas memorias, completemos las ideas al modo impresionista, aparecen muchas
base que las sustentan. Piénsese que fue- figuras relevantes de la historia filosófi-
ron escritas por alguien que estuvo en los ca, política, militar y eclesial. Entre ellas

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recordemos a los franceses J. Maritain, pacifista de Mendizábal, desarrollada a


E. Mounier y François Gény; a los ale- través de publicaciones, conferencias y
manes Hermann von Keiserling y P. L. diplomacia, no dejó de estar envuelta en
Landsberg; a los italianos Luigi Sturzo polémicas por la división de opiniones
y Giorgio del Vecchio; y a los españoles “católicas” que había en Europa sobre las
Leopoldo Alas (hijo de Clarín), Manuel causas y justificación de la guerra civil.
Altolaguirre, Luis Araquistain, coronel En todo caso, los testimonios aquí pre-
F. Aranda, Max Aub, Severino Aznar, Gil sentados son muestras de la conciencia
Bel, José Bergamín, Blas Cabrera, F. Gar- nobilísima y cordialmente evangélica de
cía Escámez, Alfonso García Valdecasas, quien promovió la acción pacificadora.
José Mª Gil Robles, Angel Herrera, Eu- Alfredo Mendizábal presintió, como
genio Imaz, Antonio de Luna, J. Ortega Unamuno, que la España republicana iba
y Gasset, Angel Ossorio y Gallardo, José derecha al abismo. “Cuando a fines de
María Pemán, Fray Justo Pérez de Urbel, junio [de 1936] —escribe— me dispo-
José Antonio Primo de Rivera, Alfondo nía a partir para Londres, tenía yo, con
Retortillo y Tornos, Pedro Salinas, carde- tantos otros, el penoso presentimiento de
nal Segura, José María Semprún Gurrea, que pudiera producirse en breve plazo
J. Zaragüeta… un estallido revolucionario (las huelgas
Entre los órganos de expresión que obreras iban en aumento y adoptaban
aquí aparecen y con los que tuvo estre- un carácter subversivo) o, aún más pro-
cha relación, bien como miembro funda- bablemente, un pronunciamiento militar
dor o por haber colaborado ampliamente apoyado por la Falange y por otros par-
en sus páginas, recordemos sobre todo a tidos de derecha que hasta entonces se
la revista madrileña Cruz y Raya y a las habían mantenido, aunque de mala gana,
francesas Esprit y La Vie Intellectuelle, dentro de la legalidad. Tal peligro exis-
portavoz la primera del movimiento per- tía, por uno y otro lado; y el gobierno,
sonalista liderado por Mounier y editada que habría podido conjurarlo, parecía
la segunda por los dominicos de Juvisy, ignorarlo. Dos bloques hostiles se en-
responsables asimismo de las muy cono- frentaban y eran capaces, uno y otro, de
cidas Éditions du Cerf. De especial inte- desencadenar la catástrofe. La máxima
rés tiene en estas páginas todo lo relativo responsabilidad recaería en quienes ini-
a los esfuerzos que entonces se hizo en ciaran la trágica contienda” (p. 139). ¿Y
Europa (Francia e Inglaterra principal- por qué no —digo yo— en el “dejar ha-
mente) por detener la guerra en España cer” o “pecado de omisión” del mismo
y procurar la paz entre los beligerantes. gobierno republicano, que es quien tenía
En esta tarea Mendizábal desempeñó en sus manos todo el poder del Estado y,
un papel muy activo e importante que por tanto, a quien correspondía el prime-
merece toda la atención. Es un aspecto ro velar por la paz política y social? ¿O
esencial de las memorias que, al no haber es que el poder estaba ya acaso en otro
sido rematado por el propio autor, como sitio?
era su intención, queda aquí subsanado La atribución de la “máxima respon-
y expuesto en lo fundamental gracias a sabilidad” en una causa tan compleja no
la meritoria labor investigadora de uno puede ser tan simple. El mismo Mendi-
de los editores del libro, Etelvino Gon- zábal, que no se tenía como él mismo
zález López (pp. 259-317). La actividad dice por “rojo”, sino todo lo más por

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“rojillo” (p. 157), estaría dispuesto a ad- ver estas páginas, su nombre está llama-
mitirlo sin cambiar una tilde de lo por él do a ser punto de referencia en una histo-
recordado en estas páginas. Basta reco- ria de la filosofía española del siglo XX,
rrerlas para darse cuenta de ello. De ahí especialmente en la línea de la Filosofía
que la recuperación de la “memoria his- Política y del Derecho.
tórica”, de la que hoy tanto se habla entre La edición, modélica en cuanto al
nosotros y a cuya reconstrucción por uno cuidado y rigor, va precedida de un mi-
de sus costados puede ayudar sin duda nucioso y documentado estudio biográfi-
estas páginas, no puede ser tarea de una co de Mendizábal, debido al profesor de
sola parte (vencedor o vencido), sino de Filosofía del Derecho de la Universidad
todas aquellas que entonces vivieron ac- de Oviedo, Benjamín Rivaya García. Se
tiva o pasivamente aquel desastre en que ofrece además un curioso álbum de foto-
tantos justos pagaron por pecadores… grafías históricas en las que se ven perso-
Si se ha de reescribir la historia —como najes relevantes de la época en conexión
parece—, habrá de hacerse entre todos, con nuestro autor. El libro se cierra con
dejando a cada parte oír su voz. Y si es un índice de nombres muy completo y
imposible en nuestra situación hallar la ajustado. El interesado por la filosofía
verdad total, procuremos al menos bus- española de la época hará bien en aso-
car e indagar la verdad de todos. De lo marse a estas memorias. Descubrirá el
contrario para nada habrá servido tanta papel esencial, crítico y constructivo,
sangre derramada… Y entonces, ¿sobre que jugó entonces entre nosotros el to-
quién recaería ahora la “máxima respon- mismo y personalismo comunitario, figu-
sabilidad” de la simplificación histórica ras filosóficas apartadas tantos años del
con las consecuencias de todo tipo que imaginario colectivo por sedicentes pre-
de ello pueden derivarse…? Dejemos la juicios ilustrados, modernos y postmo-
respuesta al lector. Me basta indicar que dernos… Afortunadamente, hoy ya muy
ni el vencido ni el vencedor en cuanto pocos piensan que es dable escribir con
tales configuran la verdad. Cada uno tie- rigor y verdad nuestra historia filosófica
ne la suya y el historiador, que tiene por contemporánea sin tener en cuenta esas
oficio comprender el pasado, tendrá que corrientes de pensamiento, de las que el
hurgar en la sima de los hechos todos, y propio Mendizábal fue un claro y singu-
no quedarse en lo “políticamente correc- lar representante.
to” en cada momento o circunstancia.
Es de agradecer a los editores la recu- Antonio Heredia Soriano
peración de las memorias y “memoria”
de Alfredo Mendizábal, un filósofo exi-
liado más de la guerra civil, aunque me- NICOL, EDUARDO, El problema de la fi-
nos conocido. Su rescate no se agota en losofía hispánica, Sevilla, Ediciones
esta entrega, pues anuncian aquéllos que Espuela de Plata, 2008, 385 pp.
hay materiales pendientes de publicación
(epistolario y otros escritos y documen- Editado por vez primera en 1961
tos). Lo que queda por conocer, unido a (Tecnos), reeditado en 1998 (FCE), tradu-
lo ya conocido, darán al cabo la medida cido al italiano hace relativamente poco
de la personalidad, obra y actividad de (2007), El problema de la filosofía his-
nuestro autor, que, por lo que deja entre- pánica de Eduardo Nicol se presenta en

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esta reciente edición andaluza. Por su tí- sideración de la comunidad histórica al


tulo y su contenido, esta obra ha llegado interior de la vocación filosófica; a la co-
a ser, sin duda, la más atendida en la pe- munidad de las vocaciones libres; a la co-
nínsula ibérica de cuanto escribió el pen- munidad real del ser y los entes; así como
sador exiliado de origen catalán. No está a la comunidad generada por los vínculos
por demás recordar aquí que la ubicación situacionales, en tiempo y espacio, entre
en el corpus nicoliano de El problema de los hombres. El nexo de la comunidad en
la filosofía hispánica se halla dentro del cualquiera de estos sentidos será la ca-
conjunto de escritos de ensayos filosó- tegoría de “expresión” filosóficamente
ficos, cercano en estilo a las reflexiones abordada por Nicol a lo largo de cinco
de otros libros como son, por mencionar décadas.
algunos, La vocación humana (1954), La Así, hacia 1960 el problema de la es-
agonía de Proteo (1980), Ideas de va- tructura de la vinculación y de lo común
rio linaje (1990) o Las ideas y los días habían sido expuestos en La psicología
(2007). El estilo del ensayo, cultivado de las situaciones vitales, el de la comu-
por Nicol como una forma deliberada de nidad histórica en La idea del hombre
poner en tránsito las ideas y la sabiduría (1946) y el de la comunidad ontológica
con rasgos característicos de claridad y fue tematizado en La metafísica de la
generalidad de expresión que el propio expresión. Desde esta perspectiva y con
estilo permite, enlaza por otra parte con dichos antecedentes, en El problema de
el trabajo filosófico, es decir: sistemático, la filosofía hispánica se atiende la pro-
riguroso, metódico, técnico y objetivo, blematización taxativa de cuál es el ethos
que la filosofía como un hacer científico común o “espíritu” de la comunidad de
entiende y desarrolla en la obra de Nicol; Hispanoamérica, si lo hay; cómo se crea,
trabajo que se extiende, en su línea cen- se consolida o se establece para el pre-
tral y continua, desde La psicología de sente y el porvenir (p. 153), y cuál es la
las situaciones vitales (1942), pasando pertinencia de la filosofía en esta forma-
por la Metafísica de la expresión (1957), ción, toma de autoconciencia o consoli-
hasta encontrar su consolidación en La dación de lo común. El señalamiento de
crítica de la razón simbólica (1982). La este problema, la manera de ser tratado
arquitectura del corpus nicoliano mues- por parte de Nicol en este libro de ini-
tra una integridad ejemplar, como pocas cios 1960, “no puede ser otra cosa que
en habla hispana, en virtud de que ya fue- ‘ideología’. Esto no es ciencia […], no
se desde la metafísica, la ética, la estéti- deben otorgar a mis opiniones la misma
ca, la teoría del conocimiento, la antro- autoridad que siempre poseen las teorías
pología filosófica, la lógica o la filosofía científicas”. De ahí que el vehículo de
de la historia, el problema central de su comunicación sea, a lo largo de las tres
pensamiento fue el de la comunidad. partes que integran el libro, el ensayo.
La reforma de la filosofía y la revo- El tema a tratar, entonces, no es el
lución en filosofía, esto es, el ethos del problema en la filosofía hispánica. Si los
hombre formado por una vocación libre señalamientos de Nicol a este respecto
como es el pensar desinteresado, y la han hecho más atractivo y han acrecenta-
reordenación de las categorías funda- do la retracción de la lectura de este libro
mentales que permiten pensar el mundo, en más de un hispanista, indigenista o
remiten constantemente a Nicol a la con- americanista, en una y otra orilla del At-

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lántico, se debe a que el problema se ha autor de El problema de la filosofía his-


entendido mal o no se ha entendido del pánica, la filosofía es creación y forma-
todo. El “tipismo”, “ensimismamiento”, ción de un modo de ser humano, forjado
“ensayismo”, la “intensificación desme- en las virtudes que son obra de razón y
surada de la autobiografía” (la voz es de concreción ejemplar en la situación de
Nicol), así como la afición y aficionados cada cual (esto, “cada cual”, en el sistema
a la filosofía, la ideologización de la ex- nicoliano quiere decir compartida, pues
presión filosófica hacia el poder, el ardor toda acción individual está dada desde ya
de la palabra en Hispanoamérica, la mi- en un vínculo expresivo), esta filosofía
litancia, el discipulado y adhesión a las —como cualquier otra que se precie de
ideas por parte de escuelas e ismos que serlo, antes, ahora y después— colabora
recorren mucha de la historia contempo- en la creación de un ethos común, mismo
ránea del pensamiento en nuestro idioma; que no logran los supuestos de raza, rela-
se alejan, a decir de Nicol, de la “auténti- ciones políticas o el hecho fundamental
ca y progresiva incorporación de la filo- de compartir una lengua. Lo común, así
sofía a la episteme” (p. 54), ahora que el como la comunidad, es algo que se crea
ethos de las revoluciones y las indepen- y en ello la filosofía está llamada a cola-
dencias se ha retraído por las dinámicas borar como ejercicio vocacional y como
históricas y por razones de fuerza mayor paideia.
que el siglo XX tras de sí dejó la tecnolo- En suma, que el problema de la filo-
gización, el incremento demográfico, la sofía hispánica es la “hispanidad”, con-
uniformidad de la existencia, los exilios, ceptualizada por Nicol como algo que no
la coexistencia de la guerra y la paz, el depende de las vicisitudes políticas o los
sistema totalitario del odio, así como la caprichos de la economía, sino que con
proximidad e imbricación de la cultura y ella se señala a una comunidad cultural,
la barbarie. Problemas apuntados en este histórica, creativa de sí; vocacional, por
libro con claridad, de donde destaca su cuanto ha de deliberar con carácter lo
importancia al respecto, pero que serán que quiere ser y elegirse a sí misma con
tratados sistemáticamente por Nicol en ideas que la filosofía, así como las cien-
El porvenir de la filosofía (1972) y en La cias particulares, el arte y demás, dan; se
reforma de la filosofía (1980)]. trata, en fin, de una comunidad de “verbo
El problema de la filosofía hispánica, encarnado” (p. 166). Conceptualización
en fin, no es simplemente lo que pasa en de hispanidad a la cual ha llegado, con-
el gremio en que ostentan para sí el título firma Nicol, después de meditar sobre
de filósofos un grupo de hombres y mu- ello largo tiempo y de “vivir el problema
jeres. Las críticas sobre autores y los es- durante largos años”.
tilos marginales de pensar: la ideología, Visto así, muchos de los apartados a
la sofística, los sistemas inventados y las lo largo del libro, como son: “La situa-
ideas sueltas (p. 91 y ss.), que ocupan en ción de España”, “La etapa orteguiana”,
su gran mayoría a este modo de pensar “La escuela de Barcelona” y otros más,
en español que se extiende por todas las adquieren un sentido y relevancia distin-
latitudes de Hispanoamérica, no son un tos, que los aleja de las pugnas ad homi-
“problema” para la filosofía, sino que son nem que la interpretación de este libro,
una tergiversación o degeneración de la El problema de la filosofía hispánica,
vocación filosófica; porque, a decir del ha suscitado en artículos, simposios o,

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como sucede con la Introducción que Maestros, FFyL. UNAM, México,


Luis de Llera presenta en de esta misma 2009, 383 pp.
edición. Sobre dicha “Introducción” cabe
destacarse que podría haberse mejorado “Los libros que escribió Nicol fueron
su apuesta para conseguir una mayor uti- cuidados como árboles desde sus raíces,
lidad de cara al lector como mediador ya lejanas, y ahora que han crecido van
respecto del texto editado. Creemos que marcando una cierta senda que desea
no siempre hay un manejo preciso de da- señalar, a las nuevas generaciones, el ca-
tos y fechas y creemos que podrían ha- mino de la palabra —logos— de verdad,
berse evitado anécdotas que no siempre bondad y belleza”. Las emotivas palabras
gozan del necesario sustento, rigor y ob- de Alicia Rodríguez de Nicol dan mues-
jetividad. Cabría haber apostado por un tra del ánimo que llevó a diversos estu-
estudio más detallado de la obra pues eso diosos de la filosofía a realizar en octubre
parece justificar hacer una edición de la de 2007 un homenaje conmemorando el
misma y quizá no haber puesto tanto em- centenario del nacimiento de uno de los
peño en la recreación biográfíca. En todo filósofos hispanoamericanos más desta-
caso, convenimos que se trata de uno de cados del siglo XX: Eduardo Nicol. Del
los pensadores más importantes del siglo homenaje llevado a cabo en la Facultad
XX en nuestra comunidad hispanoameri- de Filosofía y Letras de la Universidad
cana. Nacional Autónoma de México (morada
La lectura primera o la relectura del filósofo hispano-mexicano durante
de este libro se convierte hoy día en cincuenta años) se ha editado este libro
fundamental para determinar no tanto si dentro de la colección “Nuestros maes-
existió o no una “escuela de Barcelona” tros”. En esta obra, podemos ver la unión
o para apuntar si los juicios sobre Ortega de la experiencia y la juventud tratando
y Gasset son acertados o no, creo, sobre temas similares: la generación de profe-
todo, que la lectura es necesaria para sores que fueron formados por Eduardo
comprender esta tarea común que la Nicol, que conocieron y convivieron con
filosofía, los filósofos, y todos aquellos él; y, a las nuevas generaciones, que aun
actores y factores que inciden en nuestra si haberlo conocido personalmente se
comunidad hispánica (ahora que el tema sienten motivados a adentrarse en proble-
de las tecnologías, así como de las redes y mas que adquieren nuevos matices a la
grupos de investigadores se incrementa) luz de otros ojos y horizontes. Pues, ade-
consiguen vindicar la situacionalidad de más de las nuevas generaciones, es grato
nuestras acciones para reconocimiento ver que el interés por Eduardo Nicol ha
común y el trabajo solidario en una idea traspasado las fronteras geográficas y lin-
del hombre compartida tan hispana como güísticas, dando con esto renovados bríos
humana, a la vez. al pensamiento en español.
El libro se encuentra divido en seis
Arturo Aguirre bloques temáticos, mismos que dan
cuenta de la amplitud y variedad de los
temas tratados por Nicol, y en donde se
NICOL, EDUARDO, Nicol, Eduardo (1907- encuentran agrupados los diferentes tex-
2007). Homenaje. RICARDO HORNER- tos presentados por los distintos ponentes
FER, (COORD.), Colección Nuestros a lo largo del homenaje.

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En el primer apartado, “Revolución “El hombre es el ser que aprende a


en la filosofía y en la ciencia”, encon- saber de sí mismo” dirá el filosofo ca-
tramos los trabajos de tres distingui- talán en un artículo sobre Sócrates y el
dos profesores e investigadores: Juliana humanismo; y el tercer apartado titulado
González, Ambrosio Velasco (ambos de Educación y ethos puede dar cuenta de
la UNAM) y Giuseppe Cacciatore (de la esta idea. Pues en éste, María Teresa Pa-
UNINA), en los tres trabajos podemos dilla, Ana María Valle, Alejandro Ocam-
observar como el pensamiento de Eduar- po, Mauricio Cuevas, Arturo Aguirre y
do Nicol traza una línea que va desde el Crescenciano Grave presentan diversos
ámbito metafísico, al científico y final- aspectos antropológicos y éticos desa-
mente al antropológico. Donde la idea de rrollados por Nicol; es importante hacer
regresar a los clásicos del pensamiento notar que en este apartado se tratan con-
filosófico y renovarlos marcan la tenden- ceptos de suma importancia en la obra
cia; así, por ejemplo, Ambrosio Velasco nicoliana como el de educación, autar-
mira el diálogo que la obra de Nicol tiene quía o alteridad y que serán desarrolla-
con la tradición y con distintos filósofos dos siempre teniendo en cuenta que son
de la ciencia “La ciencia para Nicol, al diversas formas de expresión.
igual que para Popper, se entiende mejor En “Filosofar es intimar” se hace hin-
como una tradición en movimiento pues capié en los fenómenos humanos más
su historicidad es constitutiva y no mero cercanos a la expresión de lo personal y
accidente”. a la cuestión de la alteridad. Así, Stefano
Por su parte, Jorge Linares, Juan Santasilia nos habla de la intimidad como
José Abud, Vladimir Saavedra y Antolín forma de construcción y creación. Fran-
Sánchez Cuervo, dan cuerpo al segundo cisco Ugarte, mediante diversas epístolas,
apartado titulado “El peligro del porve- que son el reflejo de una larga amistad,
nir”. En este, se tiene como eje la crítica nos muestra el lado personal y humano
que Eduardo Nicol hace al desarrollo de del Doctor Eduardo Nicol, y en las cua-
la llamada razón pragmática universal les se refleja el carácter del homenajeado;
predominante en el siglo XX —y que como muestra baste el siguiente fragmen-
nosotros podemos ver en los comienzos to: “Pensamos mi mujer y yo ir a Espa-
del presente—. Dicha razón, mengua el ña […]. Me gustaría hacer algo por ahí,
desenvolvimiento autónomo del ser hu- aunque no he recibido ninguna invitación
mano en distintas actividades libres y como las que me hicieron (y no acepté) en
creadoras, a saber: filosofía, estética y tiempos de Franco. La filosofía está silen-
ciencia. Así, el deber de quienes ejercen ciosa. La gente sólo piensa en la política,
estas disciplinas es llevar a cabo su liber- y es natural; pero en tales situaciones es
tad y continuar con la búsqueda de saber cuando la filosofía es mas necesaria que
y humanidad, evitar la uniformidad que nunca”. Manuel Silva nos habla del lega-
pretendieron —y que pretenden— cier- do filosófico de Eduardo Nicol y Antonio
tos sistemas totalitarios. La conclusión Marino nos muestra dos tipos de apologías
de este apartado es que contra la razón ante la crisis de la filosofía: la de Platón
de fuerza mayor, la libertad y la creación y la de Nicol. Para terminar el apartado,
proporcionan una solución a la uniformi- Alberto Constante muestra las convergen-
dad y la violencia hacia la que se dirige cias y divergencias entre el pensamiento
la humanidad. nicoliano y el heideggeriano.

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Reseñas 315

El último apartado, titulado “de ca- académico del estilo de Rafael Altamira,
mino al misterio” está constituido por las quien escribe también una Historia de
aportaciones que hacen Roberto Gonzá- la civilización española. Oliveira, buen
lez, María Lidia Mollo y Ricardo Hor- conocedor y admirador de España, es
neffer. En este apartado es posible ver hombre autodidacta. Escribe sin mucho
diferentes interpretaciones al método se- detalle erudito, yendo directamente a las
guido por Eduardo Nicol: la Fenomeno- grandes líneas, lo que le da frescura y
logía dialéctica, gracias al cual es posible originalidad.
acceder al estudio de diversos fenómenos Es fácil señalar algunas de esas líneas
como el habla, el símbolo, la expresión y que vertebran su forma de historiar. Ante
el ser del ser humano; fenómenos que son todo, observamos una orientación posi-
de compleja explicación y que requieren tivista, marcada por el evolucionismo
ser profundizados en sus orígenes, “la fi- biológico, que llena la segunda mitad
losofía es como un ser vivo, igual que la del siglo XIX. Esta orientación se pro-
poesía, o la pintura, o la música. Por esto yecta sobre un desarrollo histórico que,
es fascinante estudiar los orígenes de es- a semejanza de la evolución biológica,
tas creaciones del espíritu” decía Nicol preside sus diversas fases. En este sen-
al referirse a las humanidades, esta fasci- tido, no sólo recoge Oliveira analogías
nación es parte del misterio que envuelve con las leyes biológicas, sino ideas que
a la vocación humana y a la manera en vienen de la Ilustración, como la nación
que ésta se manifiesta. en cuanto producto del “genio de la raza”
En suma, el libro es una invitación a o del “espíritu del pueblo”, y por cierto,
acceder de forma directa a las obras del en una vertiente que debe más a Vico o a
autor y descubrir en ellas, y en su legado, Herder que a Voltaire. De manera que no
que la expresión se encuentra presente y siempre es fácil elegir una etiqueta que
a flor de piel. abarque todos los aspectos que pueden
vislumbrarse en la historia que elabora
Carmen Arriaga el autor. En todo caso, sostiene que pre-
tende escribir en términos objetivos, no
morales: “Suponer abstractamente po-
OLIVEIRA MARTINS, JOAQUIM PEDRO, His- sibles aquellas instituciones e ideas que
toria de la civilización ibérica. Pam- merecen en la actualidad nuestra abso-
plona, Urgoiti Editores, 2009, 248 pp. luta aprobación, y juzgar por simpatías,
fue, es verdad, una forma de escribir
Oliveira Martins (1845-1894) es un la historia, pero ya no puede serlo des-
portugués clave en el escaso diálogo Es- de el instante que las sociedades se nos
paña-Portugal. En este libro, publicado presentan como seres que se desarrollan
originariamente en portugués en 1879, obedeciendo a leyes, no a caprichos.”
ofrece un acercamiento a la historia de (pp. 140-141)
la península ibérica como una “unidad de Historia de la civilización ibérica tra-
civilización”. Obsérvese que su título es za un recorrido en que los acontecimien-
Historia de la civilización ibérica, con el tos que se desarrollan en suelo ibérico
que pretende abarcar a todos los pueblos desde los tiempos primitivos van mar-
que habitan esta piel de toro. El lector cando fases, algunas de las cuales, como
notará enseguida que no estamos ante un la romanización, son esenciales. Según

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Oliveira, con la romanización comien- los judíos, a los que reprocha “hábitos de
za la verdadera historia de la península. usura y codicia “, lo que fue “causa de
Instituciones como el municipio dejan que se deseara su exterminio”. (p. 111)
un sello indeleble en su organización Al mismo tiempo, la monarquía repre-
social y política. Aunque las invasiones senta la forma de gobierno en que se anu-
bárbaras resquebrajaron esta estructura, dan las distintas fuerzas que operan en la
que Oliveira retrotrae a épocas prerroma- sociedad peninsular. Es también curioso
nas, el municipio, el ayuntamiento, sigue el modo de resaltar el papel de la monar-
siendo hasta hoy “la molécula social”. quía como aglutinador de las tendencias
(p. 17) El autor portugués acentúa así la disolventes, como elemento de cohesión,
romanización como el proceso que ha in- como tronco de un árbol que mantiene
sertado la civilización ibérica en Europa, unidas las ramas gracias a una religión
y no en África, a pesar del largo periodo única, a un ejército unificado y a un de-
de presencia árabe. recho romano que liga todo ello y hace
No estoy seguro de que la interpreta- que los reyes ya no consideren los dis-
ción que propone Oliveira de la ausencia tintos reinos anteriores como propiedad
de feudalismo en España (una tesis que suya, sino que se sientan representantes
recuerdo haber leído también en Ortega) y guardianes de la soberanía de la nación.
tenga consistencia histórica, pero es in- A España no le convenía “ni la solución
dudable que resulta coherente con el pa- federal ni la aristocrática”. De manera
pel que atribuye al municipio, en el senti- que “la consolidación de las monarquías
do de que España fue conquistada por los peninsulares a finales del siglo XV se
bárbaros, pero no por ello germanizada, caracteriza por un ataque simultáneo a
sino que el espíritu de independencia de la nobleza, a la burguesía y al clero en
los iberos prefirió ser fiel a la línea greco- cuanto todas estas clases tenían de aris-
italo-celta. Oliveira no muestra ninguna tocrático o feudal.” (pp. 137-138) Vista
simpatía por el cesarismo teutónico o por la corona desde este papel cohesionador,
el aristocratismo inglés (“Inglaterra tam- se entiende que Oliveira considere el le-
bién es actualmente una nación feudal o vantamiento de los Comuneros, no como
aristocrática”, p. 53). En cambio, subraya un movimiento a favor de la democracia
el papel de la Iglesia como organizadora y en contra del absolutismo de Carlos V,
cultural y política. Fue ella la que mantu- sino como una reivindicación de carácter
vo la lengua universal y, con ello, la con- medieval. Al llevar al cadalso a Padilla,
tinuidad de la civilización romana. Los Carlos V no hacía más que culminar el
árabes, en cambio, a pesar de su longeva proceso puesto en marcha por los Reyes
presencia, no arabizaron la península, ni Católicos, cortando de raíz todo conato
lingüística, ni cultural o religiosamente. de poder que mermara la soberanía del
Las lenguas que han quedado, salvo el trono. Esta interpretación, que considera
vasco, son derivadas de la romana, del la rebelión comunera como una reivindi-
latín. cación de los nobles y de la Iglesia, es
Con Fernando e Isabel termina la coherente con la visión de Oliveira, se-
reconquista, se acaba el aislamiento de gún la cual la monarquía inaugurada por
España y se inserta en el concierto las Isabel y Fernando simbolizaría el poder
naciones europeas. El autor portugués no del estado como instancia que acaba con
parece poner reparos a la expulsión de los privilegios de nobleza y clero. Lo que

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ocurre es que la historiografía no siempre o de cualquier otra: el místico español


verá en el levantamiento comunero una “en vez de dejarse absorber por el cielo,
reivindicación de privilegios por parte atrajo hacia sí la divinidad, adquirien-
de los nobles, sino más bien un levan- do de esta manera una fuerza más que
tamiento saludado con simpatía por las humana, porque la energía de su volun-
capas populares y, sobre todo, por la bur- tad se convirtió para ella en la voluntad
guesía urbana. de Dios encarnado en los hombres” (p.
Tras la grandeza lograda por la etapa 152). En el misticismo ve Oliveira el
de los Reyes Católicos, Carlos V y Fe- origen de la fuerza desplegada por Es-
lipe II, comienza la decadencia. En las paña en la lucha contra los árabes y en la
páginas 201-203 cita un texto de Antero acción que emprendió en el siglo XVI.
de Quental que parece recoger el conte- Santa Teresa, San Juan de la Cruz o San
nido del famoso artículo de Masson de Ignacio son todos ellos caballeros de la
Morvilliers sobre la escasa aportación fe, ejemplos de esa energía indomable.
científica y el celo eclesiástico en frenar También el papel del cardenal Cisneros
la modernización de la península. Quizá es visto muy positivamente.
por ello termina Oliveira clamando por Sin duda prefirió Oliveira ser origi-
la modernización, por la regeneración, nal y sugerente que historiador erudito
un concepto (el regeneracionismo) tan al más puro estilo académico. En lo que
extendido en Portugal como en España se refiere a la relación España- Portu-
en el siglo XIX. El autor cierra el libro gal, el libro es un modelo de recono-
con palabras de optimismo. Si la penín- cimiento mutuo y de simpatía, siempre
sula alcanzó cotas de grandeza sin igual dispuesto a mostrar la aportación de
en el pasado, “tanto más cuanto mayor cada uno de los dos países, sin preten-
fue el progreso de su instrucción y su der fundirlos.
industria” (pp. 223), volverá a alcanzar- Un aspecto negativo que me limito
las en el futuro. Aunque recalca que la a señalar de pasada es que me pare-
historia no es una profecía, subraya tam- ce deficiente la traducción en algunos
bién que “el heroísmo peninsular supo pasajes (tiempos verbales mal usados,
vencer todo con su indomable energía” laísmos, pronombres difíciles de refe-
(ibíd.) rir a sus nombres, etc.) La edición lleva
El libro es indudablemente desigual. una esclarecedora introducción de Ser-
Por un lado hay un ataque a los jesui- gio Campos Matos (pp. XI-LXXXIX)
tas, pero San Ignacio es celebrado como y un minucioso índice onomástico (pp.
un nuevo quijote (¿Tomó Unamuno de 239-245). En definitiva, un libro que, a
Oliveira el paralelismo que vemos en diferencia de lo que ocurre a menudo,
Vida de Don Quijote y Sancho entre que el lector suprimiría páginas, aquí,
Don Quijote y San Ignacio?). Varios por el contrario, observa que abundan
aspectos básicos de la historia peninsu- los temas en que se han dejado caer su-
lar, como la Inquisición, el papel de los gerencias que uno quisiera rumiar y ex-
judíos, la Contrarreforma, son tratados tender más detenidamente o debatir más
de manera muy peculiar por Oliveira. por extenso.
Su valoración de la mística es muy po-
sitiva, diferenciándola de la plotiniana Pedro Ribas

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PUERTA, ANTONIO MARTÍN, Ortega y y preguntarse, en algún momento, si no


Unamuno en la España de Franco. resultará un poco “rancia” la polémica
(El debate intelectual durante los que se ha dedicado a reconstruir con es-
años cuarenta y cincuenta), Madrid, mero. Pero hay que reconocer que acierta
Encuentro, 2009, 319 pp. al rehacer la crónica, porque, guste o no,
aquellos libros se escribieron y aquellas
En la década de los cuarenta apare- posturas se defendieron, por lo que for-
cieron una serie de libros contra Ortega man parte de nuestra historia intelectual.
que fueron contestados, primero, por Comprenderla con rectitud exige prestar
Julián Marías y poco después, por otros atención al contexto de la misma, cosa
intelectuales cercanos al régimen surgido que Martín Puerta favorece al dedicar
de la guerra civil. Primero fue el ataque y los primeros capítulos a su examen. En
luego la controversia. Se creó así una at- cuanto a la oportunidad de su aparición,
mósfera de polémica en torno al filósofo hay que resaltar que el libro ha conocido
citado, que muy pronto se hizo extensiva dos ediciones en dos años. Cabe presu-
a Unamuno y, en general, al legado de la mir que esta crónica sobre la suerte que
alta cultura española del primer tercio del corrieron libros, ideas, reputaciones y re-
siglo XX que abarcó casi dos décadas e cepciones de la obra de Ortega y Unamu-
involucró no sólo a los escritores que to- no se beneficia del grado de bonanza que
maban la pluma para atacar o defender, vive la filosofía española, reflejado en
sino a varias instituciones del Estado las numerosas publicaciones que vienen
(Ministerio de Educación, universida- apareciendo en estos últimos años.
des), y de la Iglesia Católica Española Unamuno y Ortega corrieron distin-
(obispos, Congregación del Santo Oficio, ta suerte en la controversia, que fue cu-
órdenes religiosas), de la cultura (Ateneo riosamente más intensa y argumentada
de Madrid) y, por supuesto revistas en en el caso de Ortega pero de más graves
las que se verificó la contienda. Al revi- consecuencias en el de Unamuno, en la
sar, al cabo de los años, los motivos que medida en que dos de sus libros, Del sen-
provocaron la “controversia” y los argu- timiento trágico de la vida y La agonía
mentos empleados, estos producen cierto del cristianismo terminaron en el índice
asombro del tipo “tormenta en un vaso de libros prohibidos por la Iglesia (cap.
de agua”. Entiéndase que me refiero a la 13 y Anexo 2). Martín Puerta expone al-
dimensión propiamente intelectual del gunos factores que modelaron el diferen-
debate y no a la religiosa o a la política. te papel que cupo en la polémica a uno y
Esta impresión es confirmada por su fi- otro. Primero, Unamuno había muerto en
nal, en la medida en que éste no estuvo 1939; además, era cristiano, aunque de fe
condicionado por ninguna causa intrínse- atormentada, por lo que había un terreno
ca a la polémica sino por una crisis mi- común de diálogo, cosa que no ocurría
nisterial y por un ucase del Vaticano. con Ortega. También influyó que se pu-
Martín Puerta ha hecho un merito- blicaran estudios sobre el pensamiento
rio trabajo de arqueología y sacado a la de Unamuno, como los de Marías y Oro-
luz de la página impresa viejas palabras mí que, a pesar de su ecuanimidad, fue-
que uno se pregunta si no estarían mejor ron bien recibidos por los sectores más
en el olvido de los archivos. El autor no conservadores del catolicismo. Martín
puede, por menos, que sentir cierta duda Puerta explica la condena como el resul-

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Reseñas 319

tado de una reacción puntual liderada por nes habla el autor). Y no se trata de una
un obispo que se desencadenó cuando la cuestión menor, pues la aparición de Or-
Universidad de Salamanca intentó hacer tega en la arena pública, aunque desde
un homenaje al que fuera su rector más una plataforma rigurosamente privada,
ilustre. Pero fue mal vista por una parte el mencionado Instituto de Humanida-
de la jerarquía eclesiástica. De ahí que des, que no pasaba de ser una academia
quien concitara mayor atención en el de- no-oficial donde se impartían clases de
bate fuera Ortega, a quien se le dedicada bachillerato, reavivó la polémica, aña-
la mayor parte del libro. diendo a la dimensión ideológica, estric-
El ensayo que nos ocupa tiene, a tamente teórica, un componente práctico
mi juicio, una gran virtud y un defecto de inmediato recorrido político.
(que no cuantificaré). La virtud reside La primera parte de la polémica es-
en el minucioso, ordenado y bien ex- tuvo protagonizada por tres religiosos
puesto material, que forma el cuerpo de jesuitas que entre 1942 y 1948 publi-
la controversia. Aunque iniciado con la can cinco libros contra Ortega: dos el
publicación de libros, siguió más tarde mencionado Iriarte, dos José Sánchez
en multitud de publicaciones periódicas, Villaseñor y uno Roig Gironella. En
revistas, algunas efímeras, hoy difíciles 1950 Marías respondería con un libro
de encontrar. En cuanto al defecto, creo que hubo de editar en Argentina, porque
que el autor se mantiene demasiado cer- la censura lo impidió en España, asime-
ca de los textos citados, faltándole cierta trías de la “controversia”. Martín indica
distancia o perspectiva a la hora de in- que la polémica se complicó en 1948 y
terpretarlo. No dialoga con otros análisis, adquirió el tono político al que ya nos
aunque los menciona en su introducción, hemos referido, con la aparición del li-
que le habrían permitido entrar a juzgar bro de Laín, promotor de la revista Es-
las razones de unos y otros. Este excesi- corial y líder de los “aperturistas”, Es-
vo apego precrítico a las fuentes le lleva paña como problema y la respuesta que
a cometer errores, como el de presentar recibió por parte del miembro del Opus
dos versiones contradictorias de un mis- Dei y líder de los “integristas” Calvo
mo hecho sin más comentario. En efec- Serer en su España sin problema un año
to, en la p. 63 y sirviéndose de Abellán, después. Si en su origen la controversia
como autoridad escribe Martín Puerta: estuvo inspirada por motivos sustancial-
“Ortega había reclamado el diálogo con mente religiosos, con la discusión sobre
los jóvenes, pero ahí precisamente estuvo “España” entraba en juego el diseño de
el fracaso del Instituto: no había logrado la futura cultura española y si esta debía
conectar con la juventud, de lo cual fue nutrirse de la obra de herejes, liberales y
perfectamente consciente”. Más adelan- ateos o si se volvía a la verdadera inspi-
te constata que las ventas de libros de ración del “espíritu de la Cruzada”. Las
Ortega y Unamuno eran “infinitamente heterodoxias religiosas antes o después
superiores a las de Menéndez Pelayo o engendran heterodoxias nacionales, por
Donoso” y reconoce que “los patentes tanto, concluye Serer, “Ante las ruinas
éxitos de asistencia multitudinaria a las de la modernidad, la generación nueva
conferencias organizadas por el Institu- ha comprendido claramente que sólo el
to de Humanidades creado por Ortega catolicismo puede vertebrar España”.
y Marías en 1948”. (En ambas ocasio- El dilema excluyente que construía Se-

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320 Reseñas

rer fijaba muy bien los términos de la virtiera en la gran referencia intelectual
polémica en su deriva política: o la Es- para la juventud que se incorporaba a la
paña de la segunda mitad del siglo XX universidad. De ahí que se movilizara al
se articulaba sobre el trasfondo cultural padre Ramírez, quien escribió un libro
de Unamuno y de Ortega y de las gene- extenso y agresivo contra la filosofía de
raciones que ellos lideraron o se diseña Ortega, sosteniendo que, ayuna de meta-
desde Menéndez Pelayo, Maeztu o Do- física, era radicalmente incompatible con
noso Cortés. La polémica se reactivaría una visión católica de las cosas, amén de
en 1953, año en que Ortega cumplía se- incurrir en los defectos de psicologismo
tenta años. Discípulos y amigos decidie- e historicismo. La respuesta vino dada,
ron celebrar su jubilación de una cátedra en primer lugar por los infatigables Ma-
que no había vuelto a ocupar desde que rías y Laín, a los que se sumaron Aran-
saliera camino del exilio. Laín le propu- guren y Maravall. Quedó centrada desde
so que dictara en ella una última lección, el principio en la posibilidad lógica y
a lo que Ortega se negó. Pero salieron material de un catolicismo orteguiano,
adelante unas jornadas de estudio que cosa que Ramírez negaba de raíz y que
fueron contestadas por Marrero desde la sus oponentes defendían proponiéndose
revista Árbor acusando a Ortega de ha- como ejemplos vivientes.
ber sido el líder de la descristianización Agotada la dimensión política de
de España. Al fondo se dejaba oír el rui- la polémica en 1957 con el cese de los
do de los intereses mundanos: La cues- “aperturistas”, encabezados por Ruiz
tión que preocupaba a Serer, el futuro de Giménez, y su sustitución por el primer
España en la encrucijada entre “moder- gobierno de tecnócratas, que iban a des-
nidad” y “catolicidad” se concretaba de plazar la cuestión de la legitimidad del
pronto en la sucesión de la cátedra que régimen franquista de las ideas a la fi-
dejaba vacante el jubilado, y en el peli- nanzas, coleaba aún la religiosa. Ésta ter-
gro de que pudiera caer en manos de un minó asimismo, cuando Radio Vaticano
“orteguiano” (es decir, de Marías). hizo una observación sobre el tono agrio
Aunque Martín no lo describe así, la que había adquirido un debate que al fin
pauta que sigue la polémica en torno a y al cabo enfrentaba a cristianos. Martín
Ortega coincide con las ocasiones en que considera decisiva la advertencia y la re-
éste se hacía “visible” en la escena so- laciona con el cambio de rumbo que es-
cial española. De ahí que el debate se re- taba a punto de vivir la Iglesia de Roma
crudeciera cuando tuvo lugar su última, a raíz de la convocatoria del Concilio
definitiva, solemne aparición con motivo Vaticano II, cuyo anuncio tuvo lugar en
de su muerte. Aunque la mayor parte de enero de 1959 (cap. 16). La enseñanza de
las manifestaciones que se produjeron en este final de la polémica me parece clara.
torno a su persona y su obra en los prime- Lo que estaba en juego no era tanto las
ros días fueron muy respetuosas, pronto filosofías de Ortega y Unamuno y sus po-
se dejaron oír voces críticas. A mi juicio tenciales ejemplarizantes, que nadie que
no es exagerado conectar la tercera y úl- conozca su obras y trayectorias públicas
tima fase de la polémica con una lógica puede dudar de su íntima compatibili-
preocupación de una parte de la jerarquía dad con los principios fundamentales del
nacional-católica, religiosa y cultural, cristianismo, sino un problema de poder
ante la hipótesis de que Ortega se con- temporal y espiritual y su confluencia en

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Reseñas 321

el delicado intersticio de la educación de contrarias a la concepción ética y cristiana


la juventud, cuyo monopolio deseaba se- de la vida, en el clima mental de amoralis-
guir usufructuando la Iglesia en general mo e irreligiosidad que crea en los espíritu
y sus órdenes religiosas en particular. La jóvenes, lo que sucede a una con la inhi-
“acatolicidad” de Ortega o el cristianis- bición paralizadora del dinamismo intelec-
mo “desviado” de Unamuno sólo podían tual auténtico”. La conclusión de Martín es
ser cuestión en un Estado confesional, que Marrero no debe ser menospreciado…
como Martín señala acertadamente, con Esta defensa no es azarosa sino que
lo que esto significa de oposición frontal anuncia la valoración final que hace
con cualquier opinión disidente. Bastaba Martín de la polémica y de los polemis-
comparar a Ortega con Sartre, como ha- tas. Los defensores de Ortega, que eran,
cía Aranguren, para advertir que el autor sobre todo meros “escritores”, con la
del Espectador no era ningún ateo peli- excepción de Marías, reprodujeron los
groso. Pero España se había convertido errores del maestro, escribiendo ensayos,
de nuevo en un territorio en que el filó- mientras que los eclesiásticos, auténticos
sofo volvía a estar in partibus infidelium. “filósofos”, llevaron a cabo, especial-
El libro termina con un capítulo en el mente el P. Ramírez “un notable y valioso
que el autor, al tiempo que comenta “los trabajo de sistematización y ordenación”.
últimos coletazos” de la polémica, entra en Menos mal que había algo que ordenar
valoraciones sobre las aportaciones de dos y sistematizar. Martín termina en 2009
de los autores más activos en el insulto y la en el punto en que comenzó la polémi-
descalificación de Ortega. Respecto de la ca en 1942, acusando a Ortega de ser un
última aportación de Marrero a la destruc- esteta que escribe metáforas, filosofía in-
ción de la obra orteguiana, su Ortega, filó- consistente, rica en contradicciones que,
sofo ‘mondain’, afirma Martín Puerta, am- gracias a Dios, recibió la atención de al-
parándose en un “debe” que parece sugerir gunos hermeneutas que pusieron orden y
la intención de ser justo, lo siguiente: “Debe lógica donde no la había. Es posible que
decirse que el autor maneja hábilmente la Nietzsche tuviera razón cuando afirmó
ironía, pues Marrero en modo alguno care- que el eterno retorno de lo idéntico es
ce de agudeza ni de cultura suficientes para una de las experiencias más terribles que
escribir un libro que con formas jocosas, un hombre podría vivir.
ataque uno de los aspectos más valorados
en Ortega por sus seguidores: la brillantez José Lasaga
formal de los textos del pensador” (206).
(Aunque en rigor, y basándonos en las citas
que acumula el propio Martín, son siempre QUINTANILLA, SUSANA, “Nosotros”. La
los “enemigos” de Ortega los que insisten juventud del Ateneo de México: de
en la brillantez de su escritura). El lector Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Re-
puede juzgar por sí mismo respecto de las yes a José Vasconcelos y Martín Luis
altas calidades de intelectual ironista que se Guzmán. México, Tusquets Editores.
le acaban de reconocer, no más que leyen- 2008, 358 pp.
do la cita que da de Marrero en la página
siguiente. Hablando del peligro que com- El Ateneo de la Juventud fue una
porta leer a Ortega, señala que éste “consis- agrupación de artistas, intelectuales y
te, más que en las enunciaciones temáticas políticos sin la cual es inexplicable la

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historia de la cultura en el México del vuelto a editar la Revista Azul, pero con
siglo XX. Asimismo, fue un movimiento un sentido mercantil; la creación de una
cultural a partir del cual se dieron a co- Sociedad de Conferencias, y su primer
nocer las nuevas orientaciones artísticas ciclo de eventos culturales (Mayo-agosto
y filosóficas, se generaron nuevas ideas, de 1907); y, además, entre otras cuestio-
prácticas e instituciones con respecto nes, un texto clave de Pedro Henríquez
a las habidas en la época del Porfiriato Ureña (Días alcióneos: un aporte sin lu-
(positivismo y el modernismo, principal- gar a dudas es la exégesis que hace Quin-
mente). Algunos de los miembros que tanilla con respecto al significado de este
más destacaron en éste son: los polígra- breve texto), las veladas literarias en la
fos Pedro Henríquez Ureña y Alfonso casa de los Henríquez Ureña, el inicio de
Reyes, los filósofos Antonio Caso y José los estudios sobre Grecia.
Vasconcelos, los escritores Julio Torri y La segunda parte está compuesta por
Martín Luis Guzmán, el arquitecto Jesús los siguientes capítulos: “Todo por Ba-
T. Acevedo, los pintores Saturnino He- rreda”, “El banquete”, “Próspero”, “…y
rrán y Diego Rivera, los poetas Enrique Ariel”. En estos aborda: una segunda
González Martínez y Abel C. Salazar, protesta, en honor de Gabino Barreda y
entre otros (Alfonso Cravioto, Rubén Va- a propósito del intento de modificar la le-
lenti, Nemesio García Naranjo y Ricardo gislación relativa a la educación (marzo
Gómez Robelo, por supuesto). El Ateneo de 1908); un segundo ciclo de conferen-
de la Juventud es, pues, el tema del libro cias (abril-junio del mismo año); y, ade-
que a continuación reseñamos. más, como prolongación de la primera
Éste, lo advierte la autora, es el re- parte, la relación entre Alfonso Reyes y
sultado de 25 años de trabajo. Además Pedro Henríquez Ureña, así como la in-
de la presentación, el libro se divide en corporación de nuevos personajes (Fer-
tres grandes partes, las cuales, a su vez, nández Mac Gregor, Isidro Fabela), que
se subdividen en capítulos. A diferencia al año siguiente fundarán el Ateneo de la
de otros libros que tratan el mismo asun- Juventud como tal.
to, éste se concentra en el periodo que va La tercera y última parte está com-
de marzo de 1906 a noviembre de 1911. puesta por: “Reelección”, “La sucesión”,
Es decir, desde la fundación de la revista “La juventud del Ateneo”, “Los muchos
Savia Moderna hasta el inicio de la pre- ateneos”, “Nosotros”, “Centenario” y
sidencia de José Vasconcelos en dicha “El relevo”. Los primeros dos capítulos
agrupación. versan sobre dos movimientos políticos,
Los cuatro capítulos de la primera el reeleccionista y el antirreeleccionista,
parte son: “Savia moderna”, “Protesta y la participación de los jóvenes (próxi-
literaria”, “Días alcióneos” e “Impulso mamente ateneístas) en cada uno de estos
lírico”. En estos la autora trata la efímera bandos, en el transcurso de 1909. El ter-
vida de una revista (cinco números ape- cer capítulo trata las conferencias sobre
nas, entre marzo y julio de 1906): Savia el positivismo que ofreció Antonio Caso
Moderna, y los miembros que la confor- (junio-agosto del mismo año), la crea-
maron: Alfonso Cravioto, Castillo Ledón, ción propiamente dicha de la Asociación
Gómez Robelo, entre otros; una protesta Civil: El Ateneo de la Juventud (octubre)
literaria (abril de 1907), en honor a Gu- y los primeras reuniones de la misma. En
tiérrez Nájera y a propósito de haberse el cuarto, Susana Quintanilla se ocupa

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de los ateneos habidos en el transcurso parecer y sin dar por cerrado el asunto,
del siglo XIX, abuelos y padres de éste y cabalmente, por ejemplo, cuando refie-
creados a semejanza del Ateneo de Ma- re, de manera general: 1).- las relaciones
drid. En el quinto, aborda las veladas del —las rupturas y las continuidades- entre
año de 1910 y en las que ya está confor- algunos viejos (porfiristas, positivistas y
mado el grupo de los “cuatro grandes”: modernistas) y la nueva generación, 2).-
Vasconcelos, Reyes, Henríquez Ureña cómo eran vistos éstos (Ureña, Reyes,
y Caso; así como la llegada de nuevos Caso) por aquellos (Justo Sierra, José
miembros (Julio Torri, Mariano Silva y Juan Tablada y Jesús Valenzuela). Y, de
Alfonso Teja). En el sexto, la creación de manera particular: la participación de Pe-
una Antología sobre la literatura mexi- dro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes en
cana del siglo XIX, las Conferencias del el periódico El Antirreeleccionista, órga-
Centenario y la inauguración de la Uni- no del partido político del mismo nom-
versidad. Y, en el séptimo y último, el bre. De igual manera, se cumple en el
inicio de la Revolución Mexicana y sus sentido de ampliar las fuentes primarias
primeros episodios -en uno de los cua- de este conjunto de personajes y acon-
les perdió la vida el padre de Martín Luis tecimientos en el periodo ya referido.
Guzmán-, así como el triunfo maderista Dentro de las innovaciones, no podemos
y la designación como presidente del dejar pasar inadvertidamente la interpre-
ateneo de José Vasconcelos (Septiembre tación y la sugerencia de ciertos gestos
de 1911: los primeros dos presidentes hacia la homosexualidad entre Reyes y
anteriores a Vasconcelos fueron Antonio Ureña.
Caso y Alfonso Cravioto). No obstante ser un libro escrito con
En síntesis, el libro trata sobre el esmero literario, de manera tal que des-
grupo y el movimiento en los cuales es- pierta y suscita el gusto y el deleite en el
tán, sin lugar a dudas, los orígenes de la lector (al menos así aconteció conmigo);
cultura mexicana contemporánea. Es de- y, a su vez, de tratar cuidadosa y meti-
cir, aborda los episodios sustanciales de culosamente a todos y cada uno de los
éstos, como en algunos otros libros. Tal ateneístas referidos, consideramos que
es el caso, por ejemplo, de El Ateneo de con José Vasconcelos no pasa lo mismo.
México (1906-1914), de Alfonso García He aquí al menos tres detalles:
Morales (Sevilla, Escuela de Estudios 1.- En la página 161 Quintanilla dice
Hispanoamericanos de Sevilla, 1992); que el Ulises criollo “cubre los prime-
y, La revuelta: Interpretación del Ateneo ros 35 años del autor”. Esto no es así:
de la Juventud (1906-1929), de Fernando la verdad es que cubre los primeros 31.
Curiel (México, UNAM, 1998). Si consideramos que Vasconcelos nació
Sin embargo, a diferencia de éstos, en febrero de 1882 y que el asesinato de
en gran medida, el libro de Susana Quin- Madero fue en febrero de 1913 —episo-
tanilla también tiene sus novedades. En dio con el que termina el primer volumen
este sentido, si consideramos el periodo de las memorias—, tenemos, en efecto,
de años de estos otros textos, la princi- la edad que señalamos.
pal novedad consiste en concentrarse en 2.- En las páginas 237 y 238, refiere
un periodo más corto, lo cual obliga, en la salida de Vasconcelos, en 1910, a Nue-
cierta manera, a profundizar y ampliar va York y dice: “Los motivos de su viaje
lo ya sabido. Esto se cumple, a nuestro eran confusos y ha hecho suponer a mu-

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chos que se fue en calidad de agente de Blanco (cuestión a parte, en el sentido


la Revolución. Pero ésta todavía no co- que muchos juicios de Blanco sobre Vas-
menzaba…” En este caso, no fue un viaje concelos no son más que repetición de lo
cualquiera ni sus motivos fueron confu- que mismo Vasconcelos sabía y afirmaba
sos. Se trata ni más ni menos que del pri- sobre sí mismo: “era un escritor malo”).
mero de varios exilios y su motivo es la De aquí, que, quizás, Susana Quinta-
publicación de un artículo en el periódico nilla se ubique en el grupo de aquellos
México nuevo, de Sánchez Azcona: “La a quienes Vasconcelos no le simpatiza.
enfermedad del presidente”. Pero, en todo caso, con respecto a esto,
3.- En la página 261 habla sobre la ida la palabra la tiene la autora. En cuanto a
de Vasconcelos a Washington, en abril de lo demás: en efecto, nos reconocemos en
1911, ahora sí, como representante de la Nosotros.
Revolución. En este caso, la referencia
está incompleta en el sentido que no ha- Raúl Trejo Villalobos
bla sobre “el complot de Tacubaya”.
Peccata minuta, quizás. O, quizás no,
si tomamos en cuenta que Vasconcelos RAMÍREZ BRICEÑO, EDGAR ROY, Apuntes
está incluido en el subtítulo y que mu- éticos, San José de Costa Rica, Anta-
chos datos sobre la vida de Reyes, Ureña, clasis Editores, 2009.
Caso y Guzmán se manejan con amplitud
y solvencia (fechas de matrimonio, nom- Aunque parezca exagerada mi afirma-
bres de esposas y padrinos, incluso). ción, la obra del catedrático de Ética de
Aventuramos una hipótesis: es harto la Universidad de Costa Rica, Edgar Roy
sabido que José Vasconcelos es un perso- Ramírez Briceño, titulada modestamente
naje que al leerlo, al conocerlo, provoca Apuntes éticos, constituye una contribu-
la simpatía o el rechazo, pero nunca la ción espléndidamente original, tanto en
indiferencia. Susana Quintanilla confie- la forma como en el fondo, al pensamien-
sa, en las primeras páginas de su libro, to moral y político de nuestros días. Por
que una parte por donde entró al tema del ello en muchos sentidos tendremos que
Ateneo fue por la biografía que hizo José hablar de la Ética antes del Prof. Ramírez
Joaquín Blanco, Se llamaba Vasconcelos: Briceño y la Ética que le seguirá.
una evocación crítica (México, FCE, La ventaja de hacer esta breve recen-
1977). Para quienes conozcan dicho li- sión en la lengua hispana es que puedo
bro y la vida y la obra de Vasconcelos, liberarme del corsé academicista propio
no resulta difícil afirmar que Vasconcelos de la filosofía anglosajona (en la que para
es un personaje que le provoca rechazo y mi bien y beneficio me he formado) pre-
antipatía a Blanco. Posteriormente, dice valeciente en nuestros días, y permitirme
Quintanilla, que necesitaba un lugar de la licencia de hablar de la ética de mi esti-
refugio o un punto de mira. Para ello, mado colega de ultramar, como ética que
empezó con las Memorias de Vasconce- es música, cobijo y luz, por las razones
los, pero definitivamente se quedó con que aduciré en breve.
Martín Luis Guzmán. Por lo demás, a Es música, para empezar, porque la
lo largo y ancho del texto, cuando toca belleza de la escritura es comparable a
a Vasconcelos, es notorio que sus jui- la de Platón o Nietszche, entre algunos
cios son muy similares a los hechos por otros. Es música también porque templa

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el ánimo y nos lleva al éxtasis de contem- ya hemos buscado desde hace mucho: el
plar una empresa humana posible de vir- impulso de la empatía y la solidaridad,
tudes heroicas pero aparentemente sen- como en las obras de filósofas tan intere-
cillas como la generosidad, la empatía, santes como Martha C. Nussbaum, Sha-
la comprensión, la preocupación por los ron Krause o la historiadora Lynn Hunt.
otros, especialmente los peor situados. El catedrático de Ética al que me re-
La originalidad del autor que comento fiero, conoce bien las diversas tradicio-
radica en la profundizad de sus asertos nes filosófico morales Conoce también
y sus razonamientos de influencia aristo- las corrientes de filosofía de la ciencia,
télica y kantiana, revestidos de la fuerza entre ellas la anglosajona de un modo
apasionada de un Hume o de un Mill, que muy destacado, pero es, al tiempo —y de
razonan también desde la empatía y los ahí el secreto de la música sublime de sus
sentimientos de amistad y cooperación escritos— un ávido devorador de textos
mutua. de poesía, y un descubridor de bellezas
Es cobijo porque nos anima a ten- cotidianas. Precisamente sobre estos tex-
dernos al abrigo de la hermosura de los tos basa esa ética de cordura aristotélica,
lazos que nos unen como amigos, me- de esplendor platónico, de razonamiento
jor que hermanos, en la casa común de riguroso al modo kantiano y, como no,
una humanidad que siente, sufre, goza y ello me congratula de un modo especial,
padece. Y por último, last but not least, por su ansia por suprimir el sufrimiento,
es sencillamente luz, porque penetra in- terminar con los rencores, las vallas que
cisivamente en la fundamentación de nos separan e instaurar un mundo de be-
nuestras normas éticas, porque como lleza, gozo y bondad con el que todos te-
sin quererlo lleva a cabo a un tiempo un nemos el derecho a soñar y al que tal vez
ejercicio de reflexión meta-ética, de ética tengamos el deber gozoso de contribuir
normativa y aplicada. a construir.
Escrito desde la hondura y la profun-
da comprensión de nuestras limitaciones Esperanza Guisán
y la hermosura de nuestro sueño, estos
Apuntes éticos contribuirán, sin duda al-
guna, a hacernos no sólo más lúcidos en REBOK, SANDRA, Una doble mirada.
cuestiones éticas sino también —y ¿qué Alexander von Humboldt y España
otra cosa si no han pretendido todos los en el siglo XIX. Madrid, CSIC, 2009,
grandes pensadores pretéritos y del mo- 336 pp.
mento?— a hacernos personas más feli-
ces, más solidariamente gozosos, como El bicentenario del famoso viaje cien-
intentaba Mill entre otros. tífico de Alexander von Humboldt y Aimé
Libros como éste nos hacen cons- Bonpland al Nuevo Mundo (1799-1804)
cientes de la necesidad de incorporar las desencadenó una serie de homenajes, ex-
producciones hispanas a la filosofía mo- posiciones y publicaciones, tanto en sus
ral contemporánea, a nivel internacional, países de origen como en las tierras que
ya que, a nuestra manera, con nuestros pisaron. La primera etapa de su viaje fue
varios acentos, aportamos algo novedoso España, ya que sin el generoso permiso
que ya se empieza a buscar en el mundo del gobierno español de Carlos IV dicha
anglosajón, lo que muchos de nosotros expedición no se hubiera podido realizar.

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Así empezó una duradera relación En el capítulo II la autora analiza la vi-


recíproca de Alexander von Humboldt sión humboldtiana de España y en el ca-
con España, de la cual trata este detalla- pítulo III, bastante más amplio, detallado
do y sistemático estudio, realizado por la y novedoso, se ofrece un interesantísimo
historiadora alemana Sandra Rebok. La estudio de la recepción de Alexander von
autora es conocida por una serie de tra- Humboldt en España, especialmente du-
bajos al respecto, fruto de sus profundas rante el siglo XIX, pero también incluye
investigaciones, desarrolladas en el De- principios del siglo XX.
partamento de Historia de la Ciencia del En lo que se refiere al capítulo II, de-
Instituto de Historia del CSIC, algunos dicado a la visión que Humboldt tenía de
en colaboración con Miguel Ángel Puig- España, la autora distingue dos aspectos.
Samper, Profesor de Investigación del En primer lugar, analiza la percepción
CSIC, con cuyo prólogo se inicia la obra. humboldtiana de este país, informando,
El libro que aquí reseñamos está ba- por un lado, de los motivos económicos,
sado en la tesis doctoral de Sandra Re- diplomáticos y científicos de su viaje
bok, Alexander von Humboldt und Spa- español y, por el otro, de sus comenta-
nien: Analyse eines reziproken Wahrne- rios y valoraciones acerca de su estancia,
hmungsprozesses (Alexander von Hum- contenidos tanto en sus diarios, como
boldt y España: análisis de un proceso sus obras publicadas y su abundante co-
de recepción recíproca), defendida en la rrespondencia. Se subraya que “las in-
Facultad de Ciencias del Comportamien- formaciones que [Humboldt] dejó sobre
to y Ciencias Culturales Empíricas de la España se limitan en buena medida a sus
Ruprecht-Karls-Universität de Heide- estudios científicos así como a la exposi-
lberg en el año 2004. La excelente tra- ción de sus resultados en forma de esta-
ducción de este estudio fue realizada por dística.” (p. 54). Como excepción desta-
Marta Fernández Bueno. Es una publica- cada se menciona su extenso relato sobre
ción del CSIC y resulta muy atractiva por las Islas Canarias, a las cuales, como se
lo cuidado de la presentación, que ofrece sabe, Humboldt concede un lugar privile-
una serie de imágenes que complemen- giado, particularmente a Tenerife. A con-
tan muy oportuna y bellamente el texto. tinuación se ofrece una comparación de
El conjunto de la obra se compone en los viajes de los dos hermanos Humboldt
seis capítulos, con varios subapartados a España, y se informa de sus distintos
de diferentes puntos. En el capítulo I, la objetivos, que en el caso de Wilhelm se
introducción, se presenta el estado de la centran, sobre todo, en la sociedad y la
cuestión de los estudios dedicados hasta cultura, y en el de Alexander en la cien-
la fecha al erudito prusiano y su relación cia y, por motivos bien conocidos, en el
con España, y se constata lo mucho que contacto con la Corte. Se dice que en los
queda por hacer al respecto, lo que pone diarios y cartas de Wilhelm se puede ob-
de manifiesto la necesidad de este tra- servar una visión más crítica, mientras
bajo. El título ya nos indica que se trata que la de Alexander es casi siempre posi-
de una percepción bidireccional. Por lo tiva, lo que se interpreta como fruto de su
tanto, el trabajo está dividido en dos par- gran gratitud hacia el Gobierno español y
tes fundamentales, que constituyen los algunos científicos españoles destacados
capítulos II (pp. 41 a 132) y III (pp. 133- de la época, que perduró durante toda su
280), objetivo principal de esta reseña. vida. Finalmente, la autora no descarta

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la existencia de reflexiones críticas de nalmente, no sólo en la prensa de signo


Alexander hacia España, posiblemente moderado (y censurado) de España, sino
ocultas o hasta ahora no encontradas. también en la de signo liberal del exi-
El segundo aspecto del capítulo II lio londinense. Igualmente se explica la
explica la visión que Humboldt tenía de complicada situación política de España,
la historia colonial de España, gracias al sobre todo en las primeras décadas del
intenso estudio de los escritos del jesuita siglo XIX, y se llega a la conclusión de
José de Acosta. Según la autora, Alexan- que esta también condicionó las dife-
der von Humboldt utilizó el modelo des- rentes valoraciones de la persona y obra
criptivo de la Historia Natural y Moral de Humboldt, hasta llegar incluso a una
de las Indias de Acosta como “funda- posible “instrumentalización [...] en el
mento para la elaboración de sus re- contexto político de la época” (p. 145)
flexiones acerca del Nuevo Mundo.“ (p. respecto a los movimientos independen-
98). A esta influencia se dedican dos in- tistas hispanoamericanos. El análisis de
teresantes subcapítulos. En el primero se la valoración de Humboldt en la prensa
citan referencias explícitas de Humboldt moderada española es mucho más am-
a Acosta y en el segundo se analizan los plio que el dedicado a la prensa del exilio
paralelismos implícitos entre el modelo londinense. Se desarrolla cronológica-
de Acosta y el concepto de Geografía Fí- mente, desde los tiempos de Carlos IV
sica con el fin de demostrar “la existencia hasta el reinado de Isabel II, es decir que
de un estrecho vínculo entre Alexander se inicia en 1799 con los primeros textos
von Humboldt y José de Acosta [...] tanto de Humboldt en los Anales de Historia
en su concepto como en el pensamiento Natural y termina en 1859 con la men-
subyacente.” (p. 104). ción de varias necrológicas en la prensa
Casi la mitad del texto (147 páginas) española, que demuestran que al final de
del estudio de Sandra Rebok está dedi- su vida Alexander von Humboldt ya se
cado al segundo tema de su investiga- había convertido en un mito de la ciencia.
ción. Se trata del capítulo III, en el cual En el segundo subcapítulo se anali-
se analiza muy a fondo la recepción de za detalladamente la percepción dentro
Alexander von Humboldt en España, tan- del mundo científico e intelectual. Pri-
to respecto a su persona, como a la valo- mero se demuestra la percepción explí-
ración de su expedición americana y los citamente negativa por parte de Ramón
resultados científicos relacionados con la de Manjares y de Marcos Jiménez de la
misma. En la introducción a este capí- Espada. A continuación viene la percep-
tulo se subraya el carácter prioritario de ción explícitamente positiva, mucho más
los estudios mineralógicos de Humboldt amplia, en la cual se encuentran muy in-
para conseguir el pasaporte definitivo, teresantes citas de Marcelino Menéndez
expedido por Mariano Luis de Urquijo y Pelayo, Miguel Rodríguez Ferrer, José
Musa (retrato, p. 67) con fecha de 7 de Rodríguez Carracido y Ramón de la Sa-
mayo de 1799. gra. En el apartado siguiente se ofrece,
El primer subcapítulo de este segundo de nuevo, esta vez de forma exclusiva, la
tema del estudio, titulado “La figura de visión de Marcos Jiménez de la Espada.
Humboldt en la prensa española de mo- Según nuestra opinión este punto se hu-
mento”, habla de la reacción que causó biera podido incluir en el primero, don-
Humboldt, tanto personal como profesio- de ya se habla de la percepción negativa

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de Marcos Jiménez de la Espada, que se ciones.” (p. 250). No obstante, respecto


convirtió “en el crítico y corrector de las a la relación de Humboldt con el Real
conclusiones del ínclito corifeo científico Gabinete de Historia Natural se supone
del siglo XIX.” (p. 209). una relación duradera, que queda por
El tercer subcapítulo está dedicado a demostrar con más detalles, ya que to-
la historia de la edición y la recepción de davía no se ha podido documentar en la
las obras de Humboldt, en concreto de correspondencia. También se informa de
los siguientes textos: Experiencias acer- los contactos epistolares recíprocos con
ca del galvanismo; Ensayo político sobre el Depósito Hidrográfico. Las demás ins-
el reino de la Nueva España; Viaje a las tituciones que se mencionan (la Sociedad
regiones equinocciales del Nuevo Con- Española de Historia Natural, la Real So-
tinente; Ensayo político sobre la isla de ciedad Geográfica, la Real Academia de
Cuba; Essai sur la géographie des plan- Ciencias y Artes de Barcelona, la Acade-
tes; Cosmos; Cuadros de la naturaleza; mia Médica Matritense, y la Real Acade-
Sitios de las cordilleras y monumentos de mia de Ciencias Exactas, Físicas y Natu-
los pueblos indígenas de América; Cris- rales de Madrid) datan ya de la segunda
tóbal Colón y el descubrimiento de Amé- mitad del siglo XIX.
rica. Se expone una relación cronológica El quinto subcapítulo está centrado
de las distintas traducciones, realizadas en la percepción política de Alexander
tanto en España como en Francia, ya que von Humboldt. Primero, se informa de
los textos estaban escritos originalmente la censura de su correspondencia debi-
o en francés o en alemán, exceptuando do a sus ideas liberales bien conocidas.
las Tablas geográfico-políticas del reino A continuación, se revelan dos hechos
de Nueva España, el único trabajo re- interesantes, hasta ahora prácticamente
dactado directamente en español, según desconocidos. En primer lugar, se estu-
se demuestra en la introducción a este dia detalladamente su frustrado deseo
subcapítulo. Al analizar la recepción de de realizar, en 1830, un segundo viaje a
dichas obras la autora se pregunta por el España. La autora cita interesantes pasa-
mayor o menor interés y la resonancia jes de la correspondencia diplomática al
que causaron las diferentes publicacio- respecto, ya que “testimonian la diversi-
nes, al tiempo que señala que el Essai sur dad imperante en los círculos diplomá-
la géographie des plantes queda todavía ticos españoles de la época en cuanto a
por traducir. la percepción del erudito prusiano.” (p.
El cuarto subcapítulo está dedicado, 264). En segundo lugar, se estudia un im-
en primer lugar, a los contactos persona- portante hecho de un periodo más tardío,
les de Alexander von Humboldt con el ya bajo el reinado de Isabel II, cuando
Real Jardín Botánico y el Real Gabinete se concedió a Humboldt una distinción
de Historia Natural, actual Museo Nacio- extraordinariamente prestigiosa, tanto
nal de Ciencias Naturales. Por un lado, política como socialmente: la Gran Cruz
se citan cartas dirigidas a dichas institu- de Carlos III que significa “un homenaje
ciones, que demuestran “que Humboldt especial a su persona por parte del go-
siguió manteniendo el contacto con la bierno español.” (p. 272).
ciencia española [...].” (p. 250). Por otro Pensamos que en este amplio ter-
lado, la autora se sorprende de “la esca- cer capítulo, dedicado a la recepción de
sa resonancia por parte de estas institu- Alexander von Humboldt en España, se

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hubiera podido hacer referencia tam- reflexionó sobre el problema moral que
bién a las memorias de Godoy, donde él tenía sobre la visión del mundo que le
se le menciona repetidas veces con gran tocó vivir.
elogio, admiración y gratitud, citándole Se trata de una obra estructurada en
como autoridad incuestionable. (Véase: seis ensayos, redactados con el propósito,
Godoy, Manuel: Memorias. Edición de según palabras del propio autor, de dar
Emilio La Parra y Elisabel Larriba. Ali- respuesta a diferentes demandas, pero
cante, Publicaciones Universidad de Ali- que, al estar reunidas en este volumen,
cante, 2008; sobre todo pp. 947-961). presentan una evidencia de unidad con-
Los últimos tres capítulos del libro vergente, espontáneamente relacionados
de Sandra Rebok incluyen unas amplias entre sí, con el objetivo de dar a conocer
consideraciones finales (capítulo IV), las interrelaciones entre los diferentes as-
una impresionante bibliografía (capítulo pectos de la obra anteriana.
V) y un útil índice de nombres e institu- En estos ensayos destaca la voluntad
ciones (capítulo VI). casi inexpugnable del hombre, poeta y
Resumiendo, podemos decir que este filósofo que, a pesar de su sufrimiento fí-
detallado estudio de Sandra Rebok, fruto sico, psicológico y moral, transformó su
de años de investigación, significa una pensamiento y poesía en un proyecto de
muy valiosa contribución a la compren- revolución social y cultural.
sión de la recíproca relación de Alexan- El elemento unificador de la totali-
der von Humboldt y España. Queremos dad de la obra anteriana, se traduce en
subrayar, sobre todo, la importancia de una profunda reflexión sobre el problema
la segunda parte del tema, es decir, de la moral que asola al mundo, no desde una
recepción de Humboldt en España, una perspectiva moralista, sino desde una vi-
cuestión hasta ahora poco investigada y sión moral del mundo, en un sentido kan-
a la que la autora realiza aportaciones tiano, capaz de dar sentido a la existencia
realmente sustanciales, iluminando esta humana y al mismo universo.
faceta tan poco atendida. El primer ensayo de este libro, titulado
“Poesia e Filosofia em Antero de Quen-
Hiltrud Friederich-Stegmann tal”, trata sobre la problemática que, a lo
largo de los tiempos, ha surgido en todos
los anterianistas en relación a la forma
RIBEIRO DOS SANTOS, LEONEL, Antero de de abordar la obra de este autor como
Quental uma visão moral do mundo, obra poética y/o obra filosófica frente al
Lisboa, Imprensa Nacional-Casa da discurso inherente a la propia obra como
Moeda, 2002, 195 pp. prosa filosófica o prosa poética. A lo lar-
go de 34 páginas, el autor enfoca la con-
El libro del profesor Leonel Ribeiro cepción de creación poética en Antero de
dos Santos constituye una significativa Quental como misión civilizadora y hu-
aportación al pensamiento estético de mana capaz de conciliar la intuición con
Antero de Quental, importante figura las ideas y, consecuentemente, iluminar
literaria de la segunda mitad del siglo la inteligencia y, de este modo, reconci-
XIX, sobre la perspectiva de este autor en liarse con el corazón. En este artículo se
su evolución literaria, filosófica, religiosa subraya la importancia capital que tiene
y también en la forma en cómo vivió y para el poeta la certeza de una cierta lógi-

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ca en la poesía, en la que la verdad no se tero, rasgos filosóficos, dado que según


circunscribe a la Idea, —como elemento el autor, la verdadera comprensión de la
aglutinador del conocimiento real, e in- literatura sólo es posible bajo una mirada
herente a la lógica de los metafísicos y filosófica, “un sentir íntimo”, que va más
matemáticos—, sino a una “verdad he- allá de la forma. También aquí se revela a
cha de vida”. En este ensayo expone la lo largo del ensayo, la visión que el poe-
dualidad de la obra anteriana, donde se ta tiene del arte y cómo la reflexión y la
constata la imposibilidad de atribuir su perspectiva inciden en la forma dándole
obra a la filosofía o a la poética. Su poe- un valor transcendental para el pensa-
sía es, como reconoce el propio Antero, miento moderno, como proyecto filosófi-
su legado poético pero también lo mejor co y cultural. El arte o la estética surgen
de su poesía. En este primer ensayo nos a finales del siglo XIX, como una nueva
damos cuenta, según los diferentes estu- vía, una nueva religión, capaz de salvar
diosos de la obra de Antero de Quental, los valores esenciales de la moral. El arte
de la dificultad inherente de clasificarla y, surge como entidad revolucionaria capaz
de la introducción del concepto de poesía de salvar al individuo del escepticismo
filosófica en la cultura portuguesa. en que se encuentra sumergido, digno de
El segundo ensayo, titulado “O pen- salvar los valores esenciales de la moral.
samento estético de Antero de Quental”, El arte surge como entidad revoluciona-
se ocupa de aquellos pequeños textos ria capaz de globalizar todas las facetas
incluidos en las Prosas que, a pesar de del ser humano como: la religión, la polí-
los muchos estudios existentes sobre los tica y la economía. La poesía asume aquí
contornos de la filosofía anteriana, no re- una vez más una misión revolucionaria,
cibieron la debida atención de los inves- no en un sentido social instrumentaliza-
tigadores. Es partiendo de estos textos, do por la política, sino como vía de re-
antes considerados meras observaciones conciliación entre la idea y la realidad.
casi pintorescas de algunos aspectos cir- La incapacidad de asumir esta vertiente
cunstanciales, gracias a los cuales hoy revolucionaria del Arte diagnostica la
somos capaces de documentar las intri- presencia de una conciencia moderna
gas literarias de la época, como el profe- moribunda incapaz de sobrevivir.
sor Leonel Ribeiro dos Santos les rinde “O problema moral em Antero de
un homenaje, atribuyéndoles un mereci- Quental” nos muestra que, a pesar de la
do lugar en el desarrollo del pensamiento inexistencia de una obra o ensayos au-
estético y filosófico de Antero. Estos tex- tónomos sobre la cuestión de la moral,
tos revelan la continua preocupación del encontramos en su legado literario y fi-
autor en lo que concierne a su reflexión losófico un conjunto de apuntes bajo el
sobre el arte y los supuestos que prece- título de «Bases filosóficas da moral ou
den al propio oficio del poeta, hasta un da liberdade» que atestiguan la intención
punto capaz de dimensionar una expresa de crear un proyecto sólido en este senti-
visión general del mundo. Aquí se reitera do. Sin embargo, la no realización de este
la condición y labor del poeta como base proyecto, a través de ensayos filosóficos
de la dimensión social y civilizadora de o literarios o en la correspondencia, lo
la poesía y del arte, inscribiendo el arte, lleva a tratar los temas de carácter ético
dentro de una visión general del mundo. de forma reiterada. En este estudio sobre
La producción literaria adquiere, en An- la cuestión moral o el concepto en si, lo

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que el profesor Leonel comprueba es que sayo se pone de manifiesto las contradic-
la designación de una idea o principio ciones en estado agónico de la visión de
moral no surge de una doctrina a seguir Antero de Quental hacía el mundo, hacía
o de una acción, si no de una gran visión la evolución del ser y hacía su relación
moral en la que “se inscrevem e ganham con todo el devenir cósmico.
sentido a existência pessoal, o curso da El cuarto ensayo titulado “Antero e
história e da própria sociedade humanas, Feuerbach. Sobre a Filosofia Anteriana
a própria realidade natural e cósmica” (p. da Religião” surge en el contexto del co-
80) inerente ao próprio «drama do ser». loquio conmemorativo de los 150 años
Destaca en este ensayo la visión del con- de la publicación de la obra de Feuerba-
cepto de ética en Antero de Quental (as- ch, A Essência do Cristianismo y de las
pecto además que sirve de hilo conductor celebraciones del centenario de la muer-
de los seis ensayos) conectado intrínse- te del autor Antero de Quental, objeto de
camente a la vivencia personal, como vía estudio a lo largo de estos seis ensayos.
de supervivencia ante la dolorosa exis- Como en estudios precedentes, el profe-
tencia psicológica y física, un recurso sor Leonel Ribeiro dos Santos intenta dar
ante el vacio del sin sentido de su exis- una visión global y simultáneamente mi-
tencia. Aquí comprobamos también que nuciosa de aquellas figuras o corrientes
el proyecto anteriano de fundación de la filosóficas y/o literarias que han influido
moral sobre la idea de la muerte surge en el pensamiento anteriano. El hecho
como consecuencia de las contrariedades de que Antero fuese uno de los prime-
intrínsecas a su propia existencia, con- ros lectores de Feuerbach en Portugal,
duciéndole hacía una profunda reflexión llevó a que el profesor Leonel intentara
sobre la condición y fin del hombre y presentar en este ensayo las referencias
del universo como camino que le per- que del pensador alemán pudiesen exis-
mita vencer su propia crisis existencial. tir en el pensador portugués, así como la
El estoicismo surge en Antero como es- posibilidad de que éstas pudiesen haber
cuela de superación ante la contrariedad, modelado la concepción anteriana sobre
encontrado a través de éstos “não só um la religión y el cristianismo. Sin embar-
princípio de direcção de vida, mas tam- go, uno de los aspectos revelados en el
bém o amparo moral” (p.101) capaz de análisis de los textos es que, a pesar de
conseguir la paz interior y alcanzar el las lecturas realizadas por el poeta, las
estado de felicidad anhelado. Además influencias se han revelado muy escasas,
de los principios estoicos influyentes en casi, inexistentes, no se ha encontrado
el pensamiento anteriano, en este ensa- una relación directa entre aquellas que el
yo también se resaltan otras influencias propio Antero reconoce en relación a He-
dominantes en la evolución de las re- gel, a Leibniz, a Hartmann, a Proudhon o
flexiones de Quental, como es el caso del a Michelet.
Budismo como doctrina esencialmente A pesar de la búsqueda de puntos de
moral capaz de fomentar el Bien como encuentro entre ambos autores, se de-
verdad suprema de la existencia humana, muestra que la lectura de los textos de
impregnado de satisfacción y capaz de Feuerbach no han sido determinantes en
servir como medio de superación del pe- la concepción de la teoría de la religión,
simismo sea en la vivencia personal, sea en particular, para la interpretación del
en el ámbito de la reflexión. En este en- cristianismo de Antero. Según el autor

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cuya obra aquí analizamos, todo esto se humana se vuelve una realidad inviable,
debe al hecho de que ambos autores pre- imposible de construir. El refugio en la
sentan perspectivas metodológicas distin- Naturaleza, en el estado bucólico que ella
tas en la conceptualización de la cuestión impregna en el alma es la única vía capaz
religiosa y en el modo como la valoran de contener la “depravação moral e evi-
en relación al modo de estar en el mundo. tar o «naufrágio» da natureza (p.176). La
No obstante en las divergencias naturales vivencia de la soledad es, como apunta el
de los dos grandes pensadores/filósofos, autor, la condición necesaria del hombre
hay aspectos donde el pensamiento de para entender su orfandad hacía los hom-
ambos converge, de modo especial en bres y hacía Dios y de Dios ante todos. El
el “reconhecimento da historicidade da hombre está irremediablemente sólo con
consciência religiosa e da sua evolução su conciencia, nada ni nadie responde a
no sentido da interioridade, da subjec- sus inquietudes, sobran los interrogantes,
tividade e do espírito” (p. 151). Existen faltan respuestas. En este quinto ensa-
otros aspectos coincidentes en la obra y yo se traza el testimonio de que toda la
que se extienden más allá del concepto personalidad y obra anteriana transmiten
de religión, como en el caso de “a recusa el esfuerzo continuo y desenfrenado del
do dualismo e das contraposições unila- hombre en llenar el vacío, en encontrar
terais entre a especulação e o sentimento, un Tú humano o divino con quien dialo-
entre a razão e o coração, entre o espírito gar y crear un sentido para la existencia
e a natureza” (p.151), el reconocimiento del hombre y del universo.
de la importancia del afecto y de la emo- El sexto y último artículo titulado
ción, entendida como sentimiento en la “Mortais contradições. Nota a propósito
génesis y difusión de la religión. de um livro sobre Antero de Quental”,
En el penúltimo ensayo de este libro, teje algunas consideraciones al trabajo de
dedicado a la visión moral anteriana del investigación del José Alves, en el con-
mundo, nos encontramos con una re- texto de la ensayística sobre Antero de
flexión sobre la importancia de los to- Quental. No nos corresponde aquí juzgar
pos de la soledad en la obra de Antero o evaluar la apreciación realizada sobre
de Quental. En este estudio denominado un trabajo cuyo contenido desconoce-
“Poética da solidão e ontologia da comu- mos. Sin embargo, creemos importante
nidade” no se reflexiona sobre las inquie- resaltar la opinión sobre este trabajo que
tudes literarias, sino sobre las vivencias expresa el profesor Leonel Ribeiro dos
y sentimientos que testifican la creación Santos, profundo conocedor de la obra
de una “metafísica da existência ou de de Antero de Quental y, sin lugar a duda,
uma ontologia da condição humana” (p. sostén indiscutible y necesario para pre-
153). Se perciben aquí los efectos de la sentes y futuros estudiosos de la obra
soledad como sinónimo de ruptura del anteriana, al afirmar que “há que des-
hombre con los hombres y con la natura- confiar dos métodos, sobretudo quando
leza, es un sentimiento de pérdida rege- eles são demasiado cómodos e explicam
neradora ante la desilusión de todo lo que demasiado linearmente os fenómenos”
nos rodea, ante el sentimiento hostil que (p.191).
le invade por la realidad social y cultural Leonel Ribeiro dos Santo, profesor
existente. La soledad se transforma en un catedrático de Filosofía de la Facultad de
mal menor cuando la auténtica sociedad Letras de Lisboa, es autor de los libros

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Metáforas da Razão ou Economia Poéti- puso de manifiesto que la nobleza era una
ca do Pensar Kantiano (1994), A Razão realidad cambiante durante el Antiguo
Sensível (1994) y Retórica da Evidência Régimen europeo. Con todo, el ser noble
ou Descartes segundo a Ordem das Ima- o la idea de nobleza siempre estuvo vin-
gens (2001). culado a la cultura y cultura política pro-
pia de cada época, puesto que las matiza-
Filipa Maria Valido-Viegas de Paula- ciones geográficas no representan puntos
Soares que posibiliten formular la existencia de
diferentes noblezas europeas: es decir,
existía un fuerte sustrato cultural común.
RIVERO RODRÍGUEZ, MANUEL (COORD.), Con este propósito de estudiar la
Nobleza hispana, Nobleza cristiana. idea de nobleza en su contexto cultu-
La Orden de San Juan. 2 vols., Ma- ral, las presentes Actas del congreso se
drid, Polifemo, 2009. estructuran en siete apartados. En “Ser
noble: Idea y concepto” se analizan los
La idea de nobleza en la España (y discursos y la tratadística nobiliaria de
Europa) moderna es uno de los con- la Edad Moderna. Una vez realizada una
ceptos que requería una mayor revisión reflexión teórica de la idea de nobleza,
historiográfica. Las pioneras obras de se comienza con el estudio de diversos
Domínguez Ortiz estudiando la sociedad apartados concretos de la nobleza. Así,
estamental y tripartita del siglo XVII y en “Estado noble, poder y servicio” se
XVIII, entendían la nobleza como un examina la función política del estamen-
constructo económico-social cuya deter- to nobiliario, así como su capacidad de
minación dependía de la opinión. Pos- acción en el gobierno de las monarquías.
teriormente, obras como las de Ignacio Seguidamente, en “Nobleza cristiana, ca-
Atienza Hernández estudiaron las casas ridad y piedad”, se profundiza en la rela-
nobiliarias, pero también desde una pers- ción entre la devoción, las distintas órde-
pectiva socioeconómica. En este sentido, nes religiosas y el ser noble en la Europa
no se profundizaba en la definición de la moderna. En “El valor de la sangre” se
idea de nobleza, ni tampoco en las im- estudia la importancia de la limpieza de
plicaciones que la religión o la realeza sangre como requisito fundamental en la
podían presentar a la hora de establecer determinación de la nobleza. Las estrate-
la nobleza. En este contexto, un grupo gias de ascenso social y de legitimación
de profesores, encabezados por Manuel de la nobleza, así como la relación entre
Rivero Rodríguez, organizaron, en octu- la esencia y la apariencia y la distinción
bre de 2008, el Congreso Internacional social, ya expuesto por Bourdieu, son
Nobleza hispana, Nobleza cristiana. La analizadas en “Distinción y estratifica-
Orden de San Juan, cuyas actas comen- ción”. A continuación, en “Significado y
tamos. El propósito del congreso, como papel de las Órdenes militares y de ca-
manifiesta el coordinador de las actas en ballería”, se estudia la vinculación entre
la introducción a las mismas, era deba- la nobleza y las órdenes militares en su
tir qué era ser noble, pretendiendo vin- conjunto. Por último, se examina la rela-
cularlo a la cultura propia de la Europa ción entre la nobleza y una orden concre-
moderna. Claudio Donati, en su célebre ta, la Orden de San Juan, en su capítulo
obra sobre la idea de la nobleza en Italia, homónimo.

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El primero de los capítulos está com- dia la nobleza catalana, cuyos límites no
puesto por ocho artículos. El profesor se encuentran bien delimitados, puesto
Carrasco presente una panorámica de la que la nobleza es un grupo social o un
idea de nobleza italiana a partir de la tra- estado que se basa en la sangre, el honor
tadística. Por su parte, Guillén Berrende- y la virtud, pero también en la opinión
ro continúa los estudios de la tratadística, común. Incluso, a ella se puede acceder
aunque en su caso, la portuguesa, hacien- por linaje o por la concesión, es decir,
do hincapié en el origen guerrero de la entra en juego el mérito y la venalidad.
nobleza lusa y en los servicios prestados David García Hernán analiza el gobierno
a la monarquía hispana durante la agre- de los señoríos de la nobleza cortesana,
gación de Portugal a dicha monarquía. en los que desempeñan un importante
Los estudios geográficos los continúan papel los gobernadores, quienes tenían
los profesores Sciuti Russi y Ligresti un poder delegado de los señores para
para el caso de la nobleza siciliana. El administrar sus dominios. Las siguientes
primero de ellos estudia al jurista catanés ponencias profundizan en el papel de no-
Mario Cutelli, partidario del conde du- bles concretos o de redes de poder. Así,
que en la crisis de poder de la monarquía Tibor Martí estudia el papel de la nobleza
con respecto a la aristocracia. Este jurista húngara al servicio de la casa de Austria,
era un fiel defensor de una determinada sobre todo en su dimensión hispánica de
idea de nobleza, ajena a la nueva nobleza la dinastía. Esta relación se entretejió con
creada mediante la venalidad. Domenico la concesión de mercedes y de hábitos de
Ligresti destaca el importante cambio órdenes militares, generando así lazos de
que supuso la definición del caballero y dependencia de esta nobleza hacia la mo-
de la creación de los diversos mitos fun- narquía hispánica y siendo un importante
dadores de las casas nobiliarias. Antonio vínculo entre las cortes de Madrid y Vie-
Rey Hazas estudia la idea de nobleza que na. Las redes de lealtad que la monarquía
se transmite en la literatura áulica del Si- hispánica presentaba en el imperio tam-
glo de Oro, a partir de dos virtudes de- bién lo estudia Rubén González Cuer-
terminantes: la contención y la victoria va, a partir del análisis de la función de
sobre sí mismo. Continuando el estudio mediador desempeñada por el embajador
de la filosofía neoestoica, Jiménez Mo- imperial, don Baltasar de Zúñiga. Por su
reno profundiza el fundamento de ser parte, Eloy Hortal Muñoz señala la im-
noble que tenía el conde duque de Oli- portancia de las guardias y del oficio de
vares, basado en la abnegación y el ser- capitán de la guardia real en la carrera
vicio al monarca. La imagen de nobleza política de jóvenes nobles castellanos,
que expresaba la tratadística jesuítica es puesto que la función de este cuerpo era
analizada por David Martín López, quien garantizar la seguridad del soberano. De
señala que los jesuitas no transmitían su esta manera, nos introducimos en el es-
opinión personal, sino la de su orden. Por tudio de la función de integración de la
último, y a nivel local, Javier Ruiz Astiz nobleza que desempeñó la corte y la casa
estudia los pasquines navarros sobre el real en la Europa moderna. En este mis-
carácter y función de la verdadera noble- mo ámbito cortesano, Ignacio Ezquerra
za. Revilla presenta la singular biografía de
El segundo de los apartados presenta un servidor regio, el oidor don Fernando
seis ponencias. Pere Molas Ribalta estu- de Alarcón.

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Ángela Atienza inicia la tercera sec- gobierno de la monarquía a los cristianos


ción de esta obra con un sugerente estu- nuevos. Durante el siglo XVI, este mode-
dio sobre el patronazgo a capillas, con- lo de gestión fue duramente criticado por
ventos y obras religiosas en su conjunto, los humanistas, como pone de manifiesto
desarrollado y ejercido por la nobleza. la obra de Hernán Pérez del Pulgar. Con
Este ejercicio permite observar la rela- todo, estas críticas no impidieron que
ción y vinculación entre la idea de noble- los estatutos acabaran imponiéndose en
za y la religión, al mismo tiempo que po- 1547 y que a partir del confesionalismo
sibilita analizar la conexión entre deter- y la hegemonía de la Monarquía de Feli-
minadas familias con diversas corrientes pe II fue asentado como idea de noble-
ideológico-religiosas, como se pone de za. Estos fundamentos de la monarquía,
manifiesto con el patrocinio de la familia entendida desde un catolicismo hispano,
Medinasidonia al Carmelo descalzo o de eran los que defendían los miembros del
los Arcos a la orden de San Francisco. La denominado partido castellanista, quie-
profesora Calabrese se centra en la casa nes participaron activamente en la con-
siciliana de Biscari, la cual casi se consi- figuración de la monarquía de Felipe II.
deraba como casa regia, no sólo debido Con la transformación de la monarquía
al fasto de su corte, sino también por su hispánica de Felipe II a la monarquía ca-
carisma religioso y su vinculación con la tólica de Felipe III, la limpieza de sangre
santidad, característica propia de las ca- que justificaba la existencia de un grupo
sas nobiliarias tras el concilio de Trento. principal de ascendencia castellana en el
Por último, Manuel Rivero Rodríguez se gobierno de la monarquía dejaba de estar
aproxima al poder aristocrático, nobilia- vigente, puesto que este ideal se transfor-
rio, y su relación con el poder divino, a maba en el de nobleza católica, es decir,
través de sus cualidades taumatúrgicas. el monarca podía premiar a quienes ser-
Esta virtud cristiana se estudia en el pa- vían al catolicismo romano y a la monar-
pel que la compañía de los blancos de quía, cuyos intereses estaban identifica-
Palermo ejercía en los ajusticiamientos dos. Con todo, bajo Felipe IV fue cuando
del siglo XVII siciliano. Durante este se produjo la primera modificación sus-
período, en la Italia española se produ- tancial. Se pretendía cambiar los meca-
jeron una serie de revueltas nobiliarias, nismos de legitimación de la nobleza y,
que encontraban en esta virtud cristiana con la pragmática de 1623, se establecía
un aliciente para la justificación de su que el monarca era la única instancia ca-
preeminencia al margen del poder regio. paz de legitimar la nobleza, rechazando
El cuarto bloque se centra en la im- el principio, vigente hasta la época, de la
portancia del papel de la sangre en la averiguación en la voz pública y la fama.
configuración y delimitación de la no- Por su parte, Esther Jiménez Pablo, es-
bleza. Así, el profesor Martínez Millán tudia la implantación de los decretos de
aporta una renovadora visión de los es- limpieza de sangre en un contexto con-
tatutos de limpieza de sangre, señalando creto: la Compañía de Jesús. Así, se pos-
que al final de la Edad Media existían tula que fue la presión social que existía
dos tipos de nobleza: la propiamente en la corte de Felipe II la que obligó a los
estamental y la determinada por la san- jesuitas a que en 1593 accediesen a esta-
gre. A pesar de las diferencias de linaje blecerlos en su orden, aún cuando eran
de dichas noblezas, ambas excluían del contrarios al espíritu de su fundador. Por

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último, Roberto López Vela indica que la la Corona, puesto que carecía de méritos
Inquisición fue uno de las instituciones de armas y de una antigüedad de linaje
que más tarde inició la averiguación de la que avalase su posición. Javier Sánchez
limpieza de sangre en sus jueces, oficia- Márquez estudia el linaje de los Reggio,
les y demás cuerpos de oficiales. príncipes de Campofiorito, y sus avata-
El profesor Francisco Aranda co- res en el cambio del siglo XVII al XVIII,
mienza el siguiente bloque con una siempre en relación a la situación política
aportación sobre una nueva visión de la que atravesaba Sicilia, lugar de origen de
conversión de la nobleza en aristocracia la familia. Para finalizar, Francisco Za-
durante el siglo XVII. Se entiende que la mora Rodríguez aborda la relación entre
nobleza es una elite socioeconómica, vis- la familia Silva y los Grunembergh en
ta como un problema para el desarrollo Livorno, como pieza del entramado de
de la monarquía, pero que durante este redes italianas que la monarquía había
siglo adquirirá, aunque fuese etimológi- constituido en Italia en torno a Génova y
camente, el carácter de aristocracia. Con los reinos de Nápoles y Sicilia.
todo, se reconoce que la venalidad y el Los dos siguientes bloques estudian a
mérito trastocan este ideal de gobierno las órdenes militares en su conjunto y a la
de los mejores. Por su parte, José Da- orden de San Juan en particular. De esta
mião Rodrigues estudia la configuración forma, Inmaculada Arias de Saaverda
y organización nobiliaria de una locali- plantea que, al comienza de la Edad Mo-
dad concreta: São Miguel, en las Azores. derna, las órdenes militares habían perdi-
Así, cuestiona diversos planteamientos do su carácter religioso y militar propio
generales sobre la actuación de la no- de la época medieval, perviviendo, al
bleza, en un lugar donde la figura del final del Antiguo Régimen, como cor-
monarca era muy lejana, como era este poraciones nobiliarias, donde simbólica-
caso insular. Concepción Moya García mente se diferenciaba la nobleza. Fabri-
y Carlos Fernández-Pacheco se adentran zio D’Avenia, Fernanda Olival, junto con
en la relación y manifestación pública de Inês Versos, Franco Angiolini y Marcella
la nobleza con respecto al pueblo en el Aglietti analizan la incorporación de la
caso concreto de los corrales de comedia nobleza a diversas órdenes militares, a
de Alcázar de San Juan, donde la distri- partir de los procesos de admisión como
bución de espacios reflejaba y creaba no- elementos definidores de nobleza. Igual-
bleza, es decir, era un símbolo de poder y mente, aportan una interesante visión
de la jerarquización de la sociedad. Mar de la relación de estas diversas órdenes,
Felices de la Fuente analiza el complejo algunas propias de Italia o Portugal, con
proceso de la venta y creación de noble- la monarquía. Elena Postigo Castellanos
za a través de la concesión, por parte del ofrece una visión general de las órdenes
monarca, de título de nobleza en blanco militares desde 1520 hasta 1660 aten-
a diversos cabildos municipales que los diendo a las nuevas fundaciones fruto del
vendían. La contribución de Santiago interés de los soberanos o al carácter mo-
Martínez Hernández comienza una serie derno de dichas órdenes, en consonancia
de estudios sobre linajes nobiliarios con- con los nuevos modelos de monarquía
cretos. En su caso, analiza la trayectoria imperantes en la Europa de la época. Por
de la familia Moura, que justificó su po- su parte, Ignasi Fernández Terricabras
sición social preeminente en el servicio a estudia las disputas entre Felipe II y el

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papado, concretado en la polémica por la saber sentir), Madrid, Bohodón Edi-


revitalización de la orden de San Lázaro ciones, 2008, 275 pp.
emprendida por Pío V. Cierran esta obra
las numerosas contribuciones sobre la Entre la inquietud y la esperanza es
orden de San Juan, entra las que conside- un desarrollo más de la obra ensayística
ro que cabe destacar a Anne Brogini, que de José Luis Rozalén Medina, que se ali-
analiza la vida noble de los caballeros de menta de sus reflexiones de padre y de
dicha orden como modelo de virtud cris- educador sobre el mundo en que vivi-
tiana, y Angelantonio Spagnoletti, quien mos, y se beneficia de su conocimiento
apunta que la orden se constituyó en un del pensamiento y del estilo de nuestros
importante centro de poder para la noble- mejores ensayistas del siglo XX. Preci-
za italiana, para garantizar la superviven- samente, entre las múltiples referencias
cia de las sus casas frente a la hegemonía contenidas en esta obra, llama la atención
de la monarquía en Italia y, sobre todo, a del lector su repetida invocación del espí-
su papel como garante y legitimador del ritu de Don Quijote que Unamuno qui-
honor y la nobleza. so resucitar. Desde la introducción deja
La gran calidad y cantidad de con- claro su autor, el objetivo que pretenden
tribuciones que componen estas actas alcanzar sus páginas: “dar razones para
convierten a esta obra en una renovadora vivir y actuar, para pensar y sentir, para
referencia del ideal nobiliario en la época evocar y proyectar el futuro con esperan-
moderna. Del mismo modo, el detallado za.” Este libro lleva una cuidada y elogio-
estudio que se ofrece sobre la estructura sa presentación, escrita por el catedrático
de la nobleza y su relación con la Mo- de la Universidad de Salamanca, Antonio
narquía permite reformular la evolución Heredia Soriano.
de ésta y el entendimiento del papel que A lo largo de los cinco capítulos de
la nobleza juega en la misma. Por con- su ensayo, Rozalén mantiene su leit
siguiente, y como apunta el profesor Ri- motiv: “Aún es posible la racionalidad
vero Rodríguez, las conjuras nobiliarias ética y la esperanza”. El primer capítu-
de la segunda mitad del siglo XVII de- lo se titula “El Mundo en que vivimos:
ben entenderse como una manifestación Algunas perspectivas preocupantes”, que
de la quiebra de un determinado sistema son básicamente la manipulación de los
de monarquía, sustentado en un concreto medios de comunicación y el nihilismo
modelo de honor y reputación en el que implícito cotidiano, el nuevo giro hacia
prevalecían los grandes. Con todo, la no- la violencia (las guerras, los genocidios y
bleza nunca perderá su función de repu- los atentados terroristas), la amenaza del
tación en la corte del soberano, su úni- pensamiento y la relegación de la filoso-
co superior en ella, a quien sirven, pero fía. En el segundo capítulo, reflexiona
quien necesita de la misma nobleza para sobre “Los valores que nos sostienen y
estructurar la propia monarquía. nos impulsan”, es decir el amor, la so-
lidaridad, el humor que humaniza y la
Marcelo Luzzi palabra que sostiene el diálogo. Rozalén
llama la atención sobre el valor del hu-
mor: “Son el humor, la risa y la sonrisa
ROZALÉN MEDINA, JOSÉ LUIS, Entre la in- vehículos eficaces contra la amargura y
quietud y la esperanza (Saber pensar, la tristeza. Incluso yo creo que el poder

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intelectual de una persona se mide, en es la reconstrucción de un diálogo del


buena parte, por el humor que es capaz autor con su hija. El autor ha conseguido
de generar y transmitir. Es como si el hu- dotar a su ensayo de un estilo propio con
mor nos rejuveneciera, nos diese viveza una prosa transparente, brillante y madu-
y nos preparase para las empresas que ra.
hemos de acometer a lo largo de nues- Entre la inquietud y la esperanza es
tra vida“ (p. 95). A continuación escribe un paso más en el desarrollo de la obra
sobre “Familia y Escuela”, prestando ensayística de José Luis Rozalén Medi-
especial atención a la primera, a lo que na, un espectador que describe nuestro
piensan los jóvenes sobre sus relaciones mundo cotidiano desde la óptica de una
familiares y a las claves del diálogo entre de nuestras tradiciones de pensamiento
los padres y los hijos. El cuarto capítulo, liberal, la del humanismo cristiano de la
“Los jóvenes y su mundo”, presenta una esperanza, que conoce muy bien y que
rica y contrastada selección de opiniones contribuye a divulgar.
habituales de nuestros jóvenes sobre el
humor, la amistad, la mentira, el sexo, la Gerardo Bolado
relación con Dios, el ocio y la diversión,
el culto al cuerpo, y la inmigración, al
mismo tiempo que nos ofrece sus propias SAN AGUSTÍN, La Ciudad de Dios. Edi-
reflexiones y orientaciones de carácter ción abreviada. Estudio preliminar,
ético y educativo sobre los mismos. El selección de textos, notas y síntesis
breve capítulo quinto, “El poder de los de SALVADOR ANTUÑANO ALEA. Ma-
medios de comunicación”, que responde drid, Tecnos, 2007, 671 pp.
a la preocupación del autor por el enor-
me influjo y la potencialidad manipu- Se trata de una edición abreviada de
ladora de estos medios, ofrece algunas La Ciudad de Dios, basada en la tra-
sugerencias para utilizarlos en la familia ducción que de la misma han llevado a
y en la escuela con fines educativos. El cabo Santos Santamarta del Río y Miguel
libro concluye con “Paisajes y paisana- Fuertes Lanero para la editorial Bibliote-
jes: Tiempo para sentir…Tiempo para ca de Autores Cristianos (BAC), publica-
soñar”, donde se valoran la sabia simpli- da, junto al texto latino en la colección de
cidad, el diálogo personal y el silencio, a Obras Completas de san Agustín (volú-
la vez que se previene contra palabrería menes XVI y XVII, Madrid, 2001).
vana que convierte el lenguaje en ruido Comienza con una Introducción es-
y ofuscación. crita por el profesor Manuel Garrido,
En esta obra encontramos un íntimo y Director de la colección, “Los esenciales
entero compromiso del autor con su en- de la Filosofía”, en la que se encuadra
sayo, que se transforma por momentos, la presente edición. En ella el profesor
tal vez con sentido ejemplarizante, en Garrido destaca cómo san Agustín, por
descripción autobiográfica o en poesía. paradójico que parezca, es a la vez mo-
Así, en el apartado “Adiós a mi madre”, derno y antimoderno. Moderno, en la
el ensayo se convierte en la descripción medida en que sus dos obras más im-
de algo tan personal del autor como la portantes, Confesiones y La Ciudad de
despedida de su madre; también su “Sin- Dios inaguran la filosofía introspectiva
fonía de verano (En tres movimientos)”, de la mente y la filosofía de la historia.

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Antimoderno, porque si penetra en la fin de sustituir el viejo y gastado ideal


intimidad en sus Confesiones no es para de Roma eterna con un nuevo ideal: el
aislarse en lo subjetivo sino para abrir- destino trascendente e imperecedero de
se a la divinidad, del mismo modo que la Ciudad de Dios, más allá del mudable
en La Ciudad de Dios apunta a un más tiempo.
allá de la historia en el que se logrará la Su vida y obra: El profesor Antuñano
paz perpetua, a diferencia de Hegel y de hilvana con sencillez y precisión la vida
Comte que colocan el progreso como el de san Agustín con su obra, señalando,
ideal metafísico supremo. como uno de los hitos básicos de su tra-
El Estudio preliminar, a cargo del pro- yectoria intelectual, la lectura del diálogo
fesor Antuñano, nos ofrece una panorá- Hortensio de Cicerón, hoy perdido, en
mica del contexto histórico en el que se el que el antiguo Cónsul exhortaba a la
fraguó la obra de san Agustín, así como vida filosófica como búsqueda de la sa-
un repaso de sus obras escritas al hilo de biduría y de la verdad. Sus palabras cala-
su vida y de los grandes debates que tuvo ron hondo en san Agustín que, desde ese
desde el comienzo, por ejemplo, con los instante, tomó la decisión de entender su
maniqueos. Al mismo tiempo, presenta vida como una inquisitio veritatis: una
una exposición clara de sus principales búsqueda de la verdad.
teorías y doctrinas filosóficas y teológicas. Es precisamente esta búsqueda, la
El lector o lectora que se acerque a que le haría permanecer nueve años con
este estudio preliminar, puede hacerse los maniqueos hasta que, poco a poco,
con el bagaje necesario para empezar a y con la ayuda de los escritos neoplató-
bucear en el universo agustiniano. nicos pudo irse librando del maniqueís-
El tiempo de san Agustín: El profesor mo. Después de una etapa escéptica, en
Antuñano señala cómo se tiene la impre- Roma, decide marchar a Milán donde, a
sión de que, en el tiempo de la vida del través del círculo de los neoplatónicos,
filósofo y teólogo, los cambios más ra- lee a Plotino, algunas obras de Platón y
dicales tenían lugar en la esfera política, tiene en alta estima a Porfirio. De este
dado que el declive del Imperio romano modo, supera los vestigios de maniqueís-
era cada vez más evidente. Sin embargo, mo y escepticismo, adentrándose en el
los cambios no eran sólo políticos sino mundo del espíritu. Una figura clave para
económicos, sociales, culturales. Espe- él fue el obispo Ambrosio en el que veía
cial mención hace del Cristianismo, apa- encarnado y aunado el ideal de sabio que
recido en la historia en el siglo I y que venía buscando y la verdad cristiana que
desde hacía cuatro siglos iba calando en le había sido inculcada en su infancia.
todas las capas sociales, modificando las En el año 386, después de preparar su
ideas y la manera de entender la vida. mente para la aceptación del Cristianis-
La pregunta clave para poder entender mo, tiene lugar la conversión por la gra-
La Ciudad de Dios es si el Cristianismo cia que evocará en las Confesiones. En
que ofrecía un sentido a la vida del hom- la vigilia de Pascua del año 387 recibe el
bre, podría también dotar de sentido a la bautismo con su hijo Adeodato. Del re-
historia de los pueblos. Será san Agustín tiro del año 386 en Casicíaco, dedicado
el que tendría el coraje de proponer el al estudio y a la oración, son fruto sus
Cristianismo como elemento catalizador obras, Diálogo contra Académicos, So-
de la sociedad y de la civilización con el bre la vida feliz y Sobre el Orden.

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En el año 387 y tras la muerte de su Cresconio (405) y Contra los donatistas


madre en Ostia, cerca de Roma, vuelve a (412).
África y entre ambos continentes escribe, A esta extensa producción hay que
Soliloquios, Sobre el libre albedrío y Diá- añadir sermones, cartas y comentarios de
logo sobre el Maestro. En sus primeros muy diversa temática. En el año 397 pu-
escritos la dirección estaba marcada por blicó sus Confesiones, obra autobiográfi-
los grandes temas que le apasionaban: fi- ca y entre los años 412 y 427 La Ciudad
losofía, metafísica, conocimiento, ética y de Dios, en la que quedan registradas las
estética, pero después de su ordenación grandes transformaciones de su tiempo y
sacerdotal su investigación y sus obras se que constituyen una buena síntesis de su
centrarán en problemas tanto teológicos pensamiento.
como pastorales. Así compone, Sobre la Ese mismo año de 427 en el que ter-
Doctrina Cristiana (396-426) y Sobre la mina La Ciudad de Dios, publica las
Trinidad (400-416). Entra también en la Retractaciones donde corrige o rechaza
exégesis bíblica, Exposiciones sobre las algunas de sus afirmaciones.
cartas de san Pablo a los Romanos y a Después de esto, san Agustín se va
los Gálatas (393-396), Anotaciones so- apagando y dedica los últimos años de su
bre el libro de Job (397-400), Sobre el vida más a la oración que a la gestión pú-
consenso de los Evangelistas (400), Co- blica. Muere el 28 de agosto de 430. Un
mentario literal al Génesis (400-416), año más tarde ceden los muros de Hipo-
Sobre el Evangelio de Juan (416-417) y na ante el asedio de los bárbaros.
tratados morales, Sobre la mentira y So- Su doctrina: San Agustín, afirma el
bre la continencia (393-395). profesor Antuñano, es un filósofo que no
Como obispo de Hipona y custodio nos presenta un pensamiento sistemati-
del depósito de la fe, se vio involucra- zado, nos ofrece más bien una reflexión
do en muchos debates. De la polémica en la que las ideas surgen a borbotones.
con los maniqueos son fruto, entre otras Sin embargo, podemos encontrar en su
obras, Sobre las costumbres de la Iglesia pensamiento unas líneas maestras que
Católica y de los Maniqueos (388), Con- construyen y sostienen sus obras: El
tra la carta de los maniqueos llamada Ordo amoris (el orden), Dios, la crea-
del fundamento (396-397), Contra Faus- ción, el hombre, el mal, su noción de la
to el Maniqueo (400), Sobre la naturale- Historia...Para la obra que nos concierne
za del bien contra los maniqueos (405). es preciso tener en cuenta que el Tratado
De la polémica con los pelagianos sur- sobre el Orden puede entenderse como
gieron, entre otras, las siguientes obras, una especie de fundamento metafísico de
Sobre los hechos de Pelagio en el sínodo su doctrina, en concreto, en los últimos
de Dióspolis (417), Contra dos cartas libros de La Ciudad de Dios aparece la
epístolas de los pelagianos (420), Contra idea de orden expresada cuarenta años
Julián (421) y Sobre la gracia y la liber- atrás. Todo el diseño de esta obra, puede
tad (426-427). decirse, que se estructura sobre la idea
Por último, de su polémica con los do- de orden y puede ser leída en esta clave.
natistas podemos resaltar, Salmo contra Asimismo resalta la idea de las dos ciu-
el partido de Donato (393-396), Sobre el dades, la temporal y eterna, la Roma pa-
bautismo contra los donatistas (400), So- gana y el nuevo orden cristiano, el orden
bre la Unidad de la Iglesia (402), Contra temporal y el eterno. La Historia es ahora

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Reseñas 341

concebida por san Agustín de una forma La selección de textos que ha lleva-
diferente, una serie de hechos que dejan do a cabo el profesor Antuñano, preten-
entrever la acción de Dios en el aconte- de ser una muestra representativa de La
cer humano, la salvación del hombre y el Ciudad de Dios y la ha hecho teniendo
triunfo de la Ciudad celeste. en cuenta criterios filosóficos, es decir,
La última parte de su estudio prelimi- recogiendo textos que hacen referencia
nar la dedica a analizar la finalidad, fuen- a las cuestiones perennes de la Filosofía
tes y redacción de la obra. La Ciudad de como la realidad del hombre; criterios
Dios, dice, hay que verla “como una obra teológicos, recogiendo textos que hacen
de apología del Cristianismo tanto ad in- referencia a temas filosóficos que desem-
tra como ad extra, como una gran expo- bocan en un tratamiento teológico, como
sición de la Historia según las categorías la cuestión de Dios y del mal; criterios
dramáticas del Evangelio, en la que cier- de tipo cultural, recogiendo textos que
tamente quedan en un segundo plano las transmiten amplias nociones de cultura
cuestiones de la validez de un paganismo clásica; criterios político-jurídicos, reco-
ya definitivamente superado, y la de una giendo textos que hacen referencia a la
interpretación cristiana —la donatista— sociedad, Iglesia y Estado. Por último,
demasiado simple y tajante”. Se trata criterios de importancia agustiniana, re-
“de la exposición de un designio divino cogiendo textos que reflejan la doctrina
cuya realización misteriosa y paradójica de san Agustín. Son unos criterios muy
se está constatando en la Historia”. Esta acertados para elaborar una adecuada
obra merece estar entre los esenciales de selección de textos que necesariamente
la Filosofía y de la cultura. tiene que dejar atrás muchos capítulos
Antes de presentar los textos selec- e incluso libros y dar a los lectores una
cionados, el profesor Antuñano expone visión amplia y suficiente de las ideas y
una serie de criterios por los que se ha doctrinas más importantes contenidas en
guiado a la hora de hacer la selección y, La Ciudad de Dios.
al mismo tiempo, presenta una serie de La edición termina con la exposición
pautas que ha seguido para seleccionar sintética del contenido de los libros que
los textos de cada uno de los cinco vo- facilita enormemente la búsqueda de los
lúmenes. diferentes temas y cuestiones que con-
El profesor Antuñano explica cómo la forman la obra, con una bibliografía bá-
secuencia de los textos seleccionados es sica y con una recopilación de juicios y
la propia de la estructura de La Ciudad opiniones sobre san Agustín y La Ciudad
de Dios, en dos partes. La primera parte de Dios.
(libros I-X) es la refutación del paganis- El profesor Antuñano ha realizado
mo, mientras que la segunda (XI-XXII) un importante trabajo. La presentación
se constituye como una defensa de la de una edición abreviada de La Ciudad
religión cristiana. Pero los libros pue- de Dios, acompañada de un excelente
den también agruparse en cinco tomos: estudio preliminar, va sin duda a acercar
los dos primeros rechazan las religiones a muchas personas a esta magna obra
paganas, los tres tomos siguientes versan agustiniana y, a la vez, les va a facilitar
sobre las dos Ciudades en cuanto a sus las claves de comprensión necesarias
respectivos orígenes, desarrollo históri- para adentrarse en el vasto mundo creado
co, fines y culminación. por el filósofo y teólogo San Agustín.

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Le selección de textos ha sido muy Sánchez de Andrés analiza el plan


oportuna y coherente con los criterios armónico, orgánico, unitario e integral
elegidos. Como estudiosa del pensa- que marcó el activismo krausista, y cómo
miento agustiniano doy la bienvenida a la Música fue pensada en función de al-
esta nueva edición de La Ciudad de Dios canzar ése “ideal”. El libro esta articula-
que, sin duda, va a facilitar la compren- do de tal manera que permite, no sólo al
sión de un paradigma filosófico y teoló- lector especializado, considerar desde la
gico que ha configurado el pensamiento musicología, los principios generales del
de Occidente. krausismo; la estética y teoría musical
krausista e institucionalista, y su aplica-
María del Carmen Dolby Múgica ción en la vida musical española. Inclu-
yendo la sociabilidad aplicada al arte, la
crítica e historiografía musical. Siendo
SÁNCHEZ DE ANDRÉS, LETICIA, Música especialmente relevante, la información
para un ideal. Pensamiento y activi- que brinda acerca de cómo el proyecto
dad musical del krausismo e institu- educativo krausista encontró en la ense-
cionalismo españoles (1854-1936), ñanza musical un medio para la “Educa-
Madrid, Ed. Sociedad Española e ción Integral”, aplicándolo así en la Ins-
Musicología, 2009, 684 pp. titución Libre de Enseñanza (ILE) y las
Misiones pedagógicas.
Pocos son los estudios musicológi- El trabajo de Sánchez de Andrés nos
cos desarrollados en España, que han permite conocer como “los krausistas
podido abordar la Música desde el pen- consideraban que el estudio científico
samiento filosófico con la rigurosidad y de la música debía incluir una faceta
acierto que Leticia Sánchez de Andrés filosófico-estética o racional (…Teoría
imprime a este nuevo libro. Producto de de la Música), otra experimental o his-
su Tesis doctoral leída en la Universidad tórica (…Historia de la Música) y una
Complutense de Madrid, obra ganadora combinación armónica de ambas (con-
del Concurso de Investigación Musical y sistente para Krause en la Historia filo-
Estudios Musicológicos de la Sociedad sófica de la Música y para Giner en la
Española de Musicología-SEdeM (Año Crítica musical).” Este último aspecto
2007). es de vital importancia, ya que al día de
El libro, como indica el académi- hoy, la Historia filosófica de la música
co Ismael Fernández de la Cuesta en su en/desde España es un ámbito de estudio
Prólogo, “expresa las líneas maestras de acosado por el dilettantismo (especial-
una depurada investigación musicológi- mente seudoAdorniano), con excepción
cas”, un estudio modelo, que abarca todo de trabajos notables como los de Paloma
el período vital del krausismo español y Otaola González, dedicados a la trata-
su continuación institucionalista, con el dística musical; Luis Robledo Estaire,
objetivo de aportar una visión global del en iconología; Tomás Marco en compo-
conjunto de actuaciones desarrolladas sición; o menos conocidos como el de
por los pensadores más destacados del Mª Inmaculada Terán Sierra, desde la
movimiento, y su impacto en el pensa- Ontonoética. Sin olvidar el problema de
miento musical que le fue contemporá- la Música en el pensamiento filosófico,
neo. siendo fundamental Notas de un método

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de María Zambrano, aunque actualmente gue una estructura cronológica dispuesta


a nivel mediático son los trabajos de Eu- en tres partes: el ciclo colonial (siglos
genio Trías los que más han llamado la XVI-XVIII); el primer ciclo republicano
atención en este sentido. (siglo XIX); y el siglo XX. En cada una
Sánchez de Andrés recupera un pen- de ellas se presentan los teólogos acadé-
samiento vinculado a la Música, que fa- micos y la teología pastoral en sus diver-
cilitará una renovación metodológica en sas acepciones y niveles, sin descuidar la
el ámbito de la Historia filosófica de la que sostiene a la religiosidad popular de
música, permitiendo, a hispanistas estu- tanta impronta hasta nuestros días.
diosos de las Artes integradas, las Huma- En el ciclo colonial se percibe en La-
nidades y las Ciencias Sociales, nuevas tinoamérica la calidad de autores como el
herramientas e información acerca de las franciscano Juan Focher; los jesuitas José
complejas redes entre Filosofía y Músi- de Acosta y Diego de Avendaño. Son es-
ca, construidas por “aquella España que pecialmente destacados por el autor los
no pudo ser” (en la Península), pero que dominicos Bartolomé de Las Casas, Ju-
llevó consigo a través del exilio y mi- lián Garcés y Jerónimo de Loaysa; los
graciones continuas, la Música para un franciscanos Juan de Zumárraga y Diego
Ideal. de Valadés; el jurisconsulto Bartolomé
Frías de Albornoz; Mons. Juan de Pala-
Susan Campos Fonseca fox y Mendoza, multifacético obispo de
Puebla, y Sor Juana Inés de la Cruz, raro
ingenio de dimensiones insospechadas.
SARANYANA, JOSEP-IGNASI, Breve histo- En la transición del XVIII y del XIX, el
ria de la teología en América Latina, manual recoge la abundante obra de los
BAC (“Col. Estudios y Ensayos, Serie jesuitas expulsos entre los que se alza la
Historia”, 120), Madrid 2009, XXV + figura del chileno Manuel Lacunza, autor
375 pp. de La venida del Mesías en gloria y ma-
jestad. En la primera etapa del XIX resal-
Este manual presenta por vez prime- tan las figuras del chileno Juan de Egaña
ra la trayectoria histórica completa de la Risco, el argentino Gregorio de Funes, el
teología en América Latina, desde 1493 mexicano José Servando Teresa de Mier
hasta el año 2001. Su, autor Josep-Ignasi y el cubano Félix Varela y Morales, im-
Saranyana, profesor de Historia de la plicados todos ellos en el debate sobre la
Teología en la Universidad de Navarra, tolerancia civil y religiosa, y en la justi-
sintetiza y reelabora ahora un trabajo de ficación de la emancipación americana y
investigación a nivel internacional que en la manumisión de la esclavitud.
dirigió durante años y se publicó en cua- Por vez primera se recoge en su am-
tro gruesos tomos, con el título Teología plia extensión el fenómeno conciliar
en América Latina, Frankfurt-Madrid americano. La evangelización e implan-
1999-2008, del cual ya tienen noticia los tación de la Iglesia, en un contexto nuevo
lectores de Revista de Hispanismo Filo- y totalmente diverso al que hasta enton-
sófico, por una nota autocrítica aparecida ces se había afrontado, animó a los clé-
en el volumen 12, de 2008. rigos seculares y regulares a reunirse en
La Breve historia de la teología en asamblea para estudiar la solución de los
América Latina, que ahora comento, si- problemas que aparecían. Así nacieron

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las primeras Juntas eclesiásticas y, muy Sobrino, Pablo Richard. También se


pronto los Sínodos diocesanos y Conci- estudia la Teología del pueblo de Lucio
lios provinciales, al hilo de la eclesiali- Gera, y las contribuciones eclesiológicas
zación de los territorios, impulsada por de Boaventura Kopplenburg.
Trento. Al ciclo tridentino (XVI-XVII) Interesante asimismo es la bibliogra-
siguió el ciclo conciliar carolino (XVIII). fía general comentada, que se inserta en
En el XIX tuvo lugar el ciclo conciliar la “introducción” de la obra. Facilitan la
en torno al Vaticano I hasta desembo- consulta del libro un índice onomástico,
car en el Concilio Plenario de América un índice de las instituciones, asociacio-
Latina celebrado en Roma (1899). En el nes y reuniones con repercusión teológi-
XX se han sucedido concilios plenarios ca en la zona, y un glosario de algunos
nacionales tanto antes como después del tecnicismos frecuentes en el texto con
Vaticano II. Todos ellos se estudian en el indicación de donde se aclaran o definen.
texto y en apéndice se recoge en cuadros En resumen, este manual presenta una
sinópticos, por vez primera, el conjunto síntesis acertada que expresa la calidad
de todos los concilios y asambleas ce- de la teología que se elaboró en América
lebrados en América Latina desde los Latina, alineada, en parte, con los gran-
inicios del XVI hasta el tercer milenio, des temas que preocupaban en Europa y,
con un breve comentario de cada etapa a la vez, con la impronta de los proble-
conciliar. mas surgidos de la realidad americana.
El volumen dedicado al siglo XX es- Así se vivió en la etapa colonial. En el si-
tudia la teología latinoamericana anterior glo XIX se elaboró un pensamiento teo-
y posterior al Concilio Vaticano II. Antes lógico que justificó la Independencia. En
de 1965 vive el revivir del neotomismo el siglo XX, en el que surgió una teolo-
con una incidencia particularmente inci- gía latinoamericana con aportaciones de
siva de la figura de Maritain y una elabo- enorme interés, el Autor presenta, como
ración profunda, aunque sin aportaciones hemos recogido arriba, los teólogos cla-
propiamente innovadoras del neotomis- ves de la Teología de la Liberación, ha-
mo que se vivía en Europa (Italia, Fran- ciendo una lectura ponderada y certera
cia, España): destaca la figura del argen- como han reconocido los especialistas
tino Derisi. Después del Vaticano II, los que trabajan en esa línea.
teólogos de América Latina acuden con El libro presenta en portada un retrato
mayor frecuencia a las Universidades ci- anónimo de fray Bartolomé de las Casas,
viles y eclesiásticas de Europa (Alema- realizado en el siglo XVI, que se encuen-
nia, Bélgica, donde atrae especialmente tra en la Biblioteca Colombina de Sevilla.
la Universidad de Lovaina). Este factor Es indicativo, a mi modo de ver, de las
unido al clima cultural que se generaliza dos líneas que han presidido este trabajo.
en Occidente: la recepción del Vaticano La primera, hacer un estudio desde Amé-
II, la explosión revolucionaria del 68 y rica, en perspectiva de los americanos.
sus reflejos en América, etc. están en la La otra línea, que estuvo presente desde
raíz de la Teología de la Liberación. El el comienzo del trabajo y cobró fuerza a
Autor se detiene en las figuras de Gus- medida que avanzaba la investigación,
tavo Gutiérrez, Ignacio Ellacuría, Juan fue la constante relación de la Iglesia
Luis Segundo y Leonardo Boff. Se pre- americana y Roma, en polémica con la
sentan también las aportaciones de Jon monarquía española y con las repúblicas

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Reseñas 345

independientes. La relación con la Santa el tiempo del pontificado de Pío IX al de


Sede superó el patronato regio colonial León XIII, llegando al modernismo con
(trasformado al final en regiovicariato), algunas referencias a conexiones poste-
el patronato republicano o patronato na- riores que llegan hasta nuestros días; y,
cional, y los conflictos planteados por el finalmente, de la propia edición de El li-
positivismo laicista de los gobiernos ra- beralismo es pecado, su contenido y su
dicales. Es también, esa imagen de Las recepción en España y la América de len-
Casas, expresiva del interés del Autor por gua española.
el talante reivindicativo de las teologías Efectivamente, las 167 páginas firma-
liberacionistas del siglo XX, que se es- das por Solange Hibbs-Lissorgues, como
tudian con amplitud en este manual, des- introducción al texto de Sardá i Salvany,
tacando siempre sus puntos de vista más son un libro documentadísimo sobre la
especulativos y confrontándolos con los génesis del integrismo catalán, sobre
pronunciamientos pontificios, cuando ha el papel jugado por la Revista Popular
sido el caso. a cargo del prolífico clérigo y todas las
Este manual, dirigido a los estudian- claves de un movimiento que puso en la
tes de la materia en Seminarios y centros prensa sus bazas para influir en la vida
superiores de Teología, constituye a la política a favor del papel de la Iglesia Ca-
vez un buen vademecum de referencia tólica como legitimadora de una civiliza-
para los estudiosos del pensamiento lati- ción totalizadora y totalitaria, es decir,
noamericano desde la filosofía, la teolo- teocrática. La confrontación de la Iglesia
gía, la historia y las nuevas humanidades. Católica frente a la modernidad filosófica
y el liberalismo político se dilucidó más
Elisa Luque Alcalde en la prensa, con una línea argumental di-
vulgadora y sustentada en contraposicio-
nes sencillas y efectistas más que en só-
SARDÁ I SALVANY, FÉLIX, El liberalismo lidas disquisiciones teológicas o bíblicas
es pecado. SOLANGE HIBSS-LISSORGUES por más que fueran éstas sus fuentes. El
(Ed.), Lleida, Pagés Editors, 2009, propio Syllabus, especie de Libro Blanco
334 pp. del Concilio Vaticano II que aprobara la
infalibilidad pontificia y dogmas de hon-
Aunque técnicamente hablamos de do calado popular, invitaba a esta estrate-
una edición de este auténtico best seller gia pues si la batalla tenía como objetivo
de la literatura religiosa española que el control de las conciencias, se buscaban
fue (y es) el libro del presbítero catalán plataformas políticas que se sustentaran
Sardá i Salvany, en realidad hablamos en el Estado confesional para asegurar
de un estudio introductorio que es ver- el éxito y eso exigía tener a la gente del
daderamente un libro que tiene entidad lado de la jerarquía eclesiástica, es decir,
por sí mismo pues constituye, primero, se necesitaba la propaganda.
una completa aproximación completa a La profesora Solange Hibbs-Lissor-
la personalidad de su autor; segundo, un gues, pertenece al grupo de la Université
estudio histórico muy pormenorizado de de Toulouse-le-Mirail, uno de los centros
la peripecia del integrismo católico en su europeos donde el hispanismo ha encon-
pluralidad “familiar” y en los avatares de trado motivos de satisfacción más sóli-
las personalidades que lo lideraron desde dos, por haber sabido unir a la compe-

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tencia en la investigación el compromiso satanizado como lo fueron los novelistas


afectuoso con el objeto de estudio lo que, del 68 y los políticos que no accedían a
lejos de poner en riesgo la necesaria ob- las posiciones máximas. Ni Cánovas se
jetividad, la asegura. Es bien sabido que libró, en ocasiones, de estas iras ni quie-
son la animadversión o las posturas pre- nes intentaban posiciones más tolerantes,
juiciosas las que ponen en riesgo la invo- desde la hipótesis como el propio Pontí-
cada objetividad y no el aprecio e incluso fice León XIII. Mas seguramente fue la
el amor por lo estudiado que son, ver- rocosidad de este pensamiento el que lo
daderamente, la base del conocimiento hizo tan atractivo pues la “arquitectura”
mismo. Mucho de esto hay en la actitud lineal siempre crea una cierta fascinación
del matrimonio Lissorgues como base de pues parece mostrar estéticamente la co-
su conocimiento exhaustivo de nuestro herencia, la “integridad” del pensamien-
siglo XIX y sin ella no hubiera sido posi- to defendido.
ble su ingente obra. Leyendo el magnífico estudio de la
Si su especialización ha estado cen- profesora Solange se percibe muy bien
trada en el estudio del pensamiento libe- la linealidad de la argumentación y de
ral el contrapunto que presenta este libro, los comportamientos públicos de los
conformado desde la Francia republicana defensores de la “integridad” que hacen
y liberal a la que Toulouse pertenece pero prácticamente imposible la introducción
también desde la otra Francia tradiciona- de correcciones por matizadas que pue-
lista y reaccionaria, era necesario para dan parecer. Desde luego algunos de los
completar la visión de la España decimo- acontecimientos más importantes de la
nónica e, incluso, de la más próxima, Ca- Restauración no se explican sin el acti-
taluña. Tierra, también, de progreso y de vismo de estos clérigos como no se ex-
libertades pero, no menos, de raíces muy plican algunos acontecimientos más trá-
conservadoras y, como prueba este libro gicos sobrevenidos después.
y el propio Sardá i Salvany, también de Sin embargo, la profesora Solange
integrismo. Claro está, sucedía esto en el termina acertadamente su estudio de-
contexto de un amplio sector de clérigos jando de manifiesto la linea más conci-
que apostaron por la defensa numantina liadora que fue adoptando el catolicismo
de la civilización católica como defensa, catalán hacia el fin del siglo y el rechazo
a su vez, de la Iglesia en un tiempo en de las posturas más intransigentes del
que vieron amenazados definitivamente neocatolicismo. Fue la salida tradicional
tanto los sustentos filosóficos aristotéli- de Torras i Bages, por ejemplo.
co-tomistas como las bases religiosopolí- No es menos cierto que el folleto de
ticas del Antiguo Régimen. Los aires que Félix Sardá i Salvany levantó bastantes
llegaban de Francia y de Bélgica pusie- rechazos, en España, en el Vaticano y en
ron en guardia contra cualquier intento algunos países americanos. La profesora
de articulación del liberalismo moderno Solange dedica un capítulo a Colombia
con los principios del catolicismo que donde se produjeron reacciones tan inte-
se concretaron en una “cruzada” perio- resantes como la respuesta de Rafael Uri-
dística y política frontal contra cualquier be, De cómo el liberalismo colombiano
posición que consideraran tibia o revisio- no es pecado (1912) y el matiz está en la
nista. Como es sabido, el krausismo que nacionalización colombiana del liberalis-
fue un intento de mediación racional fue mo pues en la nación americana las rela-

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Reseñas 347

ciones Iglesia-Estado habían hecho posi- incorporaba ya las aprobaciones que el


ble que “el liberalismo dejara de ser con- libro había merecido desde la primera
siderado como pecado.” Era en verdad el aparecida tres años antes.
tema de fondo, el de la construcción de Una gran aportación en suma para los
la Nación: o sobre la base constitucional estudiosos del siglo XIX pues no hubo
o sobre la civilización católica. Choque ámbito humano que no se viera afectado
de dos principios de legitimación, en de- por este planteamiento: desde la propia
finitiva. religión a la moral y la vida política, y
Mas el estudio incluye otras muchas desde la ciencia hasta la literatura y la fi-
respuestas cruzadas, seguramente una losofía. Y, en definitiva, hasta los últimos
lista casi exhaustiva, que el folleto del rincones de la vida cotidiana, clausurada
clérigo catalán fue despertando hasta por esa misma “lógica”, se vieron afecta-
completar un diálogo que no siempre fue dos. La trataron de fracturar la ironía no-
sordo. Algo muy difícil tras leer las 260 velesca, la experimentación científica y
páginas de El liberalismo es pecado que el liberalismo no pecaminoso sino débil.
se cierra con dos afirmaciones: una de La construcción del Estado, como antes
tipo religioso en la que se reafirma el teo- señalábamos, era lo que estaba en juego
cratismo: el derecho de Dios y del Evan- y, claro está, la libertad de conciencia.
gelio a reinar exclusivamente en la esfera Nuestros Blanco White, Pérez Galdós o
social; y la otra de orden epistemológi- Clarín algo nos podrían recordar hoy de
co pues sostiene que su obra está escrita aquella confrontación. En los libros está
con sustento en la lógica más que en la ese recuerdo y por eso la importancia de
elocuencia, es decir, al modo cartesia- las ediciones serias.
no, podríamos calificarlo, o sea, deduc-
tivamente, con “leal raciocionio” desde José Luis Mora García
“un sólido principio común”. Cuando ya
después de la guerra civil el catolicismo
ganador polemice contra la obra de Orte- TEJADA, RICARDO. De una sensibilidad
ga y Gasset (y también contra Unamuno por venir. Ensayos de estética con-
aunque con matices diferentes) lo hará temporánea. Madrid, Arena Libros,
invocando ese mismo sólido principio al 2008, 185 pp.
que no puede “lógicamente” atenerse, y
menos por entero, un pensamiento que En una época como la nuestra de di-
se base en la razón histórica. Es la tenta- símiles pronósticos en cuanto al porvenir
ción de convertir lo íntegro en lo Uno, es de la Estética, en la que unos duermen
decir, en integrismo. Y esa tentación no aún la resaca de su festejado duelo, otros
terminó con el siglo XIX. le auguran una nueva edad de oro y los
El estudio se completa con una bue- más deambulan entre la resignación y el
na bibliografía que incluye el extenso escepticismo, aparece este esperanzador
listado de la obra de Sardá i Salvany, la libro de Ricardo Tejada. De una sensibi-
que específicamente se ha escrito sobre lidad por venir reúne seis ensayos de es-
él así como una bibliografía más general tética centrados en las obras de diferentes
sobre el tema. La transcripción del texto autores de nuestro tiempo y que, articu-
se realiza sobre la edición de 1887, con lados con la introducción y el epílogo,
la ortografía y sintaxis de la época, que configuran una cabal aproximación a las

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raíces de la estética contemporánea. Se ante todo una “actitud”, un modo de rela-


respira en su lectura la osadía del autor cionarse con el mundo, Ricardo Tejada la
de afrontar verticalmente los problemas dibuja en torno a diferentes cualidades:
actuales de la estética, contribuyendo a el “tempo propio” con que el arte se gua-
ello su personal interpretación de los rece de la aceleración de la sociedad de la
trabajos de los artistas alineados en su información y las nuevas tecnologías, la
blanco, si bien a mi juicio lo más inte- ironía como herramienta crítica, la prolí-
resante de esta obra es el hilo conductor fica confusión de lo real y lo imaginario,
que subrepticiamente la recorre. En este la recuperación de la “creencia en la rea-
sentido, la reflexión estética como tal no lidad” desde nuevas vías sensibles como
está en primer plano, pues junto a ella el oído o el tacto, o la aceptación de la
conviven ideas sobre ética, política, reli- contradicción y la indeterminación. De
gión…, y ahí es donde quizás radique su una sensibilidad por venir es un recorri-
acierto, en que apunta al fondo sobre el do por la presencia de estas cualidades
que se erige la estética, a la sensibilidad en diferentes artistas de nuestro tiempo.
de nuestro tiempo. Esto justificaría, por El primer ensayo, titulado “La desrea-
lo demás, el título y subtítulo de la obra lización del mundo (En torno a la esté-
en su estricto orden. Como empezaron a tica de Paul Virilio)”, es una disertación
atisbar Schiller y los románticos, y con- a partir de varias obras de dicho autor
sumaron los adalides de la postmoder- sobre las transformaciones acontecidas
nidad, las fronteras disciplinares acaban de la mano de las nuevas tecnologías en
por resultar inoperantes cuando dejan de los medios de expresión y comunicación
divisar su raíz, pero la solución no pasa del hombre; tema extrañamente silencia-
por volver atrás y empezar otra vez a re- do por el miedo esquivo del pensamiento
construir, sino por habitar estas edades crítico de nuestro tiempo. Ricardo Tejada
transfronterizas con conciencia de ello y presenta a Paul Virilio como un caso ex-
asumiendo el riesgo del vértigo. Sin duda cepcional a ese respecto y lo hace alu-
que el faro de Gilles Deleuze ha debido diendo a sus reflexiones sobre la “desma-
ayudar a Ricardo Tejada a llegar aquí. terialización” y la “desrealización” del
En la “Introducción”, el autor realiza mundo efecto de la sociedad tecnológica,
ciertas advertencias pertinentes en la lí- donde subraya cómo el trayecto ha ido
nea que acabamos aquí de trazar, es decir, sustituyendo al objeto, y una “virtualidad
que no se trata de un libro de estética en catódica” a la “realidad material”, con
sentido moderno como “indagación sis- todo lo que ello implica: agotamiento
temática” sobre las condiciones de posi- del mundo, pérdida de diversidad, debi-
bilidad de “un saber sobre las artes”, sino litamiento de la capacidad de sorpresa.
más bien de una aproximación a la “nue- Según el diagnóstico de Virilio, la “dro-
va sensibilidad”, respecto de la cual, las mocracia” o imperio de la velocidad ha
artes son “ventanas privilegiadas”; de ahí aniquilado al tiempo y al espacio, despo-
que encarne su interpretación en varios jando al mundo de su densidad y provo-
artistas contemporáneos, cultivadores cando así la fragmentación entre el hom-
de diferentes géneros y disciplinas, pero bre y el mundo real. La solución pasaría
aunados por un fondo en el cual trans- entonces por una necesaria reflexión fi-
pira la “nueva sensibilidad en trance de losófica sobre el problema de la técnica,
nacer”. Esta “nueva sensibilidad”, que es en la línea de Heidegger y la escuela de

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Frankfurt, si bien, según la interpretación él, según Ricardo Tejada, un autor cuya
de Ricardo Tejada, el planteamiento de “sensibilidad, tanto estética como meta-
Virilio flaquea tanto en su “comprensión física, es muy propia del umbral de un
sistemática” de dicho problema como en nuevo milenio.”
su propuesta de “línea de fuga”, consi- “Un Patricio a fines del siglo XX (A
dera recuperables sus propuestas de “re- propósito de la escritura de Pascal Quig-
materialización del cuerpo y del mundo”, nard)” es el punto de partida de una me-
y de “reencontrar el tacto” como claves ditación sobre la situación interior de to-
de un nuevo materialismo sensitivo por tal desamparo en que quedó el hombre
venir. de finales del XIX y en la que sigue hoy
El siguiente ensayo, “El reinado del día, condenado a cuidar de sí mismo.
hospital y sus fantasmas (Una tentati- Aquí se inserta el proyecto de Foucault
va de aproximación al cine de Lars von en su última etapa de “una reconsidera-
Trier)”, es la vía por la que Ricardo ción de la ética desde el punto de vista
Tejada se adentra en la cuestión de la del cuidado de sí” y también los “hu-
muerte desde la “nueva sensibilidad”. pomnêmata”, cuadernos de notas cuyos
En esta dirección, su reflexión apunta a contenidos (extractos de obras, acciones
la sustitución de la percepción virtual de ejemplares, razonamientos…) eran reco-
la muerte por el contacto real con ésta, pilados de forma selectiva según tocaran
denunciando desde ahí el “higienismo al alma del autor y pudiesen servir como
dulce de la pantalla”. La primera referen- guías de conducta para relacionarse con
cia que toma es la Historia de la muerte el mundo. Esta forma de “retiro” en la es-
en occidente desde la Edad Media hasta critura tiene un caso ejemplar en nuestro
nuestros días de Philippe Ariès, donde tiempo en la figura de Pascal Quignard,
se analizan los complejos procesos que cuya obra es un proyecto que consiste en
se han sucedido desde la convivencia fa- la reinvención de un pasado construido
miliar con la muerte hasta su desalojo de a partir de personajes rechazados por la
nuestras vidas, cuya primera y más im- Historia y por la Tradición Literaria, y
portante consecuencia es la desconexión que cobra realidad en el proceso de escri-
entre lo humano y lo divino, lo natural tura y de lectura. Es el caso de su novela
y lo extraordinario. En este trayecto, el Albucio, de Las tablillas de boj de Apro-
lugar de la muerte se ha desplazado de menia Avitia y, sobre todo, de los Peque-
la familiaridad del hogar a la frialdad ños tratados, donde Quignard, a pesar de
del hospital, y el protagonismo, del mo- advertir al lector de que no está leyendo
ribundo al médico, perdiéndose con ello una biografía histórica, le hace creer en
buena parte del sentido emocional del la realidad narrada, confundiendo reali-
fenómeno de la muerte. Aquí es donde dad y ficción, y le estimula “a cuidar de
entra el cineasta danés Lars von Trier y sí mismo en el silencio”.
su serie televisiva El hospital y sus fan- El siguiente ensayo, “El mundo de las
tasmas, en la que logró romper la fron- mil y una mirillas (Algunas impresiones
tera entre vivos y muertos, y escenificar sobre la pintura de Philippe Favier)”, es
desde sutiles argucias irónicas un nuevo una invitación a otra forma de mirar des-
espacio de convivencia familiar con la de la reivindicación del prestigio de lo
muerte y lo ultraterreno. Esta indiscerni- minúsculo. Desde el gusto por lo ínfimo,
bilidad transfronteriza es lo que hace de Ricardo Tejada traza las coordenadas del

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“nuevo humanismo” por nacer, que nos ciencia y la costumbre. Ricardo Tejada
hará recuperar “la fe en las cosas”: rema- consolida esta interpretación atendiendo
terialización del mundo, confianza en la al trabajo de otro fotógrafo, Nick Knight,
realidad y restauración de los vínculos cuya obra Flora recopila extrañas plantas
entre el hombre y el mundo. La obra a recogidas y herborizadas por naturalistas
la que acude en este caso es la del artis- desde el siglo XVIII, y conservadas en
ta francés Philippe Favier, devoto de lo el Museo de Historia Natural de Lon-
diminuto y de la búsqueda de nuevos dres, y que despiertan en el espectador
soportes, e instigador de una nueva pers- la emoción de lo insólito. Su trabajo es
pectiva donde la agudización de la “aten- una invitación a recuperar la confianza
ción visual” y el desarrollo del “sentido en lo real, a devolver el gusto al ámbito
táctil” son parte esencial del fenómeno de la presencia, pero no sólo visual, sino
estético. también táctil, odorífera y sonora. Pero
Sin duda uno de los ensayos más inte- adonde quiere llegar Ricardo Tejada es
resantes es el titulado “La vida secreta de a que el efecto de la belleza aquí es tal
las plantas (Las creaciones de Fontcuber- que alcanza a provocar en el espectador
ta y Knight o cómo fotografiar la vida sin el cuestionamiento de si realmente esas
herborizarla)”. A partir de los trabajos de plantas existen, de si son reales o más
ambos artistas, Ricardo Tejada vuelve a bien míticas o ficticias; el cuestionamien-
reivindicar el arte como medio de res- to, en suma, de los límites entre lo real y
tauración de la fe en la realidad, si bien lo imaginario, propio de la “nueva sensi-
cuestionando y relativizando esa fe, es bilidad”.
decir, desmontando las fronteras entre lo El último de los ensayos lleva por
real y lo imaginario como una de las cla- título “El sudario tricolor (Una mira-
ves de la “nueva sensibilidad”. Se centra da al cine de Kieslowski)” y constituye
primero en la obra Herbarium del catalán un nuevo acercamiento a la compleja
Joan Fontcuberta, una serie de fotogra- sensibilidad que está a la base del arte
fías de plantas que realmente no existen contemporáneo. Desde la interpretación
sino que él mismo creó a base de injer- de la serie televisiva Decálogo, de la tri-
tos y prolongaciones, pero en las cuales logía Tres colores y del filme La doble
el espectador deposita su fe, fruto de la vida de Véronique, Ricardo Tejada ensal-
“confianza cultural” y del ingenuo con- za la originalidad perceptiva, narrativa y
vencimiento de que la ciencia no miente. metafísica del cineasta polaco Krysztof
Fontcuberta emplea a la ciencia, respon- Kieslowski, radicada en su “voluntad
sable de la depuración de lo imaginario artística de narrar lo inenarrable, de fil-
con respecto a lo real, para proclamar mar lo invisible y de hacer interrogar lo
“la indiscernibilidad de lo real y de lo inabordable”. Lejos del hombre genérico
imaginario”, y lo hace desde la fotogra- y abstracto, su obra se acerca al hombre
fía, aparentemente la disciplina artística concreto con sus debilidades, sus vacila-
más fiel al sentido objetivo de las cosas. ciones, sus miedos y su búsqueda de la
Parodia así a la ciencia y al imperio de felicidad inalcanzable, y lo hace ubicán-
la Nueva Objetividad, a fin de inquietar dolo en complejas situaciones existen-
nuestra apatía intelectual y de despertar ciales fruto de su tiempo, buscando en
cierto escepticismo desde el que rebe- los límites y en el vértigo, donde habita
larse ante la domesticación efecto de la lo inefable, la condición humana. Según

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el análisis de Ricardo Tejada, en las men- que padece todavía las miserias denun-
cionadas obras, Kieslowski plantea tres ciadas en las postrimerías del XVIII por
matrices narrativas (la espera, la bús- Friedrich Schiller.
queda y la captura), correspondientes a
tres situaciones que forman parte de la Miguel Ángel Rivero Gómez
condición humana. Lo que busca en el
fondo es la vinculación del arte y la vida,
y la recuperación de la fe en la realidad. VÁZQUEZ GARCÍA, FRANCISCO. La filoso-
Y lo hace desde la denuncia del silencio fía española: herederos y pretendien-
respecto a los sentimientos autoimpuesto tes. Una lectura sociológica (1963-
por el hombre contemporáneo, y desde la 1990), Madrid, Abada Editores, 2010,
recuperación del prestigio de la materia, 438 pp.
que ha de servir de base restablecimiento
de nuestra comunión con el Cosmos y a Seguramente, el principal procedi-
la revinculación de la inmanencia con la miento de aprendizaje empleado por el
trascendencia. estudiante universitario de filosofía sea la
El epílogo, titulado “Briznas del sen- identificación. Antes que ideas, concep-
tir (A modo de una conclusión entrevis- tos y sistemas en sí desnudos, ante su en-
ta)”, cierra la obra hilando los diferentes tendimiento, sentidos y prejuicios desfila
ensayos a partir de la “extraña familia- una plétora de discursos inevitablemen-
ridad” latente entre las obras de estos te en uso. Lo que desfila por la tribuna
artistas, que no radica en un movimien- son usos ya consolidados del discurso
to o corriente artística común sino en su filosófico, sancionados por áreas de co-
imprevisto devenir hacia la “sensibilidad nocimiento, corrientes de pensamiento,
por venir”. El papel de Gilles Deleuze es nombres de autores y de asignaturas a
clave en este último texto, pues lo que cuya disciplina el estudiante ha de aco-
plantea en definitiva Ricardo Tejada es la gerse. Como reacción a esa diversidad de
posibilidad de una “estética post-deleu- caracteres, el estudiante pone a prueba el
ziana”, capaz de sostener teóricamente el pensamiento que en cada caso incorpo-
“nuevo arte” brotado de las actuales arti- ra y, con él, una serie de posturas rela-
culaciones entre el hombre y el mundo, y tivas a la relación del pensamiento con
de ubicarlo en la instantaneidad presente la existencia tanto personal como histó-
del fenómeno estético. Estamos aquí ante rica y colectiva, al papel de la razón, al
un punto crucial, pues Ricardo Tejada vínculo conveniente entre el ejercicio de
está abriendo la posibilidad de un rena- la filosofía y los problemas procedentes
cimiento de la estética y del arte desde de su realidad efectiva contemporánea.
estas “cenizas”. Eso es lo que le acercó Esas sucesivas incorporaciones conflu-
a los artistas aquí estudiados, la intui- yen con las posturas que a ese respecto
ción de una “nueva sensibilidad” que se el estudiante traiga consigo, fruto de un
levanta sobre los escombros de la auto- capital cultural previo, consolidado prin-
disolución del arte y de la estética, y la cipalmente en la formación secundaria
posibilidad de que el arte pueda recons- y familiar. En función de esa serie de
truir un nuevo modo de ser en el mundo, concepciones previas, vitales y políticas,
convirtiéndose en la herramienta capaz elegirá unos usos del discurso y recha-
de renovar una “cultura esclerotizada”, zará otros, pero también se verá forzado

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a modificar posturas para dar cabida a se retroalimenta, es decir, quiere salir


otros incompatibles con sus concepcio- de sus propios rituales de confirmación
nes previas. Ese proceso, en suma, impli- y de los discursos de circulación legiti-
ca una identificación con áreas del saber mada. La premisa para la consecución de
filosófico, con asignaturas y autores que este objetivo, señala el autor, radica en
configuran una personalidad filosófica. evitar la utilización acrítica de una taxo-
El correlato obvio es el rechazo de aque- nomía engendrada en el propio campo
llos miembros de esos mismos conjuntos que se quiere considerar para organizar
(áreas, autores, corrientes) incompati- su exposición. De este modo, se estarían
bles con los escogidos como propios. Lo convirtiendo en instrumento de análisis
llamativo de este juego y selección de elementos que constituyen una parte del
máscaras es que los agentes justificarán objeto a analizar. Ni las áreas de cono-
sus decisiones filosóficas en honor a la cimiento institucionalizadas, ni las co-
mayor veracidad de una forma de ser y rrientes de pensamiento y su lucha por la
pensar respecto a otra. La consecuencia administración legítima de los bienes que
es que el “campo” de la filosofía aca- componen el campo de la producción fi-
démica estará compuesto por actitudes, losófica, ni criterios tomados de la histo-
personalidades y formas de pensamiento ria, por ejemplo, las “generaciones” pue-
inconmensurables entre sí, lo cual impi- den servir como categorías presupuestas
de la más mínima orientación a cualquier para su presentación.
agente externo. La metodología escogida para esta
El estudio de Francisco Vázquez parte toma de distancia respecto a la taxono-
de esta importante constatación: el cam- mía indígena es la sociología de la filoso-
po filosófico como espacio simbólico de fía, tomando como fuente las investiga-
actividad productiva de sus agentes no es ciones de Randall Collins, Pierre Bour-
neutral, sino que está constituido por la dieu y Louis Pinto (éste último, junto al
pugna por ocupar las posiciones domi- también especialista en la materia, José
nantes y, sobre todo, por definir los crite- Luis Moreno Pestaña, fueron ponentes
rios legítimos que permiten jerarquizar a invitados en el Congreso de Filosofía
los productores y a los bienes producidos Joven celebrado en Murcia en abril de
en él. Las luchas para conservar o sub- 2010 quien aprovechó su intervención
vertir los principios que lo jerarquizan para cuestionar el papel de la filosofía
constituyen su propia historia. El citado en tiempos de crisis). Sin embargo, el fin
proceso de formación de la personalidad de este método no es propiamente socio-
filosófica a través de la identificación y la lógico sino, más bien, filosófico en toda
diferenciación implica así una inmersión la radicalidad del ejercicio crítico y con-
no reflexiva en el campo, una inversión siste en hacer posible una práctica de la
de “energía emocional” en los bienes y filosofía más autónoma, radical y cons-
rutinas que lo componen y permiten su ciente, liberándola de sujeciones sociales
reproducción. Partiendo, pues, de esa e institucionales.
constatación, la obra de Francisco Váz- Lejos del mito de la ruptura, la tran-
quez se presenta como un ejercicio crí- sición filosófica es explicada como una
tico de todo el campo filosófico español paulatina confluencia de transformacio-
durante la transición. En consecuencia, nes sociales, institucionales y religiosas
aspira a escapar de una dinámica que que modifica, al propio tiempo, el crite-

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rio de legitimación de los discursos que los católicos orteguianos con falangistas
se producen, circulan y administran. En convertidos a liberales, en algunos casos
lo social, la condición que hace posible relacionados a través del seminario de
la apertura de este nuevo espacio discur- Zubiri, para unir la calidez del discurso
sivo es la repentina expectativa de pro- intimista con la universalidad de la razón
moción en el ámbito de la educación, a través de un principio utópico de la es-
el incremento del valor del capital inte- peranza que permitía, a su vez, el diálogo
lectual propiciado por la consolidación entre la religión y las escatologías secu-
de espacios alternativos de sociabilidad. lares, incluido el marxismo.
En lo religioso, resulta determinante el La otra gran veta interna abierta en la
triunfo del espíritu posconciliar que los red oficial para la renovación del discur-
jesuitas supieron vehicular en oposición so filosófico corresponde al denominado
al dominio que sobre el campo filosófico “nódulo Rábade-Montero”. En torno a
venía ejerciendo el Opus Dei. Vázquez estos dos profesores de la Universidad
demuestra así que la secularización que Central de Madrid y de Valencia, res-
se inserta en la transición no se explica pectivamente, se conforman una serie de
sin atender a las opciones abiertas, pre- trayectorias ligadas a la institución aca-
cisamente, dentro del universo religioso. démica, que aceptan sus rituales y meca-
En el auge de la modernidad tecnócrata nismos de promoción como el verdadero
de los 60, la Obra defendía la pureza del espacio de producción filosófica. Su ob-
uso de la razón frente al subjetivismo de jeto de estudio predominante y su toma
toda la filosofía moderna, al servicio del de posición en el debate ha sido la razón:
cual llegaba a fagocitar notas del rigor fe- por un lado han reivindicado el discur-
nomenológico husserliano o incluso de la so filosófico académico que va de Kant
filosofía analítica. En esa suerte de ver- a Heidegger, es decir, del idealismo a la
sión hispánica del calvinismo bismarc- fenomenología; por otro, al asumir las
kiano, se pretendía una proyección técni- críticas a la filosofía de la subjetividad,
ca y eficiente de la filosofía que llevó a su oponen a la metafísica ontoteológica una
separación institucional del área de Hu- ontología de la finitud entendida como
manidades y a su asociación disciplinar hermenéutica. Surge, de aquí, un tipo de
con la Psicología y Ciencias de la Educa- filósofo dedicado a la interpretación y re-
ción en 1973. Frente a ello latía en redes producción escolar del canon textual que
de socialización secundarias una religio- quedaría así fijado y confirmado. Gracias
sidad personalista, espiritual, de tintes al trabajo de edición y traducción se debe
místicos y antirritualistas que entroncaba a este nódulo la creación de un corpus
con filosofías de la autenticidad como de textos inmune a injerencias externas.
el personalismo y el existencialismo y, Ello habría permitido la autonomía del
a través de ellas, con el ensayismo orte- discurso filosófico.
guiano y la literatura noventayochista. El Como contrapartida, agudamente
respaldo del Concilio Vaticano II a esta señalada por el autor, en su función de
concepción fue finalmente capitalizada guardianes del canon, encargados de “ru-
por los jesuitas que, mediante la funda- tinizar los grandes mensajes proféticos
ción de la revista Pensamiento (1962) y, de los filósofos” (Weber), los autores in-
sobre todo, del Instituto de Fe y Secula- cluidos en este nódulo pierden pronto el
ridad en 1967, propiciaron la reunión de lugar en el debate público que ellos mis-

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mos habían inaugurado (Rábade auspi- suscitaban respuestas, radicalmente di-


ció la primera “Convivencia de Jóvenes versas, cuya cartografía traza esta obra,
Filósofos” en 1963), replegándose a su pero que, a su vez, reflejaban un espacio
nicho académico que protegen median- vacío que los nuevos agentes se apresura-
te la fijación de férreas fronteras entre la ban a completar.
especulación auténtica y la mundana, los Vázquez lo presenta en dos nódulos
problemas serios y los banales. organizados en torno a Aranguren y Sa-
La notoriedad pública habría corres- cristán, siendo el primero multipolar y
pondido, en cambio, a lo que el autor más extenso. Puede sorprender al lector
califica de “red alternativa”. Dominada la relevancia casi omniabarcante otorga-
en lo académico, su acumulación de ca- da a Aranguren y justificada, no por su
pital cultural y social (Vázquez acierta influjo directo, sino como figura carismá-
en destacar la importancia de editoriales tica que aglutinó en su biografía las dis-
y grupos de comunicación en este pro- tintas dimensiones discursivas del nuevo
ceso) la convirtió, ya en los setenta en espacio filosófico: religiosidad cálida y
intelectualmente dominante y, partir de utopismo secular, racionalidad científi-
los años ochenta, también institucional- ca, prioridad de la cuestión práctica e,
mente, sobre todo con la Ley de Reforma incluso, vanguardismo cultural (fruto de
Universitaria de 1983 que creó las áreas su estancia en Berkeley y el contacto con
de “Filosofía Moral, Política y del Dere- Marcuse).
cho”, “Lógica y Filosofía de la Ciencia”, Puestas así las cosas, la primera po-
así como “Estética y Teoría de las Artes”, sibilita el enlace del nuevo espacio dis-
aglutinando las disciplinas tradicionales cursivo con el catolicismo orteguiano a
(Metafísica, Teoría del Conocimiento e través del vínculo institucional funda-
Historia de la Filosofía) bajo el epígrafe mentalmente jesuita. Esa entente con la
común de “Filosofía”. Ello no implica, religiosidad fue condición de posibilidad
sin embargo, que estas disciplinas, tal de numerosas trayectorias filosóficas, y
como las entendemos hoy, capitalizaran, aportó a este nódulo el capital simbó-
en la periferia de la oficialidad académi- lico de la herencia orteguiana. El polo
ca, el prestigio cultural, social y simbó- más importante es el que combina la ra-
lico. cionalidad científica con la racionalidad
Esta es la clave que la investigación práctica, del que Javier Muguerza es el
de Vázquez ofrece para diagnosticar el máximo representante y articulador efec-
estado del panorama filosófico español tivo del capital simbolizado por Arangu-
contemporáneo. Lo que se dio entonces ren. En primera instancia, la necesidad
no fue el desarrollo de disciplinas mar- de incorporarse a la marcha histórica de
ginales, sino el encuentro, más allá del la razón encuentra en la filosofía analí-
patrón académico del tradicional uso tica el camino más breve pero el peso
escatológico del discurso filosófico, un del origen escatológico y existencial,
liberado afán de racionalidad que se de- combinado con el diálogo con una vía
batía entre la dialéctica, el análisis y el igualmente intermedia de la filosofía del
pensamiento trágico neonietzscheano. derecho (Peces Barba y Elías Díaz, vin-
Y ello junto a discusiones acerca de la culados al PSOE), propicia la inclinación
razón práctica y el rol de la filosofía en a su uso práctico. Incluso en el estilo esta
el conjunto de saberes. Inquietudes que vía de conciliación opta por el paper en

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detrimento del ensayo o del comentario de. La portavocía de la filosofía recayó,


académico, siempre en polémica con el entonces, en la praxis del comentador
resto de producción filosófica española profesional de textos que reduce el cam-
del momento. De ahí que las dos grandes po de pensamiento a los límites del ca-
compilaciones de artículos de Muguerza, non filosófico. Su voz, en consecuencia,
La razón sin esperanza de 1977 (signi- es inaudible desde el exterior del campo
ficativo título del momento racionalista) filosófico y eso explica la desconfianza y
y Desde la perplejidad (1990) sean pre- el filo de la navaja que sobre ella pende.
sentadas por Vázquez como expresiones Esta importante obra constituye,
del sentido común del campo filosófico pues, una aportación clave en esta difícil
nacional, en el que se rendía cuenta de coyuntura, como ejercicio de reflexión de
las correspondencias entre las diferentes los propios condicionamientos. Permite
respuestas teóricas y políticas en el deba- ver cómo se adoptaron posturas filosófi-
te sobre la razón durante la primera tran- cas que no se han limitado a retroalimen-
sición, primero, y entre la modernidad y tarse sino que abrieron fugas audibles
posmodernidad una vez ésta se consoli- desde el exterior. Es decir, cómo se ha
dó con la subida al gobierno del PSOE, hecho posible la liberación respecto a “ti-
después. En los artículos de Muguerza pos” filosóficos de otro modo aceptados
se levanta acta de la reestructuración del como universales. Se trata, en definitiva,
propio campo filosófico mediante la re- de un importante ejercicio sociológico
cepción de teorías forjadas en campos que toma partido por una concepción de
ajenos. Esta reestructuración la habría la filosofía a la vez teórica, política, exis-
convertido en crisol de posturas teórico- tencial e incluso corporal. Un recorrido
políticas adoptadas en polémicas comu- imprescindible para la recuperación de
nes. Es sólo a partir de 1983 cuando esas una actitud verdaderamente crítica en el
posturas, institucionalizadas ya en áreas campo filosófico español que todo estu-
estancas, fragmentaron ese sentido co- diante de los últimos cursos de filosofía
mún en saberes especializados o expertos debería leer para adoptar una posición
que, en este polo científico, se distribuye- autónoma respecto a lo aprendido.
ron entre la Filosofía Política y Moral y
la Filosofía de la Ciencia capitalizada por Gonzalo Velasco
los nuevos estudios de Ciencia, Tecnolo-
gía y Sociedad.
Una vez la Filosofía Moral y Política, VELASCO GÓMEZ, AMBROSIO (COORD.),
la Filosofía de la Ciencia y la Estética se Vida y Obra. Homenaje a Adolfo Sán-
independizaron centrífugamente; una vez chez Vázquez, México, Facultad de
desaparecieron las condiciones históricas Filosofía y Letras, UNAM, 2009, 324
de un pensamiento de corte “artístico” y pp.
de proyección mundana, —tercer polo
del nódulo Aranguren que oponía al con- La figura del Dr. Adolfo Sánchez Váz-
cepto la experiencia, a la institución la quez, se yergue, sin duda, como una de las
vida y al sistema la literatura—, el área más emblemáticas del exilio republicano
de Filosofía, convertida en una entre las español en México. Así lo reconocen to-
varias áreas “filosóficas”, quedó repre- dos los autores que formaron parte del
sentada por la herencia del nódulo Rába- homenaje que la Universidad Nacional

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Autónoma de México, a través de su Fa- La obra está compuesta, ante todo, de


cultad de Filosofía y Letras, organizó con miradas y formas de mirar. Inicia el reco-
motivo de los noventa años de vida del rrido con la contemplación de quienes se
Filósofo. El conjunto de veintinueve ensa- reconoce como discípulos y que por tan-
yos que Ambrosio Velasco Gómez edita y to reconocen a un maestro. Es el caso de
nos presenta en este libro, recogen las her- Fernando Belauzarán quien no duda en
mosas presentaciones escritas por el nutri- utilizar la imagen del gladiador para pre-
do grupo de amigos, discípulos y colegas, sentar sus recuerdos y experiencias sobre
expuestas en dicho homenaje. aquel que no fue tan solo un docente más,
Al inicio de la obra nos encontramos sino que forjó un pensamiento filosófico
con una presentación a cargo de José Na- propio y que dejó “una impronta profun-
rro Robles, rector de la UNAM, una in- da e indeleble en y más allá de sus aulas”
troducción escrita por el coordinador de la (p. 23). Un filósofo de combates memora-
obra Ambrosio Velasco Gómez y el salu- bles que son evocados y que constituyen
do a Adolfo Sánchez Vázquez que corrió momentos claves en la elaboración de un
a cargo del entonces rector de la UNAM, quehacer filosófico. Un quehacer que se
Juan Ramón de la Fuente. En estos escri- ha constituido como uno de los pensa-
tos, se nos ofrece la razón y el tono del ho- mientos más críticos y de mayor aporta-
menaje en palabras de Ambrosio Velasco: ción al marxismo pero que además, como
“Esta facultad es tan entrañable a Adolfo reconoce la mirada que Diana Fuentes es-
Sánchez Vázquez como él lo es para la boza a lo largo de su ensayo, representará
Facultad” (p. 10). En la voz de Juan Ra- la posibilidad de generar una nueva vía
món de la Fuente se reconoce la inten- de comprensión de la obra de Marx para
ción del homenaje, “expresarle nuestro una generación de jóvenes alejados del
reconocimiento, pero sobre todo nuestro socialismo de Estado y de los anquilosa-
cariño, nuestra gratitud” (p. 11), a la vez dos partidos comunistas (Cf. p. 35). Una
que se nos anticipa una gran conclusión, juventud que se encontró con Sánchez
“no podría entender al exilio español sin Vázquez en los sesentas y setentas y que
Sánchez Vázquez, ni podría entender a la encontraron al maestro que daba elemen-
Universidad nuestra, la de ahora, sin Sán- tos teóricos para la comprensión de la con-
chez Vázquez; yo no podría entender a las vulsa realidad política y social de México,
humanidades en México, a la filosofía, sin a la vez que ofrecía una plataforma que
Sánchez Vázquez” (p. 12). servía de sostén a sus búsquedas, como
Tras el saludo, el libro está construi- recuerda Griselda Gutiérrez Castañea a
do en torno a siete secciones mismas que lo largo de su ensayo. Sin embargo, Sán-
sirvieron de hilo conductor en los diver- chez Vázquez iba más allá, pues como las
sos espacios del homenaje y que agrupan anteriores miradas, aunadas a la que José
las presentaciones de acuerdo a distintos Ignacio Palencia elabora, confirman que
aspectos o facetas de la vida y obra de el maestro no solo ofrecía su filosofía sino
Sánchez Vázquez: I. El maestro visto por una trayectoria de vida caracterizada por
antiguos alumnos; II. Exilio; III. Obra la congruencia, la vitalidad, la apertura y
poética; IV. Estética y filosofía del arte; el compromiso social, dejando profundas
V. Filosofía moral y política; VI. Marxis- marcas en sus discípulos.
mo y filosofía de la praxis; VII. Sociedad, A lo largo de las siguientes secciones
realidad y utopía. del libro nos encontramos con ensayos

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que dan testimonio desde diferentes pun- ensayos de Juliana González Valenzuela,
tos de observación. Sobre el exilio nos Víctor Flores Olea, Ana María Rivadeo
hablan las voces de Federico Álvarez, y Luis Villoro, quienes exploran la Fi-
Anamari Gomís, José Antonio Matesanz; losofía moral y política a lo largo de la
de la obra poética se nos ofrecen los quinta sección. Y los de Stefan Gandler,
testimonios de Adolfo Castañón, María Gabriel Vargas Lozano, Xiomara García
Dolores Gutiérrez Navas e Ignacio Sola- Machado y María Teresa Yurén quienes
res; continuando con la reflexión en tor- encaminan sus reflexiones al Marxismo y
no a la estética y la filosofía del arte en la filosofía de la praxis consignados en la
la que toman forma las miradas y voces sexta sección. Miradas que van recupe-
de Samuel Arriarán, Teresa del Conde y rando las virtudes, derroteros, alcances,
María Rosa Palazón Mayoral. discusiones y limitaciones que la obra y
En estos apartados podemos des- el propio filósofo han sostenido a lo lar-
cubrir lo que “El Exilio” representó no go de los años. Pero siempre señalando la
solo para el Filósofo exiliado, sino para importancia y novedad que desde y para
quienes lo recibieron, y quienes queda- el marxismo y la filosofía, ha significado
ron atrás, al otro lado del atlántico. Ese la reflexión de Sánchez Vázquez, y en es-
exilio donde habrá de formar una familia pecial, su vida y su congruencia.
con Aurora Rebolledo, estudiar filosofía, En la última sección del libro se
transformar el marxismo y doctorarse. aborda a través de las voces de Bolívar
Un exilio que no se vive de igual manera Echeverría, Adolfo Gilly, Enrique Semo
que otros, y frente al cual Sánchez Váz- y Javier Murgueza los temas que diser-
quez reconoce dos fases, la del destierro, tan en torno a la sociedad, la realidad y
donde lo que se valora más es lo perdido, la utopía. Temas medulares en la obra del
no lo hallado, es el pasado y no el pre- filósofo y caracterizados por su personal
sente, el pasado que se vivió y que ahora impronta. Nada en este libro nos permite
reaparece en sus sueños hecho futuro, y pensar que ha sido seleccionado arbitra-
una segunda, en la que se puede hablar de riamente o con ligereza. Los autores, sus
transtierro que es cuando ya se han echa- testimonios, su conocimiento de la obra
do raíces profundas en el país de exilio. de Sánchez Vázquez, el afecto, la admi-
Porque para Sánchez Vázquez, el quid ración destilada, nos ofrecen un homena-
del asunto, presentado por los diversos je muy cuidado, pero no por ello cauto o
autores, será no solo sobre el ser un exi- complaciente.
liado, sino de estar, de “como se está”, Es un libro que resulta un caleidosco-
en el exilio. pio de la vida y obra de aquel a quien se
Así que este libro nos presenta las le rinde Homenaje. Hay acuerdos, preci-
miradas que reparan en el “estar” de Sán- siones, disensos y desencuentros consig-
chez Vázquez en su exilio: como poeta, nados, pero sobre todo, reconocimiento
como reflexión crítica sobre la concien- a la importancia de una trayectoria, ad-
cia artística, de la mercantilización de miración y cariño por la persona que a
arte, del eurocentrismo y de la teoría de tantos ha marcado.
la recepción. Temas abordados a lo largo La publicación de esta obra no solo
de las dos siguientes secciones. es afortunada por el momento, la calidad,
El libro avanza y nos evoca más fa- el estudio reflexivo que cada autor nos
cetas del Filósofo y su obra. Están los presenta y su profundo conocimiento de

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las temáticas, sino además, por regresar Desde un punto de vista híbrido y, si
la mirada hacia adentro, hacia una tradi- se desea, polifónico, este libro representa
ción propia y el reconocimiento al gran una labor integradora donde intelectuales
valor que de ella se hace. Algo que no es de diferentes ámbitos ofrecen casos de
del todo habitual en un campo que tiende estudio particulares que reflexionan acer-
más a reconocer lo de afuera. Por ello, ca de un período paradigmático de la his-
esta obra nos permite reconocer la vida toria del pueblo hispano y novohispano,
y obra de una de las figuras más impor- un análisis que intenta pensar la historia
tantes de la Filosofía Iberoamericana del y que no huye, por tanto, de la evidencia
siglo XX a través de miradas cómplices, histórica. Sólo así, las personas involu-
pero además nos permite reconocer a un cradas en este proyecto —“Diversidad,
gran hombre caracterizado por un “estar” cultura nacional y democracia en los
siempre congruente. tiempos de la globalización: las humani-
dades y las ciencias sociales frente a los
Luis F. Pacheco Cámara desafíos del siglo XVI”— logran arrojar
más luz sobre la historia del pensamien-
to moderno desde lugares considerados
VELASCO GÓMEZ, AMBROSIO (COORD.), periféricos en términos geográficos e
Significación política y cultural del intelectuales. Para ello, el libro parte de
humanismo iberoamericano en la la negación de aquella idea que asume la
época colonial, México, Universidad oposición paradójica entre el mundo his-
Nacional Autónoma de México y Pla- pánico y el progreso de la modernidad,
za y Valdés, 2008, 524 pp. un punto de vista nada halagüeño y pro-
motor de prejuicios casi insalvables, aun-
En la mayoría de las ocasiones los que a todas luces falsos desde su origen.
volúmenes colectivos corren el riesgo de La historia del pensamiento moderno no
permanecer en el olvido o sufrir un trato puede ser ajena a la emergencia simultá-
injusto, como así parece haber ocurrido nea de la modernidad y de América en
con el humanismo iberoamericano de la tiempos de la conquista y asedio del nue-
modernidad. Para salvar este prejuicio vo continente.
conviene aclarar el porqué de la aparición No cabe duda de que el mundo de
de un nuevo ejemplar sobre el mundo las letras, el debate sobre la modernidad,
político y cultural del humanismo ibero- la figura del indígena y el pensamiento
americano en la época colonial y por qué político en general conforman cuatro
este y no otro. La justificación resulta grandes núcleos temáticos sobre los que
prometedora y el resultado sobresaliente. abordar la trascendencia política y cultu-
Al contrario de lo que pudiera parecer, la ral que el humanismo y el pensamiento
variedad de contribuciones a este volu- republicano iberoamericano tuvieron en
men ofrecen un trabajo interdisciplinar, la formación de una nación multicultural
bien articulado, original, innovador y no llamada México, con una identidad pro-
por ello menos homogéneo y compacto, pia y distinta de la nación española. De
donde por otra parte prevalece un modus esta manera, el libro coordinado por el
operandi ejemplar sobre la forma en la profesor Velasco responde históricamen-
que deben pensarse y practicarse las hu- te a la crisis contemporánea de los Es-
manidades a comienzos del siglo XXI. tados nacionales americanos, poniendo

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especial atención en la nación mexicana. un análisis sobre los debates políticos en


Ahora bien, ¿cabe desde un análisis re- torno al sistema electoral iberoamericano
trospectivo medir la capacidad de adap- tras el establecimiento del principio de
tación del Estado nacional a los nuevos soberanía nacional en la Constitución de
retos del multiculturalismo y la globali- 1812. Dadas las dificultades para deter-
zación? El mensaje es nítido. minar quiénes constituían la nación, las
En primer lugar, conceptos tales disputas se dirigieron hacia la categoría
como la guerra y la conquista estuvie- de soberanía popular, la igualdad política
ron inexorablemente vinculados a los de las castas o la cuestión de la represen-
proyectos políticos hispanoamericanos tación, manchada en ocasiones por los
desde el siglo XVI, aunque no fueron fantasmas de la corrupción o la coacción.
los únicos. En esta dirección, Karl Kohut En segundo lugar, los proyectos polí-
lleva a cabo un estudio comparativo del ticos de origen humanista desembocaron
pensamiento pacifista de Juan Luis Vives pronto en la figura del indígena y las con-
y el humanismo cristiano de Vasco de troversias respecto al lugar político, jurí-
Quiroga y fray Alonso de la Veracruz — dico e incluso religioso que debía ocupar
detractores tanto del ideal imperialista de su cultura ante una nueva realidad. Los
Carlos V como de las guerras de conquis- estudios de esta segunda parte van desde
ta según las premisas básicas del derecho el examen de posturas enfrentadas acer-
de gentes— en contraposición a la filoso- ca de la naturaleza del indio americano
fía realista y escolástica de Francisco de o el dominio español en Nueva España
Vitoria —defensor de la guerra justa— y hasta la conquista espiritual de México o
Domingo de Soto, utilizando como telón la aportación de nuevas reflexiones sobre
de fondo las guerras americanas. Ambro- modelos eficaces de los derechos huma-
sio Velasco sostiene que frente al proyec- nos. Desde los problemas que generó
to absolutista de la Monarquía Universal el choque entre dos mundos políticos
hispana de la primera mitad del quinien- y religiosos diferentes, Julieta Lizaola
tos, algunos de estos humanistas como construye un discurso notable sobre la
Veracruz —el gran representante de la dimensión simbólica del sometimiento y
filosofía mexicana del siglo XVI— o la evangelización del pueblo mesoame-
Bartolomé de las Casas, defendieron la ricano. Mauricio Beuchot ofrece un pa-
racionalidad de los pueblos indígenas y radigma llamado analógico o pluralista
su derecho a la autodeterminación po- basado ya no tanto en los derechos indi-
lítica desde una tradición republicana viduales como en los derechos colectivos
y multiculturalista que, por un lado, se que difiere de aquel modelo surgido de
prolongó hasta los siglos XVII y XVIII la Revolución francesa y fundado en el
y, por otro lado, llegó a cimentar un na- valor de la fraternidad. Rosa Elena Pé-
cionalismo de corte independentista en rez pone de manifiesto, en primer lugar,
México. Siguiendo la estela, J. Alejandro las críticas realizadas por el fraile domi-
Salcedo bosqueja un árbol genealógico nico Pedro de Córdoba a la violencia y
a través del cual poner de manifiesto la explotación ejercida sobre los indios de
herencia novohispana que permita cono- La Española y a la implantación de un
cer las raíces políticas más antiguas del sistema de servidumbre forzada deno-
Estado-nación mexicano. Pilar García minada encomienda. En segundo lugar,
pone fin a la primera parte de la obra con R. Elena esboza las propuestas sociales

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y políticas de Córdoba para acabar con peninsular del humanismo jurídico a tra-
esta situación de injusticia. Por otra par- vés de los escritos de Diego de Covarru-
te, Francisco Quijano compara las ideas bias o Antonio Gómez que por otra parte
de Vasco de Quiroga sobre la naturaleza desembarcaron en España de la mano de
del indio y su reducción por los conquis- personalidades como Antonio de Nebri-
tadores españoles con las de Alonso de ja, una tradición que llegó hasta el siglo
la Veracruz para destacar las funciones XVIII. María del Carmen Rovira dedica
que deberían desempeñar los nativos en su atención a un estudio monográfico
el gobierno indígena de Michoacán. Por sobre la influencia ejercida por Juan Be-
último, Priscila Vargas realiza un estudio nito Díaz de Gamarra en la introducción
documental y bibliográfico que no sólo de la filosofía moderna en México, un
pone en entredicho las fuentes, sino que, pensamiento ecléctico capaz de integrar
además, las utiliza para demostrar que algunas de las premisas cartesianas y de
la construcción de una historia depen- las ciencias modernas con la escolásti-
de muchas veces de agentes externos y ca tradicional. Gamarra fue durante la
ulteriores a la propia historia. Tal fue el segunda mitad del siglo XVIII un gran
caso de la biografía de fray Alonso de la defensor de la identidad del criollo frente
Veracruz, pues no conocemos su vida por al español europeo. Un siglo más tarde,
autores contemporáneos como Francisco durante los intensos enfrentamientos en-
Cervantes de Salazar, Jerónimo de Men- tre liberales y conservadores, todavía ha-
dieta o Alonso de Zorita, sino gracias a la bía quienes en oposición a Gamarra, caso
Crónica (1624) de Juan de Grijalva. del catedrático valenciano Rafael Rodrí-
En tercer lugar, el complejo e inago- guez de Cepeda, defendieron una postura
table debate historiográfico entre el hu- conservadora asentada en la filosofía del
manismo y la modernidad, nos brinda derecho y en el ultracatolicismo. Así lo
nuevas interpretaciones y revisiones de ponen de manifiesto Mariano Peset y Yo-
algunas viejas sobre aquellos aspectos landa Blasco.
que involucran al mundo iberoamerica- En cuarto y último lugar, no por ellos
no dentro de la política, la filosofía y la menos relevante, contamos con un apar-
jurisprudencia moderna. Tomando como tado destinado a las relaciones entre el
referencia la obra de Quentin Skinner, humanismo y la literatura. El primer tex-
Mónica Quijada nos brinda algunas vías to, a cargo de Clara Inés Ramírez, explo-
del pensamiento político hispánico hacia ra las propuestas intelectuales de Teresa
la modernidad desde una rigurosa explo- de Ávila, Luis de León y Juan de la Cruz
ración del principio de soberanía popular y sostiene que en la obra de todos ellos
promulgado por Francisco Suárez, entre puede identificarse la traslación entre la
otros. Armando Pavón nos presenta una escolástica y la literatura, un tránsito que
tesis atrevida sobre la modernidad de la va desde la crisis de la razón dialéctica
monarquía hispánica en tiempos de los sufrida en la Universidad de Salamanca
Reyes Católicos y su paso del Estado al hasta una nueva forma de concebir la rea-
Imperio. Pavón sugiere que la aparición lidad a finales de la centuria y que, por
coetánea de América y el Estado moder- otra parte, caracterizó la historia del pen-
no en la Península provocaron la trans- samiento moderno en el mundo hispáni-
formación de la monarquía en imperio. co. María Dolores Bravo subraya que los
Pascual Marzal describe el desarrollo textos literarios de Carlos de Sigüenza

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y Góngora o sor Juana Inés de la Cruz, nuidad, crisis u ocaso de este humanismo
por citar sólo algunos, revelan signos republicano y multiculturalista de los vi-
de identidad de aquellos criollos que al rreinatos americanos en el complejo ca-
ser españoles y americanos a un tiempo mino hacia la independencia y el levanta-
o ninguno de los dos a la vez encontra- miento del Estado nacional de los siglos
ron en las letras el refugio a su particular XIX y XX.
existencia. A través de dos momentos his-
tóricos de la vida de Miguel de Cervantes Antonio Sánchez
—la batalla de Lepanto y el cautiverio de
Argel—, Margarita Peña pone el acento
en la influencia que estos acontecimien- VV.AA., Doctor Buenaventura Delgado
tos ejercieron en la producción literaria Criado. Pedagogo e historiador. Uni-
del ilustre escritor alcalaíno, donde des- versidad de Barcelona, 2009, 795 pp.
taca su humanismo emancipador y su
lealtad al imperio. Con una exégesis con- La edición del presente volumen cul-
trovertida sobre El dueño de las estrellas mina una feliz iniciativa, nacida de un in-
(1634) de Juan Ruiz de Alarcón, Eugenia terés común: el deseo de colegas, amigos
Revueltas llega a la conclusión de que y discípulos del profesor Buenaventura
las ideas políticas de Alarcón instigaron Delgado, de ofrecer su reconocimien-
un espíritu nacionalista que bien podrían to y homenaje póstumo a este conocido
apuntar hacia una futura independencia. pedagogo e historiador, nacido en Man-
Por último, Mónica Quijano lleva a cabo zanares (C. Real), en julio de 1935, y fa-
una lectura crítica de una obra más cerca- llecido en Barcelona, el 7 de marzo de
na a nosotros, Sor Juana Inés de la Cruz 2007. Notable por la cantidad de traba-
o las trampas de la fe (1982) de Octavio jos aquí reunidos, en número superior a
Paz, donde el Nobel mexicano interpreta cuarenta, el libro no lo es menos por la
la cultura virreinal. En definitiva, a pesar calidad de estas aportaciones, debidas a
del trato discriminatorio que el humanis- prestigiosos especialistas y estudiosos
mo republicano e hispánico vivió en Es- procedentes de distintas universidades
paña y América mediante herramientas españolas. El conjunto configura así un
represivas de censura y persecución, el amplio abanico de temas y perspectivas,
mundo de las letras encontró en el talento entre los que destacan los destinados a
literario de autores como Cervantes o sor resaltar la categoría profesional y huma-
Juana su más enérgica expresión. na del homenajeado, su ejemplar dedica-
Con todo, el título Significación po- ción docente, o su trato afable y cordial
lítica y cultural del humanismo ibero- con colegas y discípulos, al que aluden
americano en la época colonial nos da quienes le conocieron y trataron en vida.
muchas pistas no sólo del papel que el La obra se abre con una presentación
humanismo desempeñó en el desarrollo de la profesora Mª Rosa Buxarrais que
de las tradiciones políticas y culturales glosa a grandes rasgos la justificación
que de alguna manera han confluido en la y oportunidad del homenaje al profesor
nación mexicana hasta el siglo ilustrado, Delgado, recordando su larga trayectoria
sino que también deja entrever futuras de docencia e investigación en la Uni-
investigaciones que podrían contribuir versidad de Barcelona: el libro, escribe,
al esclarecimiento de la posible conti- no es sino “una muestra de amistad y

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reconocimiento hacia uno de sus profe- estos trabajos giran en torno a la figura
sores más insignes y reconocidos”. Hay y la obra del prof. Delgado, con alusio-
también palabras de agradecimiento para nes a su peripecia vital y académica, su
cuantos han contribuido a que esta obra dilatada trayectoria como investigador, o
colectiva llegara a buen puerto, destacan- su presencia continuada en foros nacio-
do la labor de los profesores Felix Santo- nales e internacionales. Hay asimismo
laria, Conrad Vilanou y Francesc Calvo. referencias al valor y trascendencia de
Los trabajos propiamente dichos se su obra Historia de la Educación en Es-
agrupan en cinco apartados: el primero paña y América, publicada en tres volú-
de ellos, “Buenaventura Delgado: perfil menes, entre 1992 y 1994, elaborada por
humano e intelectual” (pp. 15-103), in- un nutrido equipo interdisciplinar, que el
cluye varios estudios sobre la vida y la profesor Delgado dirigió y coordinó de
obra del profesor Delgado, evocando forma admirable, y que es ya referen-
circunstancias y datos significativos de cia imprescindible para los estudiosos
su trayectoria personal y profesional, e investigadores del pensamiento peda-
así como la valía y consistencia de sus gógico español e iberoamericano. La
aportaciones en el ámbito de la peda- información se completa con una amplia
gogía, especialmente en la historia de reseña bibliográfica del Doctor Delgado
la educación. Se inicia con una sentida (pp. 105-121): libros, artículos, obras co-
carta de Mª Ángeles Galino, dirigida a lectivas, prólogos, ponencias, dirección
Buenaventura Delgado: quiere ser, seña- de tesis doctorales, etc.
la, “una continuación de la conversación Los restantes trabajos se organizan en
que contigo y tu esposa tuve la suerte… torno a cuatro epígrafes: “Estudios filo-
de mantener en Roma”; los temas de co- sóficos y antropológicos”, con aportacio-
mún interés (interculturalidad, globaliza- nes de Francesc Calvo Ortega y Ramón
ción…), alternan con observaciones so- Cortada Coromina; “Estudios etnográfi-
bre el papel de la educación en el proceso cos”, con sendos trabajos de Agustín Es-
de construcción de la unidad europea. Las colano Benito y Eulalia Collelldemont;
otras seis aportaciones son: “Trayectoria “Estudios sobre Historia de la educa-
vital del profesor Buenaventura Delga- ción”, que forma el núcleo central y más
do. Apuntes para una biografía”, de Mª extenso: 29 aportaciones, de Luis Díez
Luisa Gutiérrez; “Trayectoria académica Merino, Isabel Villafranca Manguán,
y científica del profesor Buenaventura Javier Vergara Ciordia, Mia Münster-
Delgado”, de Félix Santolaria y Conrad Swendsen, Francisco Javier Alejo Mon-
Vilanou; “Buenaventura Delgado, in- tes, Javier Laspalas, María Rosa Do-
térprete de Unamuno”, de Eudaldo For- mínguez Cabrejas, León Esteban, Jordi
ment; “El profesor Delgado y la tradición Planella, Jordi Monés y Pujol-Busquets,
liberal española”, de Conrad Vilanou y José Mª Quintana Cabanas, Xavier Lau-
Torrano; “Buenaventura Delgado Criado do Castillo, Monteserrat Gurrera i Lluch,
y Joan Bardina Castarà. Siete nexos pe- Ramona Valls i Montserrat, Ramón Ta-
dagógicos y humanos compartidos”, de rrós i Espulgas, Ángela del Valle López,
Anna Forés Miravalles; y “Sobre mitos, Manuel Revuelta González, Consuelo
cuentos y temas eternos: la curiosidad Flecha García, Angel C. Moreu, Cándido
del profesor Delgado”, de Nuria Obiols Ruiz Rodrigo, Albert Esteruelas Teixidó
Suair. Como los propios títulos indican, y Mª Teresa Valvuena de la Fuente, Ra-

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quel de la Arada, Martí Teixidó i Planas, ras investigaciones sobre este insigne
Joan Mallart i Navarra, Antonio J. Colom docente e investigador manchego, sino
Cañellas, Antonio S. Almeida Aguiar, Jo- porque, además, constituye una excelen-
sep María Caparrós Lera, Teresa Marín te aproximación a algunas de las cuestio-
Eced y Joan Florensa i Parés. Finalmen- nes y temas que configuran la compleja
te, el apartado “Estudios sobre la Univer- trama de la educación en nuestros días.
sidad”, con los trabajos de María Nieves Enhorabuena, pues, a quienes han sabido
Gómez García y Mariàngels Riera i Fi- llevar a feliz término esta empresa, cu-
gueras. La cantidad y calidad de estas yos resultados cumplen sobradamente la
aportaciones, debidas como se ha dicho finalidad ya apuntada: rememorar hechos
a profesores de diferentes universidades y acontecimientos de la peripecia vital e
españolas, son en sí mismas una muestra intelectual de Buenaventura Delgado, a
evidente de cordial adhesión al objeti- modo de homenaje a su figura y su obra,
vo de la convocatoria, del que es buena en forma de historia viva y entrañable.
prueba este libro-homenaje.
No es posible en esta breve reseña Ángel Casado
comentar de forma pormenorizada cada
una de estas aportaciones, aunque es de
justicia subrayar la calidad y valía de to- VV.AA., Menéndez Pelayo y la novela
das ellas, expresión sin duda del interés del siglo XIX, Santander, Real Socie-
y buen hacer de sus autores. El conjunto dad Menéndez Pelayo, 2009, 240 pp.
constituye una excelente aproximación
a la obra de Buenaventura Delgado, con Las cinco conferencias, recogidas
referencias y testimonios de evidente bajo el título que presenta al prestigioso
tono cordial, que evocan pasajes signifi- autor cántabro como punto de encuentro
cativos de la vida del homenajeado. De de los variados proyectos estéticos que en
otra parte, como suele ocurrir en estas torno a la novela se tejieron en nuestro
obras colectivas, la amplitud temática de siglo XIX, fueron pronunciadas durante
los trabajos aquí reunidos, diferentes en la segunda quincena de octubre de 2007
planteamientos y desarrollo, configuran en la ciudad de Santander. Desde luego la
un panorama ciertamente enriquecedor. calidad general de los textos, de los muy
Las reflexiones de hondo calado sobre buenos especialistas que tenemos sobre
aspectos sustantivos de la realidad edu- este género, está por encima de algunas
cativa, unidas a sugerentes observacio- deficiencias en la edición de este libro.
nes respecto a cuestiones tradicionales Como solía decirse tradicionalmente, el
o de tinte innovador, contribuyen a que contenido está por encima de la forma y
el lector pueda hacerse una idea, efectiva quizá esto sea lo importante.
y valiosa, del “estado de la cuestión” en Y así es ciertamente porque lo ver-
cada caso. daderamente interesante en este libro es
El breve álbum final, con fotografías el descubrimiento de los entresijos de
de algunos momentos de la vida acadé- la red de relaciones personales que fue-
mica del profesor Delgado, constituye un ron tupiendo autores de procedencias y
buen cierre para esta obra, que ocupará edades distantes entre sí que terminaron
sin duda un lugar destacado, no sólo por por crear un lugar común en torno a los
los datos y pistas que aporta para futu- debates sobre la novela como género om-

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nicomprensivo y omniabarcante. Y esa los entresijos de aquella atmósfera que


unidad, si la valoración del lector es la Menéndez Pelayo construyó en torno a
correcta, llegó a constituir ni más menos su enorme personalidad. De todo ello se
que una cultura. Y fue esa cultura la que ocupan en sus estudios grandes especia-
suavizó las iniciales distancias y permi- listas en nuestro siglo XIX: Enrique Rubio
tió crear ese micromundo hecho de rela- Cremades, de la Universidad de Alicante;
ciones personales y de correspondencias Adolfo Sotelo Vázquez, de la Universi-
epistolares en las que se mezclaban las dad de Barcelona; Yolanda Arencibia, de
cuestiones profesionales con las persona- la Universidad de Las Palmas e impul-
les, las políticas con las religiosas y todas sora incansable de la obra de D. Benito,
ellas en torno a la sutileza, la astucia y, y Anthony Clarke de la Universidad de
siempre, alrededor de un gran saber so- Birmingham.
bre las muchas cuestiones puestas a de- Por supuesto que hubo relaciones
bate. que no pasaron necesariamente por el
Si Marcelino Menéndez Pelayo ocupó escritorio del cántabro pero las que ahí
un simbólico centro de la escena, en tor- se “cocieron” adquirieron sabor especial
no suyo se movían con distintas frecuen- y los textos de estas conferencias, leídos
cias, distancias e intensidades afectivas, uno a continuación de otro, nos trasladan
Valera, el más veterano y curtido de to- a esos espacios de escritura a mano, de
dos, Leopoldo Alas, el filósofo novelis- intimidades sutiles y, sobre todo, de una
ta, y, finalmente, Benito Pérez Galdós y vida intelectual riquísima que tuvo larga
José María Pereda, lejanos pero próximo proyección a lo largo de la Restauración.
como novelistas de buen oficio y muchos Cada uno puso una parte hasta conseguir
saberes. Emilia Pardo Bazán, única mu- aquella confesión que Valera hiciera a su
jer del grupo, es un referente obligado amigo Laverde —y no es causal la elec-
e incómodo por sus posiciones hacia el ción del personaje—: “si yo tuviera dos-
naturalismo y outsider en un mundo to- cientos amigos como usted ya entre to-
davía masculino. Precisamente de sus re- dos podríamos hacer algo.” Seguramente
laciones no fáciles con Menéndez Pelayo no llegaron a ser tantos pero es verdad
se ocupa Cristina Patiño, profesora en la que hicieron mucho. De todo ello da tes-
Universidad de Santiago de Compostela, timonio este libro.
que ahonda en sus temperamentos diver-
sos pero no menos en las diferencias de José Luis Mora García
sus concepciones teóricas sobre la nove-
la que no desbordaron la polémica aun
teniendo ambos alma de polemistas. Fue VV.AA., Una vida presente: estudios so-
una relación intelectual y a distancia. bre Julián Marías, Universidad de La
No fue el caso de las relaciones con Laguna, 2009, 165 pp.
Clarín, Pérez Galdós y Pereda. Ahí el
compromiso fue mucho más intenso y Con el título Una vida presente, el
en él se interrelacionaron las concepcio- mismo con el que Marías denominó sus
nes sobre el arte con otras de carácter Memorias (1988-1989), sale a la luz el
personal e ideológico que construye- Curso que Antonio Pérez Quintana, pro-
ron complicidades no siempre estables fesor Titular de Filosofía, y el ya hoy
pero sí muy interesantes para conocer catedrático de Griego, Luis Miguel Pino

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Campos, organizaron en la Universidad de las Universidades Complutense, CEU


de La Laguna los días 8 al 10 de noviem- y Autónoma de Madrid, que contó ade-
bre de 2006. Estas iniciativas son muy más con la reedición de sus Memorias
loables, pues significan el reconocimien- en un solo volumen y la asistencia de
to a los filósofos españoles y su apor- los más destacados estudiosos de la obra
tación a la historia del pensamiento, y de Marías desde la filosofía, la literatu-
aunque en la vida académica no siempre ra, la historia, el cine, la Academia de la
se cuente con ellos, observamos —como Lengua, etc. Mas reconocemos que este
dijera Kant— que la filosofía mundana, volumen es enormemente significativo,
y no sólo en el ámbito nacional, impone pues se sitúa en la recepción de la obra
como realidad tener en cuenta a autores de Julián Marías en Canarias y, por ello,
como Julián Marías para pensar bien o resulta una interesante memoria de las
para pensar mejor. visitas de Julián Marías a estas islas, la
Lamentablemente, no se ha podido relación con el conocido Obispo de Gran
publicar la ponencia del Prof. Antonio Canarias, Mons. Pildain, las conferencias
Jiménez García, que falleció prematu- impartidas y el interés suscitado entre los
ramente en julio de 2008, y asistió con asistentes pues Marías ha sido un bri-
ilusión a este Seminario donde expuso llante conferenciante y, especialmente, la
con la maestría que nos tenía acostum- amistad con una gran estudiosa y profe-
brados su aportación; no obstante, esta sora, compañera de sus años de estudio
obra recoge importantes ponencias, pues en la Universidad Central de Madrid, Mª
los participantes son destacados estudio- Rosa Alonso, que actualmente reside en
sos como Helio Carpintero, el discípu- el Puerto de la Cruz y que siempre mere-
lo reconocido por el propio Marías, así ce ser reconocida por sus trabajos y por
como el catedrático de la Complutense su persona (p. 11).
José Luis Abellán, el estudioso Agustín Los Coordinadores siguen destacan-
Andreu y los mismos coordinadores del do otras personalidades como el hermano
ciclo. Y aunque todos se han referido a de Mª Rosa, Elfidio Alonso, periodista,
idénticos aspectos de Marías, por ser al- -y padre del también periodista y creador
tamente significativos, como: el suspen- del grupo musical Los Sabandeños-, que
so de la tesis doctoral en 1942, la crea- propició los artículos de Julián Marías en
ción del Instituto de Humanidades con el ABC, el Padre Anchieta, fundador del
Ortega en años difíciles para ambos pero Brasil, y tantos otros. Que la Universidad
que le costó una enfermedad a Ortega, de La Laguna reconozca el pensamien-
la polémica con los jesuitas, etc., iremos to español, mediante los coordinadores
destacando aspectos singulares de cada y también por su actual decana Ángela
ponencia que hace inexcusable la lectura Sierra, nos llena de gozo a quienes he-
de esta obra para conocer mejor el pen- mos formado parte del claustro de de
samiento de Marías y su momento his- esta Universidad y venimos —desde en-
tórico. tonces— propiciando cursos de filosofía
Desde 2005, año del fallecimiento española desde la Fundación Fernando
de Marías, se han organizado diferentes Rielo con renovados ánimos.
actos conmemorativos como el Congreso José Luis Abellán, uno de los más
del 2008, organizado por la Asociación destacados historiadores del pensamien-
Española de Personalismo con el apoyo to español, reconocido estudioso y pio-

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nero del Exilio, en la actualidad Director gaditano y no tinerfeño de nacimiento,


del Centro de Estudios del Exilio (Vélez- escribe sobre Julián Marías: “El tema
Málaga) y promotor incansable de esta del hombre” y la teología (p. 27-44).
área de investigación, nos propone Julián Varios son los temas muy significativos
Marías: un exiliado interior a su pesar en esta ponencia, señalaremos algunos,
(p. 17-23). Aunque breve, destaca aspec- por ejemplo la queja de Agustín Andreu
tos significativos, además del orteguismo porque los jóvenes de su generación no
y republicanismo de Marías, subraya el conocieron a los maestros de la tradición
exilio interior, pues como dijera Laín de filosófica española, de nuevo podemos
sí mismo, hizo trasparente a sus enemi- ver algunas reflexiones de Gerardo Bo-
gos y así lo muestra Abellán: “Había op- lado que denomina generación de la or-
tado por hacer su vida en España y dar a fandad al grupo de los nacidos en torno a
ésta lo mejor de sí mismo (…) los enemi- los años 25, porque no tuvieron maestros
gos de Marías consiguieron hacer de él ni constituyeron ningún grupo, la gue-
un escritor reconocido” (p. 18). rra les arrancó de sus raíces (p. 29): “El
Nos gustaría subrayar las repetidas tema del hombre, publicada en 1943 en
ocasiones que María Zambrano señala la Revista de Occidente… es el texto que
que a la filosofía, si es universal, se acce- conoció mi generación, reeditado luego
de a través de la propia tradición; igual- con generosidad, y menos utilizado en
mente dice Marías y lo subraya Abellán: la universidad de lo que debería haberlo
“únicamente se puede entrar en esa filo- sido para desgracia nuestra” (p. 29).
sofía penetrando primero en el ámbito Es importante la interpretación de
circunstancial y concreto en que ha te- Agustín Andreu sobre el catolicismo de
nido existencia auténtica entre nosotros” Marías que “opera desde el punto de vis-
(p. 21). ta filosófico mismo” (p. 30) y alude a su
En efecto, historiadores de la filo- antropología que comienza “en Marías
sofía española como Gerardo Bolado por el pitagorismo, en Zambrano por san
(Transición y recepción. La Filosofía es- Pitágoras” (p. 30). Nos parece que lo me-
pañola en el último tercio del siglo XX, jor de Marías es la Antropología Metafí-
2001) señalan que los filósofos nacidos sica (1970).
en torno al 10 constituyen un hito, for- Helio Carpintero, el mejor estudioso
man una generación, la de la guerra, pues y conocedor de Marías, aborda un tema
sintieron esta ruptura quiéranlo o no; y menos conocido Julián Marías y la His-
nosotros creemos que fueron un ejemplo toria de la Filosofía (p. 47-65), ya ha pu-
de cordialidad e intentos de una pacífica blicado varias obras acerca del autor, en-
transición frente a la desmesura y la cris- tre otros aspectos, su aportación desde la
pación actuales, véase las palabras atina- Antropología Metafísica, la Metafísica,
das y sensatas de Laín (1909), Aranguren La contribución a la Filosofía española,
(1909), Marías (1914) en la polémica y ahora estudia el papel de la historia de
contra Ortega de los jesuitas, el P. Ramí- la filosofía en su reflexión filosófica. En
rez y otras más, señaladas en esta obra. pocas líneas sitúa perfectamente el tema
Agustín Andreu Rodrigo, mediante el de la historia de la filosofía que no ago-
género epistolar, dirige una carta al ca- ta su obra de tipo historiográfico (p. 47).
tedrático de Griego de la Universidad de Para Julián Marías la filosofía significa
La Laguna, Luis Miguel Pino Campos, una reflexión acerca de la vida o del vivir

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y de ahí la búsqueda de la verdad como relación con la situación vital. Todo ello
realidad, pues si “el vivir filosófico es un queda plasmado en la Biografía de la
vivir desde la verdad”, ésta se funda en Filosofía” (p. 56); así va exponiendo no
“lo que es en realidad” (p. 48). El saber una obra sino toda la trayectoria de Julián
de lo real consiste en la unidad de la filo- Marías (Biografía, Historia y Antología)
sofía y la historia de la filosofía, ya que la y destaca algunas cualidades respecto al
verdadera filosofía va asumiendo la pro- tema elegido: a) a Marías le interesa la
pia historia que, según el Prof. Carpinte- situación, es decir, el conjunto de creen-
ro, ha de responder a tres caracteres: el cias, vigencias en el momento histórico
de la autenticidad, saber estar a la “altura del pensamiento de cada autor, “qué han
de los tiempos” y asentarse en su naci- hecho los hombres cuando se han dedi-
miento a una situación. cado a la filosofía” (p. 56); b) subraya el
Según el estudioso, Marías no sólo “sistema de alteridades”, es decir, la filo-
partió de su tesis del P. Gratry sino que sofía que el autor integra de la situación
encontró en este filósofo el puente que precedente y la que propone: “el doble
une la metafísica existencial con un pen- problematismo —el del autor a entender
samiento abiertamente cristiano e insis- y el del autor que interpreta—” (p. 57).
tió en que la mostración de la existencia Y así reconoce que son muy originales
de Dios se halla en una previa relación la interpretaciones de Marías acerca del
con Él, que es “no intelectual sino an- mito platónico, la sustancia en Aristó-
terior a la inteligencia y constitutiva del teles y las precisiones de Ortega en su
ente humano” (Memorias, p. 297). Esta lectura de Aristóteles (nosotros dedica-
afirmación de Marías, que Helio Carpin- mos nuestra tesis a esta singular lectura
tero sabe ver de forma extraordinaria, de Ortega) y así dice el prof. Carpinte-
nos parece propia de un estudioso que, ro: “Marías escruta en las entrañas de un
imbuido de saber y también de conoci- concepto central del aristotelismo, movi-
miento del autor al que estudia, reconoce do desde sus propios problemas” (p. 60).
más fácilmente lo importante sin perder- En fin, Helio Carpintero conoce bien
se en relaciones externas, o peor, superfi- a Marías y accede a este filósofo no sólo
ciales. Más aún, el Prof. Carpintero aña- a través del conocimiento de otros auto-
de que de esta relación constitutiva entre res, aunque es destacable el conocimiento
Dios y el ser humano Marías reelabora que posee de otros autores, por ejemplo,
el argumento ontológico de San Anselmo el estudio de Marías sobre la alétheia
así como los desarrollos posteriores de la en Meditaciones del Quijote (p.61) e,
religación zubiriana, lógicamente vincu- igualmente, destaca de Marías, también
lada a esta idea. Nos parece extraordina- podríamos mostrar de sus estudios, que
ria esta lectura de Julián Marías que a no- ambos se acercan a la filosofía española,
sotros también nos había impresionado no esporádicamente, sino desgranando la
(vid. Dios en el pensamiento hispánico importancia de un pensamiento que se en-
del siglo XX, 2002). raíza en una tradición y puede calibrar las
Con fino sentido filosófico, Helio matizaciones y la vigencia de sus apor-
Carpintero analiza la obra de Ortega y taciones. La conclusión con la que Helio
Marías (p. 52-55), por tanto, la Escuela Carpintero cierra su estudio es magnífica
de Madrid y, desde ella, los textos clási- y da razón de la importancia que Marías
cos, “recorrido histórico (que) se hará en concede a la novela como forma de co-

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nocimiento y su deseo de que la historia Universidad de verano de Santander (VV.


de la filosofía fuese narrada como una AA Género y conocimiento. Una histo-
novela, porque sostiene que la historia de ria necesaria de la UIMP, coord. Pilar
la filosofía es acción misma del filosofar Folguera, 2010) etc. verdaderos hitos que
“en progreso que pone ante nuestros ojos los estudiosos del pensamiento español,
la efectividad misma de la razón vital e como Luis Miguel Pino, saben apreciar.
histórica, operando sobre la comprensión El catedrático de Griego destaca,
de la misma filosofía” (p. 63). como era de suponer, la relación Julián
Luis Miguel Pino Campos expone Marías/María Zambrano pues “tenían en
“Ortega en la obra de Julián Marías: el común su creencia en Dios… Zambrano
ejemplo de una vida presente” (p. 69- militó en el Frente Popular y colaboró en
123). En un larguísimo artículo —como algún puesto ministerial, mientras que
acostumbra— el catedrático de griego y Marías vistió un uniforme militar por
estudioso de la filosofía española, autor obligado reclutamiento y acompañó a
además del libro La religión en Ortega Besteiro mientras le fue posible” (p.88).
y Gasset (2000) y de Estudios sobre Ma- En fin, bellos textos que podrían formu-
ría Zambrano: el magisterio de Ortega larse -como recuerda el Prof. Pino- en
y las raíces grecolatinas de su filosofía términos orteguianos: libertad, verdad
(2005), entre otros, nos sitúa en la rela- y españolidad que en Julián Marías se
ción de ambos filósofos desde Una vida transformaban, además, en su defensa
presente. Memorias (1988-1989). irrevocable de la vida para siempre, la
El Prof. Pino va eligiendo textos in- amistad y el amor (p. 85).
mejorables de dichas Memorias y que re- No nos detendremos en el interesante
cuerdan también las de Manuel Mindán análisis del método raciovitalista en la In-
(Fundación Fernando Rielo, 1993) acer- troducción a la Filosofía de Marías (p.100
ca del magisterio de Ortega en la Univer- y ss.) y la peculiar mirada de Julián Ma-
sidad Central de Madrid (1932-1936) y rías, pues “En Ortega —decía Marías—
los comenta con la claridad de Marías no estaba toda la verdad, pero sí estaba
“Se lo veía pensar”, cualidad que María —era— el verdadero camino” (p. 108),
Zambrano también destaca del maestro. porque quisiéramos acabar con el bello
Con la filósofa además coincide en re- resumen de Luis Miguel Pino: “Recono-
conocer a Zubiri como el maestro que le cerá que será su profunda inclinación a la
inicia a la propia filosofía. veracidad, su nula disposición a engañar-
Luis Miguel Pino en un meticuloso se, el magisterio de Ortega y la presencia
análisis va exponiendo Ortega, Zubiri y constante de Lolita lo que le dio fortaleza
los otros maestros de Marías (p. 75), la para mantenerse fiel a sí mismo” ( p. 115).
presencia de las mujeres, especialmente: Además, hila muy fino en el apartado de
Lolita Franco, Soledad Ortega, María de Julián Marías como discípulo creador,
Maeztu (p. 78-79) pues Julián Marías fue pues creemos que si ello se encuentra
profesor universitario en la Residencia primordialmente en la Antropología Me-
de Señoritas desde 1933-1936, “pero no tafísica (1970), obra madura de Julián
lo volvería a poder ser hasta 1980” (p. Marías, en la que ahonda no ya en la vida
79); la relación con Luzuriaga (no tan co- sino en las estructuras que la explican,
nocido, vid. Filósofos Españoles en Re- también en su vida personal, basada en su
vista de Pedagogía 1932-1936, 2007), la sentido de la democracia y de la transición

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política española, que le granjeó algunas dente que Ortega (p. 142) y que “Julián
decepciones como senador, como miem- Marías pide que se ponga el interés de
bro del Consejo de redacción de Revista España por encima de los partidos y lla-
de Occidente y su alejamiento de la línea ma a la concordia y a la reconciliación”
editorial de El País (p. 118), esto último (p. 143). Pertenece a esa Tercera Espa-
estructura la vida personal y el ejemplo de ña, que no pudo ser -según Machado- y
Marías. a la que creemos pertenecería además de
Antonio Pérez Quintana, profesor Julián Marías, María Zambrano, Berga-
Titular de Filosofía de la Universidad mín, y en estos días se ha dicho repetidas
de La Laguna, expone Julián Marías y veces, Gregorio Marañón, y también Zu-
el magisterio de Ortega. Los problemas lueta, como recuerda Fernando Millán,
con el nacionalcatolicismo (p. 127-165). Prof. de Comillas.
Un estudio riguroso y difícil sólo man- En casi todos los artículos se citan su-
tenido por ese mismo rigor en donde se cesos históricos importantes y graves en
destaca prontamente que “El raciovita- la vida de Julián Marías y en la filosofía
lismo desautoriza los radicalismos utópi- española, su lectura nos lleva a conocer
cos, pero no los reformismos” (p. 130), más nuestro suelo y a lo mejor a desear
pues el mismo Julián Marías expone la ser mejores personas, motivo siempre de
razón de su rechazo al extremismo por- la filosofía. Tal vez signifique que hemos
que lo considera “un fraude vital”; de de seguir estudiando con ahínco el pen-
este modo Pérez Quintana va ilustrando samiento español a fin de darlo a conocer
el Exilio interior (1945-1955) en títulos en su amplitud, hay sucesos que por sig-
tan relevantes como “El laico Ortega y nificativos se repiten pero en cada artícu-
la Anti-España” para centrarse en Julián lo hay matices importantes. En resumen:
Marías, en España. El exilio de Estado”, un libro interesante que seguro a Marías
denominación menos usual, pero elegida le hubiera gustado conocer.
por el mismo Marías.
Además de los sucesos conocidos, el Juana Sánchez-Gey Venegas
Prof. Pérez Quintana recuerda que “su
objetivo era poseer la filosofía de Ortega,
pero haciendo filosofía” (p. 138) y “desa- VV.AA., Vocare. La actualidad educati-
rrolla con especial empeño el relativo al va de María Zambrano, Madrid, Uni-
modo peculiar de operar de la razón vital versitas, 2008, 99 pp.
e histórica” (p. 139) teniendo en cuenta la
defensa de “la tradición del pensamiento Este libro, coordinado por Carmen
liberal español”. Ciertamente, ni la ge- Giussiani, nació como un catálogo de una
neración nacida en torno al 25, a la que exposición sobre María Zambrano pero,
hemos aludido, ni la siguiente, la de “los haciendo honor a su título, trasciende su
filósofos jóvenes”, asumieron nuestra tra- planteamiento inicial con la vocación de
dición filosófica, por lo que —como dirá ser una guía para todos aquellos lectores
Zambrano repetidas veces— “se educaron y estudiosos de la obra de la pensadora.
sin maestros” (carta a Rodríguez Huéscar, Con frecuencia, se asocia a María
1957; a Abellán, 1966). Zambrano con la razón poética, con la
Pérez Quintana señala con claridad mística o con la política, porque sus tra-
que Marías fue en política más contun- bajos en torno a la educación son menos

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conocidos. Su divulgación se debe a los da sentido al argumento central del libro


profesores Ángel Casado y Juana Sán- o lo que es lo mismo, cómo “la filosofía,
chez-Gey, respectivamente, al ser ambos que es comunicación con los otros, ha de
los editores de los manuscritos de la pen- ejercer un verdadero acto de magisterio”
sadora bajo el título Filosofía y educa- (p.19). Ese fue el quehacer de Zambra-
ción, así como artículos divulgativos, en no, salir a la búsqueda de un modelo de
torno a este tema, en la Revista española pensamiento que nos hiciera libres para
de pedagogía. liberar a otros de su pregunta por el ser
Más allá de estas contribuciones, este o por el sentido de la propia vida, porque
trabajo ahonda en dicha temática, bajo ser maestro significa ofrecer una respues-
una denominación que emplea el cultis- ta para transmitir “antes que un saber, un
mo latino vocare (llamar) para convertir- tiempo; un espacio de tiempo, un camino
se en vocatio (vocación), que es a lo que de tiempo (…) haciendo sentir al alumno
Zambrano estuvo llamada a ser: maestra. que tiene todo el tiempo para descubrir e
Desde esta perspectiva, la publica- irse descubriendo” (p.75).
ción distingue dos apartados: 1) Nuestro Hoy igual que ayer, siguen siendo ne-
íntimo sustento. Educación: introducción cesarios los maestros. No profesores en-
en la totalidad de lo real, y 2) Educa- tendidos como “sofistas de nuevo cuño”,
ción: comunicación de uno mismo —es sino formadores auténticos que sean ca-
decir, del modo en que uno se relaciona paces de ofrecer “una preparación ante
con la realidad—. Ambos apartados dan algo y para algo” y no “un simple adies-
entidad a la exposición que reunía frag- tramiento mecánico”- como Zambrano
mentos de obras de Zambrano asociadas afirmará en uno de sus artículos editados
a imágenes, que ilustran su vida y su pen- en la Revista de Educación.
samiento. El maestro no tiene un trabajo, sino
Además de este material, se incluyen un destino aplicable a todas las facetas
varios documentos de interés. Un tex- de su ser, que no separa lo que hace de
to inédito de María Zambrano titulado: lo que es, porque es un ejemplo de vida
“Ante la verdad” —Manuscrito (M-376) que hace factible la apertura y la renova-
del Archivo de la Fundación que lleva su ción de las ideas, llegando más allá de la
nombre y que forma parte de la serie de realidad inmediata. Tal vez por esa razón,
Cuadernos del Café Greco, una reedición Zambrano, se sentía tan agradecida de
de un artículo de la autora “A modo de haberlos tenido: magisterio vital (en sus
autobiografía” —editado por primera vez padres) e intelectual (en Ortega, Zubiri o
en Anthropos en 1987—, así como el es- García Morente).
tudio del profesor Juan Fernando Ortega A pesar de que le produjo un gran su-
Muñoz “La aurora, esa doble intuición frimiento la incapacidad de Ortega para
primaria” —extracto de una Biografía adentrarse en los ámbitos de la filosofía
sobre Zambrano publicada en la editorial en los que ella necesitaba entrar, Zam-
Arguval. brano siempre se consideró su discípula,
Es especialmente significativo, el en- no su secuaz. Esa unidad de vida que no
sayo de la profesora Sánchez-Gey que renuncia a la singularidad es un claro sig-
figura entre las primeras páginas: “La no de elevación, de un ir más allá de la
verdad llega. A propósito del inédito de experiencia cotidiana para reencontrarse
María Zambrano `Ante la verdad´” y que con aquella primera voz hecha silencio,

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que entra a diario en el aula, para conver- Wingartz plantea desde el principio
tirse en palabra. del libro qué es lo que pretende: “des-
entrañar y mostrar la lucha de un pueblo
Mª Aránzazu Serantes desde sus creencias, sus símbolos su es-
peranza, su fe, teniendo siempre presente
la construcción de esa nueva sociedad,
WINGARTZ PLATA, ÓSCAR, De las ca- donde la explotación, la miseria, la mar-
tacumbas a los ríos de leche y miel ginación, lo que en términos teológicos
(Iglesia y revolución en Nicaragua), significa la superación del pecado con
México, Universidad Autónoma de todas sus consecuencias, fuera posible,
Querétaro, 2008, 245 pp. para dejar en el pasado, en el olvido, esas
realidades lacerantes, sin posibilidad de
Hay en la historia acontecimientos y retorno.” (p. 9) Y, efectivamente, el aná-
épocas que pasan sin que buena parte del lisis de Wingartz conjuga, por un lado,
mundo se interese por ellos o siquiera se una visión teólogoliberadora, en la que
enteren de su existencia. La revolución desempeñan un gran papel las prácticas
de Nicaragua (1979-1990) fue más bien pastorales comprometidas en los barrios
un acontecimiento de repercusión mun- marginales y en las zonas campesinas de-
dial debido que las llamada grandes po- primidas y sometidas a la más denigrante
tencias la consideraron como un capítulo explotación; por otro lado, deja patente el
de la guerra fría y como un eslabón más entusiasmo popular inicial por la revolu-
de las luchas de emancipación en la es- ción sandinista.
tela de la revolución cubana y de otros Quizá lo más interesante del libro es
intentos surgidos en la América hispana. mostrar sin tapujos los problemas que
El libro de Óscar Wingartz, es un buen tuvo esa pastoral evangélica de base,
análisis de la complejidad que conlleva- practicada en términos de compromiso y,
ba en Nicaragua la relación entre política por tanto, como proyecto de vida en la
y religión. que se rechaza la injusticia, se pone en
El tema es de gran interés, ya que si evidencia la explotación, se da nombre
bien esta relación entre política y religión al pecado (sin latinajos ni rodeos teoló-
reviste carácter específico en cada país y gicos) y se muestra con claridad el dere-
tiene también matices propios según la cho de cada persona y del pueblo entero
religión de que se trate, no hay duda de a poner en marcha una forma de vivir
que numerosas experiencias de las que que necesariamente choca con la realidad
analiza Wingartz en la etapa de la revo- existente. Que la jerarquía eclesiástica
lución de Nicaragua enseñan muchísimo vio ese proyecto de la teología de la libe-
sobre la religión y sobre la política sin ración como una intromisión en el orden
más. En un país como España, donde la institucional y una negación de la autori-
religión ha sido y es tan conflictiva (la dad y la sanción (el nihil obstat) que esa
Iglesia española no acepta que el esta- autoridad debe conceder a toda práctica
do democrático sea el responsable de la pastoral lo puso bien de manifiesto la
educación y de asuntos civiles que ella visita del Papa a Nicaragua, donde éste
dominó y administró durante siglos) se sufrió una inesperada humillación ante
entiende quizá mejor que en ningún lado el pueblo, como también, de manera per-
el problema que estudia el autor. manente, la figura de monseñor Obando,

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el obispo de Nicaragua. Monseñor Oban- de su compromiso y de la transformación


do comprendió pronto que la revolución que ese compromiso conllevaba a nivel
sandinista y su apoyo por parte de sacer- personal y comunitario. La jerarquía vio
dotes que ocuparon cargos políticos en el ese compromiso como una rebelión fren-
gobierno revolucionario significaba per- te a la religión sumisa de las devociones
der el monopolio de que antes disfrutaba tradicionales, las cuales no implicaban,
acerca de la orientación de la enseñanza naturalmente, ninguna transformación de
y de asuntos civiles como el divorcio, la injusticia vivida a diario. Si la teología
pero sobre todo, acerca de quién manda de la liberación se compaginó bien con la
en la Iglesia. revolución sandinista se debió a la conver-
En 1980 la Conferencia Episcopal gencia del proyecto político sandinista y
Nicaragüense exigió a los sacerdotes que la pastoral promovida por la teología de
abandonase sus cargos en el gobierno la liberación.
y se reintegrasen a su misión pastoral. Wingartz señala no sólo el tipo de
Esta fue la primera fricción seria entre problemas que esta teología liberado-
la Iglesia y la revolución sandinista. Lo ra encontró en la jerarquía eclesiástica
que los obispos intentaban evitar era dar local y en el Vaticano, sino también los
cobertura pastoral al proceso revolucio- desajustes que la política religiosa del
nario. Dentro de Nicaragua se vivió un sandinismo tuvo en este terreno. Aunque
enfrentamiento de símbolos. Monseñor Wingartz no efectúa un análisis del papel
Obando se negó a participar, en agosto del marxismo en el programa sandinista,
de 1980, en la clausura multitudinaria sí da a entender que, en definitiva, ese
de la Cruzada Nacional de Alfabetiza- programa tendía a considerar la religión
ción. Sectores de la burguesía agitaron como cuestión privada y que el gobierno
banderitas de Nicaragua y del Vaticano, sandinista no supo aprovechar el apoyo
entonando canciones religiosas tradicio- que el pueblo religioso (la religión está
nales, lanzando vivas a monseñor Oban- muy arraigada en Nicaragua) podía apor-
do y profiriendo consignas como “Cristo tar a la revolución.
ayer, Cristo hoy, Cristo siempre”, como El libro constituye una clarificadora
contrapunto a la consigna revoluciona- exploración del problema religioso vis-
ria “Sandino ayer, Sandino hoy, Sandino to como conflicto entre jerarquía y ba-
siempre”. ses populares y como terreno en el que
El catolicismo de América Latina ha confluyen fuerzas sociales y políticas de
estado históricamente más ligado a prác- sentido opuesto, ya que mientras la bur-
ticas devocionales que a teorización doc- guesía jaleaba a monseñor Obando por
trinal. Es justamente lo que ha promovido demonizar la revolución sandinista y la
la jerarquía eclesiástica, unas prácticas pastoral liberadora, grupos de católicos
rituales presididas por símbolos que el y protestantes de todo el mundo veían el
pueblo ha llegado a asumir como la sus- papel de las experiencias teológicas po-
tancia misma de la religión. La teología pulares de Nicaragua como una esperan-
de la liberación promovió, en cambio, una za de renovación de la Iglesia como tal
religión viva, como forma de vida con y de apoyo a la transformación social en
compromiso social frente a la situación América Latina.
de injusticia existente, promovió una fe
que convertía al cristiano en sujeto activo Pedro Ribas

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Reseñas 373

WINGARTZ PLATA, ÓSCAR, (coordinador), que el libro hace bien en abogar por la
Reflexionando desde nuestros con- necesidad de un diálogo iberoamericano,
tornos. Diálogos iberoamericanos, dado que él mismo es la prueba de la di-
Universidad Autónoma de Querétaro/ ficultad de este intercambio; de la misma
Universidad Autónoma de Madrid, manera, esta aparente incomunicación es
Querétaro, 2009, 242 pp. tremendamente fecunda heurísticamente,
pues señala el punto de comienzo que es
Este libro constituye la prueba evi- preciso rebasar para lograr un diálogo au-
dente de la necesidad de su misma exis- téntico, de manera que la reflexión no sea
tencia. Por otra parte, su mayor defecto ya sólo desde un contorno determinado,
constituye a la vez su mayor virtud. ¿Qué sino explícitamente hacia otro distinto.
significan estas frases lapidarias? Se re- Dejando a un lado esta característica
fieren a la sensación que asalta al lector global, hay que reconocer la enorme cali-
al leer esta obra colectiva, coordinada dad y el sumo interés de todos los artícu-
por Óscar Wingartz Plata, en la que se los, así como las importantes conexiones
suceden contribuciones de altísimo nivel que se generan dentro del ámbito español
por parte de alguno de los representantes por un lado y del latinoamericano por
más reconocidos del panorama filosófico otro. Por lo que afecta al primero, hay
español y latinoamericano. El propósi- que destacar el procedimiento, seguido
to de la obra es el de crear un vínculo, por Pedro Ribas y por José Luis Mora,
una comunidad de pensamiento, desde de tomar como punto de referencia la
el respeto de las peculiaridades propias aventura editorial de dos revistas (Fe y
de cada país y de cada tradición cultu- Saber y Llull respectivamente) para dar
ral, entre una serie de profesores e ins- cuenta de un capítulo de la historia in-
tituciones que, durante algunos años, telectual y filosófica española. Por una
han venido desarrollando actividades parte, Ribas analiza con gran precisión y
investigadoras conjuntas en el ámbito te- atención al contexto social y político la
mático de la historia de la filosofía. Sin variación que se produjo, en la más im-
embargo, la necesidad de este diálogo, portante revista de la Compañía de Jesús,
de esta puesta en común, se evidencia en la valoración de Marx y el marxismo a
precisamente por los contenidos de los lo largo de más de treinta años. Si en los
artículos: con una única excepción, de números de Fe y Saber de los años cua-
la que daremos cuenta más adelante, la renta el marxismo es considerado como
reflexión hecha desde cada contorno, por sinónimo del comunismo imperante en
remedar el título del libro, no es capaz la Unión Soviética y acérrimo enemigo
de traspasar su propio ámbito, quedando ideológico, paulatinamente se diferencia
confinada a un interés por lo inmediato a el pensamiento de Marx de las aplicacio-
las circunstancias del autor. A pesar del nes históricas de su filosofía. La evolu-
intento formal de intercalar las cuatro ción, muy gradual y bien documentada
contribuciones de españoles y las cinco por Ribas, culmina en el interés, a princi-
de latinoamericanos, estos diálogos ibe- pios de los años 70, por la moderación de
roamericanos se quedan en eso, en una los partidos socialistas y comunistas eu-
mera yuxtaposición alternada de artícu- ropeos, que genera un acercamiento de la
los de temáticas difícilmente conmensu- revista a los contenidos sociales del mar-
rables. Es por esta razón que decíamos xismo, hasta autores como el P. Llanos

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o Gómez Caffarena, quienes reivindican a una reflexión de gran altura sobre el pa-
la figura de Roger Garaudy como efecti- pel de la violencia (por sí misma y en su
vo ejemplo de la posibilidad de conciliar vínculo con la justicia) en el pensamien-
marxismo y Cristianismo. Por otra parte, to y en las sociedades de Latinoamérica.
José Luis Mora analiza las problemáticas Otra serie de artículos, más marcada-
relaciones entre ciencias experimentales, mente historiográficos, repasan la tradi-
historia de la ciencia e historia de la filo- ción, las peculiaridades y la evolución de
sofía a través de una serie de debates cuyo la filosofía en Latinoamérica en general
centro fue, desde 1977, Llull, la revista (Pablo Guadarrama), en México en par-
de Sociedad Española de Historia de las ticular (Aureliano Ortega), y por último
Ciencias y las Técnicas, a la vez que rei- con una actitud mixta, de atención a un
vindica la crucial importancia de Diego fenómeno específicamente mexicano
Núñez como mediador en muchos de es- como fue el Grupo El Hiperión, pero con
tos debates. El principal mérito de Mora, vistas a un proyecto más amplio y muy
el de acompañar el análisis de los textos sugerente como es la definición de los
con una constante referencia al contexto rasgos de un pensamiento nuestroameri-
cultural y social de la España de la épo- cano (Mario Magallón). En todos estos
ca, se encuentra también en el artículo artículos existe una oposición al mode-
de Antonio Tur sobre el importante filó- lo hegemónico-occidental de filosofía,
sofo krausista Gumersindo de Azcárate, y una atención a las manifestaciones
del que estudia el pensamiento político culturales pre-filosóficas de los pueblos
de una manera sistemática y exhaustiva, nativos de Latinoamérica. A la vez, se
insistiendo en elementos centrales de su nota la voluntad de trascender el estudio
producción como la concepción de la so- histórico de la tradición, para lograr una
beranía como self-government, la crítica filosofía transformadora, vinculada a las
a la monarquía doctrinaria y parlamenta- urgencias sociales del continente: el más
ria de la Restauración, la atención a los propositivo de los artículos, del propio
partidos políticos y a la prensa, como Óscar Wingartz, sobre la Teología de la
mediadora en el proceso de formación de liberación, manifiesta explícitamente, y a
la opinión pública, así como, sobre todo, menudo con expresiones muy fuertes, su
la primacía del derecho público sobre el mirada hacia el futuro y su compromiso
derecho privado, de los problemas políti- político.
cos sobre los problemas sociales. Por último, hay que mencionar el in-
De carácter fundamentalmente políti- teresante artículo de Juan Carlos Gime-
co son la mayoría de los artículos de los no, Profesor de Antropología Social de la
autores latinoamericanos, entre los que Universidad Autónoma de Madrid, que
hay que destacar el de Horacio Cerut- quizá es el único que consigue estable-
ti sobre la Filosofía de la liberación. El cer un auténtico diálogo desde Europa
gran filósofo argentino, naturalizado hacia Latinoamérica. De hecho, inicia su
mexicano, parte de la polémica entre el exposición con el propósito explícito de
pensador peruano Francisco Miró Que- des-colonizar el pensamiento hegemó-
sada y David Sobrevilla sobre la misión nico mediante la crítica a los conceptos
política de la filosofía y la posibilidad de de desarrollo y de globalización y al uni-
compatibilizar Cristianismo y marxismo: versalismo hipócrita de Kant y Hegel, y
esta problemática relación lleva a Cerutti proponiendo dirigir nuestra atención a la

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filosofía extra-europea (latinoamericana, tes presentes en ella y, después, expone en


pero también asiática y africana), para lo- forma resumida algunos de los temas que
grar un saber solidario, co-responsable y trata: el objeto y método de la física con-
transmoderno, esto es, universal: “es este siderada como filosofía natural, al modo
esfuerzo conjunto, cuyo resultado es el aristotélico, la materia prima, el tiempo, el
conocimiento derivado del encuentro de vacío, el lugar, el tiempo, el movimiento
las distintas razones, las razones de unos y, finalmente, el alma, ya que ésta forma
y otros, emitidas desde la diversidad de parte de las sustancias naturales corpó-
los lugares que habitamos, lo que puede reas, que son para Zúñiga el objeto de la
constituir un conocimiento verdadera- física. Acompaña a la introducción una in-
mente (y no pretendidamente) universal” teresante bibliografía, en la que se inclu-
(p. 174). Esta frase final del artículo de yen las obras de Zúñiga, sus fuentes para
Gimeno bien podría servir como resu- el presente libro y literatura secundaria.
men de este libro sugerente o, por lo me- La Física propiamente dicha es una
nos, como consigna del proyecto crucial exposición crítica de la filosofía natural
al que nos convoca. de Aristóteles, enriquecida por la in-
fluencia de otras autoridades antiguas y
Valerio Rocco Lozano medievales, y mediatizada por la orien-
tación realista propia de los medios in-
telectuales españoles de finales del siglo
ZÚÑIGA, DIEGO DE, Física, ed. de Gerar- XVI. La pretensión de Zúñiga es extraer
do Bolado, Pamplona, EUNSA, Co- la verdad de la obra aristotélica y expo-
lección de pensamiento medieval y nerla de la forma más clara, metódica y
renacentista, 2009, 532 pp. elegante posible. Y todo ello en el marco
de una renovación de los estudios aristo-
Es de agradecer que, tras la traduc- télicos desde la perspectiva del humanis-
ción de la Metafísica de Diego de Zúñi- mo cristiano post-renacentista.
ga (cf. nuestra reseña en el nº anterior de Zúñiga no se limita a tratar el conteni-
esta revista), Gerardo Bolado haya dado do de la Física de Aristóteles, que com-
a la luz, en un lapso de tiempo tan corto, pendia en los tres primeros libros de su
la de la Física, obra que, junto a la pri- obra, sino que expone también los trata-
mera, formaba parte de una proyectada dos Sobre el cielo (en el Libro IV), Sobre
enciclopedia filosófica consistente en las la generación y la corrupción (en el V),
quince ciencias y artes de que se compo- Meteorológicos (en los libros VI-VIII),
ne la filosofía según la tradición peripaté- Sobre el alma (en los libros IX-X) y los
tico-escolástica. Enciclopedia de la que, Parva naturalia (en el XI). En suma, to-
desgraciadamente, sólo llegó a publicar- das las obras que tienen por objeto sus-
se la primera parte, Philosophiae Prima tancias corpóreas móviles, estudiadas
Pars (Toledo, 1597), que comprendía la desde el punto de vista de la filosofía na-
Metafísica, la Dialéctica, la Retórica y la tural, es decir, en sus causas universales
Física. y necesarias. De ahí que queden fuera los
La Física, compuesta en 11 libros, es tratados biológicos de Aristóteles, ya que
precedida por una introducción en la que se trata de investigaciones empíricas so-
Bolado, en siete puntos, presenta la obra bre seres individuales, no estudios teóri-
en su contexto filosófico, indica las fuen- cos sobre principios y causas universales.

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La estructura de la obra es la siguien- y la exhalación, tanto por sí mismos como


te: el libro I se ocupa del objeto de la físi- combinados entre sí, dándose una explica-
ca, de los principios y causas de los seres ción más detallada del arco iris. También
naturales, de sus afecciones y efectos, de se estudian los fenómenos referentes al
la naturaleza y de la diferencia entre la agua (el mar y los ríos) y la tierra (el pol-
física y la matemática. vo, las piedras y los metales).
El libro II trata de aquello que es con- Los libros IX y X son un tratado so-
secuencia o tiene relación con el movi- bre el alma, siguiendo la organización te-
miento: el tiempo, el lugar, el vacío, el mática de Aristóteles en el De Anima. En
infinito, así como las distintas formas del el IX se estudia la naturaleza del alma y
movimiento mismo. sus funciones vegetativa y sensitiva, cen-
El libro III continúa el estudio del mo- trándose en el tratamiento de los sentidos
vimiento, teniéndose en cuenta también su externos. En el XI se habla del modo de
relación con la eternidad y con la duración percepción de los sentidos, del sentido
del mundo, que no es eterno. También se común y los sentidos internos, del enten-
define el mundo como finito y único. dimiento, el recuerdo y la memoria, que
El libro IV estudia el cielo y los fenóme- son funciones de la mente.
nos celestes, deteniéndose en el tratamien- El libro XI se ocupa, finalmente, de
to de los elementos como constitutivos del diversos fenómenos psicológicos y fisio-
universo. En él, Zúñiga, fiel a la tradición lógicos, entre los que se incluye la volun-
aristotélica, rechaza la teoría de Copérnico tad, el placer, la vida (su duración y su re-
sobre el movimiento de la Tierra. lación con la vejez y la muerte), el sueño
El libro V se ocupa de la generación y la vigilia. También se trata el tema de
y la corrupción de las sustancias corpó- la inmortalidad del alma que, siguiendo
reas, sus causas y qué papel tiene en ellas a Aristóteles, Zúñiga no trató en el libro
la materia y los elementos, así como de IX cuando definió la naturaleza del alma.
los cambios cuantitativos, es decir, del La exposición de Zúñiga, tan elogia-
crecimiento y la disminución. ble por su claro y didáctico estilo, acaba
El libro VI trata del cambio cualitati- aquí, pero no la edición de Bolado, que
vo, llamado por Zúñiga “conmutación”, tiene el acierto de incluir unos índices de
qué es, a qué realidades se aplica, y qué autores citados, de términos fundamenta-
tipos hay, prestando especial atención a les y de materias, que facilitan la consul-
la mezcla y sus clases. ta de la obra y la hacen más manejable.
El libro VII se consagra a los cuerpos Sólo me resta elogiar la encomiable
y fenómenos celestes, los elementos que labor que están llevando a cabo los res-
los componen y sus causas, así como a ponsables de la colección de pensamien-
otros fenómenos que ocurren en la región to medieval y renacentista de las Edicio-
sublunar, como los vientos y los terremo- nes de la Universidad de Navarra para
tos, que para Zúñiga están íntimamente poner a disposición del lector de habla
ligados, ya que para él los terremotos son hispana textos de alto valor histórico y
vientos subterráneos que sacuden la tierra. filosófico que en muchos casos han sido
El libro VIII continúa el estudio de los injustamente olvidados y que es un deber
fenómenos del orbe sublunar, y en concre- para nuestra cultura recuperar y conocer.
to los originados por el vapor (que entien-
de como una emanación, como el viento) Carlos Megino Rodríguez

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LIBROS Y REVISTAS RECIBIDOS1 queda ultimada la edición de las Obras


Completas de Leopoldo Alas, emprendi-
da en 2001 con motivo del centenario de
ABELLÁN, JOSÉ LUIS, La idea de Améri- su muerte. Estos doce volúmenes que in-
ca, origen y evolución, Madrid, Ibe- cluyen toda la obra narrativa, crítica, pe-
roamericana, 2009, 291 pp. riodística, etc. suponen la imprescindible
base para nuevas lecturas de este autor.
El presente libro es una segunda edi-
ción muy ampliada, corregida y actua-
lizada del publicado en 1972 y agotada BERNECKER, WALTHER L. & BRINKMANN,
desde hace años. La primera edición SÖREN, Memorias divididas. Guerra
surgió como producto de una nueva civil y franquismo en la sociedad y la
disciplina académica, “Historia de las política españolas 1936-2008. Tra-
ideas americanas”, que el profesor Abe- ducción de Marta Muñoz-Aunión.
llán impartió desde 1968 hasta 1988 en Madrid, Abada, 2009.
la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Complutense, a raíz de su Esta revista reseñó en el número 12
experiencia americana iniciada en 1961. (2007, pp. 129-131) el original alemán
Esta experiencia provocó en el autor un de este libro ahora traducido al español.
interés apasionado, lo que ha marcado En la nota preliminar se señala, sin em-
profundamente su trayectoria intelectual, bargo, que la edición española es “una
convirtiéndole así en uno de nuestros versión ampliada y actualizada” de la
más prestigiosos especialistas sobre el alemana de 2006. La primera parte ha
exilio y el pensamiento del mundo ame- sido escrita por Bernecker y abarca hasta
ricano. La presente edición presenta al- el final de la dictadura. La segunda par-
gunas novedades muy interesantes como, te la ha redactado Brinkmann. Libro de
por ejemplo, un capítulo dedicado al pro- plena actualidad en el debate sobre la
ceso de forja de la idea de América. En memoria histórica, escrito con el rigor a
definitiva, éste es un libro de referencia que nos tiene acostumbrados Bernecker
para los interesados en la temática lati- y vertido, en su segunda parte, a un estu-
noamericana. dio que hace revivir con notable origina-
lidad los hechos y el proceso mismo de la
“memoria histórica”, como debate, como
ALAS, LEOPOLDO “CLARÍN”, Obras Com- intento de silenciar un pasado que está
pletas, XII, Epistolario é Índices, vivo y como progresiva reivindicación de
Oviedo, Nobel, 2009, 887 pp. reconocimiento.

Con el tomo XII dedicado al Epis-


tolario de Clarín, con casi 500 cartas GÓMEZ BLESA, MERCEDES, Modernas y
a unos 70 corresponsales (Giner de los Vanguardistas. Mujer y Democracia
Ríos, Menéndez Pelayo, Castelar, Pérez en la Segunda República, Madrid,
Galdós, etc.) y unos muy útiles índices, Edic. del Laberinto, 2009, 250 pp

1 Esta selección y sus comentarios han sido Los principales nombres de las mu-
realizados por el Consejo de Redacción. jeres que hicieron posible el logro de la

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libertad y la igualdad llenan estas pági- meses y que suponen una maduración,
nas escritas por una buena especialista y normalización, en la aproximación al
que ha dedicado muchos esfuerzos para pensamiento de María Zambrano.
conseguir que se conozcan sus biografías
y su real contribución a la construcción
de la España democrática. Encontrará el ORTEGA, JULIO (ED.), Nuevos hispanis-
lector un panorama completo desde las mos interdisciplinarios y trasatlán-
noventayochistas, tan olvidadas, hasta ticos, Madrid, Iberoamericana-Ver-
la generación de la II República con un vuert-Bonilla Artiga, 2010, pp. 316.
subrayado para los principales nombres
que hoy forman parte de nuestro pasado El libro, editado por el Catedrático
más noble. en Literaturas Hispánicas de la Univer-
sidad de Brown, recoge dieciséis trabajos
de otros tantos especialistas precedidos
MURCIA SERRANO, INMACULADA, El arte por un prólogo del editor y ordenados
en el pensamiento de María Zam- en tres apartados: “Balances y Prospec-
brano, Salamanca, Luso-Española de ciones”, “Escenarios interdisciplinarios”
Ediciones, 2009, pp. 375. y “proyecciones trasatlánticas”. En ellos
se trata de abordar “un nuevo hispanismo
Monografía sobre las relaciones de plural, más horizontal y dialógico” que
María Zambrano y el mundo del arte. forja “una práctica teórica compartida,
Aunque, como señala la autora, los escri- no menos crítica y más democrática”.
tos que Zambrano dedicó a las artes no
fueron muy numerosos, sin embargo, “no
es razonable que hayan sido relegados a SÁNCHEZ ESPILLAQUE, JÉSSICA, El pro-
un papel secundario o al margen de la que blema histórico-filosófico del huma-
fue, sin ninguna duda, su más arraigada nismo retórico renacentista, Sevilla,
preocupación intelectual. Fruto de su Nueva Mínima del CIV, 2009, pp.
tesis doctoral, se inscribe en la línea de 149.
trabajo del Departamento de Estética e SÁNCHEZ ESPILLAQUE, JÉSSICA, Ernesto
Historia de la Filosofía de la Universidad Grassi y la filosofía del humanismo.
de Sevilla donde el profesor José Manuel Presentación por Emilio Hidalgo Ser-
Sevilla impulsa los estudios por autores na, Sevilla, Fénix Editora, 2010, 224
de la tradición española. Este libro he- pp.
reda este orientación al igual que la de
otros reconocidos estudiosos de la Esté- El primero de los libros estudia el
tica y del pensamiento de Zambrano. Se humanismo renacentista desde la línea
divide en siete capítulos, precedidos de iniciada por Ernesto Grassi que recuperó
una introducción, cerrados con unas con- para el mundo de lengua española Emilio
clusiones generales y completados con Hidalgo Serna y cuya orientación ha con-
una bibliografía que contiene las fuentes tinuado José Manuel Sevilla desde sus
y la principal literatura secundaria. For- estudios sobre Vico. Esta orientación ha
ma parte de los estudios realizados tras venido a “revolucionar” los estudios so-
los congresos celebrados en 2004 que bre el Renacimiento y, por consiguiente,
se han venido publicando en los últimos los inicios de la Modernidad en los paí-

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ses del sur de Europa. El libro se compo- ne reconstruir el pensamiento de Ortega


ne de dos partes: “El problema del Rena- desde sus raíces lingüísticas, lo que su-
cimiento. Reflexiones históricas” y “Del pone una novedad. Hasta ahora se habían
Humanismo del Renacimiento al renaci- llevado a cabo numerosas investigaciones
miento del humanismo” que repasan los en el terreno de las propuestas filológicas
principales hitos para una comprensión de nuestro autor, pero analizándolas en
global de esta época y sus agentes. Se un círculo tangencial al de la filosofía.
completa el libro con una bibliografía La autora, por el contrario, se propone
muy útil, tanto de fuentes como de estu- explorar la génesis del pensamiento de
dios sobre el Renacimiento. Ortega y “elucidar a fondo (…) su Teoría
A Ernesto Grassi se dedica el segun- del lenguaje”, por tanto enfoque integra-
do de los libros de esta autora, divido en dor de lo literario con lo hermenéutico,
cuatro partes muy sugerentes que anali- de lo filológico con lo filosófico.
zan el proceso de recuperación del hu- Jorge García-Gómez, de origen cuba-
manismo retórico hasta la crisis actual de no pero afincado en los Estados Unidos,
las Humanidades y la propuesta rehabili- de cuya Universidad de Long Island es
tadora que esta orientación propone. profesor emérito, concentra en su libro el
trabajo de investigación que ha llevado
a cabo sobre Ortega (ha traducido al in-
RUIZ DE AGUIRRE, CONCHA D’OLHABE- glés varias de sus obras) y de su escuela
RRIAGUE, El pensamiento lingüsístico (traducción de La innovación metafísica
de José Ortega y Gasset, A Coruña, de Ortega, de Rodríguez Huéscar) a lo
Spiralia, 2009, 343 pp. largo de varias décadas. El libro contiene
GARCÍA-GÓMEZ, JORGE, Caminos de la un trabajo de enorme ambición teórica en
reflexión. La teoría orteguiana de las el campo más complejo y, quizá por ello,
ideas y creencias en el contexto de la menos visitado, de la metafísica o filo-
escuela de Madrid, Madrid, Bibliote- sofía primera. El problema de las ideas
ca Nueva & Fundación José Ortega y y creencias (primera parte) encierra la
Gasset, 2009, 452 pp. clave de acceso y es por tanto el enfoque
CAMPOMAR, MARTA, Ortega y Gasset en pertinente para discutir el problema cen-
la curva histórica de la institución tral de toda filosofía que lo sea, la doctri-
cultural española, Madrid, Biblioteca na de la verdad a través de una aproxima-
Nueva/Fundación José Ortega y Gas- ción a los fundamentos metafísicos del
set, 2009, 939 pp. conocimiento (segunda parte). El libro se
cierra con un amplio apéndice en donde
Acaban de salir de la imprenta tres se examinan las “consecuencias y aplica-
libros que por asunto, autoría y tamaño ciones” a la actualidad de la metafísica
se anuncian como muy importantes en orteguiana de la verdad.
el campo de la investigación orteguiana. Marta Campomar, la investigadora
Sin tiempo para hacer el estudio que me- que quizá mejor conozca lo que podría-
recen, adelantamos la noticia de su apa- mos llamar la dimensión americana del
rición. pensamiento orteguiano, experta en lite-
El libro de Concha D´Olhaberriague ratura comparada y autora de un ensayo
Ruiz de Aguirre, catedrática de Griego sobre Menéndez Pelayo, es la autora del
y estudiosa de la obra de Ortega, propo- tercer libro. Y si no eran suficientes los

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numerosos libros y ensayos publicados de la otra orilla, compleja hibridación de


hasta ahora, aquí está este impresionante lecturas e influencias que Marta Campo-
volumen, por tema, extensión y ambi- mar disecciona en su libro.
ción teórica. Sobre el telón de fondo del
debate político y cultural de la identidad
argentina, suscitado por los padres fun- SESMA LANDRÍN, NICOLÁS, Antología de
dadores en el último tercio del siglo XIX, la “Revista de Estudios Políticos”,
el libro se enfrenta a la tarea de narrar Madrid, Centro de Estudios Políticos
las aportaciones que hiciera al mismo la y Constitucionales, 2010, pp. 619.
Institución Cultural Española, fundada
por Avelino Gutiérrez y sostenida con las En este volumen se presenta una se-
aportaciones de la colonia española de lección de veintiséis artículos aparecidos
Buenos Aires y el papel estelar que tuvie- en la Revista de Estudios Políticos entre
ron en la misma los grandes intelectuales 1941 y 1956. Lleva un estudio introduc-
españoles que visitaron Argentina en el torio que contribuye al conocimiento de
primer tercio del siglo XX, destacando esta revista que fue un laboratorio jurí-
Ortega y Gasset, a cuya obra, leída des- dico y doctrinal del que se consideraba
de la perspectiva argentina, está dedicada “Nuevo Estado”.
gran parte del libro. La elección de Or-
tega como figura central del debate ins-
titucional entre la “Cultural” y la Junta Visión de España, Universidad Nacional
de Ampliación de Estudios española no Autónoma de España, 2009, 251 pp.
es caprichosa. Se origina en el hecho de
que fue Ortega el intelectual, según Cam- Reúne veintitrés textos de otros tantos
pomar, que, desde su primer viaje a la autores mexicanos que aportan su “vi-
Argentina en 1916, mejor comprendió la sión de España” o de algunos españoles.
coyuntura histórica en que se encontraba Una miniatura para ser degustada pero, al
la joven república. Y así el libro nos ha- tiempo, una muestra muy interesante que
bla de los temas “argentinos” que Ortega aporta detalles que permiten saber dón-
incorpora a su acervo intelectual y la re- de han puesto el acento estos escritores
acción argentina que los temas “españo- cualificados.
les” que Ortega presentaba a sus lectores

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