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César Chávez Bonilla

Lexicología 2

Bitácora de la 2da sesión, correspondiente al 15 de feb. de 19

Fecha de elaboración: Domingo 17 de feb. de 19

Nuestro punto de partida fue la evocación y definición de los acopios de palabras, labor de

naturaleza lexicológica. Los tres distintos tipos de acopios que mencionamos en clase son, a

saber,

• Asociación libre de palabras.

• Campo asociativo.

• Campo léxico.

El orden de aparición anterior responde a una cierta complejidad que iría en aumento.

El primer tipo de acopio debe entenderse como una asociación de palabras hecha a la

manera más libre, arbitraria, natural y progresiva. Serán de necesaria apuntación en este

informe cuáles sean los pasos a seguir para realizar este primer tipo de acopio. Helos aquí:

1.- Se hace la invocación libre y arbitraria de un vocablo cualquiera, el cual será nuestro

epicentro y punto de partida. Quizás habría que decir que, hallado el sosegado apartamiento,

alejado uno de cortesanas ambiciones, libre curso dejando al pensamiento se procede a la

invocación se los vocablos subsecuentes, acomodándolos en sarta, cuyo hilo conector o

sujetador será nuestro vocablo epicentral. (El poema de Manuel José Othón, aunque no era
un himno a la lexicología, nos recuerda que a veces los literatos pueden ser los mejores

filólogos.)

2.- Salidos de nuestra propia competencia lexicográfica, plásmense ahora los significados

denotativos de nuestros vocablos, mas no los connotativos. Para que no haya oscuridad en

qué sean los significados connotativos y los denotativos, vale la pena decir que los

metatérminos —es decir los términos que se inscriben en los campos de lo culto, como las

ciencias o las artes—, sólo tienen significados denotativos. El término médico de insuflación

no tiene significados connotativos, subjetivos, sino que sólo puede significar inconfundible,

clara y ciertamente “dar respiración de boca a boca”. Es éste el género de las definiciones

que perseguimos en este segundo paso de nuestro acopio libre.

3.- Hágase consultas lexicográficas. Uno acude a los diccionarios para adquirir competencia

lexicográfica. Aquí mencionamos los diccionarios como el DLE, o el CORDE y el CREA,

de registros. Habremos de comparar estas nuevas definiciones de diccionario con las que

dimos antes, sacadas de nuestra propia competencia, y naturalmente que enseguida habrá de

hacerse valoraciones, juicios y reparaciones según que lo requiera el resultado de nuestras

consultas. (A veces nuestra competencia no alcanza para que los resultados sean del todo

satisfactorios. Podemos pensar en los vulgarismos, que son a veces un gas invisible e inodoro

pero mefítico: recordemos que habemos, con significado de existir, es incorrecto, pues

cualquier intento de hacerlo concordar en plural con la cosa habida, está simple y llanamente

mal, pues que la cosa habida NO es el sujeto del verbo. Hubieron gentes, han habido…, todo

mal.)

4.- Categorización. Reconózcase dónde se encuentra este vocablo dentro de lo que

conocemos como la verticalidad de la lengua. Conózcase si éste sea un metatérmino, un


vulgarismo o qué punto medio entre estos. Échese pues mano de las categorías diversas

(diatopismos, localismos…) para encontrarles justa y correcta acomodación a nuestros

vocablos.

Dada la relación de estos puntos, doy por concluida la bitácora de esta sesión.

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