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Positivismo.

Se entiende a la historia como el registro escrito de lo que se conoce sobre las


vidas y sociedades humanas del pasado. Se llama historiografía al arte de
escribir historia.

Los hechos históricos se dan a conocer, a través de fuentes intermedias que


pueden ser tanto los testigos de los hechos, relatos escritos, archivos y otras
fuentes que proporcionan las pruebas con que el historiador descifra los hechos
históricos.

Durante su trabajo el historiador debe respetar los hechos, evitar la ignorancia y


los errores cuanto sea posible y aportar una interpretación convincente e
intelectualmente satisfactoria.

La tradición en la historiografía se remonta a Heròdoto (conocido como el padre


de la historiografía) y Tucìdes, llega hasta nuestros días. El enfoque de Tucìdes,
se caracterizaba por una gran objetividad perceptiva, su método sirve para
buscar la verdad y la exactitud con el fin de que la historia tenga utilidad.

La historia de la historiografía va pasando por diversos periodos, hasta llegar al


siglo XIX con la obra e influencia del “creador de la historiografía contemporánea
y exponente máximo de la corriente positivista de la historia”. Influenciado por el
positivismo, es un sistema filosófico basado en la experiencia y el conocimiento
empírico de los fenómenos naturales. El término positivismo, fue utilizado por
primera vez por el sociólogo francés Augusto Comte. Gracias al positivismo de
Comte la historia va a alcanzar su identidad como disciplina académica
independiente, que contaba con su propio método crítico y de análisis que exigía
una rigurosa preparación.

Ranke, por otro lado, consideraba que había dos caminos para conocer los
hechos humanos, el filosófico y el histórico. La historia para Ranke no pasa a ser
una mera sistematización de los documentos históricos que el historiador solo
debe ordenar en su intento de reconstruir el pasado, como resultado va a
progresar de forma sustancial en la crítica de las fuentes.

La combinación de la objetividad del historiador con la aguda observación de que


todos los historiadores son producto de su tiempo y entorno, y que por tanto sus
relatos son necesariamente subjetivos, auguraban la ruptura de la conexión de
la historiografía clásica con el arte literario, de carácter intuitivo, y la alineaban
con la moderna investigación científica. Muchos historiadores se sintieron
influenciados por el método de este alemán y adoptaron el positivismo como
método para hacer historia.

El afán de los positivistas de hacer de la historia, una “ciencia exacta”, es


imposible porque el objeto de estudio es el ser humano. Ranke, quería hacer de
la historia una ciencia exacta basada en la máxima objetividad, rigurosa de los
hechos, dotándola de un método científico, de iguales características.

El método inductivo del que partía el positivismo establecía dos fases de


desarrollo: la acumulación de datos a través de la observación (tarea reservada
a la historia) y la formulación de leyes a partir de esos datos (tarea de la
sociología).

El historiador inglés Carr, plantea que el estudio del hombre y de su mundo


circundante, de los efectos de éste sobre el hombre, y de los efectos del hombre
sobre el mundo que lo rodea. El objeto que se propone alcanzar la investigación
en el mismo: incrementar la compresión y la dominación de su ambiente por el
hombre.

El historiador francés Lucien Febvre la califica como la “historia historizante”, que


consistía en una historia como ciencia del pasado sin más. El positivismo
rechaza la contemporaneidad o más bien la historia del presente.

En el positivismo hay una exaltación por los “grandes hombres”, “grandes


batallas”, “grandes instituciones” y como también a la historia-acontecimiento
caracterizado por la cronología. Este tipo de historia fue predominante en el siglo
XIX.

No había un análisis tan exhaustivo, porque solo se dedicaban a buscar


documentos y escribir los grandes acontecimientos marcados por las fechas. Se
ha dado forma a los acontecimientos de una manera cronológica y vista desde
el poder. Según el positivismo a la historia hay que ordenarlas por las fechas, sin
análisis, las fechas no importan, lo demás no existe.
Si hay algo evidente en la historiografía es que a partir del historiador mismo, es
tan subjetiva como lo es el propio hombre, y en esa subjetividad esta un elemento
que es la manipulación. El poder político hace a la historia como un instrumento
de manipulación para un interés particular. Por tanto, esos historiadores son
humanos y por ello, también están empapados con la sociedad y con su cultura
que los rodea. Es por ello, que sienten y se ven atraídos por determinados
pensamientos e ideologías.

Annales.

Los Annales constituyeron una historiografía de una clara matriz cultural


francesa en el momento inicial y de matriz cultural mediterránea en una segunda
instancia. Al desplegarse en las distintas coyunturas culturales del siglo XX, los
diferentes proyectos de Annales han reproducido sistemáticamente y en
sucesivos momentos, la sensibilidad cultural mediterránea de larga duración que
es correspondiente al espacio francés, pero que es igualmente detectable, en
toda Europa occidental.

Dos formas muy distintas de concebir y de crear los productos culturales y las
estructuras discursivas, que nos permiten comprender también este primer trazo
general y recurrente de la perspectiva historiográfica de los Annales.

Obras, artículos, textos y ensayos que, han sido muchas veces la condensación
de un largo trabajo previo en los seminarios y en los cursos del Collège de
France, de las Escuelas de Altos Estudios o de las distintas universidades
francesas, igual que el resultado y el reflejo intenso y permanentes debates
académicos entre los mismos historiadores franceses, y entre estos y sus
colegas de las restantes ciencias sociales o humanas.

Un segundo perfil característico, también presente en los sucesivos proyectos


analistas, ha sido el dialogo permanente de la historia que ellos han reivindicado
y construido con las restantes ciencias sociales que se han ocupado de
investigar lo social en el tiempo.