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El humor en la novela del siglo XVII y en el cuento latinoamericano contemporáneo

¿De qué nos reímos? ¿Qué elementos en común existen entre una caída estrepitosa y el desconcierto de una
persona que no encuentra lo que espera? La torpeza, el acto involuntario del hombre que cae, el efecto gracioso
de la prenda mal colocada producen comicidad.
En principio conviene señalar que lo cómico, lo que provoca risa, es propio de los humanos. Además,
nuestra risa es siempre la risa de un grupo, producto de una cultura, de una época y de una
sociedad. No es posible entender la risa como un fenómeno histórico, sino por el contrario es preciso situarla
en el interior de un grupo social concreto. Es ya un lugar común afirmar que lo que resulta cómico en una época
y un lugar no lo es en otro lugar y en otro momento. Los actores cómicos suelen admitir que sus chistes o
gags no resultan graciosos en otros países diferentes de los suyos.
Sigmund Freud en su célebre trabajo El chiste y su relación con el inconsciente (1905) señala nuestra
necesidad, en la edad adulta, del humor para sentirnos felices en la vida. En su investigación sobre el chiste
reconoce dos aspectos centrales del mismo: la técnica verbal y la técnica intelectual. En la verbal la
comicidad está en la expresión con que se transmite el chiste. En la intelectual del chiste no depende de
las palabras que se usan, sino del proceso mental, del pensamiento. Los chistes verbales centran su
eficacia en el trabajo con las palabras, la condensación, la sustitución, el doble sentido, el juego de
palabras, etcétera. En cambio, los chistes basados en los procesos mentales se centran en el error
intelectual, en el contrasentido o el desatino.
En cuanto a la comicidad en relación con la literatura, podemos decir que un texto cómico es aquel que
quiere provocar la risa, que busca que su lector al menos sonría al leerlo. Desde la más remota
antigüedad encontramos textos cómicos, burlescos y satíricos, destinados a hacer reír a su público.
Una de las condiciones para que se produzca la comicidad es la suspensión momentánea de la
sensibilidad y la emoción. Si nos compenetramos emocionalmente con el personaje cómico, no podemos
reírnos de él. Debemos "anestesiar" nuestros sentimientos para reírnos, ya que si nos identificamos con la
'víctima" de la situación cómica o ridícula, no podríamos hacerlo. La mirada humorística es una
interpretación desviada de una realidad que puede ser trágica o angustiosa.
El crítico literario Mijail Bajtin (1895-1975) sostiene que la risa es un antídoto contra el
autoritarismo. La ironía y la risa erosionan el lenguaje oficial, que es elevado y solo apto para la
representación heroica.
Bajtin dice que la risa es el escape que nos permite superar no solamente la censura exterior,
sino también el gran censor interior que llevamos, el miedo anclado en el espíritu humano desde
hace miles de años. La risa constituye para el adulto una fuerza liberadora.
Los mismos recursos de desplazamiento o transformación del chiste funcionan en el texto
cómico. Aunque son muchas las manifestaciones del humor en la literatura, nos vamos a centrar en la sátira
y la parodia, tal como se manifiestan en dos novelas del siglo XVII: El ingenioso hidalgo don Quijote de la
Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra y Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift, y en el cuento
humorístico "El mono que quería ser escritor satírico", de Augusto Monterroso.

Parodia y sátira en dos novelas del siglo XVII

El diccionario atribuye a la palabra parodia, de origen griego, el siguiente significado:

* Parodia: imitación burlesca de una obra literaria o artística de cualquier clase.

Y a la palabra sátira, de origen latino, el siguiente:

* Sátira: discurso, escrito o dicho agudo, picante y mordaz cuyo objetivo es ridiculizar a personas o cosas.

Según el crítico literario Gerard Genette, la parodia se basa en una confusión. Dicha confusión tiene
el objetivo de producir efectos cómicos. Genette propone una diferencia clarificadora entre sátira y
parodia, teniendo en cuenta las relaciones intertextuales que mantienen con otras obras literarias que las
precedieron. Es preciso, entonces, aclarar qué se entiende por relaciones entre textos.

lntertextualidad: Los textos literarios se relacionan entre sí de diferentes modos. Los


lectores pueden o no percibir claramente estas relaciones. Cuando un autor cita a otro en su
texto, establece una relación entre el texto que escribe y el otro. Cuando en lugar de citar
explícitamente, el autor simplemente alude a otro texto, establece también, en este
caso, una relación intertextual. Hay una amplia gradación de este modo de relación entre
textos que va desde el plagio, cuando un autor copia sin declararlo a otro, pasando por
la cita literaria hasta la alusión. En suma, podemos afirmar que la intertextualidad es la
presencia efectiva de un texto en otro.
La percepción por parte del lector de las relaciones entre una obra y otra que la precede o
que la sigue es el mecanismo propio de la lectura literaria y contribuye a la construcción del
significado que una lectura de tipo lineal simplifica.

Architextualidad: es la relación que un texto establece con el género al que pertenece. Es


generalmente una relación implícita, ya que ningún texto tiene obligación de declarar su
pertenencia genérica. Esta es la relación que aparece, con distintos matices, en los textos
literarios de este capítulo.

Relación por derivación: esta es la relación que más nos interesa para acercarnos a la
sátira y la parodia. Es la que se produce cuando un texto deriva de otro.

En rigor, no hay obra literaria que en algún grado no evoque a otra; estas relaciones pueden ser más o
menos evidentes y, en algunos casos, pasan inadvertidas. Nos interesa, ahora, abordar la cuestión de la
parodia y de la sátira.

PARODIA
Sus orígenes son remotos y difíciles de delimitar. Muchos autores indican que cuando los rapsodas
cantaban los versos de la llíada y de la Odisea percibían una falta de interés o aburrimiento del público
oyente, incluían recitados con los mismos versos, pero desviando su sentido y destinados a divertir al
público.
Si esta versión es cierta, explica satisfactoriamente el concepto de parodia: el mismo texto con una
intención muy diferente.
En la parodia, la risa surge de una constante confrontación entre ambos textos, el parodiado y el
parodiante. También requiere una conciencia de género, ya que lo paródico se establece en relación con los
rasgos esenciales de un género. Pensemos, por ejemplo, en Maxwell Smart, el personaje de la serie
televisiva El superagente 86. Max es un espía de una organización, "Control", que lucha contra otra
organización, '"Kaos". La comicidad se produce por el tratamiento irreverente de la dignidad de este
personaje en contraste con los espías canónicos del género, como por ejemplo James Bond (el personaje
creado por el autor inglés lan Fleming), que siempre triunfan gracias a sus habilidades e inteligencia. Ya su
nombre, Smart, cuyo significado es "astuto", presenta un contraste paródico con la torpeza que caracteriza
a ese personaje.
Desviar un texto de su sentido, de su contexto, es un procedimiento paródico. El ejemplo
clásico de texto paródico es El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes,
que es una parodia a las novelas de caballería.

SÁTIRA

Como ya dijimos, la sátira comparte con la parodia el mismo objetivo: producir un efecto cómico. Su
origen también es remoto, autores de la antigüedad clásica ya cultivaban este estilo. Los romanos convirtieron
la sátira en un género literario y, a través de ella, fustigaban los vicios de su sociedad.
En el caso de la sátira, el humor se produce a partir de la crítica a personas, "vicios" o
costumbres. Lo característico de la sátira es que no señala directamente como negativo aquello que
critica; sino, por el contrarío, lo escrita mediante procedimientos de contraste entre lo real y lo
ideal. Es el lector quien construye su significado. La esencia de la sátira está dada por la expresión
latina: ridentem dicere verum, lo que significa "decir la verdad, en broma". Un ejemplo típico de texto
satírico es Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift, en donde la crítica al contexto social de la época queda
implícita en las descripciones de las situaciones y los personajes absurdos.
Por último, falta precisar el papel que cumple la ironía en los textos cómicos. Habitualmente, se afirma
que la ironía consiste en decir lo contrarío lo que se piensa. La ironía implica un juego comunicativo que
consiste en decir, en alguna forma o con alguna entonación que no deja lugar a dudas sobre el
verdadero sentido, lo contrario de una cosa. Se da a entender por algún medio que no se dice lo que se
dice. En la literatura, el papel del lector es central, ya que si no se produce esta complicidad que implica
asignar otro sentido diferente a lo que se lee, la ironía no produce su efecto. Veamos el siguiente
ejemplo de la vida cotidiana: alguien dice frente a varias personas “¡Por suerte cambió el Gobierno! Todo se
va a arreglar". Las personas que saben que quien habló es contrario al nuevo Gobierno están en condiciones
de interpretar la ironía, los demás le darán un sentido literal a sus palabras.
En la lengua hablada, la ironía es fácilmente reconocida gracias al tono de la voz, en cambio en la
escritura no es tan sencillo. En ocasiones es necesaria una relectura para descubrir dónde el escritor ironizaba.
La parodia y la imitación satírica son formas intertextuales, que requieren la confrontación con el texto o
género del que son derivaciones. La ironía es un mecanismo presente tanto en la parodia como en la imitación
satírica y requiere de la capacidad del lector para entender lo que se dice y sustituir el sentido.
A continuación, veremos estos mecanismos en textos que son clásicos de literatura universal.

Dos textos clásicos: un episodio de El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de
Cervantes y un fragmento de Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift

Aproximación a los textos


A partir de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Cervantes, con el pretexto de desterrar los
libros de caballería, inventó un género moderno y popular, que interesa a la gente tanto como en el pasado le
habían interesado las novelas de caballería.
La adhesión de los lectores fue inmediata y su éxito, también. El libro, dividido en dos partes, consta de
tres salidas del caballero andante y su escudero. El argumento es el siguiente: Alonso Quijano, vecino de un
pueblo de la Mancha, es aficionado a la lectura de libros de caballería. Lee tanto, que después de un tiempo
pierde la cordura.

“[...] Él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio
en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro de manera que vino a perder el juicio.”

Quijano se convierte entonces en don Quijote y, con su exaltada fantasía, se remonta por encima de la
realidad a un mundo imaginario en el que habitan princesas, gigantes, magos y sobre todo su dama,
Dulcinea del Toboso, que no es más que una fornida moza de un pueblo vecino que no tiene la menor idea de
lo que le sucede al pobre caballero. Sancho, compañero de andanzas de don Quijote, es un rústico e ingenuo
labrador que confía en las promesas de recompensas y riquezas que este le hizo para convencerlo de ser su
escudero. También es necesario el caballo, ningún caballero que se precie puede prescindir de uno: Rocinante
será su nombre. Las aventuras y suceden, Don Quijote y su escudero, luego de un largo periplo pleno de
situados absurdas y tragicómicas, regresarán a casa donde, recobrada la cordura, el hidalgo Alonso Quijano
muere pidiendo perdón por sus desatinos.
Swift es el creador de un personaje, Lemwell Gulliver, un individuo normal, medianamente inteligente,
con sentido común, una buena educación y sólidos conocimientos en el arte de navegar. Es bondadoso y buen
observador, aunque en ocasiones bastante ingenuo. Desde pequeño sintió una irresistible necesidad de viajar.
Este personaje le permite a Swift observar y describir, a través de distintos viajes, una serie de países
extraños poblados por seres diminutos o gigantes, islas voladoras, caballos con las cualidades de los humanos
y humanos con las de los caballos, etcétera. El esquema de los cuatro viajes que emprende Gulliver es
siempre el mismo. Se embarca para alejarse de la tediosa vida en Inglaterra y, luego de un naufragio o algún
inconveniente similar, llega a una tierra de ignotas características. Una vez instalado en la desconocida
comarca, el viajero cuenta todo lo que observa: usos y costumbres, formas de gobierno y detalles de la
sociedad. Este recurso le permite a Swift satirizar agudamente sobre las costumbres de su propia sociedad, ya
que este personaje, inocentemente, sin hacer comparaciones explícitas, pone en evidencia lo absurdo y
ridículo de ciertos comportamientos. Por ejemplo, reinos enfrentados en guerras interminables debido a
diferencias en el modo de cascar los huevos para el desayuno, partidos o facciones irreconciliables divididos
por la altura que debían tener los tacones de los zapatos. Situaciones, todas, que remiten a la Inglaterra de
esa época. Gulliver, como personaje, va evolucionando: adquiere mayor lucidez a medida que observa
culturas diferentes de la suya que le permiten reconocer las peculiaridades del género humano. Finalmente,
luego de retornar de su último viaje, desencantado de los humanos y de sus execrables defectos, se dedica a
buscar a algún "inglés que no le resulte del todo insoportable".

Los mecanismos del humor

En el caso del Quijote, el humor surge, fundamentalmente, del contraste entre el universo propio del
caballero y la realidad. Los ideales caballerescos todavía no compartidos por Sancho que recién se inicia en su
oficio de escudero, son incompatibles con la realidad objetiva. Como ya dijimos, en la parodia, la risa surge de
una constante confrontación entre ambos textos, el parodiado y el parodiante. Y, como lo paródico se
establece en relación con otros textos, en este caso, con las novelas de caballería, es preciso tener cierta
conciencia del género para establecer dicha relación. La transformación del pacífico hidalgo en el caballero don
Quijote sigue las pautas extraídas del género.
Sancho se encarga de expresar la realidad objetiva:

-Mire vuestra merced -respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de
viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas que, volteadas al viento, hacen andarla piedra del
molino.

Y el contraste cómico está dado por la tozudez del Quijote. Un caballero sin la dignidad de un caballero real
y en un contexto en el cual su atuendo y sus ideales, "desfacer entuertos" y "ganar la gloria", están fuera de
lugar.
Los distintos aspectos del contraste cómico pueden verse en el esquema que sigue:
Contraste cómico

Contraste de personajes: Oposición entre don Quijote y Sancho Panza.

Contraste de universos: La realidad vista por el escudero y lo imaginado por el caballero.

Contraste lingüístico: La forma de hablar del caballero y la forma de hablar de Sancho.

La ironía también se hace presente. En el primer capítulo, el narrador ha señalado el verdadero estado
del atuendo que viste el pobre caballero: armadura y armas oxidadas por el orín de los perros, enmohecidas y
arrumbadas desde la época de sus abuelos en un desván, una celada (la pieza de la armadura que servía para
proteger la cabeza) reconstruida con cartón, etcétera, y también conocernos la calidad real de su caballo. Sin
embargo, si leemos linealmente el avance del caballero, no percibimos el sentido irónico del texto.

[…] y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea pidiéndole que en tal trance le socorriese,
bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre arremetió a todo el galope de Rocinante […]
En el caso de Gulliver, el humor también deriva, en parte, de la comparación o relación con otros
textos. Hace falta cierta conciencia del género de los Diarios de viaje, conocer sus características. El autor, a
sabiendas de este hecho, incluyó en la primera edición todo el aparato formal, mapas, datos de navegación,
distancias, etcétera, que aparecían en los diarios de viajes reales.
La relación intertextual de la imitación satírica se aprecia en el tono descriptivo que adopta el personaje
narrador, y que remite al modo de relato de los viajeros reales. La inclusión de los mapas y los demás
elementos mencionados también reproduce la relación con el aparato formal de los diarios verdaderos.
No obstante, el peso fundamental de la comicidad está en los satíricos comentarios del
personaje Gulliver que, a través de sus ingenuas observaciones sobre los liliputienses, pone en evidencia las
costumbres criticables de la sociedad inglesa y su gobierno. Ni siquiera el propio Gulliver se salva de la sátira.
Swift no se priva de hacer objeto de la burla a su propio personaje criticando su vanidad, a través de irónicos
comentarios cuando el rey de Liliput lo condecora por vencer a la flota enemiga.
En el fragmento considerado, la crítica no está expuesta directamente, pero resulta absurdo el recurso de
los liliputienses para elegir los candidatos a los puestos de la corte. Inmediatamente lo relacionamos, por
contraste, con la sociedad real y aparece, entonces, nítidamente la burla satírica, que condena la elección de
los hombres por mecanismos que nada tienen que ver con la capacidad para ejercer las funciones requeridas.
Los contemporáneos de Swift, además, tenían también la ocasión de reírse de ciertos individuos,
miembros de la corte o del gobierno, reconocibles en los personajes de la obra.
Lo ideal, que los hombres sean designados por lo que mejor saben hacer, en contraste con el absurdo
método planteado, resulta evidente sin necesidad de explicarlo.
La ironía tampoco está ausente. En este relato, es al autor quien establece distancia con su personaje
narrador. Por ejemplo, cuando Gulliver sostiene:

Quiso el emperador, en esto, mostrarme algunas de las muchas curiosidades del país, en lo que exceden a
cuantas otras naciones conozco, juntamente en destreza y magnificencia.

Se advierte que el autor no comparte esta afirmación, y más que considerar la futilidad y vanidad de los
liliputienses, apunta a criticar idénticos vicios en sus contemporáneos ingleses. En cambio, el personaje
Gulliver sí aparece ingenuamente identificado con estas palabras.

ACTIVIDADES

Acerca del Quijote

1. Identifiquen las partes del texto en que el narrador observa la acción desde la perspectiva de cada personaje.
2. Relacionen el punto de vista con el contraste cómico.
3. Averigüen cuáles son la pautas o ideales caballerescos sobre los que se construye la parodia del Quijote.
¿Cuáles pueden identificarse en el texto?
4. Busquen en el fragmento el contraste lingüístico y explíquenlo con la ayuda de las notas aclaratorias.
5. Averigüen en qué se basa el contraste físico entre el caballero y su escudero.¿En qué animal monta cada uno?
6. ¿Dónde se pone en evidencia que Sancho no tiene conocimiento de las aventuras de caballería?
7. ¿En qué basa las explicaciones de su derrota don Quijote?
8. Esta aventura responde a un esquema básico que se repetirá muchas veces, ¿cuál es?

Acerca de Los viajes de Gulliver

1. Identifiquen en el fragmento las indicaciones que relacionan el tamaño de Gulliver en relación con los
liliputienses.
2. Verifiquen si el salto sobre la cuerda guarda relación con las medidas de los personajes.
3. Expliquen la ironía del paréntesis que aclara que la caída en desgracia de los miembros de la corte era algo
frecuente.
4. ¿Por qué resulta cómico que un ministro deba saltar sobre la cuerda? ¿Con qué habilidad se relaciona?
5. La casualidad salva a Fimnap de romperse la cabeza. Expliquen el párrafo correspondiente.¿Hay ironía?
6. ¿Por qué los ministros ponen mucho empeño en sus saltos?
7. Gulliver dice que después de Reldresal, todos los demás funcionarios son parejos. ¿Les parece adecuada esta
"tabla de posiciones"?
8. ¿Por qué el tesorero es el primero en dicho "ranking"?