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Resumen Mieke Bal

La Narratologia es la teoría de los textos narrativos. El corpus, en torno al cual intenta


pronunciarse la narratología, se compone de textos narrativos. Uno de los primeros problemas
al adelantar una teoría es la formulación de las características con las que conferir límites a ese
corpus. Aunque todos tienen una idea general de lo que sea un texto narrativo, no es
ciertamente siempre sencillo determinar si un texto dado debería o no considerarse como tal.

Las definiciones anteriores sugieren que una distinción en tres estratos -texto, historia, fábula-
sería una base razonable para profundizar en el estudio de los textos narrativos que
presentamos aquí. Los acontecimientos, los actores, el tiempo y el lugar constituyen
conjuntamente el material de una fábula.

Fabula:

Acontecimientos: Los acontecimientos han sido definidos en este estudio como «la transición
de un estado a otro que causan o experimentan actores».

Actores: a las clases de actores las denominamos actantes. Un actante es una clase de actores
que comparten una cierta cualidad característica.

Sujeto y objeto: La primera y más importante relación ocurre entre el actor que persigue un
objetivo y el objetivo mismo. Son sujeto y objeto: un actor X que aspira al objetivo Y, X es un
sujeto actuante, Y un objeto actante.

Ejemplo:

actor/actante-sujeto función actor/actante –objeto.

a) Juan quiere casarse con María.

Dado; y receptor: y se puede, por consiguiente, distinguir una clase de actores a la que
llamaremos el dador, constituida por aquellos que apoyan al sujeto en la realización de su
intención, proveen el objeto o permiten que se provea.' La persona a la que se da el objeto es
el receptor.

Ayudante y oponente: el sujeto quiere algo, y lo logra o no. Normalmente el proceso no es tan
sencillo. El objetivo es difícil de conseguir. El sujeto se encuentra con resistencias y recibe
ayuda por el camino.

Tiempo: Se ha definido a los acontecimientos como procesos. Un proceso es un cambio, una


evolución, y presupone, por tanto, una sucesión en el tiempo o una cronología. Los
acontecimientos ocurren durante un cierto periodo de tiempo y se suceden en un cierto
orden.

Lugar: los acontecimientos suceden en algún lugar. Los sitios donde ocurre algo pueden, en
principio, deducirse. Cuando la localización no se ha indicado, el lector elaborará una en la
mayoría de los casos. Imaginará la escena, y, para hacerlo, habrá de situarla en alguna parte
por muy abstracto que sea el lugar imaginario.
Focalización : punto de vista o perspectiva narrativa.

Cuando la focalización corresponde a un personaje que participa en la fábula como actor, nos
podremos referir a una focalización interna.

Podremos indicar, entonces, por medio del término focalización externa que un agente
anónimo, situado fuera de la fábula, opera como focalízador.

El narrador: Juntos, el narrador y la focalizacíón, determinan lo que se ha dado en llamar


narración. Consta de un narrador un sujeto que narra.

Cuando en un texto el narrador nunca se refiere explícitamente a sí mismo como personaje,


podremos, de nuevo, hablar de narrador externo.

Un narrador interno suele mantener que cuenta hechos verídicos sobre sí mismo. Puede fingir
estar escribiendo su autobiografía.

Se mantiene aparte, observa los acontecimientos, y narra la historia según su punto de vista.
Un narrador de esta clase es un testigo.

El estilo directo es para reproducir de forma directa o literal lo que dice, o piensa, un
personaje. El estilo indirecto es para resumir o reproducir en palabras del narrador lo que
dicen o piensan los personajes

Derrida- Carta a un amigo japonés.

También hay que decir que la palabra era de uso poco frecuente, a menudo desconocido en
Francia. Ha tenido que ser reconstruido en cierto modo, y su valor de uso ha quedado
determinado por el discurso que se intentó en la época, en torno a y a partir de De la
gramatología. Este valor de uso es el que voy a tratar ahora de precisar, y no cualquier sentido
primitivo, cualquier etimología al amparo o más allá de toda estrategia contextual.

Desconstruir era asimismo un gesto estructuralista, en cualquier caso, era un gesto que asumía
un cierta necesidad de la problemática estructuralista. Pero era también un gesto
antiestructuralista; y su éxito se debe, en parte, a este equívoco. Se trataba de deshacer, de
descomponer, de desedimentar estructuras (todo tipo de estructuras, lingüísticas,
«logocéntricas», «fonocéntricas» -pues el estructuralismo estaba,por entonces, dominado por
los modelos lingüísticos de la llamada lingüística estructural que se denominaba también
saussuriana-, socio-institucionales políticos, culturales y, ante todo y sobre todo, filosóficos).
Por eso, en particular en Estados Unidos, se ha asociado el motivo de la desconstrucción al
«post-estructuralismo». Pero deshacer, descomponer, desedimentar estructuras, movimiento
más histórico, en cierto sentido, que el movimiento «estructuralista» que se hallaba de este
modo puesto en cuestión, no consistía en una operación negativa. Más que destruir era
preciso asimismo comprender cómo se había construido un «conjunto» y, para ello, era
preciso reconstruirlo.

De la gramatología pone en cuestión la unidad «palabra» y todos los privilegios que, en


general, se le reconocen, sobre todo bajo la forma nominal. Por consiguiente, sólo un discurso
o, mejor, una escritura puede suplir esta incapacidad de la palabra para bastar a un
«pensamiento». La palabra «desconstrucción», al igual que cualquier otra, no posee más valor
que el que le confiere su inscripción en una cadena de sustituciones posibles, en lo que tan
tranquilamente se suele denominar un «contexto».

De la gramatología.

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