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E RTO

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Sergio Rascovan (comp.)

Orientación
vocacional
con sujetos
vulnerabilizados
Experiencias sociocomunitarias
en los bordes
Orientación vocacional con sujetos vulnerabilizados: experiencias socio
comunitarias en los bordes / Sergio Eduardo Rascovan... [et al.]; compilado
por Sergio Eduardo Rascovan. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires:
Centro de Publicaciones Educativas y Material Didáctico, 2018.
232 p. ; 22,5 x 15,5 cm. - (Ensayos y experiencias, 110)

ISBN 978-987-538-557-3

1. Orientación Vocacional. 2. Pedagogía. 3. Sociología de la Educación.


I. Rascovan, Sergio Eduardo II. Rascovan, Sergio Eduardo, comp.
CDD 158.3

Colección Ensayos y Experiencias


Director general: Daniel Kaplan
Corrección de estilo: Liliana Szwarcer
Diseño y diagramación: Patricia Leguizamón
Diseño de tapa: Débora Glezer
Fotografía de tapa: Gabriela Suárez​

Los editores adhieren al enfoque que sostiene la necesidad de revisar y ajustar el lenguaje para evitar un
uso sexista que invisibiliza tanto a las mujeres como a otros géneros. No obstante, a los fines de hacer
más amable la lectura de los textos, dejan constancia de que, hasta encontrar una forma más satisfactoria,
utilizarán los plurales en masculino.

Separata de la 1ª edición bajo el ISBN 978-987-538-557-3, publicado por Noveduc Libros © del Cen­tro de Pu­
bli­ca­cio­nes Edu­ca­ti­vas y Ma­te­rial Di­dác­ti­co S.R.L, Av. Co­rrien­tes 4345 (C1195AAC), Bue­nos Ai­res - Ar­gen­ti­na,
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11.723 y 25.446.

Sergio Rascovan. Lic. en Psicología (UBA). Magister en Salud Mental Comunitaria


(UNLa). Director de Punto Seguido. Profesor titular de Orientación Vocacional-Ocupacio-
nal (UP) y del seminario Orientación vocacional y educativa en el nuevo escenario social
(UNTREF). Director del Programa “Dar PIE, pensar, intercambiar, elegir” del Ministerio de
Educación de la Nación (2014, 2015).
Introducción

Hace veinte años, publicábamos en Noveduc la compilación Orientación


vocacional. Aportes para la formación de orientadores, iniciando junto a un nutri-
do colectivo de profesionales un camino de trabajo conjunto, de reflexión, de
intercambio y de transmisión. La Asociación de Profesionales de la Orien-
tación de la República Argentina (APORA) fue –y sigue siendo– el espacio
institucional que nos cobijó y estimuló para promover nuevos análisis, elabo-
raciones y proyectos.
En aquella obra proponíamos diferenciar “tipos de intervención” en
orientación vocacional. Buscábamos distinguir especificidades, ya que bajo
el mismo rótulo se ejercían diferentes prácticas con ambigüedades notorias y
efectos confusos para los sujetos destinatarios. Por ello, punteamos la inter-
vención “pedagógica” como aquella dirigida a quienes transitan las institu-
ciones educativas (escuelas, institutos, universidades); la intervención “psico-
lógica”, cuando construimos dispositivos para alojar a quienes nos consultan
(en hospitales, centros de salud, consultorios particulares o servicios en las
propias instituciones educativas) y, finalmente, la “sociocomunitaria”, una
intervención pensada para quienes no están en las instituciones educativas
(porque finalizaron su cursado o porque las abandonaron) y que, como tam-
poco nos consultan, habrá que “ir a buscar”. Precisamente este nuevo libro
intenta paliar el vacío existente de producciones teórico-prácticas respecto de
la modalidad sociocomunitaria en orientación vocacional con personas larga-
mente invisibilizadas en nuestro campo de estudio e intervención.

Orientación vocacional con sujetos vulnerabilizados [3]


Sergio Rascovan

A más de cien años de acuñarse en el mundo el concepto “orientación


vocacional” (choosing a vocation), creemos que se hacen necesarias dos opera-
torias simultáneas. Por un lado, promover una revisión crítica de la noción
“orientación” y, por otro, reconocer que la problemática de elegir qué hacer
en la vida es un derecho universal y no el privilegio de algunos pocos.
Como sostuvimos en diferentes publicaciones1 el significante “orien-
tar” sugiere un carácter directivo, con una distribución del saber en la que
el destinatario es ubicado en posición de objeto, esperando que el profesio-
nal –en su lugar de orientador– lo aconseje, lo guíe, lo dirija. Las expresiones
“orientador” y “orientado” refuerzan y dan consistencia así a una concep-
ción de sujeto pasivo y ponen al profesional en el lugar de establecer un re-
sultado, un diagnóstico, una predicción. Dichas expresiones clausuran todo
movimiento que invite a la exploración, a la búsqueda y al protagonismo de
quien está atravesando una situación de elección asociada al “qué hacer”:
trabajar, estudiar y/o llevar a cabo diferentes proyectos de vida.
Podríamos pensar en términos de dispositivos de sostén y acompaña-
miento para el elegir, en lugar de orientación vocacional2, asociada popu-
larmente a la elección de carrera universitaria, en la medida en que esta
expresión deja afuera la inmensa variedad de contextos, situaciones, mo-
mentos y sujetos que se enfrentan a las problemáticas de buscar y encontrar
un “hacer”.
De este modo, lograremos el pasaje de la noción de “orientación” a la
construcción de dispositivos de sostén y acompañamiento configurados al-
rededor de una concepción de sujeto y una ética en relación al otro.
Sujeto como un ser siendo, único e irrepetible, en construcción perma-
nente a través de una trayectoria identificatoria y libidinal incesante. Sujeto
entramado en la vida social de su tiempo, configurado por los universa-
les de la especie, las coordenadas particulares que le proporciona su época
sociohistórica, pero también con ese plus de subjetivación que supone su
propia singularidad. Sujeto estructurado a partir de la falta y, por lo tanto,

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tomo
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Introducción

dividido y deseante de un deseo que es siempre sin objeto. Un sujeto que, en


tanto incompleto, busca, encuentra y vuelve a buscar.
La ética en relación al otro, parte de reconocer al otro como enigma,
como semejante y diferente a la vez. Se basa en el encuentro con la otredad
del otro, con ese misterio que siempre entraña un otro. Una ética fundada en
la necesidad de deconstruir la imagen determinada y prefijada del otro, en
la necesidad de dejar caer un supuesto saber acerca del otro, en el desafío de
buscar con empeño elucidar críticamente lo que los dispositivos racionales
y técnicos arman y dan consistencia, al describir, etiquetar y estigmatizar al
otro. Entonces, la ética que proponemos en este libro se apoya, justamente,
en alentar los procesos emancipatorios del otro, más aún cuando se trata de
sujetos vulnerabilizados.
Los autores de este libro nos proponemos adoptar una posición como
profesionales de la orientación vocacional –POV– que limite nuestra “voca-
ción ayudadora”. Ya que el ayudar puede impotentizar al otro, ubicándolo en
el lugar de necesitado. Si eso ocurriera, la ayuda pasaría a ser la anulación del
otro como sujeto creador y protagonista de su propia vida.
Por eso, tal como afirma Meirieu:
No se trata de fabricar un ser que satisfaga nuestro gusto por el poder o nuestro
narcisismo, sino de acoger a aquel que llega como un sujeto que está inscrito en
una historia pero que, al mismo tiempo, representa la promesa de una supera-
ción radical de esta historia (Meirieu, 1998, p. 70).

Los dispositivos de sostén y acompañamiento para elegir un qué hacer


podrán alejarse de los modelos sostenidos en las evaluaciones, en los diag-
nósticos, en las mediciones, para constituirse en experiencias subjetivantes
centradas en el reconocimiento de las potencialidades de los sujetos, en el res-
peto por sus singularidades, en el registro de las condiciones contextuales y
en el corrimiento del lugar de supuesto saber del profesional como condición
del elegir autónomo del otro.

Orientación vocacional con sujetos vulnerabilizados [5]


Sergio Rascovan

Experiencias subjetivantes sostenidas en un marco teórico que provoque


pensar los temas y problemas en términos de entramados complejos, recu-
rriendo a la lógica transdisciplinaria y promoviendo articulaciones intersec-
toriales en los abordajes e intervenciones.
Este libro lleva a revalorizar a quienes se han animado a salir al encuen-
tro de aquellos a los que tradicionalmente nunca se les preguntó qué quieren
hacer en la vida. En ese salir a buscar en los bordes, ellos desbordan los te-
rritorios habituales de nuestra práctica para acceder a los olvidados y vulne-
rabilizados, restituyéndoles su lugar, su posición como sujetos de derecho a
elegir. En ese derrotero se hace necesario despojarnos de los postulados he-
redados, de los recursos estandarizados, de las técnicas “seriales”, destinados
principalmente a los estudiantes que finalizan sus estudios secundarios, es
decir, a aquellos que tenían oportunidad y permiso para elegir. En su lugar
nos proponemos construir recursos ágiles, dinámicos y creativos que contri-
buyan al sostén y acompañamiento de todos los sujetos en el marco de una
práctica situada.
Los diferentes autores de esta obra intentamos contribuir a visibilizar a
quienes hasta ahora han sido excluidos de ese derecho o recibieron un cum-
plimiento parcial del mismo. Sujetos que no consultan ni están integrados
plenamente a la vida social, a través de algún anclaje institucional, educativo
y/o laboral. Personas con problemáticas de consumo, en situación de encie-
rro, que no consiguen trabajo o que, en algunos casos, ni siquiera lo buscan;
estudiantes que han abandonado sus estudios. Y quienes tampoco fueron su-
ficientemente considerados en las prácticas usuales de “orientación vocacio-
nal”, como son los adultos mayores, los sujetos con distintos tipos de discapa-
cidades, los transgéneros y quienes viven en localidades rurales muy alejadas
de los centros urbanos.
El libro presenta diferentes experiencias en las que las intervenciones so-
ciocomunitarias en los bordes se llevan a cabo en las más variadas instituciones
de tercera edad, de salud, educación, recreación, servicios de empleo y cárceles.

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Introducción

El eje de estas intervenciones se ubica en la restitución de derechos, allí donde


son vulnerados.
Sin duda, las experiencias sociocomunitarias que aquí se relatan son las
que menos se asocian popularmente a la práctica de la orientación vocacio-
nal. Casi pareciera impertinente emplear ese nombre para dar cuenta de los
dispositivos habilitados para encauzar las problemáticas de elegir qué hacer
y dar sentido a la vida en contextos vulnerabilizados. Sin duda, son las menos
habituales y las más necesarias.
Si algún desafío mayúsculo tenemos los profesionales que venimos tra-
bajando en el campo, no es otro que poner toda nuestra experiencia al servi-
cio de desarrollar las prácticas destinadas a quienes no encuentran un lugar
en la vida colectiva. Sujetos vulnerabilizados por un sistema social que los
considera sobrantes, inservibles. En este sentido, esperamos que el libro ayu-
de a sensibilizarnos a construir colectivamente un nuevo paradigma sosteni-
do en un saber crítico con objetivos emancipadores, pilares de las prácticas
en los bordes que permita atender a todos los sujetos. A todos, a cualquiera,
reconociendo las singularidades y las especificidades de cada uno indepen-
dientemente de la condición específica que porten.

Sergio Rascovan
(Coordinador-compilador)

Notas
1. Orientación vocacional. Una perspectiva crítica, Buenos Aires: Paidós (2005). Los jóvenes y el
futuro. Programa de orientación para la transición al mundo adulto. Proyecto con recursos y activi-
dades. Buenos Aires: Noveduc (2012). La orientación vocacional como experiencia subjetivante.
Buenos Aires: Paidós (2016).
2. En países europeos, Estados Unidos, Canadá y también en algunos latinoamericanos hace
tiempo que se intenta reemplazar la expresión “orientación vocacional” por “desarrollo de
carrera”, “careers development” o “career counseling”. Por nuestra parte, creemos que el dete-
rioro de la “institución carrera” hace necesario pensar en términos de trayectorias de vida
o de itinerarios, más que de carreras profesionales.

Orientación vocacional con sujetos vulnerabilizados [7]


Capítulo 1
Sergio Rascovan

Orientación vocacional.
Contexto social, sujetos y prácticas
Sergio Rascovan

Dedico este capítulo a la memoria de Santiago Maldonado y


Rafael Nahuel, cuyos sueños fueron mutilados por un neoli-
beralismo represor y racista que corroe el Estado de derecho y
vulnerabiliza sujetos.

Introducción

Las prácticas de orientación vocacional han sido tradicionalmente destina-


das a los estudiantes que finalizan sus estudios secundarios con el fin de acom-
pañarlos en la elección de una carrera de nivel superior, generalmente univer-
sitaria. Esta podría considerarse la significación que, al menos en Argentina,
moldeó una práctica y se instaló en el discurso social como sentido común.
Si le preguntáramos a cualquier persona acerca de qué es la orientación
vocacional, creemos muy probable que la respuesta se adaptaría a esa matriz
con el agregado de la palabra “test”, que sintetiza una expectativa de resolu-
ción frente a la problemática de elegir.
La eficacia del sentido común como facilitador de los procesos de inter-
cambio social y de comprensión de la realidad tiene su contracara en la ma-
niobra de coagulación de sentidos, de homogenización de lo diverso. Enton-
ces, allí donde se sobreentiende qué es la orientación vocacional, se requiere
promover un proceso de elucidación crítica para desarmar lo que el sentido
común solidificó.

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Orientación vocacional. Contexto social, sujetos y prácticas

La operatoria consiste, por un lado, en suscitar una revisión crítica y, por


otro, una ampliación de esa matriz tradicional. El propósito es pensar las pro-
blemáticas relacionadas con el elegir qué hacer en la vida y con la construc-
ción de trayectorias vitales articulando lo subjetivo con lo social, ampliando
el “hacer” más allá de lo productivo, de lo laboral y de lo académico.
El desafío es abordar estas problemáticas (llamadas tradicionalmente
vocacionales) en todas sus dimensiones, en todos los contextos, para todos los
sujetos. Elegir qué hacer se ha vuelto crítico, más cuando de ello depende la
inclusión en la vida social. El miedo a quedar afuera, a perder un lugar, se ve-
rifica tanto en quienes están actualmente incluidos en la red de intercambios
que supone la vida colectiva, como en aquellos que viven en los bordes o que,
lisa y llanamente, quedaron desafiliados1.
Para quienes ya venimos trabajando, así como para aquellos que se suman
a la tarea, es impostergable encarar estas cuestiones desde la complejidad de su
entramado. Pensar para hacer. Hacer para transformar. Pasaje del análisis de un
campo de problemáticas a conceptualizar una práctica que, en rigor, supone la
constitución de dispositivos para acompañar a los sujetos en los momentos críticos
de elegir y armar proyectos futuros. Dispositivos que, básicamente, se sostienen
–o deberían sostenerse– en una ética en relación al otro y en una concepción de
sujeto. Dispositivos que desde ese holding2 conceptual asumen sus formas singu-
lares de acuerdo a las distintas particularidades de los contextos y de los sujetos.
Una ética en relación al otro y una concepción de sujeto que implica pen-
sar la práctica de acompañamiento para elegir qué hacer, como una expe-
riencia subjetivante (Rascovan, 2016) en tanto reconocimiento de las poten-
cialidades de los sujetos, cualquiera sea la su condición, con respeto por sus
singularidades y advertencia acerca de la inexistencia de un saber certero
sobre el enigma de la vida y las vicisitudes del elegir. Una práctica subjeti-
vante que invite a pensar los temas y problemas en términos de entramados
complejos, recurriendo a la lógica transdisciplinaria y promoviendo articula-
ciones intersectoriales en los abordajes e intervenciones.

Orientación vocacional con sujetos vulnerabilizados [9]


Sergio Rascovan

La trama entre lo subjetivo y lo social adquiere su particularidad con las


profundas mutaciones en las áreas laboral y educativa, herederas de una he-
gemonía de mercado que provocó procesos de exclusión social y crecimiento
de la pobreza, al exigir la búsqueda de nuevas formas de pensar y actuar
frente a elección de qué hacer, esto es, de encontrar un lugar simbólico, mate-
rial, entre los otros.
Elegir qué hacer en la vida y recibir “orientación vocacional” es un de-
recho de todos, independientemente de la condición que porte cada sujeto.
Sostener ese derecho presume construir dispositivos de intervención en
diferentes ámbitos: pedagógicos, de salud, sociocomunitarios. Dispositivos
que se organicen con inventiva, imaginación y decisión acorde a toda prácti-
ca situada que aloje al sujeto en sus preguntas, sus búsquedas, aspectos tan
distantes de los modelos diagnosticadores, clasificadores y normalizadores.
Alrededor del eje adaptación-emancipación se organiza la disputa de
sentido de las prácticas. La tensión se da entre quienes pretenden y pro-
ponen ubicar a los sujetos adaptándolos al sistema y quienes proponemos
abrir espacios liberadores en los que se generen las condiciones para que
los participantes de una experiencia de “orientación” puedan registrar las
reglas de juego del sistema social imperante pero que, al mismo tiempo, se
habiliten a revisarlas, cuestionarlas y, por qué no, a resistirlas y/o transfor-
marlas.

Contexto social, poder y subjetividad

La vida humana, social y subjetivamente considerada, se organiza en


esta etapa histórica alrededor del modelo productivo y cultural del capita-
lismo en su fase financiera. Los discursos neoliberales son los dominantes;
en ellos el mercado resulta el principal actor regulador de los intercambios,
desplazando al Estado en su función de garante del bien común.

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Orientación vocacional. Contexto social, sujetos y prácticas

Recordemos que, en su fase industrial, el capitalismo intentó promover


la regulación de sus propias desigualdades a través del Estado benefactor.
De este modo, generó las condiciones materiales y simbólicas para dar con-
sistencia a las problemáticas que los sujetos tienen para elegir y construir sus
trayectorias de vida en el “hacer” (básicamente, estudio y trabajo), aspecto
central de nuestro interés.
En su auge, el capitalismo industrial logró una forma particular de equi-
librio a través de un conjunto de regulaciones colectivas que sostenían a la
sociedad, promoviendo cierta redistribución de los recursos y garantizando
protecciones extendidas a la gran mayoría de los ciudadanos de las democra-
cias occidentales. La ciudadanía social conquistada sobre la base del traba-
jo-empleo permitió a los sujetos formar parte de un continuo de posiciones
sociales y de derechos concomitantes. Las disparidades masivas en términos
no solo de ingresos sino también de prestigio y de poder de las diferentes
profesiones y ocupaciones laborales no impidieron la vigencia de derechos
sociales asociados al trabajo y la protección social. Así, los sujetos vivían sus
vidas de maneras muy diferentes de acuerdo a las posibilidades o imposibi-
lidades de acceder a distintos bienes materiales y culturales, pero dentro del
marco regulatorio de las prerrogativas de la ciudadanía social.
Está claro que estos procesos resultaron bien diferentes en los países centra-
les respecto de los periféricos. Sin embargo, en todos, la ciudadanía social estuvo
asociada con el empleo formal y, por lo tanto, los sujetos a los que estamos pres-
tando atención en este escrito no formaron parte –por lo general– de ese beneficio.
El escenario social cambió y los procesos de exclusión atravesaron al con-
junto de la sociedad e impactaron de manera más virulenta en quienes aún no
habían adquirido su plena condición ciudadana. Pensemos, por ejemplo, en
las personas con discapacidad y sus dificultades para ser reconocidas como
sujetos de derecho. Desde luego no son las únicas, pero tal vez constituyen los
ejemplos más emblemáticos, dada la superposición de procesos de exclusión.
Ser pobre y tener una discapacidad es estar doblemente postergado.

Orientación vocacional con sujetos vulnerabilizados [ 11 ]


Sergio Rascovan

En las distintas fases del capitalismo cambian las formas de dominación


y los recursos para resistir. La sociedad mercantil, postindustrial, sosteni-
da en los discursos neoliberales ya no es disciplinaria, sino de control sobre
los cuerpos a través de dispositivos de poder basados en la seducción. So-
ciedades que producen una subjetividad multitasking, en las que los sujetos
de rendimiento no sufren una explotación necesariamente externa. Se erigen
con la ilusión de ser dueños de sí mismos. Una subjetividad subordinada a
los imperativos de rendimiento, de competencia, de lógicas empresariales y
sus modas de “autoayudas”. El sujeto está todo el tiempo confrontado a una
exigencia frente a la cual nunca le alcanza y, por lo tanto, siempre está en-
deudado. Podemos decir que el neoliberalismo es una especie de fábrica de
deudores (como señalaría el psicoanalista Jorge Alemán). Es un llamado a la
felicidad, una convocatoria a “todos juntos”, “todos felices”, para luego estar
en falta con respecto a eso mismo (Alemán, 2017).
El sujeto por estructura, por ser sujeto hablante de una lengua que, en
tanto le preexiste, le antecede, es Otro. En la búsqueda por incluirse en el
mundo simbólico queda siempre lidiando con eso que no se completa. La par-
ticularidad del neoliberalismo es que pretende adueñarse de todo el orden
simbólico y de la propia constitución del sujeto.
La tarea de subjetivación por excelencia en tiempos de mercantilización
de la vida será la resistencia creativa, la búsqueda insistente de ese residuo
que, en tanto sujeto, se niega a ser capturado por el Otro, un discurso totali-
zador que clausura, obtura y/o arrasa con el deseo.
Una de las operatorias propias del discurso mercantil consiste en descon-
textualizar al sujeto para pensarlo desde una perspectiva insular, por fuera de la
trama de relaciones, de las condiciones materiales y simbólicas de su existencia.
Es un discurso que, a través de esa maniobra, desresponsabiliza al Estado como
el principal agente con capacidad de constituirse en garante del bien común.
En Europa, pensadores como el filósofo coreano Byung-Chul Han sos-
tienen que el sistema de dominación neoliberal está estructurado de una

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Orientación vocacional. Contexto social, sujetos y prácticas

forma totalmente distinta a la de los Estados-nación. El poder estabilizador


del sistema ya no es exclusivamente represor, sino seductor, es decir, cau-
tivador3. Ya no es tan visible como en el régimen disciplinario. No hay un
oponente, un enemigo que oprima la libertad, ante quien sería posible la re-
sistencia. El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en empresario,
en empleador de sí mismo. Hoy, cada uno es un trabajador que se explota a
sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona.
También la lucha de clases se convierte en una lucha interna: quien fracasa
se culpa a sí mismo y se avergüenza. Uno se cuestiona a sí mismo, no a la
sociedad (Han, 2014).
Las alternativas para cambiar las situaciones sociales de desigualdad e
injusticia son siempre políticas, no técnicas. Para lograr que los sujetos vul-
nerabilizados sean sujetos de derechos será necesario democratizar nuestras
sociedades, lo que significa desmercantilizarlas. Es decir, rescatar como de-
rechos lo que el neoliberalismo impuso como mercancías. Más allá de los
esfuerzos de profesionales e instituciones, será necesario contar con una so-
ciedad más justa para que los sujetos más vulnerabilizados recuperen sus
derechos universales en una sociedad centrada en la esfera pública.
Sostener un pensamiento crítico en la actualidad es enfrentar con firme-
za la modalidad asumida por el capitalismo en el período histórico contem-
poráneo. La polarización fundamental en la era neoliberal se verifica entre
la mercantilización absoluta de la vida y la esfera de los derechos, de los ciu-
dadanos, de la inclusión social. El neoliberalismo, al desmantelar el Estado
social, ha intentado imponer la engañosa opción entre lo estatal y lo privado.
La disyuntiva es otra. Es la que se da entre la esfera mercantil y la esfera
pública. El eje de análisis está en la cuestión del poder: un poder que no solo
oprime, sino que fabrica consensos, establece la orientación subjetiva y pro-
duce una trama simbólica que funciona naturalizando las ideas dominantes,
ocultando su acto de imposición. En este sentido, la operatoria de los medios
de comunicación dominantes se inscribe como un acto de enunciación que

Orientación vocacional con sujetos vulnerabilizados [ 13 ]


Sergio Rascovan

propone encubrir su carácter sociohistórico y los intereses que promueve bajo


un modo supuestamente universal y desideologizado.
Es una forma de poder que no opera inhibiendo o reduciendo, sino en-
gendrando. El poder crea un sistema de relaciones, una red de comunicaciones
transida de signos y significados. No hay ninguna relación de poder que no
constituya un campo de saber. Y no hay ningún saber que carezca por completo
de relaciones de poder. La teoría del hábito de Bourdieu deja en claro una vez
más que el poder no tiene por qué aparecer como coerción. El poder es más
poderoso y más estable cuando genera la sensación de libertad, cuando no se
necesita ninguna violencia. La dictadura del “uno” no opera mediante represión
ni prohibiciones. Más bien asume la figura de lo habitual. Es una dictadura de la
obviedad. El poder que opera a través de la costumbre es más eficiente y estable
que el que emite mandatos o coerciones y alcanza una estabilidad elevada cuan-
do se presenta como “uno” impersonal, cuando se inscribe en la “cotidianidad”.
No es la coerción sino el automatismo de la costumbre lo que eleva su eficiencia.
Como afirma el filósofo coreano: “El poder brilla por su ausencia” (Han, 2014).
El crecimiento de las desigualdades sociales produjo grandes y graves
transformaciones en el régimen de las protecciones y generó –al decir de Cas-
tel, 2010– que los “individuos por defecto” sean postergados a la desprotec-
ción total o remitidos hacia formas inferiores de protección. Así, pierden su
condición de sujetos de derechos al no estar integrados en el régimen del
empleo, o sea, por el sistema de la seguridad social basado en el trabajo.
En esa línea, el autor francés Christophe Dejours sostiene que:
El problema principal que se plantea es la increíble tolerancia de nuestros con-
temporáneos hacia el progreso de la injusticia social en regímenes liberales. Por
eso el pensamiento crítico se opone a los enfoques funcionalistas que dominan
fuertemente el paisaje intelectual: rechaza enérgicamente el argumento según
el cual la evolución que estamos presenciando sería inexorable, resultado de
una lógica endógena propia del sistema, es decir, propia de la economía, del
mercado, de la globalización, del sistema financiero internacional, de la gue-
rra económica, en fin, algo que se impone como una fatalidad contra la cual no

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Orientación vocacional. Contexto social, sujetos y prácticas

tendríamos más alternativa que triunfar o perecer. El poder neoliberal es una


dominación que se disimula como consenso, una dominación que se presenta
más como una dependencia a una serie de dispositivos que conforman la subje-
tividad que como una sumisión impuesta. Esta manera de disfrazar su ideología
bajo la forma del fin de la ideología es lo que llamamos “la naturalización del poder
neoliberal” (Dejours, 2006).

Trayectorias de vida en el actual contexto histórico

Vivimos la vida en clave de época. Las variables sociales se entraman


con las subjetivas en la construcción de cada trayectoria. Los recorridos están
dibujados por circuitos institucionales, siendo los principales la familia y la
escuelas. Precisamente, el modelo del sistema escolar obligatorio ha produci-
do que el curso de la vida se organice alrededor de los ciclos y niveles educa-
tivos, provocando saltos y cortes en el camino, abriendo paso a procesos de
transición entre uno y otro.
Trayectorias, itinerarios y transiciones son diferentes maneras de nom-
brar el proceso que los sujetos van desplegando en su devenir, en función de
determinadas coordenadas sociohistóricas, principalmente de clase, de géne-
ro, pero también geográficas y ambientales.
Pensar la vida en términos de trayectorias, de itinerarios, nos aleja del
concepto de identidad como algo cerrado, definitivo, certero. Por ello, hace
tiempo, al abordar las problemáticas de las decisiones acerca de lo que ele-
gimos hacer (estudiar, trabajar, otras actividades), propusimos la noción de
itinerario vocacional (en lugar de identidad vocacional) como aquello que se
configura alrededor de las variadas actividades que los sujetos realizan a lo
largo de su vida, dentro de las cuales el estudio-trabajo-empleo son las privi-
legiadas, ya que producen anclaje social.
Las trayectorias subjetivas implican un plus sobre los trayectos y las
transiciones normalizadas. Son las formas singulares que tenemos de tran-

Orientación vocacional con sujetos vulnerabilizados [ 15 ]


Sergio Rascovan

sitar la vida escolar, por ejemplo. Los ciclos y niveles educativos son los mis-
mos para todos y por eso nos igualan, pero al mismo tiempo, las maneras de
recorrerlos son diferentes.
En la actualidad podríamos hablar de trayectorias transicionales4, aque-
llos procesos en los que los trayectos y transiciones se entremezclan. Ocurre
principalmente cuando se produce abandono del sistema educativo y circu-
lación social por otros circuitos que en algunos casos incluye la vuelta al mis-
mo, pero que no es excluyente.
Las trayectorias transicionales pueden ser entendidas como un salir y
entrar de diferentes actividades, con más movimiento y menos estabilidad,
a veces sin rumbo fijo. Tienen un carácter dinámico, abierto y discontinuo.
La falta de linealidad, los escenarios sociales cambiantes, la simultaneidad
y multiplicidad de actividades y la incertidumbre como rasgo sobresaliente
nos permiten pensar los itinerarios vitales en términos de trayectorias tran-
sicionales.
Justamente, una de las cualidades de la forma de vivir de los sujetos
vulnerabilizados podría ser transitar la vida por itinerarios que circulan por
cauces diferentes de los instituidos socialmente, es decir, por fuera de los tra-
yectos educativos y laborales prefigurados, o bien, sin transitarlos de manera
regular y sistemática. Si antes mencionábamos como ejemplo el entrar y salir
del sistema educativo, ahora podemos agregar a sujetos que estuvieron pre-
sos y recuperaron su libertad, o a quienes están y/o estuvieron atravesados
por consumos problemáticos. Pero vale también para otros, tal vez para todos
los que entran y salen de los circuitos formalizados y/o de las actividades
socialmente esperables de ser realizadas.
Podríamos aventurarnos a afirmar que, en la actualidad, junto a los tra-
yectos instituidos socialmente –educativos y laborales– existen otros trayec-
tos “institucionalizados” vinculados a circuitos paralelos, entre ellos los re-
lacionados con la delincuencia organizada, por lo general ligada al negocio
de la droga. Los trayectos vinculados con este comercio ilegal (producción,

[ 16 ] Ensayos y Experiencias
tomo
110
Orientación vocacional. Contexto social, sujetos y prácticas

almacenamiento y venta) se organizan a modo de industria, con jerarquías


diferenciadas y formas de promoción estipuladas. Sus prácticas “laborales”
se han “profesionalizado” de manera notoria en los últimos años. Quienes
transitan por dichos circuitos –niños, jóvenes y adultos– tienen chances de
acceder de modo más inmediato (aunque de manera altamente riesgosa) a las
mercancías que el mercado propone como más apetecibles, seductoras y fasci-
nantes (Magaña Vargas, 2011). Algunos de ellos han resultado desencantados
de las promesas que la sociedad les ofrece a través del estudio y el trabajo, y
viven con la sensación de que toda una vida no sería suficiente para alcanzar
a obtener lo que podrían conseguir a través de dichos trayectos “paralelos”.
La denominación de trayectorias transicionales, ese salir y entrar, vale
también para los circuitos “oficiales” y “paralelos”, determinando un itinera-
rio más complejo y sinuoso en el que conviven actividades de distinto tipo,
legales e ilegales. Las poblaciones pobres –y, entre ellas, los jóvenes en parti-
cular– constituyen la mano de obra que los grupos económicos más podero-
sos reclutan para ejercer actos delictivos, ubicándolos como “carne de cañón”
de sus negocios multimillonarios.
En ese sentido, en su novela Descubrí que estaba muerto, el joven escritor
brasileño Cuenca (2017) describe la segmentación social en Río de Janeiro y
las maniobras que dejan a los jóvenes situados en una estructura de poder
paralela al sistema, pero a su vez, fundante del mismo:
En lo alto de aquel sube y baja topográfico que mezcla ladrillos con la Mata At-
lántica, los pobres observan a los ricos de arriba hacia abajo. Muchos de ellos tra-
bajan en las casas de los habitantes del asfalto –en la cocina, en la portería o cui-
dando a sus hijos– y además prestan servicio de delivery de comidas, remedios y
cocaína. A su vez, los jefes del narcotráfico en las favelas que cercan la zona sur
y los personajes que habitan departamentos de dos mil metros cuadrados, por
detrás de las fachadas espejadas de las avenidas frente al mar mantienen lazos
todavía más estrechos entre sí.
La ruta del dinero involucra a políticos de alto rango, ejecutivos del mercado
financiero, puestos clave de la policía militar y civil, milicianos, diputados, cons-

Orientación vocacional con sujetos vulnerabilizados [ 17 ]


Sergio Rascovan

tructores, traficantes y pastores neopentecostales que se dedican a lavar plata.


Mientras en la punta del negocio están los jóvenes negros y descartables arma-
dos con fusiles, en las arterias poco iluminadas de los morros, cuadras abajo los
comerciantes con jacuzzi (…) los irrigan con dinero, contactos, armas y drogas.
(Cuenca, 2017).

Triste descripción de un paisaje de la desigualdad. Necesaria para evi-


tar reproducir discursos estigmatizantes sobre los jóvenes y reconocer los
diferentes mundos en nuestro mundo y los lugares que los sujetos humanos
“elegimos” o somos elegidos/tentados a elegir, muchas veces, como una for-
ma de salvación.
Evidentemente, la vida se organiza en diversos circuitos, oficiales y pa-
ralelos, y ello resulta un aspecto sensible en las problemáticas asociadas con
el elegir y construir trayectorias de vida que intentamos analizar en este
libro. Se trata de corrernos de las formas tradicionales de pensar, de abor-
dar estas cuestiones y reconocer una realidad mucho más compleja donde
los recorridos vitales con sus transiciones están sufriendo un proceso de
desestandarización. Por eso es importante que las instituciones y las po-
líticas orientadas en este sentido revisen sus supuestos, ya que en muchas
situaciones siguen operando bajo el esquema de un modelo lineal del curso
de la vida, en el que la integración social es equivalente a la integración en
el mercado laboral.
Como hemos señalado en otros escritos (Rascovan, 2013 y 2016), la tran-
sición hacia la vida adulta ha dejado de ser un tipo de “trayectoria lineal”
con final conocido. Esta particularidad requiere de políticas activas para
que el derrotero “exitoso” o “fallido” de este proceso no quede exclusiva-
mente a merced de las situaciones biográficas de los propios jóvenes, donde
los desempeños y credenciales educativas obtenidas funcionarán como uno
de los principales factores de predicción.

[ 18 ] Ensayos y Experiencias
tomo
110
Índice

Introducción Sergio Rascovan.......................................................................................... 9

Capítulo 1. Orientación vocacional. Contexto social, sujetos y prácticas


Sergio Rascovan........................................................................................ 15

Capítulo 2. Orientación vocacional en sujetos con discapacidad.


Lo vocacional como acontecimiento de una experiencia subjetivante
Sergio Javier Enrique................................................................................ 45

Capítulo 3. Una experiencia de orientación vocacional con jóvenes


de sectores populares que quedaron afuera del sistema.
Un envión hacia el futuro
Gabriela Suárez......................................................................................... 69

Capítulo 4. Jóvenes y consumos problemáticos.


Hacia el desenlace de lo vocacional
María Marcela Álvarez Chamale.............................................................. 93

Capítulo 5. Volver a elegir. La orientación con jóvenes privados de su libertad


Teresita Chá............................................................................................ 141

Capítulo 6. Orientación vocacional y sujetos “trans”


Adriana Gullco....................................................................................... 163

Capítulo 7. Orientación vocacional con adultos mayores


María Luján Puzzi.................................................................................. 183

Capítulo 8. Orientación vocacional con jóvenes colonizados digitales rurales


María Cristina Gijón ............................................................................. 205
R OS
L IB

BI
E RTO

S
A
Con la finalidad de desplegar un conjunto de
propuestas didácticas y pedagógicas innovadoras,
y multiplicar sus efectos, estarán disponibles un
fragmento de las 12 obras más destacadas del año.
Cada lector podrá completar los contenidos del
libro que sean de su interés profesional.

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