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LA REBELION DE LOS FRACASADOS

El Centro Educacional de la Urbanización Oeste ya estaba por cerrar sus puertas


después de la jornada, y los estudiantes adolescentes salían en grupos conversando y riendo.
Algunos atravesaban el parque con sus bicicletas o corriendo detrás de una pelota, mientras
otros caminaban hacia la estación de tren.
Selene y su amiga Laura preferían caminar hasta sus hogares, recorriendo sin prisa los
casi dos kilómetros del arbolado bulevar.
- ¿Cómo les ha ido en la clase de hoy?, preguntó Selene.
- Muy bien-, respondió Laura mientras terminaba de guardar en el estuche
protector su archivo audiovisual educativo, -estuvimos avanzando en la
investigación sobre la utilización industrial de los minerales hallados en Júpiter;
nuestro orientador educativo consiguió la información necesaria y entre todos nos
dividimos las tareas.-
- Excelente-, respondió Selene, - Nosotros en cambio estuvimos avanzando en
la interpretación histórica de los hechos tangibles e intangibles del pasado, lo cual
me vino muy bien para preparar las preguntas de esta noche-
- ¿Qué pasa esta noche?-, preguntó Laura
- Mi TataNono cumple 136 años, y cada vez que le festejamos un cumpleaños
sale el tema del Gran Cambio, y como él y su esposa son de los que estuvieron en
esa época, siempre me gusta pedirles que me cuenten algunas anécdotas; y ahora
que estamos viendo este tema en historia, también invité a algunos compañeros de
estudio.-
- ¡Qué suerte que tienes!, exclamó Laura,- lamentablemente yo no tengo en la
familia nadie de esa época, y me gustaría mucho escuchar a alguien que vivió en
esos tiempos.
- ¿Y porqué no te vienes esta noche al cumpleaños?-, preguntó Selene.
- ¡Extraordinario!-, exclamó Laura con brillo en los ojos, y continuaron
caminando hasta sus hogares, conversando y saludando a los vecinos del lugar.

En la noche Selene pasó a buscar a Laura y juntas fueron hasta el lugar de la fiesta.
En la casa de TataNono todo era alegría, y en el inmenso patio de la casa había más de 150
personas en torno a las mesas; algunos grupos más jóvenes se sentaban en el césped a cantar,
mientras los niños correteaban jugando con los cachorros. Los cumpleaños de TataNono
siempre eran muy concurridos porque coincidían con la Fiesta Estacional de Primavera, y
mucha gente del vecindario se plegaba con ánimo festivo.
TataNono observaba las escenas simultáneas del patio, mientras apoyaba la espalda sobre su
árbol favorito, un viejo sauce al que se trepaba cuando era niño. Lejos habían quedado
aquellos tiempos oscuros de la historia, cuando la humanidad había entrado en un largo cono
de sombra. La alegría y la espontaneidad de las personas que estaban en la fiesta contrastaban
con sus recuerdos lejanos, al punto que por momentos llegaba a dudar si no habría sido sólo
una pesadilla colectiva. Muchos años habían pasado desde entonces, ya casi no recordaba
bien cuantos; hacía tiempo que el calendario se había unificado para todo el mundo,
computando milenios, siglos y años a partir de la referencia del inicio de la utilización del
fuego por parte del ser humano. Durante la juventud de TataNono, existían diferentes
calendarios según las diversas religiones y culturas, aunque el más difundido en la región por
aquellos tiempos era el calendario cristiano, y de acuerdo a él, según recordaba TataNono, la
Gran Crisis se fue agudizando a fines del segundo milenio y allí surgieron algunos de los
Iniciadores del Cambio, hasta que durante la primer década del tercer milenio comenzó a
gestarse la Rebelión de los Fracasados, que concluyó en el Gran Cambio.
TataNono sabía que, como en todos los cumpleaños, aparecerían las preguntas sobre
las anécdotas de aquellos tiempos, y estaba tratando de refrescar la memoria. Si bien aún
había algunos miles de TataNonos en todo el mundo, en esta ciudad no eran tantos los que
habían llegado a tiempo para acceder a los avances científicos que permitieron prolongar la
vida humana física, y así todo aún no se había logrado superar la barrera de los 150 años.
Uno de los grandes desafíos para los científicos de esta época era superar esa barrera, ya que
se estimaba que 200 años era el tiempo físico mínimo que un ser humano necesitaba, para
poder desarrollar todo su potencial y acceder al conocimiento integral. Los TataNonos eran
muy escuchados, ya que eran los que podían ayudar a comprender los hechos intangibles de
la historia vieja. Los estudiantes de historia tenían una nutrida información acerca de los
acontecimientos tangibles, pero tenían gran dificultad para comprender los intangibles de
otras épocas, ya que el Gran Cambio transformó la visión del mundo y las relaciones
humanas de tal manera, que era prácticamente imposible, desde la perspectiva actual,
comprender ciertos comportamientos antiguos. TataNono ya había respondido a muchos
jóvenes, durante varias generaciones, acerca de lo ocurrido en el tiempo viejo, pero hoy sabía
que habría un interrogatorio especial, el de su adorada y perspicaz descendiente Selene, y no
quería defraudarla, de modo que se puso a repasar con la memoria.
Los primeros recuerdos se remontaban a las últimas décadas del segundo milenio de
la era cristiana, hacía más de un siglo, pero sabía que ya entonces llevaba bastante tiempo la
decadencia espiritual de la humanidad. ¡Cómo saber en que preciso momento comenzó el
proceso de idolatría del dinero!, si ya de niño veía como la búsqueda del éxito material
ganaba más y más espacio entre los valores de la época. Desde luego que la historia humana
hasta ese entonces no había estado exenta de violencia, ambición y estupidez, pero cuando
esos factores llevaban a alguna civilización a su decadencia, una nueva civilización
superadora de la anterior surgía en algún otro punto del planeta. Pero hacia fines del segundo
milenio, el mundo estaba tan interconectado, o como se decía en ese entonces, globalizado,
que la crisis global afectaba a todos los rincones del planeta. Hasta cierto momento aún
existían algunos otros valores y la gente también pensaba en otras cosas, pero en las últimas
décadas de ese segundo milenio se aceleró dramáticamente el proceso conocido
popularmente por algunos como el “Ultraje de los Sueños”. Este nombre era utilizado
frecuentemente por algunos de los primeros seres humanos que cayeron en cuenta de lo que
les estaba pasando, y si bien hoy se sabe que no es científicamente correcto como definición,
muchos de los que vivieron esa época lo siguen utilizando para describir el modo en que,
poco a poco, se había ido reemplazando los sueños de la gente por los mecanismos ilusorios
de idolatría al dinero. En aquella época se llamaba vulgarmente “sueños”, a toda aquella
imagen que motivaba a los seres humanos, ya sea individualmente o en conjunto, a
encaminarse hacia objetivos intangibles anhelados; todo lo relacionado con la mística, el
amor, la sabiduría, la libertad, la justicia, los afectos, las expresiones artísticas, la búsqueda
de nuevos horizontes, y hasta la conformación de los vínculos familiares o de amistad, y en
definitiva todo lo que motivaba a los seres humanos positivamente, al configurarse en la
mente en forma de imágenes movilizadotas, muchos las llamaban popularmente “sueños”.
Los mejores sentimientos del ser humano al traducirse en la búsqueda de nuevas situaciones
felicitarias para sí y para otros, generando acciones en esa dirección, eran interpretados
comúnmente como “soñar con un ideal”, o “soñar con un amor”, o “soñar con una
manifestación artística”, y soñar con situaciones nuevas y reconfortantes en general.
Pero en algún momento comenzó el “Ultraje de los Sueños”. No se sabe bien cómo, ni
cuando, ni quién, si es que hubo alguien a quien adjudicar semejante cosa. Tal vez fue algo
que les pasó a todos, o sólo a algunos y contagiaron a los demás. No se sabe aún si fue un
desvío en la evolución humana, o si fue un ciclo negativo, necesario para un posterior salto
cualitativo. Pero lo cierto es que paulatinamente se introdujo en la mente de las personas una
suerte de virus que fue desplazando los sueños hasta terminar con ellos, y en su reemplazo
instalaron en la gente la preocupación por el dinero, la adoración al dinero. Al convertirse el
dinero en el valor central, en una suerte de dios, todo se fue transformando negativamente.
En el espacio mental donde antes estaban los sueños, se alojaron las preocupaciones por el
futuro, el temor a no tener lo que se quiere, el temor a perder lo que se tiene, el temor a no
conseguir lo que se ansía. Todas las imágenes felicitarias se redujeron a la búsqueda del
bienestar económico, y del poder económico en muchos casos. Poco a poco el mundo había
entrado en una carrera desenfrenada en la que todos eran engranajes de una maquinaria de
producir riqueza. Pocos eran los que acumulaban la riqueza, los ganadores en la carrera, pero
muchos, o casi todos eran los que se prestaban a ese juego, detrás de ilusorios triunfos.
Esta carrera fue produciendo mucha injusticia social y comenzaron a generarse
conflictos. Pero al haberse instalado el intangible ilusorio de la idolatría del dinero en las
cabezas de la gente, los conflictos no tenían solución, ya que sólo se hablaba de resolver los
problemas materiales, y no se caía en cuenta de la orfandad espiritual a la que se había
llegado. El individualismo, la avaricia, el resentimiento, la ambición de poder y el temor,
fueron los verdaderos motores de la sociedad en esos años, con su secuela de violencia
generalizada y fragmentación social. Desde luego que ante semejante confusión, muchos se
erigieron en supuestos líderes sociales de diverso signo, con la promesa de cambiar las cosas.
Pero una y otra vez se imponían el individualismo, la avaricia, el resentimiento, la ambición
de poder y el temor, que anidaban en el interior de esos líderes y en el de sus seguidores.
Entonces en la mayor parte de la gente empezó a ganar terreno la frustración y el nihilismo.
Palabras como Libertad, Justicia, Revolución y tantas otras, fueron bastardeadas de modo tal
que cada vez que la gente las escuchaba en boca de alguien, hacía gestos de fastidio; y si bien
el agravamiento de los conflictos provocaba reacciones sociales, estas nunca se lograban
canalizar en cambios reales pues no había ya ideales que cohesionaran a la sociedad.
El “Ultraje de los Sueños” se había completado cuando no solamente se habían
extirpado los sueños de las personas para reemplazarlos por los falsos valores de la divinidad
del dinero, sino que además aquellos sueños conjuntos, como la búsqueda de la libertad, la
justicia, la revolución y otros que por su dimensión podrían haberse tenido como último
recurso en la mente de las personas, también fueron degradados y desactivados.
Entonces se cerró el futuro para muchas personas. La única imagen de futuro felicitario
posible era la del bienestar económico, ese era el sentido de la vida; por lo tanto, como
merced a la injusticia social era imposible el bienestar de la mayoría, la vida fue perdiendo
sentido para ellos. Y aún aquellos que lograban el bienestar económico, en muchos casos se
sentían vacíos. La droga y el alcohol comenzaron a hacer estragos entre la gente, los suicidios
y crímenes se multiplicaron, y la locura generalizada se apoderó del mundo.
¡Después de millones de años de evolución de la vida!, ¡Después de miles de años de
evolución humana, todo terminaba en un gran caos, gobernado por un puñado de imbéciles
triunfadores!.¡Después de tantas disquisiciones filosóficas sobre el origen del hombre, su
sentido en la vida y su destino, resulta que la cima de la evolución humana era un troglodita
que manejaba fondos de inversión!
Algo estaba fallando, y por suerte algunos empezarían a darse cuenta…

De pronto, los recuerdos de TataNono fueron interrumpidos por un instante.


- ¡TataNono!, exclamaba Tomás, el vecino de la casa de enfrente, quien solía
ocuparse de preparar los postres en los cumpleaños del vecindario, mientras se
secaba las manos en un delantal. - ¿Has visto las noticias del periódico comunal?-
- Sinceramente no he tenido tiempo-, respondió TataNono, -La adecuación de la
casa para la fiesta me tuvo bastante ocupado-
- Parece que en poco tiempo llegarán a la ciudad los nuevos sistemas de
computación y robotización para rutinas de nivel 6-, explicó Tomás.
- ¿Y eso que significa?, preguntó TataNono que no era un experto en esas cosas.
- Disculpa mi torpeza-, dijo Tomás, quien en el entusiasmo por dar la noticia no
había tenido en cuenta el posible desconocimiento de TataNono sobre el tema,
incurriendo en un ya arcaico error comunicacional; - No sé si estás al tanto de que
el paulatino reemplazo del trabajo humano en tareas rutinarias y poco creativas,
por el trabajo que pueden hacer la máquinas, se ha ido haciendo por niveles; el
nivel 6 significa una cantidad de tareas rutinarias, tanto en lo administrativo como
en lo manual, que equivalen a un ahorro de 2 horas diarias promedio en el trabajo
humano. ¡Y eso significa más horas libres para muchos de nosotros, más lectura,
más viajes, más entretenimientos, más investigación, más arte!. ¿No es fabuloso?.
- Ya lo creo-, respondió TataNono, quien teniendo aún en mente sus recuerdos,
no pudo evitar comparar la noticia que le contaba Tomás, con lo que ocurría en los
tiempos viejos con los avances tecnológicos.

Mientras Tomás retornaba a la cocina, TataNono recordaba como los avances


tecnológicos en su juventud, no fueron usados para beneficio de la mayoría, sino que por el
contrario, se utilizaron para generar mayores ganancias para quienes acumulaban capital,
mientras la gente se iba quedando desocupada y marginada. Aún recordaba cómo, en esa
lucha por los puestos de trabajo, muchas personas competían con sus propios compañeros
salvajemente, para conseguir un mejor puesto o simplemente para mantener el suyo. La
inseguridad laboral había generado un nivel de tensiones tal en las relaciones humanas, en el
que era muy difícil conservar la salud mental, no solamente en los lugares de trabajo, sino
también en el seno de las familias. El tejido social se había destruido; muchos vínculos
familiares o de amistad se destruían por tensiones en torno al dinero, y también muchos
falsos vínculos se construían ilusoriamente en base a las ambiciones o las inseguridades en
torno al dinero. Los sentimientos más nobles del ser humano pasaban a un segundo plano,
eran degradados, reprimidos o anestesiados.
Aquellos que se veían obligados a reprimir sus sentimientos, vivieron una permanente
lucha interna, hasta que sintieron el fracaso de sus vidas.
Aquellos que anestesiaron sus sentimientos hasta hacerlos desaparecer, se
transformaron en los amos, o los explotadores, o los testaferros, o los mercenarios, o los
verdugos, o los esclavos que el Sistema necesitaba para seguir funcionando.Todos ellos se
sintieron a su modo triunfadores, de acuerdo a las valoraciones del proceso del “Ultraje de
los Sueños”, pues hasta los que más abajo estaban en los ilusorios escalafones del triunfo,
contribuían a mover las gigantescas ruedas del Sistema, al intentar trepar un escalón.
Y los otros, los fracasados, los que estaban marginados del Sistema, o trataban de sobrevivir
en él para no ser arrojados a la marginación, aunque ya no creían en el sistema, veían cerrado
su futuro, porque en el proceso del “Ultraje de los Sueños”, habían perdido también la fe en
los sentimientos, en los ideales, en sus semejantes y en la vida misma.
La vida se había transformado en una suerte de competencia deportiva, en la que muy pocos
eran los ganadores y muchos los perdedores, solo que en este caso el que quedaba fuera de
competencia quedaba fuera del juego de la vida y perdía el sentido. Los medios de difusión
promocionaban a los “grandes triunfadores”: millonarios, deportistas exitosos, artistas de
fama, profesionales reconocidos y modelos de belleza, eran exhibidos como los ejemplos a
seguir por los aspirantes a triunfadores. Lógicamente muy pocos llegaban a la meta, y una
mayoría silenciosa de fracasados debía dedicarse a aplaudirlos y envidiarlos. Claro que
durante un buen tiempo los fracasados fueron conformados con premios menores, ya que al
trasladarse la competitividad y el individualismo a todos los niveles, muchos se contentaban
con pequeños triunfos dentro de su círculo social o laboral. Todos tenían alguien con quien
compararse para arriba y para abajo, por lo que la envidia y el resentimiento en un caso, y la
soberbia y el desprecio en el otro, eran moneda corriente en el sistema de relaciones humanas
de la época.
Desde luego que muchos empezaron a sentir la necesidad de un cambio, pero no
encontraban la fuerza para ponerse de pie, ya que no había imágenes que los movilizaran, o
como le gustaba decir TataNono ya no había sueños en los cuales creer.

Todo parecía perdido, hasta que un día comenzó la Rebelión.

TataNono no recordaba bien cuando fue, ni como empezó. Solo recuerda que poco a
poco algunos grupos de personas que habían empezado a sentir el fracaso en su corazón,
empezaron a reunirse, en diferentes puntos.
No se reunían para planear ningún complot, ni para atacar a nadie, ni para proponerse
proyectos desproporcionados. Simplemente se reunían para conversar porque eso los
reconfortaba. Al principio conversaban de diferentes cosas, muchas veces superficiales, como
era lo usual en esa época; pero al poco tiempo algunos empezaron a sincerarse y a hablar de
lo que les pasaba internamente; y cuando unos pocos rompieron el hielo, todos los demás se
animaron a hablar de aquello que siempre habían querido decir y nunca se atrevían, porque
creían que eran los únicos interesados en esos temas. Hablaron de sus temores, de sus
frustraciones, de sus nostalgias, de sus dificultades, de su falta de sentido en la vida, y esos
les sirvió para no sentirse tan solos en su fracaso en la vida.. En otras ocasiones decidieron
hablar de las virtudes de cada uno, y eso fue muy entretenido, ya que costaba mucho que
cada uno encontrara virtudes en sí mismo o en los demás, ya que el Sistema los había
educado para creer que la única virtud era la de ser un triunfador. Pero en la medida que
fueron descubriendo sus virtudes, en la medida que vieron sus atributos de personas amables,
o creativas, o solidarias, o inteligentes, o tenaces, las conversaciones entre estos grupos de
amigos se volvieron más animadas.
Hasta que un buen día algunos comenzaron a hablar de los sueños. Claro que el proceso de
“Ultraje de los Sueños” no había dejado mucho en pie; pero como este proceso se realizaba
básicamente a través de la educación, los medios de comunicación y la interacción con
personas ya adaptadas al sistema, siempre había en la memoria algún recuerdo, generalmente
de la infancia, o a veces hasta de la adolescencia, donde algunos sueños aparecían.
Un relato muy común era el de las personas que cuando eran niños, por las noches se sentían
felices de solo imaginarse el día siguiente, en el que volverían a jugar con sus amigos, o
tenían que ir a una fiesta, o iban a usar un juguete nuevo. Era muy curioso ver como esa
experiencia tan sencilla de poder imaginarse un futuro feliz, y con ello lograr sentirse bien en
el presente, parecía ser una reliquia de la niñez, una experiencia irrepetible. Muchos tenían la
teoría de que cuando niños “no conocían la realidad”, o vivían en un “mundo irreal” y por
eso podían ser felices; pero ya de mayores, “la realidad” era el sufrimiento, el temor, la
angustia, y el sacrificio para sobrevivir y lograr ser un triunfador. Estaba claro que
imaginarse esa “realidad”, y ocupar con esa imagen la mente, abortaba toda posibilidad de
tener sueños a futuro, y por lo tanto era imposible ser felices en el presente.
Sin embargo, comenzó a ocurrir en muchos de los participantes de estos grupos, que
cuando estaban solos y angustiados, el solo hecho de pensar en que al día siguiente se
reunirían con otros a conversar de estos temas, empezaba a hacerlos sentir bien.
Pronto las reuniones se fueron haciendo más numerosas, y los grupos se fueron
multiplicando, y también se empezaron a tocar otros temas interesantes. En muchos casos,
teniendo en cuenta los conflictos sociales que había, algunos se empezaron además a
organizar para ayudarse mutuamente, entre los que no tenían trabajo y los que aún lo tenían,
ente los que tenían conocimientos y los que no lo tenían, entre los que necesitaban algún tipo
de apoyo y los que podían dárselo. Siempre con reciprocidad, asumiendo que todos debían
ayudarse entre todos.
Los grupos se siguieron multiplicando, mientras que el mundo se seguía sumergiendo
en un caos. En muchos surgía la inquietud de producir un cambio social de modo organizado,
pero el Ultraje de los Sueños había hecho verdaderos estragos. Ya no había modelos a seguir
en la lucha social. Todos los intentos anteriores habían fracasado, y eso no era casualidad. El
sistema había impuesto tan bien sus valores y paradigmas a través de los medios de difusión
y la cinematografía; la población había incorporado tan profundamente el individualismo y la
ambición de poder, que muchos revolucionarios y luchadores sociales, al momento de
imaginarse su revolución, inevitablemente se veían a futuro como protagonistas exclusivos
de la misma, en una suerte de podio de famosos o como los ganadores en una cruzada
triunfal, acorde con las imágenes de los héroes cinematográficos o de las leyendas de moda.
La mayoría no pasaba de vestirse a la moda revolucionaria y gritar histéricamente algunas
consignas estridentes, sin por ello producir la más mínima transformación a su alrededor.
Otros llegaron más lejos y produjeron algunas transformaciones, pero la ambición de poder y
el protagonismo personal siempre traicionaba los ideales teóricos.
Era la fórmula perfecta, ambición de poder, protagonismo individualista,
resentimiento, y otros antivalores que como dentro de un caballo de Troya puesto por el
mismo Sistema, se anidaban en toda gesta revolucionaria y la llevaban al fracaso. Claro que
ese fracaso también se iba transformando en el nihilismo de los grandes conjuntos humanos,
hasta el punto de que nadie creía seriamente en que el mundo podría cambiar algún día, y la
palabra revolución perdía todo significado.
Entonces ocurrió lo inimaginable, porque nada grande podía imaginarse en aquella
época la mayoría de la gente.
Entre los diferentes grupos que se habían empezado a reunir en diversos lugares para
reconfortarse mutuamente, comenzó a surgir una correntada de vida, de energía, se trataba de
algo que sentían que los trascendía y les pertenecía a la vez. Era algo más allá de ellos, pero
estaba en ellos y los atravesaba y comunicaba de otro modo. Esa correntada de energía, los
comenzó a impulsar a reunirse cada determinado tiempo en grandes conjuntos humanos en
diferentes puntos del planeta, con lo cual todos empezaron a sentirse acompañados y
sintieron más fuerza aún.
Para ese entonces los medios de difusión del sistema trataron primero de ocultar y luego de
tergiversar el fenómeno, que les resultaba imposible de comprender. Por otra parte no les
quedaba claro si afectaría o no sus intereses, ya que estos conjuntos humanos eran totalmente
pacíficos y no actuaban como los típicos “revolucionarios” de la época que,
paradójicamente, en un principio eran quienes más críticas hacían a este fenómeno humano.
Hubo también quienes intentaron capitalizar el fenómeno y liderarlo para que ese gran caudal
humano apoyara su “causa”, pero eran tan grotescos que ni bien abrían la boca se les notaban
los códigos del Sistema: individualismo, ambición de poder, intolerancia y vacío espiritual.
A medida que pasaba el tiempo, era mayor la cantidad de personas que asumían su
fracaso en sus creencias en el Sistema y se sumaban a estos conjuntos humanos, y de pronto
todo comenzó a acelerarse. La mayoría de la gente dejó de creer en los medios de difusión
del Sistema, la mayoría de la gente dejó de creer en las instituciones y en los funcionarios, en
los políticos tradicionales y en sus falsas alternativas, la mayoría de la gente dejó de creer en
los pasatiempos hipnóticos, en los modelos establecidos, en la carrera del éxito. Y por ese
solo hecho, dejó de hacer cosas que antes hacía, dejó de comprar cosas que antes compraba,
dejó de aplaudir a quienes aplaudía, dejó de votar a quienes votaba, dejó de concurrir adonde
antes iba, dejó de leer, o escuchar o mirar a los hipnotizadores del Sistema, y entonces el
Sistema se fue vaciando de energía humana, que era lo que realmente lo alimentaba, y
comenzó a resquebrajarse como una cáscara hueca.
La Rebelión de los Fracasados le había quitado sustento al sistema...

Nuevamente los recuerdos de TataNono fueron interrumpidos.

- ¡TataNono!, llamaban los familiares y amigos que ya estaban sentados en la


mesa, dispuestos a cenar; -¡No podemos empezar si nos falta el del cumpleaños!-

TataNono se sentó en una de las mesas junto a su esposa, quien lo recibió con una
tierna y pícara mirada. MamaNona era una anciana mujer unos años menor que su esposo,
con quien compartía la vida desde los Tiempos Viejos. No eran muchas las parejas que se
conservaban desde aquella época, y ambos sabían que no les quedaba demasiado tiempo por
delante, a no ser que un nuevo avance científico continuara prolongando la vida física. No
obstante, la idea de partir hacia otro espacio no los alarmaba. Hacía tiempo ya que el temor a
la muerte había perdido fuerza en la humanidad, y la certeza de la trascendencia era una
vivencia tan real como la vida misma. Por otra parte, ambos sabían que a través de sus
descendientes y a través de sus obras continuarían presentes en el mundo. Mientras tanto,
seguirían disfrutando su vejez y sus vivencias con su familia y amigos. Se habían conocido
en uno de los “grupos de fracasados”, como se decía en ese entonces, ya que vivían en
barrios cercanos, en las zonas más humildes de la antigua ciudad. Desde entonces habían
vivido muchas aventuras juntos, muchas experiencias, con una franca comunicación, al punto
que bastaba una sutil mirada para que cada uno supiera lo que pensaba el otro.
Al otro costado de TataNono se sentaba doña Mayte, nieta de ambos, quien propuso a todos
los invitados, antes de empezar a comer, realizar una Ceremonia para pedir por el bienestar
de todos los seres queridos. Al terminarla, TataNono no pudo evitar recordar la primera vez
que habían hecho esta Ceremonia, en el taller mecánico de su amigo Aníbal; una prima de la
esposa de Aníbal que venía de otra ciudad los había invitado; hubo algunas explicaciones
previas que TataNono no entendió del todo, pero al hacer la Ceremonia se sintió muy bien,
reconfortado y con una oleada de energía positiva.
En esa época TataNono trabajaba como ayudante de albañil cuando podía, y siempre se
lamentaba no haber podido terminar la escuela primaria. Cuando comenzó a asistir a las
reuniones, a veces se hablaba de cosas que el no entendía muy bien, pero lo reconfortaba el
clima de las reuniones, y que lo respetaran y atendieran cuando hablaba, como a cualquier
persona con mayor cultura. Muchas eran las cosas que se hablaban en ese entonces en los
grupos, y muchos eran los términos que se utilizaban, pero TataNono se quedó con su propia
síntesis y en su propio lenguaje, porque así lo vivía él: se sentía un fracasado, porque en un
mundo competitivo hecho para unos pocos triunfadores, el se quedaba afuera, y había
perdido la dignidad como ser humano porque le habían quitado hasta los sueños, pero ahora
se sentía bien en un grupo donde lo trataban bien, lo escuchaban, y hacían experiencias
reconfortantes y de mucha energía. Con eso fue suficiente para ponerse de pie y trabajar
junto a otros y ser parte de la Rebelión de los Fracasados. Y cada vez que hacía una
ceremonia con otros, revivía la fuerza de aquella época.
La cena fue transcurriendo animadamente, entre bromas y conversaciones en las
diferentes mesas hasta que poco antes de media noche algunos hombres y mujeres jóvenes se
comenzaron a levantar para ir a lavar la vajilla y preparar el té y el café. Poco a poco
entonces se fue formando un semicírculo en torno a TataNono, sabiendo que se aproximaba
el momento de las anécdotas de los Tiempos Viejos. Selene y sus compañeras de estudio se
ubicaron cerca, para poder preguntar y escuchar con mayor atención. Sin embargo, el primero
en preguntar algo fue Camilo, quien trabajaba en la distribuidora de alimentos comunal, y
nunca había terminado de entender el sistema de distribución de alimentos en los Tiempos
Viejos.

-TataNono, una vez leí que, antiguamente, los alimentos se distribuían de modo tan
ineficiente que mucha gente pasaba hambre y hasta moría por desnutrición, ¿a qué se
debía tanta ineficiencia?
-Mira Camilo-, comentó TataNono, en realidad ocurre que no había ninguna
planificación alimenticia, sencillamente los que tenían dinero comían y los que no
pasaban hambre. La verdadera planificación en todos los aspectos comenzó años
después, cuando la gente estuvo unida, pero en los Tiempos Viejos la sociedad estaba
dividida, era la ley del más fuerte. Por darte un ejemplo, si hoy 4 personas van
caminando por el campo, cada uno con una estaca de madera en la mano y un lienzo
impermeable a cuestas, y de pronto los sorprende una lluvia, ¿qué te parece que
harían?
-Lógicamente usarían cada estaca como columna y pondrían arriba el lienzo como
techo, y se guarecerían abajo para no mojarse-, respondió Camilo.
-Exacto- aprobó TataNono, - harían eso porque son amigos y están unidos, pero en
aquellos tiempos lo que hubiesen hecho en esa circunstancia era tomarse a golpes con
los palos hasta que uno solo se quedaba con el lienzo. El individualismo había
convertido a los hombres en enemigos y competidores
-Perdón TataNono-, intervino Silvia, una de las amigas de Selene;- yo nunca entendí
bien qué era eso del individualismo- En la ciencia histórica nos explicaron muy bien
los hechos tangibles de los Tiempos Viejos, nos explicaron como la riqueza que se
generaba estaba mal distribuida, que unos acumulaban mucho y otros tenían poco, y
que así funcionaba la economía de la época, basada en el comportamiento
individualista de las personas. Pero no nos explicaron bien el intangible del
individualismo.-
- El individualismo-, respondió TataNono,- es una conducta humana que surge a partir
de estados negativos como el temor, la envidia y la avaricia entre otros. Todos
podemos sentir esas cosas alguna vez, sólo que se nos pasa rápido, como se nos puede
pasar una ofuscación. Pero en aquellos tiempos las personas no solían observar su
interioridad ni tenían como objetivo la coherencia, y si a eso le agregamos que los
valores de la época consideraban una virtud el competir y triunfar, lo que se lograba
era profundizar y fijar aún más esos estados negativos de las personas. Desde luego
que semejante estado de estupidez además estaba asociado a muchas tensiones
corporales que terminaban afectando la salud, pero las personas estaban tan
desconectadas de sí mismas que no reparaban en ello, y muchas enfermedades de la
época tuvieron su origen en este fenómeno de alteración colectiva. El fenómeno del
individualismo se convirtió en paradigma y tuvo sus ideólogos durante mucho tiempo.
Y la sociedad adoptó ese modelo y se convirtió en una sociedad enferma e idiotizada,
cuyo sentido de la vida era el dinero.-
-¡Eso no lo entiendo!, exclamó Laura, mientras miraba de reojo a Selene como
pidiendo permiso para preguntar,- Como era eso de que el sentido de la vida era el
dinero. Si hasta los niños saben que el sentido de la vida… es la vida, como la misma
palabra lo indica.
-Ahora eso se ve sencillo-, respondió TataNono, - pero en aquella época, te repito, no
había contacto con el mundo interno, no había espiritualidad, no había contacto con lo
más sagrado, y por tanto con la vida y su dirección de crecimiento. Y cuando el ser
humano pierde contacto con su sentido en el mundo, busca razones externas por las
cuales vivir. Y el Sistema le dio una buena razón externa, el dinero, el poder, el
prestigio, y todo lo que se supone debe lograr un triunfador. En aquella época, quienes
formaron los primeros grupos, nos explicaban acerca de los sentidos provisorios, de
los ensueños y todo eso. Algunos como yo, que no éramos muy instruidos, a eso le
llamábamos ilusiones que nos habían metido en la cabeza el Sistema cuando nos
quitaron los sueños elevados-
-¿Quienes conformaban el Sistema, y porqué nadie los echó?-, preguntó
espontáneamente Eduardo, el hermanito menor de Selene, provocando algunas
sonrisas entre los presentes.
-Si me permite el cumpleañero...-, intervino MamaNona, quien no quería intervenir
demasiado para no romper la costumbre de que sea el del cumpleaños quien responda,
pero a la vez quería aprovechar sus aptitudes pedagógicas para responder al niño;...-en
realidad en cierto modo el Sistema en algún momento éramos todos, o al menos la
mayoría de las personas que habían hecho suyos los valores del individualismo,
porque gracias a eso es que el Sistema se sostenía, y de hecho cuando la mayor parte
de la gente que se sintió fracasada dejó de creer en él, se terminó cayendo. Claro que
los mayores exponentes de ese sistema eran quienes manejaban el poder económico, y
sus mayores socios, los políticos y los medios de difusión. Pero a la vez esas personas
eran parte de una gran maquinaria que avanzaba a pesar de sus propias voluntades, ya
que si bien obviamente quienes estaban en esa situación de poder eran los que más
creían en el Sistema, aunque en algún momento hubiesen intentado hacer las cosas de
otro modo, no hubieran podido, y en el mejor de los casos habrían renunciado a su
espacio de poder que inmediatamente lo ocuparía otro. Para que se entienda mejor: tú
has visto Eduardito, como se llena de gente la avenida central en los días festivos,
imagínate que por algún motivo la mayoría de la gente se pusiera a correr
alocadamente en una dirección; si alguien quisiera correr en sentido contrario o
quedarse quieto, seguramente sería atropellado por los demás, por lo cual debería
también ponerse a correr en el mismo sentido que los demás; y aunque en algún
momento la mayoría se preguntase qué sentido tiene seguir corriendo, lo seguiría
haciendo porque cada uno individualmente no sabe que son muchos los que se
preguntan lo mismo, y por las dudas todos seguirían corriendo para no ser
atropellados. Claro que, con el pasar del tiempo, algunos de todos modos se
detendrán, ya sea por cansancio o porque los atropellaron los que corrían más rápido,
o porque quedaron rezagados, y esos serán los fracasados; pero los que van primero,
además de que seguramente son los más convencidos de que hay que correr, son los
que tienen más presiones para no detenerse, porque tienen a todos corriendo detrás.
Entonces, esto que te estoy diciendo de que el Sistema en sí mismo no estaba
personificado en alguna persona en especial, también significaba que “no había nadie
especial a quien echar” como decías en tu pregunta. De hecho, cuando algunos
intentaron cambiar las cosas a través de la violencia, no solamente produjeron
reacciones doblemente violentas (dado el poderío del Sistema), sino que además, al
no corregir el problema en su raíz, “el deseo compulsivo por correr”, valga el
ejemplo, desembocaron en algunas transformaciones tan malas como el Sistema
mismo.-
-Desde luego-, agregó TataNono,- que en un momento dado los grupos de fracasados,
además de reunirnos entre nosotros y de hacer crecer los grupos, nos planteamos el
cambio del Sistema a través de actividades concretas, y de hecho algunos participaron
en aquella época en instituciones del Sistema, pero había que tener mucho cuidado
para no adoptar las formas del mismo, y eso no era nada fácil. Desde ya que hubo
quienes no solamente adoptaron las formas del sistema, sino también sus contenidos,
posiblemente porque no habían sentido el fracaso de modo profundo; pero aún para
aquellos que no temían contaminarse internamente por el Sistema al participar
institucionalmente, había grandes dificultades para transmitir a la mayoría de la gente
una genuina intención de hacer una revolución, sin que se nos encasillara en formas
perimidas. La misma palabra Revolución, había sido tan bastardeada que nadie creía
en ella. En algún momento hubo grupos de otros lugares que hasta pensaron en crear
palabras nuevas para poder traducir nuestras intenciones a la gente. A medida que la
crisis se profundizaba y había más gente disconforme con el Sistema, ocurría que si
bien coincidíamos con la mayoría en los diagnósticos de la situación, costaba mucho
coincidir en lo que había que hacer para cambiar las cosas. Y si a eso le agregamos,
que muchas veces la gente había escuchado, esto de que había que cambiar las cosas,
en boca de toda una variada gama de manipuladores con ambiciones de poder,
figurones inconducentes, revoltosos resentidos, y charlatanes de toda laya, entonces
resultaba muy difícil organizar gente para una Revolución, teniéndoles que decir
“queremos hacer una revolución, pero no somos ni esto, ni aquello, ni eso otro que
usted detesta...”. Y si a eso le agregamos que muchas veces nosotros mismos caíamos
en algunos vicios propios de esos personajes, más complicado nos resultaba. Pero a
pesar de todo, se iba avanzando, más que nada porque en la medida que la gente
conocía un grupo, hacía sus experiencias y conocía nuestra actitud de fondo,
empezaba a confiar en nosotros y en sí mismos. Y desde luego que, para responder
más directamente a tu pregunta, la intensión de “echar a los que manejaban el
sistema” siempre estuvo, y de hecho varios golpecitos le dimos al Sistema para
ayudar a que se caiga, siempre de modo No-Violento, y algunas de nuestras
organizaciones fueron muy útiles cuando el Sistema se cayó, pero el mejor modo de
echarlo, fue no creer más en él y reemplazar el lugar que este había ocupado entre las
personas, por un sentido digno del ser humano.
-¿Cuando dices que algunos no sentían el fracaso profundamente, a qué te refieres?-
preguntó Tomás, levantando la voz desde uno de los extremos.
-Me refiero-, comenzó TataNono,- a que una cosa era sentirse realmente un fracaso
como persona en el mundo, independientemente de cuales fueran las causas. Porque
hoy, retrospectivamente estamos dando todas las explicaciones acerca de los valores
del sistema, el triunfalismo, y todo eso, pero en ese entonces no era por las
explicaciones que alguien sentía el fracaso por dentro. Simplemente lo sentía. En
cambio, había muchos que en realidad lo que sentían en el fondo era envidia por los
triunfadores, y a veces resentimiento, porque en el fondo hubiesen querido triunfar
ellos. Esas personas muchas veces coincidían en ciertos planteos ideológicos acerca
del Sistema, pero al no sentirse realmente fracasados, todavía tenían latente el deseo
de triunfar de alguna manera, ya sea en el Sistema, o contra el Sistema, pero siempre
triunfar, y entonces tenían una actitud poco positiva. Y a la inversa, había gente que
supuestamente pertenecía a un “bando de triunfadores”, y sin embargo se sentían
fracasados. No importaba mucho de donde viniera cada persona, pues en todos lados
había gente con una actitud u otra, y además la misma gente podía cambiar, por eso
era importante para nosotros no prejuzgar.
-TataNono...-, intervino por primera vez Selene, quien había estado escuchando atenta
todas las respuestas, pero aún no comprendía a fondo algunos de los intangibles de la
época, e intuía que aún no se había respondido a lo principal, y que para ella era el
cómo fue que los fracasados tuvieron la fuerza y la constancia para esa Rebelión.-
dime, ¿Cómo era el grupo en el que tú participabas, quienes lo componían?
-Bueno…-, comenzó a balbucear TataNono, quien ya empezaba a emocionarse con
los recuerdos de sus viejos amigos, cuya mayoría ya había partido a otros espacios; -
Uno de los primeros era Aníbal, un gran amigo, mecánico de automotores, en cuyo
modesto taller hacíamos las primeras reuniones. Aníbal siempre había soñado con
dedicarse al arte, y de hecho era sumamente habilidoso en las tareas manuales, y
tocaba muy bien la armónica, pero sobrevivía reparando los vehículos del barrio.
Había venido a vivir al barrio luego de su separación con su primera mujer, una novia
de juventud que nunca le perdonó el no haber terminado los estudios para procurarse
un futuro mejor, y finalmente se fue a vivir con el dueño de una carnicería. Al año de
llegar al barrio, Aníbal formó pareja con Celina, una mujer tres años mayor que él,
quien tenía un hijo de soltera. Yo creo que se llevaban bastante bien en el fondo,
aunque eran frecuentes las discusiones, porque Aníbal siempre creía que Celina lo
veía como un perdedor (tal vez por el recuerdo de su pareja anterior), y no quería
tener un hijo por miedo a que ella lo abandonara. A su vez ella, que ya se sentía
discriminada en el barrio por haber tenido un hijo de soltera, temía que finalmente
Aníbal la dejara por otra mujer sin hijos. Felizmente para ellos, en la medida que se
hicieron las reuniones del grupo, pudieron ganar en comunicación, resolvieron sus
inseguridades y tuvieron dos hermosos niños que les alegraron la vida. Recuerdo que
en una oportunidad vimos a Aníbal muy entristecido, y no le contaba a nadie que le
pasaba; hasta que Celina nos contó secretamente que Aníbal había estado preparando
unas pinturas para presentarlas en una exposición en una sala de la ciudad, pero se las
rechazaron por no tener el nivel necesario para competir. La frustración de Aníbal era
tan grande que decidimos ayudarlo en el grupo, explicándole que lo más importante
de la iniciativa artística era el sentimiento que la motivaba y no el resultado final, y
que lo mejor que podía hacer era ayudar a otros a expresarse como se expresaba él. Al
poco tiempo Aníbal organizó en su propio taller una exposición de dibujo y poesía
con todos los vecinos del barrio que tuvieran alguna inquietud artística por modesta
que fuera. Fue una jornada inolvidable, en la que terminamos todos cantando hasta la
madrugada, acompañados por la armónica de Aníbal, y utilizando las herramientas del
taller como instrumentos de percusión.-
-Y ese fue el día en que se sumó al grupo Don Eusebio, el jubilado- agregó
MamaNona, intentando ayudar a la memoria de su marido – que vivía solo en la
casilla de madera, después que lo desalojaron porque no le alcanzaba para pagar el
alquiler. Y me acuerdo también que le vino muy bien, no solamente porque salió del
encierro en el que estaba, sino porque además allí conoció a Federico, el hijo del
médico, y lo ayudaba a conseguir medicamentos gratuitos-
-¡Qué muchacho extraordinario era Federico!-, comentó TataNono. Su padre era un
médico prestigioso de la ciudad y con mucho dinero, y lo había querido obligar
Federico a que estudiara medicina, cosa que de hecho empezó a hacer pero abandonó
a los dos años y eso nunca se lo perdonó su padre. Federico participaba en nuestras
reuniones sin que lo supieran sus padres, porque eran capaces de denunciar al grupo
por actividades extrañas. Federico, a pesar de ser de una familia adinerada, se
relacionaba muy bien con todos, y se sentía valorado y respetado en su vocación, que
era cultivar la tierra. De hecho a los seis meses decidió irse a radicar a una zona rural,
donde luego supimos que organizó otro “grupo de fracasados” con gente del lugar.
- Pero no se fue solo…-, agregó MamaNona con una pícara sonrisa. –Se fue con
Sabrina, la menor de las hermanas Pinto. Pensar que la pobre Sabrina estaba
acomplejada porque era un poco regordeta, y los modelos estéticos para las mujeres
de la época no coincidían con su tipo. Y la que después finalmente se integró al grupo
fue su madre, Teresa, que se acercó por primera vez para saber si teníamos noticias de
la hija, ya que no le escribía hacía tiempo, y estaba con ciertos temores. Luego
supimos que Teresa de joven había tenido que trabajar como prostituta para poder
alimentar a sus hijas, y tenía miedo de que Sabrina pasara por algo parecido.
-Y otro en participar por aquellos tiempos fue Benito, el dueño del mercado-, siguió
TataNono; - A todos nos sorprendió su participación, ya que le iba bastante bien, y era
todo un triunfador desde el punto de vista del Sistema. Luego nos enteramos que
había sido tan fuerte su adicción por hacer dinero, que descuidó sus vínculos
familiares a punto tal que no se daba cuenta de que su hijo menor estaba haciéndose
adicto a las drogas, y se dio cuenta cuando era bastante tarde para que se recupere-
-Bueno-, siguió TataNono, - esos fueron algunos de los del grupo inicial, al que se
fueron sumando después otras personas, y se fueron formando nuevos grupos en la
medida que la crisis en el mundo avanzaba, cada vez eran más los que sentían el
fracaso en sus vidas. Recuerdo que uno de los grupos nuevos se había formado entre
compañeros de una oficina, y hacían las reuniones en su hora libre, en un sótano en
desuso, ¡pensar que hasta poco tiempo antes se peleaban entre sí por los mejores
puestos, hasta que empezaron a caer en cuenta que los dueños de la empresa
utilizaban esa competencia para explotarlos mejor!. Era increíble ver como las
personas pasaban de la estúpida carrera por el éxito, a sentirse unos fracasados porque
nunca lograrían lo que aspiraban, o porque lo que lograban no los satisfacía; y luego,
desde el fracaso que sentían, empezaban a valorarse como seres humanos y a tener
otro tipo de aspiraciones.
-¿A que tipo de aspiraciones te refieres?, preguntó Selene.
-Me refiero a lo siguiente-, respondía TataNono mientras terminaba su café; -en un
principio las personas que participaban en estos grupos se conformaban con ser
contenidos en él, al estar con otros que sentían cosas parecidas, que se sentían vacíos
y humillados por el Sistema, sin futuro. Pero paulatinamente iban conectando con
algo más interno, se daban cuenta que estaban vivos y que eran parte de la vida.
Muchos comentaban, luego de algunas Ceremonias y trabajos con la energía, que se
sentían comunicados con otros y con la vida en general. Empezaron a sentir que lo
importante era una experiencia más espiritual y profunda que las tonteras materiales y
las ilusiones por las que habían corrido toda su vida. A partir de allí empezaron a
sentirse sumamente valiosos y trataron de ayudar a otros, y así se fue conformando
una verdadera cadena humana cada vez más grande y con mayor energía. El complejo
de inferioridad que antes se tenía respecto a los triunfadores y el Sistema, comenzó a
transformarse en desafío y luego en Rebelión. Nadie quería que sus descendientes
pasaran por lo mismo que habían pasado ellos. Al principio la gente que se reunía en
los grupos lo hacía casi vergonzosamente, convencidos que eran los marginados, los
débiles. Pero luego comprendieron que eran en realidad más fuertes que los que
seguían corriendo detrás de un estúpido triunfo, puesto como una zanahoria por el
propio Sistema que nos explotaba e idiotizaba a todos. En realidad yo creo que el ser
humano, aún hipnotizado por el sistema, seguía valorando los afectos, la relaciones
con otros, la inspiración y otras vivencias positivas, pero al tener como aspiración de
largo plazo los triunfos ilusorios propios del Sistema y del dinero como valor central,
se fueron rompiendo los vínculos y degradando los mejores sentimientos.-
-¿Y cual fue en ese momento la aspiración de más largo plazo que reemplazó a la del
éxito en el Sistema?-continuó preguntando Selene.
-Bueno…-, empezó TataNono, quien al suponer que eso ya era obvio en los tiempos
actuales, no sabía bien adonde apuntaba la pregunta.- Sabemos que el Ser Humano
tiene como misión Humanizar la Tierra, superar el dolor y el sufrimiento, aprender sin
límites, trascender a la misma muerte, tomar contacto con lo más sagrado…, en fin
todo lo que sabemos que hoy nos moviliza y nos da sentido.-
-Cierto-, dijo Selene, -pero eso que hoy está incorporado en la gente, tengo entendido
que no era así en tu época. A lo que me refería con la pregunta era a como fue que
lograron descubrirlo. Tú nos has contado que sentías que te habían robado y ultrajado
los sueños, que te habían dejado sin futuro; como fue entonces que pudiste salir de esa
trampa y tomar contacto con otra cosa, ¿qué fue lo que te impulsó? Pues tú mismo
dijiste que ya estaban gastadas todas la palabras, como libertad, revolución, justicia, y
supongo que también estaban gastadas la palabra espíritu, amor, evolución, etc.
Dicho de otro modo; alguna vez nos enseñaron que el ser humano se moviliza a través
de sus imágenes; cuando nos cuentas que el Sistema había reemplazado las imágenes
positivas por la ambición de triunfo, y a la vez se habían degradado los ideales, eso
que tú llamas el Ultraje de los Sueños, entonces estaban, técnicamente, en un callejón
sin salida, porque, o bien se motivaban con el triunfalismo y se movilizaban, o se
quedaban vacíos y desmotivados. ¿Qué fue lo que los motivó, si ya les habían matado
los sueños?
-Bueno, tal vez porque no se trataba de salir a buscar algo que estaba afuera y que
fuera solo una palabra gastada-, dijo TataNono, quien se daba cuenta que Selene
buscaba comprender y no solo entender. - Lo que había que buscar estaba dentro, y al
encontrarlo encontramos nuestra esencia humana, y lo humano de los demás. Yo en
ese entonces era un modesto trabajador de la construcción, y envidiaba a quienes
habían triunfado en la vida económicamente y hasta en un momento traté de imitarlos,
traté de escalar posiciones, pero un día empecé a sentirme mal.
- Algunas veces sentía indignación por ver como trataban a algún compañero, y
reprimí mis sentimientos, porque no eran convenientes para ser valorado
laboralmente.
- Otra vez sentí compasión por un vecino en dificultades económicas, pero reprimí
mis sentimientos porque sabía que para tener éxito debía ocuparme sólo de mi
mismo.-
-Alguna vez sentí solidaridad con algún compañero de trabajo a quien no le salía bien
su tarea, pero me reprimí en ayudarlo porque si le enseñaba, a futuro podía ser un
competidor mío.-
-Muchas veces sentí ganas de estar con mis hijos pequeños, pero las reprimí porque
me convenía hacer horas extras, para ganar más dinero y para ser mejor visto por mis
superiores.-
-Hasta que un día me sentí vacío por dentro, y me pregunté ¿Qué clase de mundo es
éste, donde para avanzar hay que reprimir los mejores sentimientos y exacerbar los
peores?. Y entonces me propuse no volver a traicionar nunca más mis mejores
sentimientos. Me adaptaría al mundo como pudiera para sobrevivir, pero nunca a
costa de mis mejores sentimientos. Y eso me hizo sentir mucho mejor.
-Pero con el tiempo, volví a sentirme mal. Si bien había logrado sentirme bien con
mis seres queridos, llevarme bien con las personas, estableciendo relaciones sinceras
y francas, y nunca más había traicionado a mis mejores sentimientos; de todos modos
algo no terminaba de convencerme; sentía que había construido una guarida, un
refugio, donde el mundo no llegaba a envenenarme, pero donde mis posibilidades de
acción coherente se restringían a mi pequeña guarida. ¿Cómo la pasarían mis hijos en
ese mundo? ¿Tendrían que competir para triunfar y anestesiar sus mejores
sentimientos?, ¿O construirían cada uno su pequeña guarida, como quien se protege
de un eterno aguacero sin poder salir de su cueva?. Una cosa es sobrevivir, y otra cosa
es vivir plenamente. Y sentía que nos habían robado el futuro, que nada importante
podría proyectar yendo a contramano del mundo. Y allí sentí que en esas ganas de
hacer algo importante con mi vida, ¡estaba la usina de los sueños!.Pero no tenía
imágenes; las únicas imágenes de “cosas importantes”, que había aprendido eran las
de los estúpidos triunfadores.
Entonces cobró sentido para mí la idea de construir una sociedad nueva, y ya
en ese entonces con los amigos del grupo de fracasados comenzamos a hablar de estas
cosas, ya que a todos nos pasaban cosas parecidas.
¡Era como que los mejores sentimientos del ser humano no pudieran
reprimirse indefinidamente, pero además, una vez que estaban sin ataduras, uno
tampoco podía contenerlos en un espacio reducido, necesitaban salir al mundo y
expandirse en acciones!.
Y poco a poco en nuestras mentes se fueron configurando imágenes nuevas,
coherentes con estos sentimientos que buscaban expandirse.¡Nuevamente teníamos
sueños!. Y poco importaba que nombre le dábamos, si coincidían o no con palabras
gastadas o degradadas por el Sistema. ¡El ser humano empezaba a soñar de nuevo, y
ya no nos iban a detener! .
La convergencia entre muchas personas que sentían lo mismo, los trabajos que
hacíamos juntos, la energía que circulaba entre todos y en cada uno fue contagiando al
mundo, y entonces el Sistema se fue vaciando y se cayó. Y si me preguntas porqué,
querida Selene, no se como explicarlo.
¡Tal vez porque nos hartamos de sufrir, nos hartamos de que nos pisen y de
pisar a otros para conformarnos!
¡Tal vez porque recordamos a nuestros antepasados, y a los antepasados de
nuestros antepasados, que trabajosamente fueron avanzando en la evolución humana!
¡Tal vez porque entonces sentimos la dignidad ancestral de la que somos parte
hasta el más pequeño de los seres humanos!
¡Tal vez porque por un instante recordamos que tenemos un destino profundo
y nos indignaba que ese destino estaba siendo torcido por unos imbéciles
triunfalistas!
¡O tal vez porque nadie nos aseguraba que tuviéramos un destino… pero se
nos dio las ganas de tenerlo!
¡O tal vez ya estábamos desahuciados como raza humana dentro del cosmos, y
se nos dio la gana de patear el tablero y decir acá estamos!...
Tal vez porque los que ultrajaron nuestros sueños no pudieron acabar con
nuestras ganas de soñar……en fin Selene, no se si contesto a tu pregunta, no se si esto
te sirve para el estudio de los intangibles en la cátedra de historia, pero yo no era más
que un simple albañil, y no se explicarme muy bien…-
Hubo unos segundos de silencio, y varios ojos empañados, hasta que
MamaNona intervino sabiamente.
-No le creas Selene, ya verás que él sabe explicarse muy bien- expresó mientras
tomaba tiernamente la mano de TataNono, a la vez que con la otra mano comenzaba a
golpetear la mesa rítmicamente, como induciendo a su esposo a recordar una canción,
mientras lo miraba a los ojos. Y entonces TataNono y MamaNona comenzaron a
murmurar aquella vieja canción que una vez improvisaron en el taller de Aníbal,
mientras golpeaban las herramientas rítmicamente. Las imágenes de todos aquellos
amigos de los tiempos viejos se aparecieron, al punto que parecían revivir para
acompañar a TataNono en su cumpleaños…

“Asumimos el fracaso
En tierra de triunfadores,
pero también el ocaso
de las falsas ilusiones.
Se quedaron con los campos,
con el trigo y con los panes.
de las mentes se adueñaron
y compraron voluntades.
Nuestros sueños anularon
y clausuraron los cielos.
Pero de algo se olvidaron,
los que nos daban por muertos.
Que el espíritu y la fe
no tienen amos ni dueños.
Y nos pusimos de pie,
por el Honor de los Sueños.”

Al terminar de cantar TataNono y MamaNona, ya no había más preguntas ni


comentarios, y un emotivo silencio de varios minutos llenó de energía el ambiente.
Poco a poco los invitados se fueron retirando, luego de saludarse con fuertes abrazos
entre todos, y en especial con TataNono y MamaNona.
Una de las últimas en irse fue Selene, quien mientras caminaba hacia la puerta se iba
pensando en lo importante que habían sido para ella las palabras de TataNono; no sabía si iba
a poder transmitir los intangibles en su clase de historia, pero ya no importaba porque los
había incorporado en su corazón.
TataNono la observaba de reojo mientras se marchaba. Veía en ella la continuación de
la vida, así como él se había sentido alguna vez la continuación de sus antepasados. Ahora,
menos que nunca tenía temor a la muerte.
Mientras observaba alejarse la silueta de Selene bajo la luz de la calle, TataNono
tarareaba por dentro aquella estrofa que Aníbal le dedicara a su amigo Pupa, cuando las
sombras lo arrebataron incomprensiblemente.

Somos como el pasto,


crece entre las tumbas.
Espíritu Humano
No te mueras nunca!

Guillermo Sullings
21/04/04