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DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO

Por Orlando Espinosa Olivero

El Derecho Internacional Humanitario en adelante “DIH”, se le ha llamado el “derecho de la guerra” o “derecho de los conflictos armados” pero la evolución histórica de sus normas ha hecho que su contenido y su finalidad sean mucho más amplios de lo que lo eran inicialmente. DIH como término con tradición y aceptación universal que tiene como referencia inmediata la protección de las víctimas generadas por cualquier conflicto bélico. También puede utilizarse el término Derecho Internacional de los Conflictos Armados (DICA). (CRI, 2008)

El ser humano siempre ha estado inmerso en guerras desde las civilizaciones antiguas y con la evolución de la sociedad estas se hacen más crueles; el campo de rastreo del DIH es muy amplio, autores como Peytrignet (s.f.), Mejía & Chaib (2012), Salmón (2004), han encontrado distintos escenarios importantes en los que se pueden ver matices del DIH: Babilonia (1796 a.C.), Atenas vs Esparta (431 a.C.), Código Manu (S. III a.C.), el Mahabarata, el Corán, etc. Todos concuerdan que “las civilizaciones han establecido normas para limitar la violencia, incluso en situación de guerra, pues poner límites a la violencia es la esencia misma de la civilización.” (Bugnion, 2008). (Castiblanco, 2017)

Qué es el Derecho Internacional Humanitario?

El Derecho Internacional Humanitario es el conjunto de normas internacionales de origen convencional y consuetudinario, específicamente destinado a ser aplicado en los conflictos armados, internacionales o no, que limita, por razones humanitarias, el derecho de las partes en conflicto a elegir libremente los métodos (modos) y medios (armas) de hacer la guerra y que protege a las personas y los bienes afectados o que puedan resultar afectados por ella.

Inicialmente, estaba compuesto por dos ramas distintas: el Derecho de la Haya que comprende normas para regular los medios y métodos de combate, y el Derecho de Ginebra que son las normas dirigidas a la protección de las víctimas de los conflictos armados. Con la Resolución 2444 de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1968, sobre el respeto de los Derechos Humanos en los conflictos armados, y especialmente con la aparición de los Protocolos Adicionales a los Convenios de Ginebra en 1949 y adicionales de 1977 relativos a la protección de las víctimas de los conflictos armados, de los que hacen parte casi todos los Estados inscritos a la ONU se dio forma al DIH. Cuando se produce una convergencia entre ambos grupos de normas al ponerse de manifiesto una mayor protección con mayor eficacia a las víctimas (heridos, enfermos, náufragos, prisioneros de guerra, población civil y, por extensión, los bienes culturales, bienes indispensables para la supervivencia de la población civil y el medio ambiente natural) es preciso limitar el uso de la fuerza estableciendo reglas sobre la conducción de las hostilidades. El DIH no determina si un Estado tiene o no derecho a recurrir a la fuerza bélica. Esta cuestión está regulada por una importante parte del DIH, que figura en la Carta de las Naciones Unidas.

Hay asimismo otros textos que prohíben el uso de ciertas armas y tácticas militares o que protegen a ciertas categorías de personas o de bienes. Son principalmente:

La Convención de la Haya de 1954 para la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado y sus dos Protocolos; •La Convención de 1972 sobre Armas Bacteriológicas. •La Convención de 1980 sobre Ciertas Armas Convencionales y sus cinco Protocolos. •La Convención de 1993 sobre Armas Químicas. •El Tratado de Ottawa de 1997 sobre las Minas Antipersonal. El Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados. Ahora se aceptan muchas disposiciones del DIH como derecho consuetudinario, es decir, como normas generales aplicables a todos los Estados. (Armada, 2018)

La guerra no puede ser un campo ajeno a la regulación por el derecho y la comunidad internacional, reacciona en dos direcciones muy distintas que son importantes definir, ya que el ámbito del DIH pertenece a la segunda:

a) Prohibiendo la agresión o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales (artículo 2.4

de la Carta de las Naciones Unidas). Se admiten como únicas excepciones el ejercicio individual o colectivo de la legítima defensa (artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas), la

aplicación del sistema de seguridad colectiva del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas (la acción de la ONU) y el derecho de la libre determinación de los pueblos. (IUS AD BELLUM o Derecho a hacer la guerra). (Armada, 2018)

b) Una vez iniciado el conflicto armado, aplicando el DIH con igual obligatoriedad a todas las

partes implicadas en el conflicto, con independencia de que parte fuera la responsable de haberlo iniciado o de la conformidad de éste con el ius ad bellum. (IUS IN BELLO o Derecho aplicable en los conflictos armados). (Armada, 2018)

Cuáles son las reglas de los 4 convenios de Ginebra?

En 1864 se convoca a una conferencia diplomática, con la cual se aprobaría y se daría inicio al Convenio de Ginebra; es así como surgiría formalmente el DIH con sus bases en el derecho positivo, los convenios y sus protocolos establecen medidas para prevenir o poner fin a cualquier infracción de dichos instrumentos. Contienen normas estrictas en relación con las llamadas "infracciones graves". Se debe buscar, enjuiciar o extraditar a los autores de infracciones graves, sea cual sea su nacionalidad. Los Convenios de Ginebra que se adoptaron antes de 1949 se referían sólo a los combatientes, y no a las personas civiles

I Convenio de Ginebra, Aprobado el 12 de agosto de 1949 por la Conferencia Diplomática para Elaborar Convenios Internacionales destinados a proteger a las víctimas de la guerra, celebrada en Ginebra del 12 de abril al 12 de agosto de 1949. Entrada en vigor: 21 de octubre de 1950. Cobija “La suerte que corren los heridos y los enfermos de las fuerzas armadas en campaña”, y de igual manera a “las personas que sigan a las fuerzas armadas sin formar

realmente parte de ellas, a la población de un territorio no ocupado que, al acercarse el enemigo, tome espontáneamente las armas para combatir contra las tropas invasoras”. Este Convenio es la versión actualizada del Convenio de Ginebra sobre los combatientes heridos y enfermos, posterior a los textos adoptados en 1864, 1906 y 1929. Contiene 64 artículos, que establecen que se debe prestar protección a los heridos y los enfermos, pero también al personal médico y religioso, a las unidades médicas y al transporte médico. Este Convenio también reconoce los emblemas distintivos. Tiene dos anexos que contienen un proyecto de acuerdo sobre las zonas y las localidades sanitarias, y un modelo de tarjeta de identidad para el personal médico y religioso. (CRI, 2008)

II Convenio de Ginebra, aprobado el 12 de agosto de 1949 por la Conferencia Diplomática para Elaborar Convenios Internacionales destinados a proteger a las víctimas de la guerra, celebrada en Ginebra del 12 de abril al 12 de agosto de 1949. Entrada en vigor: 21 de octubre de 1950. Formulado de algún modo por la Guerra Ruso-Japonesa, expone “La suerte que corren los heridos, los enfermos y los náufragos de las fuerzas armadas en el mar”, observando así las reglas del I Convenio aplicadas en miembros de las fuerzas armadas navales. Este Convenio reemplazó el Convenio de La Haya de 1907 para la adaptación a la guerra marítima de los principios del Convenio de Ginebra de 1864. Retoma las disposiciones del I Convenio de Ginebra en cuanto a estructura y contenido. Contiene 63 artículos aplicables específicamente a la guerra marítima. Por ejemplo, protege a los buques hospitales. Tiene un anexo que contiene un modelo de tarjeta de identidad para el personal médico y religioso.

III Convenio de Ginebra, firmado el 12 de agosto de 1949 “relativo al trato debido a los

prisioneros de guerra”, se establece que estos “deben recibir trato humanitario, alojamiento adecuado y alimentos, vestimenta y atención médica apropiados; sus disposiciones establecen pautas sobre el trabajo, la disciplina, la recreación y los juicios penales a los que se someterán los prisioneros”. Este Convenio reemplaza el Convenio sobre prisioneros de guerra de 1929. Consta de 143 artículos, mientras que el Convenio de 1929 constaba de apenas 97. Se ampliaron las categorías de personas que tienen derecho a recibir el estatuto de prisionero de guerra, de conformidad con los Convenios I y II. Se definieron con mayor precisión las condiciones y los lugares para la captura; precisando las cuestiones relativas al trabajo de los prisioneros de guerra, sus recursos financieros, la asistencia que tienen derecho a recibir y los procesos judiciales en su contra. Este Convenio establece el principio de que los prisioneros de guerra deben ser liberados y repatriados sin demora tras finalizar el conflicto.

IV Convenio de Ginebra, celebrada y aprobado el 12 de agosto de 1949 por la Conferencia

Diplomática para Elaborar Convenios Internacionales destinados a proteger a las víctimas de la

guerra. Entrada en vigor: 21 de octubre de 1950. Trata lo que no se había considerado hasta el momento de la segunda guerra mundial y los riesgos a los que la población civil estaba expuesta durante la presencia de conflictos; es decir, sobre lo “relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra”. Consta de 159 artículos; y contiene una breve sección sobre la protección general de la población contra algunas consecuencias de la guerra, sin referirse a la conducción de las hostilidades, las que se tomaron en cuenta más tarde, en los Protocolos adicionales de 1977. La mayoría de las normas de este Convenio se refieren al estatuto y al trato que debe darse a las personas protegidas, distinguiendo la situación de los extranjeros en el territorio de una de las partes en conflicto y de los civiles en territorios ocupados. Define las obligaciones de la Potencia ocupante respecto de la población civil y marca disposiciones precisas sobre la ayuda humanitaria que tiene derecho a recibir la población civil de territorios ocupados.

El artículo 3, común a los cuatro Convenios de Ginebra, marcó un gran avance, abarcando todos los conflictos armados no internacionales, que nunca antes habían sido incluidos en los tratados. Estos conflictos pueden ser de diversos tipos como guerras civiles, conflictos armados internos que extienden a otros Estados, o conflictos internos en los que terceros Estados o una fuerza internacional intervienen junto con el gobierno. Los Convenios de Ginebra han sido ratificados por todos los Estados y son aplicables universalmente.

Colombia firmó los convenios el 12 agosto de 1949 y los ratificó el 8 de noviembre de 1961

Qué refieren los protocolos?

En las dos décadas siguientes a la aprobación de los Convenios de Ginebra, el mundo presenció un aumento considerable en el número de conflictos armados no internacionales y de guerras de liberación nacional. En respuesta a esta evolución, en 1977 se aprobaron dos Protocolos adicionales a los cuatro Convenios de Ginebra de 1949. Estos instrumentos refuerzan la protección que se confiere a las víctimas. (CRI, 2008)

Protocolo I adicional a los Convenios de Ginebra de 1949 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales, 1977

Protocolo II adicional a los Convenios de Ginebra de 1949 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional, 1977

Protocolo III adicional a los Convenios de Ginebra de 1949 relativo a la aprobación de un signo distintivo adicional, 2005. Haciendo referencia a los símbolos de la cruz roja y la media luna roja (por los musulmanes), como símbolos de asistencia humanitaria en favor de las víctimas de cualquier conflicto, sumándole la aparición del cristal rojo. “En el primer Convenio de Ginebra, aprobado el 22 de agosto de 1864, se estableció el emblema de la cruz roja. Desde el comienzo, ha sido un signo visible de la condición de neutralidad y de la protección que confiere el derecho internacional humanitario a los servicios sanitarios de las fuerzas armadas y a los voluntarios miembros de las sociedades de socorro

en favor del personal militar herido. En ese entonces, parecía que la aprobación de un signo distintivo único de protección. No obstante, a finales del siglo XIX, algunos Estados y sociedades de socorro usaban la media luna roja y el león y el sol rojos. Habida cuenta de este hecho consumado, el Convenio de Ginebra del 27 de julio de 1929 para aliviar la suerte que corren los heridos y los enfermos de los ejércitos en campaña procuró el reconocimiento internacional respecto de estos dos signos distintivos. Después, los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 refrendaron el uso de los tres emblemas.”

La Corte Penal Internacional. “La adopción del Estatuto de la Corte Penal Internacional (CPI) en Roma, en julio de 1998, fue un acontecimiento celebrado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), pues constituyó un importante avance en el fortalecimiento del derecho internacional humanitario (DIH): los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio ya no quedarían impunes. Tal como establece el Estatuto de la CPI, los Estados son los primeros responsables del procesamiento de quienes cometen delitos internacionales. En virtud de los Convenios de Ginebra y el Protocolo adicional I de 1977, los Estados tienen la obligación de procesar a las personas acusadas de haber cometido crímenes de guerra en los tribunales nacionales, o de extraditables a fin de que se las enjuicie fuera del país. En ese sentido, la CPI ejerce una jurisdicción complementaria respecto de los crímenes internacionales; por lo tanto, sólo puede intervenir cuando un Estado carece de capacidad o de voluntad para procesar a los sospechosos. Asimismo, la CPI puede iniciar procedimientos

cuando el Consejo de Seguridad de la ONU así lo solicita en virtud del Capítulo VII de la Carta

de las Naciones Unidas.

La CPI tiene jurisdicción sobre los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio. La jurisdicción de la Corte abarca, pues, la mayoría de las violaciones graves del

derecho internacional humanitario enumeradas en los Convenios de Ginebra de 1949 y los

Protocolos adicionales de 1977 que se cometan durante el desarrollo de un conflicto armado, tenga éste carácter internacional o no.

El Estatuto contempla crímenes de guerra específicos, tales como todas las formas de violencia

sexual perpetrados durante el desarrollo de un conflicto armado, y el uso de niños menores de 15 años en las hostilidades. En cuanto al genocidio, la CPI reitera la definición contenida en el Convenio para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, de 1948. Se entiende por genocidio cualquier acto (por ejemplo, el asesinato) perpetrado con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo

nacional, étnico, racial o religioso. La CPI también tiene jurisdicción sobre los crímenes de lesa humanidad, que comprenden diversos actos cometidos como parte de un ataque general o sistemático contra la población civil.

El delito de agresión, mencionado en el Estatuto, no fue definido durante el establecimiento de

la Corte pero, cuando lo sea, también corresponderá a la jurisdicción de la CPI.

A diferencia de otros tribunales internacionales, la CPI tiene competencia para juzgar a

individuos, pero no a Estados. Sin embargo, el Estatuto de la CPI no exime a los Estados de

las obligaciones dimanadas del DIH y del derecho internacional consuetudinario.

El CICR alienta a los Estados a ratificar cuanto antes el Estatuto de la CPI y colabora activamente con ellos en la revisión de las leyes nacionales, a fin de garantizar el cumplimiento de sus obligaciones en virtud del DIH y del derecho penal internacional, todo ello con miras a terminar con la impunidad. Asimismo, el CICR celebra que su personal goce de inmunidad testimonial ante la Corte, privilegio dispuesto en el Artículo 73 del Estatuto. En el artículo mencionado, se reconoce la importancia de la confidencialidad en todas las operaciones en las que participa el CICR. La Institución tiene absoluto control sobre la información que adquiere al trabajar en estrecho contacto con todas las partes en un conflicto. Esta modalidad le permite mantener estrictamente confidenciales todas las comunicaciones o informes relativos a los combatientes y otros portadores de armas y cumplir con su cometido humanitario, que consiste en limitar el sufrimiento causado por los conflictos armados”. (CRI,

2008).

De qué manera aplico el DIH en mis relaciones personales, familiares, laborales o de estudiante, en las protestas y en cada acto de mi vida personal o pública?

El DIH se creó para proteger las personas que se vean inmersas en un conflicto armado a gran escala, bien sea como civiles o miembros de algún grupo armado legalmente constituido o no. Haciendo una aplicación personal declaro que debo (de hecho lo hago), respetar a mi prójimo, velo por su bienestar en cuanto me sea posible, mi formación personal y espiritual me lleva a ver a las personas a mí mismo nivel, no creo estar por encima de nadie y también sé que nadie está por encima de mí, hasta ahora no he visto la necesidad de participar de una protesta social que mezcle algún tipo de violencia hacia mí o hacia los demás. No debería existir el DIH pero por esa naturaleza de algunos seres humanos de querer pasar por encima de los demás y dado que es muy difícil erradicar el flagelo de la guerra, y más aún, cuando grupos tienen acceso al poder que dan las armas y que imponen sus ideologías a la fuerza hacen necesario, de un modo u otro, que el DIH sea una herramienta de protección hacia los menos favorecidos en un conflicto armado.

Referencias.

Armada. (2018). Armada Nacional. Recuperado el 2018, de

https://www.armada.mil.co/es/content/%C2%BFqu%C3%A9-es-el-derecho-

internacional-humanitario Castiblanco, C. C. (29 de Septiembre de 2017). Revista Nova et Vetera. Recuperado el 2018, de http://www.urosario.edu.co/Revista-Nova-Et-Vetera/Vol-3-Ed-30/Omnia/Derecho- Internacional-humanitario-evolucion-impo/ CRI. (2008). Cruz Roja Española. Recuperado el 2018, de

http://www.cruzroja.es/portal/page?_pageid=878,12647036&_dad=portal30&_schema=P

ORTAL30

OEA. (2018). ORGANIZACION DE ESTADOS AMERICANOS. Recuperado el 2018, de http://www.oas.org/es/sla/ddi/derecho_internacional_humanitario.asp