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Garciadiego, J., “El Porfiriato”, en: Von Wobeser G., “Historia de México”, FCE, México, pp.

209-225

El Porfiriato (1876-1911)

El impacto biográfico:

Porfirio Díaz nación en Oaxaca en 1830 en una familia mestiza de clase media pueblerina. Su adolescencia y
juventud coincidieron con una etapa muy turbulenta de México y la debilidad del gobierno central. Díaz alcanzó su
fama en la guerra contra la Intervención francesa, él fue quien recuperó la ciudad de México y se la entregó a Juárez.
Ese triunfo marcó el inicio de la República Restaurada, durante este periodo los liberales se dividieron entre Juárez y
sus seguidores y los caudillos militares que quedaron al margen.

Porfirio se presentó en dos elecciones y no ganó, entendió que los procedimientos electorales no eran útiles.
Cuando en 1876 Lerdo de Tejada intentó reelegirse José María Iglesias, presidente de la Corte Suprema se opuso,
Porfirio se alzó en armas proclamando el Plan Tuxtepec

Así logró la presidencia, Porfirio se esforzó en imponer la paz, así fuera una “paz forzada”, también era consciente
de los conflictos internacionales, por lo que trató de mantener buenas relaciones con los demás países, finalmente
su propia experiencia lo llevó a despreciar los procesos electorales y las instituciones legislativo-parlamentarias.

Ascenso y consolidación:

El Porfiriato puede dividirse en tres etapas, la primera fue la toma de poder y su consolidación (1877-1890
aproximadamente).

Cuando llegó al poder el grupo liberal estaba acéfalo, por lo que pronto se convirtió en el líder. Su objetivo principal
fue el orden y el progreso, para eso puso en función una doble mecánica: centralizar la política y orquestar la
conciliación.

El contexto internacional le fue favorable, de este modo su primera presidencia 1877-1880 tuvo como prioridades la
pacificación del país y el control del ejército (apoyando el ascenso de una nueva jerarquía).

Debido a que el Plan de Tuxtepec tenía como bandera la no reelección, no pudo permanecer en el mando, sin
embargo conservó el poder real al colocar en su lugar a su compadre Manuel González.

El gobierno de González (1880-1884) continuó con las políticas de pacificación y de reconciliación internacional,
sobre todo con Inglaterra. A su vez la estabilidad y continuidad permitieron el inicio de una reconstrucción
económica nacional, por ello se fundó el Banco Nacional y códigos para modernizar la minería y el comercio.

El segundo cuatrienio de P. Díaz, de 1884-1888 prolongó la continuidad gubernamental: siguió el control sobre
caciques y caudillos, el saneamiento de la hacienda pública, la construcción de vías férreas y el establecimiento de
instituciones bancarias.

Comenzaron a llegar inversiones europeas, surgió la agricultura de exportación y la minería industrial (del cobre),
desplazando a las de metales preciosos como oro y plata.

Además de estabilidad política y crecimiento económico, el país comenzó a vivir años de reconciliación social (“paz
orgánica”).

Auge porfirista: “poca política y mucha administración”:

Este lema se refiere a tres condiciones propias, la política la hacía un grupo muy pequeño, segundo a diferencia de lo
sucedido antes, durante el auge del porfiriato hubo poca oposición, por último Díaz estaba convencido de que la
actividad política solo entorpecía la marcha del país, por lo que redujo al mínimo toda actividad política como
contiendas electorales, debates parlamentarias y pujas ideológicas en la prensa.
La llamativo es que ésta politización de la vida mexicana se hizo con la mayor anuencia y respaldo de los mexicanos.
El período de auge abarcó 1890 hasta los primeros años del siglo XX, el inicio de esta etapa fue cuando Díaz pudo
reelegirse en forma inmediata e indefinidamente, además este proceso se ido generalizadamente (ministros,
gobernadores, legisladores).

La prioridad era ahora la administración, ello implicaba que no tenía ni competidores no desafectos y que además el
control del ejército era completo.

A partir de ahora ya gobernaba con un equipo propio, el de los “científicos”. Estos eran miembros de la clase media
urbana, educados en las escuelas profesionales de jurisprudencia, ingeniería y medicina. En lo ideológico eran
liberales, no doctrinarios, se decían “liberal-positivistas o liberal-moderados”.

El proyecto gubernamental que ofrecieron y que adoptó Díaz implicaba: - en materia económica, necesidad de
inversión extranjera y el establecimiento de un sistema racional y nacional de impuestos, eliminando las alcabalas. -
En materia política: entendían que el gobierno de Díaz era una dictadura benéfica y que llegado el momento debía
ser reemplazado por instituciones y leyes no por otro dictador. - En materia sociocultural, proponían que se
ampliara la educación pública y que esta fuera “científica”.

El otro grupo que integraba el gobierno de Díaz era el reyista, encabezado por Bernardo Reyes, también había
liberales más clásicos, porfiristas independientes y conservadores reciclados.

Durante estos años hubo un impresionante crecimiento económico, continuo desarrollándose la agricultura de
exportación, crecieron la industria mediana en el ramo textil y papelero y la industria minera.

Igualmente el régimen posponía graves problemas, en lo político, al basarse en las reelecciones indefinidas y
generalizadas, el aparato gubernamental se hizo excluyente y gerontocrático, sin cabido para los jóvenes. El
modelo económico imponía una grave dependencia del exterior y los beneficios se concentraban en una minoría,
además de que hubo sectores que quedaron al margen del progreso.

Decadencia y caída:

La tercera y última etapa abarcó el primer decenio del siglo XX. La decadencia fue total y hubo crisis en todos los
ámbitos.

La crisis más grave se dio en el sector político, en torno al diseño de un procedimiento después de del retiro de Díaz
sin que haya vacío de poder, se trataba de cambiar el aparato político pero mantener los demás ámbitos.

Para esto en 1904 se decidió restaurar la vicepresidencia para que el propio Díaz eligiera su sucesor, con ésta
decisión comenzó el declive del porfiriato, ya que eligió a R. Corral, ex gobernador de Sonora y miembro de los
“científicos”, por lo que los reyistas se sintieron relegados.

Díaz que había sido árbitro incuestionable, ahora había optado por un grupo y perdió su carácter neutral. Los
reyistas comenzaron a criticar abiertamente a los científicos y los culparon por la crisis económica.

En 1908 en una entrevista para un medio norteamericano, Díaz anunció que no se reelegiría y que en 1910 habría
elecciones libres. Los reyistas aprovecharon y comenzaron a organizarse y movilizarse, querían demostrarle al
presidente que los científicos eran los causantes de los problemas y que ellos y Reyes eran políticos mejores y
mucho más populares. Por todas estas razones Porfirio anunció que se postularía él y que su vice sería Corral.

Los reyistas aumentaron sus críticas y pretendían presionar a Díaz para que hubiese dos fórmulas electorales: Díaz-
Corral, Díaz-Reyes. Porfirio envió a Reyes a Europa como diplomático y esto empeoró las cosas ya que los
partidarios de éste se radicalizaron, pasándose l movimiento político antireeleccionismo.
El cambio implicó que la debilitación y reducción del aparato político y gubernamental de Díaz, ya que muchos
tenían cargos y funciones en el gobierno.

La economía atravesó una crisis coyuntural, que vino a sumarse a sus debilidades estructurales, la dependencia
exterior, entre 1907-1908 la crisis internacional produjo la reducción de las exportaciones y el encarecimiento de las
importaciones (como los insumos para la producción manufacturera mexicana). El gobierno vio reducidos sus
ingresos, pues disminuyeron los cobros por aranceles, los derechos de exportaciones, entre otros.

El gobierno respondió con dos medidas: congelamiento de salarios y el aumento de algunos impuestos. Por lo
que se refiere al campo, numerosas comunidades habían perdido sus tierras desde las Leyes de Reforma, la
usurpación, el avasallamiento, el impedimento al libre acceso a sus pastizales, todo fue resultando en la politización
y organización de comunidades rurales al no encontrar ayuda.

En el escenario industrial hubo dos movimientos huelguísticos: el primero en una mina de cobre de Cananea y el
otro en Rio Blanco (Veracruz) en una fábrica textil. En ambos casos hubo una represión brutal .

Las represiones aumentaron el desprestigio, el cual se concentró en el grupo de los científicos, a quienes se los
asocio con la represión en Cananea y posicionó mejor a los reyistas.

Cuando la guerra de Cuba con España finalizó en 1898, Díaz advirtió que México estaba rodeado de países
abiertamente pro estadunidenses (Cuba) y protectorados bajo el mando de EE.UU (Puerto Rico, República
Dominicana). Como consecuencia intentó equilibrar aumentando los tratos políticos y las relaciones con Europa.

1910: La coyuntura del derrumbe:

Cierto sector de la Iglesia Católica y jerarcas de la Iglesia se sensibilizaron ante las condiciones laborales en las
haciendas lanzando importantes críticas en periódicos católicos.

Hacia 1900 jóvenes liberales fundaron un periódico Regeneración y comenzaron a reclamar libertad de imprenta y
elecciones auténticas, lo que trajo aparejado la clausura del diario y el encarcelamiento. En ese grupo se destacó
Flores Magón.

Magón y otros lograron exiliarse en EE.UU donde se radicalizaron y entraron en contacto con ideas y obreros de
todas partes, los cuales simpatizaban con el anarquismo o el socialismo. En efecto comenzaron a convocar a una
lucha armada como única vía para un cambio.

Hacia 1908 declinaba la influencia del magonismo y crecía el antireeleccionista, conformado por clases medias
urbanas y algunos trabajadores organizados, estos se convirtieron en el desafío de Díaz y fue el que terminó
derrocándolo.

En las elecciones de 1910, la elite porfirista por 1ra vez estaba escindida (Díaz no contaba con el apoyo de los
reyistas). Por otra parte la sociedad mexicana se había politizado mucho en los años de crisis.

Obsesionado por mantenerse en el poder Díaz encarceló a Madero –que se había presentado a las elecciones- se
declaró reelecto, hizo oídos sordos a los reclamos de fraude electoral y con ello dio paso a la Revolución Mexicana.