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La dialéctica en

la Modernidad.
Marx

Formas de
Pensamiento en
la Humanidad

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Marx y el materialismo
dialéctico
Sin lugar a dudas uno de los filósofos más importantes de toda la historia es
Karl Marx. No sólo por la originalidad y potencia de su planteo filosófico sino
por las consecuencias filosóficas, culturales y políticas que este ha tenido en
el siglo XX y que perduran notablemente en nuestros días. Aunque Marx no
prosiguió nunca su proyecto de una exposición de su metodología Dialéctica
y si bien él no empleó nunca las palabras "materialismo dialéctico" para
designar su doctrina, los elementos de su pensamiento son
incontestablemente los que expresan estos términos.

Antes que nada, debemos decir que la época de Marx era la de la revolución
industrial provocada por la aplicación de la máquina de vapor a la
producción. También era la época de importantes luchas sociales.

Figura 1: Marx

Fuente: [Imagen din título sobre Marx]. Recuperado de: http://www.gatsbyonline.com/ataraxie/la-


religion-est-le-soupir-de-la-creature-opprimee-karl-marx-338895/

Marx, que era un adolescente cuando Hegel murió, adopta el método


dialéctico hegeliano de comprensión de la realidad; pero, cambia el

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concepto de realidad ideal por el de realidad material socioeconómica y el
de fases sucesivas del Espíritu por el de fases de la historia real de la
humanidad. El motor de la dialéctica, que en Hegel es la contradicción en la
conciencia y en la realidad, son en Marx las contradicciones de la sociedad,
debidas al conflicto entre las “relaciones de producción” y las “fuerzas de
producción”.

No menos central es el papel desempeñado por la Dialéctica en el marxismo.


Sin embargo, esta Dialéctica no se presenta ya como una sucesión de
momentos especulativos, sino como el resultado de una descripción
"empírica" de lo real. Por lo tanto, la Dialéctica marxista —que, dicho sea de
paso, fue elaborada más bien por Engels que por Marx— no se refiere al
proceso del "espíritu", sino a "la propia realidad". Partiendo de esta base,
los marxistas clásicos y los marxistas actuales han acentuado la importancia
decisiva de la Dialéctica.

Figura 2: Marx y la dialéctica

Fuente: [Imagen sin título sobre Marx y la dialéctica]. Recuperado de:


http://dhhegel.blogspot.com.ar/

La filosofía de Marx es el materialismo y se opone al idealismo del que era


representante Hegel. Para Marx la materia tiene un movimiento dialéctico y
también histórico. Esto lo toma de Hegel, la historia tiene una lógica; sin
embargo se distancia fuertemente de él porque no se trata del desarrollo de
una Idea, una Razón o un Espíritu, sino de fuerzas materiales que se expresan
en las luchas de clases sociales.

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Es por esto que la concepción filosófica marxista lleva a privilegiar el análisis
económico, pues en la base de la sociedad se encuentra la economía. El
intercambio entre las mercancías se realiza en definitiva por el tiempo de
trabajo socialmente necesario para la producción de cada una. Pero Marx
descubre que en el mercado hay una mercancía muy especial: la fuerza de
trabajo humano. Es esta mercancía que compra el capitalista para que se
consuma en la fábrica de su propiedad. Esto sirve como ejemplo para ilustrar
el proceso dialéctico entendido en términos materialistas de Marx ya que la
burguesía que es la dueña de los medios de producción (fábricas, máquinas,
etc.) es, en el esquema marxista, la tesis que genera en su seno a su antítesis,
los proletarios, los trabajadores.

Según Marx, como la historia lleva una lógica dialéctica, es inevitable una
revolución social llevada adelante por el proletariado generando una
síntesis: una nueva sociedad que no esté dividida entre dueños de los
medios de producción y proletarios que venden su fuerza de trabajo. Por
este motivo, las ideas de Marx han inspirado decenas de procesos políticos
revolucionaros en todo el mundo a lo largo de todo el siglo XX y continúan
aún vigentes.

Algunas consideraciones
Como hemos visto, el pensamiento dialéctico es una forma de pensamiento
que ha sido caracterizado de muchas maneras a lo largo de la historia.
Hemos tratado de exponer las principales, según nuestro criterio, pero
debemos reconocer que no deja de ser una selección arbitraria y subjetiva.
Sin embargo, cada vez que nos topemos con ese término ya sabemos que
debemos intentar precisar el contexto en el que se enmarca, el sentido con
el que se lo utiliza y la función que se pretende de él en un texto o
argumentación.

Muchas veces encontraremos el término “dialéctica” en el sentido de


“diálogo”, de intercambiar opiniones. Otra veces, observaremos que se
utiliza este término para significar un proceso de razonamiento que se
desarrolla a partir de ciertos principios y que busca convencer, persuadir. En
otras ocasiones veremos que se usa el adjetivo “dialéctico” para caracterizar
un proceso donde se enfrentan dos opuestos. Todas estas acepciones son
posibles y aceptables, porque todas tienen alguna raíz en la manera que se
ha pensado a la Dialéctica a lo largo de la historia del pensamiento.

Esperamos haber contribuido con brindar un panorama general de esa


historia y de alguna de esas formas de entender la Dialéctica, desde los
griegos hasta el siglo XX.

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Lectura complementaria: Marxismo y práctica revolucionaria

El objetivo central del siguiente trabajo es aproximarse a


formular las implicaciones, los supuestos teóricos-fácticos de
la teoría marxista en cuanto a la creación de una sociedad,
una economía y una cultura comunista a través del derrumbe
del orden social vigente como teoría y praxis de la revolución.

Como primer supuesto encontramos que la total


comprensión de Marx solo resulta posible desde Hegel.,
escribía Lenin que1“ no se puede comprender El Capital de
Marx y en especial su primer capítulo, si no se ha estudiado y
comprendido toda la lógica de Hegel”, por ello debemos
recordar que Hegel consideraba la filosofía como el resultado
del envejecimiento de la vida, de ese modo resulta que el
espíritu llegaría a saber de sí mismo, llegaría a tener
autoconciencia cuando un pueblo, cuando una época,
cuando un mundo hubieran entrado en un proceso de
decadencia.

Feuerbach decía por ejemplo que2 “quienes entiendan el


lenguaje con que habla el espíritu de la historia del mundo no
se podrán sustraer el conocimiento de que nuestro presente
constituye el término de un gran período de la historia de la
humanidad” y Goethe hacia 1829 hablando de la situación de
Europa dijo que el S,XIX “ no era la simple continuación del
anterior sino que parecía destinado a comenzar una nueva
era” Todo esto muestra un clima de fin de una era, que
estuvo signada por casi 20 siglos de judeo-cristianismo y el
comienzo de otra que rechaza toda trascendencia y se aferra
a la inmanencia, la misma situación se producía al término de
la filosofía griega y comienzo del cristianismo, fue Marx quien
tuvo plena conciencia de la analogía existente entre la
consumación de la filosofía griega y su posterior disolución
histórica, con la consumación de la filosofía hegeliana y la
disolución que a ella le siguió (proceso en el cual el propio
Marx es protagonista).

Para la comprensión de Marx debemos pues insertar su


actitud en aquel contexto histórico que fue la disolución de la
filosofía hegeliana y el cristianismo.

1 Lenin, U.I, “Prologo a la edición rusa de 1907 de las cartas a Kugelmann”


2 García Astrada, Arturo, “Introducción a la filosofía”

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*Como segundo supuesto, debemos hablar de la
alineación y del hombre, para Marx el trabajo en una
determinada situación histórica puede provocar y provoca la
alienación del hombre, la existencia fáctica del hombre queda
entonces en conflicto con su esencia cuando entra en
circulación en el mercado esta mercancía llamada trabajo ,
pues se quiebra la primitiva circularidad que permitía que la
objetivación del trabajo en un producto retornara y
beneficiara al hombre que había realizado esa objetivación.

Por el trabajo enajenado el hombre se pierde, se aliena; en


este tipo negativo de trabajo vigente en la libre economía de
mercado se encuentra el fundamento último 23 de la
alienación: el hombre ya no se pertenece a sí mismo ni a si
mismo puede realizarse.

Debemos aclarar que la alineación del hombre no termina


en él como hombre individual, el hombre es un ser genérico
y por ello la alienación de uno de los individuos significa la
alienación del género, del hombre como tal.

*El tercer supuesto, surge de la pregunta: ¿Quién y cómo


se podrá entonces salvar la humanidad de su alienación?

Quien podrá hacerlo para Marx es alguien que en sí mismo


encarne la negación de esa humanidad, alguien que
signifique la negación de todo que sea pura negatividad: ese
alguien es el proletariado. La revolución plena y
conscientemente social solamente puede ser obra de un
agente revolucionario cuya situación real esté caracterizada
por una desapropiación absoluta y por la pérdida total de
toda particularidad. Sólo el proletariado es el agente o sujeto
revolucionario, el demiurgo. La revolución proletaria será la
revolución social por excelencia al suprimir toda alienación,
todo trabajo dividido y alienado. (es bastante clara la
influencia de la dialéctica del señor y el siervo que
desarrollara Hegel en la “Fenomenología del Espíritu”), ¿Por
qué es la clase obrera quien puede liberar al hombre de su
alienación? Porque el proletariado no solo es un ser que nada
tiene ni posee, sino que es la absoluta negación, Marx dice3:
“la clase relegada a último plano en la sociedad actual, la
clase que entraña la negación de todas las clases,
nacionalidades etc.”.

3 Marx, Kart, “La ideología alemana” 24

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También se refiere al proletariado así4: “Los proletarios no
tienen nada que salvaguardar, tienen que destruir todo lo
que hasta ahora ha venido garantizando y asegurando la
propiedad privada existente, El proletariado no puede
enderezarse ni levantarse, sin hacer saltar toda la
superestructura formada por las capas de la sociedad oficial”
Esta negación que en sí mismo el proletariado encarna,
constituye el fundamento de la negación hacia todas las
estructuras existentes y posee un carácter universal por la
universalidad de su negatividad .(…) (Bosch y Fabre, s.f.,
Recuperado de: https://goo.gl/7EipxK)

Lectura complementaria: En Introducción al Marxismo

(…)
2. La desigualdad social en las sociedades anteriores.

En todas las sociedades que se han sucedido en el curso de la


historia (es decir, en el curso del período de existencia de la
humanidad sobre la tierra, del que disponemos de
testimonios escritos), encontramos una desigualdad social
comparable a la que existe en el mundo capitalista. Veamos
una descripción de la miseria de los campesinos franceses, a
finales del siglo XVII, tomada de los” caracteres” de La
Bruyére:” Se observan varios animales salvajes, machos y
hembras diseminados por el campo, negros, lívidos y
quemados por el sol. aferrados a la tierra que cavan y
remueven con una obstinación invencible; poseen algo
parecido a una voz articulada y. cuando se yerguen sobre sus
pies, muestran un rostro humano; y, en efecto, son hombres.
Por la noche se retiran a sus chozas, donde viven de pan
negro, de agua y de raíces ...” Comparar este retrato de los
campesinos de la época con las brillantes fiestas que
celebraba Luis XIV en la corte de Versalles. con el lujo de la
nobleza y los derroches del Rey, nos proporciona una imagen
sobrecojedora de la desigualdad social. En la sociedad de la
Alta Edad Media, en la que predominaba la servidumbre, el
señor disponía frecuentemente de la mitad del trabajo o de
la mitad de la cosecha de los campesinos-siervos. Numerosos
señores tenían centenares, o incluso millares de siervos. Por
tanto, cada uno de ellos obtenía anualmente bienes
equivalentes a los de centenares o millares de campesinos.
Algo parecido ocurría en las sociedades del Oriente clásico
(Egipto, Sumeria, Babilonia, Persia, India, China, etc.)

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sociedades basadas en la agricultura, en las que los
propietarios de la tierra eran o los señores, o los sacerdotes,
o los reyes (representados por los agentes recaudadores del
fisco real).

La” Sátira de los Oficios”, escrita en el Egipto de los


faraones, hace 3.500 años, nos ha dejado la imagen de los
campesinos explotados por esos escribas reales, a quienes
comparaban con las bestias nocivas y los parásitos. En cuanto
a la antigüedad greco-romana, su sociedad estaba basada en
la esclavitud. Abandonando progresivamente el trabajo
manual sobre los esclavos, los habitantes de las ciudades
antiguas pudieron consagrar gran parte de su tiempo a
actividades políticas, culturales, artísticas y deportivas: en
parte gracias a ello, la cultura pudo alcanzar entonces un nivel
elevado. 25

3. Desigualdad social y desigualdad de clase

Toda desigualdad social no es una desigualdad de clase. La


diferencia de remuneración entre un peón y un obrero
cualificado no hace que estos dos hombres se conviertan en
miembros de dos clases sociales diferentes. La desigualdad
de clase es una desigualdad que tiene sus raíces en la
estructura y el funcionamiento normal de la vida económica,
y que se conserva y acentúa por las principales instituciones
sociales y jurídicas de la época.

Precisemos esta definición con algunos ejemplos:

En Bélgica, para llegar a ser un gran industrial, es preciso


reunir un capital que puede evaluarse en medio millón de
francos por obrero empleado. Así, una pequeña fábrica de
100 obreros exige la concentración de un capital de, al
menos, 50 millones de francos.

Ahora bien, el salario neto de un obrero casi nunca supera


los 260.000 francos anuales.

Incluso trabajando cincuenta años, y no gastando ni un


céntimo en comer y en vivir, no podría reunir suficiente
dinero para convertirse en un capitalista. El sistema de
salarios, que es una de las características de la estructura de
la economía capitalista, representa, pues, una de las raíces de
la división de la sociedad capitalista en dos clases

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fundamentalmente diferentes; la clase obrera que, a partir de
sus rentas, jamás puede llegar a ser propietaria de medios de
producción, y la clase de los propietarios de los medios de
producción, los capitalistas.

Es cierto que, junto a los capitalistas propiamente dichos,


algunos técnicos pueden acceder a los puestos de dirección
de las empresas. Pero ello requiere una formación técnica de
nivel universitario. Y, durante las últimas décadas, en Bélgica,
sólo de un 5 a un 7 por 100 de los estudiantes eran hijos de
obreros. Lo mismo ocurre en la mayoría de los países
imperialistas.

Las instituciones sociales impiden el acceso de los obreros


a la propiedad capitalista, tanto a causa de sus rentas como
por el sistema de la enseñanza superior. Así mantienen,
conservan, perpetúan la división de la sociedad en clases, tal
como existe actualmente.

Incluso en los Estados Unidos, donde se exhiben


orgullosamente los ejemplos de” beneméritos hijos de
obreros que han llegado a ser multimillonarios a fuerza de
trabajar”, una encuesta ha demostrado que el 90 por 100 de
los directores de las empresas más importantes, provienen
del alta y la media burguesía.

De este modo, a lo largo de la historia, encontramos una


desigualdad social cristalizada en desigualdad de clase. En
cada una de esas sociedades podemos hallar una clase de
productores que hace vivir de su trabajo al conjunto de la
sociedad y una clase dominante que vive del trabajo de los
demás.(…) (Mendel, 1977, https://goo.gl/zbJMms)

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Referencias
[Imagen sin título sobre Marx]. Recuperado de:
http://www.gatsbyonline.com/ataraxie/la-religion-est-le-soupir-de-la-creature-
opprimee-karl-marx-338895/

[Imagen sin título sobre Marx y la dialéctica]. Recuperado de:


http://dhhegel.blogspot.com.ar/

García Astrada, A. (1984) Introducción a la filosofía. Córdoba: Multi Editora.

Bosch, F., Fabre, A. (s.f.) Marxismo y practica revolucionaria. Recuperado de:


http://www.uccor.edu.ar/paginas/medicina/publicaciones/MarxismoYprac
ticaRevolucionaria.pdf

Mendel, E. (1977). Introducción al Marxismo. Recuperado de:


http://www.marxists.org/espanol/mandel/1977/feb/introd_al_marxismo.htm

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