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CORRIENTES DE PENSAMIENTO INNATISTAS

¿QUE ES?

El innatismo es la doctrina según la cual algunos conocimientos (o todo el conocimiento) son innatos, es decir, la presencia de
conocimientos previos a los adquiridos por medio del aprendizaje, o la experiencia.

Las teorías innatistas declaran que el sujeto dispone de un repertorio de características, habilidades, conductas o conocimientos no
aprendidos.

Las filosofías innatistas refieren lo innato fundamentalmente al conocimiento, defendiendo que hay ciertos conceptos que la mente
encuentra ya en sí misma y que no dependen del aprendizaje; un ejemplo típico es el de las ideas innatas defendidas por los
racionalistas.

Para los defensores del innatismo la experiencia sensorial queda inhabilitada para producir conocimiento verdadero. La mente genera
espontáneamente (activamente) las formas óptimas que hacen posible el conocimiento del mundo, asegurando la función adaptativa de
los organismos.

En psicología, el innatismo se ha referido tradicionalmente a la existencia de habilidades y conductas supuestamente no aprendidas


Aunque en algunos casos parezca claro que existe lo innato: instintos, reflejos y pautas fijas de acción, por ejemplo; el problema
estriba en encontrar los límites de lo innato y lo aprendido.

La psicología cognitiva también reivindica la existencia de elementos cognoscitivos -y no sólo conductuales- no aprendidos,
destacando en esta reivindicación los "universales lingüísticos" a los que se refiere Chomsky.

Bergson: la inteligencia humana sería ese producto especializado, fruto de la evolución, que parte de un impulso original, rudimentario
y sin diferenciar que anida en los seres vivos. La mente evolucionará por virtud de que en ella habitan de manera innata, y por igual,
los gérmenes del esfuerzo y la lucha por la adaptación, del sentimiento y del conocimiento. Fruto de la evolución será también la
libertad, desde el momento en que el esfuerzo puede ser reorientado voluntariamente hacia una dirección en particular y, después, ser
transmitidos sus logros, como quería Lamarck, a los descendientes.

Bergson: la inteligencia humana sería ese producto especializado, fruto de la evolución, que parte de un impulso original, rudimentario
y sin diferenciar que anida en los seres vivos. La mente evolucionará por virtud de que en ella habitan de manera innata, y por igual,
los gérmenes del esfuerzo y la lucha por la adaptación, del sentimiento y del conocimiento. Fruto de la evolución será también la
libertad, desde el momento en que el esfuerzo puede ser reorientado voluntariamente hacia una dirección en particular y, después, ser
transmitidos sus logros, como quería Lamarck, a los descendientes.

CAMPOS EN LOS QUE SE MATERIALIZAN PENSAMIENTOS INNATISTAS

FILOSOFÍA
GENETISTA
CORRIENTES PSICOLOGICAS: PSICOANÁLISIS,

REPRESENTANTES

PLATÓN
INMANUEL KANT
RENE DESCARTES
NOAM CHOMSKY
AMBIENTALÍSTAS

Toda teoría que da más importancia al ambiente que a lo innato para dar cuenta de las capacidades, facultades y estados de los
animales y las personas.

Influido por el empirismo, el ambientalismo subraya el papel del aprendizaje y en el caso del hombre la importancia de la sociedad.

El conductismo es el paradigma o enfoque más claramente ambientalista en psicología.

Las teorías psicológicas ambientalistas acaban, como es el caso del conductismo, ofreciendo una "psicología sin sujeto", o del "sujeto
vacío", por señalar que el comportamiento del sujeto es una simple función de las condiciones estimulares a las que ha sido sometido a
lo largo de su vida.

Inspirándose en Aristóteles, Locke entiende que la mente al nacer es como una tabula rasa, un papel en blanco donde no hay nada
escrito. Niega que existan ideas innatas.

El término idea tiene un sentido amplio para Locke, incluye fantasías, recuerdos, sentimientos, odios, conceptos... Es decir, todo
aquello que puede ser objeto del pensamiento. Todas las ideas, escribe, vienen de la sensación o de la reflexión. El conocimiento no
deriva de la intuición o de una actividad discursiva del espíritu, sino de la experiencia

Objetivismo: Las manifestaciones externas de la actividad cerebral, reducidas a movimiento muscular como prototipo de
comportamiento, traducen y abarcan por completo toda la vida psíquica de los organismos. La Psicología será, por tanto, una
investigación científica de las leyes fisiológicas “que gobiernan dichas manifestaciones” (Sechenov, 1863/1978). El método de la
Psicología debe ser cuanto menos “empírico” y preferiblemente “experimental”.

Evolucionismo: La vida orgánica y psíquica del animal (incluido el humano) es fruto de la evolución orgánica, por ello es posible
estudiar los organismos más simples y generalizar (equipotencialidad de los principios) los hallazgos y leyes a los organismos
superiores.

Naturalismo monista: Frente al dualismo defiende una concepción radicalmente monista del animal (incluyendo al humano),
considerado éste como materia física desprovista de cualquier elemento psíquico sui generis. La vida psíquica es en su totalidad parte
integral de la actividad del cerebro; por tanto, toda ella debe ser categorizada como naturaleza y pertenece al dominio de las ciencias
naturales. La noción de una entidad inmaterial que controla los procesos
corpóreos le parecía insostenible.

Reduccionismo: La actividad mental no es sino un tipo de actividad física (resultado del juego de fuerzas físico-químicas del mundo
natural), explicable como aquella desde el punto de vista de la Fisiología del sistema nervioso. Lo psíquico resulta de los procesos
neurológicos, “variaciones materiales en las vías nerviosas del cerebro”, y musculares. En el cerebro existen, además de un “centro de
reflexión”, mecanismos secundarios (al menos el de “inhibición” y el de “intensificación” del reflejo) que son capaces de modificar el
curso de los movimientos que dependen del arco central. Su acción se intercala entre el mundo estimular y las respuestas individuales,
lo que permite explicar, científicamente, las peculiaridades de los actos psíquicos complejos, tales como las emociones o los
pensamientos.

Reflexología (mecanicismo, determinismo y ambientalismo): Todos los movimientos voluntarios son reflejos en el sentido estricto de
la palabra, de manera que todos los actos de la vida psíquica (consciente e inconsciente) son inseparables de los procesos neurales. El
movimiento muscular, que traduce en último término toda la actividad psíquica cerebral, tiene el carácter de un reflejo, sea éste
medular o cerebral. En tanto que la parte integral de la actividad cerebral, la actividad psíquica (consciente o inconsciente, voluntaria o
involuntaria, sensación o emoción, razonamiento o arrebato de éxtasis) cumple estrictamente los requisitos de un movimiento reflejo.
El monismo (materialista y energetista), y la afirmación de que los actos psíquicos son también manifestaciones orgánicas
(reduccionismo) de naturaleza refleja (tienden al equilibrio), traen consigo una concepción mecanicista (cuerpo = máquina),
determinista (pese a dar impresión de espontaneidad toda conducta tiene una causa) y ambientalista (las conductas se inician fuera del
organismo) de la actividad.

“La Psicología, tal como la ve un conductista, es una rama experimental puramente objetiva de la ciencia natural. Su objetivo teórico
es la predicción y el control de la conducta. La introspección no forma parte esencial de sus métodos, ni el valor científico de sus datos
depende de la facilidad con que se prestan a interpretaciones en términos de conciencia. El conductista intenta ofrecer un esquema
unitario de la respuesta animal. No reconoce línea divisoria alguna entre el hombre y el bruto. La conducta del hombre, con todo su
refinamiento y complejidad, constituye tan sólo una parte de su campo total de investigación.” (Watson, 1914,1).
“¿por qué no hacer de lo que se puede observar el verdadero campo de la Psicología? Limitémonos a lo observable, y formulemos
leyes sólo relativas a aquello. Ahora bien: ¿qué es lo que podemos observar? Podemos observar la conducta –Lo que el organismo
hace o dice. Y apresurémonos a señalar que hablar es hacer, esto es, comportarse. El hablar explícito o con nosotros mismos (pensar)
representa un tipo de conducta exactamente tan objetivo como jugar al béisbol.” (Watson, 1930, 23).