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Derecho a

la vida

Teoria de la
argumentación
jurídica
Derecho a la vida

Texto bibliográfico: “Tras la justicia, una introducción al Derecho y al razonamiento


jurídico” Atienza, Manuel. Cap. 4.

La huelga de hambre de los presos del GRAPO

A finales de 1989, presos de los Grupos Antifascistas Primero de Octubre (GRAPO)


declararon huelga de hambre para poder conseguir mejoras en su situación carcelaria.
Deseaban la reunificación en un mismo centro de los miembros de su grupo, lo que
comportaba una modificación de la política de dispersión de presos por delitos de
terrorismo que se evidenciaba.

Símbolo del GRAPO


Fuente: http://terroristasnogracias.blogspot.com/2009/03/okupas-y-terrorismo-del-grapo.html
(11/03/2009)

Este conflicto hizo que debieran pronunciarse tanto jueces como Audiencias provinciales,
en base a evaluar si cabía o no autorizar la alimentación forzada de dicho reos, en el
momento que se viera amenazada su salud, dada la prolongación de esta medida de
reclamo. Sin duda todo esto, trascendió y generó arduos debates en la opinión pública;

1
aunque no fue posible arribar a una misma conclusión, sino a tres de carácter
incompatible entre si, ellas son:
1) La administración está autorizada a alimentar a los presos por la fuerza, aún
cuando ellos manifiesten su negativa a hacerlo.

2) Sólo se pueden tomar medidas de esta clase cuando la persona esté inconsciente.

3) No hay potestad para tomar este tipo de medidas.

Las soluciones judiciales

Derecho a vivir y obligación de mantener la vida


Tiene que ver con la defensa de la primera de las soluciones, en ella encontramos a la
vez tres líneas de argumentación:
 La primera la esboza un auto del juez de vigilancia penitenciaria de Cádiz, tiene
que ver con el carácter sagrado de la vida, tenida en cuenta como un bien del que
no es posible disponer libremente y que es preponderante en relación a cualquier
otro, por ello como expresa Atienza “el derecho a la vida debe prevalecer siempre
frente a cualquier otro derecho con el que entre en conflicto” (Atienza: 2000,89).
Este derecho implica además la obligación de conservarla, debido a que nadie es
dueño absoluto de su propia vida, dado que no la crea sino la recibe.
Cabe agregar que también dos autos de la Audiencia Provincial de Zaragoza,
poseen fundamentos similares al expuesto. Definen a la vida como algo más que
un derecho, es una especie de estado de la persona humana inmanente a ella
misma. Por su status ontológico este derecho es el fundamental se ubica por
sobre los demás, ya que éstos no existirán sin él. Por configurar el origen y fin de
todos ellos. Esta declaración de principios tiene su base justificativa en el Derecho
natural y sus criterios superiores e inmanentes al ser humano. Encontramos la
influencia presente en el espíritu de nuestra Constitución que a la vez refleja lo
expuesto en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

 Otra línea de argumentación que también postula la prioridad del derecho a la vida
frente a los demás, basa su justificación en términos más bien positivos que
metafísicos como la anterior. Tal como lo muestra el Auto de la Sala segunda de la
Audiencia Provincial de Madrid. A grandes rasgos exponen que cualquier recluso
tiene derecho a la huelga de hambre, lo cual no significa que no pueda actuarse
sobre él. Si su vida corre peligro se debe intervenir para evitar la muerte del
mismo, ya que de otro modo cometería el delito de omisión del deber de socorro o
auxilio al suicidio en comisión por omisión. La razón de esto es que el bien jurídico

2
protegido1, es la solidaridad humana irrenunciable. Por lo tanto el bien se lesiona
de igual manera si el sujeto en peligro pone fin a su vida voluntariamente. La
obligación de actuar y los derechos del huelguista (al libre desarrollo de la
personalidad, a la vida, la libertad ideológica, etc.) son conciliables. Esto se logra
como expone el autor estudiado con el “ respeto absoluto a la manifestación del
sujeto de no alimentarse cuando de forma libre y consciente así lo haya asumido
(…) cuando esa situación llegue a poner en peligro su vida, surgirá la obligación
de la administración penitenciaria de asistirle” (Atienza: 2000,95).
Esta asistencia no tiene que estar relacionada con la obligación de consumir
alimentos por vía bucal, ya que el sujeto prologara su postura rebelde.

 Una tercera posición tiene que ver con considerar a la huelga de hambre como
un abuso de un derecho fundamental. Esto lo podríamos explicar considerando
que el problema planteado tiene que ver con el ejercicio del derecho a la vida y no
del derecho de huelga o libertad ideológica o de expresión. Esta facultad
fundamental que venimos analizando, es un auténtico derecho subjetivo, su
contenido atañe a vivir o dejar de vivir, situación similar a la que ocurre con los
otros derechos. El Estado no puede intervenir en tal contenido, por ello sería un
absurdo exponer que el gobierno debe preservar la vida de los presos.
Por otro lado todo derecho está limitado en cuanto a su ejercicio, es decir que se
lleve a cabo por medio de una actividad lícita y siguiendo fines avalados en el
ordenamiento jurídico. En definitiva la huelga de hambre no conforma un acto lícito
porque intenta presionar, abusando de los derechos fundamentales. El ejercicio
del derecho a la vida y el libre desarrollo a la personalidad de los huelguistas esa
limitado hasta hacerlo compatible con los bienes contenidos en la Constitución.
Por ello es legítimo imponer (siempre que no se atropelle la dignidad de la
persona) su alimentación obligatoria.

Derecho a vivir y autonomía del individuo: la obligación de mantener la vida en


estados de inconsciencia
Esta segunda postura la encontramos plasmada en distintos autos de los jueces de
vigilancia penitenciaria de Valladolid, Zaragoza y Madrid, entre otros. La Ley Orgánica
Penitenciaria establece el deber de la administración de velar por la vida, salud e
integridad de los internos. Debido a la situación especial en la que ellos se encuentran,
ya que su privación de la libertad imposibilita cuidar por si mismos de su salud,
concurriendo a los mecanismos asistenciales ordinarios.
Esta obligación que posee la institución carcelaria debemos tomarla desde un ámbito
garantista ya que tiene que ver con la oferta de prestaciones sanitarias y alimentarias
pero sin implicar la imposición contra la voluntad del recluso. El mismo goza de los
mismos derechos que una persona libre, siempre que sean compatibles con el

1
Son los valores que pretenden tutelar las normas penales: vida propiedad, honor, etc.

3
cumplimiento de la pena. El deber de asistencia que tiene la administración debe ceder
ante el derecho del reo a que se respete su decisión libre y voluntaria.
La alimentación forzada iría en contra la dignidad humana, conformando un trato
degradante, prohibido y tipificado como delito de coacciones hasta podría configurar un
delito de tortura. Es necesario velar por la salud de los internos cuando pierden la
conciencia, más allá que los rebeldes hubiesen manifestado su negativa al consumo de
alimentos llegada esta situación. Por lo tanto la alimentación en este estado posibilita el
respeto a la huelga de hambre, debido a que su capacidad de presión se mantendrá sino
se tolera la muerte del huelguista.
En otro orden esto también evita que surjan razones de Estado que tiendan a
desembarazarse por esta vía de reclusos considerados indeseables, como sucedió con
huelguistas del IRA en el gobierno de Thatcher.

Fuente: http://eltriangular.info/es/Historia/article/margaret-thatcher-la-dama-de-hierro
(02/03/2010)
Margaret Thatcher

Fue Primer Ministro de Reino Unido durante el periodo 1979-1990 y líder del Partido
Conservador, ocupó por más tiempo y en forma continua el poder, que casi todos los que
tuvieron idénticos puestos. La apodaron la “Dama de Hierro” debido a sus políticas
implementadas.

4
www.portalplanetasedna.com.ar/grupo01.htm

Un mural conmemorando a NICRA (asociación por los derechos civiles de Irlanda del
Norte). El movimiento por derechos civiles había infiltrado por elementos de IRA en los
años 60.

La situación de riesgo no basta para justificar la limitación de la libertad de los reclusos en


huelga de hambre, porque de lo contrario seria legitimo prohibir cualquier actividad que
contenga un grave riesgo para la vida.

Posición crítica

Por qué es equivocada la primera solución


La manera más determinante para defender la tesis que la administración está autorizada
a alimentar a los presos por la fuerza, sin considerar su estado de conciencia, sino sólo el
peligro que corre su vida, es apelando al Derecho Natural. Recordemos que este alude a
un conjunto de normas que no han sido creadas por los legisladores y que son válidas
para todos los tiempos y lugares. El mismo se encuentra en oposición directa con la
concepción positivista del derecho, cuya fuente de legitimación proviene de la emanación
de la voluntad legislativa. Sin embargo, es controvertido invocar al derecho natural entre
las fuentes de nuestro ordenamiento, más allá que es común referirse a los principios
generales del derecho como una alusión a los principios de la primera postura.

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Además según el autor esta invocación resultaría inútil y alcanzaría con remontarse a los
principios del iuspositivismo, presentes en la constitución y en otros textos legales. Sería
necesario demostrar que existe un principio del derecho natural que establece que el
derecho la vida:
 Tiene un carácter de preeminencia frente a cualquier otro derecho.

 Su ejercicio es obligatorio ya que es titular no es libre de optar entre vivir y morir.


Cabe recordar que entre los autores iusnaturalistas no hay unanimidad al respecto y que
la apelación de esta postura hace intuir que la argumentación jurídica en los casos
difíciles tiene un importante contenido moral.
Según Atienza, el razonamiento que analizamos en el primer apartado es falaz, porque:
“es cierto que si no se esta vivo no se puede ejercer ningún derecho, pero de ahí no se
deduce en absoluto que el derecho a la vida goce de preeminencia frente a cualquier otro
derecho” (Atienza: 2000,102). Si X es condición necesaria para Y no implica que X
(siendo un acto, una situación, etc.) sea superior en un sentido axiológico o normativo con
respecto a Y. Por ejemplo: alimentarse es una condición necesaria para generar una obra
de arte, pero esto no quiere decir que lo primero implique un mayor valor que lo segundo.
Por otro lado, la creencia esgrimida de que no podemos disponer de la vida porque no la
hemos creado sino recibido, tiene que ver con caer en una falacia sin duda estamos
acostumbrados a sentirnos dueños de bienes que no hemos producido; tampoco somos
menos dueños de algo que hemos recibido en herencia.
En el texto se compara al primer caso (postura partidaria de la alimentación forzada) con
el derecho a la educación en donde el titular tiene derecho a ser educado pero no a no
serlo, no es posible elegir entre ir o no ir a la escuela.
En el segundo caso (posición en contra de la alimentación forzada) el derecho a la vida
sería análogo al libre acceso a la cultura, que tengamos ese derecho supone que somos
libres de acceder a él o no. Observándose de parte del autor como la opinión más
acertada de las expuestas.
La argumentación que expresa la licitud de la alimentación forzada de los presos, se trata
de un planteamiento original que según el autor no posee un sustento sólido, ya que parte
de lo que considera, es una errónea idea del derecho subjetivo en general y del derecho a
la vida en particular, debido a que encontramos derechos subjetivos en donde el
contenido no es una acción que sea facultativa para el titular, por ej.: los niños no tienen
derecho a educarse o no educarse. De esta forma el derecho a la vida no sería similar al
de la educación ni al libre acceso a la cultura, sino al la libertad de expresión, seremos
libres de expresarnos en un sentido o en otro y los demás no podrán impedir esta
facultad. De igual manera podemos vivir o dejar de vivir, y el estado no tiene un deber
positivo de preservar nuestra vida.
Por otro lado la idea de huelga que presentan como “lícita si lo que pretenden es morir no
si lo que desean es presionar”, se basa en un error al no diferenciar entre resultado de
una acción y sus consecuencias. La huelga se distingue del suicidio porque la muerte
para el suicida es el resultado y para el huelguista sólo una consecuencia. Se la estaría

6
considerando como nunca lícita a esta protesta, dado que quienes la llevan a adelante,
están dispuestos a morir para lograr su objetivo, aquél que lo movilizó a esa toma de
decisión.
Es interesante rescatar el concepto de Dworkin para quien tener un derecho significa
tener un triunfo frente a la mayoría, de este modo ninguna directriz política ni objetivo
social colectivo puede prevalecer frente a él. Por ello, si el derecho a la libertad de
expresión, puede ejercerse para presionar en las políticas gubernativas, sin dudas puede
hacerse lo mismo con el derecho a la vida.

Cómo las soluciones a medias no suelen servir como solución


Habiendo analizado el apartado que contiene las tesis, en la que una niega la
alimentación por la fuerza de los presos y la otra afirma la posibilidad, una vez perdida la
conciencia; es evidente que no estamos ante un supuesto de riesgo de muerte sino de
muerte segura, ya que no se conocen muchos casos en donde se haya sobrevivido
después de determinado número de días sin ingesta de comida.
En otro orden, el huelguista se diferencia de quien acepta realizar una actividad riesgosa
para su vida (por ej. un corredor de moto), ya que el primero sabe que se va a morir no
así el segundo. Existe una conexión de la necesidad entre la actividad y la
consecuencia que no se evidencia en el segundo ejemplo planteado.

Fuente: www.estilemawordpress.com Fuente: www.mundoveloztv.com

Según Atienza, de estas visiones, la que juzga errada es la que expone la obligación de
alimentar a los presos por la fuerza en estados de inconsciencia. Porque si se aceptara
esto se debería alimentar por la fuerza también a los huelguistas que no estén recluidos
en prisión, ya que esta instancia no justifica una trato distinto en uno y otro caso.

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Fuente: http://www.zumacaya.com/Gandhi1.jpg (03/02/2008)

Mahatma Gandhi

Fue uno de los líderes espirituales y politicos más respetados del siglo XX, luchó
en forma pacifica por la independencia de su país de la corona britanica. Varias
veces en su vida recurrió a los ayunos como medio de presión contra el poder,
para detener la violencia, conciliar las partes beligerantes, llamar la atención de las
masas etc. Sin duda los objetivos que inspiraron su protesta fueron muchos, llegó
a considerar el ayuno como un acto espiritual sinónimo de oración.
En 1948 a los 78 años comenzó un nuevo ayuno para detener el derramiento de
sangre de su pueblo, compuesto por hindúes y musulmanes. Logró que los líderes
de ambas facciones detuvieran la lucha, dias más tarde fue asesinado por un
fanático hindú que se oponía a la tolerancia religiosa.

Si negamos que una persona pueda tomar decisiones para los casos de pérdida de
consciencia habría que rechazar el testamento vital. Este documento expresa la voluntad
de una persona que no desea ser mantenida con vida si llegara a verse en una situación
de enfermedad terminal, con graves padecimientos, etc. Persigue con ello que el individuo
pueda determinar la forma en que quiere vivir y también morir.

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Fuente: http://blogs.cope.es/diosesprovidente/files/2010/03/eutanasia.jpg (22/11/2009)

La eutanasia2 ha generado amplios debates en los últimos tiempos, quienes la defienden


sostienen que el fin del acto es evitarle sufrimientos insoportables o la prolongación
artificial de la vida del enfermo, presentándole situaciones contrarias a la dignidad.

Otros creen que el posicionamiento a favor está en contraposición con los ideales que
utiliza, van más allá de las condiciones de vida o la voluntad del individuo implicado.

Si analizamos en profundidad esta cuestión, veremos claramente como el concepto de


Dignidad Humana se invoca tanto para defender como para repudiar la eutanasia.

2
Etimológicamente significa una muerte dulce sin sufrimientos atroces.

9
Fuente: www.galeriasobrepont.com

La cuestión del aborto también genera debates entorno a la primacía del derecho a la vida
contrapuesto a la elección particular. Entre los argumentos que figuran en contra del
mismo, se suele mencionar la idea de protección de la vida humana inserta en Tratados
Internacionales como el de San José de Costa Rica. Por otro lado como el bien jurídico
protegido es la vida del feto, lo que se protege es la vida, que aunque se desarrolla en las
entrañas de la madre, merece una protección independiente de la vida misma de ésta.
En contraposición está la visión que hace hincapié en los derechos sexuales y
reproductivos de todo ser humano, a la libre disposición de la madre de su propio cuerpo,
esperar a poseer los medios necesarios para traer un hijo al mundo, no llevar a término
un embarazo fruto de una violación, que acarrearía un niño no deseado por su padres,
etc.
Es una temática muy compleja para la cual es necesario hacer un posicionamiento
ideológico y así ver cual de los derechos tiene primacía sobre otro, lo que configuraría un
caso difícil, para la órbita de la argumentación jurídica, como los que venimos tratando.

El autor observa que esta consideración además supone tomar una medida paternalista
injustificada según su juicio, porque se establece para obtener un bien para una persona
sin contar con su aceptación. No pone en duda que haya casos en donde se justifique
este accionar, considera que deben darse para ello los siguientes supuestos:
 Que la medida esté encaminada hacia la consecución del bien objetivo de una
persona o grupo.

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 Los miembros a quienes se destina la medida no puedan prestar consentimiento
por poseer una incapacidad básica.
 Si no estuvieran en esa condición aceptarían la intervención potencial.
El argumento que venimos analizando, presupone una concepción algo discutible de los
derechos fundamentales, debido a que si alguien tiene un derecho fundamental (vivir o
morir) quiere decir que contra el mismo, no es posible hacer prevalecer consideraciones
de interés general o conveniencia pública.

Derecho a vivir y a morir

La posición de Atienza, con respecto a esta problemática, es la de no autorizar a


alimentar por la fuerza a los presos, más allá de su estado de inconsciencia, si su decisión
de prolongar el reclamo hasta las últimas consecuencias fue tomada libremente.
El estado de inconsciencia no es justificativo para alimentar por la fuerza a una persona
(privada de la libertad o no) que previamente haya manifestado su voluntad en sentido
contrario. No significa que nunca sea lícito hacerlo, ya que en los supuestos que
analizamos en el apartado anterior si lo seria y conformaría un ejemplo de paternalismo
justificado, como también si en el caso de los huelguistas la decisión fuera inducida por la
presión de la organización, ausente de libertad.
En lo concerniente al derecho a la vida, éste implica que tenemos derecho a vivir o morir y
que los demás (en este caso el Estado) tienen deberes negativos y positivos en orden de
garantizarnos la vida. Supone también la opción de no vivir, lo que no quiere decir que
sea un derecho de libre disposición en el sentido fuerte de la expresión, por esto lo
asemeja al derecho de voto o a elegir una determinada creencia religiosa.
El derecho a la vida de los presos sólo podría limitarse si su ejercicio afectase a otros
derechos fundamentales de otros o trajera consecuencias extremas poniendo en peligro
el funcionamiento de las instituciones penitenciarias, por ej. como no se evidenciaron
estos supuestos en el caso, considera errónea el autor la decisión tomada por los jueces
de alimentar por la fuerza a los manifestantes.

La posición del Tribunal Constitucional

Esta última frase no fue la posición que adoptó el Tribunal, ya que se mostró partidario de
la primera de las soluciones que comentamos. Centró su argumentación en el derecho a
la integridad física y moral garantizada en el texto constitucional. Por ello la alimentación
forzada de los presos constituye una limitación de este derecho fundamental, pero la
considera justificada por la necesidad de preservar la vida humana.
Al aparecer el conflicto entre la vida y el valor de la autonomía persona, el tribunal se
inclina a favor de la primera basando en lo siguiente:

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 El derecho a la vida tiene un contenido de protección positiva que no hace posible
ubicarlo como un derecho de libertad, abarcativo éste del derecho a la propia
muerte.

 Los presos no hacen uso de la libertad tutelada constitucionalmente, para


conseguir fines lícitos sino objetivos no amparados por la ley.

 La relación especial de sujeción, en que se encuentran los presos permite imponer


limitaciones a los derechos fundamentales, de internos que conducen actos que
puedan poner en riesgo su vida. Esto podría considerarse contrario al derecho si
fueran personas libres. La administración penitenciaria está obligada a velar por la
vida y salud de los internos sometidos a su custodia.

Fuente: http://www.nodo50.org/mlrs/weblog/images/carcel.jpg (09/04/2009)

12
Bibliografía de referencias
Copi, I. (1994). Introducción a la lógica (1ª Ed). Buenos Aires: Eudeba.

Redondo, M. C. (1996). La noción de razón para la acción en el análisis


jurídico. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.

Nombre de la
materia

13
Teoría de la
argumentación
jurídica

Teoria de la
argumentación
jurídica
Teoría de la argumentación
jurídica
Derecho y argumentación
Como ya vimos en el módulo anterior, encontramos tres contextos de argumentación: el
de la producción de normas, el de la aplicación de las mismas y el de la dogmática
jurídica.
Es notable que la mayoría de las teorías esbozadas al respecto no han focalizado su
interés en el primero de ellos, quizá por considerarlo más de índole político que jurídico.
Sí se concentraron en el segundo, que lleva adelante la resolución de los casos jurídicos.
Con respecto al tercero podemos decir que juega un papel muy importante, ya que su
actividad principal consiste en producir argumentos para la resolución de casos
individuales o genéricos, reales o ficticios.
Argumentar configura la actividad central de los juristas, muchas veces ha sido
visualizada como modelo, ante ello Toulmin expuso que “la lógica entera debía
considerarse como jurisprudencia generalizada” (Toulmin, 1958: 7).

¿Qué significa argumentar?


Como ya estudiamos, un argumento es un encadenamiento de proposiciones, ubicadas
de tal forma que de unas de ellas (premisas) se sigue la otra que configura la conclusión.
Si observamos la sentencia del Tribunal la podríamos ubicar en forma silogística o
deductiva:
La administración tiene la obligación de velar por la vida de los presos, incluso cuando
éstos, voluntariamente, la ponen en peligro.

Con su huelga de hambre los presos están poniendo en peligro sus vidas.

PREMISAS

Por lo tanto la Administración tiene la obligación de velar por la vida de estos


presos.

CONCLUSIÓN

1
Otra forma:

La obligación de la Administración de velar por la vida de los presos implica que cuando
su salud corra riesgo, como consecuencia de una huelga de hambre, debe alimentarlos
por la fuerza.

La huelga de hambre de los presos del GRAPO los sitúa en una situación de grave riesgo
para su salud.
PREMISAS

Por lo tanto la Administración debe alimentarlos por la fuerza.

CONCLUSIÓN

Las premisas son razones que sirven de justificación a la conclusión. Un argumento no


conforma sólo una cadena de proposiciones sino más bien una acción que efectuamos a
través del lenguaje. Ya estudiamos que el mismo tenía diferentes usos, el de tipo
argumentativo significa que las emisiones lingüísticas no consiguen sus propósitos
directamente dado que además debemos producir razones adicionales; a favor de lo que
decimos, mostrar cuáles son importantes, y por qué, desechar otras que llevarían a una
conclusión diferente. No es una tarea para nada fácil como se infiere.
Todo esto nos hace pensar y realizarnos muchos interrogantes como plantea Atienza: ¿es
posible que un rol tan complejo se resuelva simplemente con un silogismo? Sumado a si
¿es el método de la lógica el que debe seguir el jurista para resolver los problemas que le
atañen a su orbita?

Lógica formal y argumentación


Si realizáramos un sondeo al respecto de los interrogantes, tal vez la mayoría respondería
negativamente a ellos. Existen distintos posicionamientos referidos al silogismo judicial
(también analizado en el módulo anterior) hay quienes creen que la decisión del juez no
esta basada en la lógica sino más bien en sus impulsos, a la vez determinados por una
serie de factores políticos-económicos-sociales, etc. Otros sitúan el eje en la tópica y no
en la lógica, aquella es una técnica para inventar premisas y no para mostrar cuando es
justificado el paso de las premisas a la conclusión.

2
Estas consideraciones terminan siendo erradas porque se pretende contraponer la lógica
y la argumentación jurídica. Sin distinguir, por un lado lo que significa explicar y
justificar, y por otro lo que se denomina justificación interna y externa3.
Sin extendernos demasiado podemos decir que la lógica deductiva es suficiente para
justificar casos rutinarios, pero en los difíciles (de los que particularmente se ocupa la
teoría de la argumentación jurídica) en ellos el establecimiento de alguna de las premisas
resulta una cuestión problemática. Es útil presentar argumentos adicionales a favor de las
premisas, para mostrar su carácter más o menos fundado, aquí actúa la justificación
externa.

Cómo se argumenta frente a un caso difícil


Para lograr esto es importante tener en cuenta:
Identificar cuál es el problema a resolver; existen cuatro tipos de problemas jurídicos:

1) Problemas de relevancia: cuando se duda acerca de cuál es la norma aplicable a


cada caso.

2) Problemas de interpretación: si el interrogante es cómo se entenderá la norma


aplicable al caso. Por ej. que significa el derecho a la vida.

3) Problemas de prueba: se duda acerca de si un determinado hecho tuvo lugar. Ej.:


si fue voluntaria o no la decisión de los presos al declarar la huelga de hambre.

4) Problemas de calificación: cuando no es certero si un hecho cae o no bajo el


campo de aplicación de determinado concepto contenido en la norma. Ej.: si la
alimentación forzada puede calificarse como trato inhumano degradante.

Luego que determinamos la clase de problema que tenemos deberemos, por ej. si se trata
de uno de interpretación, ver si éste surge por una insuficiencia de información (la norma
aplicable no cubre el caso discutido) o por un exceso de la misma (la norma es pasible de
entenderse de varias maneras incompatibles entre sí).
Seguidamente necesitaremos construir una hipótesis para solucionarlo, a través de
nuevas premisas. Luego habrá que justificarlas buscando argumentos en favor de la
interpretación. Por último deberemos pasar de las premisas a la conclusión, es decir
justificar internamente la misma.

3
Temática expuesta también en el módulo 2.

3
¿Puede equivocarse el Tribunal Constitucional?

La Teoría de la Argumentación Jurídica cumple una función de reconstrucción racional, ya


que brinda un entramado conceptual para que analicemos los procesos de argumentación
y de justificación de decisiones. No tiene sólo un fin analítico-descriptivo, sino también
prescriptivo, porque muestra también cómo deben argumentar los juristas, cuando un
argumento es correcto y cuando no, etc.
Cabe diferenciar que mientras en ciencias como la Filosofía por ej. las discusiones
pueden extenderse indefinidamente, en el Derecho está limitada ya que existen
instituciones que le adjudican un final a la discusión, como la labor de los órganos de
última instancia.
Esto se asienta en la base que dichas instituciones buscan resolver los conflictos, su
objetivo no es de tipo cognoscitivo sino más bien práctico, lo cual no significa que la
decisión sea infalible ni correcta. A propósito de ello, señala el teórico estudiado, que con
respecto a la huelga de los GRAPO, la decisión fue definitiva pero equivocada; no quiere
decir que el tribunal cometió un error de tipo lógico, porque si se aceptan las premisas de
las que el parte su decisión estará justificada. Lo que sucede es que las premisas no
parecen estar bien fundamentadas, falla la justificación externa.

Como ya vimos, la justificación que emitió este órgano fue:

1) La no disponibilidad del derecho a la vida.

2) La calificación de la protesta como actividad que persigue fines ilícitos.

3) Sujeción especial del preso con respecto a la institución penitenciaria.

Ninguno de los tres argumentos reviste un carácter sólido.


Con respecto a 1) esta visión no tiene en cuenta que entre una libertad negativa y un
derecho-deber (es aquel cuyo ejercicio es obligatorio como la educación) existen clases
intermedias en la que se podrían incluir al derecho a la vida.

4
En cuanto a 2) si el ejercicio de un derecho implica un freno a alguna política pública, esto
no puede ser una razón para limitar tal facultad, además habría que limitar también la
libertad de expresión, de manifestación, etc.
El último de los postulados cae, al considerar que las personas privadas de la libertad
tienen los mismos derechos que alguien libre, siempre que éstos sean compatibles con el
cumplimiento de la pena.

¿Existe siempre una respuesta correcta? Los límites de la


racionalidad práctica

Con todo lo que hemos revisado, podemos observar que ante un mismo problema
tenemos más de una respuesta que busca ser la adecuada. Si apelamos a la comunidad
jurídica la misma se encuentra dividida, es decir que no podemos estar seguros de la
opinión de la mayoría se haya configurado de manera plenamente racional. Y es probable
que necesitemos apelar a alguna instancia ideal como la comunidad ideal de diálogo de
Habermas.
Entonces, como dice Atienza:
“La respuesta correcta sería aquella a la que llegaría un ser racional o el conjunto de
todos los seres racionales, o los seres humanos si respetasen las reglas del discurso
racional” (Atienza: 2000,136).
Si quisiéramos indagar acerca de que es la racionalidad práctica en la toma de decisiones
jurídicas es necesario que nos acotemos a los siguientes principios:

 Principio de universalidad o justicia formal: que establece que los casos


iguales deben tratarse de la misma manera.

 Principio de consistencia: las decisiones deben basarse en premisas que no se


contradigan con las normas vigentes.

 Principio de coherencia: las normas deben subsumirse bajo principios generales


aceptables que configuren una forma de vida satisfactoria.

Estos requisitos ponen límites al momento de la toma de decisión pero son insuficientes
ya que su cumplimiento no determina una única respuesta. La razón práctica no puede
llevar a cabo juicios absolutos sobre fines últimos; solo juicios con pretensión de validez
objetiva, en cambio, en la racionalidad ética la dimensión crítica predomina sobre la
constructiva.

5
Concluyendo, si la razón no nos puede asesorar en cuanto a que decisión tomar en un
caso difícil, necesitaremos contar con alguna otra herramienta. Aquí entran en juego las
emociones, otras cualidades que podríamos enumerar:

 Buen juicio
 Perspicacia
 Prudencia
 Sentido de justicia
 Humanidad
 Valentía, etc.
Por lo tanto una teoría de la razón práctica debería ser complementada por una
correlativa de las pasiones.

Síntesis conceptual

 A finales de 1989, presos de los Grupos Antifascistas Primero de Octubre


(GRAPO) declararon huelga de hambre para poder conseguir mejoras en su
situación carcelaria. Se pronunciaron jueces y Audiencias provinciales y evaluaron
si cabía o no autorizar la alimentación forzada.

 Arribaron a conclusiones diferentes:


1) Es posible a alimentar a los presos por la fuerza, aún cuando ellos manifiesten
su negativa a hacerlo.

2) Sólo se puede cuando la persona esté inconsciente.

3) No se admiten este tipo de medidas.

 Las soluciones judiciales:

Derecho a vivir y obligación de mantener la vida

Hubo tres líneas de argumentación:

 La primera considera el carácter sagrado de la vida tenida, como un bien del que
no es posible disponer libremente e implica la obligación de conservarla; nadie es
dueño absoluto de su propia vida, dado que no la crea sino la recibe. Es un
derecho fundamental que se ubica sobre los demás, ya que estos no existirán sin
él.

6
 La segunda también postula la prioridad del derecho a la vida frente a los demás,
basa su justificación en términos positivos. Cualquier recluso tiene derecho a la
huelga de hambre, pero si su vida corre peligro se debe intervenir para evitar la
muerte del mismo, sino se cometería el delito de omisión del deber de socorro o
auxilio al suicidio en comisión por omisión.

 La tercera tiene que ver con considerar a la huelga de hambre como un abuso de
un derecho fundamental. No es un acto lícito porque intenta presionar, por eso es
legítimo imponer su alimentación obligatoria.

Derecho a vivir y autonomía del individuo


Debido a la situación especial en la que los presos se encuentran es necesario
velar por la salud de los internos cuando pierden la conciencia, más allá que
hubiesen manifestado su negativa al consumo de alimentos llegada esta situación.

Por qué es equivocada la primera solución


 La creencia que no podemos disponer de la vida porque no la hemos creado sino
recibido es una falacia.

 Atienza compara al primer caso (postura partidaria de la alimentación forzada) con


el derecho a la educación en donde el titular tiene derecho a ser educado pero no
a no serlo.

 En el segundo caso (posición en contra de la alimentación forzada) el derecho a la


vida sería análogo al libre acceso a la cultura, que tengamos ese derecho supone
que somos libres de acceder a él o no. Para él es la opinión más acertada.

 El tercero que ve como lícita la alimentación forzada de los presos, es un


planteamiento original pero que no posee un sustento sólido. Parte de una
errónea idea del derecho subjetivo en general y del derecho a la vida en
particular.

Cómo las soluciones a medias no suelen servir como solución


El autor cree errada la visión que expone la obligación de alimentar a los presos
por la fuerza en estados de inconsciencia, porque si se aceptara esto se debería
alimentar por la fuerza también a los huelguistas que no estén recluidos en
prisión.

 Si negamos que una persona pueda tomar decisiones para los casos de pérdida
de consciencia habría que rechazar el testamento vital.

7
 Supone una medida paternalista injustificada.

 Es una concepción discutible de los derechos fundamentales, ya que si alguien


tiene un derecho fundamental, contra el mismo no es posible hacer prevalecer
consideraciones de interés general o conveniencia pública.

Derecho a vivir y a morir


La posición de Atienza, al respecto de esta problemática, es la de no autorizar a
alimentar por la fuerza a los presos, más allá de su estado de inconsciencia, si su
decisión de prolongar el reclamo hasta las últimas consecuencias fue tomada
libremente.

Tenemos derecho a vivir o morir y los demás (en este caso el Estado) tienen
deberes negativos y positivos en orden de garantizarnos la vida.

El derecho a la vida de los presos sólo podría limitarse si su ejercicio afectase a


otros derechos fundamentales de otros o trajera consecuencias extremas.

La posición del Tribunal Constitucional

 La posición que adoptó fue la primera de las soluciones.

 Al aparecer el conflicto entre la vida y el valor de la autonomía persona, el tribunal


se inclina a favor de la primera.

 La relación especial de sujeción, en que se encuentran los presos permite imponer


limitaciones a los derechos fundamentales.

Derecho y argumentación

 Argumentar configura la actividad central de los juristas.

 Tres contextos de argumentación: el de la producción de normas, el de la


aplicación de las mismas y el de la dogmática jurídica.

 La mayoría de las teorías no se han focalizado en el primero de ellos, quizá por


considerarlo más de índole político que jurídico. Si se concentraron en el segundo
que lleva adelante la resolución de los casos jurídicos. el tercero juega un papel
muy importante.

8
¿Qué significa argumentar?

 Un argumento es un encadenamiento de proposiciones, ubicadas de tal forma que


de unas de ellas (premisas) se sigue la otra que configura la conclusión.

 Las premisas son razones que sirven de justificación a la conclusión. Un


argumento no conforma sólo una cadena de proposiciones sino más bien una
acción que efectuamos a través del lenguaje.

 ¿Es posible que un rol tan complejo se resuelva simplemente con un silogismo?

Lógica formal y argumentación

 Los distintos posicionamientos referidos al silogismo judicial suelen ser erróneos


porque pretenden contraponer la lógica y la argumentación jurídica. Sin distinguir,
por un lado lo que significa explicar y justificar, y por otro lo que se denomina
justificación interna y externa.

 La lógica deductiva es suficiente para justificar casos rutinarios, pero no en los


difíciles (de los que particularmente se ocupa la Teoría de la Argumentación
Jurídica) en ellos el establecimiento de alguna de las premisas resulta una
cuestión problemática.

Cómo se argumenta frente a un caso difícil

 Identificar cuál es el problema a resolver:


Problemas de relevancia.
Problemas de interpretación.
Problemas de prueba.
Problemas de calificación.

 Construir una hipótesis para solucionarlo, a través de nuevas premisas.

 Justificarlas buscando argumentos en favor de la interpretación.

 Pasar de las premisas a la conclusión, es decir justificar internamente la misma.

¿Puede equivocarse el Tribunal Constitucional?

 Existen instituciones que le adjudican un final a la discusión, como la labor de los


órganos de última instancia. No significa que la decisión sea infalible ni correcta.

9
 Atienza considera con respecto a la huelga de los GRAPO, que la decisión fue
definitiva pero equivocada. No quiere decir que el tribunal cometió un error de tipo
lógico, porque si se aceptan las premisas de las que el parte su decisión estará
justificada. Lo que sucede es que las premisas no parecen estar bien
fundamentadas, falla la justificación externa.

 La justificación que emitió este órgano fue:


La no disponibilidad del derecho a la vida.
La calificación de la protesta como actividad que persigue fines ilícitos.
Sujeción especial del preso con respecto a la institución penitenciaria.
Ninguno de los tres argumentos reviste un carácter sólido.

¿Existe siempre una respuesta correcta? Los límites de la racionalidad práctica

 Ante un mismo problema tenemos más de una respuesta que busca ser la
adecuada. No podemos estar seguros, que la opinión de la mayoría, se haya
configurado de manera plenamente racional.

 Principios de la racionalidad práctica en la toma de decisiones jurídicas:


Principio de universalidad o justicia formal.

Principio de consistencia.

Principio de coherencia.

 Ellos ponen límites al momento de la toma de decisión pero son insuficientes, no


determinan una única respuesta.

 Necesitaremos contar con alguna otra herramienta, como son las emociones.

10
Bibliografía de referencias
Copi, I. (1994). Introducción a la lógica (1ª Ed). Buenos Aires: Eudeba.

Redondo, M. C. (1996). La noción de razón para la acción en el análisis


jurídico. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.

Nombre de la
materia

11
Razones para
la acción

Teoria de la
argumentación
jurídica
Razones para la acción
Texto bibliográfico: “La noción de razón para la acción en el análisis jurídico”,
Redondo, María Cristina. Presentación.

Introducción

La Filosofía Jurídica contemporánea ha centrado su mirada en torno a la idea de deber y


su importancia para la acción, lo cual se evidencia en el debate de problemas en donde el
foco de atención es el carácter práctico del Derecho. Éste conforma el objeto de reflexión
de la Filosofía Moral y la Teoría de la Acción, ellas han aportado visiones del significado
de deber, su justificación y vinculación con la acción. Parten de la idea de razón para la
acción, el concepto de razón configura un elemento básico para poder comprender la
relación entre norma y acción, además para explicar la existencia de las normas junto a
su incidencia práctica.
Para poder indagar en esta temática necesitaremos abordar algunos temas clásicos de la
Teoría del Derecho como son:
 Normatividad
 Aceptación DE LAS NORMAS JURÍDICAS
 Justificación

Significado de razón
Comúnmente utilizamos esta palabra en diferentes sentidos, a través de los cuales se han
conformado distintas reflexiones filosóficas:

1) Razón como facultad humana TEÓRICA


Motivación y guía de acción

PRÁCTICA
2) Las razones para la acción

EXPLICACIÓN

JUSTIFICACIÓN

1
3) Las razones como premisas de un argumento ARGUMENTO PRÁCTICO

ARGUMENTO TEÓRICO

RAZONES como EXPRESIONES LINGUÍSTICAS fundamento de conclusión.


Esta clasificación debe ser considerada como clases intervinculadas entre si; un ejemplo
que muestra dicha relación es que los enfoques de las razones para la acción están
condicionados por la concepción que se posea sobre la razón como capacidad humana.
Sin dudas, a los fines de nuestro abordaje científico, necesitaremos explorar los
conceptos de razón para la acción y razón como remisa de un argumento práctico.

La razón como facultad


La razón como capacidad teórica y epistémica

Fuente: www.definicionde/wpcontent/uploads/razon.jpg

Con respecto a ella encontramos diversas posiciones ideológicas, una de las mismas la
califica como la función capaz de relacionar ideas por medio de la aplicación de reglas,
hace posible la obtención del conocimiento a priori. Para poder especificarlo debemos
tener en cuenta tres distinciones:

Distinción epistemológica Conocimiento a priori

Conocimiento a posteriori

2
Distinción metafísica Contingencia

Necesidad

Distinción semántica Verdad analítica

Verdad sintética

Sin profundizar demasiado en esta distinción, tomaremos en cuenta la primera de ellas


que postula la diferencia entre el conocimiento que apoyado en la experiencia y aquel que
viene vía inferencia, por la verdad de otras proposiciones. Nos muestra como la razón y la
experiencia como fundamentos del conocimiento, revisten un carácter tradicionalmente
opuesto.

Como consecuencia a la razón le compete el ámbito de validez argumental y la verdad a


priori, en cambio los sentidos intervienen en la capacidad de acceso a la experiencia
(conocimiento empírico). Por tanto, la concepción de la razón como facultad epistémica la
describe como una capacidad formal que puede relacionar proposiciones siguiendo
reglas; las mismas establecen cuando una proposición puede obtenerse a partir de otras.
Sin duda los elementos que serán susceptibles de relación serán entidades abstractas,
proposiciones y no los hechos a los que ellas hacen mención.

La verdad será factible de garantizar dadas las relaciones formales que la razón establece
entre ellas y no en su correlato con los hechos. Las proposiciones pueden ser analíticas o
sintéticas4, ya que no debemos confundir el carácter formal de la razón, con la clase de
proposiciones a utilizar. Con respecto a estas últimas, podemos destacar, que su verdad
es condicional dado que depende de la verdad de los enunciados de los cuales se parte.

4
Son aquellas que agregan nueva información ya que el predicado no esta contenido en el sujeto,
son juicios universales y necesarios.

3
Fuente: zoltec.blogspot.es/img/Kant.jpg

Immanuel Kant

En su obra principal “Critica a la razón pura”, analiza en profundidad toda esta


problemática, realiza una indagación trascendental acerca de las condiciones epistémicas
del conocer humano. Esta autor desea trascender la gnoseología de Hume, y superar su
crítica al principio de causalidad. Con este pensador prusiano la Filosofía experimenta un
giro copernicano; postula a la razón como facultad formadora de principios, distingue dos
usos de la misma: uno teórico y otro práctico. Con el primero de ellos será posible
conocer la realidad y generar juicios (se ocupa del ser). En cambio el siguiente tiene por
fin la dirección de la conducta, configurando imperativos o mandatos (deber ser), a ella le
interesan los principios que mueven el obrar humano para que una conducta sea
considerada moral y racional.

4
Placa en una pared de Kaliningrado en alemán y ruso con palabras
tomadas de la conclusión de la “Critica a la Razón Práctica” de Kant

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Immanuel_Kant (04/09/2010)

Por lo tanto podemos concluir:

 La razón es una capacidad pasible de establecer relaciones formales


conforme a reglas. Las entidades que utiliza son proposiciones.

 El tipo de conocimiento que brinda en esta faceta es el denominado a priori.

 El conocimiento que otorga es siempre condicional.

 Su función es detectar y demostrar la verdad de ciertas proposiciones.

5
Bibliografía de referencias
Copi, I. (1994). Introducción a la lógica (1ª Ed). Buenos Aires: Eudeba.

Redondo, M. C. (1996). La noción de razón para la acción en el análisis


jurídico. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.

Nombre de la
materia

6
Razón como
facultad práctica

Teoria de la
argumentación
jurídica
Razón como facultad práctica
Los ámbitos práctico y teórico

Como ya vimos, en el ámbito teórico es usual la contraposición entre razón y experiencia,


en cambio en el práctico es posible la confrontación entre razón y voluntad, lo cual
configura un criterio de distinción entre estos dos escenarios que venimos analizando.

La razón como facultad teórica pretende responder a la pregunta ¿qué es el caso? A


diferencia de la práctica que busca desentrañar el interrogante de ¿qué debe hacerse?,
por lo tanto, la posibilidad de atribuir dicho carácter a la razón estará en función de la
capacidad de dar respuesta a tal cuestión, lo cual cobrará sentido, siempre y cuando,
exista una respuesta susceptible de conocerse, ya que vimos a la razón como una
capacidad epistémica.

Este ejercicio supone la integración del discurso práctico al ámbito teórico, reconociendo
la existencia de hechos normativos, que dan el tinte de verdadero o falso a las
proposiciones. De esta manera si negamos el carácter práctico rechazaremos los
presupuestos que posibilitan la función teórica, es decir que pasaremos por alto la
existencia de hechos normativos y que la pregunta prescriptiva de la acción tenga una
respuesta verdadera o falsa.

Como expone Redondo “decir que la razón es una facultad práctica implica la aceptación
de una concepción metaética cognoscitivista, según la cual es posible conocer la verdad
de los enunciados de deber” (Redondo: 1996,20). Esto no conforma una ampliación de las
funciones de la facultad estudiada, sino una ampliación de su carácter ontológico. Desde
este punto de vista no estamos desafiando la concepción epistémica, sino ejerciendo la
misma capacidad, dado que este carácter (teórico o práctico) tiene directa relación con el
objeto de conocimiento más que con la razón.

La función normativa y motivacional de la razón

Este enfoque difiere del anterior, ya que la calificación práctica no la entiende como un
reflejo de los tipos de contenidos con los que ella opera. Sino que se fundamenta en la
función que la razón desempeña vinculada con la acción.

Para ello tomamos el aporte de Audi, quien distingue que la razón puede ser:

 Epistémicamente práctica: cuando brinda conocimiento de verdades normativas.

 Legislativamente práctica: al estatuir verdades como estándares de conducta.

 Constitutivamente práctica: cuando sus pronunciamientos crean estándares


normativos.

1
Si observamos con atención en todos los casos que presentamos el carácter práctico de
la razón se configura en una relación indirecta con la acción, ya sea por medio del
conocimiento, la adopción o creación de normas que deben guiarla.

Lo novedoso de este aporte radica en que en el segundo caso la razón señala que
verdades deben ser tomadas como guías para el comportamiento y en el tercero
promulga los principios que deben regir la acción. Por lo tanto, se evidencia como la virtud
práctica de la razón, está dada por poder responder a la pregunta ¿cómo se debe actuar?

Según esta propuesta metodológica es útil rescatar la distinción de la función


motivacionalmente práctica de la razón. La misma se refiere a una capacidad de tipo
empírico, es decir la intervención de la razón en el proceso que da lugar a la acción por
medio de estados mentales.

En los casos anteriores, que corresponden a la tipología normativamente práctica de la


razón, dicho carácter práctico se asienta en la capacidad epistémica y legislativa; lo que
significa el conocimiento y/o establecimiento de verdades normativas.

En cambio, en la otra distinción de carácter motivacional, su basamento está en la


relevancia causal, es decir en la posibilidad de influir en las condiciones para la
realización de la acción.

Para aclarar el panorama podremos distinguir las distintas funciones de la razón de esta
manera:

 Como facultad teórica o epistémica.

 Como facultad normativamente práctica.

 Como facultad motivacionalmente práctica.

Al exponer a la razón como normativamente práctica, estamos expresando que ella puede
acceder al conocimiento de proposiciones normativas, o que los estados mentales tienen
relevancia causal en la producción de la acción, por lo cual, siguiendo a Redondo, esta
calificación resulta ambigua, porque alude a funciones epistémicas y motivacionales,
además se corre el riesgo de superponer problemas lógicos, morales y psicológicos
subyacentes.

La razón vista desde su capacidad epistémica, conforma el establecimiento de relaciones


lógicas entre entidades abstractas (contenidos significativos); en cambio desde la visión

2
motivacional, da lugar a estados de cosas empíricos susceptibles de vincularse en una
relación causal.

Perspectivas de análisis

La concepción de razón como motivacionalmente práctica nos lleva a la reflexión de los


conceptos de motivo y acción humana.

Tenemos diversas formas de ver como la razón motiva la acción, generalizando podremos
tener dos sentidos de esta cuestión:

1) Sentido débil: la razón interviene en la conformación de estados cognoscitivos


necesarios en el proceso que genera la acción.
2) Sentido fuerte: la razón funciona como garantía de las condiciones suficientes para
producir la acción.

Esta distinción es importante ya que quienes rechazan el carácter práctico de la razón no


niegan que sea capaz de constituir motivos en el primer sentido esbozado. La
discrepancia radica en si los estados cognoscitivos producto de la razón, pueden
configurar condiciones suficientes.

Cabe mencionar que los estados cognoscitivos son los que se refieren a contenidos
normativos, algunos autores creen que la fuerza motivacional de la razón se evidencia
cuando puede conocer este tipo de contenidos, sin tener en cuenta su carácter moral, en
cambio otros la circunscriben sólo a las creencias de este último tipo. Más allá de esto,
como expresa Redondo “es unánime la opinión que no pueden constituir condiciones
suficientes para la realización de la acción” (Redondo: 1996,26).

Hay que rescatar que la capacidad motivacional se vincula, como ya vimos, con el sentido
psicológico y explicativo de “razón para la acción”, en cambio su capacidad epistémica
lo hace con el aspecto normativo y justificativo de la misma.

Esto nos lleva a concluir y exponer la separación entre los problemas empíricos, que se
relacionan con la noción motivacional y los de tipo ético que se vinculan con la
epistémica. La primera clase es relevante para el ámbito descriptivo de la explicación de
la acción, en cambio la segunda lo es para la esfera normativa de la justificación.

3
Estas clarificaciones nos muestran nuevamente la ambigüedad de la noción de razón que
ya habíamos expuesto, mientras se relacione con la idea de razón para la acción tendrá
una doble significación:

 Como concepto descriptivo: al predicar la racionalidad de una acción informamos


que la misma está basada en motivos.

 Como concepto normativo: la acción se justifica por medio de razones.

Por lo tanto, actuar racionalmente en el sentido explicativo del término, no implica actuar
racionalmente en el sentido justificativo del mismo.

Motivación

Fuente: http://educaccioncritica.wordpress.com/2010/05/22/sobre-la-motivacion-una-vez-mas/ (22/05/2010)

Síntesis conceptual

 La Filosofía Jurídica contemporánea ha centrado su mirada en torno a la idea de


deber y su importancia para la acción. Parten de la idea de razón para la acción,
el concepto de razón configura un elemento básico para poder comprender la
relación entre norma y acción.

 Significado de razón, diferentes sentidos.

4
Razón como facultad humana: teórica y práctica.

Las razones para la acción: explicación y justificación.

Las razones como premisas de un argumento: práctico, teórico y como


expresiones lingüísticas.

La razón como capacidad teórica y epistémica

 Es capaz de relacionar proposiciones siguiendo reglas; las mismas establecen


cuando una proposición puede obtenerse a partir de otras. Los elementos que
serán susceptibles de relación serán entidades abstractas, proposiciones y no los
hechos.

 El tipo de conocimiento que brinda en esta faceta es el denominado a priori.

La razón como facultad práctica

 La razón como facultad teórica pretende responder a la pregunta ¿qué es el caso?


A diferencia de la práctica cuyo interrogante es ¿qué debe hacerse?

 La posibilidad del carácter práctico a la razón estará en función de la capacidad de


dar respuesta a tal cuestión, lo cual cobrará sentido, siempre que exista una
respuesta susceptible de conocerse.

 Esto muestra una integración del discurso práctico al ámbito teórico.

 Si negamos el carácter práctico rechazaremos los presupuestos que posibilitan la


función teórica.

 No conforma una ampliación de las funciones de la facultad estudiada, sino una


ampliación de su carácter ontológico.

La función normativa y motivacional de la razón

 La calificación práctica se fundamenta en la función que la razón desempeña


vinculada con la acción:

5
Epistémicamente práctica
Legislativamente práctica
Constitutivamente práctica

 Resulta útil rescatar la distinción de la función motivacionalmente práctica de la


razón. Se refiere a una capacidad de tipo empírico, es decir, la intervención de la
razón en el proceso que da lugar a la acción por medio de estados mentales.

 Se basa en la relevancia causal, es decir, en la posibilidad de influir en las


condiciones para la realización de la acción.

 En cambio, la concepción normativamente práctica de la razón, se asienta en la


capacidad epistémica y legislativa, lo que significa el conocimiento y/o
establecimiento de verdades normativas.

 Al exponer a la razón como normativamente práctica se observa que la misma


resulta ambigua, porque alude a funciones epistémicas y motivacionales, además
se corre el riesgo de superponer problemas lógicos, morales y psicológicos
subyacentes.

Perspectivas de análisis

 La concepción de razón como motivacionalmente práctica nos lleva a la reflexión


de los conceptos de motivo y acción humana.

 Dos sentidos para analizar como la razón motiva la acción.


Sentido débil: la razón interviene en la conformación de estados cognoscitivos
necesarios en el proceso que genera la acción.
Sentido fuerte: la razón funciona como garantía de las condiciones suficientes para
producir la acción.

 Los estados cognoscitivos son los que se refieren a contenidos normativos.

 Debemos establecer la separación entre los problemas empíricos, que se


relacionan con la noción motivacional y los de tipo ético que se vinculan con la
epistémica.

6
 La idea de razón para la acción tiene una doble significación:

Como concepto descriptivo: al predicar la racionalidad de una acción informamos


que la misma está basada en motivos.

Como concepto normativo: la acción se justifica por medio de razones.

7
Bibliografía de referencias
Copi, I. (1994). Introducción a la lógica (1ª Ed). Buenos Aires: Eudeba.

Redondo, M. C. (1996). La noción de razón para la acción en el análisis


jurídico. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.

Nombre de la
materia

8
La acción

Teoría de la
administración
jurídica
La acción
Texto bibliográfico: “La noción de razón para la acción en el análisis jurídico”,
Redondo, María Cristina. Presentación.

Introducción
Para discutir el concepto de razón para la acción, debemos desarrollar una tarea de tipo
metalingüística, ya que lo emplearemos para analizar otros conceptos. Primeramente
revisaremos todos los significados con que dicha expresión se utiliza y luego evaluaremos
cuál contribuye mejor para que comprendamos temas como: las normas, la noción de
aceptación de la existencia de un sistema jurídico y la justificación de decisiones
judiciales.

Cabe distinguir que no lo es lo mismo usar que mencionar una expresión, en el primer
supuesto su referencia la forman otros objetos o relaciones que se mencionan bajo ese
nombre. En cambio en el segundo su referencia es la propia palabra que aparece entre
comillas.

La acción
Comúnmente esta palabra hace alusión a un determinado resultado o cambio en el
mundo, que se lleva a cabo intencionalmente, por ello intención y resultado son dos
elementos integrantes de la misma. Con esto, es evidente que descartamos todos
aquellos cambios que son generados de manera involuntaria.

En cuanto al resultado, suele indicar la realización de un cambio externo al agente,


aunque también podremos tener la posibilidad de resultados internos al mismo, quienes
son denominados “actos mentales”. Por ej. la acción de nadar no es solo un movimiento
corporal sino también requiere una actitud psicológica de la persona que lo realiza,

1
vinculada a tales movimientos. Como expresa Redondo “el aspecto interno es el que
permite comprender las manifestaciones externas, como una determinada acción
intencional del individuo (…) toda acción esta compuesta de una intención y un resultado
causalmente vinculados” (Redondo: 1996, pág. 33).

Existen acciones genéricas e individuales, las primeras son un predicado aplicable a


distintas situaciones particulares (ej. nadar), serían como el nombre de una clase de
acciones particulares. Estas en cambio son eventos situados en el espacio y el tiempo
que ejemplifican una acción genérica, por ej. Juan está nadando en éste momento y en
esta piscina.

Fuente: www.fitnesszona.com/noticias/imagenes/nadar.jpg (01/07/2010)

Un mismo hecho individual lo podemos describir de diversas maneras, es decir que podría
identificar más de una acción genérica. De todas maneras es posible que el agente no
haya alcanzado con su intención, todas las acciones genéricas ejemplificadas. Lo que
sucede cuando hacemos cosas por error, queremos algo pero realizamos otra cosa
distinta. Ej. alcanzo la sal en la mesa y vuelco el vaso de vino de mi vecino.

Como expone Von Wright que un acto tipo sea intencional es una condición mínima y
esencial para identificar acciones individuales de esa clase. Ya que la falta de intención
impide su identificación como tal. Hay que mencionar que la distinción entre un
comportamiento intencional y no intencional no es del todo clara, ante lo cual imputar una
acción seria imputar una intención, aun cuando no esté claramente demostrada.

2
Reglas definitorias de acciones - tipo e identificación de acciones
individuales

Tenemos reglas lingüísticas y de conducta que guían la imputación de una acción


individual a un determinado agente. Las de tipo lingüístico definen una palabra a través de
otras palabras, delimitando su significado. Primero necesitaremos definir la noción de
acción en general y luego las distintas acciones - tipo que se le adjudican al agente. Por
ejemplo: votar, es siempre relativo a y presupone el conocimiento de las pautas
lingüísticas que rigen en determinada comunidad. Esto es importante dado que no es lo
mismo el concepto de acción, a las reglas concretas que definen las distintas acciones
genéricas. Generalmente no son elaboradas por una teoría, sino que se establecen
espontáneamente.

Podemos expresar que:

A mayor imprecisión de la definición de una acción genérica,

Mayor es la posibilidad de discusión de su aplicación,

Más problemática la individualización de una acción individual.

Hay acciones que son imputables por el solo hecho de la producción de un resultado por
parte del agente. Debido a que se presupone la intención y se torna irrelevante si existe o
no. Por ej. la acción de votar, una vez realizada esa acción se le imputará al sujeto, aun
cuando intente demostrar que se equivocó o que deseaba elegir a otro candidato.

3
Fuente: www.viax.cl/wp-content/uploads/2010/01/voto.jpg (14/06/2009)

En cambio encontramos situaciones que exigen la demostración de la intención sumado a


la prohibición de la imputación de la acción cuando haya ausencia de demostración. Ej. el
asesinato o cualquier figura jurídica que requiera dolo.

Las reglas que rigen la aplicación de las acciones genéricas no son explícitas en relación
a la prueba de intención, es decir que no la impiden o exigen. Es decir que la imputación
puede condicionarse a la demostración de la intención o realizarse directamente ante la
verificación de ciertos acontecimientos. Por ej. la acción de insultar se asocia a
manifestaciones externas determinadas, es controvertido si es necesario probar la
intención o es suficiente haber producido un resultado ofensivo; ya que es posible que
argumentemos tanto a favor como en contra, en estos casos no hay un único uso correcto
del término en cuestión.

Dos clases de acciones: acciones normativas y no normativas


Como ya se esbozó anteriormente, las reglas lingüísticas son distintas de las de conducta,
estas últimas permiten, prohíben o impiden determinados comportamientos. Ambas
conforman bases para distinguir dos clases de acciones: normativas y no normativas.

Una acción tiene un resultado normativo cuando da lugar a la creación de una norma o
hace aplicable las existentes. Aquí es importante distinguir el resultado de una
consecuencia de una acción; el primero es una parte vinculada intrínsecamente a la
acción, en cambio las consecuencias son efectos de un resultado. Tanto una como otra
pueden no ser empíricos, como en el caso de dar lugar a efectos normativos (creación de
nueva norma de conducta o aplicación de las existentes).

4
Según Redondo “una norma de conducta es aquella que regula comportamientos
estableciendo obligaciones, prohibiciones o permisiones” (Redondo: 1996, pág. 40). Para
que estemos frente a una acción normativa es fundamental un acto-tipo, es decir un
concepto de recorte determinado tramo de comportamiento y lo ubique por un efecto
normativo.

Las acciones individuales pueden poseer diversas propiedades, dadas por la forma en
que se llevan a cabo o por los atributos deónticos que tienen. Por ej. la acción de fumar
en determinado lugar tiene la propiedad de estar prohibida. Lo cual no es ni resultado ni
consecuencia de la acción de fumar, en realidad es el resultado de otra acción, la que
prohíbe fumar en ese lugar.

Fuente: www.soloepis.com/images/senal-prohibido-fumar.gif

Señal que prohíbe fumar

Una acción genérica es normativa, si las reglas semánticas que la conforman las definen
por sus efectos normativos. De igual manera una acción individual tendrá el mismo
carácter al ser identificada por sus efectos normativos; lo que nos interesa son los efectos
normativos que pueda tener un comportamiento, ellos se toman como esenciales, son
identificados con su resultado y utilizados para individualizar la acción. No debemos
confundir esto con la imputación de una acción, ya que supone la atribución de la
intención al agente, interpretándolo como un hecho propio del mismo.

Veamos este ejemplo, que cita Redondo:

5
“La acción de contraer matrimonio se realiza mediante la firma de un documento ante una
autoridad determinada. El mismo hecho puede describirse como la acción de firmar o la
de contraer matrimonio: ¿cuál es la diferencia que hay entre estas dos acciones?”
(Redondo: 1996, pág. 42).

Podemos decir al respecto que en este caso, firmar no es una acción normativa, dado que
la aplicación de ciertas normas es solo una consecuencia posible de ella; no siendo un
resultado necesario, en cambio casarse si configura una acción institucional 1. Esto se
debe a que se define por sus efectos normativos, como ya venimos comentando; en el
caso aludido, da lugar a la aplicabilidad de determinadas normas.

Es necesario distinguir que las propiedades normativas que forman el resultado del acto
de contraer matrimonio, no las debemos confundir con la calificación deóntica que ellas
tengan en determinados momentos (estar permitida, prohibidas, etc.) porque suponen
propiedades de las acciones pero no efectos de ellas.

Fuente: http://www.lapaginadelosnovios.cl/content/view/304637/Los-pasos-del-matrimonio-civil.html
(22/10/2008)

Concluyendo, como expone Redondo, “toda descripción de una acción particular


individualiza como resultado aquello que se toma como su propiedad esencial (…) en las
acciones normativas el resultado es siempre consecuencia de una acción natural”
(Redondo: 1996, pág. 43).

1
Algunos autores denominan a las acciones no normativas y normativas: hechos brutos e
institucionales respectivamente.

6
Con todo esto no queremos decir que es necesario multiplicar ontologías, sino que hay
que entender que el mismo comportamiento individual ejemplifica más de una acción
genérica.

Como dijimos al comienzo, estas distinciones refieren a la clasificación de reglas de tipo:

 SEMÁNTICO: quienes delimitan el vínculo entre las palabras y las cosas


 DE CONDUCTA: su lenguaje se vincula con la realidad, prohíben, permiten y
obligan, la realización de determinados comportamientos.

La estructura de las acciones


Es común utilizar la estructura del silogismo práctico para mostrar los elementos de la
acción y su componente teleológico. Según este enfoque el primer elemento es el estado
mental que guía la obtención del fin (premisa mayor). El segundo es la creencia de los
medio suficientes para obtener dicho objetivo (premisa menor). Finalmente el resultado
seria el enunciado que ocupa el lugar de la conclusión.

Esta visión nos muestra la estructura de la acción de tipo instrumental es decir de medios
a fines. Lo que normalmente suele ser discutido en cuanto al tema es:

 La caracterización de los estados mentales involucrados.


 Su estipulación como necesarios o suficientes en la generación de la acción.
 La relación con el resultado, etc.

Los deseos y creencias se los entiende como estados intencionales, esto consiste en la
capacidad de dirigirse o ser acerca de, objetos y estados de cosas del mundo. Podemos
discernir, asimismo, su contenido representativo (ej. la existencia de determinado servicio)
y el modo psicológico en el que se tiene el mismo (la creencia o deseo que exista).

La dirección de ajuste es una nota clave, que nos servirá para diferenciar el sentido de los
deseos y las creencias. En el caso de los deseos es el mundo el que debe
corresponderse, con ellos; sucede a la inversa con las creencias quienes deben
corresponderse con el mundo. Al respecto Redondo afirma “la creencia en p es un estado
que tiende a desaparecer ante la percepción de no p, mientras que el deseo de p tiende a
refirmarse” (Redondo: 1996, pág. 47).

Existen estados intencionales que buscan adecuarse a lo que la realidad dispone, si ello
no ocurre se pretenderá modificar dicho estado, por existir algo erróneo en él; hablamos
en tal caso de estados con dirección de ajuste mundo- mente, como vimos el ejemplo mas
nombrado será el de las creencias. Con los deseos ocurre lo contrario ya que si la
situación mencionada ocurre, se tenderá a buscar los cambios necesarios en el mundo
para que éste se corresponda con el contenido de dicho estado (deseos ajuste mundo-
mente).

7
Bibliografía de referencias
Copi, I. (1994). Introducción a la lógica (1ª Ed). Buenos Aires: Eudeba.

Redondo, M. C. (1996). La noción de razón para la acción en el análisis


jurídico. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.

Nombre de la
materia

8
Motivación
de la acción

Teoría de la
administración
jurídica
Motivación de la acción
Primeramente hay que intentar precisar la noción de motivo, la cual en general se refiera
a los elementos internos de la acción, es decir estado psicológicos relacionados al actuar
de un sujeto que lo podemos identificar como acción o explicarlo teleológicamente.

En el primer sentido el resultado es producto de la intervención del agente y configura la


fase final de su acción. En base a esto, se genero un debate sobre cuales son las
actitudes psicológicas del agente, los factores causales necesarios para suscitar el
cambio, etc.

 Una postura identifica el concepto de motivo con el deseo, quien cumpliría una
función activa en la producción del comportamiento.

 Otra ve al mismo concepto como conjunto de creencias y deseos que dieron lugar
al cambio propiciado por el agente en determinada situación. Esta visión estipula
que toda acción intencional tiene un motivo, ya que son una fase necesaria de ella.

En el segundo sentido mencionado, hallamos una caracterización distinta que los vincula
de manera teleológica con la acción. Lo cual entra en contradicción con la postura
anterior, debido a que como no toda acción tendrá una explicación teleológica o
intencional (como el caso de una conducta que es un fin en si misma y no representa un
medio para alcanzar otra finalidad), no todas tendrán un motivo.

Resumiendo, la idea de motivo designa estados intencionales internos al sujeto. En


momentos refieren al aspecto volitivo, en el que se ubica la fuerza motora de la acción

1
según Hume, y en otros abarca además el elemento cognoscitivo para que se de el
comportamiento. En ambos casos hallamos al motivo vinculado causalmente con su
resultado.

Diferente es la postura en donde representan fines mediatos, los motivos siguen siendo
estados internos al individuo pero no a la acción, son independientes de ella y hacen que
se pueda explicar de manera teleológica.

En un sentido más amplio se los suele definir como un conjunto de estados psicológicos
del agente independiente de sus acciones, aplicable a todas las actitudes subjetivas, más
allá que configuren o no propósitos de alguna acción.

Dos concepciones sobre la motivación de la acción

La primera que analizaremos es la de David Hume que expone que tanto un deseo como
creencia son necesarios para la acción. El primero conforma el motor de la motivación,
mientras que las creencias son estados inertes. Como es evidente, este autor realiza una
diferenciación clara entre ambos estados. En cuanto a los deseos los califica de no
cognoscitivos, a diferencia de las creencias que sí revisten este carácter. Asumir esta
visión condición las posiciones que deban tomarse en cuanto a la clase de entidades que
puedan constituir razones para la acción y cómo explicar la relevancia práctica de los
enunciados normativos.

2
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/David_Hume (31/08/2010)

David Hume (Edimburgo,1711-1776) fue un filósofo, economista e historiador escocés y


constituye una de las figuras más importantes de la filosofía occidental y de la Ilustración
Escocesa.

Hume cree que todo el conocimiento humano proviene de los sentidos. Nuestras
percepciones, pueden dividirse en dos categorías: ideas e impresiones. Estas últimas se
hacen presentes, cuando oímos, vemos, sentimos, etc. En cambio las ideas son
impresiones menos vívidas de las que somos conscientes, cuando reflexionamos sobre
alguna de las sensaciones aludidas.

Expone con firmeza que todas nuestras ideas son copias de nuestras impresiones,
siendo de esta manera, imposible pensar en nada que no hayamos advertido
anteriormente, a través de nuestros sentidos.

En el otro extremo encontramos teorías que no comparten la visión de Hume. Como la


que considera a las creencias condiciones suficientes para la acción, al igual que los

3
deseos. Como es el caso de Raz para quien las creencias representan el mundo y se
dirigen a modificarlo también, por ello tienen una actitud epistémica y práctica. En este
enfoque se identifican creencias que se comportan como los deseos, en donde el sujeto
no los quiere abandonar aun cuando la realidad los contradiga. De todas maneras la
acción no pierde su tinte teleológico, ya que siempre la podremos identificar como un
comportamiento en pos de lograr un fin. Nagel afirma la existencia de deseos motivados
que serian a los que se llega por medio de una decisión luego de una deliberación.

En cuanto a la posición que admite a las creencias como fuente motivante de la acción,
resulta difícil establecer una clasificación ya que entre ellas mismas existe acuerdo sobre
determinas cuestiones y no hay consenso acerca de otros puntos. En términos generales
posicionan a las creencias como suficientes para explicar una acción, aunque agregan
que para que ella se produzca necesitarán además un estado intencional con dirección de
ajuste mundo-mente, al ser teleológica la acción se pretende generar un cambio para
llegar a la meta.

4
Fuente: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Thomas_Nagel_teaching_Ethics.JPG (28/04/2008)

Thomas Nagel (Belgrado, 1937)

Filósofo estadounidense, actualmente Profesor de Filosofía y Derecho en la Universidad


de Nueva York (NYU).

Sus trabajos se han centrado en filosofía de la mente, filosofía política y ética.


Se ha especializado en las diferencias entre la subjetividad y la objetividad, planteándose
la pregunta ¿es posible adquirir un punto de vista puramente objetivo y si no, hasta qué
grado de objetividad se puede llegar?

Recientemente junto con otros filósofos como John Rawls, Ronald Dworkin y Robert
Nozick escribió un documento dirigido a la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos
abogando por la permisibilidad legal y moral de la eutanasia.

5
Razones para la acción
Al abordar este tema nos preguntamos que significa se una razón para la acción, en
cuanto a esto tendremos distintos posicionamientos.

El primero: se ocupa de distintos géneros de estados internos que pueden ser razones
para la acción.

El segundo: cuestiona si pueden ser entidades internas o externas al agente.

El tercero: indaga la posibilidad dada por la función que cumplan: explicativa o


justificativa.

Las razones ¿deseos o creencias?

Según Williams para que algo sea razón para la acción tiene que poder motivar, es decir
que alguien actúe por ese tipo de entidad. Se observa la vinculación con el concepto de
motivo. Como ya vimos la propuesta de Hume ubica solo a los deseos como los capaces
de promover la acción, como único estado intencional motivante. En contraposición de lo
que menciona el primer autor citado en el apartado, para quien las creencias cumplirían
ese rol, siendo ellas ser razones por sí mismas.

Tal como presentamos esta polémica la discrepancia radica en el poder motivador de los
estados intenciones. En lo que existe acuerdo es que una acción no se produce sin un
estado que apunte a la consecución de un fin. Si bien este es un rasgo típico de los
deseos también pueden tenerlo otras actitudes internas.

La posición opuesta a Hume expone que existen hechos externos al agente, que
conforman razones para la acción (por poseer capacidad motivante), dicha visión pone en
duda que solo los elementos internos al individuo revistan este carácter.

Las razones ¿internas o externas?

Como ya mencionamos, Williams se sitúa en contra de la idea de factores externos que


puedan constituir razones para la acción, dado que si alguien cree que un hecho externo
lo es, esta motivado por una creencia que configura un hecho interno psicológico.

Si observamos este ejemplo, veremos la incidencia de los hechos externos:

6
“Juan fue a visitar a María porque estaba enferma”

Acción Hecho externo

La propuesta teórica de Williams expone que los factores externos poseen relevancia
motivación indirecta, porque configuran las razones internas (quienes permiten explicar a
la acción teleológicamente) y las razones externas participan en la explicación de la
acción.

Otra postura para analizar esta temática es la que enuncia el carácter racionalizador de la
acción, como deliberación consciente que modifica el conjunto subjetivo de motivaciones,
a ella se arriba a través de la reflexión.

Si analizamos el enunciado:

“X es una razón para la acción de A”

Veremos que es de carácter ambiguo, ya que puede expresar que solo X es un factor
capaz de motivar la acción o que es el que debería motivarlo si A reflexionara
racionalmente. Claramente hemos pasado de un terreno descriptivo a uno normativo, en
este último, las razones son factores que deberían ser tenidos en cuenta por un sujeto
que pretende actuar de manera racional.

Aquí se produce el transito de una razón que explica a otra que justifica, por ello el ser
que actúa por medio de una razón escogida racionalmente cree estar justificado para
actuar conforme a la pauta de racionalidad que sigue.

Razones ¿explicativas o justificativas?

En la primera de las opciones nos preguntaríamos porqué se realiza determinada acción,


y en la segunda porqué debería realizarse. Entre ellas encontraremos diferentes maneras
de relación:

 Prioridad de la primera sobre la segunda: promueve una reducción del significado


de los términos normativos a la proyección de deseos o creencias individuales y/o
compartidas.

7
 Prioridad de los elementos normativos: solo serán razones aquellas que justifiquen
la acción, siendo las de tipo explicativo dependientes de las mismas.

 Vinculación entre ambas concepciones: las razones para la acción sirven tanto
para explicar como para justificar un comportamiento.

Todo lo expresado hasta aquí nos permite resumir que las razones internas siempre
aluden a causas mentales y motivos, no debemos confundirlas con las Razones para la
acción, que viene a significar algo objetivo, externo al sujeto. Su función principal es guiar
y justificar la acción.

Como se deduce es innegable el carácter ambiguo de ésta concepción por ello, si


atribuimos una mayor importancia al concepto justificativo de la acción, necesitaremos
recurrir a las razones externas, diferente lo que sucede con la de tipo explicativa que
alude básicamente a los deseos como único factor motivante.

Síntesis conceptual

 La acción alude a un determinado resultado o cambio en el mundo, que se lleva a


cabo intencionalmente. Intención y resultado son dos elementos se descartan los
cambios generados de manera involuntaria.

 El resultado indica la realización de un cambio externo al agente, aunque también


puede haber resultados internos al mismo.

 Existen acciones genéricas e individuales, las primeras son un predicado aplicable


a distintas situaciones particulares (ej. nadar), serían el nombre de una clase de
acciones particulares. Estas en cambio son eventos situados en el espacio y el
tiempo que ejemplifican una acción genérica.

 Un mismo hecho individual lo podemos describir de diversas maneras, es decir


que podría identificar más de una acción genérica.

8
 Que acto tipo sea intencional es una condición mínima y esencial para identificar
acciones individuales de esa clase. Ya que la falta de intención impide su
identificación como tal.

 Existen reglas lingüísticas y de conducta que guían la imputación de una acción


individual a un determinado agente. Las de tipo lingüístico definen una palabra a
través otras palabras, delimitando su significado.

 Las de conducta permiten, prohíben o impiden determinados comportamientos.


Hay que distinguir dos clases de acciones: normativas y no normativas.

 Una acción tiene un resultado normativo cuando da lugar a la creación de una


norma o hace aplicable las existentes.

 Las acciones individuales pueden poseer diversas propiedades, dadas por la


forma en que se llevan a cabo o por los atributos deónticos que tienen.

 Una acción genérica es normativa, si las reglas semánticas que la conforman las
definen por sus efectos normativos.

 El mismo comportamiento individual ejemplifica más de una acción genérica.

 Los deseos y creencias son estados intencionales, esto consiste en la capacidad


de dirigirse o ser acerca de, objetos y estados de cosas del mundo.
La dirección de ajuste en los deseos es el mundo-mente; sucede a la inversa con
las creencias quienes deben corresponderse con el mundo.

 Noción de motivo: refiere a los elementos internos de la acción, es decir estados


psicológicos relacionados al actuar de un sujeto.

 Una postura identifica el concepto de motivo con el deseo.


Otra posición toma a dicho concepto, como conjunto de creencias y deseos.
En sentido más amplio se los suele definir como un conjunto de estados
psicológicos.

 Para Hume tanto un deseo como creencia son necesarios para la acción. El
primero conforma el motor de la motivación, mientras que las creencias son
estados inertes.

9
A los deseos los califica de no cognoscitivos, a diferencia de las creencias que sí
revisten este carácter.

Otros ven a las creencias como condiciones suficientes para la acción, al igual que
los deseos (Raz).

 Razón para la acción


¿Deseos o creencias?
Hume ubica solo a los deseos como los capaces de promover la acción, como
único estado intencional motivante. En contraposición de lo que menciona
Williams, para quien las creencias cumplirían ese rol.
¿Internas o externas?
 Williams se sitúa en contra de la idea de factores externos.
Porque si alguien cree que un hecho externo lo es, esta motivado por una creencia
que configura un hecho interno psicológico.
Los hechos externos para él, poseen relevancia motivación indirecta, porque
configuran las razones internas.
 Posición sobre el carácter racionalizador de la acción: como deliberación
consciente que modifica el conjunto subjetivo de motivaciones.
Se pasa de un terreno descriptivo a uno normativo, de una razón que explica a
otra que justifica.
 ¿Explicativas o justificativas?
Prioridad de la primera sobre la segunda.
Prioridad de los elementos normativos.
Vinculación entre ambas concepciones.
 Tener en cuenta que las razones internas siempre aluden a causas mentales no
debemos confundirlas con las Razones para la acción, que viene a significar algo
objetivo, externo al sujeto.

10
Bibliografía de referencias
Copi, I. (1994). Introducción a la lógica (1ª Ed). Buenos Aires: Eudeba.

Redondo, M. C. (1996). La noción de razón para la acción en el análisis


jurídico. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.

Nombre de la
materia

11
Razones
explicativas y
justificatorias

Teoría de la
administración
jurídica
Razones explicativas y
justificatorias
Introducción
El significado de una palabra, depende de su uso pero no consiste en él. Sino más bien
en las propiedades genéricas que sirven de criterio para usar la palabra, que identifican su
alcance y delimitan la clase de objetos a los cuales refiere.

Como analizamos anteriormente no hay un único significado de Razones para la acción


sumado a que los distintos usos hacen relevantes diferentes propiedades de tal concepto.

Para el uso de tal concepto podremos recurrir a tres finalidades:

Explicación

Justificación

Análisis

El uso descriptivo nos servirá para dar una explicación y el normativo para una
justificación.

Explicar y justificar
Ya venimos enunciando la diferencia que existe entre estos dos posicionamientos, en el
primero llevamos adelante la acción de “expresar” y en el otro “dar una razón de porque
se hizo algo”.

Esto posee, como bien expresa Redondo, una ambigüedad “proceso – producto”, ya que
por un lado designan el ACTO de expresar las causas y razones del apoyo a la
explicación o justificación; y por el otro se refieren al RESULTADO del acto.

Debemos distinguir tres aspectos del acto de explicar o justificar:

1) La pronunciación de las palabras: acto locucionario.

1
2) Las acciones realizadas a través de estas locuciones o la intención-finalidad de
ellas: acto ilocucionario.

3) El estado de cosas que se produce como consecuencia de lo anterior: acto


perlocucionario.

Fuente: http://aliciaahumadag.blogspot.com/2010/01/actos-de-habla.html (10/01/2010)

La acción de explicar y justificar nos son acciones básicas porque se realizan a través de
otras. Por ej. presentar una secuencia de enunciados (verbales o escritos) es un medio
para realizar alguna de estas acciones que venimos estudiando.

Esta distinción proviene de la teoría elaborada por John Langshaw


Austin (1911-1960), filósofo británico, probablemente la figura más
relevante en lo que se ha dado en llamar filosofía del lenguaje. A él se
debe el concepto de acto de habla.

También los divide en directos: aquellos que expresan directamente la


intención o sea coincide el aspecto locutivo e ilocutivo e indirectos: en
donde el fin de la oración es distinto de lo que se expresa.

Fuente: http://jornadafilosofica.blogspot.com/2007_08_01_archive.html (13/08/2007)

A su vez las podemos usar para justificar o explicar una acción como seria convencer a
un juez sobre determinado punto de vista.

2
Cada contexto nos brinda factores relevantes para brindar una explicación o justificación,
por eso las mismas pueden variar según sea el ámbito donde sean generadas. Por ello
esto determina su carácter parcial, en el sentido de ser relativos a un ámbito de interés
determinado, porque lo que es relevante en un contexto tal vez no lo será en otro.

La noción de razón-premisa alude, a que los actos de explicar y justificar, se realizan por
medio de otras acciones, es necesario la formulación oral y/ o escrita de los enunciados,
como ya vimos.

Otra cuestión importante digna de destacar, es la distinción de la justificación en sentido


formal y sustantivo, si bien ambas revelan la presencia de un conjunto de enunciados, la
intención y resultado varían en cada una de ellas.

En la primera las razones son vistas como contenidos que cumplen el rol de premisas que
son el fundamento de una conclusión. Su intención es la articulación correcta de las
secuencias de enunciados.

En cambio el sentido sustantivo, la concepción de razón esta fundada en la teoría


normativa (religiosa, ética, política, jurídica, etc.) que se escoja. No necesita formar parte
de ningún argumento.

La explicación y la justificación como actos ilocucionarios


Estas acciones, tal como venimos expresando, poseen una intención y resultado
diferentes. En la explicación el propósito es descriptivo con interés cognoscitivo (hacer
inteligible la acción) y su dirección de ajuste es palabra-mundo, ya que debe adecuarse a
la realidad. Por el contrario en la acción justificativa el propósito es evaluativo, con interés
práctico (pretende evaluar la acción) y la dirección de ajuste es a la inversa: mundo-
palabra, común a los actos directivos.

En el primer caso es necesaria la aceptación de las proposiciones en las que se apoya, a


diferencia del segundo caso, al estar fundado en la permisión o deber de realizar algo lo
que se debe aceptar son las pautas normativas.

Por todo esto podemos decir, que explicar y justificar suponen una relación entre razón y
acción, por la vinculación de dos términos:

 Uno que sustenta la explicación o justificación (razón para la acción).


 Y otro que es la acción justificada o explicada.

3
De esta manera comprobamos que estas acciones que tratamos, sólo comparten un
vocablo porque en cada caso hay una relación diferente.

Enunciados explicativos de una acción


La explicación teleológica tiene sus restricciones porque presume la realización de un
evento que intenta hacer inteligible. En un marco de propósitos que el agente cree poder
alcanza por medio de ella. Nos muestra una vinculación medio-fin que es una conexión de
tipo causal. La verdad de los enunciados de la explicación dependerá de que los estados
intencionales sean los que el sujeto perseguía al actuar.

El paradigma utilizado generalmente se basa en las disposiciones involuntarias del


agente, visto como no responsable de lo que hace, sus actitudes son adoptadas no
conscientemente.

Enunciados justificativos de una acción


Hemos estudiado que esta actitud significa calificar una acción como debida o permitida.
Ahora si tomamos este ejemplo:

“Pedro debe devolver el libro a María”

Notaremos su ambigüedad:

 Por un lado es posible observar su tinte descriptivo, ya que enuncia la existencia


de la norma y la califica de verdadera o falsa. Como resultado de un acto
lingüístico de aseveración, acepta la existencia de la norma que la califica como
debida.
 En cambio el aspecto justificativo que califica la acción de Pedro es enunciado
normativo que carece de valor de verdad. Es una calificación de una acción como
debida, lo cual dependen de la teoría normativa de la que emane.

Como dice Redondo “Aceptar el deber de realizar la acción prevista por la norma, supone
aceptar una teoría normativa, por cual dicha norma es una pauta adecuada de
comportamiento”. (Redondo: 1996, pág. 88).

El desarrollo de la justificación lleva dos pasos:

4
1) Formulación de enunciados individuales que califican al acto como debido
2) Muestra de la razón que justifica tal enunciado normativo.

Algo más a tener en cuenta en la justificación en sentido formal y sustantivo, es su


aspecto interno. Porque en la primera se suponen las normas como fundamento del
argumento, en cambio en el que sigue se aceptan las pautas que invocan se adopta un
compromiso de coherencia respecto al contenido aceptado.

A la vez en este carácter sustantivo podemos hallar:

 Un sentido subjetivo: en donde la justificación la da el sujeto sobre la base de


normas que acepta como razones para la acción.
 Uno objetivo: es independiente la aceptación del individuo para la calificación de
las normas como razones para la acción.

No debemos olvidar que cuando afirmamos que algo “es” no se sigue de esto que tal acto
este justificado, es decir que “deba ser”; para esto es necesario reconocer dos tipos de
significados el descriptivo y justificativo. Ambos conceptos son independientes, si los
unificamos en la noción de razón para la acción estaríamos negando esa duplicidad e
independencia.

¿Un tipo especial de enunciados de razón?


Enunciados explicativos no teleológicos

Hasta aquí hemos visto dos tipos de razones para la acción:

1) Los motivos que la explican.

2) Normas que la califican como debida.

Existen otros enunciados que no se refieren a ninguna de estas clases, son los que
aluden a hechos externos al individuo, que no son estados mentales ni normas de
conducta.

Por ej.

5
La razón por la cual Juan fue a visitar a María es que ella estaba enferma.

Este enunciado presupone datos que pueden formar parte de una explicación o de una
justificación. Porque si vemos que Juan quiso ser atento con María: explicamos el
propósito de ser atento, además de la creencia que la visita seria un medio para satisfacer
tal objetivo. Esto estaría dentro de la órbita descriptiva.

Por otro lado si pensamos que acto como debía porque es un deber acompañar a los
enfermos (norma que establece un deber) nos centramos en lo justificativo.

Redondo expresa que “cuando existe una práctica de conductas, ya sea que constituyan
o no una regla social, se generan expectativas sobre los comportamientos establecidos”
(Redondo: 1996, pág. 95).

Pensemos en el ejemplo de la regla social que exige formar fila para el pago de algún
servicio público, por orden de llegada. Con esto es esperable que al llegar todas las
personas se coloquen detrás de la ultima de la fila, y además que quien esta cobrando
atienda a quien está en el primer lugar. Con esto vemos como la práctica existente apoya
una generalización.

Fuente: http://www.elblogdelcontable.com/ (29/01/2009)

Enunciados de razón para una acción futura

Ellos tendrán que ver con la conducta en el caso anterior, que la persona que este
primero en la fila sea la razón para ser atendido. Presuponen normas, deseos o
aceptación de normas. Pueden limitarse a informar que un determinado hecho es una
razón para la acción sin otro fin.

6
La existencia de reglas de conducta da un valor predictivo al suceder de los estados de
cosas. Ser una pauta en si mismo funciona como base para la justificación de la acción.

En síntesis es posible enunciar las siguientes conclusiones:

 Razón para la acción se refiere a un término de una relación, el otro siempre es


una acción de tipo intencional. Podemos asumir diversas clases de vínculo entre
razón y acción, una de carácter empírico (explicación) y otra normativa
(justificación).

 La razón puede aparecer en contextos de explicación y justificación. En los


primeros bajo la forma de estados mentales teleológicos vinculados a la acción, y
en el otro como normas o hechos normativos.

 La clasificación de razón explicativa y justificativa se entrecruza con la de sentido


forma y sustantivo.

 La justificación la podemos tomar desde dos planos: uno subjetivo, como acción
de un agente quien realiza la acción y uno objetivo que depende de la teoría lógica
o normativa.

Síntesis conceptual

 Explicar y justificar: poseen ambigüedad proceso – producto designan el ACTO de


expresar las causas y se refieren al RESULTADO del acto.

 Aspectos del acto de explicar o justificar: locucionario, ilocucionario y


perlocucionario.

 La acción de explicar y justificar no son acciones básicas porque se realizan a


través de otras.

 Cada contexto nos brinda factores relevantes para brindar una explicación o
justificación, por eso las mismas pueden variar en uno u otro.

 Justificación en sentido formal y sustantivo: ambas revelan la presencia de un


conjunto de enunciados, pero la intención y resultado varían en cada una de ellas.

7
En la primera las razones premisas fundamento de una conclusión. Su intención
es la articulación correcta de las secuencias de enunciados.
En cambio el sentido sustantivo, la concepción de razón esta fundada en la teoría
normativa (religiosa, ética, política, jurídica, etc.) que se escoja.

 En la explicación el propósito es descriptivo con interés cognoscitivo.

 En la justificación el propósito es evaluativo.


En el primer caso es necesaria la aceptación de las proposiciones en las que se
apoya, a diferencia del segundo caso que no lo es.

 La explicación teleológica tiene sus restricciones porque presume la realización de


un evento que intenta hacer inteligible, muestra la vinculación medio-fin.

 En los enunciados justificativos de una acción encontramos tinte descriptivo un


aspecto justificativo que califica la acción como debida o permitida.

 En el carácter sustantivo de la justificación podemos hallar:


Un sentido subjetivo: la justificación la da el sujeto.
Uno objetivo: es independiente la aceptación.

 Existen enunciados que aluden a hechos externos al individuo, que no son estados
mentales ni normas de conducta. Ellos presuponen datos que pueden formar parte
de una explicación o de una justificación.

 En los enunciados de razón para una acción futura, la existencia de reglas de


conducta da un valor predictivo al suceder de los estados de cosas.

 Razón para la acción se refiere a un término de una relación, el otro siempre es


una acción de tipo intencional.

 Hay distintos vínculos entre razón y acción, una de carácter empírico


(explicación) y otra normativa (justificación).

 La razón puede aparecer en contextos de explicación y justificación.

8
Bibliografía de referencias
Copi, I. (1994). Introducción a la lógica (1ª Ed). Buenos Aires: Eudeba.

Redondo, M. C. (1996). La noción de razón para la acción en el análisis


jurídico. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.

Nombre de la
materia

9
El argumento
práctico

Teoría de la
administración
jurídica
El argumento práctico
Introducción
En este apartado tomaremos el concepto de razón como premisa de un argumento,
conforma los enunciados que se articulan en la estructura del mismo. Este es el centro de
atención principal de la lógica, disciplina que estudia, como hemos visto, las formas de
argumentos validos, y busca distinguir los correctos de los incorrectos.

Así podremos definir un argumento como la secuencia de proposiciones, en donde una se


deriva de las demás por medio de la aplicación de las reglas de inferencia. Debido a ellas
la verdad de las premisas garantiza la verdad de la conclusión, y preserva la verdad del
silogismo.

Argumento teórico y argumento práctico


Las estructuras lógicamente válidas son formas correctas de presentar un argumento y
justificar una proposición. Los elementos que las componen son entidades lingüísticas.
Ante ello debemos diferenciar que la conclusión de un argumento teórico será un
enunciado de contenido teórico, distinto de lo que sucede con el práctico donde es una
acción o toma de decisión quien representa la conclusión (contenido práctico).

a) El criterio de la conclusión

Para comenzar a distinguirlos debemos analizar sus características particulares, entre


ellas tenemos que el argumento teórico representa enunciado del ser, expresa
proposiciones con predicado cognoscitivo. En cambio el practico, del deber ser, su
contenido es no proposicional y no busca hallar la verdad ni falsedad de los mismos.

En lo que hace a la conclusión, los teóricos rebelan que es el caso, a diferencia de los
otros que responde a que debe hacerse.

1
Como enunciados de acción el argumento práctico expresa:

Un deber de realizar una acción (debo hacer x)

La realización de una acción (hice o haré)

La intención de materializarla (me dispuse a hacer)

Elección de llevarla a cabo (escojo hacer x)

Como expresión de hechos normativos, el argumento práctico expresa una proposición,


que se basa en hechos morales normativos no reductibles a hechos empíricos.

b) El criterio pragmático

Este afirma que no es posible considerar a los argumentos como teóricos o prácticos en si
mismos, sino que tal carácter viene dado por la función que satisface. Es decir que es
relevante la intención de quien desarrollo el argumento y la función que este cumple.

“Debo trabajar todos los días”

Interés práctico

“Es verdad que debo trabajar todos los días”

Interés intelectual

c) El criterio del tipo de relación

En esta visión los argumentos prácticos establecen una relación de tipo sustantiva entre
los contenidos. Buscan una relación entre determinados estados de cosas concebidos
como medios otros como fines. Estableciendo una relación causal, dando una explicación
intencional de la acción. La validez de los enunciados no se apoya en la relación formal
en cuanto a las premisas, lo que si sucede en los teóricos.

2
Argumento práctico: diversos significados y aplicaciones
Es viable establecer un sentido no lógico de los argumentos prácticos en donde esta
relación entre enunciados no es una implicación, sino una conexión empírica-moral y
conceptual, con propósitos explicativos, reconstructivos y éticos normativos.

Un argumento práctico posee un sentido no lógico cuando es propuesto como modelo


teórico (de una explicación o reconstrucción) y también como patrón para fundamento de
enunciados concluyentes de deber.

La forma en que se relacionan los procesos psicológicos o verbales de una


argumentación con los modelos abstractos varia en cada caso. Si por ej. un juez al
fundamentar su decisión no se adecua a una estructura deductiva, su justificación debe
considerarse inválida y descartada como argumento lógico.

Resumiendo encontramos diferentes usos de la noción de argumento práctico:

 Sentido lógico.
 Dos restantes conjuntos de enunciados que representan relaciones
independientes de las de tipo lógico, susceptibles de establecerse entre
argumentos.

Otra cuestión interesante para reflexionar, como plantea la autora del texto, es que “una
cosa es el proceso psicológico que culmina con la extracción de la conclusión y otra es el
proceso psicológico que termina con la manifestación externa de la acción” (Redondo:
1996, pág. 116). Según ella ambos son argumentos en sentido psicológico y difieren del
sentido lógico significativamente.

Argumento práctico en sentido lógico

Las estructuras deductivas

Al respecto encontramos numerosas interpretaciones acerca de la distinción aristotélica


entre silogismo deductivo y práctico. Según Von Wright, el último, tiene una estructura en
la que un estado de cosas individual se subsume bajo la regla general de la acción.

3
La estructura sería la siguiente:

 La premisa mayor o universal conforma un enunciado de deber, conveniencia o


deseabilidad de determinado estado de cosas o acción.

 La menor es donde el término universal se indica a una persona concreta o cosa


particular.

 La conclusión enuncia el deber, la intención o la realización de la acción.

A través de la aplicación del modelo se lleva a cabo la tarea más importante del jurista,
dado que él expone los distintos sectores del sistema jurídico mostrando las
consecuencias que se pueden extraer a partir de un conjunto determinado de normas.
Ellos deben resolver los conflictos por medio de decisiones justificadas, y la sentencia
debe ser una decisión fundamentada en las normas generales, debe poder reconstruirse
con la estructura de un argumento válido.

La validez de un argumento práctico en este sentido, es la de un argumento deductivo, y


requiere la aplicación de cualquiera de las reglas de inferencia admitidas por la lógica.

Las razones premisas que justifican la conclusión pueden ser: proposiciones normativas o
normas o enunciados de hecho que describen un estado de cosas o acción. En el primero
de los casos puede ser razón en sentido sustantivo que ya analizamos en apartados
anteriores. Solo recordaremos al respecto que razón-premisa y razón sustantiva de acción
presuponen dos sentidos diferentes de justificación.

Las estructuras de la lógica de satisfacción y de la satisfactoriedad

Ambas conforman dos criterios para evaluar la validez de las inferencias teleológicas que
parten de un enunciado deóntico. Según la primera de las mencionadas son válidas las
condiciones causalmente necesarias del estado de cosa propuesto por la premisa mayor.
El enunciado de deber está justificado si la realización de esa acción es necesaria para
alcanzar los objetivos.

Quienes la critican proponen la de satisfactoriedad, en la cual se justifican las acciones


suficientes para alcanzar un fin, aun cuando no sea necesario. Ya que no se justifica
hacer todo aquello, que si bien es necesario, es imposible de completar para dar lugar a
condiciones suficientes de los objetivos propuestos.

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A partir de un enunciado de deseo para alcanzar cierto fin, no se sigue la verdad del
enunciado que afirma para satisfacer el deber o fin propuesto. Hace falta una premisa
general que presupone la existencia del deseo de efectuar lo necesario para cumplir el
deber admitido. Esta premisa es la que suma las lógicas de satisfacción y
satisfactoriedad. Una vez que se admite nuestro argumento se convierte en la estructura
deductiva estándar.

Argumento práctico como modelo teórico- reconstructivo


La idea de argumento práctico es usada demás como modelo teórico aplicable a
diferentes objetos, allí podemos distinguir dos estructuras: una como medio-fin y otra de
carácter comparativo.

El argumento tiene como función mostrarnos los rasgos importantes del objeto a que hace
alusión, para poder contribuir a su mejor comprensión. En el de tipo práctico lo referente a
su mayor o menor corrección se juzga en cuanto a su adecuación para poder hacer
inteligible o representar lo que pretende captar.

El argumento práctico como modelo reconstructivo de la acción intencional

Este uso ya lo hemos analizado, el patrón teleológico es aceptado como el molde


reconstructivo de la acción humana. El nos mostrara las acciones con todos sus
elementos constituyentes, los de tipo cognoscitivos y volitivos de la intención sumado
también al resultado. Como dice Redondo “el elemento interno volitivo queda
representado en la premisa mayor, el cognoscitivo en la menor y el resultado se enuncia
en la conclusión” (Redondo: 1996, pág. 130).

El argumento práctico como modelo de la explicación intencional de la acción

El esquema teleológico se utiliza para la explicación de la acción en términos de razones


internas al sujeto, para mostrar los fines que pretendía alcanzar. Los estados
intencionales a los que se refieren las premisas son parte de la acción, de la intención o
su aspecto interno. Toda acción tiene un motivo en sentido de intención.

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El argumento práctico como modelo reconstructivo del concepto de deber

En este caso debemos entender al último en términos de necesidad práctica de realizar


una acción.

Por esto es de utilidad distinguir entre:

 Inferencia práctica primaria: en donde partir de un fin se concluye en una


necesidad práctica de realizar lo que lleva a la satisfacción de una acción, seria la
necesidad objetiva en relación a un fin.

 Inferencia práctica secundaria: en la conclusión se menciona un deber derivado


de uno primario. Es un deber en sentido técnico o instrumental. Por ej. calentar mi
casa es un deber derivado de uno básico propuesto que seria hacerla habitable.
Cabe acotar que es este esquema es rechazado por la interpretación kantiana de
la noción, ya que el deber seria algo querido por si mismo y no un medio para
alcanzar un fin.

El argumento práctico como modelo del proceso de resolución de conflicto de


razones

En esta clase, el agente sopesa sus deseos, creencias y razones motivacionales a favor y
en contra de la acción a la luz de los principios de conducta. Por ende en el argumento
práctico se produce un balance en el que las razones se evalúan y compran con otras,
indicando que se debe hacer en sentido concluyente.

El argumento práctico como modelo normativo


Según este modelo, el argumento no se propone como esquema de inferencia en sentido
lógico, ni como modelo teórico, es un procedimiento para justificar el deber o permisión de
realizar una acción. Su implementación se considera justificada como una conducta
debida, siendo el contenido de una norma regulativa.

Para la aplicación del modelo debe requerirse la implementación de este tipo en contextos
jurídicos, políticos y religiosos. Variando en ellos el criterio para la selección de razones
que entran en evaluación, ya que el peso de las mismas varía según la concepción
normativa que se asuma.

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La validez se identifica con la corrección material de los contenidos justificables, tema que
ya hemos tratado, no puede ser relativa o parcial ya que no tendremos un argumento
válido desde lo jurídico, por ej. y no desde lo moral.

Síntesis conceptual

 La conclusión de un argumento teórico será una proposición de contenido teórico y


cognoscitivo, representa un enunciado del ser, distinto de lo que sucede con el
práctico donde es una acción o toma de decisión, del deber ser, su contenido es
no proposicional y no busca hallar la verdad ni falsedad.

 La conclusión del práctico muestra enunciados de acción, expresión de hechos


normativos.

 El criterio pragmático considera que dicho carácter viene dado por la función que
satisface.

 El argumento práctico establece una relación de tipo sustantiva entre los


contenidos. Buscan una relación entre determinados estados de cosas concebidos
como medios y otros como fines. Estableciendo una relación causal, dando una
explicación intencional de la acción. La validez de los enunciados no se apoya en
la relación formal en cuanto a las premisas, lo que si sucede en los teóricos.

 En los argumentos en sentido no lógico la relación entre enunciados no es una


implicación, sino una conexión empírica-moral y conceptual, con propósitos
explicativos, reconstructivos y éticos normativos.

 Argumento práctico en sentido lógico.


La premisa mayor conforma un enunciado de deber, conveniencia o deseabilidad
de determinado estado de cosas o acción. La menor es donde el término universal
se indica a una persona concreta o cosa particular. La conclusión enuncia el
deber, la intención o la realización de la acción.

 A través de la aplicación del modelo se lleva a cabo la tarea más importante del
jurista. quien debe resolver los conflictos por medio de decisiones justificadas, y la
sentencia debe ser una decisión fundamentada en las normas generales, debe
poder reconstruirse con la estructura de un argumento válido.

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 Las estructuras de la lógica de satisfacción y de la satisfactoriedad: son dos
criterios para evaluar la validez de las inferencias teleológicas que parten de un
enunciado deóntico.

 Según la primera: son válidas las condiciones causalmente necesarias del estado
de cosa propuesto por la premisa mayor. El enunciado de deber está justificado si
la realización de esa acción es necesaria para alcanzar los objetivos.
La de satisfactoriedad, justifica las acciones suficientes para alcanzar un fin, aún
cuando no sea necesario.

 Argumento práctico como modelo teórico-reconstructivo.


Si vemos al argumento como modelo teórico aplicable a diferentes objetos,
podemos distinguir dos estructuras: una como medio-fin y otra de carácter
comparativo.

 El argumento tiene como función mostrarnos los rasgos importantes del objeto a
que hace alusión, para poder contribuir a su mejor comprensión.

 Lo podemos clasificar de la siguiente manera:


El argumento práctico como modelo reconstructivo de la acción intencional.
Como modelo de la explicación intencional de la acción.
Como modelo Reconstructivo del concepto de deber.
Proceso de resolución de conflicto de razones.
Como modelo normativo.

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Bibliografía de referencias
Copi, I. (1994). Introducción a la lógica (1ª Ed). Buenos Aires: Eudeba.

Redondo, M. C. (1996). La noción de razón para la acción en el análisis


jurídico. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.

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materia