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La ideología feminista en la enseñanza del derecho.

Experiencias desde la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP en base al


nuevo plan de estudios.

Alba Nájera Stefanía1

RESUMEN

El presente trabajo consiste de alguna manera en evidenciar, en base al nuevo plan de


estudios de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP -conocido como plan
6-, de qué manera se introducen, o no, diferentes ideologías feministas en la enseñanza del
derecho. Para ello haremos un repaso sobre cuestiones pedagógicas propias de la enseñanza
universitaria, la relación del género en el derecho y por último un relevamiento basado en el
nuevo plan de estudios antes mencionado con una propuesta inclusiva de los feminismos en
la casa de estudios en cuestión. En definitiva, ¿qué es lo que puede hacer el derecho para
formar abogadas y abogados que intervengan en las situaciones diferenciales entre hombres
y mujeres para así transformar la realidad? En definitiva, es el derecho una herramienta
capaz de lograr aquel objetivo?

PALABRAS CLAVE

Educación – Derecho – Feminismo

Feminist ideology in the teching of law.

Experiences from the Faculty of Legal and Social Sciences of the UNLP based on the
new curriculum.

ABSTRACT

1
Abogada FCJyS UNLP. Docente universitaria en Derecho Penal I Cátedra I. stefaniaalbanajera@hotmail.com
The present work consists in some way in evidencing, based on the new curriculum of the
UNLP School of Legal and Social Sciences -known as plan 6-, how different feminist
ideologies are introduced in teaching of the right. For this we will review pedagogical
issues of university education, the relationship of gender in law and finally a survey based
on the aforementioned new curriculum with an inclusive proposal of feminisms in the
house of studies in question. In short, what can the law do to train lawyers and lawyers to
intervene in the different situations between men and women in order to transform reality?
In short, is the law a tool capable of achieving that goal?

KEYWORDS

Education – Law – Feminism

Antecedentes en la cuestión.

En esta misma revista académica, el último trabajo presentado sobre la temática refiere al
año 2005, escrito por dos grandes profesoras universitarias de la casa de estudios
platenses2. Ha pasado mucho tiempo, y ese tiempo ha traído lógicamente cambios. Hemos
asistido no hace muchos años a colectivos feministas que han alzado sus voces y
reivindicado sus luchas. Sin ir más lejos en el año 2015 nos atravesó el movimiento del
colectivo “ni una menos”3, constituyéndose en sus propias palabras como “un grito
colectivo contra la violencia machista”. En el año 2018 se presentó por séptima vez
consecutiva el Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, lo que movilizó a
millones de mujeres a expresarse a favor del mismo y a convocarse en diferentes espacios

2
Academia. Revista sobre enseñanza del Derecho de Buenos Aires. Año 3. Número 6. Primavera 2005. ISSN
1667-4154. Pags. 225-244. Manuela G. González y Olga Salanueva.
http://www.derecho.uba.ar/publicaciones/rev_academia/revistas/06/la-ensenanza-y-el-genero-en-la-
facultad-de-derecho-de-la-plata.pdf

3
https://niunamenos.com.ar/
para aprobación. Pese a que el Proyecto no prosperó la lucha continua latente y se espera su
tratamiento parlamentario para el presente año.

También desde aquel entonces la justicia ha ido tomando roles en defensa de las mujeres,
aunque se haya tratado, y siga tratándose, de casos aislados. Los jueces y juezas han
asumido en muchos casos la responsabilidad como operadores jurídicos ante la sociedad y
han emitido sentencias por decir de alguna forma “ejemplares” que pusieron en evidencia la
falta igualdad y tratamiento de los hombres y las mujeres frente al aparato judicial4.
Legislativamente la Argentina en el año 2007 ha ratificado el Protocolo Facultativo de
Convención sobre la Eliminación de toda forma de discriminación contra la Mujer (
CEDAW)5 , en el año 2009 promulga la Ley 26485 de Protección Integral para Prevenir,
Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ámbitos que desarrollen sus
Relaciones Interpersonales, al siguiente año se sanciona la Ley 26618 conocida como la
Ley de Matrimonio Igualitario. En el año 2012, por Ley 26791, se reforma el Código Penal
en su articulado 80 donde se incorpora el inciso 11 que agrava el homicidio calificado
cuando el crimen sea cometido a una mujer por parte de un hombre mediando violencia de
género. Finalmente, como punto cúlmine de este breve recorrido, en el año 2015 asistimos
a la puesta en marcha del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, el cual pese a
todavía dejar ciertas incertidumbres sobre grandes temas –por ejemplo la determinación del
inicio de la vida humana que conlleva en gran parte la discusión sobre el proyecto de ley

4
Se puede consultar a modo de ejemplo el caso “ Nuñez, Hilda Martina s/ recurso de Casación”, Causa N°
10406, año 2005, donde el Juez Sal Llargués expone ciertos razonamientos interesantes a tener en cuenta:
“El hecho se enmarca en una cultura que, por lo menos en los últimos ochocientos años, se ha construido
sobre la idea de la inferioridad de la mujer respecto del hombre y el derecho de éste a obligarla a
obedecerle en todo, mediante incluso fuerza bruta de ser necesario para someterla a su voluntad”, “Diré en
ese sentido no solo que el sometimiento de género en nuestra cultura entre otras cosas es económico –
colocando a la mujer por fuera del mercado de trabajo o en condiciones peor pagas, y asignándole tareas
domésticas; todo lo cual conduce a la dependencia respecto de su pareja-; sino también que los siglos de
desigualdad de género en la cultura también hacen a la construcción de la subjetividad y de la identidad de
las mujeres, muchas de las cuales han llegado a vivenciar estas patentes desigualdades – incluso legales –
como “naturales”” . El caso es resuelto con la absolución de la mujer imputada de homicidio a su pareja por
el tribunal inferior.
5
https://www.ohchr.org/sp/professionalinterest/pages/opcedaw.aspx
antes mencionado respecto al derecho al aborto6- , incorpora en muchos institutos una
visión de género que favorecen la igualdad entre hombres y mujeres.7

Lamentablemente, también desde aquellos tiempos han aumentado los crímenes cometidos
contra las mujeres a causa de violencia de género, conocidos más comúnmente con el
nombre de femicidios. Un estudio realizado por la Asociación La Casa del Encuentro en
Argentina ha habido 2679 femicidios contados desde el año 2008 a 2017.8

A su vez, indudablemente desde aquellos años hasta la fecha se ha incrementado el


número de mujeres docentes en las universidades, mismo porque se han creado muchas
nuevas instituciones de educación superior, así como también por una cuestión de mayor
inclusión para las mujeres en los espacios académicos, más allá de que siga siendo hoy en
día una deuda pendiente al menos en la universidad de La Plata9. Esto nos llevará
indefectiblemente al interrogante de si una mayor cantidad de mujeres educadoras conlleva
necesariamente en la conformación de contenidos y visiones feministas modificando las
prácticas de enseñanza.

El cambio quizás que más nos interesa en perspectiva con el análisis que se llevará a cabo
tiene que ver con la modificación del plan de estudios realizado en el año 2018 por parte de
la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP. El mismo se propuso como
innovador; cambiando el nombre de algunas asignaturas, proponiendo otras nuevas y
enfatizando sobre todo en la práctica en la enseñanza del derecho. Ha reducido en la
mayoría de las ocasiones la duración de las cursadas, pasando a tener materias de duración
bimestral y trimestral, y convirtiendo en cuatrimestrales muchas de las que anteriormente

6
“ARTÍCULO 19. Comienzo de la existencia La existencia de la persona humana comienza con la
concepción.”, Código Civil y Comercial de la Nación.
7
Se recomienda http://thomsonreuterslatam.com/2018/03/el-codigo-civil-y-comercial-de-la-nacion-desde-
la-perspectiva-de-genero/

8
http://www.lacasadelencuentro.org/descargas/femicidios-10-anios.pdf

9
Actualmente en la facultad de derecho de nuestra ciudad el número de docentes mujeres asciende a 207
mientras que nos hallamos en presencia de 355 profesores hombres. De esas 207 mencionadas sólo 24
tienen titularidades a su cargo.
eran dictadas en el transcurso de seis meses. Además el nuevo plan 6 propone la idea de la
llamada “orientación profesional”, lo cual le permite al estudiante llegada determinada
instancia de la carrera, y con las correlatividades correspondientes, pueda escoger entre la
rama del Derecho Privado, la del Derecho Público, la de Derecho, Estado y Posmodernidad
y la rama de Investigación.

EDUCACIÓN Y DERECHO.

La educación ha sido históricamente un instrumento del patriarcado destinada a transmitir


las ideas, valores, conductas y los mecanismos que han asegurado la dominación de los
hombres sobre las mujeres. En principio las mujeres fueron excluidas de la educación
puesto que el rol que les correspondería era el de esposa y madre, rol que se aprendía
necesariamente en el seno familiar y a través de procesos de socialización propios al sexo
femenino, transmitidos por otras mujeres. Pese a que en muchos países acceden en mayor
porcentaje las mujeres que los varones a los niveles de educación básica, media y superior,
la educación sigue reforzando la cultura patriarcal y contribuyendo a los procesos de
socialización de género.

Por lo expuesto es más que importante recordar la enseñanza de Paulo Freire, cuando indica
precisamente al proceso educativo como un proceso de liberación, tanto para quien se
educa como para quien educa. Si la educación es considerada como un instrumento
opresivo, justamente es el pedagogo brasileño quien intenta mostrar a la educación como
una práctica hacia la libertad. En definitiva, aunque el autor jamás lo menciona de esta
manera – quizás por la falta al momento que escribió sus libros de un mayor movimiento
feminista, dado que es recién en los años noventa que comienzan a llegar producciones de
diferentes sectores del feminismo a nuestro territorio- la “educación bancaria”10 es
asimilable con la educación patriarcal. Al “educador bancario” se le asignan diversas

10
Término utilizado por Paulo Freire que conceptualiza a la educación como un proceso en el que el
educador deposita contenidos en la mente del estudiante. El termino aparece por primera vez en la obra
“Pedagogía del oprimido” donde se analiza de forma critica este tipo de educación, denunciándola como
opresora y contraria a una educación popular, que en definitiva es el tipo de educación ideal propuesta por
el autor.
características como ser quien sabe, quien piensa, quien habla, quien disciplina, quien elige,
quien tiene la autoridad, y finalmente, es el sujeto del proceso. De esta manera el
patriarcado podría verse encarnado en la figura del opresor, y justamente la práctica
educativa impone la necesidad de superar aquella situación opresora y dominante.

Otro autor lusófono es el sociólogo Boaventura de Sousa Santos quien considera que para
que el derecho sea emancipatorio, deben darse una serie de condiciones que no van a ser el
resultado de ninguna deducción de los postulados de la modernidad. Surge más bien de la
práctica de grupos y clases socialmente oprimidos. Estos grupos recurren al derecho como
un instrumento más de oposición y lo hacen dentro o fuera del derecho oficial.

Es cierto también que quien enseñe el derecho con una ideología feminista, debe conocer el
pensamiento feminista, indagarlo, estudiarlo, incluso criticarlo. Lo cierto es que los y las
juristas de nuestra región en su mayoría lo desconocen. A su vez, entendiendo al feminismo
como un movimiento político tiene otro punto de contacto con el contexto educativoestión
educativa; pues a nuestro modo de ver, y siguiendo a Duncan Kennedy, la enseñanza del
derecho es una forma de acción política.

Este último autor es uno de los fundadores y miembros del grupo de Estudios Críticos del
Derecho, grupo creado en los años setenta para aportar una mirada crítica sobre los
contenidos y propósitos del derecho. Entre otras cosas ellos fueron quienes postularon a la
enseñanza del derecho como un hacer político. Más allá de que el autor pone énfasis en la
enseñanza del derecho en el primer año, en definitiva arroja bases que pueden ser
implementadas a lo largo de toda la carrera universitaria. Si bien es cierto que los primeros
años de la educación superior son clave para que los y las estudiantes comiencen a definir
si lo que están aprendiendo forma parte de su curiosidad e interés, no podemos afirmar que
el estudiante puede por ese entonces comenzar a proyectar su vida posterior profesional; en
primer lugar porque sería utópico trasladarse hacia el futuro más allá del plano del deseo, y
también porque la propia experiencia práctica es adquirida en un estadio posterior del
trayecto universitario. El reconocimiento del o la estudiante depende de procesos
subjetivos, sumados a los conocimientos que ha de integrar a lo largo de su formación y los
valores que le imprima a su propia profesión.
Volviendo a los postulados del grupo conocido como Critical Legal Studies, se afirman
ellos como un grupo capaz de crear una nueva clase de academia; un grupo que afirme el
pensamiento creativo en vez de reprimirlo y que subvierta la jerarquía académica en lugar
de someterse a ella o de reducirla. Para los integrantes de esta corriente de pensamiento la
neutralidad política y el objetivismo promovidos por el Estado de derecho liberal occidental
son insostenibles, toda vez que el derecho y la ciencia jurídica son categorías determinadas
por la política y la ideología.

Lo importante del aporte de Kennedy es quizás la idea de politizar el aula y de llevar hasta
allí casos que planteen problemáticas reales, sin caer en una rigurosa enseñanza doctrinaria.
“La idea es que los estudiantes vivencien el aula como un lugar que implica tanto el
aprendizaje de la doctrina como el debate de las brechas, los conflictos y las ambigüedades
de la doctrina.”11

La misma mujer disputando los espacios académicos. ¿Eso asegura una incorporación
feminista en el aula?

Consideramos que sería falso afirmar que por el hecho de ser mujer sé educará con algún
tipo de ideología feminista. Si es cierto e innegable que la mujer que enseña en definitiva
comparte las mismas opresiones sociales, también puede suceder que aquella profesora no
se encuentre formada en una enseñanza del derecho feminista.

11
Kennedy, Duncan. “La enseñanza del derecho como forma de acción política”, Buenos Aires, Grupo
Editorial Siglo Veintiuno, 2012, pp. 63.
IDEOLOGÍA FEMINISTA.

En este punto me dispongo a hacer un análisis minucioso del título de este trabajo; que no
fue azarosamente elegido sino que conlleva algunas significaciones. Consideramos que
haber escogido la palabra ideología supone algo más allá que una mera visión, una
ideología es un sistema coherente de creencias que orientan a las personas hacia una
manera concreta de entender y valorar el mundo; proporciona una base para la evaluación
de conductas y otros fenómenos sociales y sugiere respuestas de comportamiento
adecuadas. La ideología feminista entonces es ir por la búsqueda de los derechos de las
mujeres como prioridad, a diferencia de las ideologías patriarcales que no sólo afectan a las
mujeres al ubicarlas en un plano de inferioridad de los ámbitos de la vida, sino que además
limitan a los hombres. Si se le asigna cierto tipo de roles excluisvamente a las mujeres es
porque por otro lado esos roles se le están negando a la población masculina.

Si vamos a la definición que nos brinda la Real Academia Española la misma dice que
feminismo es la “ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos
que los hombres”.12 Claramente el feminismo es mucho más que eso. Con esta definición se
ignora la variedad de explicaciones que, desde multiples disciplinas sociales, se dan cuenta
de la subordinación de las mujeres y el potencial transformador de las teorías y prácticas
feministas.

De acuerdo a Castells “entederemos por feminismo lo relativo a todas aquellas personas y


grupos, reflexiones y actuaciones orientadas a acabar con la subordinación, desigualdad, y
opresión de las mujeres y lograr, por lo tanto, su emancipación y la construcción de una
sociedad en que ya no tengan cabida las discriminaciones por razón de sexo y género”.13

Entonces el feminismo, dejando la errónea definición de la RAE, es mucho más que una
doctrina social; es un movimiento social y político. Va más allá de luchar por los derechos
de las mujeres sino que se trata de cuestionar profundamente y desde una perspectiva
nueva, todas las estructuras de poder.

12
Diccionario de la lengua española, Real Academia Española, 23° Edición, Tomo IV, Espasa.
13
Castells, Carmen. Perspectivas feministas en teoría política. Paidos, Estado y Sociedad, Barcelona, 1996,
pag. 10.
A su vez, el feminismo no concede o busca conceder los mismos derechos que los hombres,
sino que partiendo de su diferencia cuestiona todas las estructuras e ideologías que han
mantenido al hombre como central en la experiencia humana.

Como señala la feminista Iris Marion Young “Una verdadera política de emancipación que
afirme como valor la diferencia de grupo, involucra una revisión radical del significado
mismo de igualdad. El ideal asimilacionista presupone que la igualdad social significa tratar
a todos en base a los mismos principios, reglas y criterios. La política de la diferencia
sostiene, por el contrario, que la igualdad en cuanto participación e inclusión de todos los
grupos, puede requerir a veces un tratamiento diferenciado de los grupos oprimidos o
desventajados”.14

Nos pareció importante no incluir la palabra género, más allá de que comúnmente, en el
ámbito de las políticas públicas, hay una tendencia creciente a crear políticas de género
cuando en el fondo se trata de políticas dirigidas a mujeres. Una política de género
necesariamente tiene que tener como finalidad la superación de la desigual valoración y el
desigual poder entre los géneros. El sistema de género es un sistema relacional que incluye
también a los varones. Por ese motivo fue que elegimos la palabra “feminista” para nuestro
título, ya que nuestro interés radica en la visión de la enseñanza del derecho que incluya
temáticas y discusiones de y para mujeres, que por supuesto pueden darse entre los
hombres, no teniendo que ser una temática exclusivamente atendida por el género
femenino.

Fue Ann Oakley en 1972 quien introduce por primera vez el término género en el discurso
de las ciencias sociales con su tratado “Sexo, Género y Sociedad”. Pero la apropiación del
término por parte de la teoría feminista podríamos marcarla por Robert Stoller en un libro
titulado “Sex and Gender” donde el autor dice que “el género se refiere a grandes áreas de
la conducta humana, sentimientos, pensamientos y fantasias que se relacionan con los sexos
pero que no tienen una base biológica”15. Aquí parece indicar la famosa frase emitida por

14
Young, I.M., Le politiche della diferenzza, Milán, 1996, pag. 198.
15
Stoller, Robert. Sex, Gender and Society. Temple Smith, London,1972.
una gran referente feminista como Simone de Beauvoir; “No se nace mujer, se llega a
serlo”.

El concepto de género entonces alude, tanto al conjunto de características y


comportamientos, como a los roles, funciones y valoraciones impuestas dicotómicamente a
cada sexo a través de procesos de socialización, mantenidos y reforzados por la ideología e
instituciones patriarcales.16 Podemos afirmar entonces que el concepto es variable
concretándose en cada sociedad dependiendo de su contexto espacial y temporal.

EL DERECHO SEXUADO.

El derecho es un instrumento de articulación del sistema patriarcal. A través de éste se


regulan las conductas de hombres y mujeres hacia un determinado modelo de convivencia,
el patriarcal, y se modelan las identidades de género de forma tal, que respondan a las
funciones ideológicamente asignadas a hombres y mujeres. El derecho se entrama con otros
sistemas normativos (social y moral) que, al igual que éste, contribuyen al disciplinamiento
de género. Sin embargo, el poder del derecho es más fuerte que el de cualquiera de estos
sistemas, en tanto hace recaer sobre sus regulados la amanaza de la fuerza y el temor ante
su incumplimiento. Uno de los puntos para destacar el carácter patriarcal del sistema
jurídico lo podemos comprobar estudiando como la ley tomó como sujeto a los hombres,
partiendo de sus intereses y sus preocupaciones y como fue uno de los instrumentos que
utilizaron los hombres para imponer su dominio y definir el ser/quehacer de las mujeres.

El feminismo implica una visión multifacética de la sociedad y del Derecho como un todo,
una metodología de compromiso con una realidad diversa que incluye dimensiones
empiricas y analíticas, aspiraciones tanto explicativas como descriptivas, ambiciones
prácticas tanto como teóricas. Despliega al mundo en nuevas formas ofreciendo panoramas

16
Facio, Alda y Fries, Lorena. Feminismo, género y patriarcado. Academia. Revista sobre Enseñanza del
Derecho de Buenos Aires. Año 3. Número 6. Primavera 2005. ISSN 1667-4154, Pags. 259-294.
http://www.derecho.uba.ar/publicaciones/rev_academia/revistas/06/feminismo-genero-y-patriarcado.pdf
y ángulos de visión novedosa. El feminismo entonces primero observa que las mujeres son
personas. Luego entonces encuentra que esas personas están en condiciones de desventajas,
para evidenciar así que al hombre se le han atribuido determinadas características sociales
identificándolos con la humanidad, el mérito y la superioridad. Todos estos rasgos,
supuestamente positivos en los varones y negativos en las mujeres, también se ha visto
reflejado en el Derecho y en la academia jurídica.

El derecho brinda respuesta exclusivamente a los intereses de los hombres y trata dichas
necesidades como universales al ser humano y no como propias de una mitad de los sujetos
de derecho.

La autora Carol Smart es quien introduce esta noción de concebir el Derecho como una
tecnología de género, considerando que el sistema jurídico realza la identidad de género
masculina al punto de considerarla como patrón o medida de la femenina. El derecho
afirma entonces, es sexista.17

Creo que uno de los puntos más fuertes dentro de las discusiones feministas está dada por
las feministas que buscan la igualdad formal, es decir un “tratamiento igualitario” y
aquellas que demandan la igualdad sustancial, a veces a través de un “tratamiento especial”.
Ambas posiciones si coinciden en que el derecho debe ser más racional, objetivo y
universal, sólo que no coinciden sobre el resultado particular al que deben traducirse estos
rasgos en un caso concreto.18

La gran autora Catherine MacKinnon, quien es la exponente quizás de la corriente del


feminismo radical19, coincide con la idea de que el derecho es masculino. Por esta razón, el
derecho “no sólo refleja una sociedad en la que los hombres dominan a las mujeres sino que

17
Smart, Carol. “La teoría feminista y el discurso jurídico”, El Derecho en el Género y el Género en el
Derecho, compiladora Haydée Birgin, Editorial Biblios, pp. 34-35.
18
Olsen, Frances. El sexo del derecho, en Identidad femenina y discurso jurídico, compilado por Alicia E.C.
Ruiz, Buenos Aires, Editorial Biblos, Colección Identidad, Mujer y Derecho, 2000, pp. 24-42.

19
El feminismo radical es una corriente feminista que surge en Estados Unidos a finales de los años 60 que
sostiene que la raíz de la desigualdad social en todas las sociedades hasta ahora existentes ha sido el
patriarcado, la dominación del varón sobre la mujer.
las dominan de modo masculino”20 Para ella, el problema no es tanto si el derecho debe
tratar a las mujeres en modo idéntico o diferente respecto de los varones, sino más bien el
de evitar que se convierta en un instrumento de subordinación y opresión.

Situación en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Actuaciones posibles.

Como egresada y docente de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales me lanzo a la


tarea de realizar un somero relevamiento acerca del plan de estudios 621 introduciendo
diferentes críticas, tanto pasadas como presentes, con la finalidad de proponer alternativas
posibles para una enseñanza con ideología feminista.

Partiendo de la base, es imprescindible que se haga hincapié en varias cuestiones: quién


enseña, qué se enseña y a quienes se está enseñando?

A la primera pregunta, como adelantáramos, en nuestra casa de estudios, como en muchas


otras puedo adivinar que también, no existe la paridad docente de género. Incluso se
evidencian desproporciones genéricas teniendo Cátedras íntegramente compuestas por
hombres, y Cátedras –en ínfima cantidad claramente- íntegramente ocupadas por docentes
mujeres. Sucede que muchas veces se estigmatizan las asignaturas según el género; así por
ejemplo la asignatura Derecho de Familia, está integrada en su mayoría, en las tres cátedras
existentes, por mujeres. Esto no es casual teniendo en cuenta que las problemáticas de las
familias en la sociedad pueden ser falsamente relacionadas con el carácter de sensibilidad
asignado a las mujeres. Diferente es el caso del Derecho Penal donde ocurre todo lo
contrario; los hombres predominan en su conformación. Aquí tampoco juega la casualidad;
los caracteres del derecho penal hablan de castigo, de pena, de dolor y sufrimiento, por

20
C. MacKinnon, “Feminism, Marxism, Method and the State: Toward Feminist Jurisprudence”,pp. 635 y
645.
21
http://www.jursoc.unlp.edu.ar/documentos/academica/reforma_plan/plan2016.pdf
ende el colectivo imaginario puede suponer a la fuerza o la insensibilidad como
característica masculina. Lograr la paridad no asegura efectivizar una mirada feminista en
la enseñanza de las ciencias jurídicas, pero si es cierto que como se suele decir, para
enseñar hay que dar el ejemplo. Si la universidad les enseñara a sus alumnos que el derecho
es opresor, masculino, segregante, debería entonces adoptar una postura institucional que
vaya en contra de esas características, permitiendo entonces asignarle un rol a la mujer al
menos equiparado a los hombres.

Por otro lado, las mujeres tienen el derecho de salir de los roles asignados socialmente y
poder ocupar nuevos espacios, en realidad antiguos espacios, pero nuevos porque para ellas
su acceso antes era absolutamente vedado. El conocimiento, el saber, es poder. Y el poder
siempre estuvo en manos del hombre. Y tampoco de cualquier hombre. Del hombre blanco,
burgués.

Considero entonces que la solución ante la primera pregunta planteada es en principio la


formulación de un Protocolo22 para la obligatoriedad de la paridad de género.

En base a la segunda pregunta formulada, “qué se enseña?”, consideramos que claramente


no todas las asignaturas de la carrera de derecho tienen intima relación con contenidos
feministas, pero aquellas en las cuales se espera poder abarcar temáticas de esa clase, como
puede ser el ejemplo de Derechos Humanos, Derecho Político, Derecho Penal I, Derecho
Penal II, Derecho Procesal Penal, no hallamos en sus planes de estudio referencia a algún
punto siquiera donde se aborde una problemática. Y no es por falta de oportunidad, es
decir, podemos incluir temas doctrinarios sumamente variados como ser la violencia de
género, el aborto, la participación de la mujer en la ciudadanía y en la política, los derechos
humanos de las mujeres, la re victimización de la mujer frente a la justicia penal, la
valoración de la prueba cuando es el caso de una mujer víctima doméstica, la cárcel y las
mujeres, entre otros.

22
Un protocolo puede ser un documento o una normativa que establece cómo se dbee actuar en ciertos
procedimientos. De este modo, recopila conductas, acciones y técnicas que se consideran adecuadas ante
ciertas situaciones.
A su vez, en la aspiración del nuevo plan de estudios de lograr que el o la estudiante tenga
un contacto más nítido con la realidad fuera de la universidad, una buena idea es trabajar
constantemente con jurisprudencia, en decir, con resoluciones judiciales, donde se puedan
evidenciar los diferentes posicionamientos de los magistrados respecto a las mujeres, tanto
cuando ellas son víctimas como victimarias, así se trate de sentencias nacionales como
internacionales.

Cuando hablamos del plano internacional, nos referimos al plano de los Derechos Humanos
de las mujeres. Existe desde normativa obligatoria para el Estado argentino, como también
informes de las organizaciones donde se pueden hallar recomendaciones más que
interesantes sobre el trato a la mujer, los conceptos de violencia de género, los derechos de
las mujeres. Enseñar los mecanismos de acceso a la justicia que tienen las mujeres no es
menor; desde saber cómo instar una denuncia en el ámbito local hasta poder llegar incluso a
tribunales internacionales que atiendan sus problemáticas.

Entiendo que todas esas temáticas requieren el desafío de formarse. De todas maneras
formación siempre supone un desafío, sea en temáticas de mujeres o en cualquier otra que
sea inquietante o necesaria para el alumnado. En este sentido también podrían proponerse
actividades formativas para los y las docentes de la facultad. Como diría Couture en su
primer mandamiento del abogado; “Estudia. El derecho se transforma constantemente. Si
no sigues sus pasos, serás cada día un poco menos abogado”. Lo mismo es válido aplicado
a la docencia universitaria; un docente que no se reinventa y transforma en base a las
realidades sociales es menos docente cada día.

No se pretende entonces sumar contenido en extensiones arbitrarias sino en ofrecer las


bases para un entendimiento feminista que permita también despertar la curiosidad de los y
las estudiantes.

La tercera pregunta planteada fue a quiénes se enseña y considero un punto aquí altamente
sensible. Los y las estudiantes del día de hoy se encuentran condicionados por una
multiplicidad de factores. El primero de ellos considero es el miedo y la incertidumbre
acerca del futuro profesional. Las universidades en general brindan los marcos teóricos de
las profesiones sin acudir a la práctica real de lo que ellas proponen, sumado a que muchas
veces, en su mayoría, la posibilidad del desempeño laboral estará dado por las condiciones
socio-políticas de la región en que la persona se encuentre. El o la futuro/a abogado/a tiene
muchos desafíos por delante. La educación recibida no se trata solo de conocer la
normativa vigente, sino que requiere de un ideal de justicia que muchas veces se va
opacando en el transcurso del tramo universitario. Muchas veces los y las estudiantes
refieren anticipadamente en un descreimiento acerca de la justicia, y eso resulta verdadero
desmotivador. La justicia es un bien alcanzable y realizable, en el corto o largo plazo, en las
pequeñas o grandes acciones. Quizás sea tarea adicional del docente o la docente a cargo de
motivar la idea de que los cambios son posibles y de que la justicia es realizable, más allá
de los prejuicios acerca de la misma.

Respecto a la temática de nuestro trabajo, es indudable que la perspectiva feminista


aplicada a la educación universitaria favorecerá que, en la práctica profesional, se atienda a
las necesidades de las mujeres, por supuesto sin desatender las necesidades masculinas, ya
que todos los seres humanos tenemos derecho a la justicia.

Las prácticas profesionales, que hasta la fecha son realizables dentro del aula, con
presentación de escritos ficticios, debería de trasladarse a un espacio real, con personas de
carne y hueso que acudan con problemáticas fácticas y con la esperanza de encontrar
respuestas, que los estudiantes avanzados de la carrera estarían, o deberían estar, en
condiciones de brindar. No es lo mismo leer una resolución judicial acerca de la existencia
o no de violencia intrafamiliar que tener que interactuar con quién es víctima de la misma.
No es lo mismo elaborar soluciones magistrales entre cuatro paredes que tener la empatía
suficiente para comprender y aprehender problemáticas ajenas. Nadie dijo que la carrera de
derecho fuera sencilla, pero no ya sino por sus contenidos o por la idea de que “se trata de
leer demasiados libros”, sino porque es responsabilidad de la disciplina la resolución de
conflictos sociales que muchas veces las personas no pueden solucionar por cuenta propia.

El proceso formativo además no se trata de cinco ideales años en los cuales se distribuyen
las materias. Cada estudiante tendrá sus tiempos de aprendizaje y de comprensión, que por
nada del mundo deben convertirse en paradigmas o estereotipos negativos de no llegar a
cumplir con las expectativas diseñadas desde un ideal imaginario. Es importante que el
futuro abogado/a pueda, en el transcurso de su carrera, interactuar con sus pares, sus
docentes y participar de actividades propuestas por la universidad, comúnmente llamadas
actividades de extensión y/o de investigación. En muchos casos, la desesperación por
“tachar” materias aprobadas de los planes de estudios conlleva a no asimilar en el mismo
tiempo una capacidad crítica y cuestionable de lo que se aprende.

La propuesta aquí entonces está referida a la implementación de un mayor número de


actividades que conecten al alumno con la realidad. Ya sea tanto en prácticas obligatorias
como en opciones donde el estudiante pueda evidenciar diferentes realidades sociales,
generalmente pertenecientes a grupos vulnerados de la sociedad.

Conclusiones finales

Hemos llegado al fin. Los propósitos del trabajo expuesto tienen que ver con la necesidad
inmediata y urgente de incorporar contenidos feministas a la curricula de las universidades
de Derecho, particularmente en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP,
tanto en sus planes de estudios vigentes como en la creación también de organismos
institucionales que atiendan a diferentes necesidades; ya sea la recepción de denuncias por
violencias de género, la incorporación de secretarías de género para formar y capacitar
estudiantes y docentes, la inmediatez relacionada con casos reales que requieran asistencia
jurídica especializada en la materia, entre otras medidas que ayuden a atender las
particularidades de las mujeres en la sociedad. El derecho, con sus rasgos evidenciados
como machistas y patriarcales, resulta ser hoy en día uno de los métodos, sino el único, de
resolución de conflictos.