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Textos Abiertos
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Formas Jurídicas
llill La sociología del poder y el derecho
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de Pierre Bourdieu
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Andrés García Inda


Profesor de filosofía del derecho
i il Universidad de Zaragoza
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Cedecs~-Editorial s.L.
Centro de Estudios de
Derecho, Economía y
Ciencias Sociales

Barcelona 1997
Primera edición, noviembre 1997

No está permitida la reproducción total o A mis padres


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París, 1-7 Nave 31
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08191 Rubí (Barcelona)

ISBN: 84-89171-96-3
Déposito Legal: B-45.963-97
Diseño de coleección: Josep Rom

Impreso en Españó
Printed in Spain

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/ «La libertad no consiste en negar mágicamente
esta necesidad, síno en conocerla, lo que en níngún
caso obliga ni autoriza a reconocerla: el conocimiento científico
de la necesidad encierra la posibilidad de un acción tendente a
neutralizarla, y por lo tanto una libertad posible. Por lo mismo,
el desconocimiento de la necesidad implica la forma más absoluta
de reconocimiento: mientras la ley es ignorada, el resultado del
laisser-faire, cómplice de lo probable, aparece corno un destino;
cuando ella es conocida, éste aparece como una violencia.»

Pien·e Bourdieu (<<Le mort saisit le vif»)

«La necesidad no tiene por qué ser lo contrario de la


libertad, y quizás el hombre sea más
libre cuando, en vez de manifestar sus motivos,
puede limitarse a decir "soy lo que hago".»

C. S. Lewis (Cautivado por la alegría)

«El gobernador, general Miguel Marino Torralvo, expide el


certificado exigido por las empresas petroleras que operan en la
costa de Colombia. Los indios no existen, certifica el gobernador,
ante escribano y con testigos. Hace ya tres años que la ley
número 1905/55, aprobada en Bogotá por el Congreso Nacional,
estableció que los índios no existían en San Andrés de Sotavento
y otras comunidades índias donde habían brotado súbitos
chorros de peh·óleo. Ahora el gobernador no hace más que
confirmar la ley. Si los índios existieran serían ilegales. Por eso
ha11. sido enviados al cementerio o al destierro.»

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Eduardo Galeano (Memoria del fuego In. El siglo del viento)

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Introducción...................................................................................... 13

Capitulo I. En todas partes y en ninguna. Esbozo de una


sociología del poder
l. l. La sociología del poder y el poder de la sociología
l. l. l. Saber y poder: para una crítica de la crítica
sociológica........................................................................... 23
!.1.2. ¿Un juego de espejos? .......................................... ,.. 28
1.1.3. Teoría y práctica........................................................ 40
I.1.4. La jerarquía de los actos epistemológicos y el
principio de vigilancia........................ .................. ....... 43
1.2. El «Estructuralismo genético»: Habitus y campo
1.2.1. Más allá de la libertad y la necesidad................... 49
1.2.2. El campo social.......................................................... 62
1.2.3. El «Habitus»............................................................... 89
1.2.4. Distancia y distinción............................................... 113
1.3. El círculo y el centro: Poder simbólico y violencia
simbólica............................................................................. 124

CAPITULO II. La ilusion del campo jurídico. El


constructivismo jurídico de P. Bourdieu
11.1. La regla y la práctica: Lo normal y la norma ............ 135
II.l.l. Lo normal y la norma............................................. 137
II.1.2. La regla y el «habitus>> ............................................ 145

11

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS

II.2. El derecho como fuerza (como lucha): La


estructura del campo jurídico ....................................... . 149
ll.2.1. El campo jurídico: la lucha en el derecho y la
lucha por el derecho ..................................................... . 152
II.2.2. Campo jurídico y campo estatal: el Estado
co1no campo social. ..................................................... .. 166 Introducción
II.2.3. Campo jurídico y transfonnaciones del derecho: El
poder del derecho y el poder en el derecho .............. . 180
Il.3. El derecho como forma ............................................... . 187
Hoy en día es un hecho medianamente constatable que la filosofía
II.3.1. Economía jurídica y economía lingüística ......... .. 188
se ha tornado sociológica en su ambiciosa pretensión de explicar la
II.3.2. La construcción jurídica de la realidad .............. .. 193
realidad. También ha sucedido así en el ámbito jurídico, en el que la
11.4. La fuerza de las formas jurídicas
sociología del derecho sigue intentando expandirse académica y
II.4.l. Eficacia y fuerza del derecho ............................... .. 198
científicamente como una referencia epistemológica indispensable en la
II.4.2. La "Vis formae": la lógica de la objetivación ...... .. 205
observación del derecho. Semejante afirmación puede verificarse
II.4.3. Eficacia simbólica y condiciones de posibilidad:
empíricamente en la existencia de asignaturas, manuales, grupos de
la aplicación del derecho ............................................. . 213
investigadores, revistas científicas, etc. que de un tiempo a esta parte
II.S. La reproducción jurídica
vienen tratando de forjar un marco científico y acadél"nico, en el que
II.S.l. Reproducción jurídica y dominación social... ...... 216
desarrollar de un modo explícito el conocimiento sociológico y
1!.5.2. El"coste simbólico" de la reproducción
antropológico del derecho. Sin embargo, a pesar de esa expansión (o
jurídica ........................................................................... . 221
gracias a ella), lo cierto es que la sociología del derecho sigue siendo un
marco por definir, un lugar por conquistar, en el que entran en juego
Epílogo ............................................................................................... . 226
diferentes opciones metodológicas e ideológicas, no sólo científicas sino
también políticas. Y no son pocos los obstáculos o Jas dificultades --tanto
de tipo sociológico como jurídico-que se plantean a esa definición.
Las propuestas metodológicas y la lectura de la realidad que se
hace desde ellas, del sociólogo francés Pierre Bourdieu ofrecen, sin
ninguna duda, un sugerente acerbo conceptual tanto para tomar parte en
ese proceso como para poder analizarlo. Y no porque pensemos que la
teoría de la práctica de Bourdieu es la explicación, única y definitiva, de
la realidad social (más aún: pensar con las categorías que ofre.ce el
sociólogo francés impediría concebir su propia obra de esa manera). Sin
embargo, sí se trata de un proyecto intelectual que actualmente no
puede (o no debería) dejar de ser considerado ---junto con oh'os- en la
búsqueda de tma explicación total y radical (esto es, que vaya a la raíz) de
la realidad social. Más que como una suerte de bloque compacto y
homogéneo que es preciso asumir conjunta y dogmáticamente, dicho
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13
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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS INTRODUCCIÓN

proyecto ofrece la posibilidad de un haz de herramientas intelectuales de específicamente al análisis del derecho que se deriva de esa arquitectura
las que tanto el filósofo o el sociólogo como el jurista pueden servirse conceptual previamente esbozada. En ambos casos pensamos que es una
para tratar de comprender y dar razón de la realidad jurídica en tanto tarea útil si tenemos en cuenta no sólo la fuerza atractiva y sugerente,
realidad social. O dicho de otra manera: más que un sistema o una teoría intelectualmente combativa, de ese discurso, sino además la todavía
social global, definitiva y homogénea, la obra de Bourdieu aporta un escasa atención que en determinados contextos culturales (como el
conjunto de insh·umentos o útiles conceptuales que pueden ser utilizados nuestro) se le ha dedicado. En todo caso es al lector a quien corresponde
independiente o complementariamente, con Bourdieu o contra Bourdieu juzgar tanto el interés y la oportunidad de las ideas planteadas, como la
-da lo mismp-, y una serie de intuiciones y actitudes epistemológicas utilidad de nuestra exposición de las mismas.
(encabezadas por la idea de reflexividad) de las que apro- Richard Jenkins, en su libro sobre Pierre Bourdieu, en el que
piarse para una labor científico-social y científico-jurídica en constante también intenta ofrecer una visión accesible y crítica de la obra del autor
vigilancia. francés, se pregunta en las primeras páginas de su trabajo por el interés
Por lo tanto, más que como tesis que exigen ser afirmadas o refu- o la valía de la tarea, así como sobre la posibilidad de efectuarla sin
tadas, es preciso comprender las ideas que se proponen como instru- violentar «la sutileza y la profundidad» de los argumentos del sociólogo
mentos que pueden ser utilizados o no, según convenga, en la inves- francés. La importancia del esfuerzo, se contesta él mismo, es
tigación y la reflexión social. Y que encuentran su validez, precisamente, equivalente a la de las contribuciones que Bourdieu ha hecho a la
en su capacidad de servir para explicar coherenten1E'nte la realidad y sociología y a la antropología social actuaP. Yrealmente basta echar una
abrir nuevos horizontes de expectativas en esa explicación. Por eso ojeada a la lista de publicaciones del autor así como al interés y debate
mismo, también pensamos que no es sólo el jurista, el científico del dere- que dicha obra ha suscitado para constatado. Sin embargo, la dificultad
cho o el sociólogo quien puede encontrar en estas páginas ideas clarifi- es también proporcional a ese interés. En primer lugar, porque el
cadoras de cara a hacer mejor su trabajo y a comprenderlo. Como esfuerzo de Bourdieu por aprehender y comprender la lógica de las
sociología del poder, globalmente entendida, se trata de una propuesta prácticas, el sentido de las diferentes prácticas, ha llevado a este autor a
que trata de ofrecer claves de lectura, elementos de juicio, esquemas una abundante producción intelectual que, al estilo de la sociología
teóricos básicos en los que cualquiera pueda encontrar referencias o clásica, aborda prácticamente todos los campos de la actividad humana.
coordenadas para entender la realidad, hacerla consciente y, por lo Una sociología de la cultura, en general, que es una sociología de los
mismo, apropiarse de ella. diferentes campos particulares de la cultura. Harker, Mahar y Wilkes
Dicho eso, el libro viene a responder a dos objetivos que tratan de separan convencionalmente los principales trabajos del autor en cuah·o
algún modo de llenar dos lagunas existentes. En primer lugar, a modo grupos 2 • El primero de ellos incluiría aquellas obras derivadas más o
de parte general, se trata de ofrecer una lectura global de la teoría de la menos de su experiencia en Argelia, donde comienza sus
práctica de Bourdieu, exponiendo, sistematizando y tratando de investigaciones y de dónde nacerán obras como Socíologie de l'Algérie
desarrollar una visión sencilla y accesible de los principales elementos (1958), Le déracinement (1964), Esquisse d'une théorie de la pratique (1972) o
conceptuales y el entramado que éstos forman en la propuesta teórica de Algérie 60 (1977), entre otras. Un segundo grupo lo integran los trabajos
Bourdieu, entendida por nuestra parte como una sociología del poder;
dicho de otro modo, pretendemos presentar una especie de guía de
estudio que puede servir de introducción (y traducción) al a veces
l. Richard Jcnkins, Pierre Bourdieu, Routlcdge, London, 1992,9-10.
excesivamente enmarañado y confuso discurso del sociólogo francés. El
2. Richard Harkcr, Cheleen Mahar y Chrís Wilkes (Eds.), An Introduction to the Work oj
segundo objetivo, por otro lado, viene a ser la parte especial, dedicada Pierre Bourdieu, MacMillan, London 1990, pp. xi-xii.

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15
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS INTRODUCCIÓN

de sociología de la educación, y aquí se incluirían obras individuales o intelectuales, a los que se dedican constantes guiños de complicidad,
colectivas como Les étudiants et leurs études (1964), Les héritiers, les incomprensibles si no se tiene el corpus de referencia cultural al que se
étudiants et la culture (1964), Rapport pédagogique et communication (1965) hacen alusiones más o menos irónicas» 3 • Nos encontramos así con un
y, la más importante de todas ellas, La reproduction (1970), en Bourdieu «pedante y tortuoso», que «salta deliberadamente de nivel
colaboración con Jean-Claude Passeron. Para los tres autores discursivo sin tregua» y que parece cimentar sus éxitos en una forma de
neozelandeses, el tercer grupo de obras importantes agruparía a proceder y de expresarse a la vez arrogante y combativa 4 • El mismo
aquellas dedicadas a la sociología de la cultura y el consumo cultural, Bourdieu no es ajeno a este tipo de críticas, y preguntado en una
tales como Un art moyen (1965), L'amour de /'art (1966) o La distinction entrevista por la dureza de su discurso y la complejidad técnica de su
(1979). Y el cuarto grupo lo integrarían los trabajos en los que Pierre vocabulario, lo que hace difícil la lech1ra y comprensión a aquellos a los
Bourdíeu ha reflexionado sobre su propia práctica como sociólogo, que en principio iría dirigido, que no son sólo los intelectuales, responde
agrupando libros como Le métier de sociologue (1968), Questions de aludiendo al carácter esotérico de la sociología, ya que «lo complejo no
sociologie (1980), Le9on sur la le9on (1982), F-lomo academicus (1984), Choses se puede decir más que de forma compleja» y el riesgo de un discurso
dites (1987) o Réponses (1992). simplificado es el riesgo de la falsa claridad que se identifica con el
Es preciso sin embargo remarcar el carácter convencional de dicha discurso dominante: «producir un discurso simplificado y simplificador
clasificación, que si bien puede servir como punto de partida no recoge sobre el mundo social, supone inevitablemente dar armas a peligrosas
la pluralidad y variedad de enfoques y perspectivas de dicha obra. En manipulaciones de ese mundo. Tengo la convicción -confiesa
primer lugar porque obras «derivadas de la experiencia de investigación Bourdieu- que, tanto por razones científicas como políticas, es
argelina» como el Esquisse o Le sens pratique, que dichos autores incluyen necesario asumir que el discurso puede y debe ser tan complicado como
en el primer grupo, van mucho más allá de lo que sería solamente una lo exija el problema (más o menos complicado) de que se trata. Sí la
sociología de la situación argelina, y se conciben como un proyecto de gente retiene al menos el hecho de que es complicado, eso ya es una
reflexión socio-antropológico mucho más global. Pero, además, en enseñanza. Por otro lado -añade-, yo no cree en las virtudes del
Bourdieu encontramos una sociología del lenguaje, de la religión, del <<buen sentido>> y de la «claridad>>, esos dos ideales del canon literario
derecho y de la política, etc. Quizás por eso se comprende mejor clásico» 5 Ello no obsta, sin embargo, a la crítica que hace Verónica
globalmente la obra de este autor como una sociología de la cultura y de Muñoz, ni la desvirtúa, cuando ésta dice que el lenguaje bourdieuniano
los sistemas simbólicos (lenguaje, arte, religión, derecho ... ) que es en sí «forma exactamente lo contrario de un discurso accesible, no ya por la
misma una sociología del poder o la dominación. complejidad de fondo, sino por la artificiosidad muy literaria de un
Pero, además de la complejidad derivada de la prodigiosa lenguaje que acumula todas las estrategias de «distinción» que se
productividad de la obra bourdieuniana, encontramos una segunda denuncian por otra parte» 6 • En este sentido, además, las «acrobacias
dificultad en el propio lenguaje del autor. Jcnkins hablaba de «sutileza y verbales>> del sociólogo francés serían un ejemplo más del estilo
profundidad» (subllely and depth), y no es menos cierto equiparar dichos intelectual de su generación, cuya escritura vendría caracterizada, como
adjetivos con los de oscuridad y densidad. Al adentrarnos en la obra de
3. V. Muñoz Dardé, «Bourdieu y su consideración social del lenguaje», ReviDta
Bourdieu nos topamos con un lenguaje opaco, difícil, plagado de citas y
española de investigaciones sociológicas 37 (1987), 54.
referencias culturales, donde las propuestas teóricas se confunden en un 4. José E. Rodríguez-Ibáñez, <<Un antiguo chico de provincias llamado Pierre
abigarrado discurso de metáforas conceptuales y ambigüedades Bourdieu»: Revista de Occidente, 137 (1992) 184.
literarias, lo que hace del suyo, con palabras de Verónica Muñoz, «un 5. Pierre Bourdieu, Clwses dites, Minuit, París, 1987, 66ss.
lenguaje de intelectual, con referencias intelectuales, dirigido a los 6. V. Mufioz Dardé, «Bourdieu y su consideración social del lenguaje>>, ap. cit., 54-55.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS INTRODUCCIÓN

dicen Luc Ferry y Alain Renaut, por .«el culto de la paradoja y, si no el intelectual y científica acumulada (como capital); ya sea retorciendo y
rechazo de la claridad, al menos la reivindicación insistente de la exprimiendo hasta el límite las posibilidades semánticas de las palabras
complejidad>i; para Ferry y Renaut, los filósofos del 68, entre los que se (como ínvestissemen t, en jeu, schcme, méconn ai ssance, etc.), o
contaría Bourdieu, «han alcanzado su más grande éxito llegando a aprovechándose de su fuerza simbólica al incorporar a la expresión
acostumbrar a sus lectores y oyentes a creer que la incomprensibilidad científica la capacidad generativa del lenguaje ordinario (términos como
era el signo de la grandeza y que el silencio del pensador hacia la violencia, reproducción); ya sea a través de reiteraciones y saltos
incongruente demanda de sentido constituía, no la prueba de la discursivos que rompen con la ilusión de sistematicidad que constituye
impotencia, sino el indicio de la resistencia ante lo h1decible» 7 • como autónomo a todo discurso científico; ya sea, en fin, a través de
Con todo, corremos el riesgo de simplificar a su vez nosotros esa ambigüedades y juegos de palabras que permiten ampliar el espectro de
misma crítica si tomamos tan sólo como una cuestión de estilo la forma perspectivas en la construcción del objeto a investigar. Se trata en suma
de un discurso que precisamente está diciendo (o va a decir) que la fonna de responder a un problema básico del lenguaje que se plantea en las
es fondo (o viceversa: que el fondo está en la forma). En ese sentido, la ciencias sociales de una manera particular: la ruptura con relación al
oscuridad, la Slj.tileza o la complejidad, pretendida o no, del lenguaje de sentido común sobre el mundo social, sin que se produzca la ruptura en
Bourdieu, es aÍgo más que una virtud o un vicio estético añadido al la comunicación de la visión científica del mundo social 10 •
contenido de sus propuestas, sino que tiene una fw1cionalidad propia en Así, el lenguaje <<distinguido» de Bourdieu cumple precisamente, o
el esfuerzo por redefinir la expresión ideológica de la ciencia social. La puede llegar a cumplir, la función de denunciar (esto es, de enunciar
forma, el lenguaje, no es transparente ni puede reflejar al modo de un solerrme y públicamente), la distancia social que trata de recorrer. Y en ese
espejo la realidad, sino que tiene un poder velador y desvelador en el sentido puede llegar a hacer accesible (aunque sea difícilmente accesible)
conocimiento de la misma. O como el mismo Bourdieu sei1ala, no existen aquello que, debido precisamente a las estrategias de distinción con las
palabras inocentes8 • Por lo tanto el discurso sociológico, en tanto <<ciencia que opera, permanece inaccesible a otros. Ese recorrido hace que
de lo oculto», significa de algún modo dar voz a lo que no puede hablar, Bourdi.eu aparezca como un estereotipo de «ensayista «comprometido»»,
hacer visible lo invisible a través también de algo propiamente invisible que se encuentra «a medio camino entre el rigor universitario y la
como es el lenguaje; o, por decirlo de otra manera, hacer «fable» lo erudición divulgadora» 11 • Pero para ser medianamente fieles (aU11que no
inefable 9 • De ahí que el lenguaje de Bourdieu, o lo que alguien podría necesariamente afiliados) al mismo, es necesario situarlo en su propia
llamar el «estilo» o expresión estética del mismo, dota de características crítica en tanto discurso culto, cuya eficacia procede «de la oculta
propias, con funcionalidades específicas, a su discurso: Ya sea correspondencia entre la estructura del espacio social en que se produce
recurriendo a neologismos (como habitus) o a términos con una tradición (... ) y la estructura del campo de las clases sociales en que se sitúan los
receptores y con relación a la cual se interpreta ellenguaje» 12 • O que viene
determinado (no vamos a detenernos a definir en qué medida) por las
7. L. Ferry y A. Renaut, La pensée 68. Essai sur l'anti-humanisme confemporain, posibilidades y las censuras del mercado de producción simbólica en el
Gallimard, Paris, 1985,38-39. que habla Bourdieu. En ese contexto, lo que podría aparecer como una
8. Pierre B<,mrdieu, Ce que parler veut dire. L'économie des échanges linguistiques,'
Fayard, Paris, 198::0, 19. Hay traducción española: ¿Qué significa hablar? Economía de los
intercambios lingüísticos, Akal, Madrid, 1985. 10. P. Bourdieu, Ce que parler veut dire. L'économie des échanges linguístiques, op. cit.,
9. En algun" ocasión Bourdieu habla del sociólogo como tm <<escritor público», que 172.
<<da la palabra a aquellos a quienes les es cruelmente desposeída». Ver al respecto Pierre 11. José E. Rodríguez-Ibáí1ez, <<Un antiguo chico de provincias llamado Pierre
Bourdieu, Un anr.lysateur de l'inconscient, prólogo al libro de Abdelmalek Sayad, Bourdieu», op. cit., 183.
L'ímmigration ou les paradoxes de l'alterité, De Boeck, Bruxelles, 1992,5-9. 12. P. Bourdieu, Ce queparler veut dire, op. cit., 19.

18 19
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS INTRODUCOÓN

cuestión de estilo, se nos antoja a nosotros como un procedimiento sociológico del autor francés: «En realidad, los orígenes rurales y
discursivo que intenta enfrentarse a las sanciones de ese mercado, o provincianos de Bourdieu permanecen agazapados en la cosmovisión
romper con esa «oculta correspondencia», acudiendo al lenguaje científico que explica su trayectoria científica y humana. Aparte de que él_ lo
legítimo sin renunciar por ello a sus connotaciones políticas. reconozca explícitamente (... ),no hubiera supuesto ningún atrevimiento
Una tercera dificultad añadida, y en relación con las anteriores, en el apoyar la sutil mezcla de distancia y colaboración con la que el autor
acercamiento a la obra de Bourdieu estriba en el carácter reflexivo de la transita por los asuntos públicos y académicos, en un pasado de chico
misma. Reflexividad que además podemos considerar como una de las listo de provincias que tuvo que conquistar Paris, esto es, entrar de lleno
propuestas básicas y primordiales del autor desde un punto de vista en los círculos más altivos de la capital (como la Escuela Normal
epistemológico. Desde muy pronto, Bourdieu se interroga sobre las Superior), adaptándose por fuera y manteniendo las reservas por dentro.
condiciones de posibilidad de la sociología, y toda su obra es un diálogo Bourdieu recuerda con amargura la forma en que incluso hubo de
permanente con su su propia experiencia como sociólogo. Al principio, en reprimir su entonación dialectal. Sin duda -sigue diciendo Rodríguez-
sus investigaciones en el Béarn, entablando relación a la vez como Ibáñez- esta represión se ha visto compensada por la maquiavélica
investigador en relación directa con el objeto de la investigación. O más habilidad con la que ha sabido ascender en el mundo que quizá un día le
tarde y más directamente con las investigaciones sobre el campo hizo sufrir, sin dejar por ello de criticarlo acerbamente» 13 • Además de que
intelectual francés del que forma parte. Existe por lo tanto una relación en la descripción que hace Rodríguez-Ibáñez, de Bourdieu se advierte
íntima entre la experiencia y la historia personal de Bourdieu y su proyecto otra característica importante de su pensamiento que aparecerá a lo largo
intelectual, relación que el mismo autor ha reconocido en numerosas de estas páginas de forma más o menos explícita o implícita y que tiene
entrevistas. De forma además que es esa auto-observación, la reflexión que que ver también con el «estilo de vida intelectual» de su generación, A
el mismo autor hace sobre su obra, la que se convierte en gran medida a su saber: una intención crítica permanente y una actitud de rebeldía
vez en la obra misma objeto de nuestro estudio. En efecto, toda la obra de constante que en general algunos han definido como «la búsqueda de la
Bourdieu es una investigación en diálogo y en tensión (y en cierto sentido marginalidad y el fantasma del complot» como estilo de vida filosófico".
también, por qué no, en contradicción) con su propia experiencia y
formación y una rebelión constante frente a las modas y modismos del * ~· *
academicismo y la clasificación: desde su origen en un contexto
provinciano y campesino en el Béarn (Bourdicu nace el 1 de abril de 1930 Una última aclaración: este libro tiene su origen en la tesis doctoral
en Denguin, una pequeña población del Béarn, en los Bajos Pirineos) hasta y, por eso mismo, quisiera hacer expreso aquí el agradecimiento a
la cátedra en el Colegio de Francia, quizás la institución de mayor prestigio quienes tuvieron un papel importante en su gestación. En primer lugar
intelectual en su país; desde la formación filosófica en un contexto al profesor José Ignacio Lacasta, director de la tesis, y a los profesores
dominado por escuelas de pensamiento que se traducen en pensamientos Carlos Petit, Javier de Lucas, Jesús Ignacio Martínez García, Juan
Antonio García Amado y José Martínez de Pisón que integraron el
de escuela a la experiencia empírica en la investigación sociológíca; desde
tribunal encargado de juzgar aquél trabajo, del que ahora es fruto éste. Y
la experiencia etnológica y política en Argelia en los años de la guerra a las
en segundo lugar a los compañeros del Area de Filosofía del Derecho de
cotas más altas de la Academia (así, con mayúscula). Y todo ello sin
renunciar permanentemente a una misma intención crítica.
Dejando a un lado si todos esos tránsitos de Bourdieu responden a 13. José E. Rodríguez-Ibáñez, <<Un antiguo chico de provincias llamado Pierre Bourdieu>>,
op. cit., 186.
estrategias maquiavélicas de reserva mental o no, Rodríguez-Ibáñez
14. L. Ferry y A. Renaut, La pmsée 68. Essai sur l'anti-humanisme contemporain, op.
describe bastante bien la presencia de los mismos en el proyecto cit., 39-40.

20 21
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JUR'IDlCAS
--~ - - - - - ---·-------
la Universidad de Zaragoza, Manuel Calvo García, Ma José González
Ordovás, Teresa Picontó y Pedro Santisteve, y de la l.iniversidad de la
Rioja, Raúl Susín. Agradecimiento tlue hago extensivo a Ma José Bernuz
y Vinyet Hernández. En determinados momentos fue inestimable la
ayuda del profesor Antonio Serrano y la conversación siempre fructífera
y divertida con Javier Gurpegui sobre Bourdieu y tantas otras cosas. Es Capítulo I
especial el agradecimiento a Luisa Casares, por todo lo compartido.
En todas partes y en ninguna.
Esbozo de una sociología del poder

1.1. La sociología del poder y el poder de la sociología

I.l.l. Saber y poder: para una crítica de la crítica sociológica

U na de las ideas básicas que recorre todas las páginas de la obra del
sociólogo francés Pierre Bourdieu es la consideración de la
sociología (o de la ciencia, en un sen ti do más global) como un
instrumento de transformación y liberación; una ciencia «en sí misma
crítica» o, con palabras de Bachelard, «ciencia de lo oculto», cuyo papel
no consiste en dar lecciones sino en proporcionar herramientas y armas
para conocer la realidad, puesto que en ese conocimiento se encuentra la
auténtica posibilidad de transformación. O como dice Verónica Muñoz,
«el sentido de la ciencia social tal y como la entiende Bourdieu es
descubrir el orden social oculto tras el orden simbólico, traer a la
conciencia social esta inlúbida violencia simbólica que impone, al modo
del confucionismo «que el soberano se comporte como soberano, el
sujeto como sujeto, el padre como padre y el hijo como hijo», y aún más,
que cada uno no conciba otra «razón de ser» que la que le ha sido
otorgada por la dinámica social» 15 •

15. V. Muñoz Dardé, «Bourdieu y su consideración social del lenguaje»: REIS, 37 (1987), 41.

22
23

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·-~···
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS LA SOCIOLOGíA DEL PODER Y EL PODER DE LA SOCIOLOGÍA

Esa caracterización -«en sí misma crítica», «ciencia de lo oculto»- lagunas visibles como por sus adquisiciones, los límites del conocimiento
implica la necesidad de darle la vuelta a la común afirmación de que la del mundo social y hacer así difíciles todas las formas de profetismo,
sociología para ser auténtica ha de ser crítica, afirmando, por el comenzando ciertamente por el profetismo que se reclama de la
contrario, que para ser crítica ha de ser sociológica, esto es, científica, ciencia» 18 • Aunque también es necesario poner de relieve el peligro o los
«sin que el científico que elija la ciencia haya tenido que elegir jamás la riesgos de caer en un pesimismo sociológico al comprobar que «el rey
crítica». Eso, dice el sociólogo francés, es lo que diferencia la polémica está desnudo». Así lo explica Giovani Bechelloni al introducir la des-
de la razón científica de la polémica de la razón ideológica, «en que sólo ilusión, el desvelamiento en que consiste el análisis sociológico del
compromete valores en cuanto arranca al «orden social» hechos que, sistema educativo contenido en La reproduction: «El riesgo es el de
como suele decirse, hablan por sí mismos». Y si el descubrimiento de lo encontrarse frente a un aparente cul de sac del que no se logre salir. Es
oculto en que consiste la ciencia «tiene siempre un efecto crítico, es que decir, el riesgo es el de caer en un pesimismo sociológico que al destruir
en este caso lo oculto es un secreto, y un secreto bien guardado, incluso sistemáticamente todas las propuestas de intervención -sean
cuando nadie está encargado de su custodia»' 6 • reformistas, racionalizadoras o «revolucionarias»- termine por
convalidar como legítimo el status qua. En cambio, se trata de ver si las
De ahí que el estudio de las diferentes estructuras sociales y
tesis que se pretenden modificadoras de ese status qua, cuya validez
cognitivas sea «un instrumento de liberación», en cuanto que devuelve al
cuestionan Bourdieu y Passeron, lo son de verdad o más bien
objeto investigado la posibilidad de constituirse como sujeto: «la
constituyen ilusiones y en cuanto tal está bien que se derrumben: hay
sociología no tiene solamente por efecto denunciar todas las imposturas
que decir, si nadie lo dice, que el rey está desnudo aunque esto no es
del egotismo narcisista; ella ofrece un medio, quizás el único, de
suficiente para decidir qué hacer» 19 •
contribuir, aunque sólo sea por la consciencia de las determinaciones, a la
construcción, de otro modo abandonada a las fuerzas del mundo, de algo Así, toda la obra de Bourdieu, es en cierto modo una sociología del
así como un sujeto» 17 • Aunque esa liberación se produzca al precio del sentido común, que, como se dice literariamente de la filosofía, «trata de
desencantamiento de aquellos mecanismos que contribuyen a generar el decir lo que el sentido común calla: en contra del dictamen de
sentido dominante como sentido común, y aun con el riesgo de «deva- Wittgenstein, se empeña en enunciar aquello que no puede ser dichcm 20 •
luar>> lo vivido por las personas o privarles precisamente de ese sentido: O, como dice Rodríguez-lbáñez: «una antropología materialista del
«Yo creo, a pesar de todo -dice Bourdieu-, que las relaciones sociales sentido común», que trata de descifrar o desvelar lo que ese sentido
serían menos desgraciadas si las personas dominaran al menos los común esconde bajo la apariencia de inevitabilidad que se le supone' 1 •
mecanismos que les determinan a contribuir a su propia miseria. Pero Para hacer sociología, por eso mismo, es necesario denunciar y romper
quizás la única función de la sociología es hacer ver, tanto por sus con las evidencias del sentido común que se identifica socialmente con
el buen sentido. Así lo dice, por ejemplo, al hablar de la encuesta:

16. P. Bourdieu, «La teoría», en Roland Barthes y otros, La teoría, trad. de Carmen
Arta!, Anagrama, Barcelona, 1971, 29; Questions de sociologie, Minuit, Paris, 1984, 95. 18. Pierre Bourdieu, Questions de sociologie, op. cit., 33.
19. Giovani Bechelloni, «Del análisis de los procesos de reproducción de las clases
Afirmaciones idénticas a las recogidas pueden encontrarse también, por ejemplo, en Pierre
Bourdieu y Jean-Claude Passeron, La reproduction. Éléments pour une théorie du systerne sociales y del orden cultural al análisis de los procesos de cambio», (Introducción a la
d'enseignement, Minuit, Paris, 1970, p. 250, nota 35. edición italiana de La reproduction), en P. Bourdieu y J.-C. Passeron, La reproducción, Laia,
17. Pierre Bourdieu, Choses dites, Minuit, Paris, 1987, 27; Le sens pratique, Minuit, Barcelona, 1982, 21.
Paris, 1980, 41. De ambos textos hay traducción española: Cosas dichas, trad. Margarita 20. Fernando Savater, La filosofía tachada, Taurus, Madrid, 1972, 159.
Mizraji, Buenos Aires/Barcelona, Gedisa, 1988; El sentido práctico, trad. de Alvaro Pazos, 21. José E. Rodríguez-Ibáñez, <<Un antiguo chico de provincias llamado Pierre
Bourdieu>>: Revista de Occidente, 137 (1992), 187. Cfr. también Pierre Bourdieu (dir.), Un art
Taurus, Madrid, 1991.

24 25
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS LA SOCIOLOGíA DEL PODER Y EL PODER DE LA SOCIOLOGÍA
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«solamente al precio de una denuncia activa de los presupuestos tácitos del mundo social como una ética. Si es verdad -dice Bourdieu- que
del sentido común se pueden contrarrestar los efectos de todas las únicamente a través del conocimiento de las determinaciones que sólo la
representaciones de la realidad social a las que encuestadores y ciencia puede conocer, es posible una forma de libertad que es la
encuestados están continumnente expuestos» 22 • condición de una ética, «entonces es verdad también que la ciencia es
una ética -lo cual no implica que sea un científico ético». La moralidad
La sociología, la ciencia social en general, lo que hace precisamente es
reside, para el autor francés, en hacer posible por una toma de
poner de manifies~o, descubrir lo oculto, denunciar esos «mecmusmos»
conciencia, lo que la ciencia pone en el disparador (aunque eso no es,
que parece que «gobiernan» la vida social y que, al menos, ciertamente la
aclara, el único camino para construir una ética)".
orientan. Mecanis:¡:nos que en realidad no son leyes. Bourdieu critica
expresamente la idea de «leyes sociales», de supuestas «leyes» que Desde esa perspectiva, además, toda la investigación de Bourdieu
gobiernan el mundo social, un término para él peligroso que lo que hace sobre la cultura y el campo intelectual, y sobre los diversos campos de la
en realidad es considerar «como un destino, una fatalidad inscrita en la cultura, es una sociología del poder. Y aún podríamos decir que toda
naturaleza social», lo que de hecho no es más que «una ley histórica, que sociología lo es, por cuanto trata de descubrir aquellos hechos,
se perpetúa tanto tiempo como se la deja actuar», es decir, tanto tiempo mecanismos, estructuras, que el orden social, el orden del poder,
como aquellos a los que sirve están en condiciones de perpetuar las mantiene ocultos. Lo es por esa crítica que es inherente a su actividad
condiciones de su eficacia. Precisamente porque contra lo que sostienen científica. El conocimiento es liberador, según Bourdieu, y la sociología
quienes. «querrían encontrar en el enunciado de leyes sociales (del conocimiento) es «el instrumento del conocimiento por excelencia,
convertidas en destino la coartada de una dimisión fatalista o cú1ica», la el instrumento de conocimiento de los instrumentos de conocimiento»2s.
explicación científica lo que hace es dar la vuelta a esas leyes y de esa Pero si, como decimos, la sociología es crítica en sí misma, en cuanto
forma dar los medios de comprensión, necesarios para cualquier actividad científica, el problema entonces radica en averiguar cuando se
transformación. Es decir, que descubrir la necesidad es el paso verdadero da esa actividad científica de forma auténtica: qué es hacer sociología o,
para encontrar «la libertad posible» (la cursiva es del propio sociólogo mejor dicho, cuándo y cómo podemos hacer sociólogía. Precisan1ente
francés): <<una ley ignorada es una naturaleza, un destino (... ); una ley porque no deben confundirse las implicaciones críticas o liberadoras de
conocida aparece como la posibilidad de una libertad»2.1 • la ciencia (sociológica) con lo que Bourdieu llama la tentación del
profetismo: «Desde que acepta definir su objeto y las funciones de su
En esa posibilidad de libertad es donde residen las implicaciones
discurso conforme a las demandas de su público, y presenta la
éticas de la ciencia en Bourdieu o el hecho de que su sociología y su
antropología como un sistema de respuestas totales a las cuestiones
método de análisis comprenda, como dice W acquant, tanto una teoría
últimas sobre el hombre y su destino, el sociólogo se vuelve profeta»;
una tentación que no es al fin y al cabo más que una concesión a las
prenociones (en terminología de Durkheim) con las que el científico
nwyen. Essai sur les usages sociaux de la photographie, Minuit, París, 1965, 28; hay traducción
española: La fotografía: un arte intermedio, trad. Tununa Mercado, Nueva Imagen, México,
1979.
22. Pierre Bourdieu (dir.), La misi!re du monde, Seuil, París, 1993,918.
23. Pierre Bourdieu, Hamo academicus, Minuit, París, 1984, 14; y Questions de sociologie,
op. cit., 44-45. También en Lec;:on sur la le¡:on, Minuit, Paris, 1982, 20-21, donde dice que el
conocimiento ejerce de por sí un efecto liberador <<todas las veces que los mecanismos, 24. Pierre Bourdieu, «For a Socio-Analysis of Intellectuals: On Horno Academicus>>:
cuyas leyes de funcionamiento establece, deben una parte de su eficacia al Berkeley Journal ofSociology, XXXIV (1989), 15-16.
desconocimiento, es decir todas las veces que toca los fundamentos de la violencia 25. P. Bourdieu, Choses dites, op. cit., 27.

26 27

.,.
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS jURfDICAS LA SOCIOLOGíA DEL PODER Y EL PODER DE LA SOCIOLOGÍA

debe romper, De ahí que «todo sociólogo debe combatir en sí mismo el lección inaugural se convierte en objeto de re-flexión de dicha leccion de
profeta social que su público le pide encarnar>> 26 forma que la lección sobre la lección, o el discurso sobre el discurso, se
Por lo tanto, si, por utilizar el adagio típico de la tradición moderna, constituye así en una <<parábola o paradigma» cuya virtud principal ra-
coincidimos en que «saber es poder>>, la pregunta siguiente será por el dica en el hecho de «recordar -dice Bourdieu- una de las propiedades
«saber» como tal -cuándo y cómo podemos saber o decir que más fundamentales de la sociología>> tal como él la concibe, la que dice
sabemos-, que nos remite a los planteamientos epistemológicos y que «todas las proposiciones que ésta ciencia enuncia pueden y deben
metodológicos de la ciencia social, al discurso sobre la naturaleza y aplicarse al sujeto que hace la ciencia>> 28 •
status del conocimiento. Porque más allá del optimismo (o utopismo) de Ese «retour réflexif>> de la sociología sobre sí misma es, por lo tanto,
Bourdieu en su consideración de la ciencia social, lo cierto es que dicha instrumento consecuencia y condición a la vez del propio discurso socio-
ciencia, tal corno se presenta socialmente, no sirve en muchas ocasiones lógico, científico, que se convierte, desde esa perspectiva, en un cons-
de instrumento o arma de liberación y sus auténticos efectos pueden ser tante juego de espejos que se reflejan unos a otros, y en el que la tarea
todo lo contrario: la consagración de lo existente como inevitable científica obliga a una constante vigilancia y aplicación de la misma tarea
(cuando no como deseable). ¿Quizás porque no es <<auténtica» sobre sí y sobre sus condiciones de posibilidad y eficacia. «La socio-logía de
sociología? ¿y cuándo lo es entonces?. Quizás porque es preciso resituar la sociología, que permite movilizar contra la ciencia utilizando las
la propia posición de la ciencia en la configuración del mundo social y adquisiciones de la ciencia ya hecha, es un instrumento indispen-sable
su relación con los diversos campos; es decir, hacer una sociología del del método sociológico: se hace ciencia -y sobre todo sociología- contra
conocimiento y la labor sociológicas, como tarea también inherente a la su formación tanto com.o con su formación. Y sólo la historia nos puede
propia investigación sociológica. Tal es el primer paso, para Bourdieu, desembarazar de la historia» 29 • Del mismo modo que sólo la socio-logía
de una ciencia sociológica: una sociología reflexiva. puede despejarnos o desempacharnos, esto es liberarnos de las
ansiedades y los lastres, de la misma sociología. Por lo tanto es en esa
relación y en esa reflexión donde se puede encontrar la verdad, por decirlo
1.1.2. ¿Un juego de espejos?
de alguna manera, científica, No en una formación científica concreta, ni
Le(:on sur la le(:on, la lección inaugural pronunciada por Bourdieu en en su contraria, sino en la relación que se 'establece (y en la que se
el College de France en abril de 1982, es pese a su concisión y brevedad establece) en esa formación. Con ella y contra ella. En esa reflexividad ra-
(o quizás precisan\ente gracias a ello), uno de los textos más sugerentes dica una de las principales aportaciones de Bourdieu a la ciencia social,
y clarificadores de las propuestas del autor francés, y un punto de refe- quizás la más importante, puesto que en ella estriba su concepción de lo
rencia básico a tener en cuenta en un recorrido por su obra. En dicha que el sociólogo es y hace. De hecho toda su obra es a la vez un diálogo y
intervención, Bourdieu lleva a cabo una «lección inaugural de sociología una reflexión con su propia obra.
dedicada a la sociología de la lección inaugural» 27 • Es decir, la misma

26. Pierre Bourdieu, Jean-Claude Chamboredon, Jean-Claude Passeron, Le métier de


socio/ague. Préalables épistémologiques, Mouton, Paris-La Haye, 41983, 41-43; hay traducción
española: El oficio de sociólogo. Presupuestos epistemológicos, trad. de Fernando Hugo
Azcurra, Siglo XXI, Madrid, 1989. Cheleen Mahar, Chris Wilkes (eds.), Jl.n Introduction lo tite Work of Pierre Baurdieu,
MacMillan, London, 1990, 180-194.
27. P. Bomdieu, Le~on sur la le~on, op. ciL, 54. Sobre la Le¡¡on sur la leron, ver Ian 28. P. Bourdieu, Le¡:on sur la le!;on, op. cit., 8.
Duncan, <<Bourdieu on Bourdieu: Learning thc Lesson of the Le¡:OJP>, en Richard Harker, 29. Ibídem, 9,

28 29
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDI._C_A_S_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ LA SOCIOLOGíA DEL PODER Y EL' PODER DE LA SOCIOLOGÍA
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En primer lugar, podemos decir que hacer sociología de la socio-logía epistemológica» comenzada conscientemente al principio de los años
supone replantear la relación del sociólogo con el objeto de su sesenta cuando empezó a aplicar en un universo familiar (Béarn) los
investigación. Para Bourdieu «una de las principales fuentes de error en metodos de investigación que había utilizado anteriormente en un
las ciencias soc:iales reside en una relación incontrolada con el objeto que universo extraño a él (Argelia). Esa objetivación participante, ((demanda la
conduce a proyectar dicha relación no analizada en el objeto de análisis», ruptura de las adherencias y las adhesiones más profundas y más
de forma que «quienes hacen profesión de objetivar el mundo social se inconscientes, en las que a menudo estriba el «interés» mismo del objeto
muestran raramente capaces de objetivarse ellos mismos e ignoran a estudiado para aquel que lo estudia, todo aquello que él menos quiere
menudo que su discurso aparentem.ente científico habla menos de su conocer de su relación con el objeto que busca conocer». O dicho de otro
objeto que de su relación con el objcto»"0 • Las rupturas epistemológicas modo, implica como condición de objetividad, la objetivación de los
de Bourdieu en este sentido eran fruto de los experimentos intereses que podemos tener para objetivm:'2 •
epistemológicos llevados a cabo en la investigación de realidades sociales
Esa tarea de objetivación, que es en opinión de Bourdieu el ejercicio
como las del Béarn (su región de origen) o el campo intelectual y
más dificil del oficio sociológico, es lo que permite al científico escapar
universitario francés en el que el investigador es casi o totalmente parte
en el juego de los espejos y las interpretaciones, a alguna suerte de
del objeto, y del divorcio observado entre la lógica teórica de la
círculo cerrado o vicioso en el que las objet~vaciones se anulan unas a
investigación y la lógica práctica de la práctica, también en los trabajos
otras: ((De hecho, no se puede salir de la serie indefinida de
etnológicos en Argelia. Y desde ahí sostenía que el encuentro reflexivo
interpretaciones que se refutan mutuamente --el hermeneuta se halla en
con lo aparentemente familiar, por conocido, era una fuente de
presencia de una lucha entre hermeneutas, que se baten por decir la
cono~imiento cuya integridad epistemológica estaba auténticamente
última palabra a propósito de un acontecimiento o de un resultado-
objetivada, frente a la falsa elección entre la irrealidad intimista del
más que a condición de construir realmente el espacio de relaciones
subjetivismo o la superioridad objctivista del estructuralismo, y
objetivas (estructura) del que los intercambios comunicativos
superando así la tradicional alternativa entre «a view from below», de lo
directamente obervados (interacción) son la manifestación. Se trata de
primero, o «a view from above», de lo segundo 31 • El intento de
aprehender una realidad oculta, que no se desvela más que velándose,
distanciarse explícitamente tanto de un modelo como oh·o, sobre el punto
que no se deja ver más que bajo la fonna anecdótica de las interacciones
de vista del observador, se convierte en una constante en la obra de
en las que se disimula» 33 • O como dice Le métier de socíolcgue, puesto que
Bourdieu, cuyas páginas estan plagadas de afirmaciones en ese sentido.
Frente a ambas posiciones, Bourdieu propone lo que él llama la
objetivación participante como la ((posibilidad de una objetivación
sociológica completa tanto del objeto como de la relación del sujeto con su
objeto», cuyo ejemplo más importante se encuentra en Homo academicus,
donde se culmina esa especie o suerte de «experimentación 32. P. Bourdieu y Lo'ic J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 47-48 y ;224; «Sur
l'objectivation participante. Réponse il quelques objections»: Actes de la recherche en scien~es
sociales, 23 (1978) 67-69. Esta objetivación participante no debe confundirse con la observactón
participante, como técnica esp.ecífica de ?bservación par~ cono~er el objeto: Una
investigación llevada a cabo med1ante la técmca de la observacwn parhcipante, pod~amos
decir, no necesariamente implica que haya sido objetivada tal como lo plantea Bourd1eu. Y
30. P. Bourdieu y Lo'ic J. D. Wacquant, Réponses. Pour une anthropologie viceversa: la objetivación participante puede (y debe) plantearse para investigaciones
réflexive, op. cit., 48. llevadas a cabo con otro tipo de técnicas.
31. Richard Jenkins, Pierre Bourdieu, Routledge, London, 1992, 47-52. 33. P. Bourdieu y Lo'ic J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 227.

30 31
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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS LA SOCIOLOGíA DEL PODER Y EL PODER DE LA SOCIOLOGÍA

la objetividad de la ciencia no puede descansar en algo tan incierto como reflexiona (a través del sociólogo, determinado socio-históricamente) sobre
la objetividad de los científicos, es preciso objetivar la objetividad del sí misma. De ahí que si para Bourdieu la sociología tiene por objeto al fin y
científico 34 • Así, frente a la objetivación objetivista de todas las al cabo «la lucha por el monopolio de la representación legítima del mundo
representaciones del mundo social que luchan por el monopolio de la social, esta lucha de enclasamientos que es una dimensión de toda especie
definición legítima y objetiva, incluida la del científico, y que son objeto de lucha de clases, clases de edad, clases sexuales o clases sociales», no
de estudio del mismo científico, la objetivación participante, la de la puede dejar de tomarse a sí misma como objeto, ya que participa a su vez
relación del sociólogo con su objeto, es da condición de la ruptura con la en esa lucha en el campo científico: «La clasificación antropológica se
propensión a invertir en el objeto lo que sin duda está en el principio de distingue de las taxinomias zoológicas o botánicas en el hecho de que los
su «interés» por el objeto»35 • objetos que ella coloca -o recoloca-- en su lugar son sujetos
clasificadores>>. Por eso, la sociología de la sociología, el discurso sobre el
Richard Jenkins ha descrito los experimentos epistemológicos de
discurso o la lección sobre la lección, es a la vez una crítica epistemológica y
Bourdieu que conducen a la denominada objetivación participante con la
una críhca sociaL La inte-rrogación sobre la propia interrogación sociológica
imagen de dos pasos hacia atrás (tuJo steps baclc) para observar la
es, dice Bourdieu, <<la única manera de escapar a ese principio sistemático
investigación. El primero, «desde la situación en cuestión», lo que
de error que es la tentación de la visión soberana» de la ciencia social: «Al
usualmente se entiende por objetividad. El segundo, «desde el mismo
arrogarse el derecho, que a veces le reconocemos, de decir los límites entre
acto de observación», es decir, la objetivación del acto de objetivación.
las clases, las regiones, las naciones, de decidir, con la autoridad de la
Este segundo paso, necesario para desvelar auténticamente la relación
ciencia, si existen o no clases sociales, y cuántas, si tal o cual clase social -
del observador con su objeto, que define el objeto investigado, es el que
proletariado, campesinado o pequeña burguesía-, tal o cual unidad
permite, según Jenkins, la confrontación de Bourdieu con su mundo
geográfica -Bretaña, Córcega u Occitania--, es tma realidad o una ficción,
social desde una perspectiva científicamente válida, superando la
el sociólogo asume o usurpa las funciones del rex arcaico, investido, según
«ruinosa oposición epistemológica» entre el objetivismo y el subjetivismo
Benveniste, del poder de regere fines y de regere sacm, de decir las fronteras,
del observador, desde la doble distancia que supone lil objetivación de la
distorsión de la realidad producida en la observación y la conciencia de los límites, es decir lo sagrado» 37 •
esa distorsión y del observador como un actor social competente36 •
En efecto, y esta sería una segunda apreciación del planteamiento
reflexivo, el sociólogo al realizar su tarea es también al fin y al cabo un actor hay que creer que «por la sola virtud de la reflexividad>>, el sóciólogo pueda controlar
todos los efectos múltiples y complejos de la relación que se produce entre encuestador y
social, esto es, un '<agente histórico históricamente situado, sujeto social encuestado, entre encuesta y encuestador. A menudo, dice Bourdieu, una apariencia de
socialmente determinado», y la sociología verdaderamente científica <<una auto-análisis puede ser una forma sutil de resistirse a la objetivación, y nada hay más alejado
de la objetivación participante, en la que el sociólogo se ve obligado, dolorosa y
práctica social>> y por lo tanto también socialmente determinada. Pero no gratificantemenle a la vez, a actualizar los determinantes soc'alcs de sus opiniones y de
una práctica social cualquiera, sino la práctica por la cual la sociedad sus prácticas, gue la falsa objetivación complaciente, «desmitificación a ~edia~, y por ello
doblemente mitificadora, que procura todos los placeres de la luCldez sm poner en
cuestión nada de lo esencial>>; P. Bourdieu (dir), La misere du monde, op. cit., 912-913.
37. P. Bourdieu, Le¡:on sur lcz le¡:on, op. cit., 12, 14 y 29; Questions de sociologie, op. cit.,
49. Una vez más, la dificultad en la traducción condiciona las posibilidades de la
34. P. Bourdieu, J.-C. Chamboredon y J.-C. Passeron, Le métier de socio/ague, op. cit., 102. interpretación. Bourdieu utiliza a menudo los términos classe, cl~s~er, classement,
35. P. Bourdieu y Lo"ic J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 230. Sobre la «objetivación de la classification, que pueden no encontrar una palabra adecuada en nuestro 1d10ma. Al fm y al
objetividad del científico>>, ver también P. Bourdieu, Horno academicus, op. cit., pp. 18 y 27-28. cabo está advirtiendo la relación entre la clasificación (a través de la clase) y el
36 R. Jenkins, Pierre Bourdieu, op. cit., 47 y 50. Por otro lado, Bourdieu parece tratar de enclasamiento (efecto simbólico de la clasificación).
afinar y ajustar aún más los términos cuando, a propósito de la encuesta, recalca cómo no

32 33
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS _ _ _._ _ _ _ _L_A SOCIOLOGíA DEL PODER Y EL PODER DE LA SOCIOLOGÍA
-------

Como se puede ver, para Bourdieu, la sociedad o las distintas Pero ese juego de espejos no supone necesariamente una afirmación
«realidades sociales» que conforman lo que llamamos sociedad, son tajante del relativismo. Al revés: «Pensar como tal el espacio de la lucha
objeto de estudio en cuanto productoras de sentido de diversas maneras de las clasificaciones -y la posición del sociólogo en ese espacio o en
o a través de distintas formas. Es precisamente en la sociedad, o mejor relación a él- no conduce de ningún modo a aniquilar la ciencia en el
dicho, para no caer en un objetivismo simple que trata de superar el relativismo»40 • Porque no se trata'de entrar en la discusión sobre cuál es
autor, en la relación con lo que llamamos la sociedad, donde se produce la verdad y si debe imponerse, sino en la verdad de las luchas que
el sentido. Para Bourdieu «el hombre es un ser sin razón de ser. Es la tienen por apuesta y por conflicto la verdad: «s'il y a une vérilé, c'est que
sociedad, y ella sola, quien dispensa, en grados diferentes, las la vérité est un enjeu de luttes», dice a menudo el sociólogo. Y añade que
justificaciones y las razones de existir». Y poco antes había afirmado: «esta lucha no puede conducir a la verdad más que cuando obedece a
«Las funciones sociales son ficciones sociales»38 • una lógica tal que no se puede trimúar sobre los adversarios más que
empleando contra ellos las armas de la ciencia y cooperando así al
En ese contexto es en el que la sociología juega el papel apuntado de ,
progreso de la verdad científica» 4\ Lo que ocupa la atención del espejo
descubrir y andizar esa producción de sentido (común) que se genera .
de la sociología es, acaso, los demás espejos y formas que vienen a
en la relación entre los campos sociales y nuestras disposiciones o
reflejar, y así construir o reconstruir, interpretar, una realidad que no
habítus, al dar una visión lúcida de todas las núsiones y consagraciones
puede tratarse directamente o aprehenderse con las manos: no tanto la
que se llevan a cabo en la dinámica social. Y si hay a quienes no les
imagen reflejada cuanto el modo de hacerlo. Y en ellos se analiza
gusta excesivamente la sociología, dice el autor, es precisamente porque
también como realidad reflejada que contribuye a dotar de sentido
«introduce una libertad en relación a la adhesión primaria que hace que
(aunque sea el de un sin-sentido) a la práctica social. O, dicho de otro
la núsma conformidad tome un aire de herejía o ironía» 39 • Sin embargo,
modo, hablar de ese juego de espejos no implica necesariamente reducir
como el núsmo Bourdieu reconoce, la sociología, en cuanto ciencia y en
a la categoría de simulacro la realidad social. Para Bourdieu no se puede
cuanto institución, participa, ciertamente desde la perspectiva científica
confundir el relativismo, como «un precepto metodológico elemental con
pero también con toda la carga de legitimación (de capital) cultural que
ll ' se supone a la perspectiva científica, en esa producción y construcción
,,,
,,.1
de sentido, en esa construcción social. Y la sociología de la sociología lo
que hace es adentrarse en esa realidad social que es la ciencia social
(desde su propia perspectiva) y relativizar su poder en el monopolio de 40. P. Bourdieu, Le¡:on sur la le¡;on, op. cit., 15.
l·¡ . 41.Ibidem, pág. 25. También en P. Bourdieu, Hamo academicus, op. cit., 46; y Choses
la producción simbólica al poner al descubierto sus propios mecanismos d1tes, op. cit., 43-44, donde explica que «La vérité est un enjeu de luttes en tout champ». En
1.1 de producción. Desde ese punto de vista de la sociología de la sociología cada campo de forma relativamente autónoma respecto a los demás campos. Y entre todos
ellos de forma relativamente dependiente, por lo tanto. También en el campo científico,
se comprende además el interés que Bourdieu ha tenido, como por eso, pero de acuerdo a su lógica específica de funcionamiento: <<es decir a condición de
1}
sociólogo, en estudiar la Urúversidad francesa en tanto que institución y reconncf'r prácticamente la verdad como valor y de respetar los principios v los cánones
metodológicos que definen la racionalidad en el momento considerado, al r{üsmo tiempo
el campo de las grandes escuelas del país vecino, que ha culnúnado en que comprometer en las luchas de concurrencia todos los instrumentos específicos
obras como Horno academicus y La Noblesse d' État respectivamente. acumulados en el curso de las luchas anteriores. El campo científico es un juego en el que
es precJso armarse de razón para ganar». De forma que según Bourdieu lo que llamamos
racionalidad es, socialmente entendida, una forma más de legitimación; Étienne Bourgeois y
Jean Nizet, Pression et légitimation, PUF, Paris, 1995, 111. Sobre el campo científico, cfr.
Pierre Bourdieu, «La spécificité du champ scientifique et les conditions sociales du progres
38. P. Bourdieu, Le¡:on sur la le¡:on, op. cit., 49-52. de la raison»: Sociologie et Sociétés, vol 7, 1 (1975) 91-118; <<The Peculiar History of Scientific
39. Ibídem, 54. Reason>>: Sociological Forum, vol 6, 1 (1991) 3-26.

34 r 35
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS _ _ _ _ _L_A_SO_C_I_OLOGíA DEL PODER Y EL PODER DE LA SOCIOLOGÍA

una demolición nihilista de todos los valores culturales», identificación el uso o función práctica de la ciencia social, optar por la «neutralidad» 0
que a la postre no es más que una apuesta por el absolutismo y el la «liberación» de la ideología es optar por cierta relación (conservadora,
fundamentalismo occidental42 • del stafu qua), con el mundo social»; y en este sentido no ha habido ni
puede haber una «ciencia social inocente>>45 • Sin que eso quiera en modo
Todo ello, como decimos, es aplicable al mismo Bourdieu y a su
alguno invitar a una identificación entre ciencia y política. La ciencia
obra, que entra también en ese juego de espejos que es el conocimiento,
social, ~omo hemos ~eñalado antes, se mueve en el campo científico, que
cuyo efecto más liberador reside en despertar de la utopía del realismo. ¡
es autonomo (relativamente) respecto a los demás campos (como el
De manera, por ejemplo, que cuando este autor dice, lúcidamente a nues- .
político), y funciona de acuerdo a una lógica propia. Pero en el concurso
tro entender, que «hay que guardarse de describir como el fin de la
de las luchas por definir el mundo social, las clasificaciones que lleva a
historia lo que no es más que un estado, susceptible de ser invertido, de
cabo la ciencia también tienen una eficacia o unas consecuencias
una relación de fuerzas», dichas palabras pueden ser aplicadas al mismo
políticas: ya sea de denuncia, de legitimación, etc .. Pero sobre todo
Bourdieu 43 • De hecho es lo que él hace con su obra: considerarla,
desv~lando ~se mec~nismo de la vida sociat y de los diversos campos de
también, en el marco de una relación de fuerzas, producto y productora
esa vida social, analizando el estado de las luchas y las posiciones de los
de ese estado de relación de fuerzas en un campo o espacio social
ag~ntes e1: e_sas luchas. Otra cosa, también necesaria, es que sea preciso
determinado, relativamente autónomo respecto a otros campos sociales.
epist:mologicamente lle:ar a cabo ese ejercicio de objetivación del que
Tal es, al fin y al cabo, el presupuesto de la reflexividad.
hablabamos, que permita la ruptura necesaria del científico con las
Por otro lado además, reconsiderar desde la misma sociología las formas ideológicas que implican su actividad científica, para hacer de la
condiciones del conocimiento sociológico y el poder de dicho suya una «auténtica» (según Bourdieu) actividad científica.
conocimiento, tal corno lo lleva a cabo Bourdieu, supone reconsiderar la
Pero es que, además, esa falsa neutralidad ética y política de las
neutralidad de la ciencia social tradicionalmente entendida. Dicha
ciencias también es falsa por lo que hace a las técnicas utilizadas en la
neutralidad, al fin y al cabo, no es más que una ilusión si tenemos en
investigación; y lo que se presenta como un problema de neutralidad
cuenta la eficacia de la ciencia en ese conjunto de luchas. Se puede ser
científica no es una cuestión meramente ideológica o incluso afectiva del
objetivo (esto es~ científico: objetivando no sólo el objeto sino la propia
investigador, sino epistemológica. «La ilusión de que las operaciones
relación con el objeto, tomando la necesaria doble distancia, etc.), pero no
<<axiológicamente neutras» son también «epistemológicamente neutras»
se puede ser neutral por mucho que se pretenda: «las constataciones de
limita la crítica del trabajo sociológico, el suyo o el de otros, al examen,
la ciencia ejercen inevitablemente una eficacia política, que puede no ser
casi siempre fácil y estéril, de los presupuestos ideológicos y de sus
aquella que querría ejercer el científico» 44 • Dicho de otra forma, y puesto
valores últimos. La discusión sin fin sobre la «neutralidad axiológica» se
que «la neutralidad ideológica es imposible ya que la ideología influye o
utiliza a menudo como sustituto de la discusión propiamente
se hace presente, en un sentido u otro, en el surgimiento de una teoría, en '
epistemológica sobre la «neutralidad metodológica» de las técnicas y,
la búsqueda de la verdad, en el contenido interno de la teoría misma y en
por esta razón, proporciona una nueva garantía a la ilusión positivista.
Por un efecto de desplazamiento, el interés por los presupuestos éticos y

42. P. Bourdieu y Hans Haacke, Libre-échange, Seuil/les presses du réel, Paris, 1994,
37-51 y 62-69 (la cursiva es nuestra).
43. P. Bourdieu, La Noblesse d'État. Grandes écoles et esprit de corps, Minuit, Paris, 1989, 428. . ~5. Ad?lfo Sánchez ':'ázquez, «La ideología de la «neutralidad ideológica» en las
44. P. Bourdieu, Let;on sur la le¡;on, op. cit., 19. Questions de sociologie, op. cit., 22. ciencias sociales>>, en Escrztos de política y filosofía, Ed. Ayuso/FIM, Madrid, 1987, 29-48.

36 37
LA SOCIOLOGíA DEL PODER Y EL PODER DE LA SOCIOLOGÍA
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS

por los valores o los fines últimos desvía del examen crítico de la teoría encuesta (ya sea entrevista o cuestionario) se produce en una relación
del conocimiento sociológico que está implicada en los actos más so:ial y es ella :ni~ma una relación social. La tradicional oposición entre
~etodos cuanh,tahvos y cualitati:os, dice Bourdieu, «oculta que ambos
elementales de la práctica» 46 • Por lo tanto, para Bourdieu, no hay
operación por rutinaria o elemental que sea que no implique una henen ~n comun. :eposar sobre Interacciones sociales que se llevan a
elección epistemológica o una teoría del objeto a investigar. Y no hay cabo ba¡o la ~oaccwn de estructuras sociales>>. De ahí que el sociólogo ha
elección epistemológica, deberíamos añadir, que no implique una de ser consCiente de la relación desigual que mantiene en la encuesta y
con la encuesta. Podemos decir que en la encuesta, tal como señala
posición (o una toma de postura) social47 •
Bourdieu, se produce una doble asimetría entre encuestador y
O dicho más clara y bourdieunianamente: toda actividad científica ~ncuestado: por un lado, la disimetría metodológica (la distancia del
supone y presupone un ejercicio de construcción, y «el sueño positivista de ]Ue~o) al ser el encuestador quien, a la vez que juega, establece las reglas
una perfecta inocencia epistemológica» lo que en realidad hace es del !u~?o; por o~o lado, la disimetría social (la distancia social) dada la
ocultar el hecho de que «la diferencia no está entre la ciencia que lleva a pos1cwn supenor del encuestador en la jerarquía de las diferentes
cabo una construcción y la que no lo hace, sino entre aquella que lo hace especies de capital (de poder, más adelante analizaremos detenidamente
sin saberlo y la que, sabiéndolo, se esfuerza por conocer y dominar lo dicho término), sobre todo capital cultural, es decir, la superioridad en
más completamente posible sus actos, inevitables, de construcción y los la posició~ social ~n~r.e encuestador y encuestado. Por lo tanto, y puesto
efectos que producen de modo igualmente inevitable» 18 • Para poder q~e no existe ~osibih~ad al~una de una relación simétrica, es preciso
llevar a cabo ese esfuerzo de objetivación es por lo que Bourdieu acude a h.atar de reducir esa distanCia, es decir, tratar de reducir al máximo la
la reflexividad como un presupuesto básico del oficio del científico v~olencia simbólica que se ejerce en la encuesta. Ello puede hacerse de
social, que, aunque no pueda controlar, como decíamos, los múltiples y diversas maneras (buscando la familiaridad, instaurando una relación
complejos efectos de la relación social que se produce en su de escucha activa y metódica, etc.), pero siempre partiendo de ese
investigación, al menos permite percibir y controlar al máximo la presupuesto básico de la reflexividad, «sinónimo de método>>, que es lo
posible violencia que se produce en la misma. que permite «percibir y controlar en el campo, en la conducta misma de la
Bourdieu ha reflexionado expresamente sobre esa imposible entrevista, los efectos de la estructura social en la que se lleva a cabo».
neutralidad en dicha tarea de construcción a propósito de la encuesta y Con la encuesta, podríamos continuar, el sociólogo lleva a cabo una
sus reflexiones pueden ser extensibles a toda la tarea sociológica49 • La def~nición y una clasificación de su objeto de investigación y del mundo
social en el q~e se incluye, que viene asimismo determinada por esa
estructura social y por la posición que éste ocupa en dicha estructura.
De manera que contra la ilusión que busca la neutralidad anulando al
46. P. Bourdieu, J.-C. Passeron y J.-C. Chamboredon, Le métier de sociologue, op. cit., 61.
47. Ibídem, 67. Puede ser bien interesante, respecto a todo lo dicho en esta parte, tomar observador, es preciso tener en cuenta esa tarea inevitable de
como ejemplo la crítica (es decir, la sociología) que Bourdieu hace de los sondeos de consh·~cción y tratar de que esa construcción sea lo más realista posible.
opinión pública (y de la misma opinión pública) procediendo a un análisis de sus
funciones, entre las cuáles, la más importante es tal vez la de imponer la ilusión de que La me¡or, o «la verdadera sumisión a los datos supone un acto de
existe una opinión pública como suma de opiniones individuales, y distinguiendo construcción fundado sob~e el dominio práctico de la lógica social según
precisamente los efectos políticos de consenso y de politización que suponen. Pierre
Bourdieu, «L'opi:nion publique n'existe pas», en Questions de sociologie, op. cit., 222-235; la cual ese dato es constrmdo>>.
<<Remarques a propos de la valeur scientifique et des effets politiques des enquetes
d'opinion»: Pouvoirs, 33 (1985), 131-139.
48. Pi erre Bourdieu (dir.), La misere du monde, op. cit., 905.
49. Para lo que sigue en este punto cfr. Jbidem, 904-908 y 9l5-916.

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38
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURiDICAS LA SOCIOLOGíA DEL PODER Y EL PODER DE LA SOClC::ctOGÍA
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1.1.3. Teoría y práctica realidad y no totalmente capaz de dar razón de la sin-razón social. Ello,
como parece desprenderse de las palabras del filósofo de Konigsberg, se
Otro aspecto básico de los planteamientos metodológicos de
arreglaría con más teoría. O de otro modo (al modo de Bourdieu): con
Bourdieu, y por los que este autor además ha sido destacado, es su
otro tipo de teoría, una teoría «enraizada en una práctica» 52 •
consideración de la teoría y la práctica como aspectos complementarios
de la investigación social. La reflexión sobre «el espejo sociológico» en Pero la importancia de la teoría en la obra y en el proyecto de
su manera de reflejar a su vez (valga la redundancia) la práctica social Bourdieu no debe entenderse como una oposición a la labor empírica y
lleva a considerar el papel de lo que se entiende por teoría en el marco concretamente al aporte estadístico en la sociología. Respecto a dicho
de la investigación. Precisamente porque frente al metodologismo que aporte, lo que Bourdieu critica abiertamente es el «fetichismo>> o la
tiende a «separar la reflexión sobre el método de su utilización efectiva «superstición» de la estadística que se produce cuando ésta «deja de ser
en el trabajo científico, y a cultivar el método por sí mismo», y frente al el instrumento de una investigación racional para convertirse en una
teoricismo como «institución de la teoría en tanto que dominio discursivo suerte de encantamiento apto para desvelar la realidad escondida».
separado, cerrado y autorreferente», Bourdieu va a mantener que «todo Cuando deja de concebirse como un instrumento entre otros para el
acto de investigación es simultáneamente empírico (en que afronta el análisis de la realidad y se convierte en el criterio que mide la realidad, el
mundo de fenómenos observables) y teórico (en que compromete sociólogo puede caer en el error de «no considerar como digno de ser
necesariamente hipótesis que conciernen a la estructura subyacente de conocido más que aquello que puede ser medido en lugar de intentar
relaciones que la observación quiere agarrar)» 50 • medir aquello que merece ser conocido o de recurrir, para estudiarlo, a
(
métodos menos rigurosos en apariencia» 53 • Para Bourdieu, por lo tanto, \
Así, recuperando la dimensión práctica de la teoría como actividad
no hay necesariamente una relación entre la mayor o menor frecuencia
productora de saber, y la dimensión teórica de la observación de la
estadística de un hecho y su mayor o menor inteligibilidad. Pero eso no
práctica, Bourdieu parece estar asimilando, respecto al campo
significa que esa mayor o menor frecuencia no sirva como punto de
sociológico, aquella premisa de la filosofía kantiana según la cual
arranque o de comprobación en el análisis. Por el contrario, para el
«cuando la teoría sirve de poco para la práctica, esto no se debe achacar
científico social «la estadísica tiene un valor heurístico en tanto que
a la teoría, sino precisamente al hecho de que no había bastante teoría,
permite descubrir relaciones en las que no habría soñado». Y en ese
de modo que el hombre hubiera debido aprender de la experiencia la
sentido es necesaria y fructífera epistemológicamente la relación entre la
teoría que le falta, y que es verdadera teoría aunque él no esté en
estadística y la sociología y entre el estadístico y el sociólogo. Este trata
condiciones de proporcionarla por sí mismo ni de presentarla
de comprender y explicar las medidas y las distribuciones que aquella
sistemáticamente en proposiciones universales» 51 • Es decir, que el
procura, de forma que la estadística es para el sociólogo, en primer lugar,
problema de ra teoría no estriba en ser excesivamente teórica, sino
un instrumento de verificación, que le obliga «a «ponderar» sus hipótesis»;
deficientemente teórica, a saber, no totalmente comprensiva de la
y en segundo lugar es un instrumento de vigilancia que «le previene conh·a
la tentación del intuicionismo y le defiende de las inducciones prema-
(

50. L. J. D. Wacquant, <<lntroduction», en P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses,


op. cit., 30-34. ,
51. lmmanuel Kant, «En tomo al tópico: «tal vez eso sea correcto en teona, pero no 52. P. Bourdieu, «La teoría>>, op. cit., 21.
sirve para la práctiC8>>>>, en Teoría y práctica, trad. de M. Francisco Pérez López y Roberto 53. P. Bourdieu (y otros), Travail et travaílleurs en Algérie, Mouton, París-La Haye,
Rodríguez Aramayo, Tecnos, Madrid, 1986,4. 1963,9-10.

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LA VIOLENC:IA DE LAS FORMAS JURíDICAS LA SOCIOLOGíA DEL PODER Y EL PODER DE LA SOCIOLOGÍA
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turas». En resumen, para Bourdieu, «las regularidades estadísticas tienen 1.1.4. La jerarquía de los actos epistemológicos
un valor sociológico solamente en el caso de que puedan ser y el principio de vigilancia
comprendidas. Inversamente, las relaciones subjetivamente Siguiendo con lo anterior, podríamos decir que toda la crítica del
comprehensibles constituyen modelos sociológicos de los procesos reales conocimiento sociológico que hace Bourdieu se dirige contra la ilusión
solamente en el caso de que puedan ser empíricamente observadas con del conocimiento espontáneo. Así lo hace, por ejemplo, en colaboración
un grado de confianza significalivo» 54 • con Jean-Claude Passeron y Jean-Claude Chamboredon, en El oficío de
Tampoco debe entenderse la teoría, en la perspectiva de Bourdieu, sociólogo, que no debería considerarse como un método de sociología o
como una apuesta por el teoricismo como afán de compendio o Summa una suerte de nuevas reglas metodológicas. No se trata de un conjunto
de las contribuciones teóricas legadas por las autoridades (esto es, de la de reglas o fórmulas para ser aplicadas mecánicamente a la práctica. En
tradición) o el afán por lanzarse «a cuerpo descubierto a una práctica primer lugar porque, como señalan sus autores al principio del libro con
que busca encontrar en sí misma su propio fundamento teórico», ni la palabras de Comte (y esto sería aplicable a todo lo dicho en este libro), el
representación positivista y tradicional de la teoría como la n1.ás método no puede ser estudiado separadamente de la investigación. Pero
completa, sencilla y exactamente posible acumulación de leyes además porque El oficio de sociólogo es en el fondo una reflexión y una
experimentales55• Desde la perspectiva del sociólogo francés la teoría en crítica del habitus del sociólogo, el sistema de principios que generan el
sociología es (como la definen Accardo y Corcuff) «un sistema de conocimiento y la práctica sociológica y que han sido interiorizados por
hipótesis, de interpretaciones lógicamente coherentes, susceptible de los agentes (los sociólogos). Aunque ese habitus, que en otros momentos
una confrontación con un material empírico»; y el trabajo sociológico, de la obra de Bourdieu aparece de manera más «aplicada», se presente
«tal como lo propone Bourdieu, está basado sobre un vaivén entre en El oficio de sociólogo en forma de preceptos abstractos57 •
trabajo teórico y trabajo empírico>>56 • Así, mientras la sistematicidad de la
Sin abordar exhaustivamente todos los presupuestos
teoría garantiza la posibilidad de una aproximación relacional a una
epistemológicos que conforman esa reflexión de claro interés
realidad en sí misma relacional, la confrontación empírica, por su parte,
pedagógico de Bourdieu, Passeron y Chamboredon, que excedería el
estimula la provisionalidad necesaria de la teoría (y de toda la ciencia en
propósito de este capítulo, sí podernos plantear sumariamente las líneas
general) para la comprensión de esa realidad. En suma, la teoría procura
fundamentales de la propuesta bourdieuniana~ que tienen su punto de
al sociólogo la ruptura epistemológica necesaria y sirve a la construcción
partida, como decíamos, en la crítica de la sociología espontánea. A
del objeto a investigar, guardando al científico de las tentaciones de la
juicio de los autores, la ilusión de ese conocimiento espontáneo o directo
sociología espontánea que cree posible conocer y describir directamente
de la realidad social, lleva al científico a mantener una relación ingenua
la realidad.

57. P. Bourdieu, J.-C. Chamboredon y J.-C. Passeron, Le métier de sociologue, op. cit., 11.
P. Bourdieu y Lolc J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 19lss. También en P. Bourdieu (dir.),
La mísere du monde, op. cil., 919-920, se refiere al oficio del sociólogo como el «producto
54. Ibid~m, 10-11. incorporado de todas las investigaciones anteriores que no tiene nada de un saber
55. P. BouFdieu, J.-C. Chamboredon y J.-C. Passeron, Le métier de sociologue, op. cit., abstracto y puramente intelectual» y que define como «una verdadera <<disposición a
43-45 y 48. perseguir la verdad» (... ) que dispone a improvisar en el campo, en la urgencia de la
56. Alain Accardo y Philippe Corcuff, La sociologie de Bourdieu. Textes choisis et situación de la entrevista, las estrategias de presentación de sí y las réplicas apropiadas, las
commentés, Le Mascaret, l3ordeaux, 21986, 235. aprobaciones y las cuestiones oportunas, etc., de manera que ayuden a la encuesta a
liberar su verdad o, mejor, a liberarse de su verdad».

43
42
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS J__
U_Rí_'D_I_C_A_S_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ LA SOCIOLOGíA DEL PODER Y EL PODER DE LA SOCIOLOGÍA

con su objeto, pensando que es posible conocer y describir esa realidad cabo la tarea de construcción del objeto, como punto central de la
tal como se presenta, sometiéndola a diversas pruebas de verificación. investigación. Frente a la tendencia en las ciencias sociales a creer «que
Una espontaneidad e ingenuidad que, según afirma, no es sólo la importancia social o política del objeto basta por sí misma para fundar
característica del intuicionismo o del hiperempirismo puntillista, sino la importancia del discurso que se le dedica», Bourdieu subraya que lo
también de determinados tipos de racionalismo positivista. Así, la que cuenta realmente es la construcción del objeto, «y la fuerza de un
epistemología espontánea oscila de forma opuesta y complementaria a método de pensamiento no se manifiesta nunca tan bien como en su
la vez entre racionalismo y empirismo, entre la coherencia teórica y la capacidad de constituir en objetos científicos objetos socialmente
fidelidad estricta a lo real, entre una teoría social sin fundamentos insignificantes, o, lo que viene a ser lo mismo, en su capacidad de
empíricos y una empiria sin orientación teórica alguna, entre la reconstruir científicamente ( ... ) objetos socialmente importantes» 61 •
temeridad sin riesgos del intuicionismo -dicen los autores- y la Desde ese punto de vista constructivista, no es el objeto el que crea o
minucia sin exigencias del positivismo, o entre los aspectos exteriores provoca el método, como sostiene la sociología espontánea del objeto,
del método experimental y los prodigios del instrumento matemático. sino el método el que crea el objeto, y es preciso diferenciar entre el
Para superar toda esa serie de parejas epistemológicas que se problema social (los hechos conocidos) y el problema científico (los
contraponen solldariamente, Bourdieu y sus colaboradores apuestan por hechos desconocidos); el hecho científico, el objeto de investigación, es
el racionalismo aplicado como punto central entre esos dos extremos del una construcción teórica, que se define y se construye «en función de
(
idealismo y el realismo, como variantes ambas del positivismd". una problemática teórica que permita someter a un sistemático examen
todos los aspectos de la realidad puestos en relación por los problemas
Desde la perspectiva de ese racionalismo aplicado, la tarea científica
que le son planteados»62 • Y para llevar a cabo esa construcción, por lo
se sostiene en un conjunto de actos epislem_ológicos no necesariamente
tanto, se impone un primer principio metodológico: el que dice que es
sucesivos cronológicamente pero sí estrictamente jerarquizados, esto es,
preciso pensar relacionalmente, esto es, pensar, como veremos después, en
en los que la validez epistemológica de un acto depende de la validez
términos de campo social. Sin olvidar, en esa tarea de construcción, la
del acto superior o anterior. Asi, con Bachelard, Bourdieu afirma que el
idea durkheimniana que buscaba explicar lo social por lo social y
hecho científico se conquista, construye, co1nprueba 59 • Pero la comprobación
apostaba por considerar los hechos sociales como cosas. Pero poniendo
del hecho científico exige previarnente su construcción, y para ésta es
el acento no en la identificación de los hechos sociales con cosas, como
necesaria la conquista, es decir, la ruptura no sólo con las nociones sino
entendería el positivismo asignando al objeto un status ontológico, sino
con las pre-nociones. El descubrimiento científico no es, como podían (
en la actitud mental que supone considerar corno cosas lo hechos sociales.
soñar las distintas formas del positivismo, una «simple lectura de lo (
real», sino una «ruptura con lo real y las configuraciones que ésta En suma, toda la apuesta de Bourdieu respecto al habitus, al oficio, del
propone a la percepción» 60 • Esa ruptura (con obstáculos epistemológicos sociólogo, estriba en reforzar y subrayar una actitud y una postura de
como las prenociones, el lenguaje, la naturaleza humana, la tentación del vigilancia epistemológica necesaria en todos esos actos de la investigación.
profetismo o la tradición teórica acumulada) es la que permite llevar a Una vigilancia que tiene en la sociología del conocimiento soéiológico la
(
herramienta por excelencia. Para Bourdieu ese es «el instrumento que
(

58. P. Bourdieu, J.-C. Chamboredon y J.-C. Passeron, Le métier de sociologue, op. cit., 92-94. 61. P. Bourdieu y Lo"ic J. D. Wacquant, Réponses, op. cit, 189-190.
59. Ibidem, 23-25 y 81-88. 62. P. Bourdieu, J.-C. Chamboredon y J.-C. Passeron, I.e métier de sociologue, op. cit., 51- /1
60. Ibidem, 28-29. 54 (la cursiva en el original); cfr. también Horno academicus, op. cit., 16ss.

44 45
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS LA SOCIOLOGíA DEL PODER Y EL PODER DE LA SOCIOLOGÍA

permite dar toda su fuerza y su forma específic~ a la .crítica


epistemológica, tratando de poner al día los presupuestos mconsCientes y etnocentrismo intelectual que se prod1w2 cuando el sociólogo se
las peticiones de principio de una tradición teórica, más que de poner en desconoce como sujeto social «producto de una cultura particular y que
cuestión los principios de una teoría constituida» 63 • Así, esbozando lo ~ue no subordina toda su práctica a un cuestionamiento continuo de ese
sería una sociología de la tentación positivista en sociología, Bourd1eu arraigo». Por eso «el sociólogo que no hiciera la sociología de la relación
acude a las condiciones históricas y sociales de la separación entre el con la sociedad característica de su clisé social de origen se arriesgaría a
trabajo empírico y la teoría, mostrando cómo «la di~isión .de las reintroducir en su relación científica con el objeto los supuestos
operaciones en la investigación que sirve de paradigma, al menos mcon~:Iente, a inconscientes de su primera experiencia de lo social o, más sutilmente,
la mayoría de los investigadores, no es otra cosa que la proyeccwn en el las racionalizaciones que permiten a un intelectual reinterpretar su
espacio epistemológico de un organigrama bur~cráti~~», e~ del campo experiencia según una lógica que siempre debe mucho a la posición que
sociológico y académico, condicionado por la msuÚCiencia de .apoyo ocupa en el campo intelectual»66 •
institucional a la investigación o el auge de la sociología norteamencana61.
En resumen, para escapar a un punto de vista que no sea n1ás que la
De otra forma podríamos decir que no sólo se investiga (y se .piensa)
vista de un punto, para Bourdieu es preciso tener en cuenta la posición
como se quiere sino como se puede, de manera que las opcwnes y
del sociólogo en su tarea científica como parte también del mismo objeto
oposiciones metodológicas y epistemológicas <<no adquieren. t~do su
sentido más que cuando se las relaciona con el sistema de pos1c10Jll'S Y de investigación. Y aun a riesgo de simplificar excesivamente los
oposiciones que se establecen entre instituciones, grupos o sec,t~res términos podríamos decir que, desde Bourdieu, la mejor manera de
diferentemente situados en el campo intelectual, (... ) se es emp1nsta, evitar la tradicionalmente criticada proyección del sociólogo en su
objeto, es ser consciente del poder y la violencia que el sociólogo tiene y
formalista, teórico, o nada de esto, mucho menos por vocación que por
ejerce sobre ese objeto, y tratar de «proyectar» igualmente el objeto y el
destino, en la medida en que el sentido de su propia práctica le llega a
acercamiento al objeto, al propio sociólogo. O dicho con sus propias
cada uno bajo la forma de un sistema de posibilidades e imposibilidade~
que determinan las condiciones sociales de su práctica intelectual» 6'· ,
palabras: «El sociólogo no puede ignorar que lo propio de su punto de
vista es ser un punto de vista sobre un punto de vista. No puede
La vigilancia epistemológica implica tomar conciencia de ~~e reproducir el punto de vista de su objeto, y constituirlo como tal,
sistema de posibilidades e imposibilidades que viene dado en la relacwn resituándolo en el espacio social, más que a partir de ese punto de vista
del científico con su sociedad y con su objeto, y en el ethos de clase tremendamente singular (y en cierto sentido, enonnemente
propio de ese científico. Por eso, la tarea propia,~~ e~a :igilancia, co~o ! privilegiado) en el que él se coloca para estar en condiciones de adoptar
decíamos antes, es la consecución de un socwanaltsts rndrmdual y colcctlvo (en el pensamiento) todos los puntos de vista posibles. Y solamente en la
que permita tener en cuenta el arraigo :ocial del soc~ólo?~' su ethos Y
1.: habitus de clase, su posición en el campo mtelectual y Clentlflco. Desde la '
'1 perspectiva de la vigilancia epistemológica que permite conq~istar, 66. Ibídem, págs. 100-101. Luc Ferry y Alain Renaut se preguntan qué es lo que dife-
construir y comprobar el hecho científico, se trata de evitar el rencia o quién separa realmente la ruptura epistemológica del sociólogo (l'écart), de su
distinción o distancia (distance) social. L. Ferry y A Renaut, La pensée 68. Essai sur l'anti-
/¡umanisme conlemporain, Gallimard, Paris, 1985, 230. En realidad, si nos ceñimos a las ideas
11:1!, de Bourdieu, podemos decir que esa ruptura no es, al fin y al cabo, sino otra forma de
63. P. Bourdieu, J.-C. Chamboredon y J.-C. Passeron, Le métier de sociologue, op. cit., 95. distinción, aunque basada en criterios que se gestan en el campo científico, de forma que,
siguiendo la lógica del doble golpe, esa ruptura epistemológica marca o trata de asegurar
64. Ibidem, 98.
también una distancia social.
65. Ibídem, 99.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO

medida en que es capaz de objetivarse él mismo, puede, apartándose del 1.2. El «Estructuralismo genético»: Habitus y campo
lugar que le ha sido asignado inexorablemente en el mundo social,
transportarse en el pensamiento al lugar donde se encuentra localizado
su objeto (que es también, al menos en cierta medida, un alter ego) y 1.2.1. Más allá de la libertad y la necesidad
adoptar así su punto de vista, es decir, comprender que si él estuviera,
Moishe Postone, Edward LiPuma y Craig Calhoun han definido el
como suele decirse, en su lugar, él sería y pensaría como aquél» 67 •
proyecto sociológico de Bourdieu como «un continuo intento de superar ,
Desde esos presupuestos es desde donde se entiende el proyecto teóricamente las oposiciones que han caracterizado la teoría social y de
sociológico de Bourdieu y el énfasis que en toda su obra se procura en formular una aproximación reflexiva a la vida social» 68 • Esa «superación
situar la relación que él mismo mantiene con su objeto de investigación: teórica se plantea ante la alternativa entre el subjetivismo y el objetivismo
su propia experiencia como objeto. Porque desde ellos mismos es desde en la teoría social así como (una variante de dicha oposición) el
donde puede hacerse la crítica de la misma obra bourdieuniana, «juridicismo» a que lleva a la teoría y la pníctica sociológica un análisis
entendida como un constante socioanálisis que intente superar, de la realidad social en términos de reglas. Así, podríamos decir, toda la
mediante su denuncia, las contradicciones propias de la práctica en que obra socio-antropológica de Bourdieu es un esfuerzo por proporcionar
se produce la investigación. Pero todo ese intento de superación que a lo una explicación de la lógica y el sentido de las prácticas sociales,
largo de los itinerarios del autor se advierte entre el punto de vista del superando la a su juicio «ruinosa» oposición para la ciencia y para el
sujeto y el del objeto, entre estructuralismo y fenomenología, entre pensamiento entre una perspectiva objetivista (a la que como dice
teoría y práctica, entre realismo e idealismo, no se entendería Richard Jenkins conducen las explicaciones deterministas y mecánicas de
ajustadamente, a nuestro juicio, si se tomara simplemente como una la vida social) y una perspectiva subjetivista (que concibe las intenciones
suerte de sincretismo intelectual que tratara de reconciliar la diferentes y la conciencia de los sujetos como explicación suficiente de la practica)
posturas tomando lo bueno y dejando lo malo de cada una. Más allá de en el conocimiento científico: «De todas la oposiciones que dividen
esa intención reconciliadora que surgiría de tantas «superaciones», en el artificialmente la ciencia social --dice expresamente Bourdieu-, la más ,
proyecto intelectual de este autor podemos reconocer el esfuerzo por fundamental, y la más ruinosa, es la que se establece entre el
situarse en una nueva perspectiva. Es decir, el esfuerzo por pensar de otra subjetivismo y el objetivismo. El hecho mismo de que esta división
manera la realidad social, la realidad de las prácticas sociales: la renazca sin cesar bajo formas apenas renovadas bastaría para atestiguar
perspectiva de una antropología reflexiva, relacional, total. que los modos de conocimiento que distingue son igualmente
indispensables a una ciencia del mundo social que no puede reducirse ni
a una fenomenología social ni a una física social» 69 •

-------
68. Craig Calhoun, Edward LiPuma y Moishe Postone, <<Introduction: Bourdieu and
Social Theory», en Bourdíeu: Crítica! Perspectíves, Polity Press, Cambridge, 1993,4.
67. P. Bourdieu (dir.), La misére du monde, op. cit., 925. 69. Pierre Bourdieu, Le sens pratíque, op. cit., 43.

48 49
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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS
TR:..:U~C:.._:nJRALISMO GENÉTICO: IIABlTUS Y CAMPO
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _E_L_E...:.S.....

El objctivismo enfatizaría «la regla fundamental durkheiminiana rela- sujeto el análisis de las prácticas, como a una ñsica social, que busca en
tiva a la observación de los hechos sociales» que supone tratarlos como
las estructuras objetivas los determinantes autónomos de los individuos:
cosas, y explicaría «la vida social por medio de causas y factores que «El intuicionismo subjetivista que quiere buscar el sentido en la inme-
escapan a la conciencia que de ella tienen sus participantes»; por el diatez de lo vivido no merecería un solo instante de atención si él mismo
contrario, d subjetivismo subrayaría la aportación weberiana, pero
no sirviera de coartada al objetivismo que se limita a establecer
corriendo el peligro de reducir «el contenido del mundo social a las
relaciones regulares y a experimentar su significación estadística sin
representaciones que de él tienen los actores sociales, a lo percibido por descifrar el significado, y que subsiste en un nominalismo abstracto y
el sentido común», convirtiendo así a la sociología en «mera
formal en la medida que no aparece come un momento necesario sino
interpretación de las interpretaciones de los propios actores, elaborando
prescindible del proceso científico»; es decir, que la sociología no puede
informes de informes, interpretaciones de segundo y de tercer orden,
quedarse después de superar el subjetivismo en lo que podríamos
eso sí «densas», «espesas>»> 70 • Ese dilema teórico básico que aparece en la
llamar el «momento objetivista», sino al precio de «renegar de la
defirtición del objeto sociológico es el punto de partida de las propuestas
vocación propiamente antropológica como esfuerzo por reconquistar las
de Bourdieu. El problema será entonces «cómo integrar ambas significaciones reificadas, al reificar las significaciones apenas
dimensiones, esto es, determinar la relación que se establece entre la reconquistadas en la opacidad de la abstracción» 73 •
realidad social y sus representaciones, entre la situación y la definición
de la situación»71 • De ahí que frente a un punto de vista estrictan1enle fenomenológico
o estructuralista, en el sentido apuntado, o frente a la alternativa entre
a) Una antropología total subjetivismo y objetivismo como modos de conocimiento, Bourdieu
La diferencia entre ambos puntos de vista, podría equipararse (tal apostará por una tercera posibilidad: el conocimiento praxeológico, que
como hace jenkins) con la distinción de Martín Hollis entre <<plastic man «tiene por objeto no solamente el sistema de relaciones objetivas que
and autonmnous man», y que libre1nente podríamos traducir por «el construye el modo de conocimiento objetivista, sino las relaciones entre
hombre autómata y el hombre autónomo». Según esa distinción el esas estructuras objetivas y las disposiciones estructuradas en las cuales
hombre autómata tiene sus causas y el hombre autónomo sus razones. E ellas se actualizan y que tienden a reproducirlas, es decir, el doble proceso
igualmente podemos establecer una serie de oposiciones homólogas con de interiorización de la exterioridad y de exteriorización de la interíoridad»74 • O
diferentes términos que servirían para identificar esa oposición básica dicho de otro modo, Bourdieu apuesta por el proyecto de «una
entre un punto de vista objetivista y un punto de vista subjetivista: antropología total» que cuhn.ina o se realiza en «el análisis del proceso
1:
sociedad-individuo, estructura-acción, necesidad·1ibertad, ejecución- según el cual la objetividad arraiga en y por la experiencia subjetiva: [y
intención, etc. 72 Por lo tanto, y fruto además de esa división que domina que) debe superar, englobándolo, el momento del objetivic,mo y
toda su formación intelectual, para Bourdieu es preciso escapar tanto a fundarlo en una teoría de la exteriorización de la interioridad y de la
1[
una fenomenología social que reduzca al sujeto o a las intenciones del interiorización de la exterioridad»75 ; frase esta última, por lo tanto, que
serviría para resumir toda la propuesta bourdieurum1.a.

73. P. Bourdieu (dir.), Un art moyen. Essai sur les usages sociaux de la plwtogmphie, op.
70. José Manuel Femández Sobrado, «La búsqueda del objeto: la eterna cuestión de la cit., 18.
sociología»: Revista espafiola de investigaciones sociológicas, 67 (1994), 115-116. 74. P. Bourdieu, Esquisse d'une Théorie de la Pratique précédé de trois études d'ethnologie
71. Ibídem, 117. kabyle, Droz, Geneve, 1972, 162-163.
72. Richard Jenkins, Pierre Bourdieu, op. cit., 66. 75. P. Bourdieu, Un art moyen, op. cit., 21.

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2 Pt
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO

Ya es hora, dice el sociólogo francés, de que las ciencias del hombre entenderse si, de un lado, se consagra el análisis al realismo de la
«abandonen a la filosofía la alternativa ficticia entre un subjetivismo estructura, sacrificando «a la construcción de relaciones obietivas }¡:;
obstinado en buscar el lugar del surgimiento puro de una acción construcción de las relaciones entre los agentes y esas r~laciones
creadora irreductible a los determinismos estructurales, y un objetivas, o ignorando la cuestión entre esos dos tipos de relaciones» 78 • Ni
panestructuralismo objetivista que pretende engendrar directamente las se entiende tampoco si se concibe por otro lado, el de la libertad, o el que
estructuras a partir de las estructuras por una suerte de partenogénesis podríamos llamar realismo de la acción, desde el sujeto y las intenciones
teórica y que nunca traduce mejor su verdad que cuando se transforma del sujeto como criterio de interpretación de dichas prácticas. Por eso, si
en un idealismo de las leyes generales de la ideología, ocultando bajo la algún rótulo o etiqueta hubiera que poner a sus propuestas teóricas -
apariencia de una terminología materialista, el rechazo a relacionar las dice el mismo Bourdieu y sin excesivo gusto por participar en el juego de
expresiones simbólicas con las condiciones sociales de su producción». los rótulos- ésta sería la de un estructuralismo genético o constructivista,
La misma existencia de la sociología supone para Bourdieu la superación para el cual «el análisis de las estructuras objetivas -las de los diferentes
de esa oposición ficticia. Por un lado existen relaciones «independientes campos- es inseparable del análisis de la génesis en el seno de los
de las voluntades individuales, y, si se quiere, inconscientes (en el individuos biológicos de estructuras mentales que son por una parte el
sentido de que ellas no se entregan a la simple reflexión) que sólo pueden producto de la incorporación de las estructuras sociales y del análisis de,
ser captadas por medio del subterfugio de la observación y la la génesis de esas mismas estructuras sociales: el espacio social, y los
experimentación objetivas». Pero por otro lado «las relaciones objetivas grupos que en él se distribuyen, son el producto de luchas históricas (en
sólo existen y se realizan realmente en y por ese producto de la las cuales los agentes se comprometen [o se implican: s'engagent] en
interiorización de las condiciones objetivas que es el sistema de función de su posición en el espacio social y de las estructuras mentales a 1
disposiciones». De manera que «la descripción de la subjetividad través de las cuales aprehenden ese espacio)>> 79 •
objetivada remite a la de la interio-rización de la objetividad>>, y la
sociología, como ciencia del hombre, no puede ser sino ciencia objetiva Esa doble perspectiva, estructuralista y constructivista a la vez, es la
que, según Bourdieu entiende, permite superar esa «ruinosa oposición>>
de lo objetivo y de lo subjetivo y, más claramente, ciencia de la experiencia
entre subjetivismo y objetivismo en la ciencia social. Con la llamada alr
como mediación entre lo subjetivo y lo objetivo 76 •
estructuralismo se tiende a enfatizar las estructuras objetivas que orientan
Por eso, para Bourdieu existen tres momentos inseparables del y coaccionan la práctica social; con su caracterización constructivista
proceso científico: en primer lugar «lo vivido inmediato, captado a través Bourdieu subraya «el lado subjetivo de su metodología, el que enfoca i
de expresiones que velan el sentido objetivo al mismo tiempo que lo sobre la génesis de las estructuras mentales>> (que a su vez condicionan y r
desvelan>>; que en segundo lugar «remite al análisis de las significaciones generan las prácticas) 110 • O dicho con sus mismas palabras, se trata de
objetivas y de las condiciones sociales de posibilidad de esas
significaciones»; un análisis que a su vez <<apela a la construcción de la
relación entre los agentes y la significación objetiva de sus conductas>/7 • 713. Ibídem, 22.
79. P. Bourdieu, Choses dites, op. cit., 24 y 147.
Por lo tanto, ni fenomenología social ni física social. Más allá de la 80. Cheleen Mahar, Richard Harker and Chris Wilkes, «The Basic Theoretical
libertad y la necesidad, podríamos decir, la lógica de la práctica no puede Positinn», en An Introduclion.to the Work of Pierre Bourdíeu. The Practice of Theory, op. cit., 24.
Sin embargo, no habría que identificar la metodología de Bourdieu con otro género de
constructivistas para quienes, como dicen esos mismos autores, basta considerar el
«conocimiento del conocimiento práctico>> para llevar a cabo la tarea de la ciencia social:
76. Ibidem, 18-22. «El estudio del conocimiento práctico, según Bourdieu, envuelve las condiciones sociales
77. Ibídem, 20. que están en el trabajo de construcción de las percepciones y que tienen un efecto

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EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURiDICA_S_ _ __ ------------------~~~~~~~~
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escapar «a la vez a la filosofía del sujeto, pero sin sacrificar el agente, y a la exclusivo de la estructura ni en el del agente, sino en la relación dialéctica
filosofía de la estructura pero sin renunciar a tomar en cuenta los efectos entre la estructura y el agente. Él mismo nos proporciona en La Distinction,
L}Ue ella ejerce sobre el agente y a través de él» 81 • Y en ~ste sentido, como resumen o síntesis de dicha relación, la siguiente fórmula:
Bourdieu da un paso, metodológicamente hablando, del su;eto al agente, [(Habitus)(Capital)] +Campo= Práciica8 j

considerado éste último en cuanto actor o, mejor dicho, actuante Y


«actuado» en un campo social, como un elemento importante, pero no el Tal fórmula puede ser muy útil para presentar y sintetizar esa
protagonista, del esquema conceptual de su teoría de la P.ráctica que X relación entre los principales conceptos que entran en juego en la teoría
puede ser unjndividuo biológico pero también un grupo o mst~tucwn. El de la práctica del sociólogo francés. Pero es necesario tomarla con una
sociólogo francés subraya que se trata de hablar de ~gentes s~e1ales, Y no doble precaución. En primer lugar, para evitar convertirla, como dicen
de sujetos. Pero por lo mismo reconociendo o remtrod~c1endo en la algunos autores, en «alguna suerte de solución deificada para el
perspectiva metodológica el papel de esos agentes y no .hacwndo de ellos, análisis» 65 • Y sobre todo, en segundo lugar, por el peligro que supone (de
como el estructuralismo althusseriano, «simples eplfenómenos de la desvirtuar su propósito) el tratar los conceptos que en ella aparecen
estructura>>. Los agentes sociales no son simples autómatas que ejecutan como conceptos aislados, separados del sistema teórico que forman,
reglas según leyes mecánicas que se les escapan, pero tampoco se mueve~ cuando en realidad su virtualidad metodológica reside precisamente en
por un cálculo racional en su acción: ni marionetas de las estructuras, m considerarlos como conceptos vinculados entre sí, cuya noción se
dueños de las núsmas, Bourdieu trata por eso de recuperar el punto de descubre en relación a los otros conceptos, de acuerdo a ese «pensar
vista de los agentes en el análisis de la práctica social sin recaer en la relacionalmente» en que consiste la apuesta teórica de Bourdieu.
filosofía del sujeto que hace de éste el protagonista de esa pr~ctic~82 • Así, En efecto, y como señala Loi:c J. D. Wacquant en la introducción a
para superar la disyw1.tiva canónica entre la reducción de l~ hwtona a un Réponses, «contra todas las formas de monismo metodológico que
«proceso sin sujeto» o su sustitución simplista por,~. «su¡et~ c:e~dor», pretenden afirmar la prioridad ontológica de la estructura o del agente,
Bourdieu propone tomar como esquema para el anahs1s la «dialectica ~e del sistema o del actor, de lo colectivo o de lo individual, Bourd.ieu
las estructuras objetivas y las estructuras incorporadas»; o mas proclama el primado de las relaciones». Lo cual supone enfrentarse a
concretamente, la relación dialéctica de las estructuras y los habituS 83 • una percepción de la realidad inscrita en el mismo lenguaje que habla
b) Una antropología relacional más en términos de cosas que de relaciones, o de estados más que de
procesos. Pero por eso mismo, la perspectiva de Bourdieu no trata de
Desde ese esfuerzo de superación, surge el proyecto de <<gran teoría»
superar la dicotomía entre lo objetivo y lo subjetivo intentando
que lleva a cabo Bourdieu de la práctica y del sentid.o práctic~. .U.n
simplemente «sumar» ambas posturas, o buscando un genus tertíum,
sentido y una lógica de la práctica que no se halla m en el anahs1s
justo medio que acabe siendo la mitad de lo justo. De lo que se trata es
1·· de pensar la realidad social desde la relación entre lo objetivo y lo
11··
ii
eslructurador de la experiencia» (Ibídem, pág. 22). O dicho de otra manera: el análisis de las
estructuras cognitivas es inseparable del análisis de las condiciones sociales en que aqué- 84. P. Bourdieu, La Distinction. Critique socia/e du jugement, Minuit, Paris, 1979, 112.
llas tienen lugar. , . Hay traducción española: La distinción. Criterios y bases sociales del gusto, trad. de M" del
81. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Reponses, op. Clt., 97. Carmen Ruiz de Elvira, Taurus, Madrid, 1988.
¡¡, 82. P. Bourdieu, Choses dites, op. cit., 19-20. 85. R. Harker, C. Mahar y C. Wilkes, «The Basic Theoretical Position», en ,1n
83. P. Bourdieu, Le sens pratique, op. cit., 70. Introduction to the Work ofPierre Bourdieu. The Practice ofTheory, op. cit., 7.
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LA VIOLENCIA DE LAS F_:O_:RM.=:.::A_:S__:_JU_Rí_'_D._IC;;_A;;_S:....__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO

subjetivo: «La ciencia social -continua diciendo Wacquant al introducir existe en el mundo social son relaciones -no interacciones o vínculos
a Bourdieu- no ha de elegir entre esos dos polos, porque lo que hace la subjetivos entre los agentes, sino relaciones objetivas que existen
realidad social, el habitus tanto como la estructura y su intersección «independientemente de las conciencias individuales», como decía
como historia, reside en las relaciones» 86 • Por eso tanto habitus, como Marx» 89 • O dicho de otra manera, los elementos individualizados sólo
campo, como capital, etc., el conjunto de las herramientas intelechwles tienen propiedades en virtud de las relaciones que mantienen con otros
-«thinking tools»- que conforman la teoría de la práctica de Bourdieu, en un sistema, es decir, en virtud de la función que llevan a cabo en el
se definen en relación a los otros conceptos y como una relación misma sistema de relaciones: «cualquier geometría no es más que un puro
junto a esos otros conceptos. sistema de relaciones determinadas por los principios que las gobiernan
y no por la naturaleza intrínseca de las figuras que encierran esas
Desde esa perspectiva relacional es desde la que puede entenderse
relaciones»~ 0 • Y puesto que lo real es relacional, por eso mismo es
la fórmula de la práctica como una presentación de la teoría
bourdieuniana. Sobre todo porque en ella aparece perfectamente visible necesario pensar relacionalmente lo real, como el primer precepto
metodológico con el que combatir la inclinación a pensar el mundo
la relación entre esos «dos modos de existencia de lo social, el habitus y
social de manera realista o sustancialista' 1•
el campo, la historia hecha cuerpo y la historia hecha cosa», cuya
construcción permite, según Bourdieu, romper decisivamente con la e) Una antropología reflexiva
visión ordinaria del mundo social que lo presenta como una alternativa
Para ser total, o para ser relacionat la antropología tal como la
o una relación ingenua entre el individuo y la sociedad. Una
entiende Bourdieu es también reflexiva. «En la práctica cotidiana --dice
construcción que atiende a la vez a las «dos series causales parcialmente
Bourdieu-, la lucha entre el objetivismo y el subjetivismo es
independientes que son de una parte las condiciones sociales de
permanente. Cada uno tiende a imponer su representación subjetiva de
producción de los protagonistas o, más precisamente, de sus
si mismo como representación objetiva. El dominante es aquel que tiene
disposiciones duraderas, y de otra parte la lógica específica de cada uno
los medios de imponer al dominado lo que percibe como él quiere que
de los campos de competencia en los que entran en juego esas
sea percibido. En la vida política, cada uno es objetivista contra sus
disposiciones, campo artístico, campo político o campo intelectual, sin
adversarios. Por todas partes nosotros somos siempre objetivistas para
olvidar, por supuesto, las coacciones coyunturales o estructurales que
con los otros» 92 • También la sociología es una práctica sociat que tiene
pesan sobre esos espacios relativmnente autónomos» 87 •
lugar en (y que tiene que superar a) esa lucha entre objetivismo y
Para Bourdieu, por lo tanto, lo real no se identifica con sustancias subjetivismo.
sino con relaciones. «La «realidad social>> de la que hablaba Durkheim
De ahí, una vez más, que sea necesario objetivar la objetivación que
-dice el sociólogo francés- es un conjunto de relaciones invisibles, las
hace la ciencia, o someter a interrogación la propia interrogación so-
mismas que constituyen un espacio de posiciones exteriores las unas a
ciológica, para evitar esa complicidad posible «entre el cientifisrno
las otras, definidas las unas en relación a las otras, por la proximidad, la
objetivista y una forma de terrorismo», puesto que «la propensión al
vecindad, o por la distancia, y también por la posición relativa, por
encima o por debajo, o incluso, entre, en medio>> 88 • Es decir, que «lo que
89. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit, 72.
90. P. Bourdieu, «Structuralism and Thcory of Sociological Knowledge»: Social
86. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 23-26. Research, vol 35, 4 (1968) 682.
87. P. Bourdieu, Le¡;:on sur la le~on, op. cit., 38-39. 91. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 200-203. (
88. P. Bourdieu, Choses dites, op. cit., 150. 92. P. Bourdieu, Questions de socio/ogie, op. cit., 93.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS


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objetivismo que es inherente a la postura cientifista, está vinculado a en~u;ntra y se engloba lo esencial de su propuesta. Pero previamente
ciertas posiciones en el universo social, y en particular a una posición qmzas convenga reseñar algunos rasgos que pueden distinguirse en la
del investigador que domina el mundo mediante el pensamiento, que concepción de la práctica que aparece en el modelo teórico de Bourdieu y
tiene la impresión de tener un pensamiento del mundo totalmente que a su vez nos pueden servir de introducción a ese recorrido.
inaccesible a aquellos que están üm1ersos en la acción» 93 • La propuesta
de Bourdieu, por lo mismo, es la de una metodología crítica cuya Al plantear la teoría de la práctica de Bourdieu como ese gran
p~oyecto de superación, Jenkins parte de la necesidad de clarificar pre-
reflexividad consiste sobre todo, no tanto -como dice Hemy Barnard-
en el uso de la prünera persona o en el recurso a la construcción de un vwmente qué noción de teoría y de práctica, respectivamente, se está
texto que sitúe al observador en el acto de la observación, sino más bien utilizando. Respecto al primero de los aspectos, Jenkins señala cómo
cada sociedad, cultura o grupo social elabora teorías sobre el mundo y el
«sometiendo la posición del observador al mismo análisis crítico que al
objeto construído» 94 • lugar que ocupan en ét modelos antropológicos y cosmológicos que
«son aprendidos y construidos en, a través y como una parte de los
d) La lógica de la práctica asuntos cotidianos>>, construcciones que no simplemente cumplen
Como anteriormente (§ I.l.2) ya hemos hecho bastantes funcione.s puramente teóricas o cognitivas, sino prácticas: «they are
consideraciones sobre las implicaciones de la reflexividad en la sociología abo~t dm~g.as muchas they are about knowing>> 95 • Respecto al segundo,
y la antropología de Bourdieu, no vamos a volver a repetir aquí lo ya Jenkins d1stmgue tres rasgos específicos de la práctica en el esquema de
apuntado. Sin olvidar, además, el hecho de que hablar de una B?urd~e_u. En primer lugar, como señala este autor, hay que subrayar la
antropología reflexiva, relacional y total es utilizar tres formas distintas h1stonodad de la práctica, es decir, su localización espacial y, sobre
de llamar a una misma propuesta teórica. Una propuesta que, como todo, temporal. La práctica, dice textualmente, «está localizada en el
decíamos, trata de ofrecer una explicación global de la génesis y la lógica espacio y, más significativamente en el tiempo. Es algo que puede ser
de la práctica recurriendo a la relación dialéctica entre esas estructuras observado en tres dimensiones y, necesariamente, de momento en
objetivas y las disposiciones o habitus. Por eso, trataremos a continuación, mo~ento. La temporalidad (... ) es un aspecto axiomático de la práctica:
y con las precauciones antes apuntadas, de «despejar» los diversos el tiempo es a la vez una coacción y un recurso para la interacción
términos de la fórmula que nos servía de resumen y presentación, socia~». Sin olvidar además que el tiempo, y el sentido temporat es
fundamentalmente los conceptos de habitus y campo, en los que se tamb1én una construcción social. Así, «la práctica como un fenómeno
visibl.e, «objetivo», social, no puede entenderse fuera del margen
espacw/temporal>> 96 • En segundo lugar «la práctica, de acuerdo con
Bourdieu, no es algo conscientemente -o no completamente
93. Ibidem.
94. Henry Bamard, «Bourdieu and Ethnography: Reflexivity, Politics and Praxis», en conscientemente- organizado y orquestado>>; no es accidental, dice
R. Harker, C. Mahar and C. Wilkes (eds.), An Introduction to the Work of Pierre Bourdieu, op. Jenkins, pero «ocurre>> (aunque no sólo ocurre)97•
cit., 74-75. También Scott Lash, «Pierre Bourdieu: Cultural Economy and Social Change>>,
en C. Calhoun, E. LiPuma and M. Postone, Bourdieu: Critica/ perspectives, op. cit., 201-203,
donde se plantea el sentido de la reflexividad en el proyecto de Bourdieu (en la dirección 95. Ríchard Jenkins, Pierre Bourdieu, op. cit., 69.
apuntada) y sus implicaciones para las nociones de verdad y de validez. Precisamente la 9.6. Ibidem, 6~. Sobre el tierr:po en Bourdieu pueden confrontarse, entre otras
reflexividad, se plantea el autor, es lo que permite caminar hacia la verdad y el i¡:, referenc1as: P. B~urd1eu, Le sens pratzque, op. cit., 167ss; Esquisse d'une théorie de la pratique
universalismo en la ciencia social: ya sea mediante las innovaciones y la heterodoxia, ya /!
op. Clt., 221ss; Rat~ons r:attques. S~r la théorie de l'action, Seuil, Paris, 1994, 169ss. '
mediante el control del método científico, ya mediante la autonomización del propio ]¡· 97. R. Jenkms, Pterre Bourdteu, op. cit., 69-70.
j•
:¡!¡

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURiDICAS EL ESTRUCTURALISl\liO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO

Lo que Bourdieu trata de decir se resume en su noción de sentido a las circunstancias sino que son parte de ellas), y a través de la
práctico o lógica de la práctica. Una metáfora del autor francés que experiencia dóxica que supone la coincidencia de las estructuras
ciertamente sirve para entender lo que quiere decir surge de la obje.tivas y de las estructuras interiorizadas, y que provee la ilusión del
consideración de la vida social como un juego en el que es preciso una conocimiento espontáneo e inmediato; segundo, la «fluidez e
maestría básica (para jugar) y un mínimo sentido del juego. De hecho, indeterminación» de esa lógica práctica, es decir, la improvisación
Bourdieu tiende en numerosas ocasiones a hablar y a explicar las necesaria en que se basa. Por eso, y como acabamos de decir, el
prácticas y la existencia social desde las categorías del juego: El sentido «pensamiento práctico» (o praxeológico) de Bourdieu puede
práctico, dice Bourdieu, es el «sentido del juego, de un juego social comprenderse fácilmente recurriendo a la metáfora de la vida social
particular, históricamente definido, que se adquiere desde la infancia como juego: Todos los juegos tienen sus reglas y eso determina, en
participando en las actividades sociales (... ). El buen jugador, que es en alguna medida, lo que los jugadores pueden y no pueden hacer. Aunque
cierta manera el juego hecho hombre, hace en cada instante lo que hay más que de reglas habría que hablar de lógica, porque si no corremos el
que hacer, lo que demanda y exige el juego. Ello supone una invención peligro de volver a ese análisis juridicista de la práctica que Bourdieu
permanente, indispensable para adaptarse a situaciones infinitamente quiere superar. O además, podríamos subrayar, esas reglas determinan
variadas, nunca perfectamente idénticas»; ese aprendizaje, y no otro tipo las prácticas «en alguna medida», ya que reconociendo la eficacia de los
de lecturas basadas en la obediencia a reglas, es el que permite adquirir sistemas normativos, cualesquiera que sean en este momento, en la
el sentido del juego, el sentido práctico entendido como el «dominio génesis de las prácticas, para Bourdieu dichos sistemas tienen un carácter e

[maí'trise] práctico de la lógica o de la necesidad inmanente de un juego secundario respecto a otros determinantes de esas prácticas. O, por
que se adquiere por la experiencia del juego y que funciona más allá de subrayar más todavía el legado de Wittgenstein, las reglas son prácticas
la conciencia y del discurso (al modo, por ejemplo, de las técnicas ellas mismas, como luego veremos. Además los juegos (y las reglas de
corporales)» 98 • De ahí la importancia que, frente a nociones como reglas juego) se aprenden tanto a través de una enseñanza explícita como a e

o como conciencia, o elección racional, van a tener las nociones de través de la experiencia en la propia práctica99 •
habitus (la disposición incorporada) o estrategia en el análisis de las
Un aspecto más: aunque la práctica se lleve a cabo en su mayor
prácticas, del sentido de las prácticas. parte sin una deliberación consciente, sin embargo no lo hace sin
Jenkins subraya dos caras visibles de ese sentido práctico. Primero, propósito. Para Bourdieu, la noción clave en este sentido es (será a
dice siguiendo a Wacquant, «la necesidad inmanente en el mundo continuación) la noción de estrategia. En ella, la interacción social aparece
social», lo que quiere decir que más que libre elección, la práctica se precisamente como la mezcla de libertad y necesidad -«the mixture of
mueve en función de las circunstancias (los agentes, dice, no se enfrentan freedom and constraint»~ de lo consciente y lo inconsciente100 • Frente a la
consideración de las prácticas en términos de tma acción o una elección
98. P. Bourdieu, Choses dites, op. cit., 77-79; cfr. también «The philosophical racional, para Bourdieu la racionalidad de las prácticas es la de la
institution>>, en AJan Montefiore (ed), Philosophy in France today, University Press, Cambridge, razonabilidad del habitus que permite a los agentes adoptar diferentes
1983,2, donde dice: «La existencia social es dependencia; es participar en un juego, que es la
vida social, la vida misma. El principio que nos hace entrar en la carrera de todos contra estrategias en situaciones distinas. Frente a quienes postulan desde aquel
todos, el principio de competición, productivo de agentes que actúan, que son sacudidos
de su quietud, de su apatía, de su inapetencia, de su indiferencia, no es otra cosa que el
juego mismo, o, más exactamente, el campo de batalla en el que surge la i/lusio, la atracción 99. R. Jenkins, Pierre Bourdieu, op. cit., 70-71.
por el juego, la creencia en el juego, inversión, el principio de toda energía social 100. Ibídem, 71-72.

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LA VIOLENCIA DE LAS_._FO_RMA
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punto de vista la existencia de un interés universal preconstituido, para entendido com~ una estru~tura de relaciones que «ordena la forrna que
Bourdieu es preciso atender a la génesis de las diferentes formas de p~eden reveshr las relaciOnes visibles de interacción y el contenido
interés en el juego (el juego, cada juego, implica un interés y una atracción miSmo de la experiencia que los agentes pueden tener» 103 • Veamos por
por jugar) para comprender la misma lógica de las prácticas (las jugadas), tanto, desde esa perspectiva, en qué consiste la noción de campo social
que, como decía la fórmula, son el resultado de ese encuentro dialéctico que propone 13ourdieu.
entre las disposiciones de los agenles y las circunstancias, censuras y a) Relaciones, posiciones y diferencias
coacciones del contexto, esto es, del campo social.
. Toda ~o~iedad se presenta como un espacio. Si tomamos el espacio
L2.2. El campo social soeza/, ,genenc~1mente entendido, como un «conjunto organizado o, mejor
todav1a, un sistema de posiciones sociales que se definen las unas en
La noción de campo social, por todo lo visto anteriormente, es sobre relación a las otras» 104, podemos comprender el campo social de Bourdieu
todo un punto de partida metodológico con el que, tratando de superar como un «espacio social específico>> en el que esas relaciones se definen
la mencionada alternativa entre objetivismo y subjetivismo, se subraya de acuerdo a un tipo especial de poder o capital específico, detentado
el carácter relacional del método: «Pensar en ténninos de campo social, po~ los agentes _que entra~ en lucha o en corppetencia (en suma, y si-
-dice Bourdieu expresamente-, es pensar relacionalmente», pensar el gmend~ la metafora antenor, que «juegan») en ese espacio social. De
mundo social como un espacio de relaciones objetivas 101 • Más aún, esta pnmera aproximación podernos subrayar dos ideas importantes:
pensar en términos de campo social, en opinión de Bourdieu, implica p~r un lacl~, lJUe dicho sistema de relaciones en que consiste el campo es
«una conversión de toda la visión ordinaria del mundo social que se fija «mdepend1ente de la población que esas relaciones definen» lo cual no
únicamente en las cosas visibles; en el il<dividuo, ens realissimum al que quiere decir que los individuos sean meras ilusiones i~existentes
nos liga una suerte de interés ideológico primordial; en el grupo, que no s~Jcl~l~ente, sino que <<existen como agentes -y no como individuos
está más que aparentemente definido únicamente por las relaciones, bmlog1cos1 acl~res, o sujetos- que se constituyen como tales y actúan
temporales o duraderas, informales o institucionalizadas, entre sus en el. campo Siempre que poseen las propiedades necesarias para ser
miembros; y aun en las relaciones entendidas como interacciones, es decir ef~chvos, para producir efectos, en ese campo»; por otro lado, es
como relaciones intersubjetivas realmente efcctuadas»Hn. En ese sentido ev1den~e ~a relación entre ambos conceptos, de campo y capital, a la hora
de ruptura con las representaciones realistas y sustancialistas de la de deflmrse y configurarse mutuamente en una suerte de círculo
realidad que reducen «el efecto del medio al efecto de la acción directa hermenéutico en el que «para construir el campo, uno debe identificar las
que se efectúa en una interacción», se inscribe la noción de campo formas de capital específico que operan en él, y para construir las
formas de capital específico uno debe conocer el camp 0 ,, 105 •

101. P. llourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 71ss; afirmaciones similares Así, podemos definir un campo1 en términos analíticos, como «una
al respecto pueden encontrar~c en P. Bourdicu, <<The genesis of the concepts of habitus and red, o una configuración de relaciones objetivas entre posiciones>>; esas
jield»: Socíocrítícism, Theorics and Perspectives, II, 2 (1985) 16ss.
102. P. Bourdieu, Le{:On sur la lefon, op. cit., 41-42. Pem1ítasenos la referencia, por
aclaratoria, a Ortega y Gassct, quien ya advertía que el error de los sociólogos estribaba en
confundir lo social con lo ínter-individual, contraponiendo lo social a lo individual,
cuando en realidad, decía el filósofo español, Jo inter-individual es la simple relación de 103. P. I3ourdieu, Let;on sur la ler;:on, op. cit., 42.
un individuo a otro (con-vivencia), de manera que para explicar lo social es necesario 104.1_lain Accardo, Inítíation a la sociolo¡;ie. L'illusionnisme social Le Mascaret
ponerlo en contraste con lo interindividual, y no identificarlo con ello. J. Ortega y Gasset, Bordeaux, 1991, 14. '" ' ,
El hombre y la gente, Revista de Occidente, Madrid, 1957, 215-216. 105. P. Bourdieu, <<For a Socio-Analysís of Intellectuals: On HomoAcademiaL~», op. cit., 6-7.

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EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO


LA VIOLENCIA DE U\S!:F~O~RM~A':.:S:.cJ~U~Rí~'D:::':_':IC.:_:A~S'_·- - - - - - - - - - - - - - ------------------
existan aptitudes biológicas/ propiedades naturales o incluso «carismas»
posiciones de los agentes (ya sean individuos, grupos o instituciones) en
personales. Lo que Bourdieu quiere descubrir es cómo, en muchas
el campo, como decimos, se definen históricament~ d~ aet:~rdo a su
ocasiones, no se trata de tales dones sino de condiciones sociales que
«Sl't uae1on
· ' ac tual ,,
1
potencial en la estructura de d1stnbucwn . .
de las
deben su adquisición o su reconocimiento a la posición que ocupan en el
diferentes especies de poder (o de capital) cuya p_osesión cond1c10na el
espacio social y que son legitimadas precisamente a través del discurso
acceso a los proveehos específicos que están en Jl.te.go en el c~mp"~~ Y
de su naturalidad. Es especialmente relevru1h:c, en este sentido, el análisis
también por sus relaciones objetivas con otras pos1c10n~s (dommact,on,
. ·' HOIe nolog¡'a )»'o'' Notemos que BourL-he_u habla de la
que Bourdieu ha hecho del sistema de enseñanza y la crítica de la
sub or d 1nae1on, .. . . . . .,
«ideología carismática del don>> que, presentando las desigualdades
situación actual y potencial de los agentes en la estructura de ~1stnbuc~~n
como fruto de la diferencia en las aptitudes naturales, y negando las
del campo, lo que implica no sólo un análisis sincrónico smo tamb1en
condiciones sociales de producción de las disposiciones cultivadas,
diacrónico de dicha estructura de distribución, que supone t~ner. _en
legitima los privilegios que se transforman de herencia social en gracia
cuenta no sólo el estc1do de esa estructura sino su proceso de cons.tltucr~m.
y no sólo la situación del agente sino también su trayectona saeta!, individual o mérito personaJ1'l9•
definida ésta con'l.o la «serie de posiciones sucesivamen~e o~up~das por Ese conjunto de relaciones entre posiciones sociales hace que el
un mismo agente (o un mismo grupo) en un espacw, el m1smo en espacio sociaC más concretamente cada campo social, pueda ser
devenir y sometido a incesantes transformaciones» 107• J?e form~ ~ue la definido como un «sistema de diferencias, un sistema de posiciones que se
especificidad de los diferentes campos (el campo literano, el artistic~, el definen en y por su misma oposición», de forma que «el «valor» de una
religioso, el de los establecimientos de enseñanza, el de los empresanos, posición social no se puede medir de hecho más que por la distancia
el político, el jurídico ... ) y su lógica o «reglas» de juego vienen social que la separa de otras posiciones inferiores o superiores. No hay
determinadas por esos recursos o especies de capita( ya sea capital posición social que pueda definirse exclusivamente en sí misma» 110 •
económico, culturat social, etc. Aunque esas distancias sociales entre posiciones pueden variar y varían
Además son esas posiciones en el campo las que definen en función de los cambios en esa estructura de distribución de los dife-
socialmente a los agentes. Frente a una ideología naturalista que tiende a rentes tipos de capital, también existen formas de codificación de las
imponer la creencia del origen natural de las características socialmente
adquiridas, Bourdieu subraya el hecho de que la pertenencia al campo y
la posición particular que en él ocupan los agentes conllevan propiedades
creador», en Varios, Problemas del eslructuralismo, trad. de Julieta Campos, Gustavo Esteve
de posición que no son propiedades naturales, aunque los agentes las y Alberto de Ezcurdia, S. XXI, México, 31969, 135-136
incorporen como tales (a través de los habitus), haciendo coincidir la 109. Cfr., entre otras muchas referencias: P. Bourdieu y J.~-C. Passeron, Les héritiers. Les
posición social con la aptitud natural 10". Eso no quiere decir que no étudiants et- la culture, Minuit, Paris, 1964 (hay traducción española: Los estudiantes y la
cultura, trad. de Ma Teresa López Pardina e introduce. de José Luis L. Aranguren, Ed.
Labor, Barcelona, 1967); La reproduclion. Éléments pour une théorie du systeme d'cnseignement,
Minuit, París, 1970. Para un análisis de la sociología de la educación de Bourdieu cfr. Juan
José Sánchez de Horcajo, La cultura. Reproducción o cambio, CIS, Madrid, 1979; Miguel
106. P. Bourdieu y ). D. Wacquant, Réponses, op. cit., 72-73. También define el Cancio, La enseñanza reproductora y/o transformadora, Coordenadas, Santiago de
campo como «un universo en el cual las características de los productores son definidas Compostela, 1988.
por su posición en las relaciones de producción, por el lugar que ellos ocupan en un cierto 110. A. Accardo, Initíatíon ii la sociologie, op. cit., 14 y 16. Para Bourdieu todas las
espacio de relaciones objetivas>>; Questions de sociologie, op. cit., 82. sociedades se presentan como espacios, esto es, como «estructuras de diferencias que
107. P. Bourdieu, Raísons pratiques, op. cit., 88-89 no podemos comprender verdaderamente más que a condición de construir el principio
108. P. Bourdieu, «Champ intellectuel et projet créateur>>: Les Temps modemes, 246 generador que funda esas diferencias en la objetividad»; P. Bourdieu, Raísons pratiques, op.
(1966) 865-906; citam-Ds por la traducción española: <<Campo intc\(,ctual y proyecto cit., 54.
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EI_: ESTRUCTURAL1SM~) GENÉTICO: HÁBffUS Y CAMPO
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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS

distancias sociales para hacerlas respetar (a través de la ley, costumbres, poder que son objeto de lucha pueden definirse por lo tanto como los
diferentes recursos que se producen y negocian en la actividad del
creencias, etc.) desde diferentes instituciones.
campo, que son objeto del juego o la lucha que se desarrolla en el campo
De otra forma, como el mismo Bourdieu dice al hablar del campo y cuyas especies, por eso mismo, varian en función de las distintas
intelectual, el carnpo social puede comprenderse como un campo actividades Guegos o luchas) de los diversos campos.
magnético, o un «sistema de líneas de fuerza», de manera que «los agentes o
sistemas de agentes que forman parte de él pueden describirse como Todos esos recursos o especies de «energía de la física social»
fuerzas que, al surgir, se oponen y se agregan, confiriéndole su estructura pueden agruparse en tres variedades fundamentales. O dicho de otra
específica en m1 momento dado»; o en otro lugar, define la estructura de manera, pueden presentarse de tres formas .distintas, dependiendo del
los campos como .«un estado de la relación de fuerza entre los agentes o campo en el que se funciona: «como capital económico, que es inmediata y
las instituciones implicadas en la lucha o, si se prefiere, de la distribución directamente convertible en dinero y puede institucionalizarse en forma
del capital específico que, acumulado en el curso de luchas anteriores, de derechos de propiedad; como capital cultural, que es convertible, en
orienta las estrategias posteriores» 111 • De ahí que, en un principio, ciertas condiciones, en capital económico y puede institucionalizarse en
hayamos de subrayar «el aspecto conjlictual que caracteriza todo campo», forma de cualificaciones escolares; y como' capital social, hecho de
equiparable a un <;campo de batalla simbólica» donde se lucha entre los obligaciones sociales («relaciones»), que es convertible, en ciertas
diferentes agentes por monopolizar el capital que es objeto de lucha Y condiciones, en capital económico y puede institucionalizarse en la
por ocupar diferentes posiciones, ya que los individuos o las forma de títulos nobiliarios>> 113 • Evidentemente, esos títulos nobiliarios
instituciones que compiten en el campo luchan o concurren por un que son la forma por excelencia del capital social institucionalizado no
mismo objeto. Aunque luego habremos de tener en cuenta cómo ese sólo existen hoy día tal como se concebían antiguamente. Hoy día, por
aspecto conflictual va indisociablemente ligado también a su vertiente ejemplo, existe una «nobleza de Estado» que no se sostiene tanto sobre
consensual, que supone el acuerdo básico y fundante (explícito o la nobleza de sangre o de hábito sino sobre la titulación escolar o
implícito) sobre el mismo juego. O sobre la ntisma lucha.

b) Campo y capital 113. P. Bourdieu, «The ~orms of Capit~l», en John G. Richardson (ed.), flandbook of
Theo~ and Res~archfor the Socwlogy o( Educatwu, Greenwooi:l. Press, Westport, 1986,241. En
El capital específico del campo es a la vez la condición de entrada en el mJSmo sentido .habla de .las es~ec1es de capital en Questíons de sociologic, op. cit., 53-59.
esa lucha, el objeto de la lucha y el arma de la lucha. O, desde la pers- En .otro lugar ~ef~1~ el capttal soCial como «la suma de recursos, achmles o virtuales, que
rev1erten a un md1V1duo o grupo del hecho de poseer una red duradera de relaciones de
pectiva del juego, como veremos a continuación, el requisito para jugar, conocimientos y reconocimientos mutuos más o menos institucionalizados es deci~ la
el objeto del juego y la apuesta o puja. El sociólogo francés dice Sl:ma de capit~les ~de poderes qu: una red [de relaciones] tal permite mo~ilizar>>; cfr.
Reponses, op. c1t., pag. _95; cfr. tamb1én, «Le capital social. Notes provisoires>>: Acles de la
texh1almente que «un capital o una especie de capital, es aquello que es recherche en sct~nces soctales, 31 (1980) 2-3, donde además aftade las posibilidades que en el
eficaz en un campo determinado, a la vez en tanto que arn1a y en tanto ¡uego. ~Oc1al ex1Sten. de delegare indivi?ualizar el capital social. Respecto al capital cultural,
t~mbJen,lo ~enomm.a capttal mformatwunel, aunque en otras investigaciones, no utiliza
que objeto de lucha, lo que permite a su detentador ejercer un poder, ?1chos t:rmmos estnctan::ente como sinónimos sino que habla exclusivamente de capital
una influencia, o 'sea, existir en un campo determinado, en lugar de ser mformatmo, d,el que el cap!lal cultural, aclara, es una dimensión; cfr. Réponses, op. cit., 94-95
una simple <<cantidad despreciable>>>> 112 • Los diferentes tipos de capital o y «Les trms. etat~ du c~pltal culturel»: Acles de la recherche en sciences sociales, 30 (1979) 3-6,
donde exphca como d1cho caprtal cultural puede existir a su vez en tres estados o formas
d~stinta.s, diversamente convertibles entre sí: en estado incorporado («en forma de

111. P. Bourdieu, <<Campo intelectual y proyecto creador», op. cit., 135 y Questíons de d1Bpos1c1ones duraderas del organismo>>), en estado objetivado (en soportes materiales, «en
forma de b1enes culturales, cuadros, libros, diccionarios, instrumentos, máquinas», cte.) y
saciologíe, op. cit., 114. en estado mstrtucwnalrzado (en forma de títulos).
112. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 74.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS EL ESTRUCTURAUSMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO
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académica. Además de que también han cambiado los premios o Así el campo, todo campo, se asemeja a un mercado en el que se
condecoraciones en los que se institucionaliza el reconocimiento social produce y se negocia un capital específico pero advirtiendo del error de
1

en que consiste ese capital. En ese sentido, por ejemplo, podríamos una interpretación economicista que identifica capital con recursos
subrayar el papel que en nuestras sociedades ejerce, a partir tanto de un económicos únicamente, que son una variable más, y muy importante,
capital social como un capital cultural acumulado, determinada pero no comprenden todas las dimensiones de la realidad social. Como
«nobleza intelectual». sei'í.ala Accardo, «si bien es cierto que cada especie de capital puede en un
momento dado, en un campo dado, ser preponderante en relación a las
A esas tres formas habría que sumar una cuarta categoría de poder:
otras, si bien es cierto que nadie puede, sin sufrirlo, pasar completamente
el capital simbólico, que en principio es cualquier forma de capital «en
por alto una u otra especie de capital, acordm:emos fácilmente que entre
tanto que es representada, es decir, aprehendida simbólicamente, en una
las tres especies de capital, hay una que pesa particularmente más y que,
relación de conocimiento [knowledge] o, más precisamente, de
a plazo, puede inclinar la decisión en las luchas [que tienen lugar en el
desconocimiento y reconocimiento [misrecognition and recognition]». 01
campo]: es el capital económico (y más precisamente el dinero y los
dicho de otro modo, el capital simbólico es «la forma que reviste una u
medios de producción)», ya que dicho capital económico es un factor
otra de las especies [de capital] cuando es percibida a través de
esencial (aunque tampoco el único) de pertenencia a una clase o fracción
categorías de percepción que le reconocen la lógica específica o, si se
de clase social, que a. su vez condiciona la posición de los agentes en el
prefiere/ que desconocen la arbitrariedad de su posesión y de su
campo. Pero, como añade el mismo autor, a pesar del peso específico que
acumulación» 114 •
ese capital económico juega en la lógica de los campos sociales, no
Aunque, evidentemente luego habrá que hablar del capital específico
1 pueden reducirse «todas las dimensiones de la realidad social
de cada campo (capital artístico, jurídico, político, religioso, etc.), las únicamente a la dimensión económica transformada en variable
anteriormente reseñadas pueden considerarse como las especies independiente de la cual pudiéramos derivar más o menos
fundamentales de capital, cuyo valor, sin embargo, será variable tanto en mecánicamente, o sea deducir a priori todas las demás propiedades» 116 •
función de los diferentes campos, como de los estados sucesivos de un
mismo campo. Además, como ya se advierte en la caracterización anterior,
e) El juego de los campos
esas diferentes especies de recursos o poder son convertibles de unas a otras Por eso no podemos reducir al campo económico la genérica
en función de los determinados campos. Por ejemplo, la posesión de un economía de los campos sociales. Bourdieu también se refiere
determinado capital económico permite su transformación o conversión en explícitamente a la reconsideración, desde la teoría del campo, del
capital cultural a través de los títulos académicos que confieren un «economical mode of thinking»: «La teoría general de la economía de los
reconocimiento ir.stitucional de ese capital cultural. O mediante
determinados bienes y servicios culturales a los que el capital económico da
acceso inmediato. E igualmente con la conversión del capital económico en
['! capital social, dadas las posibilidades por ejemplo en cuestión de tiempo y épocas, según la lucha que opone a las diferentes fracciones de la clase dominante (por
1

de relaciones, que permite obtener dicho capital econórnico115 • ejemplo la revalorización en el siglo XIX del capital cultmal frente al capital económico,
apelando a las «capacidades>> y titulaciones de quienes detentaban dicha especie de
capital); Questions de sociologie, op. cit., 57-58. Pero dado el carácter histórico del valor del
capital Bourdieu se encarga de advertir que no hay un sistema perfecto que permita
114. P. Bourdieu, «The Forms of Capital», op. cit., 255; y Réponses, op. cit., 94. contabilizar los intercambios entre los diferentes tipos de capital; P. Bourdieu, <<The
115. P. Bourdieu, «The Forms of Capital>>, op. cit., 252-255. La conversión de una a philosophical institution>>, op. cit., 7.
otra de las especies de capital conlleva una tasa de conversión o de cambio según la5 116. A. Accardo, Initiation ii la sociologíe, op. cit., 35-37.

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LA VlOLENCIA DE LAS FORMAS JURiDICAS EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HABirUS Y CAMPO
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campos hace posible describir y definir la forma específica tomada por de estrategia, como hemos visto, está otro de los conceptos o
los mecanismos y conceptos más generales como capital, inversión, herramientas metodológicas con las que este autor trata de superar los
interés, dentro de cada campo, y ello le permite a uno eludir toda suerte escollos y las lagunas dejadas por el estruch1ralismo y el análisis de las
de reduccionismo, comenzando con el economicismo, que reconoce prácticas en términos de ejecución de reglas implícitas o explícitas. Para
conw valioso sólo el interés material y la búsqueda por maximizar el Bourdieu, la génesis de dichas prácticas se explica desde las estrategias
provecho 1nonetario»ll7. Pero, con1o mercado <<sui generis», el campo que los agentes en función de su capital específico (o de la posición en el
social es también un espacio asÜD{~trico de producción y distribución del campo que define la posesión de ese capital específico) y de acuerdo a la
capital y un lugar de competencia por el monopolio de ese capital. aplicación de los <<principios profundamente interiorizados de una
Bourdieu, una vez más, recurre a la metáfora del juego para ofrecer una tradición particular» (hobitus), llevan a cabo. Es por lo tanto a partir de la
imagen de qué es lo que se entiende por campo y cómo entender su misma noción de habitus cuando estaremos en condiciones de
economía de los campos sociales. Eso le permite además «jugar» con las desarrollar mínimamente dicha noción de estrategia.
palabras (valga la redundancia) para dar mayor entidad semántica a su
Un ejemplo básico de cómo se desarrolla el juego de los campos,
propuesta teórica (jeu, enjeu, coup ... ), lo que dificulta la traducción literal
entre bs múltiples investigaciones de Bourdieu, podemos encontrarlo
de sus palabras: «Es en cada momento el estado de las relaciones de ~
en el análisis que el autor francés hace del campo político. En LefOH sur la
fuerza entre los jugadores lo que define la estructura del campo: ~
lefon, se describe dicho campo en <<la forma de un espacio de juego
podemos iinaginar que cada jugador tiene delante montones de fichas de ~
socialmente instituido» 119 • Un espacio que se define como el <<lugar
diferentes colores, correspondientes a las diferentes especies de capital
donde se engendran, en la concurrencia entre los agentes que allí se
que él detenta, de· forma que su fuerza relativa en el juego, su posición en el
encuentran implicados, productos políticos, problemas, programas,
espacio de juego, y también sus estrategias en el juego (... ) dependen a la
análisis, cmnentarios, conceptos, acontecÜTLierltos, entre los cuales los
vez del volumen global de sus fichas y de la estructura de los montones
ciudadanos ordinarios, reducidos al estatuto dé «consumidores», deben
de fichas, del volumen global de la estructura de su capitab>u 6 •
elegir, con oportunidades de malentendido tal'üo mayores cuanto más
Así, el resultado de las relaciones y las luchas que se establecen en el alejados están del lugar de producción» 120 • Un espacio social, por lo
campo, y de las diferentes estrategias que llevan a cabo los agentes, están tanto, donde los agentes comprometidos o intplicados (engagés) en la
en función de esos diferentes capitales. Un empresario puede poseer actividad política o, mejor dicho, en la tarea de construcción de la
mucho capital económico y poco capital cultural y al revés en el caso de actividad política, se enfrentan desde posiciones distintas y distantes en
un profesor 0 un intelectual, en función de lo cual ocuparán posiciones 11 función de su capital político, por el monopolio de ese poder para
en diferentes campos (económico y cultural en este caso). En la noción ¡: producir productos políticos y para transformar hechos,
~.
~11:
,,,
acontecimientos, ideas, etc., en realidades susceptibles de ser utilizadas
en la acción política. Se configura así un cuerpo de profesionales o
especialistas que viven para la política porque disponen' de los
117. P. Bourdícu, «Thc genesis of thc concepts of habítus andfield», op. cit., 20. En otro
lugar afirma que <<La economía orto~oxa ignora el ~echo~~ que las prácticas pueden tener
otros principios que causas mecámcas o que la mtencwn consCiente de maxumz:ar la
utilidad, y obedecer sin embargo a una lógica económica inn;anente: las t:ráchcas ,tte~en
una economía, una razón inmanente, que no puede redue1rse a la razon econom1ca,
porque la econornia de las prácticas puede definirse t:;n referencia. a una gran variedad de 119. P. Bourdíeu, Le¡:on sur la le¡:on, op. cit., 45.
funciones y fines»; P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Reponses, op. clt., 95. 120. P. Bourdieu, <<La représentation politique. Éléments pour une théorie du champ
118. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquanl, Réponses, op. cit., 74-75. politique»: Acle,; de la recherche en sciences sociales, 36-37 (1981) 3-4.

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LA VIOLENCIA DE LAS_:F_:O:.::RM=A:..::S::_c_:JU~l:..::U:.::D.:.:IC=.:A:..::S::_________________ ___________________E_L_E_S~TR~U~C~T~U~RA=:..::L=I=SM~OG.ENÉTICO:HÁBITUSYCAMPO

instrumentos materiales y culturales necesarios para participar monopolio del «derecho de hablar y de tratar en nombre de una parte o
activamente en ella, y que van a monopolizar el doble juego o la doble de la totalidad de los profanos»; y puede incluso llegar a
lucha que se lleva a cabo en el campo: «una lucha por el poder institucionalizarse, objetivarse, materializándose y burocratizándose en
propiamente simbólico de hacer ver y hacer creer, de predecir y empresas y maquinarias políticas, puestos e instrumentos de
prescribir, de hacer conocer y reconocer, que es inseparablemente una movilización y producción de capital político, asegurando por lo n:üsmo
lucha por el poder sobre los «poderes públicos» (las administraciones la reproducción de la lucha123 •
del Estado)». Es decir, que en esa «forma sublimada de guerra civil», d) Diferenciación y autonomfa relativa
como dice Bourdieu con connotaciones de Clausewitz, los agentes del
juego político (individuos pero también, y sobre todo, partidos Los diversos campos de la actividad humana, en cuanto microcosmos
políticos), a la vez que compiten para producir e imponer una visión del sociales, son fruto de un proceso histórico de difere:!l.ciación de acuerdo a los
mundo social y de los principios de división y clasificación de ese tipos particulares de legitimidad (y de poder), lo que da a cada campo una
autonomí<~ relativa respecto a los demás. Esa autonomía es la que permite a
mundo, y de conseguir la adhesión a dicha visión del mundo social,
luchan también «para mantener o subvertir la distribución del poder su vez l<~ <<autonomización melodolósica que practica el método estruchtral al
sobre los poderes públicos (o, si se prefiere [luchan] por el monopolio tratar [por ejemplo] el campo intelectual como un sistema regido por sus
del uso legítimo de los recursos políticos objetivados, derecho, ejército, propias leyes»124 • Un doble proceso de diferenciación axiomática y de división
policía, finanzas públicas. etc.)» 121 •
del trabajo social según el cual la configuración de un cuerpo de agentes
especialistas legitimados para operar con un determinado capital viene dado
En ese campo político, los agentes ocupan posiciones distintas que por la especificación de ese mismo capital como objeto de competencia entre
les permiten apostar o descartarse en el juego por el monopolio del los agentes interesados. Así, «La axiomática específica de cada campo es la
capital político. Y adoptan diversas estrategias en función de sus habitus, forma transformada (conforme a las leyes específicas del campo) de los
y de la posición que deben a esa autoridad o cantidad de capital político principios fundamentales de la división del trabajo (por ejemplo, el sistema
acumulado: «el hombre político debe su autoridad específica en el de enclaE~amiento universitario que moviliza bajo una forma irreconocible las
campo político -lo que el lenguaje indígena llama su «peso político»- divisiones objetivas de la estructura social y especialmente la división del
a la capacidad de movilización que detenta ya sea a título personal o ya trabajo --teoría y práctica--- que convierte las propiedades sociales en
sea por delegación, en tanto que n1.andatario de una organización propiedades naturales)» 125 • Textualmente señala Bourdieu cómo «en las
(partido, sindicato) detentadora de un capital político acumulado en el sociedades altamente diferenciadas, el cosmos social está constituido por el
curso de las luchas anteriores, y en primer lugar en forma de puestos - conjunto de esos microcosmos sociales relativamente autónomos [que son
en el aparato o fuera del aparato- y de militantes fijados en esos los campos], espacios de relaciones objetivas que son el lugar de una )ógica y
puestos» 122 • Evidentemente, dicho capital político puede obtenerse de una necesidad específicas e irreductibles a aquellas que rigen los otros
mediante la transformación de un determinado capital económico, campos. Por ejemplo, el campo artístico, el campo religioso o el •:ampo
cultural o social (la notoriedad o popularidad de un candidato, por
ejemplo), en la forma que permita participar en esa lucha por el

123. Ibídem, 13 y 19-20.


121. Ibídem, 8. 124. P. Bourdieu, <<Campo intelectual y proyecto creador», op. cit., 136.
122. Ibídem, 18. 125. P. Bourdieu, <<Sur le pouvoir syrnbolique>>: Annales, 3 (1977) 410.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURiDI_C_A_S_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ EL ESTRUCTURi\LlSMO GENÉTICO: HÁBITIJS Y CAMPO
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económico -dice el sociólogo francés- obedecen a lógicas diferentes: el cualidad esencial para la noción de campo social. Una autonomía
campo económico ha emergido, históricamente, en tanto que un universo en relativa (y por tanto también relativa dependencia) respecto a los otros
el cual, como suele decirse, «los negocios son los negocios>>, business is campos sociales y a sus formas de poder o capital, con los que sin
business, y del cual se excluyen en principio las relaciones encantadas de embargo (e inevitablemente por su carácter relativo), también va a
familiaridad, amistad o amor; el campo artístico, por el contrario, se mantener relaciones que van a determinar en alguna medida el valor de
constituyó en y por el rechazo, o la inversión, de la ley del provecho sus productos específicos. Así, «para los agentes de un campo, la
materia1» 126 • autonomía significa que todo lo que se produce en él debe obedecer a la
lógica interna de ese campo, o en otros términos no debe obedecer a otro
En toda su qbra, Bourdieu ha prestado especial atención al campo
poder que aquel dado por el capital específico, objeto y medio de
intelectual. Dicho campo puede ser un buen ejemplo de ese proceso de
estrategias de apropiación de los agentes que quieren jugar ese juego
diferenciación de los distintos microcosmos sociales. En «Charnp intellectuel
pero no otro, ni de otra n1anera» 129 •
y projet créateur», un artículo publicado en 1966, Bourdieu trataba de llevar
a cabo una sociología de la creación intelectual en la que advertía cómo la Scott Lash analiza la relación entre modernización y posmoder-
relación entre el creador y la obra se define «por el sistema de relaciones nización a partir de esa caracterización de los campos sociales como
sociales en las que se realiza la creación corno acto de comunicación o, con campos de luchas, que son resultado de un proceso de diferenciación y
más precisión, por la posición del creador en la estructura del campo de especificación en el curso de esas luchas, que los constituye como
intelectual». Para ello, el sociólogo francés analiza precisamente el proceso campos relativamente autónomos en el conjunto del sistema sociaP 30 :
histórico de diferenciación de dicho campo, cuya lógica específica, la de la «Modernización -dice S. Lash- es un proceso de diferenciación y
competencia o concurrencia por la legi-timidad culhual, hace que el campo autonomización de «campos de-limitados» (champs restreints) -por
se vaya diferenciando y «complejizando», adquiriendo así su autonomía ejemplo los campos jurídico, político, intelectual, artístico, académico,
relativa dentro del sistema. De manera que «el campo intelectual corno cultural y religioso- del más general <<campo del poder»». Mientras que
sistema autónomo o que pretende la autonomía es el producto de un la autonomización de los diferentes campos operaría con la lógica
proceso histórico de autonornización y diferenciación» y como sistema, el <<verdadero-falso», el campo del poder operaría con la lógica schmittiana
campo «no puede disociarse de las condiciones históricas y sociales de su del «amigo-enemigo». Y es evidente, como señala Scott Lash, que la mo-
integración». Por eso mismo la condición de la aparición del intelectual dernidad completa por la que se lucha en los diferentes campos, esto es,
autónomo es precisamente «la integración de un campo intelectual dotado la autonomía absoluta de los campos, nunca tiene lugar, ya que como
de una autonomía relativa» respecto a los demás campos127 • también advierte Accardo, «la autonomía de un campo, por muy grande
y real que sea, siempre es relativa» 131 • Frente a dicho proceso de moder-
Por lo tanto, «decir que un campo se constituye históricamente es
nización como lucha por la autonomización, la <<postmodernización sería
decir que, por razones variables ligadas al desarrollo de una formación
un proceso de des-diferenciación y un reverso de la autonomización. Ello
social dada, un conjunto de prácticas existentes previamente en estado
incluye un proceso de des-diferenciación de los campos o estructuras, y
práctico e indiferenciado, se autonorniza dándose estructuras y modos
de funcionamiento específicos» 128 • De manera que la autonomía es una

129.Ibidem, 112.
126. P. Bourdieuy L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 73. 130. Scott Lash, «Modernization and Postmodernization in the Work of Pierre
127. P. Bourdieu, <<Campo intelectual y proyecto creador», op. cit., 135, 139 y 144. Bourdiew>, en Sociology of Postmodemism, Routledge, London, 1990,237-265.
128. Alain Accardo, Initiation a la sociologie, op. cit., 110. 131. Alain Accardo, Initiation ala sociologie, op. cit., 113.

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Nili\.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO

des-diferenciación del agente, o el habitus»; de manera que los campos plantea además el problema de situar los límites del campo social.
dejarían de funcionar con su lógica propia y pasarían a confundirse en la Problema que, a la luz de lo ya expuesto no puede resolverse sino en el
lógica de otros campos o más generalmente, a diluirse en la lógica y el análisis científico propio de cada campo, ya que «la cuestión de los
capital propio del campo del poder, es decir, el capital que lucha por límites del campo se plantea siempre en el mismo campo y, en consecuencia,
hacerse dominante en el conjunto de los campos sociales. no admite una respuesta a priori. (... ) las fronteras del campo no pueden
determinarse sino mediante la investigación empírica. Ellas no toman
Es decir, que la pérdida de esa autonomía relativa que tienen los
más que muy raramente la forma de fronteras jurídicas (con, por ejem-
campos sociales significa que el valor de sus productos es determinado
plo los numerus clausus), incluso a pesar de que los campos comportan
en gran medida fuera del propio campo. Que s~ lógic~ de
siempre «barreras de entrada>> tácitas o institucionalizadas», esto es, re-
funcionamiento se decide en función de la lógica y del capital propto de
quisitos de acceso a la actividad o al juego del campo social. Y aun a
otros campos sociales. Un ejemplo importante de dicha pérdida de
riesgo de ser tautológico, concibe el campo «como un espacio en el cual
autonomía o proceso de postmodernización, en el sentido apuntado por
se ejerce un efecto de campo, de manera que lo que acontece a un objeto
Lash, puede advertirse en la posible invasión de determinados campos
que atraviesa ese espacio no puede ser explicado completamente tan
por parte del campo político o en la constitución en el conjunto de los
sólo por sus propiedades intrínsecas». Desde esa perspectiva «los límites
campos sociales de lo que Julien Freund ha llamado la impolítica. Fr~und
del campo se sitúan en el punto donde cesan los efectos de campo» 133 •
se refiere a dos aspectos clave de lo impolítico o la impolítica. En pnmer
lugar, dice, lo impolítico consiste en «considerar la política por sí misma e) El campo del poder
y no en su función al servicio de la sociedad y de los ciudadanos», Lo cierto es que los campos establecen, dada la autonomía relativa
ofendiendo así lo que se considera el espíritu o vocación auténtica de la de los mismos, relaciones entre ellos y se articulan unos con otros,
política. Pero en segundo lugar, y más importante por lo q~~ hace il este aunque no exista ninguna «ley transhistórica» que permita definir de
punto de nuestro estudio, la impolítica consiste en «poltt~~arlo to~o, una vez por todas dichas rebciones134 • Pero sobre todos los demás, los
bien subordinando las otras actividades humanas a la poht1ca, o b1en diversos campos sociales mantienen relación con el campo de clases 1
considerando los desarrollos que les son propios únicamente desde el sociales y/ o el campo del poder. Accardo afirma, leyendo a Bourdieu, la
ángulo político» 132 • Es decir, la impolítica propia de la postmodernidad, homología estructural existente entre los diversos campos y el caJnpo de
i,
1! aunando este segundo sentido propuesto por Freund con el análisis que clases sociales, lo que quiere decir que «la estructura de los diferentes
: ¡;
l.:i hacía Scott Lash, supondría la invasión de los demás campos sociales campos específicos reproduce la estructura del campo de las clases
l
por parte del campo político. De manera que el sentido pr~ctico qu~ se sociales». Lo cual no significil que en cada campo vayamos a encontrar
im.pondría, desde ese análisis, en los demás campos, sen~ el ~ent1~o en los agentes la misma proporción de clases que en lil sociedad global,
político. Y el poder y el capital desde el que y para el que se .Jugana ser_w sino que en todos esos campos existe «la misma relación entre un polo
el capital político, subordinando los dentás al monopolio de aquel. dominante y un polo dominado» a la que se establece en did1o campo
Ese mismo conflicto entre los propios campos en su proceso de
diferenciación y autonomización respecto a las demás esferas sociales
133. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 75. Sobre el ejtcto de campo
afirma en otro lugar: <<Hay efecto de campo cuando no podernos comprender una obra (y
el valor, es decir, la creencia, que le es acordada) sin conocer la historia del campo de
producción de la obra»; P. Bourdieu, Questions de sociologie, op. cit., 117.
132. Ju!ien Freund, Politique et impolitíque, Sirey, Paris, 1987, 3-4. 134. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 85.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS
EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÍ\BIHTS Y CAMPO
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de las clases sociales 135 • Esa homología estructural (que es la llave de poderes o especies de capital que luchan por imponer el «principio de
toda dominación duradera, de toda hegemonía), conlleva una lógica de dominación dominante» o el «principio legítimo de dominación>>,
doble golpe por la cual los agentes, al luchar por sus propios intereses en intentando hacer valer su capital (su poder) como el capital dominante
el campo, luchan correlativmnente por los intereses de una clase, de en el conjunto de los campos sociales. Y por lo mismo es un espacio
manera, que en todo campo social se produce una traducción, «forma orientado y jerarquizado en función de la estructura de distribución de
transformada», eufemizada, de la lucha de clases, a través de la lucha por esa lucha. En principio no debemos identificar dicho campo del poder,
la clasificación sociaP36 • Esa lucha de clases es el conflicto que los agentes con el campo polí6co; ni tampoco con el Estado (lo que será el «campo
de diferentes clases llevan a cabo por la obtención de diferentes bienes, estatal») aunque, como luego veremos, la construcción de ese campo-
aunque no se trata sólo de una lucha por la plusvalía del trabajo, sino de Estado vaya pmcja con la construcción del campo del poder.
una lucha multiforme «por la conquista de todos los bienes, econóncicos,
sociales, de legitimación ... >> 137• Por ejemplo: en su monumental investigación sobre el sistema de las
grandes escuelas de su país, Bourdieu establece la relación de
También es importante reseñar lo que Bourdieu llama el campo del homología que en sus investigaciones aparece entre dicho campo de las
poder, por las relaciones que los diversos campos sociales mantienen con grandes escuelas y el campo del poder. Y analiza desde esa relación la
él y jo en él. El campo del poder no es un campo más como los otros, sino estructura de distribución de los diferentes campos en el campo del
que es un «campo de fuerzas definido en su estructura por el estado de la poder: «Los diferentes campos -dice- se distribuyen en el interior del
relación de fuerza entre las formas de poder, o las diferentes especies de campo del poder de acuerdo a la jerarquía objetiva de las especies de
capital»; es decir, «el espacio de las relaciones de fuerza entre las capital, económico y cultural sobre todo», y la aprehensión estructural
diferentes especies de capitah 138 • En otro lugar, a propósito del campo de la distribución que éstos establecen en su seno «permite descubrir
literario, lo define como «el espacio de las relaciones de fuerza entre los que cada uno de los campos que él engloba se organiza según una
agentes o instituciones que tienen en común poseer el capital necesario estructura homóloga de la suya, con, en un polo, las posiciones
para ocupar posiciones dominantes en los diferentes campos (económico dominantes económicamente o temporalmente y dominadas
y cultural sobre todo). Es el lugar de luchas entre detentadores de poder culturalmente, y en el otro, las posiciones dominantes culturalmente y
(o de especies de capital) diferentes que, como las luchas simbólicas entre dominadas económicamente», de acuerdo a la «estructura quiasmática»
los artistas y los burgueses del siglo XIX tienen por objeto la según la que se organiza el campo del poder 110 •
transformación o la conservación del valor relativo de las diferentes
especies de capital, valor que a su vez determina, en cada momento, las De ahí que exista también una relación de homología entre las
fuerzas susceptibles de ser empeñadas en esas luchas» 139 • Se trata por lo oposiciones que se observan en los diferentes campos (en el campo del
tanto de aquel c¡;¡mpo donde se enfrentan los detcntadores de diferentes poder, en el económico, cultural, artístico, etc.) que da un «fundamento
objetivo a la homología entre los principios de visión y de división en
uso en el seno de cada uno» de los campos. Una homología que se
establece «entre los campos especializados y el campo social global» y
135. A. Accardo, Initiation ii la sociologie, op. cit., 119-120.
136. fbidem, 123-127. que «hace que numerosas estrategias sean de doble golpe, que, aunque no
137. PielTe Ansart, Les sociologies contemporaines, Seuil, Paris, 1990, 103.
138. P. Bourdieu, La Noblesse d'Étal, op. cit., 375; Raisons pratiques, op~ cit., 56. . .
139. 1'. Bourdieu, Les regles de l'art. Genese et structure du champ l!tteratre, Seuü, Pan~,
1992, 300. Hay traducción española: Las reglas del arte. Gé11csis y estruc!tmt del campo lt-
terario, trad. de Thomas Kauf, Barcelona, Anagrama, 1995. -14o:r~i3oiiidieu, La No/Jlesse d'État, op. cit., 381-383.

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1 LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBffUS Y CAMPO
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hayan sido expresamente concebidas como tales, y que sin inspirarse en Es decir, existe (y es necesaria para el funcionamiento del campo),
ninguna especie de duplicidad, funcionan a la vez en varios campos». Lo una adhesión, una creencia o ilusión (illusio), un interés en el juego, un
que se advierte en el ejemplo (histórico) de los magistrados del «poder motivador» que a su vez es producido en y por la participación
parlamento de París que «en su resistencia al poder real, «confundían en el rnjsmo juego: «Las razones más fundamentales para actuar tienen
sus privilegios con el bien público>»> 111 • sus rafees en la illusio, esto es en la relación, ella misma no reconocida
como tal, entre un campo de juego y un habitus, como ese sentido del
Las relaciones de dominación en una sociedad o espacio social,
juego que otorga al juego y a sus apuestas su poder determinante o,
desde esa noción, vienen dadas por cuál sea la estructura de
mejor, motívador>> 144 • Por lo tanto, la lucha constante que constituye el
distribución de ese campo del poder en el que luchan quienes ocupan
funcionan1_iento de los campos se sostiene también sobre una forma de
las posiciones de dominación en los diversos campos y no es
consenso entendido como «la adhesión del conjunto de los agentes,
simplemente el efecto directo de «la acción ejercida por un conjunto de
tanto dominados como dominantes, a lo que hace el interés propio del
agentes («la clase dominante») investidos de poderes de coerción»; es
campo considerado, su inlerés genérico, es decir una apuesta
decir, que la noción del campo del poder permite según el sociólogo
fundamental cuyo valor es reconocido y buscado por todos», de forma
francés ir más allá de la idea de clase dominante o dirigente para
que «las disensiones se manifiestan sobre un fondo de consenso. La
entender la relación de dominación. La dominación es «el efecto indirecto
contestación supone de lo incontestado» 145 • Por eso, sin dejar de insistir
de un conjunto complejo de acciones que se engendran en la red de
en el aspecto conflictual del campo como espacio de luchas pot la
coacciones [contraintes] cruzadas que cada uno de los dominantes,
monopolización del capital, no puede olvidarse tampoco el aspecto
igualmente dominado por la estructura del campo a través del cual se
consensual del mismo. No puede darse esa lucha y por lo tanto no hay
ejerce la dominación, sufre de parte de todos los otros» 142 •
campo social, sin un mínimo consenso que permita participar en el
j) <<Esse est interesse»: Campo, interés y colusión disenso, sin una cmnplicidad objetiva sobre el interés producido en el
Otra de las propiedades de los campos es que, en la lucha de los campo: «todas las personas que están comprometidas en un campo
agentes implicados, queda disimulada «la colusión objetiva respecto a tienen en común un cierto número de intereses fundamentales, a saber
todo lo que está ligado a la existencia misma del campo: de ahí la
los principios del juego», esto es, la confabulación entre quienes allí
juegan para jugar de esa manera, ya que «si uno comienza a preguntarse complicidad objetiva que subyace a todos los antagonismos» 146 •
si el juego vale lo que en él se apuesta, es el fin del juego». La El campo, todo campo en tanto que producto histórico, produce e
concurrencia y la dinámica del campo <<tiende continuamente a producir impone, por su mismo funcionamiento, una forma genérica de interés
y reproducir ese juego y lo que en él se ventila originando que es la condición de ese funcionamiento. De modo que las pn'icticas de
constantemente, primero entre los directamente comprometidos, pero los agentes en el campo se mueven necesariamente guiadas por él, ya
no solamente entre ellos, la adhesión práctica al valor del juego y de sus que es «lo que «hace bailar a la gente>>, lo que les hace c•Jncurrir,
apuestas que define el reconocimiento de la legitimidad»' 13 • competir, luchar»' 17• No hay prácticas en Wl campo social que puedan

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141. IbidenL, 384. 144. P. Bourdieu, «"Inc philosophical institution>>, op. cit., 3.
142. P. Bourdieu, Raisons pratiques, op. cit., 57 (la cursiva es nuestra). 145. A. Accardo, Initation ,1/a sociologie, op. cit., 73.
143. P. Bourdieu, Ce que parler veut dire. L'économie des éclzanges linguistiques, Fayard, 146. P. Bourdieu, Questions de sociologie, op. cit., 115.
Paris, 1982, 47. 147. P. Bourdieu, Clzoses dites, op. cit., 124-125.

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LA VIOLENCll', DE_LAS FORMAS JURíDJCAS _ _ _ _ _ _ _ _ :.:EL=-=E:::.ST:::.R:.:I:::.J..::C_:_TURAUSlvlO GENÉTICO: Ht\BI'fUS Y CA!v1PO

aparecer como desinteresadas si no es, como dice Accardo, «por referencia transgresión posible que no se manifieste sobre ese acuerdo básico en el
a intereses ligados al funcionamiento específico de otros campos», como interés que produce el campo social específico. Por lo tanto, es esencial a la
sucedería entre los campos científico o artístico, por un lado, e intereses constitución misma del campo social lo que Bourdieu llama la ilusión de los
econónucos y políticos, por otro; y desde ese punto de vista «no existe, agentes (illusio), esto es «el interés por el juego, alimentado por el nusmo
en rigor, práctica absolutamente desinteresada», aunque su interés juego, y la creencia en el valor irreductible del juego y de sus jugadas»:
estribe precisamente en el desinterés (como suele ser lo propio de los Cada campo reclama y activa una forma concreta de interés (no hay uno,
intelectuales)"'". Pero dando un paso más, para Bourdieu la noción de sino múltiples y diferentes intereses, variables según el momento y el
interés es necesaria por su función tanto de ruptura con la ideología del lugar), «una illusio específica como reconocimiento tácito del valor de las
desinterés como de oposición a la noción de indiferencia. La illusio para jugadas comprometidas en el juego y como matriz práctica de la reglas que
Bourdieu es lo opuesto a la ataraxia estoica; «[La illusio] es el hecho de rigen el juego», y que «Se diferencia según la posición ocupada en el juego
estar investido, cogido en el juego y por el juego. Estar interesado, es (dominante en relación a dominada u ortodoxa en relación a herética) y
acordar a un juego social determinado que lo que allí sobreviene tiene según la trayectoria que conduce n cada participante a esa posición» 152 •
un sentido, que sus jugadas son importantes y dignas de ser En suma, actuar siempre implica socialmente hacerlo desde un
seguidas» 149 • Por eso tampoco es lo mismo utilizar el término interés, que interés: «hay una forma de interés o de función en el principio de toda
supone una constatación sociológica, que hablar de egoísmo en las institución y de toda práctica»; así se afirma «el principio de razón
prácticas (decir que no hay práctica que no sea egoísta, porque todas se suficiente, que implica el proyecto mismo de dar razón y que es
mueven por un interés), que es una valoración moral que además parece constitutivo de la propia ciencia: este principio pretende en efecto que
incluir en la acción el cálculo racional de los beneficios que ésta implica. existe una causa o una razón que permite explicar o comprender porqué
Además la noción de interés supone también en ese sentido la tal práctica o tal institución es en vez de no ser y porgué ella es así y no
posibilidad de evitar un doble reduccionismo: la reducción de la acción de otra manera» 153 • Ese principio es, según Bourdieu, el postulado básico
al cálculo consciente (a lo que Bourdieu opone «la relación de de la sociología, que dice que <<en lo que hacen los agentes hay una
complicidad ontológica» entre el habitus y el campo) y la reducción «al razón (... ) que se trata de encontrar; y que permite a su vez dar razón,
interés lucrativo, a reducir los fines de la acción a los fines económicos», transformar una serie de conductas aparentemente incoherente,
puesto que existe un interés social en la acción, aunque éste no sea un arbitraria, en una serie coherente, en cualquier cosa que podan1os
interés económico 1' 0 • comprender a partir de un principio único o de un conjunto coherente
Dicho de otra forma, ningún espacio social puede pasar de un consenso de principios. En ese sentido, la sociología postula que los agentes
que funciona como una especie de inconsciente social: «un acuerdo sociales no llevan a cabo actos gratuitos», y toda conducta, por lo
suficientemente amplio y profundo del que en regla general los agentes no mismo, es razonable (se puede dar razón de ella), aunque no sea
toman concienc\a más que cuando empieza a ser disonante» 151 • Y no hay racionaP 54 • Por lo tanto, ser socialmente es tener interés o estar interesado,
incorporado a un juego e ilusionado en él: «En el principio está la illusio,

148. A. Accardo, Initiation ií la sociologie, op. cit., 78-80. P. Bourdieu, Questions de so-
ciologie, op. cit., 79.
149. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Rqxll:a~, op. cit., 91-W.; Raiwns pmtiques, op. cit., 152-153. 152. P. Bourdieu, Raisons pratiques, op. cit. 190; Répanses, op. cit., 93.
150. P. Bourdieu, Raisons pratiques, op. cit., 154 y 158. 153. P. Bourdieu, Questions de sociologie, op. cit., 34.
151. A. Accardo, T11Íiiation ¿¡la sociologie, op. cit., 20. 154. P. Bourdieu, Raisons pratiques, op. cit., 150.

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adhesión al juego, la creencia de que cada uno es llamado al juego, el explicar en la investigación si no es, como señalábamos,
interés por el juego, interés en el juego, el fundamento del valor, relacionalmente, formando parte del mismo cuerpo teórico.
inversión en el sentido tanto económico como psicoanalítico del término.
h) Campo, sistema y aparato
(... ) Esse est interesse: Ser es ser en, es pertenecer y ser poseído, en
resumen, participar, tomar parte, acordar una importancia, un Evidentemente, la noción de campo social de la teoría de la práctica
interés» 155 • de Bourdieu, es deudora de innumerables influencias teóricas y a
g) Análisis en términos de campo social primera vista es fácil advertir su relación dentro del análisis sistémico a
que ha conducido la revisión de los modelos estructuralista y funciona-
De acuerdo a la caracterización de la noción de campo social que lista. Es claro que el campo como concepto central en la teoría
venimos desarroHando, un análisis en esos términos implica, para bourdieuniana de la práctica bien puede enrnarcarse, con su propia
Bourdieu, tres momentos relacionados entre sí y que describe de la si- originalidad, dentro de dicho análisis sistémico, entendido -como dice
guiente manera. Primero, es preciso analizar la posición del campo Sánchez de Horcajo- no tanto como una teoría (de sistemas), sino como
social en cuestión en relación al campo del poder (en el caso del Derecho «un modelo de análisis dentro del cual los sistemas son consíderados
sería: el peso que el campo jurídico, una vez delimitado mínimamente, y como una creación del investigador para el análisis de la realidad
• 157
el capital jurídico propio de ese campo, tienen en el conjunto de los social» . De hecho, el paralelismo entre el campo social de Bourdieu y
campos sociales). En segundo lugar, es necesario «establecer la la «sociedad sin hombres» del sistema socialluhmanniano es inevitable.
estructura objetiva de relaciones entre las posiciones ocupadas por los!]!.• '· Sin necesidad de adentrarnos exhaustivamente en la comparación
agentes o las instituciones que están en concurrencia en ese campo» (o académica entre los diversos modelos sistémicos o de hacer un análisis
sea, para el caso del derecho, los agentes que entran en lucha en el ¡:,·.
genealógico de la noción de campo de Bourdieu, sí que es necesario
campo jurídico). Y, por último, se trata de «analizar los habitus de los advertir dicha relación y tratar de plantear algunas notas sobre las
agentes, los diferentes sistemas de disposiciones que han adquirido a posibles diferencias entre una y otra noción, ya que el mismo Bourdieu
través de la interiorización de un tipo determinado de condiciones ha reflexionado explícitamente sobre ello. Más concretamente, el
sociales y económicas y que encuentran en una trayectoria definida en el sociólogo francés ha tratado en diversas ocasiones de explicar las
interior del campo considerado una ocasión más o menos favorable de cualidades específicas de su modelo de campos sociales en relación a
actualizarse» 156 • otras tradiciones científicas en las que dicho modelo puede entroncar (o
Con lo cual nos encontramos de nuevo con el habitus, primer con las que se puede confundir), como la <<[ield theory» de Kurt Lewin o
término de aquella fórmula que citábamos como presentación y las nociones de «aparato» y «sistema», de Althusser y Luhrnann
síntesis de la teoría bourdieuniana de la práctica. Un análisis en respectivamente. Respecto a la teoría psicosociológica del campo de
términos de campo social implica necesariamente un análisis en Kurt Lewin, Bourdieu reconoce simplemente la misma filiación con el
términos de habitus, puesto que ambos conceptos no se pueden modo de pensamiento relacional, y más concretamente con la

157. J. J. Sánchez de Horcajo, La cultura. Reproducción o cambio. El análisis sociológico de


Pierre Bourdieu, CIS, Madrid, 1979, 53-54. A este respecto, Jenkins se pregunta por el pro-
blema ontológico y de definición respecto a los campos, al cuestionar si éstos existen en la
155. P. Bourdieu, «The philosophical institution>>, op. cit., l.
conciencia social de aquellos actores que habitan el espaci.o en cuestión, o son simplemente
156. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 80. construcciones analíticas. R. Jenkins, Pierre Bourdieu, op. cit., 89.

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invocación a Cassirer para superar «el sustancialismo aristotélico que arriesgar su dinero, su tiempo, tal vez su honor o su vida, para seguir las
impregna espontáneamente el pensamiento del mundo social»; Y jugadas y obtener los provechos que el campo propone>»>. En este
ciertamente, para lo que aquí nos interesa, basta advertir que el tono del sentido, la de aparato sería una noción ficticia cuyas apariencias vienen a
discurso del constructo psicológico de Lewin no dista mucho del disimular la realidad del «campo de luchas en el cual el detentador del
propuesto por Bourdieu: en ambos resuena una misma música158 • «poder absoluto» debe él mismo implicarse al menos lo bastante como
Más abundantes y concretas en cambio, y más importantes también, para mantener las divisiones y las tensiones, es decir, el campo mismo, y
son las alusiones a la noción de apamto, tratando de diferenciarla de la para movilizar la energía engendrada por el equilibrio de las tensiones>>.
noción de campo 159 • Bourdieu parte de una diferencia que él considera Sin embargo, según el sociólogo francés, un campo cualquiera puede
esencial: «La noción de aparato --dice- reintroduce el peor tender a funcionar como un aparato (claramente lo dirá, entre otros, del
funcionalismo: es una máquina infernat programada para realizar campo jurídico y el campo burocrótico). El aparato es un campo en
ciertos fines», en cambio, «en un campo hay luchas y por tanto historia>). «estado patológico», un caso límite (y que como tal límite se da en pocas
Para el sociólogo francés «el sistema escolar, el Estado, la Iglesia, los ocasiones, incluso en los regímenes más totalitarios o represivos): «en
partidos, no son aparatos, sino campos». En ellos los agentes luchan ciertas condiciones históricas, que deben ser estudiadas de forma
según las reglas del juego para apropiarse de los beneficios propios del empírica, un campo puede ponerse a fm~cionar como un aparato.
campo, y «aquellos que dominan el campo tienen los medios de hacerlo Cuando el dominante llega a aplastar y a anular la resistencia y las
funcionar en su provecho; pero deben contan con la resistencia de los ,¡¡
reacciones del dominado, cuando todos los movimientos se hacen
dominados», precisamente porque, como ya hemos visto, un campo es ¡¡,
exclusivamente de arriba a abajo, la lucha y la dialéctica que son
un sistema de luchas o de líneas de fuerza. Además, en un aparato, a ~ constitutivas del campo tienden a desapar'ecer» y éste se transmuta
diferencia, del campo, no hay lugar para los agentes. Como scr1ala precisamente en aparato. Para Bourdieu «no hay historia sü1o en tanto
Wacquant, la noción de aparato «elude la cuestión de la producción de las personas se revuelven, resisten, reaccionan», y los aparatos
agentes sociales susceptibles de funcionar en él y de hacerlo funcionar, representan, como las instituciones totales o totalitarias que los
cuestión que un análisis en términos de campo no puede esquivar puesto encarnan, el intento de poner fin a la historia160 •
que «un campo no puede funcionar más que si encuentra individuos
socialmente predispuestos a comportarse como agentes responsables, a Así, el aparato es un campo en «estado rígido», alejado de su
funcionamiento ordinario como tal campo de luchas y reducido a esa
forma de institución total capaz de exigir todo ((sin condiciones ni
158. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 72. Kurt Lewin, La teoría del concesiones y que, en sus formas extremas, cuartel, prisión o campo de
campo en la ciencia social, trad de Marta Laffite y Julio Juncal, Paidós, Buenos Aires, 1988. En concentración, posee los medios de aniquilar simbólicamente y
ambos se aprecia, precisamente por esa misma apuesta por un pensamiento relacional, un
mismo talante científico y pueden encontrarse en sus lenguajes respectivos connotaciones
prácticamente el ((viejo hombre>>, además la institución tiende a
parecidas: así por ejemplo, las alusiones existentes también en el modelo de Lewin a la consagrar agentes que dan todo a la institución ( al ((Partido>> o a la
posición en el campo (que define como «una relación espacial de regiones>>); o la de
locomoción (<<una relación de posiciones en distintos momentos>>), que podría equipararse
con la idea de <<trayectoria» en Bourdieu; o la presencia de la fuerza y el conflicto en el
modelo de campo, etc.
159. Para lo que sigue sobre aparato y campo, cfr. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, 160. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 79; P. Bourdieu, Questions de
Réponses, op. cit., 47,78 y 236; P. Bourdieu, Questions de sociologie, op. cit., 136-137; Leron sur sociologie, op. cit., 137. También a la inversa, según Bourdieu, podrían encontrarse ejemplos
la leron, op. cit., 47; <<Le mort saisit le vif. Les relations entre l'histoire réifiée et l'histoire de evolución histórica de espacios sociales que funcionando según la lógica del aparato,
incorporée>>: Acles de la recherche en sciences sociales, 32-33 (1980) 7-10. pasaran a funcionar según la lógica del campo.

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«Iglesia» por ejemplo), y que llevan a cabo tanto más fácilmente esta ambos proyectos teóricos son radicales, concretamente dos 163 • En primer
oblación cuanto menos capital tienen fuera de la institución, por lo tanto lugar, dice <<la noción de campo excluye el funcionalismo y el organicismo: los
de libertad en relación a ella y en relación al capital y a los provechos productos de un campo dado pueden ser sistemáticos sin ser los
específicos que ella ofrece>> 161 • Siguiendo con el ejemplo del campo productos de un sistema y, en particular, de un sistema caracterizado por
político, anteriormente expuesto, Bourdieu ha analizado cómo, aunque funciones comunes, una cohesión interna y una autorregulación (... ). El
no hay espacio político, por muy monolítico que éste sea, que no sea el campo es el lugar de relaciones de fuerza -y no solamente de sentido-
lugar de enfrentarrúentos e intereses diversos, sin embargo, existe una y de luchas tendentes a transformarlas y, por consiguiente, el lugar de un
tendencia de los partidos (como sub-espacios del campo político) y del cambio permanente». La segunda diferencia según el sociólogo frDncés es
campo político mismo, a funcionar según la lógica del aparato. Una que, a diferencia del sistema, «un campo no tiene partes. ni
tendencia que se debe a un conjunto de factores como son la debilidad componentes». Sin embargo, Bourdieu habla en muchas ocasiones de
del capital cultural de los mandantes y por lo mismo su inclinación a la sub-campos, dentro de un mismo campo social. Lo que ocurre es que,
delegación incor1dícional y duradera y la tendencia a favorecer la según. él dice, «cada sub-campo tiene su propia lógica, sus reglas y sus
concentración de capital político y la organización militarista que regularidades específicas, y cada etapa en Ia división de un campo
conduce a muchos partidos hacia un funcionamiento del tipo del entraña un verdadero salto cualitativo (... ). Todo campo constituye un
aparato. En ese funcionamiento, «la dinámica histórica del campo de espacio de juego potencialmente abierto en el que los límites son fronteras
luchas entre ortodoxos y herejes, de quienes están a favor y quienes dinámicas, que son un objeto de luchas en el interior del mismo campo».
están en contra, cede su lugar a la mecánica del aparato que anula toda
posibilidad práctica de estar en contra, por una exaltación semiracional
de los efectos psicosomáticos de la exaltación de la unanimidad de las !.2.3. El «Habitus»
adhesiones y de 'las aversiones, o, a la inversa, de la angustia de la
Como ya hemos dicho, un análisis en términos de campo, implica o
exclusión y la excomunión, que hace del «espíritu de partido>> un
conlleva necesariamente, en la arquitectura conceptual de Bourdieu. un
verdadero espíritu de cuerpo, 162 •
amílisis en términos de habitus, la otra herramienta intelectual básica de
Por último, Bourdieu también ha establecido algunas diferencias la teoría de la práctica del sociólogo francés. Sin embargo es difícil
entre su teoría de los campos sociales y la teoría de sistemas, a pesar, sintetizar y expresar en unas pocas páginas la pluralidad de matices (y
como reconoce él mismo, de ciertos paralelismos posibles entre ambas de intenciones) que están contenidas en la noción de habitus, que podría
teorías, como la vinculación entre las nociones de autonomía y autorre- considerarse como la palabra clave y eje interpretativo de toda la obra de
ferencialidad, o la importancia que el proceso de diferenciación juega en Bourdieu. Como dice Rist, <<el habitus consti~uye una suerte de «piedra
ambos modelos (como decíamos con Lewin, también en ambos resuena
una misma música). Sin embargo, dice Bourdieu, las diferencias entre
de las que son producto dichas estructuras; Pierre Bourdieu, «La force du droit. Éléments
pour une sociologie du champ juridique»: Acles de la recherche en sciences sociales, 64 (1986)
161. P. Bourdieu, «Le mort saísit le vif», ap. cit., 10-11. 4. Para una comparación entre Luhamnn y Bourdieu cfr. Cornelia Bohn, Habitus und
162. P. Bourdieu, «La réprésentation politique>>, ap. cit., 22-24. Konte;tt, Westdeuts_c~er Verlag, Darmstadt, 1991. Bourdieu, sin embargo, no presta una
163. Para este punto cfr. P. 13ourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 79-80. Por atenc1ón muy exph_Clta (salvo contada~ ocasiones) al modelo luhmanniano, al igual que
otro lado, más en concreto, 13ourdieu distingue el campo jurídico del sistema jurídico Luhmann, corno senala Ignac10 Izuzqmza, tampoco parece haber asimilado expresamente
luhmanniano, por la confusión, dice el sociólogo francés, que en la noción de sistema se da la teoría de Bourdieu; I. Izuzquiza, La sociedad sin hombres: Niklas Luhmann o la teoría como
entre la estructuras simbólicas (el derecho propiamente dicho) y las instituciones sociales escándalo, Anthropos, Barcelona, 1990,70.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS -----------=E.=L.::.E:=S..:.TR:::U:::::C..:.T.:::U.::::R~ALISMO GENÉTICO: HÁB.ffiJS Y CAMPO

filosofal» socio-antropológica que permitiría acceder al principio de la ~n varias ocasi~~1es, Bour~ieu se remonta para encontrar el punto de
transmutación de las prácticas sociales pasadas en un sistema generador partida de la nocwn de habttus en su obra a los trabajos de Erwin
de prácticas nuevas» 164 • Además se trata de una noción teórica dinámica, Panofsky sobre la arquitectura y la iconografía gótica y, más
construida en y para la práctica y por lo tanto desde el propio dinamismo concretamente, al epílogo que en 1967 el sociólogo francés hace del libro
de la práctica de la investigación. Y más aún porque el de habitus es un de Panofsky sobre Arquitectura gótica y pensamiento escolástico, donde
término con una larga tradición filosófica, del que Bourdieu se va a Bourdieu reflexiona sobre los problemas metodológicos del estudio de la
apropiar desde un principio, utilizándolo con progresiva asiduidad y relació.n enh·e el ~ombre, el artista, y su cultura166 , En dicho epílogo Pierre
multiplicando su semántica. Bourdwu ya advierte, al leer a Panofsky, cómo «oponer la individualidad
Y la colectividad para salvaguardar los derechos de la individualidad
Habítus, es un término latino muy usado por los filósofos y
creadora y los misterios de la creación singular, supone privarse de
especialmente por los escolásticos, que recogía (y reconvertía) la vieja
descubrir la colectividad en el corazón mismo de la individualidad en
noción aristotélica de hexis. Comúnmente traducido por «hábito», éste
forma de cultura -en el sentido subjetivo de cultivación o de Bildunr;;- 0
por hablar con el lenguaje que emplea Erwín Panofsky, del ha!Jitus ~or eÍ
último término tiene la desventaja de que no posee el carácter técnico de
habitus y puede inducir a otros significados distintos del pretendido, c~~l el c~eador part!cipa de su colectividad y de su época y que orienta y
equiparándose simplistamente como costumbre. Ferrater M~ra traduce dmge, .sm sabe~lo el, su~ actos de creación más únicos en apariencia»167.
habitus por «disposición o manera de ser en general» y lo cwrto es que ~s dec1~, que dicho habztus ya aparece como ese sistema de esquemas
el término se las trae a la hora de hacer una historia del mismo que mconsc1entes o profundamente escondidos que constituye la cultura del
permita reconstruir los diferentes matices que sugiere 165 • En ese
cr_e~dor y que no sólo era aplicable, como en el caso de la arquitectura
desarrollo histórico, sintetizándolo mucho, podemos hablar de tres
gohca y el pensamiento escolático, a aquellos hombres cultivados en una
significados principalmente: como condición (que se tiene), como
s~cíedad dotada de una institución escolar encargada de transmitir
disposición (que se posee) y como cualidad (en que se está, frente a la dichos esquemas, sino que dichos esquemas cumplían la misma función
accidentalidad de la disposición). Este último matiz es propio de la que «los esquemas inconscientes que el etnólogo descubre, mediante el
::
escolástica, en cuyo lenguaje reside quizás la mayor tradición de este i análisis de creaciones como los ritos o los mitos, en los individuos
;:
término con el que se designa un estado o apariencia habitual. '¡ desprovistos de esas instituciones, la misma función que esas «formas
,,
1 1
primitivas de clasificación», por utilizar el lenguaje de Durkheim y
1'
Mauss, que no sabrían ser objeto de una aprensión consciente y de una
¡i
1
164. Gilbert Rist, «La notion médiévale d'<<habitus>> dans la sociologie de Pierre
Bourdiew>: Revue européenne des sciences sociales, 67 (1984) 202.
165. José Fcrrater Mora, Diccionario de Filosofía, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1965, 166. Erwin Panofsky, Architecture gothique et Pensée scolastique, trad. francesa y
voz <<Hábito>>. Los antecedentes clásicos de la noción de habitus se encuentran en el «Postface>> de P. Bourdieu, Minuit, París, 1967, 137-167. El libro de Panofsky ,parece ser el
capítulo 8 de las Categorías de Aristóteles y en el <<Tratado de los hábitos y virtudes>>, tomo punto de partida de la elaboración y utilización por Bourdieu de la noción de ltabitus.
V de la Suma Teológica de Tomás de Aquino (cuestiones 49 y ss). Sobre la apropiación Panofsky trataba de demostrar, refiriéndose explícitamente a la cuestión 49 de la Suma
bourdieuniana del término medieval, remitimos al trabajo de Gilbert Rist, <<La notion Teológica de Tomás de Aquino, que <<la escolástica había constituido el molde capaz de
médiévale d'«habitus>> dans la sociologie de Pierre Bourdiew>, op. cit., 201-212. En la crear, en la Edad Media, obras estructuralmente comparables y que sus homologías no
historia reciente de la filosofía española podemos encontrar un cierto paralelismo, quizás eran explicables sino por la existencia de una suerte de «hábito mental>>>>; G. Rist, <<La
por su raigambre escolástica, entre el habitus de Bourdieu y la noción de habitud, por notion médiévale d'<<habitus>> ... >>, op. cit., 203-204.
ejemplo en la filosofía de Xavier Zubiri, <<El hombre, realidad personal>>: Revista de 167. P. Bourdieu, <<Postface>>, en E. Panofsky, Architecture gothique et Pensée scolastique,
Occidente, 1 (1963) 5-29. op. cit., 142.
1!!;1

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO

transmisión explícita y metódica>> 168 • O sea, que el habitus escolástico que agente 171 • Sobre todo, porque el habitus representa, en opinión del
designaba la cultura inculcada por la escuela abría la puerta a la sociólogo francés, la posibilidad de recalcar «la primacía de la razón
reconsideración del mismo concepto de cultura, entendida no solamente práctica», de construir «una teoría de la práctica como producto de un
como «un código común, ni incluso un repertorio común de respuestas a sentido práctico, de un sentido del juego socialmente constituido», de
problemas comunes, o un lote de esquemas de pensamiento particulares desarrollar «una teoría materialista del conocimiento que no abandone
y particularizados, sino sobre todo [como] un conjunto de esquemas al idealismo la idea de que todo conocimiento, ingenuo o científico,
fundamentales, previamente asimilados, a partir de los cuales se presupone un trabajo de construcción» 172 •
engendran, según un arte de la invención análogo al de la escritura
a) Habitus como sistema de disposiciones
musical, una infinidad de esquemas particulares, directamente aplicables
a situaciones particulares». En resumen, la cultura como habitus, definido En 1972, en el Esquisse d'une théorie de la prafique, Bourdieu ya definía
por analogía con Chomsky como una «gramática generativa de o caracterizaba los habitus así:
conductas» o como el «sistema de esquemas interiorizados que permiten «las estructuras que son constitutivas de un tipo particular de entorno (v.g. las
engendrar todos los pensamientos, las percepciones y las acciones condiciones materiales de existencia de un tipo particular de condición de clase) y
características de una cultura, y solamente aquellas» 169 • que pueden ser asidas empíricamente bajo la fonna de regularidades asociadas a un
Bourdieu no tardaría en trasladar esa noción de cultura al análisis entorno socialmente estructurado, producen habitus, sistemas de disposiciones
contemporáneo de la relación entre el sistema escolar y los esquemas de duraderas, estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras
pensamiento, y concretamente a la función integradora de la escuela estructurantes, es decir, en tanto que principio de generación y de estructuración de
como <<fuerza formadora de hábitos», al transmitir e inculcar, prácticas y representaciones que pueden ser objetivamente «reguladas» y «regulares»
reproduciéndolos, los esquemas de pensamiento de una época o, de sin ser en nada el producto de obediencia a reglas, objetivamente adaptadas a su
forma más general todavía, la disposición «generadora de esquemas finalidad sin suponer la mirada consciente de los fines y la maestría expresa de las
particulares susceptibles de ser aplicados en campos diferentes de operaciones necesarias para alcanzarlas y, siendo todo eso, colectivamente
pensamiento y de acción» 170 • E insiste en el hecho de que esa apropiación orquestadas sin ser el producto de la acción organizadora de un jefe de orquesta>> 173 •
le permitía, en la misma línea que venimos repitiendo, romper con el El habitus, los diferentes habitus, son por lo tanto el sistema de
paradigma estructuralista y su filosofía de la acción o del inconsciente disposiciones que es a su vez producto de la práctica y principio,
sin caer a su vez <<en la vieja filosofía del sujeto o la conciencia», y esquema o matriz generadora de prácticas, de las percepciones,
subrayando la capacidad «creativa», activa e inventiva del habitus y el apreciaciones y acciones de los agentes. Un principio que impone un
orden a la acción: principium importans ordinem ad actum, que decía la
escolástica. Sin embargo, hablar de disposición también es ambiguo
porque puede referirse a una capacidad, una actitud o a un estado. Y es
168. Ibídem, 151.
169. Ibídem, 151-152. Más allá de la analogía, las relaciones y diferencias entre el mo- esa ambigüedad quizás la que hace que el término le parezca aBourdieu
delo de Bourdieu y el lenguaje generativo de Chomsky las analiza R. Jenkins, Pierre
Bourdieu, op. cit., 79.
170. P. Bourdieu, «Systemes d'enseignement et systemes de pensée»: Revue
internationale des sciences sociales, XIX, 3 (1967) 373; hay traducción española: <<Sistemas de
enseñanza y sistemas de pensamiento», en J. Gimeno Sacristán y A. Pérez Gómez (eds.), La
enseiianza: su teoría y su práctica, Akal, Madrid, 31989, 20-36. 172. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 96-97.
171. P. Bourdieu, <<The genesis of the concepts of habitus and field>>, op. cit., 13. 173. P. Bourdieu, Esquisse d'une théorie de la pratique, op. cit., 175.

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LA VIOLENCIA DE LAS::_'F:_:O::_RM:::::.:::_A=S~JU.::::..:.:Rí::'D:.:I:.::C:.:A:.::S_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ EL ESTRUCTURAL!SMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO
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suficiente o particularmente apropiado para expresar lo que reviste el En ese sentido, el habitus es también concebido como tm sistema de
concepto de habitus, ya que cuando utilizamos el término <<disposición» competencias sociales que implica doblemen':e, en tanto competencia, de
expresamos «el resultado de una acción organizadora que presenta además un lado una capacidad práctica de acción y de otro un reconocimento
un sentido muy próximo a palabras tales como estructura; designa por social para ejercerla; y que es lo que va a procurar al agente en las
otra parte unn manera de ser, un estado habitual (en particular del cuerpo), estrategias que lleva a cabo en el juego de los diversos campos sociales
y, en particular, una predisposición, u11a tendencia, una propensión o una una racionalidad implícita en sus respuestas espontáneas a las
inclinación>> 174 • Esa pluralidad de significados es lo que quiere sugerir demandas y censuras del espacio en que se mueve. Ell1abitus es también
Bourdieu al hablar del habitus como sistema de disposiciones, un capital o un recurso, una forma de poder o propiedad incluso, que
incluyendo un amplio espectro de factores cognitivos y afectivos - permite actuar en el espacio socii:Ü 176 • Así por ejemplo, al elaborar una
«thinking and feeling», al decir de Jenkins- y no sólo actitudes teoría sociológica de la percepción artística, 13ourdieu recurre a la noción
puntuales, que se fraguan en los procesos de socialización y aprendizaje, de habitus para dar cuenta de la competencia artística que permite la
de experiencia, de vida, de los individuos. Son el producto de las apropiación de la obra de arte y que colnprende el <<dominio del
estructuras del entorno físico y afectivo, de la familia y la escuela, de las conjunto de los medios de apropiación espedfica de la obra de arte>>, el
condiciones materiales de existencia y de clase (estructuras estructuradas), de «la cifra cultural que posibilita el acto de .desciframiento (percepción
y a su vez son el principio que organiza todas las apreciaciones y artística)», el «conocimiento previo de los principios de división
actuaciones de los agentes que contribuyen a formar el entorno, de propiamente artísticos que permiten ubicar una representación» o el
n1anera que condicionan, determinan u orientan las prácticas de los dominio del sistema de clasificación artístico; es decir, el habitus artístico
agentes de acuerdo a ese esquema (estructuras estructurantes). del creador como «sistema de esquemas» que orienta de manera
constante las elecciones posibles y resultado de un proceso de
Dos aspectos es necesario subrayar al plantear la noción de habitus
interiorización largo y difícil, «producto de la interiorización de un
como sistema de disposiciones y esquemas generadores. En primer
código social, tan profundamente inscrito en los hábitos y en las
lugar, en cuanto estructura estructurada el habitus es, por decirlo de
memorias que funcionan a nivel inconsciente» 177 •
alguna manera, un producto social: no se trata de un conjunto de
disposiciones a actuar, sentir, pensar y percibir de una manera, b) Habitus, inconsciente y cálculo racional
adquiridas de forma innata o «natural», sino adquiridas socialmente y Pero, si hacemos caso de lo que dice el autor francés, no debemos
concretamente «en relación a la posición que los agentes ocupan en el confundir el hafJitus de Bourdieu con lo que otros llamarían el inconsciente
sistema, en virtud de la lógica de funcionamiento de ese sistema y de la (por más que, está claro, el habitus se adquiere más «inconscientemente»
acción pedagógica que ejerce sobre sus agentes>>. En cuanto estructura que otra cosa, a través del hábito y la repetición, y por más que dicha
estructurante, en segundo lugar, el habitus es, por seguir utilizando los
teoría del habitus pueda considerarse como una prolongación y una
mismos ténninos, producción social, que podría definirse como «un profundización del inconsciente de Claude Levi-Strauss 178 ), Preci-
operador de cálculo inconsciente que nos permite orientarnos
correctamente en el espacio social sin necesidad de reflexión» 175 •
176. P. Bourdieu, Questions de sociologie, op. cit., 134.
177. P. Bourdieu, <<Élémcnts d'une théorie sociologique de la perception artistique»:
Revue internationale des sciences sociales, XX , 4 (1968) 640-664. Hay traducción española:
«Elementos de una teoría sociológica de la percepción artística», en Varios, Sociología del
174. Ibídem, p. 247, nota 28. arte, trad. de Violeta Guyot, Nueva Visión, Buenos Aires, 1971, 43-80.
175. A Accardo; Initiation ii la sociologie, op. cit., 88 y 132. 178. J. J. Sánchez de Horcajo, La cultura. Reproducción o cambio, op. cit., 86-87.

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1''.
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EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO

samente con dicha noción se trata, según el sociólogo francés, de eludir la acción guiada por fines racionales y la reacción mecánica a las
el mecanicismo propio de la de inconsciente, y los vacíos que ésta deja determinaciones recurriendo a la noción de inconsciente supone inscribir
en el análisis social, obligando a explicar las prácticas de los agentes la finalidad en el mecanismo, «suerte de Deus ex machina que es también un
desde la dicotomía entre el cálculo racional y la espontaneidad (frente a Dios en la máquina», lo cual conlleva una naturalización de la finalidad y un
lo cual Bourdieu propone, como hemos visto, la noción de estrategia, que olvido de la acción histórica que lleva precisamente a inscribir los fines de
depende, entre otras cosas, de la posición en el campo, del volumen del la historia en los misterios de una Naturaleza' 8 '. El «inconsciente»
capital y de las disposiciones del agente). No es lo mismo habitus que estructuralista, por lo tanto, no ahorra para Bourdieu la verdón
inconsciente porque, en primer lugar, no todo lo inconsciente, mecanicista de la práctica, el mecanismo contra el cual construye él
espontáneo o al margen del cálculo racional es habitus; y, en segundo precisamente la noción de habitus, así cómo frente a la diferenciación de
lugar en el habitus no todo es espontaneidad o automatismo. El habitus es dichas prácticas en dominios más o menos reglados, sometidos a reglas
matriz de la práctica pero no se puede hacer de ello el principio Gurídicas, éticas, sociales ... ) que detcrmÍ11an la conducta y las opciones de
exclusivo de toda práctica: «si es verdad que las prácticas producidas los agentes.
por los habitus, las maneras de andar, de hablar, de comer, los gustos y
El lrabitus, por lo tanto, es inconsciente (o una forma de
las repugnancias, etc., presentan todas las propiedades de las conductas
inconsciente), pero no es el inconsciente. Pero eso no implica tampoco
instintivas, y en particular el automatismo, queda una forma de
una apuesta por leer la práctica en términos de cálculo racional
consciencia parcial, lagunosa, discontinua, que acompaña siempre las
absoluto: «Espontaneidad sin consciencia ni voluntad, el habitus no se
prácticas» 179 • Es decir, un margen de indeterminación o de
opone menos a la necesidad mecánica que a la libertad reflexiva, a las
imprevisibilidad (¿quizás de libertad?), según las situaciones, los
cosas sin historia de las teorías mecanicistas que a los sujetos «sin
campos, etc., que no permite identificar el sistema de disposiciones que
inercia» de las teorías racionalistas» 182 • Si el inconsciente estructuralista
es el habitus con la mecánica espontánea del inconsciente estruchualista.
suponía aunar las ideas de finalidad y mecanicidad, el habitus
Para Bourdieu sólo es posible explicar la práctica si se ponen en bourdieuniano trata precisamente de superar ambas ideas en la lectura
relación «las condiciones sociales en las que se ha constituido el habitus de la lógica de la práctica, de manera que las conductas no son el
que las ha engendrado y las condiciones sociales en las cuales se ha resultado de «secuencias objetivamente orientadas por referencia a un
aplicado, es decir, a condición de llevar a cabo, mediante el trabajo fin» (ya sea económico o ya de otro tipo), ni son por tanto el producto de
científico, la relación entre esos dos estados del mundo social que el una estrategia consciente ni una determinación mecánica. Para Bourdieu
habitus efectúa, ocultándola, en y por la práctica». En cambio el «los agentes caen de alguna manera en la práctica que es la suya, más
«inconsciente>> se ahorra esa operación y no es sino «el olvido de la historia que elegirla en un libre proyecto o verse obligados a ella por una
que la misma historia produce realizando esas estructuras objetivas que coacción mecánica» 183 • Así, respecto al cálculo económico racional que
ella engendra en esas cuasi-naturalezas que son los habitus». En ese puede orientar las acciones de los agentes, Bourdieu señala que «la
sentido el habitus es, a diferencia deJ inconsciente estruch1ralista, «historia mayor parte de las acciones son económicas objetivamente sin ser
incorporada» que permite recuperar la propia historia 180• Según el económicas subjetivamente, sin ser el producto de un cálculo económico
sociólogo francés, la tentativa de Levi-Strauss de superar la oposición entre

181. Ibídem, 69.


179. P. Bourdieu, Esquisse d'une théorie de la pratique ... , op. cit., 200. 182. lbidem, 95.
180. P. Bourdieu, Le sens pratique, op. cit., 94. 183. P. Bourdieu, Choses di tes, op. cit., 127.

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EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBTIUS Y CAMPO


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racional», y cada agente actúa no en función de ese cálculo consciente o mejor descripción del habitus, que se concibe en Bourdieu como lo
inconsciente sino «en función de un sistema de preferencias que le es cultural hecho natural, la necesidad hecha virtud, un tener h·ansfonnado
propio, pero que no se distingue más que por diferencias secundarias de en ser. El cuerpo funciona como estructura nmemotécnica que retiene y
los sistemas de preferencias comunes a todos los agentes situados en reproduce las estructuras objetivas socializadas y aprehendidas. En
condiciones económicas y sociales equivalenl:es» 184 • cuanto sistema de disposiciones, no somos nosotros quienes poseemos
el habitus sino que es el habitus quien nos posee a nosotros.
La práctica, en cuanto producto del habitus que incorpora la
necesidad objetiva, no es por lo tanto el resultado de una acción En esta aprehensión de la realidad social a través de lo personal y lo
racional, aunque precisamente por ser producto del habitus tenga todas corporal reside además una apuesta epistemológica que tiene mucho
las apariencias de esa acción que «diseñaría un observador imparcial, que ver con la formación fenomenológica del sociólogo francés y con su
dotado de toda la información útil y capaz de dominarla racionalmente. esfuerzo por superar las lagunas de la investigación antropológica en
Y sin embargo no tiene la razón por principio» 185 • La lógica que guía las que se forma. Es la aprehensión de la estructura social a través de la
prácticas no es por eso la lógica de la razón, pero no es una razón sin realidad sensible y sensitiva que se manifiesta en las taxonomías prácticas
lógica, sino la lógica del haf;ítus («orquestación sin jefe de orquesta»). O que constituyen el núcleo generador del habitus y que se enraízan en el
dicho de otra manera, los esquemas o principios que constituyen el cuerpo: alto y bajo, frío y caliente, masculino y femenino ... Dichas ta-
habitus (schemes) pueden ir «de la práctica a la práctica sin pasar por el xonomías constituyen el esquema de percepción y de construcción de la
discurso y por la consciencia» 186 • Y el hecho de que no pase por el realidad social y se descubren a su vez como categorías para el análisis
discurso o la consciencia es también lo que da su específico sentido a las social, ya que permiten poner en relación el esquema de disposiciones
prácticas o su <<sensatez» originaria, que permanece escondida u oculta a del habitus en cuanto estructuras estructurantes, con las estructuras
sus productores: <1El sentido práctico, necesidad social que deviene objetivas a las que responden y de las que s'pn producto (estructuras
naturaleza, convertida en esquemas n1otores y en automatismos estructuradas).
corporales, es lo que hace que las prácticas, en y mediante lo que en ellas
El habitus no es, por lo tanto, un concepto abstracto sino que es parte
permanece oscuro a los ojos de sus productores y por donde se revelan
de la conducta (el <<modo de conducir la vida») del individuo, traducida
los principios transubjetivos de su producción, sean sensatas, es decir,
tanto en maneras corporales como en actitudes o apreciaciones morales.
habitadas por un sentido común. Lo que hacen los agentes tiene más
Tanto hexis como ethos son habitus o, mejor dicho, forman parte del
sentido del que saben, precisamente porque nunca saben por completo
habitus: <<hexis es el mito realizado, incorporado, hecho disposición
lo que hacen» 187•
permanente, manera duradera de portarse, de hablar, de andar y, por
e) Habitus, hexis, ethos ello, de sentir y de pensar» 188 • El sistema de disposiciones, esquemas y
principios, que constituye el habitus se hace por lo tanto cuerpo y desde
Hablábamos de maneras de andar y de hablar, de hacer y de ser,
el cuerpo reproduce los esquemas y los principios incorporados. Así,
gustos y repugnancias, automatismos corporales, etc. La manera, en
por ejemplo, a través del gusto, <<cultura convertida en nalura, (... ) clase
cuanto disposición corporal e incorporada, hecha cuerpo, es quizás la
hecha cuerpo» que <<contribuye a hacer el cuerpo de la clase». En el
cuerpo se advierte tanto la posición social del agente como su
184. Ibídem, 129.
185. Ibídem, 21.
186. P. Bourdieu, Le sens pratique, op. cit., 124 y 125.
187. Ibídem, 116. 188. P. Bourdieu, Esquísse d'une théorie de la pratique ... , op. cit., 193.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO

trayectoria en el espacio en que se mueve: «el cuerpo es la objetivación dos realizaciones de la acción histórica. Es decir, la doble relación oscura
más irrecusable del gusto de clase, que manifiesta de formas diferentes», entre los habitus (... ) que resultan de la institución de lo social en los
desde las preferencias alimenticias a los usos del cuerpo, en donde se cuerpos (o en los individuos biológicos), y los campos, sistemas de
revelan las disposiciones más profundas del habitus. 189 relaciones objetivas que son producto de la institución de lo social en las
cosas» 193 • El habitus es la socialización de la historia colectiva: «Producto
En suma, y más allá del ejemplo, en el cuerpo se inscriben en forma
de la historia, el habitus produce prácticas, individuales y colectivas, por
de maneras, gustos, preferencias, estilos, etc., todo el esquema de
lo tanto historia, conforme a los principios engendrados por la
principios del habitus que es producto de unas condiciones sociales
historia» 194 • De ahí que el «sujeto» de la acción que promueve el habitus
específicas. Y el habitus responde en las prácticas precisamente también
no sea simplemente «el ego instantáneo de una suerte de cogito singular,
a través de todo ese conjunto de disposiciones corporales en las que se
sino la huella individual de toda una historia colectiva» 195, que es el
expresa una visión de la realidad social que contribuyen a reproducir. Y
agente. Y en cuanto incorporación de la historia, en el habitus se hace
al igual que en las maneras o en la disposición corporal de los agentes,
presente el pasado y se anticipa el porvenir (aunque esa anticipación
también en las actitudes o apreciaciones morales se manifiesta esa
resulte falsa en ocasiones al no concurrir las condiciones objetivas
estructura incorporada y estructurante a la vez: el ethos es la ética
propias de la misma constitución del habitus) 196 •
incorporada del mismo modo que el gusto es la estética incorporada190 •
O, como dice Accardo, el ethos es el «conjunto de disposiciones morales Como resultado de la incorporación en los cuerpos de una misma
que forman parte del habitus» 19\ historia, el habítus por eso permite igualmente tanto la concertación de las
prácticas como las prácticas de concertación, ya que en la medida en que
son producto de esa misma historia, y sólo en la medida en que lo son -
d) Habitus primarios y secundarios. Habitus de clase subraya Bourdieu-, las prácticas de los agentes son «mutuamente
El habitus, en suma, funciona de modo análogo a un «capital comprensibles e inmediatamente ajustadas a las estructuras,
objetivamente concertadas y dotadas a la vez de un sentido objetivo
genético» que ha sido inculcado e incorporado socialmente192 • Pero
unitario y sistemático a la vez, trascendente a las intenciones subjetivas y
haríamos mal si, según lo ya expuesto, concibiéramos éste en un
sentido puramente individual. En realidad se trata de un fenómeno a los proyectos conscientes, individuales o colectivos»; es decir, que uno
colectivo, social. Hablar de habítus es --dice Bourdieu- hablar de lo de los efectos fundamentales de ese acuerdo entre el sentido práctico y el
individual y personal como colectivo o social: «El habitus es una sentido objetivo es, con palabras del mismo Bourdieu, «la producción de
subjetividad socializada», es historia incorporada. Y por eso el objeto un mundo de sentido común, cuya evidencia se dobla de objetividad» 197 •
de la ciencia social no es el individuo en sí mismo ni los grupos Más específicamente, y en cuanto productos concretos de un
como meras sumas o agregados de individuos, sino «la relación entre aprendizaje y una inculcación que a través de la familia, el contexto
social y cultural, el entorno, etc, incorporan la historia en forma de
189 .. P. Bourdieu, La distinction, op. cit., 210. Sobre el cuerpo como producto social cfr.
P.Bourd1eu, <~Remarques provisoires sur la perception sociale du corps>>: Acles de la
recherche en scten~c_s soc¡a/c,s, 14 (1977) 51-54; hay traducción española: «Notas provisionales
sobre la percepcwn soCJal del cuerpo>>, trad. de Julia Varela en Varios Materiales de so- 193. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 101-102.
ciología crítica, La Piqueta, Madrid, 1986, 183-194. ' ' . 194. P. Bourdieu, Le sens pratique, op. cit., 91.
190. P. Bourdieu, Questions de sociologie, op. cit., 133. 195. P. Bourdieu, Choses dítes, op. cit., 129.
191. A. Accardo, Initiation ii la sociologie, op. cit., 87. 196. P. Bourdieu, Le sens pratique, op. cit., 104-111.
192. P. Bourdieu y J.-C. Passeron, La reproduction, op. cit., 48. 197. Ibidem, 97 y 99 .

100 101

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EL ESTRUCllJRALISMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS

sistemas de disposiciones, podemos distinguir entre habitus primarios Y un sistema subjetivo pero no individual de estructuras interiorizaclas,
secundarios. Los primeros están constituidos por las disposiciones más esquemas comunes ele percepción>> que explica precisamente la
antiguas y duraderas y que, por lo mismo, condicionan la adquisición armonización espontánea ele las prácticas de los agentes pertenecientes a
posterior de nuevas disposiciones por lo que llamaríamos «el. pe~o una misma categoría social. En suma, el habítus de clase es da clase
particular de las experiencias primitivas» (por ejemplo, la expenenc1a incorporada», lo que c1uiere decir también que para definir o, mejor
familiar) 198, Entre los segundos, que se construyen sobre el tejido de los dicho, para construir la clase social será necesario recurrir al habitus en
primarios y vienen generalmente a redoblar su eficacia, cabría subrayar que ésta se objetiva (a la par, paradójicm'nente, que se subjetiva)' 01 •
la importancia del habitus escolar. Esa distinción no quiere decir que De la existencia de ese sistema de disposiciones de clase es de donde
existan en los agentes diferentes sistemas de disposiciones simplemente nace la coherencia y la unidad ele las diferentes prácticas de los agentes.
superpuestos (el habitus escolar sobre el familiar, el profesional sobre el No su homogeneidad total, ya que se trata ele una «relación ele
escolar, etc.), sino sobre todo que, como dice Accardo, «el hab1tus es una homología, es decir, de diversidad en la homogeneidad que refleja la
estructura interna permanentemente en vías de reestructuración» 199 • Una diversidad en la h01nogeneidad característica de sus condiciones
reestructuración que está precisamente en función de las circunstancias sociales de producción, que une los habitus singulares de los diferentes
y del contexto en el que el habitus se impone con su propia inercia. miembros de una misma clase>>; de manera que la historia del individuo
Pero esos habitus que llamaríamos en cierta manera individuales, se inscribe en la historia de su grupo o clase y cada sistema de
también podemos considerarlos habitus colectivos o de grupo cuando disposiciones indiviclualr los diferentes habitus individuales, son «una
guardan una homogeneidad objetiva que resulta de la ho_moge~eid~d variante estructural de los otros, en los que,se expresa la singularidad ele
de las condiciones de existencia en que se fraguan, de esa m1sma histona la posición en el interior de la clase y de la trayectoria» social, es decir,
de la que hablábamos antes. De hecho, una de las funciones que, según una variante del habitus de clase o de fracción de clase202 •
Bourdieu, tiene la noción de habitus es que permite «dar cuenta de la e) Sistematicidad e histéresis de los habitus
unidad de estilo que une las prácticas y los bienes de un agente singular
En cuanto estructura estructurante, el habitus es a la vez «principio
0 de una clase de agentes» 200 • Así, podemos hablar del habitus de clase como
el producto de una «clase de condiciones de existencia y generador de prácticas objetivamente enclasables y sistema de enclasamiento
condicionamientos idénticos o semejantes», y que va ligado, (principium divisionis) de esas prácticas» 201 • Esa doble tarea ele producir
inseparablemente, a la comprensión de la clase social como «una clase prácticas y producir la capacidad de apreciar esas prácticas es fruto de
de individuos biológicos dotados del mismo habitus, como sistema de una serie de propiedades de los sistemas de disposiciones, relacionadas
entre sí, que permiten actuar al habitus en determinadas condiciones y
disposiciones común a todos los productos de los nüs~os
permiten a la vez la armonización de las prácticas producto de ese
condicionamientos>>; el habitus de clase es, al fin y al cabo «el habltus
individual en la medida que expresa o refleja la clase (o el grupo) como
habítus. En primer lugar, permítasenos el juego de palabras (tan
bourdieuniano por otra parte) para decir que el habítus es un sistema de
disposiciones (resultado de un sistema de condiciones) que actúa de

198. Il'idem, 102. .,


199. A. Accardo, Initiation a la sociologie, op. cit., 91-92. Accardo tamb1en r~cuerda la
tendencia existente a una <<amnesia de la génesis histórica de nuestro hab~tus» que 201. P. Bourdieu, Le sens pratique, op. cit., 100-101 y La distinclion, op. cit., 112 y 512.
conduce precisamente a naturalizar nuestras disposiciones constituidas socialmente. 202. P. Bourdieu, Le sens pratique, op. cit., 101. ·
203. P. Bourdieu, La distinction, op. cit., 190.
200. P. Bourdieu, Raisons pratiques, op. cit., 23.

103
102
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO

forma sistemática y universal en todas nuestras prácticas, lo que quiere De esas propiedades, y más concretamente de su durabilidad, se
decir que origina a su vez productos sistemáticos, estilos de vida que deriva el efecto de histéresis de los habitus, utilizando un término físico del
pueden ser percibidos en sus relaciones mutuas según los esquemas y los que la sociología se sirve para designar aquel efecto que se prolonga
principios del habitus, y que devienen «sistemas de signos socialmente después de que cese la causa que lo ocasiona. Existe un movimiento
calificados». Es decir, que las elecciones que son orientadas o dirigidas inercial del habitus que hace que éste actúe aunque desaparezcan las
por el habitus no son prácticas incoherentes y desorganizadas, sino que condiciones objetivas que lo han estructurado. Y ello conlleva también
forman un sistema lógico, aunque su lógica, insistamos una vez más, no que el habitus no se modifique de la misma forma que las condiciones
sea la de una lógica racional sino la de la razonabilidad del habitus. O objetivas que en principio tiende a reproducir. Al ser duraderas las
como dice Bourdieu: la sistematicidad existe en el opus operatum disposiciones, dice Bourdieu, los habitus también funcionan «a
precisamente porque existe en el modus operandP01 • contratiempo», con lo que se produce un efecto de retraso (rdard), de
desajuste (décalage) cuyo ejemplo por excelencia sería Don Quijote quien,
Esa sistematicidad del habitus (y por lo tanto de las prácticas
según el sociólogo francés, «pone en práctica en un espacio económico y
engendradas por él) es a su vez fruto de su durabilidad y transferibilidad.
social transformado un habitus que es el producto de un estado anterior
Es decir, de su capacidad de engendrar duraderamente prácticas de ese mundo» 207 •
conforme a los principios de la arbitrariedad inculcada, así como de
hacerlo en un gran número de campos o espacios sociales diferentes. En j) Habitus y reproducción
ese sentido los sistemas de disposiciones del habitus son sistemas
Si, como hemos dicho, pensamos que se trata de disposiciones
duraderos y transferibles o trasladables de un campo a otro, de una duraderas, poseídas por (y poseedoras de) una fuerte inercia en sus
situación a otra distinta. En el mismo sentido, Bourdieu señala también efectos, y sabemos que las prácticas se producen en el encuenh·o entre el
cómo la capacidad generativa del habitus se mide en función de su
habitus, por un lado, y las determinaciones, demandas y oportunidades
exhaustividad, esto es, en tanto que él «reproduce lo más completamente
del campo social en que el actor se mueve (y en el que el habitus es
posible en las prácticas que engendra los principios del arbitrario
apropiado) por otro lado, una lectura muy básica de dicho encuentro
cultural de un grupo o una clase» 205 • En suma, podrímnos decir, con
entendería que se establece una suerte de círculo vicioso entre esas dos
palabras del mismo Bourdieu, que «en tanto que disposición general y
realizaciones de la historia, que no daría margen de cambio alguno en la
transportable, [el habitus] realiza una aplicación sistemática y universal,
génesis de las prácticas, ya que ese encuentro entre campo y habitus no
extendida más allá de los límites de lo que ha sido directamente
contribuiría sino a reproducir el mundo cultural y social que a su vez lo
adquirido, de la necesidad inherente a las condiciones de aprendizaje: es
produce y, por lo tanto, a perpetuar el status qua a través de la exterio-
lo que hace que el conjunto de prácticas de un agente (o del conjunto de
los agentes que son el producto de condiciones parecidas) sean a la vez
sistemáticas, en tanto que son el producto de la aplicación de esquemas 207. P. Bourdieu, Le sens praiique, op. cit., 104··11; También hace referencic" a dicho
idénticos (o mutuamente convertibles) y sistemáticamente distintos de efecto _en Questions de sociologie, op. cit., 135; y en Choses dites, op. cit., 128. Por ejemplo,
Bourd1eu ha constatado en alguna ocasión, respecto al campesinado argelino, cómo éste
las prácticas constitutivas de otro estilo de vida» 206 • mantiene lo que llamaríamos su personalidad incluso cuando ya no existen las
condiciones de una cultura y organización social y económica que lo permitan: «Puesto
que su ser es sobre todo una cierta manera de ser, un habitus, una disposición permanente y
general ante al mundo y los otros, el campesino puede seguir siendo campesino incluso
204. Ibídem, 190-193. Cfr. también P. Bourdieu, Questions de sociologie, op. cit., 134-135. cuando ya no existe la posibilidad de comportarse como tal»; P. Bourdieu y A. Sayad, Le
205. P. Bourd1eu y J.-C. Passeron, La reproduction, op. cit., 48-49. déracinement. La crise de l'agriculture traditionelle en Algérie, Minuit, Paris, 1964, 102 . Hay
206. P. Bourdieu, La distinction, op. cit., 190 . traducción española: Argelia entra en la historia, trad. de Angel Adad, Nova Terra,

104 105

.!
LA VIOLENCIA Di~ LAS FOIDv1AS JURíDICAS EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO

rización de las pautas y valores interiorizados o incorporados. En tanto Pero además, en segundo lugar, la propia historicidad del habitus es
comporta siempre esos dos momentos que son la interiorización de lo la que no permite hablar en términos de una reproducción estrictamente
exterior y la exteriorización de lo interior, al transformar la necesidad en mecánica o mecanicista, ya que el habitus funciona en relación al campo
virtud y encerrar así el desconocinüento de dicha necesidad, el habitus social y produce o genera prácticas diferentes según lo que acontece en el
«contribuye tanto mejor a la reproducción de las estructuras sociales, campo: «el habitus se revela solamente (... ) en la relación con una
por cuanto que bajo la apariencia de manera natural de ver, de situación determinada (... ) y según los estímulos y la estructura del
sabiduría, de buen sentido, enmascara y disimula la necesidad -o si se campo, el mismo habitus puede engendrar prácticas diferentes, e
prefiere el arbjtrario- que está en. su fundamento» 208 • Si por lo tanto igualmente opuestas», de forma que a situaciones y campos distintos,
existe una relación recíproca entre las condiciones objetivas y las reacciones diferentes 212 • Por eso mismo es preciso plantearse la cuestión
disposiciones subjetivas, ¿qué posibilidad de cambio existe? ¿dónde de las condiciones sociales en las que el habitus es eficaz o en las que, por
queda la innovación y la acción en la práctica?. O como seüala Jenkins, el efecto de histéresis anteriormente descrito, el sistema de disposiciones
¿no será entonces la teoría del habitus una forma más o menos resulta inadecuado o contradictorio. Y en las que el habitus también va,
sofisticada de ftmcionalismo? 209 • con mayor o menor dificultad o mayor o menor lentitud, cambiando,
Es decir, cabe preguntarse por la dosis que existe de determinismo transformándose o reestructurándose. Desde el punto de vista de su
en los habitus que, sin embargo, está lejos de las intenciones y reflexiones historicidad, podríamos decir, el habitus conlleva siempre un margen de
del autor, que responde diciendo, en primer lugar, que el habitus es contradicción al no revelarse plenamente nunca, si no muy
duradero pero no imnutable: «Siendo el producto de la historia, es un ocasionalmente, el conjunto de condiciones sociales e históricas objetivas
l!' en que se gestó. Y en ese mismo sentido, el habitus es a la vez
sistema de disposiciones abierto, que está continuamente enfrentado a
experiencias nuevas y por lo tanto continuamente afectado por ellas»¡ o continumnente gerundio, puesto que continuamente se va actualizando,
como dice en otro lugar, el habitus es «un principio de invención que, arrancando historia en función de las nuevas condiciones.
producido por la historia, es relativamente arrancado a la historia» 210 • Por último, deberíamos tener en cuenta además que, para Bourdieu,
i
Como principio de invención, el habitus tiene una capacidad si no es precisamente la vigilancia que ofre<;e el análisis reflexivo sobre esa
creadora al menos generadora, «inscrita en el sistema de disposiciones inclinación del habitus difícil de controlar, lo que permite llevar a cabo
como arte (... ) y en particular ars inveniendi», que permite respuestas un trabajo que ayude a modificar nuestra percepción de las situacioneR y
diferentes, márgenes de imprecisión en los límites de esa necesidad nuestra reacción ai<te las mis1nas 213 • En nurnerosas ocasiones, Bourdieu
incorporada; más aún, Bourdieu subraya el hecho de que él no habla de responde a las acusaciones de determinismo que se le hacen insistiendo
lzábito o costumbre (habitude), sino de habitus, precisamente para resaltar (con más o menos optimismo, podríamos decir) sobre el carácter o la
esa «capacité génératrice» del sistema de disposiciones como una noción capacidad crítica y liberadora de la ciencia social en cuanto «ciencia de
construida «con tre le mécanisme» 211 • lo oculto», al poner al descubierto los mecanismos que gobiernan,
orientan o condicionan la vida social y que de otro modo son
naturalizados como leyes, que son reconocidas como tales precisamente
1!1' 208. J. J. Sánchez de Horcajo, La cultura. Reproducción o cambio, op. cit., 88-89.
1i¡
209. R. Jenkins, Pierre Bourdieu, op. cit., 81-82.
111~1 210. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 108-109; Questions de sociologie,
op. cit., 135. 212. Ibidem, 109-110.
lll1' 211. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Rrponses., op. cit., 97. 213. Ibidem, 110-112.
~!
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106 107
r LA VIOLENCIA DE LAS_F_O_RM_A_S.:_JU_Rí_'D_I_C_A_S_ _· - - - - - - - - - - - - - - _ _ _ _ _ _ _ _ _ _E_L_E__:_S__:_TR::..:U.::..=C::...TU=RA:..:.::L::.IS::.:.MO GENÉTICO: HÁBTIUS Y CAMPO

por ser desconocidas. Desde su punto de vista, descubrir la necesidad histórica hace presentes [met en présence] dos estados de la historia (o de lo
que desaparece en el habitus incorporada y transformada en virtud es el social): la historia en estado objetivado, es decir, la historia que se ha
paso verdadero para encontrar la libertad (como ya hemos apuntado acumulado a lo largo del tiempo en las cosas, máquinas, edificios, mo-
anteriormente). Lo que por ejemplo, trasladándolo a nuestra situación, numentos, libros, teorías, costumbres, derecho, etc., y la historia en el
quiere decir que dar cuenta de la existencia del habítus de los juristas (y estado incorporado, devenido habitus», de manera que en el habitus, y
de los diferentes habitus de los diferentes juristas) en relación al campo en la relación del habitus con la historia objetivada, se produce esa ac-
jurídico puede ser ya una forma de escapar al grado de determinismo tualización de la historia que hace posible precisamente su adquisición.
que en la práctica jurídica impone un campo formalizado y un habitus Y eso es lo que hace que la relación con el mundo social no sea una
formalizador. relación de causalidad mecánica con el «medio», sino de «complicidad
ontológica», ya que «es la misma historia b que se desarrolla en el
Por tanto podríamos concluir que, según Bourdieu, las conductas y
hábitat y en el habitus», y existe una correspondencia o coincidencia
las prácticas generadas por el habitus no tienen «la hermosa regularidad
entre la posición del agente y sus disposiciones:'".
de las conductas deducidas de un principio legislativo: el habitus tiene
parte ligada con lo impreciso y con lo vago», con la «espontaneidad que En esa relación es donde se gestan las estrategias que los agentes
afirma en la confrontación improvisada con situaciones sin cesar llevan a cabo en los diferentes campos sociales, fruto por lo tanto, de las
renovadas, obedece a una lógica práctica, la de lo impreciso, del más o posibilidades y necesidades de esos mismos agentes en función de su
menos, que define la relación ordinaria con el mundo». Y en esa posición en el campo, sus disposiciones o habitus, etc. Y, más
virtualidad de la apertura y la indeterminación del habitus reside concretamente, dichas estrategias que orientan las prácticas son el fruto
además, por decirlo de alguna manera, su defecto: la imposibilidad de del sentido práctico, ese sentido de un juego particular e histórico que se
remitirse a él en aquellas situaciones que precisan una certeza, una adquiere en la misma actividad social. Decíamos además que cada
determinación más constante, en situaciones críticas y peligrosas, en las campo produce un interés específico en el juego y por el mismo juego,
que es preciso recurrir a la norma, a la regla, a la codificación en cuanto que es lo que permite e invita a la vez a los agentes a realizar un
formalización de los esquemas prácticos del habitus: <<Cuanto más grande esfuerzo o una inversión en el juego. Para poder exlicar esa inversión por
sea la situación de violencia en estado potencial, cuanto más necesario el interés del juego y esa inmersión en el mismo fuego, Bourdieu recurre a la
sea imponer formas, más la conducta libremente confiada a las noción de investissement. Esa doble inversión e inn1.ersión a un mismo
improvisaciones del habitus cederá el lugar a la conducta expresamente tiempo (investissement), es la propensión o inclinación a actuar que
reglada por un ritual metódicamente instituido, hasta codificado» 214 • nace de la relación entre un espacio de juego (o campo social) y un
sistema de disposiciones ajustadas a ese espacio y a ese juego (habitus),
g) La inversión estratégica en el juego
un sentido del juego y de sus jugadas que implica a la vez una
Como hemos venido advirtiendo, la génesis de las prácticas se inclinación y una aptitud para jugar el juego, para tomar interés en el
encuentra, en el análisis socio-antropológico de Bourdieu, en la relación juego y para dejarse coger en el juego; una inclinación y una aptitud que
dialéctica entre esot¡ dos estados de lo social que son las estructuras y los «están tanto una como la otra social e históricamente constituidas y no
habitus, la historia hecha cosa y la historia hecha cuerpo: <<toda acción

214. P. Bourdieu, Choses dites, op. cit., 96. 215. P. Bourdieu, «Le mort saisit le vif>>, op. cit., 6-8.

109
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LA VIOLENCIA PE LAS FORMAS JURíDICAS EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBffiJS Y CAMPO
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universalmente dadas>> 216 • AsC los agentes son «investidos» de esa de esas prácticas). En la teoría de la práctica de Bourdieu, el juego social
inclinación y esa capacidad para jugar a un juego social determinado, y no tiene por principio la regla aunque se trate de una actividad reglada o
esa «investidura>> (a veces incluso oficial y codificada) se convierte en regular, precisamente porque la regla, como veremos después, está
una condición de pertenencia al campo que es a su vez producida por la también en función del habitus como principio generador de las prácticas.
Inisma dinámica del propio campo. Y por lo mismo esa investidura que Dicho juego está en función sobre todo de las estrategias de inversión
pennite a su vez invertir en el juego social está vinculada al interés que los agentes llevan a cabo, en función a su vez de la relación que se
propio y específico que se ventila en el juego y a la ilusión o la creencia establece entre los campos, las fuerzas del campo, y las disposiciones de
en ese mismo juego incluso hasta (<dejarse llevar» por él. Esta creencia es los habitus. O más concretamente, que se orientan de acuerdo a la
constitutiva de la pertenencia al campo y, cuanto más desconocida es, posición de los agentes en la estructura ele distribución del capital
más permite el desarrollo del campo y del juego al que se dirige: «en el específico del campo, por mediación de los habitus.
caso de los campos sociales que, siendo el producto de un largo y lento Así por ejemplo quienes ocupan o detentan una posición dominante
proceso de autonomización, son, si puede decirse, juegos en sí y no para en los campos al poseer un mayor capital específico se oponen a los
sí, no se entra en el juego por un acto consciente, se nace en el juego, con recién llegados al campo o a quienes ocupan una posición dominada en
el juego, y la relación de creencia, de illusio, de inversión es tanto más función de su capital. De ahí que existan estrategias de conservación que
totat incondicional, cuanto más se ignora» 217 • :'., buscan sacar provecho del capital progresivamente acumulado de cara a
Pero esas inversiones/inmersiones que llevan a cabo los agentes en el 1 ·. conservar e incluso mejorar la posición en d campo, reproduciendo su
estructura de distribución y su funcionamiento; y estrategias de subversión

l
interés del juego no son, una vez, más, fruto de un cálculo racional o de ¡
una intencionalidad totalmente deliberada: son estratégicas. Lo cual •li «orientadas hacia una acumulación del capital específico que supone un
quiere decir que son finales en el sentido de que «son finalizadas, pero su ; vuelco más o menos radical de la tabla de valores, una redefinición más
finalidad es normalmente objetiva, sin intención expresa>>, una paradoja 1:
o menos revolucionaria de los principios de producción y de apreciación
que tiene su origen en la racionalidad implícita del habitus que, como dice de los productos y, al mismo tiempo, una devaluación del capital
Accardo, <(tiene razones que la razón ignora>> 216 • Hablar en términos de detentado por los dominantes» 219 •
estrategias quiere decir que las prácticas no son el resultado de un plan En La Noblesse d'État, Bourdieu desarrolla un conjunto de estrategias
reflexionado sino el resultado de una maestría o una lógica práctica y un de reproducción, partiendo del hecho de que hablar de las mismas no
dominio asimismo simbólico de la práctica que reside en el habitus como significa <dmputar al cálculo racional, o incluso a la intención
un «operador de cálculo inconsciente>> (recordemos la doble capacidad estratégica, las prácticas a través de las cuales se afirma la tendencia de
generativa del habitus como productor de prácticas y de la clasificación los dominantes a perseverar en su situación» de dominantes, sino
simplemente recordar que muchas prácticas diferentes «se organizan
objetivamente, sin haber sido explícitamente concebidas y planteadas en
216. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 94; Questions de sociologie, op. referencia a ese fin, de tal manera que contribuyen a la reproducción del
cit., 34. Hemos recurrido también, para aclarar In noción de ínvestissement, a la traducción capital poseído». Y eso es así porque «ellas tienen por principio el
que hace Alvaro Pazos en la versión española de Le sens pratíque, donde trata de conjugar
la referencia económica del término que el mismo Bourdieu recoge (inversión en el juego) y
su sentido psicoanalítico (in111ersión en el mismo): P. Bourdieu, El sentido práctico, trad. de
Alvaro Pazos, Taurus, Madrid, 1991, 10.
217. P. Bourdieu, I.e sens pratíque, op. cit., 112-113.
218. A Accardo, Initiation ala sociologie, op. cit., 159-160. 219. P. Bourdieu, Questions de sociologie, op. cit., 197-198.

llO 111

ili.:
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBIIUS Y CAMPO

habitus, que tiende a reproducir las condiciones de su propia «ele.cción de lo necesario» y por un «realismo» en el que el éxito social
producción produciendo, en los dominios más diferentes de la práctica, esb~1ba no tanto en conseguir posiciones superiores cuanto en evitar caer

las estrategias objetivamente coherentes y sistemáticas características de en una condición inferior. Y en tercer lugar, este lector de Bourdieu
reco~e est.rategias medias, de las clases medias, la pequeña burguesía, lo
un modo de reproducción» 220 •
cual1mphca tener en cuenta las diferentes fracciones dentro de la clase.
Accardo, por su parte, plantea en su lectura de Bourdieu tres
E~ :st.~s últimas, Accardo subraya el papel que la «lógica de la
grandes modelos de estrategias, en las que desglosa a su vez otras dife- d1stmcwn» opera en el juego de los agentes para mantener o acortar la
rentes, en función de la posición de los agentes en el campo de las clases
di~tanc_ia respec:o al resto de las clases y fracciones de clase (superiores
sociales. En primer lugar, las estrategias dominantes, de los agentes que o mfenores), as1 como el aspecto subversivo o tonalidad contestataria
ocupan la posición dominante en el campo, y que pueden ser estrategias
que pre~e~-tan su~ estrategias (más de oposición en el sistema, dice" que
defensivas (que únicamente tratan de reproducir y conservar las de opos1c10n al Sistema). Entre ellas destaca las «estrategias de farol»
relaciones de fuerz.a establecidas), de denuncia y moralización (que
(características de las clases medias siempre preocupadas de hacer una
recuperan el discurso ortodoxo acusando a los dominados de traicionar
comedia. ~incera .que sirva para representar, para aparentar, la mejor
la pureza del ideal original), de seducción y alianza con los dominados
valora.cwn pos1ble de sus propiedades) y las «estrategias de
(buscando una base sólida para luchar contra otros dominantes, y que
fecundidad» (que deduce de la limitación de nacimientos en las clases
generan en los nuevos aliados, a su vez, estrategias de sucesión -
medias, a diferencia de la burguesía dominante y las clases populares,
sometimiento a la ortodoxia- o subversión -herejía-), de negación o
un «nu~neru~ cla~sus» que traduce, según Accardo, la tensión y las
«contre-pied» («de negación en negación de la negación», que son el
pretensiOnes mscntas en el habilus de los agentes y que les obligan a
origen de convergencias simbólicas, como las de quienes tratan de
concentrar sus medios en función de sus fines de promoción social) 221.
alejarse del discurso propio de su clase), e il1cluso estrategias de alianza
matrimonial (que juegan un papel importante entre las estrategias de
reproducción social, al asegurar la reproducción biológica del mismo 1.2.4. Distancia y distinción
grupo social). En segundo lugar, Accardo cita las estrategias dominadas,
las de los agentes más dominados del campo de las clases sociales (cuya La noción de clase va apareciendo a lo largo de la arquitectura
estructura mantiene una relación de homología con el resto de los conceptual del proyecto teórico de Bourdieu como una referencia
campos sociales), cuyas prácticas se guían por el principio de la indispensable para su comprensión. El sociólogo francés recurre
Ií.
F•

i,,
claramente al análisis de clase (y de lucha de clases) y a la noción de
clase social frente a otros tipos de análisis sociológicos que entienden
que hoy día ya no cabe hablar de clases sociales o que es preciso
220. P. Bourdieu, La Noblesse d'Étnt, op. cit., 386-389. El sociólogo francés distingue
como tales estrategias de reproducción las siguientes: estrategias de fecundidad, sucesorias
des.terrar dicho término. Ciertamente, es necesario reconocer que ía clase
(<<que apuntan a asegurar la transmisión del patrimonio entre las generaciones con el social es una construcción sociológica más, tal como se desprende además
mínimo desperdicio posible»), educativas, estrategias que llama profilácticas («destinadas a de la propia perspectiva bourdieuniana del conocimiento sociológico
mantener el patrimonio biológico del grupo»), las propiamente económicas, las de inversión ,¡¡/::
social («consciente o inconcientemente orientadas hacia la instauración y el mantenimiento apuntada hasta ahora: Pero eso no quiere decir que no existan clases
de relaciones sociales directamente movilizables y utilizables a corto o largo término, es
decir hacia la transformación ( ... ) de dinero, trabajo, tiempo, etc., en obligaciones
duraderas>>), las estrategias matrimoniales (como un caso particular de las precedentes) y
las estrategias de sociodicea (que <<apuntan a legitimar la dominación y su fundamento -~s
decir la especie de capital sobre la que ella reposa-, naturalizandolas»). 221. A. Accardo, Initiation ala sociologie, op. cit., 140-159 y 199-210.

113
112

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EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: BÁBITUS Y CAMPO


LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS fURíDICAS --------------------------------
del proyecto de Bourdieu en el que observar las diferentes rupturas y
simplemente porque las clases que conocemos .son (como toda .f~rma de
conocimiento) una construcción (o, mejor d1cho, una relacwn entre filiaciones culturales (fundamentalmente respecto a la tradición
nuestras representaciones mentales y las estructuras objetivas). marxista) del autor. De ahí, como decimos, que consideremos básico ver
Podríamos incluso llevar más allá dicha afirmación diciendo que la no qué entiende Bourdieu por clase social, aunque sin entrar en un análisis
existencia de clases sociales también es un constructo sociológico y detallado del lugar que la teoría bourdieuniana de las clases sociales
político222 • Evidentemente hay toda una labor de construcción en la tarea ocupa en el debate actual sobre el tema 225 •
de constatación de las clases sociales. Nadie pondría hoy en duda que el En principio, y como punto de partida, podemos decir que para
análisis sociológico de las clases necesariamente va parejo con el análisis Bourdieu, más que de clase social es preciso hablar de la condición de
político, y con el hecho por lo tanto de que la clase social es tambié~ un clase que configura al conjunto de agentes que forman la clase o grupo
constructo de la producción simbólica cuya realización por excelencia es social. En esa dirección, en La distinction, el sociólogo francés nos ofrece
la política"'-1 • Pero lo que eso implica es la necesidad de desbrozar 1~ás a la vez un concepto positivo y negativo de lo que la clase objetiva como
todavía la misma noción de clases sociales desde un punto de v1sta construcción científica supone. En primer lugar señala que es necesario
científico, en vez de negarlo simplemente, es decir, aclarar ese juego de «construir la clase objetiva, como conjunto de agentes que se encuentran
luchas por la definición de las clases que es él mismo, ~n op~nión de situados en condiciones de existencia homogeneas, que imponen
Bourdieu, un juego entre clases 224 • Además, negar la exiStencia de las condicionamientos homogeneos y producen sistemas de disposiciones
clases implica negar la existencia de diferencias o de los princi~ios de homogeneas, aptas para engendrar prácticas semejantes, y que poseen
diferenciación que en el análisis de Bourdieu es preciso reconstrmr para un conjunto de propiedades comunes, propiedades objetivadas, a veces
identificar el campo o el espacio social específico. garantizadas jurídicamente (como la posesión de bienes o de poderes) o
Es evidente también que la noción de clase en la obra de Bourdieu se incorporadas como los habitus de clase (y, en particular, los sistemas de
incardina en el esquema conceptual y metodológico que hemos venido esquemas clasificadores)»; dicha clase objetiva, añade el autor francés,
desarrollando hasta ahora, es decir, dentro de la teoría de la práctica del no debe confundirse con la clase movilizada, entendida como el «conjunto
sociólogo ftancés y de las sucesivas rupturas metodológicas y de agentes reunidos, sobre la base de la homogeneidad de las
epistemológicas del autor en su esfuerzo por ofrecer una explicación propiedades objetivadas o incorporadas que definen la clase objetiva,
globat total y relacional de la realidad social. Más aún, el análisis de las con vistas a la lucha destinada a salvaguardar o a modificar la estructura
clases sociales que ofrece supone un lugar privilegiado en el conjunto de la distribución de las propiedades objetivadas» 226 • A ello añade el
autor una aclaración, según la cual una clase o fracción de clase no se
define sólo por la posición en las relaciones de producción, reconocible
mediante indicadores como los ingresos, la insh·ucción o la profesión,
222. Cabría citar en este sentido la referencia que Bourdieu, Passeron y Chamboredon
hacen a Pareto en El oficio de sociólogo, al tratar precisamente de la construcción del objeto
sociológico y la falsa neutralidad de las técnicas. Pareto señalaba que pretender deducir,
de la inevitable continuidad en los ingresos y la imposibilidad de establecer una clara línea
de separación entre ricos y pobres, la consecuencia de que no cabe ya hablar de clases, es
tanto como decir que no existen ancianos, porque no se sabe realmente a qué edad o en 225. Chris Wilkes, <<Bourdieu's Class>>, en An Introduction to tlze Work of Pierre Bourdieu,
qué momento comienza la vejez. P. Bourdieu, J.-C. Chamboredon y J.-C. Passeron, Le op. cit., 109ss. Julio Carabaña y Andrés de Francisco (comps.), Teorías contemporáneas de las
métier de sociologue, Mouton, París-La Haye, 41983, 68. Y que repite también en P. clases sociales, Ed. Pablo Iglesias, Madrid, 1993; Rosemary Crompton, Clase y estratificación.
Bourdieu, Questions de sociologie, op. cit., 86-87. Una introducción a los debates actuales, trad. de Ma Teresa Casado, Tecnos, Madrid, 1994
223. Rafael Díaz-Salazar, ¿Todavía la. clase obrera?, HOAC, Madrid, 1990,9. (sobre todo pp. 213 y ss).
224. P. Bourdieu, Questions de sociologie, op. ciL, 38. 226. P. Bourdieu, La distinction, op. cit., pp. 112 y 113, nota 6.

114 115
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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS

sino también por otras características que como la pertenencia étnica o el significación de esa percepción en dicho espacio. En el primer caso los
sexo, «pueden funcionar como criterios de selección o de exclusión agentes son clasificados, mientras que en el segundo son clasificadores. En
reales, sin estar nunca formalmente enunciadas>>, y que sirven de careta realidad, dice Bourdieu, se trata de una falsa oposición, ya que los
a criterios que permanecen ocultos, aunque basados en un origen social «agentes son a la vez clasificados y clasificadores, pero ellos clasifican de
acuerdo a (o dependiendo de) su posición en las clasificaciones». En
determinado 227 •
ambos casos, el punto de vista no es más que la vista de un punto, esto es
Una vez más, por lo tanto, para entender lo que sea la clase social es «una visión parcial y subjetiva (momento subjetivista) (... ) desde una
preciso superar la filosofía sustancialista de la realidad social que determinada posición en un espacio social objetivo (momento
entiende que existe algo, cosa o estado objetivo, a lo que podernos objetivista)»229 • O, como señala Accardo, cada una de ellas constituye una
llamar clase social; mediante la perspectiva relacional para la cual lo que visión mutilada y unilateral de la realidad, ya que, privilegiando bien las
existen en ese mundo social son relaciones que sólo se pueden relaciones de fuerza (objetivismo) o bien las relaciones de sentido
aprehender relacionalmente. De ahí que, como para otros autores, no (subjetivismo), olvidan que «no hay nunca un factor único,
son clases los grupos sociales o movimientos, comunidades o independiente, en el origen de la diferenciación de los grupos sociales.
corporaciones; ni las meras relaciones de desigualdad y dominación Hay siempre por el contrario varios principios de oposición que juegan
jerárquica son relaciones de clase; ni basta fijarse en la distribución simultanemnente, no sólo sumando sus respectivas determinaciones, sino
ocupacional o según los ingresos; ni mucho menos todavía las interactuando cada uno de ellos con todos los demás»230 •
autoclasificaciones y representaciones mentales de los individuOS 228 •
Como para muchos otros, para Bourdieu la clase social también es una 1'1: a) Clasificación y clase social: la clase construída
relación; o una realidad que se define en relación a otras. Aunque es una !
Objetivamente, como hemos señalado, es preciso superar la filosofía
'!
relación con sus propias especificidades, que nacen precisamente del sustancialista por el «realismo de la relación». Lo que trasladado a este
'
esquema dialéctico entre el campo (las estructuras) y las disposiciones '
punto quiere decir que «lo que existen no son «clases sociales» tal como
li:
(los habítus) donde se define la clase social, con el que trata de superar la

~
entiende el modo de pensamiento realista. sustancialista o empirista
dicotomía que también existe entre un punto de vista objetivista y un adoptado tanto por los oponentes como los defensores de la existencia
punto de vista subjetivista en este tema. de clases, sino más bien un espacio social en el verdadero sentido del
j!
Desde un punto de vista objetivista, las clases sociales son conjuntos término, si admitimos( ... ) que la propiedad fundamental de un espacio
homogéneos, perfectamente separables en la estructura social siguiendo es la externalidad recíproca de los objetos que encierra»2:1'. Y la tarea de
j.
unos criterios objetivos que normalmente tienen que ver con la relación 1, la ciencia, desde esa perspectiva relacional, no es comenzar discutiendo
que mantienen con los medios de producción (y normahnente excluyendo
todo otro factor posible). Para una visión subjetivista, por el contrario, son
¡ ¡1
la existencia o no de las clases sociales, sino llevar a cabo la construcción
de ese espacio en el que poder advertir las diferentes distancia3 que
los factores subjetivos los que definen las clases sociales, esto es, la
percepción que los agentes tienen de sí mismos en el espacio social y la
229. Pierrc Bourdieu, «What Makes a Social Class? On The T11coretical and Practica!
Existence Of Groups»: Berkeley Journal of Socíology: A Critical Reviezv, XXXII (1987) 1-2.
227. Ibidem, 113. 230. A. Accardo, Initiation ii la sociologie, op. cit., 163-172.
228. R. Díaz-Salazar, ¿Todavía la clase obrera?, op. cit., 20-23. 231. P. Bourdieu, «What Makes a Social Class?>>, op. cit., 3.

117
116
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURITIICAS _ _ _ _ _ _ _ _ __:::E:.::L:..:E:::::S.:_TR::l::.::.JC::.'~fU::.::.I:::U~L:::I~S::M::::O~GENÉT1CO: HÁBUUS Y CAMPO

unen a los agentes implicados en él. Una tarea que como hemos visto a las distintas clases se define, de acuerdo a lo expuesto al hablar del
consistía en la construcción del campo social específico en el que se campo social, según el volumen global del capital, la composición de
juega un capital y un interés propio. éste y la trayectoria social. Pero además de la diferencia en la posición,
las características de las diferentes clases dependen de «su peso funcional
Con ese punto de partida, para Bourdieu la clase «en tanto
en esa estructura, peso proporcionado a la contribución que aportan a la
construcción analítica fundada en la realidad, no es otra cosa que el
~onstitución de tal estructura y que no está solamente ligado a su
conjunto de ocupantes de una misma posición en un espacio». La clase se
Importancia numérica» 234 • De manera que aunque no exista una variable
entiende como la condición de clase que va ligada a una posición
independiente que pueda definir la clase social como un ente o una cosa
determinada en el espacio social, posición que se define intrínsecamente
(como una sustancia social), sí existe ese peso funcional del grupo 0
(condiciones materiales de existencia, experiencias del mundo social, etc.)
~lase en la t:structura social y sí existen variables o factores objetivos
y relacionalmente (esto es, en relación a otras posiciones en ese mismo
mterdepend1entes (categoría socio-profesional, origen familiar, edad ti-
espacio). De ahí que, dice, la clase construída teóricamente puede
tulación, ingresos económicos, etc.) que sirven para definir su situa;ión
definirse como el «conjunto de agentes que, estando sujetos a condiciones
Y su posición en el espacio. Dichos factores, si bien no actúan de forma
similares, tienden a parecerse unos a otros y, como resultado, están
automática, sí que trazan (como dice Accardo) «generatrices de un
inclinados a conjuntarse prácticamente, ( ... ) y por ello a reforzar sus
puntos de similitud»; o de otro modo como el conjunto o «conjuntos de ¡,
'1'
¡i,.
posible proceso de movilización» social 235 • En suma, y aun a riesgo de
parecer tautológicos, podemos decir que para Bourdieu el criterio
agentes que, en virtud del hecho de que ellos ocupan posiciones similares
en el espacio social (esto es, en la distribución de poderes [o capital]), i
\'1,',

11

1
fun.d~:nen tal para definir una clase social, dada su situación y su
po~1~10n en una estructura social, estriba en las relaciones que mantiene
están sujetos a condiciones similares de existencia y factores 'i!'
' 1 ~ obJetivamente con las demás clases sociales.
condicionantes y, COITlO resultado, están dotados con disposiciones
similares que les mueven a desarrollar prácticas simílares>> 212 • . Por eso, el ma_ror objetivo de la ciencia social no es en principio cons-
trmr las clases, smo los «espacios sociales en el interior de los cuales
Desde esa perspectiva, y desde el análisis en términos de campo
pueden ser recortadas las clases, pero que no existen más que sobre el
social que ya hemos reseñado, es posible por lo tanto averiguar las dife-
papel»; u_n .e~pacio ;o~ial cuyas coordenadas .en el caso francés (pero
rentes clases sociales como partes de la estructura que constituye una
cuyo a.nalls1s es facllmentc trasladable al caso español) vienen
sociedad. Fundamentalmente a partir de las propiedades de posición que
deter~u~adas por el volumen de capital económico y capital cultural,
atribuye a los agentes el lugar que ocupan en el espacio social y que son
conshtmdos como los dos principios básicos de diferenciación en las
«relativamente independientes de propiedades intrínsecas tales como
cierto tipo de práctica profesional o de condiciones materiales de
existencia» 233 • Esa posición diferencial en el espacio social que caracteriza
l
li. '
1
sociedades avanzadas 7·16 • La cuestión siguiente radica en analizar hasta
qué punto las clases construidas teóricamente o recortadas en ese espacio
~la~ ~lases sob~e el papel), son clases reales o «grupos reales de
1
mdtviduos movidos por la conciencia de la identidad de su condición e
'

232. Ibidem, 4-6. También P. Bourdieu, <<Espace social et genese des <<classes»>>: Actes de
la recherche en sciences sociules, 52-53 (1984) 3-4 .
• 2~3. ~ierre 13ourdieu, <<Cond_ition de classe et position de classe>>: Archives Europée 11 es
de s.ocz_ologze, VII (1966) 201_-223; Citamos por la traducción española: «Condición de clase y 234. P. Bourdieu, ''~?n?ici?n de ~lase.Y posición de clase», op. cit., 84.
posicion .d~- clase», en V~nos, Estructurulismo y Sociologíu, trad. de José Sazbón, Ediciones 235. A. Accardo, lnztzatwn a lu socwlogze, op. cit., 173-174.
Nueva VJ.swn, Buenos Aires, 1969, 73. 236. P. Bourdieu, Raísons pratíques, op. cit., 20 y 54.

111r

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11,

LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS 1 EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBITUS Y CAMPO


1'

intereses». En este punto, Bourdíeu critica a la tradición marxista (o Toda percepción del mundo social, como la de las «clases sociales»
determinada tradición marxista) cuando al llevar a cabo dicha de ese mundo, implica un acto de construcción producto de un doble
identificación confunde «las cosas de la lógica con la lógica de las cosas». proceso, objetivo y subjetivo, de estructuración social. Ese acto de
Si, por el contrario, uno se atiene a esta última diferenciación, evitando percepción-construcción se enmarca o viene determinado o condicionado
de entrada el movimiento que va del grupo teórico o sobre el papel, al por el estado de las luchas que se establecen en los diferentes campos por
grupo práctico, para Bourdieu pueden sacarse varias conclusiones. En la definición legítima y correcta de ese mundo, a través de todo un
primer lugar, que las «clases realizadas y movilizadas por y para la lucha
proceso de categorización y de clasificación que estructura
de clases, «clases-en-lucha», tal como Marx sostenía, no existen»; en
simbólicamente las relaciones de fuerza existentes en el espacio social. De
segundo lugar, que las clases pueden identificarse con una forma de
ahí que los diferentes agentes lleven a cabo también estrategias
existencia definida únicamente al precio de un trabajo específico en el
que la producción teórica de una representación de las divisiones es un simbólicas mediante las que tratan de imponer su visión y su división del
elemento decisivo, es decir, de un trabajo político de enclasamiento mundo social de acuerdo a la posición que ocupan en ese mundo, es
(classmaking) que, en tercer lugar, tiene más posibilidades de éxito cuanto decir, luchan por ese capital simbólico que es cualquier especie de capital
mayor sea su vinculación con una teoría auténticamente fundada en la cuando es percibida «por un agente dotado de categorías de percepción
realidad 237 • Lo que en todo caso está claro es que una sociología nacidas de la incorporación de la estructura de su distribución». Es, en
«auténtica» de las clases sociales, según el sociólogo francés, no puede suma, la forma que adquiere la distinción concebida como «la diferencia
dejar de tomar en consideración esa labor política de enclasamiento, que inscrita en la estructura misma del espacio social cuando ella es percibida
se sostiene sobre la labor clasificatoria de la teoría, y cuya capacidad no según las categorías acordes a esa estructura» 239 •
es simplemente descriptiva sino también prescriptiva.
Cada espacio de diferencias objetivas (respecto al capital económico
b) Clasificación y enclasamiento: la clase creída y el capital cultural) «encuentra una expresión en un espacio simbólico de
Del trabajo político de enclasamiento mencionado se deriva que la distinciones visibles, de signos distintivos que son otros tantos símbolos
existencia o no de las clases sociales es también precisamente una de distinción» 2'10 • Y en todo campo se produce esa labor simbólica de
cuestión política, lo que llevado a términos más generales quiere decir transformación y magia social que transmuta la distancia social entre
que «como cualquier grupo, los colectivos que tienen una base posiciones diferenciales en distinción y la distinción en distancias
económica y social, ya sea grupos profesionales o «clases>>, son sociales. O dicho de otra manera, la clase social «debe muchas de sus
construcciones simbólicas orientadas hacia la consecución de intereses propiedades al hecho de que los individuos que la componen entran
individuales y colectivos (y, sobre todo, hacia la consecución de los deliberada u objetivamente en relaciones simbólicas que, al expresar las
intereses específicos de sus portavoces)». De manera que el científico diferencias de situación y de posición según una lógica sistemática,
social tiene que tratar con un asunto que es a la vez objeto y sujeto de las tienden a transmutarlas en distinciones significantes» 211 • De phí que
luchas por la representación del mundo social138 •
239. P. Bourdieu, <<Espace social et gimese des <<dasses>>>>, op. cit., 5-7; y Raisons
pratíques, op. cit., 20: <<lo que· comúnmente se llama distinción, es decir una cierta cualidad,
a menudo considerada como innata (se habla de <<distinción natural>>), del porte y de las
maneras, no es de hecho sino diferencia, separación, trato distintivo, en suma, p10piedad
237. P. Bourdicu, <<What Makes a Social Class?», op. cit., 7-8. Cfr. también Raisons relacional que no existe más que en y por la relación con otras propiedades>>.
pratiques, op. cit., 53. 240. P. Bourdieu, <<What Makes a Social Class?>>, op. cit., 11.
238. P. Bourdieu, «What Makes a Social Class?>>, op. cit., 9. 241. P. Bourdieu, <<Condición de clase y posición de clase>>, op. cit., 86; P. Bourdieu,

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11........ 120

IL--·----
EL ESTRUCTURALISMO GENÉTICO: HÁBlTUS Y CAMPO
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS
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distinciones enormemente significativas para simbolizar la posición en e) Distancia y distinción
la estructura t>ocial, como el lenguaje o el acento, el vestido, la cultura y En resumen, podríamos decir que para Uourdieu la clase es una he-
el buen gusto, el estilo de vida, y sobre todo -dice Bourdieu- las «ma- rramienta metodológica más: Una construcción teórica necesaria que,
neras», vienen a reduplicar las diferencias económicas o culturales, o sobre el papel, trata de concretar y expresar las diferencias existentes
sociales estrictamente hablando (como capital social), al naturalizarlas y socialmente y los principios de diferenciación que guían la lógica de la
legitimarlas en el orden de lo significativo: convirtiendo una vez más distinción en el espacio social (que son fundamentalmente el capital
dichas propiedades en propiedades naturales de la persona, <<co~o un económico y el capital cultural en nuestras sociedades avanzadas). La
ser irreductible al tener» que define al grupo más que por el Simple clase social, así vista, no es sino el resultado de la distancia social entre
tener24 2. Ello no quiere decir, aclara Bourdieu, que <<las acciones las posiciones y las trayectorias que los agentes ocupan en ese espacio, y
simbólicas (o el aspecto simbólico de las acciones) se limitan a de la distinción que se opera sobre esa distancia en el juego del propio
significarse a sí mismas», sino que agregan una fuerza suplementaria espacio.
(una fuerza simbólica) al expresar <<la posición social según una lógica
que es la misma de la estructura social, la de la distinción»'.u. Las clases, en ese sentido, tendrían una doble existencia a la vez
objetiva y subjetiva, o por utilizar la terminología hasta aquí utilizada son
y esos principios de diferenciación sobre los que se basa la distinc~~n historia reificada en los campos e historia incorporada en los agentes en forma
y que se encu~ntran reificados en el espacio social, se encuentran t~U:b1en de habitus. Además <<el espacio conceptual en que Bourdieu define la
incorporados en los agentes a través de los habitus que operan a~1m1smo clase no es el de Ja producción, sino el de las relaciones sociales en
en el espacio social como generadores de distinció~1: «los ~a~ltus. son general. Las divisiones de clase no se definen [solamente] de acuerdo con
diferenciados; pero son también diferenciadores. Distmtos, d1stmg~1d.os, las diferencias en las relaciones con los medios de producción, sino en
ellos son igualmente operadores de distinción: ponen en practica virtud de las düerencias en las condiciones de existencia, las diferencias
principios de diferenciación diferentes o utilizan diferentem~nt~ ~os en los sistemas de disposiciones producidos por los distintos
principios de diferenciación comunes» 244 . Son, al fin y al cabo, prmc1p10s condicionamientos, y el diferente grado de posesión de poder o capital» 246 .
generadores de prácticas distantes y distintivas en las que se expr:sa la
distancia social que a su vez Ios ha estructurado como tales. 'x esos Pero, al hacerlo, la ciencia social ha de ser consciente de su
habitus o sistemas de disposiciones comunes son los que permiten participación (como ciencia) en esa lucha por definir la lucha de clases o
también hablar de clase social o grupo como conjunto o clase de habitus en ese juego de clasificaciones del que se derivan las clases sociales, y
predispuestos a adoptar prácticas semejantes. Que es, por ot:o lad~'. lo tomar en consideración la especial eficacia que en la percepción del
que permite entender la probabilidad de una respuesta sistemahca mundo social como un mundo de clases en lucha tiene el juego político.
similar ante oportunidades parecidas245 . O dicho de otra Inanera, que «no se puede hacer una ciencia de los
enclasamientos sin hacer una ciencia de la lucha de los enclasamientos y
sin tomar en cuenta la posición que se ocupa en esa lucha por el poder
Antaine Casanova y Michel Simon, <<Les intcllectuels dans le champ de la lutte des
del conocimiento, por el poder mediante el conocimiento, por el
classes»: La nouvelle critique, 87 (1975) 21. monopolio de la violencia simbólica legítima»; un monopolio que al fin
242. P. Bourdieu, «Condición de cl<1se y posición de clase», op. cit., 88. y al cabo, no sólo reivindica para sí, con éxito, el Estado.
243. lbidem, 90.
244. P. Bourdieu, Raisuns pratiques, op. cit., 23.
245. P. Bourdieu, «Avenir de classe et causalité du probable»: Revue fraw;aíse de 246. R. Brubaker, «Rethinking classical theory»: Theory and Society, 14 (1985) 761;
~1 sociologie, XV (1974) 16. citado en Rosemary Crompton, Clase y estratificación, op. cit., 214.

122 123
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS EL CÍRCULO Y EL CENTRO

1.3. El círculo y el centro: poder simbolico y violencia socialmente, aunque para perpetuar su dominación deba transformar su
simbolica violencia en algo «normal>>, es decir (por aceptado) «natural>>. Partiendo
de ambas caracterizaciones, se hace sin embargo necesario precisar algo
Dice Luhmann en su teoría de sistemas que «una sociedad
más en qué consiste esa noción de poder simbólico (y de violencia
organizada en subsistemas no dispone de ningún órgano central. Es una
simbólica) que recorre todas las páginas de la obra del sociólogo francés.
sociedad sin vértice ni centro» 247 • Bourdieu parece asumir una idea
parecida, para su teoría de los campos sociales, cuando habla del poder Para empezar, no es difícil en este punto reconocer en las propuestas
simbólico como una «suerte de círculo cuyo centro está en todas partes y del autor francés el <málisis weberiano de las representaciones de legi-
en ninguna» 248 • Y en ese sentido podríamos decir que una sociedad timidad, y la diferencia que el sociólogo alemán establecía entre poder y
dominación. Poder, decía Weber, «significa la probabilidad de imponer la
organizada en campos sociales es también una sociedad «sin vértice ni
propia voluntad, dentro de una relación social, aún contra toda resistencia y
centro», donde el poder se encuentra en realidad localizado «en todas
cualquiera que sea el fundamento de esa probabilidad>>. Y advertía a
partes y en ninguna». Además, toda la obra sociológica de Bourdieu, continuación que se trata de un concepto «sociológicamente amorfo»,
como hemos ido viendo, es un continuo esfuerzo por desvelar las puesto que «todas las cualidades imaginables de un hombre y toda
relaciones ocultas de dominación que se establecen en la práctica social y suerte de constelaciones posibles pueden colocar a alguien en la
que son más eficaces cuanto más desconocidas permanecen. De ahí que posición de imponer su voluntad en una sociedad dada». La búsqueda
todo su proyecto intelectual podamos calificarlo como una sociología del de la precisión de dicha noción llevaba a Weber a formular el concepto
poder y, más concretamente, del poder simbólico, entendido como «ese de dominación, entendiendo por ésta «la probabilidad de encontrar
poder invisible que no puede ejercerse más que con la complicidad de obediencia a un mandato determinado contenido entre personas
aquellos que no quieren saber que lo sufren o que lo ejercen» 249 • dadas>> 250 • La diferencia entre esa probabilidad de «imponer la propia
voluntad>> y la de «encontrar obediencia>> hace por tanto de la
En principio, podríamos simplemente decir que el poder simbólico dominación «un caso especial de poder>> que se produce en un «estado
es el poder que se ejerce a través de los símbolos y las representaciones, de cosas por el cual una voluntad manifiesta («mandato>)) del
y en ese sentido jugaría un papel parecido a lo que comúnmente «dominador>> o de los «dominadores>> influye sobre los actos de otro
entendemos por la ideología. También podríamos añadir, de entrada, (del «dominado>> o de los «dominados>>), de tal suerte que en un grado
que es el poder legitimado; entendiendo que esa legitimación reside en socialmente relevante estos actos tienen lugar como si los dominados
el reconocimiento que existe en el desconocimiento de la arbitrariedad hubieran adoptado por sí mismos y como máxima de su obrar el
que está en la raíz de ese poder. Y entendiendo a su vez dicha contenido del mandato («obediencia>>)>>251 • Es decir, la dominación es el
arbitrariedad sociológicamente: no como un poder gratuito, sino como poder legítimo, ya sea una legitimación «en virtud de estatuto>> u
un poder que se fundamenta no biológica o «naturalmente», sino obediencia a la propia regla estatuida (dominación legal), ya sea «en
virtud de creencia en la santidad de los ordenamientos y los poderes
señoriales existentes para siempre>> (dominación tradicional), o ya sea
247. Niklas Luhmann, Teoría política en el Estado de Bienestar, trad. e introducción de «en virtud de devoción afectiva a la persona del señor y a· sus dotes
Fernando Vallespín, Alianza Editorial, Madrid, 1993,43.
248. Formulación en la que también resuenan ecos de Nietzsche y Foucault sobre la sobrenaturales» o carisma (dominación carismática)252 •
multiplicación y microfísica del poder. Sin embargo, Bourdieu trata de diferenciar
explícitamente su teoría de la violencia simbólica «como desconocimiento fundado sobre
el ajustamiento inconsciente de las estructuras subjetivas a las estructuras objetivas» de la 250. Max Weber, Economía y Sociedad, trad. de José Medina y otros, FCE, México, 1987,43
teoría foucaultniana de la dominación «como disciplina o amaestramiento». P. Bourdieu y 251. Ibidem, 695 y 699.
L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 142. 252. Ibidem, 706ss. Para una caracterización más detenida de las categorías del poder
249. P. Bourdieu, «Sur le pouvoir symbolique»: Annales, 3 (1977) 405. en una aproximación weberiana, cfr. Gilberto Giménez, Poder, estado y discurso. Perspectivas

124 125
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS EL CÍRCULO Y EL CENTRO

La relaciór\ de dominación legítima, por lo mismo, es el poder lo que ese capital representa y que refuerza así, con una violencia propia
obedecido porgue se piensa o se cree que se tiene que obedecer, que es y específicamente simbólica, las relaciones de fuerza que significa.
lo mismo que decir, con Bourdieu, porque no se piensa, o porque se
Decíamos que podemos entender ese poder invisible de Bourdieu
desconoce qué y por qué se está obedeciendo. La legitimidad de la do-
como un poder que ejerce su violencia al nivel propiamente sirnbóli.co,
minación, por lo tanto, se basa en el reconocimiento que los dominantes
al nivel de las formas. Es decir, que actúa sobre la realidad actuando
hacen de esa dominación corno un «intercambio necesario» ya sea
sobre las representaciones de la realidad y que incluso remite a
porque consideran justificado (y por tanto admisible o aceptable) su
realidades no sólo sensibles y tangibles, sino también a otras cuyo
ejercicio, o ya sea porque les interesan los bienes que conlleva la
significado «es imposible de presentar y el signo sólo puede referirse a m1
dominación: <<La razón esencial del consentimiento de los dmninados -
sentido» 255 • Fundamentalmente es una violencia que se ejerce a través del
explica Accardo- es el interés que presenta a sus ojos, bajo una forma u
lenguaje y con la eficacia específica que el lenguaje (y los diversos usos
otra, la dominación que se ejerce sobre ellos. Un dominante legítimo es
del lenguaje) tienen en la construcción de la realidad social256 • De hecho,
un dominante que es objeto, de parte de los dominodos, de un
toda definición del mundo social es una construcción de ese mundo. El
reconocimiento» 253 • Pero para que exista dicho consentimiento (del poder
ejemplo por antonomasia de esa violencia simbólica ~<que se ejerce en las
o de la dominación ejercida), que es un reconocimiento (o una
formas, poniendo formas» es, corno podrá leerse más adelante, el
justificación de su ejercicio corno poder legítimo) y a su vez un
discurso jurídico y administrativo: Las definiciones y las clasificaciones
desconocimiento (de su arbitrariedad sociológica), es necesario que tanto
que el derecho hace de la realidad social añaden la fuerza propiamente
dominantes como dominados com.partan un mismo conjunto de
simbólica del derecho y su autoridad para llevar a cabo la distribución
representaciones (religiosas, naturales ... ) en virtud de las cuales cada uno
~usta: recta, ordenada (nomos) del mundo social. Dicho poder (simbólico)
ocupa su lugar en el espacio social. Un conjunto de representaciones que
1mphca una violencia (simbólica) puesto que inculca la arbitrariedad
configuran la dimensión propiamente sirnbólica del poder (y de la
cult~ral. ,que sirv~ de legitimación a las relaciones de fuerza y
dominación que conlleva ese poder). De manera que «el trabajo de
dommacwn que racwnaliza.
legitimación consiste fundamentalmente en «eufemizar» relaciones de
fuerza en relaciones de sentido», transfigurando las diferencias de hecho De todo ello se deduce, por otro lado, que nada existe socialmente
en diferencias de derecho o de valor, el conflicto en consensd54 • Es decir, que no sea representado o creído como taL Pero todo esto no quiere
el trabajo ideológico que llevan a cabo quienes producen y comercian en decir que para Bourdieu las relaciones sociales se reduzcan a meras
el espacio social con un capital simbólico que actua a modo de crédito de relaciones de sentido o de comunicación. Por el contrario, intentando
integrar en un mismo modelo explicativo «tradiciones intelectuales
tradicionalmente percibidas como incompatibles», para Bourdieu es
preciso superar la oposición «entre una vit;ión fisicalista del n1.undo
s~>cio.logicas y semiológicas del discur~o polílico-jurídíco, UNAM, México, 1989, quien, social que concibe las relaciones sociale¡; como relaciones de Íuerza
s1gmendo aJean Baechler,. L_e pouvo1r pur, Calma~n-Lévy, París, 1978, distingue tres
modahdadcs. d~ poder, def1mdo este como _«cap:lcidad de. acción»: la dominación, cuyo
fundamen~o sena la fuerza, el control y la vigilanCJa, la autondad, que se fundamentaría en
la exist;nCia de un swtema de creencias que conlleva el asentimiento, y la dirección, basada 255. Gilbert Durand, La imaginación simbólicr<, trad. de M. Rojzman, Amorrortu,
en el calculo racwnal y el reconocimiento de una competencia técnica. Gilberto Giménez
Buenos Aires, 1971, 12-13.
Poder, estado y discurso, cit., 12··19. '
256. P. Bourdieu, Ce que parler veut dire. L'économie des échanges linguistiques, op. cit.,
253. A. Accarclo,lnítiation ala sociologie, op. cit., 39.
11-161; John B. Thompson, Stud1es m the Theory of Ideolocru, Polity Press Cambridge 1984
254. Ibidem, 40 y 43. 42-72. 0~ ' ' '

126 127
EL CÍRCULO Y EL CENTRO
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS

sea sobre el carácter enmascarador y la función de dominaciór, de las


física, y una visión «cibernética» o semiológica que hace de ellas
i deologfas 259 •
relaciones de fuerza simbólica>>. Según él mismo explica, «las relaciones
de fuerza más brutales son al mismo tiempo relaciones simbólicas y los Así, por un lado, los sistemas simbólicos son según Bourdieu
actos de sumisión, de obediencia, son actos cognitivos que, en tanto que estructuras estructurantes, esto es, «instrumentos de conocimiento y de
tales, ponen en práctica estructuras cognitivas, formas y categorí~s de construcción del mundo objetivo», tal como ha subrayado la tradición
percepción, principios de visión y de división: los agente~ .soctales más idealista, para la que '<la objetividad del sentido del mundo se
construyen el mundo social a través de estructuras cogmh.vas (... ) define por el acuerdo de las subjetividades estructurantes (sensus =
susceptibles de ser aplicadas a todas las cosas del mundo soc1_a~ ~' en consensus)». Sin embargo, esas estructuras simbólicas, si ejercen o
particular, a las estructuras sociales» 257 • Por lo tanto en el analts.ts de pueden ejercer ese poder estructurante en porque ellas mismas, a su vez,
Bourdieu no podemos considerar independientemente las relacwnes son estructuradas: estructuras estructuradas que traducen el sentido que a
sociales de fuerza de las relaciones de sentido. Lo que precisamente hace su vez las produce, tal como mostraría el análisis estructural. La primera
todo poder de violencia simbólica, «es decir, todo poder que llega a lectura, la perspectiva neokantiana, privilegiaba el modus openmdi o la
imponer significaciones y a imponerlas como legítimas ~isimulan_~o las actividad productora de la conciencia, estiJ es, los sistemas simbólicos
relaciones de fuerza que están en su fundamento» d1ce el socwlogo como instrumentos de conocimiento y construcción; desde el punto de
francés, es añadir «su fuerza propia, o sea propiamente simbólica, a esas vista de la segunda, la tradición estructuralista, se acentúa el opus
relaciones de fuerza» 2'". Frente a la consideración exclusiva de esas operaturn, las estructuras estructuradas como instrumentos de
relaciones de fuerza o de significado, para Bourdieu en todo acto de comunicación. Con ambas, Bourdieu elabora una primera síntesis: En
comunicación hay un acto de poder o una relación de fuerza y todo acto tanto que instrumentos de conocimiento y de comunicación, dice
de poder, que se pretenda legítimo, es en alguna manera (o se sostiene Bourdieu, los símbolos son «los instrumentos por excelencia de la
en) un acto de comunicación o una relaCión de significado. «integración social»», ya que «hacen posible el consenso sobre el mundo
Por lo tanto, para comprender las relaciones de fuerza es preciso social que contribuye fundamentalmente a la reproducción del orden
acudir también a las relaciones de significado o de sentido en que se re- social; la integración «lógica» es la condición de la integración «moral>»>.
Además, o en tercer lugar, Bourdieu integra el análisis de la tradición
presentan. Para hacer una sociología del poder es nec~sario ha~er una
marxista que privilegia las funciones políticas de los sistemas simbólicos
sociología del poder simbólico/ y del papel que los d1stmt~s s1slerr:as
«en detrimento de su estructura lógica y de su función gnoseológica»; es
simbólicos e ideológicos juegan en la construcción de la realidad socwl.
Bourdieu concibe esos sistemas simbólicos (arte, religión, lengua, decir, su carácter ideológico como cultura dominante al servicio de los
intereses de la clase dominante y a la legitimación del orden establecido
derecho ... ) desde la triple perspectiva que ofrecen diferentes tradiciones
(neokantianas, estructuralistas, marxistas y weberianas) que han puesto
y de las divisiones y distinciones que configuran dicho orden. Aunando
esa tercera perspectiva, Bourdieu llega a una segunda síntesis: «Es en
el acento sobre una u otra dimensión de los mismos: ya sea sobre su
tanto que instrumentos estructurados y estructurantes de comunicación
dimensión propiamente cognoscitiva como formas simbólica~ Y. sobre la
contribución que el poder simbólico hace al orden gnoseolog1co; o ya y de conocimiento que los «sistemas simbólicos» cumplen su función
política de instrumentos de dominación o de legitimación de la

257. P. Bourdieu, Raisons pratiques, op. cit., 124. 259. Para lo que sigue, cfr. P. Bourdieu, «Sur le pouvoir symbolique», op. cit., 405-411.
258. P. Bourdieu y J.-C. Passeron, La reproduction, op. cít., 18.

129
128
LA VIOLENCIA DE LAE) FORMAS JURíDICAS EL CÍRCULO Y EL CENTRO
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dominación, que contribuyen a asegurar la dominación de una clase cuyo «efecto propiamente ideológico consiste precisamente en la
sobre otra (violencia simbólica) aportando el refuerzo de su propia imposición de sistemas de enclasamiento políticos bajo las apariencias
fuerza a las relaciones de fuerza que las fundan y contribuyendo así, legítimas de taxinomias filosóficas, religiosas, jurídicas, etc. Los sistemas
según la palabra de Weber, a la «domesticación de los dominados»». sünbólicos -dice Bourdieu- deben su fuerza propia al hecho de que las
relaciones de fuerza que expresan no se manifiestan más que bajo la
Por lo tanto, Bourdieu trata de escapar «a la reducción brutal de los
forma irreconocible [mécmmaissable] de relaciones de sentido».
productos ideológicos a los intereses de las clases a las que ellos sirven
(efecto de «corto-circuito» frecuente en la crítica «marxista») sin sucumbir Es decir, los sistemas simbólicos operan un desplazamiento y una
a la ilusión idealista consistente en tratar las producciones ideológicas transformación de la estructura de fuerzas al ámbito de la percepción,
como totalidades autosuficientes y autoengendradas susceptibles de un del reconocimiento/desconocimiento. Y el poder simbólico de dichos
análisis puro y puramente interno (semiología)»; y para ello, piensa el sistemas, o de los diversos lenguajes (el poder de la cultura, en un
¡;ociólogo francés, es preciso «recordar que las ideologías están siempre sentido más amplio todavía), no reside en su propia capacidad como
doblemente determinadas, que ellas deben sus características más específicas lenguaje, en su fuerza ilocutiva o performativa simplemente (como
no solamente a los intereses de las clases o de las fracciones de clase que expresaba Austin, por ejemplo 260 ), sino que «se define en y mediante una
ellas expresan (función de sociodicea), sino también a los intereses relación determinada entre aquellos que ejercen el poder y aquellos que
específicos de aquellos que las producen y a la lógica específica del campo lo sufren, es decir, en la estructura misma del campo donde se produce
de producción,.: Notemos que, con ello, Bourdieu distingue también la y se reproduce la creencia)) 261 • El poder simbólico es, en ese sentido, una
existencia de cuerpos de especialistas encargados o implicados en la simbólica del poder, una forma transformada ele otras forn<as de poder,
producción simbólica, que luchan por el monopolio de la violencia la que se ejerce a través de un capital simbólico que, al fin y al cabo,
simbólica legítiina, esto es, por ünponer o inculcar principios de visión y como vimos anteriormente, es una forma transformada de otras especies
de división del mundo social, «instrumentos de conocimiento y de de capital.
expresión (taxinomias) arbitrarios (aunque ignoradas como tales) de la
Resumiendo, podríamos decir que para Bourdieu no hay poder o
realidad social>), Luchan por un capital simbólico que supone una
dominación duradera y eficaz que no sea sobre todo una dominación
percepción de otros tipos de capital diferentes y una jerarquía de los
simbólica, ejercida a través de las formas (como el derecho), y que me-
mismos. Juegan o luchan, en suma, por la construcción de la realidad
diante un trabajo constante de legitimación transforme las relaciones de
social. Y esas luchas son reflejo de las luchas entre las diferencias sociales
fuerza en relaciones de sentido, la violcncía en contrato, e imponga
que representan. «El campo de producción simbólica es un microcosmos
desde ahí una visión del mundo social (la de los dominantes) que sea
de la lucha simbólica entre las clases))' y ésta a su vez es una eufemizadón
reconocida como legítima (es decir, como «normab> y «naturah) por
de la lucha material que se establece por diferentes tipos de capital y
aquellos a los que les es impuesta. El poder consiste, por eso, en el poder
desde posiciones sociales distintas y distantes. De manera que hacer una
de construir la realidad, de hacer existir en un estado explícito,
sociología de la cultura o de la producción de las diferentes formas
culturales es hacer sociología del poder que expresan esas formas. Existe
una homología estructural entre el campo de producción simbólica y el
260. John L. Austin, ¿Cómo hacer cosas con palabras?, trad. de Genaro R Carrió y
campo de la lucha de clases que hace que «las luchas por las apuestas Eduardo A. Rabossi, Paidós, Barcelona, 1990.
[enjeux] específicas del campo autónomo produzcan automáticamente 261. P. Bourdieu, «Sur le pouvoir symbolique>>, op. cit., 410. P. Bourdieu, <<La
production de la croyance. Contribution a une économie des biens symboliques>>: Acles de
formas eufemizadas de las luchas económicas y políticas entre las clases)) y la recherche en sciences sociales, 13 (1977) 3-43.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS EL CÍRCULO Y EL CENTRO

objetivado, público y formal lo que sólo existe previamente en estado grupo, es decir «en las disposiciones configuradas socialmente para
implícito: es decir, el poder de instituir una determinada realidad (y, conocer y reconocer las condiciones instih1cionales de un ritual válido»
sobre todo, de instituir grupos, como las clases sociales)262 • La dominación simbólica, por lo tanto, surge de la coincidencia (la
Instituir es establecer de nuevo, dar principio u origen a algo. En ese «complicidad ontológica») entre las estructuras subjetivas y las
mismo sentido, para Bourdieu un acto de institución es un acto de estructuras objetivas y del reconocimiento que existe precisamente en su
comunicación por el que, en primer lugar se asignan «propiedades desconocimiento como violencia. Y la dominación social se apoya en esa
de carácter social que están destinadas a aparecer como propiedades de dominación simbólica, es decir, en el efecto de conocimiento que ejerce el
carácter natural» y en segundo lugar, mediante esa asignación, se mundo económico y social: «el orden social debe por una parte su
consagra, se sanciona y se santifica «un estado de cosas, un orden permanencia al hecho de que él impone esquemas de enclasamíento
establecido, como hace, precisamente, una constitución en el sentido [classemenl] que, al ajustarse a las clasificaciones objetivas, producen una
jurídico-político del término» 263 • Instituir significa establecer unos límites forma de reconocimiento de ese orden, lo que implica el
arbitrarios (en cuanto no derivados de un principio biológico, ñsico, etc.) desconocimiento de la arbitrariedad de sus fundamentos: la
e imponerlos como naturales y legítimos. Pero esa transformación que correspondencia entre las divisiones objetivas y los esquemas de
realiza la institución al imponer una diferencia, una definición sociat clasificación, entre las estructuras objetivas y las estructuras mentales
una identidad, incluso una esencia, puede realizarse también desde la está en el principio de una suerte de adhesión originaria al orden
nada, es decir, sin necesidad de referirse a diferencias preexistentes que establecido» 264 •
fuera a consagrar corno naturales o legítimas: «La institución -dice La contrapartida de esa violencia simbólica que tiende a reproducir
Bourdieu- es un acto de magia social que puede crear la diferencia ex el esquema social que traduce es la vinculación de las posibilidades de
nihilo, o bien, y éste es el caso más frecuente, explotar de alguna forma cambio social a una también revolución simbólica que transforme las
unas diferencias preexistentes, como las diferencias biológicas entre los interpretaciones del mundo, es decir, «los principios según los cuales se
sexos o, en el caso, por ejemplo, de la designación del heredero según el ve y se divide el mundo social y que, inscritos en forma de disposiciones
derecho de primogenitura, las diferencias entre las edades». La corporales muy poderosas [es decir, habitus], permanecen inaccesibles al
diferencia que supone la institución no es sólo una diferencia temporal influjo de la conciencia y de la argumentación racional» 265 • Una
(que traza una línea entre un antes y un después), sino también una subversión simbólica y social cuya eficacia no reside sin embargo en la
diferencia social, entre quienes son algo y quienes no lo son. La magia propia fuerza ilocutiva del discurso herético, sino «en la dialéctica entre
social que suponen los actos de institución (como el nombramiento o la el lenguaje autorizante y autorizado y las disposiciones del grupo que le
investidura) conlleva, por lo tanto, la atribución, constitución o autoriza y del que se autoriza>> 766 • Puesto que la del poder simbólico es
consagración de una identidad y una esencia social cuya fórmula se <<una suave violencia>> cuya dominación se sostiene, siguiendo las
resumiría, dice Bourdieu, en el imperativo «conviértete en lo que eres». palabras de Weber, no tanto en la probabilidad de imponer la propia
Y la eficacia y el fundamento de la institución reside en la creencia del

264. P. Bourdieu, Ce que parler veut dire, op. cit., 149-150.


262. P. Bourdieu, «What Makes a Social Class?», op. cit., pág. 14. 265. P. Bourdieu, <<Una suave violencia»: El País, jueves 29-IX-1994, suplemento
263. P. Bourdieu, <<Los ritos como actos de institución», en Julian Pitt-Rivers y John EXTRA, p. 13. En el mismo sentido, P. Bourdieu, <<La domination masculine>>: Acles de la
G. Peristiany (eds.), Honor y gracia, trad. de Paloma Gómez Crespo, Alianza, Madrid, 1993, recherche en sciences sociales, 84 (1990) 3-31.
114-115. Y para lo que sigue, 114-122. 266.P. Bourdieu, Ce que par/er veut dire, op. cit., 152.

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-------··-·---·-''"'"""". . . . .!-.,.,1'1:,0<\l',"\\II')W,~-----------------------·
. ..----------------------
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS ------------

voluntad, sino en la de hallar obediencia a esa voluntad, que surge de


«la sumisión que han inscrito en los cuerpos, bajo la forma de
disposiciones inconscientes, todas las exhortaciones silenciosas del
orden social», para escapar a esa relación de sumisión es necesario, no
sólo denunciar las formas eufemizadas en que las relaciones de fuerza se
han impuesto y propuesto como relaciones de sentido, sino transformar
además esas relaciones de sentido, operar nuevas lecturas de la realidad,
Capítulo II
nuevos principios de visión y de división del mundo social. En suma,
existe una relación dialéctica entre cambio social y cambio simbólico, y La ilusión del campo jurídico.
no se puede cambiar el mundo sin cambiar a su vez las palabras que
nombran ese mundo (y no se pueden cambiar esas palabras si no se El constructivismo juridico de Pierre Bourdieu
transforman las condiciones de producción de las mismas):
«Precisamente porque el fundamento de la violencia simbólica no reside
en unas conciencias engañadas a las que bastaría con ilustrar, sino en
disposiciones que se ajustan a las estructuras de dominación de las que
son producto, no puede esperarse una ruptura de la relación de
complicidad que la víctima de la dominación simbólica concede al
dominante, más que a través de una transformación radical de las II.l. La regla y la práctica: Lo normal y la norma
condiciones sociales de producción de esas disposiciones que inducen a
los dominados a adoptar respecto a los dominantes y respecto a sí
mismos un punto de vista que no es otro que el de los domínantes» 267 • O,
como decía Weber, que lleva a los dominados a adoptar «por sí mismos
E n ~~ta segunda parte vamos a hacer una lectura del derecho
utilizando las herramientas conceptuales que hemos venido
y como máxima de su obrar el contenido del mandato». esbozando en la primera. Se trata, de algún modo, de «aplicar» al derecho
aquella fórmula que nos servía de presentación y resumen de toda la
t~oría de la práctica de Bourdieu: Práctica= Campo+ [(Habitus)(Capita1)].
~m embargo, la «aplicación» de esa fórmula al derecho plantea un doble
mterrogante. Por un lado, dicha fórmula parece que nos permite
comprender el derecho, las normas jurídicas y las prácticas jurídicas como
el resultado de ese encuentro entre el habitus y el campo; basta, a ese
respecto, con «sustituir» en la fórmula la palabra «práctica» por la palabra
267. P. Bourdieu, <<Una suave violencia>>, op. cit., 13. Para Bourdieu <<la subversión «derecho», «práctica jurídica», etc., y tratar de ir desarroll~ndo y
política presupone tma subversión cognitiva, una conversión de la visión del mundo»; Ce ~esp:jando el resto de los elementos, con toda la complejidad que ello
que parler veut dire, op. cit., 150. No existe, sin embargo, en opinión del autor francés, una
relación simétrica entre revolución política y revolución simbólica, tal como apunta en otro 1mplica, tal y como se habrá advertido en la primera parte. Pero además,
lugar. Esto es, la revolución simbólica conllevaría unos efectos políticos, pero no al revés, por otro lado, una lectura básica del enunciado de dicha fórmula no
una revolución política, no supondría necesariamente transformaciones simbólicas. P.
Bourdieu, «Genese et structure du champ religieux »: Revue fran~aise de sociologie, XII, 3 parece tener en cuenta el posible papel que las normas jurídicas puedan
(1971) 334.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS LA REGLA Y LA PRÁCTICA: LO NORMAL Y LA NOR!vfA
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tener en la génesis de dichas prácticas; es decir, que la teoría de la práctica espacio social y de las relaciones que ese sistema jurídico pueda
de Bourdieu viene a operar un desplazamiento, de la cuestión de la mantener con otros. De alguna manera supone empezar por
norma como productora de prácticas, a una lectura de la realidad en la preguntarnos por el sentido antropológico del derecho.
que el nudo gordiarto reside en la práctica como productora de normas.
Dicho de un modo más general, y a la vista de la teoría de la práctica de
Bourdieu, anteriormente presentada, ¿qué papel juega entonces la regla II.l.l. Lo normal y la norma
entendida generalmente y no sólo (pero también) como norma jurídica,
Cuando nos acercamos al estudio de los diferentes sistemas
tanto en la génesis como en la orientación de las prácticas?. Si éstas son el
normativos (el derecho, la moral, la religión en sus dimensiones
resultado de ese doble encuentro entre el sistema de disposiciones de los
normativas, los usos sociales ... ) partimos habitualmente del hecho de
habitus, y la estructura de distribución del capital de los diferentes campos
que nuestras conductas y formas de proceder en las diferentes
(y de éstos entre sí), ¿qué lugar ocupan las normas o los diferentes
actividades humanas se encuentran condicionadas y orientadas por
sistemas de normas?. La lectura de la fórmula bourdieuniana, y su
distintos tipos de «normas» que, según los distintos sistemas que se
aplicación al mismo derecho, obliga a repensar la eficacia y las funciones
imponen, o bien se expresan explíctamente o bien funcionan
de dichos sistemas normativos en esa génesis.
implícitamente, a modo de «una especie de postes indicadores que
Además, la apuesta de Bourdieu por lo que él llama constructivisl sirven de guía para facilitar y simpliji.car la infinidad de decisiones y
structuralism o structuralist constructivism, el «estructuralismo genético», actuaciones del individuo en la vida cotidiana» 269 • De entrada,
era precisamente una forma de acentuar la ruptura con esa deberíamos advertir que hablar de la orientación normativa del
aproximación jurídica o «juridicista» a la realidad social, que tiende a comportamiento social (precisamente para explicar qué es y cómo
explicar dicha realidad y las prácticas y los fenómenos sociales en funciona el derecho) no implica necesariamente adoptar una filosofía
términos de reglas. Es más, en algún momento Bourdieu llega a «norma ti vista» (o exclusivamente normativa) de dicho comportamiento.
comentar su «tendencia a pensar que, en ciencias sociales, el lenguaje de
la regla es a menudo el asilo de la ignorancia» 268 • De ahí que sea Si partimos de la existencia, constatable empíricamente, de esos
postes indicadores, podemos reflexionar sobre cómo «normalmente»
imprescindible precisar el lugar que la regla (sea explícita o no, pero
sobre todo la regla explícita como la jurídica) ocupa en esa teoría de la
práctica. Tengamos en cuenta, en este sentido, que la comprensión del
derecho como sistema normativo en un espacio social dado tiene que
'r
'
llevamos a cabo conductas tales como vestirnos de una u otra manera
según lo requieran las ocasiones, saludar a vecinos y conocidos, respetar
(en mayor o menor medida) las señales de tráfico, etc. Los ejemplos
partir, necesariamente, de la configuración normativa más global de ese podrían multiplicarse e ir haciéndose más complejos, buscando cuál es
la forma «normal» y normativa de proceder para tratar de buscar el
sentido que guía nuestras prácticas (cómo razona y dicta sentencia un

268. P. Dourdieu, Choses dites, Minuit, Paris, 1987, 90. En otro lugar también menciona,
al analizar Jos usos sociales del parentesco, el recurso a la regla como el «asilo de la
ignorancia [que] permite ahorrarse esta especie de contabilidad completa de los costes y
de los beneficios materiales, y sobre todo simbólicos, que encierra la razón y la razón de 269. Manuel Calvo Gárcía, Teoría del derecho, Tecnos, Madrid, 1992,21-25. Las cursivas
ser de las prácticas», es decir, que se ahorra el trabajo de analizar la lógica de la práctica son nuestras, y ya dan una idea importante del sentido que tienen las reglas, desde tm
recurriendo a la lógica jurídica o juridicista; Pierre Dourdieu, Le sens pratique, Minuit, París, punto de vista antropológico, en la práctica social. Como punto de partida en la consi-
1

] 980,298. deración entre reglas, hábitos y preceptos, cfr. también Peter Winch, Ciencia t.ocia/ y
j: filosofía, trad. de Ma Rosa Viganó, Amorrortu, Buenos Aires, 1972.

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137
':,;
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(,o;~~.~~:tWDDft'I~S4A! 11r ,
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS

juez, cómo asimilan los alumnos los conocimientos que se les ofrecen,
cuáles y cómo les son ofrecidos ... ). Ese carácter normal (decíamos que lo
I LA REGLA Y LA PRACTICA: LO NORMAL Y LA NORMA
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descriptivo) y si no incluimos en él la consideración del habitus que
entendíamos algunas páginas antes como <<principio de generación y de
hacemos ~~normalmente») puede tener sin embargo dos sentidos, o estructuración de prácticas y de representaciones que pueden ser
querer decir dos cosas distintas aunque complementarias. En primer objetivamente «reguladas» y «regulares» sin ser en nada el producto de
lugar, «normalmente>> significa que lo hacemos habitualmente, que se obediencia a las reglas». Es decir, que el peligro de dicha descripción
trata de comportamientos típicos (aunque no necesariamente estriba en confundir la existencia de las reglas en la vida social con la
tipificados), que existe una repetición, incluso mecánica, en esos actos existencia de las prácticas como resultado automático de las reglas. O
que constituyen la práctica. Ello nos ofrece una regularidad, incluso dicho de otro modo: el error reside en pensar que toda práctica es el
estadística, que nos permite asir la realidad social, tomarla como una resultado de la existencia de un conjunto de reglas por el hecho de
realidad observable y aprehensible. Pero además, en segundo lugar, tratarse de conductas regulares. De lo que Bourdieu está tratando
decimos que lo hacemos «normalmente>> y con ello queremos calificarlo precisamente de escapar cuando recurre a la teoría del habítus es del
cmTto lo normal, o sea, que lo hacemos porque en cierto modo, juridicismo ínsito a un tipo de análisis social que consiste en «pasar de la
consciente o inconscientemente estamos obligados a ello, ya sea por regularidad, es decir, de lo que se produce con cierta frecuencia
«sentido común>>, o porque todo el mundo lo hace así, o porque es lo 1.1
estadísticamente mensurable, y de la fórmula que permite explicarlo, al
más útil, etc.; es decir, porque existe un sentido o una dirección que hace 1
reglamento conscientemente revelado y conscientemente respetado o a la
que la acción sea considerada correcta o incorrecta. regulación inconsciente de una misteriosa mecánica cerebral o social, tales
Desde esa perspectiva podríamos señalar que: a) lo normal es la 1 son las dos maneras más comunes de deslizarse del modelo de la
realidad a la realidad del modelo)) 271 • Este es un punto fundamental en la
norma -y lo normal se hace norma--, a saber, que ese «sentido cmnún>>,
crítica que Bourdieu hace al modelo estructuralista por su falta de poder
la orientación o dirección común, es el sentido dominante, la dirección u
de predicción, y que surge al descubrir en sw~ investigaciones etnológicas
orientación que se impone normativamente con la consiguiente
sobre la sociedad argelina que el material estadístico no coincidía con el
universalización, al generalizarse (en norma) lo partie1llar (lo normal); y
tipo de matrimonio supuestamente predorninante, es decir, que lo
b), la norma es lo normal -o la norma se hace normal-, por cuanto
«normah) estadísticamente hablando no coincidía con lo <<normal»
produce un efecto de patologización de las conductas que no se ajuslan
normativamente entendido; y al estudiar la la pervivencia en el Béarn
a ella, considerándolas extrañas, desviadas, «anormales>> o anómalas
(como un importante ejemplo de pluraliSino jurídico) de normas forales
(esto es, anómicas). O dicho de otro modo, nos referimos, de un lado, a
y consuetudinarias en oposición al Code estatal, cuya eficacia pervivía a
la capacidad normalizadora o naturalizadora de la norma (que veremos
pesar de las formas jurídicas estatales porque aquéllas encontraban su
como parte de esa eficacia o fuerza simbólica del derecho), y de otra a la
fundamento en todo el sistema de disposiciones sociales (habitus) nacidas
dimensión normativa de la normalidad 270 •
del propio orden social y que tendían a reproducir ese orde11272 •
Este esquema básico, sin em.bargo, puede despistarnos si
identificamos simplemente como equivalente lo que Bourdieu considera
una relación dialéctica (la norma y lo normat lo prescriptivo y los

271. P. Bourdieu, Le sens pratiquc, op. cit., 67.


270. Daniele Loschak, <<Droit, normalité et normalisation>>, en Jacques Chevallier (y 272. P. Bourdieu, «Les stratégies matrimoniales dan,s le systcme de reproduction»:
otros), Le droit en proces, PUF, Paris, 1983,51-77. Annales, 4-5 (1972), 1105; «Célibat et condition paysanne>>: Etudes rurales, 5-6 (1962), 110-116.

138 139
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS LA REGLA Y LA PRÁCT!CA: LO NORMAL Y LA NORMA

Apoyándose en la fórmula weberiana según la cual «los agentes sostiene que actuamos sin razones porque no existen razones que aducir
sociales obedecen a la regla cuando el interés en obedecerla la coloca por al respecto, «porque las conexiones que forman nuestro ambiente
encima del interés en desobedecerla», Bourdieu parte del hecho de que (background) son sólo vínculos de Jacto, no susceptibles de ninguna
la regla no es automáticamente eficaz por sí sola, y que es preciso justificación», que simplemente vienen impuestas por la sociedad, se
preguntarse en qué condiciones una regla puede actuar. La noción de constituyen automáticamente y se siguen ciegamente. Una segunda vía
habítus surge entonces para «recordar que al lado de la norma expresa y interpretativa sostiene que ese ambiente (background) es incorporado al
explícita o del cákulo racional, hay otros principios generadores de las entendimiento «esto es, corno una comprensión de las cosas que, aunque
prácticas>>, y no sólo, aunque sobre todo, en las sociedades donde hay de forma no articulada, nos permite formular razones y explicaciones
pocas cosas codiftcadas, sino en todas las sociedades 273 • ¿Cuál es cuando se duda. En este caso, los vínculos no son sünplemente de Jacto,
entonces, como decíamos, la relación entre el habitus y la regla en sino que constituyen una forma de sentido». En el primer caso, dice
Bourdieu? ¿Y qué papel juega la regla explícita, sea la jurídica, en la Taylor, <<la <<piedra angular» sobre la que reposan nuestras explicaciones
génesis de la práctica desde el punto de vista de la teoría del habitus?. explícitas está hecha de conexiones brutas; en el segundo, hay un modo
Como mínimo se hace necesario partir de dos referencias teóricas en este de comprensión [understanding] y ello provoca una forma de sentido, no
punto para un análisis clarificador: en primer lugar, las ideas de articulado, de las cosas». Taylor se decanta por la segunda de las
Wittgenstein sobre las reglas y concretamente sobre lo que significa posturas interpretativas corno la más correcta («whatever Wittgenstein
«seguir una regla»; en segundo lugar, el esquema weberiano sobre thought»). Según ella, seguir los postes indicadores anteriormente
orden jurídico, convención y costumbre, es decir entre las conductas mencionados, o las flechas que orientan un camino hacia un punto no es
regulares y las regladas. algo sólo arbitrariamente impuesto, sino que tiene un sentido que le da
alcanzar el punto de destino 276 •
a) «Seguir la regla»
Esa interpretación permite la comprensión y explicación de las
Wittgenstein afirmaba que obedecer y «seguir la regla» es una
prácticas que suponen o constituyen «seguir la regla»: siguiendo el
práctica que no supone ninguna elección, sino que se hace «ciegamente>>
camino emprendido por Wittgenstein, esa comprensión reside, en primer
e incluso sin razones 274 • Charles Taylor distingue dos posibles vías de
lugar, en las propias prácticas, y en la incorporación que del sentido de
interpretación de las afirmaciones de Wittgesntein275 • La primera de ellas
las mismas hacen los agentes (de ahí que nuestra comprensión o
entendimiento está también «incorporado», hecho cuerpo). En ese
momento es cuando el habitus de Bourdieu se presenta como un concepto
273. P. Bourdieu,. Choses dites, op. cit., 94 y 97. donde reside una posibilidad de actualizar la respuesta a la pregunta de
274. Ludwig Wittgenstein, Investigaciones filosóficas, trad. de Alfonso García Suárez y
Uliscs Mouii:nes, Ed. Crítica/UNAM, Barcelona/México, 1988, § 202, 211, 217 y 219. Las
reglas son, en el esquema de Wittgenstein, esos «postes indicadores>> o flechas que
orientan hacia un punto. Manuel Calvo García, Teoría del dereclw, págs. 23-25, plantea la
diferencia entre reglas (o normas implícitas) y preceptos (normas explícitas), desde ese
punto de vista.
275. Charles Taylor, «To Follow a Rule ... >>, en Craig Calhoun, Edward LiPuma and procesos físicos implicados en la enseñanza y el aprendizaje>>. Sobre la presencia de
Moishe Postone (eds.), Bourdieu: Critica/ Perspectives, Polity Press, Cambridge, 1993, 45-60. Wittgenstein como el «pensador de la normatividad social>> en la obra de Bourdieu,
José Luis Prades Celma y Vicente Sanfélix Vidarte, Wittgenstein: mundo y lenguaje, Ed. cfr. también Christiane Chauviré, <<Des philosophes lisent Bourdieu>>: Critique, 579/580
Cincel, Madrid, 1990, 136, también subrayan cómo Wittgenstein rechaza la idea mentalista (1995) 548-553; Jacques Bouveresse, <<Regles, dispositions et habitus>>: Critique, 579-580
e intelectualista de que <<la normatividad de la regla pudiera estar salvaguardada por tm (1995) 573-594
proceso psíquico que fuera capaz de ir «más allá» de lo que puedan ir los gestos o los 276. Charles Taylor, <<To Follow a Rule ... >>, op. cit., 47-48.

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LA REGLA Y LA PRÁCTICA: LO NORMAL Y LA NORMA
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JUIÚDICAS ------------------~~~~~~--

cómo operan la reglas que se formulan intelectualmente, en la vida de los b) Costumbre, convención y derecho.
demás. El punto de partida será el de no confundir la regla representada Max Weber, por su parte, distingue conceptualmente la relación, que
intelectualmente como el factor efectivo de las prácticas, en no confundir sociológicarnente se produce de forma continua, entre costumbre,
el modelo de la realidad con la realidad del modelo; o como apunta convención y derecho. Por costumbre el sociólogo alemán entiende «el caso
Bouveresse, habría que evitar una doble confusión: primero la confusión de una conducta típicamente regular que, gracias únicamente a su «carácter
entre la regla como hipótesis explicativa o como principio que gobierna usual» y a la «imitación» irreflexiva, se mantiene en las vías tradicionales;
la práctica (para lo cual surge la noción de habitus, estrategia, etc.); y en por tanto, una «acción de masa» cuya prosecución nadie exige del
segundo lugar, la confusión entre la regla corno guía u orientación de las individuo en ningún sentido» 270 • Es decir, l() propio de la costumbre segím
prácticas, o génesis de las mismas ya que «la regla guía la acción pero no Weber es tratarse de una acción puramente habitual, cuya característica
la produce» 277 • Es decir, en el habítus se prolonga la intuición de como tal costumbre reside en la regularidad de la práctica. O dicho de otra
Wittgenstein y se desarrolla la invitación bourdieuniana a evitar «la manera, para Weber «Las costumbres se observan voluntariamente, sin
reificación de la regla», o la consideración de la regla-en-sí, que en pensar o por comodidad. Pero no tienen una garantía externa con1o la
realidad no puede aplicarse por sí misma: Se apuesta, en suma por la convención o el derecho; no pueden ser consideradas como un orden
comprensión práctica de la regla, en tanto práctica ella misma. obligatorio»280 • Sin embargo, el mismo Weber advierte que «la observancia
Ello supone, en primer lugar, partir de la reciprocidad existente entre de lo que de hecho se «acostumbra» es un elemento tan fuerte de toda
la regla y la práctica, puesto que la regla tiene lugar en la práctica. Esto es acción y, por consiguiente, también de toda acción comunitaria, que
algo, dice Taylor, que un punto de vista estrictamente intelectualista cuando la coacción jurídica (invocando por ejemplo lo que es «usual») hace
puede ignorar: que la práctica es una continua interpretación y de una «costumbre» una «obligación jurídica», no aí'íade casi nada a su
reinterpretación de lo que significa la regla, y que la regla es realmente lo eficacia y cuando va contra ella, a menudo con el intento de influir el
que la práctica hace de ella 278 • Lo que nos lleva a advertir, frente a actuar efectivo, fracasa»; y ai'lade: «La conducta del «hombre primitivo»
cualquier suerte de platonismo abstracto que no refiera la regla y sus hacia fuera, en especial con sus semejantes, no muestra una «regularidad»»
aplicaciones a sus formulaciones empíricas, que no existe regla que no efectiva porque una «regla» u «orden» valga como «obligatorio», sino al
funcione activada por una suerte de «sentido desarticulado que se revés: a la regularidad condicionada orgán.icamente, que nosotros
encuentra codificado en el cuerpo», es decir, el habitus, que es quien hace habremos de captar en su realidad psicofísica, se ai'lade la concepción del
que las prácticas puedan funcionar en nuestras vidas. En el habitus reside, «orden natural>»> 281 • Del orden de lo normal, podríamos añadir. Una
incorporado, ese sentido o comprensión (understanding) que hace que las observación que, como ya hemos apuntado, Bourdieu pareció haber
reglas operen corno modelos razonados para la acción, o que se planteen verificado empíricamente en sus investigaciones en Argelia o en el caso del
los límites precisamente a esa razón expresa y formulada. campesinado bearnés, al comprobar el peso y la resistencia que
determinadas «costumbres» ofrecían a la imposición de reglas que
encarnaban tradiciones opuestas.

279. Max Weber, Economía y Sociedad, trad de Jm:é Medina Echevarría y otros, FCE,
México, 1987, 258. -
277. Jacques Bouveresse, «Regles, dispositions et habitus>>, op. cit., 575 y 587. 280. M" José Fariñas Dulce, La sociología del derecho de Max Weber, UNAM, México, 1989, 154.
278. Charles Taylor, <<To Follow a Rule ... >>, op. cit., 57-58. 281. Max Weber, Economía y Sociedad, op. cit., 259 y 260.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS --·-----------L~. REGLA Y LA PRÁCTICA: LO NORMAL Y LA NORMA

La convención, por el contrario, se da para Weber «cuando no se trata relacionados desde un punto de vista empírico que, aunque difícil de
de influir en una conducta determinada por medio de ninguna coacción distinguir en la práctica, permite afirmar la existencia de un «tránsito
física o psíquica, ni, en general, por lo menos normal e inmediatamente, fluido y constante» entre las distintas regularidades empíricas de la
por ninguna otra reacción que no sea la mera aprobación o conducta: «Ciertas uniformidades de hecho (costumbres) pueden
desaprobación de un círculo humano que forma un «mundo convertirse en fuente de reglas (convenciones y derecho) y, viceversa,
circundante» específico del actor» 282 • Por lo tanto, en el caso de la las reglas del actuar pueden producir uniformidades de hecho». Por
convención ya parece existir una obligatoriedad, pero que no reposa otro lado, es indudable que para Weber «la regulación jurídica y su
sobre la coacción física o psíquica sino sobre «la mera aprobación o garantía coactiva sólo constituye un componente más dentro del
desaprobación» del mundo circundante del actor, esto es, que depende conjunto de motivaciones del actuar humano real, pero en ningún caso
de la presión social que ese espacio contextua! pueda ejercer. Con lo cual el motivo principal».
en cierta manera hemos pasado de la regularidad en que se basaba la
costumbre a cierto carácter reglado, no explícito, sobre el que se sostiene
la convención, que es ya un orden social cuya validez se garantiza II.1.2. La regla y el «habitus>>
externamente, a través de la reprobación social. Ese carácter reglado de
Refiriéndose explíctarnente al esquema conceptual de Weber como
la convención aparece de modo más explícito al referirnos al derecho, al
punto de partida, Bourdieu afirma que la regla (ya sea jurídica o de
orden jurídico. Weber diferencia expresamente la convención del derecho
costumbre) opera como un «principio secundario de determinación de las
consuetudinario, en el que el aparato coactivo se pone en movimiento
prácticas» que no interviene más que sustitutivamente, en defecto del
«para que se cumpla una norma válida» no en virtud de ley estatuida
principio primario que es el interés subjetivo u objetivo; interés que se
(que sería el caso del derecho estatuido) sino «de un consenso». En ambos
define «en la relación entre el habitus corno sistema de estructuras
casos hay una obligatoriedad y existe, podríamos decir, un aparato
cognitivas y motivadoras y la situación (o el objeto)» 285 • Es más, la regla
coactivo, si bien en el caso de la convención se trata de un aparato difuso
codificada, desde la experiencia etnológica de Bourdieu en la sociedad de
que depende del ambiente, que se hace más específico en el caso del
Cabilia, «tiene por principio no esquemas explícitos, objetivados, por lo
derecho 283 •
tanto ellos mismos codificados, sino esquemas prácticos» 286 • La
Dos ideas importantes podernos subrayar de la propuesta teórica de codificación tiene en este sentido una relación de continuidad con el
Weber 284 • En primer lugar, los conceptos así delimitados (orden jurídico, habitus, al «traducir» en forma simbólica lo que existe en forma de habitus,
convención y costumbre) desde un punto de vista teórico se encuentran sobre todo, como decíamos antes, cuando es precisa (dada una situación
de violencia, o de irnprevisibilidad) una «certeza» que proporciona la
lógica de objetivación que la codificación (y sobre todo la codificación
282. Ibidem, 258.
283. Ibídem, 258. M" José Fariñas, La sociología del derecho de Max Weber, op. cit., 155ss. jurídica) supone. La regla facilita y simplifica, tal corno subrayábamos
Precisamente, lo decisivo en el concepto de derecho weberiano es, según el mismo antes, las opciones de los agentes en el curso de la acción. La parte de
sociólogo alemán explica, <<la existencia de un cuadro coactivo»; el derecho es un «orden
legítimo>> que orienta la conducta de los individuos y que «está garantizado externamente
por la probabilidad de la coacción (física o psíquica) ejercida por un cuadro de individuos
instituidos con la misión de obligar a la observancia de ese orden o de castigar su
transgresión>>. Max Weber, Economía y Sociedad, op. cit., 25-28; Ma José Fariñas, La sociología 285. P. Bourdieu, Esquisse d'une théorie de la pratique précédé de trois études d'ethnologie
del derecho de Max Weber, op. cit., 137ss .. lcabyle, Droz, Paris-Geneve, 1972, 205-206 y 256.
284. Cfr. Ma José Fariñas, La sociología del derecho de Max Weber, op. cit., 161-164. 286. P. Bourdieu, Choses dites, op. cit., 95.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS ._ _ _ _ _ _ _ _ _ __:I:.:.A..:.·.:.:RE:::::~G.::::'.::::L:.:A:_.:Y~L~A~··.:_P:::RÁ~C~T~ICA: LO NORMAL Y LA NORMA

indeterminación y de incertidumbre que tiene el habitus hace «que uno no En efecto, para Bourdieu la regla explícita, como la regla jurídica, no
pueda remitirse completamente a él en las situaciones críticas, carece de efec~os ,rropios: «la justa reacción contra el juridicismo, que
peligrosas». De ahí que Bourdieu enuncie «corno ley general que cuanto c~ndu:e. a restítmr en su lugar, en la explicación de las prácticas, a las
más peligrosa es la situación, más codificada tiende a ser la práctica»; y d1sposlc10nes constitutivas del habitus, no implica de ningún modo que
más aún: que «el grado de codificación varía según el grado de riesgo» 287 • se ponga entre paréntesis el efecto propio de la regla explícitamente
enunciada, sobre todo cuando, como la regla jurídica, está asociada a
Por lo tanto, el criterio básico y primario desde un punto de vista
sanciones. Y a la inversa, si no hay duda que el derecho ejerce una
antropológico, en la génesis y orientación de las prácticas, es el habitus en
eficacia específica, imputable sobre todo al trabajo de codificación, de
cuanto conjunto de esquemas o principios clasificatorios, disposiciones
incorporadas, etc., y el interés que surge de la relación entre ese sistema de puesta en forma y en fórmula, de neutralización y de sistematización,
disposiciones y las posibilidades y censuras del entorno. La acción obedece que realizan, según las leyes propias de su universo, los profesionales
a un sentido práctico, a tma lógica práctica, que es la de la «espontaneidad del t.r~~ajo si~bó~ico~ ,sin emba1:go esa eficacia, que se define por
generadora» del habitus. Y recurre a la regla, al ritual codificado, en las oposlCion a la maphcacwn pura y s1mple o a la aplicación fundada sobre
situaciones de incertidumbre y de violencia en las que precisamente dada la coacción pura, se ejerce sólo en la medida en que el derecho es
esa espontaneidad, el interés se decanta hacia la formalización de las socialmente reconocido y encuentra un acuerdo, incluso tácito y parcial,
prácticas. La regla, la codificación, ofrece así una posibilidad objetiva u porque responde, al menos en apariencia, a necesidades e intereses
objetivada que supone poner formas o poner en formas (formalizar) lo que reales»; y señala además, para el caso del derecho, cómo «la relación de
previamente existe en estado práctico. Así sucede, por ejemplo, en el caso los habitus a la regla o a la doctrina es la misma [que] en el caso de la
de la lengua: «en ausencia de la objetivación en la escritura y sobre todo de religión, donde es tan falso imputar las prácticas al efecto de la liturgia 0
la codificación cuasi-jurídica que es correlativa a la constitución de una del dogma (por .una sobreevaluación de la eficacia de la acción religiosa
lengua oficial, las <<lenguas» sólo existen en estado práctico, es decir, en que es el eqmvalente del juridicismo) que ignorar ese efecto
forma de habitus lingüísticos al menos parcialmente orquestados y de imputándolas completamente al efecto de las disposiciones, e ignorando
producciones orales de esos habitus» 286 . Sin embargo, por un lado, la de paso la eficacia de la acción del cuerpo de clérigos»2s9. Bourdieu,
«traducción» de esos esquemas prácticos a esquemas formales conllevará como ve~os, .distingue y subraya el hecho de que «Se puede negar a la
unos efectos específicos derivados precisamente del nuevo «estado» social ~·egla ~a eflcac1a que le concede el juridicismo sin ignorar que existe un
en el que operan. Y por otro, la lectura que Bourdieu hace de la regla como mte:es en estar en regla que puede estar en el origen de estrategias
un principio secundario en la determinación de las prácticas no quiere destmadas a ponerse en regla, a poner, como suele decirse, el derecho de
decir que la regla (implícita o explícita) no tenga su propia y específica su parte, a atrapar de alguna manera al grupo en el juego de uno mismo
eficacia en la orientación (e incluso génesis) de las mismas. Lo que quiere presentando los intereses bajo la apariencia desfigurada de valores
decir, más exactamente, es que esa eficacia se realiza siempre por reconocidos por el grupo» 290 . Más aún cuando el hecho de «estar en
mediación (o a través) del habitus y del interés del agente, tal como regla» o de seguirla, de conformarse o referirse a ella, conlleva un
planteaba también Weber a su modo.

287. Ibídem, 96. . . ~89. P. Bourdieu, «La force du droít. Éléments pour une sociologie du charn
288. Pierre Bourdieu, Ce que parler veui di re. L' économie des échanges linguistíques, JUrldique>>: Actes de la recherche en sciences sociales, 64 (1986) 14. p
Fayard, Paris, 1982, 28-29. · 290. P. Bourdieu, Le sens pratique, op. cit., 185-186 .

H6
147
~------

1
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS
1 EL DERECHO COMO FUERZA

provecho 0 un beneficio particular, material o simbólico, derivado de los


efectos y la fuerza propia de la regla: «Podemos to.mar, c.omo una le:
antropológica universal que existe un provecho (s1mbohco y a. ve~es
material) en someterse a lo universal, en darse (al me~~s) las. apanenCias 11.2. El Derecho como fuerza (como lucha): La estructura
de la virtud, en plegarse, exteriormente, a la regla ofiCial. Dtcho de otro
del campo jurídico
modo, el reconocimiento que es universalmente acordado a la regla
oficial hace que el respeto, incluso formal o ficticio, a la regla asegure
beneficios de regularidad (siempre es más fácil y más confortable .estar El derecho, decía Thering, no es una idea lógica, sino que es una idea
en regla) o de «regularización» (como die~ a veces. el r~~hsr:~ práctica y una idea de fuerza, que encuentra su génesis en la lucha y se
burocrático que habla por ejemplo de «regulanzar una sltuacwn»)» · desarrolla asímismo en la lucha: «la lucha no es, pues, un elemento
Hay, por eso mismo, una eficacia propia de la norma (y en concreto de extraño al derecho; antes bien es una parte integrante de su naturaleza y
la norma jurídica) que reside sobre todo en su capacid.a~ o fuerz~ en una condición de su idea» 292 • Una lucha que tiene su arranque en el
cuanto forma simbólica: en la vis formae, que dua Bourd1eu, interés y que cuando triunfa se ve traducido en derecho. Y una lucha,
constituyéndola en elemento esencial del análisis del derecho en c:1anto además, que se desarrolla fundamentalmente en el campo jurídico. Pero,
sistema normativo y sistema simbólico. Pero para entender meJOr la ante esa lucha, surge la eterna pregunta entre lo que llamamos las
condiciones internas y las condiciones externas del derecho que la definen,
importancia y la eficacia que esa violencia o fuerza de .la form~ be~1e en
la génesis de la práctica, esto es, para comprender .meJor la eficacia del entre la determinación internalista o externalísta del juego jurídico. Una
derecho, habrá que analizar también lo que constderemos que sea el pregunta que con Weber podríamos resumir de la siguiente forma: «el
derecho mismo, es decir la práctica jurídica misma: el derecho (la sentido en el que se desarrollan las cualidades formales del derecho está
norma) como práctica. condicionado directamente por eso que podemos llamar las «relaciones
internas al derecho», es decir, la particularidad del círculo de personas
que por profesión están en condiciones de influenciar la manera de
formar el derecho, aliado de la influencia indirecta que tiene su origen
en las condiciones económicas y sociales»,. es decir, las relaciones
externas 2''3 •

De acuerdo a esta idea de Weber, cuando Bourdieu sostiene la


necesidad de hacer «una ciencia rigurosa del derecho» está precisamente
apuntando a la necesidad de escapar a esa alternativa, dominante en el
debate científico, entre una visión estrictamente internalista o formalista del

292. Rudolpl1 von Ihering, La lucha por el derecho, trad. de Adolfo Posada, Civitas,
Madrid, 1985,59-60.
293. Max Weber, Rcchtssoziologíe, Ed. Luchterhand, Neuwied, 1960, 196; citado en
Julien Freund, <<La rationalisation du droit selon Max Weber>>: Archives de Philosophie du
Droit, 23 (1978) 72.
294. P. Bourdieu, <<La force du droit», op. cit., 3. Esa «ciencia rigurosa del derecho» se
291. P. Bourdieu, Raisons pratiques. Sur la théorie de /'aclion, Seuil, París, 1994, 240-241. diferencia de la comúnmente conocida como «ciencia jurídica» en que la primera toma a

148
149
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FUERZA

derecho y una visión externalista o instrumentalista del mismo294 • Desde el Así, desde un punto de vista social, el derecho, o el fenómeno
punto de vista de la primera, «que afirma la autonomía absoluta de la jurídico, puede entenderse partiendo de dos aEpectos inseparables entre
forma jurídica respecto al mundo social», la ciencia jurídica concibe o sí. En primer lugar el derecho como discurso, esto es, como unidad de
toma «el derecho como un sistema autónomo y cerrado, cuyo desarrollo significación o práctica enunciativa en un contexto de producción; o,
no puede ser comprendido más que según su propia «dinámica interna»». más precisamente, como discursos, en pluraF 96 • Y en segundo lugar el
Para la segunda, en cambio, el derecho no es sino «un reflejo directo de las derecho como espacio: sistema, conjunto de aparatos especializados que le
relaciones de fuerza existentes, donde se expresan las determinaciones sirven de soporte o, dicho de una forma más precisa con el lenguaje de
económicas, y en particular los intereses de los dominantes», es decir, un Bourdieu, como campo social en el que se produce y negocia ese discurso 297 •
instrumento de dominación (la cursiva, es importante decirlo, es del Subrayemos además que aunque a efectos analíticos podamos
propio Bourdieu; para él, como ahora veremos, el derecho es también diferenciarlos, se trata de dos aspectos indisociables, porque ese
reflejo, pero no directo, de esas relaciones de fuerza, cuando habla de la discurso o razón jurídica no existe al margen del lugar social o la red de
autonomía relativa del campo jurídico). La versión internalista (Bourdieu relaciones en la que emerge (a no ser para un planteamiento
pone el ejemplo de Kelsen y su teorfa pura dd derecho) olvida las sustancialista que se desvía del propósito sociológico expresado). Y si
coacciones y las,presiones sociales que intervienen en su propia gestación existe ese lugar social es, además, precisamente debido a esa «razón
como teoría, mientras que la visión externalista, propia del marxismo jurídica» que allí se constituye, se reproduce y se negocia como tal.
estructuralista, ignora «la estructura de los sistemas simbólicos y en el
caso particular [del derecho], la forma específica del discurso jurídico». Lo
que ambas posturas ignoran, por lo tanto, y donde se funda esa ciencia
rigurosa del derecho, es según Bourdieu <<la existencia de un universo
social relativamente independiente en relación a las demandas externas, al
interior del cual se produce y se ejerce la autoridad jurídica, forma por excelencia
de la violencia simbólica legítima cuyo monopolio pertenece al Estado y que puede 296. Gilberto Giménez, Poder, estado y discurso. Perspectivas sociológicas y semiológicas del
servirse del ejercicio de la fuerza física». En suma: el campo jurídico, aquel discurso político-iurídico, UNAM, México, 144-145. Suelen distinguirse diversos tipos de
discurso jurídico, y básicamente dos: el lenguaje de la norma y el lenguaje de los juristas
espacio social, conjunto o red de relaciones sociales que podemos definir sobre la norma, que sería un metalenguaje o discurso referido a otro discurso. Sobre los
como «el lugar de emergencia de la razón jurídica»295 • diversos tipos de discurso jurídico remitimos por ejemplo a André-Jean Amaud, «Du bon
usage du discours juridique»: Langages, 53 (1979) 117-124; también Victoria Iturralde hace
esa diferenciación a propósito del lenguaje legislativo en Lenguaje legal y sistema jurídica,
Tecnos, Madrid, 1989,30-31.
297. Gilberto Giménez, Poder, estado y discurso, op. cit., 76, habla precisamente del
ésta última como objeto de estudio. Una diferenciación que por ejemplo ya encontramos derecho como discurso y como «sistema de aparatos especializados» que le sirven de
en Weber cuando distingue entre el sentido jurídico de lo jurídico y el sentido económico soporte, entendiendo esos aparatos como los «sistemas institucionales especializados que
de lo jurídico; Max Weber, Economía y Sociedad, op. cit., 251ss. O que podríamos comparar resultan de la división social del trabajo» y, más concretamente los aparatos jurídicos (o
también y más estrechamente con la de Luhmann cuancl? ~~f~rencw entt:e la t:on~ del jurídico-judiciales), como el «sistema institucionalizado especializado en la producción o
derecho, como teoría reflexiva med1ante la cual el s1stema ¡undtco se descnbe a st m1smo, aplicación del Derecho» (p. 77). Sin embargo, es preciso tomar con cierta precaución esa
y la sociología del derecho, como observación del modo en que el sistema jurídico se denominación de «aparato» para describir el espacio social en el que se produce y negocia
observa a sí mismo, concibiendo la perspectiva sociológica como <<la m1rada entre el derecho, puesto que Bourdieu acude a la denominación de campo, como ya vimos,
bastidores» del derecho; Niklas Luhmann, «El enfoque sociológico de la teoría y práctica precisamente para evitar determinadas connotaciones que la noción de aparato implicaba y
del derecho»: Anales de la Cátedm Francisco Swírez, 25 (1985) 87. distorsionaba en el análisis social. Por otro lado el concepto de sistema -dice Bourclieu--
295. André-Jean Arnaud, Critique de la raison juridique. 1. Ou va la sociologie du droit?, confunde «las estructuras simbólicas (el derecho propiamente dicho) y las instituciones
LGDJ, París, 1981, 20. sociales de las que son el producto»; P. Bourdieu, «La force du droit>>, op. cit., 4.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FUERZA

competencia que allí tienen lugar y, de otra parte, por la lógica interna de
II.2.1. El campo jurídico: la lucha en el derecho y la lucha por el derecho las obras jurídicas que delimitan en cada momento el espacio de los
a) Campo, capital y habitus jurídico. posibles y, por ello, el universo de soluciones propiamente jurídicas» 299 •

En ese campo jurídico, de acuerdo al modelo teórico expuesto en el Si nos remontamos mínimamente a los fundamentos de la formación
capítulo anterior, se lleva a cabo un proceso de lucha entre los diversos de la ciencia jurídica actual, podemos advertir fácilmente y aun a riesgo
agentes especializados, para imponer su propio principio de defu<ición de simplificar, cómo esa lógica de funcionamiento determina la práctica
legítima: «El campo jurídico -dice el sociólogo francés-- es el lugar de jurídica en la búsqueda por interpretar qué es lo que dice el derecho, o
una concurrencia por el monopolio del derecho a decir el derecho, es qué es el derecho. Por ejemplo, tanto en la economía jurídica de Cesare
decir la buena distribución (nomos) o el buen orden, en la cual se Bcccaria como en la metodología histórica e historicista de Friedrich
enfrentan agentes investidos de una competencia inseparablemente Karl von Savigny (por considerar dos referentes básicos en los que tiene
social y técnica que consiste en lo esencial en la capacidad socialmente sus cimientos la ciencia jurídica que conocemos hoy día) se encuentra
reconocida de interpretar (de manera más o menos libre o autorizada) un ese nüsmo esfuerzo por definir lo que constituye la neutralidad del
corpus de textos que consagran la visión legítima, derecha [droite, esto jurista en relación al derecho. Sin duda, para lo que aquí decimos,
es, recta, conforme a derecho], del mundo social»298 • podrían eliminarse los nombres o incluso sustituirse por otros¡ pero
ambos nos sirven como punto de referencia para lo que queremos
Siguiendo con el modelo teórico del campo social, se trata de un expresar3n°. Para el primero, desde el «espíritu geométrico» propio de la
campo relativamente autónomo respecto al resto de los campos y a sus modernidad, se trataba de acudir a la «letra» y la lógica de la ley, a lo que
coacciones y presiones (y, por lo mismo, relativamente dependiente de dice la ley, a través del silogismo y la subsunción, en un intento por eli-
esas mismas detenninaciones). El derecho, o lo que conozcamos y minar esa referencia al espíritu de la ley que fli1almente no consiste más
vivamos como tal, será en cada momento el resultado de ese juego de que --decía el autor italiano- en la buena o mala digestión del juez.
luchas fruto a su vez de la estructura de distribución del poder entre los Savigny, por su parte, pensaba que era ese espíritu (espíritu de la ley
agentes que intervienen. O por decirlo recurriendo a palabras del mismo identificado con el espíritu del pueblo, vo/k:,seist) lo que era preciso
Ihering, el resultado del paralelogramo de fuerzas entre esos agentes y averiguar para encontrar el derecho, lo que piensa la ley, la búsqueda del
sus posiciones en d campo social. El texto jurídico se presenta, al igual significado último a través del método constructivo y la inferencia
que el texto religioso, filosófico o literario, como un lugar, objeto de conceptual. En ambos, como en tantos otros casos, lo que a la postre se
luchas (enjeu de luttes), cuya lectura «es una manera de apropiarse de la encuentra ~o es sino la creencia o la ilusión (socialmente hablando, es
fuerza simbólica que se encuentra encerrada en él en estado potencial». decir, la apuesta o la jugada), en la existencia de un legislador racional
Más concretamente, Bourdieu señala cómo «las prácticas y los discursos
jurídicos son en efecto el producto del funcionamiento de un campo en el
que la lógica está doblemente determinada: de una parte por las
relaciones de fuerza específicas que le confieren su estructura y que 299. Ibídem, 3-4.
300. Cesare Beccaria, De los delitos y de las penas, Ed. de Franco Venturi, trad. de
orientan las luchas de concurrencia o, más precisamente, los conflictos de J. Jordá Catalá, Bruguera, Barcelona, 1983. Friedrich Karl von Savigny, Sistema del Derecho
romano actual, Centro ed. de Góngora, Madrid, s.f., tomo I. En otras perspectivas más
recientes sobre el método jurídico encontramos ya más explícitamente esa idea del derecho
como lucha y como resultado de esa lucha, desde la jurisprudencia de intereses y los
298. Ibídem, 4. diferentes realismos jurídicos, hasta el uso alternativo del derecho.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS EL DERECHO COMO FUERZA

(ya sea desde el pacto o contrato con el soberano, ya desde la consi- ello se constituye ese mismo campo jurídico: «la lógica paradójica de
deración del pueblo y la hlstoria) y la apuesta por una «semántica de la una división del trabajo que se determina, aparte de toda concertación
voluntad del legislador» que justifica la flexibilidad de la tarea consciente, en la competencia estructuralmente reglada entre los agentes
hermenéutica en función de diversos métodos (ya sea la subsunción o la y las instituciones participantes en el campo, constituye el verdadero
reconstrucción histórica y conceptual) 3'n. Lo que al final se resuelve, con principio de un sistema de normas y prácticas que aparece como
Bourdieu, en la lucha por decir que lo que decimos lo dice la ley: en el fundado a priori en la equidad de sus principios, la coherencia de sus
poder y la capacidad social y técnica de los juristas o de los agentes formulaciones y el rigor de sus aplicaciones, es decir, como participante
comprometidos o implicados (engagés) en el campo jurídico para decir a la vez de la lógica positiva de la ciencia y de la lógica normativa de la
qué es lo que dice el derecho. moral, por lo tanto como capaz de imponerse universalmente al
reconocimiento por una necesidad inseparablemente lógica y ética»302 •
Esa competencia social y técnica para decir el derecho es, por lo mismo,
una condición o requisito de entrada en el campo jurídico, en el juego Esa lógica de funcionamiento según la cual se desarrolla el trabajo y
mismo: a través del título de Licenciado en Derecho, por ejemplo; o a la división del trabajo jurídico en el interior del campo se expresa en la
través del reconocimiento oficial para ejercer determinada profesión retórica de la autonomía, de la neutralidad y de la universalidad como
jurídica, o simplemente para intervenir en el debate y la decisión «principio de una autonomía real del pensamiento y la práctica»
jurídica. Y, en segundo lugar, funciona como objeto, como jugada o jurídicas. Dicha retórica se advierte claramente en el lenguaje jurídico
apuesta (enjeux), como puja dentro del propio campo (del juego). De que «combinando elementos directamente tomados de la lengua común
manera que en función de la cantidad de capital simbólico que puede y elementos extraños a su sistema, porta todas las marcas de una
acumular un agente (de derecho a decir lo que es derecho) ocupará una retórica de la impersonalidad» (efecto de apríorízación); o mediante la
u otra posición dentro del campo jurídico o juego de luchas del derecho utilización de construcciones y giros sintácticos que subrayan la
(así un jurista más o menos reconocido, un magistrado de uno u otro impersonalidad de la enunciación normativa y constituyen al
tribunal, un funcionario con mayor o menor «poder» ... ). Se trata, en enunciador en «sujeto universal, a la vez imparcial y objetivo» (efecto de
definitiva, de un capital jurídico. neutralización); y que, recurriendo a diferentes métodos convergentes
refiere el contenido a valores que presuponen un consenso ético y una
El campo jurídico además es fruto (como todo campo social) de un
proceso histórico de especificación de ese capital, que es correlativo al generalización de su discurso (efecto de universalización)3'1\
proceso de especialización y de división del trabajo jurídico que produce En ese sentido, el derecho y la práctica jurídica que se sustancia en el
y compite por ese capital. Un «trabajo continuo de racionalización» que campo jurídico, no es ajena en ningún caso a «las estrategias de
es un proceso de diferenciación y de separación social -de clasificación universalización que están en el principio de todas las normas y de todas
y enclasamiento- entre el profano y el profesional, y que contribuye a las formas oficiales (con todo lo que ellas pueden tener de mistificadoras)
la ilusión de la independencia instrumental (técnica) del derecho. En ese y que reposan sobre la existencia universal de beneficios de
proceso se determina la lógica del funcionamiento del campo jurídico y por

302. P. Bourdieu, «La force du droit», op. cit., 4.


303. Jean-Louis Souriaux y Pierre Lerat, Le langage du dtoit, PUF, París, 1975. Sobre el
301. Manuel Calvo García, Los fundamentos del método jurídico: Una revisión crítica, estilo del lenguaje jurídico cfr. también Gema Bizcarrondo, «El lenguaje jurídico. Razón
Tecnos, Madrid, 1994,58-61 y 68--97. pragmática y razón filológica>>: Estudios de Deusto, 43/1 (1995), 68ss.

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universalización» 301 • Es decir, la universalización jurídica sería una de las De forma que el resultado práctico, la solución jurídica, lo que dice
fórmulas por antonomasia de las estrategias de legitimación que perrnite el derecho, la norma, no es al final más que la consecuencia de esa
ejercer una dominación particular recurriendo a un principio universal competencia o concurrencia entre agentes especializados. La
mediante la referencia a la regla. Y que incluso permite que el interés en construcción del jurista o la aplicación de la regla a un caso particular
disputa se sustancie en términos de desinterés, o en términos de un no es sino «una confrontación de derechos antagonistas entre los cuales
interés general o común que, como otros han descrito, «despojado de el Tribunal debe escoger». Y el contenido práctico de la ley es por lo
toda referencia filosófico-moral, sería el fruto del poder agregado de mismo el desarrollo «de una lucha simbólica entre profesionales
aquellos sectores lo suficientemente influyentes como para definir pro- dotados de competencias técnicas y sociales desiguales, por eso
blemas, constituirlos como tales e imponer sus propias soluciones. Si desigualmente capaces de movilizar los recursos jurídicos disponibles,
bien tales sectores suelen apelar al todo para justificar su conducta (la por la explotación de las «reglas posibles», y de vtilizarlos eficazmente,
sociedad, la humanidad, la nación) ello no obsta para que sean sus es decir, como annas simbólicas, para hacer triunfar su causa; el efecto
intereses próximos, circ1mscritos y perentorios los verdaderos deter- jurídico de la regla, o sea su significación real, se determina en la
minantes de su entrada en la liza moral, en la pugna por establecer los relación de fuerza específica entre los profesionales, que podemos
valores éticos societarios» 305 • pensar que tiende a corresponderse( ... ) a la relación de fuerza entre los
justiciables correspondientes» 307• El derecho y la norma jurídica, desde
Pero eso no quiere decir que el derecho quede reducido únicamente
esa perspectiva, es al fin y al cabo fuerza, el resultado de una relación
a su carácter ideológico (en el sentido más peyorativo del término) o a
de fuerza (de lucha) determinada por la estructura de distribución del
sus funciones de legitimación y encubrimiento de la dominación. «Lejos
capital entre los agentes, que a su vez viene determinada por la relación
de ser una simple máscara ideológica --dice Bourdieu-, esa retórica
con las diferentes distribuciones de otros tipos de capital (económico,
(... )es la expresión misma de todo el funcionamiento del campo jurídico
cultural, social...).
y, en particular, del trabajo de racionalización, en el doble sentido de
Freud y Weber, al que el sistema de normas jurídicas es continuamente A todo ello habría que añadir la consideración del habitus o los
sometido». Una retórica y una postura universalizante que constituye y habitus jurídicos de esos mismos agentes en la constitución o
define el «espíritu jurídico» o sentido jurídico, esto es, el sentido práctico del determinación de esas mismas prácticas normativas, en cuanto
campo jurídico, y que, con la maestría mínima de los recursos jurídicos disposiciones comunes forjadas «sobre la base de experiencias familiares
constituye el derecho de entrada en el campo. Para «jugar>> al derecho es parecidas, a través de los estudios de derecho y de la práctica de las
preciso hacerlo siguiendo la lógica práctica del campo jurídico que profesiones jurídicas», y que funcionan como categorías que estructuran
reside en esa pretensión de irreductibilidad «a las intuiciones a menudo la percepción y apreciación de los conflictos ordinarios, y que orientan el
inconstantes del sentido de la equidad» de los juicios llevados a cabo trabajo destinado a transformarlos en confrontaciones jurídicas».
por quienes convergen y compiten en el c;:unpo en la producción y Bourdieu analiza específicamente el campo judicial como sub-campo en el
reproducción de bienes y servicios jurídicos306• campo jurídico, como institución de un monopolio de profesionales que

304. P. Bourdieu, F msons pratiques, op. cit., 166 (las cursivas en el original); también
pp. 147ss y 237ss. 306. P. Bourdieu, «La force du droit», op. cit., 5.
305. Victoria Camps y S;llvador Giner, El interés común, CEC, Madrid . 1992, 39. 307. Ibídem, 8.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS fURÍDICAS EL DERECHO COMO FUERZA
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dominan la producción y comercialización de los servicios jurídicos el proceso de «división del trabajo jurídico» (esto es, la lucha en el
porque poseen la competencia jurídica (y social) o el poder específico derecho) y, desde ahí, el proceso de racionalización y formalización del
para constituir y construir el objeto jurídico-judicial, es decir, para discurso jurídico, en el que se basa esa lucha por el derecho.
transformar una realidad social (una queja, conflicto, disputa .... ) en
. Ha q~e~a~o ya apuntada la consideración del texto jurídico (del
realidad jurídico-judicial. En ese análisis, en el que «el veredicto judicial
d1scurso JUl'l~lco, podríamos decir en un sentido más amplio todavía)
condensa toda la ambigüedad del campo jurídico» y por eso mismo toda
como un «en¡eu de luttes» al que por lo tanto los juristas se enfrentan, y
su lógica, Bourdieu advierte cómo «la constancia y la homogeneidad de
por el que los juristas consiguientemente combaten, con la pretensión de
los habitus jurídicos», permite una previsibilidad y una calculabilidad que
~o~s:guir el ~<m.onopolio del ejercicio legítimo de la competencia
garantizan o, mejor dicho, aportan a la decisión subjetiva del jurista la
¡und1ca». Los JUnstas, o los agentes profesionales que concurren en el
objetividad social de la decisión judicial (aunque esa previsibilidad y
campo jurídico, se encuentran por ello enfrentados a y en el texto
calculabilidad no sea suficiente y precise una certeza mayor, la que
jurídico, «a propósito de textos en los que el sentido no se impone nunca
ofrece la objetivación y formalización en la norma) 3118 •
de forma absolutame~te imperativa», y dada esa posible ambigüedad, y
b) La división del trabajo jurídico: «Mettre en forme et mettre en oeuvre» 309 • el he~ho de que la fmalidad práctica de la tarea jurídica implica la
necesidad de una decisión concreta, esos agentes «quedan integrados en
El derecho y la norma jurídica en cuanto práctica o «elaboración de
un cuer~o. fuertemente integrado de instancias jerarquizadas que están
un cuerpo de reglas y procedimientos con pretensión universal» es, por
:n cond1c10:1es de resolver los conflictos entre los intérpretes y las
ello, el producto de esa división del trabajo jurídico «que resulta de la
mterpretaoones». Así, la orquestación espontánea de los habitu.s
lógica espontánea de la concurrencia entre diferentes formas de
jurídicos ~e ~e .redoblada y reforzada, o puede ser que incluso corregida,
competencia a la vez antagonistas y complementarias que funcionan
por da dJsciplma de un cuerpo jerarquizado que aplica procedimientos
como tantas especies de capital específico y asociadas a posiciones
codificados de resolución de conflictos entre los profesionales de la
diferentes en el campo». Así el antagonismo y complementariedad entre
resolución reglada de conflictos». Y eso es lo que hace que el campo
teóricos y prácticos del derecho, o entre la codificación y la interpretación
jurídico tienda a funcionar como un aparato, al menos en períodos de
como modos de historización de la norma. Bourdieu habla de
equilibrio, al reforzar la cohesión de los habitus con el orden impuesto
antagonismo y complementariedad en esa concurrencia o competencia entre
por una estructura jerarquizada y codificada. de decisiones310 , El sentido
los agentes y sus diversas funciones en el campo, «una forma sutil de
práctico en el derecho o sentido jurídico que, como decíamos, implica
división del trabajo de dominacíón simbólica en la cual los adversarios
objetivamente cómplices, se sirven mutuamente». Ambas característica~
esos habitus, viene configurado por un conjunto de formas de
competencia distintas que, como acabámos de señalar, «funcioném como
o funciones podríanllevar seguidamente a la discusión entre una mirada
tantas especies del capital específico», jurídico, y vienen «asociadas a
conflíctualista dd campo jurídico como lugar de luchas, y la tendencia
posiciones diferentes en el campo». Más e.n concreto, Bourdieu hace
funcionalista que se advierte en esa complementariedad. Pero veamos algo
referencia a dos «antagonismos complementarios» que configuran la
más de cerca ese conjunto de esquemas de construcción que constituyen

308. P. Bourdieu, <<La force du droit», op. cit., 11. 310. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses. Pour une anthropologie réjlexive, Seuil,
309. Para lo que sigue cfr. P. Bourdieu, «La force du droit», op. cit., 4-9. Paris, 1992, 78-79.

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m ¡ 1 El 5~
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FUF.I.'{ZA
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práctica jurídica: la distinción entre teóricos y prácticos y la división introducen los cambios y las innovaciones indispensables a la
entre codificación e interpretación. supervivencia del sistema que los teóricos deberán integrar al sistema».
Es habitual recurrir al tópico de considerar el sistema o la familia de Es decir, que unos llevan a cabo todo el proceso de poner en forma, de
derecho romano-germánica como un «derecho de profesores», frente a formalización, que otros deberán poner en práctica:
la cultura jurídica del common-law como un «derecho de jueces».

Bourdieu también parece tenerlo en cuenta cuando toma la distinción
entre unos y otros, entre juristas teóricos y juristas prácticos, corno uno >>TEOH.ICOS» «PRACTICOS» 1

de los principios básicos que configuran la división social del trabajo en mettre en forme mettre en oeuvre
el campo jurídico. Por un lado, en el campo jurídico nos encontramos --
con determinados agentes jurídicos, juristas y teóricos que «tienden a
El sentido de la teoría pura: el La urgencia de la práctica: el
orientar [tirer] el derecho en el sentido de la teoría pura, es decir derecho con1o sistema derecho como casuística de las
ordenada en sistema autónomo y autosuficiente, y purificado, por una autónomo y autosuficiente situaciones concretas.
reflexión fundada sobre consideraciones de coherencia y justicia, de ---·

todas las incertidumbres o lagunas ligadas a su génesis práctica»; del


otro, «los jueces ordinarios, y otros prácticos, más atentos a las Función de asimilación. Función de adaptación.
aplicaciones que pueden ser hechas en las situacíones concretas, lo
orientan hacia una suerte de casuística de las situaciones concretas» y a -- ··-

«las exigencias y a la urgencia de la práctica». Los primeros, recurriendo


a tratados teóricos sobre todo, llevan a cabo un «trabajo de CODIFICACION INTEI\PRET ACION i

racionalización y de formalización» que garantiza la «función de


asimilación, apta para asegurar la coherencia y la constancia a través del
tiempo de un conjunto sistemático de principios y de reglas irreductible
J
a la serie a veces contradictoria, compleja y, a la larga, imposible de
dominar, de los actos de jurisprudencia sucesivos; y al mismo tien1po, Esa división del trabajo jurídico entre teóricos y prácticos, concu-
ofrecen a los jueces, siempre inclinados, dada su posición y sus rrente y complementaria a la vez, se traduce en la existencia de tipos
disposiciones, a fiarse a su sólo sentido jurídico, el medio de arrancar especiales del capital jurídico específico, teóricos y prácticos que son
sus veredictos de la arbitrariedad demasiado visible de una Justicia del condición de la lucha jurídica y objeto de la misma. Una división que
Cadí»; los segundos, que tienen como instrumentos de trabajo podemos identificar, paralelamente, con la codificación y la
repertorios, formularios, diccionarios o bancos de datos, aseguran a interpretación como modos de historización de la norma. Así Bourdieu
señala cómo se da un trabajo de codificación por parte de los juristas
través de una práctica enfrentada directamente a la gestión de conflictos
denominados teóricos, que supone según el sociólogo francés una
la «función de adaptación a lo real en un sistema que, dejado solamente
doble ad!;cripción, lógica y teológica: <<Participando a la vez del modo
a Jos profesores, correría el riesgo de encerrarse en la rigidez de un
de pensamiento teológico en que buscan la revelación de lo justo en la
rigorismo racional: a través de la libertad más o menos grande de
escritura de la ley, y del modo de pensamiento lógico en que pretenden
apreciación que les es dejada en la aplicación de las reglas, ellos
aplicar el método deductivo para producir las aplicaciones de la ley al

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FUERZA
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caso particular, ellos se proponen fundar una «ciencia nomológica» que campo jurídico es la ilusión de una geometría jurídica (entendida esta en
enunciara el deber-ser científicamente; como si quisieran reunir los dos sentido amplio: la ilusión de una racionalidad jurídica) que, por otro
sentidos separados de la idea de la «ley natural», practican una exégesis lado, es el fundamento de las apuestas o las jugadas que se llevan a cabo
que tiene por finalidad racionalizar el derecho positivo por un trabajo en ese campo. Por eso, además, dice Bourdieu que «si la existencia de
de control lógico necesario para asegurar la coherencia del corpus reglas escritas tiende sin duda a reducir la variabilidad en el
jurídico así como para deducir de los textos y de sus combinaciones comportamiento, perdura el hecho de que las conductas ele los agentes
consecuencias no previstas y llenar así las famosas «lagunas» del jurídicos pueden referirse y plegarse más o menos estrictamente a las
derecho». exigencias de la ley, y que subsiste siempre una parte de arbitrariedad,
imputable a variables organizativas como la composición del grupo
Para Bourdieu no hay que subestimar la eficacia histórica de esa
decisor, o los atributos de los justiciables, en las decisiones judiciales (así
labor codificadora e interpretativa. Pero tampoco se puede pensar que
como en el conjunto de actos que las preceden y las predeterminan
obedece a una opción metodológica estricta y perfectarnente racional,
como las decisiones de la policía respecto a la detención)».
puesto que la racionalidad de dicha labor es estratégica y depende de la
eE:tructura de distribución del capital o poder jurídico, de la relación con El sociólogo francés insiste repetidamenl~ en el hecho de que esta
los habitus, etc.: «Para quien no participa de la adhesión inmediata a los labor de «historización de la norma» en que consiste la interpretación, se
presupuestos inscritos en el fundamento mismo del funcionamiento del lleva a cabo en un margen de ambigüedad o elasticidad tal que permite
campo que implica la pertenencia al campo (illusio), es difícil creer que
las construcciones más puras del jurista, sin hablar de los actos de
jurisprudencia del juez ordinario, obedecen a la lógica deductivista que
CC3 el «pundonor espiritualista» del jurista profesional. Como han la Corte de casación (que puede amllar la «fuerza de la ley>>, por ejemplo proponiendo una
interpretación estricta, (... )) a los jueces de los tribunales de instancia a los que su
mostrado bien los «realistas», es totalmente inútil intentar extraer una formación académica y su <<deformación» profesional indinan a abdicar de la libertad de
metodología jurídica perfectamente racional: la aplicación necesaria de una interpretación de la que disponen teóricamente y a aplicar a situaciones codificadas
regla de derecho a un caso particular es en realidad una confrontación de interpretaciones codificadas (exposiciones de motivos de las leyes, doctrina y comentarios
de los juristas, profesores o jueces académicos, y arrí!ts de' la Corte de casación)»; <<La force
derechos antagonistas entre los cuales el Tribunal debe escoger; la «regla» du droit», op. cit., p. 8, nota 19. Algo muy parecido podríamos decir para el caso español: la
extraída de un caso precedente no puede nunca ser pura y simplemente distancia que va, por ejemplo, del Tribunal Supremo a los Jueces de 1" Instancia e
Instrucción, preocupados por la respuesta que la Audiencia o el Tribunal superior
aplicada a un nuevo caso, porque no hay nunca dos casos perfectmnentc competente dará a los recursos que se plantean sobre sus propias resoluciones,
idénticos y el juez debe determinar si la regla aplicada al primer caso incorporando así a su propio habitus como juristas y como pertenecientes a una clase, la
puede o no ser extensible de manera para incluirse el nuevo caso». O disciplina de un cuerpo jerarquizado (lo que lleva al campo jurídico, como se decía
anteriormente, a funcionar como un aparato). De igual modo podríamos hablar de los
como dice más concretamente, socialmente todo acto de aplicación o funcionarios, juristas o agentes jurídicos que trabajan con el derecho en el juego
interpretación estricta implica una <<función de invención» que está burocrático, cuya libertad varía de los más altos cargos (Técnicos de la Administración
vinculada a la posición del agente en la estructura de distribución del Central o de las Comunidades Autónomas, etc.) a los más bajos (cuerpos de gestión,
auxiliares, etc.): en algún caso se ha llegado a plantear en la práctica diaria la superioridad
capital jurídico y, por lo tanto, al grado de autonomía y de autoridad de hecho de unos apuntes o una orden ministerial sobre la ley y el reglamento (casi ·no sería
jurídica de ese agente en el campo jurídicd11 • En suma: la ilusión del necesario mencionar la posible superioridad fáctica delPeglamento sobre otras normas de
rango superior); Alejandro Nieto, La organización del desgobierno, Ariel, Barcelona, 1984,
148. Sobre este último pm1to, cfr. Pierre Bourdieu el Rosine Christin, «La construction du
marché. Le champ admi:nistratif et la production de la «Politique du Logement>»>: Actes de
la recherche en sciences sociales, 81/82 (1990) 65-85; Pierre Bourdieu, «Droit et passe-droit. Le
311. Sobre este punto, en nota a pie de página, Bourdieu señala cómo la libertad dejada charnp des pouvoir territoriaux et la mise en oeuvre des réglcrnents>>: Actes de la recherche
a la interpretación varía considerablemente en función del Tribunal: <<cuando se va de en sciences sociales, SI/82 (1990) 86-96.

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al jurista explotar al máximo la posibilidad de equívoco, para sacar jurídicamente, es decir, según las reglas y las convenciones del campo
igualmente el máximo partido de las indeterminaciones o jurídico». Y significa también, dice, «reconocer las exigencias
contradicciones. Por lo tanto, la interpretación no consiste en un acto específicas de la construcción jurídica del objeto», constituyendo «el objeto
aislado del jurista sino que es el resultado de una lucha entre de controversia en tanto c¡ue causa, es decir, en tanto que problema
profesionales, una lucha simbólica por aquel «derecho a decir el jurídico apto para ser objeto de debates jurídicamente reglados».
derecho», que señalábamos como definición del campo jurídico: «la
La institución de un espacio jurídico, o judicial, supone, por eso,
interpretación de la ley no es nunca el acto solitario de un magistrado consagrar y sancionar un estado de cosas, un orden. Es un acto de
ocupado de razonar jurídicamente una decisión más o menos ajena, al
magia social (que puede crear, transmutando una realidad social
menos en su génesis, a la razón y al derecho>>, no se trata de una
determinada en, en este caso, una realidad jurídica) y un acto de
aplicación fiel y cuidadosa de la regla ni de una operación
comunicación (que expresa, notifica e impone su creación). Desde ahí,
estrictamente deductiva, sino que, dice Bourdieu, lo que se da es esa
además, podemos comprender los «ritos jurídicos» o determinadas
lucha simbólica entre profesionales, un juego desigual entre las «reglas
formas o fórmulas rituales del derecho (por ejemplo, en el tribunal,
posibles» cuyo resultado es el contenido práctico de la ley que se revelo
desde las fórmulas más claras, como el juramento de jueces, abogados
en el veredicto o, dicho más generalmente, en la decisión jurídica.
y partes, hasta las más oscuras, como el veredicto) como «ritos de
e) Campo jurídico y campo judicial312 • institución>> que operan una frontera no sólo entre un antes y un
después, sino entre la realidad instituida y el resto, y sancionando y
La lectura que Bourdieu hace del campo jurídico en La force du droit
santificando así una diferencia (preexistente o no), haciéndola existir
está vertebrada, como puede ir advirtiéndose, por el análisis del campo
«en tanto que diferencia social1 conocida y reconocida por el agente
judicial como sub-campo de aquél. Ese campo judicial puede definirse
investido y por los dem<:ÍS>>.
como «el espacio social organizado en y por el cual se opera la
transmutación de un conflicto directo entre partes directamente Y por lo tanto, se dan unas «exigencias específicas>> que están
interesadas en debate jurídicamente reglado entre profesionales que «implícitamente escritas en el contrato que define la entrada en el
tratan por procuración y tienen en común conocer y reconocer la regla campo jurídico>> (o judicial), que supone confiar y aceptar el juego
del juego jurídico, es decir, las leyes escritas y no escritas del campo>>. reglado para resolver determinados conflictos adoptando «un modo
Es por lo tanto, el lugar en el que una realidad social se transforma en de expresión y de discusión que implica la renuncia a la violencia
realidad jurídico-judicial. Todo campo es o conlleva un principio de física y a las formas elementales de la violencia simbólica, como la
constitución de la realidad, y el campo jurídico lo es de constitución de injuria». Esas exigencias son, según Bourdieu (y apoyándose en
la realidad en realidad jurídica. Ello significa la necesidad de aceptar Austin), tres: en primer lugar, la necesidad de llegar a una decisión lo
«la ley fundamental del campo jurídico, tautología constitutiva que más tajante posible; segundo, la ordenación de los actos de las paries
ordena que los conflictos no pueden ser regulados más que de acuerdo a categorías reconocidas de procedimiento; y ter~ero, la
conformidad con los precedentes o las decisiones anteriores. Pero esa
conformidad que según Bourdieu «es al pensamiento jurídico lo que el
precepto durkheimniano, «explicar lo social por lo social», es al
312. Para este punto cfr. P. Bourdieu, «La force du droit>>, op. cit., 9-11. pensamiento sociológico», no es más que «otra manera de afirmar la

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autonomía y la especificidad del razonamiento y del juego jurídicos». vaya acompañado o lleve integrado en sí, un análisis del Estado (o del
O dicho de otra forma: esos precedentes, y esa lógica de campo estatal). En la obra de Bourdieu, también encontramos
funcionamiento que pretende «explicar lo jurídico por lo jurídico» propuestas metodológicas concretas para una reflexión y un análisis
funcionan no como razones determinantes sino como instrumentos de del Estado, que ayudan a centrar, más o menos definitivamente, el
racionalización. Lo que quiere decir que una decisión puede inspirarse lugar del Derecho y de la lucha por la fuerza del derecho, en el
en otros principios, pero es esa referencia a un cuerpo de decisiones esquema global del espacio social.
precedentes reconocidas «que funcionan como un espacio de Las definiciones sobre el Estado suelen girar alrededor de lo que se
posibles», lo que hace aparecer a la solución adoptada como «el consideran sus tres elementos básicos: el poder, la población y el
producto de una aplicación neutra y objetiva». Entre esos instrumentos territorio. Esos tres elementos conforman también la definición clásica por
estarían el conjunto de mecanismos interpretativos y argumentales que antonomasia, a nuestro juicio, del Estado desde un punto de vista
el conjunto de normas positivas establecen para que el juez pueda sociológico: la de Weber. Así, para Weber el Estado es «aquella
construir y justificar jurídicamente su decisión y la conformidad de la comunidad humana que en el interior de un determinado territorio
misma al cuerpo de decisiones acumuladas anteriormente. Lo que reclama para sí (con éxito) el monopolio de la coacción física legítima»313 •
ayuda al juez, más que a «encontrar» la decisión, a «constituirla» como Aunque Weber subrayaba también el papel del territorio, el elemento
decisión jurídica, siempre y cuando se encuentre entre los márgenes fundamental de esta definición estriba, a nuestro juicio, en la
que ese «espacio de posibles» deja al operador jurídico. consideración de esa legitimidad de la fuerza cuyo monopolio es
reclamado con éxito por el Estado. Bourdieu transforma en parte esa
fórmula de Weber y define al Estado corno el ((conjunto de campos de fuerzas
II.2.2. Campo jurídico y campo estatal: el Estado como campo social
donde se desarrollan las luchas que tienen por objeto el monopolio de la violencia
En nuestra tradición jurídica, la idea del Derecho está vinculada, simbólica legítima»¡ o también corno «un X (a determinar) que reivindica con
por motivos no sólo históricos sino también sociológicos y políticos, a éxito el monopolio del uso legítimo de la violencia física y simbólica en un
la idea del Estado como monopolio del Derecho, al que respalda con la territorio determinado y sobre el conjunto de la población correspondiente» 314 • La
amenaza de la violencia física legítima, que es a su vez monopolio determinación de esa X que sea el Estado surge en Bourdieu de
suyo. De manera que la lucha jurídica se presenta a su vez como lucha
estatal, lucha en el Estado o del Estado por el monopolio de los medios
que permiten jugar, negociar, o producir jurídicamente. Esta
concepción se ha resquebrajado más recientemente, sobre todo a partir
del desarrollo de investigaciones y reflexiones concretas en el ámbito 313. Max Weber, Economía y Sociedad, op. cit., 1056ss.
de la teoría del derecho y la sociología jurídica que, desde la óptica de 314. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 87. P. Bourdieu, <<Esprits
d'État. Genese et structure du champ bureaucratique»: Actes de la recherche en sciences
los diversos pluralismos jurídicos, han ido entreviendo las posibilidades sociales, 96-97 (1993) 51; este mismo trabajo aparece también reproducido en P. Bourdieu.
y la existencia de sistemas jurídicos al margen o frente al mismo Raisons pratiques, op. cit., 99-133; nosotros citaremos por la primera versión, contenida en la
revista Actes. En otros lugares de su obra Bourdieu repite la idea básica del Estado como
Estado. Pero, en todo caso, parece estrictarnente necesario que un <<detentador de la violencia simbólica legítima», por ejemplo como detentador de la
análisis del Derecho en nuestras sociedades (y del campo jurídico) nominación oficial a propósito del análisis del campo universitario e intelectual. Pierre
Bourdieu, Hamo academicus, Minuit, Paris, 1984,42.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS TURÍDICAS EL DERECHO COMO FUERZA
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investigaciones concretas relacionadas con el campo burocrático. Es a una «designación estenográfica» de esas relaciones objetivas entre
propósito de esas investigaciones cuando el sociólogo francés se ve posiciones de poder. Es decir, como una construcción conceptual para
obligado a recurrir a una «teoría del Estado como una suerte de meta- intentar trasladar al papel lo más objetivamente posible el juego de
campo», más allá de nociones escolásticas o académicas, normalmente luchas que se da en la realidad social.
especulativas que hacen «como si el Estado fuera una realidad bien
Pero ese conjunto de campos que sea el Estado es también, como
definida, totalmente delimitada y unitaria que entraría en una relación de
todo campo social, el resultado de un proceso histórico en el que se ha
exterioridad con las fuerzas externas, también ellas bien definidas>> 315 •
ido concentrando un capital específico y con él una lógica específica de
a) La génesis del Estado como campo social. juego y un cuerpo o cuerpos de especialistas. Permítasenos la extensión
(y quizás lo reiterativo) de la cita, porque ésta sirve a la vez de
En lugar de esa realidad cuasi-metafísica, lo que de hecho nos
presentación y resumen de todo ese proceso: «la construcción del Estado
encontramos, dice Bourdieu, «es un conjunto de campos burocráticos o
dinástico, después del Estado burocrático, ha tomndo la forma de un
administrativos (... ) en cuyo interior los agentes y grupos de agentes
proceso de concentración de diferentes especies de poder, o de capitat
gubernamentales o no gubernamentales luchan personalmente o por
conducente, en un primer tiempo, a la monopolización privada --por el
poderes, por esa forma particular de poder que es el poder de regular
rey- de una potencia pública, a la vez exterior y superior a todas las
una esfera particular de prácticas (como por ejemplo la producción de potencias privadas (los señores, los ciudadanos burgueses, etc.). La
casas individuales o de alojamientos colectivos) por leyes, reglamentos, concentración de estas diferentes especies de capital, económico (gracias
medidas administrativas (subvenciones, autorizaciones, etc.), en n ln fiscalidad), militar, cultural, jurídico y, más generalmente,
resumen, todo eso que ponemos bajo el nombre de política (policy)» 316 • simbólico, que va parejo con la construcción de los diferentes campos
Esos campos que constituyen el Estado como meta--campo o «campo de correspondientes, condujo a la emergencia de un capital específico,
campos sociales» son por tanto el lugar de enfrentamiento entre fuerzas propiamente estatal, nacido de la acumulación, que permite al Estado
que no necesariamente pertenecen únicamente a lo que llamamos ejercer un poder sobre los diferentes campos y sobre las diferentes
«sector público» (tal como mostró Bourdieu en el caso de la política de especies de capital. Esta suerte de meta-capitaC capaz de ejercer un
vivienda en Francia durante los años 70-80) sino tanto al sector público poder sobre las otras especies de capital, y en particular sobre los
como al privado (ni necesariamente «nacionales», podríamos decir, sino precios de cambio entre ellos (y, de paso sobre las relaciones de fuerza
también lo que, como una construcción de ese Estado, se consideran entre sus detentadores), define el poder propiamente estatal. De donde
extranjeros o transnacionales). Es decir, son «sub-u ni versos, ellos se sigue que la construcción del Estado va pareja con la construcción del
mismos organizados en campos, y a la vez unidos y divididos por las campo del poder entendido como el espacio de juego en el interior del
luchas internas y las oposiciones al exterior» 317 • Y de ahí que para cual los detentadores de capital (de diferentes especies) luchan sobre
Bourdieu la noción de Estado no tenga sentido sobre todo sino como todo por el poder en el Estado [le pouvoir sur l'Étatt es decir, sobre el
capital estatal que da poder sobre las diferentes especies de c·apital y
sobre su reproducción»318 • En el análisis de Bourdieu, por eso mismo,

315. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 86.


316. Ibidem, 86-87 (cursiva en el original).
317. Ibídem, 87. 318. Ibidem, 90. P. Bourdieu, «Esprits d'État», op. cit., 51-52.


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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FUERZA
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av(!!riguar lo que sea el poder del Estado implica observar el poder en el iii) Vinculada a esa concentración de capital económico se produce
Estado, en función de esas diferentes especies de capital que se van la <<concentración de capital informativo (del que el capital cultural es una
concentrando. El sociólogo francés analiza expresamente ese proceso de dimensión)». Esa concentración viene dada por la unificación del
concentración en sus diferentes dimensiones 319 : mercado cultural y el depósito en el Estado (o lo que vaya a ser el
Estado) del tratamiento, redistribución y unificación (teórica) de la
i) En primer lugar, el Estado nace de la afirmación de su fuerza física información. En el Estado, considerado como el Todo, reside el punto de
tanto respecto al exterior (respecto a otros Estados actuales o vista sobre todo, el punto de vista del conjunto de la sociedad. El Estado
potenciales) como respecto al interior (respecto a los contrapoderes - se constituye como el responsable de todas las operaciones de
príncipes- o resistencias -clases dominadas). Así, la génesis del totalización (censo, estadística, contabilidad nacional...), de objetivación
Estado va en paralelo a la concentración de un capital de fuerza física que (cartografía, archivos ... ) y de codificación. En la unificación de una
ha sido considerado como el elemento principal en diversos análisis cultura que es a su vez unificadora, imponiéndola e inculcándola en los
(como el del concepto weberiano ya reseñado) que han identificado el límites de sus fronteras, el Estado constituye en cultura nacional y
poder del Estado simplemente con su coercibilidad. La concentración de legítima lo que es la cultura dominante, y desde ahí contribuye a formar
ese capital de fuerza física significa que se concentran las fuerzas una percepción de la realidad y un carácter nacional en el que él tiene su
coercitivas como el ejército y la policía: «es decir, que las instituciones propio fundamento. La lengua (la unificación lingüística) puede ser el
encargadas [mandatées] de garantizar el orden social se van separando
ejemplo por antonomasia de dicho capital. Evidentemente, la
progresivamente del mundo social ordinario» y se va especializando un concentración de ese capital informativo y ese mercado cultural va
grupo al que se atribuye el mandato de ejercer esa violencia física que ha ligado a la concentración en manos del Estado de los medios en los que
acaparado y ya sólo él puede aplicar eficaz y legítimamente. se producen y reproducen los productos culturales, como el sistem_a de
ii) Esa concentración de fuerza física, dice Bourdieu, hi:>tóricamente enseñanza en sus diversos niveles.
«pasa por la instauración de una fiscalidad eficiente». Aparecen así los iv) Pero la concentración de dichas especies de poder con
impuestos que en un primer momento estaban ligados a los gastos de la perspectivas de duración tiene como condición o pasa por «la
guerra pero con los que, sobre todo, se va instaurando concentración de un capital simbólico de autoridad reconocida» y que ha
«progresivamente una lógica económica, fundada sobre la retención sin sido ignorado, dice Bourdieu, por todas las teorías de la génesis del
contrapartida y la redistribución funcionando como principio de Estado. Y define una vez más dicho capital simbólico como «la forma que
transformación del capital económico en capital simbólico, al principio toma toda especie de capital cuando ella es percibida a través de
concentrado en la persona del príncipe». Por otro lado, la percepción del categorías de percepción que son el producto de la incorporación de las
impuesto contribuye «a la unificación del territorio, o, más exactamente, divisiones o de las oposiciones inscritas en la estructura de la
a la construcción, en la realidad y en las representaciones, del Estado distribución de esta especie de capital>>. Así, la emergencia del Estado va
corno territorio uHitario, co1no realidad unificada por el sometimiento a ligada al proceso de concentración por un lado del capital jurídico («forma
las mismas obligaciones, a su vez impuestas por los mismos imperativos objetivada y codificada del capital simbólico») que se produce con la
de defensa». Es decir, se va concentrando a su vez una especie de poder, unificación de la jurisdicción (iuris-dictio), el poder de decir el derecho,
de capital económico con el que emerge el Estado. primero en la persona del rey frente a los sehores feudales o a los
poderes eclesiásticos, luego en el cuerpo de jueces y juristas frente al
319. Las referencias a este proceso en P. Bourdieu, <<Esprits d'État», op. cit., 52-58.
'1'l.
!· .

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FUERZA
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poder absoluto del monarca y su justicia real. Y finalmente en la agentes sociales percibir (conocer y re-conocer) como legítimas las dife-
constitución progresiva de un campo jurídico autónomo y organizado rentes especies de poder sobre (o en) las que se construye el Estado. Ese
según una lógica propia en el que se especializa un conjunto de agentes ·efecto simbólico que atribuíamos al título escolar viene a significar que
Guristas) cuya construcción es paralela a la de las estructuras jurídico- «la garantía asegurada a toda especie de capital -ya se presente bajo la
administrativas. Por otro lado, además de ese aspecto central del proceso forma de moneda fiduciaria o de título escolar con validez universal-- es
de concentración de capital simbólico que es el capital jurídico, existen sin duda uno de los efectos más importantes, si no los más visibles, de la
otras diferentes formas de ese capital simbólico que es «el fundamento de existencia del Estado como tesoro público de recursos materiales y
la autoridad específica del detentador del poder estatal y en particular de simbólicos que garantizan las apropiaciones privadas»321 • De lo cual
su poder, tremendamente misterioso, de nombrar». Así, con la concesión podemos extraer dos consecuencias importantes. En primer lugar, el
históricamente por parte del rey de honores y beneficios a determinados hecho de que esa garantía, en cuanto efecto de la existencia del Estado,
cargos. Pero hoy día también, con la capacidad que se concentra en el pone por un lado de manifiesto dicha existencia pero por otro es
Estado de certificar oficialmente la realidad a través de títulos, diplomas, condición de esa misma existencia. Es decir, que se trata a la vez de una
sellos o impresos, que consagran y distinguen estados, situaciones, prueba y un requisito, sociológicamente hablando, de la sustanciDiización
cualificaciones o condiciones: el título escolar, por ejemplo, es para del Estado322 • Una segunda consecuencia de la afirmación es la aparición
Bourdieu «la manifestación por excelencia de eso que hay que llamar, como elemento fundamental en esa noción, que ahora podemos llamar
por extraña que pueda parecer la unión de palabras, la magia de Estado», y «sustancial» o sustanciada (socialmente hablando) del Estado, de la
se puede advertir claramente cómo «la concesión de un diploma se relación público-privado. Así, el Estado es entendido como el «tesoro
inscribe en la clase de actos de certificación o de validación por los cuales público de recursos materiales y simbólicos que garantizan las
una autoridad oficial, tratando corno mandatario de la banca central de apropiaciones privadas». Una relación que se complica al ser el mismo
crédito simbólico que es el Estado, garantiza y consagra un cierto estado Estado la construcción pública de lo privado (o la transformación en
de cosas, una relación de conformidad entre las palabras y las cosas, entre público de lo privado, como ejemplo de magia social). De hecho, el
el discurso y lo real -con, por ejemplo, el sello y la firma que proceso de construcción del Estado moderno es el de la construcción de lo
autentifican un acto o un escrito como atestado y verídico, una copia público y, correlativamente, de lo privado como antítesis de lo público. En
como conforme al original, un documento como válido, un testimonio la consi-deración del servicio público o 'de un interés general
como valedero». Y al consagrar un estado de cosas como oficial y diferenciado del interés particular a cuya producción (y reproducción) se
universal (definitivamente, de todos y para todos) impone un punto de consagra la nueva nobleza que pasa de servir al rey a servir al pueblo, es
vista como el punto de vista legítimo, «con el cual todos los otros deben donde se encuentra según Bourdieu la génesis del Estado, como proceso
contar, aunque sea para contestarlo»320 • de dife-renciación de un campo o conjunto de campos burocráti.:os, que
En suma, la génesis del Estado va ligada a la concentración de una es un proceso de diferenciación y división del trabajo que corresponde a
serie de especies de poder o capital interdependientes entre sí y entre los quien se dedica a la cosa pública o a la cosa privada. Así como de las
que destaca la concentración de un capital simbólico que permite a los

321. Ibidem, 540.


322. En el sentido por ejemplo en el que habla López Calera de sustancialización
cuando comenta los «derechos del Estado>>. Nicolás M" López Calera, Yo, el Estado, Trotta,
1
320. P. Bourdieu, La nob/esse d'État, op. cit., 538. Madrid, 1992.
l.
i'

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Li\ VIOLENCIA DE LAS FORMAS JUR1DICAS EL DERECHO COMO FUERZA
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virtudes consecuentes a dicha dedicación. El proceso de racionalización de la visión del mundo tecnocráti<:O>> se desarrolla la lógica del campo
del Estado se construye sobre esa idea de lo público, lo general, por burocrático que consiste en el juego con la regla. Sin embargo, no todos
opuesto a lo privado, lo particular, lo íntimo, y alrededor de la cual surge· pueden «jugar» con la regla de la misma manera y la ambigüedad del
toda una percepción de la realidad, una ideología («la ideología del reglamento no se presenta idéntica para todo el mw1do, sino que está en
interés general», como lo han denominado algunos) y una sociodiceam. función precisamente de la posición que se ocupa en el campo
burocrático-estatal correspondiente, y definida ésta de acuerdo al poder,
Así, la antítesis entre lo público y lo privado, o entre el interés gene-ral
al capital dominante en el conjunto de Jos tipos de poder (económico,
y el particular se constituye en uno de los criterios estructuradores (si no
informativo-cultural, jurídico, simbólico ... ). Como dice Bourdieu, «los
el fundamental) de la lógica en que se mueve el campo burocrático-
notables tienen a la vez el beneficio de la regla y de la h·ansgresión; para el
estatal. Por ejemplo, en los análisis que Bourdieu ha llevado a cabo de la
común de los «súbditos» [assujettis] y de los «administrados>>, que no
política de vivienda de su país la estructura del campo burocrático y la
disponen de todos los recursos indispensables para obtener las
percepción tecnocrátíca del mundo que en ella se genera aparece marcada
desviaciones de la regla que se ofrecen a los privilegiados, «el reglamento
por dos conjuntos cte oposiciones: «el primero, que está inscrito a la vez en
es el reglamenta>> y, en más de un caso «la suprema justicia es la suprema
la estructura burocrática misma, en la forma de toda la serie de divisiones
injustícía>»> 325 • Esa situación se complica (para los súbditos) cuando
y subdivisiones que hacen corresponder niveles jerárquicos cada vez más
además se va anulando la diferenciación entre los diversos poderes y los
bajos a unidades territoriales cada vez más pequeñas, y en las estructuras
diversos campos y se va imponiendo una misma lógica en el conjunto de
mentales de todos los funcionarios, con la oposición entre los lugares
las prácticas sociales (tal puede ser, por ejemplo, la imposición de la
«centrales» de «ccmmandement» y de «conception» y los puestos «locales» y
racionalidad político-administrativa en las diversas esferas sociales, o li1
«exteriores» de «ejecución»; el segundo, que se establece entre la misma
consagración del poder económico como capital dominante en el conjunto
burocracia y todo lo que le es exterior ( ... ), es decir, entre el «servicio
de los campos burocrático-estatales).
público» y los «intereses privados», entre el «interés general» y el «interés
particular»>>321 • En ese conjunto de oposiciones que constituye el «principio b) Estado objetivo y Estado subjetivo.
Un poco más arriba hemos definido el Estado, con Bourdieu como
un «conjunto de campos de fuerzas donde se desarrollan las luchas que
323. Fram;ois Rang,eon, L'idéologie de l'intérét général, Ed. Economica, Paris, 1986. P. tienen por objeto el monopolio de la violencia simbólica legítima». Según
Bourdieu, La noblesse ri'Etat., op. cit., 546-5,±7, donde el autor francés acude al discurso que
sobre La independencia del abogado hacía en 1693 un «gran parlamentario nacido de dos
esto, si el Estado ejerce una violencia simbólica quiere decir «que él se
grandes familias parlamentarias>>: el Canciller D'Aguesseau, que representa «una de las encarna a la vez en la objetividad en forma de estructuras y de
primeras encarnaciones del tecnócrata moderno». En dicho discurso, D' Aguesseau se
refiere precisamente al servicio público y a lo Público, con significaciones variables, que en
mecanismos específicos y en la «subjetividad>> o, si se prefiere, en los
forma potente y abstracta se convierte en garantía del desinterés del magistrado y en cerebros, en forma de estructuras mentales, de categorías de percepción
<<caución universal de la universalidad de sus actos», lo que permite al jurista <<afirmar su y de pensamiento. Realizándose en estructuras sociales y en estructuras
autonomía», su independencia, respecto a los poderes reales. Bourdieu muestra que el
discurso de D'Aguesseau lo que hace es tratar de <<Ílmdar a la vez una nueva especie de mentales adaptadas a esas estructuras, la institución instituída hace
capital y una nueva forma de legitimidad exaltando las tareas exigentes y liberadoras del
.';ervicio público». Y si tenemos en cuenta que esas tareas se le asignan al jurista y al
burócrata, podemos concluir que esa sociodicea es también la del jurista (o la profesión
jurídica) en cuanto burócrata o técnico del Estado. Y del Derecho en cuanto discurso, o
como instrumento o técnica (forma) de ese poder del Estado.
324. Pierrc Bourdieu, «Droit et passe-droit», op. cit., 86. 325. Ibídem, pág. 95.

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LA V10LENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FUERZA

olvidar que es el resultado de una larga serie de actos de instihrción y se tácito, prcrreflexivo, inmediato, sobre el sentido del mundo, que está en
presenta con todas las apariencias de lo natural>>"6 • el principio de las experiencia del mundo como «mundo del sentido
cornún>»>329.
El Estado, dice Bourdieu, es «la institución instituída» y «el
resultado de una larga serie de actos de institución». Entre los diferentes En nuestras sociedades diferenciadas, dice Bourdieu, «el Estado
actos de institución y de magia social, que atribuyen y consagran una contribuye en una parte determinante a la producción y reproducción de
identidad podemos destacar un ejemplo importante por lo que hace a la los instrumentos de construcción de la realidad social. En tanto que
comprensión del Estado: el establecimiento de las fronteras nacionales y estructura organizadora e instancia reguladora de las prácticas, ejerce
las luchas por el reconocimiento regional o nacional. Nadie, dice el permanentemente una acción formadora de disposiciones duraderas, a
sociólogo francés, sostendría hoy día que existen «criterios capaces de través de todas las coacciones y disciplinas corporales y mentales que
fundar clasificaciones «naturales» en regiones <<naturales>> separadas por impone uniformemente al conjunto de los agentes. Además, impone e
fronteras «naturales»». La frontera no es más que el producto de una inculca todos los principios de clasificación fundamentales, según el sexo,
división cuyo fundamento en la realidad depende del parecido más o la edad, la «competencia», etc., y está en el principio de la eficacia
menos numeroso o más o menos fuerte, entre los elementos que simbólica de todos los ritos de institución, de todos aquellos que :>on el
agrupa 327 . Pero esas fronteras que son el resultado histórico de un fundamento de la familia por ejemplo, y también de todos aquellos que se
conjunto de luchas (físicas y simbólicas) por la definición del mundo ejercen a través del sistema de enseñanza, lugar de consagración donde se
social y que hacen aparecer la realidad que definen como una realidad instituyen, entre los elegidos y los eliminados, diferencias duraderas, a
«natural>>, son parte integrante, constituyente e instituyente de esa menudo definitivas» (y como hemos dicho en páginas anteriores, el trabajo
realidad estatal que a su vez las instituye como tales. de clasificación va ligado a un efecto de enclasamiento social, y viceversa).
Definíamos además el Estado corno aquel X que reclama para sí, con Así, el Estado no sólo conh·ibuye a la consh·ucción de la realidad social,
éxito, «el monopolio de la violencia simbólica legítima». Una violencia sino que lo hace de manera determinante, puesto que, precisamente, la
simbólica legítima que consiste en «el poder de constituir y de imponer construcción del Estado va acompai1ada de la construcción de «una suerte
como universal y universalmente aplicable en el resorte [ressort] de una de trascendental histórico común, imnanente a todos sus «sujetos»>>. El
nación, es decir en los límites de las fronteras de un país, un conjunto orden estatal reposa sobre un orden simbólico, que contribuye a
común de normas coercitivas>> 328 . O dicho de otra manera, el poder de reproducir, mediante la imposición al conjunto de los agentes de
imponer un nomos, es decir, un orden, «un principio de visión y de «estructuras estructurantes que deben una parte de su consistencia y de su
división común, estructuras cognitivas y evaluativas idénticas o resistencia al hecho de que ellas son, en apariencia al menos, coherentes y
parecidas», desde el cuál el Estado se convierte en «el fundamento de un sistemáticas y que ellas son objetivamente acordes a las estructuras
«conformismo lógico» y de un «conformismo moral» (... ),de un acuerdo objetivas del mundo social». Es decir que, una vez más, deben su eficacia
al reconocimiento que supone el desconocimiento de su arbitrariedad. O
dicho de otra manera, a su legitimidad. Y esa reproducción sirribólica se
lleva a cabo fundamentalmente desde las formas jurídicas y de su fuerza
específica para construir la realidad social33".
326. P. Bourdieu, «Esprits d'État», op. cit., 51 . , . ..
327. P. Bourdieu, «L'identité et la représentation. Eléments pour une réflex10n cntlque
sur l'idée de région»: Acíes de la recherche en sciences sociales, 35 (1980) 63-72. 329. P. Bourdieu, «Esprits d'Étab>, op. cit., 58-59.
328. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 87. 330. Ibídem, 59-60.

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LA \/IOLENCIA DE LAS F.:.:·O:::::I::.::ZM::.:::A::::S..!..JU.::::.:R::::..:ÍDl:::C~A::::S_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ EL DERECHO COMO FUERZA

. Resumiendo lo ya apuntado: el Estado, en cuanto monopolio de la análisis sociológico de Bourdieu, no sería sino el discurso ínstituído en
violencia simbólica, es la instancia fundamental en la construcción de la función de la estructura de distribución del capital de los agentes que
realidad social. Lleva a cabo la construcción legítima de dicha realidad. Y poco a poco han ido produciendo un discurso universalizador de sus
con ella impone una percepción del mundo social en la que él ocupa posiciones e intereses específicos en el campo social. Una ficción jurídica
precisamente un papel básico y central sobre todo a través del derecho, que, dice el sociólogo francés «va dejando poco a poco de ser una simple
y así, a su vez el Estado es el resultado de dicha construcción. De ahí ficción de juristas para devenir un orden autónomo, capaz de imponer
qw~, como dice Bourdieu, para comprender la dimensión simbólica del ampliamente la sumisión a sus funciones y a su funcionamiento el
efecto del Estado, construcción simbólica a su vez, sea necesario reconocimiento de sus principios». Es decir, realidad postulada o
'<comprender el funcionamiento específico del microcosmos burocrático, imaginada que se convierte paso a paso en imagen de la realidad·m. Y el
.J sea analizar la génesis y la estructura de ese universo de agentes del derecho, como capital simbólico acumulado y monopolizado, ocupa un
Estado que se han constituido en nobleza de Estado instituyendo al lugar central en la constitución de ese campo o meta-campo social.
Estado, y, en particular, produciendo el discurso performativo sobre el El Estado es así la racionalización de los intereses de los agentes c1ue
Estado que, bajo la apariencia de decir lo que es el Estado, hace ser al luchan en el campo social, en los diversos campos sociales, por imponer
Estado diciendo lo que él debería ser, o sea lo que debía ser la posición su poder, por hacer de sus razones la razón, el criterio dominante.
de los productores de ese discurso en la división del trabajo de Desde ahí se explica que esos agentes «hayan tenido interés en dar una
dominación», y es necesario pararse o fijarse expresa y particularmente forma universal a sus intereses particulares, en hacer una teoría del
en '<la estructura del campo jurídico, poner al día los intereses genéricos
servicio público, del orden público y en trabajar así para autonomizar la
del cuerpo de detentadores de esa forma particular de capital cultural, razón de Estado en relación a la razón dinástica, a la «maison du roí», en
predispuesta a funcionar como capital simbólico, que es la competencia inventar la «Res publica», después la república como instancia
jurídica, y los intereses específicos que se intponen a cada uno de ellos
trascendente a los agentes (... ) que son su encarnación provisional»3'13 • Y
en función de su posición en un campo jurídico todavía débilmente
desde ahí se comprende también que la razón de Estado no sea sino el
autónomo, es decir, en lo esencia], en relación al poder del rey» 331 •
estado de esa razón que se impone como legítima, como oficial y como
e) El Estado como razón. pública y que en realidad es el resultado de intereses y disposiciones
particulares y posiciones de poder en diversos campos sociales.
Evidentemente, la propuesta de Bourdieu que vamos tratando de
recoger aquí es la de un modelo explicativo que exige ser verificado y Evidentemente la construcción que hace Bourdieu de la realidad-
contrastado en la investigación aplicada, tal como él lo ha hecho en el Estado, conlleva una crítica sociológica implícita de dicha realidad social
caso francés. Pero que como tal modelo, a nuestro juicio, ofrece por sí en tanto se analice históricamente cuál es la relación de fuerzas que se
aüsn1o una perspectiva metodológica que puede ayudarnos a descubrir dan en el campo estatal en una sociedad determinada. Y que pone en
de una forma más sólida qué, quién, o mejor, cómo es esa realidad a la entredicho también, desde un punto de vista sociológico, la mismaidea
que llamamos Estado. El Estado, desde el punto de vista que ofrece el de un Estado democrático: en la medida en que pueda ser democrático

332. Ibídem, 61.


331. Ibídem, 61. 333. Ibidem, 61.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FUERZA

un Estado considerado como conjunto de campos burocráticos. Hemos hacer algunas aclaraciones más que ayuden a situar lo que hemos
de tener en cuenta además, a este respecto, que habitualmente partimos llamado el campo judicial en el esquema global del campo jurídico, y la
de la base de que lo que Bourdieu llama campo del poder y el campo relación de éste con el campo estatal. Ya que si bien el campo judicial
estatal se identifican en nuestras sociedades. Pero puede no ser así. El puede ser considerado como lo más representativo del campo jurídico (al
capital estatal puede no ser el dominante en el conjunto de campos menos tradicionalmente entendido), no agota sin embargo la dinámica
sociales que conforman una sociedad. Y ello variará, de igual modo, el constitutiva del derecho desde un punto de vista metodológico y socio-
capital dominante y la estructura de distribución de fuerzas sociales en el antropológico. Y no sólo no lo agota sino que en muchos casos podemos
mismo Estado o campo estataP34 • Pero eso no implica, en nuestra forma hablar de un desplazamiento de los lugares donde se produce la ó.ecisión
de ver el análisis de Bourdieu, una «apuesta» por el liberalismo o la y la construcción jurídica desde los espacios tradicionales (el tribunal) a
extinción o «la dimisión del Estado», que no sería sino otra construcción otro tipo de instancias (el despacho o el mostrador administrativo). Ello
más, resultado también de una relación de fuerzas335 • Por el contrario, lo no obsta a las apreciaciones que hace Bourdieu sobre la construcción
que sí implica es Ja posibilidad metodológica de descubrir cuál es la jurídica del objeto y sobre «la institución del monopolio», pero para
relación de fuerzas que define en un momento dado esa realidad estatal, comprenderlas mejor, más globalmente, hay que completarlas con la
y a qué intereses responde, por lo mismo, su representación como perspectiva que ofrecen sus análisis del derecho desde un punto de vista
concentración del «servicio público» o el interés general. burocrático (por ejemplo los que ha hecho más tarde respecto a la política
de vivienda), y que vistas desde la perspectiva de las transformaciones
del derecho en las sociedades actuales, ponen en entredicho la eficacia de
1!.2.3. Campo jurídico y transformaciones del derecho: El poder «del» las normas jurídicas (a lo cual nos referiremos más adelante) y la
derecho y el poder <~en>) el derecho atención a la regla (o sea a las «exigencias jurídicas» del campo jurídico y
El punto central en el esquema bourdieuniano sobre el derecho su lógica de funcionamiento) como catalizador de la lucha en el espacio
estriba en la autonomía y la neutralidad de los juristas y del trabajo social del derecho.
jurídico como la condición social de funcionamiento de toda la mecánica Dichas transformaciones tienen que ver con la diferencia que
simbólica que se desarrolla en el campo jurídico. Sin embargo, es preciso actualmente se hace entre los conceptos de Estado Social, «el estado que
interviene y regula jurídicamente las formas espontáneas de la vida
social», y Estado de Bienestar, «en el que la intervención tiene como objetivo
prioritario la realización de derechos distributivos y asistenciales» 336• Y con
334. Desde esa perspectiva, la democracia no sería sino democracia formal, un disfraz
de la relación de fuerzas existente. Sin embargo, eso no supone necesariamente, según el consiguiente proceso en nuestras sociedades occidentales (de acuerdo
entendemos las propuestas de Bourdieu, que deba ser desechada esa forma de al modelo neoliberal) de crisis del Estado de Bienestar y auge del Estado
legitimación formal que sería la apelación a la democracia. Por el contrario, y en la misma
línea en la que apurtaremos al final de este capítulo, implica hacerla valer más Social, el que regula hasta el más mínimo detalle la vida social. En ese
coherentemente como criterio de legitimación y someter a las fuerzas del campo al juego proceso, se ha configurado un nuevo tipo de derecho, el «derecho útil» o
por «hacerse reconocer>> como democráticas.
335. Y que además, tal como Bourdieu analiza respecto a determinadas realidades
«derecho regulativo» fruto de la colonización de la sociedad civil que
sociales de su país, no contribuiría sino a reforzar esas relaciones de fuerza y la distancia
(la dominación) que conllevan. La oposición entre liberalismo y estatalismo, desde esa
perspectiva, no sería, según Bourdieu, sino una falsa alternativa entre la mano izquierda y
la mano derecha del Estado. P. Bourdieu, <<La démission de l'État>>, en La misere du monde,
Seuil, París, 1993, 219ss. 336. M. Calvo García, Los fundamentos del método jurídico, op. cit., 262.

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«conlleva la traslación de la lógica burocrática y el modo de operar del Las transformaciones, por lo tanto, afectan a la regla en cuanto que
sistema político a la aplicación del derecho», es decir, una tendencia a la afectan al juego con la regla, que habiendo sido producida «en la
«administrativización» en la aplicación del derecho y un proceso de confrontación y la transacción entre intereses y visiones del mundo
«desjudicialización» de la misma337 .¿ Cómo pensar y entender entonces, social antagonistas, no puede encontrar su aplicación más que a través
podríamos preguntarnos, la fuerza de la forma en un momento de de la acción de los agentes que están encargados de hacerla respetar y
traslación e invasión de la racionalidad jurídica por la racionalidad que, disponiendo ele una libertad de juego (o,' corno suele decirse, de un
político-administrativa? Porque lo cierto es que esa traslación y esas margen de maniobra) tanto más grande cuanto más elevada es la
transformaciones no afectail tanto al contenido (que sin duda lo afectan) posición que ocupan en la jerarquía burocrática, puede trabajar para su
cuanto a las formas del derecho o el modo de operar con ellas. O dicho de ejecución o, al contrario, para su transgresión, según ellos tengan más
1

otra manera: a través de esas formas y ese modo de operar, afectan al provecho material o simbólico al mostrarse estrictos e indulgentes. La
contenido que encienan. ¿Y cómo analizar la realidad del campo jurídico, autoridad del funcionario -dice Bourdieu- puede afirmarse en la
a la luz de dichas transformaciones, sucintamente apuntadas?. identificación pura y simple, sin distancia, con el reglamento» 339 •

En realidad lo que, desde la perspectiva del análisis de Bourdieu, La regla por eso no es tanto el principio de la acción burocrática,
podríamos decir que sucede, es la invasión del campo jurídico por el cuanto el arma a utilizar de una u otra forma; en uno u otro sentido,
campo burocrático-administrativo. O mejor dicho: la expansión de dicho según los casos, en las estrategias que orientan la acción. O es el
campo burocrático en el campo jurídico, ocupando una situación o principio de la acción en tanto es el arma a utilizar estratégicamente en la
posición de hegemonía en relación al campo del poder. Se impone en el práctica. Y corno tal arma, aporta toda su fuerza simbólica, su vis formae,
juego con la regla, un tipo de capital específico, que podríamos llamar a esas estrategias, perrnitendo en su aplicación siguiendo la racionalidad
burocrático, que tiene que ver con la percepción del Estado en cuanto político-administrativa, hacer pasar el atropello (passe-droit) como
«percepción orientada y reglada por el reglamento» que es el principio aplicación del derecho (droit). Tal es lo que sucede, por decirlo ele otra
de visión del mundo tecnocrático. Esa percepción tecnocrática del manera, en los casos de «apropiación política del discurso jurídico», a través
mundo, que se sostiene según Bourclieu en los dos conjuntos de de estrategias como las establecidas en torno a la relación entre norma y
oposiciones mencionados anteriormente: entre el centro y la periferia; y excepción, o la combinación del «grado de eficacia y de ineficacia
entre lo particular y Io general, el interés privado y el interés público338 • necesarios para favorecer ciertas redes ele poder, de tal manera que el
grado de ineficacia aparezca explicado por fallas técnicas o por
imprevistos y no por una estrategia de poder>¡, o la inflación ele trámites
337. Una visión de ese proceso de transformaciones puede verse en Manuel Calvo
administrativos como factor disuasivo, o el hecho de «subestimar las
García, Los fundamentos del método jurídico, op. cit., 263-269. Desde esa superposición de los normas de carácter sustantivo en beneficio ~e los procedimientos», o
campos jurídico-judicial y jurídico-administrativo o burocrático puede leerse la actual desatender normas esenciales y enfatizar normas accidentales, etc. 340 • En
<<trasposición de la lógica del sistema político al sistema jurídico»; Teresa Picontó Novales,
<<Política y derecho en la ,aplicación de la nueva normativa aragonesa de protección de
menores»: Revista Aragonesa de Administración Pública, 2 (1993) 319. Las referencias en este
punto remiten entre otros a autores como Gunther Teubner, <<Aspetti, limiti, altemative
della legificatione»: Sociología del diritto, XII, 1 (1985) 13; o Ulrich K. Preuss, <<La crisis del
mercado de trabajo y las consecuencias para el Estado social>>, en Javier Corcuera Atienza
y Miguel Angel García Herrera (eds.), Derecho y economía en el Estado social, Tecnos, 339. Ibídem, 87.
Madrid, 1988, 86ss. 340. Mauricio García, <<Eficacia simbólica y eficacia instrumental del derecho»: El otro
338. P. Bourdieu, <<Droit et passe-droit>>, op. cit., 86. derecho, 7 (1991) 21ss, donde pone ejemplos al respecto.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FUERZA
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todos esos casos, la fuerza de la form.a (luego veremos más institucionalizada. De manera que «luchar» por el derecho es también
expresamente a que nos referimos al hablar de la vis formae) permanece, luchar por la fuerza que respalda ese derecho. Quizás desde este punto de
pero en beneficio de una determinada estrategia y de unos vista puede comprenderse también el fenómeno actual de protagonismo
determinados intereses, los de los agentes que poseen cada vez más la judicial, que tendría que ver con un proceso de capitalización de poder
capacidad de jugar con esa fuerza, esto es, de jugar con la regla. político, debido a varios factores y circunstancias, por parte de los jueces.
Así, el poder del derecho como objeto de lucha entre los agentes 2.- La distribución del capital jurídico (de derecho a decir lo que es derecho
jurídicos competentes, que define el campo jurídico, viene condicionado y lo que el derecho dice) entre los agentes jurídicos implicados. No debe
en su análisis por los siguientes aspectos: identificarse a éstos simplemente con los operadores jurídicos y mucho
menos con los operadores jurídicos tradicionales. Todo agente social, en
1.- El poder que se atribuye al derecho en el conjunto de los campos sociales. O
la medida que sea capaz de acumular la competencia social y técnica
dicho de otra manera, el valor de cambio que se otorga al capital jurídico
mínima para decir lo que es derecho --como también analizaremos a
en el conjunto de campos sociales y la posición que el campo jurídico y los
continuación- puede entrar en liza en el campo jurídico y luchar por la
agentes jurídicos ocupan en la estructura de distribución del campo del
monopolización de la razón jurídica. Pero es evidente que la sih1ación
poder. «Dejando de preguntarse si el poder viene de arriba o de abajo -
codificada de la lucha jurídica implica una adecuación de esa
dice Bourdieu-, si .la elaboración del derecho y su transformación son el
competencia a las condiciones establecidas de forma reglada en el
producto de un movimiento de las costumbres hacia la regla, de las
propio campo, y no sólo a los habitus de los agentes. Como es evidente
prácticas colectivas hacia las codificaciones jurídicas o a la inversa, de las
también, por otro lado, las alteraciones o cambios que en este sentido se
formas y de las fórmulas jurídicas hacia las prácticas que ellas informan, es
han producido últimamente en el campo jurídico, con el
preciso tener en cuenta el conjunto de relaciones objetivas entre el campo
<<desplazamiento» de los operadores jurídicos tradicionales (jueces,
jurídico, lugar de relaciones complejas y obedientes a una lógica
tribunales, abogados, etc.) hacia otro tipo de <<nuevos operadores
autónoma, y el campo del poder y, a través de él, el campo social en su
jurídicos>> (asistentes sociales, funcionariof:, etc.) que adquieren un
conjunto. Es en el interior de este universo de relaciones donde se definen
protagonismo efectivo en la lucha del campo jurídico a la luz de las
los medios, Jos fines y los efectos específicos que son asignados a la acción
transformaciones apuntadas 342 • Según Bourdieu, «para dar razón de lo
-jurídica» 3'11 • A este re:3pecto, es preciso tener en cuenta la vinculación del
que es el derecho, en su estructura y en su efecto social, hace falta
capital jurídico con el Estado como monopolio de la violencia física y
simbólica. Así el poder del derecho, podríamos decir, está
indisociablemente relacionado con el poder que, a través del derecho, se
estructura en una sociedad o un espacio social dado. Y que además está
342. Por ejemplo, respecto a la administrativización y sociologización de la aplicación
respaldado, como se señala tradicionalmente, por la amenaza de la fuerza de Ja ley en el caso del derecho de menores, se ha puesto de manifiesto el profundo
trastocamicntc) que han sufrido Jos órganos que tradicionalmente han absorvido todo el
peso de las decisiones jurídicas: «Así, jueces y fiscales, se han visto relegados a un mero
papel de control y supervisión, a posteriori, de las actuaciones burocráticas como
consecuencia de la «administrativización» de las competencias más relevantes que opera
341. P. Bourdieu, <<La force du droit», op. cit., 14 (la última cursiva es nuestra). «Como esta reforma>>; Teresa Picontó Novales, <<Política y Derecho en la aplicación de la
en la práctica religiosa --dice el sociólogo francés un poco antes-, la práctica jurídica se normativa aragonesa de protección de menores», op. cit., 319. Sobre este punto cfr.
define en la relación entre el campo jurídico, principio de la oferta jurídica que se también, Javier de Lucas, «Los operadores jurídicos: Un problema de aplicación del
engendra en la competencia entre los profesionales, y las demandas de los profanos que derecho», en Roberto Bergalli (coord.), Sentido y razón del derecho. Enfoques socio-jurídicos
están siempre en parte determinadas por el efecto de la oferta». para la sociedad democrática, Hacer, Barcelona, 1992, 189-204.

184 185

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FUERZA

retomar, además del estado de la demanda social, actual y potencial, y en su origen. Lo que no obsta para pensar -como trataremos de
de las condiciones sociales de posibilidad --esencialmente negativas- analizar un poco más adelante- que esa codificación de la lógica
que ella ofrece a la «creación jurídica», la lógica propia del trabajo práctica del campo jurídico puede tratar de impedir que esa
)iurídico
. en lo oue más tiene de específica, es decir, la actividad de
~ arbitrariedad sociológica de hecho se transforme en arbitrariedad
formalización, y los intereses sociales de los agentes formalizadores, tal jurídico-política de derecho.
como se definen en la concurrencia en el seno del campo jurídico y en la
relación entre e$e campo y el campo del poder en su conjunto»343 • Por
eso, el poder del derecho queda también indisociablemente ligado al
poder que se negocia y distribuye en el derecho. O parafraseando al II. 3. El Derecho como forma
mismo Bourdieu podríamos decir que la force du droit es también la force
sur le droit: La fuerza del derecho es la fuerza en el derecho.
Como discurso, el Derecho opera en el nivel de las formas. Traduce
Creo además que tampoco entenderemos bien las conclusiones que
determinadas realidades (o las constituye y crea) al nivel de las formas.
el análisis de Bourdieu nos puede ofrecer para una comprensión del
El derecho es forma simbólica, que actúa sobre la realidad actuando
derecho si de acuerdo con su lectura del campo judicial y la «institución
sobre las representaciones de la realidad~ Aún más, la imaginación
del monopolio» reducimos el papel del Derecho a su función tradicional
jurídica es una suerte de imaginación simbólica que no sólo b~aduce rea-
de resolución de conflictos. No es eso lo que Bourdieu está diciendo. Y
lidades sensibles y tangibles, sino que, remite también a realidades que
no sólo porque ya existen trabajos que han mostrado la diversidad de
carecen de una representación material. De hecho toda definición del
íunciones que opera el derecho, y que dicen que más bien se trata de
mundo social (y la jurídica es una definición más, aunque con unas ca-
«h'atamiento» que de «resolución» de conflictos344 • Lo que Bourdieu sí
racterísticas y una eficacia concreta, como veremos), es «una constru-
que hace es leer el campo jurídico en términos de conflicto o de lucha, o
cción simbólica, instrumentada a h'avés dellenguaje» 345 • Pero el lenguaje
mejor dicho: de relaciones de poder, tanto en su seno como, desde él, en
jurídico no es tanto un lenguaje técnico o savant (en el doble sentido de
· relación «al exterior». Y en este sentido no resta sino subrayar cómo,
especializado y académico), sino que más bien consiste en un uso parti-
,desde la lógica del campo social de Bourdieu, el derecho es el resultado
cular del lenguaje ordinario. Por eso es preciso distinguir por un lado
de esa lucha que se lleva a cabo en el campo jurídico, relativamente
entre el uso jurídico del lenguaje ordinario (como uso específico,
autónomo respecto a las demandas externas y que afirma esa autonomía
directivo, del mismo) y el uso ordinario del lenguaje jurídico (ya que,
a través de la codificación de las exigencias específicas que implica la
como todo lenguaje, el derecho está también «sujeto» a la economía de
lógica de funcionamiento del campo. Lo que, socialmente hablando,
los intercambios lingüísticos). Y además será necesario tener en cuenta
impide hablar de una metodología jurídica pura o perfectamente
la construcción o la tarea de constitución de la realidad que ese lenguaje
racional, como decíamos anteriormente; y permite considerar desde un
Gurídico) lleva a cabo.
punto de vista sociológico que es la arbitrariedad sociológica lo que está

343. P. Bourdieu, <<La force du droib>, op. cit., 14.


344. Porque el derecho no sólo resuelve confl~ctos,, sin~, que también los crea. Cfr.
Vicencio Ferrari, Funciones del derecho, trad. de M Jose Anon y Javier Lucas, Debate,
Madrid, 1989. 345. Miguel Beltrán, La realidad social, Tecnos, Madrid, 1991, 164.

186 187
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS) URÍDICAS EL DERECHO COMO FORMA

1!.3.1. Economía jurídica y economía lingüística realidad. Frente a ellas, el discurso jurídico no sólo tiene un sentido o
una semántica distinta, sino sobre todo una autoridad diferente,. que
Como punto de partida la «definición jurídica» es, por lo que confiere a su vez a lo que puede ser un mismo significado un poder y
acabamos de decir, ~m acto de palabra, y como todo acto de palabra es una capacidad generativa desigual.
fruto de un intercambio (lingüístico) entre las dos series causales ii) Competencia jurídica y competencia lingüística. La jurídica,
independientes que constituyen el esquema de Bourdieu: De un lado las podríamos decir, es una lengua especializada (entiéndase como hemos
disposiciones del ftabitus lingüístico (o, más propiamente dicho: dicho antes: un uso especializado de la lengua) y legítima (que no es lo
lingüístico-jurídico, en nuestro caso) y de otro las estructuras del mismo que decir técnica). Y «hablar» o utilizar legítimamente el
mercado lingüístico (también en este caso lingüístico-jurídico). El lenguaje requiere la competencia correspondiente para que sea
sociólogo francés ha dedicado especial atención a la «economía de los reconocido su mensaje. Por eso, señala Bourdieu: «Lo raro no es, pues, la
intercambios lingüísticos» en Ce que parler veut dire. Allí hace muchas y capacidad de hablar, que al estar inscrita en el patrimonio biológico es
variadas consideraciones, algunas de las cuáles pueden servirnos de universal y, por tanto, esencialmente no distintiva, sino la competencia
guía para plantear mínimamente, y sin agotar las posibilidades de necesaria para hablar la lengua legítima, una competencia qUI~, al
análisis, una economía del intercambio lingüístico-jurídico. Aunque depender del patrimonio social, vuelve a traducir las distinciones
habrá que tener muy en cuenta o subrayar una vez más que los sociales en la lógica propiamente simbólica de las separaciones
intercambios lingüístico-jurídicos no se rigen sólo por las leyes del diferenciales o, en una palabra, en la lógica propia de la distinción» 347• En
mercado lingüístico, sino que sobre todo están determinadas por las ese sentido, todo el mundo puede decir, pero no todo el mundo puede
exigencias específicas del campo o el mercado jurídico y por las decir «Conforme a derecho». La capacidad de decir jurídicamente y de
condiciones propias de su lógica de funcionamiento. utilizar la palabra jurídica jurídicamente, corre:3ponde a aquellos que
i) El uso jurídico del lenguaje se define en relación al uso no jurídico del poseen <<la competencia necesaria para hablar la lengua legítima». Una
mismo; el uso jurídico del lenguaje se define en la relación jurídica. La lengua, . competencia que, como ya se ha apuntado anteriormente, es tanto social
dice Bourdieu, y lo que llamamos la expresión correcta de la lengua, se como técnica, depende de un patrimonio técnico (la maestría para utilizar
funda en las propiedades de distinción que tienen su origen en una los recursos jurídicos), pero es fruto también de un patrimonio social, es
relación social: «En los usos de la lengua, como en los estilos de vida, decir, la acumulación de un capital simbólico suficiente para que el decir
sólo hay definición relacional» 346 • Así, Bourdieu señala cómo la palabra «con arreglo a derecho» produzca efectos jurídJcos. Un capital jurídico
vulgar sólo se entiende por contraposición (o en relación) al lenguaje (y una capacidad) que es y exige ser reconocida como legítima a través
culto o refinado; el ordinario frente al especializado, etc. También lapa- de mecanismos específicos en los que la capacidad y la autoridad social
labra jurídica y su significación se construye y se instituye en relación a la <<para decir derecho» se disuelve en la capacidad y J.a autoridad técnica-
palabra vulgar, ordinaria o popular, por un lado, pero también en fonnal reconocida estalutariamente para hacerlo.
relación a la palabra política y a la científica, por otro. Con todas ellas, el iü) Habitus jurídico y habitus lingüístico; la codificación del habitus. Pero el
derecho pugna por dar una definición de la realidad, su definición de uso jurídico del lenguaje en que consiste la norma jurídica y su

I
346. Pierre Bourdieu, Ce que parler veut dire. l'économie des échanges linguistiqucs,
Fayard, Paris, 1982,50.

188
¡ 347. Ibidem, 42 .

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FORMA
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interpretación está sometido además, en el campo jurídico, a detenn.inadas iv) Mercado jurídico y mercado lingüístico; capital jurídico y capital
condiciones de producción que vienen dadas, de un lado, por los habítus lingüístico. Para Bourdieu «el intercambio lingüístico es también un
propios de quienes pretenden hablar jurídicamente y, por otro lado, por intercambio económico, que se establece en una cierta relación simbólica
las reglas específicas señaladas por la lógica de funcionamiento del campo de fuerzas entre un productor, provisto de urt cierto capital lingüístico, y
que vienen a codificar esos habitus (y, como hemos dicho anteriormente, a un consumidor (o un mercado), y que es apto para procurar un cierto
redoblar su eficacia o corregir su ambigüedad en la lucha que se produce provecho material o simbólico. Dicho de otra forma, los discursos no
en el campo social del derecho). Bourdieu señala de forma más general al son únicamente (o lo son excepcionalmente) signos destinados a ser
hablar del campo literario que «la expresión correcta, es decir corregida, comprendidos, descifrados; son también signos de riqueza destinados a
debe sus propiedades esenciales al hecho de que ella no puede ser ser valorados, apreciados y signos de autoridad destinados a ser creídos y
producida más que por locutores que poseen el dominio práctico de las obedecidos»350 • Una apreciación que se hace aún más patente, a nuestro
reglas cultas, explícitamente constituidas por un trabajo de codificación y entender, en el caso del uso jurídico del lenguaje. Los diferentes
expresamente inculcadas por un trabajo pedagógico»348 • Que, trasladado al discursos, dice Bourdieu, <<sólo reciben su valor (y su sentido) en
campo jurídico viene referido a los juristas respecto al resto de los relación con un mercado, caracterizado por una ley particular de
locutores que quieren «hablar» el derecho. Y los juristas autorizados y formación de precios»351 • El derecho y el lenguaje jurídico también es
competentes respecto a los demás juristas, cuando actúan en (y utilizan el) fruto de esa economía y de un mercado (jurídico). Es resultado del
discurso jurídico de acuerdo al procedimiento expresamente codificado y intercambio de un capital simbólico en el que la eficacia del discurso
pueden y saben dominar las reglas que han sido «expresamente inculcadas está en relación con la competencia legítima del locutor, y ésta existe en
por un h·abajo pedagógico». Ese proceso de aprendizaje e inculcación tiene función del grado de reconocimiento (y por tanto de legitimidad) que el
lugar de forma primaria a través de la acción pedagógica llevada a cabo en receptor ofrece a ese locutor y a su discurso.
la familia, en muchos casos en los que el éxito en (y de) la profesión
jurídica está vinculado a la pertenencia a un grupo de tradición jurídica. v) Lenguaje jurídico y petformativo; la lucha por la definición legítima de la
Pero también se dasecm1dariamente en las Facultades de derecho, y en el
realidad. No es algo nuevo hacer referencia a la capacidad generativa del
discurso jurídico como ejemplo por antonomasia del uso performativo o
estudio/trabajo llevado a cabo con el abogado-tutor de una pasantía, o el
realizativo del lenguaje que, como decía Austil1, puede <<hacer cosas con
preparador de una oposición, hasta, por fin, el mismo ejercicio de la
profesión jurídica, donde los niveles superiores jerárquicamente proponen palabras» 352 • Pero aunque el lenguaje jurídico sea el ejemplo por
e imponen m1a «forma de fm1cionar» o de hacer las cosas que acaba siendo antonomasia, no deja tampoco de ser un ejemplo más. Por lo tanto, el
derecho, el uso jurídico del lenguaje, participa de las capacidades
in-corporada como habitus en la propia relación con el discurso jurídico.
generativas del mismo y para comprender la eficacia simbólica del
Por otro lado, el derecho es un claro ejemplo de un lenguaje formal,
derecho es preciso tener en cuenta esa capacidad: <<no se pueden
normativo (por oposición a familiar), <<que se cumple en las formas, en
comprender los efectos simbólicos del lenguaje -dice Bourdieu-- sin
buena y debida forma, en las reglas (formal agreement)», cuyo dominio es
tener en cuenta el hecho, mil veces atestiguado, de que ellenguáje es el
básico y necesario para producir ese lenguaje, y que éste produzca sus
efectos349

350. Ibídem, 59-60 (las cursivas en el original).


351. Ibídem, 60 (cursiva en el original).
348. Ibidem, 52 . 352. John L. Austin, ¿Cómo hacer cosas con palabras?, trad. de Genaro R. Carrió y
349, Ibidem, p. 27, nota 7. Eduardo A. Rabossi, Paidós, Barcelona, 1990.

190 191
LA VIOLENCIA DE LAS POI{MAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FORMA
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primer mecanismo formal cuyas capacidades generativas no tienen prácticas y con el beneficio económico que supone la posibilidad de
límites. No hay nada que no pueda decirse y puede decirse la nada» 353 • ejercer un poder a través de representaciones diversas del poder
Por eso la lucha del discurso jurídico y en el discurso jurídico es una mismo»357• De forma que la dominación que el derecho ejerce (y 1o a la que
lucha por la definición legítima del mundo social. Definir, como ya contribuye) se lleva a cabo a ese nivel de comunicación, es una
sabemos, significa de-limitar, establecer los fines o los límites de una dominación simbólica, a través de representaciones de lo real. El discurso
cosa. Definir algo es de alguna manera crear ese algo, darle una entidad jurídico es una especie de la dominación simbólica, que «consiste
de la que hasta entonces carecía disuelto en el desconocimiento, precisamente en que, por parte de quien la sufre implica una actitud que
difuminado en su ambigüedad. Cuando el derecho dice y cuando desafía la alternativa corriente de libertad - coerción>>, esto es, una actitud
decimos el derecho construimos una realidad que tiene un sentido de reconocirniento358 • Y por tanto participa de ese «CÍrculo cuyo centro está
aunque sea refiriéndose a nada. «El discurso jurídico es palabra creadora, en todas partes y en ninguna» que es el poder simbólico, al decir de la frase
que confiere vida a lo que enuncia», dice expresamente Bourdieu354 • Es, recurrente de Bourdieu. En cuanto sistema simbólico, el derecho responde
digámoslo una ve:;: más, el ejemplo por antonomasia de la eficacia a ese triple esquema con el que Bourdieu trata de conocer y comprender
generativa del lenguaje que, al decir de Austin, no sólo dice cosas (plano el poder simbólico. Por un lado, es estructura estructurante, que construye
semántico), sino que, al decirlas, las hace (plano prágmático) 355 • Lo que el mundo social y presta una objetividad y un sentido a ese mundo; pero
supone además que la necesaria distinción desde un punto de vista es además estructura estructurada, que traduce el sentido que la produce; y
intelectual, ético y filosófico-jurídico, entre el ser y el deber ser, se confunde es en tercer lugar instrumento de la dominación que legitima al reforzar con
desde el punto de vista sociólogico. El derecho que es dice lo que debe su fuerza específicamente simbólica las relaciones de fuerza que traduce.
ser: «El decir correcto [o el bien decir: le dire droit] -señala Bourdieu-, Así, el poder y la violencia del derecho es un poder de violencia
formalmente adecuado o conforme a las formas, pretende por eso simbólica, entendiendo por tal aquel «que logra imponer significaciones e
mismo, y con posibilidades de éxito no desdeñables, expresar el derecho, imponerlas como legítimas disimulando las relaciones de fuerza en que se
es decir, el deber ser. ( ... ) hasta el derecho más rigurosamente funda su propia fuerza», ejerciéndose con la complicidad de aquellos que
racionalizado es sólo un acto conseguido ele magia social>>356 • lo soportan o lo ejercen, y añadiendo «su propia fuerza, es decir,
propiamente simbólica, a esas relaciones de fuerza» 350 •
vi) Poder jurídico y poder simbólico. Por eso, además ele un acto de
palabra y precisamente por serlo, es decir, en cuanto lenguaje y sistema
simbólico, la definición jurídica es un acto de comunicación, contiene un II.3.2. La construcción jurídica de la realidad
mensaje que comunicar, enseñar o inculcar, que es una decisión
El derecho, por lo tanto, en cuanto acto de palabra e instrumento de
proveniente del poder. Así, como sistema simbólico, «el derecho suele
conocimiento y comunicación, contribuye a crear la realidad que define:
estar dotado, mejor que cualquier otro discurso, de la capacidad para
«El pensamiento jurídico no se puede concebir sólo como una
hacer posible el ejercicio de prácticas de control y dominación, sin las
abstracción instrumental al servicio de la política. El derecho no es
desventajas políticas que acarrearía la percepción escueta de estas

357. Mnuricio García, «Eficacia simbólica y eficacia instrumental del derecho», op, cit., 13.
353. P. Bourdieu, Ce que parler veut dire, op. cit., 20. 358. Ibídem, 25.
354. Ibídem, 21. 359. P. Bourdieu y J,-C. Passeron, La reproduction. Éléments pour une théorie du systi'lne
355. Miguel Beltrán, La realidad social, op. cit., 164. d'enseignement, Minuit, París, 1970, 18, P, Bourdieu, «Sur le pouvoir symbolique>>: Arma les,
356. P. Bourdieu, Ce que parler veut dire, op. cit., 20. 3 (1977) 405.

192 193
LA VIOLENCIA DE LAS F_O_RM_A_S_:J_.::U..:_RÍ=D:...:I:...:C.:..:A::_S_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ EL DERECHO. COMO FORMA

simplemente un esquema de organizacwn de la sociedad sino un mero reproducir. Dicho con otras palabras: «La consh·ucción no opera
arquitectura proyectiva, ingeniería consh·uctiva dotada de gran poder y nunca en un vacío social y las instancias que tienen poder constructor
autonomía>> 360 • En sentido parecido dice Bourdieu que el derecho es «la proceden de ese mismo mundo social generando redes recursivas>> 36J. De
forma por excelencia del poder simbólico de nominación que crea las ahí, en segundo lugar, que también sea necesario tener en cuenta las
cosas y en particular los grupos: confiere a estas realidades surgidas de condiciones de posibilidad y de eficacia de esa capacidad generativa del
sus operaciones de clasificación toda la permanencia, la de las cosas, que discurso jurídico, como de todo discurso simbólico. Que son, por un lado,
una institución histórica es capaz de conferir a instituciones las «condiciones sociales de la producción de la verdad» jurídica. Esto es,
históricas>> 36\ Operaciones de clasificación que son a la vez operaciones de las reglas de juego que determinan cómo se define y se produce esa
de enclasamiento social. Al ordenar la realidad de acuerdo a un verdad en los universos sociales donde se lleva a cabo ese trabajo de
esquema, el derecho consagra ese mismo esquema como el orden producción de bienes simbólicos, es decir, la racionalidad (el interés, al fin
establecido (normalmente ordenando lo ya ordenado socialmente) y le y al cabo) que se impone como necesaria pai·a llevarlo a cabo" 61 • Pero son
aporta la garantía y la fuerza del Estado. también, por otro, las condiciones de la efica¿ia simbólica de la institución
y la definición del discurso. Yendo más allá de los límites de la lingüística
Es el poder del nombramiento, o nominación, que reside en el
en los que a juicio de Bourdieu se queda la irrvestigación austini<ma sobre
discurso jurídico en cuanto el mejor ejemplo del discurso que trata, por su
los enunciados performativos, para el sociólogo francés lo que Austin
propia virtud, de producir efectos. Pero para comprender ese poder es
llamaba ~<condiciones de felicidad>> del performativo son condiciones
preciso entenderlo también dentro de sus propias condiciones de
sociales que permiten o hacen más o menos insensata o más o menos
posibilidad. Bourdíeu trata de no caer en un nominalismo radical y opta,
razonable la «pretensión de actuar sobre el mundo social a través de las
necesariamente a su entender, por un «nominalismo realista» que permita
palabras, es decir, mágicamente», según esa pretensión «esté más o menos
dar cuenta del efecto mágico, propiamente simbólico, de la sanción
fundada en la objetividad de ese mundo social»365 • El pensamiento y el
jurídica. Primero porque, como él mismo dice, aunque no es exagerado
decir que el derecho hace el mundo social, es preciso recordar también que
el mismo derecho está hecho por ese mundo: «De hecho, los esquemas de
363. J. I. Martínez García, La imaginación jurídica, op. cit., 31-32 ..
percepción y de apreciación que están al principio de nuestra 364. P. Bourdieu, C/wses dites, op. cit., 44. Dice, refiriéndose al campo científico: «El
construcción del mundo social son producidos por un trabajo histórico campo científico llegado a un alto grado de autonomía tiene esta particularidad que hace
que no podamos triunfar en él más que a condición de conformarnos a las leyes
colectivo pero a partir de las mismas estructuras de ese mundo: inmanentes de ese campo, es decir, de reconocer prácticamente la verdad como valor y de
estructuras esh·ucturadas, históricamente construidas, nuestras categorías respetar los principios y los cánones metodológicos que definen la racíonalidad en el
momento considerado, al mismo tiempo que comprometer en las luchas de competencia
de pensamiento contribuyen a producir el mundo, pero en los límites de su todos los instrumentos específicos acumulados en el curso de luchas anteriores. El campo
correspondencia con las estructuras preexistentes>>362 • La autonomía del científico es una lucha donde es preciso armarse de razón para ganar. (... ) Decir que
pensamiento jurídico, como la de cualquier estructura cognitiva, es una existen condiciones sociales de la producción de la verdad quiere decir que existe una
política de la verdad, una acción de todos los instantes para defender y .mejorar el
autonomía relativa. No se trata de un hacer autónomo, pero tampoco de funcionamiento de los universos sociales donde se ejercen los principios racionales y
donde se engendra la verdad>>. Análogamente, podemos señalar cómo en el campo
jurídico se dan también unas condiciones de producción de lo que llamaríamos la <<verdad
jurídica>>, es decir, las condiciones de producción de la legalidad, que define la racionalidad
del campo de producción jurídica (la razón de la ley), de acuerdo a las exigencias y a la
360. Jesús Ignacio Martínez García, La imaginación jurídica, Debate, Madrid, 1992, 20. lógica de funcionamiento propia del campo. Parafraseando la cita de Bourdieu, podríamos
361. P. Bourdieu, «La force du droit>>, op. cit., 13. decir que el campo jurídico es un juego en el que hay que armarse de derecho para ganar.
362. Ibidem, 13. 365. P. Bourdieu, Ce que parler veut dire, op. cit., 69ss.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FORMA
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discurso jurídico, por eso, en cuanto discurso ritual, está sometido en su mediante el silencio tácito o expreso sobre una parte de la realidad 0
poder de construcción a sus propias condiciones de posibilidad como determinados aspectos de la misma369 •
discurso, de forma que su eficacia simbólica sólo se ejerce «en la medida
En efecto, si, como sabemos por la experiencia cotidiana, no hay
en que quienes la sufren reconocen que quien la ejerce está autorizado
mayor desprecio que el que consiste en no hacer aprecio, el silencio
para ejercerla, o, lo que viene a ser lo mismo, olvidándola e ignorándola:
(administrativo, por ejemplo, pero también legal, judiciaC jurídico en
simplemente sometiéndose a ella, como si, por el reconocimiento tácito
suma) sobre una realidad o una parte de la realidad contribuye a
que se le concede, s~ hubiera contribuido a fundarla>> 366 • O, como señala en
despreciarla y a obviarla, olvidarla, considerarla como no existente, no
otro lugar: «Apropiarse de «las palabras de la tribu», es apropiarse del
necesaria o, simplemente, indigna, desordenada (en el mundo
poder de actuar sobre el grupo, apropiándose del poder que el grupo
académico, por ejemplo, se conoce muy bien esta eficacia del silencio de
ejerce sobre sí mismo a través de su lenguaje oficial: en efecto, el principio
la forma: en ocasiones no hay mejor manera de no tomar en
de la eficacia mágica de este lenguaje performativo que hace existir lo que
consideración o reprobar un pensamiento, un método, una idea o un
enuncia, que instituye mágicamente lo que dice en declaraciones
autor, que no citarlo entre los agradecimientos, las notas o la
constituyentes, no reside, como lo creen algunos, en el mismo lenguaje,
bibliografía). El discurso jurídico no entra por eso en relación sólo con lo
sino en el grupo que lo autoriza y que en él se autoriza, que lo reconoce y
anti-jurídico, sino también con lo a-jurídico, lo no-jurídico, lo que carece
que con él se reconoce»367•
de una existencia digna de ser tenida en cuenta por el discurso del
Así, el derecho toma en consideración un orden y un esquema poder, por la visión ordenada, que es la visión del Estado, de las cosaG.
concreto del mundo social, el orden y la representación del mundo
social que se le impone como dado, y contribuye a reproducirlo a la vez A su vez, la afirmación de un determinado orden o visión del
que lo crea, al consagrar como recta, conforme a derecho, la mundo, de un principio de realidad que dice lo que es y lo que debe ser
representación jurídica de ese mundo. El derecho «sanciona y santifica tenido en cuenta, conlleva la negación de la visión u el orden contrario.
la visión dóxica de las divisiones manifestándola en la objetividad de Y esa tarea de worldmaking, «la elaboración de un orden simbólico que
una ortodoxia por un verdadero acto de creación que, proclamándola de diga cómo es la realidad, y la constitución de ese orden como negación
cara a todos y en nombre de todos, le confiere la universalidad práctica del desorden de la realidad-real, lleva directamente a la sustitución de la
de lo oficial» 368 • Como ejemplo, Bourdieu habla del proceso como realidad por la norma» 370 • La violencia del derecho es sobre todo, por
«puesta en escena paradigmática de la lucha simbólica» que tiene lugar eso, una violencia simbólica, que construye e impone una determinada
en el mundo social, y toma el veredicto del juez precisamente desde la definición del nmndo como legítima y por lo mismo, un sentido, es decir,
perspectiva de ese poder de nominación y de institución. El veredicto un fundamento y una significación, pero también una dirección y una
«representa la forma por excelencia de la palabra autorizada, palabra
pública, oficiat que se enuncia en nombre de todos y frente a todos (... )
modelo de todos los actos de categorización», que son actos mágicos ya
369. Ibídem, 12-13. Sin olvidar cómo el derecho asigna una identidad un estado civil
que consiguen imponer el punto de vista y la visión que ellos proponen. una capacidad laboral y profesional, etc., a través de títulos, certificados, 'etc., y «sancion~
Y, desde allí, crean, construyen realidad, aunque sea simplemente todos los procesos ligados a la adquisición, al aumento, a la transferencia o a la privación
de esos poderes>>. Sobre este tema, en concreto sobre el título escolar-profesional como
capital simbólico y la garantía (la sanción) jurídico-simbólica que el Estado iroyone a
366. Ibídem, 119. través de él (o en él) a una realidad social concreta, ver P. Bourdieu, La Noblesse d'Etat, op.
367. P. Bourdieu, Le sens pratique, op. cit., 188. cit., 535ss.
368. P. Bourdieu, «La force du droib>, op. cit., 13. 370. M. Beltrán, La realidad social, op. cit., 170.

197
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FORMA
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lógica, una racionalidad concreta: la racionalidad de la forma jurídica. hacen desde la teoría del derecho en general 6 más estrictamente desde la
De ahí que Bourdieu considere al derecho y al discurso jurídico corno el sociología jurídica. Desde la primera perspectiva se tiende a diferenciar
paradigma de la violencia simbólica, la que se ejerce en las formas, la eficacia de la norma de su validez y vigenci.a, ya que la primera noción
poniendo formas, sustituyendo e imponiendo a la realidad por (o desde) «tiene que ver con las condiciones de oportunidad que afectan a la
la imaginación de la norma y al presunto desorden social por el orden realización de la fuerza significativa de las normas jurídicas», mientras
jurídico-formal. Por eso la eficacia del derecho, que es su eficacia que la validez y la vigencia «nos informan sobre las condiciones formales
simbólica, reside en la propia fuerza de la forma y en la impresión o para que una norma pueda y deba hacerse efectiva»374 • La eficacia, así
apariencia de necesidad lógica sugerida por la forma con que ésta «tiende entendida en un plano normativo, se identifica con la eficacia formal, a
a contaminar el contenido» 371 • Es a través de esas formas, y a partir de la diferencia de la efectividad o eficacia real, que trata de indagar y analizar
fuerza que imprimen, cómo el derecho, en cuanto posible instrumento las consecuencias de la aplicación de la norma y contrastarlas con la
de determinadas políticas, y quienes lo manejan actúan sobre la realidad intención del legislador, esto es, «con los intereses y objetivos de política
social. Así, «La racionalidad de la norma es impuesta a la realidad, y el legislativa que determinan su producción» 375 • Sin embargo la utilización
orden jurídico al presunto desorden social. De esta forma se construye de los conceptos de eficacia, efectividad, etc., varía y se contradice según
por la Adrnüústración la realidad social sobre la que opera. El primer los u'sos de los diversos autores. Desde una perspectiva sociológica, por
paso fue delimitarla de lo que la Administración no está dispuesta a ejemplo, puede distinguirse entre la pregunta por la eficacia social del
tornar en consideración; el segundo paso es simplificarla y ordenarla, derecho (la «función relativamente instrumental del derecho con
suplantando a la realidad por los textos con valor jurídico; el tercer paso respecto a la dinámica de la totalidad social») y la pregunta por su
consistirá en intentar modificarla (en el sentido que sea)» 372 • vigencia o efectividad (esto es, la «capacidad que tiene una norma o un
sistema normativo de ser observado y aplicado» )376 • Así, la consideración
sociológica o política añade al punto de vista más estrictamente
normativo la preocupación sobre «la disociación entre el Derecho y la
II.4. La Fuerza de las formas jurídicas
realidad», es decir, la resistencia en el nivel de cumplimiento de las
normas. Dicha resistencia se plantea a causa de la entropía o
desorgmúzación creciente de los sistemas jurídicos debida a la inflación
II.4.1. Eficacia y fuerza del derecho
normativa, la desmesura en la concreción de las normas, la utilización
a) Sobre eficacia y efectividad del derecho. abusiva de la discrecionalidad técnica, la lentitud de los operadores
La pregunta por la eficacia atañe al núcleo mismo de lo jurídico.
Desde la teoría del derecho dicha eficacia se ha discutido corno condición
necesaria de la existencia jurídica. O planteado al revés: examinando si la
374. De donde se deduce, por otro lado, que las condiciones formales ~on también
ineficacia es una condición suficiente de la no existencia del derecho 373 • condiciones de oportunidad y de eficacia; Manuel Calvo García, Teoría del derecho, op. cit.,
Los pronunciamientos al respecto, sin embargo, son diferentes si se 59. Esas circunstancias de oportunidad pueden ser según Calvo García, objetivas,
sistemáticas o técnicas y subjetivas. Sobre este tema además, vid. Pablo Eugenio Navarro,
La eficacia del derecho, CEC, Madrid, 1990.
371. P. Bourdieu, «La force du droib>, op. cit., 8. 375. La crítica de la eficacia del derecho sería objeto de la ciencia jurídica y la teoría
372. M. Beltrán, La realidad social, op. cit., 171. del derecho, la crítica de la efectividad sería una tarea propia de los sociólogos del
373. Peter Ingram, «Effectiveness>>: Archiv für Rechts und Sozíalphílosophie, LXIX, 4 derecho; M. Calvo García, Teoría del derecho, op. cit., 60.
(1983) 483-503. 376. Gilberto Giménez, Poder, estado y discurso ... , op. cit., 95.

198 199
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FORlv1A

jurídicos, etc., que conducen a la perplejidad y a la cns1s de la Vista, por lo tanto, la confusión que se produce en la utilización de
certidumbre jurídica377 • Más aún, desde la práctica administrativa, y los diversos términos (en función, por otro lado, de la perspectiva, más
quizá debido a esa disociación entre los textos jurídicos procedimentales estrictamente dogmática o sociológica que se adopte), conviene aclarar
y la dinámica cotidiana de la Administración se suele entender la eficacia definitivamente el sentido de los mismos o la utilización que vayamos a
como algo contrapuesto a la legalidad. Y quizás para resolver esa hacer de ellos. Por efectividad, en primer lugar, podemos entender el
contraposición la dogmática y la práctica jurídico-administrativa tiende a «grado de realización, en las prácticas sociales, de las reglas enunciadas
diferenciar entre eficacia «en el sentido del cumplimiento de la legalidad por el derecho» 379 • La efectividad del derecho, en este sentido, tiene que
y de los objetivos señalados por el ordenamiento; por contraposición a ver con la implementación, aplicación o puesta en práctica a nivel de
efectividad o eficiencia, de contenido más bien económico»37". Desde una decisiones, organización y comportamientos de los actores sociales, del
perspectiva sociológica, además, la cuestión de la eficacia puede plan establecido en la ley. En segundo lugar, nos encontramos con la
confundirse (y de hecho está imbricada totalmente) con la de las eficacia del derecho, definida como el «modo de apreciación de las
funciones del derecho. Aparte de la extendida confusión entre el análisis consecuencias de las normas jurídicas y de su adecuación a los fines a
funcional del derecho (como método), y el funcionalismo como teoría los q~e éstas apuntan» 380 • Si la efectividad tenía que ver con el grado de
social del derecho, que desde el mismo Bobbio ha habido autores que se realización, podríamos decir que la eficacia se refiere al modo de realización
han encargado de diferenciar, también es necesario distinguir (de apreciación, más estrictamente). Por último, o en tercer lugar, el
conceptualmente entre la consideración de las funciones que lleva a cabo término función se refiere de un modo genérico a la «tarea, o conjunto de
el derecho a partir de la relación entre fines y medios, fijándose en los tareas, que el derecho -concebido en general o en sus instituciones
efectos que produce (opus operatum), o la eficacia respecto al modo y particulares- realiza (o debe realizar) en la sociedad humana» 381 • En ese
capacidad de producirlos (modus operandi). sentido, existe una estrecha vinculación también entre el análisis de la
eficacia del derecho y el análisis de sus funciones: «la eficacia
corresponde a la <<funcionalidad» del derecho si, por ella, entendemos
precisamente la adecuación de este último a su fin, ya se trate del fin
específico de una norma precisa o de aquel, más complejo, del orden>> 382 •
377. José Luis Villar Palasí y José Luis Villar Ezcurra, <<El derecho a la certidumbre Teniendo presente esa caracterización, podemos decir que la eficacia del
jurídica y la incertidumbre de nuestro derecho>>, en Varios, La protección jurídica del
ciudadano. Estudios en homenaje al prof Jesús González Pérez (Tomo I), Civitas, Madrid, 1993, derecho es, en el esquema de Bourdieu, la fuerza del derecho para
79-104. O también por ejemplo cuando se considera la eficacia de la Administración como
un problema de desgobierno, que no puede funcionar de acuerdo a la ley. En ese sentido
apunta la clásica obra de Alejandro Nieto, La organización del desgobierno, op. cit.
378. M' José González Ordovás, «El papel de los juristas en la Administración
Local>>, op. cit., 452. Que, por otro lado, es en cierta manera la distinción entre una raciona- 379. Pierre Lascoumes, <<Effectivité>>, en André-Jean Arnaud (dir.), Dictionnaire
lidad con arreglo a fines y una racionalidad con arreglo a los medios. Así, la eficacia en el encyclopédique de théorie el de sociologie du droit, LGDJ/E. Story-Scientia,Paris/Bruxelles, 1988,
caso de la racionalidad formal con que opera el sistema jurídico se define <<por el 130.
seguimiento de reglas>>, mientras que en caso de la racionalidad material del 380. Romano Bettini, «Efficacité>>, en A.-J. Amaud (dir.), Dictionnaire encyclopédique
funcionamiento político-administrativo se mide <<por el logro de resultados o la realización de théorie et de sociologie du droit, op. cit., 132. La eficacia señalaría así las consecuencias de
de premisas>>; Claus Offe, «Criterios de racionalidad y problemas del funcionamiento las normas jurídicas. Dicha efectividad, para la ciencia del derecho, se entiende solamente
político-administrativo>>, en Partidos políticos y nuevos movimientos sociales, Sistema, Madrid, como eficacia jurídica, mientras que para la sociología del derecho hace referencia además
1988, 7-21. En todo caso, por lo que a estas reflexiones se refiere, tal vez debamos tener en a la eficacia <<metajurídica>>, esto es, «la facultad de las normas para tener efectos
cuenta las implicaciones que respecto a la eficacia jurídica conlleva el desplazamiento sustanciales (y no solamente formales), effets en vue desquels celles-ci ont été édictées» (p. 133).
creciente o la invasión de los espacios jurídicos, de la racionalidad político-administrativa, 381. Niklas Luhmann, «Fonction>>, en André-Jean Arnaud (dir.), Dictionnaire
como es el caso de la <<desjudicialización>> del control social represivo. encyclopédique de théorie et de sociologie du droit, op. cit., 160-161.
382. Romano Bettini, <<Efficacité», op. cit., 133.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FORMA
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producir unas consecuencias concretas que tienen que ver, anómica entendida como una «situación social en la cual las normas que
precisamente, con las funciones o tareas asignadas al discurso jurídico, o regulan el comportamiento de la gente han perdido su validez. Una de
propiamente desarrolladas por él, para orientar las conductas, tratar los las garantías de esa validez consiste en la fuerza clara y presente de las
conflictos declarados y legitimar el poder, entre otras. sanciones. Allí donde prevalece la impunidad, la efectividad de las
normas está amenazada. En este sentido, Anomia describe un estado de
b) La crisis de la legalidad.
cosas en que la violación de las normas queda impune». Para el defensor
Si, como acabamos de decir, la eficacia del derecho está también del «nuevo liberalismo», la validez de las normas reside en las nociones
condicionada de algún modo por su efectividad, es necesario tener de legalidad, que define como «efectividad positiva», y legitimidad que
presente, al plantear la eficacia del derecho, el análisis que actualmente identifica con la «efectividad como moralidad». Es decir, que las normas
se hace desde diversos puntos de vista de la crisis de su efectividad son válidas «SÍ y cuando son a la vez efectivas y morales, es decir
entendida, precisamente, como una crisis de legalidad. Una crisis de (consideradas) reales y (consideradas) correctas»; y, por el contrario,
legalidad que está relacionada con fenómenos tanto de hiperregulación Anomia es la «situación en la que tanto la efectividad social de las
como de desrregulación. Por lo que hace a los primeros, podemos normas cuanto su moralidad cultural tienden a cero». La existencia de
entenderlos en un doble sentido: primero para hacer referencia a los «zonas prohibidas», al decir de Dahrendorf, «en las que el Estado ha
procesos de inflación normativa en nuestras sociedades actuales en un abandonado de hecho su monopolio», parecen apuntar a esa situación
sentido que podríamos llamar cuantitativo; y en segundo lugar para de crisis de la legalidad actuaP 85 •
denominar esa inflación desde un punto de vista más cualitativo, en
tanto va dirigida a colonizar determinados ámbitos de la vida cotidiana A un nivel más politológico, Alain Mine también parece hacer un
que tradicionalmente se mantenían al margen del sistema jurídico o análisis parecido cuando en su reflexión sobre lo que llama el vacío
quedaban reguladas colateralmente a través de normas generales, ideológico de la nueva Edad Media se refieré al «triunfo de las sociedades
«grises»» en el contexto social y político actual. Esos espacios grises serían
remisiones básicas, etc 383 •
para Mine aquellas zonas sin autoridad legal que se multiplican
Ralf Dahrendorf, por ejemplo, ha planteado a su modo «el problema actualmente: «enormes espacios desheredados y abandonados [en los
hobbesiano del orden>> en las sociedades actuales como un proceso hacia que] el Estado de derecho cede su lugar a los caciques locales que
Anomia (lo define así, con mayúscula, en paralelismo con lo que podría establecen con sus vecinos o frente a la capital relaciones de vasallos y
ser el camino hacia Utopía), en el c1ue se subraya como un elemento soberanos» 386 • Para Mine, la nueva Edad Media que parece surgir «es
importante «la declinante efectividad del derecho» 384. La quiebra, según también la reaparición de la anomía, de la marginalidad y de la
él, de la base ficticia del contrato social, ha derivado en esa situación invisibilidad», como es el caso de las «zonas sin ley», en las que «el orden
retrocede y, con él, el derecho, la moral, y los principios sobre los que se
383. Como señala Habermas, «La expresión 'juridización' se refiere, dicho en
términos muy generales, a la tendencia que se observa en las sociedades modernas a un
aumento del derecho escrito. En esta tendencia podemos distinguir entre la extensión del
derecho, es decir, la regulación jurídica de nuevos asuntos sociales regulados hasta el
momento de manera informal, y el adensamiento del derecho, es decir, la desmenuzación 385. lbidem, 40, 42 y 50ss. Dahrendorf pone cuatro ejemplos de esas «zonas
de una materia jurídica global en varias materias particulares» Cfr. Jürgen Habermas, prohibidas>>: ciertas clases de violaciones de normas, los jóvenes, zonas urbanas e
Teoría de la acción comunicativa, II, Taurus, Madrid, 1992, 504 y 510ss. infracciones masivas.
384. Ralf Dahrendorf, Ley y orden, trad. de Luis M" Díez-Picazo, Civitas, Madrid, 386. Alain Mine, La nueva Edad Media. El gran vacío ideológico, trad. de José Manuel
1994, pp. 16, 18 y 38. López Vidal, Temas d(' Hoy, Madrid, 1994, 85 y 89.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FORMA

edificaron nuestras sociedades desde la Revolución», y que da origen a un presentación de lo jurídico, como decimos, no se puede olvidar que la
proceso similar al que aludía Dahrendorf, en el que «el país legal y el país consideración de la eficacia instrumental del derecho está en relación
real se separan»3s7 • Pero ese triunfo de los espacios o las sociedades grises, con su eficacia simbólica como derecho. Es decir, «la relación entre el
las zonas prohibidas o zonas sin ley, en las que el Estado parece contenido jurídico y sus formas, entre la ley y el bando, [que] sigue
retroceder, también podríamos pensar que se dan en el interior del mismo siendo una de las mayores dificultades para comprender el sentido de lo
Estado, con el auge de la incertidumbre jurídica, la aparición de nuevas jurídico» y para plantear científicamente la cuestión de su eficacia en la
formas de discrecionalidad cada vez más amplias, la administrativización ordenación y el control de las conductas389 •
de amplios procesos sociales o la colonización de formas de vida a través El poder y la fuerza del derecho, por la tanto, reposa sobre la
de «la hipernomia o codicia de normas que amenazan con asfixiar toda violencia simbólica que ejerce como tal derecho y desde la que
iniciativa y libertad» 388 • contribuye a la dominación simbólica aportando su fuerza específica.
Esa fuerza simbólica permite al discurso jurídico asegurar la obediencia
Catastrofismos aparte, podemos entender por lo tanto que existe espontánea o la adecuación de los comportamientos a los valores y
realmente, según diversos análisis, una transformación importante en el principios que propone sin necesidad de recurrir sistemáticamente al
modo en que las normas se hacen presentes y efectivas en la sociedad empleo de la fuerza física. Su fuerza y su eficacia como derecho reside
actual, y tratan de ordenarla, que parece afectar a la certidumbre como por ello en la propia fuerza de la forma, en el espectáculo de su
principio básico del orden jurídico y al sentido que pueda tener el capacidad, espectacular o no, para comunicar una decisión proveniente
derecho en la sociedad actual. Desde esa perspectiva, la crisis de la del poder o un poder decidido. Fuerza para crear y transmitir,
eficacia del derecho entendida como crisis de legalidad, obliga a construyéndola o reconstruyéndola y comunicándola, una determinada
replantear de alguna manera ese modo de realización en el que las normas realidad. La fuerza está en la forma y la forma es la fuerza, de modo que
se presentan como enunciados discursivos que tratan de comunicar un la mera promulgación de la norma ya se convierte en un poder que se
ejerce con su sola realización: «la fuerza del espectáculo está en lo
mensaje e imponerlo en la práctica. ¿Dónde reside la eficacia del
espectacular de la fuerza>> 390•
derecho? Dicho de otra manera: ¿Dónde reside la fuerza del derecho?.
e) La ley y el bando.
II.4.2. La «vis formae»: la lógica de la objetivación
Podemos partir, al efecto de responder a dichas preguntas de la
relación entre la eficacia simbólica y la eficacia instrumental del derecho. De ahí que sea necesario fijarse en los efectos que ese derecho-
De forma que aunque conceptualmente podamos distinguir entre las forma produce en la práctica jurídica de acuerdo a una lógica propia, la
normas «como instrumentos prácticos dirigidos hacia la acción», en cuyo que impone la actividad de formalización de los agentes jurídicos, en
caso «la existencia de una norma no se explica simplemente por su función también de los intereses sociales de dichos vgentes
validez formal sino por su capacidad de producir un cierto formalizadores 391 • Es decir, los efectos de la codificación como actividad
comportamiento en los individuos receptores de la norma» (postura que supone a la vez «poner en forma y poner formas>> (mettre en forme et
representada por autores como Austin o Kelsen), o las normas jurídicas rnettre des formes). Dicha codificación, como decíamos antes, implica
«Como símbolos dirigidos hacia la representación», en cuyo caso «la fuerza
del derecho radica en su misma condición de derecho>>, pese a esa doble

389. M. García, «Eficacia simbólica y eficacia instrumental del derecho>>, op. cit., 12.
387. Ibídem, pp. 93, 101 y 105. 390. Ibidem, 13.
388. R. Dahrcndorf, Ley y orden, op. cit., 179. :391. P. Bourdieu, «La force du droit>>, op. cit., 14.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FORMA
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traducir al orden de la realidad simbólica lo que podríamos llamar la justificarlas, confiere el sello de la universalidad, factor por excelencia de la
realidad-real, a través de la formalización. Ello conlleva, como señala eficacia simbólica, a un punto de vista sobre el mundo sociah> que no se
Bourdieu, un auténtico cambio de estatuto ontológico que es el que se opone en nada al punto de vista de quienes ocupan en ese mundo social
realiza cuando se pasa de esquemas dominados en un estado práctico el lugar dominante. La decisión y la situación que se generaliza en la
al esquema de la norma. Es decir, cuando se pasa del lenguaje a la norma (y no sólo en la ley entendida como norma con carácter general,
gramática del lenguaje. O dicho de otro modo, cuando se va de los sino también en la jurisprudencia y en los actos administrativos como
esquemas lingüísticos de la práctica a los esquemas lingüísticos de la actos particulares que de acuerdo a una lógica del precedente más o
norma. La lógica y la racionalidad de la norma que se impone a los menos estatuida o más o menos desarrollada a nivel de esquemas
esquemas prácticos (del habitus) es una lógica de la objetivación que prácticos, de habitus, <<incorpora el presente al pasado>> y garantiza las
«introduce la posibilidad de un control lógico de la coherencia, de una correspondencia entre las decisiones presentes y las del futuro) y su
formalización. Ella hace posible la instauración de una normativa visión del mundo se convierte por eso en modelo general. La realidad
explícita, la de la gramática», esto es, la del derechd 92 • construida es la realidad de todos y para todos, sobre la que se supone
que existe (o se impone como supuesto) un consenso generalizado.
Los efectos que esa objetivación ligada al trabajo de formalización
del código (jurídico) implica, podemos distinguirlos o agruparlos, Dicho efecto de universalización y generalización, que transforma lo
siguiendo a Bourdieu, en tres fundamentales, a su vez relacionados y particular en general, tiene dos consecuencias importantes según el
dependientes entre sí (lo que quiere decir que dependen unos de otros y sociólogo y antropólogo francés. Por un lado conduce a la universa-
se hacen unos a otros, quizás porque, al fin y al cabo, no son sino causa lización práctica, «es decir a la generalización en las prácticas de un modo
y efecto a la vez de esa «suerte de círculo cuyo centro está en todas de acción y de expresión>> que es el modo de actuar y de expresarse
partes y en ninguna»): el efecto de universalización, el efecto de contenido y propuesto en la norma. Pero además, por otro lado, la
normalización y el efecto de oficíalizacíón y homologación393 • universalización ínsita a las formas jurídicas, como las del veredicto
judicial, o la ley, o el acto administrativo (también la dogmática o la
a) Universalización/generalización:
ciencia jurídica), inscribe el trabajo jurídico en la lógica de la conservación,
En primer lugar, la codificación que se produce en el trabajo jurídico como «uno de los mayores fundamentos del mantenimiento del orden
(y que produce ese mismo trabajo) opera un efecto de universalización y simbólico», ya que como dice Bourdieu, salvo la posibilidad de una
generalización al arrancar una situación de «la contingencia de una revolución «capaz de poner en cuestión los fundamentos mismos del
ocasión particular» y convertirla en una «decisión ejemplar» que sirva orden jurídico, el porvenir será a imagen del pasado>>, y «las
de modelo a decisiones posteriores. El derecho, dice Bourdieu, transformaciones y las adaptaciones inevitables serán pensadas y
«mediante la sistematización y la racionalización que hace soportar a las habladas en el lenguaje de la conformidad con el pasado». Es decir, que
decisiones jurídicas y a las reglas invocadas para fundarlas o salvo el caso de una revolución simbólica que permita pensar y decir,
esto es construir la realidad de otra manera, el derecho, la forn1a jurídica,
supone una fórmula de conservación y justificación de lo establecido.
b) Normalización/naturalización:
392. P. Bourdieu, Choses dites, op. cit., 96-99. En relación directa con ese efecto de universalización está el de
393. Salvo que se especifique otra cosa, las referencias de toda esta lógica de la «vis
formae>> se toman de P. Bourdieu, <<La force du droit>>, op. cit., 15-17. normalización o naturalización de las formas y fórmulas del derecho, que

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LA VIOLENCIA DE LAS FORlv'lAS JURÍDICAS
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EL DERECHO COMO FORMA

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«viene a redoblar el efecto de autoridad social que ya ejercen la cultura fuerza de la forma que consiste en la regularización y la conformación
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legítima y sus detentadores para dar toda su eficacia práctica a la de las situaciones a la regla. Lo cual representa, dice Bourdieu, «un
coacción jurídica». La acción pedagógica que ejerce el derecho es tal que verdadero cambio de naturaleza social: haciendo desaparecer las
«cada uno se pliega a las normas que dicta no tanto porque las sienta excepciones y lo vago de los conjuntos borrosos, imponiendo
obligatorias sino porque se adhiere imperceptiblemente al orden que discontinuidades separadas y fronteras estrictas en el continuo de los
designan, al esquema ordenado y racional que trazan, a la representación límites estadísticos, la codificación introduce en las relaciones sociales
que dan de la vida en sociedad, de sus coacciones y de sus una claridad, una previsibilidad y, por ello, una racionalidad que no
necesidades»394• Al diseccionar o desmenuzar (découper) el mundo como aseguran nunca completamente los prir1eipios prácticos del habitus o las
si de un recortable se tratara, el derecho presenta su descripción de la sanciones de la costumbre que son el producto de la aplicación directa al
realidad «como inherente a la naturaleza misma de los seres y de las caso particular de esos principios informales» (informulés). Como
cosas, ocultando el carácter arbitrario de las selecciones y decíamos anteriormente, al «recortar>>, distribuir y clasificar la realidad,
simplificaciones que opera en el seno de una realidad más vasta y el derecho impone un esquema en las relaciones sociales que es además
compleja», de manera que el orden impuesto con la misma existencia de el esquema «natural» de las mismas. Además, de lo «natural)) a lo
las proposiciones jurídicas se revela como evidente y necesario, por ello «bueno>> no hay más que un paso sociológicamente hablando (de lo

'l.~i·
resolviendo la «artificialidad» o arbitrariedad de la decisión jurídica en la inevitable a lo evidente y a lo necesario), que es el que se opera en esa
'.!i naturalidad de una decisión inevitable 395 • «Mediante la promoción disolución o confusión entre el deber ser y el ser, entre lo normativo y lo
ontológica ~dice Bourdieu~ que opera transmutando la regularidad (lo descriptivo, que se produce a través de la forma.
que se hace regularmente) en regla (lo que es de ley hacer), la
Bourdieu pone como ejemplo las prácticas y las relaciones
normalidad de hecho en normalidad de derecho (... ) la institución
familiares, en las que el derecho de familia recogido en el Código Civil
jurídica contribuye sin duda universalmente a imponer una
contribuye a acelerar la generalización de un modelo de unidad familiar
representación de Lh normalidad en relación a la cual todas las prácticas
y su reproducción, esto es: la familia «normal». Pero son muchos más
diferentes tienden a aparecer como desviadas, anómicas, es decir,
los ejemplos que podrían cítarse a este respecto' 97 • Además, la
anormales, patológicas (especialmente cuando la «medicalización» viene
patologización de las conductas antijurídicas que produce la norma, la
a justificar la «juridización»)». Es decir que, como ya habíamos advertido
identificación del delincuente y el disidente con el loco como ejemplo
al hablar de la relación entre la regla y el hnbitus, por la fuerza de la básico, como lo raro (aun a pesar de la regularidad estadística con que
forma, lo que es norma se irnpone como normal y natural: la norma dice
pueda producirse esa delincuencia o esa disidencia), podría plantearnos
qué es lo normal (la otra parte de la afirmación es cómo lo normal se
algunas cuestiones, que no ha lugar aquí resolver, desde una
convierte en norma, lo regular en regla, esto es, la dimensión normativa
perspectiva filosófico-moral, respecto al tema ~tan kantiano por otra
de la normalidad, y la «disolución de lo normativo en la normalidad» 396 ).
parte-- de la responsabilidad del infractor. Puesto que el derecho
En esa naturalización, por eso, reside «el efecto más específico de sugiere eficazmente una visión del mundo y del hornbre en el mundo,
la puesta en forma jurídica>> (la mise en forme), que es la vis fonnae, la cualquier desviación de ese modelo tiene que f,cr anormal, anti-natural,

394. Daniele Loschak, «Droit, normalité et normalisation», op. cit., 59.


395. Ibídem, 61. 397. El mismo concepto de extranjero-inmigrante, hoy día tan inevitablemente de
396. D. Loschak, <<Droit, norma lité, normalisation», op. cit., 66ss. interés, goza del carácter de normalidad (ser extranjero es algo «natural>>) que le refuerzan

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FORMA
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esto es extrafta a la propia naturaleza (humana y social) quizás porque de lo que se puede dudar. Lo oficial, por el contrario, posee las
no es capaz de «comprender» lo más elemental, lo que dice el derecho 39 s. características de lo inmutable y lo cierto, de lo indudable, algo que no
puede cambiar a no ser también de manera oficial. Además, dice
e) Oficialización/homologación:.
Bourdieu, la regla explícitamente dictada o editada (édictée) ejerce o
Pero aún podemos comprender mejor lo que esa normalización puede ejercer un efecto de imposición simbólica desde las posibilidades
significa si tenemos en cuenta otros dos efectos a los que Bourdieu hace que ella designa, es decir, «abriendo el espacio de los posibles (o, más
un sitio particular entre los propiamente simbólicos del derecho: por un simplemente «dando ideas»)>>.
lado, la oficialización que supone el «reconocimiento público de
Las estrategias de formalización jurídica son por eso, un ejemplo
normalidad», y cuyo acto por excelencia es la promulgación formal de
básico de las «estrategias que apuntan a producir prácticas en regla»,
quien representa a todos y la publicación de la norma (en el Boletín
que para Bourdieu son a su vez «un ejemplo particular de todas las
Oficial del Estado) para que sea conocida, obedecida y defendida por
estrategias de oficialización, que tienen por objetivo transmutar
todos («respetada y hecha respetar>>), pero que también podemos
intereses «egoístas», privados, particulares (nociones que no se definen
advertir en el principio de publicidad que rige el proceso judicial: hacer
más que en la relación entre una unidad social y la unidad englobante
algo oficial es hacerlo público y conocido de todos, proclamándolo
de nivel superior), en intereses desinteresados, colectivos, públicamente
frente a todos, «por oposición a lo que es oficioso, hasta secreto y
confesables, legítimos» 399 • Cuando en realidad, como sabemos,
vergonzoso>>. Lo que es oficioso es mutable, provisional e incierto, algo
sociológicamente no puede existir según Bourdieu un acto
desinteresado en el sentido de que toda acción o práctica está regida por
algún tipo de razón, que no tiene por qué ser la razón de la lógica sino la
las formas jurídicas. Cuando de hecho, el de «extranjero-inmigrante» es de por sí un
concepto ideológico y, en este sentido, una representación simbólica que impone una de lo razonable, la del habitus. El desinterés no es, desde esa perspectiva,
determinada visión del mundo y de las cosas. No es un hecho <<natural», sino social y, por más que otra forma de interés. Es decir, qué puesto que siempre hay un
lo tanto, histórico (y todavía más ideológico es, si se puede decir así, el concepto de
«inmigrante-ilegal»). Ello, como decíamos en otro lugar, no significa que sea «anti- interés en la práctica, éste puede ser el del desinterés que se consigue a
natural». Lo que quiere decir es que no hay inmigrante sin mercado y no hay inmigrante través de estrategias de universalización y de oficialización como la de
sin ley. Por eso, cuando hablamos del carácter ideológico del término, lo hacemos en el
doble (e incluso triple) sentido que podemos dar a la palabra ideología: en un sentido poner en regla y en forma, formalizar jurídicamente400 •
amplio, como <<comprensión del mundo» condicionada o dependiente de la estructura y
organización social que, a su vez, contribuye a estructurar esa organización; y además en Así, «la oficialización es el proceso por el cual el grupo (o aquellos
olTO sentido más estricto, como máscara o falsa conciencia, encubridora de esa estructura u que lo dominan) aprende y se oculta su propia verdad, aunándose
organización (o como dice Bourdieu, instrumento de dominación). Cfr. M" José González
Ordovás y Andrés García Inda, «De la razón al racismo de Estado»: Abaco. Revista de mediante una profesión pública que legitima e impone aquello que
cultura y ciencias sociales, 2 (1993) 85. Como señala Miguel Beltrán, es preciso caer en la enuncia, definiendo tácitamente los límites de lo pensable y lo
cuenta de que las definiciones del derecho son definiciones ideológicas (y utópicas), en el impensable y contribuyendo así al mantenimiento del orden social del
sentido mannheimniano de los términos: Karl Mannheim, Ideología y utopía, FCE, México,
1987; Miguel Beltrán, La realidad social, op. cit., 165. Es decir, con Bourdieu construcciones que extrae su poder» 401 • Por lo tanto el trabajo y la creación jurídica,
sociales, estructuras estruclurantes y estructuras estructuradas, que contribuyen desde la como resultado no ya de un agente concreto Gurista, legislador o juez,
violencia simbólica (ortodoxia) a la violencia política (dominación).
398. Una normalidad y una normalización que se advierte también, por poner el caso, singularmente entendidos) sino de un conjunto de agentes asociados a
en el problema de la insumisión, considerando a dichos disidentes como insolidarios,
ajenos a las mínimas reglas de convivencia nonnales que impone la necesidad social como
cuetpo orgánico. Y, corno sucede en este caso, cuando la eficacia de las formas jurídicas 399. P. Bourdieu, Le sens pratique, op. cit., 186.
parece entrar en crisis al carecer del reconocimiento de legitimidad que precisan, se acude 400. P. Bourdieu, Raísons pratiques, op. cit., 147ss.
a la eficacia de la palabra (y el silencio) del discurso político. 401. P. Bourdieu, Le sens pratique, op. cit., 184.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS - - - - - - - - - - - - - - - - - - - = E = L DERECHO COMO FORMA

posiciones diferentes en campos también distintos, y de la resultante entendida, con Max Weber, como previsibilidad y calculabilidad», dice
entre la oferta y las demandas jurídicas en el campo jurídico, tiende a Bourdieu, queda reservada para aquellos que poseen la competencia
universalizar el estilo de vida dominante resultado de esas luchas, un jurídica suficiente para ejercer como profesionales en la lucha jurídica.
estilo de vida «vivido y ampliamente reconocido como ejemplar», e Los demás, dice el sociólogo francés, quedan «abocados a soportar la
impone una representación oficial del mundo social conforme a la visión fuerza de la forma, es decir la violencia simbólica que llegan a ejercer
del mundo de ese estilo de vida y sus detentadores, así como favorable aquellos que, gracias a su arte de poner en forma y de poner formas,
(o al menos no perjudicial) a sus intereses. saben, como suele decirse, poner el derecho de su parte, y, si se presenta
el caso, ejercitar el máximo cumplimiento del rigor formal, summum ius,
Ligado a esa oficialización de la norma, e incluso identificado con él,
al servicio de los fines menos irreprochables, summa iniuria>> 4m.
se produce un efecto de homologación que se da «en la objetividad de una
regla o un reglamento escrito» y que permite que diferentes locutores
puedan «asociar el mismo sentido al mismo sonido percibido y el IIA.3. Eficacia simbólica y condiciones de posibilidad: la aplicación
mismo sonido al mismo sentido concebido» (homologein, recuerda del derecho
Bourdieu, <<significa decir la misma cosa o hablar el mismo lenguaje»).
A toda la racionalidad de la formalización que implica el trabajo de
Esa homologación que conlleva la publicación de una cosa, en cuanto
codificación, y su eficacia propiamente técnica de clarificación, se añade
divulgación de la misma, se traduce en «el consenso de todos sobre la
por lo tanto una eficacia y una fuerza específica de la forma, esa vis
cosa así descubierta>>'102 • Al explicitarse los principios de manera formal,
formae que, dice Bourdieu, «permite a la fuerza ejercerse plenamente al
pública y oficial, se hace posible también «la verificación explicita del
hacerse desconocer en tanto que fuerza y al hacerse reconocer, aprobar/
consenso sobre los principios del consenso (o del disenso)», es decir, el
aceptar, por el hecho de presentarse bajo las apariencias de la
acuerdo o, n1ejor, dicho, el reconocimiento de un mismo sentido al
universalidad -la de la razón o de la moral»; y de ahí concluye que ante
esquema y la visión según la cual se produce (y se debe producir y ma-
la alternativa «entre la juridicidad de aquellos que creen que la regla
nifestar) ese acuerdo, o según la cual se debe producir (y manifestar) el
actúa por sí misma y el materialismo de Weber que recuerda que la regla
desacuerdo.
no actúa sino cuando se tiene interés en obedecerla», es decir, «entre una
La homologación de las formas jurídicas, por lo tanto, permite que definición normativa y una definición descriptiva de la regla», para
los agentes que se encuentran en una situación codificada «saben que Bourdieu «en realidad, la regla actúa vis formae, por la fuerza de la fornum' 04 •
pueden contar con una norma coherente y sin escapatoria, y por lo tanto
calcular y prever tanto las consecuencias de la obediencia a la regla
como los efectos de la transgresión>>; es decir, proporcionan esa
previsibilidad y calculabilidad de la que hablábamos, por muchas zonas 403. Pierre Bourdieu, «La force du droit», op. cit., 18. También P. Bourdicu, Choses
dites, op. cit., 103, donde afirma: <<Una de las virtudes (que es también una tara ... ) de la
de oscuridad (lagunas, antinomias, etc.) que existan (y existen) en el formalización es la de permitir, como toda racionalización, una economía de invención, de
discurso y el trabajo jurídico. Pero esa «forma de racionalización, improvisación, de creación. Un derecho formal asegura la calculabilidad y la
previsibilidad (al precio de abstracciones y de simplificaciones que hacen que el juicio más
conlor~e ~ormalmente a la.s reglas formales del derecho pueda estar en completa
contradiccwn con las evaluacwnes del sentido de la equidad: summum jus summa injuria).
402. P. Bourdieu, Clwses dites, op. cit., 100. A dicho efecto de homologación ya se había ?llo. a.segura sobre todo la. sustituibilidad perfecta de los agentes encargados de «hacer
referido Henri Lévy-Bruhl al considerarla como la función principal de la prueba judiciaL ¡ust~~la>>, con:o. suele deCl.rse, es decir de aplicar las reglas codificadas segün reglas
H. Lévy-Bruhl, La preuve judiciaire. Etude de sociologie juridique, Maree! Rivicre et Cie., Paris cod1ficadas. No rmporta qmén pueda hacer justicia».
1964, pp. 22, 41 y 52. 404. P. Bourdieu. Choses dites, op. cit., 103-104.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EL DERECHO COMO FORM1\
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Una vez más, se conjugan y confunden la fuerza normativa de lo illusio, que el propio discurso jurídico contribuye a crear, a producir y
descriptivo y la fuerza descriptiva de lo normativo. reproducir, en cuanto condición misma del juego que se juega. Por eso,
la capacidad del derecho para definir y consiguientemente construir o
Esta afirmación, sin embargo, podría suscitar equívocos que llevaran
reconstruir el mundo social e imponer su visión de ese mundo no es
a pensar que, como dice Roger Cotterrell, «la efectividad de un precepto
absoluta, ya que se mueve en un contexto social también en
no depende necesariamente de su invocación o ejecución»; de ahí que
competencia. Pero es preciso reconocer la espt~cial posición del discurso
para Cotterrell, el concepto de «legislación simbólica» plantee al menos
jurídico en ese contexto, su manera de funcionar y su eficacia específica
dos peligros: Por un lado un abuso del término que acabe por aludir a
en la dominación simbólica que contribuye a la dominación política.
«cualquier legislación aparentemente inefectiva, sugiriéndose que el
Una eficacia derivada precisamente de la fuerza propia que la forma
Derecho es funcional, aunque no se cumpla», es decir, el peligro según
aporta a esa violencia y a esa dominación: «fuerza de lo universal, de lo
Cotterrell de un «funcionalismo universal»; y por otro la tendencia de
lógico, de lo formal, de la lógica formal, y la fuerza de lo oficial» 407 •
dicho concepto· «a implicar una intención mistificadora, al crearse un
derecho que no ha de ser cumplido» 405 • A nuestro entender, sin embargo, De ahí que, en cuanto sistema simbólico, el análisis del discurso
Bourdieu no incurre necesariamente en ese «funcionalism.o universal» jurídico en sentido amplio, en la obra de Bourdieu, parece tratar de no
del que habla Cotterrell, puesto que para él, también. es cierto que esa olvidar las lagunas de los análisis que únicamente se fijan en algunos
fuerza de la form~ no puede nada por sí sola <<si las condiciones sociales aspectos del poder y la fuerza con que el derecho «opera» en nuestras
de su eficacia no están reunidas», y, básicamente, a condición de que el sociedades. Ya sean quienes desde las teorías del consenso <<dejan sin
discurso sea reconocido como tal y permanezca desconocida «la parte explicar las fuerzas que operan para el establecimiento de las creencias e
más o menos grande de arbitrariedad que está en el principio de su ideas dominantes en nuestra sociedad», o quienes desde determinadas
funcionamiento» y que tiene que ver con <<la creencia en la neutralidad y teorías de conflicto <<dejaron de contar con el hecho de que el Derecho no
la autonomía de los juristas», considerados, por ejemplo, como técnicos actúa como simple mecanismo represivo en nuestras sociedades, sino que
que pueden tratar y relacionarse desinteresadamente con el discurso parece disponer de amplio apoyo y aceptación en ellas» 408 • Atmque sea
jurídico (una neutralidad cuyo mito por antonomasia puede ser el de la necesario subrayar, una vez más, que esa aceptación y reconocimiento se
independencia del juez); y haciendo del trabajo jurídico también una funda o se sostiene en el desconocimiento de la arbitrariedad sociológica
técnica cualquiera, cuando en realidad existe un poder social depositado que está en su origen. Y que es precisamente lo que permite conformnrsc
en esos profesionales y agentes que, en cuanto manejan el discurso del al derecho como un poder y una violencia simbólica.
poder son, también, técnicos de ese mismo poder406 • Una creencia, una

405. R. Cotterrell, Introducción a la sociología del derecho, trad. de Carlos Pérez, Ariel,
Barcelona, 1991, 97-98.
406. P. Bourdieu, <<La force du droit», op. cit., 15. Además determinadas condiciones
socio-jurídicas de aplicación de la norma (no las estrictamente jurídico-formales o
simbólicas), podernos pensar y añadir nosotros, son o pueden ser también, parte de esas
«condiciones sociales» que garantizan la fuerza de la forma. Y evidentemente, si no se dan
las mínimas condiciones simbólicas de producción de la forma (esas que acabamos de
llamar jurídico-formales), esa forma carecerá de la .fuerza simbólica de lo jurídico (aunque
pueda aspirar a poseer una fuerza y un reconocimiento similar o equivalente). Por ejemplo 407. P. Bourdieu, Choses dites, op. cit., 104.
el caso de la promulgación ficticia. 408. R. Cotterrell, Introducción a la sociología del derecho, op. cit., 99.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS LA REPRODUCCIÓN ]lJRÍDICA
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forma por excelencia del poder simbólico con los detentadores del poder
II.5. La Reproducción jurídica temporal, político o económico, y a pesar de los conflictos de
competencia que pueden oponerlos. La proximidad de intereses y sobre
todo la afinidad de habitus, ligada a formaciones familiares y académicas
II.5.1. Reproducción jurídica y dominación social parecidas, favorecen el parentesco de visiones del mundo; de donde se
sigue que las elecciones que el cuerpo debe hacer, en cada momento,
La práctica jurídica, como hemos visto, viene definida a partir de la
entre intereses, valores y visiones del mundo diferentes o antagonistas
relación entre el campo jurídico y las disposiciones de los agentes
tienen pocas oportunidades de perjudicar a los dominantes, ya que tanto
implicados en él. Por un lado el campo social, cada uno de los campos,
el ethos de los agentes jurídicos, que están en su origen, como la lógica
tiende a reproducir el juego que en él se juega; y por otro los habitus de
inmanente en los textos jurídicos, que son invocados para justificarlos al
los juristas o agentes jurídicos (todo habitus al fin y al cabo) que
menos tanto como para inspirarlos, están de acuerdo con los intereses,
intervienen en la historización concreta de la norma (codificación,
los valores y la visión del mundo de los dominantes» 411 • Dicho más
interpretación, aplicación ... ) tienden por su parte también, en cuanto
claramente (si es que se puede expresar mejor) y aunque parezca una
estructuras estructuradas, a estructurar a su vez las prácticas jurídicas
perogrullada: el derecho sirve fundamentalmente a los intereses de
de esos agentes de acuerdo al propio esquema prácti.::o incorporado:
aquellos que «producen» el derecho, que son los que mandan, es decir
esto es, a reproducir su \dsión del mundo social; en el caso del derecho
los estratos o clases dominantes.
la «visión jurídica del mundo» 409 • A ello habría que añadir la posición
hegemónica que los agentes hegemónicos en el campo jurídico Bourdieu hace referencia, al hacer esas consideraciones, a la
mantengan en el campo del poder, esto es, las relaciones entre campo pertenencia de los magistrados en Francia a la clase dominante, «partout
jurídico y campo del poder. O, de otro modo, los efectos de <<la relación attestée>>. No es muy difícil hacer el paralelismo de lo que pueda suceder
de homología entre las diferentes categorías de productores o de en España para ver, como ejemplo del campo jurídico, la relación en
vendedores de servicios jurídicos y las diferentes categorías de clientes», nuestro país entre clase judicial y clase social (y más generalizadamente,
que se produce en la economía del campo jurídico410 entre clase jurídica y clase social, incluyendo a otros agentes cuyo trabajo
jurídico resulta esencial en la conformación del derecho, desde el
De forma que el derecho, en cuanto instrumento por excelencia de la
profesorado universitario a los abogados y funcionarios, etc.). Podría
dominación simbólica, es también un instrumento por excelencia en
acudirse a diversos estudios y se aduciría sin embargo el cambio operado
manos de aquellos que detentan y ejercen esa dominación para legiti-
en el acceso al cuerpo de jueces y magistrados, de un tiempo a esta parte,
marla y reproducirla. Y es instrumento de legitimación y reproducción de la
con la incorporación -masiva- de la mujer, de personas provenientes
dominación, a través de la eficacia y de la fuerza propia que la forma
de diferentes clases o estratos sociales, etc. 412 • Pero pese a ello, y sin restar
jurídica y el trabajo que produce esa forma (y que se produce con esa
forma), aporta a esa dominación simbólica. «Es cierto -dice Bourdieu-
que la práctica de los agentes encargados de producir el derecho o de
aplicarlo debe mucho a las afinidades que unen a los detentadores de la
411. Ibidem, 14-15.
412. Para el caso de la clase judicial, ver por ejemplo José Juan Toharia, "¡Pleitos
tengas! ... " Introducción a la cultura legal española, CIS/Siglo XXI, Madrid, 1987. Aunque el
409. Gilberto Giménez, Poder, estado y discurso ... , op. cit., 100-101. análisis de Toharia se sostiene básicamente sobre la autoimagen que los jueces tienen de sí mis-
410. P. Bourdieu, «La force du droit», op. cit., 18.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS LA REPRODUCCIÓN JURÍDICA


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un ápice de veracidad a esos datos, habría que completar el análisis profesional hacia sus neófitos, no ya --o no sólo- en cuanto a la
(relacionalmente, que diría Bourdieu), con otras variables. Por ejemplo, transmisión de un saber técnico en su expresión. más aséptica -si es que
algunas que se nos ocurren deberían incluir las siguientes perspectivas: puede ser aséptica-, sino sobre todo de un «savoir faire», transmisión de
1) las transformaciones de la estructura de clases en España y en el unas maneras, formas y fórmulas, en suma de unas disposiciones o
campo jurídico, de forma que quizás no varía la estructura y la habitus que se suman al habitus preexistente; 4) la estructura misma del
pertenencia mayoritaria de la magistratura a la clase dominante, sino que cuerpo judicial y la distribución del poder en el seno de dicho campo,
varía la clase dominante y con ello quienes acceden a la magistratura (o esto es, quienes ocupan las responsabilidades más importantes y más
viceversa, varía la clase dominante porque varía, entre otras cosas, altas, poseen mayor «capital jurídico-judicial», la relación jerárquica enlre
quienes acceden a la magistratura, es decir, a las estructuras de los jueces, etc. De forma incluso que quien llega a poder jugar con la
dominación); 2) las relaciones mismas de la magistratura o del poder regla en el campo judicial se encuentra que tiene que hacerlo ya de una
judicial en el campo del poder, así como la relación que esa clase judicial determinada manera, sin perjuicio del n1argen de maniobra, más o
opera en cuanto al poder sobre la regla (¿de forma, tal vez, que al variar menos amplio, que ese campo permita para llevar a cabo ese juego.
el acceso a la regla y a las posibilidades de "jugar con la regla» de
Así, el derecho y el discurso jurídico, se convierte en un elemento de
quienes no pertenecen a esa clase dominante, se les sustrae ese poder o se
conservación de la visión y el esquema del mundo social de los
desplaza?); 3) las estructuras de socialización de dicho cuerpo
dominantes, no sólo porque sean los que hacen y producen ese discurso,
sino porque éste se produce a partir de su visión del mundo (en cuanto
sistema simbólico, recordemos: estructura estructurada y estructura
mos y de su trabajo, y de las opiniones que apuntan sobre variados temas, esa misma estructurante). Lo que quiere decir que no sólo «no se cambia la
opinión y esa misma autoimagen son o pueden ser un indicio importante a la hora de sociedad por decreto», y que el derecho sea un obstáculo al cambio
calificar la evolución de los jueces, precisamente en cuanto adaptación a las nuevas
tendencias y gustos de quienes ocupan una posición de poder en el esquema del espacio social 413 , sino que el derecho no hace sino reproducir el orden social
social. Toharia ofrece algunos datos sobre cambios en las características personales de la existente desde el punto de vista de los do~ninantes. La objetivación que
judicatura española (sexo, origen geográfico, profesión del padre, actividades durante el
período de estudio ... ) que pueden ayudar además a establecer esa relación (pp. 14-18). El lleva a cabo la forma jurídica «en unas:instituciones garantiza la
mismo autor ya elaboró anteriormente otro trabajo interesante sobre el perfil socio-político permanencia y la acumulación de las adquisiciones, tanto materiales
del juez español que, con las precauciones del paso del tiempo, puede ofrecer datos de
interés: El juez español. Un análisis sociológico, Tecnos, Madrid, 1975. Más recientemente, la como simbólicas, que pueden subsistir sin que los agentes tengan que
revista Documentación Jurídica dedicó monográficamente el número 53 (enero-marzo 1987) recrearlas continua e integralmente mediante una acción expresa; pero,
al estudio de la «Elite jurídica española». En dicho número, además de jueces y otros debido a que los beneficios asegurados por estas instituciones son objeto
operadores del poder judicial (Fiscales y Secretarios judiciales), son objeto de atención
otros profesionales jurídicos pertenecientes a esa élite, como Letrados del Estado y de una apropiación diferencial, aquélla tiende también a asegurar,
Notarios. Sin ánimo de ser exhaustivos respecto a los estudios que en España se han inseparablemente, la reproducción de la estructura de la distribución del
elaborado sobre lo que podríamos llamar <<la casta jurídica>> (habría que citar por ejemplo
diversos artículos aparecidos en el Anuario de Sociología y Psicología Jurídicas) tampoco capital que, bajo sus diferentes especies, es la condición de esta
querríamos dejar de citar alguno referente a los Abogados como el de Angel Zaragoza, Los apropiación y, al mismo tiempo, la reproducción de la estructura de las
abogados y la sociedad industrial, Península, Barcelona, 1982. Ni al de Miguel Beltrán sobre La
élite burocrática española, Ariel, Barcelona, 1977. Con todo, además, si tenemos en cuenta los
cambios que paralelos a las transformaciones del derecho, se han producido respecto a los
operadores jurídicos, no deberíamos olvidar el lugar que en los espacios sociales por el 413. Michel Crozier, No se cambia la sociedad por decreto, trad. de Joan Prats i Catala,
monopolio del capital jurídico y de las demás especies de capital ocupan otros INAP, Madrid, 1984; Eduardo Novoa Monreal, El derecho como obstáculo al cambio social,
profesionales como policías, asistentes sociales, u otros. Siglo XXI, México, 1975.

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relaciones de dominación y de dependencia» 414 • Como señala Bourdieu, en para hacer llegar lo posible» 417 • Esto es, proporcionando instrumentos y
cuanto perteneciente al orden de la ideología o sistema simbólico, «el herramientas --o armas intelectuales- para conocer y re-conocer los
Derecho no hace sino consagrar simbólicamente, mediante un registro desconocimientos que contribuyen a reproducir la realidad, como medio
que eterniza y universaliza, el estado de la relación de fuerzas entre los indispensable para transformarla. Y sobre todo frente a la concepción
grupos y las clases que el funcionamiento de esos mecanismos produce ingenua o interesada que habla del Derecho como de un instrumento y
y garantiza en la práctica. (... ) Así, aporta la contribución de su propia una técnica neutral precisamente por el hecho de ser un discurso formal,
fuerza, es decir, propiamente simbólica, a la acción del conjunto de y que piensa en el cambio social como un problema instrumental de
mecanismos que permite ahorrarse la reafirmación continua de las cambio jurídico. Es verdad que no hay cambio social sin cambio jurídico,
relaciones de fuerza por el uso declarado de la fuerza>>'115 • pero éste no existe tampoco sin cambio social.

Es decir, que la tendencia a reproducir esas relaciones de fuerza


existentes reside en la propia eficacia simbólica de la forma que 11.5.2. El <<coste simbólico» de la reproducción jurídica
contribuye a legitimarlas. Se dice por eso que una sociedad no cambia
por decreto y que una sociedad no cambia sin decretos. Pero quizás se ¿Pero significa todo esto entonces, como decíamos, que el derecho no
olvida esa relación que existe entre sociedad y decreto que reside en la es más que reproducción mecánica del orden social existente, y que la
fuerza de la forma jurídica como sistema simbólico. ¿Basta entonces eficacia simbólica de su discurso no contribuye más que a la conservación
cambiar las palabras que nombran el mundo para cambiar el mundo? ¿y y legitimación de ese orden y de sus estructuras de relación y
es posible cambiar las palabras sin cambiar el mundo?. Porque en todo distribución de fuerza?. Para Bourdieu, sin perjuicio de considerar
caso la transformación de ese mundo exige necesariamente la principalmente esa labor de producción y reproducción específica que
transformación de las representaciones que construyen o contribuyen a lleva a cabo, es preciso también tener en cuenta junto a la eficacia propia
construir ese mundo, es decir, la cuestión ele las revoluciones simbólicas del reglamento y de la ley, la propia eficacia de los hahitus y la relación
que se anuncia y no se concluye en la obra de Uourclieu: «produciendo entre habí tus y regla, o habitus y codificación, que advertíamos ya
nuevas categorías de percepción y de atribución e imponiendo una anteriormente. Es preciso tener en cuenta las disposiciones del habitus en
nueva visión de las divisiones y distribuciones» 116 • la explicación de la regla, en el trabajo y el juego con la regla. Un habitus
que, como ya hemos señalado, entre otras cosas no se identifica como
Sin duda, el análisis científico de lo social puede contribuir a esa una fórmula mecánica y determinista sino que conlleva un margen
labor, en cuanto tarea política que se levanta a la vez «contra el lagunoso o impreciso que permite la espontaneidad. Pero además se
voluntarismo irresponsable y el cientifismo fatalista» y trabajando para produce también una relación dialéctica entre el trabajo de puesta en
«definir un utopismo racional utilizando el conocimiento de lo probable forma o formalización (mise en forme) y de puesta en práctica o aplicación

417. P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, op. cit., 169. En ese sentido, la «visión
jurídica del mundo>> puede transformarse, como dice Gilberto Giménez, en «utopía
414. P. Bourdieu, Le sens pratique, op. cit., 225-226 (las cursivas son nuestras). jurídica>>, <<y desempeñar un papel crítico, innovador y programático cuando una
415. Ibídem, 229. correlación de fuerzas permite invocarla en el contexto de un proyecto de sociedad>>; G.
416. P. Bourdieu, <<La force du droit>>, op. cit., 13. Girnénez, Poder, estado y discurso, op. cit., 101.
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS LA REPRODUCCIÓN JURÍDICA
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(mise en oeuvre), de manera que la eficacia del trabajo de codificación, «de material) en someterse a lo universat en darse (al menos) las apariencias
puesta en forma y en fórmula, de neutralización y de sistematización, de la virtud, en plegarse, exteriormente, a la regla oficial. Dicho de otro
que realizan, según las leyes propias de su universo, los profesionales del modo, el reconocimiento que es universalmente depositado en la regla
trabajo simbólico( ... ) se define por oposición a la inaplicación pura y simple o a oficial hace que el respeto, incluso formal o ficticio, a la regla asegure
la aplicación fundada sobre la coacción pura, [y] se ejerce sólo en la medida beneficios de regularidad (siempre es más fácil y confortable estar en
en que el derecho es socialmente reconocido y encuentra un acuerdo, regla) o de «regularización» (como dice a veces el realismo burocrático
incluso tácito y parcial, porque responde, al menos en apariencia, a que habla por ejemplo de «regularizar una situación»)>> 421 • Por lo tanto
necesidades e intereses reales» 418 • Ello hace que esa reproducción jurídica Bourdieu parte de que la universalidad que se predica de la regla (moral o
tenga un carácter «contradictorio y sinuoso que impide concebirlo como jurídica) es en realidad una «estrategia universal de legitimación»,
un instrumento totalmente homogéneo y monovalente, sólo útil para mediante la que se generalizan objetivos particulares de quienes
gobernar y oprimir a las clases dominadas. Por el contrario, el derecho pretenden obtener el provecho simbólico que se deduce de las apariencias
constituye, en cuanto mediación específica de las relaciones sociales, un de universalidad, de virtud, de la regularidad o la regularización formal.
terreno de confrontación de clases» 419 • Siguiendo a Bourdieu podemos decir Además, el sociólogo francés ya nos había advertido cómo esas estrategias
además que en ese trabajo de producción formal que es una labor de de universalidad adoptan muchas veces la forma del «desinterés>>,
reproducción social ya existe un coste simbólico que permite o puede cuando socialmente todo acto se mueve por un interés y a veces incluso
permitir una indefinición, una transformación, por pequeña que sea, que un interés en ser o aparecer como desinteresadas.
contribuya al cambio social: «l'Iay que gastar fuerza para producir
Entonces, podemos preguntar, ¿qué fundamentación podemos hacer
Derecho -dice el sociólogo francés-, y ocurre que una gran parte de la
de la regla (moral o jurídica) como regla universal? ¿Será el consenso sobre
fuerza se consume en ello>> 420 •
el interés lo que nos permita hablar de moral en la política? ¿Pero no es ese
En ese sentido, pueden atribuirse al Derecho y la práctica jurídica las pretendido consenso una nueva forma de universalización como
consideraciones que hace Bourdieu para encontrar «Un fondement estrategia legitimadora?. Bourdieu no renuncia a su análisis previo del
paradoxal de la morale>>. Parafraseando al sociólogo francés, éste podría ser interés en su teoría de la acción, y necesariamente parte de él, pero
también un fundamento paradójico del Derecho. Como ya hemos visto, el subrayando el hecho de que de él no se deduce la imposibilidad de buscar
discurso y la práctica jurídica puede comprenderse, desde el análisis de una moral en la política, sino que hay que buscarla por oh·as vías. En el
Bourdieu, como una de las estrategias de universalización (si no la mismo sentido, la sospecha sobre el derecho no tiene por qué conducir
estrategia por antonomasia) que son estrategias de legitimación de necesariamente al desencanto o, mejor dicho,. el desencanto que el análisis
intereses y posiciones de poder en los diferentes campos sociales. del campo jurídico pueda suponer no conlleva una afinnación evidente
Bourdieu concluye entonces como una posible «ley antropológica de algún tipo de «nihilismo jurídico» 422 • Para Bourdieu «el
universal» el hecho de que «existe un provecho (simbólico y a veces desencantamiento que puede producir el análisis sociológico del interés
en el desinterés no conduce inevitablemente a un moralismo de la

418. P. Bourdieu, <<La force du droit>>, op. cit., 14.


419. Gilberto Giménez, Poder, estado y discurso, op. cit., 98. 421. P. Bourdieu, Raísons pratiques, op. cit., 240-241.
420. P. Bourdieu, Le sens pratíque, op. cit., 226. 422. Paolo Flores D' Arcais, <<Izquierda y legalidad>>: Jueces para la democracia, 19, 2
(1993) 33.

222 223

~:
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS - - - - - - - - - - - - - - - - - L A REPRODUCCIÓN JURÍDICA

intención pura que, atendiendo solamente a la usurpación de la elevar el coste simbólico que permite legitimar las acciones políticas y la tasa
universalidad, ignora que el interés en lo universal y el provecho de lo de universalización para que una acción aparezca como desinteresada.
universal son indiscutiblemente el motor más seguro del progreso hacia Esas ideas de Bourdieu sobre la fundamentación de la moral podrían
lo universal. Cuando se dice, con el proverbio, que «la hipocresía es un
ser asimilables al mundo jurídico y a las estrategias que los agentes llevan a
homenaje que el vicio rinde a la virtud», se puede estar más atento a la
cabo en sus prácticas de producción (y reproducción) jurídica. Si el
hipocresía, negativa y universalmente estigmatizada, o, de manera más
sometimiento a la regla jurídica es otra forma de «hipocresía» con la que
realista, al homenaje a la virtud, positivo y universalmente reconocido» 4'-1 •
rendir un homenaje a la virtud (si, como decíamos, la racionalización que
Dicho de otra manera, decir que la universalización es una estrategia de
implica la puesta en forma del trabajo y la lucha jurídica permite a quienes
legitimación no implica abandonarla como forma de progreso en la
monopolizan el capital jurídico necesario «poner el derecho de su parte, y,
fundamentación de valores y objetivos sociales, sino reconocerla como tal;
si se presenta el caso, ejercitar el máximo cumplimiento del rigor formal,
es decir, como estrategia de legitimación. Así sucede en la crítica y la
summum íus, al servicio de los fines menos irreprochables, summa iníuria»),
fundamentación ética de la política como lucha por legitimar un estado de
también podemos pensar en las posibilidades que conlleva someter a los
cosas. Y así puede suceder en el caso de la regla jurídica.
propios agentes formalizadores a su propio juego de formalización, así
Por eso mismo, señala Bourdieu, no se trata de obviar (por imposible o como elevar la tasa de universalización, el esfuerzo de simulación jmídica
por innecesaria sociológicamente) la moral de la política, sino de necesario o el coste simbólico que haga más caro el homenaje que ese
preguntarse «sobre las condiciones que deberían cumplirse para que las «vicio» rinde a la virtud.
prácticas políticas se encuentren sometidas, permanentemente, a un test de
universabilidad». Y en ese sentido, según Bourdieu, para fundamentar so-
cio lógicamente una moral en política es preciso «crear los medios
institucionales de una política de la moral», que se tTaduce, de tm lado, en
someter a los agentes «oficiales» a su propio juego de «oficialización», y de
otro (y sobre todo) en un trabajo constante por «elevar el coste del esfuerzo
de simulación necesrrio para ocultar la distancia entre lo oficial y lo
oficioso, el proscenio y los bastidores de la vida política» 424 • Es decir, en

423. P. Bourdieu, Raisons pratiques, op. cit., 242. La frase proverbial aparece entre las
sentencias del Duque de La Rochefoucauld, Reflexiones o sentencias y Máximas morales, trad.
de Emma Calatayud, Bruguera, Barcelona, 1984, 59, aunque parece ser que éste la había
tomado del Tratado de la paz del alma, del pastor Du Moulin (1660). El contrapunto de ese
realismo moderado que propone Bourdieu lo encontraríamos ya en Rousseau, quien en la
Carta al rey de Polonia criticó duramente la máxima de La Rochefoucauld, considerando
que puede tratarse de un pensamiento brillante, que <<podrá venir autorizado por el
célebre nombre de su autor, pero no es justo>>. Jean-Jacques Rousseau, Escritos de combate,
.,
., trad. de Salustiano Masó, Alfaguara, Madrid, 1979, 65-66 .
424. P. Bourdieu, Raisons pratiques, op. cit., 243-244.

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224 225

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EPÜDGO

estructuralista» ), que, pretende aunar diferentes tradiciones científicas y


explicar la realidad social a partir de la relación dialéctica entre un
momento objetivista y un momento subjetivista en la tarea científica. En
el primer momento, el sociólogo tiene que reconstruir el espacio objetivo
de posiciones sociales y de relaciones entre esas posiciones que los
diferentes agentes ocupan y mantienen en función de la estructura de
distribución de las diferentes especies de capital o poder, por las que se
compite, se lucha o se juega en los diferentes campos sociales. En el
segundo, se trata de incorporar las representaciones que influyen y
determinan también recíprocamente las condiciones objetivas, a través
de los habítus, ese instinto estructurado socialmente que incorpora las
estructuras objetivas a la acción y estructura el mundo social a su vez
Epílogo desde la acción. Una doble apuesta, por lo tanto, por una filosofía de la
acción relacional (frente a la representación sustancialista del mundo
social) y una filosofía disposícional (que atiende también a las
disposiciones de los agentes en la comprensión de las prácticas sociales).
Sin embargo la relación dialéctica entre uno y otro momento parece
remitir en última instancia a esas estructuras objetivas que orientan o
1. Una topografía de la razón jurídica determinan las representaciones, que a su vez legitiman las condiciones

A ~o largo de las páginas anteriores he1:nos tratado. de sistematizar las


1deas fundamentales de la obra de Pwrre Bourdwu que, en nuestra
objetivas, en una suerte de proceso de reproducción social que en
principio tiende a garantizar las relaciones de dominación existentes en
opinión, ofrecen un conjunto de ideas sugerentes y de herramientas la práctica. De ahí la consideración de la obra de Bourdieu como una
útiles para el análisis de las prácticas sociales y, más concretamente, «antropología materialista», a la que se ha calificado como una variante
para un análisis del derecho y las prácticas jurídicas. El punto de partida .¡¡:
refinada del marxismo, que explica la razón de las prácticas sociales
de la aproximación del sociólogo francés estribaba en el esfuerzo '1
sobre todo en función de las condiciones materiales de existencia (aunque
genérico por superar un dilema teórico básico en la construcción del éstas condiciones no sólo sean económicas), y de las relaciones de fuerza
objeto sociológico: la oposición entre un punto de vista objetivista, que .1 que en función de esas condiciones, y por tanto del poder acumulado
tendería a explicar los hechos sociales a partir de causas y factores P or los diferentes agentes, llevan a nmntener determinadas estrateeias
-o
estructurales que van más allá de la conciencia de los actores; y una en el juego que se desarrolla en los diferentes espacios o campos
perspectiva subjetivista, para la que lo importante es fijarse en las sociales. Pero sometiendo a ese propio materialism.o, reflexivamente, a
representaciones que del mundo social se hacen esos actores y a través su misma crítica: «El materialismo, que nos remite a creer que las
de las cuáles construyen ese mundo. Para tratar de superar esa «ruinosa condiciones materiales determinan la creencia, nos lleva a olvidar que la
Pi!
oposición», tal como la llama Bourdieu, el sociólogo francés apue.st~ por creencia -la creencia en la primacía de las condiciones materiales- está
una suerte de «estructuralismo genético» (o de «construct1v1smo también en el origen del materialismo. Entonces se olvida que el mate-

227
226
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS ____________E=.P~fLOGO

rialismo es también él mismo el producto de condiciones materiales, En ese contexto, el discurso jurídico aparece, en primer lugar, como
aquellas condiciones que nos llevan al reconocimiento de la primacía de producto social resultado de la lucha que los diferentes agentes llevan a cabo en
los intereses materiales en juego (y de las condiciones materiales)» 425 • el campo jurídico. En ese espacio o campo jurídico los agentes sociales
(juristas o no) desarrollan determinadas estrategias en función de la
Desde esa perspectiva, podemos entender que en la intención
posición que ocupan en el campo según el capital jurídico acumulado
originaria de la obra de Bourdieu está el esfuerzo por encontrar el lugar
(esto es, de la capacidad o el poder de decir el derecho) y de los habitus
del hombre en el mundo, empezando por poner al mundo y al hombre
en su lugar: Denunciando la arbitrariedad original o el sinsentido como jurídicos o sistemas de disposiciones, incorporados a partir de los
procesos de socirllización. De ahí que, aunque Bourdieu trata de suoerar
la única manera de construir <<algo así como un sujeto»; u ofreciendo la
posibilidad de recuperar un margen de libertad al denunciar o desvelar la alternativa entre una visión internalista o formalista (que atiend~ a lo
la relación de desconocimiento que mantenemos con la necesidad. Y que Weber llamaba las «condiciones internas>> del derecho y «afirma la
para ello, empeñándose en traducir a la topografía del papel, mediante autonomía absoluta de la forma jurídica respecto al mundo social») y
las herramientas metodológicas de su teoría de la práctica (nociones una visión externalísta o instrumentalista (para la cual el derecho es «un
como campo, habitus, capital, estrategia ... ), es decir, a través del reflejo directo de las relaciones de fuerza existentes», fijándose, por
pensamiento, esa imagen borrosa y poblada de sombras que constituye tanto, en las «condiciones externas» del discurso jurídico), el análisis del
la razón social (una razón que no es sino interés específico en el juego de sociólogo francés parece acabar por reconducirse hacia este último mo-
un campo social, ilusión, es decir espejismo y motivo a la vez). Y poder delo, aunque afirme lo contrario.
así exorcizar los fantasmas y demonios con que dicha razón suele Si lo afirma es porque entiende que lo que ese punto de vista
mostrarse, sosteniéndose en el desconocimiento con que transformamos estrictamente externalista ha olvidado es el segundo aspecto de la
procesos históricos, sociales, en leyes naturales y universales. metodología jurídica que presenta el autor francés; a saber: la triple
En el contexto general de esa teoría de la práctica de Bourdieu, o de dimensión del derecho como sistema simbólico, en cuanto estructura
su sociología del poder y de los sistemas simbólicos es donde tiene lugar estructurada y estructurante, o «instrumentos de conocimiento y de
el análisis que el autor francés hace del derecho. Por lo tanto, la de construcción del mundo objetivo>> que traducen el sentido que a su vez
Bourdieu no es sino indirectamente una sociología jurídica: esto es, un los produce; e instrumento de dominación o de legitimación de la
aspecto más del análisis, en el amplio espacio de una sociología general dominación que se establece en las distancias y distinciones de una
de la cultura. Y de forma específica (aunque no tanto implícitamente) es configuración social que le estructura y que tiende a traducir. Y que
una «aproximación» o un principio de sociología del derecho: Un punto también confiere una autonomía específica al trabajo que se desarrolla en
de partida para la investigación, o los preliminares teóricos para un el campo jurídico. Por eso es necesario fijarse en la capacidad o la eficacia
estudio más detenido del campo jurídico. simbólica de ese discurso jurídico para, a su vez, construir el mundo social, a
partir de la lógica de la objetivación y de los efectos propiamente
simbólicos (universalización, normalización, homologación) que imprime
la regla jurídica en tanto regla oficial; y con los que la forma de la norma
jurídica tiende a contaminar al contenido que se atribuye a esa norma.
. 425. P. Bordieau, <<The philosophical institution>>, en Alan Montefiore (ed.), Phílosoplzy Desde esa perspectiva, el derecho aparece como el ejemplo básico de la
m France today, Univcrsity Prcss, Cambrisge, 1983, 2. violencia simbólica que se impone a través de las formas, «poniendo

228 229
~l\ VIOLENCIA DE LAS FORMAS fURO)lCI\S ________ EFíLoc:;o

formas», y que contribuye a reproducir a través de esa violencia, promueva «falsas seguridades»» 426 • Una de esas críticas posibles sería
legitimándolas, las relaciones de fuerza que a su vez generan ese discurso. la que Bourdieu lleva a cabo con su sociología del derecho. Además
según la propuesta metodológica de Bourdieu podríamos decir que, en
Desde ese punto de vista, codificación e interpretación del derecho
ese. s~ntido, toda seguridad es falsa. Pero l:ambién podemos añadir que
aparecen como resultado de las estrategias de los agentes en el campo
qm.zas unas, sean, como suele decirse, más falsas que otras. O que
jurídico, y el envite, la apuesta de una geometría jurídica en un sentido
obhguen (mas que otras) a hacer más caro, formalmente hablando, el
amplio o, más específicamente, la puja por una metodología jurídica
beneficio o provecho sincbólico derivado del juego con la regla.
racional no es sino eso, mera ilusión de una neutralidad propia del
campo jurídico y de sus agentes que permita <<jugan> al derecho. Y que
está también en la base de las estrategias que han de seguirse en el
2. Elogio de un «antiformalisnw jurídico moderado».
:ampo jurídico para hacer, decir, producir derecho.
En líneas generales, el análisis sociológico y antropológico del
La perspectiva de Bourdieu nos acercaría así a una especie de
derecho de Bourdieu, así presentado, emparentaría con el vitalismo
decisionismo jurídico para el que el derecho, la práctica jurídica no es sino
jurídico de Nietzsche, para quien «lo real está en esencia estructurado
el resultado de una decisión estratégica, en función de unos intereses
según una infinidad de relaciones de fuerzas donde cada fuerza lucha
ligados a la acumulación de diferentes tipos de capital o poder. Pero eso
por el reforzamiento de su dominación, dicho de otro modo, de su
no significa, a nuestro entender, que esa «ilusión racional o geométrica»
poder» 427 • Ser, dice Nietzsche, es igual a vivir; y vivir es desarrollar una
que está en el origen del derecho y de las prácticas jurídicas, en tanto
continua lucha por el poder: «la incesante voluntad de poder 0 de
decisiones neutrales y objetivas que se ajustan únicamente a la
continua creación o de transformación o de autosometimiento».
objetividad y neutralidad que se atribuye a la norma, sea inútil. No lo es
Conocer, decía el filósofo alemán, es únicamente interpretar; y es la
si tenemos en cuenta la eficacia simbólica de la forma jurídica y que la
voluntad de poder la que interpreta, ya que «en realidad la
lucha que se lleva a cabo en el campo jurídico debe someterse a sus
interpretación es ella misma un medio para enseñorearse de algo»''".
propias condiciones de formalización. Pero no nos exime también de la
Desde la perspectiva nietzscheana, por lo tanto, todo precisa ser
pregunta por cuáles sean las condiciones sociales, históricas, que hacen
analizado en términos de poder. En ese sentido, la metodología de
posible una metodología jurídica, y que definen las estrategias que
Bourdieu parece inscribirse en esa tradición del nietzscheanismo francés
conducen a tomar una decisión jurídica. ·
cuyo representante paradigmático sería Foucault.
Pensemos, por lo tanto, que «a pesar de la panacea del formalismo
Así lo han entendido Luc Ferry y Alain Renaut, para quienes
y de los persistentes intentos por alcanzar una teoría hermenéutica
existirían tres efectos principales de la aproximación genealógica del
que permita rescatar o producir márgenes de objetividad
metodológica creando nuevos marcos de racionalidad formal, quizá las
cosas tengan que ser así y haya de admitirse que más allá de
procedimientos y del razonamiento metodológico hay otras críticas 426. Ma~uel Calvo García, Los fundamentos del método jurídico: una revisión crítica
posibles, críticas políticas, morales o ideológicas que no podemos Tecnos, Madnd, 1994,281 (la cursiva en el original) '
427. Luc Fe~ry y ~ain Renaut, 68-86. Itinéraíres de l'individu, Gallimard, Paris, 1987, 84.
ignorar o desvirtuar tras un ideal de certeza, lógico o racional, que . 428. Fnednch Nietzsche, Fragmentos póstumos, en Antología, edición de Joan B.
Llmares Chover, Península, Barcelona, 1988, 155, 164 y 181.

230 231
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EPÍLOGO
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derecho, tanto desde un modelo marxista como nietzscheano 429 • Dos cultural francés algunos han llamado «le retour du droit». Ese retorno del
modelos o aproximaciones que, por otro lado, son dos perspectivas o derecho o de lo jurídico no quiere decir, evidentemente, que éste
vectores básicos a la hora de vertebrar el pensamiento de Bourdieu. El hubiera dejado de existir, de estar presente, o de tener un protagonismo
primero de esos efectos sería «la reducción del campo jurídico a una efectivo en la organización de la vida social. Lo. que implica el «retorno
violencia eufemizada, dicho de otro modo: el acercamiento al derecho en del derecho» es la vuelta de determinada problemática jurídica, y la
términos de estrategia». Lo cual es fácilmente identificable con la «revalorización del derecho» a la hora de comprender el poder: La
construcción que Bourdieu lleva a cabo en «La Force du droit». Las otras búsqueda actual en el derecho del sentido perdido de la orientación430 •
dos implicaciones, al parecer derivadas de la anterior, según Ferry y Una pérdida de sentido a la que, por otra parte, la sospecha filosófica de
Renaut serían el «rechazo a analizar el poder en términos de derecho», por un la mentalidad sesentayochista y su crítica de la violencia de las formas
lado, y «la desvaloración del Estado de derecho», por otro. A nuestro jurídicas, habría contribuido especialmente.
entender, sin embargo, estas últimas implicaciones no necesariamente se
Si el antijuridicismo y antiformalismo del pensamiento sesenta-
derivan del análisis estratégico del derecho. Y sobre todo lo que se
yochista en el que se inscribe Bourdieu pensaba el derecho en términos
refiere a la valoración o no del Estado de derecho, que aunque pueda ser de poder, la «reinversión» jurídica actual (utilizando un término de
considerado como una eufemización de la violencia social, no
fuertes connotaciones bourdieunianas) consistiría entonces en mirar el
necesariamente debería ser despreciado, si tenemos en cuenta las
poder en términos del derecho. Esa reinversión tomaría una doble
afirmaciones anteriormente realizadas sobre las posibilidades
forma: En primer lugar, la «revalorización de los derechos del hombre
correctoras o !imitadoras del poder de ese trabajo de eufemización. Y
tal como los habían concebido los liberales al alba de la Revolución
quizás, en este sentido, Ferry y Renaut equivocan su crítica en el sentido francesa», tras la crítica que de su discurso llevó a cabo sobre todo la
de confundir un punto de vista más sociológico y descriptivo (el análisis
tradición marxista; y, en segundo lugar, «una crecida demanda dirigida
del derecho en términos de poder) o un punto de vista más filosófico-
al Estado providencia», visto como un recurso necesario (o al menos
político o normativo (el análisis del poder en términos de derecho).
posible) para asegurar los derechos sociales que requieren de la
En suma, la de Bourdieu sería una metodología jurídica antiforma- intervención estatal, tras la crítica que a dicha intervención implicaba
lista, para la cual el derecho no representa sino la forma simbólica, también la tradición foucaulhuana 431 •
transfigurada, de la dominación social. Pero esa postura exige ser
repensada en un contexto en el que el debate sobre el formalismo y el
antiformalismo jurídico parece volver a plantearse con nuevos matices.
Al menos los que se derivarían de someter también al antiformalismo, 430. Ibídem, 73. Luc Ferry y Alain Renaut piensan que, a casí veinte años (entonces)
reflexivamente, a su mismo ejercicio de verificación sociológica y, por lo del 68, «l'índívidu 86 n'accepte plus que les élections soient considérées comme «un piege
a con>>, ni que le droít, pour reprendre, puisqu'ille faut, un slogan qui s'étalait en lettres
tanto, a la misma consideración en términos de poder. Puesto que el immenses sur la faculté de Nanterre en 1968, soi <<la vaseline quí sert a, enculer le
antiformalismo de la pensée 68 parecía implicar cierto antijuridicismo, prolétaríat>>>>. Pierre Bouretz, en un trabajo con el mismo título que el de Bourdieu señala
que «a falta de construír una Europa de la voluntad, podemos al menos edificar una
ese replanteamiento parece venir de la mano de lo que en el mundo Europa de la regla>>. Pierre Bouretz, «L_a force du droít>>, en P. Bouretz (dir.), La force du
droit. Panorama des débats contemporains, Edítions Esprit, París, 1991, 9-11.
431. L Ferry y A. Renaut, 68-86, Itinéraires de l'individu, op. cit., 111-113. De los
mismos autores, Filosofía política. III. De los derechos del hombre a la idea republicana, trad. de
429. L. Ferry y A. Renaut, 68-86. Itinéraires de /'indívidu, op. cít., 89-96. José Barrales Valladares, FCE, México, 1991, 7ss,

232 233
·--------

LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS

Con todo, y una vez metidos en esa discusión, tendríamos que aclarar precisa. Por último, o en cuarto lugar, para Bobbio el formalismo puede
dos extremos. En primer lugar, no deberíamos identificar la pers-pectiva significar una teoría de la interpretación jurídica que atribuye al intérprete
liberal sobre el derecho y el Estado (que Ferry y Renaut parecen una función más bien declarativa del derecho existente, frente a quienes
defender) con un punto de vista necesariamente formalista; como dan preferencia a la investigación de los fines y los intereses sociales.
tampoco el punto de vista antiformalista implica la exclusiva negación o Bobbio concluye por relativizar la posible polémica entre formalismo y
afirmación del derecho y del Estado. O dicho de otra forma: antiformalismo jurídico, reduciéndola a los presupuestos ideológicos a
anlifonnalismo no es lo mismo que antifuridicisnw. De hecho, son múltiples que pueden responder las diferencias metodológicas y conviniendo en
1

los significados que podemos dar de «formalismo jurídico». Norberto que, de algún modo la tendencia hacia la formalización es «lo propio>>
1

Bobbío distingue cuah·o fundamentales 432 • Primero, el formalismo como del derecho. Pero que no excluye la perspectiva antiformalista. Así,
una teoría de la fustícia para la cual «acto justo es aquel que es conforme a formalismo o teoría formal del derecho no se proponen como las únicas
la ley, e injusto aquel que esté en desacuerdo con ella». Un formalismo formas posibles del conocimiento jurídico: «Ponen de relive1 en todo caso,
ético, por lo tanto o legalismo que es preciso diferenciar de la legalidad.
1 la importancia y la autonomía de los problemas de la estructura y los
En segundo lugar, una teoría del derecho según la cual el derecho es
1 distinguen de los problemas sociológicos/ históricos, psicológicos/ etc. Por
considerado «como una forma (generalmente constante) respecto a un consiguiente, objetar a las investigaciones estructurales ser formales es
contenido (generalmente variable)». Desde esta perspectiva/ el de como objetar a un caballo ser equino».
Bourdieu podría ser también un punto de vista formalista/ puesto que, de
En esa distinción y clasificación de problemas y perspectivas reside,
algún modo, observa el derecho también como un «recipiente». Aunque
siguiendo el esquema de Bourdieu, el principio de la diferenciación que
en ningún caso significa eso calificarlo como puramente normativista. En
constituye la ilusión de la autonomía del campo jurídico, y por tanto el
tercer lugar 1 Bobbio habla de formalismo científico 1 es decir, del
principio del juego jurídico. Persistir en la ilusión geométTica de la
formalismo como una ciencia del derecho según la cual la construcción
neutralidad de las formas jurídicas es una manera de contribuir a la
dogmática de la investigación no tiene como objetivo o finalidad «ni la
violencia social que las mismas ejercen; pero también es una estrategia
explicación causal ni la justificación teleológica de un instituto sino la 1
de distinción a la hora de configurar un espacio social específico
determinación de su estructura normativa». Aquí residiría quizás un
Qmídico) en el que se desarrolle la concurrencia por un capital específico
pwüo de arranque para una comprensión «antiformalista» de Bourdieu
(jurídico) y de acuerdo a una lógica específica. Esto es, una forma de
que sin embargo,. debe ser también matizada. Porque con su análisis del
1
persistir en el proceso de diferenciación de los campos sociales que
campo jurídico lo que Bourdieu hace es como decíamos/ una ciencia de
1 1
contribuya también a la división en la dominación que en los mismos se
la ciencia del derecho, o una observación de la observación jurídica
ejercen y por tanto 1 según Bourdieu (y leyendo a Pasca1) 1 contribuya a
(contribuyendo a lo que se llama, por tanto, una «observación de
evitar la obsesión tiránica que subyace en el apetito de universalidad.
segundo orden»). Y que, por otro lado, no sólo no es incompatible con la
Una tiranía que según Bourdieu tendría que ver con la confusión de los
primera observación (que puede ser formal o no) sino que incluso la
campos y las lógicas sociales que en ellos openm.
Así por un lado, la atención de Bourdieu a los aspectos sociales e
1

históricos en el derecho (las condiciones materiales de producción del


432. Norberto Bobbio, El problema del positivismo jurídico, trad. de Ernesto Garzón
Valdés, Fontamara, México, 1992, 13-34. discurso jurídico entendido en sentido amplío), o la consideración so-
1

2:14 235
LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EPÍLOGO
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ciológica de los intereses en la interpretación jurídica, reduciendo la presentado de la sociología del campo jurídico podría prolongarse, a un
ilusión geométrica o racional a eso, espejismo o ilusión sociológica, es lo nivel si se quiere más filosófico-jurídico, con la consideración de la lega-
que conduce a caracterizar su metodología como antiformalista. Pero, por lidad como fundamento de la democracia y contrapeso de poder:
otro lado, ese antiformalismo jurídico de Bourdieu, como subrayaremos a «Naturalmente, la legalidad no es la justicia social. Pero hoy muchas
continuación, no implica necesariamente despreciar la consideración del injusticias sociales se disipan, apenas la ilegalidad de los poderes, de los
derecho y el trabajo jurídico. Ni tampoco de las dimensiones formales y poderosos y de los prepotentes de cualquier tamaño resulta perseguida
formalizadoras de ese trabajo o de la ilusión de explicar y producir lo de rnanera sistemática, tanto en las grandes prevaricaciones excelentes
jurídico a partir de lo jurídico. Ya que, en segundo lugar, será preciso como en las mínimas imposiciones de la violencia y la humillación
diferenciar tmnbién lo que sería una postura metodológica (y en este caso cotidianas». De ahí que dicha legalidad, cuyo ethos difuso sería la
más sociológica) sobre el derecho, que nos permita comprender el «sensibilidad de intransigencia hacia los poderes», si se toma en serio
derecho y el Estado (el campo jurídico y el campo estatal), y una postura «como estrategia y práctica coherente, constituye más que nunca el
ideológica (o más política), que nos permita apostar sobre el derecho y poder de los sin poder. Podría incluso afirmarse lo siguiente: que la
sobre el Estado (o en el campo jurídico y el campo estatal). De ahí que el revolución no ha amado nunca la legalidad, pero que una política de
antiformalismo metodológico de Bourdieu es compatible, desde ese punto legalidad es hoy la más radical de las revoluciones posibles, además de
de vista, con un formalismo que trate de hacer ese homenaje a la virtud, la primera de las revoluciones deseables (y sin prejuzgar si no habría
que proponía el sociólogo francés. Es decir, que la crítica de la violencia que desear que sea también la última) por ser previa a cualquier otra» 434 •
simbólica de la actividad formalizadora y formalizante del cmnpo jurídico
Desde esa perspectiva también es posible recuperar las posibilidades
permite tomar conciencia de las posibilidades de someter esa misma
del derecho y de su constitución formalizadora, como instrumento de
violencia a sus propias exigencias de formalización: «La hipocresía es un
transformación. Que el Derecho sea un factor de reproducción social no
homenaje que el vicio rinde a la virtud, lo que no muestra sino que la virtud,
nos exime de la pregunta sobre la posibilidad real de la justicia social sin
en este caso el formali~mo jurídico: s~f?ue teniendo al menos suficiente
derecho y sin Estado. O más concretamente, sin el contrapunto formalista
vigencia como para exigrr tal homena¡e» .
y form.alizador del derecho y del Estado. Ya que esa «apuesta>' por la
En ese sentido, y a nuestro entender, las conclusiones que se pueden legalidad no supone necesariamente (o no puede suponer) una
sacar del análisis socio-jurídico del autor francés y su posible crítica del abdicación ingenua en manos de quienes la definen y la administran. Ni
formalismo jurídico, no van dirigidas hacia una negación radical de la una abdicación (imposible por otro lado) de los presupuestos concretos
legalidad y la práctica jurídica como un modo de dominación formal que esa legalidad debe implicar de una forma coherente. Precisamente
(que lo es), y una apuesta por otros mecanismos o cauces sociales menos lo que el análisis antiformalista de Bourdieu nos ofrece es la posibilidad
formales, como el discurso del consenso, que no serían sino otras formas de comprender mejor cómo aquellos utilizan (o utilizamos) la legalidad
más groseras de la misma dominación. A nuestro juicio, el análisis así para servir a diferentes intereses. Lo cual permite (o nos permite) a
otros, concurrir más coherentemente a la lucha que en ese campo

433. Rafael Sánchez Ferlosio, <<La policía y el Estado de Derecho», epílogo al libro de
Melchor Miralles y Ricardo Arqués, Amedo. El Estado contra Eta, Plaza y Janés/Cambio 16,
434. Paolo Flores D' Arcais, <<Izquierda y legalidad»: Jueces para la democracia, 19, 2
Barcelona, 1989,789. (1993), 28.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURíDICAS ______
, EPÍLOGO

jurídico, y en los diversos campos sociales, se lleva a cabo por el De todas formas, la justificación del antiformalismo bourdieuniano
monopolio de los medios que contribuyen a la dominación legítima. así presentada, aunque posible, deja entrever cierta insatisfacción.
Pero eso tampoco conlleva, a nuestro entender, despreciar las Quizás porque, al fin y al cabo, lo único que hace es persistir en la
posibilidades de una visión formalista o «moderadamente formalista» polarización dicotómica entre lo formal y lo informal, subyacente al
del juego jurídico. De ahí «la conveniencia de separar: a) la necesaria proyecto de la modernidad, tal vez sin proporcionar una mediación real
metodología antiformalista para evaluar lo jurídico-político (pues sin ella desde el punto de vista jurídico para superarla 436 • Quizás también
no existiría la visión metajurídica imprescindible para toda historia o porque el proyecto sociológico de Bourdieu, tal como lo hemos
filosofía jurídica que de ello se precie) de b) la ideología moderadamente presentado, ofrece al jurista la posibilidad de una primera ruptura
formalista, pues no se pueden valorar en el Derecho ni en la legalidad epistemológica, la ruptura (propuesta por Bachelard) con el sentido
solamente sus epistemológicos y sociológicos aspectos frustrantes, ya común, con las evidencias, pero no ha desarrollado propiamente los
que ello nos conduciría a un estéril nihilismo jurídico que no cabe instrumentos que permitan una segunda ruptura epistemológica, la que
sintonizar con el sonido de su tiempü>, 435 • Y por ello aunque en realidad, posibilite reconstruir «un nuevo sentido común jurídico,>437 • Algo que,
desde el propio análisis de Bourdieu, sea difícil separar metodología e por el contrario sí que parece intuirse más daramente para el caso del
ideología, es preciso tratar de descubrir y concretar históricamente a qué científico social (y, como tal, también del científico jurídico), quien
interés social estratégico responden los diferentes discursos jurídicos, puede encontrar en las propuestas reflexivas del sociólogo francés
como medio también para establecer cuál es en realidad el provecho interesantes pistas a la hora de enfrentarse a su tarea científica. En ese
propiamente jurídico que permite decir que las prácticas y las decisiones
jurídicas son plenamente «ajustadas a derecho».
436. Según Boaventura de Sousa Santos, las dos características del proyecto de la
Por eso, esa visión moderadamente formalista del juego jurídico es modernidad serían precisamente la polarización dicotómica y la ausencia de mediaciones.
también, a nuestro entender, la apuesta por un moderado En el caso de la racionalidad moral-práctica propia del derecho, podrían verse en la reacción
antifonnalismo jurídico. La metodología de Bourdieu no conlleva al formalismo del derecho napoleónico y de la teoría política liberal con que nace nuestro
siglo: «La reacción asume dos formas -dice el autor portugués-: una radicalmente
necesariamente, si se distinguen ambos planos, afirmar como conclusión antiformalista, la revolución; y la otra moderadamente antiformalista, el reformismo>>.
la necesidad de «menos derechO>> ni «menos Estado», de igual modo que Precisamente, el triunfo del reformismo habría contribuido a la acentuación de los aspectos
formalistas y la consiguiente formalización jurídico-política de la vida social. Boaventura de
el análisis de la reproducción social y cultural del sistema de enseñanza, Sousa Santos, <<Ü Estado e o Direito na Transi~ao Pós-Moderna: para um Novo Senso
por frustrante que sea, no quiere decir que deba eliminarse dicho Comum sobre o Poder e o Direito»: Revista Crítica de Ciéncias Sociais, 30 (1990) 13-16.
437. Al menos, a nosotros no nos parece tan clara esa segunda ruptura en el caso
sistema ni el derecho a la educación. Sin embargo, recordar el carácter específicamente jurídico. Boaventura de Sousa Santos propone esa «doble ruptura
reproductor con que la violencia simbólica del derecho opera en el epistemológica>> como la actitud necesaria para superar el bloqueo epistemológico, social y
político provocado por la polarización dicotómica propia de la modernidad: «A ciencia
conjunto de los campos sociales puede ayudar precisamente a moderna constituí-se contra o senso comum (primera ruptura epistemológica). Esta
replantear una postura inocente o ingenua ante el derecho y el Estado. ruptura, feíta fim de si mesma, possibilitou um assombroso desenvolvimento científico.
Mas, por outro lado, expropiou o homem da capacidade de participar, enquanto actividade
cívica, no desvedamento do mundo e na construc.;:ao de regras prácticas para viver
sabiamente. Daí a necessidade de se conceber essa ruptura como meio e nao como fim, de
modo a recolher dela os seus incontestáveis benefícios, sem renunciar a exigencia de
romper com ela em favor de um novo senso comum (seg1mda ruptura epistemológica)>>. Y
435. José Ignacio Lacasta Zabalza, <<Antiformalismo jurídico «fin de siglo>>: su Gracia e esa doble ruptura es la puerta para la constitución del «nuevo sentido comím jurídico». B.
inconvenientes>>: Ius fugit, 3 (1995), 456. de Sousa Santos, «Ü Estado e o Direito na Transi~ao Pós-Moderna... >>, op. cit., 30.

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LA VIOLENCIA DE LAS FORMAS JURÍDICAS EPÍLOGO
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sentido, podemos afirmar que la teoría de Bourdieu ofrece una 3. La lucha por la sociología del derecho.
explicación plausible desde un punto de vista externo al derecho, desde
Con todo, es evidente que dicha metodología jurídica antiformalista, a
quien mira al derecho desde los bastidores (por decirlo con palabras de
que responde globalmente el proyecto de Bourdieu, conlleva la necesidad
Luhmann), que puede venir muy bien para conocer al jurista y su forma
de atender a la observación sociológica de lo jurídico como una forma de
de «funcionar», e :in.cluso para advertir la eficacia del discurso jurídico y
poder «objetivar» los presupuestos sociales a que responde el derecho y el
las relaciones que se establecen en el campo social en el que se produce
jurista. Pero además deberíamos recordar las diferentes transformaciones
y se negocia ese discurso. Pero ante la cual el jurista puede quedar
que el mtmdo jurídico ha sufrido, con la utilización del derecho como un
decepcionado o escéptico. Así, la posible postura del jurista ante la
instrurnento básico de intervención en el Estado social y de bienestar y
explicación bourdieuniana de la reproducción jurídica sería asimilable a
como medio, por lo tanto, para llevar a cabo determinadas políticas de
la del educador o el pedagogo (que no el sociólogo de la educación) ante
integración social. Transformaciones que han supuesto un proceso de
los demoledores efectos de la teoría de la reproducción del sistema
«juridificación» o «legalización» de todos los aspectos de la vida social que
educativo: la de quien simplemente comprueba que «el rey está
conlleva, cuantitativamente, una inflación normativa y cualitativamente la
desnudo», sin otros recursos alternativos que esa fáctica comprobación.
aparición de «un nuevo tipo de derecho», un derecho <<administrativizado»,
Tal vez por eso, para algunos, el interés de la obra bourdieuniana puede
que se ha llamado «Útil o regulativo» y que se configura como «el tipo de
estribar más en proporcionar elementos para una vigilancia
derecho predominante en los estados post-industriales>> 439 • Esa
epistemológica radical438 , que en el desarrollo sociológico concreto o la
«administrativización» se caracteriza por la construcción y clasificación
explicación que su sociología haga del campo jurídico.
jurídica de cualquier tipo de situaciones fácticas hasta el momento al
margen del sistema jurídico, la pérdida de generalidad y abstracción de la
norma, la aparición de grandes espacios de ambigüedad en el discurso
jurídico que a su vez permitan márgenes de díscrecionalidad en su
438. Esa vigilancia epistemológica comprendería tanto «una interrogación sobre las
razones históricas y sociales que han motivado la formación de los instrumentos típicos de interpretación y aplicación (y de acuerdo a los criterios de eficacia en que se
construcción de la realidad social como tma imaginativa disposición para inventar relaciones basa la racionalidad político-administrativa), etc.
entre los objetos>>. Antonio Serrano, <<La rata en el laberinto o la historia como observatorio
jurídico»: Anuario de Historia del Derecho espaFíol, LXII (1992) 691-692. Para A. Serrano esa
posibilidad de crítica y objetivación del «sentido común>> del investigador parece ser el
ptmto de interés de la obra de Bourdieu, más allá del <<despliegue teórico que realiza para
cumplir con este programa: entre otras cosas, porque nos parece --dice Antonio Serrano- es que lo es, del sociúlogo francés para aproxintarse a esa cuestión. De manera que si para
que su sociología tiende en la práctica a ocuparse menos de los saberes en sí que de las per- analizar el discurso jurídico es preciso fijarse en los agentes que operan con él m1smo, lo que
sonas y las instituciones que lo producen>>. Una tendencia que según este historiador resulta nos acercaría a una suerte de sociología de los juristas, para comprender a éstos es necesario
muy palpable «en el artículo que ha dedicado Bourdieu al campo jurídico>> y que ha sido partir también de la eficacia sin1bólica de ese discurso, que condiciona la percepción de esos
objeto de atención en el capítulo segundo: «Aunque en t0l --el artículo de Bourdieu titulado
mismos agentes. , . . , . . ., ,.
<<La force du droit>>- se hace mucho hincapié en la importancia de los efectos específicos de 439. Manuel Calvo García, Los fundamentos del melixio íundtco: una revtswn cnftca, op.
formalización, universalización o apriorización de la realidad que se derivan del derecho en cit., 262ss. Como señala Teubner, «legalización no significa simplemente <<proliferación>>
tanto que discurso jurídico (la llamada «force de la forme>> o vis formae del derecho), resulta del derecho, sino que indica un proceso en el cual el est¡¡do social produce un nuevo tipo
no obstante innegable que la propuesta de análisis de Bourdieu se apoya en última instancia de derecho: el derecho regulativo. Este es definible en sus funciones como un derecho
en el estudio de los juristas, divididos en prácticos y teóricos del derecho. No queda al final preordenado a las exigencias de guiar el estado soci?l, y en su estmctura, como un. derecho
muy claro -piensa A. Serrano~~- el modo de enlazar el estudio de los productores (juristas) tendencialmente particularizado, teológicamente onentado y fuertemente depend1ente del
con el estudio del producto (derecho)>>. Aunque pueda quedar abierta esta cuestión, es pre- auxilio de las ciencias sociales»; Gunther Teubner, <<Aspetti, limiti, alternative della
cisamente en la idea de la relación entre el campo y el habitus, donde estriba la aportación, si legificatione>>: Socíologia del diritto, XII, 1 (1985) 13.

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~.AVIOLE~NCIADELA~__'_FO_RN_i_A_S~J_U_.RID_,_I_C_A_S_________________ EPÍLOGO
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Con los instrumentos conceptuales del análisis sociológico de indudable es que dicha incorporación se hace precisa e imprescindible al
Bourdieu podemos entender ese proceso como un conjunto de menos desde la perspectiva de una vigilancia epistemológica mú1ima,
transformaciones en la estructura de distribución de diferentes especies que ayude a la objetivación de la relación del jurista con su objeto
de capital en relación al campo del poder: un proceso social en el que se jurídico. Es decir, a plantear una distancia con la forma y a recoger a la
produce una pérdida de valor del capital jurídico en el conjunto de los vez las dimensiones e implicaciones de la forma en la construcción de la
campos sociales, o un auge del capital burocrático en el interior del realidad (a veces, podernos pensar, el más virulento antiformalismo
campo jurídico. Y ello con las consecuencias pertinentes en cuanto a los puede no ser más que una variante soterrada del más estricto
agentes jurídicos que detentan y negocian las diferentes especies de formalismo si no se tienen en cuenta dichas implicaciones derivadas de
poder (nuevos operadores jurídicos y nuevos habitus), y en cuanto a las la propia dinámica de los sistemas simbólicos en los que se encuentra el
«reglas» del juego en que se negocia ese poder: es decir, la traslación de derecho). Por eso, entre la perspectiva sociológica que explica lo jurídico
la lógica político-adminish·ativa (más basada en criterios materiales de por lo social y la tendencia normativista a que puede conducir la
racionalidad o de legitimación) sobre la lógica jurídico-judicial (más explicación de lo social por lo jurídico, el jurista que se enfrenta a la
basada en criterios formales de racionalidad o legitimación). Una lógica ilusión de la comprensión de lo jurídico por y desde lo propiam.ente
o racionalidad político-administrativa en la que la referencia a los jurídico, puede encontrar en las intuicioneG intelectuales y conceptuales
criterios sociales, políticos, económicos, en función del cumplimiento de presentadas, un arma de vigilancia con que resituar y objetivar la
objetivos concretos tiene una importancia fundamental. Y en la que el relación con el objeto jurídico y su observación, desde el punto de vista
recurso a las ciencias sociales para definir y legitimar las decisiones de la observación de esa misma observación. Desde ese punto de vista,
aparece abiertamente demostrado. la lucha por la socio-logía del derecho 441 , tanto científica como
académicamente, aparece como un momento importante, no sólo a la
De ahí también, por lo tanto, la importancia creciente de las ciencias
hora de comprender el estado actual del campo jurídico sino,
sociales en el ámbito del derecho. Y del análisis sociológico del derecho
políticamente hablando, como un conjunto de instrumentos y como un
como forma de objetivar la metodología del jurista. La cuestión que se
«arma» intelectual, al decir de Bourdieu, necesaria para jugar
plantea y queda abierta entonces, a partir de las anteriores reflexiones,
coherentemente en ese campo.
tiene que ver con la incorporación a esa metodología jurídica de un
análisis en términos sociológicos del Derecho. O cómo incluir en el
h·abajo del jurista la perspectiva de la ciencia social. Porque lo cierto es
que dicho punto de vista aparece además en la historia del pensamiento
jurídico como un contrapunto permanente a la tendencia formalista del
método jurídico, y parte de las dificultades de la sociología jurídica o la
sociología del Derecho en el mundo jurídico-académico parecen
explicarse por las censuras que impone una cultura jurídica dominada,
como dice Bergalli, por «los rígidos parámetros del normativismo» y por
un conocimiento «apegado estrictamente a las formas» 440 • Lo que es
441. Cfr. A Bancaud e Y. Dezalay, «La sociologie juridique comme enjeu social et
440. Roberto Bergalli (coord.), Sentido y razón del Derecho. Enfoques socio-jurídicos para la professionnel»: Revue interdisciplinaire d'etudes juridiques, 12 (1984) 1-29.
sociedad democrática, Hacer, Barcelona, 1992, págs. xvi-xvii.

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