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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra.

Marcela González Duarte


INDEPAC

PRINCIPIOS RECTORES DEL SISTEMA


PENAL ACUSATORIO1

Dra Marcela González Duarte2

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El presente texto es material protegido por las normas en materia de derechos de autor. Fue preparado por el docente para el curso de
Principios Rectores del Sistema Acusatorio Adversarial con una duración de 10 hrs, el cual forma parte del Programa de la Maestría en
Derecho Procesal Penal, que impartió el INDEPAC al Sindicato de Trabajadores del Poder Judicial de la Federación en el primer semestre
del 2018. Esta obra es un extracto de la Tesis Doctoral de la docente. Se permite la reproducción parcial de fragmentos de esta tesis, sólo
para fines docentes o de investigación, siempre y cuando se realice la cita correspondiente y de la siguiente manera: González Duarte,
Marcela. CONSTRUCCIÓN DE UN SISTEMA DE GARANTÍAS, PARA EL EJERCICIO EFICAZ DE DERECHOS FUNDAMENTALES, EN MATERIA DE
PROCESO PENAL MEXICANO. (Tesis doctoral) Universidad Autónoma del Estado de Morelos, C.U,. Morelos, México, 2016.
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Contacto: marcela.gonzalez@uaem.mx; teléfono móvil: 777.2282528; Blog: https://marcelagonzalezduarte.wordpress.com/

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
INDEPAC

ÍNDICE DE CONTENIDO
1. Conceptualización del Proceso Penal _______________________________________________ 4
1.1. Definición de proceso _______________________________________________________ 4
1.2. Fines y definiciones del proceso penal __________________________________________ 5
a) El proceso penal como puente entre la norma abstracta y la realidad. _________________ 6
b) El proceso penal como mecanismo para determinar judicialmente si existe delito, quien lo
cometió, y cuál es la pena que debe imponerse. ______________________________________ 7
c) El proceso penal con un fin dual. Verdad histórica o material y garantía para víctimas e
imputados. ____________________________________________________________________ 9
d) El proceso penal como reglamentación de garantías ______________________________ 12
e) El fin del proceso penal según la CPEUM y las normas procesales mexicanas. __________ 14
f) El proceso penal como indicador de estado de derecho, constitucionalidad y democracia. 15
2. Tipos de procesos penales y sus principios _________________________________________ 17
2.1. Epistemología e identificaciones de cada uno de los sistemas. ______________________ 17
2.2. Consideraciones previas para conocer los principios y características del sistema acusatorio
y el sistema inquisitivo. ___________________________________________________________ 21
2.3. El sistema acusatorio. ______________________________________________________ 23
2.3.1. Definición del modelo acusatorio. __________________________________________ 23
2.3.2. Principios del sistema acusatorio. ___________________________________________ 26
2.3.3. Conceptualización de los principios, características o garantías esenciales del sistema
acusatorio. ___________________________________________________________________ 27
a) Principio acusatorio o principio de separación de funciones entre juez y acusador.27
b) Principio de contradicción o de bilateralidad del proceso. ____________________ 30
c) Igualdad de las partes. _________________________________________________ 32
d) Principio de Publicidad _________________________________________________ 36
e) Principio de oralidad ____________________________________________________ 39
f) Principio de inmediación. _______________________________________________ 40
g) Principio de concentración y continuidad. _________________________________ 41
2.3.4. Esquema del modelo acusatorio. ___________________________________________ 42
2.4. El sistema Inquisitivo. Conceptualización y principios _____________________________ 43
2.5. Cuadro de diferencias y derivaciones entre el sistema acusatorio y el sistema inquisitivo. 48
2.6. El sistema mixto, definición y consideraciones relevantes. _________________________ 49
3. Derechos y Garantías en el proceso penal acusatorio. ________________________________ 53
3.1. Noción de garantías. _______________________________________________________ 53
3.2. Garantismo Penal. _________________________________________________________ 55
3.3. Derecho al debido proceso. _________________________________________________ 60
3.4. Check list de derechos y garantías en el proceso _________________________________ 65
BIBLIOGRAFÍA ____________________________________________________________________ 68
Legislación Nacional _______________________________________________________________ 70
Legislación y jurisprudencia Internacional ______________________________________________ 70

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¿Cómo te imaginas el final? –preguntó el sacerdote-. Al principio pensé que terminaría


bien –dijo K–, ahora hay veces que hasta yo mismo lo dudo. No sé cómo terminará. ¿Lo
sabes tú? -No –dijo el sacerdote–, pero temo que terminará mal. Te consideran
culpable. Tu proceso probablemente no pasará de un tribunal inferior. Tu culpa, al
menos provisionalmente, se considera probada. –Pero yo no soy culpable –dijo K–. Es
un error. ¿Cómo puede ser un hombre culpable, así, sin más? Todos somos seres
humanos, tanto el uno como el otro. –Eso es cierto –dijo el sacerdote–, pero así suelen
hablar los culpables.–¿Tienes algún prejuicio contra mí? –preguntó K. –No tengo
ningún prejuicio contra ti –dijo el sacerdote.–Te lo agradezco –dijo K–. Todos los
demás que participan en mi proceso tienen un prejuicio contra mí. Ellos se lo inspiran
también a los que no participan en él. Mi posición es cada vez más difícil. –Interpretas
mal los hechos –dijo el sacerdote–, la sentencia no se pronuncia de una vez, el
procedimiento se va convirtiendo lentamente en sentencia.

FRAGMENTO DE “EL PROCESO”, Franz Kafka

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1. Conceptualización del Proceso Penal

Para conceptualizar el proceso penal desarrollaremos, en este apartado, lo relativo a la definición de


proceso en sentido general, los fines y definiciones de proceso penal, y la conceptualización de los dos
sistemas o modelos procesales que han marcado la historia del derecho procesal occidental desde su
inicio: el sistema acusatorio y el sistema inquisitivo, definiéndolos y sistematizando sus elementos
esenciales. Así mismo, estableceremos las diferencias más evidentes entre ambos y, finalmente,
haremos algunas anotaciones respecto de los que se concibe como proceso mixto.

1.1. Definición de proceso

El vocablo proceso (procesuss de procedere) significa avanzar, marchar hasta un fin determinado, no
de una sola vez sino a través de sucesivos momentos.3En su acepción más general, la palabra
proceso significa un conjunto de fenómenos, de acción de acontecimientos que se suceden en el
tiempo y que mantienen entre sí relaciones de solidaridad y vinculación. Lo que da unidad al conjunto y
4
vinculación a los actos, es precisamente la finalidad que se persigue.

No obstante lo anterior, nos interesa la acepción específica referida al derecho procesal, en la cual y
conforme a la doctrina, se suele hacer la diferencia entre procedimiento y proceso. Alvarado Velloso
explica que el procedimiento es toda actividad, privada o pública (procedimiento administrativo,
parlamentario, etcétera), que requiere, de una consecución de actos. Por otra parte, señala que el
proceso es entendido como el medio de discusión de dos litigantes ante una autoridad según el
procedimiento preestablecido por la ley.5

Este autor nos explica que, entonces, el procedimiento es el género, en tanto que el proceso es una
especie. El proceso es el procedimiento propio de la acción procesal, que se otorga para regular una
relación dinámica entre tres personas: quien insta, quien recibe el instar, y aquél respecto de quien se
insta.6 Así, el proceso es el método de debate pacífico, dialogal y argumentativo sostenido entre dos
personas, actuando en pie de perfecta igualdad, ante un tercero que ostenta el carácter de autoridad.7

La definición de proceso, en sí mismo, incluye una estructura triádica y una relación de debate entre
dos contendientes, ello será fundamental para comprender el principio acusatorio que veremos más
adelante.

3
Baños, Javier Ignacio, y Buján Fernando, Garantías Constitucionales en el Proceso Penal, Buenos Aires,
Ediciones Lajouane, 2009, p. 52
4
Pallares, Eduardo. Diccionario de Derecho Procesal Civil. 21ª. Ed, Porrúa, México, 1994, p. 640
5Alvarado Velloso, Adolfo, Garantismo Procesal, Perú, Adrus, 2012, p. 32
6
Ídem
7
Ídem

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Principio acusatorio o de
división de poderes

Juez
imparcial

Acusador Defensa
técnica
Carga de la Igualdad; derecho
prueba de defensa

Principio de contradicción

Por su parte, Cipriano Gómez Lara, entiende por proceso al conjunto complejo de actos del Estado
como soberano, de las partes interesadas y de los terceros ajenos a la relación sustancial; actos todos,
que tienden a la aplicación de una ley general a un caso concreto controvertido para solucionarlo o
dirimirlo.8

En realidad, cualquier definición de proceso, estará construida conforme al fin que se pretende
alcanzar con esa serie de pasos o sucesivos momentos. Esto explica por qué existen múltiples
definiciones de proceso penal. Cada una será diferente en la medida en la que la conceptualización de
fines del proceso penal varíen en la historia, en las regiones y se transformen, complementen o
perfeccionen. Dado lo anterior, debemos notar que desde la óptica que se observe y en relación con
los fines del proceso, las definiciones de proceso penal pueden clasificarse en las siguientes:

1. El proceso penal como puente entre la norma abstracta y la realidad;


2. El proceso penal como mecanismo para conocer la verdad histórica de un delito, quien lo
cometió, y qué pena debe imponerse;
3. El proceso penal con un fin dual. Verdad histórica o material, y garantía de derechos para
víctimas e imputados;
4. El proceso penal como reglamentación de garantías;
5. El proceso penal según las normas positivas vigentes, y
6. El proceso penal como indicador de Estado de Derecho; constitucionalidad y democracia.

A continuación, exponemos algunas definiciones y fines correspondientes a cada una de dichas


categorías.

1.2. Fines y definiciones del proceso penal

8
Gómez Lara, Cipriano. Teoría General del Proceso. 9ª. Ed., Harla, México, 1998, p. 95.

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a) El proceso penal como puente entre la norma abstracta y la realidad.

El derecho penal sustantivo es una estructura jurídica abstracta que, como cualquier norma jurídica,
prevé conductas eventuales, pero que aún no existen en el mundo del ser. En el mundo del ser, los
sujetos realizan conductas que se ajustan o no, a las cualidades que exige la ley penal sustantiva para
ser consideradas como delictivas y, por lo tanto, autorizar la pena.9

Dado lo anterior, lo que existe entre la norma abstracta y la conducta delictiva que efectivamente
realiza el sujeto, es el proceso penal.

Así, el proceso penal tiene como uno de sus fines, conectar la abstracción con la realidad y, en este
sentido, es un mecanismo de transición de lo abstracto a lo real.10Desde luego que, si no existiera un
puente o conexión entre la norma abstracta y la realidad, no podríamos relacionar el proceso penal con
el derecho penal sustantivo; es decir, con los tipos penales y las normas que forman parte del derecho
penal sustantivo.

Afirma, por su parte, Colín Sánchez, que proceso y procedimiento, son formas derivadas de proceder o
caminar adelante. Por esa misma razón, el procedimiento, puede señalar o ser la forma, el método, de
cuya aplicación al objeto, depende la mutación de un estado a otro.11En este sentido, el proceso es el
método o la forma en la que las conductas establecidas en la ley como delitos pueden confirmarse o
no, en realidad.

Hernández Pliego, identifica como un fin mediato del proceso penal, la realización del derecho penal, y
como fin inmediato del proceso penal, la aplicación de la ley abstracta e impersonal al caso
concreto.12Dado lo anterior, a través del proceso se aplica la norma penal sustantiva y con dicha
aplicación, en la realidad, se va conformando la realización del derecho penal.

López Betancourt, hace hincapié en que a final de cuentas, el fin general que persigue el proceso
penal debe ser el mismo que se persigue con el Derecho Penal, ya que el proceso no es más que la
ejecución de las normas que constituyen el Derecho Penal.13Como vemos, no se puede pasar por alto,
al momento de hablar de proceso penal, considerar que éste está determinado por las normas
sustantivas, ello no quiere decir que no se pueda hablar de una autonomía del proceso o del derecho
procesal; sin embargo, esta relación de determinación es fundamental para entender al proceso.

9Baños, Javier Ignacio, y Buján Fernando, Óp.Cit., Garantías Constitucionales en el Proceso Penal, p. 19
10
Ídem
11
Colín Sánchez, Guillermo. Derecho Mexicano de Procedimientos Penales. 26ª. Ed., Porrúa, México, 1997, p. 68
12
Hernández Pliego, Julio Antonio, Programa de derecho procesal penal, 17a. ed., México,
Porrúa, 2009, pp. 13-17
13
López Betancourt, Eduardo. “Fines del Proceso penal.” En La Jornada Guerrero, sección sociedad, 1 de febrero
de 2014, consultada en :
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2014/02/01/index.php?section=sociedad&article=002a1soc, el 05 de mayo
de 2014

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Por su parte, Ferrajoli, ubica a esta concepción del proceso, como la perfecta correspondencia entre
previsiones legales y hechos concretos y del juicio, como aplicación mecánica de la ley. 14La virtud de
la concepción del proceso penal como un puente entre la norma abstracta y la realidad, radica en el
vínculo claro que debe existir siempre entre las normas procesales y las normas sustantivas.

Se trata del principio de coherencia del orden normativo, y éste debe considerarse al momento en el
que se construyen las normas procesales para evitar lagunas y antinomias. Ello en función de lograr
que las normas procesales, estén diseñadas en función de lograr el fin de la norma sustantiva.

Sin embargo, coincidimos con la visión de Ferrajoli, en el sentido de que, al definir al proceso y,
sobretodo, definir sus fines se debe considerar precisamente que proceso significa acción, es decir, el
proceso se desarrolla, toma forma y vida en el mundo del ser, de la realidad, y como tal, no puede
estar solamente definido en torno a lo que debe ser, sino a lo realmente es.

La siguiente concepción del proceso penal se refiere ya, de manera específica a lo que clásicamente
se persigue con el proceso, que aunque está relacionado con la norma sustantiva, adquiere
independencia en sus fines, los cuáles veremos a continuación.

b) El proceso penal como mecanismo para determinar judicialmente si existe


delito, quien lo cometió, y cuál es la pena que debe imponerse.

Arilla Baz, establece que, el proceso penal, es el conjunto de actos vinculados entre sí y regulados por
normas jurídicas, ejecutados por órganos investigador y jurisdiccional, en el ejercicio de sus
respectivas atribuciones, para actualizar sobre el autor o partícipe de un delito la sanción penal
establecida en la ley.15

Podemos observar que, en esta definición, el elemento personal de la figura del autor del delito
aparece ya, como un factor fundamental, para comprender el proceso.

Rivera Silva, sostiene que es el conjunto de actividades realizadas por preceptos previamente
establecidos, que tiene por objeto determinar qué hechos pueden ser calificados como delito para, en
su caso, aplicar la sanción correspondiente.16De la misma forma, en esta definición, podemos observar
que tanto el elemento personal como el elemento material de la determinación de la pena que debe ser
aplicada al autor del delito figuran como fines del proceso.

Florián, establece que los fines específicos del proceso son investigar la verdad e individualizar la
personalidad del justiciable.17Con el Maestro Florián, vemos que aparece el elemento de la “verdad” de
la misma forma que en muchísimas definiciones tradicionales del proceso penal como en Hernández
Pliego, quien identifica como fines específicos del proceso penal el descubrimiento de la verdad

14
Ferrajoli, Luigi, Derecho y Razón, 9ª. Ed., España, Trotta, 2009, p. 44
15
Arilla Baz, Fernando. El procedimiento Penal en México. 20ª. Ed., México, Porrúa, 2000, p.p. 4 y 5
16
Rivera Silva, Manuel. EI Procedimiento Penal. 21ª. Ed. México, Porrúa, 1992, p. 5
17
Citado por Silva Silva, Jorge Alberto. Derecho Procesal Penal. México, HarIa. 1990, p. 111

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histórica y la individualización de la sanción, en función de la personalidad del delincuente.18En este


mismo sentido, Cuenca Dardón, señala que el objeto del proceso es encontrar la verdad histórica del
hecho.19

La noción clásica de proceso, corresponde a la búsqueda de lo que se conoce como “verdad


histórica”, que es la verdad real; es decir, lo que pasó en la realidad en el espacio y tiempo en que
sucedió el delito, y que como veremos más adelante, es materialmente imposible de conocer. Por ello,
debe hablarse más bien de verdad jurídica, o verdad procesal, que es una verdad aproximativa, pero
mucho más confiable y, sobretodo, más controlable que la noción de verdad histórica o real.

Hidalgo Murillo señala, cuando define el objeto y finalidad del proceso penal, que procurándose la
verdad histórica o procesal, se busca proteger a la víctima, determinar el hecho ilícito y perseguir el
autor de ese hecho.20Aquí vemos que el autor confunde la noción de verdad histórica o verdad
sustancial, que es un legado del sistema inquisitivo y en la cual tienen cabida elementos valorativos
ajenos a las normas penales y procesales previamente establecidas, con la verdad procesal que está
determinada solamente por las normas.

López Betancourt, también señala como fines específicos del proceso, la capacidad que se tenga
durante el mismo para determinar cuál es la verdad histórica, la verdad real, diferente de la verdad
convencional, … y en segundo lugar, habla de que, durante el proceso, se debe tener la vocación de
esclarecer cuál es la personalidad del imputado; es decir, que mientras se enjuicia al inculpado, se
debe individualizar su personalidad, averiguar si en verdad ha realizado el hecho, establecer su
peligrosidad, y la pena que debe asignársele, así como, las medidas orientadas a ejecutarla.21

La noción de verdad histórica ligada a las características específicas del delincuente y su


peligrosidad, configura una epistemología que no es garantista ni propia de un sistema
acusatorio, dado que ve al proceso como un medio para imputar a una persona un delito
considerando las circunstancias personales y circundantes que pareciera se “reproducen” en el tiempo
actual, lo cual es materialmente imposible.

Ferrajoli, apunta a descubrir, más bien, la verdad procesal (o formal), que dice, está conformada por la
verificación de la verdad fáctica y la verdad jurídica. Para la verdad fáctica se consideran los hechos
ocurridos en la realidad y la verdad jurídica corresponde a las normas que hablan de dichos hechos.

El autor explica que sólo es posible hablar de la investigación judicial como la búsqueda de la verdad
en torno a los hechos y a las normas mencionadas en el proceso, y usar los términos “verdadero” y

18
Hernández Pliego, Julio Antonio, Óp. Cit., pp. 13-17
19
Cuenca Dardón, Carlos E., Manual de derecho procesal penal mexicano, 4a. ed., México, Cárdenas Editor
Distribuidor, 2000, p.p.31-32
20
Hidalgo Murillo, José Daniel, Sistema acusatorio mexicano y garantías del proceso penal, México, 2ª. Ed.,
Porrúa y Universidad Panamericana, 2010, p. 11
21
Ídem

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“falso” sólo para designar la conformidad o la disconformidad de las proposiciones jurisdiccionales


respecto de aquéllos.22

De manera que, aunque en el proceso exista la noción de que se debe descubrir la verdad histórica, la
verdad como fundamento de una sentencia condenatoria no puede ser otra, que la formal o procesal
alcanzada mediante el seguimiento de normas y es relativa sólo a los hechos comprobados mediante
la prueba. De esta forma, la verdad procesal que es la única que se puede alcanzar con el juicio es, en
realidad, siempre una verdad aproximativa respecto del ideal de la perfecta correspondencia; en
ausencia de garantías penales y procesales, no se puede hablar de verdad en el proceso ni siquiera
en sentido aproximativo. 23

Averiguar lo que realmente sucedió cuando se ha cometido un delito, es algo materialmente imposible,
ya que la única forma de tener la certeza de que algo pasó, es estar presente en el momento de los
hechos, y con todo, la realidad es siempre subjetiva porque depende de quien la mira, ya lo decía Max
Webber cuando habla de la objetividad en las ciencias sociales, y los “tipos ideales” con los que
trabajan las ciencias sociales.

Por lo tanto, dado que la única verdad a la que puede aspirar el proceso, es la verdad procesal, y ya
que está determinada por la verdad jurídica, cobra total relevancia el cumplimiento de los derechos
fundamentales y garantías procesales que están establecidos en las normas positivas y que, además,
deben estar dotados de validez, no sólo formal, sino también sustancial.

En el siguiente bloque de definiciones, veremos que el fin del proceso penal, es también la búsqueda
de la aplicación de los derechos fundamentales y las garantías en los procesos.

c) El proceso penal con un fin dual. Verdad histórica o material y garantía


para víctimas e imputados.

Para Roxin, el proceso penal es un sistema abierto, que sirve para una permanente remodelación de
las consecuencias político-criminales y que tiene como objetivos:

1. La aplicación segura y fiable del derecho penal, y


2. Reducción de la intervención penal y de su intensidad, con los límites estrictamente
necesarios.24

En este mismo sentido, Natarén y Caballero, establecen que las finalidades del proceso penal se
concretan en obtener una resolución sobre la responsabilidad penal del imputado que sea

22
Ibídem., p. 49
23
Ídem.
24
Hernández Islas, Juan Andrés. “Derecho penal y filosofía.”, Revista Anales de Jurisprudencia, Tribunal
Superior de Justicia del D.F., año 11, sexta época, número 240, marzo-abril 2000, p. 194

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materialmente correcta, que al mismo tiempo, sea obtenida de conformidad con el ordenamiento
jurídico procesal, lo que incluye el pleno respeto a los derechos fundamentales, y como tercera
condición que, la misma resolución, nos lleve al restablecimiento de la paz jurídica.25

Cuando en las definiciones de proceso penal cobran relevancia el apego a las normas de derechos
fundamentales, el proceso se va tornando más garantista ya que señala que se busca tanto la
aplicación de una pena al culpable como el aseguramiento de la libertad de los inocentes, en este
sentido el proceso es garantía del derecho fundamental de libertad.

Baños y Buján, opinan en esta línea, que la finalidad del proceso penal es realizar la idea de justicia
prometida en la Constitución. Pero para eso, explican, es necesario no perder nunca de vista que a la
justicia, tanto le interesa el castigo del culpable, como la libertad del inocente.26 Estos autores nos
ofrecen un esquema bastante claro al respecto:

Fines del Derecho Procesal Penal

Nota Fuente: Baños, Javier Ignacio, y Buján Fernando, Óp.cit.,p. 24

25
Natarén Nandayapa, Carlos F. y Caballero Juárez, José Antonio, Los principios constitucionales del nuevo
proceso penal acusatorio y oral mexicano, Serie Juicios Orales núm.3, México, IIJ-UNAM, 2013, p. 31
26
Baños, Javier Ignacio, y Buján Fernando, Óp.Cit.,p. 23

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Desde la perspectiva de estos autores, visto desde ambos aspectos, el derecho procesal penal queda
instaurado como instrumento de justicia y garantía de libertad, como herramienta indispensable para
aplicar la ley y como salvaguarda contra restricciones de derechos arbitrarias por parte del
Estado.27Así, el proceso debe ser un método de conocimiento de la verdad (procesal) que es garantía
para la víctima de su derecho a la justicia y un método para salvaguardar las garantías procesales
instituidas para tutelar el derecho de libertad del imputado.

Tanto víctimas como imputados deben tener seguridad sobre el proceso, por ello, el proceso penal se
define como el sistema jurídico instituido como garantía de justicia que debe tutelar al mismo tiempo, el
interés colectivo por la aplicación de la ley penal sustantiva y el interés individual por la libertad.28

De manera peculiar, pero en el mismo sentido, consideramos que Torres, Goldenberg, Mejuto y
Yadarola, consideran al proceso penal como un “trámite”, que, como vimos, es una noción que es
propia de un sistema procesal, pero que, en materia penal, tiene la característica particular de subsistir
a través de la contraposición, enfrentamiento o antinomia de dos sistemas que pugnan por abordar el
conflicto penal racionalmente.

Estos autores refieren que estos dos sistemas, que coexisten en el proceso penal, son la eficacia en la
realización del programa punitivo y la subsistencia de garantías o límites permanentes hacia dicha
eficacia. Señalan, además, que esta dicotomía hace del proceso penal un sistema antinómico, ya que
esta pugna se evidencia en la percepción de la eficacia del trámite y parece, por lo tanto, no
corresponder a la realidad las calles.29

Tanto la noción de verdad en el proceso penal como esta característica antinómica del proceso,
constituyen dos de los problemas fundamentales con los que se enfrenta el proceso penal, y los cuáles
deben observarse por los operadores del proceso para que el mismo pueda ser eficaz.

Rigoberto Cuéllar Cruz, nos explica que las metas del proceso penal son varias, entre las que
encontramos: lograr la condena del culpable, aplicando el llamado Derecho Penal material; garantizar
la protección del inocente; proteger a la víctima; impedir cualquier forma de arbitrariedad en la
actuación estatal, y llegar a una sentencia firme y justa. 30Este autor opina que, en relación con lo
anterior, el Derecho Procesal Penal tiene dos fines claros:

1. Por un lado, debe hacer posible la condena del verdaderamente culpable, en interés de
una eficaz lucha contra la criminalidad, en la que la sociedad y los individuos que la forman,
están esencialmente interesados.

27
Ibídem, p.p. 24-25
28
Ibídem, p. 29
29
Torres, Sergio G.; Goldenberg, Marcelo J.; Mejuto Juan M. y Yadarola, Pablo. La protección de las Garantías
Constitucionales en el Proceso Penal. Buenos Aires, ADHOC, 2013, p. 66-69
30
Cuellar Cruz Rigoberto, “Fines del Proceso penal”, en Cuéllar Cruz, Rigoberto; Fernández Entralgo, Jesús y
Gómez Colomer, Juan Luis (coordinadores). Derecho procesal penal de Honduras. Manual teórico- práctico.
Tegucigalpa, Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo/Centro Cultural de España,
2004, p. 37

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2. Por otro lado, y no menos importante, debe evitar la condena del inocente, garantizando
al imputado un proceso penal debido (propio de un Estado de Derecho), que le proteja frente a
la arbitrariedad o al Poder estatal ilegítimamente utilizado. 31

En estas definiciones, ya vemos claramente cómo el fin del proceso penal, no está orientado
solamente a determinar al culpable de un delito, sino también a determinar la inocencia, y por lo tanto,
la libertad de los imputados, con igual peso en el proceso penal. Otro aspecto interesante, es que
paulatinamente se deja de lado la noción del proceso penal orientado hacia el hecho delictivo, para
centrarlo en las personas, ya sean éstas víctimas o imputados del delito.

Esta visión del proceso penal denota un giro en el sentido del proceso en sí mismo, ya no como la
serie de pasos que buscan llevar a la realidad la norma sustantiva; es decir, la confirmación de que
alguna conducta se adecuó al tipo penal, sino más bien, como una serie de reglas que el Estado debe
seguir frente a las personas, cuando se está tramitando un proceso penal. De ahí, las definiciones que
mostramos en el siguiente bloque.

d) El proceso penal como reglamentación de garantías

Quizás la concepción más novedosa del proceso penal se orienta hacia la finalidad de que, el mismo,
debe ser la reglamentación de garantías. En esta concepción, se encuentran autores como Luigi
Ferrajoli, Zafarroni y aquellos contemporáneos que, siguiendo los principios del garantismo, tratan de
establecer fines y por lo tanto definiciones paradigmáticas del proceso penal, refiriéndolo casi de
manera exclusiva a las garantías individuales.

Natarén Nandayapa, menciona que, desde esta perspectiva, el pleno respeto a los derechos
fundamentales de los sujetos que toman parte en él (en el proceso), adquiere prioridad frente a las
otras dos finalidades. Establece que, sólo dentro del marco del respeto a los derechos de la víctima y
del imputado, el Estado adquiere la legitimidad necesaria para el ejercicio del iuspuniendi.32

En consecuencia, a pesar de que resulta esencial para el proceso penal que éste termine por una
sentencia que se apegue a los hechos que conforman la denominada verdad histórica, en oposición a
la “verdad formal”, es el respeto a los derechos fundamentales el que define los límites en los que se
puede imponer una sanción penal. 33

31
Ídem
32
Natarén Nandayapa, Carlos F. y Caballero Juárez, José Antonio, Óp.Cit, p. 32
33
Ídem.

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Martínez Solares, expresa que es preciso concebir al procedimiento penal como Derecho
Constitucional aplicado o, en una perspectiva mucho más amplia, como el ejercicio de los Derechos
Humanos en movimiento.34

Evidentemente, el papel del juez en el conocimiento de la verdad fáctica a través de pruebas y la


verdad formal configurada por las normas, es fundamental para aplicar una noción garantista del
proceso, de manera que su labor debe ser una combinación entre saber-poder, pero mientras haya
más poder, existe menos actividad cognoscitiva, y mientras haya más actividad cognoscitiva, es menor
la necesidad de poder del juez.

Por ello, Ferrajoli opina que las garantías legales y procesales, además de garantías de libertad, son
también garantías de verdad; y que, saber y poder, concurren en medida distinta en el juicio según
aquéllas sean más o menos realizables y satisfechas.35

Ferrajoli, nos explica que la finalidad de un proceso garantista y por lo tanto acusatorio, parte del tipo
de certeza jurídica que se busca con dicho proceso; así, expone que la certeza a la que aspira un
sistema penal garantista, no es que resulten exactamente comprobados y castigados todos los hechos
previstos por la ley como delitos, sino que sólo sean castigados aquellos en los que se haya probado
la culpabilidad por su comisión.36

De esta forma, vemos cómo la noción de proceso, que tiene por fin establecer culpables de delitos y
asignar penas, cambia radicalmente para convertirse en una herramienta del ciudadano libre frente
Estado, para que éste no aplique el iuspuniendi, a menos que exista certeza de la comisión de un
delito.

Ferrajoli, afirma que el fin al que tienden todos los procesos regulares y sus garantías, es buscar la
certeza en que ningún inocente sea castigado.37 Pero también, nos menciona que el fin de los
procesos inquisitivos, autoritarios o de derecho penal máximo, es buscar la certeza en que ningún
culpable quede impune, …en la idea recurrente de que el proceso penal debe conseguir golpear a
todos los culpables.38

Dentro de la concepción garantista, también tenemos a Lorca Navarrete, procesalista español


contemporáneo, quien considera que el derecho procesal surge para regular jurídicamente el ejercicio
de la función jurisdiccional y, desde esa perspectiva, el proceso penal no es sólo un mero

34
Martínez Solares, Verónica, La función policial dentro de un sistema acusatorio, oral y público. Algunas
reflexiones, en: Constantino Rivera, Camilo y Garzón López, Margarita (coords.), Las transformaciones del
Sistema Penal y la Seguridad Pública ¿y los derechos humanos?, México, MaGister, 2010, pp. 197 y 198
35
Ferrajoli, Luigi, Óp. Cit. Derecho y Razón, p. 46
36
Ibídem, p. 106
37
Ídem.
38
Ibídem, p. 107

13
Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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instrumento jurisdiccional atemporal, acrítico y mecanicista; sino, ante todo, como un


sistema de garantías.39

Este autor menciona que, cuando el derecho procesal regula el ejercicio de la función jurisdiccional, se
está primando el sistema de garantías que contiene, y que no es afortunado señalar que el derecho
procesal contempla, fundamentalmente, la aplicación del ordenamiento jurídico, en su vertiente
instrumental a través de su normativa específica, ya sea civil, laboral, penal, o, en fin, contencioso-
administrativo.40

Lorca Navarrete, acentúa que si se contempla el derecho procesal desde una vertiente exclusivamente
instrumental, se antepondría su finalidad práctica su más importante y primario contenido sustantivo,
consistente en hacer posible la función jurisdiccional a través de un sistema de garantías procesales
que haga posible, en todo momento, la tutela judicial efectiva a través del debido proceso sustantivo.41

Además, este autor, concibe al proceso como la puesta en práctica de las garantías que en las leyes
procesales se contienen, conjuntamente con las que poseen proyección constitucional, a través de una
postura garantista plenamente comprometida con la realidad constitucional de aquí y ahora.42

Por otra parte, Lorca Navarrete, conceptualiza el proceso, como una realidad sustantiva ajena a su
caracterización instrumental, y atemporal. Es un exponente del garantismo procesal ya que aboga por
la visión del proceso como reglamentación de garantías, pero también porque dicha visión sea llevada
a la práctica, lo cual es un elemento característico del garantismo.

Esta visión no implica dejar de lado la búsqueda en la determinación del delito y quien lo cometió; así
como, la reparación que pueda entregarse a la víctima, ya que ello es precisamente la garantía de la
víctima. No se trata de favorecer sólo a imputados, sino a las personas en el proceso, víctimas e
imputados, que frente al Estado tienen elementos eficaces para reclamar sus derechos
constitucionalmente reconocidos. Nos unimos a esta concepción, a la cual regresaremos con mayor
detalle cuando tratemos el tema de la teoría de garantismo penal y el garantismo procesal.

e) El fin del proceso penal según la CPEUM y las normas procesales


mexicanas.

Este apartado merece especial atención, dado que, con independencia de los fines teóricos que
podamos señalar en este capítulo, y en atención a la importancia del fin del proceso penal, como
elemento determinante en la configuración del proceso en la realidad, debemos conocer las
definiciones y fines que plasman las normas positivas.

39
Lorca Navarrete, Antonio María. El derecho procesal como sistema de garantías. México, Boletín Mexicano de
Derecho Comparado, nueva serie, año XXXVI, núm. 107,mayo-agosto de 2003, p. 532
40
Ibídem, p. 533
41
Ibídem. 535
42
Ibídem, p. 536

14
Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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En México, el texto del artículo 20 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (en
adelante CPEUM), señala en su apartado A), fracción I, que el proceso penal tendrá por objeto el
esclarecimiento de los hechos, proteger al inocente, procurar que el culpable no quede impune y que
los daños causados por el delito se reparen.43

Así mismo, en el artículo 2o., del nuevo Código Nacional de Procedimientos Penales (CNPP)
publicado en el DOF el 5 de marzo de 201444, establece que, dicho instrumento, tiene por objeto
establecer las normas que han de observarse en la investigación, el procesamiento y la sanción de los
delitos, para esclarecer los hechos, proteger al inocente, procurar que el culpable no quede impune, y
que se repare el daño.

De esta manera, la norma pretende contribuir a asegurar el acceso a la justicia en la aplicación del
derecho y resolver el conflicto que surja con motivo de la comisión del delito, en un marco de respeto a
los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en los Tratados Internacionales de los que el
Estado mexicano sea parte.

La problemática de derivar una definición y los fines del proceso penal, de las normas positivas,
consiste en que las definiciones y fines que derivemos de dichas normas, no necesariamente
atenderán a los principios teóricos de un tipo de sistema (acusatorio y garantista o inquisitivo), ya que
en la mayor parte de los códigos establecen normas de ambas corrientes teóricas. De manera que la
definición y fines serán imprecisos e incongruentes.

Otro de los problemas para definir al proceso penal o establecer sus fines conforme a la legislación
vigente, es que en la norma jurídica positiva encontramos objetivos mediatos e inmediatos del proceso;
principios que regirán al proceso y hasta facultades orgánicas del ente estatal encargado de aplicar la
norma. Esto hará que la definición sea confusa, demasiado extensa y poco clara.

Resulta mucho más orientador para un ministerio público o un juez, tener claro durante su labor, que el
objetivo que debe buscar es la aplicación de las garantías procesales y el debido proceso, que
orientarse por una definición extraída de las normas vigentes, que además, inevitablemente cambiará
cuando cambie la norma.

De ahí la importancia de la teoría del derecho, y de que los operadores de justicia, incluso, aunque
deben ceñirse a lo que postula la norma, conozcan también los fundamentos teóricos de las mismas.
Esto los orientará a tener una visión garantista del proceso, y no la visión de que, simplemente, están
cumpliendo con un trámite.

f) El proceso penal como indicador de estado de derecho, constitucionalidad


y democracia.
43
Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, Diario Oficial de la Federación 18 de junio del 2008, artículo 20.
44
Decreto por el que se expide el Código Nacional de Procedimientos Penales, Diario Oficial de la Federación del
5 de marzo de 2014

15
Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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Finalmente, y para terminar con este apartado es importante mencionar, que dada la naturaleza del
derecho penal, y específicamente del procesal penal, encontramos que la conceptualización de éste,
resulta relevante no sólo para la ciencia jurídica sino para la ciencia política y, en particular, para la
consolidación de la democracia de un país.

En este sentido, varios autores coinciden en ver al proceso penal, como un indicador de
constitucionalidad y de democracia. Rusconni observa que Roxin ha llegado a definir al proceso penal
como “el sismógrafo de la Constitución del Estado”.45

Este último explica que dado que en el proceso penal entran en conflicto los intereses colectivos e
individuales con mayor intensidad que en ningún otro ámbito, la ponderación de estos intereses resulta
sintomática para establecer la relación entre el Estado y el individuo genéricamente vigente en una
comunidad. Cada cambio esencial en la estructura política también conduce a la transformación del
procedimiento penal.46

Lo anterior se explica dado que el proceso penal es, quizás, el acto de poder estatal que impacta de
manera directa el derecho fundamental más preciado en una persona que es su libertad. Y en la
medida que esta función estatal que se ejerce contra una persona se realiza, a la vez, respetando sus
garantías procesales, se legitima dicha función estatal.

Nino, afirma que es suficientemente claro que las leyes penales promulgadas por un régimen
democrático en general difieren de las promulgadas por regímenes autoritarios en la clase de actos
que definen como delitos, … en el tipo y grado de castigo al que se recurre, y así mismo, en la equidad
de los procedimientos judiciales que se establecen.47

Efectivamente, los legisladores están obligados por las normas constitucionales a legislar de manera
racional, es decir, conforme a criterios que permitan la racionalidad judicial.

La racionalidad de las normas penales, su proporcionalidad y excepcionalidad, así como el criterio


semántico de estricta legalidad penal, son garantías pendientes aún en el sistema penal sustantivo; los
legisladores establecen tipos penales en blanco o simplemente tipifican conductas cuyo bien jurídico
tutelado no es claro o no es relevante para el derecho penal. Esto produce inflación del derecho penal
e incertidumbre en las funciones de ministerios públicos, jueces y defensores.

Por su parte, Blanco Escandón, señala que el sistema procesal es reflejo de la organización y de los
sistemas sociales, económicos y políticos imperantes en cada país, y el sistema probatorio es, a su
vez, la columna vertebral del proceso... Así, el sistema probatorio se constituye en una medida de

45
Rusconi, Maximiliano. Nuevo proceso penal. Garantías Constitucionales y mínima intervención. Buenos Aires,
ADHOC, 2008, p. 30
46
Roxin, Claus, Derecho Procesal Penal, 25ava. Ed., trad. de Gabriela Córdoba y Daniel Pastor, Buenos Aires,
Editores del Puerto, 2000, p.10
47
Nino, Carlos. Una teoría de la justicia para la democracia. Hacer justicia, pensar la igualdad y defender las
libertades. Gargarella, Roberto y Bergallo Paola (Dirs.), Buenos Aires, Siglo XXI, 2013, p.p. 99-100

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valor que nos permite identificar el nivel de desarrollo democrático de un país y de su sistema
jurídico.48

Aquí, radica la importancia fundamental de contar con un proceso penal eficaz y garantista: hoy por
hoy el proceso penal es la medida de la democracia de un país. Esta medida es relevante para todos
los ámbitos de la vida y desarrollo de una nación: desde la posibilidad de inversión de capital para el
desarrollo, pasando por el desarrollo de actividades como el turismo, seguridad y valor del mercado
inmobiliario, legitimación de los órganos de impartición de justicia, hasta la visión que los organismos
internacionales tienen de un país.

Aguilar López, señala con agudeza que la concepción clásica del proceso penal lo configura como el
único instrumento que los Estados tienen para poder ejercer su iuspuniendi, condenando e imponiendo
una pena a los culpables de hechos delictivos. …. Afirma que esta concepción clásica debe ser
superada ya que ofrece una visión reduccionista, parcial y fragmentaria del proceso penal. Este autor
concluye que en una concepción moderna, el proceso penal es también un medio de legitimación
democrática, esto es, un ejercicio de legitimidad democrática.49

Efectivamente, de manera contraria a lo que se pudiese pensar del derecho procesal, en tanto se
asimila como instrumental, es precisamente ésta parte del derecho la que hoy en día muestra, ante la
sociedad y la aldea global el grado de Estado de Derecho y democratización en el que se encuentra un
país, porque es con el proceso penal en donde se constata la eficacia o ineficacia del ordenamiento
normativo y es aquí también donde se evidencia el tipo de relación que se ha diseñado entre los
ciudadanos y el Estado.

Así, el fin del proceso penal y por tanto su concepción ha cambiado en el tiempo conforme a las
regiones, culturas, necesidades sociales y eventos históricos que determinan el imaginario colectivo de
una sociedad. En el siguiente aparatado veremos qué es lo que define y caracteriza a los distintos
sistemas de justicia penal y de proceso penal, particularmente al modelo acusatorio.

2. Tipos de procesos penales y sus principios


2.1. Epistemología e identificaciones de cada uno de los sistemas.

El tema de las diferencias entre los sistemas penales ha sido muy tratado y cada autor realiza su
propio análisis de diferencias, con variables diversas. Aun así, de manera general, se pueden
identificar dos extremos opuestos de la noción de sistema penal.

48
Blanco Escandón, Celia, “El nuevo proceso penal en América Latina”, en García Ramírez, Sergio (coord.),
Derecho Penal. Memoria del Congreso Internacional de Culturas y Sistemas Jurídicos Comparados. II. Proceso
Penal, México, IIJ-UNAM, 2005, Serie Doctrina Jurídica núm. 259, p. 55
49
Aguilar López, miguel Ángel, “Presunción de Inocencia”, en El nuevo sistema de justicia penal acusatorio desde
la perspectiva constitucional, México, Poder Judicial de la Federación/Consejo de la Judicatura Federal, 2011, p.
77

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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En un extremo, encontramos al llamado sistema


inquisitivo que se identifica con los sistemas
políticos autoritarios, los estados absolutos, el
derecho penal máximo, la incondicionalidad e
ilimitación del poder punitivo, el criterio de que
ningún culpable quede sin castigo, los tipos penales
de autor, los criterios de peligrosidad basados en
cualidades subjetivas, la maximización de la prisión
preventiva, la nulificación de las víctimas y la
presunción de culpabilidad, en suma: con el
subjetivismo e irracionalismo jurídico.

Por el otro lado, tenemos los sistemas


acusatorios que se identifican con los sistemas
políticos liberales, los estados democráticos y el
estado de derecho50, el derecho penal mínimo, la
limitación del poder punitivo como parte esencial en
la Constitución51,el criterio de que ningún inocente
sea castigado, los tipos penales ajustados a la
estricta legalidad y taxatividad penales, la
minimización o franca anulación de la prisión
preventiva, la presunción de inocencia, y el
racionalismo jurídico.

Atendiendo a la doble función del derecho penal: castigar a los culpables y tutelar los de derechos de
los inocentes, podemos decir, que el proceso inquisitivo pone acento en la primera función, mientras
que el proceso acusatorio lo pone en la segunda.52

Los sistemas acusatorios se identifican con el garantismo53, es decir, con la eficacia de derechos
fundamentales y garantías procesales de las personas, mientras que, los sistemas inquisitivos se
identifican con la necesidad de eficacia del poder punitivo del estado, entendida ésta como la
capacidad del estado de castigar a todos aquellos que cometan delitos.

En términos generales, un sistema acusatorio ve al poder punitivo penal como un mal necesario, en
tanto que los sistemas inquisitivos lo ven como un poder estatal y una necesidad.

En términos procesales, los sistemas inquisitivos se preocupan por establecer las condiciones
suficientes para la condena, en tanto que los sistemas acusatorios se preocupan por establecer las

50
Ferrajoli, Luigi, Óp.Cit., Derecho y Razón, p.636
51
Montero Zendejas, Daniel. Derecho Constitucional Comparado. México, Porrúa, 2006, p. 34
52
Ibídem , p. 604
53
Ídem, p. 563

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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condiciones necesarias para las condenas, y en sentido inverso, los sistemas inquisitivos se
preocupan por establecer las condiciones necesarias para la absolución, y los sistemas acusatorios se
preocupan por establecer las condiciones suficientes para la misma.54

Recordemos que estamos estudiando el proceso penal y, como vimos en el apartado anterior, todo
proceso está dirigido a una finalidad y el objetivo de cualquier proceso, en términos generales, es ser
eficaz, es decir, tener la posibilidad de alcanzar el fin para el cual fue creado dicho proceso.

Los fines de los sistemas inquisitivos están orientados hacia la eficacia en la persecución y
enjuiciamiento penal, los fines de los sistemas acusatorios están orientados a reglamentar o limitar el
poder punitivo penal. De manera que la eficacia de ambos sistemas y su medición, no es tampoco, la
misma.

Y esto es así porque la epistemología garantista o acusatoria y de derecho penal mínimo, constituye
un sistema de identificación de la desviación penal encaminado a asegurar, el máximo grado de
racionalidad y de fiabilidad del juicio y, por tanto, de limitación de la potestad punitiva y de tutela de la
persona contra la arbitrariedad.55Siguiendo a Ferrajoli, los elementos constitutivos de dicha
epistemología son dos:

1. Convencionalismo penal y estricta legalidad: El primer aspecto se refiere a que el delito


debe ser formalmente indicado por la ley como presupuesto necesario de la aplicación de una
pena. La estricta legalidad se refiere a que la definición legal del delito debe construirse
conforme a figuras de comportamiento empíricas y objetivas y no con referencia a figuras
subjetivas de status o de autor.56Con esta noción se busca proteger la libertad y la igualdad de
las personas por encima de cualquier finalidad ajena que pueda tener un procedimiento o
proceso.
2. Cognoscitivismo procesal y estricta jurisdiccionalidad: Este segundo elemento es la
condición de efectividad del primero. Se trata de asegurar la verificabilidad o refutabilidad de la
imputación penal en virtud de procedimientos que lo permitan.57

En tanto que la epistemología anti-garantista o inquisitiva y propia del derecho penal máximo o del
enemigo, parte de los siguientes dos elementos, que son exactamente opuestos a los garantistas o
acusatorios:

1. Sustancialismo penal y cognositivismo ético. Se trata de la concepción ontológica y


sustancial de la desviación penal, en contraste con la concepción formal o convencional del
mismo. Según esta concepción, el objeto de conocimiento y de tratamiento penal no es
exclusivamente el delito, en cuanto formalmente previsto como tal por la ley, sino la
desviación criminal en cuanto en sí misma es inmoral o antisocial y, más allá de ella, la
persona del delincuente.

54 Ferrajoli, Luigi, Óp.Cit., Derecho y Razón, p. 107


55
Ibídem, p. 34
56
Ibídem, p. 35
57
Ibídem, p. 36

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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Es decir, se persigue por quién es la persona o por lo que representa la persona, y no por lo
que se ha hecho. Aquí encontramos el sustento de los juicios contra brujas, contra judíos,
contra “incorregibles”, “peligrosos”, etc. Es una noción afín a la tesis del derecho penal del
enemigo (que veremos más adelante), en donde se procesa al enemigo y no a un ciudadano.

2. Decisionismo procesal y subjetivismo inquisitivo: El primer aspecto se refiere al carácter no


cognoscitivo sino potestativo del juicio o juez y de la asignación de la pena. El segundo
aspecto, que es la subjetividad, dirige el proceso hacia el análisis interior de la persona
imputada, antes que hacia la comprobación de hechos objetivos, y da el lugar de la verdad
fáctica y al mero convencimiento íntimo y subjetivo del juzgador.58

Así, el sistema anti-garantista o inquisitivo, es un modelo de juicio penal potestativo en vez de


cognoscitivo (es decir, de poder y no de conocimiento) que tiene una intrínseca naturaleza autoritaria.
Su fundamento es exactamente el inverso al del modelo garantista: sin una predeterminación
normativa precisa del delito, el juicio queda en manos de la autoridad del juez en lugar de la
verificación empírica de los supuestos típicos acusatorios.

En 1952, en una conferencia dictada la Universidad Nacional Autónoma de México, Piero


Calamandrei, describía ya el espíritu que contrasta a ambos paradigmas: “En el proceso dialéctico, la
sentencia es la consecuencia, incierta hasta el final, del desarrollo del proceso; en el proceso
totalitario, el desarrollo del proceso es la consecuencia de la sentencia ya acertada desde el
principio”.59

Finalmente, también podemos relacionar el sistema inquisitivo y el sistema acusatorio con otros dos
modelos antagónicos quizás referidos a la epistemología sajona, pero que coinciden con los extremos
a que nos hemos referido. Se trata del modelo de control social del delito (crime control model) y el
modelo del debido proceso (due process model).

El primero, caracterizado por la presunción de culpabilidad de una persona “sospechosa” y por


considerar los derechos procesales de la misma como un mal necesario, como una traba para la
eficacia del proceso; y, el segundo, por la presunción de inocencia del imputado y por estimar los
derechos de éste, consustanciales al proceso y, por tanto, irrenunciables y garantizado por el Estado a
través de una tutela judicial efectiva.60

58
Ibídem, p. 43
59Calamandrei Piero citado por Silva Meza, Juan N., “Prologo”, El nuevo sistema de justicia penal acusatorio
desde la perspectiva constitucional, México, Poder Judicial de la Federación/Consejo de la Judicatura Federal,
2011, p. 12
60
Aguilar López, Miguel Ángel, Óp.Cit., “Presunción de Inocencia”, p. 77

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2.2. Consideraciones previas para conocer los principios y características


del sistema acusatorio y el sistema inquisitivo.

Cualquier sistema de derecho penal o de responsabilidad penal oscila entre los dos extremos que
hemos mencionado en el apartado anterior. De hecho, los límites de cada extremo y su
caracterización, no son aplicables nunca al 100% a ningún modelo de justicia penal efectivamente
instaurado. Ningún modelo de justicia penal es totalmente inquisitivo, ni totalmente acusatorio. Por ello
se propone que más propiamente debería de hablarse de un modelo con mayor o menor tendencia, en
este caso, hacia lo inquisitivo o hacia lo acusatorio.

Carbonell, apunta que la tendencia hacia lo inquisitivo o hacia lo acusatorio está determinada por el
grado de apego o desapego, en la legislación, a los principios normativos y a las normas que
sustentan a cada uno de los dos sistemas. Esta tendencia puede traducirse en lo que se han
denominado los sistemas mixtos que, en diversa medida, incluyen características acusatorias e
inquisitivas.61

Efectivamente, y tal es el caso de la legislación actual procesal mexicana. En la exposición de motivos


del Decreto62 que introduce los juicios acusatorios a la CPEUM (en adelante se le denominará a este
Decreto RJP-08) se establece lo siguiente:

Cabe acotar que ningún sistema de justicia es totalmente puro, pues debe ser acorde con
las exigencias de las sociedades de cada país. En el caso de la propuesta que se plantea,
se pretende implantar un sistema acusatorio respetando sus fundamentales principios y
características, y adaptado al mismo tiempo a las necesidades inminentes de nuestro país
de combatir eficientemente los altos índices de delincuencia que aquejan a la ciudadanía y a
la naturaleza de nuestras instituciones, permitiendo con ello su consolidación de manera
gradual a la cultura y tradición jurídica mexicana.63

Vemos claramente cómo desde la voluntad legislativa, aun y cuando la RJP-08 es de corte acusatorio,
incluye nociones del sistema opuesto ya que sitúa al proceso penal también como mecanismo de
combate a la criminalidad, con todo lo que ello implica, desde las nociones de derecho penal de
excepción hacia la delincuencia organizada, hasta la constitucionalización, de la prisión preventiva.

De manera que, como apunta Cafferata Nores, ambos modelos penales son concebidos como
paradigmas que están presentes en alguna, o en todas sus manifestaciones en el derecho procesal
penal contemporáneo, bajo la etiqueta de sistema mixto, en algunas ocasiones expresiones

61
Carbonell, Miguel, ¿Qué Son y para Qué Sirven los Juicios Orales?, 6ª. Ed. México, Porrúa, 2010, p. 44
62
Óp. Cit., Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, Diario Oficial de la Federación, 18 de junio del 2008, artículo 20
63
Dictamen con Proyecto de decreto que reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones de la constitución
política de los estados unidos mexicanos por el que se reforman diversas disposiciones de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, Gaceta Parlamentaria de la Cámara de Diputados, Año XI, número
2401-VIII, anexo VIII, del 12 de diciembre del 2007, p. 12

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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indubitables, y, en otras ocasiones, a modo de resabios más o menos encubiertos, sobre todo, cuando
dichas expresiones corresponden al sistema inquisitivo.64

Esta noción de “tendencia” está ligada a la noción de grados que prevé la teoría del garantismo penal,
veremos adelante que a partir de establecer el modelo garantista o acusatorio como modelo límite, es
decir como paradigma, no es posible hablar de un sistema efectivamente instaurado como “garantista”,
sino solamente con cierto grado de garantismo.

También, es importante destacar que las diferencias entre el sistema acusatorio y el sistema inquisitivo
pueden tener un carácter teórico o histórico. Existen nociones en ambos sistemas que forman parte del
aparato teórico que sustenta el modelo, y otras que, aunque se identifican con dicho modelo porque
nacieron en su seno pero no constituyen elementos teóricos fundamentales del mismo.65

Esto debe tenerse claro porque es común confundir elementos teóricos con elementos históricos de
los sistemas acusatorio e inquisitivo y esta confusión produce errores de caracterización de los
sistemas. Mientras que los elementos teóricos son fundamentales para definir el sistema; los históricos
no lo son, e incluso, estos últimos pueden presentarse en ambos sistemas sin que ello los caracterice
y también pueden no presentarse en el sistema a cuya tradición histórica están ligados, sin afectar la
esencia del sistema.

Para aclarar lo anterior ponemos un ejemplo: la discrecionalidad de la acción penal que históricamente
pertenece a la tradición acusatoria no es un elemento esencial de dicho sistema, tampoco lo es la
sujeción de la acusación al poder ejecutivo que históricamente también pertenece al sistema
acusatorio. De parte del sistema inquisitivo la obligatoriedad de la acción penal o el carácter público de
la acusación son elementos que nacen en el seno de dicho sistema, pero que no le son exclusivos ni
fundamentales para su caracterización.66

Lo que es fundamental a uno u otro sistema está determinado por su necesidad lógica o axiológica,
por su epistemología. Por ejemplo, para el sistema acusatorio es indispensable que exista una
separación entre el juez y la parte acusadora, pero el hecho de que la parte acusadora sea un ente
público o sea un ente privado, no se deriva lógicamente del principio de separación de acusación y
juez.

Es así que, para el estudio y conocimiento de los sistemas de justicia penales efectivamente
instaurados, debemos conocer los principios teóricos que rigen cada uno de dichos sistemas y también
tomar en consideración que siempre hablaremos de tendencias o grados, cuando nos refiramos a
ellos.

64Cafareta Nores, José I., Cuestiones actuales sobre el proceso penal. 3ª. Ed., Buenos Aires, Editores del
Puerto, 2005, p. 5
65
Ferrajoli, Luigi, Óp.Cit., Derecho y Razón, p. 563
66
Ídem.

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Pero, antes de ver cuáles son los principios y características de cada uno de estos sistemas, y con la
idea de lograr mayor claridad y evitar confusiones, es pertinente aclarar qué debemos entender por la
palabra principio. Se trata de las directrices que expresa o implícitamente brinda el legislador para
que el método de enjuiciamiento pueda operar eficazmente de acuerdo con la orientación filosófico-
política de quien ejerce el poder en un tiempo y lugar determinado. Se trata de las líneas directivas
fundamentales que deben ser imprescindiblemente respetadas para lograr el mínimo de coherencia
que supone todo sistema.67

Lo anterior, es de suma importancia ya que, al igual que sucede con las características históricas que
suelen confundirse con las características teóricas fundamentales de los sistemas de referencia,
dentro de la doctrina existente, se habla de muchos conceptos, nociones, rasgos, identificaciones o
características del sistema, como “principios”, cuando en realidad no lo son.

Tenemos, entonces, que los principios son la esencia misma del proceso, lo que significa que ante
la falta de ellos, el proceso deja de serlo para convertirse, en el mejor de los casos, en un
procedimiento.68 Debemos distinguir principios de características secundarias del proceso, las cuales
sirven para garantizar aquéllos y también distinguirlos de aquellas nociones que incluso cuando están
arraigadas histórica o culturalmente a un determinado modelo, no lo definen en su esencia.

En este sentido, Carbonell, apunta con razón, que la relevancia en conocer las diferencias de ambos
sistemas estriba en ser capaces de identificarlas en el funcionamiento práctico durante el proceso de
implementación de la RJP-08; de lo contrario afirma, el resultado de una reforma de corte acusatorio y
oral, puede terminar en algún grado intermedio de características mixtas.69

Hechas estas consideraciones, exponemos a continuación, algunas definiciones de ambos sistemas


procesales penales y realizamos la descripción de sus principios teóricos, que son esenciales para que
dichos principios cobren vigencia y sean eficaces.

2.3. El sistema acusatorio.

2.3.1. Definición del modelo acusatorio.

Podemos utilizar la palabra inquisitivo o acusatorio como un adjetivo calificativo, el cual habla del
sustantivo, lo describe, lo caracteriza, pero sin llegar a ser un epíteto o un pleonasmo, dado que dichas
voces se usan en la bibliografía para reforzar la esencia del adjetivo o la esencia de su significado,
pero para efectos de definición causan confusión, mucho menos aún, utilizarlos de manera que
contradigan al sustantivo, como sería el caso de la voz, proceso inquisitivo, o procedimiento
acusatorio.

67
Alvarado Velloso, Óp.Cit., Garantismo Procesal, p. 27
68
Ibídem, p.31
69
Carbonell, Miguel, Óp.Cit., ¿Qué Son y para Qué Sirven los Juicios Orales, p. 45

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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El sistema acusatorio se define como el modelo construido en contraposición al proceso penal


inquisitivo, cuyo elemento esencial es el de la separación de las funciones procesales de acusar,
defender y juzgar, entre sujetos procesales independientes entre sí. 70Si recordamos la definición de
proceso en términos generales, como una estructura tríadica en donde dos oponentes llevan a un
tercero un problema para que este lo resuelva, podemos también pensar que es incorrecto el término
proceso acusatorio, al considerarse como un pleonasmo71 o en el mejor de los casos, una obviedad.

Se llama acusatorio porque, a diferencia del sistema inquisitivo, es la parte que acusa quien inicia el
proceso y es, precisamente, a partir de la acusación que se fundamenta todo el modelo.

El término proviene de la noción del proceso penal de la antigüedad en Grecia y Roma, el cual desde
entonces tiene esta estructura triádica o acusatoria en donde el ofendido de un delito o su familia
tenían el derecho de acudir a un órgano imparcial ante el cual, literalmente, se acusaba a la
contraparte que le había lesionado.

Al margen de esto, es preciso aclarar una confusión que es debatida respecto de la denominación del
sistema acusatorio. Y es que, a este sistema se le conoció, o aún se le conoce coloquialmente, y
principalmente, en México, a partir de la RJP-08, como sistema o modelo “acusatorio-adversarial”.

Pues bien, en primer lugar, dichos conceptos son equivalentes, no sinónimos. Se le llama acusatorio al
sistema definido arriba que se ha desarrollado principalmente en Europa Continental y América Latina,
y se le llama adversarial al sistema de enjuiciamiento criminal estadounidense, que si bien desarrolló
características propias y un tanto diversas del anterior, parte de los mismos principios.

Por lo anterior, Gómez Colomer, apunta que “adversarial system” es lo mismo que debe entenderse
por “sistema acusatorio”.72 El principio fundamental de este sistema es el “due process” debido
proceso, el cual, en nuestra legislación, más que un principio del proceso denomina algo mucho
mayor; el derecho fundamental que define o debe definir todos los procesos.

Lo importante en el adversarial system es, como lo dice su nombre es lo adversativo, es decir lo que
incluye o se caracteriza por el conflicto o la oposición 73, el adjetivo viene del sustantivo adversary que
significa: nuestro oponente en un conflicto o disputa74. La traducción de adversary al castellano es
adversario. En español la palabra adversarial no existe, el que sí existe es el adjetivo adversativo y su
definición es: que denota oposición o contrariedad de sentido.75

70
Natarén Nandayapa, Carlos F. y Caballero Juárez, José Antonio, Óp.Cit., Los principios constitucionales del
nuevo proceso penal acusatorio y oral mexicano, p, 9
71
Gómez Colomer, Juan Luis, El proceso penal adversarial, una crítica sobre el llamado sistema acusatorio,
México, Ubijus, 2012, p. 16
72
Gómez Colomer, Juan Luis, Óp.Cit., El proceso penal adversarial, una crítica sobre el llamado sistema
acusatorio, p. 53
73
Oxford University Press, Diccionario Oxford, consultado en: http://www.oxforddictionaries.com/definition/english
el 06 de agosto de 2014
74
Ídem.
75
Real Academia de la Lengua Española, Diccionario de la Lengua Española, España, Espasa, 2006, p. 35

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Por su parte, la palabra acusatorio significa solamente lo relativo a la acusación,76 y veremos adelante,
que en el proceso penal la acusación es la base de todo el proceso penal. En lengua inglesa
acusatorial, que es la traducción de acusatorio, es adjetivo de un juicio o procedimiento legal que
involucra la acusación por un fiscal y un veredicto alcanzado por un juez o jurado imparcial.77

Lo que caracteriza al adversary system es la lucha, la oposición de las partes; si no hay oposición, y
por ende contradicción, no hay debido proceso.78Pero, para que exista la contradicción tienen que
existir dos partes en litis que acuden con un tercero imparcial. De manera que, respecto de los
principios fundamentales, estamos hablando del mismo sistema, incluso cuando el órgano judicial sea,
en el caso de los Estado Unidos, un jurado y no un tribunal o juez.

Sin embargo, hay opiniones como la de Natarén y Caballero, que opinan que el término adversarial
hace referencia a reglas de disposición de la litis y de la aportación de pruebas en el modelo
estadounidense. Exponen que el término adversarial, se refiere al proceso penal con jurado. Por lo que
opinan que utilizar “proceso penal acusatorio adversarial” es incorrecto, ya que en estricto sentido
debe entenderse como referencia al modelo procesal estadounidense, ordenado en torno a la figura
del jurado y, por tanto, esencialmente diferente con el modelo mexicano. 79

Coincidimos en que el término acusatorio- adversarial no debe usarse, pero no porque lo adversarial
se refiera a la figura del jurado estadounidense, sino porque se refiere al sistema de enjuiciamiento
criminal estadounidense “adversarial system” y no al modelo original acusatorio de la antigüedad, ni al
difundido por Europa Continental y Latinoamérica, que es el que se ha implementado en México.

En todo caso, el término adversativo, para usarlo correctamente, sugiere la contradicción que es un
principio del sistema acusatorio. Se refiere al enfrentamiento de las dos partes en litis en igualdad, y
por lo tanto al derecho de ambas partes a la presentación y refutación, con las mismas “armas”, de las
pruebas o evidencia en juicio. Regresaremos en el apartado siguiente sobre el principio de
contradicción que bien podría llamarse adversativo (adversarial en inglés), en el modelo acusatorio.

Hechas las anteriores referencias y continuando con la definición del sistema acusatorio, observamos
que para Ferrajoli, es acusatorio todo sistema procesal que concibe al juez como un sujeto pasivo
rígidamente separado de las partes, y al juicio como una contienda entre iguales iniciada por una
acusación, a la que le compete la carga de la prueba, enfrentada a la defensa en juicio contradictorio,
oral y público, y resuelta por el juez según su libre convicción.80

Baños y Bujan, establecen que son sistemas acusatorios aquellos en los que las facultades de
investigar, juntar los elementos de convicción y requerir la imposición de la pena, se encuentran en

76
Ibídem, p. 28
77
Oxford University Press, Óp.Cit., Diccionario Oxford
78
Ibídem, p. 62
79
Natarén Nandayapa, Carlos F. y Caballero Juárez, José Antonio, Óp.Cit., Los principios constitucionales del
nuevo proceso penal acusatorio y oral mexicano, p.p. 11-12
80
Ferrajoli, Luigi, Óp.Cit., Derecho y Razón, p. 564

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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manos de un sujeto procesal llamado acusador. Dado lo anterior, se advierten en el sistema acusatorio
tres sujetos bien diferenciados: el acusador, el imputado y el juez.81

Alvarado Velloso, apunta que el sistema acusatorio o dispositivo es un método bilateral en el cual dos
sujetos naturalmente desiguales, discuten pacíficamente en situación de igualdad jurídica, asegurada
por un tercero que actúa al efecto en carácter de autoridad, dirigiendo y regulando el debate para,
llegado el caso, sentenciar la pretensión discutida.82

Por su parte, Berchelmann Arizpe, ve al sistema acusatorio como un régimen de división de funciones
que separa (con órganos independientes entre sí) a quienes les compete acusar, a quienes les
compete defender, y a quienes les toca juzgar. 83 Y que también, dicho sistema debe ser un método de
ponderación entre las tareas de acusar y defender en condiciones de igualdad procesal de las partes,
armonizando garantías y haciendo viables los fines inmediatos y mediatos del sistema penal.84

Observamos, entonces, una coincidencia en la doctrina respecto de lo qué es un proceso


acusatorio, podemos extraer los siguientes elementos: a) División de funciones entre quien acusa,
defiende y juzga; b) La noción de existencia de un conflicto que se lleva a un tercero imparcial, y c) El
elemento dinámico del proceso, es decir, es un debate en donde van y vienen posiciones encontradas
en igualdad jurídica.

Iniciemos, ahora, el estudio de los principios que definen al sistema acusatorio y que están todos
relacionados con posibilitar lo anterior.

2.3.2. Principios del sistema acusatorio.

Cuando nos dimos a la tarea de revisar cuáles son los principios y caracteres del sistema acusatorio,
encontramos que en términos generales la doctrina carece de un esquema o exposición sistemática de
los mismos. Los diversos autores señalan, en términos generales, una lista de elementos que en
algunas ocasiones llaman principios; en otras, características, y en otras garantías o sólo diferencias
con el sistema inquisitivo, etc. Estos elementos pueden ser un listado desde tres y hasta diez
elementos.

Lo que sí suele encontrarse, es la descripción pormenorizada de los conceptos que cada autor toma
como principios o características del sistema, con algunas referencias aisladas de correlatividad o
derivación entre ellos, pero sin que dichas descripciones sean sistemáticas.

Derivado de lo anterior, podríamos concluir que la mayoría de los autores consideran como principio,
característica fundamental o garantía estructural los siguientes conceptos: el acusatorio, la
contradicción, la igualdad de partes, la publicidad, la oralidad, la inmediación y la concentración.

81
Baños y Buján, Óp.Cit., p.p. 57, 58
82
Alvarado Velloso, Óp.Cit, Garantismo procesal, p.p. 45-46
83
Berchelman Arizpe, Antonio, Derecho penal parte general, México, Porrúa, 2004, p. 40
84
Ídem.

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Llama la atención que, prácticamente, ninguno de los autores consultados refiere el principio de
legalidad ni jurisdiccionalidad, que es la legalidad en sentido estricto. Lo anterior, como veremos más
adelante, seguramente atiende a que dicho principio no es exclusivo del sistema acusatorio, aunque,
definitivamente, es uno de los principios o garantías estructurales del sistema.

Estos serán los principios que analizaremos en el siguiente apartado, no obstante, hacemos la
aclaración de que la CPEUM, a partir de la RJP-08, establece como base del nuevo proceso penal, de
manera explícita, sólo los siguientes principios: publicidad, contradicción, concentración, continuidad e
inmediación, en tanto que la igualdad de partes, lo acusatorio y oral se entiende como una esencia del
proceso.85

Sin embargo el CNPP en su artículo 4o., añade que también se consideran principios: aquellos
previstos en la Constitución, Tratados y demás leyes, de forma que actualmente cualquier principio
que se establezca en la legislación internacional aplicable a México, forma también parte de estos
principios.

2.3.3. Conceptualización de los principios, características o garantías


esenciales del sistema acusatorio.

a) Principio acusatorio o principio de separación de funciones entre juez y


acusador.

Es el elemento constitutivo más importante del sistema acusatorio, es un presupuesto estructural y


lógico de todos los demás elementos del sistema. Responde al principio de nullum iudicium sine
accusatione, no hay juicio sin acusación. Constituye la base de las garantías orgánicas del modelo de
sistema garantista.86

Efectivamente, la importancia de este principio es fundamental a todo el proceso y está dada por la
relación que tiene con los demás principios o garantías procesales. El principio acusatorio consiste
en la separación entre el juez y la acusación.

Bovino, citado por Alliaud, establece que el principio acusatorio, en tanto exige la estricta separación
de funciones persecutorias y decisorias…que opera como presupuesto necesario y previo para la
operatividad práctica de las demás garantías fundamentales.87¿Pero qué engloba este principio?

 La diferenciación entre el o los sujetos que tienen la función jurisdiccional y aquellos que
desarrollan las funciones de postulación, de acusación.
85
Óp.Cit. Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, Diario Oficial de la Federación, 18 de junio del 2008, artículo 20, primer párrafo.
86
Ferrajoli, Luigi, Óp.Cit., Derecho y Razón, p. 567
87
Alliaud, Alejandra Mercedes, “Principio acusatorio. Estudio histórico-comparado de su génesis y evolución”, en
Hendler, Edmundo. Las garantías penales y procesales, enfoque histórico-comparado, 1ª. Reimpresión, Buenos
Aires, Ed. Del Puerto, 2004, p. 235

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 La posición desinteresada y pasiva del juez, en atención al principio ne procedatiudex ex officio:


no se puede proceder de oficio, lo que implica su imparcialidad.
 El papel de parte, de quien acusa en igualdad de posición frente a la defensa y, por lo tanto,
 La falta de poder de cualquier tipo por parte del órgano acusador sobre la persona del
imputado.88

Por lo anterior, este principio es condición de: imparcialidad del juez respecto de las partes y, por
consiguiente (primera garantía orgánica), y del presupuesto de la carga de la imputación y prueba de
quien acusa. (primera garantía procesal)89. Como podemos ver, y como ya lo hemos esbozado
anteriormente, el principio de separación entre juez y acusador, supone la configuración del proceso
como una relación triangular entre tres sujetos: dos de los cuales son partes (acusador y defensor) y
el tercero (juez). Esta estructura triádica, constituye el principio fundamental y la seña característica
de un sistema acusatorio.

El principio acusatorio se identifica cuando se constata que que el Juez no tenga ninguna función de
tipo acusatorio, ni que, en forma alguna, opere oficiosamente; y de la misma manera, es indispensable
que el órgano acusador no tenga funciones judiciales; ni de forma velada, el Ministerio Público, no
tiene poder de ningún tipo de decisión que importe la sentencia del proceso.

Incluso, el principio acusatorio sustenta las tesis de separación, también, entre el organiza acusador
y los órganos de soporte a la investigación, como la policía y los servicios periciales.

En el sistema mixto con tendencia acusatoria que aún está vigente en la mayor parte del país, este
principio no se da de manera completa. Dado lo anterior, además de estar en la ley, este principio
debe ir asegurado por garantías a las que se les llama garantías primarias, que son:

1. La formulación de la imputación que formaliza la acusación y hace efectivo el principio de


contradicción (nullum iudicium sinne accusatione), que implica la imposibilidad de proceder de oficio
para el juez. Esta garantía se extiende a su vez todos los actos del proceso y, en ese sentido,
garantiza el derecho de defensa en el juicio.90

2. La carga de la prueba que recae sobre el acusador (nulla accusatione sinne probatione), y

3. El derecho de defensa del imputado (nulla probatio sinne defensione), que constituye también un
principio del sistema.

Ferrajoli, nos indica que, a su vez, estas garantías procesales primarias, deben estar aseguradas por
cuatro garantías procesales secundarias para asegurar su observancia. Dichas garantías

88
Ferrajoli, Luigi, Óp.Cit., Derecho y Razón, p. 567
89
Ídem.
90
Alliaud, Alejandra Mercedes, Óp. Cit., “Principio acusatorio. Estudio histórico-comparado de su génesis y
evolución”, p.236

28
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secundarias son las siguientes: 1. Publicidad, para control interno y externo de la actividad procesal;
2. Oralidad, que deriva en la inmediación y concentración; 3. Legalidad de los procedimientos, que
comporta que todos los procedimientos se desarrollen bajo pena de nulidad, bajo la forma previamente
establecida, y 4. Motivación cognoscitiva, que asegura que el juez conoce la verdad judicial a través
de las pruebas y contrapruebas, y de esta forma fundamenta o no, la hipótesis acusatoria.91

De las anteriores garantías secundarias en la tesis garantista, la publicidad, la oralidad y la


concentración e inmediación, han sido también considerados en la doctrina como principios del
sistema acusatorio; mientras que, la legalidad y la motivación, no son principios únicos de este
sistema, en tanto se entiende que cualquier acto procedimental o procesal importa legalidad y
motivación.

Vale la pena aclarar que el principio acusatorio esbozado anteriormente y que es piedra angular de
todo el proceso acusatorio, no es lo mismo que el acto de la acusación o imputación, la cual es el
acto introductorio del juicio; por ello conviene hablar de acusatorio, cuando nos referimos al principio, y
de acusación, cuando nos referimos a la imputación.

Ferrajoli, apunta que la acusación debe formularse expresa y formalmente, de manera completa y
oportuna para permitir su conocimiento y refutación a la defensa.92 La imputación, como hemos dicho,
es una garantía del acusatorio, y para que ella cumpla su función, que es posibilitar al imputado su
defensa, debe formularse en términos unívocos y precisos, de manera que denote, exactamente, el
hecho atribuido al imputado y debe ir sustentada por indicios adecuados para sustentar la culpabilidad.

La acusación, también implica la atribución de la carga de la prueba al órgano acusador (nulla


accusatio sine probatione), como garantía del principio de presunción de inocencia. Lo anterior,
supone que la regla fundamental del juego procesal es que la formulación de una acusación genera
el deber de probarla: no es el acusado quien debe probar su inocencia, sino que corresponde al
órgano acusador probar que es culpable.93

Como vemos, el principio acusatorio es la piedra angular de todo el proceso, por un lado, define al
sistema y, por el otro, es el presupuesto de todos los demás principios. Esto es así porque el sistema
acusatorio no se puede concebir sino como eso, un sistema en donde todos los elementos,
estructurales e instrumentales tienen relaciones de derivación, lo que implica que sin alguno como
presupuesto, la derivación consecuente no se pueda dar.

Por otra parte, es común pensar que la acusación es una facultad o un “poder” del ministerio público;
sin embargo, el verdadero sentido de la acusación es posibilitar la defensa del imputado. En este
sentido, en un escenario ideal en donde la acusación funcionara bajo estos estándares, el imputado, o
mejor dicho, la defensa, debe pedir la acusación en esos términos, ya que si no es así se vulnera el
derecho de defensa y se vicia todo el proceso.

91
Ferrajoli, Luigi, Óp.Cit., Derecho y Razón, p.p. 616-621
92
Ibídem, p.p. 606 y 607
93
Ibídem, p. 733

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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El principio acusatorio, tiene una serie de garantías que deben cumplirse para que sea efectivo. No
basta con que la norma establezca que un sistema es acusatorio, para que realmente opere así en la
realidad. El estudio de las garantías del principio acusatorio deriva en el estudio de todas las garantías
del proceso penal, por lo que ello será visto en unidades siguientes. Baste aquí con mostrar de forma
esquemática, el cúmulo de garantías que deben observarse para hacer vigente el principio acusatorio.

MOSTRAR ESQUEMA DE GARANTÍAS DEL PRINCIPIO ACUSATORIO

b) Principio de contradicción o de bilateralidad del proceso.94

El principio de contradicción se refiere a la dinámica de todo el proceso y, especialmente, a la


dinámica de debate en las audiencias del juicio. Se trata de la característica adversativa del modelo.
Significa, en palabras de Carbonell, que todo lo que se aporte al juicio puede ser objeto de refutación y
que las partes tendrán a su disposición los mismos elementos para demostrar que les asiste la razón.95

Evidentemente, el principio de contradicción tiene una estrecha relación funcional y sobretodo


permite la actualización del principio de igualdad de las partes, que veremos en el siguiente apartado.

La contradicción permea también a todos los actos del proceso, es un requisito de validez de los
mismos, ya que en el proceso, el juez, para verificar una probanza o el conocimiento de la verdad, lo
debe hacer a través de la refutación que de éste hacen las partes.96De manera que, la contradicción
puede percibirse como el método a través del cual el juez conoce la verdad fáctica que le
presentan las partes.

Como hemos dicho, será siempre una verdad aproximativa a la real, pero la contradicción es la forma
de que se pueda controlar la verdad porque las partes en contradicción, al tener igualdad de armas y,
por lo tanto, la posibilidad de refutar el dicho contrario, son la balanza que evidencia si se puede
confirmar la imputación o no.

En este mismo sentido, Baños y Buján, señalan que la contradicción representa la facultad que
tienen las partes de controlar lo que pasa en el juicio; ambas partes se controlan mutuamente,
momento a momento, frente a frente. Si un testigo miente, la parte que no lo haya ofrecido y que se
vea vulnerada por dicha mentira, puede interrogarlo o reformularle una pregunta para evidenciar tal
mentira.97

94
Quien le llama al principio de contradicción, principio de bilateralidad es Alvarado Velloso en su obra
Garantismo Procesal, Óp.Cit, p. 43
95
Carbonell, Miguel, Óp. Cit., Los Juicios Orales en México, p. 135
96
Ferrajoli, Luigi, Derecho y Razón, p. 543
97
Baños y Buján, Óp. Cit. Garantías Constitucionales en el proceso penal, p. 59

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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Alvarado Velloso, se refiere a este principio como la regla de la bilateralidad o contradicción: cada
parte tiene el irrestricto derecho de ser oída respecto de lo afirmado y confirmado por la otra. 98

Por su parte, Carbonell, estima que la víctima y el acusado tienen la oportunidad de confrontar la
veracidad de las pruebas en audiencia pública con la presencia del juez.99De manera que, la
contradicción es el recíproco control de la actividad procesal por medio de la oposición de
argumentos entre las partes, que se actualiza poniendo en conocimiento del contrincante la prueba
ofrecida para que éste la refute.100

Actualmente, se oye mucho hablar de las nuevas capacidades que deben tener los abogados nuevos,
y los no tanto, en los juicios acusatorios. Esto es un elemento de preocupación entre los alumnos que
apenas se preparan y en las escuelas de derecho que están por transformar sus programas de
estudio. Se dice que deben adquirir habilidades de oratoria y retórica, pero lo que se requiere, antes de
la oratoria, es un conocimiento profundo y arraigado de la de la ley, no solamente del código penal y
procesal penal aplicable, sino también, de los principios del sistema acusatorio, de su fundamento y
sentido; de las garantías procesales que establecen los tratados internacionales, así como de los
criterios orientadores de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de la Corte Interamericana de
derechos humanos.

Adicionalmente, y una vez que el abogado es instruido en la legislación, que es su carta de


navegación, es necesario que tenga una buena capacidad de análisis que le permita identificar, en el
acto, los argumentos de la parte contraria que pueden ser refutados, identificar los argumentos
jurídicos que le resulten idóneos para ello, y exponer de manera oral, clara, breve y contundente lo
anterior ante el juez. Carbonell, apunta al respecto que se debe notar que la contradicción, para
operar cabalmente, necesita de habilidades argumentativas, discursivas y analíticas de las partes.101

De manera que, un abogado necesita también conocer y dominar la operación de las normas de
debate en las audiencias, lo cual se logra solamente a través de la práctica, y finalmente sí requiere
habilidades para hablar en público, pero no necesariamente retóricas, ya que el debate está
sustentado sólo en la norma y probanzas relacionadas con hechos, y no con ninguna otra cosa; más
bien, lo que se necesita es la habilidad para comunicar ideas oralmente.

El sistema de corte acusatorio mexicano, se diferencia del estadounidense, principalmente, en la figura


jurisdiccional. En México tenemos, conforme al CNPP102jueces y tribunales, pero no jurados. La
retórica utilizada en los Estados Unidos es producto de la necesidad de “convencimiento” de un jurado
popular, pero en México no se necesita “convencer” a nadie, el juez conoce la norma, y lo único que le
falta conocer es la verdad jurídica.

98
Alvarado Belloso, Óp. Cit., Garantismo procesal, p. 43
99
Carbonell, Miguel, Óp.Cit, ¿Qué son y para qué sirven los juicios orales?, p. 38
100
Acata Águila, Isaías Jorge, Óp. Cit., “Legalidad y oportunidad en el proceso penal adversativo”, p. 25
101
Carbonell, Miguel, Óp.Cit., Los Juicios Orales en México, p. 136
102
Decreto por el que se expide el Código Nacional de Procedimientos Penales, Diario Oficial de la Federación
del 5 de marzo de 2014, artículo 3º

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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Recordemos que, el juez está imposibilitado por el principio acusatorio para proceder de oficio en
cualquier acto del proceso, por lo tanto, incluso cuando el juez note inconsistencias o poca veracidad
de una prueba que ofrezca alguna parte; no puede, por sí mismo, invalidarla, no puede, o no debe ser
“solidario”, de ahí se concluye que sea esencial que las partes actúen muy activa y eficazmente ante
tales circunstancias. El siguiente párrafo de Ferrajoli, resume a cabalidad las características e
implicaciones del principio de contradicción:

La contradicción es un método de conformación de la prueba y de comprobación de la verdad


fundado no ya sobre un juicio potestativo, sino sobre un conflicto, disciplinado y ritualizado, entre
partes contrapuestas: la acusación, expresión del interés punitivo del estado, y la defensa,
expresión del interés del acusado en quedar libre de acusaciones infundadas e inmune de penas
arbitrarias.103

Tal confrontación, de la que depende la efectividad de la presunción de inocencia del procesado,


está garantizada normativamente, además de, por la separación entre juez y acusación, por el
control y participación del acusado en la actividad de formación y discusión de las pruebas, que
sólo pueden garantizarse mediante su defensa técnica (nulla probatio sine defensione), en
cualquier estado y fase del juicio.104

De manera que, el principio de contradicción se perfila, quizás, como el más importante del sistema,
es el método para conformación de las pruebas a partir de las cuáles el juez puede hacer un juicio
cognoscitivo y no valorativo; es la técnica para llegar a una conclusión a partir de la refutación, de la
prueba y error.

En este sentido, el principio contradictorio, es la mejor forma, de evitar el error judicial (que cuando
sucede da pena a inocentes y exculpa a culpables) y la mejor forma de darle fiabilidad al sistema de
justicia, lo cual, como hemos visto en la introducción de este trabajo, es entre otras cuestiones el
objetivo de la RJP-08 y en general, la meta de cualquier sistema de justicia penal contemporáneo que
sea democrático.

c) Igualdad de las partes.

El juez debe ser ajeno a los intereses de la parte acusadora y la parte defensora. Pero, para que el
juez no se vea ni siquiera psicológicamente comprometido por un desequilibrio de poder en las partes
y no se creen ambiguas solidaridades, interferencias o confusiones105, es necesario que exista un
equilibrio “de armas” entre las partes en el juicio. Como vimos en el apartado anterior, es evidente que
para que exista contradicción las partes deben de “contradecirse” en igualdad de circunstancias ante el
juez.

103
Ferrajoli, Luigi, Óp. Cit., Derecho y Razón, p. 733
104
Ídem.
105
Ibídem, p. 583

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Alvarado Velloso indica que, en el campo del proceso, igualdad significa paridad de oportunidades y
de audiencia; de tal modo, las normas que regulan la actividad de una de las partes antagónicas no
pueden constituir, respecto de la otra, una situación de ventaja o de privilegio, ni el juez puede dejar
de dar un tratamiento absolutamente similar a ambos contendientes.106

El principio de igualdad de las partes es trascendental para la contradicción y también para la


imparcialidad del juez; como vimos antes, si no hay igualdad en el sentido completo del principio, la
contradicción no se puede llevar a cabo cabalmente, y esta situación puede ocasionar que el juez
actué de manera imparcial, ante la desigualdad que ve entre las partes.

Se trata de la figura del “juez solidario”, que trata de nivelar la desigualdad de la parte más débil e
igualar las condiciones entre las partes en aras de la justicia. Sin embargo, esta desigualdad no es
remediable por el juez, porque si lo hace, compromete su imparcialidad por ende, el principio de
contradicción y, también, el principio acusatorio, es decir, todo el proceso.

Alvarado Velloso nos comenta, respecto de lo anterior, que la desigualdad “real” debe ser paliada, por
los defensores (ad-hoc), por asesores en el litigio o por funcionarios que se dediquen con exclusividad
a esta función pero nunca por el juez, pues al desnivelar la igualdad jurídica para lograr una supuesta
y nunca alcanzable igualdad real, logra sólo desequilibrar la balanza de la Justicia y hacer ilegítima su
sentencia, por justa que sea en los hechos. 107

Por su parte, Carbonell, define al principio de igualdad como aquel por el cual todas las partes en el
proceso ofrecen sus pruebas en igualdad de condiciones en la audiencia pública, y el valor de la
prueba no está predeterminado previo a la audiencia.108Es muy importante lo que se acentúa, en el
sentido de que la prueba no esté predeterminada, ya que, precisamente, una de las características del
sistema mixto de corte inquisitivo, es tasar o predeterminar el valor de las pruebas.

El sistema inquisitivo, que dotaba con mucho poder a los jueces, se tuvo que “controlar” por las
pruebas tasadas para hacer al sistema, pongámoslo así, menos autoritario. La estricta legalidad y la
prueba tasada, en realidad, son controles para un juez muy poderoso. Pero es evidente que en un
sistema de corte acusatorio, no sólo no es necesario, ya que el juez no tiene poder o tiene muy poco,
sino que resulta contra producente, porque la esencia del juez, en el sistema acusatorio, es realizar
una actividad cognoscitiva, y ¿cómo podría a conocer, si no hay libertad probatoria y de valoración?
Simplemente, no se puede.

Ahora, es fundamental, como establece Acata Águila, que la igualdad consista en reconocer a las
partes los mismos medios de ataque y defensa; es decir, idénticas posibilidades de pruebas,
posibilidades de alegación e impugnación, …idéntico tratamiento procesal por parte de los órganos de

106
Alvarado Velloso, Óp. Cit., Garantismo procesal, p. 43
107
Ídem, p.p. 38-39
108
Carbonell, Miguel, Óp.Cit., Los juicios orales en México, p. 123

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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la jurisdicción penal.109Es así que el principio de igualdad de partes está conformado, entonces, por
dos garantías o supuestos:

a) Que la defensa esté dotada de los mismos poderes y capacidad que la acusación, y
b) Que a la defensa se le admita su papel contradictor en cualquier grado del procedimiento y en
relación con cualquier acto probatorio.110

De la primera garantía deriva el derecho a la defensa técnica obligatoria para el estado, es decir,
pública, renunciable para el imputado, pero obligatoria para el estado, y que tenga las mismas
capacidades que la acusación111 (en términos técnicos, salariales, de disponibilidad, de capacitación,
etc.), así como, la noción de que el órgano acusador no tiene ningún tipo de derecho sobre el
imputado.

Ferrajoli, llega, incluso, a plantear que esta igualdad debe darse desde la etapa de investigación en
donde la defensa, debe estar dotada de la misma dignidad y tener los mismos poderes de
investigación que el ministerio público, sobre la policía judicial y habilitada para la recolección de las
contrapruebas. Sin esta paridad, explica, resulta comprometida la igualdad de las partes, que es un
presupuesto esencial del juicio contradictorio y del derecho de defensa.112

¡Pues claro! ¿Cómo podría pensarse en igualdad, si la defensa no tiene a su servicio un órgano de
investigación? Han existido varios casos en donde la familia de las víctimas o imputados, contratan
servicios de investigación privada para la reunión de pruebas. El problema de que se piensa que se
trata de un problema de medios, pero no de legalidad ni de principios procesales propios del sistema
acusatorio.

De la segunda garantía, el papel contradictor de la defensa, deriva la necesidad de la presencia de


ambas partes: defensa e imputado, al mismo tiempo, en todas las actividades probatorias113De aquí la
importancia del interrogatorio, ya que como apunta Ferrajoli, es, precisamente, en el interrogatorio, en
donde se manifiesta de manera más evidente el principio de igualdad de las partes. El interrogatorio
constituye el principal medio de defensa del imputado y tiene la única función de dar, materialmente,
vida al principio contradictorio, al permitir al imputado refutar la acusación.114

De manera que, la igualdad de las partes es un principio estatuido para la posibilitar la contradicción
que sirve, tanto para la defensa del imputado, como para que el juez pueda ser imparcial en su
sentencia, y el medio idóneo para darle vida a este principio, es el interrogatorio. Si observamos este
razonamiento, veremos que el interrogatorio es, como dice Ferrajoli, un medio de defensa del
imputado, y no un mecanismo para arrancarle la verdad a como dé lugar.

109
Acata Águila, Isaías Jorge, Óp. Cit., “Legalidad y oportunidad en el proceso penal adversativo”, p. 25
110
Ferrajoli, Luigi, Óp. Cit., Derecho y Razón, p. 614
111
Ídem.
112
Ibídem, p. 584
113
Ibídem, p.p. 614-615
114
Ibídem, p. 608

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
INDEPAC

El interrogatorio es una garantía instituida en favor del imputado. De aquí que nemo tenetur se
detegere: nadie está obligado a descubrirse a sí mismo, máxima enunciada por Hobbes y de la cual
derivan las prohibiciones de tortura, la inviolabilidad de la conciencia, el derecho a guardar silencio, la
negación de valor probatorio de la confesión y el derecho del imputado a que siempre esté presente su
defensor.115

Los tres principios mencionados anteriormente; acusatorio, contradicción e igualdad de partes,


forman la estructura triádica que caracteriza al sistema acusatorio y de la que ya hemos hablado con
suficiencia, de ahí que estos tres principios se identifiquen como garantías o principios
estructurales o primarios de dicho sistema.

Tenemos por un lado, la formulación de la imputación, con la que se formaliza la hipótesis acusatoria y
se hace efectivo el principio de contradicción (nullum iudicium sine accusatione), con la consecuente
carga de la prueba de la prueba para el órgano acusador (nulla accusatio sine probatione); y por el otro
lado, el derecho de defensa del imputado (nulla probatio sine defensione). 116

Estructura del sistema acusatorio

Principio acusatorio o de
división de poderes

Juez
imparcial

Acusador Defensa
técnica
Carga de la Igualdad; derecho
prueba de defensa

Principio de contradicción

Nota Fuente: Esquema de elaboración propia con base en: Ferrajoli, Luigi, Derecho y Razón, Óp.Cit.

Regresando, de manera breve, a la discusión respecto de la denominación del sistema como


“acusatorio-adversarial”, podemos ver que, siendo el principio acusatorio y la contradicción dos de los
principios estructurales del sistema, bien se podría llamar modelo “acusatorio-adversativo”, ya que,
como mencionamos anteriormente, lo adversativo refiere a contradicción.

Ahora bien, para que sean operativos estos tres principios son necesarios los otros cuatro principios
del sistema, principios: la publicidad, la oralidad, la inmediación y la concentración. Se puede

115
Ídem
116
Ibídem, p. 606

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
INDEPAC

decir que estos son principios o garantías instrumentales o secundarias, no porque sean menos
importantes sino, simplemente, porque su naturaleza es posibilitar el desarrollo de los tres principios
estructurales. Veremos estos cuatro principios a continuación.

d) Principio de Publicidad

Carnelutti, explica que la publicidad del proceso es considerada por la ley sólo en un aspecto
inmediato, como presencia física del público en el lugar donde se celebra el proceso, entendida la
palabra "público" como indicadora de todos aquellos que no tengan una posición particular en el
proceso.117Efectivamente, la publicidad tiene que ver con la posibilidad de que cualquier persona
pueda acudir a las audiencias para ver cómo se desarrollan los debates y resoluciones. La publicidad,
en este sentido, es la legitimación social del proceso, la cual es necesaria además de la legitimación
legal o formal y sustancial del mismo.

Sergio García Ramírez nos indica que la publicidad permite y alienta la presencia de terceros en los
actos procesales, a título de observadores del proceso, y en este sentido, de controladores de la
subordinación de participantes y diligencia a la ley que gobierna el enjuiciamiento.118La publicidad
consiste en que todos los actos del juicio deben ser públicos, se trata del mecanismo democratizador,
controlador y transparentador, del sistema de justicia. La publicidad en el proceso, tiene en nuestro
juicio, las siguientes implicaciones:

 Cualquier persona puede acudir a la sala y observar el desarrollo de las actuaciones


procesales.
 Todas las actuaciones, al ser públicas, pueden ser controladas por la defensa y, en este
sentido, la publicidad es garantía del derecho de defensa y de igualdad de las partes, ya
que con la publicidad se evidencia cualquier irregularidad del proceso incluida la
desigualdad de las partes.
 Ante la posibilidad de que sean observadas todas las actuaciones, la publicidad actúa como
un principio de control de legalidad, transparencia y eficacia sobre las partes, en especial
sobre el juez y el ministerio público, que son órganos del estado y, por lo tanto, sujetos a
control externo.
 Dado lo anterior, la publicidad es un inhibidor de la corrupción y de la ineficacia del proceso.
 Permite el control de la opinión pública sobre el proceso; en este sentido, la publicidad es
un agente democratizador del proceso, de manera que beneficia al imputado ya que no
será posible realizar actuaciones ilegales en su contra, pero también beneficia a la sociedad
al permitirle, a través del control externo, vigilar los actos del proceso y ante casos de
ilegalidad o corrupción denunciarlos y, de esta forma, mejorar el aparato de justicia penal y
generar mayor confianza en él.

117
Carnelutti, Francesco. Cuestiones sobre el proceso penal. Trad. de Santiago Sentís Melendo, Buenos Aires,
Ed. El Foro, 1994, p. 122
118
García Ramírez, Sergio, La reforma penal constitucional 2007-2008, México, Porrúa, 2008, p. 122

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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 Evita “presiones sobre los jueces”, que son ejercidas por los poderes fácticos, de esta
forma, los jueces también se benefician de la publicidad ante la posibilidad (libertad) de ser
independientes e imparciales.119
 Genera, también, cultura de la legalidad y de la constitucionalidad en la ciudadanía, ya que
cualquiera puede acudir a las audiencias.120
 Permite observar y aprender la práctica jurídica en el ámbito de la enseñanza del derecho,
ya que los estudiantes, mientras cursan su carrera, pueden acudir a las audiencias a
observar cómo se desarrollan los actos del proceso, pasando, de esta manera, de una
educación teórica a un esquema teórico-práctico mucho más competitivo para el mundo
laboral.121
 Permite el perfeccionamiento del sistema, ya que al poder ser observada la norma en la
práctica, los científicos y académicos del derecho, así como los operadores y encargados
de la política pública en materia de justicia penal, tienen oportunidad de criticar, detectar
errores y por lo tanto, proponer mejoras.

Este principio implica el deber del Estado de garantizar la publicidad, en este sentido, es una
garantía del imputado y un derecho político de cualquier ciudadano de controlar la actividad judicial. 122

Carnelutti, afirma que la publicidad pertenece a la esencia del proceso penal, más que a su
naturaleza, menciona que el delito y la litis, aunque ésta menos que aquél, perturban la paz, que es
condición de la vida social, por lo que no es indiferente a la comunidad el modo como se le
componga.123

Así, el maestro Carnelutti, nos explica que:

El interés público busca satisfacción principalmente en cuanto el juez representa a todos; es,
como se dice, un órgano del Estado, lo cual no es posible sin un ordenamiento jurídico de la
sociedad y, por tanto, sin la distinción entre sociedad y Estado; entonces, se distingue
también entre participación del Estado, mediante el juez, y participación de la sociedad,
mediante el público, que viene a ser no tanto el autor, sino el destinatario del juicio: el
imputado es aquel sobre el cual se juzga, el público es aquel por el cual se juzga.124

Pero junto a la publicidad inmediata, que es la que implica la posibilidad de asistencia a la sala de las
audiencias; está, como nos indica el maestro italiano, una publicidad mediata, que es la prensa, la
cual le ha dado un desarrollo a la publicidad que excede en gran medida al de la asistencia física del
público al proceso. 125

119
Carbonell, Miguel, Óp.Cit, Los juicios orales en México, p. 129
120
Ibídem, p. 130
121
Ídem.
122
Acata Águila, Isaías Jorge, Óp. Cit., “Legalidad y oportunidad en el proceso penal adversativo”, p. 26
123
Carnelutti, Francesco. Óp. Cit., Cuestiones sobre el proceso penal, p. 120
124
Ibídem, p. 121
125
Ibídem, p. 122

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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Este tipo de publicidad, que ofrecen los medios de comunicación masiva, puede ser benéfica, ya
que amplía el principio a un número exponencial de personas, pero, también, constituye uno de los
problemas más debatidos respecto a la cuestión de la publicidad en el proceso penal, por las
siguientes razones:

1. Los medios masivos de comunicación tienen, hoy por hoy, un poder, precisamente, mediático,
capaz de permear cualquier idea en el imaginario colectivo social en muy poco tiempo. Los medios
se han desarrollado de forma predominantemente privada, lo cual los hace representar y
responder, a los intereses privados o económicos de quienes paguen por sus servicios.
Por lo anterior, si los actos procesales se abren hacia los medios masivos de comunicación
privados, existe el peligro de que, lo que comuniquen y la forma en que lo hagan, no sea en
interés social, ni mucho menos del imputado.
2. Existe, también, el riesgo de estigmatizar, desde antes de que se dicte una sentencia, al imputado,
lo cual vulnera su derecho a la presunción de inocencia.
3. La fuerza mediática puede generar, también, presión mediática sobre jueces y ministerios públicos
que los orillen a perder imparcialidad u objetividad, para satisfacer la opinión pública mayoritaria,
que. muchas veces, por una mal entendida noción del proceso penal, culpabiliza a los imputados
desde que son señalados como tales, vulnerando el principio de presunción de inocencia.
4. La publicidad, extendida a medios masivos sin control, también puede generar que los datos
personales de las partes o sus relaciones de amistad o familiares, es decir, su privacidad, sean
expuestos con graves consecuencias, que pueden ir desde la estigmatización social hasta las
amenazas o daños por parte de los intereses de las partes en el proceso.

Todas estas aristas de la publicidad en el ámbito del proceso penal, deben ser consideradas por las
normas que regulan el proceso, para prevenir, en la medida de lo posible, conflictos de este tipo.126

Desde nuestra perspectiva, la publicidad, extendida a los medios masivos, no está confrontada con la
presunción de inocencia ni con la seguridad de partes en el proceso, incluido el juez. Lo que se
necesita es regularla de manera debida y certificar a los medios de comunicación en competencias
para transmisión de procesos judiciales. Labor que se puede desarrollar desde el órgano
implementador de RJP-08.

En este sentido el artículo 5 del CNPP establece que “Los periodistas, o los medios de comunicación
acreditados, deberán informar de su presencia al órgano jurisdiccional con el objeto de ubicarlos en
un lugar adecuado para tal fin y deberán abstenerse de grabar y transmitir por cualquier medio la
audiencia”.

Asimismo el artículo 115 de dicho ordenamiento señala que el imputado tiene derecho “XIV. A no ser
expuesto a los medios de comunicación” y“XV. A no ser presentado ante la comunidad como
culpable”. La SEGOB ha elaborado una guía para periodistas bastante completa, que aunque no es

126
Carnelutti, en su obra Cuestiones sobre el proceso penal, p.p. 121-129, hace un crítico desarrollo de estas
problemáticas que vale la pena leer. Concluye que la publicidad no es una característica estructural del proceso
sino un medio para los fines del proceso y como tal habrá que tratarla.

38
Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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obligatoria, contribuye a que los medios de comunicación realicen su labor de informar, con
adecuación a la esencia del proceso penal.

Al respecto, Ferrajoli, opina que la publicidad en el proceso no tiene nada que ver con su resonancia
o espectacularidad. Él nos dice, que cuando la publicidad no se vive en todo el proceso, sino
solamente en la fase de juicio, pero hay secrecía en la fase de instrucción o de la investigación
preliminar, comporta, en efecto, tanto las desventajas de la misma como las desventajas del secreto
para el imputado.127

A este fenómeno le llama media publicidad, la cual acrecienta el rumor en torno al proceso, fuga las
noticias de forma distorsionada en la fase de investigación, etcétera. La “media publicidad”, nos
explica, acaba siendo una publicidad sólo de las acusaciones, y no de la defensa, transformando así
su función de garantía, en instrumento de penalización social preventiva.128

Dado lo anterior, se deben revisar muy bien la legislación y normatividad referida a la publicidad en el
proceso, ya que, de ninguna manera, un principio que es clave para un proceso garantista, puede
decaer en una “media publicidad” que termine por vulnerar los derechos del imputado.

e) Principio de oralidad

¿Podría existir un juicio que fuese público y no fuese oral?, ¿cómo imaginaríamos dar cauce a la
publicidad, entendida como hemos apuntado, si no es a través de actuaciones orales?, es decir, en
forma hablada, para que dichas actuaciones puedan ser escuchadas por todos los presentes en la
audiencia, al mismo tiempo. Evidentemente, poner a disposición del público un expediente escrito en
los juzgados, con todos los requisitos que comporta el trámite de pedir dicho expediente, impide la
publicidad. De ahí que el principio de oralidad sea un presupuesto de la publicidad.

Natarén y caballero, establecen que se puede hablar de que existe oralidad plena, cuando los que
escuchan puedan hacer preguntas y obtener respuestas de quienes hayan hecho una declaración. De
esta forma, la oralidad permite al juez valuar la credibilidad de un testigo y su testimonio, y en general,
todo lo que se someta a prueba.129De manera que, no es que la oralidad permita o facilite que se lleve
a cabo el principio de publicidad y por derivación el de igualdad, el de contradicción y el acusatorio,
sino que constituye una garantía de dichos principios. Por eso es indispensable.

Diversos tratadistas no consideran a la oralidad como un principio. Si recordamos que, lo que define a
los principios del sistema, es la necesidad fundamental de su presencia para configurar el modelo
acusatorio, podemos ver fácilmente que la oralidad es tan fundamental, como lo son los demás
principios del sistema. El hecho de que la oralidad, la publicidad, la inmediación y la concentración,
sean principios instrumentales o garantías secundarias o instrumentales, no les quita su carácter
fundamental. Sin ellas no se puede configurar un sistema acusatorio, ni mucho menos garantista.
127
Ferrajoli, Luigi, Óp. Cit., Derecho y Razón, p. 618
128
Ídem.
129
Natarén Nandayapa, Carlos F. y Caballero Juárez, José Antonio, Óp. Cit., Los principios constitucionales del
nuevo proceso penal acusatorio y oral mexicano, p, 14

39
Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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Un sistema que no ponga énfasis y atención en los principios o garantías instrumentales, sería un
sistema, por ejemplo, en el que la independencia e imparcialidad del juez no dependería de control que
otorga la publicidad y la oralidad, sino de la calidad moral de los jueces. Esto es, además de ineficaz,
antidemocrático.

Sin principios instrumentales establecidos de manera completa, estaríamos ante un ministerio público
que imputa, por escrito, en un momento que sólo él y el juez conocen, lo cual desvanece la posibilidad
de que la defensa, en el preciso momento de la imputación, debata los argumentos postulados.

En fin, nada resulta más kafkiano130que tratar de configurar un sistema acusatorio y garantista, sin
garantías instrumentales, como lo es, entre las otras garantías que hemos mencionado, la oralidad.
Veremos más adelante el significado del término garantía y su importancia instrumental en la eficacia
del proceso, aquí sólo diremos que no hay derecho, ni principios sin garantías

Ferrajoli apunta, como ya hemos dicho, que la oralidad del juicio está estrechamente vinculada a la
publicidad, de la que representa la principal garantía. La forma de expresión hablada, implica
necesariamente la publicidad.131Pero de la misma forma que la oralidad es un presupuesto para que
exista publicidad, también necesita para su vigencia de los siguientes principios que son la
inmediación y la concentración. Si no hay inmediación y no hay concentración, sólo se puede
aspirar a una “media oralidad”.132La media oralidad, es algo así como una pantomima, una
representación hablada de actuaciones escritas que no entrega la garantía que necesita el sistema
acusatorio.

f) Principio de inmediación.

En palabras de Zafarroni, el principio de inmediación consiste en que el juez tome conocimiento


directo y de visu del sujeto, de la víctima y de las circunstancias del hecho, en la medida requerida
para cada caso. Este autor nos indica que la inmediación garantiza que el imputado tenga la última
palabra en el proceso y, además, impone un mínimo de contacto inmediato entre el procesado y el
juez.133

Inmediación quiere decir: sin nada en medio; por ello, Armenta Deu, establece que la inmediación
significa que el juez debe actuar en contacto personal con las partes, esto con la finalidad de una
mejor valoración de la prueba.134 Por su parte, Zamudio, establece que este principio se traduce en
una estrecha relación o contacto entre el juez con los órganos de prueba y con todos los actores
procesales, que le permite no sólo ser receptor de tales pruebas, sino sensorialmente (a través de sus

130
La expresión deriva de la novela de ficción de Franz Kafka “El Proceso” publicada en 1925, la cual narra la
pesadilla que vive un hombre cuando, sin motivo, es detenido y procesado sin que nunca pueda saber de qué se
le acusa. Es un relato que tiene como leitmotiv la inaccesibilidad a la justicia y de la ley, expuesto como una farsa
que raya en el surrealismo.
131
Ferrajoli, Luigi, Óp. Cit., Derecho y Razón, p. 619
132
Ídem.
133
Zafarroni, Eugenio Raúl, Derecho penal parte general, 2ª ed., Buenos Aires, Ed. EDIAR, 2002, p. 1046
134
Armenta Deu, Teresa, Lecciones de Derecho Procesal Penal, Madrid, Marcial Pons 2003, p. 66.

40
Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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sentidos), también, de todos los impactos y reacciones que con su desarrollo se producen en los
justiciables.135

De manera que, en la imagen de la inmediación tenemos la estructura triádica del proceso acusatorio
que ya hemos visto, llevada a la realidad, es decir, tres personas presentes físicamente en el mismo
momento y lugar. En este sentido, Baños y Buján, establecen que no se trata de que el juez esté frente
al imputado o al acusador de manera aislada, sino los tres con presencia real para todos los actos que
impliquen debate y, en especial, al momento de producirse las pruebas.136

Evidentemente, la inmediación impide la delegación de funciones del juez, pero además, en


conjunción con el principio de concentración o continuidad, también implica que la identidad del juez
(y evidentemente de las partes) sea la misma durante todo el proceso. Ferrajoli explica que la oralidad,
sirve para garantizar la autenticidad de las pruebas y el control del público y del imputado sobre su
formación, la inmediación existe sólo si existe identidad de las personas físicas de los jueces, desde
el inicio de la causa, hasta la decisión, y consecuentemente, sólo si existe el diálogo directo entre las
partes y con el juez, para que éste conozca de la causa, no con base en escritos muertos, sino con
base en la impresión recibida137.

Podemos concluir, entonces, que la inmediación se verifica cuando:

1. Existe presencia física de todas las partes en las audiencias del proceso;

2. El juez recibe a través de sus sentidos la información propia del debate y las impresiones de las
partes, y

3. Existe definición de la identidad de las partes y el juez. A continuación veremos el principio de


concentración que está también muy ligado a la oralidad y a la inmediación.

g) Principio de concentración y continuidad.

La continuidad del juicio significa que éste debe comenzar y terminar; no puede mediar acto procesal
ni procedimental ajeno al proceso de que se trate. Baños y Buján, señalan que lo ideal es que el juicio
empiece y termine el mismo día, pero por razones de fuerza o descanso, pudiese interrumpirse hasta
el día siguiente.138

135
Zamudio Arias, Rafael, “Principios rectores del nuevo proceso penal, aplicaciones e implicaciones: Oralidad,
Inmediación, Contradicción, Concentración”, en Poder Judicial de la Federación, Óp. Cit. El nuevo sistema de
justicia penal acusatorio desde la perspectiva constitucional, p. 63
136
Baños y Buján, Óp. Cit., Garantías Constitucionales en el Proceso Penal, p. 61
137
Ferrajoli, Luigi, Óp. Cit., Derecho y Razón, p. 619
138
Ibídem, p. 60

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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Por su parte, la concentración se refiere a que se reúnan la mayor cantidad de pruebas posibles en
un solo acto, una tras otra. 139Podría decirse que está incluida en la continuidad; la continuidad es al
proceso, como la concentración es a las pruebas.

Carbonell, agrega que la continuidad permite que el proceso se abrevie lo más posible. La cercanía
temporal de las actuaciones, o el desahogo de todas ellas en una sola audiencia, permite que se
acorte el proceso y, también, que se dé una secuencia lógica a las pruebas. Por esta razón, deben
agotarse todos los temas a examinar, una vez que han dado comienzo.140

Ferrajoli, explica que la oralidad, sirve para garantizar la autenticidad de las pruebas y el control del
público y del imputado, sólo si comporta concentración, que es el tratamiento de la causa en una sola
audiencia o en varias audiencias próximas y, por tanto, sin solución de continuidad.141

Así, el principio de continuidad adiciona a la imagen gráfica, que hemos dibujado anteriormente de la
inmediación, el dato temporal y dinámico. De manera que la imagen sería: todos juntos (la
estructura triádica), en el mismo lugar, al mismo tiempo, con todas sus pruebas, y en
movimiento de exposición y debate de éstas, consecutivamente.

2.3.4. Esquema del modelo acusatorio.

Para resumir lo visto en este apartado y cerrar lo relativo al sistema o modelo acusatorio, a
continuación reproducimos un esquema simple de Baños y Buján, del modelo acusatorio:

139
Ibídem, p. 61
140
Carbonell, Miguel, Óp. Cit., Los juicios orales en México, p.p. 138,139
141
Ferrajoli, Luigi, Óp. Cit., Derecho y Razón, p. 619

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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Esquema del Sistema Acusatorio

Nota Fuente: Baños y Buján, Garantías Constitucionales en el Proceso Penal, Óp. Cit., p. 62

2.4. El sistema Inquisitivo. Conceptualización y principios

En realidad los principios del sistema inquisitivo se encuentran escasamente sistematizados en la


doctrina contemporánea. La razón de lo anterior, es quizás, que los principios del proceso en sentido
general, que coinciden en mayor o menor medida con los del sistema acusatorio, están total o
parcialmente, ausentes en el sistema inquisitivo.

Quizás, el único principio que podemos encontrar como sustento jurídico del sistema inquisitivo es el
principio de estricta legalidad, de acuerdo con el cual los órganos encargados de la persecución penal,
debían investigar y, eventualmente, sancionar todos los hechos que llegaban a su conocimiento.142

Este principio es un principio que, en términos del sistema acusatorio y el modelo garantista, se llama
principio de obligatoriedad e irrevocabilidad de la acción penal por parte acusador público. Según

142
Bardales Lazcano, Erika, “Guía para el estudio de la reforma penal en México”, México, Magister, 2008, p. 19.

43
Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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Ferrajoli, por obligatoriedad de la acción penal pública, debe entenderse la obligación de los órganos
de la acusación pública de promover el juicio sobre toda notitia criminis que llegue a su conocimiento,
aunque sea para pedir después el archivo o la absolución, cuando consideren que el hecho es
penalmente irrelevante o que no existen indicios de culpabilidad.143

De acuerdo con lo anterior, la estricta legalidad es un principio que aplica también para el sistema
acusatorio, cuando la acción penal está confiada a un órgano público como es el caso de México, pero
que, al carecer de un andamiaje verdaderamente garantista, derivó, en el sistema inquisitivo, en un
cúmulo de arbitrariedades e incertidumbres sobre todo para el imputado, pero, en realidad, también
para la víctima.

Este principio es de ascendencia inquisitiva, es decir, históricamente se configuró en los sistemas


inquisitivos cuando la acción penal pasó de ser privada a ser pública, por ello, esta característica es la
opuesta a la discrecionalidad de la acción penal, que tenía como fundamento la acción penal privada y,
por lo tanto, su discrecionalidad.

De esta forma, la discrecionalidad de la acción y, por lo tanto, el principio de oportunidad con sus
variadas formas de negociación de la pena, está, en muchas ocasiones, presente en los sistemas de
corte acusatorio, pero no es una característica esencial de los mismos; de hecho, es contradictorio al
principio de legalidad de los sistemas acusatorios que tienen establecida la acción penal pública.144

Hechas estas aclaraciones, diremos que en la mayor parte de la doctrina, los principios del sistema
inquisitivo se han definido por oposición a los principios del sistema acusatorio. Tal es el caso de la
enunciación de principios por oposición que realiza Márquez Gómez y Sánchez Castañeda, quien
razona lo siguiente:

En el juicio oral se menciona la presencia de los siguientes principios: oralidad,


contradicción, inmediación, continuidad, publicidad y concentración. En cambio, se destaca
que estos principios están ausentes en el procedimiento escrito, …habría que destacar que
si aceptamos la presencia real de dichos principios en el sistema acusatorio, éstos también
se encuentran, de manera negativa, en el sistema “inquisitivo”. Así, podemos concluir que al
contrario de lo que se sostiene, sí existen principios en el sistema inquisitivo; estos serían:
escritura, secrecía, mutabilidad, fragmentación de las audiencias, mediación y
preclusión.145

Creemos que la argumentación antes mostrada es más de carácter retórico, pero de alguna manera
ilustra el panorama poco claro en cuanto a los principios del sistema inquisitivo. Para los efectos de

143
ibídem p. 570
144
Ídem.
145
Márquez Gómez, Daniel y Sánchez-Castañeda, Alfredo, Las falsas divergencias de los sistemas inquisitivo y
acusatorio. El idealismo alrededor de los juicios orales en México, México, Universidad Nacional Autónoma de
México/ Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2012, p.p. 33-34

44
Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
INDEPAC

este apartado, diremos que derivado de las definiciones del sistema inquisitivo que vimos
anteriormente, son principios del sistema inquisitivo:

- Concentración de funciones de investigación, acusación, juicio en el juez.


- La oficiosidad del juez.
- Exclusión o limitación de la contradicción y defensa.
- Secrecía o reserva.
- Escritura.
- Mediación.
- Fragmentación del proceso.
- Inmediatez o permanencia de la prueba.
- Formalidad probatoria.

La concentración de funciones es la característica fundamental del sistema inquisitivo y consiste en la


reunión de la facultad de investigar, acusar y juzgar en el juez, y/o de la facultad de investigar, acusar y
“pre-sentenciar” en el órgano acusador. La oficiosidad del juez deriva de la concentración de
funciones, y dota al juez de un poder casi absoluto, para que por su propia iniciativa realice actos
procesales que afectan a las partes.

La exclusión o limitación de la defensa se refiere a que los actos no se desarrollan a partir de un


ejercicio contradictorio; en realidad, no existe oportunidad de confrontar la veracidad o refutar las
pruebas en audiencia pública, violando con ello el derecho de defensa del imputado. Esto ocurre
porque en este modelo, no existe libertad probatoria, sino que, por el contrario, opera el principio de
prueba tasada, de inmediatez o permanencia de la prueba.

Lo anterior, significa que existe una tabla, o un rasero, que está hecho en la ley por el legislador que
contiene pautas de valoración, por ejemplo, para dictar una prisión preventiva, el juez sólo podrá
hacerlo si tiene prueba “semiplena”, y, semiplena, significa que debe de tener el testimonio a, b y
c.146De manera que, así como no existe la libertad probatoria para las partes, tampoco existe la libre
valoración para el Juez.

Por otro lado, la inmediatez,147 es un principio de valoración de la prueba en relación con el primer
momento en el que se rindió, normalmente, en la etapa de instrucción, frente al ministerio público, sin
presencia de la defensa. Así, el testimonio de un testigo en la etapa de instrucción, tiene más valor que
el testimonio que ése testigo rinda en juicio, ya que este último es posterior y más alejado del tiempo
del momento en que ocurrieron los hechos.

De esta manera, aunque sea indirectamente, se le atribuyen al Ministerio Público facultades de juez,
ya que la prueba que éste presenta, misma que obtuvo en la etapa instructora, siempre vale más, que
la que se presenta en juicio ante el juez. La secrecía o reserva se refiere a que el nivel de acceso

146
Baños y Buján, Óp. Cit., Garantías constitucionales en el proceso penal, p. 69
147
Este término suele confundirse con la inmediación y como vemos, no sólo son dos cosas distintas, sino que
además son esencialmente opuestas, la inmediación es el principio de modelo acusatorio que obliga al juez a
percibir las pruebas a través de sus sentidos en audiencia pública y con la presencia de las partes.

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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hacia el expediente para víctimas, imputados y, en general, cualquier interesado, es bastante limitado.
Si bien, esta disponibilidad varía en las diversas etapas del proceso, la regla es la contraria al principio
de publicidad.148

La escritura se refiere a que todas las actuaciones deben contar por escrito; en realidad, lo que no está
por escrito dentro del expediente, no existe para el proceso, este principio derivó de la necesidad de
controlar la legalidad de las actuaciones en un sistema en donde el control no se da por la
contradicción. Esto implica un esfuerzo institucional enorme por la construcción del expediente, el cual
debe contar con todas las formalidades de ley, pero, también, con las formalidades que derivan de la
organización interna de los tribunales149. Sellos, firmas, folios, portadas, espacio, físico y mucho tiempo
para impresión, copias, y, en general, el armado del mismo.

La mediación es lo contrario al principio de inmediación. Gracias a esta característica de los sistemas


inquisitivos, no es necesaria la presencia del juez en los actos procesales, ya que éste delega,
legalmente, porque está facultado para ello, sus funciones en funcionarios menores del juzgado y, son
éstos funcionarios, ante quienes las partes ejecutan los actos procesales.

El argumento para desarrollar un juicio con mediación está basado en que todo está en el expediente,
de manera que el juez lo consultará personalmente, con base en ello, dictará la sentencia, ajustándose
al rasero probatorio y a la legalidad o ilegalidad de las actuaciones que ahí encuentre. También, es
característica del sistema inquisitivo, la fragmentación del proceso, esto quiere decir que los actos
procesales son solicitados por el ministerio público al juez y éste los programa, en fechas, casi
siempre, muy lejanas a las solicitud.

Esta situación derivó en que existen etapas en las que se van desarrollando uno a uno los actos
procesales con muchos días, meses o semanas de diferencia. De manera que, no hay continuidad
entre ellos, mucho menos concentración de pruebas, y se pierde así la lógica secuencial del proceso y
tiene como consecuencia procesos que pueden durar desde 5 hasta 20 años o más.

Si tomamos en consideración que estamos hablando de una causa penal, y que es muy posible que el
presunto responsable (como se le llama en el sistema inquisitivo) se encuentre en prisión preventiva,
resulta que, en estos casos, se actualiza además, el supuesto de la privación de la libertad antes de
que se dicte una sentencia condenatoria. Lo anterior violenta el principio nulla culpa sinne iudicio, es
decir, el principio de jurisdiccionalidad en sentido estricto, que es la primera garantía procesal de
cualquier proceso.150

Las características del sistema inquisitivo, en términos generales, se derivan también de un criterio de
necesidad absoluta de la pena, dado que no es visto como persona sino como cosa.151Por lo anterior
los ejemplos anti-garantistas que derivan de este esquema procesal son, literalmente, innumerables. A

148
Carbonell, Miguel, Óp.Cit., ¿Qué son y para qué sirven los juicios orales?, p. 38
149
Ídem.
150
Ferrajoli, Luigi, Óp. Cit., Derecho y Razón, p. 538
151
Baños y Buján, Óp. Cit., Garantías constitucionales en el proceso penal, p. 65

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continuación, y para mejor explicación, reproducimos un esquema que conjunta casi todas las
características del sistema inquisitivo:

Características del Sistema Inquisitivo

Nota Fuente: Baños y Buján, Garantías constitucionales en el proceso penal, Óp.Cit, p. 72

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2.5. Cuadro de diferencias y derivaciones entre el sistema acusatorio y el


sistema inquisitivo.

Conforme lo visto en los apartados anteriores, podemos proponer el siguiente cuadro de diferencias y
derivaciones de ambos sistemas:

Diferencias Sistemas Acusatorio e Inquisitivo

SISTEMA ACUSATORIO SISTEMA INQUISITIVO


Proceso penal como método de
Proceso penal como garantía de libertad búsqueda y probanza de culpabilidad
y de seguridad del imputado penal

Presunción de inocencia Presunción de culpabilidad

Principio acusatorio Concentración de funciones

Principio de contradicción Oficiosidad del juez

Principio de igualdad de partes Exclusión o limitación de la defensa

Principio de publicidad Secrecía o reserva

Principio de oralidad Escritura o formalidad

Principio de inmediación Mediación procesal

Principio de concentración Fragmentación

Lo interesante de este esquema, es notar, por un lado, las derivaciones que tienen los principios de
cada sistema y, por el otro, identificar que, a partir del principio acusatorio y el principio de
concentración de funciones, los cuáles indican el inicio del proceso penal, las derivaciones tienen que
ver, ya no con garantías del proceso, sino con el cumplimiento, o en su caso, violación de derechos
fundamentales de las personas.

De manera que, se puede concluir, que la única forma de garantizar la presunción de inocencia es a
través del sistema acusatorio y, sólo la presunción de inocencia efectiva, se garantiza la libertad y la
seguridad de las personas, que son los derechos fundamentales que se ponen en juego cuando el
proceso penal no cumple con los estándares acusatorios o garantistas.

Por el contrario, la conjunción de funciones de acusación y juicio en un solo órgano, presume la


culpabilidad de las personas, violando el principio de presunción de inocencia (nulla culpa sine iudicio)
y, por lo tanto, los derechos fundamentales de libertad y seguridad de las personas. En este sentido, el

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proceso penal acusatorio, o si se quiere garantista, es una garantía fundamental de las personas. Es
así como se configura doctrinariamente lo que se conoce como debido proceso, y el cual analizaremos
en el apartado correspondiente al análisis de las normas internacionales de fundamentales y garantías
procesales aplicables en México.

2.6. El sistema mixto, definición y consideraciones relevantes.

Al inicio de este apartado mencionamos que, ningún proceso efectivamente instaurado, es cien por
ciento acusatorio ni cien por ciento inquisitivo, hablamos de que, desde hace tiempo, en los sistemas
jurídicos procesales contemporáneos, las características de ambos sistemas se mezclan, algunas
veces con mayor tendencia hacia un extremo, y otras veces, hacia el otro.

Si pudiésemos establecer esa tendencia a la mitad del camino entre los dos extremos que hemos
delineado, lo que tendríamos es un sistema mixto puro. De hecho, todos los sistemas son mixtos,
como mencionamos antes, y sea mixto, con tendencia acusatoria o mixto con tendencia inquisitiva,
pero, al final de cuentas, mixto.152

Ferrajoli, caracteriza al sistema mixto como un “monstruo” nacido de la unión del proceso acusatorio y
el inquisitivo, predominantemente inquisitivo en la primera fase, escrita, secreta, dominada por la
acusación pública y exenta de la participación del imputado, privado de libertad durante la
misma; tendencialmente acusatorio en la fase sucesiva del enjuiciamiento, caracterizada por el
juicio contradictorio, oral y público con intervención de la acusación y la defensa, pero
destinado a convertirse en mera repetición o escenificación de la primera fase.153

Efectivamente, la mayor parte de los autores que están a favor del sistema acusatorio, ven al sistema
mixto como una mezcla poco afortunada de ambos sistemas que se pierde en contradicciones
constantes al no poder remitirse a fundamentaciones racionales, ya que dichas fundamentaciones no
existen o están mezcladas y, por lo tanto, este sistema impregna al proceso de mucha incertidumbre e
ineficacia.

Así, Baños y Bujan, nos explican que el sistema mixto surge de la visión contradictoria entre la eficacia
en la persecución penal y el garantismo, y la necesidad de tener, como se dice coloquialmente, lo
mejor de los dos mundos. Pero, como hemos visto, las características de estos dos sistemas son
altamente incompatibles, por lo que se optó por dividir en dos fases el proceso, una inquisitiva y
preparatoria, y la segunda acusatoria y definitiva.154

152
Baños y Buján, Óp. Cit., Garantías constitucionales en el proceso penal, p. 75
153
Ferrajoli, Luigi, Óp. Cit., Derecho y Razón p. 566
154
Baños y Buján, Óp. Cit., Garantías constitucionales en el proceso penal, p. 73

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El siguiente esquema nos ofrece la visión de cómo opera un sistema mixto:

Gráfico 1 Proceso en un Sistema Mixto

Nota Fuente: Baños y Buján, Óp. Cit., Garantías constitucionales en el proceso penal, p. 76

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Este esquema mixto, sin embargo, si ganase tendencia inquisitiva, se vería de la siguiente manera:

Gráfico 2 Sistema mixto con tendencia inquisitiva

Nota Fuente: Baños y Buján, Óp. Cit., Garantías constitucionales en el proceso penal, p. 83

Como vemos, el predominio inquisitivo tiene una etapa de instrucción muy desarrollada, formalizada y
rígida, que tiende a solaparse con la etapa de juicio y puede llegar a eliminar por completo la fase
plenaria. Podemos decir que, hasta antes de la adopción obligatoria, vía RJP_08 y CNPP, del modelo
acusatorio en todo el País, en México, éste es el esquema que prevaleció.

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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Y si, por el contrario, el sistema mixto ganase tendencia acusatoria lo veríamos así:

Gráfico 3 Sistema mixto con tendencia acusatoria

Nota Fuente: Baños y Buján, Óp. Cit., Garantías constitucionales en el proceso penal, p. 84

En estricto sentido, creemos que éste es el esquema adoptado por la RJP-08, se trata de un sistema
mixto con predominancia acusatoria. La problemática de los sistemas mixtos, está en su legalización,
normalización, en su socialización y en la permeabilidad de su funcionamiento, incluso, hacia la

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doctrina procesal penal. Esto es así, porque cuando se normalizan los sistemas mixtos, deja de existir
la posibilidad de ganar tendencia acusatoria o garantista, lo cual impacta en la violación de los
derechos fundamentales de las personas.

El proceso penal, como vimos en el primer apartado de esta investigación, es un reflejo de la sociedad,
es la forma en la que medimos la calidad de nuestra democracia y la efectividad de nuestro estado de
derecho, de manera que, con un criterio de crítica interna y externa hacia el proceso, por parte de la
doctrina y de todos los involucrados en el mismo, podemos ir ajustando un sistema mixto a mayores
tendencias acusatorias o garantistas, el cual es, sin duda, el más deseable.

3. Derechos y Garantías en el proceso penal acusatorio.


3.1. Noción de garantías.

De la mano con el concepto de derechos fundamentales, subyace la noción de garantías; esto es así,
porque, como hemos visto, se trata de un sinsentido hablar de derechos fundamentales sin considerar
el problema de su observancia y aplicación efectiva. En México, desde las enseñanzas y la obra del
Maestro Ignacio Burgoa, se generó un amplio conocimiento y aplicación del término garantía como,
justamente, este maestro las concibió.

Para Burgoa, las garantías, y, más específicamente, las garantías individuales, fueron lo que nosotros
conocemos como derechos fundamentales, es decir, aquellos derechos subjetivos que han sido
positivizados en el ordenamiento constitucional y que tienen carácter universal.155

Sin embargo, conforme a la moderna teoría del garantismo, el término garantía corresponde
genéricamente: a los mecanismos idóneos para hacer efectivos los derechos fundamentales.

Ferrajoli nos dice que las garantías son mecanismos institucionales que tienen por objetivo asegurar
la máxima correspondencia entre la norma y la efectividad en la tutela o satisfacción de los derechos o
de los principios incorporados en dicha norma.156De manera que contienen vínculos normativos
idóneos para asegurar derechos subjetivos. En el derecho penal, por ejemplo, consisten, en
términos generales, en la estricta legalidad de los delitos, y en la verdad formal de su investigación
procesal.157

Montero nos explica, en este mismo sentido, que no hay garantía de derechos sin tutela judicial, pero
además y derivado de que los derechos fundamentales adquieren su plena aplicabilidad cuando
legalmente las condiciones para su ejercicio se concretan, es necesaria la existencia de estructuras y
medios estatales que posibiliten verdaderamente su ejercicio. Sin ellos no se puede decir que se goza
de los derechos de modo pleno y pacífico. Así, la actuación positiva del Estado (en una obligación de

155
Burgoa Orihuela, Ignacio, Óp. Cit. Las Garantías individuales, p.p. 161-187
156
Ferrajoli Luigi, Óp. Cit., Derecho y Razón, p. 28 y 363
157
Ídem.

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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hacer), para establecer los mecanismos necesarios para el goce pleno y pacífico de los derechos
constituye, además de la tutela judicial, la principal garantía de los mismos158.

Las garantías, entonces, derivan en las obligaciones correspondiente a un derecho subjetivo,


entendiendo por derecho subjetivo, toda expectativa jurídica positiva (de prestaciones) o negativa (de
no lesiones),…”159Pero también, son las normas que obligan a la reparación de un daño generado por
la violación a los derechos fundamentales, mediante una sanción (para los actos ilícitos) o anulación
(para los actos no válidos).160De conformidad con la teoría del garantismo, existen los siguientes tipos
de garantías:

1. Garantías positivas: que son obligaciones de prestación correspondiente a las particulares


expectativas que son los derechos subjetivos,161y
2. Garantías negativas: que consisten en una obligación de prohibición de lesión correspondiente
los derechos subjetivos”.162
3. Garantías primarias o sustanciales: que son las garantías consistentes en las obligaciones o
prohibiciones que corresponden a los derechos subjetivos garantizados, es decir, las dos
anteriores, y163cuya observancia corresponde a la satisfacción de manera primaria y sustancial de
los derechos garantizados por ellas, y164
4. Garantías secundarias o jurisdiccionales: que son las obligaciones, por parte de los órganos
judiciales, de aplicar la sanción o de declarar la nulidad cuando se constaten, en el primer caso,
actos ilícitos y, en el segundo, actos no válidos que violen los derechos subjetivos y, con ellos, sus
correspondientes garantías primarias.165

Cabe aclarar que, estas últimas, operan sólo eventualmente, como medio para la reparación de la
inobservancia de las garantías primarias.El autor refiere, además, que las garantías de los derechos
fundamentales requieren siempre, para su existencia, ser introducidas mediante normas diversas a las
que estableen los derechos fundamentales, ya que si no es así, se pueden confundir los derechos
garantizados con las garantías.166

El problema, en la mayor parte de los sistema jurídicos que han incluido en sus Constituciones
derechos fundamentales, es que no existen las garantías que los hacen operativos. Nos unimos a la
noción de que no es dable sostener que, a falta de la garantía, el derecho fundamental es inexistente.
El derecho fundamental subsiste y, en todo caso, su incumplimiento, genera la obligación del Estado,
no sólo de repararlo si es posible, sino de reconocer el incumplimiento del derecho y, por lo tanto,
colmar la laguna o corregir la antinomia que ha producido la falta o inobservancia de la garantía.

158
Montero Zendejas, Daniel. Derecho Constitucional Comparado. Óp.Cit, p. 54
159
Ferrajoli, Luigi. Óp. Cit., Democracia y Garantismo, p. 63
160
Ídem.
161
Ibídem, p. 64
162
Ídem.
163
Ídem.
164
Ídem.
165
Ídem
166
Ibídem, p. 72

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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3.2. Garantismo Penal.

Ferrajoli establece que el garantismo penal es correspondiente con la teoría de derecho penal mínimo.
Se trata de un paradigma teórico pero, también, de un modelo de filosofía política de derecho penal
que se justifica con dos criterios:167

1. La prevención y minimización de los delitos, y

2. La prevención y minimización de las penas excesivas o arbitrarias.

Los principios sobre los que se funda el modelo garantista son:

a) La presunción de inocencia;
b) Estricta legalidad, la materialidad y lesividad de los delitos;
c) Responsabilidad personal;
d) El juicio oral y contradictorio entre partes (modelo acusatorio), y

Estos principios, explica el autor, se configuran como un esquema epistemológico de identificación del
delito encaminado a asegurar, el máximo grado de racionalidad y de fiabilidad del juicio y, por tanto, de
limitación de la potestad punitiva y de tutela de la persona contra la arbitrariedad.168

He aquí, la nota fundamental distintiva del garantismo penal respecto de otros modelos
históricamente concebidos y realizados, en cuanto a lo que persigue el garantismo penal, se distingue
del modelo inquisitivo o autoritario, ya que el proceso no es concebido como un medio que, “a como dé
lugar”, debe entregar culpables al sistema. Sólo si el juicio es racional, fiable, limitador del poder
punitivo y tutelar de los derechos del imputado se puede concebir que las penas impuestas estén
legitimadas.

El modelo garantista se construye conforme a los diez axiomas siguientes que, a su vez, son también
los principios del modelo garantista (y también de acusatorio) o garantías penales y garantías
procesales siguientes:

167
Ferrajoli, Luigi, Óp. Cit., Garantismo, Una discusión sobre derecho y democracia, p. 123
168 Ferrajoli, Luigi, Derecho y Razón, p. 34.
Óp. Cit.

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Axiomas garantistas del derecho penal


PRINCIPIOS O GARANTÍAS PRINCIPIO O AXIOMAS
Principio de retributividad o de la sucesividad Nulla poena sine crimine.
de la pena respecto del delito;
Principio de legalidad, en sentido lato o en Nullum crimen sine lege.
sentido estricto;
Principio de necesidad o de economía del Nulla lex (poenalis) sine
derecho penal; necessitate.
Principio de lesividad o de la ofensividad del Nulla necesitas sine iniuria.
acto;
Principio de materialidad o de la exterioridad Nulla iniuria sine accione.
de la acción;
Principio de culpabilidad o de la Nulla actio sine culpa.
responsabilidad personal;
Principio de jurisdiccionalidad, también en Nulla culpa sine iudicio.
sentido lato o en sentido estricto;
Principio acusatorio o de la separación entre Nullum iudicium sine accusatione.
juez y acusación;
Principio de la carga de la prueba o de Nulla accusatio sine probatione.
verificación;
Principio del contradictorio, o de la defensa, o Nulla probatio sine defensione.
de refutación.

Nota Fuente: Ferrajoli, Luigi, Óp. Cit. Derecho y Razón, p. 93

Estos principios, definen al modelo garantista de derecho o de responsabilidad penal y son los
principios jurídicos penales de un moderno Estado Constitucional y Democrático de Derecho.

Los primeros seis, corresponden al derecho sustantivo penal y configuran las garantías penales. Los
últimos cuatro, corresponden al proceso penal, son las garantías procesales básicas, primarias o
epistemológicas y sirven para saber cuándo y cómo juzgar a una persona.169Estos principios se
encuentran ordenados y conectados de manera sistemática de manera que ninguno de ellos puede
verificarse, si no se verifica el sucesivo.

De acuerdo con esta lógica, se puede establecer que:

No hay culpa sin juicio; no hay juicio sin acusación; no se verifica la acusación si no hay prueba, y no
hay prueba si no hay defensa o contradicción.170

O si se quiere:

169
Ibídem, p. 537
170
Ibídem, p. 111

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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Para que haya culpa se necesita juicio; para que haya juicio se necesita acusación; para que subsista
la acusación se necesita prueba, y para que haya prueba válida, se necesita contradecirla a través de
la defensa.171

Las garantías penales están hechas para garantizar la verificabilidad y refutabilidad de los delitos
definidos por ley, de manera que vinculan al legislador a satisfacer las condiciones del uso del término
“verdadero”, para que los jueces puedan aplicarlas con criterios de racionalidad lógica y no de
ponderación.

La garantía de estricta legalidad impone al legislador el uso de términos de la mayor precisión posible
y por lo tanto de una extensión lo más determinada posible, de manera que el juez pueda usarlos en
proposiciones judiciales verdaderas como predicados, respecto de los hechos empíricos que están
conociendo o analizando para establecer si existe o no delito.172 A esto se le llama el criterio
semántico de estricta legalidad penal.

Traduciendo, podemos decir que, si un tipo penal está mal formulado, es impreciso o es vago, no
podrá ser usado por el juez como predicado de una proposición susceptible de calificarse como
verdadera. Evidentemente, ello importa al derecho sustantivo, pero los efectos de la imprecisión
impactan, evidentemente, al ámbito procesal porque al no ser verificables y refutables los tipos
penales, no es posible el conocimiento del hecho por parte del juez y con ello se vacía el principio de
estricta jurisdiccionalidad.

De la misma forma, la taxatividad, que es presupuesto de estricta la legalidad, debe dar como
resultado en los tipos penales que hagan referencia a hechos empíricos determinados, por lo que es
presupuesto de todas las demás garantías penales.173

Por lo anterior, la RJP-08 es una reforma que en realidad no reforma es sistema de justicia penal, sino
solamente el proceso penal, ya que para que exista correspondencia entre el modelo acusatorio de
proceso es necesario revisar el código sustantivo e imprimirlo con los criterios de racionalidad,
correspondencia, necesidad, precisión, verificabilidad y refutabilidad, fundamentales para que el
sistema procesal opera cabalmente.

Por su parte las garantías procesales se caracterizan porque en el plano jurisdiccional aseguran la
máxima comprobación de la verdad fáctica, a través de la verificación por parte de la acusación y la
refutación por parte de la defensa de la concreta hipótesis acusatoria.174Para ello, se estableen los
siguientes criterios de coherencia o justificación o condiciones para que la hipótesis acusatoria sea
aceptada como verdadera:

a) Que exista pluralidad de confirmaciones de la acusación, mediante lo cual se satisface la carga de


la prueba;

171
Ídem.
172
Ídem.
173
Ídem.
174
Ídem.

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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b) Que no exista ni una sola refutación por parte de la defensa, con lo que se verifica el derecho de
defensa, y
c) Que se desmientan las hipótesis explicativas diferentes a las que justifican la motivación.175

De manera que, estas garantías no solamente son garantías del ciudadano o del imputado sino que
también son garantías de verdad (siempre aproximativa) y en este sentido garantizan también, la
pretensión de la víctima del delito. Como ya vimos en el principio de este Capítulo, la verdad real, es
decir, lo que pasó cuando se cometió un delito, es materialmente imposible de conocer.

Sólo se puede conocer una verdad jurídica que es, inevitablemente y solamente aproximativa, a la
verdad real. En la búsqueda de la verdad, apunta Ferrúa, es tan realista el sistema acusatorio, al
admitir las limitaciones de conocer la verdad absoluta, como el sistema inquisitivo es peligrosamente
utópico, e insensato, al afirmar que a través del proceso, puede llegar a ella176.

A esta verdad (la aproximativa), es a la que aspira el modelo garantista, ya que decir que se
aspira a conocer la verdad “material”, real o absoluta favorece, como apunta Ferrajoli, el irracionalismo
y el decisionismo judicial, y como dice Ferrúa, impone al proceso como objetivo una utopía que,
tratándose de derecho penal y procesal penal, resulta inaceptable.

Por otro lado el modelo de garantismo penal en su apartado procesal, se corresponde con los
principios del modelo acusatorio. La diferencia cuando hablamos de modelo acusatorio y modelo
garantista penal es realmente poca, pero trascendental, la he traducido en dos nociones:

a) A diferencia del modelo acusatorio, el garantismo penal está inserto y responde también a la
teoría del garantismo en general y la teoría de los derechos fundamentales vistas con
anterioridad. No se puede comprender por separado, en este sentido la teoría del garantismo
penal es sistémica, integral y holística.

b) Lo anterior, hace que el modelo garantista, a diferencia del acusatorio este impregnado de la
noción de eficacia en cuanto a las garantías procesales y que le sea aplicable también el
modelo de análisis de divergencias explicado anteriormente, cosa que no sucede con el modelo
acusatorio que bien puede quedarse plasmado sólo en la norma constitucional y orillado así a
repetir errores pasados.

En mi opinión, por lo tanto, el modelo garantista, va más allá que el modelo acusatorio, ya que al igual
que toda la teoría en la que se basa, se concibe como imperfecto, inacabado y por lo tanto, sujeto a la
crítica interna y a la revisión constante por parte de los jueces y juristas. Esta crítica otorga la
posibilidad de perfeccionamiento del mismo a partir de conocer el grado de acercamiento que tiene la
realidad con el modelo propuesto; en este sentido es un sistema autopoiético.

175
Ídem.
176
Ferrúa, Paolo. “Contradictorio y verdad en el proceso penal”, en: Gianformagio, Letizia (editora). Las razones
del garantismo. Discutiendo con Luigi Ferrajoli. Trad. Pablo D. Eiroa y Nicolás Guzmán, Colombia, Temis, 2008,
p. 219, 221

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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El modelo garantista de derecho penal, se configura así como garantía de los derechos fundamentales
de libertad, justicia y seguridad. Es una garantía que pertenece al ciudadano en el sentido de que el
modelo traducido al proceso debe operar conforme a lo aquí establecido, si no es así, el Estado no
puede imputar responsabilidad penal. Lo contrario sería pensar que ante la sola presencia de alguno
de los principios del modelo, el Estado debe castigar. Por otra parte, el sistema garantista, en términos
epistemológicos es un sistema de derecho penal mínimo. Ferrajoli, señala al respecto:

Es claro que el derecho penal mínimo, es decir, condicionado y limitado al máximo,


corresponde no sólo al máximo grado de tutela de las libertades de los ciudadanos respecto
del arbitrio punitivo, sino también a un ideal de racionalidad y de certeza. Con ello resulta
excluida de hecho la responsabilidad penal todas las veces que sean inciertos o
indeterminados sus presupuestos.

A la inversa, el modelo de derecho penal máximo, es decir, incondicionado e ilimitado, es el


que se caracteriza, además de por su excesiva severidad, por la incertidumbre y la
imprevisibilidad de las condenas y de las penas; y que, consiguientemente, se configura
como un sistema de poder no controlable racionalmente por ausencia de parámetros ciertos
y racionales de convalidación y de anulación.177

De manera que, el proceso, tiene como fin limitar el poder punitivo del Estado frente a los ciudadanos,
por ello, estos principios se conciben como garantías ciudadanas, no como presupuestos de la
responsabilidad. Nuevamente en palabras de Ferrajoli:

…Cada una de las implicaciones deónticas -o principios- de que se compone todo modelo
de derecho penal enuncia, por tanto, una condición sine qua non, esto es, una garantía
jurídica para la afirmación de la responsabilidad penal y para la aplicación de la pena: no,
téngase en cuenta, una condición suficiente en presencia de la cual está permitido o es
obligatorio castigar, sino una condición necesaria en ausencia de la cual no está
permitido, o está prohibido, castigar.”178

De manera que, las garantías penales y procesales, son condiciones para que exista delito, y el
proceso. Veamos nuevamente en palabras de Ferrajoli:

La función específica de las garantías en el derecho penal,… en realidad no es tanto permitir


o legitimar como más bien condicionar o vincular y, por tanto, deslegitimar el ejercicio
absoluto de la potestad punitiva. Precisamente porque delito, ley, necesidad, ofensa, acción,
y culpabilidad designan requisitos o condiciones penales, mientras que juicio, acusación,
prueba y defensa, designan requisitos o condiciones procesales, los principios que exigen
los primeros se llamarán garantías penales, y los exigidos por los segundos, garantías
procesales.179

177 Ferrajoli, Luigi, Óp. Cit., Derecho y razón, p.p. 104 y 105
178Ibídem p. 92
179Ídem
.

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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Al considerar el principio de estricta legalidad en el centro del sistema por un lado y la interconectividad
que deben de tener todos los demás principios al ser presupuestos unos de otros, estamos frente a un
modelo “límite” en el sentido de que teóricamente, si se cumplen con todos los principios cabalmente,
estaremos hablando de un modelo garantista. Se le llama modelo límite porque en realidad es utópico,
es meta jurídico. Por esto, el sistema se debilita o se fortalece dependiendo del grado de eficacia y
aplicación de estos principios.

El modelo de proceso penal garantista se construye a partir de derivar las garantías que son
necesarias en el proceso para asegurar la vigencia de los principios o axiomas garantistas relativos al
proceso que son, como hemos dicho: el principio de jurisdiccionalidad en sentido amplio pero
sobretodo estricto, el principio acusatorio de separación entre juez y acusador, el principio de
verificación o carga de la prueba del órgano acusador y el principio contradictorio, o de defensa, o de
refutación.

MOSTRAR MODELO GARANTISTA PROCESAL PENAL

3.3. Derecho al debido proceso.

Más que un principio, el debido proceso es un derecho, o mejor aún, se trata del conjunto d
derechos y garantías que le aseguran a las personas un proceso apegado a la legalidad, objetivo,
imparcial, garante de sus derechos, tanto de víctimas como de imputados.

En el ámbito de los tratados internacionales de los cuáles México es Parte, el derecho al debido
proceso se encuentra establecido en los artículos 14.1 y 14.3 del Pacto Internacional de los Derechos
Civiles y Políticos; el artículo XXVI de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre y el artículo 8 de la Convención Americana de los Derechos Humanos.

El artículo 8 de la CADH, consagra los lineamientos del debido proceso, que consiste en el derecho
de toda persona a ser oída con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o
tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley para la
determinación de sus derechos.180

En México, el debido proceso tiene pocas referencias normativas, dentro de las que pretenden
explicar los alcances de este derecho está el Artículo 12 del CNPP el cual establece que ninguna
persona podrá ser condenada a una pena ni sometida a una medida de seguridad, sino en virtud de
resolución dictada por un Órgano jurisdiccional previamente establecido, conforme a leyes expedidas
con anterioridad al hecho, en un proceso sustanciado de manera imparcial y con apego estricto a los
derechos humanos previstos en la Constitución, los Tratados y las leyes que de ellos emanen. De
manera que genéricamente en nuestro País el debido proceso significa, respeto de derechos
fundamentales.

180
Convención Americana de los Derechos Humanos, artículo 8, numerales 1 y 2

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CORIDH), quien es el órgano competente para la


interpretación de la Convención Interamericana, ha declarado una violación al artículo 8 de la
Convención (es decir, a la garantía de debido proceso) en más del 95% de los casos sujetos a su
conocimiento, y se ha referido al contenido y exigencias del mismo en el 50% de sus opiniones
consultivas181.

Lo anterior, demuestra la trascendencia e importancia del estudio del debido proceso y sobretodo
de darle un tratamiento, no ya como un término teórico genérico, sino como una norma de derecho
internacional, positiva y vigente, conformado por una serie de garantías que, de igual forma,
constituyen normas vigentes que deben ser observadas por la legislación interna y en omisión de lo
anterior, observadas y aplicadas directamente por las autoridades en cargadas de la substanciación
del procedimiento penal.

La CORIDH establece que todo proceso está integrado por actos jurídicos que guardan entre sí
relación cronológica, lógica y teleológica. Esto es así, porque en un proceso, unos actos son soporte o
pre supuesto de otros, y todos se ordenan conforme a un fin supremo y común: la solución de la
controversia por medio de una sentencia.182

De manera que, el proceso penal, está conformado por actos procesales que, conforme a lo dicho por
la CORIDH, corresponden al género de actos jurídicos, y por ello se encuentran sujetos a las reglas
que determinan la aparición y los efectos de aquéllos. Cada acto debe ajustarse a las normas de su
creación que le confieren valor jurídico, el cual es el presupuesto para que produzca efectos
jurídicos183.

La CORIDH ha interpretado que si lo anterior no ocurre, el acto carecerá de validez jurídica y no


producirá sus efectos. También nos indica que la validez de cada uno de los actos jurídicos influye
sobre la validez del conjunto (que es el proceso), puesto que en éste cada uno se halla sustentado en
otro precedente y es, a su turno, sustento de otros más. La culminación de esa secuencia de actos es
la sentencia, que dirime la controversia y establece la verdad legal, con autoridad de cosa juzgada184.

Dado lo anterior un proceso realizado conforme a derecho es el soporte necesario para la validez de
una sentencia: la validez del proceso es condición de la validez de la sentencia. Esto no se refiere, sin
embargo y según la CORIDH, a la aplicación inexacta de la ley o la apreciación errónea de pruebas,
en donde la sentencia es válida y puede adquirir firmeza, aunque sea errónea o injusta, se refiere a la
carencia del soporte procesal mínimo, que es, precisamente el cumplimiento de lo que se
conoce como el estándar del “debido proceso”185.

Y dicho por la CORIDH, cuando no se satisfacen las exigencias mínimas del “debido proceso legal”, tal
circunstancia motiva la invalidez del proceso y también priva de validez a la sentencia, que no reúne

181
Ibáñez Rivas, Juana María. “Artículo 8, Garantías Judiciales “en: Uribe, Patricia y Steiner, Cristian
(Coordinadores). Convención Americana Sobre Derechos Humanos Comentada, Óp. Cit., p. 210
182
Corte IDH. Caso Castillo Petruzzi y otros vs. Perú. Fondo, reparaciones y costas. Sentencia de 30 de mayo de
1999. Serie C No. 52, párr. 218
183
ídem
184
Ibídem, párr. 219
185
Ibídem, párrs. 220-221

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las condiciones para que subsista y produzca los efectos que regularmente trae consigo un acto de
esta naturaleza.186

De manera que la CORIDH ha definido al debido proceso, como el conjunto de requisitos que deben
observar en las instancias procesales a efecto de que las personas estén en condiciones de
defender adecuadamente sus derechos ante cualquier acto del Estado que pueda afectarlos.187

La CORIDH ha dicho que este conjunto de derechos constituyen un límite a la actividad estatal. En
este sentido el debido proceso es una garantía del respeto a los derechos de libertad y
seguridad de las personas frente al Estado, quien no puede ejercer ningún tipo de control punitivo o
acto de poder contra ninguna persona si no es con absoluto respeto al debido proceso.

Zaffaroni, nos muestra con la siguiente analogía, la lógica y epistemología del funcionamiento correcto
del debido proceso. El proceso es un sistema de “diques” que protege de inundación a la “isla” y cuya
función es dejar pasar sólo cierta cantidad y ciertas aguas hacia la “isla”. El sistema de diques debe
dejar pasar cierta cantidad de agua, no cerrarse por completo, porque de lo contrario el sistema se
rompe e inunda la isla.188

El agua, que amenaza con inundar la isla, es el poder


punitivo del Estado; el sistema de diques, es el debido
proceso que se construyó con los derechos
fundamentales y las garantías procesales de las que
habla el artículo 8 de la CADH, y que funciona de manera
compleja, pero sistemática y racional, para dejar pasar
“agua” solamente cuando se han respetado dichos
derechos y garantías.

La “isla”, es el Estado Constitucional y Democrático de


derecho, en donde las personas gozan de sus derechos
fundamentales (su libertad y seguridad), y es, por lo
tanto, el valor a proteger por el dique. De manera que,
efectivamente, las garantías o requisitos del debido
proceso son parte de este dique y su sentido es limitar el
poder de del Estado en aras de proteger a los
ciudadanos, la constitución y al democracia.

Como hemos dicho, el artículo 8 de la CADH, consagra los lineamientos del debido proceso, que
consiste en el derecho de toda persona a ser oída con las debidas garantías y dentro de un plazo

186
Ibídem, párr. 221
187
Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso Baena Ricardo y otros Vs. Panamá. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 2 de febrero de 2001. Serie C No. 72; Caso Ivcher Bronstein Vs. Perú.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de febrero de 2001. Serie C No. 74, consultado en: Silva García,
Fernando. Jurisprudencia Interamericana sobre derechos humanos. Criterios Esenciales, México, S/Ed. 2011, p.
p. 108, 109.
188
Zafarroni, Eugenio Raúl, Tenorio Tagle, Fernando, Alagia, Alejandro y Slokar, Alejandro. Manual de Derecho
Penal Mexicano, parte general, Óp.Cit., p.58.

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Principios rectores del sistema penal acusatorio. Docente:Dra. Marcela González Duarte
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razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad
por la ley para la determinación de sus derechos.189

De manera que, el debido proceso, está conformado por los siguientes derechos de la persona que
son requisitos mínimos, y que son, a su vez, las garantías judiciales (o procesales) mínimas de las que
habla el mismo artículo 8, tanto en su numeral 1 como 2, y también el artículo 25 de la CADH:

Derechos y garantías del debido proceso

conforme a la Convención Interamericana de Derechos Humanos

1. A ser oída (acudir ante la justicia).


2. Con las debidas garantías.
3. Dentro de un plazo razonable.
4. A un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la
ley.
5. A la motivación de las resoluciones judiciales.
6. A que se le presuma inocente.
7. A ser tratada en igualdad de condiciones.
8. A ser asistida gratuitamente por el traductor o intérprete, si no comprende o no habla el idioma
del juzgado o tribunal.
9. A que se le comunique de manera previa y detallada de la acusación formulada en su contra.
10. A que se le otorgue el tiempo y los medios adecuados para preparar su defensa.
11. A defenderse personalmente o ser asistido por el defensor de su elección y a comunicarse
libre y privadamente con él.
12. A ser asistida por un defensor proporcionado por el Estado, si no hace uso del derecho
anterior.
13. A defenderse a través de la posibilidad interrogar a los testigos presentes en el tribunal y de
obtener la comparecencia, como testigos o peritos, de otras personas que puedan arrojar luz
sobre los hechos.
14. A no ser obligado a declarar contra sí mismo, ni a declararse culpable.
15. A recurrir el fallo ante juez o tribunal superior.
16. A que su confesión solamente se considere válida en juicio si fue hecha sin coacción de
ninguna naturaleza.
17. A no ser sometido a nuevo juicio por los mismos hechos, si fue ya fue absuelto por dicha
causa.
18. A la publicidad del proceso.
19. A la protección judicial.
20. Al derecho a la verdad.

La CORIDH ha establecido, también, que estas garantías y, evidentemente, sus implicaciones o


garantías derivadas, deben ser observados en cualquier actuación u omisión de los órganos estatales
dentro de un proceso, sea administrativo, sancionatorio o jurisdiccional.190

189
Convención Americana de los Derechos Humanos, artículo 8, numerales 1 y 2

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Asimismo, este órgano ha dicho que para que se considere que en un proceso existen
verdaderamente dichas garantías, es preciso que se observen todos los requisitos que sirvan para
proteger, asegurar o hacer valer el ejercicio de un derecho, es decir, las condiciones que deben darse
para asegurar la adecuada defensa.191

En este sentido, cabe mencionar que, como lo apunta García Ramírez, cada una de las garantías del
debido proceso son parte de un sistema dinámico en constante formación, de ahí que se le otorgue un
carácter de progresión histórica (nuevos requerimientos agregan nuevos elementos)192; cada parte es
indispensable para que el sistema exista y subsista. En este sentido solo la legitimidad de cada una de
las garantías justificará y por lo tanto legitimará, el fin del proceso que es la sentencia.193

Ahora bien, el debido proceso no se agota en los requisitos cerrados que establece el artículo 8 de la
CADH194; en estrecha relación están los artículos de dicho instrumento que se refieren al derecho a la
tutela de la vida (art. 4), de la integridad personal (art. 5), de la libertad (art 7), de la tutela a los
derechos humanos (art. 25), etc.

De acuerdo con lo anterior, para que exista debido proceso, también deben de respetarse las
garantías que tutelan estos derechos como por ejemplo las proscripciones a la tortura, los tratos
crueles y degradantes o las detenciones arbitrarias, o el principio pro persona. Por ello estas garantías
también, pasan a formar parte fundamental del sistema del debido proceso aún y cuando no se
encuentran en el artículo 8 de la CADH.

Entendemos, por lo tanto, que el derecho al debido proceso es el derecho que tienen todas las
personas de que el procedimiento y el proceso penal se substancien, por los órganos y autoridades
competentes del estado, conforme y completamente a las garantías vigentes que en favor de sus
derechos humanos y las garantías de carácter judicial, establezcan al tiempo en que se lleve a cabo el
proceso, tanto la legislación nacional, como la establecida en los TI en los que México es Parte.

Lo anterior explica por qué la lista de garantías o derechos que deben observarse en el proceso penal
resulta muy extensa. Todas las garantías que veremos, en este apartado, forman parte de lo que
entendemos como debido proceso y en la medida que avanza el sistema democrático y judicial de un

190
Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso Baena Ricardo y otros Vs. Panamá. Fondo,
Reparaciones y
Costas. Sentencia de 2 de febrero de 2001. Serie C No. 72; Caso Ivcher Bronstein Vs. Perú. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de febrero de 2001. Serie C No. 74, consultado en: Silva García,
Fernando. Jurisprudencia Interamericana sobre derechos humanos. Criterios Esenciales, México, S/Ed. 2011, p.
p. 108, 109.
191
Corte IDH. Caso Mohamed Vs. Argentina. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
23 noviembre de 2012 Serie C No. 255, Párrafo 80
192
García Ramírez, Sergio. El debido proceso. Criterios de la jurisprudencia interamericana. México, Porrúa,
2014, p. 24
193
Ibídem, p. 23
194
Ibídem, p. 17

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país, en fin de un sistema democrático y garantista, dicha lista se vuelve más amplia y el sistema del
debido proceso más dinámico.

3.4. Check list de derechos y garantías en el proceso195

Derechos de todas las personas frente al proceso penal

Derecho al debido proceso.


Derecho a un juicio justo.
Derecho de acceso a la justicia.
Derecho a un tribunal o juez competente (garantía del juez natural), independiente e imparcial.
Derecho a la celeridad judicial; derecho a un recurso rápido y al plazo razonable.
Derecho de igualdad ante la ley
Derecho al principio de legalidad e irretroactividad de la ley penal.
Derecho al principio de publicidad procesal y de asistencia como espectador, a las audiencias
públicas.
Derecho al principio acusatorio, carga de la prueba y deber de investigar del M.P.
Derecho a un recurso sencillo, rápido y efectivo para la tutela judicial efectiva, o protección
judicial de derechos fundamentales.
Derecho al respeto a la vida privada; la inviolabilidad del domicilio y la correspondencia.
Derecho a la honra y a la reputación.

Derechos y garantías de las personas detenidas, relativos al procedimiento penal.

Derecho a la libertad personal.


Derecho a la seguridad personal respecto de la restricción de la libertad.
Derecho a la legalidad de la detención.
Derecho a la legitimidad, necesidad, idoneidad, proporcionalidad y motivación de la detención.
Derecho a las garantías de información y comunicación al momento de la detención
Derecho a ser informada de las razones de detención y del delito imputado.
Derecho a ser informada de los derechos que le asisten.

195
Esta tabla fue desarrollada con base en la sistematización de garantías del proceso penal acusatorio, cada
una de los derechos y garantías aquí mencionados se encuentra descritos y explicados in extenso, conforme a
los criterios de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la Tesis Doctoral de la Dra. Marcela González
Duarte.

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Derecho a contacto de auxilio con familiares, abogado y/o consulado.


Derecho al registro inmediato de la detención, y a conocer el lugar de detención y traslados del
detenido.
Derecho a sanción de funcionarios que no den información obligada.
Derecho al control judicial oportuna de la detención. Derecho de inmediación y comparecencia
personal
Derecho a ser juzgado dentro de un plazo razonable o derecho a ser puesto en libertad durante
el proceso
Derecho a las garantías relativas a la prisión preventiva.
Derecho al examen de legalidad para la imposición de la prisión preventiva.
Derecho al examen de racionalidad para la imposición de la prisión preventiva que incluya la
finalidad compatible, idoneidad, necesidad, proporcionalidad y excepcionalidad
Derecho al plazo razonable en la prisión cautelar preventiva.
Derecho al habeas corpus.
Derecho a la integridad y dignidad personal durante la detención.
Derecho de prevención, protección e investigación oficiosa contra la tortura y otros tratos
crueles inhumanos o degradantes durante la detención.
Derecho al uso racional de la fuerza.
Derecho a condiciones de vida digna en la detención cautelar.
Derecho al trato diferenciado durante la detención cautelar conforme a la calidad de imputado y
a la presunción de inocencia.
Derecho a estar separado de los sentenciados.
Derecho a la revisión de la medida de prisión preventiva y a obtener su libertad.
Derecho a que se le garantice el ejercicio de las garantías procesales establecidas en el artículo
8.2 de la CADH.
Derecho a condiciones generales de vida digna durante la detención.
Prohibición de hacinamiento.
Separación por categorías.
Acceso a agua potable para consumo y aseo.
Derecho a alimentación.
Derecho a la atención médica.
Derecho a la educación, trabajo y recreación.
Derecho a visitas; derecho a no estar incomunicado.

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Derecho a que las celdas tengan luz, ventilación e higiene.


Derecho a la higiene y privacidad en los servicios sanitarios.

Derechos y garantías de las personas imputadas de un delito, relativos al proceso penal; debido
proceso, garantías judiciales.

Derecho a la presunción de inocencia.


Derecho a la invalidez de confesión obtenida con cualquier tipo de coacción; derecho a que se
reputen ilegales las pruebas obtenidas en violación de derechos fundamentales y sus garantías.
Derecho a no ser juzgados dos veces por la misma causa; Non bis in ídem.
Derecho a la publicidad en el proceso.
Derecho a indemnización y/o reparación por error judicial o detención ilegal.
Derecho a las garantías judiciales mínimas de los imputados; derechos en relación con la
defensa.
Derecho a asistencia gratuita de traductor o intérprete.
Derecho a la comunicación previa y detallada de la acusación.
Derecho a tiempo y medios para preparación de la defensa; oportunidad de la defensa, igualdad
de armas y defensa técnica.
Derecho a la defensa personal o por un defensor privado.
Derecho a la defensa pública gratuita.
Derecho a comunicarse de manera libre y privada con el defensor.
Derecho a interrogar testigos de la contraparte y ofrecer testigos y peritos para su defensa.
Derecho de a no incriminarse; derecho a no declarar o derecho a guardar silencio.
Derecho a recurrir el fallo condenatorio; derecho de apelación.

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El presente texto es material protegido por las normas en materia de derechos de autor. Fue preparado por el docente para
el curso de Principios Rectores del Sistema Acusatorio Adversarial con una duración de 10 hrs, el cual forma parte del
Programa de la Maestría en Derecho Procesal Penal, que impartió el INDEPAC al Sindicato de Trabajadores del Poder
Judicial de la Federación el 14 de abril de 2018. Esta obra es un extracto de la Tesis Doctoral de la docente. Se permite la
reproducción parcial de fragmentos de esta tesis, sólo para fines docentes o de investigación, siempre y cuando se realice la
cita correspondiente y de la siguiente manera: González Duarte, Marcela. CONSTRUCCIÓN DE UN SISTEMA DE GARANTÍAS,
PARA EL EJERCICIO EFICAZ DE DERECHOS FUNDAMENTALES, EN MATERIA DE PROCESO PENAL MEXICANO. (Tesis doctoral)
Universidad Autónoma del Estado de Morelos, C.U,. Morelos, México, 2016.

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