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1.- Las Políticas en Salud y la Estrategia de la Promoción de la Salud.

Definición de Psicología de la Salud.


La Organización Mundial de la Salud (OMS, 1964) define la salud como: "un estado de bienestar completo físico,
mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia".
Esta definición subraya la naturaleza biopsicosocial de la salud y pone de manifiesto que la salud es más que la
ausencia de enfermedad. El bienestar y la prevención son parte de nuestro sistema de valores y continuamente
se nos invita a evitar aquellos hábitos que afecten negativamente sobre la salud como la dieta pobre, la falta de
ejercicio y el consumo de alcohol.
Los pensamientos, sentimientos y estilo general de manejo son considerados como requisitos para lograr y
mantener la salud física, es lo que podríamos denominar integración mente y cuerpo.
Resulta generalmente aceptado que el primer intento de definición formal de la psicología de la salud parece
deberse a Matarazzo (1980), quien la considero como "el conjunto de contribuciones específicas educativas,
científicas y profesionales de la disciplina de la psicología la promoción y el mantenimiento de la salud, la
prevención y el tratamiento de la enfermedad y la identificación de los correlatos etiológicos y diagnósticos de
la salud, la enfermedad y las disfunciones relacionadas".
Esta definición acabo por convertirse en la definición "oficial", de la División de la Psicología de la Salud de la
American Psychological Association (APA), ya que en su reunión anual 1980, fue adoptada como tal con muy
pocos cambios.
A partir de ese momento, se estableció como punto de arranque conceptual para señalar los objetivos, tratando
de diferenciarlas de otras especialidades afines y complementarias. Así pues, ha habido otros intentos de definir
la psicología de la salud que revisaremos a continuación.
Gatchell y Baum (1983), lo define como disciplina relativa al papel primario de la psicología como ciencia y
profesión en las áreas de la medicina conductual y salud conductual.
Bloom (1988), estudio científico de la conducta, pensamientos, actitudes y creencias relacionados con la salud
y la enfermedad.
Sarafino (1990), Campo de la psicología introducido a finales de los 70 para examinar las causas de las
enfermedades y estudiar vías para promover y mantener la salud, prevenir y tratar la enfermedad y mejorar el
sistema sanitario.
Carboles (1993), Campo de especialización de la Psicología que centra su interés en el ámbito de los problemas
de la salud especialmente físicos u orgánicos, con la principal función de prevenir la ocurrencia de los mismos o
de tratar o rehabilitar éstos en caso de que tengan lugar, utilizando para ello la metodología, los principios y los
conocimientos de la actual psicología científica, sobre la base de que la conducta constituye, junto con las causas
biológicas y sociales, los principales determinantes tanto de la salud como de la mayor parte de las
enfermedades y problemas humanos de la salud existentes en la actualidad.
Simón (1993), confluencia de las contribuciones específicas de las diversas parcelas del saber psicológico
(psicología clínica, psicología básica, psicología social, psicobiología), tanto a la promoción y mantenimiento de
la salud como a la prevención y tratamiento de la enfermedad.
Marks (1995), la aplicación de la psicología a la salud, los problemas de la salud y cuidado de la salud para la
promoción, mantenimiento y restauración de la misma.
Taylor (1995), campo de la psicología dedicado al conocimiento de las influencias psicológicas en como la gente
permanece sana, por qué enferman y como responden cuando están enfermos.
Psicología de la Salud:
Disciplina o campo de especialización de la psicología que aplica los conocimientos y técnicas científicas
desarrollado para evaluar, diagnosticar, explicar y tratar de modificar y prevenir las anomalías o trastornos
mentales o cualquier otro comportamiento revelante en los procesos de salud y enfermedad en varios
contextos.
Delimitación Conceptual de la Psicología de la salud.
Es de gran importancia para una especialidad reciente definir con claridad su objeto de estudio, a la vez que
delimitar su área de actuación a nivel académico, investigador y profesional, de otras disciplinas, especialidades
y campos de estudio con los que puedan encontrarse solapamientos totales o parciales, así como
contradicciones. En conclusión la psicología de la Salud necesita precisar su ubicación con respecto a la
Psicología Clínica, medicina conductual, psicología comunitaria
1. Medicina comportamental:
Aparece a comienzos de los años 70, definida por su Conferencia Fundacional de Yale (1977) como el campo
interdisciplinario referido al desarrollo e integración de los conocimientos y técnicas de las ciencias biomédicas
y de la conducta relevantes para la salud y la enfermedad, y la aplicación de esos conocimientos y técnicas a la
prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación. El término medicina comportamental se utiliza, por tanto,
para referirse a un campo interdisciplinario de investigación, educación y práctica, referido a la
salud/enfermedad física, que reúne elementos provenientes de la ciencia del comportamiento, tales como la
psicología y la sociología, o la antropología, y de la educación sanitaria, pero también de la epidemiología,
fisiología, farmacología, nutrición, neuroanatomía, endocrinología, inmunología, odontología, medicina interna,
enfermería, trabajo social y salud pública entre otras, para colaborar en el cuidado de la salud y en el tratamiento
y prevención de las enfermedades.
2. Psicología clínica:
Cuando se hace mención a la psicología clínica se entiende como el conjunto de actuaciones sobre sujetos que
presentan problemas o trastornos psicológicos. Su principal característica será, pues, el establecimiento de una
relación entre el psicólogo y su paciente con una dimensión de apoyo y ayuda, a través de los conocimientos y
la actuación psicológica.
Para la American Psychological Association (APA) es la forma de la psicología aplicada que pretende determinar
las capacidades y características de la conducta del individuo recurriendo a métodos de medición, análisis y
observación, y que, con base en una integración de estos resultados con los datos obtenidos a través del examen
físico y de las historias sociales, ofrece sugerencias para la adecuada adaptación del sujeto.
Así, los supuestos teóricos que definen el trabajo en la clínica, los modelos explicativos de los trastornos
abordados y las estrategias y objetivos de la intervención están relacionados con esta existencia de un paciente
que demanda ayuda para afrontar su problema.

La psicología clínica se aplica al ámbito tradicional de intervención psicológica: los trastornos emocionales
(ansiedad y depresión, principalmente). Es el campo tradicional de los trastornos psicológicos, que coincide con
el psiquiátrico. Además, habría que incluir la intervención en otros problemas mentales, como la esquizofrenia,
la rehabilitación de pacientes crónicos, etc.
3. Psicología comunitaria:
Conceptualmente la psicología comunitaria debe entenderse destinada a la comprensión, explicación y solución
de los problemas desde el punto de vista supraindividual (social comunitario), enfocando su actuación
preferentemente, aunque no únicamente, en el cambio y la mejora del medio.
La psicología comunitaria surge como una alternativa a la psicología clínica, orientándose a la comprensión y
resolución de ciertos problemas o patologías con un fuerte componente socioambiental (drogadicción,
marginación, delincuencia, prostitución, etc.) en los que la mejor metodología, por la índole de los mismos, es
el abordaje a niveles supraindividuales o comunitarios, siendo el objeto de su actuación la mejora de ambientes
y recursos sociales y el aumento de las habilidades y competencias personales para mejorar el ajuste entre
personas y ambientes y la calidad de vida en la comunidad.
4. Psicología de la salud:
Aparece como un área más específica que subraya el papel primario de la psicología como ciencia y como
profesión en el campo de la medicina comportamental y que se definió como "el conjunto de contribuciones
científicas, educativas y profesionales que las diferentes disciplinas psicológicas hacen a la promoción y
mantenimientote la salud, a la prevención y tratamiento de la especialidad, a la identificación de los correlatos
etiológicos y diagnósticos de la salud, la enfermedad y las disfunciones relacionadas, a la mejora del sistema
sanitario y a la formación de una política sanitaria"
5. Definición de ramas afines que estudian la salud:
Salud comportamental: un campo interdisciplinario que se localiza conductualmente promoviendo buenos
hábitos de salud y previniendo la enfermedad entre los que actualmente gozan de buena salud.
• Medicina psicosomática: es una aproximación a la enfermedad que se basa en las hipótesis y observación
de que los factores sociales y psicológicos juegan un papel en la predisposición, desencadenamiento y
mantenimiento de muchas enfermedades.
• Psicología médica: Abarca todos los conocimientos de psicología útiles para el ejercicio de la medicina
integral, particularmente los conocimientos sobre la personalidad del enfermo, la relación médico-enfermo, la
personalidad del médico, el diagnóstico personal y comprensivo y los procedimientos de curación o
psicoterapia.
Psicofisiología experimental: su objeto de estudio son las bases fisiológicas de los procesos psicológicos.
• Sociología médica: la especialidad dentro de la sociología que estudia los aspectos sociales de la salud y
la enfermedad.
• Antropología médica: la especialidad dentro de la antropología que estudia los aspectos culturales de la
salud y la enfermedad.
• Medicina preventiva: se ocupa de impedir, en el individuo, familia o grupos de población, la aparición,
desarrollo y prolongación de las enfermedades transmisibles y no transmisibles, manteniendo y promoviendo
la salud, por el diagnóstico, tratamiento precoz y rehabilitación, así como evitando y limitando la invalidez que
aquellos puedan ocasionar.
• Educación para la salud: un proceso cuyas dimensiones intelectual, psicológica y social se relacionan con
actividades que incrementan las capacidades de las personas para tomar decisiones bien informadas que
afectan a su bienestar personal, familiar y comunitario.
“Modelos en la Psicología de la Salud”.
Los modelos nos dan un marco referencial para saber por donde empezar, que pasos seguir, y que técnicas
necesitamos para influir un cambio en las conductas de las personas.
1. Modelo Cognitivo – Social.
Asociados a los trabajos de Bandura, da importancia a los efectos del ambiente social y las cogniciones sobre la
conducta y la influencia reciproca entre ellos. Este modelo ha tenido éxito en la Psicología de la salud,
especialmente con los conceptos de "expectativa de autoeficacia", esto es, las creencias relacionaron la
habilidad que uno tiene para ejecutar una conducta determinada, y de "expectativa de resultado", que se refiere
a la creencia que la conducta puede producir los cambios deseados. Elementos de este modelo forman parte
también de otros modelos y técnicas que se usan en la Psicología de la salud.
2. El Modelo de Creencias en Salud.
Se originó en intentos de los psicólogos del servicio de salud Pública de los EEUU por entender por qué tan pocas
personas usaban programas y servicios que estaban a su alcance; concretamente por que no participaban en
exámenes para ver si tenían tuberculosis. Se les pregunto a las personas en qué medida creían que eran
susceptibles a la TBC y, en segundo lugar, si creían que podían obtener algún beneficio por participar en los
chequeos.

El modelo se basa en la noción que el cambio hacia conducta saludables está guiado por las creencias del
individuo, específicamente por lo que se denomina la "expectativa de valor", esto es, las personas van a cambiar
su conducta si ésta resulta en algo valorado para ellas y tienen la expectativa de que pueda alcanzarse ese
resultado.

Variables adicionales del modelo se refieren si acaso las personas creen que ellos son susceptibles a enfermarse,
si ven como la enfermedad como sería de grave, o estiman que el comportarse de manera saludable o
preventiva va a resultar más beneficioso que el costo involucrado en adoptar la conducta.
1. La Teoría de Acción Razonada (planeada).
Asociada a los planteamientos de los psicólogos Ajzen & Fishbein, si bien no nació de un interés especifico en
salud nos ayuda a entender como una persona llega a tomar una decisión para realizar cierta acción.

Este modelo nos dice que la mejor forma de predecir la conducta es conocer las intenciones de una persona.
Una intención representa un compromiso de la persona para actuar de cierta manera y es un fuerte predictor
de la conducta manifiesta, provisto que se de en ciertas condiciones; entre estas, que el tiempo transcurrido
entre la declaración de intención y la ejecución de la conducta no sea muy prolongada y la especificidad de la
acción requerida para materializar la intención de cambio. Las intenciones son influenciadas por las actitudes,
normas subjetivas y las percepciones provenientes de las presiones sociales, por ello no se considera como un
modelo que por si solo puede explicar conductas preventivas.
2. Modelo de Reducción de Riesgo.
Las intervenciones conocidas como de reducción de factores de riesgo conductual, intentan lograr un cambio
de actitudes y motivar a la persona a desarrollar habilidades conductuales que reduzcan el riesgo, aumentando
de paso la percepción de autoeficacia para iniciar y mantener los cambios comportamentales deseados.
Asimismo, se intenta crear una red de apoyo social que refuerce las conductas preventivas o de bajo riesgo.
Para lograr el cambio se usan técnicas tanto de la psicología social, como cognitivas-conductuales.
3. El Llamado Modelo Transteórico del Cambio Conductual.
Llamado también simplemente el modelo de Prochaska (su principal impulsor), se focaliza en las condiciones
que hacen posible el cambio. La observación de individuos que están tratando de cambiar por si solos, sin ayuda
profesional, nos enseña que las personas progresen de manera de una manera gradual, continúa y a través de
un proceso dinámico de 5 etapas a medida que tratan de reducir o eliminar conductas riesgosas. El modelo nos
sugiere que hay que diseñar estrategias de cambio que estén de acuerdo a las características de los sujetos a
los cuales están dirigidas.

El modelo evalúa la etapa o el estadio en el cual se encuentra la persona en términos de su "intención hacia el
cambio", examina las ventajas y las desventajas del cambio, y la habilidad de la persona para ejecutar el
comportamiento necesario que lo lleve a mantener un cambio duradero de la conducta deseada. La prevención
de la recaída se ve como parte de la última etapa de mantenimiento.
4. El Modelo Integrativo.
Esta basado en las ideas de Bandura y del conductismo skinneriano e intenta integrar la psicología de la salud
con la salud pública. Es un modelo que pretende enfocarse hacia la comunidad y no hacia problemas
individuales. Define el problema usando indicadores epidemiológicos y de psicología. Su forma de aproximarse
a los problemas es multidisciplinario y multinivel, lo crítico, según este enfoque, es comprender el estilo de vida
y los factores conductuales dentro del entorno en el cual se dan.

Las primeras fases del análisis incluyen tanto el nivel personal como el nivel interpersonal. Hay un tercer nivel
donde se considera el ambiente social más inmediato. Un cuarto nivel considera los aspectos institucionales,
sociales, culturales, políticos y económicos, como clases de factores que afectan la conducta.
Finalmente hay un nivel que implica la evaluación del impacto de las intervenciones, esta fase de evaluación del
programa es importante pero generalmente se hace de manera poco sistemática, si es que se hace a pesar que
se centra en metas específicas, este modelo es complejo y se considera como un modelo de planeación.
Limitaciones de los Modelos.
A. Son representaciones parciales de la realidad.
B. Se han centrado solo en la parte individual.
C. Sezgan el trabajo en Ps. de la Salud hay quejas de grupos feministas y ancianos (no inclusión en los
estudios médicos).
D. La mayoría de sus modelos no le permiten considerar el contexto cultural y social de algunas conductas
saludables.
E. Los modelos de psicología de la salud generalmente no han tomado en cuenta los diferentes estadios de
desarrollo del individuo.
F. No hay que olvidar que la salud por su naturaleza misma es un constructo multidimencional. Tienen
implicaciones multidisciplinarias.

Objeto de estudio de la Psicología de la Salud:


• Conocer al hombre en su contexto socio-histórico-cultural donde se desarrolla, vive.

• La influencia de las determinantes económicas y sociales, sus necesidades, sus motivos e intereses con
respecto a la protección de la salud que cada grupo humano posee.
Objetivos de la Psicología de la Salud:

Los objetivos de la psicología de la salud quedaron definidos en Yale en 1977 y en el Instituto de Medicina de la
Academia Nacional de Ciencias en 1978, quedan resumidos en:
• Aumento de salud y bienestar de las personas.

• Prevención o modificación de las enfermedades

• Mejor funcionamiento de casos con trastornos

Para lograrlos se debe realizar lo siguiente:

• El control del estrés.

• El aprendizaje o eliminación de comportamientos que favorezcan o que perjudiquen a la salud.

• Modificación de respuestas concretas de conductas ambientales para cada trastorno.


Estableciéndose hoy en día tres principales causas de enfermedad, en los cuales el estrés interviene:

• Enfermedades del corazón.

• El cáncer.

• Los accidentes cerebro vascular.


Áreas de aplicación de la psicología de la salud:
Cada vez el ámbito de aplicación de la psicología de la salud abarca nuevas áreas; sin embargo, desde el punto
de vista convencional, las siguientes son las principales áreas de aplicación de la psicología de la Salud:
a. Promoción y acrecentamiento de la salud.
1) Información y educación sanitaria (creencias y actitudes, comportamiento y responsabilidad individual en la
salud).

2) Control de variables actitud – motivacionales y afectivo emocionales (ansiedad, estrés, depresión, hostilidad).

3) Potenciación de recursos de protectores y de resistencia (amor, afecto, amistad, alegría, optimismo).

4) Generación de hábitos y estilos de vida sanos (descanso adecuado y disfrutar del ocio, alimentación, higiene,
sexo, familia, no consumo de sustancias dañinas, actividad física, sanitarios).
5) Aprendizaje de competencias y habilidades básicas (relajación, autocontrol, solución de problemas,
comunicación, búsqueda de apoyo social).

6) Participación en la salubridad ambiental (cuidado del ambiente).

7) Participación política y ciudadana (uso adecuado de los servicios de salud, elección de la mejor política de
salud.
b. Prevención.
1) Control de variables actitud – motivacionales y afectivo emocionales de riesgo (ansiedad, estrés, depresión,
hostilidad).

2) Modificación de las conductas y hábitos de riesgo.

3) Modificación de las condiciones patógenas e insalubres del medio (polución, contaminación, hacinamiento,
ruido, tóxicos, virus, miserias).

4) Detección e intervención precoz ante los problemas (o prevención secundaria).

5) Disminución del impacto de la enfermedad y prevención de recaídas (o prevención terciaria).


c. Evaluación, tratamiento y rehabilitación de trastornos específicos.
• Problemas cardiovasculares, trastornos de la presión arterial, ritmo cardiaco, problemas coronarios,
periféricos, sistema nervioso central,
neuro - musculares, gastrointestinales, control de esfínteres, renales, oftalmológicos y visuales, endocrinos,
inmunitarios, ginecológicos, sexuales, alimentarios, lenguaje/ habla y voz, sueño, adiciones, dolor crónico,
cáncer terminal.
d. Análisis y mejora del sistema de atención sanitaria.
- Análisis de la atención de la salud
- Mejora del sistema
- Educación a usuarios para el uso adecuado del sistema sanitario.
“Técnicas e instrumentos de Evaluación en psicología de la salud”.
1. La entrevista:

Es una herramienta útil para la evaluación en salud y en enfermedad, en tanto es el modo más versátil para
obtener datos sobre estilos de vida, actitudes, creencias y prácticas concretas de salud. En el ámbito de
evaluación de la enfermedad, por ejemplo; la entrevista no sólo permite la obtención de información relevante
sobre los problemas del paciente y las posibles variables con ellos relacionadas, sino también crear el clima de
confianza y relación empática.
Independientemente del objetivo con el que sea empleada, la entrevista puede variar desde formas nada
estructuradas hasta otras rígidamente organizadas: desde la búsqueda de información general hasta el intento
por obtener datos precisos y concretos sobre aspectos parciales de la vida del sujeto, y desde el enfoque sobre
la historia lejana del paciente hasta la consideración de la historia reciente o inmediata.
Keefe (1979) señalaba seis importantes funciones que cumple la entrevista en el marco de su aplicación en
psicología de la salud, a saber:
• Como una forma de reunir información sobre la historia conductual del paciente.
• Como un método de especificación y definición de los problemas objeto de atención.
• Como un método para identificar los factores de control del ambiente actual del paciente.
• Como una muestra de conducta del repertorio del paciente, esto es como la oportunidad de observar el
comportamiento del paciente en tanto su conducta verbal. sus maneras, sus gestos, su apariencia física, su
forma de interaccionar con otros, etc.
• Como una oportunidad para compartir información con el paciente acerca del abordaje de los problemas
desde el punto de vista conductual en psicología de la salud.
• Como una oportunidad para iniciar el re forzamiento social y el establecimiento de lazos interactivos
positivos con el paciente.
2. Cuestionarios y pruebas psicológicas:

En psicología de la salud se emplean muy diferentes pruebas y cuestionarios con los más variados propósitos.
El empleo de pruebas de personalidad tanto con fines investigadores como clínicos es frecuente, y lo es también
el empleo de pruebas de inteligencia.
Aguirre (1992), señalaba cómo ciertas pruebas de personalidad MMPI, 16PF y EPQ, principalmente se vienen
empleando en intentos de relacionar la personalidad y enfermedad y salud, tanto para precisar si ciertos tipos
de enfermedad implican una mayor o menor predisposición a enfermar, como para delimitar si existen o no
personalidades específicamente propensas para desarrollar determinado tipo de trastorno.
Otras pruebas como Cuestionario de ansiedad estado - rasgo de Spielberger, Gorsuch y Lushene (1970) y el del
Inventario de manifestación de la ira rasgo-estado (STAXI) del mismo grupo en relación del constructo ira-
hostilidad con los trastornos coronarios.
Ahora bien la inadecuación de las pruebas clásicas de personalidad a los objetivos de la psicología de la salud,
ha provocado la elaboración de pruebas alternativas generales y específicas que resulten adecuadas a dichos
objetivos.
Un ejemplo es el Cuestionario de salud comportamental elaborado por Millon. Green y Meagher (1992), que
permite evaluar en el sujeto hasta ocho diferentes estilos de personalidad vistos también como «estilos de
afrontamiento», evalúa seis diferentes actitudes psicógenas consideradas como sentimientos y percepciones
personales frente al estrés, e identificados por cada una de las seis escalas siguientes: 1) escala de tensión
crónica; 2) escala de estrés reciente; 3) escala de pesimismo premórbido; 4) escala de falta de esperanza en el
futuro; 5) escala de alienación social, y 6) escala de ansiedad somátic.

A la vez cuenta con tres escalas psicosomáticas y otras tres de índices pronósticos (previsión de problemas
futuros en cuanto curso de la enfermedad y respuesta al tratamiento), derivado todo ello de la teoría de la
personalidad de Millon (1969).
Otro de los instrumentos desarrollados fue por el grupo de Grossarth Maticek y Eysenck (1990) para evaluar,
principalmente, los tipos de personalidad relacionados, según sus datos, con mayor probabilidad de desarrollar
afecciones cardíacas (el denominado Tipo II) y cáncer (el denominado Tipo I), aunque los instrumentos exploran
también los otros cuatro tipos de personalidad de la tipología de seis elaborada por este grupo.
De dichos instrumentos, existe versión española (Sandín y Chorot, 1991c; Sandín, Chorot, Navas y Santed. 1992)
del Short Interpersonal Reactions Inventory (SIR/) con el nombre de Inventario de reacciones interpersonales.
Igualmente, Pelechano y su grupo han elaborado numerosas pruebas aplicadas al estudio de las relaciones
salud/enfermedad y personalidad.
Por lo demás, en la última década se ha desarrollado una miríada de cuestionarios específicos destinados a
identificar las condiciones relativas a problemas de salud concretos tales como tabaquismo, patrones de
alimentación inadecuados, actividad física, consumo de alcohol y/o drogas, etc.
Actualmente se utilizan instrumentos como; la escala de Evaluación Conductual de la Personalidad (API), según
José Anicama Gomes; JAS – Inventario de Actividad de Jenkinns (forma C); Calidad de Vida de David H. Olson Y
Howard L. Barnes.
3. Observación directa:

Al menos desde la perspectiva de la evaluación conductual, la observación directa ha sido reconocida como la
técnica de evaluación preferida sobre cualquier otra. Tan es así que con frecuencia los datos obtenidos mediante
evaluación por observación directa se emplean como punto de referencia para la validación de la información
obtenida mediante otras técnicas (cuestionarios o entrevistas).
Además, al proporcionar datos sobre ocurrencias reales y naturales del comportamiento objeto de evaluación,
permite tanto el logro de una detallada descripción de tales comportamientos como de las condiciones de
ocurrencia antecedentes y consecuentes, a la vez que la obtención de datos sobre todos los parámetros
necesitados (frecuencia, duración, control estimular, latencia...).
Es más, como señala Keefe (1979), con frecuencia los datos obtenidos por observación directa hacen aflorar
información de relevancia que no es aportada por otros procedimientos, o bien ha sido considerada secundaria
o poco relevante atendiendo al informe del paciente o de otros. La razón, entre otras, puede consistir en que el
propio paciente no sea consciente del papel desempeñado por ciertas circunstancias, contextos o personas
respecto a su propio comportamiento, o de su verdadera frecuencia, duración o latencia.
En un contexto de internado, como sería el caso de la actuación sobre pacientes hospitalizados, el personal de
enfermería representa la mejor opción para el logro de información mediante la observación sistemática del
paciente.
4. Auto observación y Autorregistro:

El autorregistro mediante la autoobservación es el método de obtención de datos más empleados y más versátil
en psicología de la salud, estas técnicas de autoinforme son de la máxima utilidad y conveniencia en todos los
momentos del proceso de intervención.
Ya que hace consciente al paciente de aspectos de su propio comportamiento que pudieran estar pasándole
desapercibidos o sobre los que podía mantener creencias equivocadas.
Permite igualmente al paciente controlar su progreso, por lo que adquiere una función de feedback que
fortalece el comportamiento de cambio y permite rectificar. Adoptando así una responsabilidad acerca de su
propia conducta y su cambio o mantenimiento, y no desplazando sobre profesionales o instituciones.
La Política en Salud.
En nuestros días la política en salud esta dirigida a la función primordial del sistema sanitario “El derecho a la
Salud”, entendido este no solo de forma exclusiva en garantizar el derecho del paciente a ser correctamente
diagnosticado y tratado, sino también en procurar que no enferme, que se mantenga sano, asimilando la
enfermedad en cierta medida como un fracaso en el logro de este objetivo.
La atención médica es una función de la salud pública y está concebida como un conjunto de acciones integrales,
preventivo-curativas y de rehabilitación que se realizan sobre las personas para la protección de su salud, como
nivel de asistencia dentro del sistema de salud esta puede ser: primaria, secundaria o terciaria; según la forma
en que se brinda y la gravedad de las personas, se puede definir en urgente, hospitalaria o ambulatoria.
La Atención Primaria de Salud está concebida como la estrategia global para alcanzar la meta de Salud para
Todos, por lo que constituye un eje central del sistema prestador de servicios de salud. Desde el año 1978 en
Alma Ata se definió como la atención esencial e integral de salud basada en métodos y tecnologías prácticas,
científicamente válidas y socialmente aceptadas, que son universalmente accesibles a los individuos y las
familias en la comunidad a través de medios aceptables para ellas, a un costo que la comunidad y el país pueda
afrontar, para mantenerla en cada etapa de su desarrollo con espíritu de responsabilidad y autodeterminación.
Según lo planteado en Alma Atá se identifica la Atención Primaria de Salud como el modelo a través del cual la
población se relaciona por primera vez con el sistema de salud. Constituye el primer elemento del proceso
continuo de atención sanitaria, porque esta se brinda lo más cerca posible del lugar donde la población vive y
trabaja, y es, de hecho, parte integral tanto del sistema de salud del país, como del enfoque principal de
desarrollo económico y social de la comunidad. Se ha planteado que este nivel primario puede dar solución a
alrededor del 80 % de los problemas de salud de la población.
Promoción de Salud como política de Salud.
PREVENCIÓN VS. PROMOCIÓN DE LA SALUD.
DIFERENCIAS ENTRE PROMOCIÓN DE LA SALUD Y PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES:
• Objetivos.
• A quien se dirigen acciones.
• Características de modelos.
• Interventores.
• Estrategias.
OBJETIVOS COMUNES:
• Lograr mejoramiento de nivel de salud.
• Impulsar las intervenciones de salud pública para modificar riesgos y problemas.
• Impulsar la reorientación de servicios de salud para incrementar prevención y promoción.
Objetivos de la Prevención:
• Reducir los factores de riesgo y enfermedad.
• Disminuir complicaciones de enfermedad.
• Proteger a personas y grupos de agentes agresivos.
Objetivos de la Promoción:
• Incidir en determinantes.
• Cambios en condiciones de vida.
• Influir en decisiones de políticas públicas.
• Mejorar salud/calidad de vida poblaciones.
• Luchar por equidad y justicia social.
Prevención: ¿a quién?
Primaria: individuos y Grupos en riesgo.
Secundaria: individuos y grupos posiblemente.
Terciaria: enfermos en riesgo de complicaciones y muerte.
Promoción: ¿a quién?

Población general. Comunidades


Grupos específicos (etnias, niños, mujeres)
Situaciones causales. Ejemplos: Analfabetismo, falta de agua potable, exclusión social, etc.
Prevención: modelos

Primaria: preventivos propios de salud pública (SP).


Secundaria: de SP a riesgos específicos. Tipo clínico.
Terciaria: Clínico. Recuperación.
Promoción: modelos.

Ecológico de sistemas múltiples


Socio-político
Socio-ambiental
Socio-cultural
Prevención tipo de interventores.

Primaria: profesionales de SP y comunidad.


Secundaria: Profesionales de SP y Clínicos.
Terciaria: clínicos; comunitarios en rehabilitación basada en la comunidad (RBC).
Promoción tipo de interventores.

Líderes políticos y cívicos


Funcionarios de sectores diferentes
Profesionales diversos
Grupos de apoyo social
Agentes comunitarios
Medios de comunicación
Estrategias de Prevención.

Primaria: educación sanitaria; desarrollo comunitario; comunicación e información; acción intersectorial a


veces.
Secundaria: detección, diagnóstico precoz
Terciaria: tratamiento oportuno; manejo clínico para evitar recaídas; rehabilitación
Estrategias de Promoción de la salud.

Participación social y construcción de la capacidad comunitaria, empoderamiento.


Políticas: negociación política, concertación, consenso, abogacía, cabildeo.
Información, Comunicación Social.
Educación.
Investigación Participativa.
PREVENCION VS. PROMOCION. ENFOQUES.

Prevención = Enfoque de Riesgo.


Promoción = Enfoque Poblacional.
Prevención = Enfoque más Individual.
Promoción =Enfoque individual menos importante. Político y Social más importante.
Prevención = trabaja en extremo de curva.
Promoción= trabaja con el centro de curva.
Ejemplos Prevención:

-Primaria:
Inmunizaciones.
Yodización sal.

-Secundaria:
Pruebas a recién nacidos.

-Terciaria:
Manejo diabetes.
Rehabilitación ACV.
Ejemplos Promoción:

Entornos saludables.
Escuelas saludables.
Municipios saludables.
Estilos de vida.
Lucha tabaquismo.
Ejercicio físico.
Convivencia pacífica
Servicios reorientados
Hospitales saludables
Evolución histórica de la Promoción de Salud. La carta de Ottawa. Su importancia.

CARTA DE OTTAWA PARA LA PROMOCIÓN DE LA SALUD, PRIMERA CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE


PROMOCIÓN DE LA SALUD; 1986.
La primera Conferencia Internacional sobre la Promoción de la Salud reunida en Ottawa el día 21 de noviembre
de 1986 emite la presente CARTA dirigida a la consecución del objetivo "Salud para Todos en el año 2000." Esta
conferencia fue, ante todo, una respuesta a la creciente demanda de una nueva concepción de la salud pública
en el mundo. Si bien las discusiones se centraron en las necesidades de los países industrializados, se tuvieron
también en cuenta los problemas que atañen a las demás regiones. La conferencia tomó como punto de partida
los progresos alcanzados como consecuencia de la Declaración de Alma Ata sobre la atención primaria, el
documento "Los Objetivos de la Salud para Todos" de la Organización Mundial de la Salud, y el debate sobre la
acción intersectorial para la salud sostenido recientemente en la Asamblea Mundial de la Salud.
PROMOCIONAR LA SALUD.

La promoción de la salud consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar su salud y
ejercer un mayor control sobre la misma. Para alcanzar un estado adecuado de bienestar físico, mental y social
un individuo o grupo debe ser capaz de identificar y realizar sus aspiraciones, de satisfacer sus necesidades y de
cambiar o adaptarse al medio ambiente.
La salud se percibe pues, no como el objetivo, sino como la fuente de riqueza de la vida cotidiana. Se trata por
tanto de un concepto positivo que acentúa los recursos sociales y personales así como las aptitudes físicas. Por
consiguiente, dado que el concepto de salud como bienestar trasciende la idea de formas de vida sanas, la
promoción de la salud no concierne exclusivamente al sector sanitario.
PREREQUISITOS PARA LA SALUD.

Las condiciones y requisitos para la salud son: la paz, la educación, la vivienda. la alimentación, la renta, un
ecosistema estable, la justicia social y la equidad. Cualquier mejora de la salud ha de basarse necesariamente
en estos prerrequisitos.
PROMOCIONAR EL CONCEPTO.

Una buena salud es el mejor recurso para el progreso personal, económico y social y una dimensión importante
de la calidad de la vida. Los factores políticos, económicos, sociales, culturales, de medio ambiente, de conducta
y biológicos pueden intervenir bien en favor o en detrimento de la salud. El objetivo de la acción por la salud es
hacer que esas condiciones sean favorables para poder promocionar la salud.

PROPORCIONAR LOS MEDIOS.

La promoción de la salud se centra en alcanzar la equidad sanitaria. Su acción se dirige a reducir las diferencias
en el estado actual de la salud y a asegurar la igualdad de oportunidades y proporcionar los medios que permitan
a toda la población desarrollar al máximo su salud potencial. Esto implica una base firme en un medio que la
apoye, acceso a la información y poseer las aptitudes y oportunidades que la lleven a hacer sus opciones en
términos de salud. Las gentes no podrán alcanzar su plena salud potencial a menos que sean capaces de asumir
el control de todo lo que determine su estado de salud. Esto se aplica igualmente a hombres y mujeres.

ACTUAR COMO MEDIADOR.

El sector sanitario no puede por sí mismo proporcionar las condiciones previas ni asegurar las perspectivas
favorables para la salud y, lo que es más, la promoción de la salud exige la acción coordinada de todos los
implicados: los gobiernos, los sectores sanitarios y otros sectores sociales y económicos, las organizaciones
benéficas. Las autoridades locales, la industria y los medios de comunicación. Las gentes de todos los medios
sociales están implicadas en tanto que individuos, familias y comunidades. A los grupos sociales y profesionales
y al personal sanitario les corresponde especialmente asumir la responsabilidad de actuar como mediadores
entre los intereses antagónicos y a favor de la salud. Las estrategias y programas de promoción de la salud deben
adaptarse a las necesidades locales y a las posibilidades específicas de cada país y región y tener en cuenta los
diversos sistemas sociales, culturales y económicos.
LA PARTICIPACIÓN ACTIVA EN LA PROMOCIÓN DE LA SALUD IMPLICA:

-La elaboración de una política pública sana.

Para promover la salud se debe ir más allá del mero cuidado de la misma. La salud ha de formar parte del orden
del día de los responsables de la elaboración de los programas políticos, en todos los sectores y a todos los
niveles, con objeto de hacerles tomar conciencia de las consecuencias que sus decisiones pueden tener para la
salud y llevarles así a asumir la responsabilidad que tienen en este respecto. La política de promoción de la salud
ha de combinar enfoques diversos. Si bien complementarios, entre los que figuren la legislación, las medidas
fiscales, el sistema tributario y los cambios organizativos. Es la acción coordinada la que nos lleva a practicar una
política sanitaria, de rentas y social que permita una mayor equidad.

La acción conjunta contribuye a asegurar la existencia de bienes y servicios sanos y seguros, de una mayor
higiene de los servicios públicos y de un medio ambiente más grato y limpio. La política de promoción de la salud
requiere que se identifiquen y eliminen los obstáculos que impidan la adopción de medidas políticas que
favorezcan la salud en aquellos sectores no directamente implicados en la misma. El objetivo debe ser conseguir
que la opción más saludable sea también la más fácil de hacer para los responsables de la elaboración de los
programas.
-La creación de ambientes favorables.

Nuestras sociedades son complejas y están relacionadas entre sí de forma que no se puede separar la salud de
otros objetivos. Los lazos que, de forma inextricable unen al individuo y su medio constituyen la base de un
acercamiento socio-ecológico a la salud. El principio que ha de guiar al mundo, las naciones, las regiones y las
comunidades ha de ser la necesidad de fomentar el apoyo recíproco, de protegernos los unos a los otros, así
como nuestras comunidades y nuestro medio natural. Se debe poner de relieve que la conservación de los
recursos naturales en todo el mundo es una responsabilidad mundial.

El cambio de las formas de vida, de trabajo y de ocio afecta de forma muy significativa a la salud. El trabajo y el
ocio deben ser una fuente de salud para la población. El modo en que la sociedad organiza el trabajo debe de
contribuir a la creación de una sociedad saludable. La promoción de la salud genera condiciones de trabajo y de
vida gratificante, agradable, segura y estimulante. Es esencial que se realice una evaluación sistemática del
impacto que los cambios del medio ambiente producen en la salud, particularmente en los sectores de la
tecnología, el trabajo, la energía, la producción y el urbanismo. Dicha evaluación debe ir acompañada de
medidas que garanticen el carácter positivo de los efectos de esos cambios en la salud pública.

La protección tanto de los ambientes naturales como de los artificiales, y la conservación de los recursos
naturales, debe formar parte de las prioridades de todas las estrategias de promoción de la salud.
-El reforzamiento de la acción comunitaria.

La promoción de la salud radica en la participación efectiva y concreta de la comunidad en la fijación de


prioridades, la toma de decisiones y la elaboración y puesta en marcha de estrategias de planificación para
alcanzar un mejor nivel de salud. La fuerza motriz de este proceso proviene del poder real de las comunidades,
de la posesión y del control que tengan sobre sus propios empeños y destinos.

El desarrollo de la comunidad se basa en los recursos humanos y materiales con que cuenta la comunidad misma
para estimular la independencia y el apoyo social, así como para desarrollar sistemas flexibles que refuercen la
participación pública y el control de las cuestiones sanitarias. Esto requiere un total y constante acceso a la
información y a la instrucción sanitaria, así como a la ayuda financiera.
-El desarrollo de las aptitudes personales.

La promoción de la salud favorece el desarrollo personal y social en tanto que proporcione información,
educación sanitaria y perfeccione las aptitudes indispensables para la vida. De este modo se incrementan las
opciones disponibles para que la población ejerza un mayor control sobre su propia salud y sobre el medio
ambiente y para que opte por todo lo que propicie la salud. Es esencial proporcionar los medios para que, a lo
largo de su vida, la población se prepare para las diferentes etapas de la misma y afronte las enfermedades y
lesiones crónicas. Esto se ha de hacer posible a través de las escuelas, los hogares, los lugares de trabajo y el
ámbito comunitario, en el sentido que exista una participación activa por parte de las organizaciones
profesionales, comerciales y benéficas, orientada tanto hacia el exterior como hacia el interior de las
instituciones mismas.
-La reorientación de los sevicios sanitarios.

La responsabilidad de la promoción de la salud por parte de los servicios sanitarios la comparten los individuos
particulares, los grupos comunitarios, los profesionales de la salud, las instituciones y servicios sanitarios y los
gobiernos. Todos deben trabajar conjuntamente por la consecución de un sistema de protección de la salud.

El sector sanitario debe jugar un papel cada vez mayor en la promoción de la salud de forma tal que trascienda
la mera responsabilidad de proporcionar servicios clínicos y médicos. Dichos servicios deben tomar una nueva
orientación que sea sensible a las necesidades culturales de los individuos y las respete. Asimismo deberán
favorecer la necesidad por parte de las comunidades de una vida más sana y crear vías de comunicación entre
el sector sanitario y los sectores sociales, políticos y económicos.

La reorientación de los servicios sanitarios exige igualmente que se preste mayor atención a la investigación
sanitaria, así como a los cambios en la educación y la formación profesional. Esto necesariamente ha de producir
un cambio de actitud y de organización de los servicios sanitarios de forma que giren en torno a las necesidades
del individuo como un todo.
IRRUMPIR EN EL FUTURO.

La salud se crea y se vive en el marco de la vida cotidiana: en los centros de enseñanza, de trabajo y de recreo.
La salud es el resultado de los cuidados que uno se dispensa a sí mismo y a los demás, de la capacidad de tomar
decisiones y controlar la vida propia y de asegurar que la sociedad en que uno vive ofrezca a todos sus miembros
la posibilidad de gozar de un buen estado de salud.

El cuidado del prójimo, así como el planteamiento holístico y ecológico de la vida, son esenciales en el desarrollo
de estrategias para la promoción de la salud. De ahí que los responsables de la puesta en práctica y evaluación
de las actividades de promoción de la salud deban tener presente el principio de la igualdad de los sexos en
cada una de las fases de planificación.
EL COMPROMISO A FAVOR DE LA PROMOCIÓN DE LA SALUD.

Los participantes en esta conferencia se comprometen:

- a intervenir en el terreno de la política de la salud pública y a abogar en favor de un compromiso político claro
en lo que concierne a la salud y la equidad en todos los sectores.

- a oponerse a las presiones que se ejerzan para favorecer los productos dañinos, los medios y condiciones de
vida malsanos, la mala nutrición y la destrucción de los recursos naturales. Asimismo se comprometen a centrar
su atención en cuestiones de salud pública tales como la contaminación, los riesgos profesionales, la vivienda y
la población de regiones no habitadas.

- a eliminar las diferencias entre las distintas sociedades y en el interior de las mismas, y a tomar medidas contra
las desigualdades en términos de salud, que resultan de las normas y prácticas de esas sociedades.

- a reconocer que los individuos constituyen la principal fuente de salud; a apoyarlos y capacitarlos a todos los
niveles para que ellos y sus familias y amigos se mantengan en buen estado de salud; del mismo modo se
comprometen a aceptar que la comunidad es el portavoz fundamental en materia de salud, condiciones de vida
y bienestar en general.

- a reorientar los servicios sanitarios y sus recursos en términos de la promoción de la salud; a compartir el poder
con otros sectores, con otras disciplinas y, lo que es aún más importante, con el pueblo mismo.

- a reconocer que la salud y su mantenimiento constituyen la mejor meta e inversión posibles y a tratar de la
cuestión ecológica global que suponen nuestras formas de vida.
La conferencia insta a todas las personas interesadas a formar una fuerte alianza en favor de la salud.

LLAMADA A LA ACCIÓN INTERNACIONAL.

La Conferencia llama a la Organización Mundial de la Salud y a los demás organismos internacionales a abogar
en favor de la salud en todos los foros apropiados y a dar apoyo a los distintos países para que se establezcan
programas y estrategias dirigidas a la promoción de la salud.

La Conferencia tiene el firme convencimiento de que si los pueblos, las organizaciones gubernamentales y no
gubernamentales, la Organización Mundial de la Salud y todos los demás organismos interesados aúnan sus
esfuerzos en torno a la promoción de la salud y en conformidad con los valores sociales y morales inherentes a
esta CARTA, el objetivo "Salud para Todos en el año 2000" se hará realidad.
Participación social, la Intersectorialidad y la Interdisciplina.

La intersectorialidad:

una necesidad como práctica social en los sistemas de salud. Trabajo coordinado de instituciones
representativas de distintos sectores sociales, mediante intervenciones conjuntas destinadas a transformar la
situación de salud y aportar al bienestar y calidad de vida de la población. (OPS/ Planificación Local Participativa,
1999).

RIESGOS:
• Biológicos
• Ambientales
• Ocupacionales
• Sociales
• Conductuales
Enfoque intersectorial:

ESTRATIFICACIÓN DE LA ACCIÓN INTERSECTORIAL.


• Dominio de la situación de salud.
• Multicausalidad de los problemas.
• Factibilidad de enfrentarlos.
• Definir claramente donde radica la responsabilidad de los sectores.

ENFOQUE TECNOLÓGICO (DE LA INTERSECTORIALIDAD).


• Innovación tecnológica.
• Enfoque sistémico epidemiológico.
• Enfoque clínico epidemiológico y social (ASS, Pesquisaje poblacional).
• EFICIENCIA EFICACIA EFECTIVIDAD

FACTORES CONDICIONANTES DE LA INTERSECTORIALIDAD.


• Voluntad política.
• Papel del estado y gobierno.
• Reformas adecuadas del sector sanitario.
• Fortalecimiento de ministerios y secretarías.
• Funciones esenciales de la salud pública.
• Descentralización.
• Recursos humanos motivados.
• Inversión tecnológica.
• Sociedad organizada.

FACTORES QUE PERMITEN DESENCADENAR LA INTERSECTORIALIDAD.


• Presencia de la conducción programática en salud.
• Componente del análisis de la situación de salud (ASS).
• Acciones organizadas sobre la base de proyectos.
• Organización personal del trabajo de directivos y profesionales.
• Inserción conceptual de la intersectorialidad en las políticas y la práctica.
• Preparación en dirección de los actores.
Interdisciplinas:

No es más que la articulación y acción de varias disciplinas, o de una misma ciencia, o de varias ciencias que se
articulan para dar respuesta a un problema, de acuerdo a su magnitud, seriedad y frecuencia con un enfoque
integral.

Ejemplo: La ciencia de la Salud está compuesta en Cuba por varias carreras: medicina, estomatología, psicología
de la salud y enfermería, a la misma vez estas son disciplinas que interactúan, o deben interactuar con un
enfoque sistémico (biopsicosocial-cultural).
Las principales interdisciplinas que se interrelacionan son: los psicólogos, psiquiatras, ginecólogos, trabajadores
sociales, con el objetivo de investigar los factores de riesgo de una comunidad.

2.- La Psicología de la Salud y los Estilos de vida.


El modo de vida en la comunidad y la conducta cotidiana de las personas, según el psicólogo Ubaldo González
Pérez.

Se abusa del término calidad de vida y se usa para referirse a las acciones para mejorar las condiciones de vida,
lo cual crea confusiones en el lenguaje, además de creer que la calidad de vida se cambia por prescripción
facultativa del personal de salud, cuando en verdad se trata de una actividad eminentemente educativa,
aceptada tanto por los criterios técnicos, sociales y personales, que debe ser apropiada por las personas y
vivenciada como necesaria.
El propósito de esta conferencia es brindar los resultados de reflexiones de trabajo en este campo, que
posibilitan la dilucidación de conceptos centrados en la actividad sistemática de los grupos humanos y de las
personas como son el modo de vida y el estilo de vida y de aquellos conceptos centrados en el contexto material
y espiritual donde se desarrolla la actividad de la comunidad y los individuos, como son el nivel de vida y las
condiciones de vida.

Los objetivos de la medicina cubana, por expresar la presencia de una revolución social, han tenido rápidas
transformaciones que van desde enfrentar una mortalidad y morbilidad propias de país subdesarrollado, hasta
crear un servicio de alta tecnología, lograr una transformación de la morbilidad hacia una semejante a la de
países desarrollados, y la mayor aspiración por la que pueden luchar las ciencias de la salud: trabajar para
conquistar un modo de vida saludable y una cultura de la salud para la población.

La evolución económico-social y científico-técnica se refleja en las acciones médicas en la medida que se va


transformando el modo de vida de nuestra sociedad, por efecto del desarrollo de la cultura material y espiritual,
lo cual puede mostrarse de forma simplificada en estos cuatro pasos:

Acciones médicas curativas tardías y de nivel técnico insuficiente frente a enfermedades avanzadas en fase
aguda. Estructuración insuficiente del servicio de salud desde los puntos de vista geográfico, técnico y en
accesibilidad. Pobre o ningún trabajo en promoción de salud, prevención y rehabilitación.

Acciones médicas curativas de mayor nivel técnico y tempranas, frente a enfermedades detectadas por los
primeros síntomas. Se ponen en práctica los programas básicos de salud. Se garantiza cobertura por vacunación.
Se inicia el trabajo de prevención, promoción y rehabilitación. Programa de Atención Primaria a todo el País.

Acciones médicas de alta tecnología. Programa de Genética Médica para la detección temprana de
malformaciones congénitas, cromosomopatías y enfermedades de origen genético. Se desarrollan las salas de
terapia intensiva. Se amplían los transplantes.

Chequeos médicos a personas sanas. Sistemas avanzados de vigilancia epidemiológica para la detección y
control de los grupos de alto riesgo. Se desarrolla el trabajo de prevención y de promoción de salud en la
comunidad. Se desarrolla el Programa del Médico de Familia. Se consolida la rehabilitación.

Ampliación de la capacidad de diagnóstico, tratamiento de urgencias y rehabilitación del policlínico. Investigar


y modificar la imagen y el sentido de la salud y la enfermedad que posee la población, conjuntamente con la
valoración que tiene de las acciones de salud y de las actividades nocivas del modo de vida. Educar la valoración
que hace la población de la calidad de los servicios médicos, mediante una relación médico-población
humanizante.

El hombre sano, la familia, las instituciones y la protección del equilibrio ecológico, pasan a ser objetivo
priorizado de las ciencias de la salud. Etapa de centrar el trabajo en el mejoramiento del modo de vida, los estilos
de vida y la calidad de vida, así como el desarrollo de una cultura de la salud.

Como se deduce fácilmente de estas cuatro etapas de la evolución de las acciones médicas; la medicina ha ido
trasladando su campo de acción en el proceso salud-enfermedad: desde la enfermedad avanzada hasta la
enfermedad en sus primeras manifestaciones y de aquí a la comunidad, a personas sanas y al medio en su
concepción más amplia; donde se encuentran la comunidad con sus condiciones de vida y los individuos sanos
con sus estilos de vida, todo ello convertido en objeto de estudio para las ciencias de la salud modernas, para
evaluar y estimar su grado de calidad.
Este enfoque permite conocer las condiciones en que se gesta y evoluciona la salud y la enfermedad y derivar
de ello las políticas de salud, la actualización de los planes de estudio de pre y postgrado de los profesionales,
la adecuación de los servicios y la educación de la población, dentro de parámetros establecidos con criterios
científicos-técnicos y éticos que favorezcan el progreso humano y la conquista de una cultura de la salud y la
felicidad.

Para nuestro país, en el inicio del milenio, se han dado condiciones nuevas para enfrentar los problemas actuales
de salud, determinadas por el reconocimiento de su complejidad por parte de la más alta dirección social, que
identificó la necesidad de ampliar la diversidad de profesiones que deben integrarse a la educación de una
cultura de la salud y el mejoramiento de la calidad de vida como objetivos superiores de esta etapa,
comenzándose la formación masiva de recursos humanos que realizarán trabajo social. Además, se desarrolla
el trabajo de la Comisión Nacional de Calidad de Vida, la Unidad de Análisis de la Situación de Salud y sus filiales
provinciales, la ampliación del número de municipios por la salud, las investigaciones genéticas de las
discapacidades, la investigación sobre la longevidad y otros proyectos. Todo lo que acontece está evidenciando
que la solución de nuestros problemas actuales de salud y los proyectos diseñados para enfrentarlos, son el
resultado de un considerable desarrollo social y humano.

La velocidad con la que se ha desarrollado la cultura material en el planeta presionada por una comercialización
pragmatista insaciable, con la consiguiente diversificación de la actividad del hombre en las ciudades, ha sido
muy rápida en comparación con los ritmos de adaptación y evolución psicobiológica; por tanto, la capacidad de
regulación de su sistema inmune y otros sistemas fisiológicos del organismo, en el intercambio con un medio
transformado e intoxicado por la industrialización no controlada y por sustancias artificiales con las que se pone
en contacto directo y a diario, así como su personalidad y su capacidad de autorregulación, no están preparadas
para elegir y enfrentar las costumbres y el modo de vida impuesto por el desarrollo de la sociedad
contemporánea.

Es por esto que el sedentarismo, los hábitos nocivos (tabaco, alcohol, drogas), la dieta inapropiada, la vida contra
reloj, la rigidez y obsolescencia de una parte del sistema de valores (relacionados con egoísmos,
discriminaciones, sexualidad, supersticiones) que no reflejan los progresos alcanzados en las concepciones
sociales, motivan conductas inapropiadas, ambiciones, temores, presiones y pobre reflexión sobre la calidad de
su vida y lo han conducido a condiciones de vida estresantes, agravadas por la globalización del terrorismo;
convirtiéndose todo ello en nuevas trabas que deterioran la salud, paradójicamente, en una etapa de la
humanidad de infinitas posibilidades de utilización de las ciencias y el conocimiento para el bienestar del
hombre, que permite demostrar que un mundo mejor es posible.

Glen Williams considera que los principales factores que dificultan transformar la supervivencia infantil en el
mundo son de tipo social y político, pero no técnicos, lo que obtuvo aceptación en la comunidad científica. Algo
semejante se podría decir cuando se analizan las tasas de mortalidad por accidentes de tránsito, o por efecto
de las adicciones sobre la salud, o por el papel destructivo del estrés sobre la salud en sociedades desarrolladas
con recursos suficientes pero con una justicia distributiva discriminatoria de las mayorías y arrastradas por la
presión de la propaganda comercial para la asunción de falsas necesidades.

Todo lo anterior pone ante la dirección social una tarea actualizada, que es perfeccionar las relaciones
económico-jurídicas y el modo de vida, para que la educación pueda hacer el efecto socializador y humanizador
necesario sobre la personalidad y el estilo de vida, como medio fundamental para proteger la salud y propiciar
una vida con calidad.
Los determinantes del modo de vida generalmente actúan de forma indirecta y a largo plazo y no suelen ser
asociados a la enfermedad por los estudios clínicos.
El peligro, el malestar y los síntomas que puede producir la enfermedad, atraen habitualmente toda la atención
del médico, lo que unido a las características del método clínico y la necesidad pragmática de aliviar o curar la
enfermedad lo antes posible, determinan la omisión o subestimación de la incidencia del modo de vida, lo cual
enmascara la historia natural de la enfermedad y escamotea el enfoque genético y epidemiológico tras el
impacto del alivio o cura de lo individual y lo inmediato.

Aportes de estudios epidemiológicos que ya tienen algunos años, pero que no son plenamente tomados en
cuenta por el pensamiento médico promedio, alertan acerca de que el análisis de las principales causas de
muerte por cáncer en países como Estados Unidos e Inglaterra, ha revelado que el tabaco es posiblemente el
responsable del 30 % de estas muertes, la dieta inapropiada estaría asociada al 35 %, factores ocupacionales
parecen producir del 4 al 8 %, la contaminación ambiental del 2 al 5 % de las muertes y finalmente el
comportamiento sexual y reproductivo se asocian al 7 % de las muertes por cáncer. Lo expuesto pone de relieve
que algunos de los agentes identificados como cancerígenos son principalmente factores asociados a las
actividades del modo y los estilos de vida.

En su trabajo "Los genes del cáncer", Adame De León y Garaglis exponen que en la activación de los proto-
oncogenes actúan innumerables sustancias con las cuales estamos en contacto diario, asociado esto al modo
de vida. Lo cual quiere decir que la necesidad de identificar determinantes e indicadores del modo de vida debe
ser una demanda hasta de las disciplinas aparentemente más distantes de las ciencias sociales, como es el caso
de este enfoque genético del cáncer.

Se debe tener presente que la educación y la socialización son categorías que descansan en el mecanismo
psíquico humano conocido como aprendizaje, que hace posible la apropiación del modo de vida, la
estructuración de la personalidad, la formación del estilo de vida, la conformación humano-subjetivo de las
condiciones de vida, de su sentido social y personal y la aceptación, estimación y justificación de su grado de
calidad en el contexto de cada cultura. Esto nos permitirá entender por qué tanto el hombre equilibrado, el
deportista, el sedentario, el fumador, el obeso y el alcohólico, pueden justificar y disfrutar su comportamiento.

Ante esta realidad, la posibilidad de comprender la interacción entre lo biológico y lo social y aceptar su gran
complejidad, nos debe alejar de los radicalismos parcializados hacia el biologicismo, el voluntarismo conductual,
los enfoques energetistas y homeopático tomados como axiomas, la absolutización de los resultados de la
medicina basada en la evidencia y la aplastante producción y mala utilización de medicamentos omitiendo la
integralidad socio-psico-neuro-inmuno-vegetativa y el carácter sistémico del organismo humano.

Desde una concepción integral y sistémica de lo biológico, lo económico, lo social y lo psíquico como la que aquí
se propone, la herencia y las diferencias biológicas individuales, podrán entenderse como un substrato material
importante, pero que puede ser favorecido o dañado, tanto por las condiciones de vida y su grado de calidad,
como por la personalidad y su grado de equilibrio. Las ciencias de la salud contemporáneas están urgidas de
actualizar sus concepciones y ampliar su arsenal de conocimientos y técnicas para enfrentar los problemas de
salud propiciados por el modo de vida nocivo inducido por los aspectos negativos de la globalización y una masa
de personas cada vez más desprotegidos y enajenados para enfrentarlos.

Téngase presente este ejemplo, la apropiación de conductas alimentarias adecuadas por la población del
planeta ha crecido muy lentamente, mientras que el mercado de alimentos "chatarra" ha tenido un crecimiento
abrumador, junto al consumo de bebidas alcohólicas y de tabaco. Por qué asombrarnos por los índices
alarmantes de obesidad, accidentes de tránsito, de hipertensión arterial y sus consecuencias.
Conceptos centrados en la actividad sistemática de los grupos humanos y de las personas. Modo de vida y estilo
de vida:
Modo de vida:

El modo de vida es concebido como una categoría económica y sociohistórica, que incluye la vida espiritual y es
utilizada para designar el conjunto de actividad vital, socializada y sistemática que realizan los hombres para la
satisfacción de sus necesidades en sus distintos niveles de interacción social y grupal (no individual)
condicionados por la formación socioeconómica imperante.

El modo de vida como actividad vital sistemática de la comunidad, se transforma de forma relativamente
inmediata y ajena a la voluntad de los hombres, lo cual está determinado por los cambios en las condiciones de
vida que generan las relaciones de propiedad, jurídicas, morales y estéticas. No obstante, se hace necesario
precisar que sería erróneo creer que el modo de vida de la comunidad y las personas siempre evoluciona hacia
la incorporación de actividades favorables para la salud. Un claro ejemplo es el aumento del nivel de vida por el
incremento salarial, que no siempre desencadena actividades para proteger la salud ya que con él pudiera
incrementarse el consumo de café, cigarro, alcohol, alimentos "chatarra", consumo de artículos
intrascendentes, etcétera.

La estructura económico-social y el grado de desarrollo de la cultura en cada lugar y época histórica, se expresan
en la actividad humana colectiva como su modo de vida.
Las características del modo de vida de nuestra población en la década del sesenta eran diferentes a las del
setenta y a las del ochenta. Las conquistas económicas y sociales de la Revolución se reflejaron en el progreso
del modo de vida; al igual que en la década del noventa los efectos del bloqueo, de los errores y tendencias
negativas en la economía y en la dirección social, y las insuficiencias jurídicas para el control social de los nuevos
tiempos, también se han reflejado en el modo de vida y por lo tanto en la salud.

Un ejemplo de ello son los índices de tabaquismo, de alcoholismo, de aborto demandado, de suicidio, de
accidentes de tránsito, de enfermedades reemergentes y en el plano jurídico los índices de delitos con violencia,
la indisciplina social que repercute sobre la salud, de divorcio y las manifestaciones de drogadicción.

Por estas razones, los indicadores de riesgo y vulnerabilidad no pueden permanecer estáticos y los
investigadores están obligados a estudiarlos constantemente para ver su evolución y los ajustes a los planes y
los programas que de ellos se deriven para la elaboración de las políticas de salud y la actualización de los
profesionales. Este enfoque permite diferenciar factores que mueven conductas individuales de los que mueven
conductas grupales y sociales.

A los problemas individuales hay que buscarle explicación en características o contradicciones de la personalidad
o en condiciones situacionales o azarosas, pero a los problemas de grupos o sociales (como ejemplos la
indisciplina social y el delito) hay que buscarle explicación en contradicciones de las relaciones económicas,
jurídicas y morales, esto hace que sus soluciones escapen a la voluntad o a las exhortaciones a la conciencia
moral.

La experiencia de nuestro país en relación con el aseguramiento de la equidad en el acceso a los servicios
médicos, demuestra que no basta con asegurar la oferta en los servicios médicos gratuitos, sino que es
imprescindible crear las necesidades subjetivas, valores y motivos en relación con la protección de la salud; por
lo cual la educación en salud adquiere una nueva dimensión al plantearse como tarea formar esas nuevas
necesidades y valores en la conciencia de las personas (una típica batalla de ideas) para que puedan influir en
su estilo de vida y decisiones en relación con el aprovechamiento racional de los servicios que se le brindan. Se
trata pues, de modelar el nuevo modo de vida en función de la salud y el bienestar humano.
El modo de vida y la salud también han recibido el impacto de los problemas globales y aunque el concepto de
problemas globales es de reciente creación, no lo es parte de los problemas incluidos en este.

El grado de interdependencia económica y científico-técnica, junto al desarrollo de las comunicaciones entre las
diferentes culturas, ha contribuido a la universalización de los problemas más graves de la humanidad. El
desarrollo dirigido por la ambición económica y de poder condujo al desarrollo en vez de al progreso, por tanto
se perdió la noción de peligro y de límite del desarrollo.

El reconocimiento de esta realidad como amenaza de la existencia humana, expresada por el llamado Círculo
de Roma, permite a la vez percibir la posibilidad de enfrentarla basándose en esa misma interdependencia de
la existencia, del conocimiento, la solidaridad y de la voluntad política universal para su solución, guiados por la
firme convicción de que un mundo mejor es posible. Pero al poder financiero, político y de las transnacionales
que imponen el modo de vida en el mundo, no le interesan estas soluciones.

Las naciones empobrecidas están obligadas a aceptar inversiones ajenas a sus necesidades reales de desarrollo,
con el propósito de mejorar el empleo, a admitir empresas contaminantes y permitir una propaganda comercial
de productos ajenos a sus necesidades y costumbres, ofertados a una población no escolarizada o no capacitada
para seleccionarlos; por ejemplo, ser consumidores de una programación de TV por cable extraña a su identidad
y momento histórico-cultural; o ser inducidos por una falsa idea de modernidad y status social a una añoranza
de consumo intrascendente, cursi, kitch y en ocasiones hasta nociva para la salud.

Estos fenómenos han influido en el modo de vida y la salud de muchas naciones con independencia de los deseos
y necesidades de sus pueblos y gobiernos. Por tanto, como formamos parte de un mundo globalizado, tales
experiencias deben ser tomadas en cuenta en nuestras políticas de salud en relación con la transformación del
modo de vida y la calidad de vida para alcanzar una cultura de la salud basada en los principios de nuestro
proyecto social.

Estilo de vida.

En el nivel individual la actividad sistemática del hombre se modela de forma diferente, se nutre del modo de
vida familiar y social, pero es condicionado o mediatizado por la personalidad del individuo y por esa razón debe
diferenciarse del modo de vida y usarse sólo para el sujeto como unidad de la especie. Por tanto al referirse a
esa actividad sistemática individual he propuesto llamarla estilo de vida. Esto permite delimitar términos que
eliminen el uso indiscriminado de expresiones como Life Style y Way of Life, que se encuentran con frecuencia
en la literatura especializada como sinónimos.

Cuando se intenta modificar las condiciones de vida, hay que tener en cuenta la forma en que la persona asimila
esos cambios y en qué medida se plasman en su sentido, sus motivaciones, actitudes y conducta. Dichos cambios
no se convierten en comportamientos automáticos y habituales porque lo deseen los especialistas en salud y lo
divulguen los medios de comunicación. Esto nos plantea que una cosa es dar información y otra es comunicar,
educar y cambiar conductas.

La personalidad se identifica o subestima en determinadas actividades del modo de vida familiar o social, por lo
que las hará suya o no, seleccionando (no siempre conscientemente), estructurando y dirigiendo las actividades
del estilo de vida de ese individuo concreto. Por tal razón, si para él no constituye una necesidad el cuidado de
sus dientes, sencillamente no hará uso de las ofertas del servicio estomatológico que se le brindan
gratuitamente. Y así sucederá con el resto de las actividades preferidas por cada persona que integran su estilo
de vida.
El estilo de vida como unidad de lo social y lo individual, es concebido como la realización, en el plano de la
actividad práctica del individuo, de su estilo de regulación psíquica, o lo que es lo mismo: la actividad de la
personalidad de cada sujeto realizada en la práctica social sistemática, cotidiana en la solución de sus
necesidades y motivaciones.

Entre las actividades de sus necesidades básicas que conforman el estilo de vida se encuentran la actividad
laboral, educacional, nutricional, sexual, religiosa, física, recreativa, etcétera.

El estilo de vida y la actividad cotidiana que lo integrará, pueden condicionar la salud y la enfermedad del
hombre, ya sea por el trabajo que realiza o la forma en que lo realiza, por las características de su nutrición o
por su vida sexual, entre otras actividades.

Las formas de actividad concreta que integran el modo de vida de la población, merecen ser estudiadas, ya sean
positivas o negativas, las cuales nos pueden facilitar conocimientos que contribuyan a elaborar estrategias y
programas para el desarrollo del bienestar social, del trabajo higiénico-epidemiológico y la promoción de salud.
Lo mismo sucede con las actividades del estilo de vida del individuo y su utilidad para el diagnóstico, tratamiento
y pronóstico de su salud o enfermedad.

Lo que debe tenerse presente es que para actuar sobre el modo de vida de la población hay que comenzar por
incidir en sus determinantes económicos, jurídicos, morales, apoyados en las instituciones sociales que expresan
las actividades de la conciencia social y las diseminan, inducen y regulan por la comunidad y los diferentes
grupos de la sociedad. Este trabajo multifactorial y de educación sistemática no se puede sustituir con
divulgación de información; intentarlo, denota desconocimiento y voluntarismo subjetivo, nada más ajeno a la
teoría del conocimiento marxista.

Algo parecido debe advertirse al trabajar con los estilos de vida de los individuos; para que algo sea apropiado
e incorporado como conducta útil, agradable, necesaria o motivante para una persona, tiene que poseer sentido
en su personalidad, sentirlo como necesidad suya, pues de lo contrario, aunque llegue a iniciarlo lo abandona o
lo hace como algo impuesto desde afuera, que no le provoca placer ni satisface sus deseos e intereses y se
puede transformar en una carga molesta capaz de generar efectos negativos o estresantes; un ejemplo de esto
es lo que le sucede a un fumador o a un alcohólico cuando se le orienta que desistan de su adicción, pero quedan
intactos los mecanismos reguladores de su personalidad y las causas que lo llevan a la adicción.

Con esa conducta se les estará torturando en nombre de la salud y la medicina, no por las buenas intenciones,
que casi siempre son las que generan la prescripción, sino por carecer de buenas técnicas para lograr ese
objetivo o por el empleo de una técnica inapropiada. Puede ilustrar esta aseveración la angustia nociva que le
provoca a un niño que se le exija o se le comprometa a no chuparse el dedo. Otro ejemplo apropiado es que
con gran frecuencia se oye emplear la expresión dar psicoterapia a una persona como sinónimo de darle
consejos o explicaciones, pero no hay nada más ingenuo y ajeno a esa técnica, y se hace más grave cuando lo
dice un profesional relacionado con este campo o cuando los consejos aparecen como parte de tareas y acciones
de un plan de educación para la salud.

Conocer estos errores constituye una alerta que favorece detectar necesidades y problemas que ayuden en la
actualización de los planes de estudio de pre y postgrado, para elevar el contenido técnico-científico de nuestras
ciencias médicas a la altura del humanismo que le ha conferido el estado revolucionario cubano.

Conceptos centrados en el contexto material y espiritual donde se desarrolla la actividad de la comunidad y los
individuos.
Nivel de vida y condiciones de vida.

Nivel de vida.

El concepto de nivel de vida debe referirse al soporte material y económico en que se desarrolla la actividad
humana de comunidades o individuos. Es aplicable tanto a una sociedad, a una clase social, una comunidad, una
familia o un individuo.

Incluye propiedades, bienes, riquezas, capacidad de adquisición y compra, desarrollo y disponibilidad material
y tecnológica del medio donde se desenvuelve, salario, ganancias, etc. Lo que no implica el uso adecuado o
nocivo que se haga de esas condiciones materiales y económicas. El uso adecuado para la salud, el bienestar, el
perfeccionamiento moral y el progreso social, dependen de la buena socialización y educación de naciones,
comunidades y personas.

Deben recordarse lamentables experiencias de bondades y gratuidades que se han tenido a lo largo de la
Revolución, tal como otorgar una decorosa vivienda a una familia marginada socialmente y esta permutarla
sucesivamente por otras de menor valor y cobrar la diferencia, hasta llegar a un cuarto en un solar equivalente
al que poseían al recibir la vivienda. También recordar lo que suelen hacer el alcohólico y el obeso cuando
mejoran su monto salarial, aumentar el consumo de sus adicciones.

Las presiones sociales, la competencia personal y los símbolos de status social en la sociedad de consumo,
empujan a las personas a priorizar gastos intrascendentes en detrimento hasta de las comodidades de la
vivienda, la nutrición o la higiene, y gastan recursos en videos, celulares, carros y marcas para lograr una imagen
pública.

Condiciones de vida.

Cuando nos referimos a condiciones de vida, se incluyen el modo de vida y el nivel de vida si se trata de un grupo
humano, y el estilo de vida y el nivel de vida si se trata de una persona. Quiere decir que se contemplan de forma
integradas la actividad y las condiciones materiales y espirituales en que se realiza.

Condiciones de vida incluye lo material y lo espiritual que conforman el contexto donde se desarrolla la vida del
grupo o la persona. Lo material y económico ya se ha explicado. De lo espiritual (también nombrado como
actividades de la conciencia social, lo cultural, lo psíquico) se puede decir que incluye su formación estética,
gustos artísticos, su calidad moral, su educación formal, sus relaciones humanas, su concepción del mundo,
autoestima, autoconciencia de cómo soy y por qué, conocimiento o placer por la etiqueta, su variedad o
profundidad de conocimientos, virtudes o defectos, satisfacción o no con la vida, identidad cultural, el proyecto
de vida, en fin, todo lo que forma parte de la vida o le da sentido, sin ser material o económico.

Cuando se estudian las condiciones de vida se registran tanto los componentes del nivel de vida como las
actividades básicas de las personas que hayan sido relacionadas como variables de interés.

El estudio de las condiciones de vida fue lo que permitió el nacimiento de la Epidemiología, de la Higiene Social,
de la Medicina Social y de la Salud Pública, ya que posibilitó que la medicina saliera de los límites del individuo
enfermo hacia la actividad de los hombres antes de enfermar, de los recursos (vivienda, alimentación, higiene)
y de las actividades básicas (trabajo) de que disponía para vivir. Esta evolución se puede apreciar al estudiar las
obras desde Ramacini hasta Snow, desde Virchov y de Percival hasta Semashko, desde Sigerist hasta Navarro,
Terry, Lalonde y especialmente Asa C. Laurel.
Este mismo proceso se reprodujo cuando la Psicología Médica y la Psicología Clínica se utilizaron para estudiar
las condiciones de vida que actuaban como determinantes de la enfermedad y se armaron del método
epidemiológico y los enfoques de las ciencias sociales para interpretarlas, se conformó una especialidad
cualitativamente nueva, la Psicología de la Salud.

Precisamente en este contexto de actividad social sistemática representada primero por la familia y después
por el barrio y la escuela, es donde se desarrolla el comportamiento y la psiquis de cada individuo, donde se
apropia de los valores, normas sociales y costumbres relacionados con la salud. Por tanto, si se aspira a
enriquecer los conocimientos, la imagen y el sentido de la salud y la enfermedad, la conducta ante la protección
de la salud y los servicios médicos que se le ofertan, hay que orientar el trabajo hacia la comunidad, la familia,
la escuela y sus condiciones de vida.

En la medida en que los hombres descubren y tienen acceso al uso de más objetos, de conocimientos y
procedimientos tecnológicos para satisfacer sus necesidades, van ampliando su actividad y las posibilidades de
transformar su modo de vida. Va construyendo la cultura material y espiritual y construyéndose a sí mismo; en
un proceso, lento pero progresivo, de sustitución de fuerzas ciegas de las relaciones económicas y de la actividad
del modo de vida, por fuerzas conscientes de la educación que lo muevan a la socialización y el progreso.

Cada paso alcanzado en el desarrollo de la sociedad puede transformar la actividad vital, por lo que estamos
obligados a adecuar el modo de vida a la protección de la salud y la conquista de la felicidad, para evitar la
contradicción entre el acelerado ritmo de cambio del proceso productivo y el desarrollo social, y la lenta
adaptación de los procesos psicobiológicos.

La calidad de la vida y la salud.

Cuando se arriba a la aplicación del concepto calidad de vida en el campo de la salud, desde el ángulo de las
disciplinas científicas y técnicas, estamos obligados a usar los requisitos de sus lenguajes. Por tanto se debe
comenzar por delimitar qué se entenderá por calidad y qué por vida; de lo contrario se puede correr el riesgo
que el intercambio se asemeje a un diálogo entre sordos; cada uno supone que el otro lo entiende. También se
enfrenta la diferenciación entre palabra, término, definición, concepto y concepto científico, lo cual no siempre
se ha tenido en cuenta al usarlos en la literatura o en la comunicación entre profesionales.

En el campo del conocimiento filosófico, calidad o cualidad es una categoría que se refiere a características
esenciales y propias de un objeto que lo diferencian de los demás y lo distinguen como ese y no otro, aunque
sea el más cercano a él. La calidad es lo que reconoce la existencia diferenciada del objeto. La calidad existe
unida a un rango de cantidad, como un equilibrio entre ambas que expresa esa calidad singular; al sobrepasar
ese rango el objeto adquiere una nueva calidad y pasa a ser otro diferente al anterior y también único. Sin
embargo en el lenguaje conversacional puede referirse a lo bueno, a la superioridad, excelencia, clase, pureza,
lo fiable, lo deseable.

Evaluar la calidad significa establecer los parámetros, el rango, las proporciones, la combinatoria, el
acoplamiento, el consenso, etc., en que se reconoce la existencia de una calidad particular y no otra.

Al emplear calidad para valorar, delimitar y estimar la vida, se plantea una necesidad de consenso entre la
opinión de los especialistas, el significado para la cultura y para el individuo, que alcanza desde la valoración
legal hasta la moral. Por esa razón nadie (ni grupo ni persona), por sí solo, está facultado para decirle a otro lo
que es calidad de vida para él. Estas características permiten entender por qué la calidad de vida se diferencia
de una cultura o persona a otra, y a la vez va cambiando con el tiempo y con los avances de la ciencia, la técnica,
los progresos de la moral y la estética.
Al delimitar a qué llamaremos vida, es necesario sobrepasar los criterios de vida biológica, que generalmente se
usan para evaluar también la vida humana socializada, sin o muy escasos reparos; usarlo de esa forma implica
concebir al hombre como a cualquier ser vivo, omitiendo su esencia social, que es la condición que determina
su cualidad básica, su existencia social. Al valorar la vida humana hay que dar una versión integral de lo biológico,
lo psíquico, lo social y lo situacional, ya que en determinadas condiciones la vida puede cambiar su sentido.

Esto plantea una problemática específicamente humana y ética para valorar la vida, y es considerar si para el
hombre se aceptará que hay vida cuando se refiere solo a la biológica, o a la biológica y a la psíquica pero sin
posibilidades de vida social. Agrego, que estos conceptos per se no humanizan la percepción de la vida, ya que
pueden ser defendidos desde concepciones filosóficas e ideológicas diferentes, por tanto conducir a acciones
también diferentes.

Al aplicar el término calidad de vida al campo de la salud aparecen nuevas exigencias que van más allá de las
contempladas con los términos anteriormente estudiados, que son el modo, condiciones, nivel y estilo de vida.
Estos son evaluados o valorados por los especialistas y generalmente contrastados con criterios objetivos, pero
cuando se trata de hacerlo con calidad de vida, hay que integrar los criterios subjetivos de los evaluados, los
criterios y el sentido de la sociedad, la comunidad o la persona que se evalúa; como también hay que considerar
circunstancias, consecuencias y excepciones, ya que la aplicación de la norma deontológica médica y la
estimación humana de la calidad de la vida no son siempre compatibles; en este momento se entra en el campo
de la ética.

Los dilemas que se originan frente a la posibilidad de una interrupción del embarazo debido a una malformación
grave o limitarse a evitar el sufrimiento y retirar las tecnologías terapéuticas ante una muerte cerebral, la
excepción no niega la norma, sino la justifican las circunstancias y consecuencias; lo que conlleva que la
excepción sea aceptada como un mal menor y no un bien en sí misma. Pero para lograr la coincidencia o
consenso de criterios ante estas situaciones críticas, es necesario educar a los profesionales, a la población y a
las valoraciones del derecho y la legislación en relación a qué se entiende por calidad de vida.

El otro problema que se enfrenta es que la calidad de vida no se puede modificar con acciones aisladas ni
proporcionando recursos materiales o acceso a actividades culturales, deportivas o recreativas. Nuestro país es
uno de los que organizan y tiene más y mejores festivales de ballet, piano, guitarra, jazz, coros, exposiciones de
pintura, etc., a precios increíblemente baratos y hasta gratuitos, y sin embargo es una pena ver, con lamentable
frecuencia, las salas con muy baja asistencia. Otro tanto ha sucedido, y ha sido expuesto por los medios de
información, con el deterioro de las instalaciones deportivas, pero no se ha hecho un trabajo educativo en la
administración local para que la comunidad las sienta suyas y las cuide como parte de su valioso patrimonio.

No necesita comentario el estado deplorable en que han pasado, por años, los círculos sociales y su actividad
predominante ha sido el baile con bebidas alcohólicas y pobres condiciones para el disfrute higiénico y agradable
de baños de mar o piscina, tertulias literarias, talleres de artes plásticas, crianza de niños, nutrición, etc.; en una
nación que tiene profesionales de la salud, instructores de arte y de deportes que pueden convertir, sin ninguna
utopía, a esos centros en instituciones envidiables para cualquier país desarrollado.

Para evaluar la calidad de vida de una comunidad, hay que evaluar su modo de vida, su nivel de vida y sus
condiciones de vida. Al evaluar la calidad de vida de una persona hay que evaluar su nivel de vida, sus
condiciones de vida, su estilo de vida, el equilibrio y eficiencia de su personalidad, la realización de sus
necesidades y motivos, así como la conformidad consigo mismo. De lo anterior se deriva que la calidad de vida
cambia no cuando cambian el nivel de vida, las regulaciones, la información que se suministra o las condiciones
de vida, sino cuando la comunidad o la persona se apropia de ellas y vivencia como su necesidad y motivación
las condiciones de vida que se le facilitan o sugieren y las pone en práctica, no solo porque las conoce y las
puede hacer, sino porque les ha encontrado sentido.

La población sabe que fumar daña la salud y puede favorecer el cáncer y otras enfermedades, como también
conoce muchos de los peligros del alcohol, sin embargo, estas dos adicciones han aumentado porque las
personas no le encuentran sentido a lo que les informan los medios y los profesionales de la salud, y las
presiones y frustraciones que pueden favorecer fumar y beber, como mecanismos reductores de ansiedad y
evasión, son más fuertes y sobre ellas se investiga poco y, por tanto, se puede hacer menos.

Este análisis ayuda a comprender que el adicto es ante todo una víctima de la incapacidad de educar de la
sociedad, la familia y de sus rasgos de personalidad, pero eso no lo autoriza a dañar a los que no han tenido su
desdicha, y en función de la protección de la salud, la vida, y respaldada por el conocimiento, la sociedad tiene
el deber de ayudarlos y derecho a limitarlos con regulaciones legales, administrativas y morales, y actuar para
llegar a extinguir las adicciones.

Si se acepta que fumar y beber calman la ansiedad y la angustia y permiten la evasión de los problemas
causantes de esos malestares, es fácil comprender que pedirle a una persona que deje o prohibirle fumar o
beber, sin darle otras opciones para descubrir y solucionar las causas del malestar y prepararlo para tomar
conciencia de ellas y enfrentarlas, se le estará creando, con la prohibición o censura de su adicción, una nueva
ansiedad o angustia, además de una nueva sensación de impotencia y de culpa si no lo logra. Sin embargo hay
mensajes educativos y tratamientos estructurados sobre esta evidente falacia, llenos de buenas intenciones
pero inadmisibles y carentes de reflexión científico-tecnológica, para alguien que se precie de conocer la
personalidad humana.

Claro está que habrá quien lo logre, pero habría que preguntarse si esa persona no tenía una adicción tan fuerte,
o era capaz de lograrlo por su propia iniciativa y esfuerzo y sólo necesitaba una ayuda.

IMPORTANCIA DEL ESTILO Y MODO DE VIDA PARA LA PSICOLOGÍA.

La Psicología, interesada en el estudio del sujeto individual de modo holístico, ha utilizado frecuentemente el
término estilo, (Sánchez, J. Sánchez, M P., 1994) precisamente porque hace alusión a lo típicamente individual.
Así en la psicología cognitiva se ha utilizado para estudiar el pensamiento (estilo de pensamiento), el aprendizaje
(estilo de aprendizaje). La psicología social se ha apoyado en el mismo para el estudio del liderazgo y la dirección
(estilo de liderazgo y estilo de dirección). Por su parte la psicología de la salud lo ha utilizado para estudiar el
afrontamiento al estrés (estilo de afrontamiento).

Desde finales de la década del 70 y hasta principios de la actual, el estilo de vida se ha estudiado profusamente
desde diversos ángulos. Se estudió el estilo de vida en relación con la orientación profesional otros con el género
femenino así como el estilo de vida familiar.

Donochew, L. y otros (1987) clasificaron los estilos de vida de acuerdo con el uso de los medios masivos de
información. Castro Felipe G. y otros (1987) compararon el estilo de vida en drogadictos. Rosow, J. (1978)
estudió el cambio de las actitudes hacia el trabajo en relación con el estilo de vida. Por su parte Barrison, B.
(1987) propuso algunas variables para el estudio del estilo de vida de los hispanos en Estados Unidos.
Se han desarrollado inventarios para el estudio del estilo de vida (Cooks, Robert y otros, 1987; Streppa Wheeler,
M y otros, 1991). También se ha escrito manuales para la modificación del estilo de vida a través de vías formales
(Alklen, V y Hetherington, M, 1979; Dell. , 1978).
LOS ESTUDIOS DEL ESTILO DE VIDA EN LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD.

En las décadas del 70 y el 80 del pasado siglo, los estudios sobre el estilo de vida resultaron recurrentes en las
publicaciones sobre la psicología de la salud. Movidos por la intensión de identificar los factores psicosociales
asociados al proceso de salud-enfermedad, los estudios en esta dirección se apoyaron en los hallazgos de la
epidemiología y con ello importaron el enfoque que esta ciencia utilizó en la investigación del estilo de vida.

Predominaron los estudios factorialistas, que identificaron unidades parciales del comportamiento asociados a
la aparición de enfermedades específicas, como modulador del estrés, hábitos de fumar y cáncer, disturbios del
sueño, (Phillips, B. A. Y Danner, F. J. 1995); abusos de sustancias, estresores interpersonales y suicidio
(Duberstein, P. R., 1993); hábitos sexuales, estilo de vida y síntomas del período menopáusico (Huerta, R. 1995);
ejercicios físicos, hábitos alimenticios, tabaquismo y muerte celular (Kusaka, Y. Et. Al, 1992).

Los estudios encaminados a los cambios de comportamientos de riesgo y la promoción de salud, con mucha
frecuencia hacen alusión al estilo de vida de los sujetos, reduciéndolo a los hábitos alimentarios, el ejercicio
físico, la conducta sexual, el consumo de alcohol, etc. Obviamente estas unidades parciales del comportamiento
forman parte del estilo de vida, pero no lo agotan.

Todos estos trabajos si bien ilustran el interés suscitado por este fenómeno, también reflejan las insuficiencias
teóricas que caracterizan el estudio de este objeto. No rebasan la mera descripción de rasgos y variables aislados
entre sí. No se profundiza en los aspectos teóricos y conceptuales del estilo de vida y sus relaciones con la
personalidad, tomándose como una categoría auxiliar para dirigir la atención sobre otros fenómenos. Son pocos
los trabajos que profundizan en su naturaleza interna, y hasta ahora no ha sido el centro de las elaboraciones
teóricas de los autores que han utilizado esta categoría.

Para la Psicología de la Salud, resulta necesario trascender este nivel analítico y factorialista del estilo de vida.
Ello no solo responde a una exigencia del desarrollo del conocimiento y de su tendencia a la integración intra e
interdisciplinaria, sino también a una necesidad práctica. Un enfoque holístico del estilo de vida, puede revelar
que determinados comportamientos no reconocidos como factores de riesgo, pueden resultar disfuncionales
para el sujeto por el modo en que se interrelacionan con otros.

En nuestro medio el estilo de vida ha sido tratado por otros autores (I. Mayo, 1999 y M. Rodríguez y D. Zaldívar,
2001), que si bien difieren en sus planteamientos teóricos, coinciden en señalar la necesidad de tener en cuenta
los constituyentes e indicadores del estilo de vida. Mayo estudia el estilo de vida en su función metodológica,
como una vía para el estudio holístico de la personalidad. Por su valor para la psicología de la salud, pensamos
que resulta conveniente referenciar sus principales postulados.
EL ENFOQUE PERSONOLÓGICO DEL ESTILO DE VIDA Y SU IMPORTANCIA PARA LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD.

Una exigencia del estudio de la personalidad como sistema superior de regulación psíquica, lo constituye el
estudio sistémico e integral de sus relaciones con el medio. La Psicología de la Personalidad precisa la búsqueda
del sistema de categorías que refleje estas relaciones sistémicas y que al mismo tiempo, permita una salida
práctica a las diferentes esferas de la Psicología Aplicada. Ello no sólo responde a la lógica interna del desarrollo
de la ciencia, sino que es también una exigencia social.

El enfoque personológico parte de un replanteamiento de la relación de lo interno y lo externo. Con este


enfoque queda en un primer plano el estudio de la personalidad y su relación activa con el medio. Enfatizando
en su papel como mediatizadora y a la vez transformadora de las influencias externas.
En la realización de este enfoque mantienen actualidad problemas metodológicos tales como el relacionado con
la unidad de lo cognitivo y lo afectivo; la relación entre lo consciente y lo inconsciente; la estructura de la
personalidad y sus niveles de regulación, entre otros. Existe consenso entre los estudiosos de la personalidad
en cuanto a su carácter sistémico; sin embargo, asumirlo consecuentemente presupone la determinación de las
relaciones sistémicas del sujeto con el medio, o sea revelar el contenido psicológico de estas relaciones y su
dinámica funcional.

Estas consideraciones sugieren, como una exigencia metodológica, el estudio de las regularidades de la
expresión de la subjetividad en el comportamiento, así como la dialéctica de "lo que soy" (lo que el sujeto llega
a hacer de sí mismo) y "lo que me sucede" (circunstancias e interrelaciones en que se ve envuelto).

Un enfoque personológico sobre el estilo de vida tiene importancia esencial para la Psicología en el momento
actual. Desde el punto de vista teórico contribuiría a la integración, sistematización y generalización del enorme
cúmulo de datos empíricos existentes sobre unidades parciales del comportamiento utilizadas en diversas
esferas de la psicología. Esto permitiría también una representación más integral sobre las relaciones individuo-
sociedad.

El estilo de vida individual tiene importancia metodológica para la investigación de la personalidad, por cuanto
una condición esencial para el estudio de la personalidad como un sistema, es el establecimiento de las
relaciones --sistémicas también-- con sistemas más amplios. Un estudio de la recursividad del sistema
personalidad, no puede obviar al estilo de vida.

Desde el punto de vista práctico, la posibilidad de caracterizar integralmente el estilo de vida de los sujetos
tendría múltiples aplicaciones. Haría más eficaz algunas tareas profesionales tales como la identificación de
comportamientos integrales de riesgo patológico no evidentes en conductas aisladas o unidades elementales
del comportamiento.

Para dar cumplimiento al objetivo, se reseñarán los referentes teóricos a partir de los cuales I.Mayo (1999)
caracterizó las tendencias generales en la comprensión del estilo de vida, los cuales se han sistematizados del
siguiente modo:

El estilo de vida y su relación con el modo de vida.

Este aspecto señala el enfoque que los diferentes autores dan a la relación del estilo de vida con el modo de
vida. Observándose aquí dos tendencias fundamentales. La primera establece una distinción entre modo y
estilo, donde este último se subordina al primero y es un subsistema de él. Coincidimos con ella. La segunda es
la que desde la categoría modo de vida estudia aspectos propios del estilo de vida relacionados con su
determinación subjetiva y el papel de lo psicológico (Predvechnni y Sherkovin, 1986; O. Shorojova, 1987 B. F.
Lomov, 1989). Los intentos de determinar el aspecto psicológico del modo de vida señalan elementos de valor,
no obstante metodológicamente es difícil estudiar el aspecto psicológico de la personalidad y el sujeto de sus
relaciones sociales desde la categoría modo de vida.

El modo de vida debe ser enfocado al menos en dos niveles de análisis. En el nivel general, donde el hombre
genérico es sujeto del modo de vida, y en tal sentido es objeto de estudio de la sociología y la filosofía; y el nivel
particular, donde el individuo es sujeto, no del modo de vida en general, sino de su estilo de vida, como
componente subjetivamente determinado del modo de vida.

En el ámbito individual, las relaciones del modo de vida y el estilo de vida se dan a través de las condiciones de
vida. El análisis de las condiciones de vida permite comprender como el modo de vida influye sobre los
individuos de modo heterogéneo. La determinación social del individuo difiere de un sujeto a otro. Para cada
sujeto concreto se configuran determinantes sociales muy específicos. Esto puede apreciarse en los diferentes
niveles de acción de las condiciones de vida.

Existe un nivel en que las condiciones de vida están dadas por el tiempo histórico y el escenario natural, social,
cultural, económico y político en que se desarrolla el individuo. Son precisamente estas condiciones las más
estudiadas, pero no las únicas.

En otro nivel encontramos condiciones de vida, determinadas por las primeras, pero con acción propia, de
carácter inmediatos, mas ligadas a los subjetivo y menos consideradas por los estudiosos de esta categoría. Nos
referimos a aquellas que tienen que ver con la dinámica familiar, la posición entre los hermanos, (hijo único,
mayor, menor, etc.), la constitución biológica (genotipo y fenotipo). Ambos niveles tienen un denominador
común: son condiciones de vida dadas al sujeto. No son ni elegidas ni construidas por él, actuando como
determinantes objetivos de la formación de su personalidad y su estilo de vida.

Sin embargo, también encontramos un nivel en que las condiciones de vida son el resultado del activismo del
sujeto, del carácter activo de su personalidad, de su autodeterminación y elección individual, que el individuo
las alcanza a partir de su desempeño social, es decir que no son condiciones de vidas dadas, sino creadas, pero
que también se constituyen en determinantes externos al sujeto resultantes de su estilo de vida.

Con este enfoque de las condiciones de vida es posible comprender el carácter de "subsistema funcional
dinámico" del estilo de vida en la relación sujeto-modo de vida, así como acercar la categoría condiciones de
vida a la psicología, destacando la significación que esta adquiere en sus diferentes niveles de análisis en relación
con el sujeto.

Es en este plano en que se encuentra el contenido genuinamente psicológico del modo de vida. Es en este nivel
donde el análisis de la expresión en el estilo de vida de los constituyentes funcionales y dinámicos de la
personalidad es de importancia metodológica.

El estilo de vida y su relación con el sujeto.

La relación sujeto-estilo de vida, o sea el lugar que se le asigna al estilo de vida en relación con el sujeto
constituye una problemática observada en la literatura sobre el tema. Aquí se manifiestan dos tendencias
fundamentales. La primera asume el estilo de vida como una cualidad subjetiva, de existencia interna en el
sujeto (A. Adler, 1948; G. W Allport, 1965).

La segunda tendencia, al no reconocer la especificidad del estilo de vida identificándolo con el modo de vida, lo
concibe como una manifestación externa del sujeto individual, (Sherkovin y Predvecnni, 1987; B. F. Lomov, 1989;
O. Shorojova, 1987; J. Potrony, 1989; R. Pérez Lovelle, 1989). Es característico de estos autores que sus
elaboraciones teóricas tengan carácter general, sin una salida a la investigación aplicada operacionalizando
dicha categoría.

En los últimos años se han venido publicando interesantes ideas sobre la especificidad psicológica de la categoría
sujeto (F. González, 1995, 1997; H. Arias, 1993; 1994; 1997, 1998). Se ha trabajado en una diferenciación del
sujeto y la personalidad, en los atributos funcionales de cada uno, así como en sus relaciones. Luego de una
diferenciación entre las cualidades del sujeto y de la personalidad, así como la formulación de los componentes
del sujeto, H Arias (1998, p. 26 y 40) diferencia los aportes de cada una de estas instancias en sus interacciones
con la realidad.
El análisis de la relación sujeto-personalidad-estilo de vida constituye una alternativa pertinente en la
caracterización psicológica del estilo de vida. Siendo el sujeto el individuo concreto, al hablar de él no sólo se
hace referencia a su mundo interno, sino también al sistema de relaciones en que se objetiviza su subjetividad.

I.Mayo asume que el sujeto individual existe en dos dimensiones: interna y externa. Las mismas se relacionan
dialécticamente como dos partes de un todo. La personalidad constituye un componente de la subjetividad
interna, mientras que el estilo de vida es la subjetividad objetivada, o sea la expresión comportamental externa
de la personalidad del sujeto. Todo comportamiento es una función del sujeto, sin que necesariamente en él
participe y se exprese la personalidad.

Aquel comportamiento nuevo, eventual, no forma parte del estilo de vida y no es expresión de la personalidad,
aunque sí del sujeto. En cambio, lo que en el individuo es típico y recurrente, es decir, forma parte de su estilo
de vida, es una función que el sujeto ejerce a través de su personalidad. El estilo de vida expresa el modo en
que se objetiviza el activismo del sujeto en relación con la sociedad y la construcción de su vida.

Los constituyentes del estilo de vida.

Este aspecto da cuenta del nivel de profundización alcanzado con respecto a la naturaleza interna del estilo de
vida, en cuanto a su estructura y funcionamiento. Al respecto se aprecian tres tendencias:

- La primera se caracteriza por el estudio fenomenológico del estilo de vida sin entrar a detallar en su
configuración interna (A. Adler, 1948; G. W. Allport 1965; R. Pérez Lovelle, 1989).

-La segunda tendencia, fuertemente influenciada por la concepción filosófica y sociológica, reduce los
componentes del estilo de vida a una sola categoría: la actividad vital. En esta tendencia se encuentran -- como
ya se ha visto-- la mayoría de los autores marxistas que abordan la problemática desde la categoría modo de
vida (B. F. Lomov 1989; O. Shorojova, 1989; J. Potrony, 1989; 1992).

-La tercera, representada por Yu. Sherkovin, G. Predevechnni, 1987 y J. Roman 1989a, proponen algunos
constituyentes que pudieran tomarse como elementos de su estructura interna. No obstante en el primer caso,
es poco probable que los mismos permitan una comprensión sistémica del estilo de vida, así como de sus
relaciones con la personalidad (también sistémicas).

La no-determinación de los componentes de la estructura interna del estilo de vida como categoría de existencia
e identidad propia --característico en la mayoría de los autores revisados--, es algo que limita considerablemente
su investigación teórica y aplicada y su consecuente implementación en la práctica profesional del psicólogo.

Los constituyentes personológicos son aquellos componentes del estilo de vida en que se expresan los
contenidos de la personalidad. Son aquellas cualidades comportamentales de carácter integrativas,
subjetivamente determinadas, gracias a lo cual permiten el conocimiento de la personalidad a través de su estilo
de vida.

A continuación se abordan cada uno de los constituyentes personológicos que I. Mayo (1999) para el estudio
psicológico del estilo de vida:

1. Sistema de actividades vitales.

Por sistema de actividades se entiende a la organización jerárquica del conjunto de actividades que realiza el
sujeto y que expresa el sentido subjetivo que la personalidad le confiere.
El sistema de actividades puede ser caracterizado por el contenido de los nexos con el medio reflejados en el
sentido subjetivo que el individuo le confiere a cada una de las actividades que lo integran. De acuerdo con esto,
las mismas pueden ubicarse en diferentes niveles, de modo tal que es posible elaborar una tipología del sistema
de actividades.

2. Estilo comunicativo (sistema comunicativo).

El estilo comunicativo, y particularmente la calidad, amplitud y durabilidad del sistema comunicativo que dentro
de él establezca el sujeto, puede ser estudiado como un constituyente personológico del estilo de vida. El
término sistema comunicativo se utiliza aquí para designar la organización jerárquica del conjunto de contactos
comunicativos (relaciones interpersonales) del sujeto que expresa el sentido subjetivo que la personalidad le
confiere. En este sentido, el sistema comunicativo es el componente comportamental y esencial del estilo
comunicativo del sujeto.

3. Sistema de roles.

Se considera como un aspecto funcional de la relación individuo-sociedad que es síntesis por un lado de los
condicionantes sociales e individuales y por otro de la actividad y la comunicación. Es una unidad funcional
porque tiene identidad propia en relación con otras formas de vínculo del individuo y la sociedad como el status,
las actitudes, los valores, etc. El carácter sintético está dado porque integra aspectos diversos como la actividad
y la comunicación --a través de los cuales se realiza, por un lado, y las expectativas sociales e individuales por
otro.

La expresión de los contenidos personológicos a través del desempeño de un rol es más marcada, auténtica y
menos indirecta en la medida en que el mismo está en la parte más alta de la jerarquía, es decir, en la medida
en que es más significativo para el individuo y ocupa un lugar central dentro del sistema, pudiendo expresar la
existencia de una unidad subjetiva de desarrollo o disfuncional según el caso.

De este modo la personalidad toma una posición activa con respecto a los roles que realiza, expresando su grado
de aporte a la sociedad, es decir, su activismo social, marco en que tiene la oportunidad de identificarse como
sujeto en el desempeño de sus roles. Partiendo de esta comprensión, el sistema de roles se entiende como la
configuración jerárquica y subjetivamente determinada del aspecto funcional de la relación individuo-sociedad,
que es síntesis de condicionantes sociales e individuales y de las actividades y contactos comunicativos en el
sujeto.

4. Orientación en el tiempo.

La problemática del tiempo ha sido ampliamente tratada en la psicología, destacándose los estudios sobre la
perspectiva temporal.
La orientación temporal impregnada al comportamiento es un indicador del nivel de desarrollo de la
personalidad que se expresa en la construcción del estilo de vida, señalado el carácter contradictorio o armónico
de los nexos de la personalidad con su medio. Por orientación temporal del estilo de vida se entiende la
expresión en el comportamiento de las dimensiones temporales que participan en la regulación psíquica del
sujeto.

5. La autorrealización personal.
La autorrealización supone dos facetas indisolublemente unidas: la apropiación y la objetivación (O. D´Angelo,
1983).

Ambas facetas de la autorrealización se expresan en el estilo de vida, pudiéndose considerar como elementos
caracterizadores del mismo desde el punto de vista funcional de sus nexos con la personalidad que lo regula;
pero que a la vez está condicionada por él para su autorrealización. De este modo el estilo de vida es premisa y
resultado del proceso de autorrealización de la personalidad, constituyendo un elemento de contenido, que
califica moral, cultural y políticamente al sujeto del estilo de vida.

Dada la complejidad de la autorrealización como proceso, se tomó su expresión externa, entendiendo por tal a
las formas de comportamiento del sujeto que expresan la amplitud, selectividad y nivel de satisfacción del sujeto
con la apropiación de la realidad objetiva y la objetivación de la subjetividad individual.

Como producto del activismo de la personalidad y como resultado de su autorrealización, el estilo de vida se
convierte en premisa de su propio desarrollo. Las circunstancias de la vida actúan sobre la personalidad a través
de su estilo de vida, a la vez que la personalidad actúa y modifica las propias circunstancias a través del estilo
de vida.

3.- El Riesgo Psicosocial y su prevención.


En cualquier comunidad existen familias, grupos de individuos o personas con una mayor probabilidad de sufrir
accidentes, padecer enfermedades o morir prematuramente. Con el progreso de la investigación médica se ha
podido determinar que las enfermedades no ocurren de forma aleatoria y que la vulnerabilidad de los individuos
más propensos a enfermar se debe a la interacción de características ambientales, genéticas, biopsicosociales
que desencadenan la aparición final del proceso mórbido.

EVOLUCIÓN DEL ENFOQUE DE RIESGO.

El interés por los riesgos que atentan contra la integridad de la salud es muy antiguo pero ha sido en las últimas
décadas cuando su estudio y análisis ha reportado conceptos relevantes originados desde la salud pública para
ser aplicados en la disminución de la morbilidad y la mortalidad de las comunidades permitiendo ubicar grupos
vulnerables y priorizar las necesidades de atención para ese grupo específico.

Los primeros intentos de aplicación del enfoque de riesgo tuvieron en cuenta básicamente como interés el
disminuir la mortalidad, esta visión fue aceptada y adaptada a ciertos sub-sectores de la salud logrando
importantes resultados como la disminución de las cifras de mortalidad infantil y la mortalidad materna lo que
demostró que la intervención en los factores de riesgo puede cambiar el desenlace final del proceso mórbido
sin que necesariamente se tenga que hablar de letalidad. Lastimosamente no existe un evento más preciso que
la muerte para servir como indicador en salud y solo hasta hace pocos años se intenta medir las consecuencias
no letales de las enfermedades (discapacidad).

En el informe sobre la salud en el mundo del 2002, la OMS define el riesgo como "la probabilidad de un efecto
adverso, o factor que aumenta esa probabilidad", incentivando la realización de actividades sanitarias para
disminuirlo y a la vez haciendo énfasis en la responsabilidad compartida de personas, poblaciones y gobiernos
en la generación de conductas saludables.
En épocas más recientes los atentados terroristas en USA cambiaron los órdenes de tamaño del riesgo haciendo
"cualquier catástrofe posible" y por ende aumentando los gastos mundiales en seguros lo que ha hecho que
otros sectores de la economía se decidan a hacer autogestión del riesgo, evitando la intermediación del mercado
asegurador.
Con esta motivación, con las directrices internacionales del banco mundial, la OMS, la OPS y la permanente
relación del mercado asegurador y el sector salud es evidente que el enfoque de riesgo será una herramienta
de trabajo y comunicación imprescindible, siendo el usuario final de los servicios de salud el mayor beneficiario
de la filosofía que reza: "el primer paso para disminuir la afectación del riesgo es conocerlo."

NUEVOS PARADIGMAS.

La tendencia moderna de cambiar y ampliar cada vez más el concepto de salud conectando áreas tan diversas
como las sociales, políticas y económicas ha logrado que los determinantes de la salud no se localicen solamente
en el individuo sino que se encuentren a fuera de él y muy a menudo fuera del campo de acción medico. Las
nuevas miradas de la salud pasan del esquema curativo al esquema preventivo y de la atención hospitalaria
urbana a la atención comunitaria o rural, el concepto del enfoque biológico como único factor de la prestación
de salud es remplazado por un modelo integral con múltiples actores sociales que suplementan y complementan
a los servicios médicos, pasa de considerar la salud como una consecuencia del desarrollo para considerarla una
base fundamental para alcanzarlo.

En este nuevo paradigma el médico debe no solo ser buen clínico sino un excelente administrador de los
recursos de su comunidad y un gestor para la solución de los problemas estructurales como por ejemplo los
servicios públicos.

PERCEPCIÓN DEL RIESGO.

El concepto de salud corresponde a una construcción social resultado de los antecedentes históricos de esa
comunidad, su relación con el medio ambiente, sus creencias religiosas y políticas. Común en muchos de sus
componentes dentro de los individuos de una comunidad y particularizado por las experiencias personales, la
educación y las costumbres familiares la idea de enfermar entraña una idea de causalidad que modifica la
percepción del riesgo, es así como ante una misma enfermedad la atribución causal es muy distinta y
dependiente del contexto.

Ante una neumonía un medico alópata atribuye la enfermedad al S. Pneumoniae mientras que un curaca
indígena Ingano se la atribuye al calor acumulado en el tórax por la actividad física. La visión causal distinta hace
que para el medico alópata el cigarrillo y la contaminación ambiental sean factores determinantes en el proceso
de enfermar mientras que el indígena Ingano atribuya el trabajo físico intenso de frente a un arco iris como el
factor de riesgo a evitar.

Es importante no perder de vista que aunque la percepción del riesgo es un factor crítico a la hora de planear
las intervenciones solo modifica la probabilidad de enfermar mediante la modificación de las actuaciones en
salud.

En ese orden de ideas la aceptación de que los conceptos de salud y la percepción de los factores de riesgo de
la enfermedad son factores dependientes del complejo entorno psicosocial, religioso, ecológico y de factores
personales como la educación y experiencias previas resulta de vital importancia para lograr una comunicación
efectiva a nivel personal y comunitario con el equipo de salud.

Una vez detectados los factores de riesgo su comunicación y la efectividad de las intervenciones dependen
también de su abordaje social y cultural en un lenguaje común y porque no negociado que le otorguen valor
real a las actividades de información, fomento y protección de la salud y que reconozcan las representaciones
sociales que en materia de salud tiene nuestra comunidad universitaria.
De acuerdo con Backett, Davies y Petrós-Barvasián (1986), se puede considerar como factor de riesgo para el
desarrollo de una enfermedad a “toda característica o circunstancia determinada de una persona o grupo de
personas que según los conocimientos que se posee asocia a los interesados a un riesgo anormal de sufrir un
proceso patológico o de verse afectados desfavorablemente por tal proceso y que puede caracterizar a los
individuos, la familia, el grupo, la comunidad o el medio ambiente”. Existen riesgos físicos, químicos, biológicos
y otros, pero a los psicólogos nos interesan especialmente los riesgos que se asocian al comportamiento y a las
circunstancias del ambiente social que los favorecen.

Hasta la fecha, la orientación de la investigación en relación con variables psicológicas que pueden actuar como
riesgo para la producción de determinadas enfermedades ha sido más descriptiva que explicativa.

Un examen de este problema nos lleva a la valoración de algunos de esos conceptos que se han venido
postulando para definir factores de riesgo en relación con problemas de salud frecuentes.

El primero de esos conceptos es el mismo de “factor social de riesgo”. A pesar de ser uno de los más utilizados,
de hecho su contenido no tiene una definición clara. En un trabajo publicado antes (Morales Calatayud, 1990),
se advirtió sobre la amplitud de este concepto y sobre su posible carácter polémico. En ese trabajo se formuló
la idea de que, no obstante lo anterior, el concepto podía ser operacionalizado en tres dimensiones, lo que hizo
siguiendo la lógica de los tres niveles de determinación de la salud a la que se ha hecho referencia antes.

Así, las tres dimensiones de esa operacionalización serían las siguientes:

1) la macrosocial, que se refiere a la sociedad en su conjunto, a su complejo sistema de relaciones,


especialmente de producción, que sitúan a cada individuo en una posición por su pertenencia a una clase
determinada; esta dimensión comprende también a ciertas características nacionales, culturales o religiosas;

2) la del micromedio, que incluye a la familia, la vida laboral y las relaciones más inmediatas que se dan en las
condiciones de trabajo y vida concreta de un individuo.

3) la individual, que comprende al sujeto que en tanto en personalidad se orienta y regula su comportamiento.

Los “acontecimientos de la vida”.

Otros de esos conceptos es el de “acontecimientos de la vida”, que muchos suelen denominar en español
“eventos vitales” por la traducción literal que se hace de la expresión que se utiliza en inglés (life events).

En un trabajo anterior (Díaz Novás y Morales Calatayud, 1990), en el que se presentaron los resultados de una
investigación que estudió la relación de estos acontecimientos con problemas de salud, se prefirió utilizar la
expresión más completa de “acontecimientos significativos de la vida”, a los que se les caracterizó como
“aquellos hechos, deseados o no que ocurren en la vida de un sujeto, que tienen una importancia tal que ejercen
un impacto en términos vivencias emocionales o que pueden introducir cambios en los hábitos y costumbres, y
que requieren de un esfuerzo adaptativo”.

Realmente, hay muchos trabajos en la literatura que apoyan la idea de que la ocurrencia de estos
acontecimientos actúa como precursora de estados de enfermedad o de accidentes, por cuanto operan como
situaciones de tensión que activan respuestas neuroendocrinas, las que pueden implicar cambios tales como
modificaciones en el metabolismo de los lípidos, disminución de la inmunocompetencia, aumento de las cifras
de tensión arterial o cambios en el estado de ánimo, por ejemplo, depresión y ansiedad, así como afectar la
atención activa, lo que puede dificultar la capacidad laboral y crear una cierta propensión a los accidentes, o
llevar a la persona a adoptar o intensificar ciertos comportamientos nocivos para su salud como fumar, ingerir
bebidas alcohólicas, descuidar el tratamiento de una enfermedad crónica que ya padece, etc. (Díaz Novás y
Morales Calatayud, 1990).

De hecho, no hay duda de que, de manera general, ciertos acontecimientos (como la muerte de un familiar
querido, el divorcio, cambiar de empleo o de domicilio, etc.) pueden ser encontrados en la historia reciente de
personas que comienzan a padecer una enfermedad, agravan de un padecimiento crónico, tienen un accidente
o se suicidan. Pero no se puede establecer una relación lineal y directa entre la ocurrencia de esos
acontecimientos y la producción de la enfermedad, ya que pueden ocurrir otros procesos mediatizadores.

Los programas preventivos deben tener la capacidad de identificar en el ambiente social aquellos
acontecimientos que se presentan frecuentemente en la población con la que se trabaja, y a partir de ahí brindar
ayuda a las personas sobre la base de un análisis individualizado. Por supuesto, que todas las acciones que
puedan hacerse sobre un ambiente determinado (por ejemplo, un ambiente laboral) para disminuir la
frecuencia de la ocurrencia de acontecimientos de esta naturaleza, serán también de gran utilidad.

"El estrés es lo que uno nota cuando reacciona a la presión, sea del mundo exterior sea del interior de uno
mismo. El estrés es una reacción normal de la vida de las personas de cualquier edad. Está producido por el
instinto del organismo de protegerse de las presiones físicas o emocionales o, en situaciones extremas, del
peligro".

En cuanto al concepto de “estrés”, su definición ha conocido varios momentos, desde el enfoque clásico
eminentemente fisiologista de Selye, hasta los planteamientos divulgados en la actualidad bajo la orientación
cognitivista. Es considerado un factor de riesgo psicosocial y la nueva epidemia del siglo XXI: responsabilidades
laborales, relaciones sociales, velocidad tecnológica, viajes frecuentes y presiones varias contribuyen al malestar
a nivel físico, mental, emocional e incluso espiritual con el cual se lo asocia. (Hans Selye)

Antecedentes históricos del estrés.

El concepto de Estrés se remonta a la década de 1930, cuando un joven austriaco de 20 años de edad, estudiante
de segundo año de la carrera de medicina en la Universidad de Praga, Hans Selye, hijo del cirujano austriaco
Hugo Selye, observó que todos los enfermos a quienes estudiaba, indistintamente de la enfermedad propia,
presentaban síntomas comunes y generales: cansancio, perdida del apetito, baja de peso, astenia, etc. Esto
llamó mucho la atención a Selye, quien le denominó el "Síndrome de estar Enfermo".

Hans Selye se graduó como médico y posteriormente realizó un doctorado en química orgánica en su
universidad, a través de una beca de la Fundación Rockefeller se traslado a la Universidad John Hopkins en
Baltimore E.E.U.U. para realizar un posdoctorado cuya segunda mitad efectuó en Montreal Canadá en la Escuela
de Medicina de la Universidad McGill, donde desarrolló sus famosos experimentos del ejercicio físico
extenuante con ratas de laboratorio que comprobaron la elevación de las hormonas suprarrenales (ACTH,
adrenalina y noradrenalina), la atrofia del sistema linfático y la presencia de ulceras gástricas. Al conjunto de
estas alteraciones orgánicas el doctor Selye denominó "estrés biológico".

Selye consideró entonces que varias enfermedades desconocidas como las cardiacas, la hipertensión arterial y
los trastornos emocionales o mentales no eran sino la resultante de cambios fisiológicos resultantes de un
prolongado estrés en los órganos de choque mencionados y que estas alteraciones podrían estar
predeterminadas genética o constitucionalmente.
Sin embargo, al continuar con sus investigaciones, integró a sus ideas, que no solamente los agentes físicos
nocivos actuando directamente sobre el organismo animal son productores de estrés, sino que además, en el
caso del hombre, las demandas de carácter social y las amenazas del entorno del individuo que requieren de
capacidad de adaptación provocan el trastorno del estrés.

A partir de ahí, el estrés ha involucrado en su estudio la participación de varias disciplinas médicas, biológicas y
psicológicas con la aplicación de tecnologías diversas y avanzadas.
Pero ahora bien de acuerdo a lo anterior el concepto de estrés proviene desde la década de los 30 y de ahí en
adelante empezaron a surgir diversos tipos de estrés, tanto nuevas formas de tratamiento así como nuevas
características. Es por ello que en esta investigación que realizo tengo como fundamento describir los diferentes
tipos de estrés que existen en la actualidad, sus características, conceptos, sus diversos tratamientos, así como
varios puntos derivados de este mismo.

Bueno para empezar esta revisión bibliográfica sobre el estrés debemos iniciar por analizar el concepto que se
tiene acerca de él, debo mencionar que existen sin fin de definiciones acerca del tema, es por ello que me di a
la tarea de recopilar e investigar algunas de las más importantes que existen en la actualidad y por supuesto,
hacer mención de ellas a continuación.

El uso del término estrés se ha popularizado sin que la mayoría de las personas tengan claro en qué consiste el
mismo. Al revisar la amplia literatura sobre el tema, se encuentran multitud de definiciones, algunas de las
cuales lo abordan indistintamente desde la perspectiva del estrés como estímulo, como respuesta o como
consecuencia. Sin entrar a polemizar teóricamente sobre su definición, por no constituir objeto del presente
trabajo, se aborda el estrés como: la respuesta adaptativa del organismo ante los diversos estresores, (Hans
Selye, 1936).

Alternativamente para precisar conceptos, se utiliza el término "respuesta de estrés" al referirse a la respuesta
inespecífica del organismo a cualquier demanda, y el término de "estresor" o "situación estresante" referida al
estímulo o situación que provoca una respuesta de estrés.

En la actualidad han cobrado auge las teorías interaccionistas del estrés que plantean que la respuesta de estrés
es el resultado de la interacción entre las características de la persona y las demandas del medio. Se considera
que una persona está en una situación estresante o bajo un estresor cuando ha de hacer frente a situaciones
que conllevan demandas conductuales que le resulta difícil poner en práctica o satisfacer. Es decir depende
tanto de las demandas del medio como de sus propios recursos para enfrentarse a él (Lazarus y Folkman, 1984),
o avanzando un poco más, de las discrepancias entre las demandas del medio externo o interno, y la manera en
que el sujeto percibe que puede dar respuesta a esas demandas (Folkman, 1984).

La respuesta de estrés es una respuesta automática del organismo a cualquier cambio ambiental, externo o
interno, mediante la cual se prepara para hacer frente a las posibles demandas que se generan como
consecuencia de la nueva situación, (Labrador, 1992). Por tanto, ello no es algo "malo" en sí mismo, al contrario;
facilita el disponer de recursos para enfrentarse a situaciones que se suponen excepcionales.

Estas respuestas favorecen la percepción de la situación y sus demandas, procesamiento más rápido y potente
de la información disponible, posibilitan mejor búsqueda de soluciones y la selección de conductas adecuadas
para hacer frente a las demandas de la situación, preparan al organismo para actuar de forma más rápida y
vigorosa. Dado que se activan gran cantidad de recursos (incluye aumento en el nivel de activación fisiológica,
cognitiva y conductual); supone un desgaste importante para el organismo. Si éste es episódico no habrá
problemas, pues el organismo tiene capacidad para recuperarse, si se repiten con excesiva frecuencia,
intensidad o duración, pueden producir la aparición de trastornos psicofisiológicos.

Desde 1935, Hans Selye, (considerado padre del estrés) introdujo el concepto de estrés como síndrome o
conjunto de reacciones fisiológicas no especificas del organismo a diferentes agentes nocivos del ambiente de
naturaleza física o química.
El estrés es un fenómeno que se presenta cuando las demandas de la vida se perciben demasiado difíciles. La
persona se siente ansiosa y tensa y se percibe mayor rapidez en los latidos del corazón.

El estrés es la respuesta del cuerpo a condiciones externas que perturban el equilibrio emocional de la persona.
El resultado fisiológico de este proceso es un deseo de huir de la situación que lo provoca o confrontarla
violentamente. En esta reacción participan casi todos lo órganos y funciones del cuerpo, incluidos cerebro, los
nervios, el corazón, el flujo de sangre, el nivel hormonal, la digestión y la función muscular.

El estrés es un estímulo que nos agrede emocional o físicamente. Si el peligro es real o percibido como tal, el
resultado es el mismo. Usualmente provoca tensión, ansiedad, y distintas reacciones fisiológicas.

Es la respuesta fisiológica, psicológica y de comportamiento de un sujeto que busca adaptarse y reajustarse a


presiones tanto internas como externas.
Bien ya analizamos diferentes conceptos del estrés.

Pero ahora:

¿Qué causa el estrés?

Según Jean Benjamin Stora "el estrés es causado por el instinto del cuerpo de protegerse a sí mismo". Este
instinto es bueno en emergencias, como el de salirse del camino si viene un carro a velocidad. Pero éste puede
causar síntomas físicos si continua por mucho tiempo, así como una respuesta a los retos de la vida diaria y los
cambios.
Cuando esto sucede, (explica Jean) es como si su cuerpo se preparara para salir fuera del camino del carro, pero
usted está inmóvil. Su cuerpo está trabajando sobre tiempo, sin ningún lugar para usar toda esa energía extra.
Esto puede hacerlo sentir ansioso, temeroso, preocupado y tenso.

¿Por qué se produce el estrés?

En principio, se trata de una respuesta normal del organismo ante las situaciones de peligro. En respuesta a las
situaciones de emboscada, el organismo se prepara para combatir o huir mediante la secreción de sustancias
como la adrenalina, producida principalmente en unas glándulas llamadas "suprarrenales" o "adrenales"
(llamadas así por estar ubicadas adyacentes al extremo superior de los riñones). La adrenalina se disemina por
toda la sangre y es percibida por receptores especiales en distintos lugares del organismo, que responden para
prepararse para la acción:

-La mente aumenta el estado de alerta.


-Los sentidos se agudizan.
-El corazón late más fuerte y rápido.
-Las pequeñas arterias que irrigan la piel y los órganos menos críticos (riñones, intestinos), se contraen para
disminuir la pérdida de sangre en caso de heridas y para dar prioridad al cerebro y los órganos más críticos para
la acción (corazón, pulmones, músculos).
ORÍGENES DEL ESTRÉS.

Podemos comprobar que existen innumerables agentes externos e internos capaces de producir un impacto en
nuestro sistema nerviosos y hormonal, de tal intensidad que son experimentados como distrés, no es necesario
que el agente desencadenante sea muy poderoso, basta que la respuesta al mismo lo sea. Precisamente esto es
lo que nos proporciona una oportunidad, no podemos apenas influir sobre el agente pero siempre podremos
hacerlo con la respuesta, podemos intentarlo al menos.

Podemos dividir en clases las causas del estrés aunque esto solo nos proporcionará una idea aproximada, ya
que es la combinación de agentes de diversa procedencia lo que acaba provocando respuestas excesivas.

Causas:
• Sociales: trabajo, familia, otras relaciones.
• Biológicas: enfermedades, sucesos ligados a procesos degenerativos.
• Químicas: alcohol, tabaco, drogas.
• Climáticas: Frío, calor, etc.

Cualquier clasificación es incompleta ya que todas las posibles causas interactúan entre sí produciendo otra
combinación causal que también deberíamos incluir y así hasta el infinito.

Sociales.

Todos desarrollamos una personalidad que nos libera y esclaviza a la vez, nos es muy útil porque
automáticamente reacciona frente a las situaciones cotidianas adaptándose a ellas sin apenas esfuerzo, y nos
esclaviza porque una vez que el instinto se encarga de las respuestas las aplica con gran velocidad, aunque no
sean adecuadas, y cuesta mucho esfuerzo recuperar el desatino. No hemos tenido un entrenamiento para
desarrollar nuestra personalidad como un mecanismo capaz de resolver problemas con eficacia, y de adoptar la
solución más adecuada ante la perspectiva que se nos presenta. La personalidad ha sido educada por el palo y
la zanahoria, no para elegir entre el palo y la zanahoria, ni para vislumbrar otro horizonte que la rueda de la
noria, que gira y no lleva a ninguna parte.

Todos tenemos una personalidad pero no es nuestra, nos la han puesto, nos han dicho que pensar, que religión
es la verdadera, que sistema político es el mejor, que país es el mejor, que idioma es el mas completo y preciso
para expresarse y cual es la mejor literatura, y cual el mejor clima, casualidad el nuestro es el mejor siempre.
Todas las personalidades no son exactamente iguales, como no lo son todos los naranjos, existen diferencias
debidas a los genes, a variaciones educativas y a rasgos locales propios de cada población, este conjunto de
variables facilita el que haya diversos modos de reaccionar frente al estrés.

Nos encontramos con que a nivel social el estrés dependerá del entorno local en que me encuentre y de mi
propia personalidad, quedará determinado por lo que sucede y como lo interpreto, cada cultura tiene un patrón
de respuestas en relación a la muerte, la enfermedad, el dinero o la familia, ello determinará las respuestas y el
nivel de adaptación posible. Cuantas menos opciones tenga: mas estrés, un idioma me esclaviza
completamente, ya que solo puedo expresarme o entenderme con el, las sociedades bilingües tienen más
opciones, el que añade un tercer idioma a su acervo cultural adquiere más que palabras, se proporciona una
visión distinta de los vocablos, la realidad y su significado, el que añade un idioma como la música alcanza
perspectivas que otros no pueden ni soñar.

Biológicos.
Toda enfermedad genera una sobrecarga inducida al organismo debido a la necesidad de adaptarse para
superar la patología, y todo distrés afecta al sistema inmunitario favoreciendo la enfermedad y dificultando la
recuperación, he aquí una ecuación cuyos términos son: enfermedad igual a distrés, mas distrés más
enfermedad, es una ecuación perversa de la que solo se sale cuando el organismo tiene suficiente vitalidad para
poder superar la combinación de esfuerzos requeridos para ello.
En resumen el distrés produce enfermedad y la enfermedad produce distrés.

Químicas.

Existen substancias como el alcohol, el café, el tabaco, las drogas, que son capaces de producir una demanda
de adaptación al organismo que, cuando sobrepasa ciertos límites, impone una penalización para su
funcionamiento. Esa imposición le obligará a actuar con una merma de las posibilidades originarias que cada
vez y conforme las substancias toxicas aumenten u otros estresores se manifiesten, irán exigiendo al cuerpo
desempeñar sus funciones básicas con un mayor deterioro, dificultando la nueva adaptación a un próximo
futuro esfuerzo.
También son causa de distrés biológico la carencia de nutrientes básicos para el mantenimiento del equilibrio
homeostático del organismo.

Climáticas.

Es comprensible que temperaturas extremas son capaces de afectar al funcionamiento del organismo,
modificando los requerimiento para adaptarse al medio, ya sea el frío o el calor exigen adaptaciones que
consumen recursos, lo mismo sucede con la altura, una persona que vive en lo alto de los Andes modifica su
química interna de forma que su sangre pueda absorber más oxígeno, ello la vuelve más espesa y esta simple
adaptación a la altura modifica sus expectativas de longevidad y dificulta nuevas adaptaciones.

El problema comienza cuando cambios leves de temperatura, el viento de poniente u otros, o todos, o un poco
de lluvia son capaces de producir una alteración de importancia en la sensación o emoción. Cuando cambios
que pasan imperceptible a los demás son capaces de afectar hasta el punto de que aparecen somatizaciones;
pequeños cambios en los factores ambientales provocan alteraciones importantes en la salud percibida. Ello no
solo vendría a indicar o elevar el nivel de estrés sino que nos informa de un alto nivel previo que ha dificultado
adaptarse a pequeñas modificaciones posteriores.

El factor personalidad entra aquí de lleno a formar parte del cómo y porque el estrés percibido afecta a cada
sujeto de forma distinta. Es cierto que existen personas que son más proclives que otras a padecer estrés que
otras y con características de respuesta a los estresores muy definidas.

Descripción.

El estrés produce cambios químicos en el cuerpo. En una situación de estrés, el cerebro envía señales químicas
que activan la secreción de hormonas (catecolaminas y entre ellas, la adrenalina) en la glándula suprarrenal. Las
hormonas inician una reacción en cadena en el organismo: el corazón late más rápido y la presión arterial sube;
la sangre es desviada de los intestinos a los músculos para huir del peligro; y el nivel de insulina aumenta para
permitir que el cuerpo metabolice más energía.

Estas reacciones permiten evitar el peligro. A corto plazo, no son dañinas. Pero si la situación persiste, la fatiga
resultante será nociva para la salud general del individuo. El estrés puede estimular un exceso de ácido
estomacal, lo cual dará origen una úlcera. O puede contraer arterias ya dañadas, aumentando la presión y
precipitando una angina o un paro cardiaco. Así mismo, el estrés puede provocar una pérdida o un aumento del
apetito con la consecuente variación de peso en la persona.
ENFERMEDADES POR ESTRÉS.

La práctica médica ha constatado por años las enfermedades producto del estrés, los estilos de vida actuales
son cada día más demandantes, esto lleva el hombre moderno a incrementar notablemente en mucho sus
cargas tensionales y produce la aparición de diversas patologías.

Las enfermedades que sobrevienen a consecuencia del estrés pueden clasificarse en dos grandes grupos:

1) Enfermedades por Estrés Agudo.

Aparecen en los casos de exposición breve e intensa a los agentes lesivos, en situaciones de gran demanda que
el individuo debe solucionar, aparece en forma súbita, evidente, fácil de identificar y generalmente es reversible.
Las enfermedades que habitualmente observan son:

• Ulcera por Estrés.


• Estados de SOC.
• Neurosis Post Traumática.
• Neurosis Obstétrica.
• Estado Postquirúrgico.

2) Patologías por Estrés Crónico.

La persistencia del individuo ante los agentes estresantes durante meses o aun años, produce enfermedades de
carácter más permanente, con mayor importancia y también de mayor gravedad. El estrés genera inicialmente
alteraciones fisiológicas, pero su persistencia crónica produce finalmente serias alteraciones de carácter
psicológico y en ocasiones falla de órganos blanco vitales. A continuación se mencionan algunas de las
alteraciones más frecuentes:
• Dispepsia.
• Gastritis.
• Ansiedad.
• Accidentes.
• Frustración.
• Insomnio.
• Colitis Nerviosa.
• Migraña.
• Depresión.
• Agresividad.
• Disfunción Familiar.
• Neurosis de Angustia.
• Trastornos Sexuales.
• Disfunción Laboral.
• Hipertensión Arterial.
• Infarto al Miocardio.
• Adicciones.
• Trombosis Cerebral.
• Conductas antisociales.
• Psicosis Severas.
EL ESTRÉS Y LOS FACTORES HORMONALES.

Pubertad:

Los grandes cambios hormonales de la pubertad son severas causas de estrés. El cuerpo del adolescente
"cambia" de forma, sus órganos sexuales comienzan a funcionar y nuevas hormonas comienzan a ser
segregadas. La pubertad, como todos lo sabemos, es muy estresante.

Síndrome Premenstrual:

Una vez que la mujer ha pasado por la pubertad, su cuerpo ha sido diseñado para trabajar mejor en la presencia
de hormonas sexuales femeninas. Para las mujeres que ya han pasado por la pubertad, la ausencia de hormonas
es una fuente importante de estrés.

Una vez al mes, antes de la menstruación, los niveles de hormonas femeninas disminuyen abruptamente. En
muchas mujeres el estrés causado por esta disminución de hormonas, es suficiente para causar un episodio de
sobre-estrés. Este sobre-estrés temporal es conocido como síndrome pre-menstrual.

Post-Parto:

Después del embarazo las hormonas "cambian" dramáticamente. Después del parto o de un aborto la ausencia
de hormonas podrá causar un episodio de sobre-estrés.

Menopausia:

Existe otro momento en la vida de una mujer cuando los niveles de hormonas disminuyen. A esto le llamamos
"menopausia". El declive de hormonas durante la menopausia es leve y constante. Sin embargo, éste declive
menopáusico es suficiente para causar sobre-estrés en muchas mujeres.

ESTRÉS ALÉRGICO.

Las reacciones alérgicas son parte natural del mecanismo de defensa de tu cuerpo. Cuando eres confrontado
con una sustancia que tu cuerpo considera que es tóxica, tu cuerpo tratará de librarse de ella, ya sea atacándola
o neutralizándola de alguna manera. Si es una sustancia en tu nariz, te dará una gripa alérgica. Si es una sustancia
en tu piel, te saldrán ronchas. Si la inhalas te dará asma. Si la ingieres te saldrán ronchas por todo el cuerpo.
Definitivamente la alergia es una fuente de estrés que requiere de grandes cambios de energía por parte de tu
sistema inmunológico para luchar contra aquello que tu cuerpo considera peligroso.

EL ESTRÉS Y LA ALIMENTACIÓN.

Si una persona no está bien nutrida, su habilidad para soportar el estrés se verá realmente disminuida. Comer
poco, comer mucho o escoger una dieta no balanceada lo puede dejar sintiéndose débil y hasta bajarle las
defensas del organismo. Se debe intentar mejorar los hábitos alimenticios para que físicamente la persona se
sienta mejor y fuerte para manejar el estrés.

Una fórmula de nutrición para combatir el estrés seria: una dieta adecuada en calorías, (muy pocas le quitan
energía), con comidas altamente nutritivas con alimentos como carnes magras, ensaladas, frutas y granos
enteros.
Una dieta nutritiva completa sin eliminar ciertos grupos de alimentos que lo pueden llevar a una deficiencia
nutricional y a que afecten su estado de ánimo. Mantener una adecuada hidratación tomando 8 vasos de agua
al día si es posible. Comer con un horario establecido, cada 3-4 horas para ayudar a mantener su metabolismo
y nivel de energía alto.

EL ESTRÉS Y LOS DOLORES DE CABEZA.

¿Cómo puedo saber si el dolor de cabeza es como resultado del estrés o por alguna otra causa? Según los
expertos, la causa de la mayoría de los dolores de cabeza no es por enfermedad o secundaria a otra condición
médica.

Para muchas personas, el dolor de cabeza puede ser precipitado por cambios de temperatura, cambios
sensoriales de olor ó de luz, ingestión de cafeína, por sustancia aditiva de alimentos, cambios en patrones de
sueño y de alimentación. La mayoría de los dolores de cabeza son de tipo tensional los cuales son usualmente
manejados con dieta apropiada y técnicas de reducción del estrés.

Los dolores de cabeza que pueden indicar una condición más seria son aquellos que se acompañan de fiebre,
visión doble, confusión mental, dificultad para hablar, con infección respiratoria o trauma craneoencefálico.

EL ESTRÉS Y LA MEDITACIÓN.

Cada día, más y más profesionales de la salud están reconociendo los beneficios del yoga y la meditación en
reducir el estrés, mejorar la presión arterial y la circulación, manejar el dolor y mejorar el sistema inmunológico.
Aquellos que practican estas técnicas manifiestan que inducen a una sensación de calma y paz interior. Muchos
pacientes han manifestado que luego de practicar el yoga por solo un corto tiempo, su respuesta al estrés ahora
es totalmente diferente. Existen diferentes tipos de técnicas de yoga y meditación. Busque la que más se adapte
a usted.

EL ESTRÉS Y LOS FACTORES MEDIO-AMBIENTALES.

Los climas demasiado fríos o calientes también pueden ser estresantes.


La altitud de una ciudad al igual que la contaminación por toxinas o venenos también son estresantes.
Cualquiera de estos factores amenaza a tu cuerpo con un cambio en el medio ambiente interno.

EL CASO DEL TABACO.

El tabaco es una fuerte toxina. Fumar destruye las células que limpian tu traquea, bronquios y pulmones. Fumar
causa enfisema y bronquitis crónica que paulatinamente van asfixiando a la persona. El monóxido de carbono
que se encuentra en los cigarros causa una intoxicación crónica. Daña las arterias de tu cuerpo y causa que
llegue menos sangre a tu cerebro, corazón y demás órganos vitales. El cigarro aumenta el riesgo de cáncer 50
veces.

El masticar tabaco tampoco es saludable. También daña las arterias y tiene el mismo riesgo de cáncer. (El cáncer
de la cabeza y el cuello es particularmente asesino.)
Envenenar tu cuerpo con monóxido de carbono, causarte a ti mismo enfisema, bronquitis crónica y daño arterial
es una fuente poderosa de estrés.

EL ESTRÉS NO SIEMPRE ES MALO.


El estrés no siempre es malo. De hecho, un poco de estrés es bueno. La mayoría de nosotros no puede hacer
bien las cosas: deporte, música, baile, trabajo, escuela, sin sentir la presión de la competición. Sin el estrés de
alcanzar la meta, la mayoría de nosotros no sería capaz de terminar un proyecto o de llegar a trabajar con
puntualidad.
El estrés es normal, ¿por qué se siente uno tan mal? Porque con todas las cosas que le pasan a uno no es difícil
sentirse estresado.

Las cosas que uno no puede controlar son a menudo las más frustrantes. Uno puede sentirse mal simplemente
por ponerse presión sobre uno mismo: sacar buenas notas, tener aspiraciones en un trabajo. Una reacción
común del estrés es criticarse a uno mismo. Uno puede estar tan abatido que las cosas ya no parecen ser
divertidas y que la vida parece horriblemente preciosa. Cuando esto ocurre es fácil pensar que uno no puede
hacer nada para cambiar las cosas pero, ¡síi que se puede!

Si bien ya lo hemos dicho, es conveniente reiterar que el stress no es sólo negativo (distrés) sino también positivo
(eutrés) dado que gracias a este mecanismo, el cual se activa en forma automática ante una situación de
emergencia, podemos percibir mejor y más claramente un problema, lo interpretamos con mayor rapidez y
decidimos de forma inmediata que respuesta vamos a implementar. Una vez resuelto el problema, el organismo
regresa a su estado de equilibrio natural, lo que implica el normal funcionamiento del mismo.

No debe ser confundido el stress con el miedo, dado que el primero, prepara al organismo para la acción y el
movimiento, nos permite pensar con rapidez y actuar con mayor fuerza y energía. El miedo por su parte,
generalmente paraliza.
Eustrés.

Es el estrés positivo, la relación con las impresiones del mundo externo y del interior no producen un
desequilibrio orgánico, el cuerpo es capaz de enfrentarse a las situaciones e incluso obtiene sensaciones
placenteras con ello, el eustrés permite experimentar el mundo como un lugar en que cada milímetro es
delicioso.

El eustrés es asimismo un estado de conciencia, en el cual pensamiento, emoción y sensación parecen


organizarse para proporcionar un efecto general de alegría, satisfacción y energía vital. En realidad las técnicas
de relajación nos orientan más hacia un estado de eustrés que a uno de calma boba, que nos resulta inútil para
nuestros deseos de acción y realización, el estado de eustrés es el objetivo de la relajación, la relajación es para
la acción.

El objetivo de las técnicas de relajación sería lograr actuar en el mundo sin los efectos negativos del distrés,
preparándonos para una vida creativa, en la que puedan llegar a disfrutarse sin miedos de los momentos felices
y afrontando con realismo otros que sucederán de forma inevitable. La creatividad facilita una vida en que los
problemas tienden a resolverse, los problemas existen para todos, unos demoran su solución y otros se
enfrentan a ella.

Podemos comprender que el Eustrés no solo incrementa la vitalidad, salud y energía sino que además facilita la
toma de decisiones que permitirán llevar la iniciativa en el desarrollo como ser humano, permitiendo un nivel
de conciencia capaz de sentir la vida como una experiencia única y valiosa.

Su neuroquímica es reveladora. Cuando nos dedicamos positivamente a un desafío, el cerebro se remoja en un


baño de catecolaminas y otras sustancias, activadas por el sistema suprarrenal. Estos elementos bioquímicos
incitan al cerebro a mantenerse atento e interesado, hasta fascinado, y lo energizan para un esfuerzo sostenido.
La motivación intensa es, literalmente, un ‘torrente de adrenalina’.
En un estudio alemán se muestra muy claramente esta relación entre la motivación y la química cerebral del
eutrés. Se asignó a un grupo de voluntarios una tarea mental difícil: 120 problemas aritméticos que debían
resolver en un período cada vez más breve, hasta que se equivocaran una de cada cuatro veces. Cuando estaban
seguros de tener las respuestas correctas, se las verificaba; si era cierto, recibían una recompensa en efectivo;
si estaban equivocados, se los penalizaba con la misma suma.

Los voluntarios que tenían más esperanzas de éxito –una variante del afán de triunfo- eran los más capaces de
mantener esa movilización en un nivel que produjera mayormente catecolaminas, en vez de llegar a la posición
de emergencia, donde interviene el cortisol. Pero quienes actuaban motivados por el miedo al fracaso se
llenaban de cortisol. (La neuroquímica de la motivación involucra muchos neuroquímicos, puesto que el cerebro
segrega constantemente cantidades mayores o menores de más de 200 neurotransmisores. Pero las más
estudiadas son las catecolaminas, que tienen un papel prominente en la bioquímica cerebral subyacente de la
motivación).

Esto resultó tener un efecto autorreforzante. Los que tenían niveles bajos de cortisol podían pensar bien y
prestar atención durante la prueba. El ritmo cardiaco demostraba que no estaban más nerviosos durante el
desafío que antes de comenzar; se mantenían alerta, serenos y productivos. El efecto sobre el desempeño era
dramático: ganaron más del doble que sus colegas.

Distrés.

El estrés puede analizarse desde diferentes enfoques, a diferentes niveles: el estrés biológico, el psicológico y el
social. El ser humano existe en estrés.
Cuando en el proceso de estrés, la persona resulta dañada en uno, o varios o todos los niveles, se dice que esta
se encuentra en distrés, y significa que el proceso de adaptación no fue eficiente o no ha ocurrido.

Podríamos definir el distrés como el estrés desagradable. Es un estrés que ocasiona un exceso de esfuerzo en
relación con la carga. Va acompañado siempre de un desorden fisiológico, las catecolaminas producen una
aceleración de las funciones y éstas actúan alejadas del punto de equilibrio, hiperactividad, acortamiento
muscular, somatizaciones, en suma: envejecimiento prematuro, son los efectos secundarios del estrés negativo.

Pueden ser estresores: el trabajo, la familia, las enfermedades, el clima, el alcohol, el tabaco, las frustraciones,
en suma centenares de estímulos internos o externos de carácter físico, químico o social. Incluso un exceso de
estrés positivo puede ser causa de distrés, desde cuando gana el propio equipo a la suerte en los juegos de azar,
en ambos casos se producen infartos por exceso de júbilo.

Podemos contemplar como en pocas ocasiones tenemos a nuestro alcance elegir las impresiones que inciden
sobre nosotros, sin embargo es posible aprender a responder de una forma equilibrada, la relajación ayuda en
este sentido de forma muy eficaz.
Distrés psicológico:

Se denomina distrés psicológico aquel en que el daño inicial se produce sobre los mecanismos psicológicos de
una persona, por lo que se altera en mayor o menor medida los otros niveles de estrés.
Como las relaciones del hombre con el medio están mediadas generalmente por su psiquis, no es de extrañar
que sea el distrés psicológico el más frecuente de los problemas de salud que deba enfrentar el médico de
asistencia, no importa cuál fuere su especialidad. A este se sumarán aquellas situaciones, que iniciadas en otros
niveles, producen afectación psicológica, y que deberán ser tratadas a partir de las peculiaridades del distrés
psicológico, secundario en estos casos.
Existen enfermos que necesitan un tratamiento especializado, ya que aún en ausencia de enfermedades
psiquiátricas, el distrés psicológico no es de tratamiento simple, ni fácil, debido a que influyen en el paciente
factores muy diversos, como socioculturales, históricos, de la personalidad, de relaciones interpersonales,
biológicos, ambientales, etc. Por tanto, se precisa de un personal con dominio profundo en esas problemáticas
y de las características de cada paciente en particular.

Síntomas del Distrés:

Físicos:
• Palpitaciones.
• Sensación de ahogo.
• Hiperventilación.
• Sequedad de la boca.
• Apnea.
• Náuseas.
• Malestares digestivos.
• Diarrea.
• Estreñimiento.
• Tensión y/o dolor muscular.
• Calambres.
• Inquietud, hiperactividad.
• Temblor en las manos.
• Fatiga.
• Mareos.
• Dificultades en el sueño.
• Dolores de cabeza.
• Sudoración.
• Sofocos.
• Manos y pies fríos.
• Aumento o disminución del apetito.
• Mayor ingestión de sustancias (alcohol, tabaco).
• Disminución del deseo sexual.

Psíquicos:

• Angustia.
• Preocupación.
• Desesperanza.
• Introversión.
• Depresión.
• Impaciencia.
• Irritación.
• Hostilidad.
• Agresividad.
• Frustración.
• Aburrimiento
• Inseguridad.
• Sentimiento de Culpa.
• Desinterés por la apariencia.
• Desinterés por la salud.
• Desinterés por el sexo.
• Incapacidad de finalizar una tarea antes de comenzar otra.
• Dificultad para pensar con claridad, concentrarse y/o tomar decisiones.
• Fallas en la memoria, olvidos.
• Falta de creatividad.
• Disminución de la atención.
• Inflexibilidad.
• Hipercrítica.
• Comportamiento irracional.
• Pérdida de eficacia de productividad.

SÍNDROME GENERAL DE ADAPTACIÓN.

Respuesta del estrés. Fases.

El cuerpo responde frente a un peligro inminente en tres fases: alarma, adaptación y agotamiento.

-FASE DE ALARMA.:

Es un medio de defensa ante una amenaza inmediata y real, el cuerpo responde incluso sin que seamos
conscientes de ello, y nos prepara para sortear el riesgo o enfrentarnos a él con todas las energías disponibles.
De la reacción inmediata se encarga el sistema neuroendocrino por medio de la segregación de hormonas que
aceleran el pulso, aumentan el ritmo respiratorio, y nos vuelven más excitables de forma que nuestra reacción
pueda producirse rápidamente. El cuerpo se prepara a velocidad de vértigo para la lucha o la huida, y se
producirán los cambios internos que reducirán pérdidas en uno u otro caso. La lucha o la huida quemarán las
energías y si todo salió bien, el cuerpo se recuperará con normalidad de este esfuerzo.

La Adrenalina y noradrenalina activan todos los sistemas para que funcionen al límite, adecuándose a las
necesidades de un escaso espacio de tiempo, el cortisol segregado colabora en la acción de recuperación
aportando energía y produciendo efectos anti-inflamatorios.

El inconveniente es que una reacción tan poderosa repetida multitud de veces por estresores menores, exige al
cuerpo a someterse a una carga forzada no exenta de riesgos, la adrenalina nos consume y la cortisona ataca al
sistema inmunitario cuando reaccionamos de forma excesiva ante cualquier estresor.
-FASE DE ADAPTACIÓN.

Cuando la fase de alarma se repite, o se mantiene en el tiempo el cuerpo reacciona adaptándose al esfuerzo
requerido, ya sea este la altura o vivir en un piso con vecinos ruidosos, si no puede hacerse nada para retornar
al equilibrio orgánico original el cuerpo se adaptara, si ello es posible, aunque pagando un coste, una sobrecarga
en el precio de la existencia, esta sobretasa se paga por haber sacado al cuerpo del equilibrio homeostático en
que se encontraba tan a gusto, el cuerpo sigue funcionando pero no tan fino como antes. Podemos imaginar un
coche en el cual se carga en la baca un saco de 50 Kg., seguirá funcionando, se adapta, sus sistemas se acomodan
al nuevo esfuerzo, su mecánica sufre un poco más, su motor sufre un poco más, su resistencia al aire es mas
deficiente, etc., no podrá competir con otros coches de su categoría sin sobrepeso. Probablemente durará
menos también.
En el cuerpo humano los sistemas están mucho más íntimamente conectados que en un automóvil, muchos van
a ser los efectos secundarios de una fase de alarma repetida, ya que además de afectar al funcionamiento
ergonómico y energético del vehículo humano, la misma forma de percibir la vida será modificada, nuevas
limitaciones se añaden a otras anteriores.

Lo peor es que incluso esto puede llegar a suceder tan lentamente que casi no nos damos cuenta, o incluso lo
consideremos normal, yo no noto el esfuerzo ya que todo lo hace el sistema nervioso autónomo por su cuenta.
Puedo notar los efectos:

• Dolores de cabeza ocasionales, que se repiten poco a poco más a menudo.


• Una fatiga crónica que no parece desaparecer con el reposo, antes si lo hacía.
• Problemas circulatorios, pesadez en las piernas, varices quizás.
• Contracturas musculares en cuello, dorso y zona lumbar, que no ceden descansando.
• Pérdida ocasional de memoria, que aumenta y me irrita al principio.
• Dolores de estómago, problemas para hacer la digestión, estreñimiento.
• Tics nerviosos.
• Dificultad para dormir, o descansar.
• Aumento de las adicciones, comida, bebida, tabaco.
• Falta de concentración.
• Pesimismo.
• Sensación de fracaso

-LA FASE DE AGOTAMIENTO.


Llega un momento en que el cuerpo no puede continuar el esfuerzo, tras la resistencia continua, las energías se
acaban, el equilibrio interno después de estar amenazado largo tiempo se rompe, el sistema inmune se ve
afectado, la capacidad de resistir a los agentes patógenos de cualquier tipo disminuye y la enfermedad aparece,
si el desgaste previo ha sido suficiente la vida corre peligro, en caso contrario el cuerpo tras un descanso
suficiente aún se recupera parcialmente aunque con secuelas derivadas del colapso sufrido; derrames
cerebrales, hipertensión, úlceras, infarto, cáncer, infecciones, tienen la puerta abierta en un organismo
debilitado.

Podemos nombrar varios tipos de estrés:

a) Stress negativo: al que precedentemente hemos denominado Distrés, los estímulos pueden llegar a producir
diversas enfermedades y trastornos porque la energía no le da tiempo al organismo a recuperarse, sufriendo
por lo tanto un gran desgaste.

b) Stress positivo: es el mecanismo que se activa automáticamente frente a un problema percibido claramente
e interpretado con verdadera rapidez, tomándose una decisión inmediatamente. Una vez resuelto el problema,
el organismo vuelve a su normal funcionamiento, recuperando su equilibrio.

c) Stress sociológico: es el que se produce ante una situación de crisis social.

d) Stress laboral: no todas las personas reaccionan de la misma manera frente a las condiciones y contingencias
del trabajo, por ello los síntomas son absolutamente personales y están íntimamente relacionados con la
personalidad y el modo individual de responder frente a los estímulos externos.

e) Stress fisiológico: es que se produce por la agresión al organismo por causas físicas, por ejemplo
enfermedades.
f) Stress producido frente a los cambios ambientales: la alteración del sistema endocrino, del sistema nervioso
vegetativo, modificación del ritmo y de la frecuencia cardio-respiratoria; modificación de la tensión arterial, de
los niveles de glucosa y grasas en sangre, modificación de las funciones hormonales y alteración de los ciclos
menstruales.

g) Stress psicológico: respuestas emocionales; angustia; ansiedad; irritabilidad; estado de ánimo negativo;
aumento de los niveles de colesterol e insuficiencias coronarias.

Vulnerabilidad al estrés.

Autores como Lazarus y Folkman reconocen que existe una gran variabilidad en la vulnerabilidad de los sujetos
ante el estrés. Como se recordará, entendían esta vulnerabilidad como la relación existente entre la valoración
y significación de las consecuencias que un evento tiene para el individuo y la valoración que este hace de los
recursos de los cuales dispone para afrontarlo. Es decir, la relación existente entre la valoración de las demandas
y exigencias que aparecen ante el sujeto y la valoración que este hace de los recursos de afrontamiento con los
cuales cuenta o cree contar.
N.Bagés, siguiendo esta línea de pensamiento, ha planteado el problema de la manera siguiente:

(…) las dramáticas variaciones individuales en el grado o nivel de estrés ante una misma situación y la
probabilidad de desencadenar problemas de adaptación o de salud, vendrían dadas por la vulnerabilidad del
individuo al momento de evaluar las consecuencias y decidir de qué habilidades o herramientas dispone para
afrontarlo.

De los ejemplos presentados se puede deducir cómo, alrededor del concepto de vulnerabilidad, se plantean
toda una serie de factores, en su mayoría vinculados con el proceso de evaluación cognitiva y el proceso de
afrontamiento, pero que indudablemente no son los únicos, que pueden modular el proceso de estrés. Así Bagés
citando Holahan y Moos describe estos factores moduladores como factores de riesgo y factores protectores, y
brinda la definición siguiente de estos:

1. Factores de riesgo: Incluirían aquellos aspectos personales o situaciones en la vida del individuo que
están asociadas con un aumento en la probabilidad de enfermar.

2. Factores protectores: Se definen como aquellas características personales y/o elementos del ambiente,
o la percepción que el individuo tiene de ellos, que disminuyen los efectos que el proceso de estrés puede tener
sobre la salud y el bienestar.

Enfocada la situación de esta manera, los factores protectores aumentarían la tolerancia del sujeto a los efectos
negativos del estrés, disminuyendo así su probabilidad de enfermar.

Por nuestra parte, preferimos vincular la vulnerabilidad de los sujetos, con la confluencia de un conjunto de
factores que potencian el desarrollo de un perfil de seguridad o por el contrario, el desarrollo de un perfil de
riesgo. Así el perfil de seguridad estaría conformado por aquellas características personológicas del sujeto,
experiencias y vivencias vitales, elementos facilitadores del ambiente, relativo nivel de adecuación de los estilos
de evaluación cognitiva y de afrontamiento. Ellos elevan la tolerancia al estrés y disminuyen la vulnerabilidad
individual y, por lo tanto, la probabilidad de presentar trastornos y enfermedades vinculadas de alguna manera
con el estrés, las cuales afectan al bienestar del sujeto.
Por su parte, el perfil de riesgo estaría conformado por aquellas características personológicas del sujeto,
experiencias y vivencias traumáticas, elementos entorpecedores y amenazantes del ambiente, inadecuación de
los estilos de evaluación cognitiva y de afrontamiento, que disminuyen la tolerancia al estrés y aumentan la
vulnerabilidad individual y, por lo tanto, la probabilidad de presentar trastornos y enfermedades vinculadas de
alguna manera con el estrés, las cuales afectan al bienestar del sujeto.

Según Lazarus, hay tres tipos de personalidades para enfrentar el estrés:

1. Sujeto autoreferente: es aquel que en vez de enfrentarse a la demanda de la situación se centra en sí


mismo y en cómo la situación lo va a dañar.

2. Sujeto autoeficaz: bajo cualquier situación de estrés se preocupa por informarse de la situación, son
confiados y logran dar buena solución o respuesta a la situación estresora.

3. Sujeto negativista: niegan que existe el problema y por lo general no se encuentran en situaciones de
estrés.
Estrés-Ansiedad.

El estrés puede provenir de cualquier situación o pensamiento que haga sentir a la persona frustrada, furiosa o
ansiosa y lo que es estresante para una persona no necesariamente es estresante para otra.
La ansiedad es un sentimiento de recelo o de miedo. La fuente de este desasosiego no siempre se sabe o se
reconoce, lo cual se puede añadir a la angustia que se siente.

Consideraciones generales.

El estrés es una parte normal de la vida de toda persona y en bajos niveles es algo bueno, ya que motiva y puede
ayudar a las personas a ser más productivas. Sin embargo, el exceso de estrés o una respuesta fuerte al estrés
es dañino. Esto puede predisponer a la persona a tener una salud general deficiente, al igual que enfermedades
físicas y psicológicas específicas como infección, enfermedad cardiaca o depresión. El estrés persistente e
inexorable a menudo lleva a que se presente ansiedad y comportamientos nocivos como comer demasiado o
consumir alcohol o drogas.

Los estados emocionales como aflicción o depresión y problemas de salud como la hiperactividad de la tiroides,
bajo nivel de azúcar en la sangre o un ataque cardíaco también pueden causar estrés.

La ansiedad usualmente se presenta acompañada de diversos síntomas físicos tales como:


• Fasciculaciones o temblores.
• Tensión muscular, dolores de cabeza.
• Sudoración.
• Resequedad en la boca, dificultad para deglutir.
• Dolor abdominal (puede ser el único síntoma de estrés especialmente en un niño).

Algunas veces, otros síntomas acompañan a la ansiedad:


• Mareo.
• Frecuencia cardiaca rápida o irregular.
• Respiración rápida.
• Diarrea o necesidad frecuente de orinar.
• Fatiga.
• Irritabilidad, incluyendo pérdida del temperamento.
• Dificultad para dormir y pesadillas.
• Disminución de la capacidad de concentración.
• Problemas sexuales.
• Los trastornos de ansiedad son un grupo de afecciones psiquiátricas que involucran ansiedad excesiva e
incluyen: trastorno de ansiedad generalizada, fobias específicas, trastorno obsesivo-compulsivo y fobia social.

Causas comunes.

Ciertas drogas, tanto alucinógenas como medicinales, pueden llevar a que se presenten síntomas de ansiedad,
ya sea debido a los efectos secundarios o a la abstinencia de la droga. Tales drogas comprenden: cafeína,
alcohol, nicotina, remedios para el resfriado, descongestionantes, broncodilatadores para el asma,
antidepresivos tricíclicos, cocaína, anfetaminas, pastillas para dietas, medicamentos para el trastorno de
hiperactividad y déficit de atención, y medicamentos para la tiroides.

Una dieta deficiente (por ejemplo, niveles bajos de vitamina B12) también puede contribuir al estrés o a la
ansiedad. La ansiedad por el desempeño es un tipo de ansiedad relacionada con situaciones específicas, como
tomar un examen o hacer una presentación en público. El trastorno de estrés postraumático (PTSD, por sus
siglas en inglés) se desarrolla después de un evento traumático como la guerra, una agresión física o sexual o
un desastre natural. Las personas con el trastorno de ansiedad generalizada experimentan preocupación o
ansiedad casi constantes acerca de muchas cosas en más de la mitad de todos los días durante 6 meses.

El trastorno o los ataques de pánico involucran un miedo inexplicable y repentino, respiración rápida y aumento
de las palpitaciones.

En casos muy poco comunes, un tumor de la glándula suprarrenal (feocromocitoma) puede ser la causa de
ansiedad. Los síntomas son causados por una sobreproducción de hormonas responsables de los sentimientos
de ansiedad.

Cuidados en el hogar.

La solución más efectiva para un problema de ansiedad o estrés es encontrar y abordar su causa, aunque
infortunadamente esto no siempre es posible.

El primer paso consiste en hacer un inventario de los factores que se piensa que podría estar ocasionando el
"exceso de estrés":

¿Qué situación es la que le ocasiona mayor preocupación?


¿Piensa en algo constantemente?
¿Existe algo en particular que esté ocasionando tristeza o depresión?

Se recomienda llevar un diario de las experiencias y pensamientos que parecen estar relacionados con la
ansiedad. ¿Sus pensamientos le están agregando ansiedad en estas situaciones?

Luego, la persona debe buscar alguien confiable (amigo, miembro de la familia, vecino, clérigo) que lo escuche,
ya que con mucha frecuencia, el simple hecho de hablar con un amigo o un ser querido es todo lo que se necesita
para ayudar a calmar la ansiedad. La mayoría de las comunidades también cuentan con recursos como los
grupos de apoyo y líneas de atención que pueden ayudar. Los trabajadores sociales, psicólogos y otros
profesionales en salud mental con frecuencia se pueden requerir para la terapia y la medicación.
Igualmente, se deben encontrar formas sanas de hacerle frente al estrés.
Por ejemplo:

-Consumir una dieta balanceada y saludable y no comer en exceso.


-Dormir bien.
-Hacer ejercicio regularmente.
-Limitar el consumo de cafeína y alcohol.
-No consumir nicotina, cocaína u otras drogas alucinógenas.
-Tomar descansos en el trabajo y asegurarse de mantener un balance entre las actividades recreativas y las
responsabilidades.
-Asimismo, se recomienda pasar el tiempo con personas con las que se disfrute.
-Buscar libros de autoayuda en la biblioteca o librería local.

Síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo:

Existen considerables variaciones culturales en cuanto a la expresión de la ansiedad (ej. en algunas culturas la
ansiedad se expresa a través de síntomas predominantes somáticos, y en otras a través de síntomas cognitivos).
Es importante tener en cuenta el contexto cultural a la hora de evaluar el carácter excesivo de algunas
preocupaciones. En los niños y adolescentes con trastorno de ansiedad generalizada, la ansiedad y las
preocupaciones suelen hacer referencia al rendimiento o la competencia en el ámbito escolar o deportivo,
incluso cuando estos individuos no son evaluados por los demás. A veces la puntualidad es el tema que centra
las preocupaciones excesivas. Otras veces son los fenómenos catastróficos, como los terremotos o la guerra
nuclear.

Los niños que presentan el trastorno pueden mostrarse abiertamente conformistas, perfeccionistas, inseguros
de sí mismos e inclinados a repetir sus trabajos por una excesiva insatisfacción a la vista de que los resultados
no llegan a la perfección. Al perseguir la aprobación de los demás pueden mostrar un recelo característico;
necesitan asegurarse de forma excesiva de la calidad de su rendimiento o de otros aspectos que motivan su
preocupación.

En general, los síntomas del TAG tienden a disminuir con la edad.

El trastorno es ligeramente más frecuente en mujeres que en varones cuando se estudian muestras de centros
asistenciales (aproximadamente el 55-60% de los diagnósticos se efectúan en mujeres). En estudios
epidemiológicos de población general la relación de sexos es de dos tercios a favor de las mujeres.
Prevalencia:

En muestras de población general la prevalencia anual del trastorno de ansiedad generalizada se sitúa en el 3%
aproximadamente, mientras que la prevalencia global llega hasta el 5%. En los centros médicos para trastornos
de ansiedad aproximadamente el 12% de los individuos presenta un trastorno de ansiedad generalizada.

Curso:

Muchos individuos con trastornos de ansiedad generalizada se consideran ansiosos o nerviosos de toda la vida.
Aunque más de la mitad de los que acuden a la consulta manifiestan que el trastorno de ansiedad generalizada
empezó en la segunda infancia o la adolescencia, no es raro que el trastorno se inicie a partir de los 20 años de
edad. El curso es de carácter crónico, pero fluctuante, con frecuentes agravamientos coincidiendo con períodos
de estrés.
Patrón familiar:

La ansiedad como rasgo muestra una evidente incidencia familiar. Se han descrito hallazgos todavía
inconsistentes que muestran un patrón familiar para el trastorno de ansiedad generalizada, aunque la mayoría
de ellos no han sido capaces de demostrar un patrón concreto de agregación familiar.

"Patrones de comportamiento Tipo A, B y C”.

Patrón Tipo A.

Fue justamente a partir de las observaciones clínicas realizadas en enfermos con trastornos cardiovasculares,
cuando en 1974 dos cardiólogos norteamericanos, Meyer Friedman y Ray Rosenman, describieron el llamado
patrón de conducta Tipo A. Bajo esta denominación caracterizaron a aquellos individuos que viven dependiendo
del distrés. Todo ha de hacerse para ayer, además de ser urgente es importante que así sea, se ha de hacer
rápido, el límite de tolerancia para los errores se aproxima a cero.

No solo se mueve rápido, sino que come de forma apresurada, habla a toda velocidad, las semanas y los días
pasan a toda prisa, y la vida se consume así como una vela azotada por el viento, el estado de alarma y la
impaciencia son su ecosistema. La vida es una batalla que hay que vencer, para que unos venzan otros tienen
que perder, es su filosofía, y en base a ella ha de actuar.

El estado de alarma permanente somete al corazón a un castigo incesante, no es de extrañar que las patologías
que afectan al sistema circulatorio causen estragos entre este particular grupo de población.

Luego de un estudio con 3 500 sujetos, que se extendió durante algo más de 8 años, estos demostraron una
bien definida relación estadística entre este patrón Tipo A y la aparición de muerte súbita, infarto agudo del
miocardio y angina.

Este patrón se caracteriza por la hostilidad como elemento central, es promotor de enfermedad arterial
coronaria, sustentada en una hiperreactividad fisiológica.
En resumen, el Patrón Tipo A se considera promotor de aterosclerosis coronaria, hipertensión arterial e infarto
del miocardio, ya que provoca en el individuo una hiperreactividad simpática en respuesta a estresores
psicosociales, así como probablemente por inducir una mayor frecuencia y duración de dicha actividad
simpática, y en lo esencial por las repercusiones de esta en el sistema cardiovascular.

Al mismo tiempo concibieron como patrón Tipo B a aquellos individuos que exhiben solo de manera discreta
algunas de las referidas características del patrón Tipo A, y que en consecuencia, están menos predispuestos a
padecer enfermedades coronarias.

Una conducta Tipo B supone un modelo de aceptación negativa, las cosas suceden, no parece que pueda hacer
nada por incidir sobre los resultados de las acciones, nada de lo que se hace parece dar los resultados
apetecidos, nunca cobra uno su seguro de vida. ¿Prisa para qué?, de todas formas da igual, nada bueno ocurre.

Aunque goce de una salud aceptable, de un trabajo tolerable, de una casa, etc. etc. no se da cuenta, no percibe
lo que tiene sino lo que le falta, no es de extrañar que ese estado de sufrimiento perpetuo llegue en ocasiones
a estados depresivos, y se generen patologías de carácter degenerativo, se provoca un envejecimiento mental
y físico prematuro.

Personalidad patrón Tipo C.


Es considerada como un tipo de personalidad que predispone al cáncer, y que es al mismo tiempo opuesta al
patrón Tipo A; es la más escasa y la más saludable, tiene sus urgencias pero es paciente con ellas, sabe manejar
el tiempo y cuida su cuerpo, no tiende ha hacer muchas cosas a la vez, y establece un orden de prioridades. Por
lo general intenta activamente disfrutar de la vida, sabe que no es fácil pero aspira a ello, no espera que los
demás lo comprendan, ayuda a otros pero no espera nada a cambio, tiene confianza en si mismo y no busca la
aceptación ajena, los demás no son motivo de inseguridad en su vida, disfruta de la compañía sin sentirse
coartado por ella.

En resumen sabe que la vida dura un tiempo, lo aprovecha, sabe que hay sufrimientos y deleites, sufre con unos
y goza con los otros, no se queda enganchado a la droga del sufrimiento como hace la mayoría, no critica, hace.
Intenta vivir de forma comprometida. La salud le acompaña. Son muy conciliadores, poco afirmativos, pacientes
y evitadotes de conflictos interpersonales. Tienen una represión crónica de las emociones negativas, en
particular el miedo y la ira, y experimentan ante el estrés interpersonal, desamparo y desesperanza crónicos.

“Aquello que creemos acerca de nuestra salud tiene gran influencia en la misma, tanto en el desarrollo de
enfermedades como en la recuperación. El cambio de las creencias limitantes de la salud por otras
potenciadoras suele afectar positivamente el estado físico de quien se embarque en este proceso”.

“Las Creencias de Salud”.

Más que como un factor de riesgo específico, el concepto de “creencias de salud” se ha manejado de manera
general para describir cómo las creencias de un individuo y el modo en que se estructuran, pueden orientar su
comportamiento hacia un mayor o menor riesgo de enfermar. Ya desde la década de los años cincuenta fue
elaborado el llamado “Modelo de Creencias de Salud”, que hipotetiza que el comportamiento depende
principalmente de dos variables: 1) el valor dado por un individuo a un objetivo particular, y 2) la estimación
que el individuo hace de la probabilidad de que una acción dada permita alcanzar el objetivo.

Cuando estas variables fueron analizadas en un contexto relacionado con la salud, las correspondencias fueron:
1 ) el deseo de evitar la enfermedad (o si se está enfermo, de ponerse bien).
2) la creencia de que una acción de salud específica podría prevenir (o mejorar) la enfermedad (por ejemplo, la
estimación del individuo de la amenaza de la enfermedad y de la probabilidad de ser capaz, mediante la acción
personal, de reducir esa amenaza).

Las dimensiones establecidas en este modelo fueron:


1) susceptibilidad percibida: los individuos varían ampliamente en sus sentimientos de vulnerabilidad personal
a una condición, por lo que esta dimensión se refiere a la percepción subjetiva del individuo del riesgo de
contraer una condición;

2) severidad percibida: los sentimientos relativos a la seriedad de contraer una enfermedad (o de que se cure
una que no ha sido tratada) también varían de persona a persona; esta dimensión incluye evaluaciones tanto
de las consecuencias clínico-médicas (por ejemplo, muerte, incapacidad o dolor) y de las posibles consecuencias
(por ejemplo, efectos de la enfermedad sobre el trabajo, la vida familiar y las relaciones sociales);

3) beneficios percibidos: mientras la aceptación de la susceptibilidad personal a una enfermedad también


considerada como seria fue sostenida para producir una fuerza conducente a la conducta, esa aceptación no
define el curso particular de la acción que probablemente será emprendida; esta se hipotetiza como
dependiente de las creencias hacia las varias acciones disponibles para reducir la amenaza de la enfermedad.
Así, de un individuo “suficientemente amenazado” podría no esperarse la aceptación de la acción de salud
recomendada a menos que fuera percibida como factible y eficaz;

4) barreras percibidas: los aspectos potencialmente negativos de una acción de salud particular pueden actuar
como impedimentos para llevar a cabo el comportamiento recomendado; se piensa que ocurre una suerte de
análisis de costo-beneficio en el cual el individuo sopesa la efectividad de la acción contra percepciones tales
como que la acción puede ser cara en términos de dinero, peligrosa, displacentera, inconveniente, consumidora
de tiempo, o todo esto junto.

“El Modelo de creencias de salud”.

Según una investigación realizada a un grupo de jóvenes universitarios por el Grupo de Investigación de
Psicología, Salud y Calidad de Vida, Colciencias, 2003, y financiada por la Pontificia Universidad Javeriana,
California se afirma que en el campo de la prevención en salud se ha trabajado con una serie de modelos
referidos al componente cognitivo. Es bien sabido para la Psicología de la Salud que se destacan el Modelo de
creencias de salud de Hochbaum, el Modelo de la acción razonada de Fishbein y Ajzen y el Modelo de adopción
de precauciones de Weinstein.

El Modelo de creencias de salud fue desarrollado en 1950 con la intención de explicar por qué las personas no
participan en programas preventivos de salud pública. Posteriormente, se adaptó para tratar de explicar una
variedad de conductas relacionadas con la salud, entre otras la respuesta individual ante ciertos síntomas de
enfermedad, el cumplimiento de pacientes con los tratamientos y las recomendaciones médicas, la práctica de
auto exámenes exploratorios, el uso del tabaco, la participación de inmigrantes latinos en los Estados Unidos en
programas de prevención de la tuberculosis.

Los factores del modelo que determinan la conducta de salud son de dos tipos: la percepción de amenazas sobre
la propia salud y las creencias de los individuos sobre la posibilidad de reducir esas amenazas. La percepción de
amenazas sobre la propia salud se encuentra determinada por los valores generales sobre la salud, las creencias
específicas sobre la propia vulnerabilidad ante la enfermedad (percepción de vulnerabilidad) y las creencias
sobre la gravedad de la enfermedad (percepción de severidad); mientras que las creencias sobre la posibilidad
de reducir la amenaza se encuentran en función de la creencia en la eficacia de las medidas concretas para
reducir las amenazas y la convicción de que los beneficios de la medida superan los costos (percepción de
beneficios y barreras).

Una última variable que completa el modelo es la presencia de estímulos internos o externos que se constituyen
en claves para actuar. Una clave interna puede ser el síntoma de una enfermedad, mientras una clave externa
puede ser una campaña acerca de la promoción en salud o las interacciones sociales con amigos afectados por
alguna enfermedad. Adicionalmente, el concepto de autoeficacia ha sido adherido a algunas versiones del
modelo de creencias de salud. La autoeficacia es útil para entender comportamientos relacionados con el
cuidado de la enfermedad crónica que requiere cambios comportamentales en un largo período.

De acuerdo con este modelo, las creencias sobre la importancia o gravedad de un determinado problema, la
vulnerabilidad frente a ese problema y el que la acción a implementar produzca más beneficios que costos
personales, favorecen la conservación y mejoramiento de la salud, la evitación de conductas de riesgo, la
prevención de las enfermedades y lo que en general puede denominarse la adopción de estilos de vida
saludables.

En conclusión, la influencia de las variables sociodemográficas descritas se relaciona con resultados de


investigaciones que afirman que para tener una mayor claridad sobre cuáles son las esferas de la vida en que
deben buscarse las conductas que constituyen el estilo de vida de una persona, deben explorarse, entre otros
aspectos, el nivel de la actividad cultural-educativa y el tipo y carácter del trabajo que realizan. Es bien sabido
que los nichos sociales, las presiones laborales y económicas, entre otros aspectos, han determinado en gran
medida la adopción de estilos de vida que no son saludables.

Por otra parte, en cuanto a la relación creencias y prácticas sobre la salud, un resultado significativo en varias
de las dimensiones del estilo de vida fue la incongruencia entre el nivel de presencia de creencias favorables o
desfavorables a la salud y el tipo de prácticas ejecutadas. De hecho, en los jóvenes sólo coinciden ambos
componentes en la dimensión recreación y manejo del tiempo libre. Esto puede explicarse por la importancia
otorgada a los espacios de recreación en este momento del desarrollo y la efectiva ejecución de conductas
acordes con esto. Por el contrario, en dimensiones restantes, no es congruente el nivel de presencia de las
creencias con las prácticas ejecutadas.

Es decir, los jóvenes, tienen creencias favorables a la salud, excepto en sueño, pero no actúan en coherencia
con este reconocimiento. En este caso y acorde con lo formulado por el Modelo de creencias de salud, la sola
percepción individual no determina el comportamiento, al menos en la población evaluada. En otras palabras,
los jóvenes pueden tener la creencia de que un determinado problema de salud es importante, efectivamente
pueden tener también la creencia de que la acción a tomar produce beneficios para la salud, pero lo que no
tienen es la percepción de ser vulnerables a ese problema y por ende posponen el costo que supone una acción
preventiva. Por tanto, ni el razonamiento ni el pensamiento son necesarios para explicar el comportamiento o
una acción protectora para la salud.

Modelos de creencias de salud.

En contextos académicos y profesionales se requieren sólidas bases teóricas y conceptuales para la intervención
de la realidad, sea mediante la investigación o con acciones programáticas planeadas. En un esfuerzo por
explicar el fracaso masivo de participación de las personas en programas para prevenir o detectar
enfermedades, un grupo de psicólogos sociales del servicio de salud pública de los Estados Unidos de América
desarrolló en la década del 50 un modelo psicosocial para explicar comportamientos relacionados con la salud:
el modelo de creencias de salud.

Ha sido el más sistemáticamente usado y citado para explicar acciones de prevención de enfermedades,
respuestas a síntomas y a enfermedades, así como otros diversos patrones comportamentales con efectos en
salud. El artículo presenta argumentos sobre el uso de bases teóricas y modelos, así como la historia,
componentes y usos del modelo de creencias, con énfasis en sus aportes en investigación e intervención
comportamental para prevención de la enfermedad y la protección y promoción de la salud.

Investigaciones e intervenciones de salud pública en general, así como de prevención y promoción en particular,
no son siempre eficaces para lograr sus objetivos y metas. Diversas variables responden por esta disímil eficacia
de las acciones en pro de la salud, es relevante que muchas de estas iniciativas se formulen e implementen sin
referencia a una teoría o un modelo.

En general, una proporción importante de individuos comprometidos con el área de la salud considera las
teorías y modelos como inaplicables y poco útiles frente a los hechos cotidianos de su práctica profesional. Otra
proporción se siente abrumada por la imposibilidad de abordar in extenso teorías y modelos para su aplicación
en ejercicios de investigación o en acciones programáticas. Sin embargo, hace décadas se reconoce que un
marco teórico sólido ofrece la base requerida para la práctica exitosa de cualquier actividad humana. Hoy hay
evidencia suficiente que indica que el uso de sólidas bases teóricas y de modelos conceptuales, técnicos u
operativos es uno de los factores críticos por medio de los cuales se mejoran significativamente las
probabilidades de éxito de las acciones en salud.

En prevención, educación y promoción de la salud, los avances en la formulación teórica que respaldan las
investigaciones e intervenciones en la práctica, han ocurrido directa e indirectamente por la aplicación de
teorías y modelos desarrollados en las más diversas disciplinas, áreas del conocimiento y campos profesionales.
Especialmente relevantes son los aportes teórico-conceptuales originados en las áreas comportamentales y
psicosociales, lo que ha determinado la dominancia de los modelos de cognición social para estudiar e intervenir
el cambio de comportamientos relacionados con la salud.

Las creencias de salud reiteradamente aparecen como antecedente, eje o aporte de la mayoría de las
propuestas descritas en la literatura. Entre las propuestas teóricas más usadas para predecir cambios en los
comportamientos en salud están la de creencias, la teoría sociocognitiva, de acción razonada y comportamiento
planeado, el transteórico de etapas de cambio y de locus de control en salud.

Más recientemente han sido propuestos, usados y divulgados varios modelos multicausales y ecológicos, para
explicar comportamientos relacionados con la salud. Sin embargo, se ha señalado la enorme dificultad de
operación y aplicación en terreno de sus múltiples componentes, así como los costos y requerimientos en
recursos de capacidad técnica, tiempo y personas para hacerlo.

Teniendo en cuenta que la mayoría de causas prematuras de morbilidad y mortalidad son prevenibles y que
muchas de ellas están relacionadas con el comportamiento y el estilo de vida de los individuos, uno de los
principales requerimientos para un marco referencial viable en el área de la prevención y promoción de la salud
es ayudar a explicar cómo, por ejemplo, las personas construyen o modifican sus decisiones y acciones
individuales, grupales o en masa.

Orígenes del modelo de creencias de salud.

Es difícil trazar y describir totalmente el desarrollo histórico de una teoría o modelo, por las múltiples
contribuciones que los originan y validan. Han transcurrido cerca de cincuenta años desde la formulación de las
bases conceptuales del MCS, considerado como el más influyente y aplicado al estudio e intervención de los
comportamientos individuales con efectos en la salud. El comportamiento en salud y en enfermedad se han
conocido históricamente como la actividad efectuada por una persona que se cree saludable o que quiere volver
a serlo, con el propósito de prevenir o limitar una enfermedad o, mejor aún, de detectarla en una etapa aún
asintomática.

El MCS se propuso para explicar y predecir el comportamiento preventivo en salud, considerado éste como el
resultado de una función interactiva de ciertas creencias que las personas tienen. Más tarde su aplicación se
extendió a las respuestas de las personas a los síntomas y a su comportamiento en respuesta a enfermedades
diagnosticadas, con énfasis en la adhesión a tratamientos médicos. El modelo se construyó a partir del trabajo
de múltiples autores y grupos sobre propuestas teóricas directamente referidas a la motivación y percepción
del individuo, aunque se reconoce la fuerte influencia de las teorías de estímulo-respuesta y la teoría cognitiva,
ampliamente dominantes durante los primeros cincuenta años del siglo XX.

El MCS relacionó por tanto teorías psicológicas de construcción o de toma de decisiones, para intentar explicar
la acción humana frente a situaciones de elección de alternativas, de opción comportamental con implicaciones
en la salud. Se consolidó con la aplicación de diversas variables en investigaciones formuladas ante problemas
reales experimentados por la sociedad norteamericana. Así fue como el soporte teórico-conceptual y la
arquitectura básica del MCS se desarrolló simultáneamente gracias a la solución de problemas y a la práctica de
la salud pública.

Durante la década del 50, bajo la decidida colaboración de Mayhew Derryberry, creador de la división de
estudios de la conducta en la oficina de educación para la salud del servicio de salud pública en Estados Unidos
de América, cuatro psicólogos sociales del servicio, Godfrey Hochbaum, Stephen Kegeles, Hugh Leventhal e
Irwin Rosenstock, desarrollaron la arquitectura y descripción original del MCS. Uno de los puntos básicos de
referencia del grupo de trabajo fueron los hallazgos de Hochbaum, quien a comienzos de 1952 estudió más de
1.200 adultos en tres ciudades norteamericanas, valorando su "disposición" a someterse a rayos X, como parte
de los programas oficiales de lucha contra la tuberculosis. Esta disposición era el producto de las creencias
individuales de susceptibilidad a la enfermedad y los beneficios personales de su detección precoz, revelando
el énfasis dado a las fuerzas que dirigían ese comportamiento más que a las que lo inhibían.

Dos circunstancias fueron determinantes para el trabajo del grupo. La primera fue el contexto de salud en el
que se ejecutaron las investigaciones preliminares para validar el modelo en desarrollo. En ese entonces, el
servicio de salud pública norteamericano estaba especialmente orientado a la prevención de enfermedades y
existía un reconocimiento de fracaso por la no aceptación por parte de la población de pruebas preventivas o
de tamizaje, ofrecidas de modo gratuito o a costos irrisorios, con unidades móviles próximas a cada vecindario,
para enfrentar enfermedades detectables precozmente, como tuberculosis, cáncer de cuello uterino, patología
dental, entre otras. Así, se requería urgentemente una teoría que explicase la conducta preventiva en salud.
La segunda circunstancia la conformó el perfil de los investigadores.

Por sus experiencias de investigación, estaban orientados filosóficamente a la construcción de teoría y no sólo
a la solución de problemas prácticos. Además, por su formación como psicólogos sociales, los autores del MCS,
estaban muy influenciados por las teorías de Kurt Lewin con una fuerte orientación fenomenológica. En la
concepción original de Lewin, las creencias de las personas se explicaban porque un individuo existe en un
espacio de vida compuesto por campos o regiones, algunas valoradas positiva o negativamente, mientras otras
eran valoradas con neutralidad. Enfermedades potenciales eran regiones de la vida con valor negativo, que se
esperaba ejercieran una fuerza movilizadora para evitar incrementar o neutralizar esa valencia negativa. Las
actividades cotidianas, en ese contexto, eran concebidas como procesos hacia fuerzas positivas para rechazar
fuerzas negativas.

Rosenstock tenía argumentos favorables a la teoría de campos dinámicos de la personalidad de Lewin, sobre la
motivación del comportamiento como el elemento básico del MCS. Lewin, sus colegas y seguidores plantearon,
a manera de hipótesis, que el comportamiento dependía de dos dimensiones: el valor dado por el individuo a
un resultado particular y la estimación del individuo de la probabilidad de que una acción determinada
produjese cierto resultado. A partir de las bases de Lewin, se desarrollaron otros modelos predictivos para
describir y explicar las acciones en situaciones que implicaban toma de riesgos o construcción de decisiones
bajo situaciones de incertidumbre fueron desarrollados: el de concepto de refuerzo o aprendizaje social, el
modelo de decisión de expectativas de utilidad subjetiva, el de análisis de desempeño del comportamiento, la
teoría de motivación para la toma de riesgos, y el de análisis de toma de decisiones bajo incertidumbre.36-40
Sin embargo, el modelo que se diseminó y validó universalmente fue el MCS.

Uso y aportes del MCS.

En cincuenta años el MCS ha sido aplicado en múltiples investigaciones, en los más diversos lugares del mundo
y sobre una amplia variedad de tópicos. Desde los trabajos originales de Godfrey Hochbau y de Irvin Rosenstock
y colaboradores, acerca de la predicción de comportamientos preventivos para enfermedades como la
tuberculosis, el eje de uso del modelo ha sido el estudio de patrones de creencias con efectos en
comportamientos referidos a salud.

En los años 70 el MCS era ya sistemáticamente usado en diversos países para respaldar a disertaciones de
maestría y tesis de doctorado, así como en la formulación de investigaciones e intervenciones en salud,
educación en salud y ciencias aplicadas al comportamiento. En 1974 se presentó la primera compilación de
evidencias respecto del uso del MCS en la práctica. Se describieron los orígenes, correlaciones teóricas y
aplicaciones del modelo con relación a prácticas preventivas, así como sus aplicaciones en el comportamiento
durante la enfermedad y el comportamiento de enfermos crónicos. Este trabajo monográfico tuvo como base
un proyecto de 1971 desarrollado por la sección de sociología médica de la Asociación de Sociología
Norteamericana.

En este proyecto se propuso organizar elementos conceptuales, analíticos y de investigación del área de la
sociología médica con implicaciones en la prevención y el mantenimiento de la salud, a partir de la comprensión
de los patrones de comportamiento preventivo. Se realizó una exhaustiva revisión del conocimiento disponible
y de las tecnologías existentes sobre modificación del comportamiento de pacientes y usuarios de los servicios,
intentando generar modelos predictivos de las acciones preventivas, de utilización de los servicios y de adhesión
a prescripciones terapéuticas.

Diez años más tarde, Janz y Becker presentaron la segunda gran compilación de reportes y análisis de estudios
aplicativos del MCS. Se revisaron 46 estudios en los cuales los componentes del MCS fueron relacionados no
sólo con comportamientos preventivos en salud, sino también con comportamientos durante la enfermedad
(cumplimiento de regímenes médicos para hipertensión, diabetes y enfermedad renal terminal, por ejemplo),
así como la utilización de servicios clínicos de la más variada naturaleza. Con relación a servicios preventivos, las
investigaciones se focalizaron en fenómenos tales como vacunación, tamizaje para la enfermedad de Tay-Sachs,
autoexamen de los senos, y comportamientos sobre factores de riesgo, tales como dietas, ejercicios,
tabaquismo y uso de cinturones de seguridad.

Para determinar el impacto de las variables del MCS sobre prescripciones preventivas, Janz y Becker
construyeron una razón de significación para cada componente. La razón se formó dividiendo el número total
de resultados positivos estadísticamente significantes por el número total de estudios que valoraron
significación. De los 24 estudios correlacionales, las barreras tuvieron el impacto más frecuentemente reportado
sobre el comportamiento (93%), seguidos por la susceptibilidad (86%), los beneficios (74%) y la severidad (50%).
Por supuesto, estos resultados no señalan la magnitud del impacto de los constructos del MCS sobre los pasos
preventivos tomados por los individuos.

Más recientemente, Coombes y McPherson presentaron una exhaustiva revisión de modelos de cambio
comportamental relacionados con la salud. Este trabajo incluyó la síntesis de diversos estudios en los que se
aplicaron el modelo de creencias en salud, la teoría de la acción racional de comportamiento planeado, la teoría
del aprendizaje social-cognitivo, el modelo transteórico del cambio, el modelo de locus de control y un ejercicio
de comparación entre estos.

Se presentó información de 23 estudios en los que se aplicó el MCS, además de cuarenta investigaciones
contempladas en dos metanálisis previos, así como de dos ensayos controlados. Con base en su análisis, los
autores citados señalan la clara división de opiniones acerca de la utilidad del modelo, por el limitado efecto
predictivo, estrechamente relacionado con la calidad de los diseños de las investigaciones en las que ha sido
usado, así como con la confiabilidad y la validez del cuestionario. Otra conclusión relevante se refiere a que el
modelo ha sido capaz de demostrar varianzas en el comportamiento y aunque muestra limitaciones para
describir el proceso mediante el cual esto ocurre, se tornan indispensables nuevas y sólidas propuestas de
investigación sobre los efectos de cada dimensión.

Sugerencias para el desarrollo futuro del MCS consisten en analizar las diferentes dimensiones y en medir el
poder conjunto, más que concentrarse en la significación de los constructos individuales. Además, parece que
el MCS puede beneficiarse de una expansión que incluya medidas de autoeficacia o la competencia para llevar
a cabo un cambio, locus de control, así como la definición de objetivos más específicos en términos de grupos
de población y tópicos de interés en salud.

“Aislamiento/Apoyo social”.

Este es otro de los conceptos muy utilizados desde una perspectiva social y también psicológica (por sus efectos
sobre los individuos), pero, antes de presentar la relación de estos conceptos, es necesario definir por separado
en qué consiste cada uno.

Aislamiento (psicología).

El aislamiento, definido desde el psicoanálisis , es un mecanismo de defensa, frecuente en la neurosis obsesiva,


consistente en aislar un pensamiento o comportamiento eliminando sus conexiones con otros pensamientos, y
llegando incluso a una ruptura con la existencia del individuo.

Ejemplos de aislamiento son las pausas en el curso del pensamiento, fórmulas, rituales, es decir, toda medida
que permita establecer un hiato en la sucesión temporal de pensamientos o actos.

Desde el DSM-IV-TR se define el aislamiento afectivo como el afrontamiento que realiza el individuo ante
conflictos emocionales y amenazas internas y/o externas, separando las ideas de los sentimientos asociados. Es
decir, se aparta de lo afectivo manteniendo únicamente los elementos cognoscitivos.

Apoyo social (psicología).

El marco en el que ha de encuadrarse el estudio y el concepto de apoyo social es el de la persona en cuanto ser
social. Así, las relaciones interpersonales que establecen las personas en los distintos ambientes en los que
opera (familiar, laboral...) se configuran en elementos importantes en cuanto que cumplen una serie de
funciones que, en última instancia, van a determinar la existencia de problemas o, por el contrario, de
satisfacción.
A su vez, la persona, a través del trabajo, puede encontrar un desarrollo a su dimensión social. En este sentido,
el mundo laboral ofrece la posibilidad de integrar a las personas en grupos, de ofrecerles estatus e identificación
social con otras personas y grupos, puede contribuir a la satisfacción de necesidades sociales, etc.

El apoyo social es un concepto relativamente nuevo en cuanto relacionado con el estrés y la salud en general y
con el estrés y la salud laboral en particular. El interés por este tema proviene de que el apoyo social reduce el
estrés, mejora la salud y amortigua o modera el impacto del estrés laboral.

Definiciones y concepto de apoyo social.

Es este un concepto que todo el mundo comprende de manera genérica e intuitiva. Ahora bien, cuando se trata
de pasar de esta idea general a la concreción y especificación de concepto, es cuando surgen los problemas y
divergencias. La revisión de la literatura acerca del tema y la comparación de las definiciones que de este
concepto se han propuesto hacen evidente los diferentes tipos de apoyo social que pueden existir y los diversos
componentes que lo constituyen. A partir de aquí es inevitable cuestionarse sobre cuáles son los tipos o formas
de apoyo social especialmente relevantes y con efectos importantes sobre el estrés laboral, la salud o la relación
entre ambos.

La importancia de la definición viene dada porque esta acaba determinando la operacionalización concreta del
concepto de apoyo social y su medida. A continuación se presentan varias definiciones que los investigadores
han dado del apoyo social:

• "El apoyo social es definido por la presencia o ausencia relativa de recursos de apoyo psicológico
provenientes de otras personas significativas".
• "La información que permite a las personas creer que: a) se preocupan de ellos y les quieren, b) son
estimados y valorados y c) pertenecen a una red de comunicación y de obligaciones mutuas".
• "Transacciones interpersonales que implican la expresión de afecto positivo, la afirmación o respaldo de
los valores y creencias de la persona y/o la provisión de ayuda o asistencia".
• "La disponibilidad de ayuda proveniente de otras personas".
• "El grado en que las necesidades sociales básicas se satisfacen a través de la interacción con los otros".

A continuación se señalan las cuatro perspectivas principales, teóricas y empíricas, que sobre el apoyo social se
ha desarrollado. Estas perspectivas o aproximaciones han de considerarse no como excluyentes sino como
complementarias: cada perspectiva representa diversos niveles de análisis y se presenta como una precondición
del siguiente nivel.

Nivel I.
El nivel más básico en la conceptualización del apoyo social es aquel que lo aborda como Integración social".
Este nivel de análisis se centra en el número y fuerza de las asociaciones de una persona con los otros
significativos. No se hace relación a la calidad de las relaciones sino a las características estructurales de la red
social de una persona (número de contactos, clase de los mismos; matrimonio, amistad...). Este nivel no es capaz
de explicar la relación entre salud y apoyo social.

Nivel II.
La perspectiva del apoyo social como "relaciones de calidad" añade una importante cuestión al nivel anterior.
Desde este punto de vista se atiende a la calidad de las relaciones aunque éstas no sean muy numerosas. Son
varias las vías por las que pueden influir unas relaciones de calidad sobre la salud y bienestar psicológico:
contribuyen a satisfacer las necesidades de afiliación, cubren las necesidades de afecto, proporcionan un
sentimiento de identidad y pertenencia, son fuente de evaluación positiva, proporcionan sentimientos de
control de la situación, etc.

Nivel III.
Un tercer nivel es el apoyo social como "ayuda percibida". En este caso se hace referencia a la percepción de
que en situaciones problemáticas hay en quien confiar y a quien pedir apoyo. La percepción de que existe ayuda
disponible por parte de otros, puede hacer que la magnitud estresora de un evento aversivo se perciba reducida.

Nivel IV.
El último nivel consistiría, no ya en tener asociaciones con otros o que sean de calidad o que se perciba la
posibilidad de ayuda, sino en la "actualización de tales conductas de apoyo". Es decir, se hace referencia en las
conductas reales, al despliegue efectivo y concreto de tal apoyo.

Tipos de apoyo social.


Si bien ninguna de las concepciones antes mencionadas incluyen los cuatro tipos de apoyo social que a
continuación se explican, estos tipos se derivan de tales concepciones. Todos estos tipos han de ser
considerados como formas potenciales de apoyo y su capacidad para tener influencia en la salud ha de ser
considerada de manera empírica. La importancia de un tipo u otro dependerá en cada caso de la relevancia de
la fuente de apoyo para la persona y del problema concreto que requiera tal apoyo.

Apoyo emocional.

Un tipo de apoyo es el denominado "apoyo emocional". Este comprende la empatía, el cuidado, el amor, la
confianza y parece ser uno de los tipos de apoyo más importantes. Este tipo de apoyo está recogido, de una u
otra manera, en las concepciones de apoyo antes mencionadas. En general, cuando las personas consideran de
otra persona que ofrece apoyo, se tiende a conceptualizar en torno al apoyo emocional.
El resto de tipos de apoyo social suelen ser menos utilizados en la explicación y estudio de este concepto pero
en ciertas situaciones suelen tener una gran importancia.

Apoyo instrumental.

Se ofrece "apoyo instrumental" cuando se emiten conductas instrumentales que directamente ayudan a quien
lo necesita; se ayuda a otro a hacer o acabar el trabajo, se cuida de alguien... Es evidente que todo acto
puramente instrumental tiene también consecuencias psicológicas (así, la ayuda en el trabajo puede ser una
ayuda o una fuente de información y valoración, y no siempre positiva; necesitas ayuda y no eres autosuficiente,
no tienes capacidad...).

Las siguientes formas de apoyo (apoyo informativo y evaluativo) son los tipos que mayor dificultad presentan
para su definición y, por tanto, para su distinción de las otras formas de apoyo.

Apoyo informativo.

El "apoyo informativo" se refiere a la información que se ofrece a otras personas para que estas puedan usarla
para hacer frente a las situaciones problemáticas. Se diferencia del apoyo instrumental en que la información
no es en sí misma la solución sino que permite a quien la recibe ayudarse a sí mismo.

Apoyo evaluativo.

El "apoyo evaluativo", al igual que el apoyo informativo, sólo implica la transmisión de información, y no el
afecto que se transmite en el apoyo emocional. Sin embargo, la información que se transmite en el apoyo
evaluativo es relevante para la autoevaluación, para la comparación social. Es decir, otras personas son fuentes
de información que los individuos utilizan para evaluarse a sí mismos. Esta información puede ser implícita o
explícitamente evaluativa.

Fuentes del apoyo social.

Las fuentes de apoyo social pueden ser muchas. Los autores, en un intento de sistematización, han propuesto
diferentes clasificaciones y relaciones de fuentes. House (1981) propone una relación de nueve fuentes de
apoyo social: esposo/a o compañero/a, otros familiares, amigos, vecinos, jefes o supervisores, compañeros de
trabajo, personas de servicio o cuidadores, grupos de autoayuda y profesionales de la salud o servicios sociales.

Atendiendo a las fuentes de apoyo que provienen del ámbito laboral cabe destacar el apoyo que puede ofrecer
el supervisor y el de los compañeros de trabajo. El apoyo del superior es especialmente importante en aquellas
situaciones en las que las oportunidades para la interacción entre compañeros son limitadas. Esta situación se
produce en muchos trabajos industriales y de oficina o en los que el trabajador tiene mucha movilidad o trabaja
con mucha autonomía (comerciales, trabajos de servicio). En estos casos, suele ser de los supervisores de los
que principalmente se espera el apoyo. Lógicamente, cuando el supervisor se constituye en la única fuente de
apoyo, de él se demanda que ofrezca los cuatro tipos de apoyo.

En el caso de los compañeros de trabajo existen factores, relacionados principalmente con la estructura de la
organización, que influyen en el apoyo que éste proporciona. Por ejemplo, los trabajos a destajo y con
remuneración individual tienden a tener un nivel de apoyo social entre compañeros mucho menor que trabajos
que suponen interacción y cooperación.

Pero las fuentes de apoyo social no lo son en abstracto: no son los jefes o los compañeros, sino que es el jefe o
compañero X en una estructura organizativa que presenta unas características Y. Es decir, existen factores de
tipo personal y organizacional que van a modular y determinar la forma y tipo de apoyo social concreto que se
presta en la realidad.

Por ello, es preciso hacer referencia a las características personales que facilitan o dificultan las habilidades de
dar o recibir apoyo, de la propia competencia relacional y de los determinantes organizativos y sociales.

El “aislamiento/apoyo social”.

Ya desde finales de la década de los años setenta se ha reiterado la noción de que las personas que viven aisladas
o disponen de pocos o malos contactos sociales tienen más riesgo para enfermar o para el empeoramiento y
mala evolución de sus enfermedades crónicas, y se destaca la importancia del apoyo social sobre la base de la
idea de que los lazos de una persona con sus familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc., pueden
ser fuente de afecto, de recursos o ayudas prácticas y de información, de modo tal que esos lazos ejercen una
función de amortiguamiento ante las tensiones naturales de la vida y de cierto modo protegen del impacto que
esas tensiones pueden tener sobre la salud (Dean y Lin, 1980).

Ya Cobb (1976) había indicado que las personas tienen apoyo social cuando:

1) son cuidadas y queridas;


2) son estimadas y evaluadas;
3) pertenecen a una red de comunicación y obligación mutua.

Este autor señaló que cuando hay un buen apoyo social, disminuyen las complicaciones de los embarazos-
particularmente entre mujeres sometidas a situaciones de tensión-, se favorece la recuperación de las
enfermedades y hay una respuesta positiva a los tratamientos médicos y mejor manejo de las enfermedades
asociadas con la vejez.

Si se resumen los aportes presentados, tendríamos una sumatoria de elementos parciales que nos indicaría de
modo general que una persona está en más riesgo de enfermar cuando una o más de las siguientes
circunstancias están presentes:

1) Su “estilo de vida” incluye comportamientos habituales nocivos para la salud (beber alcohol, fumar, ser
sedentario, etc.) y el ambiente social refuerza estos comportamientos o al menos no posibilita que se
disminuyan o erradiquen.
2) En su ambiente inmediato se presentan un mayor número de acontecimientos significativos que la
obligan a esfuerzos adaptativos.

3) Dispone de menos recursos personales para interactuar con esos acontecimientos.

4) Su patrón habitual de comportamiento se orienta preferentemente hacia la persecución de metas


diversas, a la hostilidad y la competitividad.

5) La estructura de sus creencias de salud la hacen sentirse poco vulnerable a la amenaza de las
enfermedades, a valorar poco la búsqueda y mantenimiento de la salud o a percibir barreras para la atención
de su salud.

6) Dispone de pocos recursos de apoyo social.

7) Está insertada en un grupo social que comparte expectativas y valores de poco aprecio por el cuidado de
la salud y la atención de las manifestaciones insipientes o en desarrollo de la enfermedad.

4.- La Educación para la Salud.


La Educación para la Salud (EPS) ha sido considerada como uno de los campos de innovación de la Reforma
Educativa en curso en España, y cobra cada vez mayor importancia como área de trabajo pedagógico en la
educación reglada y en la educación social (no reglada).

Sin embargo, la Educación para la Salud (EPS) es una práctica antigua, aunque ha variado sustancialmente en
cuanto a su enfoque ideológico y metodológico como consecuencia de los cambios paradigmáticos en relación
a la salud: De un concepto de salud como no-enfermedad hacia otro más global, que considera la salud como la
globalidad dinámica de bienestar físico, psíquico y social.

El paso del concepto negativo de la salud a una visión positiva ha conducido a un movimiento ideológico, según
el cual, las acciones deben ir dirigidas a fomentar estilos de vida sanos, frente al enfoque preventivo que había
prevalecido hasta entonces. Paralelamente, se ha producido un cambio terminológico: De la tradicional
denominación de Educación Sanitaria a la actual Educación para la Salud (EPS).

Así pues, la EPS, que tiene como objeto mejorar la salud de las personas, puede considerarse desde dos
perspectivas:
• Preventiva.
• De promoción de la salud.

Desde el punto de vista preventivo, capacitando a las personas para evitar los problemas de salud mediante el
propio control de las situaciones de riesgo, o bien, evitando sus posibles consecuencias.

Desde una perspectiva de promoción de la salud, capacitando a la población para que pueda adoptar formas de
vida saludable.

Esta revolución ideológica ha llevado, como consecuencia, a la evolución en los criterios sobre los que se
sustenta el concepto de EPS.

Proponemos la Educación para la Salud como un proceso de formación, de responsabilización del individuo a
fin de que adquiera los conocimientos, las actitudes y los hábitos básicos para la defensa y la promoción de la
salud individual y colectiva. Es decir, como un intento de responsabilizar al alumno y de prepararlo para que,
poco a poco, adopte un estilo de vida lo más sano posible y unas conductas positivas de salud. (Adaptado de
Orientaciones y Programas. Educación para la Salud en la Escuela. Generalitat de Cataluña, 1984).

Consideraciones metodológicas:
Las características clave que presentan los programas de EPS evaluados como efectivos respecto a la
metodología son:
• Que incorporen métodos de aprendizaje activos.
• Que vayan dirigidos hacia las influencias sociales y la de los medios de comunicación de masas.
• Que refuercen los valores individuales y las normas grupales.
• Que promuevan el desarrollo de habilidades, (sociales, fundamentalmente).
Una estrategia especialmente efectiva es el trabajo en grupo de iguales. Sus principales ventajas son:
• Mayor adecuación de los contenidos y estrategias.
• Mayor motivación y crédito de la información.

Los adolescentes conceden mucho mayor valor a la información obtenida en el grupo que a la suministrada
desde arriba. El alumno debe llegar a hacer suya la actividad de aprendizaje, y el educador debe jugar el papel
de facilitador del aprendizaje.
En este sentido, hay que procurar siempre usar métodos participativos:
• Que potencien:
o La adquisición de habilidades sociales.
o La competencia en la comunicación.
o La resolución de conflictos.
• Que incidan:
o En la responsabilidad.
o En la autoestima.
o En la toma de decisiones.
• Que faciliten:
o La práctica de las habilidades aprendidas.

Todas las personas pueden contribuir a la educación para la salud, ya sea desde el hogar y la familia, la escuela,
la cooperadora, la sociedad de fomento, el club, el barrio, el centro de salud o el hospital, la parroquia o el
sindicato. Educar para la salud es una tarea constante, responsable e imprescindible para satisfacer las
necesidades humanas del diario vivir.

El proceso educativo apunta a dotar a cada sujeto y a la sociedad de instrumentos para entender, transformar
y utilizar los conocimientos y recursos disponibles al servicio de la satisfacción de las necesidades de desarrollo
de las potencialidades y de la solución de problemas conflictivos.

Programa de Educación para la Salud.

Su objetivo es el de contribuir a elevar el nivel de salud y calidad de vida de los individuos, familias y
comunidades mediante el logro de actitudes y comportamientos de salud positivos, conscientes, responsables
y solidarios.

Como ejemplos prácticos de actividades de EPS a nivel de la comunidad local podríamos citar actividades
educativas de distintos tipos, dirigidas a afrontar etapas de crisis vital (embarazo y maternidad, menopausia,
paternidad en la adolescencia, ancianidad...), a desarrollar estilos de vida saludables (alimentación, ejercicio
físico, estrés, abandono del tabaco), a promover la salud de personas con enfermedades o problemas de salud
(diabetes, hipertensión, SIDA...), a desarrollar la competencia de las personas sobre su salud desde la infancia
en los centros escolares o a aumentar la toma de conciencia de los grupos sociales sobre los factores sociales,
políticos y ambientales que influyen sobre la salud.

Se describen en las intervenciones de PS dos formas de EPS, desde los enfoques de desarrollo personal y de
desarrollo social:

La primera dirigida a los comportamientos o situaciones identificadas como riesgos para la salud "La EPS es una
actividad educativa diseñada para ampliar el conocimiento de la población en relación con la salud y desarrollar
los valores y habilidades personales que promuevan salud".
La segunda consiste en "Diferentes formas de educación dirigidas a grupos, organizaciones y comunidades
enteras que pueden servir para concienciar a la gente sobre los determinantes sociales, ambientales y
económicos de la salud y la enfermedad y posibilitar la acción social y la participación activa de las comunidades
en procesos de cambios sociales respecto a la Salud".

La EPS sirve, pues, sobre todo, a intervenir con las personas, a desarrollar sus capacidades, pero contribuye
también a generar cambios en el entorno. En PS se utiliza más la EPS grupal. Dado que es el instrumento más
usado por los servicios en la actualidad, creemos que merece la pena profundizar en algunas de sus claves,
relacionadas con la educación y el aprendizaje.

Entendemos por educación el proceso intencional por el cual las personas son más conscientes de su realidad y
del entorno que les rodea, ampliando los conocimientos, valores y habilidades que les permitan desarrollar
capacidades para adecuar, según éstas, sus comportamientos a la realidad.

En la educación sobre temas de salud los contenidos son los factores relacionados con los comportamientos
humanos en salud, que son de dos tipos: factores del entorno social y del entorno próximo, y factores
personales, del área cognitiva, del área emocional y del área de las habilidades.

Informar es proporcionar informaciones. Con la información o consejo, aportaremos pues una parte del área
cognitiva, los conocimientos, lo que evidentemente es útil a la educación, pero no lo es todo, porque sólo las
personas que disponen de mayores recursos personales en el área emocional y el de habilidades podrán
desarrollar las capacidades y comportamientos propuestos. Educar no es informar y tampoco persuadir. Su
finalidad no es que se lleven a cabo comportamientos definidos y prescritos por el "experto" sino facilitar que
las personas desarrollen capacidades, que les permitan tomar decisiones conscientes y autónomas sobre su
propia salud.

Todos estos factores, tanto biológicos como psicosociales, son pues los contenidos que se han de trabajar en la
educación sanitaria. Para aprenderlos, consideramos esencial un aprendizaje significativo: la persona aprende
desde sus vivencias, motivaciones, preconceptos y modelos cognitivos, reorganizándolos y modificándolos ante
las nuevas informaciones o experiencias que se dan en el proceso educativo. Enseñar es, desde los enfoques de
la pedagogía activa, centrados en el aprendizaje y el educando, ayudar a aprender; el objetivo fundamental de
educación es el aprendizaje.

Como instrumentos de la EPS comentamos tres: el programa de las sesiones educativas, las técnicas y recursos
didácticos y la propia educadora o educador como instrumento educativo.
“Métodos de Educación para la Salud”.

En la Psicología de la Salud la evaluación psicológica permite:


1) Descubrir los factores subjetivos que están en la base de conductas de riesgo para la salud.
2) Caracterizar los procesos grupales y comunicarlos asociados a modos de vida saludables y a la calidad de
los servicios de salud.
3) Evaluación de los procesos normales de desarrollo psicológico y de la personalidad en las diferentes
etapas.
4) Identificar factores psicosociales que interfieren en la recuperación, tratamiento y rehabilitación de
diferentes actividades.
5) Contribuir al diagnóstico positivo y diferencial de trastornos diversos.
6) Contribuir al desarrollo del diagnóstico psicopatológico y potenciar el trabajo en salud mental.

“Particularidades de la evaluación psicológica en salud”.

-Diversidad de los sujetos a estudiar.


-Particularidades distintivas de los contextos en que se ejecutan las evaluaciones.
-Calificación del personal que pueda aplicar diferentes instrumentos para la evaluación.
-La variedad de las metas.
-Los posibles destinatarios de la información diagnóstica.

“Problemas de la evaluación psicológica en salud”

-Déficit de instrumentos que respondan a las exigencias de la salud pública, masiva y gratuita.
- Déficit de instrumentos para evaluar problemas relevantes.
-Desarrollo caóticos de instrumentos a partir de intereses particulares y disímiles posturas teóricas.
-Problemas económicos.
-La mayor parte de los instrumentos son generados en los países de habla inglesa.

5.- La Intervención Educativa.

El objetivo de la intervención educativa es diseñar programas de intervención.

1) Variables que podemos controlar:


• La edad, talla, raza, carga genética, clima y sexo.

2) Variables que no podemos controlar:


• Dependen del modo de vida individual, familiar y social.

3) Variables conductuales: mueven al hombre.


• Información: se recibe de forma senso-percepción.
• Conocimiento: se recibes a través de la esfera cognitiva (procesos cognitivos)
• Riesgo percibido: se recibe a través de la esfera afectiva.
• Normas subjetivas: preferencias, motivos, intereses, necesidades.

El individuo debe tener la autoeficacia para controlar su conducta, considerando incentivos para el cambio.

“Características generales de la intervención en salud”.

En dependencia del modelo de intervención en el campo de salud (grupal, individual y poblacional) utilizaremos
diferentes indicadores (epidemiológicos, demográficos, médicos y sociales.)
Nunca la intervención en salud tiene un matiz unilateral sino que depende de una relación armónica
bidireccional, respondiendo directamente al objetivo de la intervención y a los métodos o modelos utilizados
en la misma. Tiene un enfoque interdisciplinario.

Para hacer un modelo de intervención:


? Se hace un estudio epidemiológico (qué ocurre allí, las causas del fenómeno)
? Se realiza el diseño de intervención.

Existen diferentes modelos de intervención de la psicología de la salud:

1. Modelo de Salud-enfermedad:
Modelo predominante en nuestro sistema de salud, es el más utilizado en todas las especialidades médicas.
Cuba se caracteriza fundamentalmente por describir el fenómeno salud-enfermedad, haciendo más énfasis en
el individuo y el grupo que en la población en general.
Desventajas del modelo:

-Es un modelo reduccionista porque profundiza más en los efectos que en las causas que lo producen.
-Este modelo se utiliza para diferentes indicadores terapéuticos: preparación psicofísica del parto, educación
diabetológica para la familia y paciente, cesación tabáquica, grupo de alcohólicos, de adolescentes, de familias
disfuncionales

2. Precede-procede: se encarga de la planificación para la acción, se antecede a los problemas y se basa en


un diagnóstico.

Etapas del modelo:

-Diagnóstico social.
-Diagnóstico epidemiológico.
-Diagnóstico conductual y ambiental.
-Diagnóstico educativo y organizativo.
-Diagnóstico administrativo y de política.
-Se ejecuta el programa.
-Evaluación del proceso.
-Evaluación del efecto.
-Evaluación de los resultados.

Este es un modelo eminentemente investigativo, participativo, donde se utilizan las técnicas estadísticas,
cuantitativas y cualitativas. Es utilizado en los grandes grupos poblacionales y medianos para realizar
intervenciones sostenidas y puntuales. Teniendo presente el trabajo multisectorial y multidisciplinario, como
características que lo distingue de los demás modelos.

CONCLUSIONES:

Los contenidos presentados en este trabajo han abordado tan solo una parte de los temas que en la actualidad
son de interés en psicología de la salud, y en todo caso, lo que se ha tratado ha sido de manera bastante sintética,
apuntando más al “qué” que al “cómo”. Espero que lo que se ha dicho permita al menos apreciar que la
psicología de la salud representa un momento progresivo en la dirección de encontrar las regularidades del
papel de la subjetividad y el comportamiento en el logro y conservación de la salud, en la causalidad de las
enfermedades, en el tratamiento y recuperación de las personas afectadas y en la rehabilitación de las secuelas.

La definición amplia que se brinda en este trabajo presupone que se le considere como un campo aplicado de
una disciplina más general, la psicología, pero, al mismo tiempo, que se le considere además dentro del ámbito
y de las ciencias de la salud, a partir de la idea de que los problemas de la salud y la enfermedad del ser humano
representan una complejidad tal que rebasan los límites de la disciplina con más tradición en el asunto, que es
la medicina. El carácter activo del ser humano y su inserción en la vida social, obligan a una aproximación cada
vez más integradora del conocimiento disponible en la actualidad, tanto sobre la dimensión natural como social
del propio hombre y del ambiente.
RECOMENDACIONES:

La psicología de la salud puede exhibir en la actualidad una definición de sus propósitos, que es evidentemente
más completa que en la que en su momento se plantearon formas precedentes como la psicología clínica, la
psicología médica, la medicina conductual o la psicología comunitaria. Sin embargo, existe todavía una brecha
entre las demandas de la práctica y el análisis conceptual que debe servirle de fundamento.

Para que la psicología de la salud avance y se consolide, puede ser oportuno que:

Se continúe trabajando en el plano conceptual y metodológico, precisando con mayor rigor cada vez las
contribuciones más valiosas que se han hecho hasta la fecha y buscando su aplicación en la práctica de manera
consistente.

Se alcance un mayor nivel de integración de la psicología a las instituciones de salud de todo tipo, para lo que
será necesario que las autoridades del sector salud en los diferentes países, así como los organismos
internacionales de salud, favorezcan la inclusión de la perspectiva psicológica en la formulación de políticas, en
la concepción de sus programas y en la práctica misma de los servicios de base.

Se enfatice, en las universidades que forman psicólogos, que tanto a nivel de pregrado como de postgrado se
enseñen los contenidos y enfoques más actuales de psicología de la salud.

Se continúe estimulando la investigación aplicada, se precisen categorías de análisis, así como métodos e
instrumentos de trabajo propios de la psicología de la salud.

Se favorezca la difusión y el intercambio de experiencias a través de la publicación de libros y artículos, la


organización de cursos y eventos científicos y la actividad de asociaciones científicas eficientes.

Se adopte una postura de compartir los conocimientos y las habilidades psicológicas con los demás
profesionales de la salud, los médicos, estomatólogos, enfermeros, así como los técnicos del sector salud, que
necesitan saber psicología de la salud e incorporar estos conocimientos a su práctica.

Se estimule la aplicación de los conocimientos psicológicos a la solución de los problemas presentes en los
servicios de salud, es decir, se continúe avanzando en el desarrollo de lo que podría ser llamado una “psicología
institucional de la salud”.

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