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CAPÍTULO I: LA AUTORIDAD

1.- CONCEPTO DE AUTORIDAD


En este capítulo se va a ilustrar una organización de las ideas que
se dan en las investigaciones sobre el término “autoridad” en el
cual muchos autores coinciden en que la autoridad por cada
contexto histórico ha ido variando por los ámbitos en el que
influyen. Por contexto histórico se refiere a las épocas históricas
en que el hombre y la sociedad son los principales actores que ha
hecho que la autoridad pueda ir variando en su definición.
Según la RAE (Real Academia Española), la palabra autoridad se
define como el
prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por
su legitimidad opor su calidad ycompetencia en alguna materia,
en el cual es cierto porque se ajusta a la sociedad actual y tiene
influencia de algunas concepciones anteriores. Se muestra por
medio de esta definición con lo que hemos comenzado a
mencionar sobre la variación de su contenido puesto que en la
sociedad se rige por los parámetros o estándares que debe tener
una persona en cuanto a la calidad y la competencia que debe
mostrar en sus capacidades para recibir un reconocimiento entre
las personas.
Para la secuencia histórica de las definiciones de autoridad será
enfocado en los ámbitos educativo, social y político porque se
observará el comportamiento que el docente mantenía con el
estudiante y la sociedad en el cual es analizado como una persona
autoritaria.
1.1. EN LA ANTIGÜEDAD (ETIMOLOGÍA)
En esta parte se darán las concepciones griegas, romanas y
cristianas en el cual de las tres optaremos por la concepción
griega como el inicio del acercamiento de definir autoridad.
Según Hidalgo (2012) en la época griega se debe “observar su
filosofía política para comprender el entorno en el que se
desarrolla el concepto de autoridad”, de acuerdo a las
investigaciones de Arendt. (pág. 17).Los dos representantes que
son Platón y Aristóteles tratan de definir la autoridad de acuerdo a
la política y del gobierno que estaba rigiéndose en esa época. El
primero es considerado por Arendt como precursor de la idea de
autoridad, su visión era que se diera la obediencia pero que no se
perdiera la libertad del individuo y que debía primar el valor de la
belleza en las ideas entre política (las normas) y filosofía (esencia)
porque el pueblo podría seguir las leyes que diera el gobernador
filósofo (lo denominó así Platón) guiado por la razón que sustituía
la persuasión. El segundo que es Aristóteles se compara con
Platón respecto a las ideas de la política y la filosofía. También
logra una marcada diferenciación entre gobernantes y gobernados
a diferencia de Platón porque la libertad no se debía considerar
entre iguales.
En la concepción romana, el término de autoridad viene de la
lengua latín auctoritasdel cual significa aumentar. Los romanos se
regían por la tradición que eran fuente-base para manejar a los
patricios y al Senado. También contaban con la divinidad de sus
dioses (carácter sacro) para sostener a las autoridades en lo social
y lo político. Según Hidalgo (2012) que cita a Arendt el poder y la
autoridad se diferencian porque “el primero es la capacidad
humana para guiar al pueblo y el segundo se encarga de crear y
aumentar el manejo sobre el pueblo a través de los patricios y del
Senado” (pág. 22). Tiene una clara influencia de la concepción
griega.
En la concepción cristiana, después de haber decaído el gran
imperio romano en el poder tuvo que buscar apoyo de la religión
como una solución para mantenerse como autoridad en el pueblo.
De esta manera se forma la nueva tríada romana: religión, tradición
y autoridad. El cristianismo tenía que adaptarse al poder romano
por las normas que estas regían sobre el pueblo y también los
romanos tuvieron que aceptar a la divinidad del cristianismo.
Según Hidalgo (2012) resalta que la autoridad del cristianismo
decayó en el pueblo debido a que se había perdido la confianza
que mantenía anteriormente puesto que la secularidad romana que
había decaído dejó un gran vacío. Desde ahí se dio la autoridad a
los sacerdotes en la que ellos impone como medio para llegar al
pueblo con la violencia y la persuasión volviendo a la religión
como una de las más temidas por el pueblo que aún en la
actualidad en algunas partes del mundo permanece la
desconfianza y la pérdida de fe en los ciudadanos.
1.2. EN LA EDAD MODERNA
En el contexto de esta época según Tahull y Montero (2013)
mencionan lo siguiente:
“En la primera mitad del siglo XX (…) la disciplina, el orden y la
jerarquía fueron progresivamente perdiendo relevancia. Se
produce el paso de un tipo de sociedad más estructurada,
ordenada y jerarquizada a otra donde la constante es el
movimiento, la complejidad y la inseguridad. La sociedad ha
perdido la confianza en las instituciones como la escuela y la
familia. No existe una realidad sólida donde los sujetos pueden
agarrarse de forma segura” (pág. 4)
En la cita anterior se observa que a inicios de la modernidad fue
perdiéndose el equilibrio de las autoridades debido a que la
sociedad vivía con la desconfianza hacia las instituciones
importantes. La autoridad en esa época se veía en un desbalance
puesto que compartía con otros elementos como la religión y la
tradición. El cristianismo al contener el ámbito político e influencia
romana fue importante en la sociedad moderna porque la familia y
la escuela al albergar a los futuros ciudadanos querían imponerse
ante ellos aparte se mantiene una marcada diferencia entre las
clases sociales.
Según Espot (2006), se encuentra la escuela tradicional en esta
época el cual la autoridad se relaciona y a la vez se confunde con
la disciplina porque hace que la naturaleza del niño se vea
afectado por el pecado y la ignorancia. El docente es el que
observa y corrige a los alumnos (disciplinarismo pedagógico). De
esta denominación la autora Arendt lo diferencia conauctoritas
(autoridad) debido a que aconseja e informa pero no usa el castigo
y el alumno lo asimila como autoridad la disciplina. (pág.63)
También la autoridad se encuentra relacionado con el término
“bueno” porque mantenía la seguridad y el bienestar del príncipe
en esos tiempos. El evento fundacional como así lo llamaban a la
autoridad era una acción política esencial en el cual
implementaron el término de violencia como un medio para
instaurar el acto de fundación. Tiene cierta influencia la autoridad
de esta época con los orígenes romanos, griegos y cristianos.
1.3. EN LA EDAD CONTEMPORÁNEA
En esta época una de las nociones de autoridad en la educación es
que se rige de la normativa porque el docente al ser una persona
que mantiene el orden en el aula se le ofrece ciertos derechos y
deberes que están regidos en las normas.
La autora Espot (2006) ha analizado las ideas sobre autoridad de
varios autores entre los cuales tenemos:
- La autoridad acompañada de un conjunto de
cualidades intelectuales y morales por Nassif.
- La autoridad regida por un nombramiento del cual
le confiere derechos que tiene en el aula para
mantener la disciplina por Richard Pring.
- La autoridad se divide en dos tipos entre las
cuales son “autoridad que sabe” (razón) y
“autoridad que ordena” en el cual está balanceado
por los contenidos que tiene cada uno para
mantener a la sociedad en orden. Propuesto por
Beatriz Sierra.
- La autoridad es el cauce propio de la relación
educativa puesto que lo considera esperanzador al
individuo. Se divide en dos tipos: la autoridad
liberadora (indica el camino correcto al estudiante)
y la autoridad esclavizante(intenta dominar al
estudiante). (pág. 100)
Todas las ideas presentadas por Arendt nos dan varias visiones de
la autoridad en la actualidad y encontramos que son ciertas
porque cada una de ellas representa un elemento importante para
construir la definición de autoridad actual en el ámbito educativo.
Entonces la autoridad se define como una cualidad de la persona
en que tenga las capacidades de razonar y saber ordenar en
situaciones al conjunto de individuos hacia un camino correcto
evitando en todo caso la dominación.
CAPÍTULO 2

Ámbitos de la autoridad

2.1. La autoridad en la escuela

Había un dicho que decía: “la letra con sangre entra”. Estábamos
ante el castigo físico. Sometimiento a vejaciones al alumno: los
coscorrones, ponerse de rodillas etc. etc. Eran situaciones para
afrontar el respeto y el orden. Hoy nadie pide eso. Hoy ningún
profesor va a rescatar viejos modos. Por cierto, algunos estados
americanos y, en ciertos colegios británicos, están aplicando
castigos físicos. Pero ¿qué está pasando con la disciplina en las
aulas? Hoy, impartir una clase a determinados colectivos, es una
odisea, una tragedia, un esfuerzo titánico y, solo los aguerridos, lo
pueden hacer si no desesperan. Los alumnos no tienen disciplina,
insultan al profesor, no respetan a nadie, pretenden hacer lo que
les viene en gana. No toman interés por formarse, con frecuencia
odian y detestan ciertas materias, les importa un rábano la cultura.
Dicen que para qué quieren la lengua, la historia, sociales y si eso
no les sirve para nada, que lo único que les importa es aquellas
materias que no son objeto de estudio ni de esfuerzo. Esto es
verdad. También es cierto que es una minoría, pero la realidad es
que la minoría hace imposible mantener el orden, la disciplina y un
aprovechamiento académico.
2.2. La autoridad en la familia

Hay que empezar por el principio y ese principio, es la familia, Si


esta falla, si los hijos quedan a merced el ambiente, si no se
impone autoridad y los padres, para contentar a sus hijos avivan y
azuzan el conflicto apoyando a sus vástagos, flaco favor estamos
haciendo a la enseñanza.

La autoridad dentro de la familia es una autoridad impuesta, ya que


siempre van a ser los padres los que tomen las decisiones
mientras ellos carezcan de sentido de responsabilidad o lo estén
desarrollando aún. Pero la autoridad que se les encarga a ellos no
es algo que no se quiera, todo lo contrario, los hijos respaldan
aquella autoridad asignada a sus progenitores.

De por sí con la imposición de una autoridad vienen añadidos


normas de convivencia, los cuales se vienen enseñando a los hijos
para una adecuada convivencia dentro del hogar. ¿Qué se enseña
y cómo se enseña? Pues es una pregunta que no tiene una única
respuesta pero que depende de cómo los padres de los padres los
criaron a ellos.

Una frase que se ha hecho muy popular es "Los jóvenes de ahora


no tienen educación" y es que todos recibimos una educación, es
incorrecto mencionar el que alguien por su comportamiento
particular no tenga educación. Lo que quieren resaltar es sin
embargo que se están perdiendo valores, valores que los padres
consideran muy adecuados para seguir manteniendo cierta
armonía en la convivencia dentro del hogar y por ende en la
sociedad.
2.3. La autoridad según las leyes:

Hoy un profesor tiene coartada su libertad. Un claro ejemplo es el


caso siguiente: una alumna provocadora, rebelde, de las que no
quiere estudiar, de la que no da un palo al agua. En clase su
comportamiento era detestable. El profesor la echa de clase. La
alumna, que sabe mucho de derechos, va a inspección, dice al de
turno que le han expulsado de clase. El inspector se presenta en el
Centro y dice al profesor que tiene que admitirla. Para expulsarla
es necesario abrir un expediente. Reunir al Claustro de profesores,
nombrar un instructor, hacer pliego de cargos, proponerla a la
administración para su expulsión, con la salvedad que mantiene
todos los derechos en el Centro y, al final, alguien decide o no que
se le expulse, mientras tanto, la mantienes en clase, hace lo que
quiere, se ríe del profesor y el docente a j.. y a aguantarse. Esto fue
un hecho real. Así no se puede impartir una clase ni imponer
disciplina. En materia de disciplina los centros tienen que tener
suficiente autonomía y los profesores suma autoridad para tomar
las medidas oportunas, puntuales. Que la clase sea un ambiente
de trabajo y, quien lo perturbe, se tomen las medidas oportunas y
disciplinarias para corregir los defectos y poder crear un ambiente
educativo con el objetivo de formar y afrontar el reto de la
enseñanza con interés y eficacia.
CAPÍTULO 3

LA AUTORIDAD EDUCATIVA

3.1. Autoridad y educación

La autoridad es una cuestión que ha sido siempre muy discutida y sigue


siéndolo hoy en día. Algunos educadores piensan que la autoridad es
incompatible con la educación porque coarta la libertad del educando e
impide el desarrollo de su personalidad. Sin embargo, llama
poderosamente la atención comprobar cómo ante ciertas circunstancias
la autoridad es reclamada e incluso exigida por esos mismos
educadores. Por el contrario, otros piensan que una educación sin
autoridad es impracticable. De hecho, la ausencia de autoridad lleva a
algunos docentes a un doloroso fracaso profesional que, en ocasiones,
termina con el abandono de la profesión.

Es patente la crisis de autoridad que reina en nuestras escuelas, y son


muchos los docentes que echan de menos tiempos pasados, en los que
el mero hecho de ser maestro o profesor garantizaba que los alumnos
le tuviesen a uno un mínimo de respeto. La autoridad es necesaria en la
educación, la legitimidad del uso de la autoridad y la misma posibilidad
de ejercerla en el ámbito de la educación es un buen paso para el
desarrollo del trabajo escolar.
3.2. Concepción sobre la autoridad docente

El tocar el tema de autoridad docente, implica hablar de una relación


humana, entre profesor y alumno, personas con intereses y metas
diferentes, por una parte un adulto con vocación, comprometido con su
labor de enseñar y formar individuos capaces de desarrollarse dentro
de la sociedad como seres humanos, que buscan el bien común,
responsable y libremente, desde su profesión; por otra parte está el
grupo de adolescentes que viven en una época globalizada, con
grandes avances tecnológicos e informativos, todo esto repercute en el
proceso de enseñanza y aprendizaje. Teóricamente la autoridad
docente se refiere al conjunto de normas, disciplina, límites y medidas
dentro del aula, con la finalidad de crear un espacio óptimo para que se
desarrolle el proceso de enseñanza–aprendizaje que permita el logro de
los objetivos. En la actualidad la autoridad docente, es tema muy
discutido debido a su ausencia, algunos profesores piensan que se ha
perdido, otros que es un factor que está implícito desde el momento que
se le nombra profesor, o bien que nuestra sociedad se ha desarrollado
sin ella.

Duarte, A. (2014) afirmó: “La autoridad del profesor es dinámica y activa


se va adquiriendo y perfeccionando con la práctica académica. Es
aquella que los individuos aceptan, reconocen, evalúan, validan, se
identifican y con la que comparten una estructura, una organización y
un compromiso con esta autoridad tanto el docente como el alumno
interactúan de manera activa, se logra un sentimiento de “pertenencia a
un grupo o institución” alcanzando fines educativos comunes”. Pág. 92.
La relación de autoridad entre el profesor y sus alumnos depende
fundamentalmente de la competencia profesional del profesor, al
margen de que el profesor sea hombre o mujer. Es decir, no depende
de su sexo, sino de su persona, sea varón o mujer. Se trata de
encontrar el equilibrio adecuado entre autoridad y potestad, en
particular cuando la relación con el alumnado se hace difícil. En todo
caso, debe formarse al profesorado para que crezca en la autoridad
necesaria para un buen desarrollo de su trabajo en cada entorno.

Ser profesor consiste en mantener una posición de autoridad que


depende del nombramiento realizado por la autoridad correspondiente.
Estar en una posición de autoridad significa ser poseedor de ciertos
derechos: el derecho a decidir lo que es correcto, válido o verdadero, a
arbitrar en asuntos objeto de discusión, es decir, el derecho a
pronunciarse sobre las reglas de comportamiento o procedimiento. El
fundamento de estos derechos no reside en el poder, sino en un
nombramiento y la existencia de un comportamiento gobernado por
normas.

3.3. Concepciones sobre la autoridad desde los estudiantes

En la escuela, los estudiantes utilizan el término “autoridad” para


identificar la estructura jerárquica: el director, los profesores y los
preceptores. En el caso de los profesores, los estudiantes advierten que
el fin último de su autoridad se encuentra ligado a la tarea de enseñar, y
es eso lo que los lleva a reconocer la necedad de orden y la idea de
mando.

Los estudiantes advierten una serie de rasgos que pueden agruparse


en tres dimensiones. Una primera dimensión compuesta por la
asociación entre la edad, la experiencia y el saber, que supone en la
autoridad la posesión un saber particular ligado a la acumulación de
experiencia y también al saber hacer. Otra, que se encuentra vinculada
a las prácticas, a la acción que pone en acto la autoridad y que es
definida a través del mando y del hecho de hacer respetar las reglas, de
arbitrar. Por último, una tercera dimensión que tiende a caracterizar la
personalidad de quienes son reconocidos como autoridad a través de
un conjunto de rasgos que frecuentemente reflejan las virtudes de los
sujetos considerados autónomos: seguridad y control de sí mismo,
actitud, capacidad de asumir riesgos, serenidad y desapego emocional.

Finalmente, los estudiantes describen una noción de respeto que


aparece estrechamente ligada a la fuerza que se le supone a la
autoridad para guiar a los demás, una fuerza que no expresada por
medio de la violencia o la fuerza física sino que proviene de la
integridad que posee una persona determinada.