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Literatura II Manuel Navarro Bracho

Isaac Albéniz

Fue uno de los músicos españoles más destacados del siglo XIX. Nació en Cataluña en 1860 y
murió en una pequeña región del sur de Francia en 1909.

Albéniz compuso tanto música para orquesta como música de cámara y sobre todo para piano,
siendo también un excelente virtuoso. Dedico su vida a la composición y a la interpretación de
conciertos por toda Europa.

Suite Iberia

La suite para piano Iberia fue compuesta entre los años 1905 y 1909 (Año en el que murió el
compositor. No sabemos si tendría planteada la continuación de nuevos cuadernos de la Suite
Iberia)

Es una de las obras más importante de la literatura pianística española junto a las Goyescas de
Granados o la Fantasía Baetica de Manuel de Falla. Albéniz alcanzó un uso tímbrico, técnico y
textural realmente innovador, siendo alabado por muchos otros músicos de la época como
Debussy, Fauré o posteriormente Messiaen.

La suite consta de doce piezas divididas en cuatro cuadernos. Todos ellos fueron estrenados
por la pianista Blanche Selva.

Cuaderno 1º

-Evocación: Está dividida en cuatro partes que podrían recordar a una forma sonata bastante
distorsionada. Primero se presenta un primer tema muy expresivo en La bemol menor seguido
de un intermezzo con un marcado ritmo de fandango. Posteriormente se expone un segundo
tema en la tonalidad de Do bemol mayor al que se le añaden pequeñas alusiones al intermezzo
y a los temas ya escuchados. Es una de las pocas obras de la suite que no se sitúa
geográficamente en ninguna ciudad Española. Albéniz mantiene un ambiente enigmático
alrededor de esta obra que sirve como preludio de la colección.

-El Puerto: Es la pieza más corta de la colección. Toma como referencia uno de los puertos de
Cádiz. Comienza con una introducción que servirá como fórmula de acompañamiento de gran
parte de la pieza. A continuación expone el primer tema de carácter alegre y vivo seguido por
un segundo tema algo más calmado. En la parte del desarrollo podemos encontrar una clara
influencia de Debussy y de la música impresionista francesa que tanto conocía Albéniz.

-El Corpus en Sevilla: Es la pieza más larga del primer cuaderno y a la vez la que entraña una
mayor complejidad técnica en su ejecución. Para plasmar la complicada idea musical que tenía
en mente, Albéniz llega a utilizar incluso tres pentagramas en algunos pasajes de la obra.
Emplea también numerosas indicaciones de matices, expresión y fraseo. La pieza comienza con
una representación pianística de unos redobles de tambor a los que le sigue el primer tema,
basado en temas populares. A continuación le sigue un segundo tema más calmado que imita
la libertad y la expresión de una saeta. Después llegaremos a un desarrollo bastante complejo
desde un punto de vista rítmico y contrapuntístico, desembocando finalmente en un nuevo
tema muy calmado en pianísimo.

Cuaderno 2º

Las tres piezas que componen este cuaderno se estrenaron en San Juan de Luz el 11 de
septiembre de 1907 por Blanche Selva.

-Rondeña: Es una pieza de carácter alegre que alterna ritmos 6/8 y 3/4, reflejando así los
ritmos tradicionales de una petenera. La sección central, escrita en forma de copla, pone el
contraste por su brillantez.

-Almería: Es una de las piezas más enigmáticas de la colección, plagada de contrastes, alterna
pasajes de caracter melancólico y alegre. Albéniz equilibra pasajes de ensoñación poética
frente a otros de carácter rápido y ritmo marcado.

-Triana: Una de las piezas famosas de toda la literatura pianística de Albéniz. Evoca el barrio
sevillano a través de una melodía brillante armonizada de manera colorista y muy vistosa.

Cuaderno 3º

Se estrenó en París, en casa de la Princesa de Polignac, el 2 de enero de 1908.

-El Albaicín: Este número está inspirado en este emblemático barrio granadino. Albéniz
mantiene un extraordinario y original juego rítmico a lo largo de toda la composición que va
variando y desarrollando a medida que avanza. Alterna pasajes de carácter melancólico,
misterioso y a veces apasionado. Introduce varios arpegios rápidos que recuerdan a los acordes
característicos de la guitarra flamenca. La primera sección alterna una rica y viva colección de
temas de resonancias flamencas con otro tema más pausado, misterioso y profundo. La
segunda sección, de gran contraste con la anterior, presenta un tema mucho más lírico.
Finalmente, una suave reexposición del mismo tema cierra la pieza de manera magistral. “El
Albaicin” es considerada por muchos la obra maestra dentro de la Iberia.

-El Polo: Esta pieza nos lleva a un ámbito mucho más estable que la anterior. Pese a que
tradicionalmente el polo es un cante flamenco asociado al dramatismo y a la tragedia, el autor
esta vez le da una visión desenfada y popular, sobre todo en su segunda parte, en la que su
sonoridad imita en ciertos aspecto al lenguaje musical de Ravel.

-Lavapiés: Es una de las pocas piezas que se centran geográfica fuera de Andalucía. Hace
referencia al popular barrio madrileño mediante un curioso ritmo de habanera. El carácter
costumbrista y señorial de esta pieza recuerda a la música de zarzuela madrileña.

Cuaderno 4º

Se estrenó el 9 de febrero de 1909 en París, en la Sociedad Nacional de Música.

-Málaga: Nos encontramos con una extraordinaria dificultad rítmica que aumenta a medida
que avanza la pieza. Se repiten reminiscencias de cante que se hacen más poderosas y que, tras
un breve pasaje en piano, se rematan en dos contundentes acordes.
-Jerez: Una pieza de línea más cantábile aunque con pasajes rítmicos bastante complejos
técnicamente.

-Eritaña: Una de las obras más deslumbrantes de la literatura para piano española. Está basada
en un ritmo de sevillanas sobre las que desarrolla distintos temas de carácter popular. Es de
una dificultad técnica bastante alta. Debussy dijo de ella: "Nunca la música ha alcanzado
expresiones tan diversas. Los ojos se cierran como fatigados de haber contemplado tantas
imágenes".