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Para, precisar los efectos que, teóricamente, este hecho habría

Parte I La Clase
tenido sobre la formación de tina estructura social, debe recor-
darse, que la existencia de tierra de distinta calidad, para pro- Dominante En La
La tesis comúnmente aceptada -sea para señalar los aspectos ducir una misma línea de productos, da lugar a la existencia de Argentina Moderna
positivos o para individualizar las consecuencias negativas- es una "renta diferencial" en favor de la que posee mayores venta- Formación y carac-
que Ia clase terrateniente no sólo es la principal beneficiarla sino jas comparativas. terísticas
la conductora de casi todos esos procesos y, en particular, de
los ocurridos a partir de 1880. Respaldan esta idea una serie de Teniendo en cuenta esas circunstancias, en general de manera
consideraciones teóricas que la fundamentan, un conjunto do Implícita, se supone que, dadas las condiciones de la economía Jorge F. Sabato
elementos que le dan validación empírica y, por último, su apti- argentina, la concentración de Ia propiedad de la tierra conlle-
tud para explicar la evolución histórica subsiguiente, en especial varía por sí misma a la apropiación privilegiada y concentrada
el estancamiento que luego se verifica en la economía argenti- de los excedentes generados en razón de las mejores condicio-
na. Vale la pena analizar críticamente estas tres facetas -teórica, nes productivas existentes en Argentina y que debían reflejarse
empírica y heurística- para luego formular nuestras ideas al res- en una renta diferencial a escala Internacional. Es decir, la exis-
pecto y describir los senderos metodológicos que hemos toma- tencia o formación de una clase de grandes terratenientes impli-
do a fin de obtener ciertas evidencias empíricas que las sustenten. caría la existencia o formación de una clase que se apropiaría
privilegiada y concentradamente de la mayor parte de los exce-
dentes generados por la economía, constituyéndose así en la
3. Bases teóricas de la concepción de la burguesía clase dominante de esa sociedad.
terrateniente como clase dominante
A su vez este proceso supone la consolidación de un modo de
Las consideraciones teóricas que fundamentarían la consolida- producción capitalista agroexportador y la creación de relacio-
ción de la burguesía terrateniente como dominante (y el consi- nes sociales ele producción también capitalistas, lo que trae apa-
guiente sistema de relaciones de clases con y en el resto de la rejada la estructuración de ciertas clases sociales a ellos asocia-
sociedad), así como el modelo agroexportador, según el cual lle- das. (Pucciareli, 1976-77).
garía a funcionar esa economía y esa sociedad, aun partiendo
de teorías económicas diferentes coinciden en significados se- Con ser aceptables, estas consideraciones teóricas contienen, sin
mejantes. embargo, una serie de supuestos que es necesario explicitar.

El elemento básico y fundamental que habría producido el desa- El primero se refiere a la suposición de la existencia de una per-
rrollo económico argentino en ese período está constituido por fecta correlación entre el poder económico proveniente de la
las "ventajas comparativas" de la región pampeana para la pro- propiedad sobre la tierra, el poder social y el poder político que
ducción de bienes agrícolo-ganaderos en el contexto mundial, lo automáticamente provoque la apropiación de la parte sustancial
que se habría expresado en la existencia de una "renta diferen- de la renta diferencial.
cial" de la tierra pampeana dentro del mercado internacional en
el que ha quedado integrada1. Consiguientemente seria esa
1 La abundante bibliografia respecto a este tema incluye, especialmente, a
renta diferencial la que engendraría en definitiva los excedentes Ortiz (1974), Ferrer (1963) y Furtado (1969) sobre las "ventajas comparati-
económicos y la correlativa acumulación que se producen en el vas"; y a Laclau (1969), Altman (1975) y Flichman (1977) sobre la "renta
funcionamiento de la economía de la época. diferencial de Ia tierra".
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El segundo, que en realidad más que un supuesto es una "au- Fastos interrogantes son fundamentales para comprender qué
sencia" simplificadora, ignora la posible existencia de otros sec- es lo que efectivamente pasó en el país y necesarios para es- La Clase
tores poderosos que podrían "interferir" las relaciones económi- tablecer si realmente la clase de los grandes terratenientes fue Dominante En La
cas creadas por el sistema de tenencia de la tierra imperante. la dominante. Porque durante todo el período considerado ocu- Argentina Moderna
Pucciareli (1976-77) ha reconocido la importancia de un sector rrieron cambios y transformaciones muy profundos, no sólo en Formación y carac-
de este tipo, denominado "suboligarquía financiera" y admitido todo el país sino también en el ámbito mismo de la producción terísticas
no ya su existencia, sino también su rol estratégico en una agropecuaria. La imagen que la concepción habitual de la clase
economía en la que se destacan, además del desarrollo agríco- dominante nos ofrece resulta, curiosamente, bastante estática,
la, la importancia de los flujos de capital requeridos para reali- cuando no paralizante, contrastando un poco con la de "porta- Jorge F. Sabato
mentar un proceso de crecimiento y los actores sociales que dora de historia" que los sucesos ocurridos parecían requerir.
están en condiciones de disponer y controlar dichos flujos.
En efecto, la expansión del agro implicaría un crecimiento con-
Estas observaciones no niegan que los excedentes más impor- tinuo y en profundidad de la empresa agropecuaria. Al identificar
tantes de la economía derivaron de la realización de una renta a los grandes terratenientes básicamente con la actividad gana-
diferencial teórica a escala internacional. Lo que sí plantean es dera no resulta demasiado claro cómo y por qué se habría pro-
quiénes y cómo se apropiaron de ese excedente. El sistema ducido ese crecimiento de la empresa agropecuaria (en la que,
económico argentino de la época era suficientemente complejo aunque con menor intensidad que en la industria, también va
como para llevarnos a cuestionar la relación propiedad terrate- cambiando la composición orgánica del capital), teniendo en
niente/renta diferencial/clase dominante, en la que se supone cuenta sobre todo los sucesivos y a veces violentos cambios en
que las ventajas comparativas de la producción agropecuaria se las formas de producción del agro que ocurren durante el perío-
expresaban íntegramente en la renta de la tierra en precios de do considerado (de los saladeros a la producción de lanas, lue-
mercado, que la apropiación de la renta diferencial resultaba au- go a la producción cerealera y más tarde el retorno a la produc-
tomática para los terratenientes, y que, esto, a su vez, les permi- ción bovina combinada con esta última). Cambios, por lo demás,
tía consolidar su carácter de clase dominante. Al respecto es cu- acompañados por oscilaciones no muy amplias pero sí ostensi-
rioso observar que los precios y la renta de la tierra en el merca- bles en el fenómeno de la concentración de la propiedad.
do argentino fueron durante muchos anos bajos en comparación
con los vigentes en otros países, tal corno se puede observar en Y si bien resulta clara la continuidad de la gran propiedad terri-
Huret (1911) y Goodwin (1895), por ejemplo. Y, más aún, cuan- torial, ello no significa necesariamente que sean los grandes
do esos precios comienzan a elevarse rápidamente, luego cíe propietarios quienes impulsan las sucesivas transformaciones.
1908, llegándose al denominado "grito de Alcorta" en 1912, los El que a la postre resulten beneficiados (y aún queda por probar
propietarios quedan bastante aislados en la controversia y mu- que fueron los más beneficiados) no implica que sean forzosa-
chos grupos e intereses poderosos del país se enfrentan con mente los propulsores del proceso. Cabe, pues, preguntarse si
ellos. También es interesante recordar la posición de Lisandro hubo y cuál fue la clase que, por la naturaleza de la actividad
de la Torre -representante de un estrato importante de gana-de- que desarrollaba, estuvo permanentemente interesada en lograr
ros y líder de la fracción "moderna" del conservadorismo repre- una expansión de las actividades productivas propugnando, to-
sentado en la Democracia Progresista (anteriormente Liga del das las veces que fuera necesario, los cambios requeridos en
Sur)- que trata de defender la posición de los propietarios terra- las formas de producción para lograr esos efectos.
tenientes y desviar el conflicto enjuiciando a los sectores comer-
cializadores e industrializadores (véase Grela, 1958).
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La pertinencia de estas preguntas puede negarse si se afirma centración de la propiedad y describe muchas de las maniobras
que la verdadera clase dominante, la mayor beneficiaria y la real que llevaron a lograrla. Diversos estudios realizados con los ca- La Clase
impulsora de las transformaciones de la economía y la sociedad tastros confirman la concentración de la propiedad en épocas Dominante En La
no estaba en el país sino en el extranjero, en las economías ca- pasadas, en tanto que análisis más recientes como los de la CI- Argentina Moderna
pitalistas centrales, actuando a través de sus diversos agentes DA, así como la Información estadística y censal, confirman la Formación y carac-
en Argentina. Desde este punto de vista, la clase dominante lo- persistencia del fenómeno y describen la participación de los terísticas
cal no sería, en rigor, más que subordinada a aquélla. Situación distintos estratos de propietarios en la producción de distintos
de un socio menor cuyos intereses podían ser eventualmente bienes.
sacrificados (aunque no demasiado). De este modo, entonces, Jorge F. Sabato
y respecto de esta clase doméstica, los interrogantes que plan- En estos trabajos las evidencias parecen tan claras e irrefuta-
teamos no serían en modo alguno fundamentales. Lo verda- bles que la concentración de la propiedad aparece como un dalo
deramente relevante residiría en averiguar cómo se fueron con- del cual se parte para realizar estudios actuales o históricos o
formando las relaciones de poder que le permitieron adquirir su sobre el que se pretende analizar la formación. Pese a ello es
preponderancia en la propiedad territorial y en investigar cómo posible señalar un inconveniente bastante generalizado de es-
articularon sus intereses con la clase dominante externa. tos análisis y estudios: nos proporcionan, con mayor o menor
detalle y rigor, una imagen "anatómica" más que "fisiológica" de
Es obvio que este último enfoque no puede ser desechado con li- la pretendida clase dominante, cuyos roles y cuyo funciona-
gereza. Pero su adopción sin más también puede resultar perju- miento, sin embargo, son los que deberían marcar la evolución
dicial, ya que tiende a inhibir toda indagación de nuevas hipótesis de la economía y la sociedad argentinas.
acerca de cuál pudo haber sido y cómo pudo haber actuado una
clase dominante que no estuviera restringida a los grandes pro- La otra corriente a la que nos referíamos anteriormente es la
pietarios terratenientes, una clase dominante autóctona cuyas ca- más importante de la historia social y económica argentina y ha
racterísticas y cuya acción quizás pudieran explicar mejor lo ocu- dado luz a los mejores trabajos que existen sobre el tema.2 Es-
rrido en el país. tas obras tienden a detectar los distintos procesos económicos
generados después de la emancipación en el Litoral y, en espe-
Estos interrogantes y dudas se afianzan cuando pasamos al cial, en la provincia de Buenos Aires; el análisis de las coyun-
ámbito de la verificación empírica. turas que se fueron sucediendo en conexión con el mercado
mundial, el comercio exterior, los precios, u! resto de la tierra, los
mecanismos de distribución, los movimientos de la frontera y
4. La validación empírica algunas de las consecuencias más importantes de todos los
sucesos en el plano social y político.
La verificación empírica presenta dos tipos de análisis que es pre-
ciso distinguir. Uno comprende ciertos estudios donde se mues- Tulio Halperín, en la obra quizás más importante de todas éstas,
tra el grado de concentración de la tierra. El otro alude a trabajos puntualiza los cambios que aparejó la ruptura del orden eco-nó-
históricos que analizan el desarrollo de toda la sociedad y en- mico colonial, la quiebra del sector ligado al comercio y de cier-
cuentran cómo se afianzan los grupos terratenientes y en defini- tas fortunas urbanas, y la emergencia de un sector poderoso,
tiva cómo conducen al país hacia la organización definitiva. cuyo peso residió en la ocupación y tenencia de la tierra y en los

Representante ejemplar de la primera corriente es la obra ya le- 2 Nos referimos a Halperin Donghi (1969, 1972a, 1972b), Gorostegui de
gendaria de J. Oddone (1954), que muestra el proceso de con- Torres (1970), Cortés Conde y Gallo (1967) y el mencionado Scobie (1966). UNTREF VIRTUAL | 3
productos que ésta podía generar para el mercado externo.3 grupos extranjeros se tomaría como un "dato dado". La otra con-
Halperín señala también el surgimiento de un nuevo orden eco- secuencia se refleja en la escasa disponibilidad de evidencias La Clase
nómico post Independentista, con la aparición de otros actores para establecer, en el caso de que la presunción anterior fuera Dominante En La
ligados al comercio que ponen en práctica nuevos estilos mer- correcta, si el comercio estaba en buena parte controlado por el Argentina Moderna
cantiles: los primeros comerciantes de origen británico. "capital extranjero" o eran los "comerciantes extranjeros" quie- Formación y carac-
nes controlaban el comercio exterior e interno, distinción que no terísticas
Todos estos temas son retomados con mayor o menor amplitud es simplemente un problema de matices.
en los trabajos posteriores del mismo Halperín, de Haydée Go-
rostegui, Ezequiel Gallo y Cortés Conde, en los que uno de los En estrecha conexión con los interrogantes anteriores resulta Jorge F. Sabato
hilos conductores principales del análisis argumental es quizás más trascendente el escaso conocimiento que aún se tiene so-
la tendencia a considerar la consolidación de la burguesía te- bre las fuentes de acumulación en el periodo que va desde 1810
rrateniente como clase dominante. Estas obras, con ser las más a 1860/70. Podrían realizarse una serie de hipótesis pero sim-
esclarecedoras de la historia de este período, asumen como da- plemente quedarían en ese plano hasta que no dispongamos de
dos algunos supuestos, al tiempo que los análisis no son homo- buena cantidad de estudios y monografías.
géneamente tan detallados en el tratamiento de todas las temá-
ticas que el devenir de la sociedad impone. Es sugestivo, sin embargo, un trabajo relativamente reciente
que trata los aspectos económicos de una de las más viejas y
El primero y tal vez el más sorprendente de estos hiatos es que, poderosas familias argentinas, los Anchorena (Carretero, 1970),
salvo para los quince anos posteriores a los acontecimientos de y que ha puesto de manifiesto un mecanismo que parece con-
1810, los grupos mercantiles -viejos o nuevos- no merecen el solidarse con el tiempo: la habilidad para jugar no sólo a una
mismo detenimiento en el poco o nada se sabe con certeza y fuente de acumulación sino a varias simultáneamente. En efec-
exactitud acerca de sus conexiones -si las hubiere- con la pos- to, el comercio interno, el comercio con el exterior, las finanzas,
esión de la tierra, su origen, nacionalidad y sus relaciones con el contrabando, la explotación y administración de la tierra van a
casas comerciales de Gran Bretaña, Países Bajos u otras na- ser, entre otras, las actividades que permitirán a este grupo fa-
ciones europeas, acerca del control de los circuitos comerciales miliar asegurarse un rol protagónico en toda la historia económi-
y menos aún de su papel político y sus vinculaciones con los par- ca argentina.
tidos o facciones -unitarios y federales- que se disputan el poder,
como sobre la organización política que se desea plasmar. Las dudas frente a la hipótesis de los puros terratenientes como
clase dominante aparecen otra vez cuando analizamos el origen
Menos aún se sabe de la ligazón entre ciertos comerciantes y de muchas fortunas argentinas contemporáneas a través de las
su capacidad para controlar el comercio local con independen- biografías de sus figuras más importantes, como las de Santa-
cia de los intereses económicos de las casas comerciales ex- marina, Devoto, Tornquist, Mihanovich, etc. y comprobamos que
tranjeras representadas en la plaza. tanto el comercio interno como el externo han favorecido proce-
sos de acumulación que en hábiles manos se transforman en fuen-
Estas carencias de conocimientos tienen dos consecuencias tes de poder cuyas dimensiones hoy todavía son desconocidas.
importantes. Una se expresa en la presunción de una suerte de
división del trabajo tácita por la cual los nativos se habrían que-
3 En ese sentido se puede afirmar que, en comparación con otros países
dado con el control de la tierra y los extranjeros con el control latinoamericanos, la historia de la clase terrateniente argentina es relativa-
del comercio. Este supuesto juega como especie de comodín mente reciente: su nacimiento es posterior a la emancipación y resultado de
según el cual efectivamente el control del comercio por parte de la misma. UNTREF VIRTUAL | 4
Una última observación se refiere a algunos hechos históricos que atentaría contra la expansión de una industria incipiente -
que a nuestro juicio son significativos y apuntan en la dirección cuyos mayores costos de producción hubieran requerido alguna La Clase
que a nosotros nos interesa destacar. Es llamativa la fecha de forma de protección aduanera para crecer y madurar-, y, por últi- Dominante En La
fundación de la Bolsa de Comercio (1854) anterior a la elabo- mo, al malgastar una porción no despreciable del excedente Argentina Moderna
ración del mimo) Código de Comercio (1859) y a la misma fun- apropiado en un consumo ostentoso, suntuario e improductivo, Formación y carac-
dación de la Sociedad Rural (1866). Es cierto que podría tra- cuando no en operaciones especulativas rurales y urbanas que terísticas
tarse de una cuestión anecdótica; sin embargo, cuando se ob- tampoco contribuían al desarrollo productivo de la economía na-
serva la composición de las primeras comisiones directivas, los cional. Por las mismas razones ese mismo sistema productivo
objetivos que persiguen y las motivaciones que las rodean, se in- nacional quedaría en definitiva internamente desintegrado, inca- Jorge F. Sabato
fiere fácilmente una estrecha relación entre el proceso económi- paz de articularse armónicamente en una formación económica
co-social y político del momento y el poder alcanzado por los más de creciente autonomía y en la cual, progresivamente, el impul-
destacados hombres de la Bolsa. (Bolsa de Comercio, 1954). so dinámico, el centro ele gravedad de las fuerzas productivas,
se fuera trasladando hacia la expansión industrial.
En otros términos y para sintetizar, parecería que aún no exis-
ten estudios suficientemente detallados acerca de cómo se va En efecto, en las condiciones descritas la industria estaría suje-
formando el excedente a lo largo del período en el que se forma ta a una doble restricción. Por un lado, su desarrollo dependería
la Argentina moderna, quiénes y cómo se lo fueron apropiando de inversiones extranjeras acordes a -y agudizantes de- la si-
y, una vez apropiado, cómo fue empleado. tuación dependiente del país, al volcarse a las ramas vinculadas
al modelo agroexportador (transportes, comunicaciones, frigorí-
Las imprecisiones en la validación empírica de la hipótesis no ficos, comercio, importación de- artículos de consumo y de in-
parecerían obstar para que la idea de que los grandes terrate- sumos -incluido su montaje- del sector agropecuario, etc.) o
nientes conformaban -y en alguna medida aún contornean- la destinadas, en todo caso, a abastecer el consumo y a veces la
clase dominante sirva además como elemento explicativo fun- especulación urbana (montaje de automotores, caucho, algo de
damental del funcionamiento del modelo de relaciones econó- química, algo de textiles y confecciones, construcciones, etc.).
micas y sociales implantadas al formarse la Argentina moderna. Por otro lado, se generarla también una pequeña clase de In-
Es decir, la hipótesis usual ha adquirido un valor heurístico cu- dustriales nacionales (en metalurgia, en alimentación, en tex-
yos alcances es necesario, también, considerar. tiles, etc.) colocados en una posición totalmente subordinada a
la clase terrateniente, incapaz de expandirse y alcanzar una he-
gemonía que, frente al desarrollo obtenido por los países cen-
5. El valor heurístico trales, el librecambio impuesto por el modelo agroexportador
haría ilusoria e imposible.
Según estas concepciones, la consolidación de esta clase dom-
inante habría impulsado y agudizado la especialización depen- Tal uso de los excedentes generados y apropiados, trabando la
diente de la economía argentina. La preponderancia de los expansión e integración de la economía nacional, se habría
grandes terratenientes habría trabado el desarrollo de la indus- agravado por otros efectos paralelos de la concentración de
tria, y por consiguiente de un capitalismo más integrado, madu- ingresos en manos de la clase terrateniente, las limitaciones que
ro y autónomo por una serie de razones. Ante todo, al apropiar- indujeron al crecimiento del mercado consumidor interno, la ten-
se privilegiadamente del excedente generado y al canalizarlo - dencia a restringir y disminuir la implantación de población en el
aunque fuera sólo en parte- preponderantemente hacia la am- entupo, el consiguiente y creciente desequilibrio en la relación
pliación del sector agropecuario, al favorecer un librecambio "rural-urbana" y la imposición de un patrón de organización UNTREF VIRTUAL | 5
espacial socioeconómica que reflejaría la estructura depen- En la segunda parte sugeriremos un haz de hipótesis distintas a
diente y vulnerable de la economía argentina. Todos estos facto- las usuales, a partir de las cuales pensamos también pueden La Clase
res y tendencias confluirían para retardar y desarticular la orga- explicarse razonablemente -y tal vez con mayor coherencia- tan- Dominante En La
nización de una economía y una sociedad capitalista dotada de to el origen de la gran expansión en el periodo estudiado corno Argentina Moderna
cierta autonomía (capacidad dinámica propia) y madurez, al las razones que lo trabaron posteriormente. Pero asimismo -y es Formación y carac-
tiempo que, sin embargo, la recubrirían de una serie de "apa- lo más importante- esas hipótesis servirían para indicar por qué terísticas
riencias" en este sentido; la índole de dicho barniz engañoso, se mantiene vigente el comportamiento de una clase dominante
crearía la ilusión de un crecimiento económico y una seculariza- que no responde necesariamente al "patrón tierra" y cuyo poder,
ción de hábitos, costumbres y cultura que no tendrían más que evidentemente disminuido, no ha dejado de prevalecer dentro Jorge F. Sabato
"pies de barro", como el estancamiento posterior lo demostraría. de la Argentina.

En suma, el alcance explicativo de las tesis usuales parece bas-


tante exhaustivo y convincente. Sin embargo, pueden formula-
rse algunos reparos. En primer lugar, la interpretación que nos
propone del estancamiento de la economía argentina resulta
más satisfactoria que la de la expansión que lo precedió, cuyas
cansas y características parecen sospechosamente sencillas.
Hay muchos indicios de que, fuera del sector agropecuario, el
crecimiento del resto de la economía no se debió solamente a
Ia afluencia de capital extranjero y a la creación de sectores lo-
cales de menor importancia, subordinados, relegados o meros
apéndices de la clase terrateniente. Aun cuando estuvieran cla-
ramente desarticuladas, en comparación a lo que sucedió en los
países capitalistas centrales, parece excesivo afirmar, por ejem-
plo, que las industrias locales estuvieran en esa posición secun-
daría respecto del agro. En todo caso, la inexistencia de conflic-
tos agudos entre ambos sectores, tal como se dieron en otros
procesos más profundos de desarrollo capitalista, no denota ne-
cesariamente la debilidad del sector industrial sino, quizás, me-
ramente la ausencia de un clivaje social que correspondería a la
especialización económica sectorial. Estas observaciones co-
bran especial interés si tomarnos en cuenta lo ocurrido más
tarde, cuando se desencadena la crisis de 1930. Las tesis usua-
les llevan a suponer que las medidas adoptadas para enfrentar
la crisis dan lugar, como efecto imprevisto y no buscado, a un
proteccionismo forzoso que estimula una industrialización susti-
tutiva de importaciones. Sin embargo es posible que, aun no
descartando lo inesperado de la situación planteada en ese mo-
mento, el afianzamiento de la Industria haya sido, mucho menos
ajeno a los intereses de la clase dominante que lo que habitual- UNTREF VIRTUAL | 6

mente se imagina.
En efecto, el reparto de tierras hace al funcionamiento directo
Parte II. Hipótesis Para Una La Clase
del poder, mientras el mantenimiento de una estructura de la pro-
Interpretación Alternativa piedad se vincula en primera instancia al funcionamiento de una Dominante En La
economía. Habiéndose adoptado una organización económica Argentina Moderna
Capitulo 1: El enfoque comercial y financiero en el capitalista, ambos fenómenos son hasta cierto punto independien- Formación y carac-
desarrollo agropecuario de la región pampeana tes: si el mercado de tierras no es muy imperfecto, una concentra- terísticas
ción inicial de la propiedad puede desaparecer o, inversamente,
En la sección precedente intentamos trazar rápidamente el pa- una distribución inicialmente no concentrada puede derivar en una
norama histórico en que se insertó y generó una clase dominante concentración de la propiedad de acuerdo con la mayor o menor Jorge F. Sabato
centrada alrededor de las actividades comerciales y financieras. rentabilidad de las actividades productivas que se desarrollen, y
Es evidente, sin embargo, la necesidad de un análisis detallado sus requerimientos respecto al tamaño de los predios. Por su-
que justifique la postura que asumimos. La cuestión clave reside puesto, los términos en que inicialmente se distribuyeron las tie-
en explicar por qué y cómo un manejo comercial y financiero del rras, al crear disparidades entre sus beneficiarios originales y
capital disponible sirvió para impulsar el desarrollo productivo de quienes llegan después, influyen en la evolución posterior. Pero
una economía capitalista periférica. Y dado que esta economía esta influencia debe ser considerada corno un dato para analizar
creció velozmente gracias a la expansión de la producción agro- y describir en términos económicos lo que luego ocurra.
pecuaria pampeana, es preciso ante todo mostrar cómo se habría
dado el predominio de un enfoque comercial y financiero en el uso En suma, si en una zona determinada que acababa de incorpo-
del capital dentro de esas actividades productivas. rarse dentro de la frontera agropecuaria la producción agrícola
era la más rentable por hectárea, hubiera cabido esperar que,
2. Mercado de tierras y mantenimiento de la concentración de la dadas las condiciones en que se efectuaba esa producción en
propiedad. Rentabilidad de las actividades productivas, precio y la época, la venta en el momento t2 (de máxima ganancia es-
renta de la tierra. peculativa) acarreara un fraccionamiento de las propiedades ru-
rales en predios de tamaño adecuado para la agricultura. Así su-
La atribución de comportamientos precapitalistas a los terrate- cedió a menudo en otros "países jóvenes" caracterizados por
nientes pampeanos se vincula con la introducción y difusión de poseer amplios espacios deshabitados y aptos para la produc-
la agricultura en la región. Porque desde esa época, aproxima- ción de cereales (Estados Unidos, Canadá, etc.). También esto
damente durante el último tercio del siglo XIX, la evolución del ocurrió algunas veces en Argentina, como por ejemplo a lo largo
agro pampeano sigue un curso distinto al que ocurrió en países del ferrocarril de Córdoba a Santa Fe, donde se Instalaron mu-
con zonas similares, como el Canadá y los Estados Unidos, y chas de las primeras colonias agrícolas. (Ver Scobie, Ferns y
que en cierta medida servían como modelo. Las diferencias des- Gallo, 1970).
concertaron a los contemporáneos que no atinaban a explicar-
se, satisfactoriamente, por qué no se reproducía un ejemplo que Sin embargo, especialmente en la provincia de Buenos Aires, no
estaban tratando de imitar, por qué no podía llevarse exitosa y se produjo un fraccionamiento masivo de tal naturaleza en tier-
masivamente a la práctica una política de colonización agrícola. ras aptas para la agricultura y, en muchas ocasiones, ni siquiera
Por supuesto, no se tardó en tomar conciencia de los poderosos ventas en el momento t23. Y esto a pesar de que la magnitud de
intereses que influían sobre el traspaso a manos privadas de las
tierras vírgenes en manos del Estado, pero ese mismo hecho 3 Sería preciso contar con un análisis catastral detallado para cuantificar el
quizás oscureció e hizo malinterpretar otro no menos importan- no fraccionamiento de las tierras que, de cualquier forma, es bastante noto-
te: el mantenimiento de una alta concentración de la propiedad. rio. Algunos Indicadores indirectos y aun posteriores a la época en estudio UNTREF VIRTUAL | 7
las ventas que se realizaron en la región pampeana demuestra vas sobre el precio de la tierra. En suma, la tierra habría sido ca-
palmariamente que el mercado de tierras era abierto, que no ra para los chacareros (cosa sabida y repetida desde hace mu- La Clase
estaba sujeto a restricciones de índole precapitalista: entre 1899 cho) pero no porque los terratenientes le pusieran un precio ar- Dominante En La
y 1903, sólo en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y San- bitrariamente alto sino porque la ganadería bovina podía compe- Argentina Moderna
ta Fe, se vendieron más de diez millones de hectáreas y, entre tir perfectamente con la agricultura en rentabilidad por hectárea. Formación y carac-
1905 y 1909, casi dieciséis millones cíe hectáreas (Impresiones, terísticas
1913, p. 223). Aun cuando los mismos predios se puedan haber El argumento es coherente con otro hecho mejor medido: la uti-
vendido dos veces o más, el volumen de las ventas es muy sig- lización de las tierras aptas para la agricultura en la región pam-
nificativo respecto de la superficie total de la región pampeana. peana. Teóricamente, si la rentabilidad de la producción agríco- Jorge F. Sabato
La moraleja es clara: gran parte de los campos se compraban la por hectárea hubiera sitio mayor que la de la producción ga-
sin dividirlos o en fracciones muy grandes. La concentración de nadera (y tanto más cuanto mayor fuera la diferencia), cualquier
la propiedad, ya no se debía a las condiciones de reparto inicial, uso no agrícola de la tierra hubiera sido antieconómico. Esto es
sino a las características del mercado. evidente para un arrendatario no agricultor, es decir ganadero,
obligado a pagar una alta renta fijada por la rentabilidad de la
Puede aducirse, sin embargo, que aun en un mercado de tierras agricultura, para producir bienes menos rentables. También es
libre y abierto como aparentemente lo era, la forma de adquisi- el caso del propietario ya que, en vez ele mantener vacas en el
ción podía estar influenciada por las características del mercado terreno, le convendría siempre arrendarlo (si no venderlo) a agri-
de capitales mediante el cual se financiaban las transacciones. cultores, liquidar su ganado y colocar el dinero obtenido en otras
Por ejemplo, si existían trabas para unos (los eventuales peque- inversiones que le dieran la tasa normal promedio de ganancias.
ños y medianos compradores) y facilidades para otros (los gran-
des), implicando un sobreprecio para los primeros o -inversa- Pero los datos con los que contamos muestran una realidad
mente- un descuento para los segundos ante un mismo precio diferente a esas consecuencias teóricamente inobjetables. De
de mercado. Una multitud de datos y testimonios convergen para acuerdo con lo estimado por la CEPAL, en la pampa húmeda y
demostrar que en ese tiempo eran habituales trabas y facilidades la semiárida existían -y existen- 23 millones de hectáreas aptas
de ese tipo. "Los ganaderos, los grandes terratenientes y aun los para la producción agrícola. En el quinquenio 1920/4 (primer
especuladores se beneficiaban con los servicios del Banco Hipo-
tecario y de sus varias réplicas provinciales, o con los del Banco
de la Nación, pero los míseros colonos o arrendatarios jamás son, de todos modos, significativos. A partir de los datos censales de 1914,
trasponían sus puertas", dice Scobie (p. 115). 1937 y 1947 Flichman (1977) aporta una Información cíe Interés. En 1914
las explotaciones de más de 25 hectáreas y menos de 500 (no todas agrí-
colas) abarcaban casi el 29 % de In región pampeana, en tanto que en 1937
De todos modos, sabiendo hasta qué punto prevalecía el espí-
llegaron a cubrir el 44 %, es decir con un aumento de un 50 % entre ambos
ritu de lucro en la Argentina ele la época, también es razonable años. Sin embargo, este aumento coincidió con el de una ampliación de la
pensar que detrás de los aspectos financieros debían existir agricultura en detrimento de la ganadería que luego habría de revertirse, ya
además motivos eco-nómicos. Y la hipótesis más simple y preci- que en 1917 las explotaciones de la categoría mencionada cubrían sólo el
sa que se puede esbozar es que la rentabilidad por hectárea de 36 % de la regido. Lo que ocurre, además, es que la noción de explotacio-
la producción ganadera en tierras aptas para la agricultura no nes usada en el censo es independiente del régimen de tenencia de la tie-
rra. Entre 1914 y 1937 el número de propietarios de la región pampeano
podía estar muy lejos de la rentabilidad de la producción agríco-
sólo crece de 85.341 a 95.121 respectivarnente, en tanto que su proporción
la e, incluso, que en algunos casos quizás fuera aún mayor. Por respecto del total de explotaciones desciende del 51% al 35,5%. Esto coin-
lo tanto, las ventajas de los chacareros para adquirir en vez de cide con el aumento de arrendatarios entre ambas fechas, que crece del
arrendar las tierras que trabajaban estaban lejos de ser decisi- 45,5 %o al 58,6 %. UNTREF VIRTUAL | 8
periodo para el que en el mismo estudio se aportan datos) la tración de la propiedad que facilitara los desplazamientos y que,
agricultura ocupaba casi 12 millones de hectáreas, es decir po- a su vez, fuera consolidada por ellos (debido a que permitían La Clase
co más del 50% de las tierras aptas (sin contar con la posibili- maximizar la renta de la tierra justamente por la posibilidad real Dominante En La
dad de que se trabajasen en agricultura algunas tierras no ap- de darle el uso alternativo más rentable en cada momento). Otra Argentina Moderna
tas). Esta cifra -que corresponde a una época en que ya la fron- condición, que recién aquí aparece en toda su dimensión, es Formación y carac-
tera agropecuaria había llegado al limite de su expansión- crece que, para responder a los desplazamientos de una actividad pro- terísticas
hasta llegar a un máximo de 16 millones de hectáreas en el quin- ductiva a otra con distintas funciones de producción y vicever-
quenio 1935/39 (es decir un 70% del total de tierras aptas para la sa, las técnicas de producción más convenientes serían aquéllas
agricultura) y luego vuelve a caer hasta un promedio de 12 millo- que empleasen el menor capital fijo posible. Jorge F. Sabato
nes de hectáreas entre 1945 y 1957. (CEPAL, 1959, II, p. 15).
Pero esta última exigencia es la que pondría de manifiesto, a lar-
go plazo, la cara negativa de un funcionamiento en apariencia
El movimiento de flujo y reflujo de superficie dedicada a la produc- tan eficiente a corto plazo, ya que tendería a desestimular la rea-
ción agrícola se vincula, como es sabido, a la variación de los pre- lización de inversiones fijas en agricultura. En efecto, cuanto ma-
cios relativos carne/cereales. Lo que significa que la cuestión de yores fueran esas inversiones y más grandes resultaran las
la rentabilidad de uno y otro tipo de producción tenía clara in- amortizaciones como costos fijos de producción, los agricultores
fluencia en las decisiones sobre el uso de la tierra, aun cuando quedarían crecientemente expuestos a desplazamientos en su
la relativa complejidad del proceso productivo de carne bovina contra de los precios relativos. Para los invernadores el proble-
(cría y engorde) dificulte establecer correlaciones claras a partir ma no se presentaba, puesto que sus Inversiones fijas eran muy
de datos agregados de precios y volumen físico de la produc- pequeñas: la casi totalidad de sus gastos residía en la compra
ción ganadera. Digamos, por último, que la existencia no des- de novillos y el alquiler (o uso) del campo, siendo también mí-
preciable de arrendamientos para ganadería en tierras agríco- nimos los requerimientos de trabajo. Pero la presencia de esta
las, como puede deducirse de los censos de 1914 y de 1937, actividad alternativa, sin embargo, estaría induciendo a mante-
confirma también que la rentabilidad de uno y otro tipo de pro- ner una agricultura extensiva en la que el peso relativo del fac-
ducción no podía ser muy diferente. tor tierra predominaría ampliamente sobre el factor capital.

En suma, al competir por el uso de las mismas tierras, las influen-


cias de los precios relativos internacionales de carnes y cereales Conclusiones
ocasionarían desplazamientos en su utilización por invernadores o
agricultores vía variaciones en el precio de la renta de la tierra. Los argumentos que fuimos desarrollando nos llevan a concluir
que las relaciones entre la agricultura y la ganadería pampea-
Sin embargo, lo relevante de estos movimientos residía en la nas a partir de 1890 se articularon alrededor de una actividad
posibilidad de que se produjeran rápidamente: ello permitía apro- especifica: la ganadería de invernada. Su presencia, de hecho,
vechar con notable eficiencia los beneficios aportados por el habría impuesto condiciones específicas en la organización y
mejoramiento de precios relativos de dos tipos de productos formas de producción de los otros dos sectores: la utilización
diferentes. Lo cual, desde el punto de vista teórico es un hecho predominante del factor tierra y el desestimulo a un empleo más
obvio, pero de ningún modo evidente en una situación real. intenso de capital (extensividad); la conveniencia de mantener
grandes propiedades al frenar una mayor especialización agrí-
Para que esto sucediera debían cumplirse varias condiciones. cola que favoreciese su fraccionamiento; la quiebra de unidad
Una era la disponibilidad de tierras, así como una cierta concen- sectorial que estimulase presiones corporativas a fin de regula- UNTREF VIRTUAL | 9
rizar los mercados de productos agropecuarios; las tendencias nifiesta escasez de capitales para promoverlas. La posibilidad
a adecuarse a las fluctuaciones de precios y ofertas de cada ti- de movilizar ágilmente una parte de los capitales disponibles per- La Clase
po de productos y aun a acentuarlas; etc. En esta caracteriza- mitía captar ganancias extraordinarias aun respecto de las altas Dominante En La
ción no fue necesario apelar a motivaciones ajenas a una estric- tasas vigentes en el mercado. La técnica parece haber consisti- Argentina Moderna
ta racionalidad económica, por otra parte debidamente adaptada a do en tener un pie puesto en el mayor número de colocaciones Formación y carac-
las condiciones de producción y mercado de la época. posibles, pero de manera que no estuvieran muy "atadas"; es terísticas
decir, preferiblemente líquidos o en un estado de semiliquidez. A
Quizás más importante es que la actividad que condicionaba, título de ejemplo cabe recordar el caso ya citado del Barbo de
directa o Indirectamente, el comportamiento global del sector Londres y América del Sur, que seguía una política de esta natu- Jorge F. Sabato
fuera, como ya lo puntualizamos, mucho más de carácter comer- raleza, frente al Banco Mercantil, que no lo hizo y terminó por
cial que productivo. En la invernada lo determinante era el costo ser liquidado en 1881. Lo que sucedía es que el esquema de
de oportunidad de una colocación de capital a corto plazo sin una rápida movilidad de las colocaciones de capital para captar
que ella se encadenara con un proceso productivo específico de ganancias extraordinarias no sólo funcionaba en términos de
mayor alcance. crecimientos desparejos de actividades sino en los más gene-
rales de fluctuaciones positivas o negativas. El problema con-
sistía en poder entrar como en poder salir velozmente de un
Capitulo 2: Clase dominante, comercio y finanzas sector, pero nunca en hacer una u otra cosa por completo. La
cuestión no carecía de sutilezas y no siempre todos acertaban.
1. Las líneas subyacentes en el funcionamiento de la región
pampeana Lo fundamental, sin embargo, es que desde muy temprano la
economía argentina se organizó en modo tal como para favore-
Dedicamos el capítulo anterior a analizar cómo se fue constru- cer esta manera de operar. Se trabajaba en condiciones de ries-
yendo y cómo funcionaba la estructura productiva agropecuaria go y so terminaba por estimularlo: tanto los auges como las cri-
de la región pampeana. Por ese camino llegamos a la conclu- sis ofrecían oportunidades para que un grupo reducido -cam-
sión de que una actividad -la invernada-, en la que prevalecían biante según la habilidad de quienes lo componían- captara ga-
enfoques de tipo comercial y financiero, desempeñaba un papel nancias extraordinarias manejando una masa de capital inicial-
articulador central. A pesar de que no siempre se lo percibía con mente pequeña.
claridad, sus características imponían, de hecho, pautas bási-
cas de comportamiento y organización a las otras dos activida- Este era un grupo social ávido por conseguir dinero en un país
des fundamentales y más estrictamente productivas: la agricul- que, a su turno, estaba apremiado por obtenerlo. Como muchos
tura y la ganadería de cría. otros, Ferns (1966, p. 152) se sorprende porque en la Argentina
la clase dominante -que él supone rural- fuera una clase deudo-
La poderosa impronta de un enfoque comercial y financiero no ra, a diferencia de otros países en que normalmente es una cla-
se restringió al agro pampeano sino que también prevaleció en se acreedora. De acuerdo a lo planteado, el fenómeno que ocu-
la clase que se constituiría como dominante en la formación de rría en este país no: resulta tan extravagante. Pero la cuestión
la Argentina moderna. de la obtención de fondos para operar con enfoques comercia-
les y financieros nos retrotrae una vez más al examen de las re-
A partir de la segunda mitad del siglo XIX aparecieron sucesiva- laciones entre comercio, finanzas y tierras.
mente en Argentina una serle de actividades económicas que se
expandían con inusitada rapidez, al tiempo que existía una ma- UNTREF VIRTUAL | 10
3. Comerciantes, financistas y terratenientes cadas de 1920 y 1930, tal como vimos en el capítulo anterior.
Otra es la forma como se autocalificaban los más conspicuos La Clase
El esquema de funcionamiento que expusimos es meramente personajes del país a comienzos de siglo. Cuando se recorren Dominante En La
descriptivo. No dice cuál pudo haber sido la secuencia de acon- las guías, anuarios y publicaciones que contienen listas de gen- Argentina Moderna
tecimientos que habría llevado a imponerlo ni, en particular, por te importante de la época resulta bastante raro que se los iden- Formación y carac-
qué habría surgido un único grupo social dominante. tifique en primer lugar como estancieros. Lo más habitual es que terísticas
se enumere toda una serie de actividades que realizaban (las
Se trata de un punto que estarnos lejos de haber dilucidado. De casas comerciales que habían fundado o manejaban, los ban-
todos modos, es claro que la antigua preeminencia de los co- cos, compañías de seguros y otras empresas que dirigían) para Jorge F. Sabato
merciantes en la vieja economía colonial constituyó un factor mencionar recién después sus propiedades rurales o su calidad
decisivo para hacer primar un enfoque empresario peculiar y de terratenientes.
que las condiciones en que se dio posteriormente el desarrollo
económico argentino harían prosperar. Ya mencionamos cómo Pero debajo de estos signos sugestivos existían, a nuestro jui-
en la primera mitad del siglo XIX esos comerciantes se apro- cio, otras razones más de fondo. En efecto, admitimos una vez
piaron de grandes extensiones de campos en la región pampea- más que la principal fuente de beneficios en la Argentina durante
na; hay razones suficientes para suponer que en el último tercio el periodo que estudiamos derivaba de la existencia de ventajas
del siglo XIX los comerciantes y financistas argentinos -espe- comparativas en la producción agropecuaria que se reflejaban
cialmente del litoral- continuaban en posición privilegiada para en una renta diferencial de la tierra a escala internacional (La-
adueñarse de amplias extensiones de tierras, sobre todo luego clau, 1969).) Por consiguiente, la posibilidad de apropiarse de
de la conquista del desierto en 1878/9. (Ver Oddone, 1954 y una porción considerable de esa renta a través de la concentra-
Carcano, 1925). Esa expansión hacia el agro no habría signifi- ción de la propiedad territorial otorgaba una base estratégica
cado, por razones ya comentadas, que las actividades comerciales para la formación de una clase dominante en el país. No obs-
y financieras dejaran de constituir el eje alrededor del cual se con- tante ello, y como siempre ocurre, el carácter dominante de una
formara la posición social y económica dominante de la clase. clase social no sólo depende de su capacidad para adueñarse
de una porción sustancial de los excedentes creados sino tam-
Inversamente, y por las características de la organización eco- bién del empleo que les da, reproduciendo y, eventualmente,
nómica y social que se impuso en el país, tampoco resulta ex- consolidando y ampliando su posición de privilegio.
traño que quienes pudieron comenzar una fortuna corno terrate-
nientes se introdujeran en actividades comerciales y financieras Este segundo aspecto de la cuestión nos parece clave. El em-
y llegaran a centrar en ellas la articulación de sus intereses. pleo de una parte, al menos, de la riqueza apropiada con desti-
Postulamos, en cambio, que los terratenientes que permane- no a la inversión productiva estimula el crecimiento económico y
cieron sólo corno tales quedarían, do hecho, marginados como favorece la reproducción social del sistema capitalista. Por eso,
motor y gula de la futura evolución del país, independiente- a nuestro juicio, adquiere relevancia que en la Argentina la clase
mente de que su riqueza y prestigio social hicieran considerar- dominante, aunque casi siempre propietaria de tierras, no tu-
los corno arquetipos de ia clase dominante. viese como centro de actividad la producción agropecuaria sino
el comercio y las finanzas.
La afirmación puede sonar demasiado categórica; sin embargo,
muchos indicios sugieren que no es tan aventurada. Uno de
ellos ese la débil posición en que se encontraron los terratenien-
tes "puros" durante el conflicto con los invernadores en las dé- UNTREF VIRTUAL | 11
4. La propiedad de la tierra: punto de apoyo para la hegemonía aún más a fondo la posibilidad de deslindar la propiedad de la
de una clase eminentes tente comercial y financiera tierra de su explotación directa. La Clase
Dominante En La
En páginas anteriores esbozamos un esquema para mostrar La interacción de estos efectos tenía grandes consecuencias Argentina Moderna
cómo podían prevalecer enfoques comerciales y financieros en sobre el crecimiento del conjunto de la economía argentina y so- Formación y carac-
la organización productiva de la región pampeana. Conviene bre la expansión del propio sector agropecuario. terísticas
ahora precisar o recapitular algunas circunstancias que hicieron
materialmente posible el funcionamiento de este esquema y, Desde el punto de vista de la economía en su conjunto, nuestro
sobre todo, examinar algunos elementos que le dieron enorme razonamiento se basa en el supuesto de que los excedentes ge- Jorge F. Sabato
magnitud y relevancia. nerados por la producción agropecuaria resultaban sensiblemen-
te superiores a los exigidos para asegurar su propio y rápido
Recordemos en primer lugar que el ejercicio, parcial o predom- crecimiento. Por consiguiente, la presencia de un grupo social
inante, de actividades empresariales no agropecuarias por parte que pudiera captar una parte considerable de ese excedente y
de terratenientes pudo coexistir con la expansión de la produc- volcarlo para financiar y promover la expansión de otras activi-
ción agropecuaria gracias a que el arrendamiento ofrecía la po- dades económicas -justamente a través de los canales comer-
sibilidad de deslindar la propiedad de la tierra de su explotación ciales y financieros que estaban bajo su control- habría permiti-
directa. Esta es una característica específica del sector agrario do acelerar apreciablemente el crecimiento global de la econo-
en una economía capitalista, rasgo que raramente se presenta mía argentina. En este proceso, prácticamente corporizando en
en otros sectores productivos: la tierra no es un bien socialmen- su seno un mercado casi perfecto de capitales, la clase dominan-
te "producido" sino meramente "apropiado", hecho que suscitó te estaba en condiciones de obtener los mayores beneficios y de
numerosas reflexiones sobre el problema de la renta agraria9. fortalecer cada vez más su dominación -por su posición clave
En la Argentina esta posibilidad genérica de ser "propietario-no para fomentar y aprovechar la expansión económica del país-.
productor" se vio reforzada por un par de circunstancias.
El papel excepcionalmente activo y dinámico que así habría de-
La primera fue proporcionada por las condiciones ecológicas sempeñado la clase dominante para acelerar el crecimiento y
peculiares de la pampa húmeda. La fertilidad del suelo y la mo- cambio de la economía y la transformación consiguiente de ia
deración del clima permitían y aún permiten producir una varia- sociedad le otorgaría en ese momento el carácter de "portadora
da gama de productos tanto agrícolas como ganaderos. Debido de la historia", que explica su hegemonía en el pensamiento
a esto, el propietario no quedaba "atado" al arrendatario agricul- marxista.
tor ya que, si era necesario, podía prescindir de él y dedicar su
campo a la ganadería, una actividad que demandaba muy poca La importancia del punto nos condujo a iniciar una tarea empíri-
mano de obra y escasa dedicación empresaria. La existencia de ca a fin de estimar las inversiones requeridas por el crecimiento
alternativas de explotación que no exigían un esfuerzo perso- del agro, los Ingresos que generaba su explotación y la distribu-
nal apreciable en la gestión productiva multiplicaba el poder del ción de estos ingresos entre los diversos grupos sociales parti-
terrateniente. Gracias a ello podía negociar desde una posición cipantes. Tal labor, que se conjuga con otra destinada a recons-
de fuerza frente al arrendatario y lo liberaba para emplear su
tiempo y capacidad en otras actividades.
9 El tema de la renta de la tierra es desarrollado por Marx en el tomo III de
A su turno, la importancia de esas otras actividades, potenciar- El Capital; una excelente síntesis de los aspectos que nos interesan está en
las por los recursos que se obtenían del agro, impulsaba a usar Flichman (1977. pp. 17 a 59). UNTREF VIRTUAL | 12
truir las redes de vinculaciones sociales y económicas a fin de El Banco Hipotecario no prestaba directamente dinero. Entrega-
vislumbrar los canales por los que fluían los capitales hacia y ba al prestatario cédulas. En estas cédulas se fijaba una tasa de La Clase
desde el sector agropecuario, fue emprendida para tratar de cu- interés y los plazos de vencimiento comunes a la serie en que la Dominante En La
brir la falta de información al respecto.10 Aunque aún está en cédula se había emitido. La cantidad total de una serie y todos Argentina Moderna
curso, hemos obtenido algunos resultados provisorios que indi- los plazos referentes a ella eran de conocimiento público. La cé- Formación y carac-
can que los ingresos generados por la producción cerealera dula representaba una promesa del Banco Hipotecario de pagar terísticas
fueron comparativamente pequeños hasta fines del siglo pasa- los intereses y el capital establecidos en la cédula. De manera
do para crecer prodigiosamente en la primera década del siglo que el banco era el deudor general de los poseedores de cédu-
actual. Es posible, entonces, que hasta alrededor de 1900 la ex- las. Y el banco era a su vez acreedor de las personas que daban Jorge F. Sabato
pansión de la agricultura no haya contribuido demasiado a la en prenda su propiedad a cambio de las cédulas. El prestatario,
formación de capital generado por beneficios de explotación. Lo después de haber recibido las cédulas, las vendía en el merca-
cual demuestra la necesidad de estimar más cuidadosamente el do libre y lo que obtenía de la venta representaba el monto del
proceso de capitalización agrícola, analizando los posibles flu- préstamo obtenido. El prestatario tenía la obligación de pagar al
jos de capital que eventualmente se establecieron con la activi- banco el capital y los intereses establecidos en su acuerdo con
dad ganadera y el resto de la economía. Dentro de este análisis el banco, y podía pagarlos, ya en dinero nacional, ya en cédu-
cobra particular importancia la valorización de las tierras induci- las; se emitieron cédulas pagaderas en oro, pero representaban
da por la expansión agrícola y ganadera ya que, junto con el sólo una pequeña proporción del total. Las cédulas podían ase-
crecimiento de su producción, constituyó el eje inicial para la gurarse con cualquier tipo de bienes raíces y se podían obtener
captación de recursos financieros. préstamos sobre propiedades de la ciudad o sobre campos. Es
fácil ver hasta qué punto este tipo de título se prestaba al abuso,
En efecto, en torno de la tierra se formó un sistema de crédito incitaba a la especulación y promovía la inflación. Una vez que
hipotecario que habría de constituir durante muchos años la pie- estuvo en circulación un gran número de cédulas, las ventajas
dra angular del mercado financiero privado en el país. Básica- de un papel sujeto a la inflación fueron muy grandes para las
mente, este sistema permitiría aprovechar la valorización de las clases prestatarias y en la Argentina los intereses rurales, es
tierras transformándolas en una disponibilidad de dinero sin per- decir, los intereses prestatarios, eran todopoderosos dentro de
der la propiedad. Esta posibilidad se usufructuó al máximo me- los círculos políticos. Los préstamos permitieron a los prestata-
diante un mecanismo peculiar, el de las cédulas hipotecarias, rios adquirir más tierras para ofrecer como fianzas de más deu-
por el cual se pudieron canalizar considerables fondos externos, das. Las nuevas adquisiciones de tierras hicieron subir los pre-
facilitando una serie de manejos que aun cien años después no cios de éstas, y, a medida que el valor de las tierras aumentaba,
dejaron de ser habituales en Argentina. incrementaba automáticamente la capacidad de los propietarios
para adquirir nuevas deudas. Probablemente nunca se Inventó
La relevancia y continuidad de este fenómeno justifican trans- un Instrumento de especulación Inflacionista más eficaz que la
cribir in extenso la descripción proporcionada por Ferns: cédula. Cuando se acercaba el momento del vencimiento de los
préstamos, los prestatarios tenían las más poderosas razones
"En 1872 el Gobierno de la provincia de Buenos Aires organizó para hacer bajar el precio de las cédulas, a fin de poder adquirir-
el Banco Hipotecario Provincial. Este banco estaba autorizado
para prestar dinero hasta la mitad del valor de la tierra ofrecida
como fianza. El sistema de préstamos era bastante complicado
10 No podemos dejar de señalar la significativa ausencia de información so-
y aquí se impone alguna explicación para comprender de qué bre estos ternas. Si bien hay un acuerdo universal en que In Argentina
manera el Banco hipotecario se convirtió en un canal a través rnoder na se originó gracias al desarrollo de la producción agropecuaria, no UNTREF VIRTUAL | 13

del cual fluía capital extranjero a la economía argentina. existen estudios en los que se haya Intentado estimar, siquiera aproxima-
las a bajo precio y satisfacer con ellas los pagos al banco. Lo curso para obtenerlos, aunque no dispongamos de datos para
curioso de estas cédulas es el hecho de que fluyeron al exterior. evaluar su importancia. La posesión de vacunos implicaba dis- La Clase
Lo más probable es que los argentinos conocieran demasiado poner de un capital "semilíquido", susceptible de ser realizado Dominante En La
bien lo que ello significaba y que los extranjeros no lo conocieran en cualquier momento en que se requiriese dinero o, mejor aún, Argentina Moderna
de modo suficiente. Sin embargo, antes de 1875 no aparecieron garantía indiscutible para obtener préstamos bancarios perso- Formación y carac-
en el mercado inglés y no sería exacto caracterizarlas como un nales. Al respecto, un fenómeno que no siempre es percibido terísticas
canal de la afluencia de capitales británicos a las actividades ga- con la atención que merece es la fuerte valorización del stock
naderas y a la construcción urbana en este primer período..." ganadero que, con altibajos, se produce desde mediados del
siglo XIX. Porque la incorporación de la Argentina al mercado Jorge F. Sabato
..Desgraciadamente, la naturaleza misma de la cédula como ins- mundial no sólo acarreó la valorización de la tierra (por obra de
trumento para tomar en préstamo y prestar dinero no permite esti- la renta diferencial a escala internacional) sino también de las
mar la cantidad prestada o la cantidad tomada en préstamo (en el ovejas y las vacas que pastaban en ella. En el cuadro III se se-
extranjero) y además hace difícil establecer cómo se emplearon ñala que, de acuerdo a los datos censales, el valor del stock ga-
en verdad los fondos. El dueño de una propiedad rural que obte- nadero vacuno en la provincia de Buenos Aires creció casi un
nía cédulas con un valor declarado de digamos, 100.000 pesos
papel y un interés del 8%, podía venderlas... en Londres a 75, en
setiembre de 1886, cuando el oro estaba a un cambio de sólo damente, en cuánto contribuyó el agro pampeano a la formación global de
capital hasta 1900 (año en el que comienzan las series elaboradas por la
10%. Habría obtenido $ 67.500 ($ 100.000 vendidos a 75 = $
CEPAL), ni, menos aun, cuál fue la participación de los distintos grupos so-
75.000 menos 10 % para pasar a pesos oro = $ 67.500 oro) o sea
ciales Involucrados en ese proceso. La reconstrucción de las redes de rela-
13.500 libras esterlinas, menos los honorarios de corretaje... Me- ciones entre actividades comerciales, financieras, agropecuarias, industria-
nos de cinco años después, como resultado de Ia depreciación les y urbanas que están realizando Juan Carlos Korot y Miriam Trumper, con
del peso papel, nuestro propietario habría vendido lana en libras el apoyo de un subsidio otorgado por CLACSO, suministrará datos para in-
esterlinas y habría comprado 100.000 pesos papel por unas 6.100 dagar la fisiologia del proceso de acumulación en el momento en que alcan-
zó su mayor magnitud dentro del país. [Este texto se presenta más adelante.
libras o, mejor aún, podría haber comprado cédulas a 35 y ofrecer-
N. del E.]
las al Banco Hipotecario para saldar su deuda."
11 Conviene, no obstante, tratar de hacerse una idea de lo que significa esa
"De manera que alguien sufría una grave pérdida, y no era por suma en términos actuales. Aun cuando la comparación es riesgosa, puede
cierto el prestatario argentino..." sostenerse que hoy equivaldría a una entrada de capital en el orden de mag-
nitud de varios millones de dólares. Un monto de 25 millones de libras era
igual a 125 millones de dólares de hace cien años, cifra que habría que mul-
"Es muy difícil calcular cuánto dinero británico afluyó a la Argen-
tiplicar por un factor importante -digamos entre 7 y 9- para llevarla a valores
tina por vía de las cédulas. Más difícil aún es conjeturar qué pro-
presentes. For otro lado se puede estimar la magnitud del impacto sobre la
porción de ese dinero sirvió para financiar la producción agríco- economia de la Argentina de entonces pensando que su población era unas
la y ganadera. El secretario comercial de la Legación británica siete veces menor a la actual. Una manera alternativa de calcular la equiva-
en Buenos Aires, Arthur Herbert, fijó en la cifra de 28.625.745 el lencia es con respecto al valor de las exportaciones. Según los datos apor-
valor total en libras de las cédulas emitidas por los Bancos tados por el mismo Ferns, el valor promedio anual de las exportaciones to-
Hipotecarios de la Argentina al terminar el año 1892. 11 tales de la Argentina durante la década de 1880 fue de poco más de 15 millo-
nes de libras esterlinas, alcanzando un pico máximo de 24,5 millones en
1889. La comparación con las exportaciones actuales nos da nuevamente
El mercado hipotecario fue indudablemente el más importante un valor en el orden de los varios miles de millones de dólares, aun sin con-
pero no el único instrumento que el agro pampeano aportó para tar que el grado de apertura de la economía argentina de entonces era muy
captar recursos financieros. El ganado también significó un re- superior al de hoy. UNTREF VIRTUAL | 14
trescientos por ciento entre 1895 y 1908 y volvió a crecer en un 5. Caracterización de la clase dominante
230 % entre 1908 y 1914. Del mismo modo que el aumento del La Clase
precio de la tierra, el del ganado contribuyó tanto al crecimiento Los argumentos y razonamientos que fuimos desarrollando nos Dominante En La
del capital local como a la disponibilidad de un mecanismo de permiten proponer, como hipótesis alternativa a la idea de una Argentina Moderna
financiamiento de grandes dimensiones. burguesía u oligarquía terrateniente, la siguiente caracterización Formación y carac-
de la clase dominante que se habría formado y consolidado en terísticas
Finalmente, el crecimiento de la producción agropecuaria pam- la Argentina durante el último tercio del siglo XIX:
peana proporcionó también otro medio indirecto pero considera-
ble para obtener recursos financieros: los créditos comerciales a) Esta clase, sí bien poseía buena parte de la tierra, actuaba en Jorge F. Sabato
otorgados a los importadores de bienes para el agro. La formida- una variada gama de actividades y su principal base de poder
ble expansión de las explotaciones agrícolas y ganaderas reque- económico-social, residía, sobre todo, en el control del comercio
ría la provisión de una variada gama de materiales en cantidades y las finanzas,
impresionantes (alambres, chapas, utensilios diversos, herramien-
tas y maquinarias de toda clase). Una de las razones por las que b) por su evolución y características, la clase dominante llegaría
los fabricantes y proveedores británicos tuvieron tanto éxito para a poseer una gran unidad como tal. Dicho de otro modo, la clase
capturar el mercado argentino residió en el crédito otorgado a los estaría muy poco fraccionada internamente, a diferencia de lo
comerciantes locales (que a menudo, pero no siempre, eran in- que hubiese ocurrido si distintos subgrupos se hubieran implan-
gleses). Esta práctica, que luego seguirían los alemanes y nor- tado y controlaran preferentemente actividades económicas dis-
teamericanos en menor medida, tenía crucial importancia al pro- tintas (Industriales, agrícolas, ganaderas, etc.), circunstancia
porcionar una apreciable masa de capital de giro en una plaza tan que habría sido susceptible de generar conflictos o contradiccio-
necesitada de dinero como la argentina (Huret, 1913, p. 458). nes de intereses entre esas distintas fracciones que así habrían
terminado por definirse;
En suma, tanto directa como indirectamente, el agro pampeano
cumplió un papel fundamental para proveer una voluminosa can- c) sería precisamente el control del comercio y las finanzas el
tidad de dinero líquido a un país y a un grupo social que pocas que, al abrir un conjunto de oportunidades y otorgar una alta fle-
décadas antes carecían casi por completo de este recurso. Ferns xibilidad, le habría permitido Implantarse simultáneamente en
se pregunta qué es lo que se hizo con él, suponiendo que en par- una amplia serie de actividades productivas y especulativas
te había servido para financiar el desarrollo agropecuario y en (desde la producción agropecuaria hasta la industrial, pasando
parte se había destinado a consumo suntuario y ostentoso. Pero por la provisión de servicios, la cooperación en la construcción
tanto el comportamiento altamente racional (racional, a veces, de infraestructura, la especulación urbana y rural, etc.);
hasta el límite de la inmoralidad) de quienes serían sus principa-
les depositarios, como la multiplicación de actividades y negocios d) la presencia y forma de actuar de la clase dominante llevó a
en una economía que crecía vertiginosamente, no sugieren que difundir, en todos los grupos propietarios, pautas de comporta-
el uso que se le dio fuera poco productivo sino más bien lo con- miento que estimulaban a los empresarios a diversificar sus ac-
trario. En todo caso, a nuestro juicio, creó un poderoso punto de tividades en distintos sectores económicos y a proceder de ma-
partida para quienes podían utilizarlo con una actitud alerta, com- nera flexible para ajustarlas entre si. Recíprocamente, al actuar
binada con un enfoque comercial y financiero, proporcionando de este modo, favorecían tendencias a provocar una alta con-
una base sólida a una clase dominante organizada alrededor de centración económica en manos de la clase dominante, que
esas actividades. constituía un núcleo reducido de ese conjunto.
UNTREF VIRTUAL | 15
El conjunto de los grupos propietarios presentaría un grado re- siones de ferrocarriles, de puertos, los contratos proyectados
lativamente bajo en diferenciación interna en términos de com- para proveer maquinarias y herramientas, las grandes obras La Clase
portamiento y de implantación multisectorial y, al mismo tiempo, públicas a emprender." Dominante En La
una fuerte estratificación en términos de riqueza y poder. Pero Argentina Moderna
estas características serían de índole estructural, y no implica- "Esta elite sabe todo eso y cuenta con los medios más seguros Formación y carac-
rían en absoluto que cada individuo permaneciera establemente -y a veces los más ocultos y torcidos- para adelantarse a los terísticas
en un mismo estrato: por el contrario, las mismas condiciones competidores, bajo el ojo vigilante del capitalismo inglés y del
enunciadas habrían permitido que se produjera cierta movilidad capitalismo belga que han dejado atrás al capitalismo francés."
vertical y que ocurrieran reemplazos y sustituciones dentro del (Huret, 1911, pp. 36 y ss.). Jorge F. Sabato
vértice en el que se ubicaba la clase dominante.
Dejando de lado lo expresivo de la cita, deseamos señalar que
La enunciación abstracta y condicional de la hipótesis despoja la formulación de esta hipótesis nos llevó a iniciar -como ya co-
al fenómeno del carácter vivo y movedizo que tuvo. A fin de res- mentáramos- un trabajo empírico destinado a reconstruir la red
catar para el lector un pequeño indicio de cómo se manifestaba de relaciones sociales y económicas que sustentaría a la clase
en la época, veamos la sensación que produjo en un visitante dominante. La tarea está en curso y por el momento sólo conta-
extranjero hacia 1910, Jules Huret, la actividad febril que reina- mos con resultados parciales. Dentro de ellos nos han parecido
ba en el país y el papel que cabía a lo que acabamos de definir interesantes ciertas historias de vida que recogimos sintética-
como clase dominante: mente e incluimos a título de ejemplo en une sección aparte.

.. Uno puede vislumbrar que esa gran cantidad de proyectos, de


demoliciones, de construcciones, de ampliaciones, de cambios,
agitan intereses encontrados y ambiciones en pugna. Todo eso
se mueve, bulle, hierve, trepida, hormiguea y se debate en los cír-
culos, en las oficinas de negocios, en los bancos, en las adminis-
traciones. Súmele además los negocios del Estado, mucho más
considerables, y los negocios privados, infinitos, y comprenderá
que nada es menos parecido a la actividad de una vieja ciudad
europea, en la que todo está organizado de antemano, delimita-
do, previsto, establecido, que esta actividad argentina que sin ce-
sar elabora, crea, improvisa y recomienza."

"Ahí está una elite de hombres, entre el Jockey Club y el Club


del Progreso, entre Florida y la Plaza de Mayo, radiándose ha-
cia todos los centros de la actividad nacional, como un Argos de
cien ojos y un Briareo de cien brazos. Esta elite tiene los c os
puestos sobre las buenas ocasiones de compra y venta de tie-
rras, los datos confidenciales de la Bolsa y los precios que le lle-
gan. Ella conoce las grandes empresas que se van a crear, las
concesiones forestales que restan por otorgar, los proyectos de
construcciones de fábricas, de molinos, los ingenios, las conce- UNTREF VIRTUAL | 16