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Organización Económica

Una organización económica describe a la diversidad de maneras en que los


individuos ordenan la sociedad para resolver los problemas económicos,
esto es, satisfacer sus necesidades considerables con los recursos limitados que
cuentan en sus alrededores. Por lo tanto, para afrontar una escasez de algún
producto se requiere organizar la producción de bienes y servicios y determinar su
distribución.

Históricamente, la humanidad ha llevado a cabo a sistemas distintos para realizar


estas dos tareas básicas y enfrentar un desafío económico como es la escasez de
un producto. Actualmente, la sociedad produce y trabaja para vivir y obtener
bienes o servicios. Estos pueden ser libres o económicos, que pueden ser
escasos y cuentan con un precio.

La economía es el centro en el que todas estas operaciones se efectúan. Desde


una perspectiva económica, se vive en un gran mercado la cual está regida por
una ley, esta es la de la oferta y la demanda, y que posee un administrador
público que reclama su parte por medio de impuestos. Así, el estado de la
economía de un país se demuestra por la variación de su PIB y su IPC, son
índices principales a tener en cuenta.

Organización financiera

Cuando de organización financiera se trata, muchos empresarios –especialmente


los que están comenzando en el ramo- se confunden y recurren al contador para
comprender la situación real de la empresa. Aunque conveniente, esa práctica
tiende a perjudicar el desempeño de los negocios: es función del emprendedor
conocer los costos fijos y variables, planear el presupuesto y prever futuras
inversiones.

La tarea es complicada, pero no hay motivo para entrar en pánico. Con una
organización financiera sólida es posible manejar el presupuesto para evitar
rombos financieros y terminar el mes –o, en último análisis, el año fiscal- en azul.
Para comprender cómo tratar los costos variables -uno de los responsables del
descontrol en las cuentas-, conversamos con Vicente Sevilha, director de Sevilha
Consultora, y autor del libro Emprendedorismo de éxito (editora Brasport).
Organizar La Oficina

El orden de la oficina es un factor clave para aumentar la productividad en las


labores que han de desempeñarse a diario y por ende indispensable para
alcanzare el éxito en nuestro negocio. A continuación veremos porque es
importante la organización en la oficina, como podemos hacerlo y cuáles son los
beneficios que podemos obtener.

La falta de organización es un problema al que se enfrentan muchos


emprendedores cuando se disponen a iniciar sus negocios y uno de los tantos
aspectos en donde se ve reflejado es en el desorden de la oficina, algunos se
justifican en el hecho de que sus actividades diarias son tan extenuantes y no
tienen tiempo para organizarla y dejan documentos importantes regados por toda
la oficina sin orden alguno.

Lo cierto es que el desorden en nuestro lugar de trabajo genera pérdida de tiempo


y productividad, la oficina es el lugar en donde a diario desempañamos
importantes actividades laborales y en donde tomamos decisiones trascendentales
para sacar adelante nuestro negocio.

Pero a veces, nuestro trabajo se ve interrumpido por el propio desorden,


provocado por tantos pendientes, avisos notas y documentos impresos que suelen
aterrizar en nuestra mesa de trabajo.

Ya sea que se trate de una oficina hogareña o de una oficina en un edificio fuera
de casa, siempre debemos procurar el orden. Tener el escritorio inundado de
papeles nos impedirá concentrarnos y lo que es peor: nos tomará mucho tiempo
cada vez que queramos hallar un documento o una simple anotación, que se haya
colado sin quererlo entre esa montaña de papeles y elementos que tienes en la
zona de trabajo.

Inicio » Manual para la organización de empresas » Tipos de sociedades según la


organización

Sociedad mercantil
Compañía o sociedad mercantil es un contrato por el cual dos o más personas se
unen, poniendo en común sus' bienes e industria, o alguna de estas cosas, para
practicar actos de comercio, con ánimo de partir el lucro que pueda resultar.

La sociedad anónima es también comercial, aunque tenga por objeto fines no


comerciales. La sociedad, sea cual fuere la clase a que pertenezca, debe hallarse
revestida, como los demás contratos, de ciertos requisitos, sin los cuales carecería
de toda eficacia jurídica.
Además de la capacidad y del consentimiento de los tratantes, que son elementos
comunes a todos los contratos civiles y comerciales, la sociedad debe reunir
ineludiblemente las siguientes condiciones:
La primera condición se explica por sí misma y no es especia] o característica del
contrato, pues todos los contratos, cualquiera que sea su nombre, deben
conformarse a las prescripciones de la ley en cuanto a su objeto. Los contratos
que tienen un fin prohibido por la ley, lo mismo que los que son ofensivos a la
moral y buenas costumbres, son ilícitos y no producen efecto entre los que han
tenido conocimiento del fraude.

De este principio de legislación civil fluye lógicamente que las sociedades


formadas con un fin ilícito no tienen ningún valor y que las personas que las
forman carecen de acción entre sí para pedir la división de las ganancias o
pérdidas, o los capitales o cosas aportadas, ni alegar la existencia de la sociedad
para demandar a terceros, quienes, si son de buena fe, pueden invocarla contra
los socios, sin que éstos puedan oponer la nulidad como defensa.

Además, todas las sociedades que no efectúen actos de comercio, no se


consideran comerciales. Los aportes de los asociados forman otro de los
requisitos del contrato. Ellos pueden consistir en cantidades de dinero, de efectos
o créditos o también de obligaciones en hacer, tales como las industrias o el
trabajo.

Los socios deben efectuar sus aportes en las épocas convenidas. Pueden
presentarse dos alternativas al respecto: que dejen de hacer sus aportes o que
los realicen con retardo. Cuando un socio no lleva a la. masa común la porción del
capital que le corresponde, la sociedad puede optar entre proceder ejecutivamente
contra sus bienes para hacerse del importe respectivo, o bien rescindir el contrato,
en lo referente al socio moroso.

En el caso de que el aporte se haga con retardo, la sociedad puede exigir el pago
de intereses corrientes de plaza, por el tiempo de la demora, siempre que se trate
de dinero efectivo. Si son cosas, el socio puede ser compelido a satisfacer los
daños y perjuicios ocasionados a la sociedad por su demora.

Organización industrial

La organización industrial es el campo de la economía que estudia el


comportamiento estratégico y la interacción entre empresas para determinar
la estructura de los mercados. Conocer su evolución ayuda a entenderlas. La
teoría tradicional neoclásica estableció la relación entre “industrial” y “fabricación”,
convirtiendo el mercado de la fabricación en el principal objetivo de estudios
basados en el resultado tecnológico.
Dejó de lado aspectos como la organización, la gestión y la propiedad. Esta
perspectiva fue criticada por usar hipótesis irrealistas y por no explicar ciertos
fenómenos como la competencia imperfecta y la información asimétrica entre
otros.

Durante los años 1930, una nueva perspectiva comenzó a tomar formar,
especialmente debido a las ideas procedentes de Harvard, y la teoría empezó a
centrarse en el comportamiento de los agentes en la industria y en la estructura de
las empresas y la industria. En su libro “The Theory of Monopolistic Competition”
(Teoría de la competencia monopolística) de 1933, Edward H. Chamberlin escribió
sobre la competencia imperfecta y demostró que numerosos mercados
estaban diferenciados siendo únicos. Hubieron muchos trabajos sobre cómo
estaban organizados los mercados en términos de concentración de proveedores,
explicando cómo algunos mercados estaban dominados por un número reducido
de empresas.

En su libro “Industrial Organization” (Organización Industrial) de 1959, Joe S. Bain


Jr. presentó el paradigma estructura, conducta y resultado (SCP por sus siglas en
inglés), que es usado como un marco analítico para establecer relaciones en la
estructura, conducta y los resultados de un mercado. La estructura de un mercado
determinará su conducta y por tanto sus resultados.

Como resultado de esto, en lo referente a políticas económicas, la escuela de


Harvard reconoce el poder del mercado como peligroso y establece una relación
entre el ratio de concentración y los efectos perjudiciales sobre el bienestar social.
El comportamiento dinámico de compradores y vendedores tiene un efecto en el
mercado haciéndolo más difícil de predecir. Existen complicaciones al tratar de
explicar el paradigma debido a la escasez de datos y a las múltiples definiciones
de los mercados.

La escuela de Chicago criticaba el empirismo sin teoría del paradigma SCP, y por
tanto retomó la teoría de precios neoclásica y teniendo una perspectiva más
benigna de los resultados de los mercados. Comienzan con un marco
de competencia perfecta y consideran el intervencionismo como una
fuente monopolística.
Desde la perspectiva de esta escuela, la eficiencia de los mercados garantiza el
bienestar social y por tanto las empresas están incentivadas a buscar esta
eficiencia en su producción y distribución.

En cuanto a las políticas económicas, la intervención del gobierno es considerada


no deseable, ya que las fuerzas del mercado deberían actuar por sí mismas y el
coste de la intervención es estimado mayor que los beneficios.

La organización de una empresa

La organización de una empresa (organización empresarial) es una función


administrativa que comprende la organización, estructuración e integración de las
unidades orgánicas y los recursos (materiales, financieros, humanos y
tecnológicos) de una empresa, así como el establecimiento de sus atribuciones y
las relaciones entre estos.

La organización es la segunda función administrativa después de la planeación y


antes de la dirección y el control. Esta permite una mejor asignación y un uso más
eficiente de los recursos de la empresa necesarios para llevar a cabo las
actividades y tareas necesarias a su vez para desarrollar y aplicar las estrategias y
alcanzar los objetivos establecidos en la planeación; pero además permite una
mejor coordinación entre las diferentes unidades orgánicas de la empresa, y un
mejor control del desempeño del personal así como de los resultados.

La organización de una empresa empieza por la división de esta en divisiones,


departamentos o áreas que agrupan actividades y tareas con cierta
homogeneidad, así como el establecimiento de las relaciones jerárquicas que se
darán entre estas.

Existen varios tipos de divisiones que puede adoptar una empresa, siendo los
principales los que mencionamos a continuación:

División por funciones

En la división por funciones se divide a la empresa en divisiones, departamentos o


áreas que agrupan actividades y tareas necesarias para realizar una determinada
función básica de la empresa.
Las principales ventajas de este tipo de división son que permite sacar el máximo
provecho de las habilidades técnicas de los miembros de la empresa ya que los
agrupa de acuerdo a su especialización, así como obtener economías de escala
ya que utiliza los recursos de la empresa de forma integral.

Este tipo de división es el más utilizado por las empresas (especialmente por las
pymes) en sus niveles más altos, debido a su sencillez y al fácil control que
permite.

División por productos

En la división por productos se divide a la empresa en divisiones, departamentos o


áreas que agrupan actividades y tareas necesarias para producir o comercializar
un determinado producto o servicio de la empresa.

Las principales ventajas de este tipo de división son que facilita la coordinación
entre los miembros de la empresa ya que permite que estos se enfoquen antes
que nada en el producto, y le permite flexibilidad a las unidades de producción ya
que estas pueden variar de tamaño sin interferir en la estructura general de la
empresa.

Este tipo de división suele ser utilizado por grandes empresas que cuentan con
una amplia variedad de productos o con pocos tipos de productos pero bien
diferenciados entre sí.