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La pregunta por lo sexual y la temporalización en el testimonio de la victima con

discapacidad psíquica
1
Lic. Gabriel Alberto LETAIF
Introducción:

Desde la función de la Investigación Criminológica en el marco institucional del


Ministerio Público Fiscal, en recurrentes ocasiones me causa preguntarme por el más
allá de las finalidades de la investigación penal en un hecho de agresión sexual.

Pregunta que halla sustento en los interrogantes que nos provienen del otro, el otro de
la investigación penal, el otro de las medidas cautelares, y así podríamos seguir en una
línea de diversos otros que desde diferentes ámbitos (judicial – policial – social – salud)
interrogan y nos interrogan sobre este particular tipo de victimización. Interrogantes
en búsqueda de respuestas certeras, con el mínimo margen de error y si es posible con
un significativo margen de probabilidad.

Ante lo cual y aún desde el ámbito de la investigación, el psicoanálisis se embarca en


la búsqueda del estatuto subjetivo de la víctima de agresión sexual; esto es, en la
búsqueda de la particularidad del caso por caso.

En esta ocasión he pensado en dos tópicos provenientes del campo del psicoanálisis: la
verdad y el saber ante una entidad eminentemente jurídica como lo es la del
testimonio en las instancias investigativa y pericial de un hecho de agresión sexual
(llámese abuso sexual infantil / violación /abuso deshonesto).

Podemos leer de la pluma de Rousseau lo siguiente:

“abro los libros de derecho y ética; escucho a los profesores y a los juristas, me lleno la
cabeza de sus doctrinas seductoras, y admiro la paz y la justicia que brinda el orden
civil; bendigo la sabiduría de nuestras instituciones políticas, y, sabiéndome ciudadano,
dejo de lamentar el hecho de ser hombre. Una vez instruido sobre mis derechos y mi
felicidad, cierro el libro, salgo de mi cuarto de lectura y miro a mi alrededor. Veo
entonces naciones infelices, sometidas a un yugo de hierro. Veo muchedumbres
famélicas, agotadas por la escasez y los padecimientos, mientras los ricos beben a su
antojo la sangre y las lágrimas de las víctimas. Por todas partes contemplo a los fuertes
armados del terrible poder de las leyes creadas contra los débiles”.

He tomado el presente extracto con la finalidad de alegorizar el desvalimiento


subjetivo de la víctima de agresión sexual, más aún cuando se trata de víctimas con
severas limitaciones de acceso al discurso social y por tanto resultan refractarios a la
palabra bajo el dominio de la pulsión de muerte, los sujetos con padecimientos
1
Psicólogo – Psicoanalista – Postgrado en Victimología (Universidad Nacional de Córdoba – Argentina)-
Diplomado en Psicología Forense (Universidad de Chiclayo – Perú) – Diplomado en Investigación
Judicial (Escuela Práctica de Derecho / Universidad Complutense de Madrid – España) – Presidente
Asociación Argentina de Psicología Jurídica y Forense www.aapjyf.com – Profesional del Dpto.
Psicología Jurídica y Forense del Ministerio Público Fiscal – Rep. Argentina. Correspondencias
gletaif@gmail.com
psíquicos, tales como psicóticos desorganizados (esquizofrénicos, débiles mentales,
autistas); ello nos conlleva un trabajo – también en el ámbito forense – y asevero el
también porque no sólo debiera ser un trabajo que se sostenga desde el dispositivo
clínico, lo forense con la premura de sus tiempos nos lleva a trabajar con rigor en las
diferenciaciones entre una neurosis y una psicosis cuando el hablanteser se confronta
con lo imposible en la articulación de las palabras con lo indecible del goce, ó para
nombrar todo lo que tenga relación con el sexo y la existencia.

A continuación, les propongo trabajar sobre algunos ejes que constituirán la estructura
del presente escrito.

 Sobre la verdad , el saber y lo estructural


 La pregunta por el saber, el tiempo y el espacio
 Víctimas de agresión sexual con padecimientos psíquicos: Caso Mirta
 Conclusiones Preliminares

1. Sobre la verdad , el saber , lo estructural: El Sujeto

En las más de las veces somos convocados como “expertos” de las ciencias de la
conducta humana para dar parte de la presunta fabulación, mentira, capacidad de
testificar por parte de un sujeto que deviene presuntamente en víctima de una
agresión sexual.

Demanda que proviene de un acto jurídico, del que no sólo se excluyen al sujeto y su
subjetividad, sino que los mismos analistas se desdibujan de las demandas impuestas
por ese dispositivo.

Por ello creo oportuno plantear algunos argumentos diferenciales de la verdad y el


saber en los dispositivos judiciales y en el analítico.

En el decir de Irene Greiser 2 “la búsqueda del núcleo de verdad favoreció un goce de
sentido” que muchas veces se debe más al sentido que los operadores del sistema
judicial atribuimos a los enunciados del sujeto, que lo que el propio sujeto sabe que
enuncia subjetivamente.

Fabiana (12 años de edad) al momento en que devela los presuntos abusos sexuales
que padecería desde que contaba con 5 años de edad por parte de un tío materno;
relato que modificará con posterioridad a un enojo con su padre, afirmando entonces
que los episodios abusivos que había referido inculpando a su tío, le habían ocurrido
efectivamente pero con su padre.
Por lo que el requerimiento del fiscal se basó en conocer acerca de la locuacidad de la
víctima para testificar y determinar sobre la veracidad de sus dichos.
Ello puso en jaque el aparataje judicial que intentaba hacer entrar su testimonio en la
lógica de lo verdadero y lo falso sin tener en cuenta el goce en juego.

2
Greiser, Irene “Delito y Trasgresión, un abordaje psicoanalítico de la relación del sujeto con la ley” Ed.
Grama – Bs. As. 2008
El punto al que la experiencia analítica nos conduce es el saber de lo que no se sabe,
de lo que no se puede saber, el saber de lo imposible, un saber de lo real. Y con
respecto al saber del analista, es un saber que debe ocultar lo que sabe, para poder
dar lugar en la experiencia, al saber del sujeto.

Lacan, desde el principio de su enseñanza, plantea al sujeto como efecto de aquello


que circula en los significantes del Otro, el sujeto es un producto, un efecto de esa
cadena. El discurso que cae sobre el sujeto no es sin el objeto. El sujeto es elegido,
“elección forzada” la llama Lacan y en esta elección lo que tenemos que ver es la
relación entre la elección y la estructura. Es decir, que el saber del que se trata en la
experiencia analítica no es el saber que implica un conocimiento, sino que es un saber
con relación a estar sujetos a una cadena. El saber de un significante para otro
significante.

El saber que importa es el saber sobre lo sexual y sobre eso no hay ningún tipo de
conocimiento. No hay ningún saber sobre el sexo, salvo el saber de la pulsión. Entre
los sujetos no hay nada de ese acto que enseñe cómo alguien tiene que relacionarse
con el otro sexo. Por lo que no hay una cópula posible entre un hombre y una mujer,
en el sentido de una relación posible, no hay proporción.

Un sujeto llega al acto sexual con un saber, el saber de la pulsión y la relación al falo.
Es así que la significación fálica no termina de aprehender ese goce perdido, como
respuesta a ello surge la construcción lacaniana del falo simbólico como intento de
poder capturar algo del goce perdido.

Así nos encontramos con un sujeto que de lo único que quiere saber es sobre lo sexual,
en su auxilio vienen las teorías sexuales infantiles. La explicación del sujeto como
significación fálica con relación a la cópula de los dos significantes primarios: Deseo de
la madre y Nombre del padre.

Esto nos ubica frente a la elección de las estructuras: la neurosis – la perversión – la


psicosis: si frente a la invención aparece el fantasma como respuesta a cómo goza el
Otro y qué del goce tengo que aportar al Otro: neurosis // si la invención es fetichismo
y masoquismo: perversión // si la invención es increencia: esquizofrenia.

No hay respuesta para el goce del sujeto, el goce del Otro ni el goce propio.

El saber tiene que ver con cómo el sujeto se instala frente a la cadena S1 – S2
(significante amo – Significante saber inconsciente); en la neurosis el sujeto se aloja en
el intervalo de la cadena significante, mientras que en la psicosis el sujeto queda fuera
de ese discurso.
Entonces, según se instale el sujeto dentro ó fuera del discurso, dentro ó fuera de la
cadena va a ser la manera en que el sujeto va a contestar a la pregunta del goce del
Otro, al goce propio.

Así resulta de suma importancia inferir sobre la estructura de personalidad en la que


se inscribe la experiencia abusiva que le proviene a la víctima por parte del otro. Lo
que nos posibilitará evaluar desde una perspectiva forense los ítems de hipótesis de
competencia y aptitud para declarar, de constancia, recuerdo original, credibilidad
narrativa y credibilidad clínica3.

2. La pregunta por el saber, el tiempo y el espacio

A esta altura de mi exposición, podríamos avanzar sobre la diferenciación entre el goce


interdicto por la metáfora paterna, al que denominamos goce fálico de aquel goce que
lo excede, es decir aquello que podemos advertir en materia de atención a víctimas de
abuso sexual, es válido plantear el Otro goce u otros goces.

Recordemos que en la constitución subjetiva, la función del falo, primero es falo


imaginario, después falo simbólico. El falo desde una doble función – como pacificador
y como obstáculo – podemos considerar que si no hay articulación al significante
fálico, hay locura, un goce sin límite, un goce del cuerpo.

Para encarar estas cuestiones referidas al origen del sujeto, Lacan postula dos
operaciones – alienación y separación – que dan cuenta de la causación del sujeto. El
concepto de sujeto desde el cual abordaremos las variables que aquí sometemos a
interrogación, hemos de convenir que es bien diferente del concepto de individuo
(biológico), ni con persona (social e histórica) ni con ciudadano (legal y político), ni con
socio (colectivo).

Entonces el sujeto de nuestra intervención lo consideramos de la siguiente manera:

1) el lenguaje es causa del sujeto


2) más que el lenguaje en general es el orden significante en particular lo que se
debe colocar en posición de la causa del sujeto
3) el significante no es un término de una lengua tal como se considera en la
lingüística, sino: un sujeto sólo se impone en éste por la circunstancia de que
hay en el mundo significantes que no quieren decir nada y que han de
descifrarse4
4) el sujeto es lo que representa un significante para otro significante.

El sujeto entonces, no es el individuo biológico, sino que se trata del individuo


biológico afectado por el lenguaje.

Aquí tomaremos otras implicancias de nuestras prácticas cotidianas en lo que atañe a


la demanda proveniente del campo del Otro desde el discurso del Derecho, en
particular cuando se nos solicita determinar la conexión del sujeto en variables de
tiempo y espacio.

El tiempo será considerado por Lacan como reversivo, lo que implica: 1) un tiempo
circular, 2) la pérdida del presente y 3) la anterioridad lógica del futuro respecto del
pasado. Podríamos sostener que desde el psicoanálisis lacaniano se produce una re-

3
GEA-5: Guía para la Evaluación del Testimonio de Abuso Sexual Infantil – Juárez López, J. R. (2004)
4
Lacan, J. (2010). Posición del inconsciente. En Escritos 2. Bs. As. Siglo Veintiuno. P. 799
significación del sentido del tiempo (como variable cuantitativa ligada a un fenómeno
de real existencia), para acercarnos a través de los conceptos de significante y sujeto
postulándose que lo primero es el orden significante y el Otro que habilitan la
existencia de los fenómenos, que serán sólo significantes, perdiéndose así la
dimensión del referente “real”; todo esto en un tiempo distinto al lineal del sentido
común.

Algunas diferenciaciones en la lógica temporal:

La concepción del tiempo, le ha posibilitado a Sigmund Freud dar cuenta de dos


fenómenos: a) cómo es re interpretado el trauma infantil en la segunda oleada de la
maduración genital, asignándosele sentido sexual y b) cómo determinadas vivencias
infantiles tienen efecto con posterioridad. Para Freud, el trauma y las vivencias
infantiles ocurrieron efectivamente en el pasado y la re significación ó la manifestación
retardada vendrán ó se manifestarán desde ó en el futuro.

El problema con que nos enfrentamos en el dispositivo judicial en las más de las veces
es con el hipotético de existencia de un fenómeno real, de allí que debamos
profundizar sobre la inscripción de éste mediante una huella psíquica y luego su
articulación con las palabras.

No debemos olvidar que todas las inscripciones por más orgánicas que fuesen, se
inscriben desde la impronta del lenguaje y sus lógicas significantes y ello conlleva un
tiempo distinto del lineal en el sentido común.

El tiempo lógico del sujeto:

La marca significante produce el intervalo que establece el tiempo lineal diacrónico


con que puede medirse del desarrollo lógico del viviente.

Pero el tiempo lógico que instaura al sujeto no responde a este tiempo lineal. Se trata
de un tiempo discontinuo que articula sincronía y diacronía por lo que anticipa y
retrotrae, subvirtiendo el tiempo lineal del desarrollo.

Por ello la conflictividad en la que nos vemos envueltos desde la trama interdiscursiva
entre el Derecho y el Psicoanálisis al momento en que se nos interpela por una
respuesta que ubique el ó los hechos de presunta agresión sexual en las lógicas de la
temporalidad, puesto que no podemos concluir de modo inequívoco en ese sentido
con la precisión que se nos demanda desde el Otro judicial.

Si adherimos que el aparato psíquico es postulado como bidimensional, para las zonas
erógenas serán importantes los bordes de la piel de los agujeros del cuerpo anatómico,
pero sólo por la gran sensibilidad nerviosa de esos márgenes.

El universo significante en que se inscribe es atravesado por dos dimensiones: la


metafórica (sustitución) y la metonímica (desplazamiento).
Ello nos determina a sostener la circularidad del tiempo, en donde el segundo
significante en posición de causa del primero, ninguno se adecua a ser en sí mismo ni
pasado ni futuro del otro.

S1 S2

La sincronía del tiempo da cuenta del origen del conjunto significante, esto indica que
toda la estructura está desde el comienzo ya ahí, completa, inclusive con todo lo que le
falta y le es imposible. Este tiempo no admite ser cronologizado ó fechado, esto es,
hacerlo coincidir con lo que marcan los relojes ó los calendarios.

El espacio será matemático, el de las superficies topológicas que sólo son una
combinatoria bidimensional de puntos que, al perder la tercera dimensión, destaca la
función del agujero.

Volviendo a nuestra concepción de sujeto como significante, el espacio que le


corresponde es bidimensional, ya que en el universo significante rigen sólo dos
dimensiones: la metafórica (sustitución) y la metonímica (conexión).

Al ser el tiempo de dimensión circular, las operaciones de causación del sujeto:


alienación y separación no son concepciones evolucionistas, ya que la alienación será
el advenimiento dividido del sujeto entre dos significantes y su localización en el
intervalo entre ellos, lo que le impide ser uno ó el otro. La alienación establece que no
se puede ser uno mismo, es lo que designamos falta en ser.
La separación consiste en la articulación de esta falta en ser del sujeto con la falta que
se manifiesta en los intervalos de toda cadena significante del Otro.

Entonces, tratar de explicar conductas humanas en términos objetivables tales como


ubicación del sujeto en variables de tiempo / espacio – locuacidad verbal – tendencia a
la fabulación – presencia de ideaciones psicóticas – y podríamos continuar con una
lista ad-infinitum de caracteres fenomenológicos para descartar producción psicótica,
en víctimas con padecimientos psíquicos, lo que impele a los actores judiciales al
requerimiento de estudios altamente complejos que den cuenta de algún tipo de
trastorno, anatomopatológico primero, histológico y a nivel molecular en la actualidad,
desplazando, no casualmente, conceptos como: síntoma, inconsciente, causalidad
psíquica y responsabilidad subjetiva, para decir algunos.
Dice Lacan en “Ciencia y verdad”: …la ciencia produce un saber sobre lo real, pero la
forma lógica como este saber se produce, sutura al sujeto que no está implicado en la
operación.

Lacan se interroga sobre la relación del psicoanálisis con la ciencia y dice: “que el
sujeto del psicoanálisis es el sujeto de la ciencia”, es decir, se trata del sujeto que
pierde todo conocimiento intuitivo, de manera que el psicoanálisis actúa sobre el
sujeto de la ciencia, pero a diferencia de ésta, actúa para producir una división /
diferencia entre saber y verdad constituyendo así al sujeto del inconsciente.

 3. Víctimas de agresión sexual con padecimientos psíquicos: Caso Mirta

Ya enunciadas algunas diferencias entre el saber y la verdad en las prácticas


psicojurídicas en las que advertimos confluencias en su objeto de estudio, como las
existentes entre el Derecho y el Psicoanálisis; podría sostener en concordancia con Eric
Laurent que ante la interacción entre ambos discursos en instituciones del orden,
podemos adoptar una doctrina de prudencia: no intentar demasiado saber qué son,
admitir su existencia como un hecho, ó tener, en esta área ó en el área social general,
cierta desconfianza, la desconfianza del sabio. El psicoanálisis puede alentarnos en esta
empresa, en la medida en que desconfía de las identificaciones5.

Mirta proviene de una familia monoparental, liderada por su madre, del padre sólo
tiene la referencia de un padrastro con una abuela sumamente hostil por parte de
éste.

Respecto de su historia vital refiere haber alternado entre su familia de origen y en un


internado hasta los 13 años de edad, momento en que su madre la retira de la
institución para llevarla nuevamente hacia el hogar familiar.

Rememora su primer episodio desestabilizador a nivel psíquico cuando contaba con 16


años de edad, viviendo aún con su familia, dicho episodio consistía en la percepción
visual de una mujer “que le pedía que se desvistiera y quedara toda desnuda,
tocándole los brazos y la espalda”; ello motivó la primera consulta médica que
efectuara su madre por ella, determinándose en aquel momento la suscripción de
medicación psicoléptica, la cual le generara efectos secundarios adversos tales como
padecer de un síndrome espático que la tornara sumamente dependiente respecto de
su medio en todas las actividades cotidianas, tales como el comer, vestirse y hasta
deambular.

Con posterioridad al hecho conoce al hombre que sería su esposo y padre de sus hijos;
a los 19 años de edad queda embarazada por primera vez y pierde su primer hijo; lo
que determina la continuidad del tratamiento medicamentoso iniciado a los 16 años

5
Laurent, E. “El psicoanalista, el ámbito de las Instituciones de salud mental y sus reglas” en Psiquiatría
y Psicoanálisis – Diagnóstico, Institución y psicofármaco en la clínica actual. – Dpto. de Estudios sobre
Psiquiatría y Psicoanálisis (CICBA) – Ed. Grama, Bs. As. 2007.
de edad; luego tendrá sus otros dos hijos, no manifestando particularidad alguna
durante los respectivos embarazos, partos y puerperios.

Desde los 16 años de edad y hasta la actualidad Mirta continúa medicada con
psicofármacos de tipo anti-psicotizantes y ansiolíticos / antidepresivos; con efectos
adversos disminuidos en base a la regulación de la dosis médica y el control
ambulatorio espontáneo al que accede de forma voluntaria en el Hospital General de
su ciudad de residencia.

Teniendo en cuenta lo precedentemente trabajado en lo que respecta a la sincronía


del sujeto en los tiempos de su constitución subjetiva, plantearemos a la psicosis – más
allá de sus características fenoménicas – y la abordaremos en términos de la relación
del sujeto con el lenguaje, si el neurótico habita el lenguaje, el psicótico es hablado,
poseído por el lenguaje.

La forclusión del significante de la ley crea la condición del sujeto psicótico.

La clínica de la psicosis nos permite asimismo distinguir diferentes posiciones del


sujeto en su relación con el Otro, que sean correlativas al modo de operar sobre los
retornos de lo Real. Podríamos sostener que no conlleva las mismas resonancias la
confrontación de un sujeto psicótico con una responsabilidad social, por ejemplo la
compra – venta de un inmueble, que el ser accedido de modo intrusivo en su
sexualidad; es decir ello comporta un modo diferencial de encuentro con el Otro, que
al sujeto psicótico le proviene de un modo intempestivo y frente a lo cual no cuenta
con elementos psíquicos que le posibiliten una respuesta de sustitución. El trauma
desde su óptica más REAL.

Registros Cronológicos de Seguimiento Clínico en Servicio de Salud Mental:6

Los registros explorados en el análisis de la Historia Clínica constan desde diciembre


del año 2003 a julio de 2011; concluyéndose que Mirta concurre de manera periódica a
controles de Salud Mental tanto psicoterápico como psicofarmacológico,
caracterizándose durante el primer tiempo por el abandono de la prescripción médica
y volviendo a ella tras episodios desestabilizadores.

Se indican dos internaciones psiquiátricas recientes, una que data de octubre del año
2007 por episodio de ideación delirante/ persecutoria y auto-referencial / ideas de
perjuicio y actividad maníaca y la última por pocos días en julio de 2011 tras sufrir la
agresión sexual – objeto de la investigación que llevara adelante el Ministerio Público
Fiscal - ; presentando en esa ocasión cuadro angustioso / confusional producto del
hecho.

6
Hospital Dr. ISOLA – Puerto Madryn – Servicio de Salud Mental – H. Clínica Nº xxxxx.
Confrontación con lo REAL del otro sexo: lo VIOLATORIO

La descripción que efectúa de los hechos que presuntamente habría vivido como
víctima de agresión sexual por parte de un adulto conocido, es detallada y con aportes
de elementos circundantes al hecho tales como horario, lugar e identificación del
autor.

Que por acción de la prescripción psicofarmacológica, Mirta se encuentra gran parte


del día bajo efectos sedantes e hipnóticos, de relajación muscular, disminución de la
7
agresividad con indiferencia hacia el medio, sensación de somnolencia.

Psicodinámica del retorno de lo REAL en el acto sexual:

La presencia del acto sexual, como acto intrusivo de la sexualidad que le proviene del
otro del sexo, se presenta bajo la forma de la alusión; en un primer momento el sujeto
no puede dar cuenta de lo que pasa, algo se encuentra en suspenso y se traduce por la
perplejidad. Luego surgirá la atribución subjetiva de la certeza inconmovible, tal lo es
cuando Mirta sostiene que “él le haría lo que hacen los esposos”. Apela a un
significante, que le proviene del otro social, no obstante resulta infructuosa la
proliferación imaginaria de las significaciones que acuden en su auxilio,
manifestándose como un imposible al momento de desplegar una cadena significante
sobre el hecho, no pudiendo explayarse sobre las enunciaciones discursivas que el otro
le profiriera en el acto intrusivo.

El hecho del que resulta víctima, produce una alteración en la estructura de la


retroacción, que genera una inversión de la temporalidad en la aparición de la
significación.

La clínica de la psicosis nos ha enseñado a distinguir diferentes posiciones del sujeto en


su relación con el Otro (A) que son correlativas al modo de operar sobre los retornos
de lo Real.

Lacan señala que no existe el delirio generalizado, que el delirio es siempre parcial. No
todo en la psicosis es delirio. Una formación delirante contiene la existencia de un
universal en el que una exclusión queda determinada.

Más allá de las enunciaciones de Mirta sobre el hecho abusivo, se pudo acreditar el
mismo a partir de los hallazgos de fluidos (semen) sobre las prendas de la víctima.

La resonancia subjetiva del hecho en Mirta, se articula como una metáfora delirante, la
cual tiene como función articular la emergencia de un significante nuevo, con la
designación del ser del psicótico, allí donde viene a darle consistencia al Otro.

La metáfora delirante produce un efecto de condensación de goce, de acotamiento,


pero no constituye una estructura discursiva. La reunificación del sujeto se establece a

7
Vidal – Alarcón “Psiquiatría” – Ed. Médica Panamericana- Bs. As. 1986.
partir de la producción de un significante que cumple, solo, una función de
representación del sujeto.

La certeza psicótica no implica “saberlo todo”, sino que, por lo general, se refiere a la
convicción de la existencia de una significación en suspenso.

Lo que en Mirta genera una pregunta respecto del acto sexual al que fuera sometida
por parte del autor, es aquello que ocasiona el goce del cuerpo en su relación con un
saber absoluto, es decir el saber sobre el sexo como significante.

En Mirta confluyen la erotomanía y la persecución, ello nos determina a calcular el tipo


de intervención posible, que más allá de tratarse de un delito de agresión sexual el que
padeciera, debemos inferir sobre las resonancias subjetivas que el acto REAL generara
en ella como víctima.

4. La Instancia de la Ley
Sobre el Testimonio:

El término “testigo” tiene que ver con los siguientes significantes latinos
pertenecientes al campo jurídico.
Testis, es aquel que se sitúa como tercero. Superstes, significa tanto “sobreviviente”
como “testigo”, superstitio indica sobrevivencia. Super – stare es subsistir más allá de
un acontecimiento cualquiera. O bien es “quien se mantiene sobre la cosa misma, que
asiste a ella, que está presente”.

La diferencia que podemos marcar entre estos dos términos es que testis remite a
alguien que asiste como tercero; mientras que superstes describe al testigo tanto
como sobreviviente – que subsiste más allá – como el que se encuentra presente en
tanto testigo.

El testimonio es palabra estremecedora, solícito al que lo escucha, hace temblar los


cimientos del Yo que se afirma a sí mismo, responsabilizándolo. El testimonio pone en
cuestión a la propiedad de la lengua, de la experiencia. Lo infinitamente exterior se
convierte en voz “interior”, pero voz que testimonia la fisión8 del secreto interior
haciendo signo al Otro.

La fisión del secreto interior, que obliga al testigo a dar la palabra al otro, a través de sí
mismo, esto es testimoniar.

Testimoniar sería entonces, prestar las líneas torcidas para que otro escriba derecho;
lo cual no sería más que leer aquello que subyace por debajo de lo que se enuncia en
cualquier declaración testimonial. Allí somos convocados los psicólogos forenses para
re-escribir / el testimonio del que se trate, y mucho más cuando éste proviene por
parte de otro con limitaciones al acceso del lenguaje.

8
Fisión es decir, la división de un núcleo en otros de menor masa, lo cual determina una reacción en
cadena. Se trata de un significante proveniente del campo de la Física.
El Testimonio como parte de la Evaluación Forense:

El testimonio en el engranaje de lo jurídico, se presenta como un elemento primordial


a la hora de la investigación pericial, en la que se pretende conocer si se ha producido
ó no la situación objeto de denuncia con que contamos.
Entre los puntos de interés que releva lo pericial, indaga sobre algunos de los
siguientes aspectos:

 Percepción inicial del entrevistado (lenguaje corporal, manejo en el espacio)


 Características del lenguaje (coherencia ó discrepancia entre el lenguaje verbal
y no verbal, entre otras).
 Presencia de déficits asociados a la capacidad para testificar
 Presencia de distorsiones cognitivas y afectivas.

Sondeos No clínicos del Testimonio: Aparatos y drogas / lo inconsciente:

Conocido es por la gran mayoría de nuestro universo profesional la frecuente


apelación a recursos que con el objetivo de explorar la condición de los dichos de las
personas se han desarrollado técnicas e inventado aparatos, tal es el caso del Polígrafo
que basa su funcionamiento en la medición de algunas variaciones corporales que el
hecho de mentir generaría y que no son visibles a simple vista. Las conclusiones de
investigaciones efectuadas al respecto, sostienen que a esta técnica, no se le puede
atribuir un significado inequívoco, y menos en cuestiones tan graves como lo es
establecer la condición de verdad ó falsedad de las respuestas.

La utilización de químicos tales como los barbitúricos, lo que provoca una disminución
de la conciencia dirigida a bajar el control voluntario de un testimonio, lo que
eventualmente haría emerger la verdad más allá de los intereses de quien habla.

Como lo dicen Benett y Hacker 9 “resulta muy tentador pensar que las diversas formas
en las que se manifiesta el recuerdo son debidas al hecho de que aquello que se
recuerda está registrado y estoqueado en el cerebro. Pero es un sinsentido. Lo que se
recuerda cuando se recuerda una u otra cosa no está depositado en trazos en el
cerebro, sino que se recuerda algo que primero se aprendió ó se experimentó. Lo que
los neurocientíficos deben descubrir son las condiciones neuronales del recuerdo y las
concomitantes neurológicas del recuerdo”.

Lacan hizo del inconsciente un circuito no de conocimiento, sino de equivocación. Es


una memoria que no pasa a través de trazos, las castración señala esta ausencia.
Cuando el espacio de un lapsus no tiene ningún alcance de sentido (ó interpretación),
entonces solamente se está seguro que se está en el inconsciente. Pero basta con que
se preste atención para que se salga de allí… Lacan concluye, “no hay verdad que al
pasar por la atención no mienta”. 10

9
M. R. Benett ; P. M. Hacker Philosophical foundations of neuroscience , Blackwell Publishing, 2003, p.
170.
10
J. Lacan , Autres Écrits, Seuil, 2001, p. 550
Algunas características del Testimonio en sujetos con padecimientos psíquicos:

En lo que sigue haremos acotada referencia a algunos de los cuadros psíquicos donde
resulta prioritario el análisis exhaustivo del testimonio.

a) Simulación de enfermedad mental: alguien pretende fingir enfermedad


mental. Los cuadros mentales tienen una estructura que es bastante fija y una
complejidad que no puede ser estudiada por una escucha común.
b) Falsa amnesia: No cualquiera tiene un olvido total y puntual de algo. No es
dificultoso desenmascarar un falso estado amnésico.
c) Secuelas emocionales: en las que se conjugan tres elementos a evaluar, las
expresiones verbales, expresiones corporales y la magnitud del percance vivido.
d) Mitómano: el sujeto sabe que en su versión ha acicalado los hechos. Tiene
capacidad para discernir.
e) Fabulador: La fabulación consiste en rellenar falta de recuerdos (laguna de la
memoria) por relatos de hechos que no han ocurrido. Son ocurrencias poco
sostenibles pues no encajan con el contexto en que han aparecido.
f) Enajenado: Se debe tener en cuenta la base psicopatológica sobre la que se
asienta la enunciación del sujeto. Ello nos determina tener en cuenta ciertas
características del relato, tales como: compromiso afectivo / distorsiones no
intencionales de la verdad

4. Conclusiones Preliminares:

Los estudios que se vienen efectuando sobre la temática concluyen que tanto niños
como adultos con padecimiento psíquico son más vulnerables al abuso sexual. El niño
ó adulto pierde la oportunidad de ser comprendido, Alberto Alemany 11 enumera
algunas de las características más frecuentes:

1) El niño ó adulto con padecimiento psíquico es dependiente de otros para las


tareas básicas de higiene y cuidado. No hay privacidad.
2) Las dificultades para el establecimiento de lazos sociales, complejizan que los
mismos manifiesten su situación, muchas veces se valen por el lenguaje
corporal.
3) La creencia generalizada de que la atracción sexual juega un papel en los
ataques sexuales implica una mayor incapacidad para ver a los niños / adultos
con padecimientos psíquicos como víctimas de abusos.
4) De acuerdo al cuadro psicopatológico de base del sujeto que resulta víctima,
hace que sea más difícil responder adecuadamente acorde a la edad en una
situación abusiva.
5) El niño ó adulto cuando se enfrente con un perpetrador que niega el abuso, es
más vulnerable a un brote psicótico y a partir de éste cualquier síntoma verbal

11
Alemany, Alberto “La intervención psicológica con víctimas” – Unidad de Atención a Víctimas con
discapacidad intelectual – Fundación Carmen Pardo Valcarce – Madrid – 2011.
ó físico del abuso puede ser visto por los evaluadores como una fantasía
psicótica.

A través del presente trabajo no pretendo bajo ningún punto de vista agotar la
complejidad del fenómeno que encauza nuestro deseo de saber sobre la problemática
de la Evaluación Forense en los casos de víctimas con padecimientos psíquicos; sino
que se trata de algún modo del inicio de aquello que implica algo del orden de la
restitución subjetiva en la toma de testimonios, para no adecuar el testimonio a una
mera administración de protocolos.

Si bien la escucha del testimonio nos obliga a una labor en el marco de lo forense /
pericial, en la que se persigue obtener información no contaminada del evento y no
rige el secreto profesional con relación al entrevistado; cabiéndole la diferenciación
clásicamente conocida en cuanto a los fines de la entrevista clínica y los aspectos de la
confidencialidad; ello no debiera alejarnos de la escucha singular de cada sujeto y ello
no es excluyente de los sujetos con padecimientos psíquicos de base.

Hay otras maneras de ser sensible al anudamiento de la regla que establecen los
protocolos y las prácticas.

Entendiendo al sujeto como lo que representa un significante para otro significante, el


empleo de una palabra puede tener diversos significados sin por ello estar limitado por
reglas de todas partes.

La desintegración del Otro, su alejamiento, que deja al sujeto cada vez más en su auto-
erotismo, lleva al amo a crear dispositivos para detener la fuga del sentido y
asegurarse así un universo de discurso sólido (testimonio/s). Se trata siempre de
restaurar la falsa perspectiva de una regla universalmente válida.

Finalmente diremos que la ética del psicoanálisis, aún en los casos de sujetos con
padecimientos psíquicos, se presenta como una lucha precisa contra el ideal,
acompañada por un uso y no por un desprecio de la regla.

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